LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (15) Mi testimonio de 50 años de cambios. Pedro Motas Mosquera

Foto de mi padre

Queridos amigos: no suelo hablar de mi mismo y menos contar intimidades en público, pero creo que ha llegado el momento adecuado de sincerarme en este Blog, donde participo con mis humildes artículos desde el principio, con compañeros y amigos que estoy seguro sabrán entender las sinceras palabras de este humilde pero firme veterano de España.

Por lo tanto; yo, legionario y paracaidista, he decidido contarles las consecuencias que han tenido lugar en la vida civil de mi servicio, de varios años, en el Ejercito. Fue mi familia durante un tiempo y ahora lo sigue siendo con la recuperación de compañeros y amigos veteranos; y ese período tuvo un fuerte impacto en mi vida.

Mi instrucción legionaria

En la Legión y la Bripac, cualidades como la valentía, la disciplina, la amistad, el honor y el sacrificio todavía son vigentes y perduran como valores indispensables en estas Unidades de Élite. Pero esta también es una historia que narra el camino de mis sueños y concluye con el viaje en la vida civil como profesional y veterano. Porque, aun a pesar de los peligros, de la disciplina de hierro y los rigores sufridos, siempre me complacieron los nuevos horizontes que aquella vida militar me hizo descubrir.

El camino fue largo y difícil. Comienza desde el momento de la entrada como voluntario, continúa en el cuartel, y después sigue con estancias en donde deben olvidarse de frases como “estoy cansado”, “no tengo fuerzas” o “no puedo más”. Las marchas, los entrenamientos y las maniobras militares están acompañados de exámenes y pruebas duras de superación personal y de equipo.

Sólo unos pocos que superan las pruebas prosiguen con la preparación, llegando a ser profesionales. La verdadera selección se desarrolla durante meses, cuando se determina quién se quedará y quién no. Ahí un hombre se da cuenta de que una musculatura desarrollada no basta por sí sola para soportar los trotes de kilómetros o las caminatas con todo el armamento encima.

Mi instrucción paracaidista

Dejé todo con lo que se relacionaba mi juventud, mis sueños y hasta las oportunidades de futuro de mi carrera recién acabada, el Equipo Nacional de Paracaidismo Deportivo al que pertenecía y renunciando a las Milicias Universitarias, me alisté voluntario. Fui aceptado en las filas de la Legión Paracaidista; y al final de mi compromiso, mi General Jefe me dio la oportunidad de ejercer mi carrera como arquitecto. La vida en el seno de la Unidad era difícil, sometida a una increíble disciplina militar, pero con la Legión me acerqué a personas y descubrí cosas que jamás hubiera podido conocer como civil.

Yo era un chico tímido, solitario, algo inseguro y acomplejado, me refugiaba en el deporte y en el estudio, con escasos amigos; la falta de mi padre era algo que me influía en mi vida, el no haberlo conocido porque nací dos meses después de su fallecimiento a los 27 años de edad y después de la guerra civil en la que estuvo en primera línea como oficial, tras acabar la carrera de Derecho. Ese conocimiento de mi padre como valiente, intelectual y militar hizo que fuese, para mi, un ídolo con ejemplo a seguir.

Pero ¿qué me enseñó mi paso por la milicia en una Unidad de Élite del Ejército Español y que me sirvió en la vida civil?… valores como disciplina, compañerismo, trabajo en equipo, amor a la Patria, superación, etc. Mi lema ha sido seguir el Credo legionario y el Ideario Paracaidista como parámetros a la hora de ejercer mi carrera como profesión en el ámbito de la Empresa Privada, la Administración Pública y la Universidad, siempre dando ejemplo y predicando con ese ejemplo, gestionando y transmitiendo valores como sacrificio, constancia, dedicación, esfuerzo, etc.

Por lo tanto, al igual que he tenido dos novias en mi juventud, pero al final me casé con una, la segunda; otras dos novias he tenido en la milicia como Caballero Legionario Paracaidista: La Legión como Credo y La Bripac como Ideario, ambas como Espíritu; y con las dos me he casado, por eso las quiero por igual, con ellas mi amor no tiene límites.

A veces, cuando me paro a reflexionar en aquellos días de mi juventud, en los que formé en las filas de la querida Brigada Legionaria Paracaidista, me llega un dulce soplo de nostalgia, de vívidos recuerdos y de emociones lejanas ya en el tiempo. Y con ser cierto que se añora el vigor y las ilusiones de la juventud, no es menos cierto que eso no lo explica todo; no explica ese hueco guardado en el corazón para una Unidad que tanto me exigió física y mentalmente, y por ahí puede estar el camino de las respuestas a ese rincón de cariño en el que tengo alojadas a esas dos novias.

La mayoría de los hombres amamos los retos, íntimamente nos gusta todo aquello que nos pone a prueba en todos los órdenes de nuestro carácter, nuestro sentir y la fuerza de nuestro físico. Cuando superamos todas esas pruebas y asumimos el esfuerzo moral y de disciplina que ello conlleva, ¡la satisfacción de habernos superado a nosotros mismos no tiene igual! y eso es una experiencia que marca nuestro carácter y la forma de movernos por nuestro mundo. ¡Y qué decir, de aquellos compañeros y amigos! que nos acompañaron en nuestros esfuerzos, en nuestra disciplina y la superación personal; ¡son cosas que nunca se olvidan! y quedan guardadas para siempre en ese rincón del corazón y la memoria.

Después de tantos años, no puedo evitar un escalofrío de emoción cuando escucho los Himnos; son tantos los recuerdos que evoca en mí esos Himnos, que me sacude el alma al recordar aquellos días. Llegué a esa Unidad, sin equipaje, y cuando me marché para vivir y continuar mi vida profesional y normal fuera, aún no sabía que me marchaba ahora con un equipaje bien lleno, de recuerdos, emociones, disciplina, saber estar, fuerza y sentimiento.

El 5o Aniversario de mi curso 127

No solamente amo a mi Unidad, porque representó mis juveniles años en aquellos días, sino la amo porqué me dio más a mí, que yo a ella… ¡me llenó ese equipaje de fuerza e ilusión, que continua repleto en este día de hoy, en el que tantos años después… estoy muy orgulloso de haber pertenecido a esa gran unidad… “mi Unidad Madre.

Pedro Motas Mosquera

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

 

17 marzo 2019