España necesita, urgente, un líder; porque lo que hay… deja mucho que desear. Pedro Motas Mosquera

El liderazgo es la esencia de la gestión de las organizaciones en la sociedad, en el mundo empresarial, en la política.

Una definición que corresponde al sentido generalmente aceptado de líder es la de aquella persona capaz de influir en otra para mejorar, no para empeorar. Por tanto, se puede decir que liderazgo es influencia en positivo, no en negativo. Nada más y nada menos.

El liderazgo se erige como uno de los factores clave en la gestión de las organizaciones y en la política. Es un hecho constatable que éstas necesitan líderes con visión y credibilidad, con ética y moral, que inspiren confianza y que se constituyan como motores de cambio a corto, medio y largo plazo.

Sin embargo, en nuestros días aún no se tiene definido un modelo de liderazgo, o este es incompleto, dejando un aspecto tan clave para el desarrollo de la organización política en manos de la ideología y la improvisación, como ocurre con el actual Gobierno. En consecuencia, la gestión y desarrollo de nuevos modelos de liderazgo se muestra como uno de los grandes retos a abordar durante los próximos años por líderes que estén preparados, sepan y quieran gobernar decentemente.

Se puede afirmar que no existe un estilo de liderazgo ideal para todas las situaciones y todas las personas. Es necesario tener la habilidad de identificar qué tipo de liderazgo se tiene que emplear en cada momento. Los líderes deben tener la capacidad para adaptarse a las circunstancias del entorno y a las características de sus colaboradores y de sus organizaciones, “En este ciclo histórico con incertidumbres, la modernidad sin seguridades fluye y en esta vacilación en la que se nos obliga a vivir, la flexibilidad se convierte en una condición indispensable para la supervivencia personal e institucional”.

El estilo de liderazgo debe tener en cuenta el nivel de madurez que tienen sus colaboradores, o ministros, para realizar las tareas asignadas.

El líder ideal no existe…, pero un líder eficaz es ante todo un líder que se adapta a circunstancias cambiantes y a menudo ambiguas, porque como dijo Miguel de Unamuno “el progreso consiste en el cambio”. Un líder debe saber cambiar de estilo para adaptarse a cada nueva situación porque no debemos olvidar que un estilo eficaz para unos pocos puede convertirse rápidamente en ineficaz para muchos, como está ocurriendo en la actualidad.

En cualquiera de los estadios de madurez es necesario dar la oportunidad y la confianza a los que nos gobiernan, pero esto ya se ha hecho; y se está demostrando el fracaso de esa confianza que se convierte, día a día, en desconfianza.

Este nuevo paradigma supone un desafío intelectual y actitudinal puesto que hay que pasar de utilizar simplemente herramientas ideológicas para la gestión y cambiarlas con instrumentos de liderazgo consciente y de servicio a los demás.

“Para ser un gran líder, primero hay que ser un gran ser humano”; pero ¿lo que tenemos en la actual España está a la altura de las circunstancias, o es una aberración humana?.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2018