LA CRISIS ESPAÑOLA Y LA INCERTIDUMBRE DE FUTURO Pedro Motas Mosquera

Aunque la mayoría prefiera las ilusiones falsas a la realidad, España se desliza hacia un desastre económico y social sin precedentes, cuyo momento culminante será la quiebra de las cuentas públicas, a partir de la cual nos espera, “un largo valle de sombras”, donde van a hacer agua todas las grandes conquistas sociales de los últimos años, desde la clase media, al sistema de pensiones, pasando por sistema nacional de salud y las prestaciones a los parados. Es evidente que la incompetencia oceánica, el sectarismo radical, y la carencia absoluta de sentido del Estado han acelerado el proceso, pero no es el único culpable. Nuestra ruina comenzó mucho antes.

Y entonces, ¿cuándo empezó todo? El origen es claro e inequívoco: el pactismo, la frivolidad y la mediocridad de los padres de la Transición, plasmados en la locura colectiva del “café para todos”, que dio paso a un modelo de Estado económica y políticamente inviable, en el que se inventaron 17 autonomías, contrarias en su mayoría a la realidad histórica y objetiva de España; a una partitocracia totalitaria que impide la separación de poderes y somete al Ejecutivo el resto de poderes del Estado; y a un sistema electoral no representativo de listas cerradas, que prima a las minorías nacionalistas, y permite a las oligarquías partidistas, confiscar  la soberanía nacional y expoliar a los ciudadanos sin que estos tengan  posibilidad de defenderse.

El programa con el que el actual gobierno ganó las elecciones era incorrecto. Abogaba por el cambio de un modelo económico insostenible con sus decretazos. Dedicado a tiempo completo a la involución de España, a enfrentar a los españoles, a fomentar la homosexualidad y el aborto, al ataque sin tregua al cristianismo utilizando para ello el islamismo que aspira reconquistar Al-Andalus, a destruir el sistema de enseñanza pública que ha dejado de ser el ascensor social que fue en el pasado, y a la liquidación, en suma, de la nación española, “algo discutido y discutible”. Y así las cosas, los indicadores de oferta, consumo de las familias y mercado laboral, en lugar de estabilizarse, muestran nuevos retrocesos, y en el futuro inmediato se culminará la mayor subida de impuestos de nuestra historia, cuyo efecto negativo sobre el PIB, como demuestran la evidencia empírica y los modelos teóricos, habrá sido tres veces mayor consecuencia del multiplicador ¿sabrán los señores ministros qué es eso?, lo que nos hundirá de nuevo en una profunda recesión, que ya no podremos arreglar emitiendo más deuda o con menores tipos de interés.

En poco tiempo podemos estar como un país tercermundista, con el doble de tasa de paro, más del doble de funcionarios por mil habitantes (debido al aumento de interinos y asesores de libre designación), el sistema financiero quebrado y unas cuentas públicas desbocadas, un % elevado fuera del control del gobierno. Da igual lo que diga el gobierno interino y en funciones, o que muchos cierren los ojos esperando un milagro. No habrá milagro alguno. El futuro llegará inexorable, mientras la mayoría silenciosa está más silenciosa que nunca, contemplando cómo destruyen su futuro, el de sus hijos, nietos y el de las próximas generaciones.

Una de las ideas para superar la crisis es reinventar la gestión en las organizaciones. La crisis que vivimos y sufrimos en nuestros días ha hecho y está haciendo plantearse a las organizaciones numerosos interrogantes, y ha provocado que numerosas formas de gestión afloren con el fin de permitirles superar con éxito estos momentos difíciles.Uno de los pilares, a la hora de enfrentar este panorama, es el propio capital humano que tienen las organizaciones, ya que es imprescindible ser capaces de adaptarse a los cambios que, cada vez más frecuente, se producen en nuestro entorno. Es por eso que la crisis económica debe servirnos como una oportunidad para retener y cuidar, más que nunca, el talento del referido capital humano.

Las personas son el motor y resultado de las organizaciones, y por ello se deben potenciar sus habilidades y capacidades a través de la formación, la cultura organizativa, la comunicación interna, el liderazgo, la gestión del cambio y la conciliación de la vida laboral y personal.Otro de los pilares, para poder superar este tiempo de incertidumbre, es la cultura innovadora, que aunque reside en cada persona, necesita mecanismos que le hagan ser eficaz y que permitan potenciar la organización.Estos mecanismos pasan por crear climas propicios de trabajo, asignar tiempo y recursos suficientes para innovar, implementar nuevas tecnologías relacionadas con nuestros procesos claves y tener una plantilla de gente diversa pero con vocación y calidad de servicio.

El último, pero no menos importante de estos pilares, es el cliente ya que éste sigue siendo el rey (con crisis o sin ella) y, para conseguir ser eficaces y eficientes, necesitamos la demanda de los clientes satisfechos a los que podamos ofrecerles productos y servicios de valor añadido por el que reconozcan más del valor total que tienen dichos productos y servicios.Por tanto, una cosa que debemos tener clara es que el resultado de la salida de la crisis no será una vuelta al pasado, por lo cual debemos romper las ataduras a situaciones y experiencias pasadas y llevar a cabo los cambios necesarios para afrontar con firmeza ese nuevo trazado al que nos aboca la situación actual.

Todo lo anterior es válido para todo tipo de organizaciones políticas, sindicales, entidades y empresas (públicas y privadas), y por ello también a las instituciones que tienen la responsabilidad formativa: Universidades, Fundaciones Universidad-Empresa, Escuelas de Negocios, etc. Pero todo ello no será posible con una incertidumbre política como nos está tocando vivir en la actualidad, provocada por políticos incompetentes, inútiles, de bajo nivel y solo preocupados por el puesto, el sueldo, el poder y su ideología… olvidándose de lo que debería ser su prioridad: El bien común, España y los españoles.

Un fuerte abrazo a todos. Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

2 octubre 2019

MI REFLEXIÓN SOBRE VIVIR SENCILLAMENTE… Y ENVEJECER Pedro Motas

¿Qué se requiere para llegar a ser feliz? No mucho. En realidad, nada que no esté ahí desde hace muchísimo tiempo: Dios, un alma y un instante. Los tres están siempre ahí. El simple hecho de existir es una maravilla; vivir, sencillamente, es bueno. Únicamente esas tres cosas son decisivas para una vida con sentido, y no se requiere nada más.

Mas, tres cosas bastan para que la vida se logre como es debido: dejar las preocupaciones, sintonizar con uno mismo y vivir sencillamente. Estos principios o actitudes ante la vida son inseparables y se condicionan mutuamente.

Para sintonizar conmigo mismo debo dejar las preocupaciones, pues éstas tienen la rara virtud de atormentarme. Amenazan con desgarrarme. Me impiden llegar a ser uno conmigo mismo. Por eso debo deshacerme de ellas, alejarlas de mí. Sintonía y sentido tienen la misma raíz. Se trata de lo uno y simple, del sonido uno que suena sencillamente, y del arte de hacer que muchos tonos se conviertan en uno solo. Quien unifica en sí los muchos tonos en un único sonido se ha vuelto sencillo: se ha hecho finalmente uno con el sonido originario. Y a partir de ese ser uno vive sencillamente, como uno y como una persona sencilla que se ha hecho en sí misma clara, íntegra y transparente a causa de lo uno.

Quien vive sencillamente, sin segundas intenciones, es un bien para las personas que conviven o se encuentran con él. No tiene que hacer gran cosa por los demás, ni siquiera en situaciones verdaderamente difíciles. Simplemente, está ahí, junto a quien necesita su presencia. Es alguien que, sencillamente, aguanta junto a él, sin palabras, sin interpretaciones con frases hechas, sean las que sean. Se limita a estar ahí. Quien se encuentra desesperado sólo quiere tener a alguien que se limite simplemente a estar ahí, sin decir nada, sin dar explicaciones, sin presionar con falsas expectativas de que el mal y la tristeza han de mitigarse necesariamente.

Quien se limita a estar ahí, sin intereses personales de ningún tipo, es también un bien para la creación. Está en sintonía con ella. No la utiliza para sí, no la explota. Sencillamente, es, con la creación y en ella. En su calidad de parte de la creación, florece con esa persona única e irrepetible. Se convierte en bien para su entorno.

Quien vive sencillamente no está desgarrado. Está sano y entero. Vive con todo cuanto es. Vive plenamente. Está totalmente en sí. No está determinado por el mundo. Se pertenece a sí mismo. El mundo no tiene poder sobre él. La palabra parecido tiene como términos derivados cercano, cómodo y placentero. En el ámbito del cercano me siento cómodo y protegido. Para mí, la frase vivir sencillamente significa: vivo completamente en el momento presente. Esto me libera del poder del mundo, del poder de las pasiones e instintos, del poder del afán desmedido de reconocimiento y éxito. Esta vida sencilla tiene lugar en el cercado, en la protección de Dios. Allí se está cómodo. Allí me siento en casa.

Descansar significa cesar en el trabajo. Este descanso me libera del impulso de tener que hacer algo. Puedo disfrutar del hecho mismo de estar ahí. Me limito, sencillamente, a estar ahí. Cuando vivimos sencillamente, tenemos parte en el descanso divino, libres de toda preocupación, en sintonía con nosotros mismos y con el momento presente. Así, dejar las preocupaciones nos conducirá a una vida en armonía con nosotros mismos, al sencillamente, vivir. Nuestro corazón ansía este descanso, esta satisfacción interior. ¿Y qué otra cosa significa, en el fondo, la felicidad, sino este descanso del corazón?

“Incluso una puerta pesada no tiene necesidad más que de una pequeña llave”. La frase indica que algunas palabras son como una llave que abre algo en nuestra alma. Despejan un espacio de libertad. Vivir, sencillamente, satisfacción y claridad: he ahí un camino hacia la armonía interior que nos vivifica. Deja todas tus preocupaciones y para de dar vueltas entorno a ti mismo. Entonces el mundo entero te pertenece. Todo se convierte en un regalo. Y la vida pasa a ser un lugar para el agradecimiento, para la felicidad…

Conocer la manera de envejecer es la máxima sapiencia y uno de los capítulos más difíciles del arte de vivir. El otoño es símbolo de la edad madura y sus colores son más suaves y variados que en el resto del año. Es una enseñanza que nos imparte la naturaleza: envejece de manera saludable el que se hace más suave no solo en sus juicios, sino en la totalidad de su ser.

Envejecer no es una cosa estática, es un movimiento. El hecho de ser mayor en edad significa que ya no tiene que rendir más, ahora disfruta del puro ser, hay aquí un individuo presente, es totalmente él mismo.

El día de nuestro nacimiento empezamos ya a envejecer, un proceso a lo largo de la vida, un proceso de maduración, una tarea. Hasta la edad más avanzada pueden existir posibilidades y medios positivos de crecimiento, de maduración y de desarrollo de la perfección.

El verdadero arte de ir envejeciendo consiste en reducir a unos pocos el número de objetivos, en poner todo el empeño en conseguirlos y en buscar los adecuados recursos internos y externos de compensación.

Solo se vive una vez. La vida de cada individuo es única. Cada ser humano es irrepetible. Porque no tenemos más que una vida, la vida es siempre el ahora presente, caminando con los ojos bien abiertos por el mundo y sabiendo que debemos dejar marcadas en él las huellas de nuestra existencia.

El arte de vivir consiste precisamente en el arte de saber ir envejeciendo; y el arte de envejecer es un esfuerzo en la búsqueda de la propia melodía en todos los acontecimientos de la vida, incluso en todas sus disonancias. Esa melodía dejará las tensiones posibles dentro de nosotros.

La vejez es la última etapa del desarrollo humano. Nacemos totalmente, pero nunca estamos totalmente terminados. Necesitamos completar nuestro nacimiento realizando nuestra existencia, abriendo caminos, superando dificultades y dando forma determinada al camino de nuestra vida. Siempre estamos en proceso de hacernos.

La vejez es la última oportunidad que ofrece la vida para completar el proceso de crecer, de madurar y finalmente de nacer. En definitiva, no se vive para permanecer siempre joven, sino para llegar a viejo, o mejor, a mayor.

Las fotos corresponden a mi juventud y a mi madurez actual… todo un proceso de experiencias en vivir y aprender a envejecer.

Un abrazo a todos.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

14 septiembre 2019

LA RELIGIÓN Y LA CALIDAD. Pedro Motas

Que esta pasando? Carne mechada, medicamentos, aceite y …

Algo esta fallando desde la base, por un lado los errores o negligencias de las empresas y la falta de controles de calidad, pero por otro las carencias de control, supervisión y vigilancia de las administraciones públicas. ¿Hasta que punto es una coincidencia? ¿Nos llega por ausencia de otras noticias en el verano?

Quizá si las empresas invirtieran algo en Gerencia de Riesgos y Calidad, podrían evitar este tipo de situaciones. Se trata de identificar, analizar, mitigar o reducir esos riesgos y si procede transferirlos al mercado asegurador. No se trata de ahora indemnizar a los perjudicados con cargo a seguros de responsabilidad civil se trata de evitar estas alarmas sociales.

Desde hace casi cuarenta años estoy relacionado, de una forma o de otra, con la calidad, y sin embargo, desde que tuve la certeza (gracias alseñor Pareto) de que “el 20 por ciento de los directivos, aquellos que permanecen quietos,… originan el 80 por ciento de los parados”, yo he mantenido un único y permanente objetivo en el ejercicio de mi profesión: motivar a todas las organizaciones, su conversión a la religión de la calidad.

Todas las religiones exigen creer en un dios, la Calidad propone idolatrar al señor cliente. Todas las religiones tienen reglas fundamentales, mandamientos que es obligatorio cumplir, la Calidad tiene determinados principios que es indispensable practicar. Todas las religiones utilizan una cierta liturgia, la Calidad propone unas concretas formas de trabajo habitual, el uso de determinadas técnicas y herramientas para la gestión empresarial.

Pero no crean ustedes que son únicamente estos sencillos argumentos los que me permiten mantener (cuerdamente) mi tesis. Existen muchas otras razones de más profundo calado, que me inducen a pensar en la calidad como si de una religión se tratase.

Si consideramos por un momento una nueva religión cuyos misioneros actuaran diferente a lo que pregonan, ¿creen ustedes que conseguirían muchos conversos?. La calidad (que no tiene nada de novedosa) requiere que la dirección de la compañía que desee implantarla en su organización, ejerciendo su liderazgo, sea la principal referencia y se convierta en el patrón a seguir como primer y mejor practicante. Si los promotores del proceso de implantación de la Calidad no son los primeros en bautizarse, no cambian su viejo estilo de hacer las cosas adoptando las nuevas técnicas, la nueva liturgia, es muy difícil encontrar argumentos para que los demás cambien y se conviertan. El conocido mensaje de la Ilíada: “las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra”, sigue manteniendo una llamativa vigencia,… con lo que ha llovido desde entonces.

Todas las religiones se amparan en la fe, en determinadas creencias que se deben asumir sin poderlas comprobar fehacientemente. También la Calidad necesita de una buena dosis de fe para poder ser abrazada y adecuadamente desarrollada en una empresa, puesto que es muy difícil convencer a los demás de una idea en la que no se cree. A lo largo de los años me he encontrado con alguna frecuencia con ejecutivos de compañías de todo tipo y condición, que más o menos directamente me planteaban su paradigma: “Que me implanten la Calidad en mi organización y cuando se vean los resultados, tendré confianza en este modelo de dirección y administración”. En otras palabras, lo que estos excelentes profesionales de la clásica (y obsoleta) gestión empresarial me transmitían inconscientemente era: “Que me resuciten al muerto, conviertan el agua en vino,… y yo creeré en esta religión y comenzaré a practicarla y pregonarla”. Como dicen en mi añorado pueblo: “¡no te fastidia,… después de levantarle el rabo garantizaba que era vaca!”.

Con la comparación entre la fe de las religiones y la necesidad de la ciencia y compromiso previos de la dirección de la empresa reclamado por la Calidad, no se terminan las similitudes; hay muchas otras, como por ejemplo, el que todas las religiones manejan algún tipo de sistemas de motivación y de recompensa para sus esforzados y fieles practicantes; el sistema excelentemente diseñado de cielo, purgatorio o infierno, es bien conocido por la mayoría de nosotros. La Calidad, por supuesto, también dispone de un sistema comparable: esta singular religión nos propone, que si una organización es capaz de satisfacer a sus señores clientes, que aunque les parezca simple es su primer y fundamental mandamiento, logrará alcanzar un maravilloso estado de competitividad permanente. ¿Puede haber mejor cielo para una empresa que se precie de serlo? Me parece que hablar del purgatorio o del infierno de las compañías que no practiquen la Calidad (pérdida de cuota de mercado, reestructuraciones traumáticas, despidos, etc.) resulta obvio.

Antes de que mi desesperado intento por justificar la tesis de partida me precipite a terrenos resbaladizos y comience a establecer comparaciones entre los obispos o ayatolas y los directores de división de compañías que intentan convertirse a la religión de la Calidad (y que seguro que por su amabilidad me disculparían esta broma), o a buscar similitudes entre la labor de apostolado que practican los párrocos  o los lamas y la función que deberían desempeñar los jefes de departamento, quiero concluir este arriesgado divertimiento comparativo, identificando el único aspecto destacable que he encontrado en el que se diferencian muchas religiones con la Calidad: el tratamiento del pecado.

La mayoría de religiones asumen la debilidad humana de sus participantes y el que se pueda caer en la tentación. Para resolver este grave problema que podría afectar sensiblemente a la competitividad de las diferentes iglesias como organizaciones productivas, gran parte de las mismas tienen previsto el arrepentimiento, y por lo tanto, resulta técnicamente sencillo conseguir el perdón.

Esta situación no tiene clara analogía en la religión de la Calidad. En los pecados de las empresas contra la Calidad (no trabajar en equipo, tomar en vano la voz del señor cliente, no gestionar a través de los procesos, no desplegar las políticas, etc…) puede haber perdón cuando el arrepentimiento es muy rápido, el propósito de enmienda real, y el pecado muy venial, pero la triste realidad en la mayoría de los casos, es que la penitencia tiene tanta dificultad y requiere tanto tiempo, que desgraciadamente el señor cliente, ese pagano dios de la Calidad, no suele dar una segunda oportunidad a la empresa pecadora para que vuelva a idolatrarlo. La competencia, siempre a la expectativa de la más mínima debilidad, permanentemente agresiva y desleal, seguramente se habrá entrometido y ocupará ya el puesto del penitente, en el corazón del que antes era su cliente.Estoy seguro de no haber conseguido evangelizar a muchos de ustedes, consiguiendo un buen número de conversos y futuros misioneros de la calidad en sus empresas. Es lógico, por que este ídolo al que debemos reverenciar, el señor cliente “es cada día más astuto, difícil y menos indulgente; está programado para ser cínico, desleal e ingobernable y está enseñado para exigir cada día más Calidad por menos dinero”. Con un dios así, tan poco atractivo,… comprendo la dificultad de este catecismo, del que como apóstol menor (en todos los sentidos), les acabo de lanzar un pregón.

Tengo la íntima esperanza de que algunas de las virtudes que adornan el temperamento español, facilitarán que cada vez sean más los empresarios que se den cuenta de que, “o cambiamos o nos cambiarán”; yo desde luego, si estuviera en mi mano, adoptaría la primera de las opciones, Sin embargo y por desgracia, también estoy seguro de que continuarán existiendo directivos que seguirán gestionando sus empresas igual que se hacía hace 40 o 50 años atrás, con la misma concepción tayloriana y sin haber sido promotores de más transformaciones que las puramente tecnológicas.Estoy convencido de que continuarán quedando durante algún tiempo gestores empresariales que no son capaces de comprender que su resistencia al cambio, su concentración en el día a día, su dedicación a lo urgente y no a lo importante, su falta de pasión por adoptar los nuevos métodos de gestión promovidos por la Calidad,… es un gran pecado inconfesable. De todas formas, si usted amable lector perteneciera casualmente a este grupo de ejecutivos, tampoco se preocupe demasiado; puede seguir practicando el tiempo que el mercado y su competencia le permite, lo que un afamado gurú denominó “la dirección por olor” y que yo mal traduje (más que libre, libertariamente) como “la gestión a huevo”; no le otorgue ninguna importancia a este insignificante sermón, pues somos muy pocos los que le podríamos pedir responsabilidades, y yo desde luego, no tengo ni intención, ni derecho alguno para hacerlo.

Sir Winston Churchill, tuvo la excepcional lucidez de afirmar ya en 1925, lo que algunos afamados profesores del “management” creen haber inventado en la década de los 90: “Mejorar es cambiar; ser perfecto, es cambiar a menudo”.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

7 septiembre 2019

Diario de un veterano. Comandante Ángel Canales López ¡Presente!(Pedro Motas Mosquera)

El 12 de diciembre de 2017, publicaba en el presente Blog un artículo con este mismo título y dedicado a un compañero, amigo, héroe de Ifni y referente de todos los Legionarios Paracaidistas de mi querida BRIPAC, con motivo de un homenaje que le hicimos los veteranos amigos y compañeros a Ángel Canales López, hoy fallecido a primeras horas de la mañana, tras su traslado al Hospital y cuyo funeral será mañana a las 11,30.

Dicho homenaje fue el miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 10,30 horas, como un miércoles por mes,nos reunimos los Veteranos Legionarios Paracaidistas para almorzar en el Club de Tenis de Murcia. Pero esta vez se trataba de un acontecimiento importante para todos nosotros: hacerle un homenaje a nuestro querido compañero Ángel Canales López.

El almuerzo, que duró hasta las 12,30, fue todo un repertorio de suculentos platos, alegría, camaradería, recuerdos,… y cariño, amistad, admiración y respeto a nuestro compañero homenajeado.

Y para recordar los datos históricos del homenaje, hago alusión a un pasaje de “Aquellos tres años”, diario de mi querido amigo Alfredo Prieto Villota Q. E. D. Compañero de Ángel.

Las Banderas Paracaidistas en Ifni, los primeros incidentes. El origen legionario de la Agrupación de Banderas Paracaidistas las predestinaba, tarde o temprano a guarnecer nuestras posesiones en el África Occidental.

El envío de esta Unidad a las provincias africanas no obedecía tanto al temor por parte de las autoridades españolas a posibles incidentes, en unos momentos en que todo el norte de África bullía de fervor nacionalista, como a una tendencia natural a mantener a las unidades legionarias fuera del territorio metropolitano.

“8 de mayo de 1957: Había lanzamiento en Tiliuin de varias patrullas. Me lo había perdido por mi baja por lesión en la rodilla izquierda en el noveno salto con T6R a 400 m. Me hacía ilusión saltar, a pesar del miedo, pero tenía que conformarme. Estaba de baja y los servicios del cuartel lo cubríamos los rebajados. Yo estaba de cuartelero.

A las nueve y media de la mañana se oyó un gran ruido al extremo sur del campo de aviación de Sidi-Ifni, de donde salían los Junquer para su lanzamiento en Tiliuin. Desde la puerta del cuartel, vimos una gran columna de humo elevarse. ¡Algo había pasado! Empezaron a llegar noticias. Al despegar uno delos Junquer, algo había fallado, y se vino a tierra explotando. Todo el mundo corría hacia el lugar del accidente. Yo estaba de servicio. El avión siniestrado era el Junquer 36-15. ¡Era el que a mi me hubiera tocado para saltar! No podía tratarse de un milagro, pues, aunque yo me había salvado, habían llegado noticias de que aquel accidente había costado la vida a doce personas, contando entre ellas a los operadores del avión y un comandante del Grupo de Tiradores que había solicitado ese viaje para presenciar un salto paracaidista. ¡Tantos compañeros y, entre ellos, quizás, el que me suplió dada mi baja!

Los nombres de esos compañeros caídos, que en paz descansen, son: teniente D. José Cañada Armengod, cabo primero Juan Vargas Hidalgo, C. L. P. de primera José Cuesta Manzano, C. L. P.Luis Cobo Hidalgo, C. L. P. José Benítez García, C. L. P. Ramón Tabarés Vargas, C. L. P. JoséGómez Pazos (ferrolano), y C. L. P. Carlos Ramos Suárez de Urbina, que murió en el hospital.

Varios heridos con quemaduras, entre ellos, nuestros antiguos instructores, cabo José María Álvarez Cortón y Santiago Santos del Bosque, que salvaron sus vidas al ser lanzados fuera del avión al encontronazo con el suelo, por una de las grandes grietas producidas en el puro del aparato.

Es digno de mención el cabo primero Ángel Canales López, que perteneciendo a la siniestra patrulla,está herido en el interior del incendiado aparato con terribles quemaduras en la cara y manos, y que, a pesar del equipo de salto y armamento, sale al exterior, y una vez desprovisto de la impedimenta,vuelve a entrar en el avión, éste un completo brasero, donde se oye el estallido de la munición que en cartucheras iban atadas al cinto de los paracaidistas, ello debido a la alta temperatura que había en el

interior del avión, y logra sacar fuera a su compañero Juan Vargas, que expiraría minutos después. El avión está a punto de estallar, pero Ángel Canales vuelve a su interior y sacó al C. L. P. Luis Cobo Hidalgo. Exhausto, Canales cae al suelo y casi carbonizado es llevado urgentemente al hospital. Nadiecreía que sobreviviría, pero a pesar de sus quemaduras, horribles quemaduras que vi cuando fui a visitarle, ya fuera de peligro, dos días después, durante el reconocimiento de mi pierna, este héroe sobrevivió. Se había ganado una medalla y, tarde o temprano, se la concederían.”

Fue entonces cuando lo vio el teniente Sáenz de Sagaseta y al comprobar su estado solicitó una camilla para que fuese retirado de inmediato. Pese a su insistencia en seguir ayudando, el cabo 1º. Canales tuvo que obedecer la orden de su superior. Por su valor y desprecio del peligro fue condecorado con la Medalla Militar Individual.

Aunque la Guerra de Ifni ha sido la Guerra olvidada; nosotros, como Veteranos Caballeros Legionarios Paracaidistas, no olvidamos a nuestros muertos ni a nuestros héroes, porque es nuestra Gloriosa Historia, que se distingue por seguir un Credo Legionario y un Ideario Paracaidista.

Sirva este artículo para rendirle un homenaje póstumo a un militar ejemplar,un jefe justo y equilibrado, una gran persona humana donde las haya, gran compañero y amigo,… todo un Caballero Legionario Paracaidista ejemplar.

Que en Paz descanse y que el Cristo de la Buena Muerte legionario y de Ánimas de Ciegos paracaidista lo tenga en su Gloria.

Un fuerte abrazo a todos.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

24 mayo 2019

HUMANISMO Y POLÍTICA: El proyecto reflexivo Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos:

Hasta ahora he participado con mis humildes artículos en este Blog, prioritariamente, sobre humanismo; y quiero seguir haciéndolo para concluír mi objetivo de reflexionar y compartir con vosotros los valores que representa el humanismo en nuestra sociedad y concretamente en la política, que tan desprestigiada está en nuestra querida españa.

Estaréis de acuerdo conmigo en que no resulta sencillo explicar en qué consiste el humanismo. El término y el concepto han sido apropiados o secuestrados por escuelas de pensamiento y doctrinas de muy diverso signo.

Tampoco lo es demostrar que, no obstante el desconocimiento y la ignorancia actual de su significado, el humanismo sigue teniendo la fuerza inspiradora de soluciones a los problemas de nuestra sociedad.

Vemos con frecuencia el uso del término en muy diversos contextos, pero pocas veces lo vemos desarrollado o explicado.

HUMANISMO

Sintetizar el contenido del humanismo a lo largo de la historia del pensamiento, concretar su formulación en nuestro tiempo, y hacer el ejercicio de comprobar cómo esa formulación puede resultar aplicable a los problemas de nuestra sociedad, constituye el esquema básico de lo que han sido, son y serán estos humildes artículos, intentando un método reflexivo,  pedagógico y no erudito.

En la primera parte de ellos se ha echo referencia a los orígenes del humanismo, a sus diversas formulaciones históricas, a la crisis de ciertos humanismos, a sus documentos básicos, a la persona y su dignidad, libertad e igualdad, a las relaciones entre persona y comunidad, a los fines del Estado, al papel de la comunidad internacional, a sus relaciones con los temas de la familia, el trabajo, el ateísmo, la empresa, la juventud, la vivienda, el sentido del más allá, la cultura, la moral y la ética, las ideologías, los derechos humanos, el laicismo y el relativismo, la vida pública, la convivencia, la confrontación ideológica, el terrorismo, el Estado, la libertad, etc.

En la segunda parte se abordó las cuestiones de relación entre humanismo social y política, con la misma intención. Entre otros, abordé los temas de la relación del humanismo con el compromiso, con las actitudes humanas, con el racionalismo, con el sentido del esfuerzo, con la esperanza, con los derechos y deberes en la comunidad, con la intimidad, con la amistad, con el heroísmo, con la familia, en la antítesis  sociedad-Estado, con los programas electorales, con la condición del gobernante, con la integridad del gobernante, con el totalitarismo, con la paz social, etc.

En la tercera parte, se abordó las relaciones del humanismo con los diversos sectores de la actividad profesional: sanitarios, artistas, artesanos, trabajadores, científicos, emigrantes, periodistas, profesores, deportistas, políticos, agricultores, fuerzas armadas y de orden, etc.

No quiero ocultaros, queridos amigos, que el presupuesto del que parto, es el de los valores e ideales del humanismo cristiano. Y tampoco que mis propósitos, además de transmitiros mis reflexiones personales, es el de contribuir, aunque sea modestamente, a dar contenido parcial a las ideologías de los partidos políticos en España, tan necesitadas de que los españoles sepamos qué es lo que defienden, sin que haya recibido encargo alguno para ello.

En los próximos artículos seguiré, para concluir, con la aproximación a lo que es el humanismo y representa en nuestra compleja sociedad.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

30 enero 2018

Una pequeña reflexión sobre el nuevo milenio y la Calidad. Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos: España se encuentra en una tesitura compleja, entre la complacencia de unos ante los éxitos logrados y la autoflagelación de otros ante la insuficiencia de lo alcanzado. Esto conduce bien al inmovilismo, al cabreo, o bien a la búsqueda de atajos para anticipar los beneficios que sólo un valor sano en lo macro y flexible en lo micro pueden proporcionar: la Calidad humana. Esta es una lección que parece haberse olvidado y cabe esperar que no sea necesaria otra crisis para recordarla.

En nuestro Blog, últimamente se abordan temas actuales e interesantes, como son: Un referendo contra los toros, Gibraltar y el Brexit, El plagio de Sánchez, Izquierdistas y secesionistas, Los lazos amarillos, Franco… y, hasta aquí, el gravísimo riesgo al que los políticos han llevado y están llevando a nuestra querida España. Pero detrás de todo riesgo siempre hay alguna oportunidad: la esperanza en la Calidad humana.

Por eso, hoy os propongo un tema distinto, algo que siempre comentaba a mis queridos alumnos cuando me dirigía a ellos, como director, al inicio de un master de Calidad:

 Una pequeña reflexión sobre el nuevo milenio y la Calidad

        Parece evidente que el progreso, la calidad de vida de un país depende, fundamentalmente, de su potencia científico-técnica y del apoyo moral y económico que ciudadanos y gobierno den a la Investigación en Ciencia, al Desarrollo en Tecnología y a la Calidad que llevan asociada. Algunos, pese a problemas y obstáculos, han venido impulsando el concepto de la Calidad; ganando, calladamente, batallas en este sentido. Ello nos compromete ahora a divulgar con el ejemplo las diversas plasmaciones de la Calidad. Y en particular de la Calidad de Vida.

Uno de los logros del siglo se plasma en la frase “El hombre mide al Mundo”. Porque sobre esas medidas se basa el conocimiento, el control y la utilización, cada día mejores, de ese Universo que Dios nos regaló.

La Implantación de la Calidad exige la participación de todas y de cada una de las personas involucradas. Pero uno de sus requisitos es empezar por asegurar la Calidad en la propia actuación profesional de todos y hacer bien todas las cosas a la primera. Lo que creará una autoestima en cada colaborador, no sólo a nivel directivo sino, sobre todo, de los ejecutores de los procesos. Parece que ello será sólo posible cuando todos actuemos como agentes de la Calidad, como creadores de valores. Y nos sintamos ya íntimamente retribuidos al hacer nuestro trabajo todo lo bien que sea posible. La Calidad no sería entonces sólo un atributo de los productos o servicios sino un valor humano. ¡Hemos de ser capaces de vender, con nuestro ejemplo, estas ideas!

Pero vivimos un mundo de humanos con los que nos hemos de integrar contribuyendo a crear, cada día, un ambiente de unidad y de comprensión. Ello implica Calidad en las relaciones interpersonales, en la comunicación que estimula la relación personal. Para lograrla hay que salir, con talante humilde, de nuestro “castillo interior”, de nuestra parcela intelectual y social. Hay que conocer y comprender a todos. Hacerles saber que todos y cada uno de ellos nos son precisos. Esta forma de sentir ha de ser incorporada a los programas para el presente y el futuro.

El don de la libertad es patrimonio de todo ser humano, mientras no lo limiten los demás. Ello implica, en todas nuestras actuaciones, la responsabilidad de tomar decisiones con Calidad. Para evaluarla precisamos de comparar la especificación, el deseo de lo que se espera de cada acción, con una medida del resultado y comprobar “si vale o no vale”. Esto es normal en Calidad, pero hemos de practicarla desde la duda sistemática, rechazando la ciega seguridad en nosotros mismos, la autosuficiencia. Y en todo tipo de actividades hemos de anteponer el juicio y el interés de los demás al nuestro. Sólo así seremos todos libres.

Para terminar, ¡hagamos uso de nuestras capacidades y libertades con Calidad! Busquemos la comunicación con los demás promoviendo la reconciliación. Limitemos nuestro consumismo y promovamos la mutua Calidad, especialmente en el uso de recursos disponibles. Así, nuestro libre albedrío dará sus mejores frutos: Paz, Esperanza y Calidad. Son los mejores bienes que posee el ser humano y los únicos que le pueden acompañar siempre, en el presente y en el futuro.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

24 septiembre 2018

Humanismo, peregrinación y política (Pedro Motas Mosquera)

Queridos amigos:

El anterior artículo de mi querido General Dávila, titulado “El Pórtico de la Gloria y la Catedral de Toledo”, ha sido el que me ha motivado el presente artículo como pequeña reflexión.

Si se dice con frecuencia que la vida es una peregrinación por este mundo, merece que nos detengamos a reflexionar en el significado humanista de la peregrinación, y si podría ser aplicado a la política.

No tendrás dudas de que todos los hombres, en lo más íntimo de sus conciencias sienten que están en camino, buscando algo, o queriendo llegar a alguna parte, o queriendo alcanzar alguna meta o posición. En términos filosóficos y morales podría decirse que está en busca de la verdad.

Peregrinar significa ir avanzando en el tiempo y en el espacio, encontrar a personas muy diferentes a lo largo del recorrido, cansarse, encontrar problemas, y llegar a la meta fijada. Pero también significa avanzar hacia el interior de uno mismo, reflexionar, dar gracias por lo mucho que recibimos sin apreciarlo, y pedir perdón.

La verdad que busca el peregrino puede tener contenidos muy variados. Desde la verdad con mayúscula que solo se encuentra en Dios, hasta las verdades humanas como ejercer una profesión, crear una familia, educar a los hijos, se leal con los amigos y ser generoso con los menos favorecidos.

Para el humanismo la búsqueda de la verdad, tanto en las cosas más elevadas como en las más cotidianas, es la condición de la auténtica libertad. Sin aspirar a la verdad, o a la justicia o a la libertad, el peregrino se perdería en el camino.

Vivimos tiempos en que se quiere hacer de Dios el enemigo del hombre y de su libertad, y se quiere hacer silencio publico de la realidad primera y esencial de la vida del hombre. Pero la peregrinación no es solamente una aventura individual. La humanidad también peregrina.

En Santiago de Compostela, el mejor icono de la peregrinación, Benedicto XVI dijo que Europa ha de abrirse a Dios, salir al encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones, no solo la bíblica, sino también la época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas, literarias, culturales y sociales del continente.

En esta peregrinación por el camino que recorre la dignidad del hombre, el Papa pidió que le dejásemos proclamar una vez más la gloria del hombre y advertir las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarias, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles o indefensos. Para él, la Europa de la ciencia o de la tecnología, de la civilización y la cultura, tiene que peregrinar hacia una Europa abierta a la trascendencia y a la fraternidad con otros continentes.

Como os anticipaba al comienzo de este artículo, nuestra cuestión es saber si la idea o la imagen de la peregrinación, en el sentido humanista, que te he expuesto, resultaría aplicable a la política.

No os quepa duda de que hay muchos puntos de conexión.

El político tiene que proponerse alcanzar una meta. No me refiero a sus legítimas ambiciones de alcanzar el poder, sino a la meta de servicio a los intereses generales o de bien común, que es su razón de ser y estar en la política.

Con frecuencia alcanzar esa meta exige un largo y duro caminar que en el argot se llama “travesía del desierto”. Durante ella se suelen hacer muchos amigos, y siempre serán mejores que los que se hacen desde el poder.

La meta es la verdad del político, cuando se sirve con lealtad, honradez, entrega y sacrificio. Esta verdad se desvirtúa cuando se pretende alcanzar mediante la deslealtad, la corrupción, la incompetencia y la pura ambición del poder, por el poder mismo.

La cuestión que os dejo planteada es si el político, una vez alcanzada la meta, debe retirarse a su vida privada, o permanecer toda la vida en la peregrinación de la política.

Recibid un cordial abrazo.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

5 septiembre 2018