Política, humanismo social y comunidad: La convivencia y la organización social Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos: La idea de comunidad es típica del humanismo cristiano. De ella pueden destacarse los elemento de convivencia y de organización, y debe reconocerse que la familia constituye su célula básica.La convivencia, pues, es elemento esencial de la comunidad, lejos de las teorías del contrato social o las del estado natural de bondad en el hombre. Quienes conviven cooperan entre sí para la consecución de fines comunes.

En la convivencia deben destacarse cuatro caracteres:

1º. Tiene un contenido esencialmente humano. Es el hombre el que escribe su historia personal por medio de numerosos lazos, contactos, situaciones, estructuras sociales que lo unen a otros hombres; y esto lo hace desde el primer momento de su existencia sobre la tierra, desde el momento de su concepción y su nacimiento. El hombre es el protagonista, en la plena verdad de su existencia, de su ser personal y, a la vez, de su ser comunitario y social, en el ámbito de la propia familia y de contextos diversos, en el ámbito de la propia nación, o pueblo, en el ámbito de toda la humanidad. No se trata, por tanto, de un hombre aislado, sino de un hombre que convive en comunidad.

2º. Tiene un sentido solidario. Es en el ámbito de la comunidad donde puede darse la solidaridad. Después de reconocer los males de nuestro tiempo (falta de amor social, olvido de la ética y la moral, pobreza, injusticias sociales, paro, etc.), es la solidaridad una de las soluciones a los peligros y amenazas del progreso y la inspiradora de la búsqueda de instituciones y caminos adecuados para resolver los problemas de los intercambios y los problemas, tarea que requiere el compromiso decidido de hombres y de pueblos libres y solidarios.

3º. Implica un deber de justicia. Un sistema justo, es decir, intrínsecamente verdadero, y a su vez moralmente legítimo es el sistema de trabajo que supera la antinomia capital-trabajo. Aparecen aquí conceptos de tan profunda carga como los de “verdad” y “justicia”. Lo verdadero y lo justo deben integrarse como elementos de algo superior, esto es, “moralmente legítimo”. Podríamos decir por tanto, que no basta la justicia en la convivencia, sino que es exigible además la legitimidad moral.

4º. Por último, la convivencia implica también una exigencia de igualdad que es reconducida a la cuestión del desorden moral. Nos encontramos ante un grave drama que no puede dejarnos indiferentes: el sujeto que, por un lado, trata de sacar el máximo provecho y el que, por otro, sufre los daños y las injusticias es siempre el hombre. Drama exacerbado, aún más, por la proximidad de grupos sociales privilegiados y de las comunidades ricas que acumulan bienes cuya riqueza se convierte de modo abusivo en causa de dichos males. Frente a la desigualdad injusta, el humanismo social propugnará una más amplia e inmediata distribución de la riqueza, y las necesarias transformaciones en las estructuras económicas. La desigualdad debe situarse en la base de los problemas de la convivencia.

En resumen, a los problemas de la convivencia les resulta también de aplicación la jerarquía de los valores que va derivándose, de manera expresa o implícita, en el pensamiento del humanismo social: antes la ética que la técnica; antes la persona que las cosas; antes el trabajador que el trabajo; antes el espíritu que la materia.

En lo anterior os hablaba de la convivencia como primer elemento de la comunidad. En lo siguiente quiero hablaros de su organización desde la perspectiva del humanismo social.

Se debe distinguir, ante todo, la organización social de la política, dentro de la comunidad. La primera se estructura en torno a la familia, a los grupos sociales y a la estructura económica. La segunda tiene en cuenta las ideas de patria o nación, el Estado (o los demás poderes públicos), la democracia, el Estado de Derecho y el Estado asistencial. En las siguienteslíneas solo os hablaré de la organización social.

1º. La familia es la célula primera y vital de la sociedad y constituye su fundamento y alimento continuo mediante su función de servicio a la vida, y tiene para con la sociedad una función complementaria; que la familia es un elemento intermedio entre la persona y la sociedad, sirve como escuela de socialidad y de aprendizaje de las virtudes de la vida social y al mismo tiempo es vía de humanización de la persona en una sociedad de masas; que la familia tiene un sentido social, por lo que reclama el servicio de la sociedad hacia ella, unos derechos inherentes, el respeto de la sociedad y del Estado y las ayudas precisas para afrontar sus problemas.

La familia tiene, por último, un cometido político, que se manifiesta en la intervención para procurar que las leyes y las instituciones del Estado no sólo no ofendan, sino que sostengan y defiendan positivamente los derechos y deberes de la familia. En este sentido las familias deben crecer en la conciencia de ser protagonistas de la llamada política familiar y asumir así la posibilidad de transformar a la sociedad.

Se rechaza de plano los intentos de la ideología de género de acabar con este modelo de familia y sustituirlo por ningún otro.

2º. Los grupos sociales. La apelación a estos grupos sirve tanto para articular la sociedad, como para cumplir las finalidades operativas de asociar los esfuerzos de los hombres, dar vida a una rica gama de cuerpos intermedios con finalidades económicas, sociales, culturales: cuerpos que gocen de una autonomía efectiva respecto de los poderes públicos, que persigan sus objetivos específicos manteniendo relaciones de colaboración leal y mutua, con subordinación a las exigencias del bien común.

3º. La estructura económica. Se basa en los siguientes valores:

– En la auténtica jerarquía de valores, la economía está al servicio del hombre, lo mismo que la técnica o el trabajo.

– En el reconocimiento del derecho de propiedad.

– En el reconocimiento del trabajo como el elemento clave de la cuestión social y como actividad definidora del hombre.

– En el objetivo de la socialización, no sólo en un sentido general, sino en el sentido específico aplicable a los medios de producción, como una meta para llegar a la cual pueden señalase determinados caminos. El mero paso de los medios de producción a propiedad del Estado no equivale a socialización, sino de mera estatalización, tan querida por los socialismos.

En resumen, para el humanismo social cuanto más sociedad civil y menos Estado, mejor.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog generaldavila.com

5 junio 2018

9 pensamientos en “Política, humanismo social y comunidad: La convivencia y la organización social Pedro Motas Mosquera

  1. A la vista de su contenido, debería ser una asignatura obligatoria para ejercer la política. En particular la izquierda debería tomar nota de cuestiones tan interesantes como las desarrolladas por D. Pedro, tales como la convivencia, la familia y los valores en general.

    Muy interesante.

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  2. Don Pedro Motas Mosquera, mi apreciado señor:

    Gracias por sus palabras, muy tecnicas, científicas y profundas. Bajo mi punto de vista, no soy psicólogo, el sentir cristiano se acerca bastante al modelo que usted nos plantea en su escrito; la primera célula social es sin duda **la familia** y es por eso que lis grupos disidentes de estas estructuras tratan por todos los medios y en ocasiones de firma ilegítima, de bombardear y disolver esta célula . Como decía antes , no soy técnico, mi mujer que sí es psicólogo clínico, dice.- ” la política se aprende con la mamá en casa” y estoy muy de acuerdo.
    Gracias por su escrito y un saludo.

    Antonio Rafael Parrilla Muñoz; un jubilado de 73 años que es psicólogo de oído.

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  3. General le un bonito escrito lleno de humanidad, me ha recordado la doctrina de José Antonio Primo de Rivera y por supuesto, el gran servicio que realizaban en España, las mujeres de la Sección Femenina.
    Me ha gustado mucho

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  4. Buenas tardes D. Pedro Mota :

    Magnifico escrito, como ya se ha mencionado,que comparto, en su totalidad, y que deberíamos, todos, saber por estar llenos de profunda humanidad.

    Comparto algunas de los comentarios, sobre que , debería ser asignatura obligatoria para todos los politicos, y que , ciertamente, recuerda al pensamiento y doctrina de Jose Antonio Primo de Rivera, y como también se ha mencionado, el gran servicio, que realizaron la Sección Femenina..

    Infinitas gracias, D, pedro, por su impecable escrito..

    Un afectuoso saludo, extensible también para el General D. Rafael Davila.
    Y como siempre…

    !!VIVA ESPAÑA !!
    !! VIVA EL REY !!
    !! VIVA LA LEGIÓN !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  5. La convivencia y el buen orden de sociedad es inseparable de la responsabilidad individual y el acatamiento y subordinación de todos a la ley, bajo el principio de autoridad.
    Hoy en día justo esto es lo que está en crisis, y así nos va. Y peor que nos irá si no restablecemos pronto el imperio de la ley.

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  6. Magnífica lección en tema tan complejo, que dudo mucho haya algún político capaz de entenderlo en toda su extensión y matices. En mucho me ha recordado el pensamiento de José Antonio, que es ahora más necesario que nunca.

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  7. A estas horas de la noche, terminada la jornada y esperando que España vuelva a la normalidad social y política, deseando que los políticos sepan cumplir con sus obligaciones, y agradeciendo a los que han participado en el debate de mi humilde artículo, deseo un feliz descanso a todos con un abrazo.
    Pedro Motas

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  8. Respetado y apreciado Sr. Motas:
    Por motivos de salud no pude leer su colaboración cuando se colgó, y sirvan estas líneas 3 dias más tarde, para expresarle mi gratitud por aportar a este blog el testimonio filosofico y social del humanismo cristiano, que yo tambien comparto y que mientras no me demuestren empiricamente lo contrario, frente al injusto y tiránico liberalismo económico, del “tanto tienes, tanto vales…” que aboca a la sociedad a ahondar en las desigualdades sociales, y a desembocar casi siempre en el totalitarismo marxista, lo que a su vez conduce al fascismo, y “¡¡¡¡ya la tenemos armada!!!!”….(nunca mejor dicho por las bofetadas entre los unos y los otros…), pues yo me quedo, ADAPTÁNDOLOS A NUESTROS DÍAS, con San Isidoro de Sevilla, Luis Vives, Menéndez Pelayo, o porqué no, dejandolo a la conciencia particular de cada persona, y haciendo una revisión y adaptación al siglo XXI, con el mismísimo Vázquez de Mella, o prefiero no referirme a los ideólogos y mártires de nuestra última Guerra, porque si Uds. se fija, en mi opinión, los españoles necesitamos pasar página, y buscar la PAZ desde el entendimiento del espíritu de la Transición del 78, sin cometer los “¿errores?” que se cometieron entonces, o quizá no fueron tales “errores” y dichas “equivocaciones” formaron parte de un plan maquiavelicamente trazado a 40 años vista para destruir nuestra hermosa Patria, España, y destruyendo nuestra nación, desestabilizar Europa desde el Sur, a fin de poder hacer una pinza con nuestro continente, bajando desde el Norte, porque en la Alta Política la casualidad no existe y viendo las exigencias del Presidente Trump en Canada con el G-7 con respecto a Rusia, cada vez me encaja más éste tremendo puzzle.
    Pero me estoy saliendo de su magnífico artículo y es muy tarde.
    Sí, sí, sí, ya se, ¡¡¡¡gran escandalo si estas lineas cayeran en manos de la “progresía”!!!!, que ni es obrera, ni defiende teorías del siglo XXI, si no del siglo XIX por lo que de progresista lo único que tienen es haber ganado la batalla semántica, gracias a teorías como las gramscianas, y (que como las que yo defiendo aquí, se basan en hipótesis de hace mas de dos siglos) con las que quieren imponer la revolucion desde arriba, porque la sociedad (y perdón por el galicismo) no demanda, gracias a Dios, revolución, sino que pide evolución en la PAZ entre los españoles, quitando algun pobre medio descerebrado de los del inmundo trapo tricolor republicano, que pide “¡¡¡¡GUERRA, GUERRA, GUERRA!!!!” (si, así están las cosas entre algunos radicales) como yo conozco algun caso, porque afortunadamente para él, no ha pisado un hospital de campaña en su pastelera vida, mientras que yo si se lo que es ese horror, al que no temo pero bajo ningun concepto deseo volver, y menos entre contendientes españoles.
    Decía que si slgunos aún utilizan como banderin de enganche el neomarxismo como por ejemplo Podemos, socio preferente del Gobierno del Presidente Sánchez, en cambio yo hundo mis raices en el Tradicionalismo Español (haciendo una revisión del mismo, insisto, pero no soy filósofa).
    Sr. Motas es tarde y lo dejo aquí, pero en el momento que he podido leerle he querido manifestarle cuan grato me ha resultado hacerlo, porque es un regalo analizar sus ideas.
    Respetuosamente le saluda
    ¡¡¡A ESPAÑA Y A MI REY SERVIR HASTA MORIR, VIVA LA LEGIÓN!!!
    Esperanza González de Fonseca Marco

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