¿TENDEMOS HACIA UNA SOCIEDAD SIN PADRE? Pedro Motas Mosquera

La imagen del padre es muy fácil que se nos escape de su auténtico significado, debido, en parte, a la devaluación que en nuestro tiempo ha padecido la paternidad. Este movimiento se ha intensificado con el tiempo. Esta reciente depreciación de la función parental es una de las razones por las que al hombre de hoy le cuesta tanto captar el concepto de “padre”.

Se ha abierto un profundo abismo entre la comprensión de este concepto en la actualidad y la de la anterior generación. Pensamos con demasiada facilidad que la palabra “padre” tiene actualmente el mismo contenido que tenía hace no muchos años. Pero lo cierto es que la función del padre abarcaba entonces mucho más que en la actualidad. En nuestro mundo moderno, los jóvenes crecen en una sociedad sumamente complicada y sometida a la especialización, y reciben muy diversas influencias lejos del hogar.

La angustia con respecto al pasado, lo mismo que el miedo al futuro, puede provocar tremendos deterioros: puede ponernos a la defensiva, cerrándonos a todo progreso, y puede también impulsarnos a una huida hacia adelante, por miedo a quedar bloqueados.

El padre toma la iniciativa. Todo padre es creador y suscita la vida. Ama al hijo antes aún de que éste nazca. Un padre da gratuitamente. Su amor no se basa en nada. Asume el riesgo de procrear. Y nadie puede garantizar que el hijo vaya a ser física, mental o moralmente sano. Lo único que el padre puede hacer es amar con tanta bondad que su hijo resulte igualmente bueno.

Y si resulta evidente que el hijo depende de su padre, igualmente evidente es lo contrario. La felicidad de los padres está fuertemente influenciada, positiva o negativamente, por la evolución del hijo, porque los padres se hallan ligados a él de mil maneras. El amor le hace a uno vulnerable. Una verdadera paternidad significa un crecimiento en la abnegación.

El padre procura al hijo el espacio necesario para llegar a ser él mismo. Al ofrecerle una seguridad y un espacio en los que pueda desarrollarse una vida autónoma, el padre provoca al hijo a tomar conciencia de su individualidad. Puesto que le ha dado un nombre, todos pueden dirigirse al hijo, y éste puede responder personalmente. El nombre le da al hijo una identidad y suscita unas responsabilidades propias.

Es también a mi padre a quien yo debo mis raíces. Se han sucedido millares de generaciones; han muerto mis antepasados…; pero cuando muere mi padre, yo me quedo huérfano. Si mis raíces se hunden en mis antepasados, es a través de mi padre. Y tenemos, ahora más que nunca, necesidad de esas raíces. Suele decirse que, gracias a la TV., el mundo moderno se ha convertido en una gran casa. Pero también es verdad lo contrario: nuestra morada se ha hecho tan enorme que ya no estamos nunca en nuestra propia casa. La historia humana se remonta a millones de años, en los que una vida humana se pierde como un minúsculo fragmento microscópico. La sensación de no tener ya raíces provoca angustia e inquietud.

La palabra “padre” es una palabra ancestral de la historia cultural y religiosa de la humanidad. En el pasado, esta palabra significó macho más que progenitor. El padre es el origen y al mismo tiempo protector y promotor de la vida. Del padre depende la vida del hijo; él la da y la acepta libremente. Así, el padre representa el orden legítimo de la vida. Es la expresión del poder y de la autoridad, como también de la entrega, la bondad, la asistencia y la ayuda. Tras una larga historia, esta imagen del padre nos resulta actualmente problemática. Ya no hay padres, si por padre se entiende lo que se entendió a nivel sociohistórico durante muchos milenios. Vamos hacia una sociedad sin padre. Actualmente  la experiencia del padre humano falta, o incluso es negativa.

En una sociedad donde todo se basa en la prestación y la contraprestación, donde todo se orienta a la independencia, ascenso, progreso, emancipación y autorrealización, no hay sitio para la autoridad y el rango, ni para la autoridad de lo antiguo y originario. En consecuencia, la estructura y la cultura familiar, incluida la autoridad del padre, están sometidas a un cambio revolucionario y a un proceso de disolución. El problema no es sólo la protesta y la rebelión contra el padre, sino la renuncia de los padres a la responsabilidad paterna y al ejercicio de la autoridad.

En el aspecto y perspectiva de la psicología social, se ha analizado el problema del padre, llegando a interpretarse las relaciones ambivalentes con el padre como complejo paterno, concretamente como complejo de Edipo. Este complejo es el núcleo de todas las neurosis. Pero la rebelión contra el padre y el asesinato de éste llevaron a la lucha de todos contra todos, al caos generador de angustia y al terror. Así se llega a la búsqueda del padre perdido y a la reviviscencia del ideal paterno.

Este marco sociológico y de psicología incluye también el movimiento de liberación de la mujer y la correspondiente teología feminista. Su protesta contra la sociedad patriarcal y contra el predominio del varón sobre la mujer lleva lógicamente a la crítica de un Dios Padre en la que ven la sacralización del patriarcado y la sublimación ideológica del predominio de los varones y del sometimiento de las mujeres y de los valores femeninos. Siendo esto así, no debe haber opresión del hombre por el hombre, porque todos los hombres son hermanos y hermanas en la medida en que tienen en Dios su padre común. La teología feminista así entendida constituye una invitación a concebir la idea del padre de un modo más crítico y profundo y a ahondar más en su significado.

El padre, pues, simboliza el origen del que se depende, pero al que se debe también la propia existencia. Es un origen liberador y justificador de esta existencia. Por eso, la relación entre el padre y el hijo es general en la condición humana y viene a expresar que la libertad del hombre es una libertad condicionada y finita. La eliminación del padre sólo sería posible al precio de una utopía aberrante de una libertad absoluta y de un señorío inhumano del hombre. Siendo la relación entre padre e hijo consustancial al hombre e imposible de sustituir por ninguna otra, el término “padre” es una palabra originaria de la historia de la humanidad y de las religiones que no puede reemplazarse ni puede ser traducido por ningún otro concepto. Sobre este telón de fondo se puede calibrar toda la magnitud de la crisis actual.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

6 enero 2019

8 pensamientos en “¿TENDEMOS HACIA UNA SOCIEDAD SIN PADRE? Pedro Motas Mosquera

  1. Muy interesante don Pedro Motas el asunto ancestral que pone encima de la mesa de la Humanidad.
    En cuya Mesa hay una serie de comensales que sus deseos son la deconstrucción, es decir: La Destrucción del elemento Yo Padre.
    O sea, que desean estos grupos eliminar éste Factor Natural.
    Cómo del mismo modo en otros menesteres de conceptos, cómo por ejemplo la Familia Natural y el Matrimonio Sagrado.
    Estos comensales que actualmente actúan lo hacen como si de Terroristas auténticos se tratase, para la Destrucción y la Eliminación en la Desintegración del que Siempre representó los Ideales: La Cristiandad del Yo Padre Creador.
    Destruyendo éste Símbolo desintegran el Humanismo Cristiano, para imponer el Neomarxismo.

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  2. Querido Pedro:
    Oportuno y pertinente, como siempre, tu estupendo artículo el que nos regalas hoy, día de Reyes, pero sobretodo de la Epifanía del Señor.
    Y lo es porque en unos tiempos en los que la casi totalidad de los medios audiovisuales están en manos de la izquierda, los mensajes del “sexismo subvencionado y del guerra civilismo desmemoriado” están calando en nuestros jóvenes.
    El ataque y las descalificaciones, cuando no insultos, son constantes hacia quienes defendemos la familia tradicional y estamos en contra del adoctrinamiento en los colegios desde posiciones LGTBI.
    Y esto ha llegado al colmo de intentar reducir al varón, al padre, a un simple donante de esperma. La mujer resulta así “auto-suficiente” para criar a la prole y relega al hombre a la categoría de “zángano”.
    Por si esto fuera poco, la izquierda se arroga también el patrimonio exclusivo sobre la cultura y las artes. Como si el hecho de tener un pensamiento cristiano y un sentimiento patriótico de España nos inhabilitara para cualquier ejercicio intelectual.
    Pero la triste realidad es que los hijos crecen hoy en ese ambiente, en ese clima.
    Un fuerte abrazo.
    José Manuel del Pozo González

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  3. Magnífica reflexión sobre la figura humana del padre. Hacen mucha falta pronunciamientos como el suyo, ante tanta desproteccion de la infancia en materias educativas y lavados de cerebros así como adoctrinamiento político en las aulas, intentando apropiarse de lo más sagrado que es la evolución libre y natural de un niño y futuro individuo libre y autónomo.

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  4. Poslato iz programa Pošta za Windows 10

    Od: General Dávila Poslato: nedelja, 06. januar 2019. 06:02 Za: milorad.dr.radakovic@gmail.com Tema: [New post] ¿TENDEMOS HACIA UNA SOCIEDAD SIN PADRE? Pedro Motas Mosquera

    generaldavila posted: “La imagen del padre es muy fácil que se nos escape de su auténtico significado, debido, en parte, a la devaluación que en nuestro tiempo ha padecido la paternidad. Este movimiento se ha intensificado con el tiempo. Esta reciente depreciación de la función”

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  5. Respetado y querido Sr. MOTAS, Rafa, y amigos:
    Tengo que ser muy breve, porque después de leerle, indefectiblemente viene a mi memoria la imagen de mi padre, los ojos se me llenan de lagrimas, y eso me impide escribir.
    Me cabe el inmenso honor de ser hija de un SOLDADO que me inculcó (en eso coincidía con mi madre), la FE en CRISTO, el amor a ESPAÑA, a sus EJÉRCITOS, y a NUESTRO REY.
    Dicho esto, las personas que me conocen de antaño, saben que fue él, quién como soldado que era, repito, desde EL MÁS ABSOLUTO RESPETO hacía mi condición de niña primero y adolescente después, fue MI PADRE, digo, quién me educó, y forjó como persona, sin hacer diferencias entre si yo era una niña o un chico.
    Mi padre, que ha sido el unico varón nacido en mi familia en 90 años, estaba acostumbrado, a que ya en los años 50 sus propias hermanas tuvieran despacho. Lo he contado más veces, una es hematóloga oncológica infantil, y la otra fue psicopedagoga, ambas se formaron academicamente en Canadá a finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo pasado.
    Digo esto, para que se comprenda que mi padre de machista jamás tuvo nada, otra cosa es que fuera un HOMBRE-HOMBRE, enamorado de su carrera, que se llevaba a las mujeres de calle, y que tenía la paciencia de Buda hasta que se le terminaba, y entonces tenía un pronto de cólera bíblica.
    Acabo ya, mi padre me enseñó que muchas, muchísimas veces (las más en la mía propia) LA VIDA DUELE, así con mayúsculas, pero que mientras hay vida hay que pelear por la VERDAD, LA JUSTICIA, y la PAZ, aunque ya ni te queden proyectiles en la recamara porque has agotado todos tus recursos (por favor, que nadie vea extrañas connotaciones en el ejemplo que acabo de poner porque hablo en metafora).
    Él me enseñó a pelear hasta instintivamente, a no rendirme jamás, a que siempre se puede un poco más porque mientras tengas alientos para quejarte, es que puedes tirar para delante arremetiendo contra todos los obstáculos que el diablo te ponga enfrente, que hay que perecer con las botas puestas hasta que el demonio te deja en el sitio, que entonces si tú en conciencia, sabes que diste la batalla por lo que dije antes, directamente sera el ALTÍSIMO el que te acoja en Su seno y habrás ganado la pelea, como hizo mi padre un lejano ya, 30 de julio de 2000 en que murió…
    Felíz día de la Pascua Militar a todos, y un respetuoso saludo Sr. MOTAS, no puedo seguir. Disculpadme todos por haber personalizado de ésta manera.
    ¡¡¡A ESPAÑA Y A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR, POR LA VICTORIA VIVA LA LEGIÓN!!!
    Esperanza González de Fonseca Marco

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  6. Parece que nos están forzando a un cambio histórico en todos los órdenes, las grandes migraciones humanas que no son otra cosa que una forma inédita de invasión desde la entrada de los griegos en Ilión escondidos dentro de un gigantesco caballo de madera después de llevar diez años sitiándola sin conseguir rendirla. Al final tuvo que ser un engaño relativamente sencillo, lo que consiguió lo que las armas y el heroísmo de los grandes capitanes no habían podido.

    El imperio del mal, que parece renacer de sus cenizas cien años después de su primera aparición, pero con la lección mejor aprendida para no fracasar otra vez. sigue una metodología rigurosa y va consolidando posiciones en su avance. Con el señuelo de crear una sociedad matriarcal, comienza la destrucción de la célula básica de la sociedad, que no es otra que el matrimonio o unión entre un hombre y una mujer, únicos capaces de procrear y tener descendencia. Y elimina primero al hombre, el padre de esa descendencia, haciendo creer a la mujer, la madre, que ella es omnipotente y la que tiene la facultad de elegir cuándo y cómo tener los hijos y con quién en cada momento. Y no sabe que eso le será impuesto y no dependerá de su disposición o deseo. Dejará de ser madre para convertirse en simple ama de cría.

    La descendencia, al no conocer sus raíces ni sus referencias, será de autómatas y sin pensamiento propio. Manejarla será coser y cantar. El gran sueño del marxismo, para lo cual necesita destruir y borrar hasta el último vestigio de la civilización.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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  7. Buenas noches y muy tarde, D, Pedro Motas, y General Dávila:

    Muy buen articulo y profundo.. gracias.. por ello.
    Un afectuoso saludo al general y a Vd, D, Pedro Motas.

    VIVA ESPAÑA..VIVA EL REY … , VIVA LA LEGIÓN..

    Josefa Lopez del Moral Beltran..

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  8. Emocionante vivencia la suya, Doña Esperanza; y la enseñanza de su padre, digna de un buen militar que predicó con su ejemplo. Y ya se sabe que “el ejemplo arrastra”. Por un lado, siento haber sido la causa de sus lágrimas con mi humilde artículo; pero por otro lado, estoy satisfecho que ello haya sido el motivo de un recuerdo tan didáctico y ejemplar de su admirado padre.
    Por ello, querida Esperanza, reciba un respetuoso saludo.
    Pedro Motas

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