Humanismo y política: terrorismo y esperanza Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos: últimamente se habla de terrorismo en el ámbito judicial, político y social por los hechos acaecidos en Alsasua como la agresión brutal a los guardias civiles; y es por ello que todavía existe esa lacra en nuestro tiempo actual y en zonas concretas, aunque sea camuflado y justificado por indeseables.

Seguro que teneis una idea propia de lo que es y significa el terrorismo, entre otras cosas porque en España lo padecemos desde hace más de medio siglo, y porque desde el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York se ha convertido en un problema de escala mundial.

En esencia, los terroristas quieren alcanzar unos fines políticos que, saben, no podrán alcanzar nunca por vías democráticas, pues no tendrán las mayorías suficientes, por lo que usan la violencia extrema, es decir, el terror.

Para el humanismo, el terrorismo es lo opuesto a la ley y a la razón, y es la antítesis de la democracia, porque si los terroristas llegasen alguna vez a alcanzar sus fines, seguirían utilizando el terror para conservarlo, y nunca concederían libertades públicas a los ciudadanos.

El terrorismo nunca puede estar justificado en una sociedad democrática (ni en una no democrática). Supone un ataque cobarde a la libertad y, en muchos casos, a la vida de seres inocentes e indefensos. En un discurso ante el Cuerpo Diplomático, el 15 de enero de 1983, el Papa Juan Pablo II (víctima del terrorismo) dijo que el terrorismo es siempre una manifestación del odio, que la violencia engendra violencia, que al asesinato no se le puede llamar con otro nombre que asesinato, que no es un medio para construir nada, y que ofende a Dios, a quien lo sufre y a quien lo practica.

El problema del terrorismo no es solo su propia existencia, sino el apoyo social que encuentra para mantenerse.

Pero es también problema el de su final. En este punto solo hay dos salidas: la derrota o la negociación. Sin embargo, toda negociación implica, por principio, alguna cesión, por pequeña que sea, por lo que el resultado de la negociación sería que los terroristas han alcanzado por medio de la violencia esa cesión. Como esto resulta intolerable e inasumible en términos democráticos, la conclusión es que el final del terrorismo solo puede producirse con su derrota.

La derrota del terrorismo implica que se lleve a cabo utilizando los medios policiales y el sometimiento a la justicia, dentro de las normas del Estado de derecho, lo que supone excluir cualquier tipo de la llamada “guerra sucia”.

Por su parte, la negociación plantea la cuestión del precio a pagar, es el llamado “precio político”, expresión que se utiliza con frecuencia para designar lo que se estaría dispuesto a dar a cambio del abandono de las armas. Como es comprensible, las negociaciones con una organización terrorista nunca son públicas, por lo que sus resultados solo se conocen cuando se ha llegado, en su caso, a un acuerdo.

¿Qué es el precio político? Si nos limitamos al caso de la organización terrorista ETA, por ser el más cercano a nosotros, se pagaría precio político: si se consiente que el País Vasco y Navarra constituyan una misma entidad política; si se acepta que se convoque un referéndum para la autodeterminación del País Vasco; si se libera a los presos de ETA al margen de la normativa penitenciaria vigente y la interpretación que de la misma han hecho los tribunales; si se permite que los miembros de ETA en el extranjero vuelvan a España sin someterse a los procesos penales que tengan pendientes; si se promueve la legalización de los Partidos declarados ilegales conforme a la normativa vigente, e incluidos en las listas europeas de entidades terroristas; si se concede subvenciones a los terroristas excarcelados durante cierto tiempo para favorecer su “reinserción social”; si se admite que el Estado de Derecho ha entrado en “tregua”, y el propio Gobierno, el Ministerio Fiscal, el Poder Judicial, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la Administración Penitenciaria dejan de cumplir escrupulosamente las Leyes en vigor y; si se niega a las víctimas del terrorismo el papel que deben representar en el proceso y no se les reconoce el sufrimiento y el sacrificio por los que han pasado y que su dignidad y la justicia demandan; si se olvida a los miles de ciudadanos vascos que abandonaron el país víctimas de las amenazas y extorsiones contra ellos y sus familias y no se les ofrece las justas reparaciones; si el resultado final al que se llega implique, directa o indirectamente, el reconocimiento y la legitimación de más de medio siglo de terrorismo.

Como fácilmente comprenderéis, queridos amigos, ninguno de esos puntos puede ser objeto de negociación ni de concesión, pues implicaría, como antes os dije, que los han conseguido con la violencia, lo que es inaceptable desde la perspectiva del humanismo.

Pero continuando con el análisis de las actitudes humanas que preconiza el humanismo, y dejando la desesperanza que en las lineas anteriores hablaba del terrorismo, haciendo un esfuerzo por mi parte, os hablo ahora también de la esperanza, esperanza en que en un futuro no lejano llegue la cordura y la sensatez a la sociedad y a la política.

Se ha dicho desde ámbitos de la investigación antropológica que la esperanza es el icono esencial de la condición humana. Es posible, pero yo prefiero pensar que, aunque no sea el signo decisivo y único, la esperanza sí es una realidad y una virtud que condiciona a la persona.

Más aún, para el humanismo cristiano, la esperanza tiene un significado mayor, esto es, la esperanza trascendente, la esperanza en el más allá, en la salvación eterna que, aunque esperanza teologal, no por ello desplaza o excluye las esperanzas humanas o de esta tierra. Ambas, no solamente conviven, sino que estas últimas, las terrenas, se ven fortalecidas e iluminadas por aquella, la gran esperanza.

La esperanza no es una actitud vacía, sino que es un poderoso instrumento frente a los problemas y dificultades de la vida, frente al dolor y las enfermedades, frente a las incertidumbres y los desconciertos. Por eso, en la actitud humanista de la esperanza va incluido, como contenido propio, tanto la voluntad para luchar contra tales dificultades, como el deseo de ser ayudado y apoyado por los demás. Cuando hacemos todo lo posible, todo lo que está en nuestras manos, estamos ejerciendo la actitud de la esperanza.

Lo anterior explica que el humanismo considere la esperanza como una actitud necesaria. En una comunidad social, debidamente estructurada, la esperanza del hombre debe partir del propio esfuerzo, al que me he referido en artículos anteriores, y desarrollarse cuanto sea preciso, con la ayuda debida, es decir, la que corresponda en justicia y solidaridad de los demás miembros de la misma comunidad.

El político, no está excluido de la actitud de la esperanza. Y no solo eso, el político puede encarnar perfectamente las condiciones que hemos propuesto para constituir su contenido.

Ante todo, debe estar convencido de que puede alcanzar los fines y objetivos que se ha propuesto. Sin ese convencimiento su tarea sería un mero “dejar pasar”. Luego se encontrará innumerables dificultades en su tarea, desde las dificultades técnicas o financieras, o las que surgen de la incomprensión o la demagogia, hasta las críticas injustas o posiciones partidistas de los medios. Contra estas dificultades ha de enfrentarse con la esperanza de que no le impedirán estar convencido de que puede alcanzar sus objetivos y que no va a renunciar a ellos.

Y en su lucha, el político tiene que buscar ayudas. Ayudas de los hombres y ayudas de la comunidad. Si hay algún ámbito de la vida donde no sobrevive el “lobo estepario” es en el ámbito de la lucha política.

La esperanza nos ayuda, queridos amigos, a avanzar por la vida, puede, incluso, que sin darnos cuenta. Pero si nos paramos un momento a reflexionar, en todo cuanto nos proponemos, está implícita la esperanza de conseguirlo, que nos obliga a poner los medios necesarios y a demandar, en su caso, la ayuda de los demás.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog generaldavila.com

25 abril 2018

7 pensamientos en “Humanismo y política: terrorismo y esperanza Pedro Motas Mosquera

  1. Estimado y respetado Sr. Motas:
    Me ha encantado su magnífica exposición sobre terrorismo y esperanza.
    Sin pretender hacer un juego de palabras con mi nombre, seré muy breve:
    1°.- NO ENTRA EN MIS PLANES (AL MENOS POR AHORA) hablar de el, y el miedo que genera en la sociedad, pero creo que en democracia, el peor de los terrorismos, es el de Estado.
    2°.- En mi opinión LA ÚNICA FORMA DE COMBATIR EL TERRORISMO, ES PRACTICANDO LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES, QUE COMO SABÉIS SON:
    FE, ESPERANZA Y CARIDAD.
    3°.- FE: LOS ASESINOS HABRÁN DE SER GOLPEADOS (HABLO METAFORICAMENTE) HASTA QUE LA PIERDAN EN LOGRAR SUS OBJETIVOS, EN LA MEDIDA QUE NOSOTROS LA TENEMOS LA VICTORIA.
    4°.- ESPERANZA: EN QUE VAMOS A GANARLES.
    5°.- CARIDAD: SIN ÑOÑERIAS. ES DECIR LOS ARREPENTIDOS QUE PÚBLICAMENTE PIDAN PERDÓN A TODAS LAS VÍCTIMAS, Y QUE SE QUIERAN REINSERTAR EN NUESTRO MODELO SOCIAL SIN PRETENDER SUBVERTIR EL ORDENAMIENTO LEGAL QUE DEMOCRÁTICAMENTE NOS HEMOS DADO, PUES TIENE QUE HABER CARIDAD PARA ACOGERLES OLVIDANDO SU PASADO, PERO EN EL CASO DE QUE “INTENTEN SACAR LOS PIES DEL TIESTO”, PUES “LEÑA AL MONO”, por decirlo en roman paladino, POR QUE MI COMPROMISO PRINCIPAL DE CARIDAD ES CON LAS VÍCTIMAS Y RESTO DE MIS COMPATRIOTAS.
    Un cordial saludo a todos los miembros de este, que yo llamo EL MILAGRO DEL BLOG DEL GRAL. DÁVILA, y más fuerte que nunca
    ¡¡¡A ESPAÑA Y AL REY SERVIR HASTA MORIR!!!
    ¡¡¡¡VIVA LA LEGIÓN!!!
    Esperanza González de Fonseca Marco

    Le gusta a 1 persona

  2. Excelente artículo y acertado análisis del fenómeno. Como muy bien dice, si los que lo practican, siempre con los fines políticos de conseguir el poder y el sometimiento de los demás, si consiguieran esto, tendrían que seguir practicando el terror para mantenerse. Pero es que además, ser terrorista es una enfermedad incurable, como la de violador o pederasta, y eso no tiene remisión ni reinserción posibles.

    Tampoco es admisible el llamado “terrorismo de estado”, porque siempre se convierte en una chapuza encomendada a gente amoral y mercenaria que comete muchísimos errores que pagan demasiadas personas inocentes que nada tienen que ver con la cuestión, Pero por otra parte, la única forma eficaz y disuasoria para luchar contra el terrorismo y acabar con él en el menor tiempo posible, es combatirlo utilizando sus mismas armas y sus mismos métodos pero sirviéndose de servidores públicos de élite que sean auténticos expertos especializados y bien motivados, Naturalmente, hay que respetar el derecho de todo el mundo a la presunción de inocencia, pero una vez constatado que en el caso concreto no existe esa inocencia, sino todo lo contrario, actuar con contundencia, como si estuviéramos defendiéndonos del peligro de una mordedura de serpiente venenosa. Recordemos lo que ocurrió en Alemania con la banda Baader Meinholf, cuando en respuesta al último crimen, fue tal el “disgusto” sufrido por los terroristas de la banda que estaban pesos, que todos se suicidaron en una noche colgándose con sus propias sábanas. Y muerto el perro, nunca nadie más volvió a hablar de él.

    Si nos dedicamos a ser tan excrupulosamente garantistas y “buenos”, Al final, aunque tardando un poco más y todavía incompleto, los terroristas que han sembrado de muerte y dolor a toda una nación durante cincuenta años, consiguieron sus objetivos básicos para dar el salto al poder. Quienes nos quieren vender, a cambio de votos, que ETA está vencida, derrotada, gracias a la negociación, se engañan a sí mismos. Cierto que cesaron los atentados diarios, pero eso fue no por su voluntad, sino por no poder asumir el coste económico y tener a doscientos miembros presos. La “negociación” de ZP, que después ha mantenido este gobierno, el único “éxito” no es que dejaran de matar, sino que consiguieran conquistar mucho espacio en las instituciones y dinero del contribuyente sin necesidad de continuar con el “impuesto revolucionario” que ya lo tenían difícil.

    Porque conservan su arsenal de armas intacto aunque de vez en cuando nos vengan con un par de pistolas antiguas oxidadas e inservibles. Continúan teniendo capacidad para atentar y hacer mucho daño. No lo olvidemos.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

    Le gusta a 1 persona

  3. Buenas tardes D. Pedro Mota :

    Muy buen articulo y mejor análisis, del tema que nos trae, hoy en el blog. Me ha gustado, como lo ha desarrollado.
    Soy de las que opino que éste tema del terrorismo.. debe ser tratado por los jueces, sin paliativos, y que deben cumplir las penas de carcel totalmente, hasta el final.. han muerto muchas personas inocente, por la sinrazón de estos individuos, por conseguir temas politicos.
    Y hoy están muchos fuera de la carcel y en las instituciones.. Algo no marcha bien..si no piden de verdad perdón a todos, y no hay arrepentimiento.. y ademas, ayudan a Cataluña , para que se independicen.
    Si , hay que tener Esperanza, y deseos de terminar con el terrorismo,en su totalidad, y elegir, politicos, que de verdad desarrollen un humanismo autentico, por el bien de la sociedad..

    En ello andamos, creo, todos los que leemos y aprendemos lo que nos ofrecéis, tan acertado en en este magnifico blog. del General Davila , Gracias por todo ello, todos.

    Un afectuoso saludo..D. Pedro Mota.

    !! VIVA ESPAÑA !!
    !!VIVA EL REY !!
    !!VIVA LAS FUERZAS ARMADAS,EL EJERCITO ESPAÑOL, Y LA LEGIÓN !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran.

    Le gusta a 1 persona

  4. Terminada ya la jornada y dispuestos a recibir un nuevo artículo en nuestro Blog, solo me queda agradecer los “Me gusta” de las personas que han tenido esa consideración hacia mi humilde artículo y también a los que han expuesto su pensamiento-opinión como debate.
    Con la esperanza en que se resuelvan los problemas que acosan a nuestra querida España, buenas noches a todos y un fuerte abrazo.
    Pedro Motas

    Me gusta

  5. Existe en filosofía una actitud específica que no incluye la esperanza; El Estoicismo.

    Aunque no admito ni lo admitiré nunca, creo que involuntariamente, y dadas las circunstancias, es posible que me haya vuelto estoicista, pero hay otra forma de llamar a una actitud que mira de lejos las cosas que nos van ocurriendo, sobre todo cuando se llega a una edad madura, que podríamos llamar cinismo. De eso creo que abunda, y no en la acepción de mentiroso o hipócrita, sino en la de ver la vida y a las personas que integran nuestro entorno con mirada velada y sin confianza.

    Ya sabemos que la Justicia es un mero símbolo, y me temo que nos cuesta incluso admitirlo en la voluntad divina, que nos deja el libre albedrío y por tanto la posibilidad de obrar injustamente, a veces sin verdadera intención, pero dado que LA VERDAD tampoco existe, sólo tenemos nuestra propia verdad para actuar y guiarnos por ella, y ésta verdad a veces no es la verdad del vecino, y por tanto somos injustos con la suya.

    Sólo hay una ventaja cuando se llega a éste estado de ánimo, que nos volvemos más tolerantes por pura indiferencia, pero eso es triste y amargo y desde luego no nos acerca ni de lejos no sólo a la felicidad a la que, según nos dicen desde pequeños, todos debemos aspirar, puede que ni siquiera a la paz interior, que es lo que yo considero más cercano a la felicidad.

    Pero todo tiene un límite en ésta vida, y también el sufrimiento, evidentemente, y cuando nos parece que ya no podemos más, por puro instinto de supervivencia pasamos a ser estoicos, o simplemente cínicos.

    Yo admiro a las personas que luchan, que a través de los años siguen teniendo esperanza, y confiando en que las cosas puedan mejorar. En mi caso ya he tirado la toalla, máxime después de comprobar hoy que una sentencia de un tribunal de Pamplona no contempla el delito de violación sobre una muchacha de 18 años, que posiblemente llevaba encima unas copas de más, porque las fiestas de San Fermín no se conciben sin un grado de alcohol elevado sobre todo para la gente joven, que fue arrinconada en un portal, violada repetidas veces, grabada en esa repugnante circunstancia, y a la que además privaron de su teléfono para que no pudiera pedir socorro de una forma inmediata…y con cinco hombres también medio borrachos, que habían ido a Pamplona con la intención premeditada de cometer semejante hazaña, en un portal de apenas 10 metros cuadrados violan uno tras otros a la muchacha, y hay un juez que en esas escenas, sólo porque la muchacha simplemente se resigna al ver la imposibilidad de defensa y posiblemente sin fuerzas ni para oponerse, permanece con los ojos cerrados y completamente inerte, considera que había un consentimiento implícito y no contempla el delito de violación.

    Soy mujer, y además tengo dos hijas relativamente jóvenes. Creo que en un mundo dónde puedan ocurrir éstas cosas, y que además se considere que no entran dentro de lo que en derecho penal se pueda clasificar de agresión y violación, no se puede tener esperanza, lo siento mucho.

    Un cordial saludo

    Le gusta a 1 persona

  6. Doña Margarita: tiene sentido y razón su comentario sobre la esperanza, se habrá dado cuenta que la segunda parte de mi artículo la inicio con “Pero continuando con el análisis de las actitudes humanas que preconiza el humanismo,… haciendo un esfuerzo por mi parte, os hablo ahora también de la esperanza, esperanza en que en un futuro no lejano llegue la cordura y la sensatez a la sociedad y a la política”.
    Ya ve que para continuar mi artículo y hablar de la esperanza, tengo que hacer un esfuerzo; y ello porque el Humanismo creo que también se basa en la razón, la cordura, la sensatez, la ética, la moral, en definitiva los sentimientos humanos, algo que forma parte de la convivencia, dela justicia social y de los valores.
    En definitiva, Doña Margarita; con lo anterior quiero decir que me solidarizo con su sentimiento de desesperanza cuando veo que la justicia humana se aplica al margen del comportamiento ético y moral, de los sentimientos humanos básicos que nos da la norma de comportamiento social, olvidando la aberración que supone dejar patente que un comportamiento similar se pueda repetir con impunidad.
    Esperando que esta sociedad, enferma de valores, pueda algún dia recuperar la cordura y sensatez humanas, reciba un abrazo.

    Me gusta

  7. Muchas gracias, D. Pedro, por sus palabras, y repito, le admiro porque todavía confía en que nuestra sociedad recupere unos valores humanísticos que son la base para la convivencia, y si existen muchas personas que, como usted, confían en ese cambio, puede que sea yo la equivocada, ojalá.

    Le aseguro que me consuela y me reconcilia con el mundo en cierta manera que existan personas como usted, que nos dedica su tiempo y su esfuerzo para que veamos una luz al final del túnel, y no le quepa duda, le leo con atención y recapacito detenidamente sobre sus palabras, pero ¿que puedo decirle? Tenemos la razón por un lado, y las emociones por otro, y en mi a la hora actual las emociones priman sobre la razón.

    Es cierto que todavía ( y eso es lo peor, que tenga que emplear la palabra todavía) existen personas con valores y comportamientos que se ciñen a lo que nosotros, es decir, nuestra generación, aprendió en la niñez. Puede que en la base de nuestra educación estuviera la enseñanza de una religión que en sus principios incluye todos esos valores que apreciamos, y que con el correr de los años se convirtió no sólo en unas creencias religiosas, sino en un código ético, pero si comprendo y tolero que haya personas que no acepten la religión católica como base de sus valores, me rebelo absolutamente en que la falta de creencias religiosas haya derivado en una falta de ética que raya en la canallesca y que por desgracia está tan extendida que difícilmente pueda enseñar a la generación que les toca educar unos códigos imprescindibles de decencia, respeto por el prójimo, solidaridad con los que sufren, etc.etc.

    A usted le cuesta emplear la palabra esperanza. A mi me resulta imposible. Así de simple.

    Creo que nuestra civilización, que ha crecido y se ha nutrido de ese humanismo que usted preconiza, está llegando a su autodestrucción, y créame, me gustaría estar completamente equivocada.

    Reciba mi afectuoso saludo, mi admiración y un abrazo agradecido.

    Margarita

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.