“HUMANISMO Y POLÍTICA” Humanismo y redención, recordando de dónde venimos y lo que somos. Pedro Motas

Queridos amigos:

En mis artículos anteriores os hablaba de la respuesta del humanismo cristiano a las paradojas, cambios, desequilibrios y discrepancias del hombre moderno. Ya sé que no os resulta fácil admitir aquellas respuestas, pero esto es la base y el fundamento para comprenderlas. Voy a sintetizaros los pilares en que se apoyan las respuestas y la condición del ser humano.

  1. El humanismo cristiano tiene solicitud por el hombre (que es algo más que la simple preocupación). Significa que procura lo que sirve a su bien verdadero o lo defiende de las amenazas; y que lucha porque esta vida sea lo más conforme posible con su dignidad y sea cada vez más humana.
  2. Hablamos del hombre integral y concreto (cada uno), del hombre en toda su verdad, en su plena dimensión. No se trata de algo abstracto, sino real, histórico. Se trata del hombre que viene al mundo concebido en el seno materno, y que por el misterio de la redención se ve acogido con aquella solicitud. Es una realidad humana irrepetible, en la que permanece la imagen y semejanza de Dios.
  3. La concepción humanista del hombre no está petrificada, sino adaptada al signo de los tiempos: miedo a que los productos de su trabajo puedan convertirse instrumentos de deshumanización, más que medios de dignificarle; desequilibrio entre el desarrollo de la técnica y el progreso de la ética del comportamiento; falta de sentido y comprensión de los fines del desarrollo; las amenazas al ambiente por la sobreexplotación de los recursos naturales, etc.
  4. Una tajante declaración de la prioridad de la ética sobre la técnica, de la persona sobre las cosas, de la superioridad del espíritu sobre la materia.
  5. La crítica sin paliativos a la sociedad de consumo, que pone en desequilibrio el exceso de los bienes en unos y la carencia absoluta en otros; que pone en tela de juicio las estructuras y mecanismos financieros, monetarios, comerciales que rigen la economía mundial; que se revela incapaz de paliar la injusticia de las estructuras sociales heredadas del pasado y de enfrentarse a los desafíos y exigencias de la ética.
  6. La aplicación del principio de solidaridad (moderna expresión de la caridad cristiana) a la distribución más justa de la riqueza; y la apelación a una conversión de las mentalidades para poder, después, transformar las estructuras económicas.
  7. La afirmación de que los derechos humanos contenida en la “Declaración de los Derechos del Hombre”, deben interpretarse de acuerdo con su espíritu, y no ampliarse por cualquier Congreso o Convención, sin las garantías debidas.
  8. La convicción de que la obligación principal de los poderes públicos es la promoción del bien común, y no el poder por el poder; y la de que el bien común se realiza cuando los ciudadanos reciben los servicios y prestaciones a los que tienen derecho.

La anterior enumeración solo tiene un carácter ejemplificador, pues podrían citarse muchos más puntos. Sé que estaréis pensando, queridos amigos, que en el mundo en que vivimos, sucede todo lo contrario a lo que en tales puntos os digo. Y tenéis razón. Por ello nos va como nos va. Pero cuando nos decidamos a cambiar las cosas, ahí tenemos el camino más seguro.

En mis próximos párrafos os recordaré los orígenes del humanismo cristiano y sus señas de identidad en nuestros días.

En los últimos artículos, he querido resumiros la moderna formulación del humanismo cristiano basándome en la Constitución “Gaudium et Spes” del Concilio Vaticano II, carta magna del humanismo de nuestro tiempo. En este quiero recordaros de dónde venimos, esto es, cuáles fueron sus orígenes para que podáis comprobar que, a pesar del tiempo transcurrido, sus valores siguen siendo de plena actualidad, aunque no los encontreis encarnados en nuestros políticos.

En los siglos XIV, XV y XVI se produce en Italia un proceso de gran complejidad que más adelante sería bautizado como Renacimiento. Abarcaba un sistema de ideas, creencias y formas de vida, una concepción del poder y del Estado, una forma de vida social y un mundo de valores estéticos y morales. Todo ello suponía el desarrollo del individuo afirmando su dignidad, un espíritu profano, aunque no antirreligioso, ennoblecido por un extraordinario desarrollo de las bellas artes, una nueva visión del hombre, de su destino como yo individual, de la búsqueda de la verdad a través de la razón y del estudio y conocimiento de los clásicos greco-romanos. Fue un periodo de grandes tensiones religiosas que culminaron con la Reforma de Lutero.

Pero junto a este Renacimiento, resumidamente descrito, hubo otros Renacimientos en países como Holanda, Inglaterra, Alemania, España, entre otros, asociado a los nombres de Erasmo de Rotterdam, Tomas Moro, Luis Vives, Budé, Lefévre d´Étaples, Ruchliu, entre otros. Era un Renacimiento de inspiración cristiana y no greco-romana, una corriente de pensamiento que vio en el ejercicio de la razón, en el saber erudito y científico, en el sentido común, en la moderación y en la imitación de Cristo (como vía de perfección), los fundamentos de la virtud y de la moral, así como los fundamentos de la vida pública y del ejercicio del poder.

Este Humanismo buscaba definir desde la razón, la crítica y la erudición la esencia espiritual del cristianismo y construir la base ética de la sociedad europea. El Humanismo así concebido pudo ser el pensamiento rector y la razón espiritual del mundo del Renacimiento europeo. Contaba con apoyos como el del Emperador Carlos V, Francisco I de Francia, Enrique VIII de Inglaterra o Margarita de Angulema (Reina de Navarra). Y disponía de importantes centros de pensamiento como las Universidades de Oxford, Bolonia, Salamanca, Lovaina, Montpelier, Cracovia, así como de la imprenta y de los libros que empezaban a difundirse.

A pesar del drama de la Reforma luterana y de la Contrarreforma católica, los ideales de este humanismo supieron atravesar los siglos y llegar a nuestros días en los que la inspiración cristiana en el comportamiento personal o público, el uso de la razón (lo razonable), el sentido común, la moderación, la preparación profesional, siguen siendo los deseables fundamentos  de la virtud y de la moral personal, así como de la vida pública y del ejercicio del poder.

Si me pidierais ahora que os resumiera en un párrafo cuales son las dos características del humanismo cristiano, que le diferencian de otros humanismos, lo haría así: una, la creencia en la trascendencia del hombre (y todo lo que ello significa, especialmente, haber sido creados por Dios); y otra, la defensa de todos los derechos naturales de la persona, que ahora se llaman derechos humanos, es decir, de todos, no de unos sí y de otros no (derecho a la vida, desde la concepción, derecho a la libertad de enseñanza, por ejemplo).

Podéis considerar que el humanismo así concebido es una auténtica ideología, entendiendo por esto, una concepción del mundo y de la vida. Pero, desgraciadamente, ningún partido político la encarna. Para ellos son más importantes las encuestas de opinión. Por eso la defensa de esa ideología solo puede hacerse desde la sociedad civil.

Recibid un fuerte abrazo de

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

24 agosto 2019

9 pensamientos en ““HUMANISMO Y POLÍTICA” Humanismo y redención, recordando de dónde venimos y lo que somos. Pedro Motas

  1. Querido Pedro:
    Los filósofos tenéis una capacidad increíble para analizar las situaciones desde todos los prismas posibles. A dicha habilidad hay que sumarle tu formación militar, con todo lo que implica: esfuerzo, sacrificio, vocación de servicio, estrategia.
    Lástima que, como muy bien dices, ningún partido político encarne esa “concepción del mundo y de la vida”. O dicho de otra forma: no tienen ni la capacidad, ni la habilidad, ni la formación militar (aunque solo fuera teórica).
    Si al menos algunos tuvieran sentido común.
    “Por eso la defensa de esa ideología solo puede hacerse desde la sociedad civil”.
    A ver si alguien te escucha y nos organizamos un poco mejor.
    Buen fin de semana a todos.
    Un fuerte abrazo.
    José Manuel del Pozo González

    Le gusta a 6 personas

  2. Estupenda reflexión sobre el Humanismo cristiano. Aconsejo leerlo varias veces con detenimiento e interiorizar su contenido. Lo malo está en los políticos, los pobres (políticos), no tienen tiempo para pensar y el noventa por ciento ni lo entendería .🇪🇸🇪🇸

    Le gusta a 7 personas

  3. Una lástima. A quienes deberían tener en cuenta los ocho pilares tan fundamentales que nos describe D. Pedro, ni les interesa. Demasiado para ellos. Ni lo digieren, ni lo interpretan ni lo leen siquiera porque su capacidad de comprensión tiene la profundidad de un charco. ¿Ética, que es eso?

    Le gusta a 8 personas

  4. Don Pedro. Creo que sabe muy bien que soy medio analfabeto, con esto quiero decir, que No concibo el hecho de que lo haya asimilado de forma alta y clara. Y me pregunto a mí mismo. ¿Cómo puede ser que los que presumen del saber y hacer no observen estas escrituras para el bien del conjunto de la sociedad comprendida en el mutuo respeto? ¡¡¡No me entra in mía testa!!!

    Atentamente y un cordial saludo de este que admira todo aquello que sea bueno para los derechos humanos del humano derecho:
    Ramón Lencero Nieto=Rogaciano Goana Nelson

    Le gusta a 6 personas

  5. Con permiso de Vuecencia, mi General. Estimado D. Pedro, todo el articulo merece una felicitación. Hoy en día no somos muy dados a la reflexión, solo hay que ver como la gente anda como zombis mirando el teléfono. Si conversáramos mas unos con otros, intercambiando ideas, probablemente no tendríamos políticos soberbios, egoístas, estúpidos o mentecatos, pues no serian votados para dirigir nuestros destinos. En los dos últimos párrafos está la clave. Somos seres con un destino universal, y ese destino, aunque algunos no lo crean, es Dios. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

    Le gusta a 6 personas

  6. Buenas tardes a todos

    He leído detenidamente y varias veces su artículo, D. Pedro, tal como aconseja D. Luis Martín Pinillos, aunque suelo hacerlo con todos sus comentarios, porque no son reflexiones como para leerlos de corrido y sin interiorizarlos y analizarlos con cuidado, como supongo que usted mismo hace con los textos que según nos cuenta han sido el objeto de sus estudios en éstos últimos años.

    Naturalmente que sería preferible acogernos y perseguir los objetivos del humanismo cristiano,porque yo diría que completa y recoge todos los humanismos y añade además la característica del ser no sólo en lo humano, sino con un alma eterna e inmortal que le da la fuerza y la trascendencia necesarias, pero infelizmente no a todos les es dado acceder al humanismo desde la Fé.. Ya se sabe que son muchos los llamados y pocos los elegidos, y yo añadiría que en la mayoría de los casos no es una elección personal. La Fé es un don, y como tal es precisamente Dios quién lo concede, y quién la posee debe dar las gracias al Altísimo por ello.

    Al resto no les quedaba otra solución que buscar dentro de si mismos unos principios por los cuales regirse para actuar con criterios humanísticos, fuera del ámbito religioso, y se inventó aquello de los “derechos humanos” basados en la igualdad de todos en cuanto a sus derechos y como base fundamental LA LIBERTAD.

    Como todo lo humano, incluidos los buenos principios, tiene muchos fallos, entre ellos la posibilidad de no respetarlos si se tiene el poder. Generalmente en beneficio propio, y ahí está el problema, que ya no se buscan los buenos principios dentro de nosotros mismos, sólo el poder para saltarse esos principios sin padecer las consecuencias o lo que podríamos llamar La Justicia.

    Si sumamos los elementos antedichos, no podemos extrañarnos de haber llegado a una sociedad no ya sin ética ni humanismo, yo diría que casi sin Justicia, y por ello lo que se persigue prescindiendo de todo lo demás es EL PODER.

    Y que el poder corrompe, D. Pedro, es desgraciadamente una verdad indiscutible. Yo diría más, el corrompido busca el poder como único medio para sobrevivir, porque sabe o intuye que no será aceptado si no lo posee.

    Usted no está loco, D. Pedro, naturalmente que no, es lo que llamamos “un hombre bueno” o ” de ley”, que lucha a su manera para aclararnos en nuestras dudas y desviaciones de lo que debería ser, pero que por desgracia no es, y es de agradecer y mucho su esfuerzo, porque al menos a los que llegamos a poder leerlo nos indica el camino a seguir si nos hemos equivocado en nuestra andadura diaria. Solo espero y confío en que no sea un clamor en el desierto. Los obstáculos son muchos, y a veces nos parecen insalvables.

    Gracias de todo corazón.

    Un afectuoso saludo

    Margarita Alvarez-Ossorio

    Le gusta a 6 personas

  7. Magnifico escrito y articulo, toda una magistral lección D. Pedro Motas :

    Que como se ha mencionado, ya, en las muy buenas aportaciones, hay… y voy a leer varias veces, para profundizar bien en todo.. Gracias por ello. Y Gracias a todos.

    Un afectuoso saludo , D. Pedro Motas

    !Viva España! !Viva el Rey! ! Viva la Legión!

    Josefa López del Moral Beltrán

    Le gusta a 6 personas

  8. Con la venia:

    Don Pedro, le felicito por sus buenos conceptos, pero sepa usted que no habla para la mayoría, sino para un reducido grupo. Un contrario del humanismo cristiano es el sectarismo político, en el cual el pueblo español ha sido embarcado. Le pongo dos ejemplos: los asesinos de la banda ETA excarcelados tras el cumplimiento de largas penas por crímenes horrendos, son festejados a despecho de sus víctimas y de todos nosotros con ellas; el presidente de la Generalidad (representante ordinario del Estado en aquella región) ha llamado a la rebelión “democrática” contra España.
    Días atrás leía en este sitio que “la suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas sino en la calle. La calle es lo vivo y lo palpitante”. Estoy deseando ver el día en que las calles de España estén llenas de españoles soldados. Ese día seremos soberanos y verdaderos dueños de nuestro destino.

    V.E.R.L

    Le gusta a 6 personas

  9. Muchas gracias D. Pedro Motas, por semejante artículo de humanidades que tanta falta nos hace, pero a mi humilde entender, creo que España está demasiado enferma y hacen falta muchas personas como Vd., para que los conciencien a todos estos políticos mentecatos y a sus seguidores, es difícil pero no imposible. Estoy con todos Uds. seguidora por siempre. Saludos para todos.

    Le gusta a 5 personas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.