JUICIO AL AVARO Y AL TONTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Luego el verdadero método, cuando hay que mandar hombres, consiste en utilizar al avaro y al tonto, al sabio y al valiente y en dar a cada cual la responsabilidad en las situaciones que le convienen. No confiéis a la gente tareas que no pueden cumplir. Haced una selección y dad a cada cual responsabilidades adecuadas a sus cualidades>>.

Los tenemos. Avaros, tontos, sabios y valientes. No es necesario buscarlos, pero sí es necesario hacer la selección para asignar las adecuadas responsabilidades.

Hay dos irresponsabilidades especialmente graves:

-El abandono de España, de la unidad de España, un hecho constatado, en manos del independentismo.

-Los asesinos de la banda terrorista ETA enaltecidos, ocupando las Instituciones, gracias a un Tribunal Constitucional ad hoc, inspirado por el PSOE de Zapatero.

El resto de lo malo que acontece es consecuencia.

En cualquier país culto y civilizado el PSOE debería haber desaparecido del mapa electoral. Aunque solo sea por esto.

Está pasando ahora, hoy, con consecuencias muy graves: mañana.

Hay mucho más.

<<Sí, amigo; ser honrado, según anda hoy el mundo equivale a ser escogido uno entre diez mil>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2019

BURRO SE ESCRIBE CON V. EL AVC TAMBIÉN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde el año 2005 la Fundación del Español Urgente (La Fundéu BBVA) hace verdaderos esfuerzos para que se haga un buen uso del idioma español en los medios de comunicación. Es una fundación fruto del acuerdo entre el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria  y Agencia EFE, y cuenta con el asesoramiento de la RAE. Hoy junto al Instituto Cervantes y la Real Academia Española son las entidades que mejor cuidan el uso y la norma del español. Su magnífica labor va más allá de los medios porque se ha popularizado, gracias a Dios, y recibe a diario miles de consultas. Imprescindible para todo el que se preocupe, aunque solo sea por educación, del uso adecuado del español.

Tengo en mis manos la portada de ABC (edición de Sevilla) del pasado día 14 y ante mi extrañeza, no creer lo que leo, orejas de burro en la escuela de verano, consulto a la Fundación del Español Urgente que siempre responde con rapidez y argumentos. Lean: <<La ministra de Hacienda anuncia los trámites para convertir este área del puerto de Sevilla en una de las más grandes de España>>. Se refiere a la zona franca. El error es de concepto.

La respuesta no se hace esperar. Debería decir: <<esta área>>. https://www.fundeu.es/consulta/esta-area-29/

Da pereza explicarlo. Al cole una semana y asunto resuelto.

Grave error del ABC. Mejor poner burro con v. Acentúa el término y eso, en ocasiones, lo hace disculpable. Lo malo es tener el concepto equivocado.

«Limpia, fija y da esplendor», es el lema de la Real Academia Española. Debería serlo también de los medios de comunicación.

Sin duda que un error lo tiene cualquiera, pero debería tener consecuencias.

“Garantía: Compromiso temporal del fabricante o vendedor, por el que se obliga a reparar gratuitamente algo vendido en caso de avería”, dice el Diccionario de la RAE.

El pasado día 14 el periódico ABC se ha vendido con avería, grave, tan grave que ya no sé si es ABC o AVC.

Que me devuelvan el dinero. ¿O ha caducado la garantía?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 agosto 2019

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (56) 20 DE SEPTIEMBRE. FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN ESPAÑOLA

Camino del Centenario de la fundación de la Legión,

3267542_640px

El 20 de septiembre de 2020 se celebrará el Acto Central del nacimiento de la Legión, fecha que, aunque no es exactamente la de su fundación, quiso el fundador aceptarla como tal debido a que fue el día en que se alistó el primer legionario.

Han pasado 100 años. Llegamos con alegría -y algo de preocupación- al Centenario fundacional. Es buen momento para empezar a reflexionar y alcanzar la histórica fecha con los honores que esta unidad se merece, con la verdad por delante.

No sin dificultades la Legión ha sobrevivido a lo bueno y a lo malo, que todo tipo de intenciones han sobrevolado por esta gloriosa unidad que ha sabido mantenerse en el blocao o irrumpir en las alambradas, dependiendo de los avatares del combate.663

Todos los que vistieron la camisa legionaria, la visten, o la vestirán, y los que sin vestirla la llevan en el corazón, tienen  el compromiso de que la Legión perdure sobre los tiempos. Es un deber contraído en honor a aquellos que vivieron y murieron con el pensamiento puesto en la Legión y en España.

Su espíritu debe seguir siendo el ingrediente que la hace única y sin igual, de ciega y feroz acometividad, a la vez que inmensa en la fraternidad que hace hermanos a los hombres de las más diversas condiciones.

A la Legión en ocasiones se la conoce más por los tópicos al uso o por historias pintorescas y emocionales que por su auténtica realidad, y esto no le ha beneficiado en nada. El desconocimiento y la falsedad de muchos de los datos que se han aireado a lo largo de la historia, han deformado la realidad de este glorioso cuerpo que, en algún momento no muy lejano estuvo al borde de su desaparición. El desconocimiento también existe en el mundo militar desde donde no siempre se han tenido las mejores intenciones y, en algún caso, simulando cambios aparentemente sin importancia, se ha intentado despersonalizar esta unidad suprimiendo o cambiando sus ritos y símbolos.

La Legión desde sus inicios es una unidad que contagia, un ejemplo a seguir por su entrega y profesionalidad. Después de más de noventa años así continúa a la vez que evoluciona adaptándose a las nuevas situaciones sin cambiar una coma de su espíritu fundacional.397757_371141179649443_117552680_n

No son razones de índole material las que han llevado a la Legión a escribir una gloriosa historia de cumplimiento del deber y sacrificio. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir sólo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Al margen de la formación técnica, de la preparación, de la instrucción y el adiestramiento, la camaradería y la fraternidad, forjan unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo.

1286382734_g_0Con ese espíritu la Legión se crea apostando por la modernidad en cuestiones orgánicas, de armamento, uniformidad, logística de campaña así como con la introducción de una adecuada proporción entre elementos de maniobra y fuego, evolución radical que permitía organizar una base de fuegos muy potente y próxima a la maniobra de las compañías. Así mismo se introdujo un elemento muy importante y pionero en España: el fusil ametrallador.

Pero si importante es la orgánica, el material, la organización…, el cambio más profundo que se produce es el de la mística, su base espiritual que es su fundamento y vida.

Todo queda resumido en uno de los compendios más bellos y sublimes que sobre la milicia se hayan podido escribir “EL CREDO LEGIONARIO”.credolegionariooriginalne0

Es la base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella.  Porque la Legión, nos dice su fundador, es también religión y sus oraciones están en él comprendidas: las del valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte y Amor a la Bandera.

La historia de los legionarios es una de las poesías épicas más bellas y duras de la historia de España. Poesía de la vida construida con la pobreza y la grandeza de una vida efímera en la mayoría de los casos, pero vivida con la intensidad del que sabe que puede  morir, que va a morir cuando entre en combate.

Porque esta Unidad, la Legión se construyó con los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperados.

Por qué aquí aflora la complejidad humana con sus pasiones, necesidades y desarraigos. La República mejor y más política del mundo, en que nadie espere que ser preferido pueda, por la nobleza que hereda sino por la que es adquirida…

El legionario necesita verse envuelto en una aureola romántica, en un poema de lucha entre la vida y la muerte, en la vida misma. La Legión trasciende en el tiempo y ser o haber sido legionario es pertenecer a una hermandad que te acompañará siempre, si tú quieres, sin imposiciones.

Es necesario que esto se conozca. “Es imprescindible para la vida de la Legión que se hable de ella, que la conozcan, que no se olvide, que hasta es aceptable la propaganda negativa; en una palabra, la que habla mal de la Legión o de los que la componen. Porque la Legión actúa de potente crisol que todo lo funde. Y apartando las escorias, al verter su contenido, el rojo de la fundición, al hablar de la Legión, reverbera sobre ella, convirtiéndola en propaganda positiva”, decía su fundador.

 ¡Cuantas organizaciones, Instituciones, asociaciones, empresas…!, quisieran tener algo que cohesione con tanta fuerza y verdad.legionario

La razón no es sólo el sufrimiento del combate, ni un intenso entrenamiento, ni siquiera el combatir juntos, ni compartir el espíritu de cuerpo…que todo esto es común a muchas otras unidades. ¡Dios mío! Es simplemente doce espíritus de un Credo, austeras reglas que convierten a unos hombres en Hermandad, Militar, Guerrera y Heroica.

Un Credo legionario que reclama a sus componentes la disponibilidad permanente de su propia vida en el cumplimiento de su misión, que les exige entregar la vida como vocación. Misión insoportable a todas luces si se carece de una visión espiritual, moral de la existencia.

El Credo legionario no es un articulado sino que se compone de “Espíritus” es decir de la esencia y la sustancia de la profesión, de algo que va más allá de su disciplinado cumplimiento y se enfoca más a un profundo sentimiento. Es un sobrecogedor desafío a la guerra y a la muerte, un canto a los fundamentos castrenses de la raza española. Es como un resorte que hace revivir el espíritu de la infantería imperial, que despereza las virtudes innatas de la nación. Quizás por eso no ha dejado indiferente a nadie y ha sido objeto de alabanzas y críticas. También es un código capaz de hermanar con los mismos ideales a los hombres de todas las razas y de todas las creencias. Es un código prodigioso y extraño, y ya se ha dicho, que resulta humano a fuerza de ser severo y duro.

Pasa el tiempo, ya vamos camino de los cien años y cada día estoy más convencido que no hay que cambiar ni una coma.

El Credo es una oración interna y externa pero siempre hermandad y unión; nunca debe de utilizarse para provocar división o enfrentamiento por una mala interpretación.cristo-mena

Y que nadie olvide que ser legionario es obedecer, cumplir con tu deber y obedecer hasta morir. Ser legionario es no quejarse de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño, hacer todos los trabajos, cavar, arrastrar cañones, carros; estar destacado, hacer convoyes y trabajar en lo que le manden.

Si no es así podrás ser otra cosa pero no serás legionario.

Si esto es así, y así continúa, la Legión será eterna. De nosotros depende.

Antes de terminar como legionarios que somos y así sentimos tengamos un recuerdo de agradecimiento y reconocimiento a nuestros caídos y muy especialmente a los que este año han dejado su vida en cumplimiento de nuestro Credo.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

General Rafael Dávila Álvarez (R.) (General de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

18 agosto 2019

LA RELIGIÓN Y LA BARAJA. UN DOCUMENTO DE 1870 General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Una sumaria curiosa

Merece ser reproducida, como documento interesante, una certificación de causa instruida en Abril de 1870 contra el soldado del Batallón de Cazadores de Bailén, del ejército de la isla de Cuba, Andrés Espinosa Montero.

Hela aquí:

“Certifico: Que al folio 31 del libro de expedientes hay un dictamen qué, copiado a la letra, dice así: Que estando el domingo 6 del corriente oyendo misa la fuerza de este Batallón, observó el sargento 1º de la 2ª Compañía que mientras se celebraba el Santo Sacrificio un soldado de esta compañía tenía entre sus manos una baraja y la repasaba con la mayor atención por cuyo motivo a la llegada de la fuerza al Cuartel fue conducido al calabozo y se dio parte por escrito al primer jefe del Cuerpo, informando el Sr. teniente coronel del feo delito del referido soldado abriendo información de expediente nombrando al efecto al instructor al Sr. Ayudante.

Constituido el Tribunal que había de juzgar fue conducido el acusado a su presencia.

Preguntado su nombre, patria, religión, estado y ejercicio dijo que se llama Andrés Espinosa Montero, que es natural de Logroño (Castilla la Vieja) que profesaba la religión Católica apostólica romana, de estado soltero, y pertenecía al Batallón de Cazadores de Bailén nº 1 de este ejército, inscrito en la 2ª Compañía del expresado Cuerpo.

Preguntado: Por qué, siendo cristiano como dice, en vez de estar oyendo la misa con toda devoción, había sacado una baraja y se entretenía en repasar las cartas, dijo: qué, careciendo de rosario, había ideado sustituirle con la baraja para con sus distintas cartas poder meditar en los diversos misterios de la muerte y pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Explique el acusado y diga como meditaba en la baraja los misterios.

Dijo. Que, empezando por los ases, en el de bastos contemplaba la columna donde amarraron al Señor; en el de espadas meditaba cuando San Pedro cortó la oreja a Malco; en el de copas, cuando le presentaron una llena de hiel y vinagre a Nuestro Señor Jesucristo para que la bebiera, y en el de oros considero el ósculo de paz que dio Judas al redentor al tiempo de entregarlo. En los cuatro doses considero los ocho verdugos que de dos en dos azotaron a nuestro Salvador. En el tres de copas se me representaban los dedos con qué rasgaron las vestiduras del Señor; el tres de bastos lo considero como los con qué fue arrastrado; en el tres de espadas contemplo los tres clavos con qué fue clavado en la cruz; con el de de oros medito en las tres personas de la Santísima Trinidad. El cuatro de copas me representa cuatro santos del calendario que son: Santo Tomás, Santo Domingo, Santo Tomé y San Toribio. En el cuatro de bastos considero los cuatro doctores de la Ley, y el de espadas representa los cuatro elementos meditando en los Evangelios que fueron a predicar en las cuatro partes del mundo. Al contemplar el cuatro de oros y el cinco de oros me hace meditar en los nueve misterios gloriosos de maría Santísima. El cinco de bastos, en igual número de dolores que sufrió la Madre de Jesucristo, y el cinco de oros me representa las cinco llagas del Redentor, como igualmente el de copas me lleva a pensar en el cáliz de la amargura.

Los seis de copas y de oros me hacen contemplar la penosa marcha de Jesucristo por la calle de la Amargura con la Cruz a cuestas. En el siete de bastos considero los Sacramentos da la Santa Madre Iglesia, que son también siete, y en el de espadas me representa los siete dolores que traspasaron el corazón de María, como así mismo hallo la representación de los pecados capitales en el siete de oros. Las sotas de copas, espadas y bastos me representan a las tres Marías; y el caballo de espadas el judío que dio la lanzada a Nuestro Señor Jesucristo después de muerto. Los caballos de copas, oros y bastos se me figuran los tres reyes Magos que vinieron del Oriente a adorar al Niño Jesús en el portal de Belén, y en los cuatro reyes contemplo a las cuatro columnas del templo de Salomón.

Preguntado: Cómo en todas las cartas de la baraja estaban representados todos los misterios menos en la sota de oros, que no la había nombrado como las demás, dijo: que como se parecía a su Sargento primero, no la había querido mezclar en tan sagrados misterios.

Y con esto terminó su declaración, siendo en el acto absuelto de toda culpa y agraciado por los Jefes del Batallón con tres meses de licencia temporal y dos de paga en concepto de gratificación.

Castillo de la Habana a 27 de Abril de 1870.- El Escribano, A. Mata.- El Fiscal, Andrés P. de León.- El C.T.C primer Jefe Suarez Argudín.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 agosto 2019

 

AVIONES DE COMBATE RUSOS Y ESPAÑOLES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Encuentro sobre el Báltico. Ni amigo ni enemigo; esa cosa que ahora se estila, neutra, indefinida, que consiste en hacer lo que me da la gana y a ver quién es el chulo que dispara primero.

Como Crimea. A toro pasado: despliegue en la frontera con Rusia, carros y aviones de combate españoles. Esas son las consecuencias, despliegues y más despliegues, pero nada de nada. Tensar el arco.

El CRC detecta aviones rusos en territorio de la OTAN, dicen unos, otros desdicen. Identificador IFF Amigo-Enemigo: depende. Sale un avión español a comprobarlo:

-Hola don Pepito.

-Hola don José.

-¿Pasó usted por mi casa?

¡Cómo se me escape un misil sin querer queriendo…!

Saber, saber, lo que ha ocurrido, no es fácil. Solo lo han contado los rusos; y ya se sabe que son muy fanfarrones. Dicen que, pero nadie, que no sean ellos, formalmente dice nada. En estos casos es mejor mirar para otro lado y dejar que pase el tiempo, olvido tras olvido. Claro que uno se pregunta, también cuando vuela en un caza de combate: ¿qué hago yo aquí?

Eran dos aviones rusos contra uno español. Recuerdo cuando se decía en el futbol, antes del VAR: dos contra uno una mierdecilla para cada uno. Los rusos siempre han sido malísimos. Nosotros los infantes, ahora ya se puede contar, los deteníamos en el arroyo del Guajaraz, ceca de Toledo, cuando éramos los herederos de los Tercios de Flandes; después de que hubiesen cruzado Europa y atravesado los Pirineos los esperábamos apostados en el mapa. Pues eso, porque siempre un soldado español valió por tres rusos. Que no se pongan chulos los rusos. En la Academia Militar a los filetes rusos se les llamaba filetes nacionales y a la ensaladilla rusa ensaladilla imperial. Para estepa la nuestra, la de los polvorones. Y el sol lo toman en Benidorm; algunos rusos afortunados llegan allí con sus aviones. Alguno de combate.

La OTAN despliega, pero de nada sirve. Como Crimea, un día ocurrirá y se acabarán las tonterías de una Europa que saluda a don José. Por su casa yo pasé y con ella me quedé. Adiós don Pepito.

Los rusos hacen lo que les da la gana. Como el Gobierno catalán, que nadie quiso escuchar el día de aquella histórica declaración: el tres por ciento. Oídos sordos. Esa era la clave y después llegó la independencia, que lo es de facto.

Mantenemos permanentemente el arco en tensión, por lo que cuando hay que usarlo de verdad es ya ineficaz.

<<La guerra es un asunto de astucia… No esperéis ninguna hazaña de los que carecen de talento>>.

En esas estamos. Mientras tanto: dos contra uno, una mierdecilla para cada uno. Y que vengan los rusos, que yo sigo apostado en el Guajaraz.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 agosto 2019

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (55) Volviendo la vista a Kosovo Mateo García Cabello

Dedicado al CL Javier del Castillo Peinado, fallecido en Kosovo en 2001

El 11 de junio de 1999 acababa oficialmente la guerra de Kosovo y horas después las primeras fuerzas internacionales de la Kosovo Force, también conocidas como KFOR, bajo el mando de la OTAN, entraban en la aún provincia yugoslava. Su objetivo era verificar el cumplimiento de los acuerdos de paz, establecer un entorno seguro para el retorno de los refugiados, así como proporcionar seguridad pública. España colaboró en esta misión con un contingente al mando del Coronel Vicente Díaz de Villegas formado principalmente sobre la base dela VII Bandera del Tercio Don Juan de Austria, 3º de La Legión, y yo tuve el privilegio de ser testigo del día a día de aquellos hombres durante unas semanas de aquel verano. Estos son algunos recuerdos de una experiencia de la que ahora se cumplen 20 años.

Dicen que uno jamás olvida el primer amor. Supongo que eso también vale para la primera guerra. Y Kosovo fue la mía. Por aquel entonces yo tenía 27 años ya pesar de que ya había trabajado en lugares“calientes”como Líbano o Mozambique, Kosovo suponía una verdadera prueba de fuego para mí ya que,como enviado del Ministerio de Asunto Exteriores, tenía una difícil misión que cumplir: llevar a cabo una primera estimación del aporte de nuestro país a la reconstrucción de la región, cuya infraestructura había quedado casi totalmente destruida por años de lucha soterrada entre las guerrillas del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) y el ejército federal yugoslavo, así como por meses de bombardeos aliados.

De los días previos al viaje, que tuvo lugar a principios de agosto, recuerdo en particular que tuvimos muchas reuniones con representantes del Ministerio de Defensa al objeto de coordinar cuestiones de logística y seguridad. En una de ellas, y supongo que viéndome un poco preocupado, un coronel se me acercó, justo cuando acabábamos, y me dijo algo así como “chaval, no te preocupes, que La Legión va a cuidar estupendamente de ti”. A mi madre, con quien hablé esa noche por teléfono, esas palabras no la tranquilizaron en absoluto. Al fin y al cabo una madre siempre es una madre. Sin embargo, para mí si fue muy importante saber que iba a estar en buenas manos.

¡Y en qué manos! Ahora ya poca gente se acuerda pero el prestigio del que gozaba La Legión en 1999 poco tenía que ver con la mala prensa que la institución todavía arrastraba apenas una década antes, durante los 80, cuando incluso en determinados círculos políticos se hablaba abiertamente de su posible disolución. Sin ir más lejos, el Tercio Alejandro de Farnesio, 4º de La Legión,tras llegar a Ronda en 1981 había sentido durante años en sus propias carnes el recelo no sólo de las autoridades civiles sino también de parte de la población, lo que se tradujo en no pocos encontronazos y faltas de entendimiento, así como en unas cuantas peticiones formales para que se marchara de la ciudad.

Ironías del destino, tuvieron que ser precisamente los miembros de este Tercio, integrados en la Agrupación Málaga desplegada en Bosnia en octubre de 1992, y posteriormente los del Tercio Don Juan de Austria, como parte de la Agrupación Canarias, quienes contribuyeran a mejorar la imagen de La Legión a base de profesionalidad, valentía y no pocos sacrificios personales.[1] Gracias a ello nuestros legionarios consiguieron, entre otros logros, mantener abierta la ruta del río Neretva, en Herzegovina, que en aquellos momentos era la única vía a través de la cual se podía hacer llegar ayuda humanitaria a los miles de civiles atrapados en la ratonera de Mostar. El goteo de ataúdes envueltos en la bandera rojigualda que en los meses posteriores fueron apareciendo en los telediarios, prueba de las dificultades y la peligrosidad de la misión, fue crucial para que muchísimos españoles empezaran a ver a La Legión con otros ojos; para que comenzaran a apreciar el valor de una institución siempre presta a darlo todo por España, bien sea representando a nuestro país en misiones internacionales al servicio de la paz, acudiendo a sofocar incendios en el monte o incluso limpiando chapapote en las playas de Galicia, como también ocurriría años más tarde.

En todo ello iba pensando la mañana de agosto de 1999 mientras el avión que me traía de Madrid aterrizaba en Skopje,capital de Macedonia y que por aquel entonces era la principal puerta de entrada a Kosovo. Conmigo venía Ramón,un ingeniero eléctrico, ya que los primeros informes recibidos indicaban que la reparación de la red de distribución de energía debía ser una de nuestras primeras prioridades.Esa noche la pasamos en una base cercana al aeropuerto en dónde La Legión tenía un pequeño contingente destacado para garantizar el abastecimiento del grueso de nuestras unidades en el área de Istok, en el noroeste de Kosovo. Esta era la zona asignada a la llamada “Brigada del Vino”, porque además de españoles la misma estaba integrada por unidades del ejército italiano y portugués.

De esos primeros momentos en la antigua Yugoslavia se me viene a la mente el calor pegajoso y sofocante de Macedonia y, por supuesto,el espectáculo dantesco que nos encontramos al día siguiente mientras cruzábamos Kosovode sur a norte a bordo de un convoy militar. Hablo de aldeas quemadas por todos lados, de aire fantasmal,con las casas convertidas en esqueletos ennegrecidos;de puentes de hormigón retorcidos por el impacto de los misiles como si fueran castillos de naipes volteados por el viento; de gigantescos campos de refugiados que aun vacíos todavía daban fe de la crisis humanitaria que había ocurrido; de minaretes y campanarios reducidos a montones de escombros, monumentos silenciosos al odio de unos y otros.Y también recuerdo los numerosos grupos de perros abandonados a su suerte que deambulaban por las carreteras, y que se acercaban a los vehículos movidos por la curiosidad y el hambre cada vez que hacíamos un alto para estirar las piernas.

El paso por Peć, donde estaba instalado el Cuartel General de la Brigada fue muy breve: apenas el tiempo justo para recibir nuestra acreditación de la KFOR y asistir a un pequeño desfile de soldados italianos ataviados con plumajes negros en los cascos y a un paso, digamos, poco marcial que hizo que Ramón y yo intercambiáramos unas sonrisas de asombro. Desde allí hasta Istok, donde La Legión tenía instalada su base principal,bautizada como Base España, en una serrería a las afueras del pueblo, apenas había 25 kilómetros, aunque en el trayecto se invertía casi una hora debido a las malas condiciones de la carretera.

En este sentido, no recuerdo quién escribió aquello de que hay lugares que se apoderan de nuestra alma para ya no abandonarla jamás. Eso, al menos, es lo que me ocurre con la serrería de Istok, una nave industrial inmensa, destartalada y fea, sin ningún tipo de encanto, pero que forma parte de mi vida para siempre.Y no es sólo porque fuera mi hogar durante el tiempo que estuve en Kosovo; al fin y al cabo he vivido en muchos otros sitios y de la mayoría de ellos no me acuerdo nunca. Sin embargo, mirando hacia atrás con la perspectiva que dan estos 20 años,tengo la sensación de que aquella serrería era mucho más que un sitio donde descansar o reponer fuerzas.Base España, o al menos es así como la recuerdo yo, se convertía al final de cada jornada, cuando todos volvíamos de cumplir con nuestras obligaciones, en un lugar rebosante de vida, de risas y bulla de legionarios, de música de Camela y tertulias interminables sobre lo divino y lo humano. Todo lo contrario a lo que sucedía afuera, más allá del perímetro de la base, donde al caer la tarde el mundo entero parecía quedar atrapado por el silencio y la oscuridad y las calles de Istok, de Rakos o de Zllakucan quedaban desiertas, y el miedo a lo que había ocurrido y el temor a lo parecía que estaba por venir casi se podía palpar en el ambiente, y los ancianos y los chiquillos tenían un aspecto triste, con una mirada a medio camino entre la vergüenza y el pudor.

En la serrería, por el contrario, la actividad se multiplicaba al llegar la noche, como si fuera una feria improvisada, y nunca faltaban las largas colas de legionarios, entre los que se mezclaba algún Guardia Civil que otro, haciendo turnos ante el teléfono para decirle, vía Hispasat, a su novia o a su mujer que la querían, o a los niños que se portaran bien y que estudiaran mucho.

La energía de Base España fue fundamental para mantenernos las pilas bien cargadas a Ramón y a mi. De hecho, las semanas que estuvimos en Kosovo fueron muy intensas: salíamos de la serrería bien temprano cada mañana y nuestra jornada discurría yendo y viniendo de un sitio a otro,pueblo por pueblo,examinando de forma minuciosa el estado de todo el tendido eléctrico y el tipo de reparaciones que necesitaría. El objetivo era volver a Madrid con un presupuesto lo más detallado posible que permitiese al Ministerio aprobar sus proyectos de reconstrucción para la zona. Para ello contábamos con la ayuda inestimable de un par de electricistas locales con quienes nos comunicábamos gracias al buen hacer de una traductora proporcionada por La Legión.

Con nosotros también venía cada día un teniente y un par de soldados cuya misión era servirnos de escolta. Gracias a ellos, y tal y como me aseguró aquel coronel antes de partir de Madrid, creo que en mi vida me he sentido tan bien cuidado, tan protegido, como durante aquellos días de hace veinte años. A modo de ejemplo basta decir que cada vez que teníamos que adentrarnos a pie por un sembrado o por una pista de tierra para ir a revisar un transformador o un poste de la luz, uno de los legionarios, un chico asturiano muy joven, de unos 19 años, se ponía a la cabeza del grupo y nos decía que lo siguiéramos, teniendo cuidado de pisar por donde él pisaba, sin desviarnos un milímetro, ya que aunque toda la zona había sido desminada nunca se sabía a ciencia cierta lo que uno se podía encontrar. Ramón y yo protestábamos, aunque eso sí, con la boca chica, aliviados de tener a los legionarios velando por nuestra seguridad. Y con cada una de nuestras tibias protestas, el legionario siempre respondía lo mismo, que como a nosotros nos pasara algo a él se le caería el pelo, y que al fin y al cabo estaba allí para protegernos y que ese era su trabajo.

Creo que pocas cosas resumen mejor lo que es La Legión y lo que significa ser legionario que tamaño ejemplo tanto de profesionalidad como de generosidad.

Yo, por mi parte, al menos es algo que nunca he olvidado.

Como tampoco creo que pueda olvidar jamás las manos huesudas de una de las monjas del monasterio ortodoxo de Gorioč, una señora muy mayor, de al menos 80 años, pequeña y menuda, casi un pajarito de mujer, vestida completamente de negro, agarrando con fuerza el brazo del teniente en señal de agradecimiento por la protección que La Legión les brindaba en forma de un pelotón de soldados que vivía allí día y noche, a los que había que añadir uno de nuestros BMR, a modo de elemento disuasorio, aparcado invariablemente a las puertas del monasterio. Sin ellos, seguramente Gorioč habría sido pasto de las llamas hacía tiempo.

Esa imagen, la de los BMR legionarios pintados de blanco en Gorioč o en el Patriarcado de Pec, o en Zac, protegiendo a la pequeña comunidad gitana del pueblo de las iras de la mayoría albanesa,o allí donde se les necesitaba, es una de las cosas que se me viene casi automáticamente a la cabeza cada vez que pienso en Kosovo. Y es que una de las mayores ironías de la guerra,de cualquier guerra desde que el hombre es hombre, es la facilidad con que las víctimas se transforman en verdugos y viceversa a poco que se presente la ocasión.De ahí que cobre más importancia todavía el trabajo que nuestros legionarios hicieron en Kosovo, sin tomar nunca partido por nadie, tendiendo puentes con unos y con otros, siempre desdela más estricta neutralidad y con la única divisa de ayudar en todo momento a los más vulnerables, fueran de la comunidad que fueran e independientemente del dios al que rezaran.

Un ejemplo de esta vocación de servicio de la que fui testigo en infinidad de ocasiones lo constituía un matrimonio serbio, con cuatro niños pequeños de ojos azules, incluido un bebé de pocos meses, que vivían a medio camino entre Istok y Durakovac. Un par de semanas antes de mi llegada les habían quemado la casa y desde entonces dormían en mitad de un campo cercano, sobre unas mantas, aprovechando que todavía no hacía mucho frío por las noches. Pues bien, no hubo una sola vez de las muchas que pasamos por allí en que el teniente no pidiera parar un rato para echarles un ojo y comprobar cómo estaban,para ver si necesitaban comida o medicamentos o ropa de abrigo o cualquier otra cosa. Otras unidades que patrullaban por la zona también paraban a diario, y me consta que ese tipo de comportamiento era norma habitual a todo lo largo y ancho del área donde operaban los legionarios españoles.

No quiero alargar mucho más este relato pero si me gustaría mencionar que a pesar el escaso tiempo que estuve allí, Kosovo fue una escuela de vida para mi. Como suele suceder en todo proceso de aprendizaje, algunas de las cosas que allí aprendí, como los nombres de los componentes de un transformador eléctrico tanto en español como en albanés, no me han servido para nada. Otras, sin embargo, si han ayudado a guiar mis pasos a lo largo de todos estos años. Por ejemplo, de mi estancia en la antigua Yugoslavia lo más importante que me quedó es un orgullo imborrable por ser español. De hecho, recuerdo vivamente, casi como si fuera ayer, ver pasar a un BMR con la enseña española ondeando al viento mientras examinábamos una pequeña central eléctrica en Zllakucan y pensar que nunca había visto una bandera tan bonita como la nuestra.

Es también gracias a Kosovo que cada vez que pienso en La Legión se me vienen a la cabeza palabras como entrega, compromiso, compañerismo o sacrificio. Es decir, los valores del Credo Legionario que constituyen la columna vertebral, el alfa y el omega, de la unidad. Por si fuera poco, aquella experiencia hace 20 años me sirvió para apreciar todavía más la incalculable valía de nuestras FFAA y de los hombres y mujeres que las forman.

Esto es particularmente importante porque yo pertenezco a una generación de españoles que fue educada de espaldas al ejército y sus valores, casi como si fuera algo de lo que uno debe avergonzarse.Esta es todavía la triste realidad en algunos ámbitos cotidianos de nuestro país, en dónde mucha gente se manifiesta incómoda, cuando no directamente hostiles, cuando se habla de nuestras FFAA o nuestros militares; como si el ejército, en el mejor de lo casos, fuera algo que conviene tener arrinconado en un lugar apartado, alejado de la vista de todos, dónde no moleste mucho.

El contraste con lo que ocurre en Inglaterra, dónde por cuestiones laborales he vivido la mayor parte de estas dos últimas décadas, no podía ser mayor. Allí,cada 11 de noviembre se celebra el Día del Recuerdo, en el que se conmemoran los sacrificios de los miembros del ejército en tiempos de guerra. Y año tras año el país entero se vuelca con sus militares y la inmensa mayoría de la población luce orgulloso en el pecho la amapola roja que es símbolo de esta comunión entre pueblo y el ejército.

Ello no solamente me ha generado siempre mucha envidia; también me ha servido para constatar que una sociedad no está en armonía consigo mismo hasta que no consigue crear un entorno de reconocimiento y respeto con los hombres y mujeres que voluntariamente dedican su vida a defender a esa misma sociedad y los valores que las sostienen.

20 años después mi experiencia en Kosovo, creo que esa sigue siendo todavía la gran deuda pendiente de  nuestro país con sus FFAA y en especial con La Legión, la unidad de nuestro ejército que más decisivamente ha contribuido al éxito de la participación de España en misiones internacionales y que además ha pagado por ello el precio más alto en forma de sacrificios personales y vidas humanas.

A modo de epílogo, decir que mis últimos momentos en Base España los pasé conversando con el entonces Comandante Juan Jesús Martín Cabrero, que en aquellos momentos era la persona encargada de coordinar misiones como la mía y que años más tarde se convertiría en General de la Brigada de La Legión. Le di las gracias por toda la ayuda que nos había prestado, pero también por el trabajo tan impresionante que estaban haciendo los legionarios en Kosovo. Me respondió que sólo cumplían con su obligación y antes de irme me regaló un llavero con el emblema de la Brigada de La Legión “Rey Alfonso XIII” que todavía conservo con todo el cariño del mundo.

Esa misma noche, ya en el vuelo hacia Madrid, me acordé con nostalgia del teniente y los dos caballeros legionarios que habían sido nuestros ángeles custodios durante nuestro tiempo en Kosovo, y del abrazo tan sentido con que nos habíamos despedido esa mañana, casi como si fuéramos familiares o hermanos. Me acordé también de las monjas de Gorioč, de los niños gitanos de Zac, y de la familia serbia con los cuatro niños a la que habíamos visitado casi diariamente en las inmediaciones de Durakovac. Pensé en todos ellos y mentalmente deseé que estuvieran bien. Por un momento me invadió una enorme tristeza hasta que caí en la cuenta de que no tenía que preocuparme ya que La Legión velaría por ellos y que realmente, al igual que había pasado conmigo,se encontraban en las mejores manos posibles.

[1] Es importante resaltar que dentro de los contingentes que formaron las AGTs Málaga y Canarias había una importante cantidad de personal perteneciente al Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, así como al Tercio Duque de Alba, 2º de La Legión. Dicho de otra forma, se puede decir que al éxito de las AGTs Málaga y Canarias contribuyeron en una medida u otra todos y cada uno de los Tercios que forman La Legión.

Mateo García Cabello

Blog: generaldavila.com

15 agosto 2019

LA FALTA DE VALORES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Pedro Motas

Desde los comienzos del presente Blog, y tras la presentación hecha por mi querido General Dávila, con el aval de otros queridos Generales a los que aprecio y respeto; la mayor parte de mis humildes artículos ha versado sobre los valores castrenses, en la sociedad civil, en la política, el humanismo, etc. Pero hoy quiero dejar patente, mediante el presente artículo, la falta de valores en nuestra sociedad, con repercusión en la política, los políticos y el paisano de a pié;que, con frecuencia, se muestra indiferente, aburrido e impotente ante lo políticamente correcto, que hoy día es lo más incorrecto de la política dominante.

A medida que avanzamos de generación en generación vemos como los valores han perdido valor dentro de las sociedades. Vemos como los jóvenes van perdiendo el respeto a sus mayores y como le dan valor a temas tan superfluos como la moda, la vanidad, la superioridad. Perdiendo así, el sentido de cooperación con sus semejantes. Todo esto juega un papel protagónico en la crisis social por la que atraviesa el mundo entero y en especial nuestro país. Debido a los altos índices de delincuencia, violencia doméstica, niños en situación de calle, abandono de personas mayores, tráfico de drogas, de personas y agresión sexual, entre otros tantos males que nos agobian.

Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.

Conductas llenas de odio, egoísmo, violencia e indiferencia ante el prójimo, son nuestro día a día. La razón de esto, quizás sea responsabilidad de nosotros mismos, ya que poco a poco el ser humano se ha deshumanizado, convirtiéndose en una maquina presa del stress diario y aupado por la tecnología dejando de lado el convivir cara a cara con sus semejantes.

Los valores humanos. Dignidad. Valores Humanos. Son aquellos que perfeccionan a la persona. Respeto. Honestidad. Responsabilidad.

El fin del siglo XX es considerado por muchos conservadores como el inicio de la decadencia de los valores sociales hasta llegar a los comienzos del siglo XXI, llamado por los historiadores la era postmoderna; en la cual se puede observar una fuerte crisis de valores, enmarcada en una violencia generalizada en el individuo, sentimientos de superioridad, vanidad, egoísmo, indiferencia, entre otros tantos que sumergen a la era actual en la amoralidad.El hombre postmoderno, ha abandonado las enseñanzas de sus antepasados y decide vivir su presente con una actitud despreocupada, para que no le pase lo mismo que a Prometeo.

El postmodernismo, se puede definir como el tiempo del “YO”. Tras la pérdida de confianza en los proyectos de transformación de la sociedad, el hombre actual piensa que sólo cabe concentrar los esfuerzos en su realización personal y comienza a sentir que es posible vivir sin Ideales. Lo importante es conseguir poder y dinero, no importa cómo; disfrutar la vida al máximo y comprarse autos, joyas, ropas, mansiones y cosas que llenen su vanidad y lo hagan sentirse superior a los demás. Es muy triste ver esto, ya que, el pilar fundamental de la sociedad ha pasado a un segundo plano, es decir, el hombre de hoy abandona a su familia para poder llenar todas sus vanidades. Convirtiendo a Narciso (el hombre enamorado de sí mismo, que deja transcurrir su tiempo admirando su imagen en la fuente) en el signo de esta era postmodernista.

Los valores, no sólo son una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas que vemos día a día en nuestro entorno, tanto en la política, la economía, algunas ONGs sin escrúpulos que solo van a lucrarse a costa de los demás y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.

Es imprescindible rediseñar y volver a educar a la sociedad, empezando desde los niños que son el pilar fundamental del futuro. Debemos introducir en las primeras etapas de la educación asignaturas donde se siembren valores sociales; haciendo renacer conductas morales y éticas.

Para tener una concepción positiva de la vida, hay que empezar por respetarse a uno mismo, es lo que llamamos el autorrespeto. El autorrespeto está muy ligado a la autoestima. Para querer y respetar a los demás, se debe comenzar por quererse y respetarse así mismo, así como también se debe respetar al medio ambiente.

No se puede seguir buscando responsables de la violencia, más bien asumir compromisos sobre que podemos aportar para minimizarla. Incentivar el amor entre los semejantes y no el odio. Fomentar el amor a la patria y a la familia. La familia es la base de la sociedad; los padres educan y los colegios colaboran enseñando.

Incentivar no solo en los colegios sino en los foros sociales valores tales como la amistad, cooperación, justicia, equidad, confianza y tolerancia. Que estos valores sean tomados en cuenta como premisa del trabajo en equipo de las comunidades.La religión también es parte fundamental de la sociedad, el ser humano debe mantener creencias religiosas y sentir temor al castigo moral.

Después de este artículo seguro que hay gente que piense que estoy desfasado, que no soy progresista, que vivo en el pasado, que soy un facha… pero, aun asumiendo todo ello, prefiero vivir ilusionado pensando en un mundo mejor, donde no se divida a la sociedad, donde no impere la ideología política como enseñanza a los niños, donde se respete a los mayores, donde la justicia sea igual para todos, donde los políticos actúen con vocación de servicio…

Y yo me pregunto ¿es tan difícil pensar así? ¿estaré loco y necesitaré tratamiento? Aun así, reciban todos ustedes un abrazo de este humilde loco deseoso de valores.

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2019