Rafael Dávila Álvarez presenta en Santander su libro ‘La Guerra Civil en el norte’ – La Esfera de los Libros

El general de división (rtdo.) Rafael Dávila Álvarez presentará en Santander su libro La Guerra Civil en el norte, del que La Esfera ha publicado 2 ediciones
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DEFENDER A ESPAÑA EN LA OSCURIDAD Rafael Dávila Álvarez

Son los misterios insondables que no enseñan ni en el cole ni en el otro cole llamado universidad; ni siquiera la de la vida. Aceptados e incomprendidos.

La gasolina sube (o baja) sin saber razones. Todos callados.

La luz: heredé la costumbre de ir apagando luces que otros dejaban encendidas. En los ministerios e instituciones nadie las apaga porque nadie paga: pólvora del rey. Una metáfora de España.

El alquiler de la vivienda sigue siendo un juego político, el mercado va a su aire y al del propietario de inmobiliarias enormes que controla el descontrol. Otra.

El juego es hacer impenetrable esos lugares a los que uno se debe y exigen silencio, pleitesía y adoración.

La Constitución. Ahí está el secreto. Habla de derechos individuales: vivienda, justicia gratuita (en nombre del Rey), propiedad, herencia, trabajo, elección, profesión, estudiar, y para qué seguir.

Incluso habla de la unidad de la Patria, de la integridad territorial, de la soberanía, de la voluntad popular, habla y habla tanto que hasta dice que todos tenemos el derecho y el deber de defender a España, que yo me pregunto, ¿de qué y de quién? porque aquí nadie defiende nada y menos algo tan elemental como la unidad de la Patria. Es decir que la Constitución es como un papel muy bonito que dice cosas preciosas y que queda muy bien de cara a la democracia, que dicen que somos, y luego llega el legislativo, que es como el ejecutivo pero más grande y que, entre unos y otros, eligen al judicial, y se sacan unas cuantas leyes que regulan lo que dice la Ley, pero a su manera, que si algo tiene el poder, el de la mayúscula, es que lo puede todo y de todo lo que le interesa hace ley y luego vete a preguntar, que te dicen que si no te has leído lo que dice la ley, que lo que dice la Ley vale, pero menos, que aquí lo que vale es lo que dice el alcalde en su bando y que si no lo cumples te las vas a ver con los municipales o con el juez, aunque sea de paz. Es una metáfora, ¿la Constitución?

Bueno pues ya no sé de lo que hablaba, pero he ido a echar gasolina, lo de siempre, y le he tenido que pedir al de la gasolinera que me saque del depósito unos litros porque con lo que gastaba antes ahora rebosa, quiero decir mi indignación.

En casa a oscuras o con velas. Las velas ya no son de cera, de las abejas, sino de parafina, un derivado del petróleo, y al final me he metido en la cama, como las gallinas, antes de que anochezca y haya que encender la luz.

Al acostarme he intentado analizar con quietud el tema de la luz y la gasolina, a ver si lo entiendo de una puñetera vez. Imposible. Soy una nulidad.

El presidente juega con los ratones. Debemos acostumbrarnos a ese juego del palo y la zanahoria porque él sabe que si aguanta dos años (dinero hay) tendrá las próximas elecciones ganadas. Ha llegado a su cota de máximo desgaste que era Cataluña. A partir de ahora empieza un nuevo partido. Será ganador.

España: sin luz, sin ley, sin trabajo, sin vivienda, sin unidad, sin justicia, sin ejércitos, sin…; sí eso también falta. Es una puñetera metáfora. Le falta un trozo y más.

Duermo pensando en eso de defender a España, que es un derecho y un deber. Le preguntaré al Constitucional o al Supremo, aunque la respuesta, la buena, la que vale, la de verdad, está en la Moncloa, que es todo, que el poder lo puede todo, hasta el más inútil da cuerda al reloj de España, que sigue sin funcionar.

Hágase la luz. Es demasiado cara y está en manos de especuladores de la política que no de otra cosa que la pasta. ¿La pasta o la vida? y eligió la luz. A oscuras el resto.

He soñado en defender a España, aunque sea a oscuras y sin gasolina. ¿Sueño o metáfora? ¿Quién me ayuda?

¿Para qué pondrían el artículo 8 de la Constitución? Y el 2 y el 30, y el otro, el otro, el otro.

Con haber puesto «Aquí mando yo, luego un poquito el otro, sin romper nada, y otra vez yo». Como en el 33-34 que ya ni me acuerdo. Sí, una guerra preventiva , decía el maestro Gustavo Bueno.

Aquí (Así) no hay quien viva.

Rafael Dávila Álvarez

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21 junio 2021

 

LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. «ES PREFERIBLE PINTAR LOS BARCOS QUE MONTARLES CAÑONES». Rafael Dávila Álvarez

GUERRA CIVIL 2

El acorazado Jaime I

Como les dije iré ampliando algunos de los datos que figuran en el libro La Guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto y hoy dedicaré el artículo a dar una breve explicación del gran error cometido por el ministro de Marina de la República, Indalecio Prieto, al abandonar el bloqueo del Estrecho.

La participación de la Marina de Guerra española en los comienzos de la guerra civil suele ser bastante desconocida a pesar de su decisiva intervención. Muchos no entienden que estando en poder del bando rojo la mayor parte de los buques de guerra, se permitiese el paso del Estrecho por las tropas de Franco.

Los contactos iniciales entre los organizadores del alzamiento y los mandos de la Marina fueron escasos y en principio le encomendaron un papel pasivo, «primero el de impedir el traslado de las Fuerzas del norte de África a la Península, en caso de que el gobierno pensara servirse de ellas —como lo hizo en 1932—, en el segundo plan, por el contrario, que garantizara su transporte» (CN. Enrique Manera, del Servicio Histórico Armada.  Alzamiento y Revolución en la Marina, editorial San Martín).

La guerra en la mar tuvo una decisiva importancia, no siempre tenida en cuenta, ya que la economía española dependía de la posibilidad del acceso a los puertos con los suministros necesarios para alimentar la guerra y atender a la subsistencia de la población. La mar va a jugar una baza decisiva en la contienda. A su mando un hombre excepcional: el almirante Francisco Moreno y Fernández, jefe de la Flota Nacional.

La historia de la Marina española desde la llegada de la República en 1931 bien puede resumirse en la frase pronunciada por uno de los numerosos ministros que tuvo la Marina: «Es preferible pintar los barcos que montarles cañones». Ese era el espíritu que les movía.

Al proclamarse la República la flota española estaba en un proceso de favorable evolución y contaba con 2 acorazados, 5 cruceros y 3 cruceros en construcción, 15 destructores y 12 submarinos. La República hizo lo posible por paralizar el programa naval y atacó a la disciplina y unidad del personal cuando, aunque con escaso material, era una Marina de gran calidad comparable al de otras europeas. La llegada de la República supuso una paralización de todo el proceso de inversión de los programas navales. La última fase había sido aprobada por Ley de julio de 1925 y en ella se autorizaba a la construcción tres cruceros de 10.000 toneladas, tres destructores de 1.600 toneladas, 12 submarinos  de mil toneladas, 2 buques tanques y otras unidades menores así como de fuerzas aéreas embarcadas, minas y diversas instalaciones en las bases, talleres, polvorines etc. El importe era de 877 millones.

Al comenzar la Guerra Civil el 80% de la Flota quedó en manos de los rojos. Fue asesinado el 40% del escalafón de Marina quedando detenidos un 20% de sus jefes y oficiales en cárceles y campos de concentración de la zona roja.

Del lado nacional quedaron los Cruceros Canarias y Baleares, en construcción, el viejo acorazado España, el Almirante Cervera y algunos buques menores.

La Escuadra era clave para poder asegurar los abastecimientos y transportar el Ejército de Franco a la Península. Todo dependía del Ejército Expedicionario de África. Como hemos dicho la mayor parte de los oficiales fueron asesinados en los primeros momentos y quedó la Flota sin la necesaria dirección de conjunto y disciplina de combate.  Los buques eran dirigidos por Comités de cabos y marinería que sometían a votación las decisiones creando una situación insostenible desde el punto de vista estratégico.

El ministro de Marina José Giral había ordenado en un principio mantener el control del Estrecho, aunque era un subalterno del Cuerpo de auxiliares, Benjamín Balboa, quien daba instrucciones a las tripulaciones que aceptaron el bloqueo desplegando la Flota en el Estrecho.

El general Franco había logrado pasar algunos efectivos, a todas luces insuficientes, aunque sirvieron para mantener el espíritu de lucha y la fe en la victoria alimentando las esperanzas de las fuerzas peninsulares. Desde Ceuta, con gran audacia, en la noche del día 18 se logró transportar a Cádiz y Algeciras al I Tabor de Regulares al mando del comandante Oliver, y el 2º escuadrón desmontado del capitán Sanjuán; el día 19 al II Tabor de Ceuta del comandante Amador de los Ríos.

La Escuadra roja se presentó en el puerto internacional de Tánger y, aunque se remitió nota de protesta ante la Comisión Internacional denunciando el abuso y quebrantamiento de la neutralidad, no se obtuvo resultado hasta el día 23 en que burlando a la Comisión Internacional y al Comité de Control de Tánger sustituyó sus navíos por torpederos y submarinos dominadores del Estrecho desde la base de Málaga.

En la mañana del día 30 se transportaron por vía aérea 20 legionarios al mando del teniente Gassols y otros 20 por la tarde con el comandante Castejón. Así sucesivamente y con un total de 22 aviones se pusieron en la Península hasta fin de julio 837 hombres.

El general Franco en junta de jefes deliberó sobre la necesidad de lograr el transporte marítimo con fuerzas y elementos suficientes y contando con protección aérea. La decisión se ejecutó el 5 de agosto desembarcando en Algeciras dos batallones y parte de otro, una batería de 105mm., cuatro morteros, material de transmisiones y municiones. Continuaron los transportes en los meses siguientes. En agosto, y a partir del día 5, un total de 8.453 hombres con su armamento; 9.732 durante septiembre; 2.300 en octubre que con los transportados en julio se formó un pequeño ejército de unos 24.000 hombres que desde Sevilla pudo ir avanzando hacia Extremadura y Madrid equipado de artillería y aviación.

Especial mención tiene la actuación de la tripulación del cañonero Dato con su comandante don Manuel Súnico y Castedo al mando y que fue recompensado con la Medalla Militar individual. El insignificante cañonero tuvo que dar escolta a las motonaves Ciudad de Ceuta, Ciudad de Algeciras, al Aranco, Benot, y Kert. En pleno Estrecho se encuentra con el Destructor Alcalá Galiano que pudo evitar el paso del Estrecho de las tropas de Franco si no es por la valiente actuación del Dato que a pesar de su manifiesta inferioridad se enfrentó al destructor que huyó sin presentar combate con cobardía y sin honor.

Indalecio Prieto se preguntaba con su habitual retórica.

—¿A dónde van esos locos?, pregunta al juzgar ahora la actitud de los sublevados.

Esos locos solo tienen Marruecos y algunas ciudades y pueblos aislados, salvo Castilla la Vieja; en África hay 32.000 soldados que no pueden cruzar el Estrecho, bloqueado por la Escuadra. La aviación, en su gran mayoría, está con la República. El número de soldados con que cuentan en la península los sublevados es solo de 13.000. En total, con los de África 45.000 soldados.

Va a ser precisamente Indalecio Prieto quien cometa el gran error de liberar el Estrecho. Al constituirse en septiembre el nuevo Gobierno con Largo Caballero a la cabeza, Prieto es nombrado ministro de Marina y sin pensarlo dos veces envía el grueso de la Flota al Cantábrico a luchar contra los nacionales, el crucero Almirante Cervera y el viejo acorazado España, estando de acuerdo con ello los Comités de marinería. El Estrecho quedó desbloqueado y los nacionales con mayor visión estratégica enviaron al Canarias, ya en servicio, y el Almirante Cervera. Solo faltaba enfrentarse en combate y así ocurrió el 29 de septiembre en el combate de cabo Espartel en el que los barcos nacionales hundieron al Almirante Ferrándiz y con graves daños al Gravina consiguiendo el dominio completo del Estrecho. El paso estaba libre y las tropas de refuerzo a la península alcanzaron el necesario flujo para llegar a Madrid. El error de Prieto pudo significar la pérdida de la guerra..

El 29 de septiembre de 1936 los cruceros nacionales Canarias y Almirante Cervera lograron ahuyentar a la escuadra roja del Mediterráneo después de hundir al destructor Ferrándiz y averiar al Gravina. Una huida inaceptable y de ineptos como la definiría el almirante ruso Nikolái Guerásimovich Kuznetsov.

Se veía venir. No podía ser de otra manera cuando las cosas habían empezado con ejemplos de indisciplina y crueldad como el del acorazado Jaime I.  La dotación del acorazado envía a la superioridad el siguiente telegrama.

—Hemos tenido seria resistencia con jefes y oficiales en servicio, venciéndoles violentamente. Resultaron muertos un capitán de corbeta, un teniente de navío, un alférez, un cabo artillero, dos marineros. Rogamos urgente instrucciones sobre cadáveres.

El ministro de Marina responde:

—Con sobriedad respetuosa den fondo a los cadáveres anotando situación. El día 21 de julio de 1936, sobre las 10 horas, serán arrojados al mar, guardándose el protocolo de rigor.

Perdieron la guerra en la mar.  Porque allí, como dice el CN. Enrique Manera en el prólogo al libro Alzamiento y revolución en la Marina, «Hace falta una sociedad difícil, jerarquizada, en donde la convivencia está basada en la confianza mutua, la reglamentación de los usos y costumbres navales, el sentimiento íntimo del cumplimiento del deber, así como del convencimiento de que se forma parte de una gran familia animada por un fin noble y generoso, el servicio a la Patria en la mar, todo ello dentro de una disciplina rígida, muy exigente en todos su niveles».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 junio 2021

SEGUNDA EDICIÓN DEL LIBRO. RAFAEL DÁVILA ÁLVAREZ

Esta semana se pone en marcha la segunda edición de mi libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto.

No esperaba que en el plazo de un mes, que es lo que lleva el libro en el mercado, esto ocurriese, pero es la buena noticia que deseo compartir con todos ustedes. Porque gracias a ustedes eso ha sido posible. Una larga lista de seguidores del blog y lectores de mis artículos han sido la mejor promoción que ha recibido mi obra.

Ahí está pese a quien pese y aunque a algunos no guste y pretendan silenciar.

Con mi agradecimiento voy a compartir dos temas. Uno será inmediato. El otro está en marcha.

Un libro tiene sus limitaciones y en él no cabe todo. Se escribe, dice el maestro Albiac, con la navaja más que con la pluma, hay que recortar y ese es el difícil arte de la escritura.

Algunas de esas cosas que no he contado están guardadas bajo la clave de mis papeles, pero las iré convirtiendo en artículos para el blog.

Otro tema es anunciarles la próxima obra en la que ya trabajo con documentos e información. Se trata de contar lo ocurrido en España, y zona de influencia, de 1939 a 1975. Sucedieron muchas cosas, casi todas contadas o conocidas. De ellas me haré eco y desplegaré una visión panorámica que permita entender este periodo tan decisivo para España y que parece querer convertirse en cada momento en actualidad.

Para ello espero seguir contando con ustedes y su seguimiento. Pongámonos a ello.

Por ahora solo una palabra y que quede entre nosotros: ¡Gracias!

Mañana publicaré un artículo sobre uno de los capítulos más reveladores del libro y que les aconsejo lean. Aclara muchas cosas de las que luego sucedieron.

FRANCO, ¿JEFE DEL ESTADO?

«CON FRANCO NOS SALVAMOS, SIN FRANCO NOS HUNDIMOS»

Repito mi agradecimiento y espero seguir teniéndoles al otro lado de la pantalla y muy pronto vernos en directo y firmar el libro a todos los que me lo están solicitando.

¡Gracias!, por haberme ayudado a difundir mi obra y alcanzar la segunda edición.

Rafael Dávila Álvarez, General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 junio 2021

LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. Rafael Dávila Álvarez

Vídeo publicado por La Esfera de los libros.

La idea convertida en realidad. Mapas y documentos no son suficientes. Hay que estudiar, analizar y exponer con verdad no exenta de pasión por el arte de contar.

Eso es: La Guerra Civil en el norte. El general Dávila, Franco ya las campañas que decidieron el conflicto. 

Un proyecto que desde un primer momento La Esfera de los Libros encontró acertado y de quien recibí el impulso e ilusión.

Solo faltaban ustedes a la cita y esta ha sido inesperada por masiva, querida y agradecida.

Siempre por ustedes.

Rafael Dávila Álvarez

7 junio 2021

 

Publicado en ABC (César Cervera) Desde el norte de la Guerra Civil con tensión: un relato inédito del bando Nacional que desmonta mitos

Rafael Dávila Álvarez desmonta en el libro ‘La Guerra Civil en el Norte‘ (La Esfera de los Libros) gran parte de lo de que tradicionalmente se ha dado por sentado sobre el proceso que llevó a Franco a hacerse con el mando único

El juego de tronos por hacerse con la jefatura del bando nacional a finales del verano de 1936 alumbró tensiones, empujones, malentendidos, patadas por debajo de la mesa y un sinfín de intereses cruzados que incluyeron el de naciones extranjeras. Por el testimonio de algunos de los presentes se ha podido reconstruir lo que sucedió aquellos días en los que Francisco Franco, un general africanista que se había suscrito al golpe a última hora, se hizo con el mando único en Salamanca, pero nunca con la nitidez con la que hoy lo hace el nieto de un testigo y protagonista directo de estos acontecimientos que cambiaron el rumbo de España.

Mientras dure la guerra y más allá

En la guarda del libro

 

El diario del general Fidel Dávila Arrondo, plasmado en el libro de su nieto Rafael Dávila Álvarez ‘La Guerra Civil en el Norte’ (La Esfera de los Libros), desmonta gran parte de lo que tradicionalmente se ha dado por sentado: si Franco salió de la ciudad como jefe de Estado no fue porque así se votara en una junta (está claro, que lo suyo no era votar), sino por lo que ocurrió luego.

«Se habló del tema en la Junta de Defensa Nacional del día 28 de septiembre y entregaron su confianza a Franco, pero realmente no le dieron el mando a nadie y no fueron capaces de ponerse de acuerdo todos esos caracteres tan fuertes y diferentes, muchos de los cuales no se llevaban muy bien. El mando lo seguía teniendo la junta de generales, lo cual es algo que no gustaba en el extranjero», aclara su descendiente, que incluye en su nueva obra estos testimonios inéditos y muchas novedades historiográficas sobre la financiación del ejército sublevado, los intereses internacionales en torno al suministro de combustible y todo lo que ocurrió entre bambalinas. «Mi abuelo tenía la costumbre de ir apuntando día a día lo que le pasaba en la vida», añade el autor de ‘La Guerra Civil en el Norte’ (La Esfera de los Libros).

Cuando Fidel Dávila y Emilio Mola repararon al día siguiente en que, a pesar de todas las conversaciones, la junta no había renunciado a sus atribuciones, empezaron a recopilar uno a uno los votos de los generales, que para ese momento «habían salido con prisas» en direcciones distintas. «Mi abuelo, que tenían un enorme prestigio en el Ejército y fama de sensato tras su paso por África, fue llamándolos, visitándolos individualmente y pudo así lograr que se redactara un decreto para nombrar a Franco jefe del Gobierno y generalísimo», señala Dávila Álvarez, hoy general de división retirado.

La 46 División de El Campesino en la ofensiva del Ebro. Quedó diezmada en Gandesa.

Pero aquello no era suficiente, no para el equipo personal de Franco. Esa misma noche, Nicolás Franco, conocido por sus horarios de búho, llamó a Dávila para expresarle que ser jefe de Gobierno limitaba mucho las posibilidades de su hermano. El africanista ofreció, como opción más avanzada, cambiar lo de jefe de Gobierno por jefe del Estado, un paso trascendental que sorprendió a muchos miembros de la junta a pie cambiada y sin comprender lo que había pasado. « Miguel Cabanellas habló todavía al día siguiente de Franco como jefe del Gobierno, no del Estado», apunta el descendiente de Dávila. El Boletín Oficial del Estado del día 2 de octubre se encargó de aclarar la confusión.

El pánico en el norte

El libro repasa la trayectoria de España y de sus militares desde la salida de Alfonso XIII del país hasta las últimas operaciones de la Guerra Civil en Barcelona, con el foco principal puesto en el frente norte donde Dávila tomó el mando tras la muerte del general Mola en un accidente aéreo. Cuando pasa casi un siglo del estallido de la guerra y muchos mitos se han venido abajo, la pregunta ya no es cómo el bando republicano pudo aguantar tanto tiempo en pie, en una suerte de David contra Goliat, sino cómo la República, con más medios financieros, la industria y las grandes ciudades en su lado de España y una parte importante de las Fuerzas Armadas leales a su causa, pudo dilapidar tan pronto sus ventajas frente a unos militares sublevados que tuvieron que improvisar a la carrera un Estado.

«El bando nacional tenía una cosa fundamental: orden, mando y disciplina. Un sistema de organización que funcionaba tanto en lo administrativo como en los campos de batalla para exprimir lo máximo los recursos tanto materiales como humanos. La diferencia entre los mandos de uno y otro bando es abismal», considera Rafael Dávila Álvarez.

‘La Guerra Civil en el Norte’ recupera un informe del general Vicente Rojo, jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de la República, hablando en términos catastróficos de las unidades y del pánico que se respiraba en sus filas. El republicano no veía posible el repliegue estratégico y solo contemplaba aferrarse al terreno y defenderlo palmo a palmo, cosa que sabía no iba a suceder. «La opinión generalizada de que el general Rojo era un magnífico general no está justificada. Era un buen oficial del estado mayor, pero a lo largo de toda la guerra solo perdió batallas y hasta la contienda. Lo que sí se aprecia es su lucidez en los informes», argumenta Dávila Álvarez, quien recuerda que, a pesar de la rivalidad con su abuelo, la familia del republicano envió una carta de afecto y admiración con motivo del fallecimiento del general.

Otra de las novedades documentales de esta obra de la Guerra Civil, pensada para entretener, divulgar y ofrecer material nuevo a los historiadores, está en las tensiones que vivió Franco, fuera de foco, con sus colaboradores más estrechos. «En un momento dado, Franco se quejó de que sus generales llegaban tarde al frente. Un documento sugería que los oficiales debía ir más acelerados y más tempranos a sus puestos de mando», expone el autor en una anécdota, al gusto de Gila, que reviste importancia para romper con el mito del ejército completamente cohesionado y sin margen para debatir las opiniones distintas. El propio Dávila discrepó abiertamente de la orden de Franco de conquistar Valencia en vez de ir directamente a Cataluña, desde donde no paraba de entrar armamento y efectivos republicanos. «¡Pero mi general es que me vas a mandar a comer naranjas!», se quejó Dávila, medio en broma, medio en serio, a Franco.

Se calcula que hay más de 35.000 libros que tratan o mencionan algún aspecto de la Guerra Civil, uno de los episodios históricos que más interés sigue despertando hoy dentro y fuera del país. ¿Es necesario otro libro más, en este caso sobre el frente norte? Sí para Dávila Álvarez, que defiende que «hay que olvidar la guerra desde el punto de vista del enfrentamiento, pero tenemos la obligación de conocer la verdad, porque olvidar no puede significar no conocer». Profundizar, argumentar y ofrecer documentos son las señas de identidad de su libro.

ABC 3 de junio 2021 por César Cervera

Blog: generaldavila.com

4 junio 2021

ARTÍCULO PUBLICADO EN VOZPÓPULI EL DÍA 13 MAYO 2021 POR Miquel Giménez

 

De general a general (PUBLICADO VOZPÓPULI 13/05/2021)

Quisiera hablarles del libro que acaba de publicar con La Esfera de los libros don Rafael Dávila, mi general, titulado ‘La guerra civil en el norte‘. Memoria histórica, pero de la de verdad

Mi general, al que llamaré así para no confundir al lector con el protagonista del libro, su abuelo el también general Fidel Dávila, ha cometido con esta obra que recomiendo sinceramente a tirios y a troyanos un pecado de lesa progresía: describe minuciosa y limpiamente un tiempo fundamental en la historia de España y lo hace suministrando una cantidad abundantísima de datos, de nombres propios, de lugares, de fechas, de eso que los anglosajones denominan  facts y que conforma la mejor y más limpia manera de abordar el pasado.

Ahora que vivimos instalados en la mirada partidista, cuando no abiertamente odiadora, leer a mi general es una pura delicia. Yo les recomiendo que se den un paseíto por su blog y verán cómo este militar retirado no del todo ni de todo, como él mismo dice, sabe aquilatar pasión y servicio a España desde una humildad absoluta. La modestia de un hombre que ha servido en los destinos más honrosos, tales como ayudante de campo de SM Don Juan Carlos I o, ya me perdonarán que barra para casa, como general jefe de la Brigada de La Legión Alfonso XII entre otros, es meritoria en una sociedad en la que jactancia y prepotencia van de la mano de quienes ostentan los más altos peldaños del Estado.

«Mi general arroja un potente foco de luz hacia una parte de nuestro pasado que muchos quisieran oscurecer para siempre bajo la capa de la demagogia o, simplemente, de la burda mentira»

Fíjense si será recto el proceder de mi general que ni siquiera ha escrito una hagiografía de su abuelo. Nadie hubiera esperado eso de él. Memoria, sí, respeto, también, vindicación, por supuesto. Pero ni un adjetivo de más ni de menos. En las páginas del libro desfila ante nuestros ojos la ejecutoria de un general español, hijo de su tiempo y de las circunstancias que le tocaron vivir, apoyada en la documentación que por vínculo de parentesco mi general ha conseguido, además de una inmersión investigadora en libros y hemerotecas formidable. Todo lo que en él se dice está confirmado por unos y otros e igual leemos los partes de un bando que del otro que conocemos los efectivos de los que disponían estos o aquellos y quiénes se los suministraban. Mi general arroja un potente foco de luz hacia una parte de nuestro pasado que muchos quisieran oscurecer para siempre bajo la capa de la demagogia o, simplemente, de la burda mentira.

Quisiera insistir en que es un libro de historia militar igual que muchos de los que encontramos en otros países, escritos por militares con vocación literaria y científica, por un hombre que sabe discernir el grano de la paja y que acostumbrado a dar órdenes se ha ordenado a sí mismo no rebasar el límite de la prudencia. Ustedes lo notarán cuando habla de su visita a la reproducción de aquel barracón en el que se nombró a Franco Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado, aunque esto último no fuese exactamente así. Me arriesgo a pecar de osado si digo que aquí mi general vale más por lo que no dice que por lo que narra. ¿Saben por qué? Porque acostumbrados a que los libros pseudo históricos que se escriben acerca de nuestra guerra civil se parezcan más a cotilleos de prensa rosa que a otra cosa, encontrar uno que nos informa, nos da una idea clara de un frente tan decisivo como fue el del Norte y nada menos que del general Fidel Dávila, que fue su responsable, es reencontrarse con la sensatez, con el buen juicio, con eso que llamamos espíritu de servicio a la nación.

Mi general se ha visto en condiciones de darnos una historia ajustada a la verdad y no lo ha dudado. Eso, incluso los acérrimos adversarios, tendrán que reconocérselo aunque ya les adelanto que no es hombre al que el halago o la palmadita en la espalda le acomoden.

Yo simplemente he querido darles noticia de este libro, que modestamente juzgo de lo mejorcito que he leído en materia de la guerra civil, y recomendar su lectura. En especial a los más jóvenes. Verán que ni los unos iban tan descalzos como se nos pretende hacer creer ni los otros tenían de todo a espuertas. Que ni Alemania e Italia ayudaron a la España nacional, ni Rusia ni Francia se quedaron cortas. A las cifras de La guerra civil en el norte me remito.

Ténganme ustedes, queridos lectores, como me tiene mi general. Siempre a sus órdenes.

Miquel Giménez

@MiquelGimenezG1

MI LIBRO: LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Esfera de los Libros confió en este humilde escribidor para llevar a cabo una labor parecida a la de segar los campos con el tradicional método, hoz y zoqueta, y así evitar hacer destrozos entre el trigo y la paja. Me puse a la labor con las herramientas adecuadas en mi poder. Era necesario andar despacio y mirar los documentos, sin renunciar a ninguno, con lupa de antiguo detective para saber distinguir grano, paja y cizaña, que también abundaba. Este libro es el resultado de pasar mucho tiempo encorvado, siempre en proceso de aprendizaje como el niño en la escuela que empieza con sus primeras letras, a unirlas, a darles sentido y a descubrir que entre los papeles escritos están ocultas la mayor parte de las razones que han hecho que las cosas sean como han sido, incluso de cómo no han sido y debieran. Ese era el juego que me propuse a la hora de indagar y segar por los campos de la Guerra Civil con ánimo de aclarar algunas cosas turbias; utilicé el cedazo de los documentos.

Este libro LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, es fruto de muchas horas de investigación en archivos, principalmente en el de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo, y también de algunas casualidades que, sin en un principio contar con ellas, se han ido produciendo misteriosamente a través de personas que han depositado en mis manos papeles y hechos guardados desde aquellos tiempos.

De todo hay y, aunque un libro se queda corto, con todo ello he procurado formar un conjunto armónico y comprensible para los que conocen a fondo el tema y para los que lo hacen de oídas. Espero ofrecerles más adelante, si me brindan la oportunidad, lo que aún queda guardado.

Con estos ingredientes traducidos por mi ignorancia, aunque buena voluntad, no pretendo crear polémica, sino aportar datos para que la historia se acerque más a su comprensión. La guerra civil española es un asunto que está ahí y para nuestra tristeza no se asume con gran rigor, sino que sigue escribiéndose con letra de enfrentamiento, con inventadas y nuevas victorias y derrotas, hasta algunos quieren repetirlas e invertir sus resultados.

Cuando allá por los años 80 el perdón era el resultado, cuando los que por edad o vivencias estaban más cerca de aquella lucha decidieron darse el abrazo del perdón y sacar adelante nuestro querida España, a pesar de tantos pesares, un mal viento (tiene nombre y apellidos) se interpuso entre el perdón y la revisión puramente histórica, y nos llevó a sacar de nuevo los rencores y el arma de lo que llaman el relato que no deja de ser la agitación y enfrentamiento.

No. Esa no es la historia que yo cuento. Son los hechos históricos tal y como figuran en los papeles de aquel momento. Un punto de vista desde lo alto de la colina, desde donde se podía, casi, ver lo que había al otro lado. Soy de la opinión de que no hay que callar ni olvidar, sino todo lo contrario. Hay que hablar de lo sucedido, con verdad, sin inquina y sin venganza, sino con honradez y la buena disposición que admite los errores que todos cometieron.

Hablar, incluso acaloradamente, pero con limpieza y españolidad, con el carácter genuinamente español, pero nunca callar y sobre todo no invertir o mentir a sabiendas o por rencor.

Nadie ya debe pagar por aquello ni tampoco sentirse culpable de nada.

En cualquier proceso de construcción suele haber derrumbes y es frecuente que apuntalar no sea suficiente. El afán de terminar la obra, de seguir buscando la fortaleza en los materiales te lleva al mantenimiento y vigilancia constantes sobre ella.

Sigue el interés por la guerra civil española y espero que los nuevos hallazgos históricos ayuden a acrecentarlo. El cómo, el porqué y cuáles fueron las razones que hicieron posible la guerra y el desenlace de la misma, como señala el profesor Vicente Palacio Atard, siguen siendo interrogantes que despiertan el interés de unas y otras edades. Ojalá que en estas páginas que he escrito haya algo de luz que ilumine esos interrogantes.

No leerán ustedes únicamente el desarrollo de los combates y los esquemas de las batallas, sino que he pretendido hacer un recorrido interior por los temas más trascendentes y en los que nueva documentación puede aportar claridad.

Desde la llegada de la II República en 1931 los acontecimientos se precipitan. Desde esa fecha hasta prácticamente el final de la guerra he tratado de analizar el recorrido aportando documentos nuevos, inéditos, que puedan ofrecer puntos de vista desconocidos en la narración.

Este es mi recorrido:

Desde el Pacto de San Sebastián, las elecciones municipales y la inaudita expulsión del Rey Alfonso XIII que se desarrolla en una travesía de Cartagena a Marsella llena de amargura y tristeza. La calle que arde en violencia. «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora. Un documento inédito de la detención del general Sanjurjo que en una precipitada actuación pretende hacerse con el poder y es detenido por un guardia de seguridad que le apunta con su arma en medio de la carretera a Huelva.

Las reuniones y actividad previa al alzamiento con la presencia de Mola en Pamplona. La muerte de Sanjurjo y su posible sucesor en el mando antes de crear la Junta de Defensa, entre los que aparecen nombres hasta ahora no mencionados; la creación de la Junta de Defensa Nacional con el ingente trabajo que esta desarrolló. La presencia de don Juan de Borbón en España para combatir en el bando nacional. El estadillo de las tropas que cruzaron el Estrecho al mando del general Franco; la financiación de la guerra, una documentación inédita sobre el oro, joyas y piedras preciosas recaudados y donados para la contienda por particulares; el robo del oro del banco de España, el laboratorio del oro nacional, la munición, el carburante. Con los curiosos datos de la donación de monedas y alhajas hecha por doña Carmen Polo, esposa de Franco. El balance general de oro de las entregas efectuadas por la Suscripción Nacional (Comisión de Donativos) que alcanzó desorbitadas cifras que les muestro en los documentos.

Temas tan trascendentes como el nombramiento del general Franco como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos de una manera un tanto casual y hasta ahora contado de manera no muy ajustada a la verdad. ¿Quiénes se reunieron en Salamanca y qué decidieron en definitiva? ¿Fue acordado nombrar a Franco Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos? ¿Hubo opositores? ¿Dónde está aquel barracón en el que se reunieron los miembros de la Junta de Defensa Nacional?

La batalla de Madrid, la muerte del general Mola, la campaña del Norte completa con sus combates y despliegues contados de manera asequible para cualquier lector; la ayuda extranjera, Brunete, Teruel, el Ebro con detalles desconocidos como los combates en la Sierra de Caballs, el avance hacia el Mediterráneo, la campaña de Cataluña y el final de la guerra.

Un informe demoledor del general Vicente Rojo y su visión del conflicto: habla de pánico en las unidades. No ve posible repliegue estratégico y solo contempla aferrarse al terreno y defenderlo palmo a palmo, cosa que sabe que no sucederá.

Los momentos de tensión que Franco tuvo con sus más directos colaboradores que en algún momento revistieron gravedad y crearon situaciones de cierta delicadeza. La correspondencia entre los generales Dávila y Franco sobre el discurrir de la guerra. Cataluña o Valencia: una decisión trascendente.

Termino con la entrada de las tropas nacionales en Barcelona y la situación en la que la ciudad se encuentra y una detallada información de las obras de fábrica destruidas y los edificios ocupados.

Todo ello acompañado de la documentación y órdenes de operaciones inéditas procedentes de los Cuarteles Generales de los protagonistas y la cartografía original por ellos utilizada así como la del Cuerpo de Tropas Voluntarias.

También se acompaña al final del libro el Diario de Operaciones elaborado día a día por el Estado Mayor del Cuartel General del Ejército del Norte, un documento imprescindible para seguir la evolución de los acontecimientos bélicos hasta el final de la guerra.

Hoy día 5 de mayo de 2021, el libro sale al público, fecha en que se cumplen 200 años de la muerte de Napoleón. Es evidente que nada que ver. Pero me gusta la coincidencia. Empezaba un tiempo nuevo. La Revolución francesa acabó siendo la mayor mezcla de libertad y autoridad conocida hasta entonces en el mundo. Revolución y Napoleón.

Napoleón terminó su vida dando una gran lección militar: ‹‹En los hechos históricos como en los contemporáneos, solo podemos encontrar lecciones, nunca modelos››.

A pesar de seguir de alguna manera viviendo sus consecuencias tenemos que aceptar que la guerra civil y todo lo que la rodea pertenece definitivamente a la historia, al pasado, o seremos incapaces de superarla.

Quisiera romper el silencio de los discretos: Muchos saben porque han oído, otros porque tienen el documento. A todos animo a construir y revelar lo oculto que por pequeño que parezca puede encerrar la clave. Para ello les ofrezco este correo y recibiré con gusto sus opiniones o más que opiniones: lahistoriadavila@gmail.com

Fotos, documentos, conversaciones, testimonios, libros, revistas, cualquier cosa puede encerrar una clave.

Deseo que este libro sea un paso más hacia el conocimiento y un lugar para la historia.

Les doy las gracias y les pido que lo lean.

Son muchos años de escritura en este blog sin pedirles nada; ahora, como contrapartida sí les pido que se hagan con el libro y si es de su interés abriremos una sección en el blog dedicada a la guerra civil desde el punto de vista histórico. Con la opinión de todos y todas las opiniones.

De antemano les doy las gracias y ¡va por ustedes!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2021

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Correo: lahistoriadavila@gmail.com

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Mi próximo libro: LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Les comunico la publicación en la editorial La esfera de los libros de mi libro:

La Guerra Civil en el norte

El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Aunque no estará a la venta hasta el 5 de mayo, aquí les mando el link en Amazon para el que quiera ojear la portada.
He puesto una enorme ilusión y trabajo en este libro; en él va volcada una extensa e inédita documentación donde se aclaran hechos históricos hasta ahora desconocidos.
Espero que les guste y más adelante informaré con detalle del contenido y presentación.
Cualquier duda me tienen a su disposición.
Muy agradecido a todos los que muestren interés por la obra.

Enlace al Libro: 

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 abril 2021