BUSCANDO VALORES A TRAVÉS DE UNA REGLA Pedro Motas Mosquera

Siento la necesidad, hoy, de comentar La Regla de San Benito, una Regla llena de actualidad para nuestro mundo contemporáneo, pero huyendo de extremismos y buscando el equilibrio, lo cual quizás hoy sea más necesario que nunca, porque no es algo remoto, ni pasado, ni cerebral, sino inmediato y relevante.

Trata con honradez cuestiones relativas a las relaciones personales, a la autoridad y la libertad; reconoce la necesidad de estabilidad y cambio, estableciendo unas pautas para llevar una vida equilibrada.

Impresiona su sentido de respeto y reverencia por personas y cosas; se aprecia sus intuiciones en torno a cuestiones tan cotidianas como la hospitalidad, habla de una vida alejada de todo heroísmo; y es por lo que en una época de crisis, como la actual, es necesario comentar y debatir en Blogs como este.

LA ESCUCHA

Escuchar,… probablemente hoy día, más que en el pasado, estamos en condiciones de apreciar cuán amplio puede ser dicho ejercicio; escuchar a los demás y a nosotros mismos. Consiste en escuchar con el cuerpo y con la inteligencia, con todo nuestro ser, cada instante del día; es una de las cosas más difíciles del mundo y sin embargo resulta esencial.

La palabra obediencia tiene la misma raíz que escuchar, por tanto, obedecer significa realmente escuchar y actuar de acuerdo con lo que hemos escuchado, y esa obediencia gira en torno al amor, siendo su fruto la libertad interior.

Si quiero crecer, son indispensables la apertura y la interacción con los demás; todo ello impide cualquier falsa imagen de mí mismo y elimina el orgullo de mi autosuficiencia; al conocer mis limitaciones, no me creeré con derecho a destruir a los demás por las suyas.

La libertad es lo que la mayoría de nosotros anhelamos más que nada; es cierto que aparentemente gozamos de una gran libertad a la hora de elegir, sin embargo mi libertad de acción se ve limitada por las expectativas que los demás tienen sobre mi persona, por el sistema, la política, etc.

LA ESTABILIDAD

La estabilidad, la fidelidad y la obediencia aunque los consideremos individualmente, están relacionados con temas comunes y conexiones; juntos se convierten en una gran afirmación.

La estabilidad es fundamental, pues plantea la cuestión de compromiso y la fidelidad; sin raíces no podemos descubrir el lugar al que pertenecemos ni podemos crecer; sin estabilidad no podemos enfrentarnos a las cuestiones esenciales de la vida, conocernos verdaderamente.

La estabilidad remite fundamentalmente a la persona y no simplemente a un lugar que tiene un sentido más físico o geográfico; comporta el compromiso con situaciones y personas; se logra mediante la perseverancia, a través de la firmeza, y supone resistencia, una virtud de la que no hablamos a menudo en nuestros días; significa perseverar con paciencia.

No llegamos a ninguna parte porque no conocemos nuestros límites ni tenemos paciencia para llevar a cabo el trabajo que hemos comenzado; no obstante, sin trabajo alguno queremos llegar a poseer la virtud.

EL CAMBIO

La percepción de la vida como un viaje, como un camino, es una idea tan vieja como la humanidad; sin embargo, no podemos pensar así sin aceptar que tal cosa conlleva cambio. El contrapunto esencial a permanecer fiel se encuentra en estar constantemente avanzando.

Descubrir que la propia vida ha de abrirse por completo a la posibilidad de cambio exige una respuesta franca y libre a los desafíos con los que nos enfrentamos.

Es un signo de madurez disfrutar de lo que tengo y no llorar por lo que he perdido o nunca he tenido.

La dificultad consiste en que, por lo general, el cambio no se nos da muy bien, por lo que nos aferramos a lo seguro y conocido.

Debo vivir en este momento, sin mirar a tras o adelante, a derecha o izquierda, sino tomando conciencia de que solo siendo lo que soy puede darse algún crecimiento.

El pasado me ha traído hasta este momento y si hoy comienzo de nuevo, también mañana podré comenzar de nuevo y al día siguiente, de tal modo que estaré en verdad abierto al cambio.

La pereza es esencialmente una falta de compromiso en el sentido de que obligamos a los demás a hacer la mayor parte del trabajo y permitimos que carguen con nosotros.

Si no estamos comprometidos con nuestra propia madurez, si meramente vamos y venimos, dejando que otros se ocupen de los flecos de nuestra vida, entonces siempre creeremos que el problema lo tiene otro.

La madurez sólo llega cuando nos enfrentamos a lo que hemos de enfrentarnos en nuestro interior.

EL EQUILIBRIO

El equilibrio, la proporción y la armonía son tan fundamentales y sustentan de tal modo lo anterior que sin dichos elementos el planteamiento del individuo y la comunidad pierde su piedra angular.Cuerpo, mente y espíritu juntos constituyen la persona.

Necesitamos recordar que somos en esencia criaturas rítmicas, y que la vida necesita de ese ritmo y equilibrio para ser consistentemente buena y no agotar la posibilidad de ser o llegar a ser nosotros mismos.

No hay diferencia entre las cosas que importan y las que no; al contrario, todas las actividades se perciben como significativas y son compartidas en la medida de lo posible por todos.

La idea de equilibrio no es un fin en sí mismo, es un medio que conduce a la integración total, a la transformación de toda la persona de forma que sea posible una experiencia más completa.

La unidad de la persona y el equilibrio en la vida cotidiana que brota de ella es una dimensión crucial en la noción de relacionalidad, equilibrio y moderación.

El equilibrio no significa pactar, es más bien la cohesión de los valores definitivos, cuya fuerza debemos aceptar sin negarla.

LOS BIENES MATERIALES

La absorción por el mundo es la esclavitud a las cosas; la libertad radica precisamente en rescatarnos del poder opresor que pueden ejercer.

El trabajo es el amor hecho visible y el amor no es hacer lo extraordinario, sino saber cómo hacer las cosas ordinarias de la vida con ternura y competencia; El trabajo nos ayuda a conocernos a nosotros mismos, pues favorece los ritmos corporales y nos ofrece un tiempo y un espacio para que de forma natural brote lo inconsciente.

Si el único punto de referencia es el yo, entonces fácilmente el trabajo puede convertirse en algo absorbente, a veces gratificante y a veces destructivo; lo importante es que consideremos nuestro trabajo como consideramos nuestros bienes; somos administradores y no esclavos, lo que tenemos y lo que hacemos pertenece a la vida que se nos ha prestado.

En definitiva, la riqueza consiste no en tener muchos bienes, sino pocas necesidades.

LAS PERSONAS

La Regla parte de la naturaleza humana tal como es, y no de un falso idealismo, y está ideada para las personas, ya que la comunidad existe para el individuo y no al revés, porque la vida comunitaria bien organizada posibilita el crecimiento del individuo.

Conocerme sin autocomplacencia y si justificarme significa amarme realmente, conocerme tal como soy, libre de mis imaginaciones y despojado de falsa modestia.

Cuando estamos llenos de prejuicios, preocupaciones y celos, no disponemos de un espacio interior para escuchar, para descubrir el don del otro, para bajar nuestras defensas y abrirnos a lo que tengan que ofrecer.

La amistad es un arte en gran medida ignorado; los que son parte de una familia rota o desmembrada dependen del cariño y el apoyo que proporciona la amistad.

Marido y mujer por lo general se aceptan tal como son; su fe en el amor del otro no se basa en su dignidad o en sus derechos, sino en aceptarse mutuamente tal como son.

LA AUTORIDAD

El desarrollo hacia la madurez responsable precisa de seguridad.

Nunca resulta fácil vivir con otras personas; nos hacemos daño con facilidad y rapidez, esas extrañas y dolorosas cosas que nos hacemos mutuamente, si no se presta atención pueden terminar convirtiéndose en males crónicos.

El perdón es el mayor factor de crecimiento para cualquier ser humano; no obstante, resulta exigente, pues se trata de un ejercicio que requiere de nosotros honestidad y amor.

La paz ha de comenzar en mi interior; ¿cómo puedo esperar aportar algo a los demás si no soy capaz de resolver mis propios conflictos internos o estoy desgarrado por mis propias preocupaciones?

El rechazo a la figura paterna no se da únicamente en la familia, es algo que se representa en muchos escenarios de la vida y exige discreción y una disposición a compartir la autoridad si queremos lidiar con ello de forma creativa.

La vida en común jamás se convierte en una idealización abstracta o en mero idealismo; quien ama la comunidad, la destruye, quien ama a los hermanos, construye la comunidad; la calidad de la vida comunitaria tan sólo puede ser reflejo de la calidad de las relaciones entre los individuos que la componen; quien vive con hermanos no ha de ser cuadrado, sino redondo, para girarse hacia todos.

Un abrazo a todos.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

13 octubre 2019

10 pensamientos en “BUSCANDO VALORES A TRAVÉS DE UNA REGLA Pedro Motas Mosquera

  1. Buenas tarde, D. Pedro Motas:
    Magnífica lección, de la regla de san Benito, traída a la realidad de la persona, en estos momento en los que vivimos insertos. Gracias.. y lo leeré varias veces.
    Un afectuoso saludo.
    !Viva España ! ! Viva el Rey ! ! Viva la Legión !
    Josefa López del Moral Beltrán

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  2. Con permiso de Vuecencia, mi General. San Benito, D. Narciso (Maestro), D. Ángel (Sacerdote), Fidel Prado (Oficial Instructor del Frente de Juventudes), nos enseñaban todas las reglas que Ud. D. Pedro nos recomienda hace 60 años. Habría que incluirlas en los planes de estudio de hoy en día. Gracias.¡ Arriba España y viva La Legión !. Julio de Felipe

    Le gusta a 4 personas

  3. Buenas tarde, D. Pedro Motas:
    Leído por segunda vez, hoy, dia 14, para seguir aprendiendo cada vez más.. Gracias
    Un saludo.
    Viva España. Viva el rey Viva la Legión.
    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  4. Hoy no he recibido nada del Blog, me gustaría que el General Dávila, me incluyera.
    Ya le he puesto un correo . Gracias..

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  5. Buenas noches D. Pedro Motas.

    Gracias por traernos a colación, en estos tiempos tan aciagos, la regla benedictina que, aplicada a nuestra vida cotidiana, tan buenos frutos podría darnos tanto a nivel familiar, como comunitario.

    Completamente de acuerdo con D. Julio de Felipe Jimeno, de que debería incorporarse en los planes de estudios actuales; mas no esperemos milagros.

    Un afectuoso saludo a todos,

    Pedro Dalmau

    Le gusta a 1 persona

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