RECUERDOS GUERREROS. PEDRO MOTAS

En el pasado artículo de mi querido General Carvajal Ragio: “LXVI Aniversario, ser paracaidista, su espíritu”; donde comenté mi asistencia, una vez más, a los Actos en Murcia acompañado, en esta ocasión y por primera vez, de mi hijo mayor; los sentimientos han sido tan intenso y emotivos que he decidido compartir algunas vivencias propias, pero emotivas, de aquellos momentos guerreros de mi juventud.

Recuerdo del tren que cambió mi vida:

Recuerdo el tren, una mañana de junio; en el viaje a un destino soñado, con la determinación de mis pocos años.

Mi vista se pierde en el horizonte, mis pensamientos vuelan y mil dudas me asaltan…¿como me ira? ¿seré capaz? ¿daré el paso adelante? ¿me acobardare?. A pesar de todas esas inquietudes algo en lo mas profundo de mi, me dice…¡no hay vuelta atrás! ¡daré el paso al frente! ¡seré legionario! ¡seré paracaidista militar!.

Con mi carrera recién acabada, antes de irme voluntario al ejército, descubro que tengo pocas cosas en común con los compañeros de viaje. No hablo demasiado…lo intento, pero me parece que me miran como un bicho raro, ¡quizás lo sea!, así que dejo de hacerlo.

Ya ¡estamos llegando! y suavemente el tren llegó a la estación. Y dejamos a nuestra espalda aquel tren y nuestra vida de chavales despreocupados.

Ese día de verano del año 68. Llegamos al puesto de guardia y entregamos nuestros papeles de ingreso; y…cruzamos la puerta del cuartel.

Atrás dejamos el tren, y lo que comienza…¡ya es historia!, una historia que se proyecta en el futuro y llega a nuestros días, a este momento, en el que mi mano plasma en mi diario unos recuerdos de un tren…¡y de un paso al frente! ¡que me marcó para siempre!

Pruebas físicas, médicas, psíquicas… y la dura e intensa instrucción legionaria de varios meses.

Recuerdo del rugir de los motores y mi primer salto militar:

Hace frío, un cielo claro se atisba en la lejanía mientras el día despunta en el horizonte.

Los nervios apenas sujetos entre calada y calada de un cigarrillo. Tentado estoy de fumar con ellos, pero…¡no!, me entretengo dándome palmadas para entrar en calor, mientras charlo con algunos compañeros.

Yo ya era paracaidista civil pero no me sirvió en lo militar. Todos estamos impacientes por embarcar, por ponernos en movimiento y olvidar el frío que nos atenaza.

Llegan los aviones, nos ponemos el paracaídas decididos a completar todo el rito de la preparación para la revista; nos revisan las sujeciones y la firmeza de las cintas; pasado el trámite…nos dirigimos a los aviones.

¡El rugir de los motores! mientras el inconfundible olor a queroseno nos penetra convertido en un aroma grabado para siempre en el recuerdo.

Sentados, el avión…¡despega!, ¡el frío se ha olvidado!, nace la tensión del momento, los nervios a flor de piel, la firme decisión ¡también!

Suena la chicharra, avanzamos…¡nadie nos puede detener en ese momento crucial! y salimos… aturdimiento, ingravidez, alegría; todo ha salido bien, flotamos en el aire como pétalos al viento.

Tantos años después, aún siento el rugir de los motores y el olor a queroseno en mi memoria; el aire, el viento, la emoción sin limite recorre los pasillos de mi mente en este día…tantos años después.

A lo largo de estos años, he olvidado quizás muchas cosas; lugares, gentes, incluso cosas que escribí en alguna tarde solitaria; pero aquello que fui…no se me olvida con tanta facilidad de entre los caminos del corazón y la memoria.

Toca, tanto tiempo después…¡volver a soñar con los que fuimos! ¡y soñamos! compartiendo nuestros recuerdos de aquellos juveniles años…mientras aún resuenan en la memoria…¡el rugir de los motores! ¡el primer salto militar en la Brigada Legionaria Paracaidista!.

Recuerdo de una historia sin contar: España-Guinea, 1969 (la estrategia de la tensión):

Las relaciones diplomáticas entre España y Guinea Ecuatorial han sido cualquier cosa menos ideales desde el 12 de octubre de 1968. Otra fecha clave del primer medio año de independencia de Guinea es la del 10 de enero de 1969. Y en febrero se inicia la “crisis de las banderas”. El 5 de abril se certifica por los observadores de la ONU que se ha llevado a cabo la “evacuación total y pacífica de las fuerzas españolas”.

Hasta aquí lo histórico, ahora viene lo vivido por mi y mis compañeros en esos momentos:

Semanas atrás de ser acuartelados, nos reúnen a diferentes compañías de la BRIPAC en un lugar donde solíamos saltar, ir de maniobras y practicar tiro con diferente armamento.

El excesivo entrenamiento en técnicas de combate, saltos nocturnos con el armamento, ejercicios continuos de tiro, etc., hace que nos preocupemos, estemos tensos y agotados preguntándonos el por qué de todo ello.

El día en cuestión, en el aeródromo, tras dejar el armamento y equipo en el avión, que tenía los motores en marcha, nos reúnen y nos dan la siguiente charla:

“Caballeros Legionarios Paracaidistas, habéis sido seleccionados para una misión real de guerra, si fuese preciso, en un lugar lejano.

Habéis trabajado duro y por eso sé que estáis preparados física, psíquica y militarmente para enfrentaros a la misión que nos encomienden para defender los intereses de España y su Bandera.

Estamos esperando la orden de subir al avión que nos llevará a la misión en la que nuestro compañeros de La Legión y los componentes de Operaciones Especiales, están dispuestos a cumplir su cometido según su preparación y especialidad.

Solo quiero recordaros que, hace años en Ifni, nuestros antecesores sufrieron el primer bautizo de sangre de nuestra querida Legión Paracaidista y su hazaña ha quedado en la historia de España y de esta Gloriosa Unidad.

Como Legionarios tenemos de novia a la muerte y por eso no la tememos sino la tenemos como compañera…

Una muerte natural o provocada sin sentido queda en el recuerdo de nuestros seres más próximos y queridos, pero una muerte por un Ideal Patriótico queda además en el recuerdo de todos los componentes de nuestra España y de nuestra querida BRIPAC.

Poneos en grupo junto al avión para una foto que quedará en el recuerdo… ¡viva ESPAÑA! y ¡viva LA BRIPAC!”

Esa foto la adjunto a este relato. Estábamos muy tensos, es natural, pero muy motivados y unidos. Al final se dio la orden de suspender la operación, pero eso quedo grabado en nuestra memoria para siempre…

Recuerdo de un sentimiento con corneta:

Yo soy del curso 127, año 1968, Cuartel General de la BRIPAC y superviviente de una operación-maniobra, de las múltiples en las que he participado, y os preguntareis ¿Después de 52 años de lo ocurrido que…? es muy sencillo, como inapelablemente nos hacemos  mayores (Veteranos), añoramos ciertos momentos de nuestra vida en la milicia y yo, como no puedo ser menos, me estoy acordando de muchos de esos momentos vividos con  el compañero caído ese día; de cuando el capitán nos alentaba, después del accidente, pidiendo voluntarios para saltar de nuevo en el mismo sitio y no quedar una sola mano bajada en negativo; eso hace que este cuerpo, mi Unidad Madre la BRIPAC, y los que la componemos se llamen Caballeros Legionarios Paracaidistas; no es que seamos mas o menos valientes, mejores o peores, que otros cuerpos del ejercito, solo que somos diferentes…

Recuerdo la noche que regresé al campamento después del salto accidentado, del compañero de la Compañía y de literas; el corneta de turno tocó, él solo, un silencio floreado en reconocimiento a ese compañero caído, que en el silencio de la noche sonaba con todo el sentimiento que el disponía en su corazón y nosotros las lagrimas nos afloraba de sentimiento al haber presenciado y perdido a nuestro compañero y amigo irremediablemente, pero ¿quien fue ese corneta que puso tanto sentimiento? lo recuerdo, pero no recuerdo como se llamaba o se llama, deseo con todo mi corazón que la frase siga siendo SE LLAMA, porque un ser humano que hace sentirte tanta emoción con un toque de corneta se merece ser eterno; GRACIAS, compañero, estés donde estés te estaré eternamente agradecido.

Si estás, un inmenso abrazo, y si por desgracia no estás, cuenta con todo mi reconocimiento, mi gratitud y mi oración.

Recuerdo al amigo de la milicia:

A veces me pregunto si en realidad mi alma añora en agradables recuerdos los que fueron mis verdaderos amigos, los momentos que pasamos juntos, nuestras pasadas situaciones, o simplemente la eterna nostalgia de mi corazón es por esos días que se van… y que no vuelven.

Así de rápidas van pasando nuestras horas, nuestros días y años.

¡Qué rápidamente llega el pasado para envolver al presente!, para dejarnos esa semilla que unos aman, otros prefieren olvidarla; y a otros les dejan indiferentes, pero que está arraigada en nosotros para siempre, esa semilla que es el recuerdo.

¿Porqué habrá arraigado tan profundamente en mí?

Que al envolverme la penumbra y el silencio de la noche, a mi alma vuelven aquéllos amigos, aquéllos días que dejaron huella en mi ser.

Todos mis sentimientos se estremecen cuando aparece entre ellos la dulce nostalgia, para hablar a mi corazón de aquéllas melodías que no se perderán jamás, de aquéllos días que no se pueden olvidar.

¡Querido amigo!, allá donde estés; no creo que jamás puedas olvidar aquélla frase, que un día te dije al azar, pues ya sin duda sabrás que es verdad: “Cuando menos te lo esperas, todo será un leve recuerdo”.

Todo esto sin duda sentirás cuando veas tu vida pasar, pero… ¡por favor!, conserva siempre como un tesoro tus buenos recuerdos.

Y si en ellos incluido yo estoy, como en los míos estás tu… “Muy bien vale la pena caminar, si un hermoso recuerdo en tu corazón guardado está…”

Pedro Motas. Caballero Legionario Paracaidistas. Veterano de España

Blog: generaldavila.com

26 febrero 2020

16 pensamientos en “RECUERDOS GUERREROS. PEDRO MOTAS

  1. Editorial de ABC de hoy :”El Gobierno legitima la sedicion.” Un Gobierno que actua asi,deja de ser un Gobierno legitimo.

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  2. Recuerdos…

    1974. El Aaiún. Paracaidistas y legionarios defienden el aeropuerto.

    Como es conocido, en 1974-75, antes de nuestra retirada ocurrieron muchas cosas en el Sáhara español.

    Personalmente, me interesa un hecho concreto en el que participé, formando parte de la octava compañía de paracaidistas.

    Además de las inumerables patrullas que realizábamos con frecuencia, sobre todo en la frontera norte, previo paso por Smara, el general gobernador nos movilizó y ordenó nuestro despliegue junto con una unidad de artillería de la legión, en el aeropuerto/base de El Aaiún. El motivo, un posible ataque aéreo, seguido de un posible lanzamiento de paracaidistas con el objetivo de tomar el aeropuerto. El agresor, no hace falta decir quién era. Es de sobra conocido.

    Lo cierto es que estuvimos unos cuantos días desplegados en compañía de la artillería legionaria. Nosotros cubriendo el perímetro e interior de la base y la legión en sus posiciones.
    Como se pueden imaginar, la tensión existente no ayudaba. Las órdenes eran claras y estrictas y esto provocó algunos conflictos con los titulares de la base. Las patrullas, sobre todo nocturnas no eran fáciles con esa especie de neblina que no permitía ver más allá de un metro de distancia. Complicaba la situación considerablemente.

    Me gustaría conocer la versión/visión/recuerdo que los veteranos paracaidistas, legionarios tienen sobre este hecho militar. Me consta que su blog es seguido por muchos veteranos y no veteranos y sería interesante conocer su opinión.

    Estamos en el centenario de la legión y con un poco de suerte, quizá con este asunto sea posible escribir un capítulo más de su historia.

    Saludos de un veterano paracaidista. Medalla del Sáhara. 8ª Cia. IIBandera. Curso 206.
    Luis Manuel Ruiz Lorenzo

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  3. A las órdenes de V.E., mi General. Con la autorización de V.E.

    Admirado Don Pedro, Hace Vd. un canto sencillo pero épico y bellísimo, que sale del alma y contagia de sentimientos, al paso por el Ejército; y es en extremo reconfortante y consolador constar cómo existen todavía veteranos que al igual que uno, conservan, disfrutan y viven con los recuerdos del Ejército, de las emociones y vivencias habidas que siguen llenando cada instante de nuestra vida. Confieso que mientras iba leyendo su relato íntimo, mis recuerdos también han vuelto a acudír junto con alguna lágrima inevitable.

    Es el legado más hermoso y el mayor tesoro que nos dejó el Ejército, además de hacernos hombres de cuerpo entero, responsables y útiles. Los mejores recuerdos de nuestra vida. Un servidor es un poco más antiguo, del año 59, pero no por eso ni más ni menos veterano. Tuvimos ese privilegio inigualable de estar allí, en un determinado momento histórico, y, modestia aparte, estuvimos a la altura de lo que la Patria esperaba de nosotros en aquellos momentos. Y tuvimos la gran suerte de tener también los mejores mandos, que supieron darnos calor humano y ejemplo, y por eso estábamos dispuestos a seguirlos alegres hasta la muerte si fuera el caso.

    Podrán despojarnos de la hacienda, y hasta podrán quitarnos la vida e inventar eufemismos para justificarse, pero jamás, ni después de muertos y aunque profanen nuestras tumbas y aventen nuestras cenizas, podrán robarnos el inmenso privilegio de haber vivido la vida que elegimos desde niños, y el legítimo orgullo de haber servido y adorado a la Patria en el altar mayor, el Ejército.

    ¡¡¡Viva España!!!. ¡¡¡Viva el Glorioso Ejército Español!!!

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  4. Con permiso de Vuecencia, mi General. D. Pedro, muy emotivo su relato. Como veterano tengo grandes y hermosos recuerdos de servicio en la Base Aérea de Torrejón, Primero en la PA y después en Transmisiones, no nos jugábamos la vida pero teníamos una gran responsabilidad, sobre todo traduciendo teletipos en clave. nunca olvidaré a mis mandos y compañeros, era como una hermandad. ¡Arriba España y viva La Legión!. Julio de Felipe

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  5. Magníficos recuerdos, D. Pedro:

    Que, no se olvidan, ni deben olvidarse nunca, gracias, por hacernos partícipes de todo ello.
    Los comentarios todos muy buenos, gracias a todos,

    Un saludo con afecto, D. Pedro, y General Dávila por todo.

    !Viva España ! !Viva el Rey ! ! Viva la Legión y la Bripac !

    Josefa del P. Socorro López del Moral Beltrán

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  6. Amigo y Compañero Pedro. Fesde ya, y despues de leido tu relato, te digo que soy de los tuyos y tú de los mios.
    Por España, y para España , todo0s nuestros recuerdos ,vivencias y penurias pasadas,.
    ¡¡¡¡Lo que Importa es la Misión!!!!!!!!
    Un fuerte abrazo y ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ARRIBA SIEMPRE ESPAÑA!!!!!!!!!!!!!!!

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  7. Precioso tu relato, se nota que hablas con el corazón, te envidio y te comprendo. Soy un poco más veterano que tú, realice el curso 21 en el año 1959, y me comprenderás si te digo, que ha sido lo mejor que me ha pasado en mi vida y de lo que estoy más orgulloso.
    Nunca estuve destinado en la BRIPAC, y ahora, después de tantos años, no lo comprendo, estuve destinado en Ifni hasta el final, 30/6/69, y después……familia…etc.
    Por eso te envidio y me atrevo a mandarte un abrazo, y mi felicitación por notarte feliz. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸

    Le gusta a 3 personas

  8. Estimado D. Pedro; tiene usted una forma tan bonita de escribir, que a todos nos parece estar viviendo lo que relata.

    Una, que está tan ajena a ese mundo militar, paracaidista y legionario, la emociona, así que entiendo lo que deben suponer esos recuerdos para quienes puedan haberlos compartidos de una u otra manera.

    Su recorrido es tan amplio, tan completo, que estoy segura de que su vida daría para muchos otros artículos, como soldado y como civil.

    Gracias por compartirlos en éste blog al que accedemos siempre con la esperanza de un relato, de unas palabras que nos sirvan de aliento y apoyo en éste devenir que tan penoso se nos hace en el día a día.

    Siempre con la esperanza de un futuro mejor repetiremos con usted “Muy bien vale la pena caminar, si un hermoso recuerdo en tu corazón guardado está…”

    Viva España, Viva el Rey y Viva la Constitución. Y Viva siempre La Legión y sus Paracaidistas, orgullo de todos los españoles.

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  9. Queridos amigos que no habéis saltado en paracaídas: ¿queréis saber qué se siente al hacer un salto en paracaídas? El paracaidismo tiene una sorprendente forma de sentirse completamente diferente a las nociones de la mayoría de las personas, y aún más la experiencia es diferente para cada persona. Es difícil describir por completo la experiencia que es saltar en paracaídas, pero trataré de explicar cómo se siente.

    No tenéis idea de cuánta libertad y belleza sentiríais en un salto en caída libre. El paracaidismo es difícil de describir por completo. Es una experiencia única, te deja asombrado, te ofrece una nueva perspectiva del mundo a tu alrededor, te muestra la belleza que no sabías existía.

    Es como volar. La subida hasta el punto de salto suele durar entre 15 y 20 minutos. Cuando vuelas en el avión, te das cuenta de la realidad de tu decisión y el peso de su decisión te instala. Los nervios se van apoderando de uno. Da miedo, y sin embargo, es tan satisfactorio al mismo tiempo. Podrás disfrutar del blanco de las nubes, de la inmensidad del horizonte, y del increíble paisaje de la región.

    Una vez que se abre la puerta, una ráfaga de viento frió llena el avión y el corazón de acelera. Ver a alguien saltar por la puerta justo en frente es alucinante: están allí en la puerta por un segundo y luego simplemente se han ido. Sucede tan rápido que no tienes tiempo para procesar nada. Una vez que llegues a la puerta, podrá ver hacia abajo y verá el suelo a miles de metros de distancia. Es realmente diferente de lo que la gente imagina.

    Mientras caes en caída libre a cerca de 200 km/h, tu mente está tratando de comprender las sensaciones de caída libre y las vistas a su alrededor. El cerebro trata de mantenerse al día con lo que esta sucediendo. Llamamos a este sentimiento “sobrecarga sensorial”. Es como si tu cerebro esta minutos tarde mirando al suelo después de que tu cuerpo haya salido y esté en caída libre.

    El paracaidismo es ventoso, con adrenalina e intenso. Para cuando se abre el paracaídas, tu cerebro aun empieza a acostumbrarse a la sensación de caída libre. Todo termina antes de que estés listo para terminar y es difícil recordar exactamente lo que acaba de pasar. Tu mente tiene problemas para recordar tu primer salto debido a la sobrecarga sensorial.

    A la gente le gusta la sensación de paracaidismo porque estará convencido de haber vivido una experiencia única que ha valido mucho la pena. Las sensaciones que te da el paracaidismo después de aterrizar son increíbles. Uno se siente absolutamente fabuloso y realmente vivo, como si se pudiera enfrentar cualquier cosa. Y en realidad, acabas de saltar de un avión. Es la sensación más poderosa. La caída libre se siente increíble, pero los efectos posteriores se sienten aun mejor.

    Cuantos más saltos hagas, más capaz será tu cerebro de procesar todo lo que sucede. Cada salto que realices podrá obtener mas información y ver, sentir, oír, saborear y oler todo lo que te rodeo. Y más fácil será de recordar los detalles de tu salto.

    Y como ya falta poco para la media noche…
    Gracias a todos por vuestros “me gusta” y comentarios a este mi humilde artículo sobre mis recuerdos guerreros.
    Buenas noches y felices sueños.
    Pedro Motas

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  10. Apreciado D. Pedro Motas.

    Un excelso y emotivo artículo el suyo.

    Gracias por compartir tan bellos recuerdos.

    Atentamente,
    Pedro Dalmau

    Le gusta a 1 persona

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