Humanismo y familia (Pedro Motas Mosquera)

Humanismo y familia

Queridos amigos, la pasada navidad la hemos celebrado en familia… pero ¿qué significa la familia para el humanismo?

Para el humanismo, la  familia:

– es una comunidad humana fundada o fundable en el amor, entendido este como “entrega recíproca” de sus miembros, como lucha continuada por la existencia, como propósito inagotable de vida, como escuela de austeridad y sencillez, como objetivo al alcance de cualquiera y no solo de los espíritus cultos.

– es una comunidad humana que hace frente a un reto moral continuado en el que se sobrepone el ideal de convivencia amorosa a la función de unidad de consumo.

– desempeña funciones irremplazables de reproducción de la especie humana y de educación que no pueden separarse humanamente. En ella se recibe la formación básica en orden a los comportamientos personales y sociales y a los sentimientos, también de manera insustituible, mediante las relaciones de amor y de intimidad.

– es la primera escuela de ciertas virtudes de trascendencia social y política, tales como la tolerancia recíproca, la transigencia, el respeto humano, la capacidad de sacrificio y de renuncia, la solidaridad y las creencias y convicciones básicas.

– demanda, ante todo, estabilidad para el cumplimiento de sus funciones de manera más efectiva.

– es, en términos tanto morales como humanos, una hazaña de la libertad que implica, en consecuencia, una responsabilidad muy importante.

– es, para cada uno de sus miembros, un proceso continuado de búsqueda y realización de la propia identidad personal.

Para el humanismo cristiano, además, la familia es la primera y vital célula de la sociedad; el fundamento y alimento continuo de servicio a la vida; desempeña funciones complementarias con las de la sociedad; es escuela de socialidad, como órgano intermedio entre la persona y la comunidad; reclama la atención de los poderes públicos y un Derecho propio (“Carta de los Derechos de la Familia”), el respeto de la sociedad, de los medios de comunicación y del Estado; y reclama también ayudas para afrontar sus necesidades (familias numerosas) y sus responsabilidades.

No se nos oculta, queridos amigos, que la familia sufre en nuestros días una crisis profunda en su interior, y es objeto de ataques programados desde el exterior. Se llega a decir que hay varios modelos de familia, y que el modelo tradicional está completamente superado en nuestros días.

Pero hay un solo modelo de familia, y es el que nosotros conocemos. Y lo que se llaman modelos alternativos, o como se les quiera llamar, no son sino sucedáneos de mala calidad, es decir, otra cosa, que nada tiene que ver con la familia, aunque pretendan usurpar el nombre para aprovecharse de su prestigio.

La familia, como amor generoso de un hombre y una mujer, es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Solo donde existe amor y fidelidad nace y perdura la verdadera libertad.

El humanismo se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya todo lo que promueva el orden natural en el ámbito de la familia.

Tal vez el problema más sensible en este momento, desde la perspectiva política, sea el de la tasa de natalidad. Por ello, son necesarias medidas económicas y sociales para que se promueva y fomente la natalidad, con especial protección a las familias numerosas, dignificándolas y apoyándolas en su tratamiento fiscal, educativo o de vivienda; y para que la mujer pueda conciliar su vida laboral y familiar, pudiendo realizarse en el trabajo y simultáneamente cumplir con sus obligaciones familiares.

Sobre la crisis de la familia. Voy a hacerlo consciente de la enorme complejidad del tema, tanto por la diversidad de las causas, como por la diversidad de los diagnósticos y tratamientos para abordarla.

Ante todo quiero haceros una declaración inicial. Yo creo que la familia sigue siendo una institución fuerte, establecida sólidamente en las conciencias y en las costumbres, el primer y último apoyo y refugio del hombre, y en la que nos sentimos realizados vitalmente. Así creo yo que es en la mayor parte de las familias y que la “crisis” afecta a una parte, muy lejos de representar la situación general y normal. Dicho de otra manera, se habla siempre de lo patológico, pero no de la normalidad; se quiere convertir el accidente en categoría. O todavía más breve: la mayoría de nuestras familias son normales.

Lo anterior no impide reconocer los tiempos de cambio que vive la familia, y cuyos factores son, entre otros muchos, la disminución del número de hijos, el aumento de personas de tercera y de cuarta edad, el trabajo de la mujer fuera del hogar y la necesidad de conciliarlo con el trabajo doméstico, el aumento de la capacidad de consumo como consecuencia de los mayores recursos disponibles, las mayores posibilidades de ocio, la mejora de las condiciones de la educación, la mayor libertad social, la pérdida de creencias y práctica religiosa. A estos factores podríamos añadir otros derivados de tu propia experiencia personal.

Llamo la atención sobre la tasa de natalidad en España. Está admitido que la tasa de equilibrio demográfico es de 1 hijo/mujer. De seguir en estos términos, se calcula estadísticamente que en el año 2050, que no está tan lejos como nos parece, habrá igual número de trabajadores que de pensionistas, es decir, que cada empleado deberá mantener a un pensionista, y eso sin considerar el problema del paro.

Los factores de cambio que hemos identificado más arriba son eso, factores de cambio, como cambios ha habido en todas las etapas de la historia. Pero la crisis de la familia de la que se habla, no viene determinada solo por estos factores, sino también por un movimiento ideológico más amplio y de mayor alcance del que quiero informar y prevenir.

Para entendernos este movimiento podría denominarse “nueva izquierda” o “nuevos progresistas”, y es el sucesor, con algunos añadidos, de la izquierda marxista que cayó cuando se derrumbó el muro de Berlín, pero que ellos ignoran. Dentro de él se mezclan los partidarios de la permisividad en la educación, de la intolerancia frente al cristianismo, del pacifismo (“buenismo”), del multiculturalismo (alianza de civilizaciones), del ecologismo radical, del feminismo también radical y de la ideología de género.

Dejadme que os anticipe algunas ideas de lo que lo considero el peligro más grave para la familia.

Su origen es marxista. Ya Engels sostuvo que la primera lucha de clases era la de la mujer contra su marido, que la liberación del proletariado pasaba por la liberación de la mujer, y que la familia dejaba de ser una unidad de producción, por lo que podía extinguirse, dado que los medios de producción pasaban a ser propiedad del Estado. También Marx propugnó la abolición de la familia burguesa.

Dicho de forma breve, lo que la ideología de género sostiene es que dada la imposibilidad de suprimir las diferencias biológicas entre hombre y mujer, deben suprimirse todas las demás, pues no son sino productos sociales, culturales o históricos nacidos en otras circunstancias. En consecuencia, se igualan los géneros: masculino, femenino, homosexual, lésbico, mixto.

Para conseguir abolir las diferencia se propugna una revolución moral, familiar y sexual cuyos instrumentos son el aborto libre, los llamados “nuevos modelos” de familia, la normalización de la homosexualidad y el lesbianismo, el reconocimiento legal de las parejas de hecho, los matrimonios gay, la educación para la ciudadanía, los ataques a la Iglesia, y la píldora del día después, entre otros.

No tengamos duda, queridos amigos, que la “nueva izquierda”, los “nuevos progresistas”, el “socialismo radical” o como quiera llamarse, pues todo es lo mismo, pretende la abolición de la familia de manera sistemática y contumaz. Un humanista, que sabe bien de lo que habla, I. Gafarevitch, en su libro “El fenómeno socialista”, ha dicho que la abolición de la familia, la comunidad de mujeres, la ruptura de los vínculos paterno filiales, son principios proclamados por la mayoría de las doctrinas socialistas y constituye uno de los aspectos de su tendencia a la destrucción y al gusto por la nada.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

3 enero 2017

 

7 pensamientos en “Humanismo y familia (Pedro Motas Mosquera)

  1. Buenos dias D. Pedro Mota:

    Me ha encantado su escrito.. que volveré a leer mas veces.. pues creo que es una urgencia el velar y proteger a la familia, tal como menciona, con sus valores propios, humanos y trascendentales, perturbado y amenazado por todas las ideologías, de izquierdas, y de genero que quieren inundar en la actualidad.

    Soy master , en ciencias de la familia, impartido por la universidad de Málaga, dos años de estudios, y un trabajo de investigación final.. que merece la pena, y el amor hacerlo y estudiarlo. Su director ,y ( creador, y fundador..) es el catedratico D. Tomas Melendo Granado..Gran catedratico .

    Un afectuoso saludo..

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  2. Amigo Pedro cuanta razón tienes en tus palabras bien desgranadas y cuanto mal se ha hecho en la educación, pilar fundamental junto a la familia en la educación. No solo lo valores de la familia tratan de destruirse si no el “esfuerzo” en la escolarización, si bien no debemos olvidar y ser conscientes que si bien esto viene de lejos esa supuesta izquierda está dirigida por una organización Open Society, solo hay que ver quién está detrás de todas esas asociaciones feministas que se nutren no solo de fondos públicos si no de la propia organización, entre estas asociaciones feministas se repartieron el año pasado sobre los 24 mll de € .
    Un fuerte abrazo Pedro.

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  3. Y nosotros los ilusos ciudadanos pagando impuestos para que estas asociaciones destruyan lo más preciado de la vida la familia, cuando los ciudadanos se van a dar cuenta, de que votar izquierda es votan en contra de nuestros principios

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  4. Amigo Pedro es increible lo que tenemos que aguantar, como muy bien señalas en tu artículo, los que defendemos LA FAMILIA, ahora llamada “tradicional” con una connotación peyorativa.
    Respeto los derechos y libertades de todo el mundo. Y no considero correctos los ataques a la familia para destacar otras orientaciones sexuales. Pero precisamente porque los hay son necesarios articulos como el tuyo.
    Un fuerte abrazo.

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  5. Padre Madre Hijos Hermanos…pero la progresía prefiere la Tribu a la Familia, cuando las Tribus, que no son más sociedades pequeñas, están compuestas por familias, y a su vez propicia la creación de nuesvas familias, pero eso, como casi todo lo demás, la progresía lo ignora.

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