TERCERA EDAD Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

Aunque el tiempo pase volando y nos vayan cayendo primaveras (a mi, hoy 17 de septiembre, la 82), desde hace unas pocas la «tercera edad» siempre despertó en mí un interés extraordinario, bajo todos los puntos de vista, aunque en esta ocasión me refiera a ella únicamente en el aspecto humano, dejando casi a un lado lo comprendido y tratado por la geriatría.

Pretendo escribir sobre esta tercera edad aunque sea con gel hidroalcohólico  en las manos y con incertidumbre en la mirada debido a  la mascarilla, y es que ¡nadie habla de lo maravilloso que es envejecer!

Nuestra travesía por la vida está en un momento dulce, ese en el que queda más camino por detrás que por delante y la cercanía del puerto despierta el ánimo. Por eso a mi lo que me interesa es el futuro(aunque el problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era), porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida, aún sabiendo  muy bien que lo único cierto, y que nunca se cura, es el pasado, y por esa razón disfruto ahora del   presente.

Aunque esté en total desacuerdo, Aristóteles coincidió con Agatón de Atenas en que ni siquiera Dios podría cambiar el pasado, pero sí estaba en nuestras manos el futuro, al que debemos mirar sin descaro pero de frente.

Los años pasan veloces. Cada día más. Parece que fue mañana.

Como columnas donde apoyar estas líneas, trascribo las máximas que a este respecto nos dejó el militar que más sabía de retiros, el General Mac Arthur.(*)

Fundamentalmente esta fase de la vida tiene dos vertientes: una de agradecimiento hacia los que nos han precedido, y otra de simple egoísmo, pues hay muchos  en situación de «stand-by»  por si han merecido entrar en ella.

*.-«Uno no se vuelve viejo por haber vivido un cierto número de años, se vuelve viejo porque ha desertado de los ideales»

Pero sigamos con la tercera edad alegre de hoy, y es que la «Jubilación», la «Reserva» o el «Retiro», han dejado de ser una amenaza, y las palabritas ya no se consideran  como desabridos verbos, aunque hubo un tiempo en que esas situaciones resultaban sinónimo de nostalgia y tristeza. Ahora, siempre hay alguien que te recuerda que jubilación viene de júbilo y aunque el trabajo aleje los achaques, su  abandono parece que nos haga aburrir y anquilosar,  pudiéndonos  provocar trastornos físicos o morales.

Enriquecidos espiritualmente por los años, «del hombre viejo el consejo», vencidos el lumbago y los achaques ya citados por las conquistas de la geriatría, y remozado el vestuario por el «prêt-à-porter», puede decirse que hoy, esta tercera edad pisa simbólicamente el pescuezo de su pasado laboral.

Y sin embargo en otras épocas, bastante cercanas por cierto, la gente era mayor en plena juventud, había asilos para personas mayores de cincuenta años y Sthendal habla de una mujer de treinta que aún estaba de buen ver. Todo eso ha  cambiado gracias a la llegada de algunos medicamentos y a la desaparición de los lutos; pero todavía algunos comentan que, en general a nuestros mayores se  les quiere tan poco, que no les preocupa el que no haya aparcamiento para ellos.

Al final, o en la última curva del camino, a veces cuando uno tiene que ser su propio ATS/DUE (ayudante técnico sanitario/diplomado universitario en enfermería), a muchos les espera el desamparo, y es que la soledad es triste; pero la compañía de quienes nada tienen que decir, lo es más todavía, porque a la pena de no recibir se une el trabajo de tener que dar. La sensación de sentirse en soledad es una realidad, pero hoy las nuevas formas de comunicación, han aliviado mucho este sentimiento, ya que se está en continuo contacto con familiares y amigos.

¡Un momento, por favor, que estamos aquí, por lo menos, no nos pisen!

Debemos mantener siempre una determinada  forma física apropiada a nuestra edad, y esa obligación no se para en escalón determinado, ni en edad alguna, comprende desde la  juvenil, hasta esta tercera edad, siendo una gran verdad eso de que «No hay edad para el deporte, y hay un deporte para cada edad».

Como regla dictada por la experiencia, a partir de los veinticinco años disminuye la velocidad; cerca de los treinta, se reduce la coordinación en los saltos; a los cuarenta cede el rendimiento en los lanzamientos…, pero no sigo para no caer en el pesimismo, y para animarnos, también sabemos que la capacidad de resistencia disminuye lentamente en el curso de esta tercera edad, lo que nos lleva a seguir dando un rendimiento aceptable en algunos trabajos.

A nivel estructural, la solución a las actividades deportivas u ocupacionales y estructuración del ocio en la tercera edad parece lejana, pero no es solo en esta fase de la vida, veamos: la infancia es sin duda la edad de oro para la formación de hábitos correctos y duraderos, es la época ideal para iniciar una práctica deportiva auténtica, y sin embargo sabemos que es un sector más bien descuidado, que se culminaba tiempo atrás en el mundo universitario al incluirlo en la terna de las «marías» (educación física, religión y política). Olvidar las tres materias  suponía quizás instruir, pero nunca educar.

Saber llegar y saber llevar esta tercera edad, hay que decirlo ya, saber envejecer, es la obra maestra de la sabiduría y una de las cosas más difíciles del gran arte de vivir.

Casi todos los mayores de setenta años nos consideramos jóvenes, nadie quiere ni cree ser mayor, y esto nunca será un problema. La ONU (Organización de la Naciones Unidas), según su último informe sobre «Perspectivas de la Población Mundial 2019», se ha dado cuenta, por fin, que los múltiples problemas provienen no de la supuesta superpoblación de esta tercera edad, sino de la  previsible bajada del censo y su desequilibrio, resultado directo de la escasa natalidad. Habrá una bomba si, pero de despoblación, se avecina el llamado «invierno demográfico».

Recientemente este gobierno que tenemos ha iniciado una campaña para convencer, a sus súbditos y abundantes borregos, que los jubilados cobramos más de lo que en su día aportamos; y digo yo, ¿por qué no contra lo que cobran la mayor parte de sus «majaderías», mucho  más de lo que aportaron si es que aportaron algo? Encima de corruptos, manipuladores. Comenzó la caza de los pensionistas. Que se vayan preparando los funcionarios que serán los siguientes.

De cualquier manera, el modo de entender esta nueva fase de la vida, ha cambiado radicalmente, y de un auténtico drama ha pasado a ser una amable vacación, sin el agobio de las maletas de retorno. Pero no todos saben llegar a esta tercera edad, no todos se resignan a dejar de hacer las mismas cosas que hicieron de jóvenes, ellos sabrán porqué.

Algunos aluden al otoño como la edad de oro, estado de bonanza abierto a la existencia del hombre, para otros el otoño es un faisán de lujo. Por desgracia, hoy por culpa de la  Covid-19, este otoño también puede ser un callejón sin salida para una legión de ancianos indefensos noqueados en sus residencias entre el miedo y la soledad.

No hace mucho, un militar con gran sentido del humor, me decía que estábamos hechos de fibra de maleta, por aquello de los destinos, traslados y misiones en el extranjero, pero que a medida que cumplía años, él se sentía, cada vez menos fibra y más maleta.

*.-«Los años arrugan la piel, pero renunciar a un ideal arruga el alma»

Para tener una idea muy somera, de los condicionamientos que encontraremos en la tercera edad, enumeraremos los más importantes. Fundamentalmente, la facilidad de adquisición de enfermedades, la lentitud reparadora, la posibilidad de padecer una disminución en la densidad de masa ósea (osteoporosis), por falta de ejercicio y más tarde los trastornos generados por el  mantenimiento adecuado del calcio (hemostasis cálcica), en donde no vamos a entrar, pero que pueden originar una disminución en la capacidad del individuo.

¿Tendremos que hacernos un «lifting» para volver a ser lo que éramos?, sinceramente pienso que por mucho que me dejara meter el bisturí, mi parecido actual con  mi juventud sería, con todos mis respetos, como el de Kiko Rivera con sus hermanos los toreros Francisco y Cayetano.

¿Operarse?,siempre lo descarto porque si lo hiciera podría aparentar tener 75, pero cuando cumpliese 85 parecería tener 80…sería como ganar una batalla para perder la guerra. Se que soy mayor y solo quiero tener el aspecto de un hombre de mi edad.

Como dicen en Aragón: «Al que nace barrigudo, tontería que lo fajen».

Aquellos eran otros tiempos, y se que ya no volverán, pero no podemos sucumbir en la nostalgia, porque la vida es un camino de ida y todavía no se ha  inventado la marcha atrás.

Y aquí seguimos envejeciendo unos peor que otros… o todos mal.

¿Qué es lo que podemos hacer con las personas de edad avanzada?, pregunta el sueco J.G. Thulin, autor conocido en el mundo del deporte, como el  creador de la gimnasia para todos. Nos dice que realizando deporte de un modo regular, evitando, claro está, las sobrecargas, hay que esperar tan pocos efectos nocivos debidos a la actividad deportiva en esta edad avanzada, como en edades más jóvenes, y matiza que en el deporte practicado por personas entradas en años, y en su propio interés, solo hay que tener en cuenta los límites que pone la Naturaleza.

¿Pies para que os quiero?, andar es  el único ejercicio natural del ser humano, pero la gente omite su práctica con toda naturalidad. En los países desarrollados cada vez se camina menos y así no vamos a ninguna parte, y eso que siempre tuvo buena prensa, como nos recuerda uno de esos sórdidos refranes españoles: «La salud no está en el  plato, sino en el zapato», recomendando, supongo, privarse de los placeres de la comida y pegarse buenas caminatas. Esto creo que ya lo he escrito alguna vez, pero como debe ser que me hago mayor lo repito sin descanso.

¿En qué iba? No sé, no me acuerdo. Bueno, no importa, a lo mejor era mentira.

Decía que cuando la edad avanza, es muy importante el adaptar las exigencias corporales a la capacidad de rendimiento que presenta el organismo; el estado en el que cada uno se encuentre para determinar la elección entre: «deporte», «terapia por el movimiento» o «terapia ocupacional».

En los casos que por motivo de salud, no pueda realizarse deporte, aunque se haga con precaución, ni tampoco una terapia por el movimiento bien dosificada, queda todavía la práctica  ocupacional, que no es, desde luego, un jardín de infancia para hombres mayores o enfermos, sino que tiene por meta, principalmente, el tratamiento funcional del cerebro y del aparato locomotor.

La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Como me voy haciendo mayor, mi salud se llena de achaques y como la memoria cada vez esta más por los suelos, la felicidad se me presenta un poco dudosa.

Hay que ser realistas  ajustar las velas y no quejarse del viento como hace el pesimista, ni esperar a que amaine como el optimista…, yo solo aspiro a conservar la cabeza lo suficiente para darme cuenta de que la estoy perdiendo.

*.-«Si un día, cualquiera que sea tu edad, tu corazón está mordido por el pesimismo, torturado por el egoísmo, o roído por el cinismo, que Dios tenga piedad de tu alma de viejo»

En esta tan traída y llevada tercera edad, es imprescindible la práctica del deporte, pero tan importante como eso, es tener un enfoque deportivo de la vida. Deporte sería, ya en otro campo, sonreír al que nos mire con gesto ceñudo. Soy partidario decidido de este enfoque, porque sería un deporte practicable por todos, asequible como no, a esta tercera edad, que con más años y experiencia y delimitado su campo de ejercicios violentos, se ejercería en éste para el que no hay «récords», pues siempre se puede llegar un poco más.

Gran lección la de la jubilación bien aceptada y mejor entendida, haciéndonos añorar el día, en que anunciemos a los amigos, envolviendo las palabras, ¿porqué no?, en el celofán de la complacencia, diciendo¡Mañana me jubilo!

 * Nota.- Los ladillos en negrilla y marcados por asterisco son del General  Mac Arthur, el militar que más sabia de retiros, ya que los sufrió dos veces. Por vez primera en 1937 a los 57 años de edad, siendo director de la Organización de Defensa Nacional de Filipinas, después de haber sido Jefe del Estado Mayor del Ejército de los EE.UU. Más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, reingresa en el servicio activo en 1941 a los 61 años, para más delante de nuevo ser retirado, esta vez de forma definitiva, el 11 de abril de 1951 cuando contaba 71 años, por lo que fue relevado de su cargo de Comandante General del Ejército Norteamericano en el Extremo Oriente.

17-Septiembre 2020

Alacón.-Comarca Sierra de Arcos.-Teruel.

Blog: generaldavila.com

17 septiembre 2020

17 pensamientos en “TERCERA EDAD Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

  1. A las órdenes de V. I., mi Coronel.

    Y que lo diga V. I.. sí, señor. con la erudición y el conocimiento de causa con que lo hace. Podrán retirarnos el crédito y el saludo, y hasta la pensión en un acto supremo de vileza y cobardía, de latrocinio y crimen de lesa humanidad. Pero lo que jamás nadie podrá, por mucho que lo ansíe y lo intente, es borrar nuestro pasado y robarnos nuestras vivencias ni la satisfacción y el legítimo orgullo por lo que hicimos. Ni nuestros recuerdos.

    Uno de los mayores defensores de la vejez (y de la familia), además del mejor orador de la antigüedad, fue Cicerón, y no hay un escrito suyo que no esté adornado o ilustrado con un canto o una mención a esa etapa de la vida. Lástima que, precediendo a Juan el Bautista y también por exigencia de una mujer, él no pudo llegar a disfrutar del retiro porque su cabeza fue, servida en bandeja de plata o ensartada en el extremo de una pica, el precio de un capricho, ¿o despecho?, de la mujer de quien tenía el poder.

    Lo más importante, que no nos quiten la cabeza de encima de los hombros. ¡Corneta,,toque de carga!

    ¡¡¡Viva España!!!.

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  2. ¡…susórdenes!

    Bueno, pues sólo hay que leer su post para darse cuenta que no lleva usted mal la edad en cuanto a ilusión, humor y… ¡qué bien va esa cabeza!

    Sí, el deporte es vital desde la juventud hasta la vejez. Lo tengo claro desde siempre; pero ahora me puedo remitir a las pruebas. No he dejado de hacer deporte en la vida. Claro, pasé por la época de hacer locuras; competir sin tregua en 10.000 y campo a través (ahora se llama todo de otra forma), espeleología con paupérrimos medios, (gané varios premios).escalada, mucho montañismo, montar a caballo, vela ligera, piscina y GYM; pero con los años fuí dejando según que cosas en la medida que la edad y algunas lesiones… Ahora sólo hago monte, piscina, GYM, y mucha vela ligera.

    La experiencia me ha dado varias máximas que procuro repetir a la gente joven en cuanto bajan la guardia y no pueden zafarse de los consejos de un viejo. Sé que en ocasiones me pongo pesado; pero como lo hago por su bien… me doy licencia para abusar.

    Con su permiso. Mi consejos:

    – Es de tontos hacer gimnasia para perder peso. El peso se pierde en la mesa. La gimnasia es sólo para mantenerse, distraerse y disfrutar.
    – No confundir como BIEN con comer lo que me gusta.
    – Siempre mejor lo poco elaborado.
    – No cenar salvo excepciones. Servidor sólo cena cuando hay compromiso en casa o en la calle. 1 ó 2 veces al mes.
    – En cuanto a la actividad deportiva: Constancia, variación y moderación.
    – En el GYM: Ante la duda… un kilo menos, una repetición menos y una serie menos.
    – En el GYM: El esfuerzo grande sólo hay que hacerlo para ir al GYM, una vez que se está cambiado de ropa en el vestuario ya se ha triunfado.
    – En el GYM: La salud está en la de las articulaciones, no en el tamaño ni la fuerza de los músculos. Hay que hacer las pesas haciendo los movimientos correctos y completos.
    Y así un largo etcétera.

    Y gracias a Dios, aún hoy no tomo ninguna pastilla, puedo andar durante horas y soy capaz de hacer seguidas 10 dominadas correctas .Y toda esa salud y energía la entrego cada día a mi familia, que es paro lo que de verdad valen los recursos materiales, físicos y anímicos que un hombre tiene: Para traducirlos en amor a los suyos.

    Enhorabuena y gracias por su post.

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  3. Cierto, mi querido Coronel:
    Conocer la manera de envejecer es la máxima sapiencia y uno de los capítulos más difíciles del arte de vivir. El otoño es símbolo de la edad madura y sus colores son más suaves y variados que en el resto del año. Es una enseñanza que nos imparte la naturaleza: envejece de manera saludable el que se hace más suave no solo en sus juicios, sino en la totalidad de su ser.
    El verdadero arte de ir envejeciendo consiste en reducir a unos pocos el número de objetivos, en poner todo el empeño en conseguirlos y en buscar los adecuados recursos internos y externos de compensación.
    El arte de vivir consiste precisamente en el arte de saber ir envejeciendo; y el arte de envejecer es un esfuerzo en la búsqueda de la propia melodía en todos los acontecimientos de la vida, incluso en todas sus disonancias. Esa melodía dejará las tensiones posibles dentro de nosotros.
    La vejez, la tercera edad, es la última etapa del desarrollo humano. Nacemos totalmente, pero nunca estamos totalmente terminados. Necesitamos completar nuestro nacimiento realizando nuestra existencia, abriendo caminos, superando dificultades y dando forma determinada al camino de nuestra vida. Siempre estamos en proceso de hacernos.
    La vejez, con su madurez, es la última oportunidad que ofrece la vida para completar el proceso de crecer, de madurar y finalmente de nacer. En definitiva, no se vive para permanecer siempre joven, sino para llegar a viejo, o mejor, a mayor.
    Un fuerte abrazo.
    Pedro Motas
    Veterano de España

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  4. “Old soldiers never die, they just fade away” (Douglas MacArthur); al envejecer nuestras céluas y huesos crujen, pero discretamente, y en silencio. Dicen que la Procesión va por dentro, y lo único malo es la posibilidad de que no vaya a ninguna parte; pero ya da igual, “no hay nada más inútil que la pista que va dejando uno atrás” (proverbio de ¿viejp? piloto). Buenos días mi Coronel, y todos.

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  5. A todos muchas gracias por vuestro aliento.
    Mi general, muchas gracias por tus palabras, siempre a tus órdenes.
    A D. Rafael Hervías decirle que pienso como él respecto a lo de la cabeza, yo
    solo pido conservarla lo suficiente para darme cuenta de que la esté perdiendo o que quieran confundirla.
    A Vigía, decirle lo que pensaba el general Villalba fundador de la Escuela Central de Educación Física de Toledo: “Un cuerpo sano y robusto es el ideal de los grandes hechos y de las grandes virtudes”.
    A D.Pedro Motas. muchas gracias por todo lo que comenta, yo sé que soy mayor y únicamente
    quisiera aparentar ser un hombre de mi edad.
    Querido Félix, mucho me gusta ese silencio orgánico del que me hablas. Sigo pensando que el trabajo en esta tercera edad, aleja peplas y alifafes.

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  6. Mi General, mi Coronel: Con el debido respeto y sin ánimos de ofender

    Debe ser muy gratificante que una apersona envejezca sin enfermedades o por accidentes diversos, más cuando esa persona ve a sus hijos y nietos dentro de en los caminos de la PAZ y el progreso que generan el bienestar colectivo de la sociedad empeñada en el quehacer que cada cual tenga como obligación. Y en España hubo esa gratificación en los últimos años del franquismo para izquierdas y derechas.
    Ese tiempo ya pasó a la desmemoria democrática de los dictadores de la misma. Dichosos aquellos que ven lo que no existe, como la llamada paz y progreso de este ahora tan taimado, desvergonzado y criminal.
    Yo SÍ, soy pesimista, muy pesimista mientras que siga este gobierno llevando el timón de este velero que a merced de las tempestades lucha contra las olas y los arrecifes que están rompiendo la quilla y no sabe si llegará al puerto que lo acoja para la reparación y poder emprender el rumbo que perdió en la oscuridad.

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  7. Muchísimas gracias Mi Coronel. Sus escritos me elevan la moral, me hace reír por sus ocurrencias muy gratas, y meditar en todo lo que siente, es un honor que esté aquí en la provincia de Teruel. En cuanto a los políticos quieren sacar dinero de donde sea, pero claro a costa de los demás, no a las suyas que viven mejor que quieren, sin haber trabajado la mayoría, nunca. Cada uno tiene que hacer lo que buenamente pueda, no es lo mismo a los veinte, que a los cuarenta, si se puede hacer ejercicio, se hace, y si no, caminar que es muy saludable, disfrutemos de lo que tenemos, y a esperar hasta que Dios quiera. Saludos para todos.

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  8. Muy buen articulo y escrito , el suyo, Coronel, D. Ángel Cerdido Peñalver, que he leído con calma, por la madurez de su contenido, del que aprendo, al igual que con todos los que participan.
    !!Gracias, por todo y por tanto, !!
    Un afectuoso saludo, para Vd. y para todos.
    Josefa López del Moral Beltrán.

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  9. Esta es una frase que me gusta, «Nadie crece viejo simplemente viviendo un número de años. Envejecemos abandonando nuestros ideales. Los años pueden arrugar la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma. » Samuel Ullman (astronauta). Seguiremos siendo jovenes carrozas.

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  10. A D. Ramón Lencero, solo decirle que gracias por leernos.
    A Spliego, gracias por sus atentas y sabias palabras, el honor es mio por estar entre los asiduos al blog, y si le elevo la moral y encima le hago reír, créame me hace feliz.

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  11. A D.José López del Moral Beltrán, muchas gracias por llegar al final del artículo, un honor para mí.
    A D. Julio Tuñón, la frase no se si es del astronauta o del general Mac Arthur, pero es cierta.

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  12. Perfecto, querido Ángel.
    Le pediré los Reyes (magos) que cuando sea mayor – o sea, pasado mañana- quisiera ser un “viejecito” tan joven como tú.

    ¡Felicidades! ¡A seguir cumpliendo; y que nos quiten lo bailao!

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  13. Felicidades D. Angel, querido Coronel Acerdido Peñalver

    Un artículo delicioso, lleno de la verdadera filosofía de la vida y de los años, que nada tiene que ver con esos mensajes que yo llamo “psicología de supermercado”, cursiladas que nos llegan casi cada día al whatShap, cuando realmente ni los pedimos ni consuelan en absoluto.

    Usted en resumen viene a decirnos que hay que mantener el espíritu (hasta donde nos llegue el ánimo, que no siempre está a pleno rendimiento) pero sobre todo la dignidad de haber podido llegar hasta el día de hoy con más sabiduría y más conocimientos y con una capacidad física aceptable. Es usted un privilegiado, puede asegurarlo.

    No creo que sea ninguna frase ya dicha por nadie famoso, pero yo repito a quién quiere oirme que sólo pretendo ser una persona mayor presentable en lo físico, (sin intentar parecer ni más joven ni más vieja), y soportable en lo intelectual, que no es pedir poco.

    Conservar el humor y practicar la ironía es una forma bastante efectiva, me parece a mi, para envejecer debidamente, y usted conserva ambas cualidades además de un sentido común poco común, valga la redundancia.

    Soy una absoluta admiradora de sus artículos, que disfruto plenamente. Así que en lo intelectual puedo decirle con conocimiento de causa que no ha perdido nada de sus capacidades, y espero que podamos seguir disfrutando de ellas muchos años.

    La sonrisa es nuestra mejor arma. Totalmente de acuerdo.

    Con afecto

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  14. Doña Margarita, muchas gracias por sus palabras, le puedo decir sinceramente que nunca fui un privilegiado en lo referente a expresar mis sentimientos, exceptuando los que pueda libremente derramar en este blog con la venia de nuestro General. Si a todo esto, añado el poder recibir de usted, a quien admiro profundamente por sus sinceros y documentadas observaciones, sus infundados parabienes, le confieso que me hace sentir menos mayor y muy feliz.
    Atentamente le saluda.
    Ángel Cerdido Peñalver.

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