SABER VIVIR “DESPACITO”: EL ELOGIO DE LA LENTITUD Pedro Motas

“Pasito a pasito, suave suavecito, poquito a poquito”. Es un ritmo machacón que nos ha acompañado en los últimos tiempos y que ha causado furor en todo el mundo.

El carrusel del futuro:

Como dice el científico y filósofo del Instituto de filosofía Txetxu Ausín, del CSIC: Quién iba a decir que con “Despacito” estaba declarándose los principios de un enfoque filosófico para nuestra era, para un tiempo de velocidad y de prisa, para una modernidad velociferina: Cada vez gira más rápido el carrusel del futuro, del futuro presente, al que le es intrínseco una soteriología del ahora, cuyos coetáneos lo quieren todo y lo quieren ya. Ante este penoso ejemplo de autodenigración, ¿qué ocurriría si se redujera la velocidad y redescubriese ese precioso airbag, la lentitud?

Vivimos corriendo, sumidos en la rapidez, la prisa y lo inmediato; el running es el epítome de nuestro tiempo. Corremos como pollos sin cabeza, viajando hacia ninguna parte, en una rueda sin fin como ratones de laboratorio. Deprisa, deprisa fue una polémica y premiada película que reflejaba con crudeza la vida sin destino de unos jóvenes delincuentes del extrarradio madrileño, acelerados, violentos, sin rumbo ¿como nuestro mundo?

Se conoce como la Gran Aceleración al fenómeno de rápidas transformaciones socioeconómicas y biofísicas que se inició a partir de mediados del siglo XX como consecuencia del enorme desarrollo tecnológico y económico acontecido tras el final de la Segunda Guerra Mundial y que ha sumido al planeta Tierra en un nuevo estado de cambios drásticos inequívocamente atribuible a las actividades humanas, dando lugar a lo que se conoce como era de los humanos o Antropoceno, caracterizada por el enorme crecimiento del sistema económico-financiero mundial, el desarrollo tecnológico y la profunda crisis ecológica y biofísica.

Ante este panorama apresurado, acelerado, necesitamos parar, sosegarnos, reflexionar, determinar fines para la vida buena, tomar perspectiva. En este sentido, la lentitud es tremendamente subversiva. Necesitamos ir más despacio para poder vivir. Mirar, contemplar, recrearse, fijarse en el detalle, caminar y no correr, y hacer camino al andar.

La razón exige demora:

 Vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir, estamos atrapados en la cultura de la prisa y de la falta de paciencia, en un estado constante de hiperestimulación e hiperactividad que nos resta capacidad de gozo, de disfrutar de la vida.

Como ha explicado brillantemente la psicología, la razón exige demora mientras la prisa nos carga de sesgos y prejuicios. Y aunque nuestro modo de pensamiento rápido pueda resultar adaptativo en muchas circunstancias, la falta de reflexión y de sosiego nos aboca a la irracionalidad y a las malas decisiones.

Esto es realmente peligroso en todo en lo que atañe a la determinación de los fines y a la organización de la vida en común. Sesgos como los de disponibilidad, polarización grupal, confirmación, género y raciales, provocan un efecto deformante sobre el juicio humano que conduce muchas veces a un miedo excesivo hacia acontecimientos improbables y, a la vez, una confianza infundada hacia situaciones que plantean un peligro genuino.

La prisa es llenarse la vida con actividades febriles, velocidad, de suerte que no queda tiempo para afrontar las verdaderas cuestiones, lo esencial. Sin embargo, la prisa en la que vivimos no responde casi nunca a que tengamos cosas importantes que hacer con urgencia, sino a los requerimientos de un modo de vida que trata de mantenernos distraídos y ocupados todo el tiempo.

La vida móvil y precaria:

 Por un lado, los teléfonos móviles y las redes sociales están diseñados para captar nuestra atención el mayor tiempo posible y con la mayor intensidad, a fin de mercantilizar y monetizar esta atención al máximo.

La vida sin pausa fomenta una cultura vacía de autopromoción y autoabsorción, de una instantaneidad a demanda, de adquirir y tener manteniéndose aislado de la presencia física de otros y de cualquier sentido de la responsabilidad que esta pueda conllevar. El sistema también mina la paciencia y la deferencia individuales que son cruciales para cualquier forma de democracia directa: la paciencia de escuchar a los otros y de esperar a que llegue el turno para hablar. El problema de esperar, de intervenir por turnos, está ligado a una incompatibilidad más amplia del capitalismo  con cualquier práctica social en la que intervengan el compartir, la reciprocidad o la cooperación.

El capitalismo al asalto del sueño, describe el sueño como el enemigo del capitalismo turboacelerado de nuestra era del Antropoceno. Dormir es subversivo, nos libera de una pléyade de necesidades simuladas y su pasividad intrínseca ocasiona incalculables pérdidas en tiempo de producción, circulación y consumo: La mayoría de las necesidades en apariencia irreductibles de la vida humana -hambre, sed, deseo sexual y, recientemente, amistad- se han reformulado como formas mercantilizadas o financiarizadas. El sueño plantea la idea de una necesidad humana y de una temporalidad que no pueden ser colonizadas y aprovechadas para alimentar el gran motor de la rentabilidad y, por lo tanto, sigue siendo una anomalía incongruente y un lugar de crisis en el presente global.

Por otro lado, la falta de seguridad y vínculos asociados a la esfera laboral, los turnos y los horarios intempestivos, la incertidumbre, el desajuste entre lo que se demanda que se haga, lo que se recibe a cambio y lo que se desea hacer, provocan una profunda quiebra y angustia vital.

Equivocarse está bien:

 Es imposible terminarlo todo en nuestras sociedades del rendimiento, da igual si nos proponemos mucho o poco. La impresión de no poder concluir nunca algo satisfactoriamente conduce a un remolino que nos hunde incesantemente. Nos falta tiempo; para todo lo que hacemos, utilizamos menos tiempo y sin embargo tenemos menos tiempo que la generación anterior. Cuanto más nos apresuramos, menos tiempo nos queda. Y el tiempo se convierte en un instrumento de dominación porque hay una insatisfacción constante por el tiempo (supuestamente) desperdiciado.

Esto es lo que pasa con la ciencia y la investigación. La ciencia y la investigación necesitan tiempo para pensar, preguntar, estudiar, experimentar, probar, proponer. Hay que enlentecer los tiempos de la investigación. La ciencia necesita tiempo para indagar y tiempo también para fallar.

El error posee un indudable valor epistémico y moral: reconocer los errores, corregirlos y repararlos es el fundamento para el cambio, la innovación y la transformación individual y social. Y es aquello que caracterizaría una racionalidad crítica y modesta, abierta a la pluralidad, la contingencia, el disenso y, en definitiva, al futuro.

El tiempo acelerado:

 Pero también es lo que pasa con las relaciones personales, que se han acelerado igualmente, primando el sexo rápido aunque ello lleve a un sentimiento de falta de intimidad y de conexión porque no es posible una intimidad acelerada. Los seres humanos necesitamos conexiones, deseamos intimidad pero las relaciones son complejas y precisan tiempo, trabajo, dedicación y cuidado. Apelar a la tecnología (como hacen algunos desde webs de citas y contactos) es una trampa y un engaño. Y más aún, la gente usa muchas veces sus smartphones para escapar de las demandas de intimidad. Si la primera cosa que se toca por la mañana y la última por la noche es el teléfono móvil y no a la pareja, hay un problema sobre las prioridades.

Las facilidades de las que disponemos hoy para comprar, movernos, trabajar, comunicarnos, son micro-liberaciones que constituyen, por otro lado, aceleraciones de un sistema que nos aprisiona más fuertemente. Aquello que parece liberarnos del tiempo y del espacio nos aliena en la velocidad y la prisa.

La ilusión de la velocidad es la creencia de que ahorra tiempo. Pero en realidad, la prisa y la velocidad aceleran el tiempo, que pasa más rápidamente, acortando los días. Estar con prisa significa hacer varias cosas a la vez y rápidamente y el tiempo se llena hasta estallar, como en un cajón mal arreglado donde se mete un montón de cosas sin orden ni concierto.

Así, que ya saben amigos, caminen, no corran, miren, observen, escuchen, reflexionen, duerman, amen (aunque no sea fácil); la vida es corta como para perderla corriendo con prisa. Nos lo jugamos todo, la vida personal y el futuro del planeta.

Des-pa-ci-to

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

18 feberro 2020

14 pensamientos en “SABER VIVIR “DESPACITO”: EL ELOGIO DE LA LENTITUD Pedro Motas

  1. Apreciado D. Pedro Motas.

    Un excelente y necesario artículo el suyo. De imprescindible lectura para reflexionar sobre nuestra sociedad y el papel que en ella desempeñamos.
    Ir “despacio, despacito” es sin duda alguna, la solución más adecuada.

    Muchas gracias.

    Un saludo a todos.
    Pedro Dalmau.

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  2. A las órdenes de V.E., mi General.

    Muchas gracias, Don Pedro, por esta magnífica lección. Pues eso, que todo este vértigo y desenfreno nos lleva a donde nos lleva, a la autodestrucción y al suicidio colectivo. El negocio del aborto y la eutanasia a niveles industriales son la manifestación más visible de que cualquier cosa que pueda significar un obstáculo que nos pueda ralentizar, hay que eliminarlo por la vía más directa y sin escrúpulos. Son inventos de la izquierda y por eso no cejan hasta que consiguen imponerlos en la sociedad forzando su inclusión en la legislación. Más que representantes de una idea política, son un sindicato del crimen. Pero del crimen con los que no se pueden defender, los muertos, los aún no nacidos, y los que ya no tienen fuerzas ni medios.

    Ya no se lleva ni es necesario eso de los antiguos campos de internamiento y exterminio, ni el gulag. Además resultaban muy costosos y crearon muy mala prensa. Hoy se están convirtiendo a los países dominados por el comunismo en gigantescos campos de trabajos forzados en régimen de esclavitud, y en laboratorios de muerte. Para esas ideologías todo gira alrededor de la muerte. Son una fábrica de muerte y la materia prima nunca se agota.

    El huevo de la serpiente está comenzando a eclosionar.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  3. Profundo y completo relato, estoy de acuerdo en todo. La prisa no es buena compañía. Los grandes almacenes, la espera para comenzar algo, nos desespera. Querríamos ir por delante de todo y no parar nunca. Creemos que somos algo y solo somos marionetas, que nos movemos al ritmo que nos marcan.
    El aborto y la eutanasia , nos las presentan como una solución lógica.
    Personalmente siempre contesto, que lo “ único que tengo es tiempo “. Craso error, pero los años te hacen ver , qué todo está inventado y que no puedes cambiar nada. Levantemos el pie del acelerador y “ vivamos lo que nos quede de Tiempo “. Merece la pena VIVIR, y a ser posible buscar la “ felicidad”.🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  4. Con permiso de Vuecencia, mi General. D. Pedro, una gran lección que deberíamos practicar, recuerdo un dicho que viene bien en estos tiempos (Sin tiempo). “Las cosas urgentes impiden hacer las cosas importantes”. Gracias. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

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  5. ….. pues efectivamente para los que ya estamos fuera del mercado de trabajo todo lo anterior es una reflexión que todos sentimos….,pero yo me pregunto y.. , mi abuelo que nació en 1885 no pensaba lo mismo de “ mi generación”?… la radio u no digamos la TV a ojos de mi abuelo era la perversions de la noticia y de la información…. las novelas radiadas eran las redes sociales de entonces…. y asimismo creo que si yo tuviera hoy 15, 20 o 25 años pensaría que vivo estupendamente y que esa forma de vida es la óptima…. relatividad y tiempo o sentimientos a cronológicos….. depende desde que perspectiva se vea…… o no que diría Rajoy…. ese hombre!!

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  6. Respetado y apreciado Sr. MOTAS, y amigos:
    – Fijese sí seré breve, que para poderle leer despacito, solo añado en mi réplica a su colaboración de hoy, que en éste momento le mando copia de su artículo a mi única hija.
    – No lo hice antes ya que por falta de tiempo, hasta hace unos instantes, no pude acceder al blog del Gral. DÁVILA.
    – Con toda mi gratitud por su magisterio, le saluda atentamente, no sin acabar diciendo
    ¡¡ POR DIOS Y POR ESPAÑA A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR, VIVA LA LEGIÓN !!

    Esperanza González de Fonseca Marco

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  7. Magnífico, profundo y real. D. Pedro Motas , Que voy a leer y releer, varias veces.
    Un saludo con afecto.
    !Viva España! !Viva el Rey ! ! Viva la Legión!
    Josefa del P. Socorro López del Moral Beltrán

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  8. Muchas gracias por su magnífico artículo D. Pedro. Estamos en una situación, donde ya no se trabaja para vivir, sino que es al revés, se vive para trabajar, y disfrutar de la naturaleza, familiares y amigos, ya es un pecado. He llegado un a un momento que prefiero tener lo que imprescindible para vivir y disfrutar de ello e ir despacito, hasta que Dios quiera, y mucho más relajada, formando parte de la Naturaleza. Saludos.

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  9. Buenas noches;

    a título de ejemplo, y como no se puede o al menos yo no puedo añadir nada a lo escrito por D. Pedro, a quién admiro y con cuyos artículos disfruto y me enriquezco cuando tiene a bien incluirlos en éste blog, añado un comentario de un niño de apenas 8 años, para más señas, mi nieto.

    “Mamá, ¿por qué tenemos que perder el tiempo durmiendo?

    Y como es un niño bien educado, en una institución católica-laica y con una familia de sólidos principios que colabora estrechamente con las normas del colegio y presentes en su vida y desarrollo, físicamente, todo el tiempo que el niño no está en la escuela y no de manera testimonial dejándolo al cuidado de terceras personas, no quiero suponer lo que podrán llegar a pensar y decir otros niños que no tengan las ventajas de las que mi nieto disfruta.

    Y ese es el panorama terrible de la velocidad a la que éstos niños se enfrentarán para vivir sus vidas.

    Y lo peor es que no está en nuestras manos desacelerar el proceso.

    Sólo tengo el consuelo de que será su mundo, que no es ni ha sido el mío, y que espero que estén preparados para afrontarlo, evidentemente unos mejor que otros. Felizmente yo no estaré aquí para presenciarlo.

    Un afectuoso saludo, D. Pedro Motas.

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  10. Cerca ya la media noche, agradezco a todos sus comentarios y deferencia a mi humilde artículo.
    Buenas noches, buen fin de semana y un abrazo con el entusiasta ¡¡¡ VIVA ESPAÑA !!!
    Pedro Motas
    Veterano de España

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  11. Magnífico artículo querido amigo.
    Esta velocidad de vértigo que nos arrastra y nos va llevando a un mundo donde todo es un “sinsentido”, ha convertido en una verdadera carrera de obstáculos esta vida.
    Lo vemos a diario, salimos con el coche y te pasan por cualquier lado a unas velocidades que no los ves llegar, si sales a un centro comercial la gente va deprisa a lo suyo sin pensar si empuja al que tienes a tu lado.
    Este loco mundo se está convirtiendo en un auténtico caos.
    Querido Pedro, aquí dejas unas palabras llenas de verdad y sensatez, te felicito y admiro.
    Recibe mi abrazo y mi respeto.

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