LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (10). Bravura, eficacia y honor: por qué los legionarios tienen mi más alta consideración Alfonso Merlos (periodista)

No hace tanto trascendió la historia fugaz de las 85 horas en las que 75 legionarios protagonizaron la recuperación del islote de Perejil. Incluso se difundió la fotografía en la que posaban con la bandera nacional sobre el terreno reconquistado: el despliegue, las fortificaciones levantadas, la protección ante una posible ofensiva marroquí… un equipo de operaciones especiales del Ejército español había capturado a los seis soldados de Rabat que habían tomado el puesto y provocado una crisis diplomática que fácilmente podría haber rozado un enfrentamiento bélico de alcance incalculable.

Fue insólito, una vez más, escuchar algunas voces o leer algunos textos de un grupo de ‘nuestros compatriotas’ (es verdad que una minoría pero muy ruidosa), en los que éstos no sólo se manifestaban sorprendidos de que los protagonistas de aquella misión actuaran enardecidos y sintiéndose orgullosos, sino que mostraban en paralelo una especie de vergüenza ajena al considerar ridícula semejante forma de actuar o de mostrar unos valores y unos principios: no sólo por desproporcionada sino por gratuita.

Por gloriosa y archiconocida que sea la historia de nuestra Legión -menos de lo recomendable por las nuevas generaciones-, es natural que en una sociedad distinguida por la pluralidad ideológica y por distintos varemos éticos para contemplar y respetar nuestro pasado, quienes no entendían que “los legionarios están preparados para todo, no sólo para lo peor”, coincidiesen con quienes tienen escaso apego a algo tan elemental y protegido, incluso legalmente con la máxima cobertura, como la unidad de España.

El Rey Mohammed VI había arengado a su pueblo con la reivindicación de ciertos territorios que, a su juicio, estaban ocupados por España, pero en nuestro país esa minoría ruidosa parecía encontrarse más cómoda de parte del sultán del sur, aun cuando éste procedía arrollando de la peor manera las normas escritas y no escritas que regulan el Derecho Internacional Público. Tampoco tenía demasiada importancia, para esa minoría ruidosa, que una patrullera de la Guardia Civil se aproximase hasta Perejil para preguntar a sus ocupantes por sus intenciones antes de que éstos, armados con rifles kalashnikov, les amenazaran con dispararles si no se marchaban inmediatamente.

El hecho es que los legionarios se activaron: dibujaron la silueta de la isla en la explanada de la base, ensayaron una y otra vez cómo tendrían que moverse; todo estaba planificado, interiorizado, mecanizado; el ‘equipo de asalto’ estaba absolutamente emocionado. Varios buques y patrulleras de quien se comportó como un enemigo en toda regla protegían el enclave, y existía el temor de que abriesen fuego al pasar por Punta Leona, donde tenían una batería antiaérea.

Los legionarios llegaron y regresaron de una pieza. La operación Romeo-Sierra, que arrancó a las seis de la mañana del 17 de julio de 2002, fue un éxito. Como en tantas ocasiones a lo largo de la Historia, investida de honor, maniobrando con eficacia y provista de cuántas dosis de bravura fueron necesarias para alcanzar el objetivo, la Legión acreditó por qué es uno de los cuerpos armados más querido por la mayoría silenciosa de los españoles.

Quienes creemos firmemente que un Estado de Derecho necesita bastiones inexpugnables para proteger la seguridad y la libertad de sus ciudadanos, pero también para salvaguardar su independencia, su soberanía y su integridad, consideramos que La Legión es imprescindible.

Incluso, quienes en nuestras casas y con nuestras familias convivimos con la bandera de España, a veces, izada a varios metros, la miramos despacio y fijo, de manera un tanto abstraída y solemne, y al compás incorporamos a nuestra retina algunas de las acciones protagonizadas por tantos de nuestros héroes. Lo son. Y desde estas líneas, en homenaje centenario, les extiendo el máximo de mis respetos. Tienen mi más alta consideración.

Alfonso Merlos (periodista)

Artículo perteneciente a La Legión Camino del Centenario y los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com

3 marzo 2019