La Regla de San Benito hoy en las Organizaciones (Pedro Motas Mosquera)

Monje benedictino en el Monasterio

«No sólo crearon las escuelas y se convirtieron en maestros sino que sentaron los cimientos de las universidades. Fueron los pensadores y los filósofos de su tiempo y modelaron el pensamiento político y religioso. A ellos, tanto individual como colectivamente, se debe la pervivencia del pensamiento y de la civilización del mundo clásico a lo largo de la Edad Media.» (Thomas Woods en “La Iglesia constructora de la civilización occidental”).

Mientras los Monjes estaban haciendo todas estas cosas, el resto de Europa estaba en crisis, había colapso general, desorden político, abandono de la educación y alfabetización, abandono de la vida urbana. Pero los Monjes mantuvieron la alfabetización. Esta se hubiera perdido si no hubiera sido por la gran contribución de los Monjes.

Además de la labor cultural y de enseñanza, los Monjes hicieron también mucho trabajo físico. Y es que la Regla de San Benito expresamente especificaba que el trabajo manual desempeñaba un papel muy importante en la vida del Monje.

Ora et labora

Estas importantes tareas, aunque acaso no tan brillantes como la labor espiritual e intelectual de los Monjes, tuvieron casi el mismo impacto en la construcción y la preservación de la civilización occidental.

Difícilmente puede encontrarse en el mundo otro grupo humano cuya contribución haya sido tan variada, significativa e indispensable como lo fue la de estos Monjes en los Monasterios europeos.

Toda la vida de los monjes benedictinos estaba organizada a partir de esta Regla: los oficios, la obediencia, el silencio, los oficios, la oración, el canto, el dormir, la hora de las comidas, el vestido y el calzado, etc.

Algunos detalles sorprendentes de la regla:

La edad no es tan importante como la sabiduría

Los novicios deben firmar por escrito su compromiso después de un año de prueba

La humildad es una virtud importante

Los huéspedes deberán ser bien acogidos

La obediencia debe ser mutua

LA REGLA DE SAN BENITO INSPIRACIÓN DURANTE MÁS DE 1500 AÑOS

“La Regla de San Benito”, que ha inspirado la vida de monjes durante más de 1500 años, se puede interpretar en clave de empresa y ofrece grandes elementos para la dirección y la gestión: la capacidad para delegar, el uso adecuado de la palabra, el valor de la humildad, valores y liderazgo, equilibrio, etc.; en definitiva, un camino para una buena dirección.

Al considerar las características básicas de esta Santa Regla, lo primero que impresiona al lector es su maravillosa discreción y moderación, su extrema sensatez y su certera visión tanto de las capacidades como de las debilidades de la naturaleza humana. No hay en ella ningún exceso, ni ascetismos extraordinarios, ni estrecheces mentales sino más bien una serie de regulaciones sensatas basadas en un sano sentido común.

Regla de San Benito

La aplicación de la Regla de San Benito para conseguir una buena dirección en las empresas es real y consciente la importancia que los valores deben tener en nuestra sociedad, las organizaciones que consiguen asimilar valores sólidos están en disposición de incrementar sus niveles de eficiencia y de excelencia.

Dicha Regla puede aportar a la empresa de hoy día la experiencia de siglos de la sabiduría monástica condensada en un texto que ha servido para inspirar la vida de los monjes, también en su vertiente de trabajo y por lo tanto también de organización económica.

Ofrece lo que en las escuelas de negocio llaman el perfil de determinadas responsabilidades. Por ejemplo, el capítulo dedicado al ecónomo (el 31 de la regla) ofrece un perfil ideal de un consejero delegado de una empresa. Otro ejemplo: los capítulos dedicados al abad ofrecen el perfil ideal del presidente de una compañía. O el mismo enfoque del maestro de novicios; aunque evidentemente en la regla está muy enfocado a la vocación monástica, puede ofrecer también elementos adecuados para la dirección de personas.

También hay otros elementos ya más generales como el dominio de la lengua, más que el silencio, lo que la regla llama en el capítulo sexto la taciturnitas, el uso adecuado de la palabra. O por ejemplo el valor de la humildad, la capacidad para delegar las propias responsabilidades cuando habla de los decanos, etc.

La ventaja de la sabiduría monástica aplicada a la empresa

La ventaja de la sabiduría monástica benedictina en este sentido es que todos los monasterios tienen una experiencia empresarial, desde los más pequeños que tienen simplemente una tienda para vender recuerdos o comercializar los productos que elaboran hasta grandes que tienen universidades, empresas de servicios o que gestionan muchas personas, porque la misma regla insta a los monasterios a ser autosuficientes económicamente también y esto significa ganarse la vida con el propio trabajo y por tanto organizar.

Se trata no sólo de una teoría recogida en un texto clásico, sino de unos principios contrastados por la práctica secular. Una historia de más de 1.500 años en la que ha habido de todo pero que funciona.

Un elemento interesante o curioso es que por nuestra corta experiencia, a las personas que asisten a cursos, jornadas, seminarios, mesas redondas y debates sobre la regla benedictina con visión aplicada a la empresa les sorprende muy positivamente descubrir un texto tan cercano culturalmente a nosotros como es la Regla de San Benito, en el que pueden encontrar elementos de inspiración, porque para la mayoría, por no decir para todos, era un texto desconocido.

ENAE

El tipo de personas que asisten a estos actos es muy variado, desde directivos de empresas familiares de distinto tamaño, hasta propietarios de empresas que tenían que repensar su negocio totalmente en el momento actual; también hay consultores, analistas, etc.

Es muy variado el fracaso de tantas empresas hoy en España, supongo que habrá muchos motivos, hay motivos estructurales por la situación económica, por la situación global y seguramente también por defectos de gestión, en los cuales evidentemente inciden también los principios, digamos las actitudes o los valores con las que se toman las decisiones.

Los errores de dirección empresarial más comunes que la Regla podría iluminar pueden ser: la primacía de la persona, la preocupación por cada persona concretamente, por definir bien el papel que tiene cada persona, la  flexibilidad dentro de la estructura, que sería complementaria a la definición y al hecho de que la estructura esté muy clara. La regla prevé una cierta flexibilidad para desarrollar determinadas responsabilidades. Pueden dejar de ejercerse y no pasa nada.

La estructura monástica tiene una diferencia importante respecto a una empresa: el objetivo de la actividad económica del monasterio no es directamente remunerar a los accionistas ni los propietarios, sino mejorar o favorecer el servicio que se quiere ofrecer o mantener el patrimonio para que así pueda continuar con la actividad que se lleva a cabo.

En una empresa esto es distinto, no necesariamente tiene que ser así. Este es un elemento interesante: al plantear la posible utilidad de la Regla en la gestión empresarial creo que hay que ser honrado también y plantear junto a lo que puede ser útil para las empresas, lo que es diferente.

En los monasterios, uno ingresa porque siente la vocación y por tanto compromete de alguna forma toda su vida y toda su persona. En el ámbito del trabajo las personas se comprometen, pero no toda su vida ni toda la persona necesariamente. Por lo tanto, no planteo a los empresarios que jueguen a ser monjes.

Yo estuve más de quince años de Director y Profesor de diferentes Master Universitarios Pos Grado y Director de Programas Internacionales en ENAE Business School, Escuela de Negocios de Dirección y Administración de Empresas, de la Fundación Universidad Empresa y para mí una lección importante es la importancia de las relaciones humanas. El porcentaje más elevado de mi trabajo, con mucho, ha sido las relaciones humanas y esto es fundamental: tener un buen equipo, establecer relaciones sanas con las personas que ayuden a colaborar, a estar motivados, a gestionar también las diferencias, a enfocar los problemas positivamente, esto es importante.

Óedenes Militares

Y en segundo lugar, poder descubrir que la gestión, que parece lo más material de la vida en el monasterio, precisamente puede ser una ocasión de crecimiento espiritual, incluso una aventura espiritual.

A veces en los monasterios parece que el ecónomo tiene que ser el que está más en contacto con las cosas materiales porque tiene que preocuparse por la economía de la comunidad y en cambio es precisamente una de las responsabilidades donde se incide más en el ámbito espiritual.

Hay quien dice que en lo relacionado con el dinero es donde se conoce mejor a las personas; yo considero que cualquier trabajo, todos tienen una cierta dimensión de liderazgo, afecta a la persona entera: cuerpo, alma y espíritu. Por eso es una oportunidad privilegiada para desarrollar todos estos aspectos de la persona, porque uno tiene que enfrentarse consigo mismo, confrontarse con su propia realidad, con lo peor y lo mejor de sí y cuanto más alta es la responsabilidad más intensa es esta confrontación.

Por eso, si se aprovecha la oportunidad, se puede uno desarrollar, crecer personalmente. La gente pasa una parte muy importante de su vida en el trabajo. Por tanto es normal que sea el lugar donde se conoce bien a las personas.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

5 pensamientos en “La Regla de San Benito hoy en las Organizaciones (Pedro Motas Mosquera)

  1. Estimado D. Pedro,
    Me gustaría que la regla Benedictina en su apartado “La edad no es tan importante como la sabiduría” , se encontrara en el libro de estilo de algunos altos ejecutivos bancarios.
    De esa manera, a algunos con 54 años, no nos hubiesen ” invitado ” a prejubilarnos, pero en versión ” low cost”.
    Magnífico Post.
    Un fuerte abrazo

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  2. Hubo una época en que la Regla de San Benito se aplicaba a la empresa del buen Gobierno de la Nación. Pero ahora es misión imposible, porque solo existe un Dios, que es el dinero. Los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida lo acaparan todo. Y así, desde luego, no hay manera…

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  3. A San Benito le proclamó Patrono de Europa Su Santidad el Papa en 1964. Nadie osó oponerse. Pero si se medita sobre su Regla se encuentra uno con una verdadera obra de arte en el conocimiento del alma, su intima reciprocidad de influencia con el cuerpo humano que habita, y la inteligente, necesaria y justa relación con los demás. En mi opinión, tanto desde de la Fé , como por pura racionalidad, también podría ser patrono de sicólogos y sociólogos.
    Qué bien distribuye la oración con el trabajo físico y con los tiempos de descanso y la necesaria alimentación austera y suficiente. Con un arma tan sencilla, nacida de la inspiración de Dios y de su inteligencia y experiencia, tal como es su “Regla”, conquistó moral e intelectualmente al continente más influyente en la historia de la humanidad. Eso sí, con nubes y sombras como toda obra humana, Europa aún sigue siendo ejemplo en muchos aspectos. Nadie le puede negar la gloria a San Benito de haber sido la sólida vanguardia de lo que aún llamamos “la civilización cristiano-occidental”. Como santiaguista tengo que poner de relieve que sin la orden de San Benito la “invención” ( Invenire es encontrar) de los restos del Apóstol hubiera pasado inadvertida. El Camino de Santiago- obra esencial de benedictinos es la columna vertebral de la espiritualidad y verdadera seña de identidad de la Unión Europea

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