CONFLICTO Y PODER EN LA DEMOCRACIA, A EXAMEN Y REFLEXIÓN. Pedro Motas

Las estructuras políticas evolucionan en el tiempo, tal y como lo hacen las sociedades que las acogen, y hacen que los esquemas teóricos que nos servían para interpretarlas y comprenderlas puedan quedar desfasados. También sucede así con las democracias, y no pocas veces detrás de los juicios que subrayan la decadencia del modelo democrático contemporáneo descubrimos, en realidad, ciertas insuficiencias en los conceptos y análisis.

Es posible que hoy nos encontremos en una situación semejante, porque todavía tendemos a explicar los acontecimientos políticos aplicando criterios que nacieron y estuvieron vigentes antaño. Las sociedades democráticas, además, se han transformado en las últimas décadas a una velocidad asombrosa, y han aparecido novedades de gran importancia, como organismos internacionales que asumen parte de la soberanía estatal, multinacionales globalizadas, el auge de la economía especulativa o la explosión de Internet.

Un régimen político es un modelo de gestión de los conflictos y de reparto del poder. Si queremos entender las diferencias entre unos regímenes y otros no bastará con saber cuántas personas llevan el timón del país o cuáles son los intereses que las han encumbrado, sino sobre todo cuáles son las estrategias que utilizan para afrontar estos dos problemas. En primer lugar tenemos que entender que no es posible que la democracia florezca allí donde no se reconoce este carácter inevitable del conflicto o, por decirlo de otra manera, donde se pretenden imponer proyectos que lo disuelvan o eliminen.

El socialismo utópico, el anarquismo o el marxismo teórico propusieron la creación de formas de vida social de gran alcance y que fuesen ajenas al conflicto. Desde el primer momento, y más cuando se llevaron estas ideas a la práctica, se pudo ver que eran incompatibles con la democracia, porque la pretensión de eliminar el conflicto pronto se concreta en callar al disidente, al conflictivo, y finalmente se recurre al uso de la violencia y a otros mecanismos propios de los regímenes autoritarios.

En esta carrera no hay obstáculos más allá de los propios de la competición, y que derivan de que los bienes a concurso son limitados. Esto significa, claro está, que todos no pueden alcanzar todos los bienes, o no en el mismo grado, de manera que la victoria de unos conlleva necesariamente la derrota de otros. Una vez que los conflictos revolucionarios y sus guerras sucesivas dieron paso a un período de calma, se elaboró en la teoría y en la práctica una concepción de la democracia basada en el equilibrio de poder.

El único contrapeso efectivo de un poder es otro poder similar, así que había que construir una serie de estructuras en las que unos poderes fueran vigilados por otros y que, al mismo tiempo, sirvieran para conseguir que los intereses sociales en disputa encontraran caminos adecuados para su satisfacción. Se tomó conciencia de la importancia de la oposición política, del control al gobierno, del sistema judicial independiente y jerarquizado, de los medios de comunicación y del Estado como fuerza económica, además de militar.

¿Qué queremos decir al afirmar que el poder social “se expande”? Sobre todo nos referimos a que la sociedad logra un estado tal que le parece posible alcanzar metas que eran imposibles en una situación anterior y que los individuos por sí solos o en sus agrupaciones espontáneas no llegarían ni siquiera a soñar. Podemos pensar en numerosos ejemplos: llevar a un hombre hasta Marte, dominar la carrera tecnológica, conseguir influencia cultural en todo el mundo, crear un sistema educativo universal, gratuito y competente, etc.

Pero la expansión del poder también llega, o puede llegar, a los individuos cuando reciben parte de los beneficios que la sociedad ha alcanzado a través de algún sistema de reparto. ¿Cómo diríamos que los ciudadanos tienen más poder? Porque tienen más capacidad para alcanzar la satisfacción de sus deseos, sean los que sean, y pueden aspirar a objetivos que antes estaban claramente fuera de su alcance. Sencillamente pueden adquirir lo que antes no podían, viajar más y disfrutar de un mayor rango de experiencias. También gozan de más oportunidades y capacidades para el ascenso social e incluso podrían tener influencia cultural y política.

Un país puede plantearse como propósito colectivo, por ejemplo, elevar la esperanza de vida de los ciudadanos. Para conseguirlo tiene que llevar a cabo una serie de acciones y de inversiones que requieren mucho capital, como construir una red de hospitales equipados con los últimos avances, dotarlos de material e instrumental suficiente, de personal sanitario, de gestión y de investigación bien formado, etc.

Algo así exige que ciertas instituciones, como podría ser el Ministerio de Sanidad, tengan a su disposición no solo una gran cantidad de dinero, sino también de poder, es decir, de las capacidades necesarias para alcanzar una meta tan ambiciosa. Hacen falta conocimientos y capacidades relacionadas con la arquitectura, con el urbanismo, con los sistemas de gestión interna de organizaciones complejas, hace falta tecnología, conocimientos, todo tipo de servicios.

Un sistema nacional de salud eficiente exige una enorme acumulación de poder y, sin embargo, los ciudadanos de las democracias occidentales están perfectamente dispuestos a permitirlo porque solo así podrán tener éxito al abordar un reto tan gigantesco. Sin embargo, las democracias contemporáneas no solo favorecen que el poder se concentre en determinados ámbitos, sino que desarrollan complejos mecanismos que ayudan a que fluya en esa dirección de manera constante y suficiente.

La democracia moderna no gestiona el poder buscando la igualdad estricta. Por un lado porque buena parte de la ideología política que pretende esta igualdad mantiene esta aspiración bajo el supuesto de que así eliminará el conflicto social y, por otro, porque solo acumulando poder, es decir, generando desigualdad intencionadamente, se alcanzan objetivos como los que hemos señalado. Los sistemas igualitarios intentan superar este problema eliminando cualquier concurrencia en la acumulación del poder que impida el monopolio estatal. De esta manera crean grandes estructuras estatales asumiendo, como contrapartida, que la mayor parte del poder no fluya hacia el pueblo, lo que significa no solo una menor participación política sino en general menos poder, que en este caso se concreta en el déficit de libertades y en la pobreza.

Las democracias occidentales, conscientes de que el conflicto es inextirpable, tienen que establecer sistemas de control que orienten y supervisen los flujos de poder y su acumulación para que se mantengan al servicio de la comunidad y, mientras, deben asegurarse de que los beneficios que se obtienen llegan a todos los ciudadanos atendiendo a dos criterios: la necesidad y la contribución que se haya realizado para la consecución de las metas sociales.

Es cierto que otras naciones, con otras tradiciones políticas, competían con las democracias utilizando medios diferentes para manifestar su poder (como la fuerza militar, o casi mejor la nuclear), pero parecía claro que era cuestión de tiempo que esos mismos países entraran en una fase de contracción económica y en una crisis interna. Se esperaba que sucediera así por la ineficacia tanto de su modelo económico como de sus mecanismos de reparto de los beneficios. El poder se hacinaba en organigramas gigantescos y poco competentes, mientras que los ciudadanos apenas disfrutaban de él en su vida cotidiana. La caída del bloque comunista pareció confirmar estas expectativas.

¿Qué es, entonces, lo que nos hace pensar que la democracia es el mejor sistema político entre los muchos posibles? Ya no podemos decir que los países democráticos tengan la exclusiva de la expansión del poder social, e incluso hay que admitir que han perdido buena parte de la flexibilidad y de la capacidad de respuesta a la hora de orientar los flujos de poder para reaccionar con eficacia ante los nuevos retos.

Es un lugar común responder a esta pregunta diciendo que la democracia es el “gobierno del pueblo” y que es el único modelo político que respeta la soberanía popular. Se podrían presentar muchas matizaciones ante esta afirmación, todas basados en hechos.

Si atendemos a la realidad nos daremos cuenta de que una de las características más importantes de nuestras democracias es precisamente que el pueblo no gobierna pero, sobre todo, que es un sistema diseñado cuidadosamente para que pueda permitirse no hacerlo sin que por ello vea amenazados sus derechos y libertades fundamentales y sin dejar de exigir que el reparto de los beneficios del poder social se haga de manera adecuada. Dicho reparto, además, se ha de realizar atendiendo al principio de respeto, es decir, no perjudicando a nadie por su raza, religión, orientación sexual, etc., ni por su posición respecto a la búsqueda de la felicidad o del bien.

La democracia también se sigue esforzando para que ningún grupo social acumule poder de manera injustificada, o en tal magnitud que ponga en peligro a la propia comunidad. El poder sigue siendo un fenómeno peligroso que amenaza con provocar desequilibrios y corruptelas que impidan o dificulten el desarrollo de las sociedades. Para evitarlo se precisan, como vimos, instrumentos de control y procedimientos tasados y preestablecidos para su ejercicio, a la vez que estrategias de redistribución del poder.

En conclusión, para comprender y administrar las democracias modernas, y también para entender las dinámicas de los partidos y de otros grupos influyentes, es preciso analizar los flujos de poder y su difusión social, así como potenciar aquellas acumulaciones del mismo que cumplan la doble función de contribuir al logro de los objetivos comunes y de favorecer el reparto adecuado de los beneficios “de retorno”, teniendo siempre presente la necesidad de gestionar el conflicto, equilibrar los poderes y respetar a las personas y a sus derechos y libertades fundamentales.

Por lo tanto… ¿España, actualmente, es una democracia consolidada y ejemplar?

Pedro Motas. Veterano de España

13 agosto 2021

Blog: generaldavila.com

23 pensamientos en “CONFLICTO Y PODER EN LA DEMOCRACIA, A EXAMEN Y REFLEXIÓN. Pedro Motas

  1. A la inteligencia y valentía de Don Pedro Motas
    ———————————————————————-
    En su análisis instructivo
    se hace ver la inteligencia
    del pensamiento positivo
    que se muestra decidido
    y resuelto en la docencia.

    De las personas reflexivas
    que exponiendo su talento
    y haciendo cantos de vida,
    en la sociedad dormida
    despierta el conocimiento.

    Que las políticas enmarañan
    para la propia satisfacción,
    basta ver como está España
    por los que en ella se apañan
    DESPRECIANDO LA RAZÓN.

    Su lección es el resumen
    de lo que está sucediendo,
    mientras la maldad se une
    los indefensos consumen
    lo que estamos maldiciendo.

    En su extracto inteligente
    se hacen ver esos conjuros
    que regentan el presente
    y a la vida le dan muerte
    sin pensar en el futuro.

    Eso es lo que está pasando
    en esta expaña de ahora
    que nos vienen enfrentando
    los que la están ultrajando
    con las ansias que devoran.

    Los preceptos que fortalecen
    a la Nación que ha surgido
    de principios que obedecen
    al sacrificio que ofrecen
    los españoles Bien Paridos.

    Y. A sus últimas palabras,
    permítame la expresión,
    donde la política se desmadra
    en los modos que nos ladran
    CASI TODO ES DEPRAVACIÓN.

    Y España es MAL ejemplo
    ante el mundo que nos mira,
    basta ver los detrimentos
    que rezumen los esperpentos
    de la expaña que fustigan.

    España día 13 de agosto de 2021

    Ramón Lencero Nieto

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  2. A las órdenes de V. E., mi General.

    Muy admirado Don Pedro: Para responder a la pregunta de si España es o no una democracia consolidada, y sobre todo, ejemplar, un servidor se remite a los hechos, comenzando por la corrupción generalizada y astronómica de todos los partidos que han ostentado el poder, sin que a nadie, ni colectiva ni individualmente se le haya obligado, como premisa ineludible, la devolución de lo robado y con los intereses correspondientes, o se le haya puesto en la calle en paños menores después de haber cumplido íntegramente la condena penal que le hubiera correspondido.

    Y si hablamos no ya sólo y como anécdota, del tic autoritario, sino de la ostensible confraternización de la izquierda con los regímenes dictatoriales de su misma ideología que quedan por ahí, ensalzando a auténticos genocidas como a héores y ejemplo para la juventud, con sus efigies de asesinos impresas en prendas de vestir, regalándoles una publicidad fantástica en todo el mundo, pues para qué decir.

    Y por último, el espectáculo al que estamos asistiendo en España, más completamente descarado con aquel presidente por accidente ferroviario y por su discípulo y presidente actual, que para asaltar el poder tuvo que recurrir a aliarse con todos los peores enemigos de la Patria, y a estar en proceso de pagarles con trozos de España, que no es suya sino de todos y a nadie ha pedido autorización, porque para él la Constitución es papel mojado al que ya le faltan páginas y capítulos enteros. Que atenta y pretende usurpar funciones que sólo corresponden al Jefedel Estado, S. M. el Rey, ninguneándolo cuanto puede y señalándole a dónde hacer los viajes de estado para así echar un capote a amiguetes como los Castro de Cuba, y al más reciente trompetero de Perú, para que ese iletrado, que lo primero que tenía que haber hecho por educación, era haberse quitado el ridículo sombrero ante un Yey, en vez de aprovechar el momento para insultarle y con él a todos nosotros. Apuesto cualquier cosa a que este gobierno no presenta una reclamación diplomática, con advertencia de ruptura de relaciones, conminándole a rectificar y pedir disculpas.

    De un gobierno que deliberadamente insiste en que la persona del Jefe del Estado sea tratado sin el respeto que le corresponde y merece, poniéndolo en evidencia ante el mundo, no se puede esperar más que basura y miseria moral y material.

    No, decididamente, a España, de democracia, no le queda ni elnombre, si es que en algúnmomento lo mereció.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  3. Con permiso de Vuecencia, mi General. Estimado D. Pedro, Su exposición sobre la democracia deja bien claro que en España no tenemos democracia, todos los partidos presumen de ser demócratas, pero todos se comportan como verdaderos dictadores.
    Si a su estupendo articulo le añadimos las quintillas de D. Ramon podemos decir que los españoles estamos disfrutando de una perfecta dictadura. ¡Arriba España y viva La Legión con todas las Fuerzas Armadas!. Julio de Felipe Jimeno

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  4. Mi respetado y muy querido GENERAL,
    FELICITACIÓN AL Ilmo. Sr. D. PEDRO MOTAS por su brillante y de plena actualidad “CONFLICTO Y PODER en la democracia, a examen y reflexión”.
    Es posible que haya cometido en el comentario enviado errores de bulto y no sean de agrado para la revisión pertinente.
    Conforme a Shakespeare “son las dudas las grandes traiciones del alma que no nos dejan hacer todo el bien que podríamos haber hecho sin temor a ellas”. Repito más sintéticamente por si fuesen problemas informáticos.
    Sencillamente comentaba que el artículo se vertebraba en diez hitos en la opinión del que subscribe :
    H1 : Insuficiencias en conceptos y sus análisis.
    H2 : Desfase al explicar los acontecimientos políticos con criterios caducos
    H3 : Ultravelocidad en transformaciones y auge de economía especulativa
    H4 : Estrategias para afrontar los modelos de gestión de los conflictos y reparto de poderes.
    H5 : Socialismo utópico, anarquismo o marxismo teórico ajenos al conflicto. ¡TOTALITARISMO!.
    – La democracia en función del equilibrio de poderes.
    – Conciencia del control de gobierno
    -Modelo galáctico de la expansión social Sistema Educativo Mundial Proyectos Intercontinentales en ámbito espacial.
    H6: El poder del ciudadano y su ascenso social en la influencia cultural y política.
    H7 : La Nación como PROPOSITO COLECTIVO : LA EFECTIVIDAD DEL SISTEMA DE SALUD.
    H8 : Los monopolios estatales mermando el SISTEMA DE LIBERTADES.
    H9 : LA DISUASIÓN en doble ámbito CIVICO-NUCLEAR y MILITAR.
    H10 : FLUJOS DE PODER AMENAZANTES Y DIFUSIÓN SOCIAL ¿Gobierno puro del pueblo?
    La respuesta a la pregunta ¿España tiene democracia consolidada y ejemplar actualmente?
    La respuesta es NO. No ahora sino que desde los 7 presidentes se ha ido acercando en algunos pero me quedo con LA DEMOCRACIA ORGÁNICA de tan felices días.
    En definitiva PLAUTO en Miles gloriosus diría : “DEIS INIMICIS NATUS” (Nacido con la hostilidad de los dioses)
    Ruego disculpas si en alguna expresión he ofendido, en modo alguno se ha pretendido.
    Reitero ENHORABUENA al ILmo. Sr. MOTASA la orden de V.E
    VIVA EL REY
    VIVA EL SERVICIO JURÍDICO MILITAR
    VIVA Y ARRIBA ESPAÑA

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  5. Sr. Motas, pues respondiendo a su pregunta yo opino que no.
    Ignoro si cometo una aberración pero mis neuronas me dictan algo que no veo y eso me hace discrepar infinidad de ocasiones. Y me explico. Mi educacion debió ser, por intuición, pareja a la suya, bajo el régimen ahora “abominable”, por tanto coincido en muchas apreciaciones y razonamientos con Vd, pero también es verdad que por mi profesión siempre hay un tinte distinto en algunas de esas apreciaciones. Yo, por ejemplo, no entiendo la tan traida y llevada mayoria para que cuando llega el momento no asumen el poder o la Autoridad aquellos que han alcanzado esa mayoria. No asumiré nunca el pasteleo que, por ejemplo ,se maneja en este Gobierno actual y que todos estemos en posición de descanso viendo como se van destruyendo labores y logros de atrás que no se comprende cuando estamos todo el santo dia hablando de futuro y resulta que no dejamos de mirar atrás. Vemos impasibles que algunos cuantos por intereses de “club” firmen pactos, que luego van a traicionar seguro, para hacer algo que no es deseo de la verdadera mayoria. Y con esto entro en la Segunda parte. ¿Alguna vez hay mayorias de verdad? Siempre me gusta hacer los cálculos después de elecciones y siempre, también, voy a parar a lo mismo. Si tomamos como base los posibles electores y nos fijamos en el tanto por ciento de los que ejercen el voto ya estamos en flojas razones. Si nos fijamos en el porcentaje de los que votan a quien dicen que obtiene la mayoria, veremos que hay más flojas razones, y si, por último, obtenemos el porcentaje de los ganadores sobre la cifra total de votantes ya se me cae el chiringuito encima porque resulta que unos cuantos imponen su voluntad a toda una mayoria de verdad. Si encima aceptamos eso de que “las izquierdas o las derechas ganan” estamos anulando partidos y aglutinando en izquierdas y derechas, y tal vez fuera mas decisivo y real . Para mi es necesario definir cuando de verdad se puede interpretar como voluntad de los votantes lo que se obtiene en las urnas y desde luego que tiene que gobernar sin ambages aquel que obtenga mayor numero de votos. Todo lo demás es filfa.
    Este es mi pensamiento para no contestar positivamente a su pregunta.
    Serafin Verdejo Garcia
    Tte.Coronel (R)

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  6. Que bonita es la constitución española si los políticos que tenemos supieran sacarle el jugo que esa constitución puede dar en bienestar de los españoles, a demás de las libertades individuales.

    Pero tenemos unos políticos que solo piensan en sus amistades y la colocación de los suyos cuando en realidad la constitución ampara a todos los españoles, pero la izquierda se empeña en organizar la división de las dos España, en revisar la historia de hace 85 años lamentable que tengamos estos políticos de izquierda.

    Para que en España se aplique la constitución, se debería deslegalizar a todas las ramas comunistas los nacionalistas y a todas las ramas aberzales

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  7. Mi General: Es muy difícil comentar, el tema que plantea D, Pedro Motas, diré que le considero un magnífico puntal de este Blog.
    Pienso que España, no solo no está consolidada, es que vamos hacia abajo. Entre todos, tenemos que enderezar su rumbo, y dar el primer paso hacia adelante. 🇪🇸🇪🇸🇪🇸

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  8. Estimado D. Pedro: yo considero bastante real la descripción que hoy hace sobre lo que debería ser una democracia y la Constitución de la cual derive.

    Aparte de los cambios tan extraordinarios y rápidos que ha sufrido la sociedad, a los cuales indudablemente deben irse adecuando los distintos estamentos que configuren esas democracias, el sistema que la sustenta, es decir, que el pueblo elija a sus dirigentes y representantes en función de sus preferencias, se ha convertido, casi, en que el pueblo acabe por elegir a quién tiene mayores medios de propaganda y, desgraciadamente, eso significa más medios económicos para influir en la opinión pública y ya ve, en tiempos del Imperio Romano eran los espectáculos circenses y lo que éstos daban de mayor prestigio a quienes tenían más medios para organizarlos lo que inclinaba la balanza en favor de unos u otros.

    Ahora el circo se ha convertido en prensa y televisión, y quienes tienen más poder sobre ellos suelen ser los que se llevan el gato al agua.

    En definitiva, la corrupción del sistema depende, como casi todo en nuestro mundo actual, del dinero, y quién tiene más y sabe emplearlo adecuadamente (lo peor siempre son los orígenes de ese dinero, claro está, y si proceden de un medio honrado, que no suele ser el caso, o de otros que no nombraremos pero que casi todo el mundo conoce), lo que da lugar a la corrupción y por tanto a que estemos en manos de quienes lo que menos pretenden es mejorar la vida de los ciudadanos en general, sino de ellos en particular, sin respetar ni instituciones ni estamentos constituidos para controlar precisamente esa corrupción, entre ellos y principalmente La Ley, que debería estar por encima de los políticos pero que en realidad muchas veces se dejan manipular por intereses no demasiado claros ni decentes, porque la ambición y la avaricia son defectos muy comunes en el género humano, y no hay institución que se libre de tener entre ellos este tipo de elementos, y basta una manzana podrida para pudrir todo el frutero.

    Siento tener una opinión tan pobre de nuestra sociedad,, aunque en realidad siempre son unos pocos los que manejan la situación, y muchos los que se limitan a intentar vivir sin preocupaciones y dejan hacer sin oponer resistencia, y eso sólo tiene una solución, CONOCIMIENTO.

    Cuanto más culto es un pueblo, menos margen de maniobra tienen los corruptos, y ese es el verdadero problema, que a través de los años ciertos sistemas y políticas tienden a procurar que el pueblo no piense, que no analice, que no critique con inteligencia sino visceralmente. De ahí los pueblerinos independentismos, pura visceralidad bien alimentada, los terrorismos justificados con mentalidad de asno, la pretensión de eliminar una lengua culta y extendida mundialmente por otras que llaman también lenguas, pero que no son sino dialectos que siempre fueron usados por el pueblo más elemental que no alcanzó estudios superiores y que no entienden que el español es una lengua universal, que tenemos la suerte de conocer todos los españoles y que se pretende eliminar para dominar el terruño en beneficio de un control que va a quitar esa riqueza o al menos lo pretenden a una parte de España, sólo por ambiciones muy concretas y lo suficientemente claras para quién tiene precisamente lo que aludía antes, conocimiento, que no está al alcance de todos, por desgracia.

    Creo sinceramente que España estaba entre las democracias europeas, con una Constitución indudablemente mejorable, pero que fue la que aceptamos mayoritariamente en el 78, y aunque deje lagunas importantes por donde pueda colarse el agua y hundir el barco, si no hubieran venido, como dice D. Rafael, accidentes ferroviarios inesperados, indolentes sucesores que no supieron reparar los huecos ni desperfectos creados en el casco y por último un irresponsable con unas ansias de poder tan ilimitadas, podría haber seguido funcionando con los parches que poco a poco se hubieran podido ir aplicando, con la autorización por medio de referendos de toda la ciudadanía a quién le corresponde aceptarlos, o no.

    Al paso que vamos, ni sabemos bien en lo que vamos a quedar, esperemos que no en una república bananera más, que ya hay suficientes…

    Saludos mi General, D. Pedro y a todos. Gracias.

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  9. La democracia no es otra cosa que un procedimiento civilizado para ordenar la circulación de élites y limitar el poder del Gobierno, que es la garantía de la libertad. El Derecho y los contrapoderes son los instrumentos que la política cristiano-occidental ha desarrollado históricamente para limitar el poder del Gobierno. Democracia no es el gobierno de “todos sobre todos”, una cuestión imposible. Siempre mandan unos pocos sobre los más. La política tiene pocas leyes. No tiene nada que ver con la naturaleza. Una de esas leyes es la que se ha formulado desde la antigüedad como la “ley de hierro de la oligarquía”, que viene a decir que independientemente del régimen de que se trate, el mando siempre es de unos pocos, porque lo natural del hombre es el orden en autoridad, que no es un modo circunstancial de lo político sino ontológico del ser del hombre. El hombre necesita órdenes tanto como comer o dormir. La política utópica sueña con la quimera del “hombre que se gobierna a sí mismo”, pero siempre termina construyendo tiranías.

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  10. Es exacto lo que indica el Sr. Motas: “el carácter inevitable del conflicto”. La política es polémica por su propia naturaleza. No existe una solución política y solamente una, ¡y mucho menos para siempre! La política democrática se basa en el acuerdo entre contrarios, reconociendo el carácter polémico de lo político y no en la eliminación del adversario como enemigo.

    Los utopistas pretenden neutralizar todo conflicto y crear el mundo perfecto, pero solamente consiguen elevar de modo brutal la violencia para imponer una política unilateral, sin alcanzar jamás el “reino de dios en la tierra” que prometen. Una quimera imposible porque va contra la condición humana Los ejemplos históricos se multiplican desde la llamada revolución francesa, la bolchevique, la maoísta o la cubana, entre otras utopías.

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  11. Hoy los revolucionarios se presentan bajo la piel de un cordero. Actúan con los instrumentos de la legalidad positivista, destruyendo el Derecho que protege a las personas del poder del Gobierno, e intentando modificar la condición humana. Su objetivo iluso es fabricar un “hombre nuevo” que se adapte a una fantasía política. No se trata de la política dirigida al hombre tal y como es, sino la política como instrumento para manufacturar un tipo humano adecuado/domesticado para una determinada política. Una ilusión política sumamente violenta y totalitaria, ejercida a través de la incesante legislación del Estado, de la UE, de la ONU, etc.
    La democracia, para que pueda existir, necesita de un sustrato prepolítico de creencias, costumbres, hábitos, etc., compartidos por la comunidad de vida. Su crisis actual es consecuencia de la sistemática erosión/destrucción de ese sustrato prepolítico, sin el cual es imposible llegar a acuerdos políticos. El modo de pensamiento ideológico convierte al adversario en enemigo existencial al que hay que eliminar o reeducar en un gulag. Los revolucionarios con piel de cordero pone en cuestión permanentemente el sustrato prepolítico de la comunidad de vida, con sus “memorias históricas”, sus “leyes de género” que enfrentan a hombres y mujeres, sus leyes para “emancipar” a los hijos de los padres, su destrucción permanente del Derecho y sustitución por la nuda legislación, etc., etc. No es una crisis de la democracia, es una crisis de la civilización cristiano-occidental. Un empeño suicida, que quizá esté llegando a su ocaso.

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  12. Muy buen articulo y reflexión, D. Pedro Motas.

    Que no quita, a mi humilde entender, que haya que mejorar la constitución, para evitar, lo que está sucediendo hoy y ahora, en España con este gobierno.
    Y mejorada ésta en condiciones, y cumplirla todos, ( gobierno también,) por el bien de todos.
    Los comentarios muy buenos, y acertados. saludos a todos y gracias.

    Saludos con afecto, D. Pedro Motas, con agradecimiento.

    Josefa del P. Socorro López del Moral Beltrán

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  13. Cerca ya de la medianoche, quiero agradecer los “me gusta” que se han dedicado a mi humilde artículo y, como no, a los excelentes y enriquecedores comentarios que se han aportado y que me animan para seguir mejorando en el futuro.
    Con el deseo ferviente de que pronto, con un cambio político, podamos decir que somos una democracia consolidada y ejemplar en el mundo; un fuerte y afectuoso abrazo a todos de vuestro compañero y amigo.
    Pedro Motas
    Veterano de España

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  14. La democracia no es más que un PALIATIVO a la “ley de hierro de la oligarquía”. Una forma civilizada de evitar en lo posible que el necesario gobierno de “los menos sobre los más”, no cristalice en oligarquías que se perpetúan en el poder y terminan gobernando para sí mismas en contra del bien común.
    La política es polémica por naturaleza como consecuencia de la propia libertad del hombre, que puede pensar esto o lo otro, querer esto o aquello. La libertad por tanto, es la causa de la desigualdad. Porque el hombre es libre es desigual, al elegir dedicar su vida a una cosa u otra, a la acción o a la contemplación, al riesgo de los negocios o a la seguridad de un empleo, etc. Pero la política revolucionaria parte del supuesto de que para conseguir la Justicia, una virtud moral, es preciso primero establecer la igualdad aún a costa de la libertad, aplicando la violencia que sea necesaria. Hoy el proyecto consiste en violentar la propia naturaleza del hombre mediante la técnica, fabricando un “hombre nuevo” que se adapte como un guante a la “nueva política”. Una utopía, una quimera de lunáticos que pretende seguir experimentando con ilusiones políticas basadas en el mito de la igualdad, cuyo fracaso histórico es más que patente.
    Muchas gracias a Pedro Motas por su estimulante escrito y al General Dávila por facilitarnos este espacio abierto a la reflexión.

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  15. Con su permiso mi General, lamentablemente mi respuesta a la pregunta de D. Pedro es que en España, a pesar de que la clase política aprovechando las redes sociales y un gran número de medios de comunicación en los que los profesionales del periodismo, insisten en afirmar que si es una democracia consolidada y ejemplar, es que la democracia ni está consolidada ni es ejemplar. Ejemplar podría considerarse la transición política reflejada en los años que siguieron a la muerte de Franco y la aparición de la Monarquía Parlamentaria y como Jefe del Estado S.M. Juan Carlos I, pero y a pesar de los esfuerzos de S.M. Felipe VI, no está consolidada.
    Baso mi opinión en las siguientes premisas:
    Legalidad- es un principio fundamental, conforme al cual todo ejercicio de un poder público debe realizarse acorde a la ley vigente, y su jurisdicción, y no a la voluntad de las personas.
    Es el marco dentro del cual se encuentra todo el sistema de leyes que rige una sociedad. Se convierte en el espacio dentro del cual los responsables de ejecutar la ley buscan información sobre cómo resolver determinadas situaciones.
    Legitimidad- Lo legítimo es aquello que está conforme con la Ley positiva o natural. Y la Legitimidad significa, referida al poder, que los gobernantes son aceptados como legales por el pueblo, que acepta, por ello, obedecerlos.
    • Un Estado es legítimo si los miembros de la comunidad aceptan la autoridad vigente
    • Para que una norma sea legítima debe ser válida, justa y eficaz.
    Es muy común confundir legitimidad con legalidad, sin embargo son dos términos diferentes que se encuentran relacionados
    Diferencia más que notable, entre una y otra, pues, si la Legalidad puede ser cambiada sin tener en cuenta la voluntad de las personas, no es así con la Legitimidad, en la que aquella -la voluntad- es quien dicta si se debe obedecer, o no, a la autoridad constituida.
    De aquí podemos extraer que no toda Legalidad es Legítima. Y que, no estando sujeta a la primera Ley, que es la Ley Natural y Positiva, puede ser cambiada, según le convenga al legislador de turno.
    De esto no hace falta hablar mucho puesto que, lo estamos viendo cada día. Se cambia cuando les conviene. Y no hay en ello sonrojo alguno, pues habiendo “adaptado” a su capricho, los “poderes fácticos” -mediante componendas, subterfugios, prebendas, y otros artimañas por todos conocidas, todo lo que quieran hacer -y a la vista está- tendrá su base en la “Legalidad vigente”
    Esto o lo entendemos todos, en especial los políticos, o se acaba la democracia.

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  16. Excelente artículo.
    Respondiendo a su pregunta final, yo creo que no, que España no es una democracia consolidada ni ejemplar; pero, en mi opinión, no podemos olvidar que, para que una democracia sea así, requiere de un nivel cultural medio alto de la población, o de una gran parte de ella, y en España, en los años que llevamos de “democracia”, todos los gobiernos se han encargado de que tengamos una población de “no pensantes” y de gente poco preparada, en un porcentaje alto, gracias a los nefastos y cambiantes sistemas de educación y al desastre de las autonomías.

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  17. Buenas tardes mi general Siempre a sus Ordenes.
    La lectura sosegada de D. Pedro y resto de colaboradores, me llevan a reflexionar de como se ha ido reeducando al pueblo(como lo hacian en Vietnan), se nos ha metido la Constitución que casi nadie respeta (in profundis), como un descalzador, y con la pantomima de que es casi como si fuera Dios, de mod que lo que importa es la interpretacion de quien en cada momento , diga lo que es, y lo que no, bueno para el engañado pueblo español.
    los que peinamos canas, y muchas, hemos visto, como han votado las nuevas leyes del Orden emergente, un pueblo en su mayor parte ignorante de l9o0s artículos de la Constitución , y mucho menos de lo que quiere decir.
    ¡¡¡Para eso está el Tribunal Constitucional, que en nada está en sintonia con el pueblo, que va para dode lo quieren llevar.!!!!
    OTAN sí, OTAN no, y al final lo que mande Wiili Brant, o algún otro personaje influyente de la cosa europea o americana.
    En fin ¿Que puedo contaros a Vds que no conozcan??,
    De cada 100 españoles , 10 han leido la Constitución y 5 ,se han enterado de lo que dice.
    ¿Entonces, qué hacer? Educar, enseñar y más educar y despues lo que venga ,,porque si no, tenemos la sensación de una fila de borregos votando lo que no entienden ni comprenden, y de ahí el desmadre Padre.
    ¿Es mejor el voto censitario?? No lo sé, lo que si sé , es que sim para conducir un coche se precisa un carnet que lo autorice…¿Porque se puede ser ministro y analfabeto?? ni lo sé yo, ni lo sabe nadie .Solo que esto es una chapuza, y para colmo hace muy poco tiempo se autorizó el voto de los esquizofrénicos..!!! es una muestra de la farsa a la que asistimos . Los votos ,antes que el Derecho Natural, y los partidos antes que los enteros.
    Otro dia diré algo sobre las autonosuyas..
    Saludo con taconazo. …
    Francisco Rodríguez.
    soldado viejo.

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