¿EXISTE UNA ESTRATEGIA MEDIÁTICA, SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA DE MANIPULACIÓN A TRAVÉS DE LOS MEDIOS? Pedro Motas Mosquera

La distracción:

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones sin importancia.

Es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la política, la ciencia, la religión, la economía, etc. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, sin ningún tiempo para pensar.

Crear problemas y después ofrecer soluciones:

Este método también es llamado:“problema–> reacción–> solución”.

Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: declarar estado de emergencia, ley antitabaco, ley del aborto, ley de la eutanasia, dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.

O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

La gradualidad:

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante décadas.

Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad laboral, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes. Nos suena, ¿verdad?, tantos cambios hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez y no de forma gradual como se ha hecho.

Diferir:

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

– Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.

– Segundo, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

Esto da más tiempo al ciudadano para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Dirigirse al público como criaturas de poca edad:

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? – Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción más infantil y desprovista del sentido crítico de un adulto.

Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión:

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente neutralizar el sentido critico de los individuos.

Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o a inducir determinados comportamientos.

Mantener al pueblo en la ignorancia y la mediocridad:

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

“La calidad de la Educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia entre éstas y la clases altas permanezca inalterable en el tiempo y sea imposible de alcanzar una auténtica igualdad de oportunidades para todos.”

Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad:

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser vulgar e inculto, mal hablado, admirador de gentes sin talento alguno, a despreciar lo intelectual, exagerar el valor del culto al cuerpo y el desprecio por el espíritu.

Reforzar la autoculpabilidad:

Hacer creer al individuo que solamente él es culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico y social, el individuo se autoevalúa, se autoinculpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

Y sin acción, no habrá reacción ni revolución.

Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen:

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y los conocimientos poseídos y utilizados por las elites dominantes.

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.

El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

En definitiva y como pregunta, queridos amigos:

¿creéis que existe una estrategia mediática, social, política y económica de manipulación a través de los medios, promovida y subvencionada por la clase política?

Como siempre, un fuerte abrazo.

Pedro Motas. Veterano de España

Blog: generaldavila.com

5 noviembre 2019

LOCURA DE VALORES (Pedro Motas)

Queridos amigos del Blog; en mi anterior artículo comenzaba de la siguiente manera:

“Desde los comienzos del presente Blog, y tras la presentación hecha por mi querido General Dávila, con el aval de otros queridos Generales a los que aprecio y respeto; la mayor parte de mis humildes artículos ha versado sobre los valores castrenses, en la sociedad civil, en la política, el humanismo, etc. Pero hoy quiero dejar patente, mediante el presente artículo, la falta de valores en nuestra sociedad, con repercusión en la política, los políticos y el paisano de a pie; que, con frecuencia, se muestra indiferente, aburrido e impotente ante lo políticamente correcto, que hoy día es lo más incorrecto de la política dominante.”

Y lo culminaba diciendo:

“Después de este artículo seguro que hay gente que piense que estoy desfasado, que no soy progresista, que vivo en el pasado, que soy un facha… pero, aun asumiendo todo ello, prefiero vivir ilusionado pensando en un mundo mejor, donde no se divida a la sociedad, donde no impere la ideología política como enseñanza a los niños, donde se respete a los mayores, donde la justicia sea igual para todos, donde los políticos actúen con vocación de servicio…

Y yo me pregunto ¿es tan difícil pensar así? ¿estaré loco y necesitaré tratamiento? Aun así, reciban todos ustedes un abrazo de este humilde loco deseoso de valores.”

Y dejándome llevar por esa locura de valores, permítanme que haga un resumen de lo que hasta ahora he escrito, referente a ello y concretamente en mi paso por la experiencia militar vivida en mi juventud, que me han servido para la vida civil.

Todo ello haciendo honor y justicia a los 100 años de La Legión y los 67 de La Legión Paracaidista.

 La amistad-compañerismo: enriquece, fortalece y ensancha el corazón del hombre y le hace invencible ante la adversidad. Es el más noble de los sentimientos y es siempre el más humilde.

El autocontrol: hacerse a sí mismo es un valor que va tomando forma en el ser humano a medida que crece en edad y en inteligencia y se va haciendo más autónomo, más responsable y maduro.

El conocimiento de uno mismo: es tarea de siempre y de todas las edades, ya que nunca termina. Nos permite averiguar lo que podemos llegar a ser sin perder la referencia y la guía de lo que debemos ser, de nuestros ideales.

La mirada hacia el interior: los hombres de hoy día viven hacia fuera olvidando el cultivo de la vida interior. La principal prueba del hombre consiste en enfrentarse consigo mismo.

La austeridad: es contentarse con lo que se tiene sin desear nada más. Cuanto más se tiene, más se desea, y en vez de llenar, abrimos un vacío. Nos lleva a compartir, nos enseña a saber disfrutar sin inquietarnos.

La disciplina: contrariamente a la opinión popular que la identifica con amenaza, humillación, castigo, etc… la disciplina significa enseñanza,  conjunto de estrategias adecuadas para despertar, alentar y motivar conductas positivas.

Esfuerzo: La verdadera decisión, el acto de voluntad sopesado y plenamente consciente, es aquel que nos alienta a un esfuerzo sin límites hasta el logro del objetivo propuesto. Hemos de elegir el éxito y no permitir las ideas de la derrota, porque quien admite la derrota ya está derrotado. Tras el esfuerzo está siempre latente la esperanza; y es en el pensamiento donde se libra la batalla definitiva del éxito o del fracaso.

Heroicidad: cada vez que se habla de heroísmo y de quienes realizan hazañas heroicas, de inmediato evocamos una situación extraordinaria y excepcional. Al decir “héroes” vienen a nuestra mente las figuras de grandes guerreros ganadores de cien batallas. Pero ser héroe consiste en ser uno mismo, el que lucha por la Patria, el que logra ejemplificar con su acción la virtud como fuerza y excelencia.

Quedan sin definir más valores como patriotismo, sacrificio,honor, etc… pero como no quiero cansar a la audiencia, termino mi locura definiendo el valor como la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos. Pero estas convicciones o creencias se organizan en nuestro psiquismo en forma de escalas de preferencia. Reflejando la personalidad de los individuos y son la expresión del tono cultural, afectivo, social y espiritual, marcado por la familia, la escuela, la universidad, la milicia y la sociedad que nos ha tocado vivir.

“El valor no se falsifica; es una virtud que escapa a la hipocresía” (Napoleón)

Reciban un abrazo de Pedro Motas, veterano de España.

Blog: generaldavila.com

21 agosto 2019

LA FALTA DE VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Pedro Motas

Desde los comienzos del presente Blog, y tras la presentación hecha por mi querido General Dávila, con el aval de otros queridos Generales a los que aprecio y respeto; la mayor parte de mis humildes artículos ha versado sobre los valores castrenses, en la sociedad civil, en la política, el humanismo, etc. Pero hoy quiero dejar patente, mediante el presente artículo, la falta de valores en nuestra sociedad, con repercusión en la política, los políticos y el paisano de a pié;que, con frecuencia, se muestra indiferente, aburrido e impotente ante lo políticamente correcto, que hoy día es lo más incorrecto de la política dominante.

A medida que avanzamos de generación en generación vemos como los valores han perdido valor dentro de las sociedades. Vemos como los jóvenes van perdiendo el respeto a sus mayores y como le dan valor a temas tan superfluos como la moda, la vanidad, la superioridad. Perdiendo así, el sentido de cooperación con sus semejantes. Todo esto juega un papel protagónico en la crisis social por la que atraviesa el mundo entero y en especial nuestro país. Debido a los altos índices de delincuencia, violencia doméstica, niños en situación de calle, abandono de personas mayores, tráfico de drogas, de personas y agresión sexual, entre otros tantos males que nos agobian.

Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a día. La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del stress diario y aupado por la tecnología dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

Los valores humanos. Dignidad. Valores Humanos. Son aquellos que perfeccionan a la persona. Respeto. Honestidad. Responsabilidad.

El fin del siglo XX es considerado por muchos conservadores como el inicio de la decadencia de los valores sociales hasta llegar a los comienzos del siglo XXI, llamado por los historiadores la era postmoderna; en la cual se puede observar una fuerte crisis de valores, enmarcada en una violencia generalizada en el individuo, sentimientos de superioridad, vanidad, egoísmo, indiferencia, entre otros tantos que sumergen a la era actual en la amoralidad.El hombre postmoderno, ha abandonado las enseñanzas de sus antepasados y decide vivir su presente con una actitud despreocupada, para que no le pase lo mismo que a Prometeo.

El postmodernismo, se puede definir como el tiempo del “YO”. Tras la pérdida de confianza en los proyectos de transformación de la sociedad, el hombre actual piensa que sólo cabe concentrar los esfuerzos en su realización personal y comienza a sentir que es posible vivir sin Ideales. Lo importante es conseguir poder y dinero, no importa cómo; disfrutar la vida al máximo y comprarse autos, joyas, ropas, mansiones y cosas que llenen su vanidad y lo hagan sentirse superior a los demás. Es muy triste ver esto, ya que, el pilar fundamental de la sociedad ha pasado a un segundo plano, es decir, el hombre de hoy abandona a su familia para poder llenar todas sus vanidades. Convirtiendo a Narciso (el hombre enamorado de sí mismo, que deja transcurrir su tiempo admirando su imagen en la fuente) en el signo de esta era postmodernista.

Los valores, no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía, algunas ONGs sin escrúpulos que solo van a lucrarse a costa de los demás y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.

Es imprescindible rediseñar y volver a educar a la sociedad, empezando desde los niños que son el pilar fundamental del futuro. Debemos introducir en las primeras etapas de la educación asignaturas donde se siembren valores sociales; haciendo renacer conductas morales y éticas.

Para tener una concepción positiva de la vida, hay que empezar por respetarse a uno mismo, es lo que llamamos el autorrespeto. El autorrespeto está muy ligado a la autoestima. Para querer y respetar a los demás, se debe comenzar por quererse y respetarse así mismo, así como también se debe respetar al medio ambiente.

No se puede seguir buscando responsables de la violencia, más bien asumir compromisos sobre que podemos aportar para minimizarla. Incentivar el amor entre los semejantes y no el odio. Fomentar el amor a la patria y a la familia. La familia es la base de la sociedad; los padres educan y los colegios colaboran enseñando.

Incentivar no solo en los colegios sino en los foros sociales valores tales como la amistad, cooperación, justicia, equidad, confianza y tolerancia. Que estos valores sean tomados en cuenta como premisa del trabajo en equipo de las comunidades.La religión también es parte fundamental de la sociedad, el ser humano debe mantener creencias religiosas y sentir temor al castigo moral.

Después de este artículo seguro que hay gente que piense que estoy desfasado, que no soy progresista, que vivo en el pasado, que soy un facha… pero, aun asumiendo todo ello, prefiero vivir ilusionado pensando en un mundo mejor, donde no se divida a la sociedad, donde no impere la ideología política como enseñanza a los niños, donde se respete a los mayores, donde la justicia sea igual para todos, donde los políticos actúen con vocación de servicio…

Y yo me pregunto ¿es tan difícil pensar así? ¿estaré loco y necesitaré tratamiento? Aun así, reciban todos ustedes un abrazo de este humilde loco deseoso de valores.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2019

REFLEXIONES DE UN ESPAÑOL DESENGAÑADO DE LA POLÍTICA. Pedro Motas

A mucha gente le parecía un sueño el fin de la dictadura del pasado siglo en España. Sin embargo, al entrar en la nueva etapa democrática, a medida que transcurría, año sí, año no, era calificada y adjetivada como “modélica transición”, llegando a calificarla como “democracia ejemplar, consolidada y madura”.

Pero por mi parte, hoy en día, tengo la impresión de que entramos en un profundo sueño de pesadillas y engaños, fruto de quienes han estado y están al frente de los partidos políticos y de los sucesivos gobiernos de turno; sueños que vislumbran más sombras que luces y sobre todo mucha oscuridad.

Es por ello, que no podemos seguir mirando a otro lado y apartar la vista de aquello que nos hiere en lo más profundo. El silencio es de los muertos y aunque el dolor sea nuestro, nunca lo será el silencio mientras estemos vivos. Entre tanto, los políticos van a lo suyo, sin preocuparse del bien común y metiendo la pata en todo.

¿Cómo vivir en una nación tan desquiciada y desmantelada, cuando la mayoría opta por callar y guardar silencio, asumiéndolo todo? Habrá que hacer algo, porque de lo contrario terminaremos todos desquiciados, enajenados y locos. Me ha parecido oportuno que mis humilde reflexión vaya encaminada a retratar la figura de los políticos que son los personajes clave sobre los que recae tanto desajuste.

Me gustaría hacerlos sentir grandes, pero llego a la conclusión de que los veo como los seres más pequeños y miserables de mi querida España; se creen grandes porque tienen el poder de humillar y aplastar al pueblo en sus tradiciones, creencias y patriotismo.

Viven como Alicia en el País de las Maravillas, sin problemas, como auténticos reyes, con todos los beneficios, por encima del pueblo llano que soporta la mentira, la prepotencia y la chulería. El mayor problema no es el paro, ni tan siquiera la economía; el mayor problema son ellos, que no valiendo para otra cosa se agarran a la nueva carrera de élite: “la política”.

En esta reflexión no pretendo ni excederme ni sobrepasarme, tal vez me quede corto y comprendo que se sale de los parámetros a los que nos tienen acostumbrados la expresión de lo “políticamente correcto”, pero prefiero acogerme a la libertad de expresión.

Comprendo que la crítica que hago es una mezcla de roca granítica, o un conglomerado duro y difícil de ingerir para los estómagos débiles y mentes enfermizas de los políticos, pero se lo merecen porque todo lo hacen por afán del tener y del poder, esto es lo único que les mueve en sus retorcidas formas de hacer política.

Comprendo que es una crítica atrevida, pero con la certeza de saber que la mayoría del pueblo auténtico y honorable ya está harto de todos los desmanes y trapisondas; y la tranquilidad de poder sentirme feliz al compartir mi humilde reflexión sabiendo que para algo bueno pueda servir.

Y para finalizar… hasta ahora he escrito con otro estilo mis artículos, pero debido a la situación que estamos viviendo día a día en nuestra querida España; y a que dentro de unos días voy a estar, como todos los años, en un monasterio reflexionando para aclarar mis ideas, estoy dispuesto a seguir compartiendo mis humildes reflexiones con todos vosotros, pero sólo si mi querido General Dávila lo considera oportuno y conveniente.

“Con un poder absoluto, hasta un burro puede fácilmente gobernar” (Conde Cavour)

“No todas las naciones gobernadas por personas sabias y honradas llegan a ser grandes; pero si todas la grandes naciones son gobernadas por necios y corruptos, van derecho a la ruina” (D. Serna)

Un abrazo a todos.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

5 julio 2019

POLÍTICA, HUMANISMO SOCIAL Y RESPUESTA AL MIEDO Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos:

Se ha dicho que sobre el hombre moderno recaen grandes amenazas que hacen que viva con miedo. Amenazas sobre su trabajo, la política, los políticos, los excesivos impuestos, España… Temor por nuestro futuro inmediato, por el futuro de nuestros hijos, a perder o a que nos quiten lo que hemos conseguido con tanto esfuerzo.

Estas amenazas pueden convertirse de manera imprevisible en objeto de “alienación”, término muy querido por las teorías marxistas. El drama de la existencia humana consiste en que los frutos del trabajo, de nuestro espuerzo, que es la parte esencial de nuestra vida, son entregados y no sabemos su destino ni si han merecido la pena.

El humanismo social y cristiano tiene respuesta a este drama.

1º. El verdadero sentido del progreso técnico es que vaya de acuerdo con el progreso moral y espiritual del hombre; es el que hace avanzar (progresar, no en el sentido que le da la izquierda), y no retroceder; es el que hace prevalecer el bien sobre el mal en el mundo; es el que hace crecer el amor social y el respeto a los derechos ajenos; es el que promueve la generosidad frente al egoísmo; y es el que promueve el amor a la patria frente a los nacionalismos  radicales.

2º. El orden moral tiene unas exigencias que implican la prioridad de la ética y la moral sobre la técnica; la prioridad de las personas sobre las cosas; la prioridad del espíritu sobre la materia. El desconocimiento o el incumplimiento de esta sencilla escala de valores, explican los males que aquejan al hombre, en nuestra querida España y al mundo.

3º. La confrontación entre humanismo y materialismo se pone de manifiesto en que aquel propugna librarse de la esclavitud de quienes miran a “tener” más que a “ser” más. El humanismo defiende que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Y ello es así porque la dignidad del hombre está en ser persona, y porque en la tenencia de bienes materiales, todos los hombres valemos lo mismo.

4º. El sentido esencial de los poderes públicos es actuar para el bien común o los intereses generales a través de la participación de la sociedad concretada en elecciones libres; y no en interés particular, ideológico o de partido. En la relación bien del ciudadano/bien común, deben rechazarse las abstracciones del segundo en detrimento del primero. El bien de las personas en su dimensión comunitaria se concreta en programas, sistemas o regímenes políticos.

5º. La solidaridad debe buscar instituciones y mecanismo adecuados, tanto en los intercambios (guiados por una sana competencia), potenciación de la clase media, como en una amplia e inmediata redistribución de la riqueza, para que los pueblos y las regiones en vías de desarrollo puedan colmar sus exigencias vitales básicas y avanzar gradualmente.

6º. La conversión de mentalidades y de corazones, que es una constante del pensamiento y de la doctrina cristiana, requiere el compromiso de políticos, de hombres y de pueblos libres.

7º. El desarrollo económico tiene una perspectiva universal que no puede desconocerse. Si se desconoce, la mera categoría de progreso económico se convierte en una categoría superior que subordina el conjunto de la existencia humana a exigencias parciales y concretas, disgregando la sociedad que acaba ahogándose en sus propias tensiones y excesos.

Y ahora os preguntaréis, queridos amigos, si estas siete respuestas son aplicables en los momentos políticos y económicos que vivimos, no sólo en España sino en Europa. Os diré que sí los son, pero que no se aplican, por eso nos va como nos va. Esperemos que el futuro inmediato que nos espera sea, por lo menos, normal, sosegado y el que nos merecemos como país.

Un fuerte abrazo con el grito de ¡¡¡ Viva España !!!

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2019

“HUMANISMO Y POLÍTICA” El humanismo, su formulación moderna y la respuesta Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos:

Llegados a este punto de los artículos sobe “Humanismo y política”, me parece necesario hacer una especie de balance o síntesis de las ideas y valores esenciales del humanismo cristiano, para que vosotros mismos podais responder a la cuestión de lo que sea este humanismo en nuestros tiempos.

La formulación más antigua consideraba el humanismo como un espíritu, una voluntad y un método. Un espíritu de optimismo, de medida y de adaptación; una voluntad de ser hombre que avanza hacia la perfección; y un método de filosofía moral que apela a todas sus virtudes y a todas sus posibilidades.

La moderna formulación del humanismo cristiano es el hombre: “Es por consiguiente el hombre, pero el hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, que será objeto central de las explicaciones que van a seguir”.

El hombre integral, el hombre fenoménico con estas palabras: “el hombre trágico en sus propios dramas; el hombre y superhombre de ayer y de hoy y, por lo tanto, frágil y falso, egoísta y feroz; luego el hombre descontento de sí, que ríe y que llora; el hombre versátil, siempre dispuesto a declamar cualquier papel, que piensa, que ama, que trabaja, que está siempre a la expectativa de algo; el hombre sagrado por la inocencia de su infancia, por el misterio de su pobreza, por la piedad de su dolor; el hombre individualista y el hombre social; el hombre que alaba los tiempos pasados y el hombre que sueña en el porvenir; el hombre pecador y el hombre santo”.

Existe un hombre interior y un hombre social. El hombre interior es un ser creado a imagen y semejanza de Dios, constituido de alma y cuerpo, dotado de inteligencia y capacitado para la verdad y el conocimiento. Posee una conciencia moral que, a modo de ley escrita en su corazón, le permite distinguir entre el bien y el mal. Es un ser libre y el uso de su libertad es inherente a su dignidad. En función de él se ordenan los bienes de la tierra. Su vida es una lucha dramática entre el bien y el mal, entre la vocación sublime y la miseria profunda, entre la gracia y el pecado. Pero ha sido creado para un destino trascendente más allá de la vida.

El hombre social se caracteriza por tres notas. Primera, es la única criatura que Dios ha amado por sí misma y no puede encontrar la plenitud de su vida si no es en la entrega sincera a los demás. Segunda, tiene derecho a la igualdad y a no ser discriminado respecto a sus semejantes. Tercero, tiene derecho al respeto a su persona.

El hombre que os he descrito, queridos amigos, en los párrafos anteriores está sometido en nuestros días a paradojas, cambios, discrepancias, desequilibrios e interrogantes, lo que no implica una visión pesimista sino la constatación de unas realidades que no son suficientes para anular la visión optimista y esperanzada.

Entre las paradojas cabe señalar que, mientras el hombre amplía extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio; que conoce con profundidad creciente su intimidad social y espiritual, pero se siente con frecuencia más incierto e inseguro; que descubre paulatinamente las leyes de la vida social, pero duda de la orientación de esta, del destino al que nos lleva; que nunca tuvo el género humano a su disposición tantas riquezas, pero gran parte de la humanidad sigue en la miseria; que nunca ha tenido el hombre un sentido tan intenso de su libertad, pero surgen nuevas formas de esclavitud económica y sicológica; que hayan aumentado los medios de comunicación, pero los conceptos más fundamentales revisten significados diversos y se comunican de manera diversa según el medio; y que se busque un orden temporal más perfecto, un nuevo orden mundial, pero no se avance de manera paralela en la mejora del orden espiritual.

Entre los cambios os destaco que estamos en permanente cambio, en la técnica, en el orden social, moral o sicológico, y sobre todo político. No teneis más que ver los eslóganes de las campañas electorales, todos prometen el cambio.

Lo anterior nos lleva a unos desequilibrios entre la inteligencia práctica moderna y una forma de conocimiento que no consigue ordenar todos los que se reciben; entre el afán por la eficacia práctica y las exigencias de la conciencia moral; entre las condiciones de la vida colectiva y las exigencias de un pensamiento personal y propio; y entre la especialización profesional y la visión global de las cosas.

De los desequilibrios surgen las discrepancias en la familia; entre las generaciones; raciales y sociales; entre los países ricos y los países pobres; entre las instituciones supranacionales y el egoísmo nacional; entre las pretensiones regionales y la unidad de los países.

Ante este panorama de paradojas, cambios, desequilibrios y discrepancias se plantea los grandes interrogantes de la vida: ¿qué es el hombre?, ¿cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte?, ¿qué puede el hombre ofrecer a la sociedad en la que vive y que puede esperar de ella?,  ¿qué hay después de esta vida temporal?

La respuesta del humanismo cristiano lodefine: “el misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”.

Os costará, queridos amigos, entender esto. Paraos a pensarlo detenidamente, porque es la respuesta a aquellos interrogantes. Y además si la comparais con cualquier otra respuesta que podais encontrar en otras creencias o ideologías, vereis que esta tiene mayor valor y ventajas. Significa que Cristo, muerto y resucitado, da al hombre su luz y su fuerza a fin de que pueda responder a su vocación personal; que no se la ha dado a la humanidad, en contra de los mitos revolucionarios, otro nombre para lograr la salvación; que la historia humana encuentra se explicación y su fin en Cristo, Señor y Maestro; y que bajo todo lo cambiante hay cosas que permanecen porque encuentra su fundamento en el Cristo de hoy y de siempre.

No busquéis en ningún programa electoral ni en ninguna ideología política esta respuesta. Pero no por ello la rechaces. Guardadla para vosotros y si os fuera posible la difundéis, aunque con ello os enfrentéis a la corriente de opinión dominante, porque esta cambiará y, sin embargo, vuestra respuesta será permanente.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2019

Humanismo y política en Felipe VI Pedro Motas Mosquera

El Rey Felipe VI con gorrillo legionario

Queridos amigos:

Rompo la norma que me había impuesto de no dejarme influir por los acontecimientos a la hora de seleccionar el contenido y la programación de estos artículos. Pero es que la proclamación de un Rey de España no es un acontecimiento cualquiera.

Por descontado que no voy a hacer una valoración de la abdicación del Rey anterior, ni de los actos y trámites parlamentarios que se han sucedido desde su anuncio y proclamación. Mi intención es aplicar la perspectiva del humanismo a estos sucesos,

Y de entre todas las ideas, propósitos y objetivos que se ha impuesto el nuevo Monarca quiero fijarme solamente en uno, porque resumen y sintetiza todos ellos: la ejemplaridad. La mencionó el nuevo Rey en su discurso ante las Cortes Generales. El texto literal fue así: “Hoy más que nunca los ciudadanos demandan, con toda razón, que los principios morales y éticos inspiren, y le ejemplaridad presida, nuestra vida pública”.

En anteriores artículos os he hablado de la condición del gobernante, de su pasión por el poder, de su honestidad, de su integridad y de la esclavitud de la propia imagen. Además os añadía que no hay honestidad en la política sin políticos honestos.

En este artículo os digo que la ejemplaridad es el principal principio moral y ético y la virtud más importante para salir de la crisis moral que nos azota.

La ejemplaridad no solo afecta a los políticos. Los ciudadanos en general se fijan también en nuestros grandes deportistas, artistas, cantantes, hombres y mujeres de la prensa rosa. Aquí el escándalo, es decir, la  falta de ejemplaridad, está a la orden del día: los ingresos millonarios, los desarreglos familiares, la falta de un mínimo mensaje a la juventud del esfuerzo que cuesta llegar, el lujo y despilfarro, la golfería y degeneración poltica, etc.

Pero la ejemplaridad le es exigible, especialmente, al hombre público. Por ello hemos de felicitarnos de que el nuevo Rey Felipe VI considere que los ciudadanos demandan que la ejemplaridad presida nuestra vida pública. Y desde la perspectiva humanista hay que ir más allá: la ejemplaridad debe presidir no solo la vida pública del gobernante, sino además su vida privada.

Si pudiesen sintetizarse los principios morales y éticos que deben presidir la vida pública, seleccionaría la virtud de la honestidad. El político honesto tiene una pasión sana por el poder, rechaza la corrupción, tiene conciencia de los límites de la propia imagen y es íntegro. Pero no se puede ser honesto en la vida pública si no se es también en la vida privada. Hay quien disocia y “respeta” la vida privada de los políticos, y la dejan fuera de la “plaza pública”.

El humanismo no está de acuerdo con esta disociación. Y siendo la ejemplaridad el núcleo básico de la honestidad, hay que concluir que no se puede ser ejemplar en la vida pública, sin serlo también en la privada, por lo que debe presidir una y otra.

Por otra parte, queridos amigos, vemos en el nuevo Rey ciertos rasgos que le acercan al perfil del hombre humanista. Así, es un hombre culto (carrera universitaria, carreras militares, postgrados en el extranjero, y hasta años ha tenido el privilegio de una preceptora como Carmen Iglesias, que, entre otras cosas, le ha inculcado el amor a los libros y a la historia). Está preparado profesionalmente para la tarea que realiza y que le espera. Es un hombre leal, amante de la  familia y de los amigos. Y, sobre todo, es un hombre utópico, porque ello no significa soñar con lo imposible, sino con lo difícil.

Tomás Moro enseñó que el gobierno es, antes que nada, ejercicio de virtudes, y desde este imperativo moral gestionó las controversias sociales, tuteló y defendió con gran empeño a la familia, promovió la educación integral de la juventud, y mantuvo un profundo desprendimiento de honores y riquezas, una humildad serena y jovial, un equilibrado conocimiento de la naturaleza humana, el buen humor y la ironía, y una seguridad en sus juicios y convicciones basada en la fe.

Ejemplaridad pública y privada y virtudes humanistas son dos ejes en que debiera seguir apoyándose el reinado del nuestro Rey.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

12 merzo 2019