LOS DESCONCIERTOS DEL SIGLO XXI Y LOS CAMBIOS Pedro Motas

Nos preguntamos qué indicios hallamos de la forma en que la inquietud del hombre haga acto de presencia en el siglo XXI, porque el cambio de imagen del universo real ha sido inmenso; pero parece acertado en la imaginación los cambios que exigiría entender la forma de apertura humana a la dimensión filosófica-teológica en el siglo XXI.

Al comenzar el siglo XXI, recogiendo obviamente los muchos frutos de la investigación científica en el siglo XX, ha madurado una sorprendente nueva imagen del universo y de la naturaleza humana dentro del universo; vamos a perfilar algunos aspectos de esa nueva imagen de la realidad.

El universo que hoy conoce la ciencia es muy distinto del universo de hace unos siglos. Si la condición del hombre sigue presente en ese nuevo universo, debería ser pensada de una forma nueva y exigiría cambios que no pueden eludirse. Sin embargo, frente a estos cambios que la nueva situación exigiría, parecen estar agarrotados sin capacidad de afrontar los cambios que serían necesarios.

El desconcierto futuro de la mente

Alguien dijo que “los imperios del futuro serán imperios de la mente”. Y la ciencia, como siempre, seguirá siendo un arma de doble filo: resolverá unos problemas y creará otros. El objetivo de la informática será introducir el ordenador en nuestra vida, mientras que el de la realidad virtual será meternos a nosotros mismos dentro del mundo del ordenador.

A mediados del siglo XXI, viviremos en un ciber mundo que estará en pleno funcionamiento y fusionará el mundo real con imágenes procedentes de un ordenador. Sobrecoge la realidad ampliada. ¿Acaso podremos algún día controlar las máquinas haciendo uso del pensamiento solamente?

Los tecnólogos están aportando unas visiones casi religiosas, y sus ideas evocan en cierto modo la idea misma de éxtasis. También irán apareciendo errores que se han cometido en el pasado, alguno de los cuales es decisivo para estas predicciones.

Por eso los robots plantean dos problemas: reconocer patrones (no comprenden lo que ven) y usar el sentido común. Son dos componentes de la conciencia, entendida como capacidad de sentir y reconocer el entorno; auto conciencia y capacidad de planificar el futuro estableciendo objetivos y planes, es decir, simulando el futuro y desarrollando una estrategia.

Con estas ideas como presupuestos, ¿podrá crearse una inteligencia artificial (IA)? ¿Llegarán los robots a superarnos en inteligencia?; con la IA, se superará lo que puede hoy esperarse de los individuos.

El desconcierto futuro de la vida

 Sin embargo, no hay que excluir en el futuro una especie de tienda de tejidos del cuerpo humano, con órganos nuevos que se desarrollan a partir de nuestras propias células. No podemos olvidar los fascinantes progresos en medicina, desde la practicada con superstición y brujería hasta la del siglo XIX, con la bacteriología, y de ésta la molecular. Además, lo que se espera del Genoma Humano y la Biología como ciencia de la información. Se ampliará el campo de aplicación de la bioinformática: utilización de ordenadores para escanear y analizar el genoma humano.

Incluso no hay que excluir las operaciones con telómeros, que son una especie de remates en los extremos de los cromosomas, algo así como mechas en un cilindro de dinamita. Si se logra acortar la célula dejará de reproducirse, porque pone límites al ciclo vital. Y es importante para imponer límites a las células cancerosas, porque producen una enzima, la telomerasa, que impide que los telómeros se acorten, lo que facilita la reproducción celular.

La telomerasa tal vez llegue a ser utilizada para aumentar la vida, pero convenientemente controlada, para que no genere cáncer. En fin… los adelantos en medios médicos cambiarían mucho la vida de la humanidad, ya lo están haciendo.

¿Puede llegarse a resucitar una especie extinguida? ¿Crearía problemas éticos? Por aplicaciones cuánticas, ¿podremos desaparecer y aparecer en otra parte? Einstein dijo: “Cuánto más acertada es la teoría cuántica, más absurda parece”. “Sin embargo, en el extraño mundo de lo cuántico, un átomo gira, en cierto sentido, hacia arriba y hacia debajo de forma simultánea (en el mundo cuántico estar en varios lugares a la vez es cosa corriente)”.

Muchas preguntas, hoy por hoy, no tienen contestación; pero no son un imposible, según los científicos. Así, con el microscopio de fuerza atómica, se podrán manipular los átomos de uno en uno, y utilizar las nanopartículas, que pueden liberar medicamentos contra el cáncer, revolucionando los tratamientos oncológicos. Pero, claro, los adelantos científicos desencadenarán problemas colaterales.

Se habla también de los replicantes, pero necesitan energía y no será fácil obtenerla. Otro logro sería el de los superconductores, con lo cual entraríamos en la era del magnetismo. El LISA (Láser Interferometer Space Antenna) podría ser otro descubrimiento, una sonda que permitiría descubrir lo que ocurrió antes del Big Bang, y así tendríamos la contestación a la pregunta por el origen primero del Universo.

Lo cierto es que cada vez vamos a vivir más ahogados en un mar de información, que habrá que procesar y valorar con un mayor derroche de sentido común y sabiduría. Se necesitará ciertamente disponer de sabiduría en grado suficiente, y esto no nos lo va a dar la nanotecnología, por ejemplo.

El desconcierto de los filósofos y teólogos

Augurar por dónde van a ir las propuestas filosóficas y teológicas en este siglo XXI no me parece fácil, creo que tendrán que bajarse con los pies a la tierra, porque hoy nuestro conocimiento, debido a sus avances, ya no parece tan seguro de que el mundo tenido por real sea tal.

El progreso científico no está predeterminado como la mejor y única forma de conocimiento. Así pues, yo sostengo que la ciencia del siglo XXI podría progresar de muchas formas, y que ninguna de ellas sería la única manera posible de progresar. ¿Acaso el progreso científico no está fuertemente vinculado a la propia naturaleza de los objetos investigados?

El desconcierto de ateísmos y teísmos

El experimento de personas operadas del corazón, la mitad de ellas rezarán, la otra mitad no lo hará; con ello se pretende verificar el efecto de la oración y, por consiguiente, la existencia de Dios, aunque se reconoce que la ciencia y la religión se ocupan de cuestiones diferentes.

Somos egocéntricos y necesitamos ser teocéntricos. Para ello es necesario realizar un acto positivo de arrepentimiento. Se piensa que la ciencia no necesita de la religión; pero sí ésta de aquella. Se dice que Dios no es sólo una cosa existente mas, que es luego la causa del universo; Dios es la fuente de toda existencia.

El universo descrito por la ciencia moderna es una vía que sigue conduciendo hacia Dios. Las creencias religiosas cristianas son filosóficamente respetables, y los argumentos basados en la existencia del universo, su orden, la existencia de los seres humanos y todo lo demás hacen probable la existencia de Dios.

Se afirma que los argumentos sobre la existencia de Dios sólo interesan a los filósofos y teólogos, pero juzgar los enunciados religiosos desde un punto de vista no religioso supone un grave error. Eso incluye juzgar las afirmaciones sobre Dios como si se refirieran a una entidad del mismo orden que las personas, los árboles o los planetas.

Dios es Otro con quien podemos relacionarnos y que no es Otro que nosotros construimos, es Otro ante quien somos responsables y de quién dependemos.

El siglo XXI, necesidad de cambios

¿Será, pues, la ciencia una nueva filosofía en este siglo? Indicios sí hay, que sean suficientemente indicativos es otra cosa. La religión seguirá formando parte de la cultura dominante en el futuro, aunque las religiones tradicionales se moderarán mediante una progresiva secularización: sus creyentes no se pueden permitir apartarse demasiado de la evolución de la cultura global.

Pero sobre todo me interesa resaltar un párrafo de Zubiri, porque me parece que abre un camino que la Iglesia posiblemente tenga que recorrer en el siglo XXI. Dice así: “la realidad concebida (en la revelación) es muchísimo más rica que los conceptos en que la expresamos materialmente. De aquí que una misma realidad revelada deje abierto un campo indefinido de proposiciones y juicios verdaderos que jamás lograrán agotarla”.

En nuestro siglo XXI, el problema de Dios y, por tanto, de lo religioso estará ahí, porque la religación y la dimensión teologal del hombre no son algo consecutivo, en su realidad personal, sino constitutivo de la misma. Y es plausible esperar, pues, que se produzca una mejor racionalidad y una mejor razonalización de todo aquello que tenga que ver con la condición teologal del hombre ante la nueva imagen del universo. Lo religioso es una exigencia de su naturaleza y una tendencia mantenida, de una forma u otra, a través de los siglos.

Hay un proceso marcado por los tres momentos de la razón, en los que se impone la postulación intelectual de Dios, por una exigencia interna al mismo hombre, pero también partiendo de la realidad intracósmica e infrahumana, que necesariamente estará enriquecida por el progreso científico esperado y el surgimiento de nuevos planteamientos filosóficos y teológicos. Estos últimos deberán ser de gran altura y fecundidad, planteando nuevas y difíciles soluciones a problemas nuevos, en un contexto de ampliación de lo meramente racional y la subsiguiente adecuación de lo razonable. Por eso, la Iglesia no podrá dejar de dirigir, en lo suyo, este proceso generador de cambios, y es de esperar que no se quede expectante y desconcertada ante una imagen inesperada de la realidad, y ofrezca a los creyentes las pertinentes orientaciones contextualizadas, para que puedan seguir viviendo su fe en este siglo XXI.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

5 febrero 2020

13 pensamientos en “LOS DESCONCIERTOS DEL SIGLO XXI Y LOS CAMBIOS Pedro Motas

  1. Respetados, y queridísimos amigos:
    – Siempre le digo Sr. MOTAS, que daría lo que no tengo por haber sido su alumna.
    – No tengo la base filosófica, ni científica, como para contestarle, aunque el Señor me hizo (porque eso no es un mérito, sino un regalo de la Providencia) nacer en una familia de clase media, pero de mujeres y hombres cultísimos, por eso, hace “la torta” de años mi tía (que tenía un coeficiente de inteligencia de 165) y su marido, hablaban del filósofo Zubiri, durante la sobremesa, en casa de mi abuela. En mi juventud, yo pensaba que eso estaba al alcance de cualquiera.., luego comprendí que en ese aspecto, al menos, fuí una privilegiada.
    – Dicho esto, y PERDÓN, porque no quisiera ser pedante o vanidadosa, solo explico que por ENCIMA de todo, le doy gracias al SEÑOR por el genoma que me concedió, y con esto creo ya contestar a una parte de su interesantísima colaboración en el blog del Gral. Dávila.
    – Primero: la TEOLOGÍA O el SEÑOR. No dudo de los agujeros negros, pero la Providencia fue la responsable de la eclosión que los creó, a mi corto entender.
    – Segundo: En robótica estoy pez, pero también “pienso, luego existo…” es decir no creo en mis cortas “meninges” repito, que un robot pueda sustituir al hombre.
    – O lo que es igual, en caso de guerra, al final del conflicto armado siempre habrá un primer soldado, y tras él sus compañeros, que tendrá que pisar el terreno, arrancado al enemigo.., porque Ud. sabe ya, que como dijo el Einstein de la estrategia militar: finalmente, un pelotón de soldados salvará a la humanidad, y ahí lógicamente incluyo al Vaticano, a las mentes preclaras, a la robótica, filósofos, científicos, y un largo etc…
    – Respetuosamente le saludo, rogándole que no deje Ud. de escribir
    ¡¡ POR DIOS Y POR ESPAÑA A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR VIVA LA LEGIÓN !!

    Esperanza González de Fonseca Marco

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  2. Magistral escrito, estimado Pedro. Que comparto totalmente. !! Gracias !!

    Lo leeré varias veces, es para ello y para más.
    Un saludo con afecto. para todos.

    Y .. saludos con afecto, para ti y todos los tuyos..

    !!Viva España !! !!Viva el Rey !! !!Viva las Leales Fuerzas Armadas,Ejército y la Legión!!

    Josefa del P. Socorro López del Moral Beltrán

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  3. Buenas tardes D. Pedro Motas y todos los lectores del magnífico artículo de hoy.

    Me ha costado un par de lecturas muy concentradas abarcar el contenido de lo que nos escribe.

    Sus planteamientos son absolutamente correctos, con sus dudas y sus convicciones, porque usted lo deja claro. No hay una realidad cierta, pienso que nunca la habrá y sólo podemos ir siguiendo, hasta dónde podamos, el camino que la ciencia va marcando, que entraña aciertos y errores, porque nada es perfecto, excepto Dios, precisamente porque no es tangible, y porque está en nuestras conciencias no como una cosa concreta, sino como algo superior que puede marcarnos el camino pero nunca obligarnos a seguirlo, porque sea cual sea nuestro recorrido, siempre estaremos dentro de la posibilidad del error, como la propia ciencia.

    En las últimas líneas desgrana una especie de esperanza, que no certeza tampoco, sobre si seremos capaces de vivir éste mundo actual sin perder la Fé, si la Iglesia es capaz de enfrentar los retos que se le presentan.

    Yo confío más en la propia conciencia del individuo creyente, que en la posibilidad de que la Iglesia pueda adaptarse, pero naturalmente es sólo una posición personal. Si realmente La Iglesia está iluminada por Instancias Superiores, lo conseguirá más tarde o más temprano. Y es de esperar que así sea.

    Le saluda atentamente

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  4. Matricula de honor, lo de hoy es una lección magistral. Gracias por exponerla. Nos abre un mundo nuevo y diferente y a la vez muy real.
    No puedo, ni me atrevo a comentar, pero diré que lo releeré y masticaré para, sacar diminutas conclusiones, aunque creo que de momento ni los Filósofos ni los Teólogos las tienen del todo definidas.
    Sra.Esperanza González de Fonseca, la comprendo y envidio sus conocimientos, es un lujo tenerla de “ Comentarista cualificada”, un saludo. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  5. Con permiso de Vuecencia, mi General. D. Pedro, muchas gracias por esta magistral lección. Creo que los humanos todavía no somos conscientes de la importancia de la Teología y la Filosofía para poder comprender los avances tecnológicos que nos esperan en un futuro no muy lejano. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

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  6. A las órdenes de V.E., mi General.

    Con la autorización de V.E., brevemente me dirijo a Don Pedro Motas, firmante de este gran artículo. Ciertamente el mundo lleva cambiando, en un proceso iniciado en el instante mismo de su creación, y que no puede detenerse sin que ello significara su definitivo final, y hasta su desintegración física y desaparición. Este mundo, el planeta Tierra, que habitamos, al igual que su sustentación y equilibrio dependen y son la consecuencia de la interrelación existente entre todos los cuerpos celestes en cuanto a la atracción magnética entre ellos, está sometido a la evolución de los demás cuerpos que forman el sistema en el que está ubicado, y todos ellos a la estrella que es su fuente de luz y energía sin la cual no podrían existir.

    Pero una cosa es este tipo de evolución y cambio ininterrumpido por razones físicas y químicas, y otra diferente es la evolución a la que llamamos cambio, de los seres vivos que lo habitamos, en especial la de los humanos por razones evidentes (lo podemos cuidar y conservar, o nos lo podemos cargar hasta hacerlo inhabitable, que es lo que parece que está ocurriendo). En cuanto al “cambio” en la inteligencia y costumbres de los seres humanos, únicos responsables, pues se diría que cada día sabemos más pero somos menos inteligentes, y sobre todo, más inseguros y con menos autoestima. Sólo hay que parase a pensar en cómo viste y “se adorna” una parte más que preocupante de la juventud de hoy en día, que hace creer que son poco menos que almas en pena que necesitan desesperadamente llamar la atención, que se fijen en ellos y los rescate de un infierno imaginario; todo esto fruto inequívoco más que probable de profundos complejos. Su escaso, vulgar y repetitivo vocabulario y su forma de expresión no cuadran en absoluto con sus posible formación académica.

    Si no, qué sentido tienen esos habalorios que se cuelgan por todas partes, principalmente en naríz y pabellones auditivos, y hasta en los labios y las cejas. Y esos tatuajes exagerados que les ocupan en algunos casos la mayor parte de la superficie corporal. Para mí, lo que decía má atrás, una necesidad patológica de llamar la atención y hasta de convencerse ellos mismos de que su existencia es real. Pero es que ya no es sólo esa parte de la juventud; es que se ven de esa guisa hasta algunos sesentones, eso sí, con expresión de fracasados.

    ¿No será que en cuanto a las creencias y lo religioso estamos cayendo en el fetichismo más primitivo?.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  7. Respetado y queridísimo SR. MARTÍN-PINILLOS, y amigos:
    – En adelante LUIS, porque te conozco desde que eras Alférez, no en vano fuiste alumno de mi padre.
    – JOSEFINA, y MARGARITA, mil gracias por vuestros comentarios en otras ocasiones.
    – En cuanto a tí LUIS, yo de “comentarista cualificada” “sólo sé que no se nada..”.el plan Bolonia me hizo “puré…”, me faltaban unas asignaturas para obtener el Grado cuya matrícula no pude afrontar en su día, por hacer frente a la matrícula de mi hija en un prestigioso centro privado, y el Señor me ha permitido verla viviendo de su titulación, pero a mi me faltan 7 asignaturas para obtener el título final, más el trabajo de fin de carrera. Volvería a hacer lo que hice miĺ veces, a mi hija también le apasiona su carrera.
    – GRACIAS a todos muy especialmente al GRAL. DÁVILA por lo que yo llamo el milagro de su blog, y a tí LUIS por tus respetuosos y amables elogios que no me puedo creer.
    – Un afectuoso saludo para todos, de vuestra amiga

    Esperanza González de Fonseca Marco

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  8. Con el permiso de nuestro director General Dávila

    Querida Esperanza:

    sinceramente creo que las titulaciones no son imprescindibles, a no ser que se pretenda entrar en el mercado de trabajo cosa que me imagino no entra dentro de tus planes bien porque ya cuentes con un trabajo o porque hayas entrado en el periodo de jubilación, no tengo la menor idea de cual es tu situación en ese sentido, pero para el caso no viene a cuento.

    Sólo quería decirte que muchas veces la cultura no es una cuestión de titulación, depende en gran medida de nuestro afán de saber, de leer mucho y con cierto criterio, y de la inteligencia de la persona.

    El afán de saber depende, y tu misma lo señalas precisamente en tu comentario de hoy, de lo que hayamos vivido en nuestra infancia y el ambiente que hayamos respirado durante nuestros años más tempranos. No digo que sea imprescindible, pero si muy importante y fundamental, y si disfrutaste del ambiente adecuado, aplicando la lógica podrás comprender sobre temas de los que técnicamente no sepas nada. Por tanto cuando haces un comentario esa lógica y tu inteligencia suelen dar como resultado que tus comentarios siempre son interesantes, o al menos a mi me lo parecen.

    Así que yo te felicito sinceramente por lo que escribes y cómo lo escribes, y cuando dejas de hacerlo durante un tiempo siempre los echo de menos.

    En definitiva, que esa emotividad que derrochas y que debe ser una cualidad inherente en ti, hace que se te aprecie incluso sin conocerte personalmente. Ese es precisamente mi caso, y no creo ser alguien a quién le guste alagar si no tengo motivos muy sinceros para hacerlo.

    Un abrazo y todo mi afecto, Esperanza. Gracias

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  9. Querida Doña Esperanza, nuestra querida Doña Margarita tiene razón en lo que dice; los títulos son una culminación de un esfuerzo y a veces, si no van acompañados de valores, se quedan en un papel; pero el afán por la cultura, por el saber,… con emotividad, humildad y sencillez es lo que, unido a la experiencia de la vida, es la gran ciencia humana que da sentido al razonamiento, al conocimiento, a la cualidad y calidad de la persona, con sus hechos, dichos y ejemplo.
    Un fuerte abrazo a las dos.
    Pedro Motas

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  10. Y aprovechando la culminación del interesante debate que ha suscitado mi humilde artículo, doy las gracias por la deferencia que se ha tenido por parte de mis queridos participantes, que con sus ideas han enriquecido el objetivo de los desconciertos y cambios del presente siglo, que vivimos con esperanza pero, a la vez, con preocupación e incertidumbre.
    Un fuerte abrazo a todos.
    Pedro Motas

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