¿Se repite la historia? Pedro Motas Mosquera

Cuando el 4 de septiembre del año 476, Odoacro, rey de los hérulos, depuso al emperador Rómulo Augústulo, pocos debieron ser los ciudadanos que se resignaron a creer que el Imperio Romano de Occidente había muerto. Pues, desde comienzos de siglo, venían soportando sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que unas veces pasaban de largo, después de saquear Roma, y otras se retiraban al cabo de algún tiempo.

Trece años más tarde, otro caudillo bárbaro, Teodorico, rey de los ostrogodos, invadía a su vez Italia, derrotaba a Odoacro y no parecía que estuviera de paso; venía decidido a quedarse, pues traía con él a todo su pueblo, más de cien mil familias dispuestas a asentarse en los fértiles valles de Umbría o de Toscaza…

En este apasionante marco histórico; el fin de una civilización, de una cultura, y el alumbramiento, entre dolores de parto, de una nueva época; Benito de Nursia vive intensamente su aventura humana en medio de un torbellino de intrigas y pasiones.

Rodeado de un caos de acontecimientos, de una vorágine de pasiones, supo comprender que el Mundo Antiguo, clásico, podrido en sus raíces, se derrumbaba; que lo único que cabía hacer era tratar de salvar de la ruina lo que merecía ser salvado, para empezar a edificar, desde los cimientos, un mundo nuevo, más humano.

A nosotros, por poco avisados que seamos, no se nos pasará por alto lo mucho que se parece a la nuestra la época descrita hasta ahora. Aunque siempre hay que ser sumamente cauto al establecer paralelismo histórico, pues la Historia nunca se repite, es indudable que los síntomas de descomposición, de podredumbre, que se advertían entonces en lo que hoy llamamos la Europa Occidental eran muy semejantes a los que se perciben actualmente en el mismo ámbito geográfico.

Pero lo más parecido no es eso: es la actitud de aquellos hombres, como los europeos de hoy, que no querían reconocer su propia decadencia y menos aún analizar las causas,que eran muchas y muy variadas; pero, sobre todo, la pérdida de unos ideales, de unos valores y de unas virtudes que habían constituido el armazón, la sustancia misma del Imperio Romano; pérdida que había conducido al debilitamiento del principio de autoridad, a la corrupción de las costumbres, a la disolución de la unidad familiar, tan sólida en el Derecho Romano, a la proliferación del adulterio, del divorcio, del infanticidio y del aborto, y, como consecuencia de todo ello, a un descenso vertiginoso de la natalidad en todo el Imperio Romano, es decir, a una especie de suicidio colectivo de los “progres” de aquellos tiempos.

En aquella época, los hijos de las mejores familias romanas eran “pacifistas”; no querían alistarse en las Legiones, ni hacer carrera como soldados. Les bastaba con disfrutar de una vida ociosa, de placeres fáciles…, un Imperio cuya población, envejecida, era cada vez más escasa.

Verdad es que el Cristianismo se había propuesto insuflar un poco de vida en aquel gigante enfermo que era el Imperio Romano, pero cuando tuvo posibilidades de hacerlo ya era tarde, y no sólo no consiguió impedir que el proceso de infección siguiera avanzando, sino que alguno de sus miembros empezaron a contagiarse. Un cristiano ilustre de aquella época, Casiodoro, manifiesta: “¡Que triste es el espectáculo de desunión que ofrece nuestro clero!… Los godos nos dan ejemplo de moralidad. La mayoría no sabe leer ni escribir, pero no son sodomitas, ni adúlteros. No saben nada de Homero, ni de Virgilio, pero no se da la prostitución entre ellos. Su fe está plagada de errores, pero son más limpios que nosotros…”

En tan dramáticas circunstancias sólo dos opciones se ofrecían a los cristianos: tratar de conformar, desde dentro, una nueva civilización, insuflando en ella los valores cristianos; o bien abandonar aquel mundo que se derrumbaba sin remedio para edificar, desde fuera, una nueva civilización capaz de aguantar todos los desmoronamientos.

Esta última fue la tarea que emprendió Benito de Nursia y sus sucesores, en aquellos siglos turbulentos, cubriendo Europa de monasterios, proyectando hacia el cielo el limpio surtidor de su oración, universidades, salvando la cultura grecorromana, base de la civilización occidental, y convirtiendo muchos pueblos bárbaros a la fe.

Ellos fueron conformando, con su fidelidad y con su esfuerzo, aquella Cristiandad medieval que dio tan abundantes frutos de cultura y santidad en todos los países, en todos los sectores de la sociedad, en todos los estamentos. Por eso “los pueblos de Europa contrajeron con ellos una deuda de gratitud que nunca podrá ser debidamente retribuida”…

Frente a una sociedad bárbara y guerrera, Benito lanza el cuádruple mensaje sobre el cual se ha construido todo lo bueno que tiene Europa: el mensaje de la libertad, el de la obediencia, la disciplina, el esfuerzo, el de la dignificación del trabajo, el del estudio y la oración.

Estamos ante un mundo nuevo, Dios quiera que sea un mundo mejor; la amplitud y la rapidez caracterizan la cultura de nuestra época. La tendencia en nuestros tiempos de exagerar el “Yo” o el “Nosotros” de formas sectarias es una verdadera crisis que amenaza la unidad social.

Sin el cristianismo, Europa no hubiera sido lo que fue. No se puede pensar en Europa olvidando su historia, renegando de los valores y principios; el abandono, el cortar con sus raíces, está precipitándola a la ruina, haciéndola débil y temerosa. La reciente crisis que azota a nuestro mundo está dejando en evidencia a los países, divididos y sin liderazgo, especialmente en Europa y concretamente en España. La principal causa de esa debilidad radica en el desierto espiritual en que se encuentra, debido a una falta de convicciones profundas y al relativismo estéril en el que se ha embarcado.

Silos

El peligro para la convivencia no está en la intolerancia religiosa, sino en todos aquellos que crecen sin valores y sin puntos de referencia, guiados únicamente por la satisfacción de sus deseos. Sin valores se desatan todas las bajas pasiones. Ahí es donde hay que buscar la causa de la inseguridad ciudadana, de la violencia de género, etc. Mucha responsabilidad tienen aquellos que promueven esta política insensata, como es el laicismo que pretende prescindir de Dios. Cuando Dios desaparece del horizonte de los hombres, como sucedió en las ideologías totalitarias del siglo pasado, la persona no es ni más libre, ni más feliz,… simplemente muere.

Nunca como hasta ahora la humanidad había caído tan bajo moralmente. Siempre ha habido golfería y degeneración, pero jamás hasta ahora se había intentado justificar lo injustificable y llamar bien al mal. Hoy día, no sólo se hace esto sino que se aplaude y se presenta como signo de libertad y de progreso.

Pensar que todo lo que dictamina la autoridad civil es justo y bueno, es propio de estados totalitarios y no merece el calificativo de derecho, sino de arbitrariedad. Las leyes no son buenas porque fueron aprobadas dentro de la democracia, sino porque hacen bien al hombre y a la sociedad.

La dictadura del relativismo acompañada de cierto laicismo sectario, se manifiesta incapaz de aceptar la discrepancia de opiniones cuando éstas son contrarias a sus presupuestos.

En nuestras comunidades hay muchos que están, de un modo u otro, cautivos del vicio.

La reacción del parlamento podemos situarla dentro de las opciones “políticamente correctas” que llevan al gobierno a colocarse de parte de lo que piensa la mayoría, representando a una minoría, para atraerse el voto, el aplauso y los parabienes de los suyos. De seguir las cosas así, la libertad de expresión se verá recortada, así como la libertad religiosa, concretamente la Católica, por ser una de las pocas instancias que todavía se oponen al relativismo imperante. No respetar la libertad es grave y peligroso, propio del más crudo de los totalitarismos.

Es cierto que ninguna confesión religiosa puede tener carácter estatal, pero tampoco ninguna ideología. Sin embargo, este es el peligro que corremos en nuestros días al patrocinar una ideología laicista, sectaria y antirreligiosa que quisiera ver la fe religiosa encerrada en la intimidad de la conciencia, sin derecho a manifestarse públicamente, calificándola de retrógrada y antiprogresista. Dicha ideología pretende imponerse por todos los medios posibles, no sólo a través de las leyes, sino también en la cultura y en la educación.

Los regímenes ateos no pueden persistir por mucho tiempo, caen bajo el peso de sus propias contradicciones. Esta cultura laicista y relativista, que está llevando a la humanidad a su punto moral más bajo; caerá víctima de su incongruencia, y el juicio de la historia será severo contra este tiempo.

Por eso necesitamos gobernantes que sean verdaderamente servidores del pueblo y de la verdad, y no de sus intereses electorales. Ello requiere capacidad para aceptar las críticas y hasta el rechazo de su gestión. La mayoría de nuestros gobernantes no están capacitados para gobernar porque no aman al pueblo sino a su cargo y por eso no legislan conforme a la verdad sino a los gustos de la gente, asesinando la verdad por lo políticamente correcto porque no saben amar ya que no pueden morir.

 Pedro Motas Mosquera

Blog. generaldavila.com

11 junio 2018

15 pensamientos en “¿Se repite la historia? Pedro Motas Mosquera

  1. Extraordinario y absolutamente acertado análisis de la situación y sus causas, sin olvidar un detalle, Don Pedro.

    Cuando una sociedad, como la tardoromana, o la actual, alcanzan determinado estado de descomposición general fraguado durante varias generaciones, resulta ya muy difícil, diría que imposible, la regeneración y la vuelta de las aguas a su cauce. Tenemos dos ejemplos recientes en las dos guerras mundiales, que es como terminan estas cosas para intentar volver a renacer de las propias cenizas. A lo que parece, no tenemos solución, y aunque la historia nunca se repita, sí vuelven a producirse cíclicamente los mismos errores y sus consecuencias.

    ¿Pero, cuáles serán las consecuencias de esta crisis de valores y de este destierro de Dios de nuestras vidas?. Con los medios y las armas actuales, pueden ser la aniquilación de todo vestigio de vida en el planeta.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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  2. La nueva invasion de los barbaros, entendiendo por tal el comunismo ( entre nosotros se llama Podemos) ya fue denunciada por Jose Antonio Primo de Rivera.El antidoto sugerido era realizar una revolucion nacional.Y el instrumento era la Falange, con todo su potencial humano caracterizado por aquello de “mitad monjes,mitad soldados.”

    Hoy se ha pasado pagina de aquella sugerencia y de aquellas propuestas.Los barbaros ya los tenemos sentados en nuestros Parlamentos, en Gobiernos autonomicos, Diputaciones, Ayuntamientos.Lo otro se quiere volver a ilegalizar y perseguir.Se propone ilegalizar cualquier iniciativa defensora del fascismo.Y ya sabemos como interpreta nuestra izquierda al fascismo: en ese saco mete a cuantos no piensan igual que ella.

    La Falange no fue un movimiento fascista.Pero da igual.Todo se tergiversa y se fslsea.Nuestra derecha tambien colabora en esta tarea destructora de todo aauello que podria suponer un dique a esta nueva invasion de los barbaros.

    Ante este panorama, no es nada de extrañar todo lo que vemos a diario.Hemos optado por ignorar nuestras raices españolas y nuestra verdadera Historia, y asi nos va.Ojala nuestros hijos recuperen la sensatez, porque esta genetacion esta echando por la borda siglos de civilizacion.

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  3. Magnífico artículo D. Pedro y también muy certeros comentarios de D. Rafael y de D. Ignacio.
    En 1936 consiguió España detener una nueva invasión de Europa que pretendía destruír sus raices cristianas que tan bien ha explicado D. Pedro Motas. Lo hizo con sangre, sudor y lágrimas…. y pudo hacerlo porque todavía no habían desaparecido de España las virtudes que hacen grandes a los pueblos y mantienen en pie las civilizaciones.
    Pero la traición y el perjurio, la introducción dentro de los muros de la fortaleza considerada inexpugnable, de un nuevo Caballo de Troya, ha propiciado que los enemigos de España y su civilización cristiana se hayan adueñado de la situación…. a pesar de que estábamos advertidos:
    “No olvidéis que los enemigos de España y la civilización cristiana están alerta. Velad…”
    Estamos ante un nuevo intento de esos enemigos para destruir España, su civilización y su historia.
    ¿Lo conseguirán esta vez? Es cierto que por la pérdida de valores lo tienen más fácil…. casi diríamos que “alcance de la mano”
    Pero ¡ojo! España es imprevisible y de igual forma que hubo un 2 de Mayo o un 18 de Julio puede haber una imprevista reacción salvadora.
    El 2 de Mayo de 1808, fue el intento de secuestrar el último vestigio de soberanía.
    El 18 de Julio de 1936, el asesinato de Calvo Sotelo….. y ahora puede serlo la profanación del Valle de los Caídos….
    ¡¡¡Ojo al parche!!!

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  4. Excepcional trabajo, D.Pedro. Ese “Frente a una sociedad bárbara y guerrera, Benito lanza el cuádruple mensaje sobre el cual se ha construido todo lo bueno que tiene Europa: el mensaje de la libertad, el de la obediencia, la disciplina, el esfuerzo, el de la dignificación del trabajo, el del estudio y la oración”, me recuerda a otro Francisco: Franco

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  5. El egoísmo y la iresponsabilidad de los políticos de turno al confeccionar unas leyes de educación totalmente nefastas para para los jóvenes de las últimas generaciones han llevado a nuestra patria, España, a la degeneración moral que estamos padeciendo. ¡Arriba España!. Julio de Felipe

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  6. Don Ignacio afirma que la Falange no fue un movimiento fascista ¿y si lo hubiese sido, qué? Al final la izquierda ha conseguido ganar la batalla de la propaganda y nos ha hecho creer que el fascismo italiano fue una dictadura terrorífica y ultrarrepresiva. Desde luego, fue mucho menos represiva que el comunismo soviético.

    El historiador Luis Eugenio Togores, en su biografía dedicada al general Yagüe, habla de los logros que consiguió el fascismo italiano y que de no haber involucrado a Italia en la II Guerra Mundial, el fascismo hubiera gobernado muchas décadas en este país. Sin embargo la izquierda nos ha hecho creer que el fascismo fue solo represión indiscriminada.

    El historiador Fernández Barbadillo cuenta en uno de sus artículos que la “terrorífica” dictadura fascista italiana encarceló al teórico del fascismo Antoni Gramsci y que este pudo escribir buena parte de su obra literaria mientras estaba en la cárcel. Eso en un gulag soviético hubiera sido imprensable. A un disidente soviético no se le hubiera permitido escribir libros de propaganda anticomunista en un gulag. La dictadura soviética encarceló y mató a mucha más gente que el fascismo italiano, pero hoy día la palabra fascista se utiliza como un insulto y la palabra comunista es casi un elogio.

    Es evidente que la izquierda ha ganado la batalla de la propaganda.

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  7. Un magnífico artículo que he leído con interés y placer. Un gran análisis a tener en cuenta.

    El Estado español, como la mayoría de Estados democráticos de base católica, es aconfesional, no laicista. Sin embargo, nuestros políticos de izquierdas no han dejado la batalla por una supuesta aconfesionalidad que han trastocado en anticonfesionalidad y laicismo y, efectivamente, quisieran ver el hecho religioso arrinconado y limitado al ámbito personal.

    Pero, ojo, se refieren siempre a la religión católica. Otras confesiones religiosas como la musulmana gozan de su simpatía y de su protección. Mientras tratan de arrebatar a la Iglesia la propiedad de templos para integrarlos en el movimiento “multicultural”, dan toda clase de facilidades –incluídos terrenos y locales, en algunos casos según parece– para la construcción de mezquitas, incluso en contra de los deseos y protestas vecinales.

    Se trata de una aconfesionalidad tramposa convertida en un laicismo y anticonfesionalidad aún más tramposa y sectaria porque no están contra el hecho religioso, sino contra el hecho religioso católico.

    Mientras suprimen los tradicionales símbolos religiosos cristianos de las Navidades y los cambian por adornos propios de cualquier feria o tratan de arrinconar –incluso prohibir– la Semana Santa, se prodigan en felicitaciones al mundo musulmán por el Ramadán, lo cual está muy bien pero destaca su sectatismo y cristianofobia.

    No somos una excepción en lo relativo a los vínculos con la religión católica. La excepción son aquellos que no reconocen el hecho y las raíces religiosas de la sociedad y lo combaten. En muchos casos, la religión mayoritaria, vinculada a los fundamentos históricos y culturales del país, tiene una consideración especial. Así sucede con la Iglesia católica en Irlanda, Italia, lands católicos alemanes, etc., además de España –que tienen acuerdos específicos con la Santa Sede– o también, sin embargo en un plano diferente, aquellos países que tienen Iglesias reformadas nacionales, como Inglaterra y Suecia donde, como queda claro, la religión es aceptada por la mayoría de los partidos políticos y no es obstáculo para su calidad democrática, superior a la nuestra.

    Nadie dudaría que Inglaterra y Suecia son ejemplos democráticos y sin embargo son países de arragaidas creencias y amplios vínculos con sus iglesias. En España, el papanatismo de nuestros políticos y la cobardía de la derecha hacen imposible que, como dijo David Cameron en su mensaje de Pascua 2015 a los ingleses, seamos una nación que abraza, recibe y acepta todas las fes y también la falta de fe, sin perjuicio de que aún así sigamos siendo un país cristiano y democrático.

    Pero de nosotros depende. Las leyes nos hicieron aconfesionales pero no han borrado las raíces que en la sociedad española tiene la religión cristiana, a pesar de la labor destructiva que vienen haciendo los enemigos del catolicismo. Los mismos suicidas culturales que se muestran generosamente comprensivos con el Islam llamado a suplantar nuestra cultura original e imponer la suya.

    El fin de nuestra cultura occidental puede estar cerca, pero en esta ocasión parece haber dudas si el alumbramiento de una nueva época nos traería un mundo nuevo más humano o sería más intransigente.

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  8. A estas horas de la noche, terminada la jornada y esperando que España vuelva a sus valores para que no se repita la historia de terror y decadencia… y deseando que frente a una clase política que quiere destruir España, Benito lance nuevamente el mensaje sobre el cual se ha construido todo lo bueno que ha tenido Europa y en ella la España Gloriosa; el mensaje de la libertad, el de la obediencia, la disciplina, el esfuerzo, el de la dignificación del trabajo, el del estudio y la oración… y agradeciendo a los que han participado en el debate de mi humilde artículo, deseo un feliz descanso a todos con un abrazo.
    Pedro Motas

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  9. Buenas noches ya muy tarde D, Pedro Mota:

    Magnifico escrito sin dejar cabo suelto, y magnifico los comentarios que le han acompañado hoy, gracias, a Vd. y a todos por ello, escritos a si, y…. si se cumplen, salvan Europa y el mundo.

    Un afectuoso saludo..

    !! Viva España !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  10. Un artículo soberbio, una fiel radiografía de nuestra sociedad. Entre el buenismo y la falta de fé que nos intentan inculcar a diario, Europa y más concretamente España se disuelven y hunden como un tarrón de azúcar en un CAFÉ.

    La conquista de nuestros territorios a comenzado, es lenta pero incesante, nuestra natalidad es bajísima, la de “ellos” abrumadora…
    La historia no se repite, pero el parecido con tiempos pasados es más que inquietante.

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  11. Magnifico artículo, realista a más no poder y de un valor extraordinario puesto que expone la cruda realidad. Con su permiso pienso leérselo a mis alumnos en clase y debatiremos sobre ello. Un fuerte abrazo

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