LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (9) LA ARTILLERÍA DE LA LEGIÓN. UN SUEÑO DE SU FUNDADOR DESDE SUS INICIOS. Teniente General Ramón Pardo de Santayana Gómez de Olea

Con alguna frecuencia me han preguntado compañeros: qué hace un artillero en la Legión. La pregunta con frecuencia no estaba exenta de cierta ironía y con ganas de tomarme el pelo a mí y al resto de los artilleros que hemos pasado por las filas de la Legión.

La mayoría de las veces no he contestado a la pregunta he sonreído y he dejado al que preguntaba que continuase en su ignorancia. Sin embargo, a veces la pregunta viene de una idea preconcebida de la Legión como una unidad de infantería ligera. Pero hay que recordar que en los primeros años de la Legión han existido unidades hasta de Carros de combate o de lanzallamas, que salen del estereotipo romántico de un legionario y su bayoneta.  Por eso cuando el que preguntaba buscaba una respuesta sincera, le contestaba algo parecido a la explicación siguiente.

El hecho de que actualmente exista Artillería en la Legión viene a dar la razón a la primera intención que tuvo Millán Astray de fundar una unidad expedicionaria formada por personal voluntario y dotado de todas las capacidades de combate y vida necesarias. Inicialmente, cuando el Rey aprobó la creación de un Tercio de Extranjeros, y se le encomendó a nuestro fundador, él presentó en el Estado Mayor del Ejército un proyecto ambicioso a imagen y semejanza de él mismo.  Quería ir más allá de un conjunto de unidades como la Legión Extranjera de Francia y además no pensaba sólo en el norte de África.  Hay que tener en cuenta que él fue soldado de un imperio antes de 1895 y seguía aspirando a una España importante en el concierto mundial y creyendo en la necesidad de proyectar la fuerza fuera de las fronteras del Territorio Nacional.

Pero se fue encontrando una dificultad tras otra hasta el punto de que desde el Real Decreto de fundación hasta que se presentó el primer legionario pasaron casi 9 meses. Como todos los proyectos exitosos al principio sus creadores no saben aún cual será el resultado final, pero era evidente que el empuje de un hombre tan excepcional no podía plegarse a las resistencias que iba encontrando; había que encontrar una solución. No fue hasta ver las dificultades que le ponían que se conformó por empezar constituyendo una primera Pequeña Unidad de Infantería Ligera.

En cuanto pudo fue ampliando el número de sus banderas. Y apoyado en los éxitos obtenidos pidió tener también una unidad de caballería apoyándose en el hecho de que Regulares también tenía su caballería propia. Mientras tanto la Legión fue adquiriendo su propio carácter y se fue definiendo a sí misma como una unidad de choque.  Por otro lado el apoyo artillero estaba garantizado por lo que Millán Astray llamaba las baterías gallegas que eran las baterías del Primer Regimiento de Artillería de Montaña de guarnición en la Coruña. Entonces todavía no se habían impuesto en España los nuevos conceptos de Brigada como Gran Unidad orgánica y seguíamos empleando las Columnas que se organizaban ad hoc para cada misión. Por otro lado, existiendo regulares y la Legión,no tenía mucho sentido volver a la idea inicial de un ejército expedicionario exclusivamente legionario pues tendría que haber contado con unidades de ambos orígenes. Es decir que no habían coincidido los astros para que se cumpliera la visión inicial de Millán Astray.

Durante unos pocos años en el Sáhara, debido a la independencia de las acciones y las largas distancias, se vio conveniente que la Artillería de Campaña fuese legionaria en ambos Tercios Saharianos. Más por problemas de personalismos, que por problemas de orgánica, muy pronto se disolvieron ambas baterías y el apoyo artillero volvió a ser proporcionado por otras unidades artilleras en este caso de Canarias.

Titulo que me concedió el entonces teniente coronel Pardo de Santayana Jefe del Grupo de Artillería de la Brigada de la Legión

Los astros no volvieron a coincidir hasta que en el año mil novecientos noventa y cinco se crease la Brigada de la Legión, y a partir de entonces se puede decir qué el sueño inicial de Millán Astray ya ha quedado completo.  Esto es así no solo con Artillería de Campaña sino también con todas las capacidades qué necesita una gran unidad.  A mí me ilusiona esta perspectiva de haber vuelto a la brillante idea inicial de nuestro Fundador.

Sé que con esto no desactivo la posibilidad de seguir oyendo bromas al respecto, pero tampoco deseo desactivarlo, porque el sano compañerismo siempre ha incluido las bromas y las guasas; queriendo todos ser siempre el mejor. Ojalá esto siga siendo así en nuestra querida Legión.

Teniente General Ramón Pardo de Santayana Gómez de Olea

Artículo perteneciente a La Legión Camino del Centenario y los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com

27 febrero 2019