LA ANTIÉTICA POLÍTICA ACTUAL EN ESPAÑA Pedro Motas Mosquera

Antiético: es cuando se rompe las barreras de la ética,cuando se infringe reglas de convivencia social, cuando se tiene un mal comportamiento profesional o moral, cuando se rompen valores que significan mucho para las personas; es, en definitiva, cuando no se respeta la necesidad del todo para proteger la suya.

Introducción:

Queridos amigos, hasta ahora he escrito sobre humanismo, espiritualidad, valores, ética, política, milicia,… pero alguno de vosotros habéis demandado de mi que comente la situación real que no sea lo que debería ser sino lo que es en realidad; y por eso, voy a mojarme sin tapujos, sin rodeos y sin complejo alguno.

Si no lo he hecho antes es porque no quería envenenar el ambiente más de lo que en realidad está, dando un sentido positivo y de esperanza a mis artículos; pero eso no quiere decir que ignore la situación grave que vivimos en nuestra querida España por culpa de los políticos que nos gobiernan y de la oposición que, hasta ahora, ha actuado con complejo y sumisión.

Pero sí lo he manifestado en varios comentarios hechos a otros artículos de mis compañeros colaboradores, manifestando mi cabreo, malestar y desesperanza. Pero por fin, voy a dar a conocer paso a paso mi opinión sobre la política, partidos, políticos y gobernantes que hasta ahora hemos tenido y tenemos en el panorama sombrío que nos está atormentando.

La casta política:

La mayoría de los políticos son la ruina de la nación, fabricantes de pobreza y causantes de división social, pero siempre se van de rositas sin devolver el dinero y sin responsabilidad sobre su gestión, actuando como dictadores, amparándose en una democracia que se lo permite porque es débil y deja mucho que desear; dejando a una dictadura personal plena y real en calzonesporque se comportan como otra dictadura de partido e ideología.

Por eso mismo los maldigo por todos los males causados al pueblo, a sus votantes y a la nación; los maldigo por ruines, viles, miserables, mezquinos, avaros, roñosos, mentirosos… y despreciables por siempre mientras no enmienden con urgencia sus desmanes.

Vivimos en una nación totalmente prostituida por los políticos corruptos que la explotan como chulos, la maltratan como una puta, con perdón de las putas, y la odian sin disimulo. Esta clase de políticos no nos representan, ni nos sirven como personas honestas. Se sirven de sus mafias para medrar, porque en el fondo son pura mafia; dejando al ciudadano para que lo parta un rayo.

Son incoherentes porque pactan con terroristas; los tapan, los apoyan, los liberan y los protegen porque los necesitan y los temen. No pueden vivir sin ellos y es por eso que son sus mejores aliados para mantener atemorizados a los ciudadanos.

Son ineptos porque multiplican el número de funcionarios y crean a la vez miles de puestos como asesores nombrados a dedo y con mejor retribución que los funcionarios; teniendo un dedo muy grande y una conciencia muy pequeña.

Lo malo es que en esos puestos de libre designación ponen a los más inútiles; por lo que, los más preparados tienen que irse fuera, y si no se van, les hacen la vida imposible, menospreciando así a los más capacitados simplemente porque tienen más preparación, idoneidad y ética que ellos.

Y esa es la causa de que ya casi no exista la carrera administrativa, donde se conseguía subir, por concurso de méritos, a jefe de negociado, de sección o de servicio.

La mentira, el trabajo en negro, la ignorancia:

A esa mayoría de políticos, ni les gusta pensar lo que dicen, ni se esfuerzan en decir lo que piensan; casi nunca dicen la verdad, pero se creen investidos de ella, predicando y diciendo lo contrario de lo que piensan, porque les interesa un pueblo de analfabetos. Resumiendo: primero dicen lo contrario de lo que piensan y luego hacen lo contrario de lo que dicen; pero hacen lo que piensan, que es lo suyo y sus intereses.

Trabajan en negro con trato y pago de favores, ONGs dependientes de dinero público, empresas, ley de aforamiento, cuentas oscuras y opacas, etc.

Son ignorantes porque ignoran al ciudadano, porque no están preparados para gestionar ni dirigir, se amparan en la nueva carrera y profesión que ellos mismos han inventado: la política; con suculentos sueldos, a veces vitalicio, con jubilaciones escandalosas, etc. Se agarran a ello porque en la empresa privada no servirían para nada, no pasarían de un puesto base; con perdón de los puestos base, que son muy dignos.

La carencia de ética, la demagogia y el pasteleo:

La mayoría de los políticos no son personas éticas, hacen muchos pactos antinatura en secreto y a escondidas, engañando al votante que ha confiado en ellos, son sobresalientes en traiciones, crean nuevas leyes sin cumplir con las anteriores; son una pelea a ciegas que consiste en chantaje y extorsiones mutuas.

Han creado jueces y tribunales a su medida, tan inicuos como ellos; varias décadas vulnerando el estado de derecho. Las victimas han confiado en la justicia y ésta les ha sido reacia y hostil, por el contrario es elegante y espléndida con terroristas, separatistas y violadores. Para ellos la justicia sí tiene garbo y es ágil. Dijo Cicerón: “Hacer depender la justicia de las conversaciones humanas es destruir la moral”.

Está visto que nos parecemos en mucho a los toros, por eso hay tantos políticos que lo único que saben es dar cornadas al pueblo; tal vez debido a ello, algunos han prohibido los toros, que para eso ya están ellos.

Los políticos más inútiles y menos documentados inventan numerosas palabras sin significado ni contenido alguno, para que las cosas de las que hablan sean aún más incomprensibles y para que el ciudadano de a pie se quede con la boca abierta y aplauda hasta con las orejas. En definitiva, hablan mucho y no dicen nada, son penosos; pero ya se sabe, la ignorancia es atrevida y osada, lo saben todo de todos.“En España, de cada de cada diez cabezas, una piensa y las otras nueve envisten” (Machado)

La ignorancia es ladina y zafia reservada solo a los necios, porque mientras un necio en un largo discurso no dice nada, un sabio con una sola palabra lo dice todo.“El hombre sabio, incluso cuando calla dice  más que el necio cuando habla” (Fuller).

Están de acuerdo con la ley cuando esté de su parte, cuando no, la critican o la cambian: “Cuando lleguemos al poder derogaremos esa ley”.

Los políticos, en su mayoría, tienen cara de pastel porque se reparten entre ellos las tartas que cada día llegan al congreso, la sala nacional donde se hace la fiesta.

Los días que se habla y se elaboran los presupuestos para el año entrante, son los de mayor movida e interés para llevarse las tajadas más suculentas, pero no lo que es más conveniente para los ciudadanos o para es Estado.

El dinero, como no tiene pies, los políticos le ponen ruedas y engranajes; porque el dinero no es de nadie.

Conclusión:

Si, queridos amigos, se que también hay políticos validos, formados, éticos y morales, que miran al futuro para construirlo, que tienen vocación de servicio; pero son minoría, porque la mayoría miran al futuro para llevar el odio, la división, el enfrentamiento y el resentimiento por acción o por omisión: “divide y vencerás”.

Políticos que no incitan al odio ni a la guerra fratricida para sacar tajada de ello, porque al final la guerra siempre la pierden los que la provocan; que no levantan las tumbas de los muertos de hace casi un siglo, consiguiendo crear odio y enconamiento.“Porque en un país deprimido y oprimido como el que estamos, ni los muertos pueden descansar en paz”.

Políticos que encaren la legislación con normas sencillas y con leyes claras y precisas; que promueven leyes educativas para mejorar el resultado de los estudiantes, no para premiar a los más inútiles y serviles, enseñándoles ideológicamente aberraciones y golferías.

Que buscan la paz, el progreso y la verdadera democracia, no la democracia dictatorial de partido e ideología contaminante actual que llamándola “modélica transición” se ha convertido en una chapuza hecha a medida.

Esta última década quedará marcada y recordada, en el devenir de a historia, como la de los políticos malditos porque, de momento, son los oscuros héroes de la gran derrota, de su derrota; “porque el poder solo corrompe a los corruptos y hace más golfos e inmorales a los que ya lo era antes”.

Si con este artículo he provocado molestia alguna, lo siento; pero alguien tiene que decir lo que piensa sinceramente, aunque ello sea políticamente incorrecto; y ¡qué diablos! por eso no soy político ni he querido serlo en lo que llevo de vida. Sólo soy y me considero… un “veterano de España”. Un abrazo a todos.

Pedro Motas

1 diciembre 2019

Blog. generaldavila.com

ÉTICA PARA LA POLÍTICA (Día Mundial de la Filosofía) Pedro Motas

Después de cuatro elecciones generales en cuatro años, de idas y venidas, de dimes y diretes, de desconfianza, parálisis e incertidumbre en la vida pública española, parece que habrá un gobierno en breve. Sin embargo, este trasiego nos ha dejado un poso de enorme desconfianza hacia los políticos, de descrédito de la cosa pública, de cansancio y agotamiento de una actividad, la política, imprescindible para la convivencia y la organización de la vida social.

Por ello, reivindicamos la ética para la política. Esta reclamación tiene un sentido amplio. La política debe ser ética, pero también debe velar por que sus ciudadanos tengan herramientas para la propia reflexión ética, si aspira a lograr una sociedad sana y una convivencia pacífica.

Probablemente estemos en un tiempo en el que hablar de “ética política” parezca una contradicción en sus propios términos. Es esta ética y política una pareja extraña y actualmente ambas parecen caminar por senderos separados.

Lo relevante de la cuestión no es que esta aparente escisión sea un hecho hoy por hoy; lo más peligroso es que se asuma como natural. Seguramente no sea una tarea fácil encontrar ejemplos en los que la ética justifica la actividad política. Pero aunque las relaciones entre ambas son complejas y difíciles, resulta ineludible reflexionar sobre el alcance y límites éticos de la acción política y la gestión pública.

Ello es indispensable porque, de lo contrario, los intereses partidistas necesariamente se imponen y ganan la batalla al Bien Común. Pensar un ethos de la política no es confundir la visión moral del mundo y las exigencias de la acción política. La cuestión es cómo formular los deberes éticos de la política sin caer en el error de pensar que con eso ya hemos garantizado una buena política.

Hablar de “ética política” es en realidad hablar de “ética pública” o “ética para la política y la administración pública” y, por tanto, referirnos a ese ámbito de la ética aplicada relativa a los asuntos del gobierno y de las administraciones.

Por ello, cabe también definirla como la ética de las instituciones y organizaciones del sector público. Esto implica volver a reivindicar la vinculación necesaria entre la ética y la política. La reflexión política orientada al bien común, que es el encargo que la sociedad hace a sus representantes, debe ser ética.

Hablamos entonces de una misión ética de la política y la gestión pública pues éstas se orientan al Bien Común (interés general) y a la protección y capacitación de los ciudadanos. La forma en la que entendamos no ya quién es un ciudadano, sino qué es un ciudadano demarcará toda una lógica de la acción política.

El ciudadano contemporáneo perteneciente a un Estado democrático de derecho no es únicamente aquél que tiene capacidad de participación política, sino que es ante todo un ser humano, con sus límites y esperanzas. Esta condición de “humanidad” en el terreno político a menudo queda desdibujada, como si la persona que es ciudadana y que, por tanto, posee dimensión política, fuera un sujeto abstracto independiente de su limitación natural, que es precisamente dicha condición humana.

Y es por ello por lo que no hay que olvidar que la condición básica del ser humano es su vulnerabilidad, su susceptibilidad de ser herido, sufrir daño o perjuicio, recibir lesión física o moral. La realidad es que compartimos una identidad universal en el sufrimiento, el dolor y la vulnerabilidad.

No obstante, aparte de esta vulnerabilidad subjetiva, existe otra vulnerabilidad social, hoy llamada precariedad, asimétricamente distribuida, con individuos y grupos especialmente desvalidos donde el daño, el sufrimiento, el dolor, la crueldad, el abandono y la indefensión son fruto de situaciones, estructuras, procesos y factores sobre los que se puede intervenir y que pueden ser cambiados.

La acción de gobierno debe desarrollarse precisamente sobre ellos y a ellos deben dirigirse las políticas públicas de manera primordial. Esta afirmación implica dotar de un nuevo matiz singular a toda política que se pretenda ética.

Y es que para impedir, minimizar o mitigar el daño y el sufrimiento debemos cuidar. La vida humana es inviable sin ello y precisamente la ética del cuidado ha puesto en el centro de la reflexión filosófica la misma noción de cuidado.

Somos una especie social, con vínculos recíprocos (derechos y deberes), con compromisos de cuidado y responsabilidad social. No somos un grupo de individuos solitarios cuyas obligaciones mutuas se limitan a no invadir el espacio de los otros.

La vulnerabilidad y fragilidad del ser humano (y de nuestro entorno animal, social y natural) implican aceptar que una antropología relacional es condición sine qua non de nuestra supervivencia y viabilidad humana frente al individualismo de muchos modelos sociales contemporáneos.

El reconocimiento de la vulnerabilidad supone una crítica al mito de un sujeto independiente y descorporizado, un sujeto etéreo que no nace, ni enferma, ni envejece, ni pierde facultades, ni está limitado. En definitiva, un sujeto que no existe. Por el contrario, el estado que mejor nos caracteriza como miembros de una comunidad social es la interdependencia.

De estas consideraciones cabe afirmar que la noción de cuidado debe conformar y orientar la acción de gobierno. Ello implica dos cosas: por una parte, el desarrollo de la empatía, ponerse en el lugar del otro y, por otra, la exigencia de la responsabilidad: esto es, actuar con fuerza, coraje y eficacia, características propias de una buena gobernanza.

El hecho de que el ser humano sea un animal social, no proviene únicamente de que posea el logos, como anunciara Aristóteles en su Política, sino de su verdad íntima, su condición de ser vulnerable. Debemos aceptar que, en consecuencia, existen obligaciones sociales positivas de minimizar la inestabilidad y su distribución desigual. Existen obligaciones de cuidado que especialmente el Estado debe proporcionar.

Estas obligaciones se dirigen a la necesidad de desarrollar políticas públicas. Atañen directamente a las obligaciones de quienes integran el gobierno y a los funcionarios que se encargan de la gestión pública. Y se deben observar con el fin de reducir en lo posible el daño que se deriva de la condición vulnerable del ser humano.

Algunas de esas obligaciones son tan básicas y elementales como las de proporcionar alimento, agua potable, vivienda, atención sanitaria, educación, movilidad, libre expresión, etc. Estas expectativas de cuidado no se limitan a una esfera íntima o familiar, en función de una ideología de la naturalización de los sentimientos de compromiso, como acciones caritativas, estigmatizantes y voluntaristas, sin ningún tipo de responsabilidad social más allá de la responsabilidad individual o familiar.

Los deberes de cuidado tienen una dimensión social, pública e institucional, de modo que la ética del cuidado conforma el buen gobierno en una suerte de “solidaridad organizada” que configura lo que se denomina como una “ética pública del cuidado”, presupuesto de una “ética política” coherente.

El cuidado requiere del gobierno y la gestión pública dos roles entrelazados: la protección y el empoderamiento.

La protección se entiende no solo como aquella dimensión de la seguridad encarnada por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, sino también la incorporación de suficientes garantías sociales. Algunas de estas son seguridad social, prestación por desempleo, subsidios por incapacidad, salud pública, alimento y agua seguros, protección laboral y del consumidor, prevención de desastres o cuidado del medioambiente. Incluso protección en relación al poder del gobierno y la administración, para lo que son indispensables elementos de buena gobernanza como la transparencia, la apertura, la rendición de cuentas o la participación.

El empoderamiento consiste en la maximización de la libertad para alcanzar las metas y proyectos de vida de los ciudadanos. Comprende acciones como las comunicaciones, la educación pública, la intermediación financiera o el sistema legal y remite a la profesionalidad, eficiencia e innovación en las políticas públicas como facilitadoras necesarias de la realización personal y del desarrollo humano sostenible de la comunidad.

El objetivo de una ética política es conseguir una comunidad cohesionada y solidaria, desde el compromiso con el Bien Común y con la eliminación de todo aquello que erosiona y favorece la desigualdad en la sociedad. Solo una comunidad de este tipo puede garantizar la estabilidad necesaria para que los ciudadanos puedan llevar a cabo sus proyectos de vida en condiciones de libertad y dignidad.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

23 noviembre 2019

¿EXISTE UNA ESTRATEGIA MEDIÁTICA, SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA DE MANIPULACIÓN A TRAVÉS DE LOS MEDIOS? Pedro Motas Mosquera

La distracción:

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones sin importancia.

Es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la política, la ciencia, la religión, la economía, etc. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, sin ningún tiempo para pensar.

Crear problemas y después ofrecer soluciones:

Este método también es llamado:“problema–> reacción–> solución”.

Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el demandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: declarar estado de emergencia, ley antitabaco, ley del aborto, ley de la eutanasia, dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad.

O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

La gradualidad:

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante décadas.

Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad laboral, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes. Nos suena, ¿verdad?, tantos cambios hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicados de una sola vez y no de forma gradual como se ha hecho.

Diferir:

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.

– Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente.

– Segundo, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado.

Esto da más tiempo al ciudadano para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Dirigirse al público como criaturas de poca edad:

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental.

Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? – Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción más infantil y desprovista del sentido crítico de un adulto.

Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión:

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente neutralizar el sentido critico de los individuos.

Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o a inducir determinados comportamientos.

Mantener al pueblo en la ignorancia y la mediocridad:

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.

“La calidad de la Educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia entre éstas y la clases altas permanezca inalterable en el tiempo y sea imposible de alcanzar una auténtica igualdad de oportunidades para todos.”

Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad:

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser vulgar e inculto, mal hablado, admirador de gentes sin talento alguno, a despreciar lo intelectual, exagerar el valor del culto al cuerpo y el desprecio por el espíritu.

Reforzar la autoculpabilidad:

Hacer creer al individuo que solamente él es culpable de su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos.

Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico y social, el individuo se autoevalúa, se autoinculpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

Y sin acción, no habrá reacción ni revolución.

Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen:

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y los conocimientos poseídos y utilizados por las elites dominantes.

Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente.

El “sistema” ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo.

Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

En definitiva y como pregunta, queridos amigos:

¿creéis que existe una estrategia mediática, social, política y económica de manipulación a través de los medios, promovida y subvencionada por la clase política?

Como siempre, un fuerte abrazo.

Pedro Motas. Veterano de España

Blog: generaldavila.com

5 noviembre 2019

LOCURA DE VALORES (Pedro Motas)

Queridos amigos del Blog; en mi anterior artículo comenzaba de la siguiente manera:

“Desde los comienzos del presente Blog, y tras la presentación hecha por mi querido General Dávila, con el aval de otros queridos Generales a los que aprecio y respeto; la mayor parte de mis humildes artículos ha versado sobre los valores castrenses, en la sociedad civil, en la política, el humanismo, etc. Pero hoy quiero dejar patente, mediante el presente artículo, la falta de valores en nuestra sociedad, con repercusión en la política, los políticos y el paisano de a pie; que, con frecuencia, se muestra indiferente, aburrido e impotente ante lo políticamente correcto, que hoy día es lo más incorrecto de la política dominante.”

Y lo culminaba diciendo:

“Después de este artículo seguro que hay gente que piense que estoy desfasado, que no soy progresista, que vivo en el pasado, que soy un facha… pero, aun asumiendo todo ello, prefiero vivir ilusionado pensando en un mundo mejor, donde no se divida a la sociedad, donde no impere la ideología política como enseñanza a los niños, donde se respete a los mayores, donde la justicia sea igual para todos, donde los políticos actúen con vocación de servicio…

Y yo me pregunto ¿es tan difícil pensar así? ¿estaré loco y necesitaré tratamiento? Aun así, reciban todos ustedes un abrazo de este humilde loco deseoso de valores.”

Y dejándome llevar por esa locura de valores, permítanme que haga un resumen de lo que hasta ahora he escrito, referente a ello y concretamente en mi paso por la experiencia militar vivida en mi juventud, que me han servido para la vida civil.

Todo ello haciendo honor y justicia a los 100 años de La Legión y los 67 de La Legión Paracaidista.

 La amistad-compañerismo: enriquece, fortalece y ensancha el corazón del hombre y le hace invencible ante la adversidad. Es el más noble de los sentimientos y es siempre el más humilde.

El autocontrol: hacerse a sí mismo es un valor que va tomando forma en el ser humano a medida que crece en edad y en inteligencia y se va haciendo más autónomo, más responsable y maduro.

El conocimiento de uno mismo: es tarea de siempre y de todas las edades, ya que nunca termina. Nos permite averiguar lo que podemos llegar a ser sin perder la referencia y la guía de lo que debemos ser, de nuestros ideales.

La mirada hacia el interior: los hombres de hoy día viven hacia fuera olvidando el cultivo de la vida interior. La principal prueba del hombre consiste en enfrentarse consigo mismo.

La austeridad: es contentarse con lo que se tiene sin desear nada más. Cuanto más se tiene, más se desea, y en vez de llenar, abrimos un vacío. Nos lleva a compartir, nos enseña a saber disfrutar sin inquietarnos.

La disciplina: contrariamente a la opinión popular que la identifica con amenaza, humillación, castigo, etc… la disciplina significa enseñanza,  conjunto de estrategias adecuadas para despertar, alentar y motivar conductas positivas.

Esfuerzo: La verdadera decisión, el acto de voluntad sopesado y plenamente consciente, es aquel que nos alienta a un esfuerzo sin límites hasta el logro del objetivo propuesto. Hemos de elegir el éxito y no permitir las ideas de la derrota, porque quien admite la derrota ya está derrotado. Tras el esfuerzo está siempre latente la esperanza; y es en el pensamiento donde se libra la batalla definitiva del éxito o del fracaso.

Heroicidad: cada vez que se habla de heroísmo y de quienes realizan hazañas heroicas, de inmediato evocamos una situación extraordinaria y excepcional. Al decir “héroes” vienen a nuestra mente las figuras de grandes guerreros ganadores de cien batallas. Pero ser héroe consiste en ser uno mismo, el que lucha por la Patria, el que logra ejemplificar con su acción la virtud como fuerza y excelencia.

Quedan sin definir más valores como patriotismo, sacrificio,honor, etc… pero como no quiero cansar a la audiencia, termino mi locura definiendo el valor como la convicción razonada y firme de que algo es bueno o malo y de que nos conviene más o menos. Pero estas convicciones o creencias se organizan en nuestro psiquismo en forma de escalas de preferencia. Reflejando la personalidad de los individuos y son la expresión del tono cultural, afectivo, social y espiritual, marcado por la familia, la escuela, la universidad, la milicia y la sociedad que nos ha tocado vivir.

“El valor no se falsifica; es una virtud que escapa a la hipocresía” (Napoleón)

Reciban un abrazo de Pedro Motas, veterano de España.

Blog: generaldavila.com

21 agosto 2019

LA FALTA DE VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Pedro Motas

Desde los comienzos del presente Blog, y tras la presentación hecha por mi querido General Dávila, con el aval de otros queridos Generales a los que aprecio y respeto; la mayor parte de mis humildes artículos ha versado sobre los valores castrenses, en la sociedad civil, en la política, el humanismo, etc. Pero hoy quiero dejar patente, mediante el presente artículo, la falta de valores en nuestra sociedad, con repercusión en la política, los políticos y el paisano de a pié;que, con frecuencia, se muestra indiferente, aburrido e impotente ante lo políticamente correcto, que hoy día es lo más incorrecto de la política dominante.

A medida que avanzamos de generación en generación vemos como los valores han perdido valor dentro de las sociedades. Vemos como los jóvenes van perdiendo el respeto a sus mayores y como le dan valor a temas tan superfluos como la moda, la vanidad, la superioridad. Perdiendo así, el sentido de cooperación con sus semejantes. Todo esto juega un papel protagónico en la crisis social por la que atraviesa el mundo entero y en especial nuestro país. Debido a los altos índices de delincuencia, violencia doméstica, niños en situación de calle, abandono de personas mayores, tráfico de drogas, de personas y agresión sexual, entre otros tantos males que nos agobian.

Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a día. La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del stress diario y aupado por la tecnología dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

Los valores humanos. Dignidad. Valores Humanos. Son aquellos que perfeccionan a la persona. Respeto. Honestidad. Responsabilidad.

El fin del siglo XX es considerado por muchos conservadores como el inicio de la decadencia de los valores sociales hasta llegar a los comienzos del siglo XXI, llamado por los historiadores la era postmoderna; en la cual se puede observar una fuerte crisis de valores, enmarcada en una violencia generalizada en el individuo, sentimientos de superioridad, vanidad, egoísmo, indiferencia, entre otros tantos que sumergen a la era actual en la amoralidad.El hombre postmoderno, ha abandonado las enseñanzas de sus antepasados y decide vivir su presente con una actitud despreocupada, para que no le pase lo mismo que a Prometeo.

El postmodernismo, se puede definir como el tiempo del “YO”. Tras la pérdida de confianza en los proyectos de transformación de la sociedad, el hombre actual piensa que sólo cabe concentrar los esfuerzos en su realización personal y comienza a sentir que es posible vivir sin Ideales. Lo importante es conseguir poder y dinero, no importa cómo; disfrutar la vida al máximo y comprarse autos, joyas, ropas, mansiones y cosas que llenen su vanidad y lo hagan sentirse superior a los demás. Es muy triste ver esto, ya que, el pilar fundamental de la sociedad ha pasado a un segundo plano, es decir, el hombre de hoy abandona a su familia para poder llenar todas sus vanidades. Convirtiendo a Narciso (el hombre enamorado de sí mismo, que deja transcurrir su tiempo admirando su imagen en la fuente) en el signo de esta era postmodernista.

Los valores, no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía, algunas ONGs sin escrúpulos que solo van a lucrarse a costa de los demás y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.

Es imprescindible rediseñar y volver a educar a la sociedad, empezando desde los niños que son el pilar fundamental del futuro. Debemos introducir en las primeras etapas de la educación asignaturas donde se siembren valores sociales; haciendo renacer conductas morales y éticas.

Para tener una concepción positiva de la vida, hay que empezar por respetarse a uno mismo, es lo que llamamos el autorrespeto. El autorrespeto está muy ligado a la autoestima. Para querer y respetar a los demás, se debe comenzar por quererse y respetarse así mismo, así como también se debe respetar al medio ambiente.

No se puede seguir buscando responsables de la violencia, más bien asumir compromisos sobre que podemos aportar para minimizarla. Incentivar el amor entre los semejantes y no el odio. Fomentar el amor a la patria y a la familia. La familia es la base de la sociedad; los padres educan y los colegios colaboran enseñando.

Incentivar no solo en los colegios sino en los foros sociales valores tales como la amistad, cooperación, justicia, equidad, confianza y tolerancia. Que estos valores sean tomados en cuenta como premisa del trabajo en equipo de las comunidades.La religión también es parte fundamental de la sociedad, el ser humano debe mantener creencias religiosas y sentir temor al castigo moral.

Después de este artículo seguro que hay gente que piense que estoy desfasado, que no soy progresista, que vivo en el pasado, que soy un facha… pero, aun asumiendo todo ello, prefiero vivir ilusionado pensando en un mundo mejor, donde no se divida a la sociedad, donde no impere la ideología política como enseñanza a los niños, donde se respete a los mayores, donde la justicia sea igual para todos, donde los políticos actúen con vocación de servicio…

Y yo me pregunto ¿es tan difícil pensar así? ¿estaré loco y necesitaré tratamiento? Aun así, reciban todos ustedes un abrazo de este humilde loco deseoso de valores.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2019

REFLEXIONES DE UN ESPAÑOL DESENGAÑADO DE LA POLÍTICA. Pedro Motas

A mucha gente le parecía un sueño el fin de la dictadura del pasado siglo en España. Sin embargo, al entrar en la nueva etapa democrática, a medida que transcurría, año sí, año no, era calificada y adjetivada como “modélica transición”, llegando a calificarla como “democracia ejemplar, consolidada y madura”.

Pero por mi parte, hoy en día, tengo la impresión de que entramos en un profundo sueño de pesadillas y engaños, fruto de quienes han estado y están al frente de los partidos políticos y de los sucesivos gobiernos de turno; sueños que vislumbran más sombras que luces y sobre todo mucha oscuridad.

Es por ello, que no podemos seguir mirando a otro lado y apartar la vista de aquello que nos hiere en lo más profundo. El silencio es de los muertos y aunque el dolor sea nuestro, nunca lo será el silencio mientras estemos vivos. Entre tanto, los políticos van a lo suyo, sin preocuparse del bien común y metiendo la pata en todo.

¿Cómo vivir en una nación tan desquiciada y desmantelada, cuando la mayoría opta por callar y guardar silencio, asumiéndolo todo? Habrá que hacer algo, porque de lo contrario terminaremos todos desquiciados, enajenados y locos. Me ha parecido oportuno que mis humilde reflexión vaya encaminada a retratar la figura de los políticos que son los personajes clave sobre los que recae tanto desajuste.

Me gustaría hacerlos sentir grandes, pero llego a la conclusión de que los veo como los seres más pequeños y miserables de mi querida España; se creen grandes porque tienen el poder de humillar y aplastar al pueblo en sus tradiciones, creencias y patriotismo.

Viven como Alicia en el País de las Maravillas, sin problemas, como auténticos reyes, con todos los beneficios, por encima del pueblo llano que soporta la mentira, la prepotencia y la chulería. El mayor problema no es el paro, ni tan siquiera la economía; el mayor problema son ellos, que no valiendo para otra cosa se agarran a la nueva carrera de élite: “la política”.

En esta reflexión no pretendo ni excederme ni sobrepasarme, tal vez me quede corto y comprendo que se sale de los parámetros a los que nos tienen acostumbrados la expresión de lo “políticamente correcto”, pero prefiero acogerme a la libertad de expresión.

Comprendo que la crítica que hago es una mezcla de roca granítica, o un conglomerado duro y difícil de ingerir para los estómagos débiles y mentes enfermizas de los políticos, pero se lo merecen porque todo lo hacen por afán del tener y del poder, esto es lo único que les mueve en sus retorcidas formas de hacer política.

Comprendo que es una crítica atrevida, pero con la certeza de saber que la mayoría del pueblo auténtico y honorable ya está harto de todos los desmanes y trapisondas; y la tranquilidad de poder sentirme feliz al compartir mi humilde reflexión sabiendo que para algo bueno pueda servir.

Y para finalizar… hasta ahora he escrito con otro estilo mis artículos, pero debido a la situación que estamos viviendo día a día en nuestra querida España; y a que dentro de unos días voy a estar, como todos los años, en un monasterio reflexionando para aclarar mis ideas, estoy dispuesto a seguir compartiendo mis humildes reflexiones con todos vosotros, pero sólo si mi querido General Dávila lo considera oportuno y conveniente.

“Con un poder absoluto, hasta un burro puede fácilmente gobernar” (Conde Cavour)

“No todas las naciones gobernadas por personas sabias y honradas llegan a ser grandes; pero si todas la grandes naciones son gobernadas por necios y corruptos, van derecho a la ruina” (D. Serna)

Un abrazo a todos.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

5 julio 2019

POLÍTICA, HUMANISMO SOCIAL Y RESPUESTA AL MIEDO Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos:

Se ha dicho que sobre el hombre moderno recaen grandes amenazas que hacen que viva con miedo. Amenazas sobre su trabajo, la política, los políticos, los excesivos impuestos, España… Temor por nuestro futuro inmediato, por el futuro de nuestros hijos, a perder o a que nos quiten lo que hemos conseguido con tanto esfuerzo.

Estas amenazas pueden convertirse de manera imprevisible en objeto de “alienación”, término muy querido por las teorías marxistas. El drama de la existencia humana consiste en que los frutos del trabajo, de nuestro espuerzo, que es la parte esencial de nuestra vida, son entregados y no sabemos su destino ni si han merecido la pena.

El humanismo social y cristiano tiene respuesta a este drama.

1º. El verdadero sentido del progreso técnico es que vaya de acuerdo con el progreso moral y espiritual del hombre; es el que hace avanzar (progresar, no en el sentido que le da la izquierda), y no retroceder; es el que hace prevalecer el bien sobre el mal en el mundo; es el que hace crecer el amor social y el respeto a los derechos ajenos; es el que promueve la generosidad frente al egoísmo; y es el que promueve el amor a la patria frente a los nacionalismos  radicales.

2º. El orden moral tiene unas exigencias que implican la prioridad de la ética y la moral sobre la técnica; la prioridad de las personas sobre las cosas; la prioridad del espíritu sobre la materia. El desconocimiento o el incumplimiento de esta sencilla escala de valores, explican los males que aquejan al hombre, en nuestra querida España y al mundo.

3º. La confrontación entre humanismo y materialismo se pone de manifiesto en que aquel propugna librarse de la esclavitud de quienes miran a “tener” más que a “ser” más. El humanismo defiende que el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Y ello es así porque la dignidad del hombre está en ser persona, y porque en la tenencia de bienes materiales, todos los hombres valemos lo mismo.

4º. El sentido esencial de los poderes públicos es actuar para el bien común o los intereses generales a través de la participación de la sociedad concretada en elecciones libres; y no en interés particular, ideológico o de partido. En la relación bien del ciudadano/bien común, deben rechazarse las abstracciones del segundo en detrimento del primero. El bien de las personas en su dimensión comunitaria se concreta en programas, sistemas o regímenes políticos.

5º. La solidaridad debe buscar instituciones y mecanismo adecuados, tanto en los intercambios (guiados por una sana competencia), potenciación de la clase media, como en una amplia e inmediata redistribución de la riqueza, para que los pueblos y las regiones en vías de desarrollo puedan colmar sus exigencias vitales básicas y avanzar gradualmente.

6º. La conversión de mentalidades y de corazones, que es una constante del pensamiento y de la doctrina cristiana, requiere el compromiso de políticos, de hombres y de pueblos libres.

7º. El desarrollo económico tiene una perspectiva universal que no puede desconocerse. Si se desconoce, la mera categoría de progreso económico se convierte en una categoría superior que subordina el conjunto de la existencia humana a exigencias parciales y concretas, disgregando la sociedad que acaba ahogándose en sus propias tensiones y excesos.

Y ahora os preguntaréis, queridos amigos, si estas siete respuestas son aplicables en los momentos políticos y económicos que vivimos, no sólo en España sino en Europa. Os diré que sí los son, pero que no se aplican, por eso nos va como nos va. Esperemos que el futuro inmediato que nos espera sea, por lo menos, normal, sosegado y el que nos merecemos como país.

Un fuerte abrazo con el grito de ¡¡¡ Viva España !!!

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2019