“Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos”, dice el “Espíritu de Compañerismo”, del Credo de la Legión. Es el compañerismo, la confianza y solidaridad, la base de la relación de unos hombres que caminan por el sendero de la incertidumbre del combate. Nadie quedará, jamás, abandonado a su suerte, cueste lo que cueste. Jamás solo en la paz, jamás solo en combate, jamás solo en la vida o en la muerte. No quería hoy hablarles del Credo de la Legión pero algunos comentarios criticando la repatriación del sacerdote Miguel Pajares, infectado por el virus del Ébola, y la religiosa Juliana Bohi me han hecho meditar lo injusto e inhumano que resulta cuantificar desde parámetros económicos, estadísticos o partidistas el servicio y la entrega a los demás. Recordaba la grandeza de ese espíritu, el compañerismo, que ha dejado escritas páginas de gloria por no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer
todos. Recordar y meditar mientras se me revolvían las tripas al leer irrepetibles frases de insulto por la repatriación, elaboradas con temperamento bilioso y dañina intención. Hay enemigos que sólo aparecen y responden con su violento sentimiento de odio cuando surge el honor y la honra. No comprenden que hay héroes que asumen el riego de la muerte por otros, para dar vida a otros; incluso solo para dar compañía a otros.
Médicos, enfermeros, policías, bomberos, soldados…y también religiosos, con los que se tiene en ocasiones una especial y recurrente saña, forman parte de esa sociedad valiente que se atreve a dejar la paz de su entorno y asumir el riesgo atraída por el llanto del sufrimiento ajeno. No es la duda o el insulto lo que se merecen, mucho menos el abandono y la soledad. Entre la violencia, el sufrimiento, el odio y tantas miserias, siempre surgen experiencias positivas que te hacen vivir auténticos valores humanos y morales. Son estos valores los que engrandecen a las naciones y sirven de ejemplo al mundo; también las reacciones de sus dirigentes.
Miguel Pajares no quiso abandonar a sus hombres hasta que ya no pudo más y su enemigo Ébola le hizo caer en el combate contra la enfermedad. Nunca pensó en que aquello le podía llevar a ver cara a cara a la muerte, y si lo pensó no lo hizo dos veces. Miguel Pajares siempre pensó que él jamás iba a ser abandonado. Miguel Pajares siempre pensó en el compañerismo, la amistad, la unión y el socorro, la fraternidad y la camaradería. Porque Miguel Pajares creía que su vida no sería valorada en términos de factura a la que alguien tuviese que poner el sello de pagada. Por eso y mucho más había que repatriar a Miguel Pajares y no abandonarle jamás en el campo. Miguel Pajares es un ejemplo, una lección de humanidad que ninguna universidad enseña; es un revulsivo para egoístas y embaucadores. Miguel Pajares es un hombre de Dios, un hombre bueno y hasta eso, o por eso, alguno le critica.
¿Podemos abandonar a los cientos de Miguel Pajares que humildemente se dejan la vida por los demás? El patrón económico es la injusticia que ahora nos mueve (y dejo pasar ejemplos que a todos nos escandalizan y que vivimos a diario). Porque en estos últimos años más que la España pobre, algunos la han convertido en la pobre España. Son muchos los que necesitan nuestra ayuda, hasta la extrema necesidad. Son muchos los que por ello no vacilan en derramar el tributo de su sangre, su juventud y esperanza. Jamás se quejan. Pero mientras unos dan todo lo que tienen, la traición es el juego de la retaguardia y la verdad se esconde entre intrigas y enredos. El día que dejemos de dar a nuestros compatriotas la más excelsa prueba de compañerismo, no abandonar al caído hasta dar la vida por él, no merecerá la pena luchar por esta gran Nación. Una repatriación necesaria para un humilde héroe de la solidaridad. No está de más que la Gran España se implique absolutamente, hombres y recursos, para mostrar que además de los foros económicos, el grito que hoy recorre el mundo es el de la humildad y la solidaridad. Algunos todavía no se han enterado de que no solo de pan vive el hombre.
A la hora del riesgo son legión los que hubiesen aceptado ir a buscar a Miguel Pajares, con o sin protección, porque la muerte no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.
General de División (R)
Buenos días, General Dávila. De nuevo, un artículo que pone los puntos sobre las íes. He podido leer bastantes comentarios poniendo en debate lo que en cualquier otro país se daría por descontado, y muchos de ellos hacen referencia argumental a la condición de religioso de D. Miguel Pajares. Así, creo que el «núcleo» del problema, el «núcleo» del debate es ideológico, pues si D. Miguel Pajares no fuera religioso, sino de alguna otra organización (de las que se arriesgan, y de las que sólo visitan para la foto y la subvención), la «marea» de protestas sería a favor de la repatriación inmediata, costase lo que costase, y de eso hemos tenido pruebas en el pasado.
Esta motivación ideológica, para no hacerse tan evidente (pero que da aroma a muchos comentarios), se camufla y «apoya» haciendo la llamada al miedo, que es cosa que muy pocos aprenden a dominar y a medir. El miedo sin mesura, junto al odio, es de los peores sentimientos, porque destruye sin beneficio, hace que la gente se conduzca a tontas y a locas, esclava de la desesperación, haciendo olvidar la guía de lo que es importante y, así, el miedo es lo opuesto al saber quiénes somos y para qué estamos. Esta Nación se ha creado y sobrevivido hasta ahora gracias al compromiso de multitud de gentes que han expuesto lo que fuera necesario por sus creencias, aquí y en donde fuera menester, y que daban fama y honraban a todos, no gracias a cobardes o a pusilánimes, que cambian el amor propio por la mera supervivencia al albur del destino. España se está olvidando de sí misma. No sobrevivirá una nación de «listos», preocupados sólo por su beneficio y destino, sino una nación en la que se sepa honrar y tomar como ejemplo a los buenos y a los generosos.
Reciba un abrazo.
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Triste sociedad, en la que la valentía ya no es cualidad preciada; triste sociedad en la que el cobarde, lejos de esconderse y taparse en su propia vergüenza, se ufana de su condición; triste la sociedad que hace del agradecimiento el más caro de los lujos, y de la míserable mezquindad la más sabia de sus cualidades; triste sociedad la que desprecia la lealtad, porque la lealtad obliga a los hombre a no ser cobardes…
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¿Y no cree que sólo un cobarde abandonaría a todos sus compañeros (concretamente 12) a su suerte en ese campo de batalla, dejándolos a su suerte? Ni siquiera ha venido a curarse: el ébola no tiene cura.
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No creo que usted sea nadie para tildar de cobarde a D. Miguel Pajares. Lea su vida y entrega a los demás.
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¡Cuanta razón tiene!
Un fuerte abrazo
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¡Que razón!
Aquí las ideologías nos acabarán por destruir. Además o están sustentadas en el conocimiento sino en la víscera.
Un abrazo amigo.
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He buscado sobre su vida, y lo único que he encontrado es que fue maestro hasta su jubilación, momento en el que se fue a Monrovia para impartir misa y extremaunción a enfermos en un hospital. Hasta ahí nada destacable o al menos nada diferente de lo que hacen millones de españoles que ayudan a ONG. Quizás usted, que si sea alguien para opinar sobre este señor, me pueda ilustrar un poco. Me temo que el personaje no es tan conocido como para encontrarlo en libros o la wikipedia. Disculpe mi ignorancia.
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Por supuesto la humildad acompaña a los grandes hombres.
No tiene importancia y no es necesaria la notoriedad. Sigamos nuestro camino con sinceridad y sin tachar de cobarde a nadie(a nadie)(ni con ironía).
Estoy a su disposición. Un saludo.
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¿Quien da mas en este mundo embustero?
la verdad no vale nada
si se compra con dinero.
Ayer soñé que era bueno,
que todo tenia sentido,
despierto veo que es mentira.
Alonso, tu mundo
nunca fue el mío.
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Miguel Pajares se arrepentirá de no haber aplicado el espiritu de compañerismo al no haberse plantado ante «la medida política» con un «o vienen mis compañeras infectadas conmigo o no me llevan»…
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Reblogueó esto en Verdades que ofenden...
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La hermana Catherine desde el hospital de Monrovia:
“España no nos ha sacado de aquí porque somos negros” http://www.infolibre.es/noticias/politica/2014/08/07/catherine_una_las_infectadas_por_ebola_quot_nos_quieren_sacar_aqui_porque_somos_negros_quot_20390_1012.html?utm_source=twitter.com&utm_medium=smmshare&utm_campaign=noticias
¿Por qué su compañero Miguel Pajares no aplicó el espiritu de compañerismos en esta ocasión?
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Nunca pienso en como actúa el otro sino lo que debo hacer por el otro.
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No debemos perder de vista la naturaleza de esta misión de rescate, que no es otra que la de la REPATRIACIÓN.
Y por definición sólo es posible (por parte de un estado) beneficiar a LOS PROPIOS ciudadanos de su nacionalidad.
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Estoy de acuerdo. Mis saludos.
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a ver con otras palabras: LA POLITICA DE REPATRIACIÓN no debería influir en el espiritu de compañerismo entre compañeros de una misma hermandad o congregación,tal y como el «compañero» permitió…
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Por mi no es necesario que insista. Entiendo su postura y yo ya he dado la mía. Por cierto la han atendido y entendido más de siete mil personas.
Gracias por su atención y quedo a su disposición.
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Reblogueó esto en El Blog de José Blas Molinay comentado:
Si nunca hemos de dar la espalda a un hermano, menos aún a aquel hermano que entrega su vida, la arriesga, e incluso la pierde por ayudar a sus semejantes.
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Si nunca hemos de dar la espalda a un hermano, menos aún a aquel hermano que entrega su vida, la arriesga, e incluso la pierde por ayudar a sus semejantes.
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Muy de acuerdo. ese el espíritu de mi artículo. Gracias.
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Con el debido respeto , mi general, ¿¿porque no ensalzan también el espíritu de compañerismo con los afectados de hepatitis C, a los cuales nuestro gobierno no subvenciona la vacuna , debido a su «elevado» coste (80.00€ cada una) cuando dicha vacuna, esta certificado que es efectiva??….por que esta discriminación??
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Lo ensalzo con cualquier cosa que lo merezca pero sinceramente, y con el debido respeto, no entiendo muy bien su pregunta a mi dirigida en plural.Me suena a exabrupto que nada tiene que ver con lo que expongo. Ensalzo lo justo y equitativo y nada me llevo ni tengo intereses de ningún tipo. Siento que no me haya entendido. El compañerismo se practica desde la proximidad es decir «projimidad» (próximo es decir prójimo).
Respetuosos saludos.
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Que yo sepa nada tengo( tenemos)que ver con el Gobierno
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Bien, pues ya lo tenemos aquí.
Está muy bien no abandonar jamas a un hombre en el campo hasta perecer todos, pero eso debe quedar para el legionario, no creo que deba hacerse extensible de manera gratuita a la población civil.
¿Qué necesidad hay de repatriar desde África a enfermos portadores de un virus aún lo suficientemente desconocido como para provocar el primer contagio en Europa después de haberse tomado -supuestamente- todas las medidas posibles de precaución? ¿Por qué pretendemos compararnos a EE.UU. cuando no tenemos sus mismos medios ni capacidad de aislamiento para estos casos? ¿Para qué tanta parafernalia si luego se han visto imágenes de conductores de ambulancia trasladando al enfermo sin la protección en la cabeza (todos los que nos hemos puesto algo parecido sabemos que esos trajes dan mucho calor)? ¿Cómo asumir después de que se nos ha tratado de convencer de que no existía riesgo que una enfermera se ha contagiado y ha andado libremente por el territorio patrio durante al menos 6 días?
¿No hubiera sido más lógico «no abandonar a un hombre en el campo» tratándole en África, y evitando importar un virus letal a España, y por extensión Europa? ¿Por qué arriesgar la vida de la población española, nuestros niños incluidos, trayendo a personas con enfermedades inexistentes aquí?
Como ve, no coincido con su opinión en este caso.
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Interesante su opinión y es compartida por mucha gente, lo sé.Cuando afecta a alguien de nuestro entorno familiar la opinión cambia.
Es un interesante y profundo tema a tratar. Sigo opinando que hemos hecho lo correcto. Otra cosa es hacerlo mal y sin las debidas garantías.
Es, por ponerle un ejemplo, como arriesgar la vida de tus hombres en combate de manera temeraria e innecesaria.
En cualquier caso hay ocasiones en las que hay que correr riesgos «necesarios» y en los soldados es práctica habitual. Comprendo que la sociedad no lo haga. En ocasiones con insolidaridad, El riesgo está en vivir cada día. Debería ser echando una mano al de al lado. Todavía existen héroes aunque comprendo que no debe implicarse a los demás en el heroísmo
Saludos.
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Reblogueó esto en antoniofernadezgiraldo.
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Mi querido General, en su día no participé con comentario sobre este artículo, y no recuerdo el por qué; no obstante, como nunca es tarde… lo hago a continuación con un punto de vista diferente: El heroísmo de los que afrontan los problemas humanos directamente, con carácter legionario, como D. Miguel Pajares por su decisión en cumplir con su obligación y conciencia; la indecisión híbrida de algunos que nunca se mojan en nada; y la cobardía de otros que sólo se fijan en la oportunidad y el momento…
El heroísmo de D. Miguel ha quedado suficientemente demostrado por sus hechos y su vida, sin embargo la indecisión de algunos y la cobardía de otros es lo que quiero dejar constancia en lo que sigue:
LOS INDECISOS… ¿COBARDES?
La indecisión es muy molesta, tanto para el indeciso como para sus posibles víctimas. Un gobernante, un jefe de empresa, un profesional, un religioso, no pueden ser indecisos; por lo menos en determinados momentos han de tomar partido rápidamente. En otros casos, pueden decir, claro: “Lo pensaré”. Pero los indecisos no piensan y, al cabo de varios días están en el mismo sitio que antes. Por eso es sabio aquel aviso que leí: “Cuando te pares a pensar… no olvides volver a ponerte en marcha”.
Decidir es simplificar y, en consecuencia, eliminar mil posibilidades para escoger una sola. Y vivir es decidir. Y, para hacérnoslo más difícil, el tunante de Tayllerand escribió que “La política consiste en escoger entre inconvenientes”, y en la vida estamos continuamente escogiendo entre inconvenientes. Por todo ello, las personas excesivamente sensibles, que ven con excesivo detalle los mil aspectos de una cosa, son indecisos (¿cobardes?): no se atreven a “mojarse” (es decir: son orgullosos; no aceptan el riesgo, el posible fracaso, que es la única vía para alcanzar, acaso, el éxito y el mérito). Esos indecisos se quedan paralizados ante una opción, hipnotizados como el pajarillo ante la serpiente.
En este sentido se cuenta aquello del señor que quería construirse una casa y, ante el proyecto que el arquitecto le presentaba murmuró: “Ponga usted unos servicios aquí… y otros allí. No: unos allá… y otros acá…No…”. El arquitecto le cortó: “Perdone: vamos a poner sólo unos servicios, porque, tal como es usted, mientras cavilaría a cual de ellos acudir, se lo haría en los pantalones”. El indeciso (a no ser que se aconseje con una mujer, porque las mujeres son decididas y, como decía Pla, “tranquilizan y hacen dormir”) el indeciso se lo hace en los pantalones.
En vísperas de elecciones, se habla de los indecisos: “deciden los indecisos”. Y es verdad que hay una franja de votantes que no saben por dónde tirarse y son, a veces, los que dan la balanza. ¿Estamos en sus manos?…
Y como siempre, felicidades por el oportuno y valiente artículo; y un fuerte abrazo legionario.
Pedro Motas
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Sí, Señor muy oportuno y además entretenido. Un fuerte abrazo Don Pedro.
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