LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (45) TESTIMONIOS. CABO CABALLERO LEGIONARIO MANZANEDO Y DE Mª LUISA FRANCO

00:25 a la altura de Dios sabe que milla náutica entre África y la península.

Hoy digo adiós a todo por lo que nací, desde aquel día en que vi por primera vez desfilar por la tele y en color (pues hasta entonces era en blanco y negro todo recuerdo televisivo) a la sensación mayor de hombría que jamás tuvo mayor lujo de contemplar la mirada del niño que con sus rodillas bañadas en mercromina y fan de el mítico Santillana que hoy suscribe.
A primeros de los 80 una mañana vi por la tele mi temprana revelación, era 12 de octubre y por la tele solo veía soldados hasta que de repente, con una altivez ibérica innata, pude reconocer gracias a mi profesor don Anfiloquio, amante y pasional transmisor de la historia patria que en su día nos habló de los Tercios de Flandes, a aquellos soldados de los que nos habló.
No vi picas ni arcabuces, ni banderas aspadas de San Andrés…, pero cuando vi aparecer como los indios en las películas, aquellas siluetas erguidas viniendo de menos a más, aquel tronar de los tambores que no hay nórdico que pueda dar fe de que su todopoderoso Thor pudiera hacer más ruido con su martillo en forma de trueno.
Cuando vi esos rostros ya de cerca , sus barbas, sus facciones, que eran lecciones de vida andantes, su porte al caminar, su…”solo morimos matando”… reconocí a aquellos soldados con morrión por enseña, cuya empuñadura estaba en Castilla y la punta en todas partes, entonces y solo entonces, comprendí para que ha había nacido, que camino me chivó al oído Dios para mí y no era otro, que el de llegado el momento, mi corazón daba el perfil y Dios me llamaba a ser Legionario.

Hoy dije adiós y al quitarme el uniforme tuve la sensación de que me arrancan la piel a tiras.

Resuenan en mi cabeza todavía como un martillo pilón, las palabras con ese fuerte acento africano que cada vez que lo oía me sonaba a padre, recuerdo como tu mano no ha dejado de tocar aún mi hombro y con esa mirada zahína y serena como me dices querido Cabo Bahaga:
“Manzanedo, llegaste eludiendo tu pasado y encontraste tu futuro, llegaste entre lágrimas por lo que dejabas atrás y con lágrimas te vuelves por lo que ahora dejas.
Viniste con miedo pues no sabías que te encontrarías y con miedo te vas pues no sabes que encontrarás a tu vuelta.
Sufres porque no vestirás está camisa de nuevo, ¿a estas alturas crees que está camisa se viste por fuera? Esta camisa la llevas grabada a fuego por dentro y tallada en granito en el fondo de tu alma.
Da igual lo que quieras ser porque solo sabrás ser legionario y lo peor de todo, ya no podrás concebir otra forma de actuar.
¿Miedo? Tu terreno es la adversidad, sal a la vida y camina con firmeza.
Te echaré de menos y recuerda siempre esto: tu batalla interior que durará hasta tu muerte, será siempre la eterna pregunta que te harás y es cuánto de ti se va y cuánto de ti se queda.
No te deseo suerte porque la gente como nosotros no la necesitamos.
Nos buscamos la vida.
¡Adiós hermano!

Hago balance y pienso…

Dicen que la forma digna de vivir ha de ser de tal manera, que cuando naces tú lloras y todos ríen, y al morir, tu sonríes mientras los demás te lloran.
Al igual que cuando mueres, ha de ser que no te vas del todo, porque algo de ti queda en los demás y no te vas solo pues te llevas una parte de los que se quedan, así he intentado que fuera siempre.
Por insignificantes que nos creamos, si nuestros hechos no tienen eco en el tiempo, en los que han compartido el tiempo contigo, aventuras y desventuras, alegrías y tristezas, es igual que no haber nacido, que no haber vivido.
Dejar tu huella, tu marca, tu sello personal allí por donde pases, que tus palabras y tus hechos resuenen en la memoria de los que han tenido la suerte o desgracia de conocerte, amigos o enemigos, si no te recuerdan, no viviste, no naciste.
Mi forma de ser, tan peculiar para algunos, tan romántica para otros, tan aburrida para muchos, es el fruto de una educación casi espartana, basada en la austeridad, mi propia agogé, vivida en los 80 y 90, valorar hasta lo más insignificante que tienes, saber que nada cae del cielo gratis, sino que todo es fruto del trabajo en forma de recompensa. Es fruto de la autoexigencia diaria, de entregarme al todo o nada, pues no existen los tonos grises, la franqueza, la palabra, la lealtad, la honestidad, el valor, la humildad, la abnegación, la honra, el honor, la bizarría, la nobleza, valores que algunos creen rescatados de otro siglo, pero que yo no he rescatado, nacieron y crecieron conmigo, y con el tiempo, les he ido macerando, pues harto ingenuo es quien piensa que la búsqueda de la perfección personal no es eterna.
La honra, es un concepto que cubre la integridad básica y que queda a criterio de los demás mientras el honor, es el concepto del deber que uno tiene para sí mismo y en muy alta estima, ningún hombre puede vivir sin ambos y así he intentado que siempre fuera.
Estos valores, más propios de los viejos soldados españoles que aterraron al mundo que del mundo actual, hay quien les cree caducos, obsoletos y rancios, pero digo yo, que sabrás tu jodido ignorante de lo que son valores?… soy un retrosexual, no me avergüenzo ni depilo el pelo de mi pecho, así soy y así me tendrás que aceptar, no visto a la moda, llevo los mismos polos fred perry, las mismas putas adidas que cuando tenía 15 años, no; no voy a la moda y por eso me siento orgulloso, me siento yo mismo, no cedo al paso del tiempo y el tiempo no termina cediendo ante mí, me deja por imposible, porque permanezco invulnerable, inalterable, porque dicen que la fe en Dios es importante, pero yo digo que mas importante es la fe en uno mismo.

La rectitud moral no entiende de política, de sexo, de religión…, o eres gente o no lo eres, o te vistes por los pies o te paseas desnudo por la puta vida.
Los sentimientos, como persona que se es, a veces imposibles de no exteriorizar, no me averguenzan, llorar, aprendí hace tiempo , que también es cosa de hombres, y por eso, cuando las lagrimas propias, sinceras y dolidas, se mezclan con las de aquellos con los que tanto has compartido, sientes la amarga satisfacción de que tu paso no ha sido en vano, de que tu ausencia la notas dolida y eso fortalece, enriquece y te dices a ti mismo sin palmaditas en la espalda, ” di la talla”, y te queda la satisfacción del deber cumplido y el trabajo bien hecho, y no necesitas recuerdos, homenajes ni plaquitas de latón con tu nombre, no necesitas recuerdos materiales pues te lo llevas grabado a fuego, tallado en granito en la agenda de tu alma.
Con los años, tu sexto sentido se agudiza, pierdes audición pero oyes cosas que no se dicen, tu vista desmejora, pero ves más allá de las cosas, no te vuelves más listo, simplemente eres más consciente de lo que te rodea y eso te convierte en letal, en una espada que golpea con dureza y rapidez pero que es ligera como una pluma.
Fiel al juramento que empeñe con mi palabra, porté de forma digna lo que para otros es un simple dibujo, porque como dijo Calderón de la Barca, la camisa no viste al pecho, que el pecho viste a la camisa, y la nobleza que se hereda, no excede a la que uno se hace, pero no, es mucho mas, es la sangre, ajena y propia, que has derramado por el que impasible forma a tu lado, pero no la hueles.
Es el sudor, que no te salpica porque no estuviste a mi lado codo con codo, son las lagrimas que no ves pero que un día viste derramar y vieron como derramabas, porque tu dolor es mi dolor, porque tu angustia es mi angustia y porque tu alegría es mi alegría, hermandad le dicen unos, amistad lo llaman otros, yo he vivido ambas, por eso solo ves un dibujo, yo veo mucho mas.
Con el tiempo, ese sexto sentido que se agudiza, aprende a palpar el miedo en el rostro ajeno, el respeto, el amor…, cuando palpas el miedo te repugna, cuando palpas el respeto te satisface, cuando palpas el amor, te reconforta. No eres el necio que cree saberlo todo, eres el alma libre, intuitiva, que aprende de los demás, de todo lo que ocurre, exprimes la vida, la bebes en cada sorbo y te das cuenta, que el sentido común en el mayor de los casos, es el menos común de los sentidos.
Lo que tenemos, casi nunca se corresponde con lo que merecemos, por eso en el camino de la vida, a veces lo que elegimos no tiene nada que ver con lo que queremos, y las decisiones, aunque dolorosas son acertadas.
Poco importa el abanderado, lo que importa es la bandera, y si caes, alguien la recoge y sigue adelante, esa es una consigna inviolable para todo espíritu combativo, para todo aquel que se siente parte de un algo sin serlo todo, la conciencia de grupo, de tribu, que pasa intentando ser el mejor, sin olvida que es uno más.
Hay quien cree que ha perdido a alguien indispensable, sonrío al pensarlo, me sonrojo, INDISPENSABLE ES MI AMISTAD, Y ESA ES ETERNA, SU LONGEVIDAD SOLO DEPENDE DE TI, NO TE HAGAS CÁBALAS, NO TE HAGAS PREGUNTAS, HE APRENDIDO QUE SOY LA HOJA PERENNE QUE NO SE MARCHITA, SIEMPRE SERÉ EL MISMO, SIEMPRE ACTUARÉ DE LA MISMA FORMA, PORQUE SER DE OTRA MANERA ME RESULTA INCONCEBIBLE.

Y AHORA PREGUNTO, ¿SABEN QUÉ SE SIENTE DESDE EL QUINTO TERCIO, EL DE LA NOSTALGIA?

Pues que uno mira atrás y mira adelante y fracaso tras fracaso, derrota tras derrota, sabe a ciencia cierta que jamás volverá a ser más, jamás volverá a tal estado de plenitud que cuando mirando atrás se ve con su camisa sarga .

NOS EDUCASTEIS CON VALORES DE OTRO SIGLO Y NOS QUEDAMOS TIRADOS EN ESTE, NOS CONVERTISTEIS EN ISLAS DE INTEGRIDAD EN UN OCÉANO DE MEDIOCRIDAD…, PERO ALGUIEN TENÍA QUE SERLO Y NO ME ARREPIENTO POR NADA.

SOY EL CABO MANZANEDO, CHINO CHATO CHUNGO PARA LOS AMIGOS, ODIADO POR MUCHOS, QUERIDO POR POCOS, RESPETADO POR TODOS

Cabo Caballero Legionario David López Manzanedo

 

TESTIMONIO

Mi General,

Celebro con enorme orgullo, que nuestra amada Legión Española alcance el Centenario. Cuantos recuerdos familiares, acuden a mi memoria de las gestas Legionarias que relataba mi Padre.

Siempre he sentido admiración por el Tercio, con sus celebraciones de Sábado Legionario, Juras de Bandera Civiles y ese incomparable ritmo que imprimen, cuando desfilan ante SM el Rey en el día de la Fiesta Nacional.

En estos días, en los que la Unidad de nuestra querida España, se encuentra seriamente amenazada, aprovecho éstas breves líneas para enviarle todo mi ánimo, por su inquebrantable apoyo a nuestra Patria.

¡¡VIVA ESPAÑA!!  ¡¡VIVA EL REY!!  ¡¡VIVA LA LEGION!!

Maria Luisa Franco Revilla.*

*Es hija del Teniente General Francisco Franco Salgado-Araujo

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

3 julio 2019