CIUDADANÍA, EDUCACIÓN, POLÍTICA Y ÉTICA. Pedro Motas

Desde la Filosofía de la Educación se han analizado las posibles y variadas vinculaciones entre la dimensión político-ética y el hecho educativo. Desde algunos planteamientos se ha defendido la necesidad de que el discurso educativo se mantenga al margen de la política. Sin embargo para autores como Sócrates, toda educación debía ser política; o para Platón, que otorgaba tal importancia a la educación que se atrevía a justificar que fuera una tarea del Estado hacer ciudadanos buenos, y determinar qué tipo de educación recibirían los artesanos, los labradores, los guardianes y los gobernantes.

Muchos planteamientos filosóficos a lo largo de la historia han reconocido la existencia de relaciones y vínculos estrechos entre educación, política y ética. En general se acepta la idea de que la función de la filosofía es la mejora de la sociedad y los individuos, y que esto se consigue mediante la educación.

Si revisamos muchos de los supuestos sobre los que edificamos nuestras concepciones de democracia, podemos colaborar a que las personas, que estudian y trabajan en la universidad, resistan a los embates de los poderes arbitrarios que intentan el control y el dominio de las personas, de la naturaleza y de los productos y saberes generados a lo largo del tiempo por la humanidad.

La crisis sistémica que estamos viviendo por los desequilibrios en los ecosistemas y en las desigualdades sociales entre personas, así como los efectos derivados de la Covid-19, nos obliga a buscar otras maneras de desempeñar nuestro trabajo y desarrollar nuevos aprendizajes. Cada vez es más evidente la necesidad de cambiar el modelo actual de progreso para transitar hacia otro más sostenible para la vida de las personas y los territorios en los que habitamos.  Ahora más que nunca nos vemos obligadas a desarrollar las capacidades para el pensamiento sistémico, anticipatorio, ético, estratégico, colaborativo, crítico y responsable, así como las capacidades para la solución de los problemas.

Si hemos aprendido algo con la pandemia del Covid-19 es la consciencia de pertenecer a la comunidad humana. Una política de la humanidad nos recuerda que el mundo está en cada uno de nosotros de la mañana a la noche. Estamos en este mundo y este mundo está en nosotros, y ahora descubrimos que este mundo está en crisis. Una política de la humanidad da a cada nación el sentido de la comunidad humana. Eso requiere que cada país, a través de la enseñanza escolar en todos sus niveles, dote a sus ciudadanos de la consciencia de pertenecer a la humanidad. Una política de la humanidad comporta la preocupación de salvaguardar indisolublemente la unidad y la diversidad humanas: el tesoro de la unidad humana es la diversidad humana, el tesoro de la diversidad humana es la unidad humana.

Por eso hay que conservar y ampliar todo lo que produce bienestar, salud y libertad, uniéndolo a todo lo que protege los derechos de las personas de todas las comunidades políticas y promueve el florecimiento de las capacidades humanas de todos los individuos del Planeta. La universidad debe formar buenos profesionales y enseñar cultura. Entiende por cultura el sistema de ideas vivas que cada época posee.

Esas que llamo ideas vivas o de que se vive son, ni más ni menos, el repertorio de nuestras efectivas convicciones sobre lo que es el mundo y son los prójimos, sobre la jerarquía de valores que tienen las cosas y las acciones: cuáles son estimables, cuáles menos.

Ante esas ideas vivas, el universitario tiene que adoptar una actitud crítica para analizar si está de acuerdo con ellas o tiene que rechazarlas porque no responden a las necesidades de su vida. A nuestro juicio son: el imperio de la economía; la globalización; la sociedad del conocimiento; la digitalización y la inteligencia artificial; la complejidad y el mestizaje de nuestras sociedades; las desigualdades; el desafecto de la ciudadanía hacia los poderes del Estado y hacia las instituciones que los detentan; la sostenibilidad de los sistemas económico, social y medioambiental; y los cuidados ante la fragilidad del mundo y la vulnerabilidad humana.

Con frecuencia, se olvida que todos los seres humanos somos interdependientes, que la dependencia es consustancial a la existencia humana, aunque se manifieste con especial contundencia en algunos momentos de nuestras vidas, como los inicios y los finales del ciclo vital, o cuando enfermamos o desfallecemos.

El reconocimiento recíproco construye un tipo de vínculo que hace imposible la invisibilidad, el menosprecio y la indiferencia. El reconocimiento de la dignidad en cada ser humano nos motiva a buscar alianzas para sostener la vida y afrontar juntos la vulnerabilidad que compartimos. Nos sitúa más cerca de los asuntos cotidianos que nos preocupan como humanidad, y convierten la gobernanza en algo dirigido a crear las condiciones sociales, políticas, medioambientales y económicas para que podamos vivir vidas más humanas y respetuosas con la sostenibilidad.

Se trata de entender que demandar un modelo de democracia que esté a la altura de las necesidades reales de la ciudadanía, requiere democratizar el cuidado. Que las personas podamos ser cuidadas cuando lo necesitamos y cuidar de otras, cuando así lo demandan. Que el mercado, los individuos, las instituciones y administraciones públicas reorienten sus prácticas y directrices para hacer posible la sostenibilidad de la vida.

Por lo tanto, su objetivo no ha de ser únicamente capacitar a las personas para su participación en el mercado laboral, sino formar personas con pensamiento crítico, capaces de sentirse parte de la humanidad y del planeta que habitamos, de reconocerse a sí mismas en relación con otras personas y de vincularse al mundo ocupacional y laboral desde la motivación, la responsabilidad y la propia realización.

Por eso, desde el paradigma de la sostenibilidad, se revindica una redistribución del uso del tiempo de forma que se priorice la atención solícita que necesitan las relaciones humanas y la construcción de la ciudadanía desde la corresponsabilidad. En definitiva, se pone en valor el reconocimiento de prácticas donde se dé importancia a la calidad frente a la cantidad, la complicidad frente a la competitividad y continuar creciendo éticamente desde un compromiso con las necesidades concretas de las personas individuales, escuchando sus voces con frecuencia silenciadas.

Desde la perspectiva de la ética del cuidado, se llama la atención sobre el hecho de que, estemos en uno u otro momento en la posición de recibir o dar cuidado, siempre necesitamos de ciertas condiciones materiales y físicas para poder florecer según nuestros intereses y necesidades.

En pleno siglo XXI, aún seguimos manejando relatos desfasados que se apuntalan sobre el ideal de una persona joven, independiente, que participa en el mercado laboral y consume lo que el mercado le ofrece. Se trata de una ilusión que poco tiene que ver con las personas concretas de cualquier condición, puesto que se piensa en un ser humano abstracto y abstraído de todo tipo de necesidades biológicas y afectivas. El ideal de autosuficiencia humana minusvalora la satisfacción cuidadosa de las necesidades de los más vulnerables que, sin embargo, tiene un gran impacto en la vida de las personas y en la economía real. Estas actividades no remuneradas contribuyen en alta medida a la economía de los países y el bienestar de su ciudadanía, pero resultan invisibles para las estadísticas económicas y de contabilidad nacional porque se desarrollan fuera del mercado.

Consideramos, sin embargo, que el cuidado es la gran riqueza invisible de las economías modernas, pero no se distribuye por libre acuerdo, sino por fuertes presiones sociales. El trabajo de cuidar pasa factura a quien asume la mayor parte de tareas de cuidado y atención, y le aparta del trabajo laboral.

Es necesario abrir vías para reflexionar sobre las problemáticas actuales en donde el cuidado de las personas y del entorno sean tenidos en cuenta. Se considera urgente replantear los fines de las instituciones educativas en unas coordenadas que transformen los actuales efectos devastadores de la racionalidad instrumentalizadora. La participación de las universidades ha de incluir una trama extraordinariamente densa de pensamiento, afecto, reflexión y compromiso que ha sido menospreciadas hasta ahora. Este tipo de sabidurías ha de ser reconocido como creación cultural humana y volcada al conjunto del torrente del saber de la humanidad. Es nuestra responsabilidad ofrecer una formación universitaria que responda a los referentes normativos actuales, que reclaman que favorezcamos la calidad de vida y la inclusión social.

Se trata de provocar cambios/aprendizajes en el desarrollo personal y profesional del estudiantado de todas las titulaciones con un enfoque profundamente ético de transformación social. Pues si bien es deseable que las personas de cualquier condición puedan desenvolverse de manera efectiva en el mercado laboral, también es deseable que puedan desarrollarse según sus deseos, aspiraciones y necesidades individuales. Si realmente se quiere ir a la raíz de la actual precarización de la vida, las políticas públicas y las prácticas profesionales deberán incluir racionalidades que tradicionalmente han sido invisibilizadas.

Desde la perspectiva de la ética del cuidado, las paradojas que rodean al concepto de autonomía se abordan desde el convencimiento de la necesidad de la construcción de un sujeto ético centrado en el fortalecimiento de su propio criterio desde una perspectiva relacional como un elemento imprescindible. Cuando una persona sabe qué le motiva, cómo trabaja mejor y de qué manera puede dirigir su propia vida está en mejores condiciones para alcanzar una vida con sentido y contribuir a los retos del siglo XXI.

La soberanía en la toma de decisiones como individuos absolutamente autónomos es una falacia. Por eso, desde la ética del cuidado entendemos la autonomía como relacional. Significa una afirmación de sí mismo/a a partir del cultivo de la propia personalidad, sin caer en el mito de la autosuficiencia. Así, las personas maduras éticamente son aquellas que reconocen la vulnerabilidad humana en sí mismas y en las otras personas. Son conscientes de la necesidad de la reproducción cíclica de la vida para generar y regenerar la existencia humana y el resto del mundo de la vida.

Adoptar esta percepción no es fácil, menos en sociedades urbanas en las que las relaciones de ecodependencia e interdependencia están escondidas debajo del asfalto, las grandes superficies comerciales y las prisas. Occidente ha conformado desde la Ilustración una noción de progreso, que está profundamente inoculada en nuestros esquemas de pensamiento, que hace creer que es deseable, y posible, vivir como individuos aislados, emancipados de la naturaleza y de nuestros propios cuerpos; y, así desresponsabilizarnos del cuidado de los otros y de lo otro.

Me gustaría que la inversión en la educación estuviera acompañada por un compromiso más consistente orientado a promover la cultura del cuidado. Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación.

Por consiguiente, es necesario forjar un nuevo paradigma cultural a través de un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad. Un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

26 octubre 2022

6 pensamientos en “CIUDADANÍA, EDUCACIÓN, POLÍTICA Y ÉTICA. Pedro Motas

  1. …Y con el criterio propio, lo suficientemente formado formado como para discernir algo tan subjetivo como «lo sostenible», se debe llegar a la universidad, ya que esta es incapaz de indicárnosla por demasiado académica y «alejada de la calle». Mientras tanto, lo «sostenible» lo definen exclusivamente las élites globalistas, lo cual es la peor de todas las situaciones posibles. La Ecología, cuando sustituye a la Ética, se convierte en Ecoterrorismo. Buenos días, don Pedro, y todos.

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  2. Mi respetado y muy querido GENERAL,
    ¡GENIAL Y BIEN FUNDAMENTADO! el CEPÉ (Ciudadanía, Educación, Política y Ética). D.PEDRO MOTAS en su párrafo final sintetiza con brillantez la necesaria forja del «NUEVO PARADIGMA CULTURAL MEDIANTE UN PACTO EDUCATIVO GLOBAL».
    Recuerdo al leer el CEPÉ, la dificultad de definir ciertos conceptos. Hablar de CALIDAD nos lleva a la CALIGASÍA griega (HERMOSO Y BUENO). Precisamente los japoneses después de la II G.M acapararon su excelente aplicación en ciertas empresas como TOYOTA ( por poner un ejemplo), que deslumbraron.
    Quien subscribe personifico la esencia del CUALTAS latino en la expresión castellana :» APTITUD PERMANENTE DE LA MEJORA CONTINUA CON ORDEN Y LIMPIEZA».
    El Nuevo Paradigma Cultural bien suscitado por D.PEDRO en la dimensión Político-Ética del momento es difícil de lograr porque la teoría del CUIDADO GLOBAL tiene el objetivo aparente de la eliminación humana enmascarada.
    Reitero la FELICITACIÓN ENTUSIASTA y DIOS QUIERA QUE EL TEOREMA DE LA LLAMADA PARTICIÓN DE LA UNIDAD SEA ENTENDIDA POR EL CIBEROMBRE ACTUAL.
    En definitiva ese Tesoro de la Unidad sea La diversidad y su biyectiva congruente.
    Se dice que el GRAN PODER anda como el SETI por el Himalaya y habrá que convencerle para que «1984» se aleje de sus pretensiones.
    ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS D.PEDRO MOTAS!. Me ha traído a la memoria EL EDUCADOR DE JUVENTUD INSUPERABLE :»Nada de un párrafo de GRACIAS, ESCUETAMENTE GRACIAS, como corresponde al laconismo Militar de nuestro estilo».
    Abrazos a todos y a la orden
    A la orden de V.E
    VIVA EL REY
    VIVA LA LEGIÓN
    VIVA EL GABINETE DE PSICOLOGIA MILITAR
    VIVA Y ARRIBA ESPAÑA

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  3. Si hasta el sexo lo quiere marcar el imperio profundo(por no agredir),la educacion ,la sanidad,la agricultura,la ganaderia y supongo que el turismo,industria queda poca y quieren quitar las grandes(los automoviles sentenciados y otras),la alimentaria caera para ser sustituida por las sinteticas de B Gates,…..que les espera a los jovenes que queden despues de lo que se lee y ya hay un producto v 80% letal .Si hay dos o tres pandemias hasta 2030(suman las previsiones para 2037 adelantadas,700 x4=2800)
    Nadie abre la boca es increible esta guerra bio que no crisis.
    Muy discreto el comtº del Sr Fernandez de C.

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  4. Muy buen artículo, pro los políticos no están en ello, no interesa; es mejor tener una sociedad tonta, apesebrada y estabulada

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  5. A veces las personas pasamos días difíciles y complicados deseando recibir un mensaje de buena noche; sin lugar a duda, cuando esto sucede, nos sentimos reconfortados de saber que en medio de nuestras preocupaciones diarias recibimos el reconocimiento y la gratitud que nos facilita dulce sueño y nos alegra mas la noche.
    Porque nuestros amigos son personas importantes en nuestras vidas que nos llenan con su amistad de alegría y nos acompañan en los mejores y peores momentos de nuestras vidas.
    Por todo ello, doy las sinceras gracias a los “me gusta”, a los enriquecedores comentarios a mi humilde artículo y las buenas noches con dulces sueños reconfortantes a mis compañeros y amigos del Blog; siempre con mi ¡¡¡ VIVA ESPAÑA !!! y ¡¡¡ VIVA LA LEGIÓN !!!

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