Reflexión sobre la felicidad (Pedro Motas Mosquera)

Estos pasados días de fiestas, todos hemos deseado felicidad: ¡feliz navidad!, ¡feliz año nuevo!… pero ¿qué es la felicidad?

La sociedad, la cultura y la publicidad intervienen en la definición de la felicidad que buscamos, pero la búsqueda seria de la felicidad es una incursión en muchos niveles y facetas de la vida, es una evaluación sincera y reflexiva. La felicidad es, sin duda, posible, pero puede no consistir en lo que pensamos al inicio de la búsqueda. La felicidad no es un accidente fortuito de la existencia, sino una cualidad personal que hay que dominar y emplear y en la que hay que confiar.

Es sumamente fácil concentrarnos en lo que no tenemos, hasta el punto de no ser conscientes de todo cuanto tenemos en la vida. Hay una parte de nosotros que tiene una sed de vida que, sencillamente, no puede ser apagada. Cuantas más sorpresas, cuantos mayores desafíos, cuanto más largo es su alcance, tanto más rápido late nuestro corazón y más profundamente respira nuestro espíritu ante el mero pensamiento del mañana. Nos levantamos cada mañana prestos para lo que la vida traiga y decididos a adoptarlo a nuestros fines. Estamos vivos con la vida.

Si sabemos instintivamente que somos los únicos posibles inventores de la plenitud de nuestra felicidad, tenemos que considerar conscientemente lo que ello exige, o la vida pasará simplemente por nosotros mientras seguimos pensando en vivirla. La felicidad no está en nuestras manos; en el mejor de los casos, es algo escurridizo y arbitrario. No nos queda sino depositar nuestra esperanza en otros mundos… o en ninguno en absoluto. El problema, claro está, radica justamente en identificar qué es la felicidad, cómo lograrla o esperanza en alcanzarla.

Yo he amado la vida en cada momento, he anhelado cada aliento de ella, me he ido haciendo mayor y la he amado aún más, he encontrado mucho de lo que la vida ha significado para mi en mi interior; y a pesar de todas las luchas aceptaría más de ella si pudiera. Pero también he aprendido que la felicidad es un trabajo continuo y que la muerte hay que aceptarla con resignación y paciencia, como algo natural y que nadie puede escapar porque es algo que sigue a la vida; y si ignoramos la muerte, creo que estaremos condenados a vivir una existencia poco profunda, a vivir insatisfechos, espiritualmente hablando.

Al mismo tiempo, sin embargo, la sociedad contemporánea lleva mucho tiempo a merced de la primera persona en búsqueda. Seguros de que hay una cosa llamada “felicidad”, hemos aprendido a quererla, esperarla y poder comprarla de inmediato. En realidad, la gente en una cultura como la nuestra espera comprar felicidad como compra cualquier otra cosa. Y después, frecuentemente descubrimos que esa vida no hace que nos sintamos mejor de cómo nos sentíamos antes de endeudarnos para conseguirla.

Una vez afrontados nuestros obstáculos internos a la felicidad, podemos asumir lo que nos ata a nuestro pasado. Si realmente perseguimos la felicidad, debemos afrontar lo que nos ancla de modos que nos privan de la felicidad que buscamos. Debemos desarraigar el miedo, la ira, la superficialidad, la incertidumbre y la negatividad que tratan de socavar nuestros momentos de felicidad. Entonces, sabiendo mejor lo que la felicidad exige de nosotros, podemos rectificar el curso para alcanzar la plena consumación en la vida y seguirlo con confianza y valor.

Valorada por su belleza, pero huidiza en su rareza, el ave de la felicidad está siempre presente, aunque no sea claramente visible, como posible, pero nunca enteramente realizable, en el corazón de cada cultura. Su vuelo posee un magnetismo impresionante; es buscada, pero rara vez es encontrada, y es incluso más difícil de capturar y retener. Cautiva por doquier.

Ojalá que el ave de la felicidad guíe al buscador que hay en nosotros, a través de toda esta reflexión, hacia las profundidades de nuestra alma, hacia las cimas de nuestras mayores aspiraciones y hacia la plenitud del sentido de la felicidad que estamos perennemente buscando.

Pedro Motas Mosquera

Blog generaldavila.com

 

6 pensamientos en “Reflexión sobre la felicidad (Pedro Motas Mosquera)

  1. Estimado Sr. Motas:

    Muchas gracias por estas reflexiones, tan necesarias.

    Se hablaba en el artículo de ayer de una sociedad enferma. Alcanzar metas materiales, rápidamente y de forma individual es lo que machaconamente nos venden como “éxito” y éste automaticamente confundido con la felicidad.

    Nuevamente gracias por su invitación a reflexionar.

    Deseándoles de corazón a todos felicidad, un fuerte abrazo y Viva España!

    Benigno Castro

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  2. Buenas tardes, mi Coronel: D. Pedro Motas

    Acabo de encontrar, el articulo, hoy, y leido con detenimiento..no se porqué relaciono, la felicidad con el AMOR verdadero, PRIMERO Y PRINCIPAL A DIOS.. EN EL CENTRO DE TODA VIDA, soy católica practicante, y después , si se tiene vocación matrimonial, y Dios, pone la persona adecuada en tu camino.. es, ocasión maravillosa, para el amor y la verdadera felicidad.. que, siempre, es cosa de dos. Y Dios en el centro de esas vidas. Para los católicos.

    No se si estoy equivocada, pues, carezco de muchos conocimientos.. pero, el amor, lo arregla todo… Sucede lo mismo con las amistades verdaderas, compartidas, y frecuentadas.. te ayudan a esa felicidad..y alegría, en definitiva, los sentimientos compartidos, en la amistad y el cariño .

    Resumiendo : Felicidad es = Amor verdadero..en todo. Matrimonio, familia, contactos, amigos, ciudad, país, en mi caso España, y el mundo..también, y misma educación, conocimientos, gustos, círculos, etc.. que no quita que se relacione con agrado y normalidad, con todos en la sociedad en la que se vive y le rodea a uno. . ,

    Si estoy equivocada, por favor, mi coronel D, Pedro, sé que es usted entendido, en todo ello, dígamelo…. Muy gustosa aprendería de ello.

    Un afectuoso saludo. mi coronel.

    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  3. Extraordinario y valioso conjunto de reflexiones sobre un concepto que la humanidad se ha empeñado convertir en complejo, pudiendo ser en realidad muy simple.

    Para mí la felicidad consiste no en la resignación ni el fatalismo, sino en la aceptación y manejo racional e inteligente de todos los retos que la vida nos plantea en las distintas etapas desde la misma infancia. Lo más importante es no sucumbir a la tentación de envidiar a quien aparentemente tiene algo material que nosotros deseamos pero no podemos adquirir. La felicidad consiste en los logros intelectuales y no materiales; eso es muy secundario y hemos cometido el error de generar más tecnología y medios para vender puro consumo, que para investigación médica, por ejemplo. Hasta el extremo de que, a donde todavía no han llegado algunos antibióticos y vacunas, o hay escasez de agua potable, llevan muchos años consumiendo bebidas alcohólicas que esos países no fabrican. Nos engañan y encandilan con millones de lámparas de colores formando anuncios comerciales. Es como una especie de hipnósis colectiva. Recuerdo una tarde por Navidad en el año 1.959, paseando por el centro de Madrid convertido en un ascua por las luces navideñas y la iluminación especial de algunos grandes edificios con motivo de la visita del entonces presidente de los Estados Unidos, General Eisenhauer, que alguien a mi lado dijo, hablando con otra persona: “Se respira felicidad con tantas luces y colorido”.

    La verdad es que alguien se había pasado un poco en su entusiasmo por el ilustre visitante, pues el Edificio España aparecía con la fachada ocupada por tres letras gigantescas, formadas con luces, que colocadas en orden descendente podía leerse que decían IKE, aquel diminutivo no sé si cariñoso o simplemente familiar o amigable por el que era más conocido y, sobre todo, con el que había sido recibido como libertador en olor de multitudes por toda Europa a medida que iba avanzando y consolidando posiciones. Yo era jovencísimo y llevaba en el Ejército sólo meses, pero el dichoso “saludo”, que se apagaba y encendía continuamente y de forma automática, quizás como si fuera un mensaje subliminal, me resultaba fuera de lugar. Creo que con que hubieran puesto “Wellcome, Mister President”, o tal vez mejor y para no hacer distinciones, “Wellcome, General”, no hacía falta más.

    En fin, que la felicidad debería consistir en no desear lo que no nos hemos trabajado por nosotros mismos, y que pertenece a otros que sí lo han ganado honestamente y con sudor.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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  4. Estimada Josefa: en primer lugar, permítame decirle que soy un veterano de la milicia, pero civil; y por ello no tengo graduación de coronel.
    Y en segundo lugar, tiene usted razón en relacionar la felicidad con el amor y por supuesto con Dios, Supremo Amor.
    Pero mi artículo trata, humildemente, de la felicidad en general, no alcanzada con plenitud en este mundo pero aspirando a ella, dependiendo de cada uno y sus circunstancias, de nuestra entrega a un ideal, de nuestra relación con los demás… y también del amor.
    Cuando existe amor y además, hay paciencia, es imposible conocer los límites; de hecho, una diferencia entre amor y felicidad, es que el primero, no entiende de limitaciones porque todo lo puede.
    Cuando comprendemos el verdadero significado de la palabra amor, la vida no solo cobra sentido pleno sino que nos ayuda a ser un poco más felices en compañía de otra persona.
    La diferencia entre amor y felicidad reside fundamentalmente en que ambos términos, han de ser comprendidos como complementos el uno del otro.
    El amor es, en definitiva, la construcción de un proyecto de vida en común, entre dos personas; es imposible ser felices cuando no existe amor dentro de sus múltiples concepciones.
    Tanto si se está enamorado como no, no se debe olvidar que la única energía capaz de derribar cualquier muro, superar todo tipo de circunstancias y que verdaderamente nos hace más fuertes, es el amor.
    Pero recordemos que, hagamos lo que hagamos, no nos olvidemos de ser feliz en este instante, puesto que la vida consiste en eso: coleccionar pequeños o grandes momentos.
    Un afectuoso saludo.
    Pedro Motas

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  5. Buenas noches, D. Pedro Motas :

    Gracias por su aclaración, no se porqué, pensé que era militar y coronel. Pido disculpas como ve, entiendo poco del mundo militar aun., o no le conozco en absoluto..solo lo que transmite en sus escritos..que suele ser siempre muy bueno y acertado.

    Referente, al tema de la felicidad, si, me ha gustado y convencido su razonamiento, y sobre todo su parte final. coleccionar pequeños o grandes momentos fe felicidad, en cada instante
    de la vida..diariamente..

    Gracias, , hoy he aprendido algo mas sobre el tema…. gracias,de nuevo

    Un afectuoso saludo..

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  6. Estimado señor Mota; he leído muchos comentarios de filósofos sobre el tema de la felicidad, unos negándola por inexistente, otros relativizándola como de hecho es lo que usted hace.

    Mi pobre opinión es que a partir de una cierta edad lo más cercano a la felicidad es LA PAZ INTERIOR, estar más o menos satisfecho de nuestro comportamiento en la vida y con las personas que amamos, ser coherente en nuestro comportamiento y actitudes, y aceptar lo que de malo tiene el mundo como algo inevitable. Procurar ver el lado más positivo si lo hay en lo que nos ocurre, y pedir a Dios que nos dé el conocimiento para saber o calibrar cuales son los problemas graves, aplicarnos a solucionarlos si es que tienen solución, y aparcar los que no la tienen porque de nada sirve desesperarse por lo que no está en nuestra mano remediar. Y éste pensamiento naturalmente no es mío, sólo lo he puesto en palabras simples porque en definitiva y aunque sea difícil de llevar a cabo, es la meta en el camino de la vida y si no he entendido mal, esas son las conclusiones a las que usted mismo llega a través de su artículo

    Pero sus comentarios sobre la felicidad me han gustado, porque denota que tiene usted vida interior, y eso es fundamental para afrontar la vida. Nada superficial y que no surja de nuestro interior puede llevarnos a un estado de felicidad (o de paz, porque de lo que si estoy convencida es de que la felicidad como tal y en estado puro sólo son instantes en nuestra vida y lo más parecido por tanto a la felicidad es la paz)

    Le deseo que disfrute al máximo de esa “felicidad” con la ayuda de su Fe y de su coherencia de vida. Estoy segura de que si es así es usted un ser privilegiado y le felicito por ello.

    Un cordial y afectuoso saludo

    Margarita

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