Una pequeña reflexión sobre los Valores del líder político (Pedro Motas Mosquera)

Hace solo unos días publiqué en el presente Blog un artículo sobre la necesidad urgente de un líder en nuestra querida España y posteriormente se publicó otro artículo de Don Juan Ignacio Salafranca titulado “Valores ¿Militares?”, que bien podrían ser asumidos por la sociedad civil; por ello, hoy quiero unir los dos términos/conceptos e ir más allá con el presente artículo:

 Una pequeña reflexión sobre los Valores del líder político

Es en los momentos complejos y difíciles cuando más se necesitan líderes políticos que ejerzan su función con la máxima responsabilidad y seriedad e independientemente de su signo político; teniendo así que tener el reconocimiento de gran parte de los ciudadanos, al encarnar una serie de valores necesarios en este tiempo difícil y convulsivo, como el coraje, el patriotismo, el sacrificio o el esfuerzo que permita superar con rapidez una dura crisis de valores.

En España podemos recordar los momentos de la Transición, que actualmente se quiere dinamitar. Una serie de líderes políticos de distinto signo, tuvieron el acierto de responder a los intereses del país mostrando valores como la tolerancia, el respeto o la solidaridad, que permitieron en general, e independientemente de la ideología de cada uno, tener de todos ellos una imagen aceptable de sus personas y vencer las enormes dificultades que se presentaban.

Hoy esto se ha perdido con este gobierno radicalmente ideológico que va contra España y sus valores de siglos. Cuando más necesitamos el liderazgo político en el país, en las autonomías o en los ayuntamientos para salir de la crisis, nos encontramos que, según las encuestas, los ciudadanos situamos a nuestros representantes a un nivel de preocupación importante y dramática. Esta pérdida de confianza y de imagen no es fruto del azar, tiene nombres propios. Se debe a los comportamientos que muchos políticos están mostrando con sus representados.

Un dirigente que solo se apoya en el valor del voto sin llegar a ser reconocido por el valor de sus comportamientos y sus decisiones no está capacitado para ejercer el cargo. Esto es un gran fallo en nuestra sociedad española, la escasa importancia que damos a los valores y a los comportamientos como códigos de conducta. Cualquier organización, para que funcione y progrese, necesita apoyarse en valores y en estos momentos no se transmiten desde el gobierno ni desde el Congreso.

Los pilares de una sociedad, de una nación o municipio se sustentan en los valores que tienen, porque esos valores se adquieren y aprenden en gran parte a través de los comportamientos que vemos los ciudadanos en nuestros dirigentes.

Muchos de estos comportamientos de la clase política como la intransigencia, la soberbia, la falta de respeto hacia el adversario y la historia son otras formas de actuar entre los políticos y de estos comportamientos sabemos mucho los ciudadanos. Hoy tenemos tendencia a no discutir de política entre los amigos o compañeros porque actuamos con la misma radicalidad que lo hacen nuestros representantes y deterioramos la relación con aquellos con los que nos unen vínculos de amistad.

No solo son conductas nocivas para la sociedad las realizadas por los políticos y sancionadas por la justicia. Hay muchas otras a diario que resultan ser declaraciones ‘graciosas y gratuitas’, que corroen poco a poco los buenos valores.

Una sociedad que pierde valores presenta un déficit social importante y significa un mal clima entre los ciudadanos, una perdida de eficacia en la gestión de la crisis y conflictos entre diferentes colectivos.

Pienso que de este tema de valores saben poco muchos políticos actuales que se creen líderes, pero solo son derrapados de pacotilla sin ética, sin moral y sin valores; posiblemente porque no trabajan por vocación y compromiso con los ciudadanos, de atender sus expectativas, porque nunca se han propuesto llegar a ser líderes, porque no actúan con responsabilidad social, lo hacen desde una visión ideológica y partidista de atender a su círculo de personas cercanas y derrotar al contrario para perpetuarse en el poder.

Estos comportamientos lo muestra nuestra clase política que no se escapa de la podredumbre moral que aqueja, la desaprobación de la población por parte de sus instituciones y gobernantes, la poca o nula vocación de servicio público hacia la colectividad. En este caso se pierde el valor de la solidaridad que es un valor humano que se practica a lo largo de la historia de la humanidad, pero que lamentablemente no se ve reflejado en la realidad.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

25 agosto 2018