COSAS DE LA GUERRA CIVIL. JOSÉ MARÍA PEMÁN RECHAZA EL CARGO DE PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE CULTURA Y ENSEÑANZA DE LA JUNTA DE DEFENSA NACIONAL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Muchas cosas se han escrito sobre la guerra civil española; alguna jamás saldrá a la luz. En ese afán de reunir el mayor número de datos de fuentes primarias de vez en cuando publicamos documentos que llegan a nuestras manos desde los más desconocidos lugares. Hoy les ofrecemos la carta que José María Pemán dirige al general Dávila, en la que rechaza la presidencia de la Comisión de Cultura de la Junta de Defensa Nacional que presidía el general Cabanellas.

Atención especial se dedicó a la Comisión de Cultura y Enseñanza con la que se pretendía mostrar al mundo la normalidad de la vida nacional en las regiones ocupadas por el Ejército español.

El 18 de septiembre don José María Pemán había dirigido carta a su buen amigo, el general Dávila: «Hace unas horas que hablé con Vd. por teléfono. Poco después recibí noticias del general Varela que me urgían la marcha al frente de Madrid, donde quedé de acuerdo con él para ser testigo y cronista de las últimas operaciones y entrar cuanto antes en la capital para gritarle a España, por la radio, la gran noticia.

Por esto le pongo esta carta: por si en ella, dada la premura de tiempo evito el tener que desviar mi viaje hasta Burgos, lo cual retrasaría mi llegada al frente de Madrid, sin perjuicio, naturalmente, de que si a pesar de estas letras, Vd. quisiere hablar conmigo, no tiene más que ponerme un telegrama que, dado que tardaré aun en salir unos cuatro días, llegaría a tiempo de que yo obedezca y pase por Burgos antes de mi ida al frente… ». El señor Pemán había sido nombrado Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza y en esta carta se excusaba de aceptarlo:

«Ante todo me preocupa que pueda Vd. creer cuanto le dije por teléfono -y ya había adelantado en Salamanca a Nicolás Franco– era producto de una falsa modestia o mero deseo de esquivar trabajo. Esto último no creo lo pensara Vd. pues entre viajes, conferencias, discursos y artículos de prensa, difícilmente tengo ahora un minuto que no sea empleado en trabajar para esta gloriosa Causa. Mi suplica de ser eliminado del cargo oficial que, haciéndome tanto honor se me ofrece, nace de un honrado deseo de trabajar en lo que verdaderamente me siento útil y eficaz. Creo sinceramente que la adscripción a un cargo oficial y a una tarea burocrática, anularía casi por completo mi labor de propaganda y exaltación de entusiasmo y formación de espíritu patriótico, sin ventaja para nadie; pues yo, detrás de una mesa en funciones de burocracia y detalles, soy una absoluta nulidad. Creo que en esa labor de propaganda, prensa, oratoria, etc., en la que empleo los dones que Dios se ha servido concederme, no puedo ser sustituido por otro. En cambio en la Presidencia de la Junta de Cultura, sí puedo ser sustituido por muchos con grandísima ventaja. Y esto no es solo por la absorción material de tiempo que lleva en sí un cargo de esta especie, quitándolo para toda otra labor, sino por otras muchas cosas que conozco perfectamente por mi ya larga experiencia de hombre dedicado a estas tareas de creación literaria. Primero, un cargo de esta especie engendra, para el que pretende ejercerlo con responsabilidad y escrúpulo, una serie de preocupaciones que anula el reposo necesario para la creación literaria y artística. Yo estoy como todo español ahora  a la orden. Pero sé positivamente que si me llevan a ese cargo, donde otro puede sustituirme, se me quedan por hacer muchos libros y artículos, obras y discursos que me bullen en el alma que creo serán para bien de España y que ningún otro hará. En segundo lugar, yo sé por experiencia todo lo que me cargo así y más cuando su labor de momento ha de ser la de dura cirugía depuradora merma de libertad, independencia y simpatía, para esa función que, como la mía, exige para su eficacia ser escuchado sin recelos, por la mayor extensión posible de personas. Yo he logrado -y en ello cifro la mayor eficacia de mis actuaciones por España- ser oído y leído, sin recelo ni distingo, por unos y otros en mis propagandas nacionales. ¿No le parece a usted que a un cargo como ese debe de ir los que vayan a seguir con todas sus consecuencias ese camino, en la brecha de la actuación pública, y no yo, que por vocación y eficacia, he de seguir otro camino en la vida, al que solo ha de servir de entorpecimiento el breve tiempo que, provisionalmente, me resignare a estar en el cargo? Le escribo a Vd. con el corazón en la mano y sin otro deseo que el de ser sinceramente útil a España en este y en todos los momentos. Yo creo que mis razones le convencerán, y de todos modos le repito que, si alguna aclaración más desease, un telegrama suyo me haría subir a Burgos antes de ir al frente de Madrid. Mi saludo cordial y mi gratitud de todos modos por la honra inmerecida. Suyo afmo. Buen amigo q.e.s.m. José María Pemán».

Es un documento del que se desprenden no solo la renuncia sino que contiene muchos datos sobre el desarrollo de la contienda y aclara la situación general de la guerra tal y como se veía desde el bando nacional.

Les dejo el documento sin comentar para que sean ustedes los que saquen conclusiones. Hay mucho que concluir.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 octubre 2021

 

FRANCO, ¿JEFE DEL ESTADO? «CON FRANCO NOS SALVAMOS, SIN FRANCO NOS HUNDIMOS». Rafael Dávila Álvarez

GUERRA CIVIL 1
Uno de los momentos más trascendentes de la guerra civil española y de la reciente historia de España fue el nombramiento el 1 de octubre de 1936 del general de División Francisco Franco Bahamonde Jefe del Estado español.

De repercusiones, entonces inimaginables, los hechos tal y como sucedieron están sembrados de dudas y las distintas versiones contienen errores en nombres, lugares, fechas y, lo más importante, no relatan con exactitud lo ocurrido. ¿Hubo alguna intención?

Uno de los protagonistas fue el general Fidel Dávila Arrondo y en una de sus habituales notas que a diario tomaba sobre los hechos vividos nos lo cuenta con todo tipo de detalles.

Narrado en el libro La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, en síntesis viene a decir que Franco fue nombrado Jefe del Estado de una manera un tanto atípica y casual y no con el acuerdo de todos los generales implicados.

A la muerte del general Sanjurjo el alzamiento quedó acéfalo lo que llevó a crear una Junta de generales para dirigir los acontecimientos (Junta de Defensa Nacional). Se pensó en sustitutos de Sanjurjo y aparecieron nombres como el del Infante D. Carlos de Borbón-Dos Sicilias (Teniente general; padre de Dª María esposa de D. Juan), incluso se le propuso al general Severiano Martínez Anido, que declinó el nombramiento. Al no encontrar una persona de consenso que aunase voluntades y fuese aceptada por todos se creó una Junta de Generales en la que se encontraban los que iniciaron el alzamiento y conducían las operaciones, aunque la labor diaria de la Junta la llevaban Cabanellas, Mola y Dávila.

A finales del mes de septiembre de 1936 toda la dirección del alzamiento seguía dirigida por la Junta de generales. Las tropas de Franco y Mola habían logrado contactar y la proximidad a Madrid, objetivo principal, les hizo ver la necesidad de crear un mando único para las operaciones. Un General en jefe que dirigiese a ese Ejército aún sin organizar, que no contaba con la estructura y medios necesarios.

Para tratar el asunto la Junta de generales se reunió en un viejo aeródromo de Salamanca. Dos veces.

La primera el 21 de septiembre. En ella se habló sobre todo de la conquista de Madrid. La capital de España era el objetivo principal. Más urgente que posible; un deseo inalcanzable con los escasos medios disponibles, pensaban algunos miembros de la Junta. También se habló del mando único, pero nadie estaba dispuesto a profundizar en el tema. El carácter de los generales con mando en los ejércitos, Franco, Queipo de Llano y Mola no hacía fácil la designación. Sobre todo había reticencias sobre a quién asignar la dirección política. No se llegó a ningún acuerdo en esta primera reunión.

El día 28 de septiembre, recién liberado el Alcázar de Toledo, volvieron a reunirse en Salamanca.

Se habló de la marcha de las operaciones y el futuro político del movimiento. El último punto tratado fue de nuevo la designación de un mando único para dirigir las operaciones militares. No había mucho interés en el tema, pero en aquellos momentos lo importante era la dirección militar de la campaña. No todos estaban de acuerdo. Al no lograse unanimidad se decidió someterlo a votación que resultó lindante en la unanimidad.

Se aprobó una moción relativa a nombrar generalísimo de los ejércitos y a continuación se pasó a decidir la persona, que recayó en Franco, pero sin que eso afectase a las atribuciones de la Junta de Defensa y sus funciones. En definitiva, el general Franco pasaba a ser jefe de los Ejércitos, pero la dirección política y militar seguiría llevándola la Junta de Defensa Nacional.

Hubo un paréntesis para el almuerzo y al terminar este, con sorpresa para alguno, la mayoría de los generales empezaron, de manera un tanto precipitada, a irse a sus respectivos lugares de procedencia, con lo que no quedaba claro cuáles eran las funciones que en lo militar y político desarrollarían el general Franco y la Junta.

Esto contrarió al general Dávila que se lo hizo ver al general Mola.

La situación que le describió Dávila era la urgente necesidad de que el mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin estar mediatizado por la Junta de Defensa, además de que el bando nacional no estaba reconocido por ningún Gobierno extranjero y se sabía que alguno de ellos había deslizado su parecer para que desapareciese el cariz de «Pronunciamiento militar» que significaba el regir el país una junta de generales. Por todo ello lo adecuado era que la Junta declinase todos sus poderes en Franco y se le nombrase jefe del Gobierno, algo que no se había tratado en Junta por la precipitada marcha de sus vocales.

Mola estuvo de acuerdo en todo y ambos se lo plantearon a Franco que aún permanecía en el lugar. La respuesta de Franco fue inmediata: «Dispuesto a asumir el cargo y a pechar con la papeleta si se tomase tal decisión».

Era necesario el acuerdo de todos los vocales y Dávila inició los contactos con ellos para recabar su voto. No fue fácil. Cada uno estaba en su lugar, alejados y poco interesados en el tema. Con los primeros generales con los que Dávila habló fueron Cabanellas (presidente de la Junta) y Gil Yuste; el primero se negaba en rotundo y el segundo ponía severos inconvenientes. Queipo de Llano se oponía en rotundo e hizo llamadas telefónicas a otros vocales para que no lo aprobasen. Dávila contaba con la aprobación de Orgaz, Mola, Saliquet y Ponte con lo que obtenía la mayoría absoluta, pero no le parecía adecuado la aprobación sin la aceptación del presidente de la Junta, general Cabanellas. Hubo que convencer a Gil Yuste y plantearle a Cabanellas lo improcedente de aquella aprobación sin contar con su voto siendo el presidente; accedió sin más objeciones.

Durante sus consultas a los vocales, aquellos con los que Dávila trató directamente le propusieron que fuese él el nombrado Jefe del Gobierno, a lo que se negó por su edad y ser desconocido por la por la mayoría del pueblo. Era necesario un general con más prestigio.

Aprobadas, al fin, las propuestas se mandó publicar en el Boletín Oficial lo acordado, que era nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de las fuerzas de tierra, mar y aire, y general jefe de los Ejércitos de operaciones.

¿Pero cómo llegó el nombramiento de Jefe del Estado? Era enorme la distancia entre jefe del Gobierno y la de jefe del Estado.

Enviado el Decreto esa misma noche del día 29 para su publicación al día siguiente, en la madrugada el teléfono despertó a Dávila. Era Nicolás Franco quien desde Salamanca decía no ver acertada la disposición de jefe del Gobierno ya que no proporcionaba la suficiente libertad de acción. Se llegó a un arreglo rápido y definitivo: se suprimía la palabra Gobierno y quedaba solo Jefe del Estado.

Era todo el mando lo que exigía Franco a través de su hermano Nicolás. Así se hizo.

No se pudo avisar del cambio introducido a los generales de la Junta dadas las horas en que se produjo, pero nadie objetó nada ante tan inopinada decisión dado el prestigio de Dávila que hasta la fecha había sido el promotor de las iniciativas de la Junta.

Franco obtenía el mando. Todo el mando.

Eran momentos muy delicados y estaba en juego la victoria o la derrota. El carácter de los generales protagonistas era fuerte, hombres de mando, no fáciles de convencer y dirigir. Estaban a las puertas de Madrid y había distintos criterios sobre la dirección de la guerra. Para relacionarse con el exterior era necesaria una cabeza visible y una organización administrativa y estatal representativa. En la milicia eso se conoce bien y a ello respondía la decisión: alguien que mande.

Dijeron: «Con Franco nos salvamos. Sin Franco nos hundimos».

Y Franco obtuvo el poder, todo el poder.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

10 junio 2021

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La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

 

 

 

 

 

 

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Rafael Dávila Álvarez

Mayo 2021

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CAUSA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN DEL CAPELLÁN DE LA LEGIÓN FERNANDO HUIDOBRO POLANCO. General Dávila (R.)

CAUSA DE BEATIFICACIÓN Y CANONIZACIÓN DEL CAPELLÁN DE LA LEGIÓN FERNANDO HUIDOBRO POLANCO. General Dávila (R.)

Vuelvo mis ojos, como cada año, al Cielo legionario donde nuestro Capellán el Páter Huidobro entró hace ya años y sigue repartiendo bendiciones a sus legionarios dispuesto a que ninguno se equivoque de camino.

Allá por el año 1936 llegaba el Páter a la 4ª Bandera de la Legión. Cuando el sargento legionario Gutiérrez le invita a que use pistola para defenderse; el Páter Huidobro rechaza la invitación y lo razona en estos términos: <<Al ofrecerme por Capellán de mi Bandera, ya ofrecí mi vida al Señor. Y si me matan, quiero morir como sacerdote>>.

Lo que hoy escribo es simplemente una oración al legionario y Santo Páter Huidobro. Para que siga al cuidado de su legionarios y, si hay un hueco, también de los asuntillos de este viejo general que tuvo en su día el honor de mandarlos.

Nada de lo que escribo ha salido de mí. Cuento su heroica y santa muerte tal como se describe en  la Sección Tercera de Posiciones y Artículos para el proceso sobre la fama de santidad, virtudes y milagros del siervo de Dios en sus artículos 147, 148 y 149. Lo redacta el Vice-Postulador Dr. Francisco Peiró, S.J. en el año 1946.

Art. 147.- Su heroica muerte y santa muerte.– Los ataques rojos se intensificaron al amanecer el domingo 11. El Siervo de Dios se dirigió aquella mañana a un capitán de su Bandera -eran amigos íntimos-, y le dijo: <<Capitán, ¿tiene usted la medalla?, ¿quiere dejármela?>>.

Era la misma medalla de la Virgen Milagrosa que había besado al caer herido en la Casa de Campo; la besó con particular devoción varias veces y se la devolvió agradecido al Capitán. El puesto de socorro se había instalado en un pequeño hotel junto a la Cuesta de las Perdices. Sin cesar se iban recibiendo heridos, y sin cesar iba el Siervo de Dios recorriendo de una a otra parte del terreno batido por la metralla, asistiendo infatigable a los que caían y auxiliándoles con los Santos Sacramentos.

Al mediodía arreció el combate. El Siervo de Dios hallábase aquella hora ante el Puesto de socorro.

<<¡Métase aquí Padre! ¡Defiéndase un poco en la casa!>>, le gritó uno de los sanitarios que desde dentro vio al Capellán.

Accediendo a la invitación, se disponía a entrar. Pero cuando salvadas las primeras escaleras llegaba al mismo umbral de la habitación de entrada, un obús del 12´40 cayó en el marco de la segunda ventana. La explosión fue enorme; tal que, a la expansión del aire, lanzó fuera de la casa por una ventana al asistente del Capitán Rodrigo, Comandante interino de la Bandera.

El capitán médico corrió al instante hacia el lugar de la explosión y caído de espalda, junto a la misma puerta de la habitación, que como dijimos iba a franquear, halló al Capellán Padre Fernando Huidobro con una herida profunda en la cara producida por la metralla. Le encontró sin pulso. La muerte había sido instantánea. Como el Siervo de Dios llevaba al morir el Porta Viático, quedó el Santísimo Sacramento sobre su cuerpo muerto, como sobre un Altar con reliquias de mártir.

Art.148.- El duelo de la Legión.- La impresión que produjo entre los legionarios la muerte del Siervo de Dios fue enorme. Si en vida le habían estimado y querido, como a su sacerdote modelo, después de su muerte le adoraban como a un Santo. Les parecía mentira que no viviera ya con ellos. Síntesis y reflejo de la pena universal que la Bandera sintió a la muerte de su capellán es esta frase de su Comandante:

<<Acaba de perder la Legión un verdadero Padre; la religión, un santo, y España un héroe>>.

El asistente del Siervo de Dios, al presentarse al día siguiente ya de noche en la residencia de los Padres de Toledo para hacer entrega, con el Porta Viático, de los objetos interiores del Siervo de Dios, lloraba como un niño; tan desconsolado estaba que apenas se dejaba entender al dar la noticia de la muerte y sin querer quedarse a cenar, a lo que le invitaban los Padres, se alejó sollozando y repitiendo que mejor hubiera sido que le hubieran matado a él.

Art. 149.- El sepelio.- Depositóse el cadáver en una camilla de la única habitación disponible en el Equipo Quirúrgico, y a media tarde del día 13 venía en una camioneta, desde Toledo, el Hermano Zurbano, portador de una caja para inhumarlo>; al llegar el Hermano Zurbano, a la habitación donde yacía el cadáver, el médico le hizo notar que a pesar de haber transcurrido casi tres días –murió en la mañana del 11- se hallaba todavía fresco, conservaba su color natural y no era extraordinaria su rigidez. Atardecía cuando salieron con la camioneta y el cadáver en ella. Pararon a las puertas del pequeño cementerio de Boadilla del Monte. Algunos oficiales descendieron la caja. Allí estaba el general Iruretagoyena con todo su Estado Mayor, el comandante Calvo, el Conde de Arjillo, el Capellán del Hospital de Boadilla, el asistente del Siervo de Dios y los guardias civiles, unos cuarenta.

Se levantó una punta del capote que envolvía al Siervo de Dios para dirigirle una mirada postrera. Su rostro parecía sonriente, sereno, los ojos como si estuvieran durmiendo, la boca un poco entreabierta, muy natural. El Padre Puyal, allí también presente, rezó un responso. Colocóse la caja en un nicho nuevo. Unos guardias civiles, con el Hermano Zurbano, cerraron la sepultura con ladrillo y barro, y el Padre Puya, en el reverso de un trozo de lápida de mármol, escribió el nombre y la fecha: <<Padre Fernando Huidobro, S.J. 11 de abril de 1937>> y la colocó encima como distintivo y epitafio.

La emoción de aquel sencillo acto, que hizo derramar lágrimas a más de uno de los concurrentes, tradujera el cronista de guerra Juan Deportista en esta página que al día siguiente publicó el periódico ABC:

<<Cuando yo iba regresar esta tarde de Boadilla, pasé por una de las emociones más terribles de esta vida azarosa de la campaña. Allí, al Camposanto del pueblo, había llegado el cadáver de aquel Padre Jesuita Fernando Huidobro, compañero infatigable y el más valiente de la Cuarta Bandera de la Legión, semillero de audaces, como gigantes heroicos. El padre Jesuita Fernando Huidobro ya ha logrado su gran designio. Con su Bandera participó en la Cuesta. En la batalla de Madrid, un morterazo entró en la casa donde él rezaba ajeno a tanto estruendo. Luego los legionarios recogieron sus restos; yo y el general Iruretagoyena, su Estado Mayor, los ayudantes y un puñado de hombres  -a los que estas durezas no evitan la conmoción espiritual terrible- hemos acompañado al sacerdote, mientras rezaban las preces en su loor que le aproximaban al alto lugar de sus sueños de gran misionero de veintinueve años. Destocados, húmedos los ojos, y envuelto él en su bandera española, le hemos dejado allí, en el diminuto cementerio de Boadilla del Monte, feliz y contento…>>.

Son muchas las declaraciones de los legionarios que con él estuvieron. Dejo el testimonio del comandante de su Cuarta Bandera de la Legión, comandante Vierna, cuando fue a dar el pésame al padre Felipe Díez, capellán militar jesuita en Santo Domingo de Talavera: <<Padre, le doy el pésame. Pero con derecho a que también usted me lo dé a mí, pues acaba de perder la Legión un verdadero Padre, la Religión un santo y España un héroe>>.

Hoy tengo que decir, con respeto y esperando que la autoridad de la Iglesia me perdone:

Páter Huidobro: Ora pro nobis.

Y va siendo hora que Roma -a quien le corresponda-, responda a las llamadas legionarias y abran, de una vez por todas, la causa de beatificación del cura legionario: Páter Huidobro, legionario y Santo.

Esto escribía hace algún tiempo. Atrás habían quedado desde el 2014 otros artículos.

Ayer a las 1900 en la parroquia de San Francisco de Borja de Madrid, el arzobispo, cardenal Carlos Osoro, presidió el acto de apertura de la causa de beatificación y canonización del siervo de Dios Fernando Huidobro Polanco. Legionario y Santo.

La causa está promovida por el Arzobispado Castrense y la Compañía de Jesús.

¡Páter! Al fin. Sabemos lo que sabemos y seguimos cerca de los legionarios, pero en silencio.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General de la Legión entre 2001-2004).

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9 enero 2021

CRISTO DE LA BUENA MUERTE MÁLAGA

Entrevista Jueves Santo en Onda Cero Málaga (Al Hombro) sobre El Cristo de la Buena Muerte y la Legión.

Propuesta del general Dávila para que Málaga, los malagueños vean, oigan y palpen a su Cristo legionario.

AL HOMBRO JUEVES SANTO

ONDA CERO MÁLAGA

9 DE ABRIL 2020

NOTA INFORMATIVA. DIFICULTADES EN LA RECEPCIÓN DEL BLOG. General Dávila (R.)

De un tiempo a esta parte recibo correos en los que me dicen que tienen dificultades para acceder a los artículos del blog. Es más, en algunos casos parece ser que no los encuentran en facebook ni los reciben en el correo.

A pesar de ser un blog artesanal y no contar con ninguna ayuda externa técnica ni de ningún otro tipo, algo voy entendiendo y he repasado la parte técnica del blog sin encontrar fallo al que se pueda achacar estas deficiencias. Por tanto desconozco a qué se deben estos errores en la recepción de los artículos.

Les agradezco sus correos en los que me dan cuenta de todo esto y por mi parte procuraré periódicamente revisar los contenidos del blog y les agradecería que sigan comunicándome cualquier fallo que observen.

Les recuerdo que tiene a su disposición un correo: generaldavila1@gmail.com

También pueden contactar por:

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Pueden recibir los artículos automáticamente en su correo a través de la aplicación que para ello tiene la página web del blog.

Muchas gracias por su seguimiento, lectura, comentarios, y por su fidelidad, con opiniones  a favor y en contra, que todas, desde el respeto y educación son muy válidas para todos.

General Dávila (R.)

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14 diciembre 2018

TOQUE DE RETRETA. 1.-LA BANDERA DE ESPAÑA YA NO LUCE EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL (General Dávila-R.)

La Enseña Nacional

Acaba el día militar. Suena el toque de retreta; hay que recogerse y hacer balance. Una momentánea calma recorre las calles. Las notas del toque militar tienen algo de tristeza por la ausencia temporal de la actividad que trae el recuerdo de todo lo que dejamos en aras del servicio a la Patria. Silencio, balance, novedades del día. ¡Sin novedad! El honor sigue intacto.

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Hoy cuando estrenamos esta sección Toque de Retreta para hacer recuento, dar novedades de lo que cada día ocurre, debemos dar la primera y permanente novedad que día a día observamos y a la que nadie da respuesta. Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que deja de decir: ¡Sin novedad!

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La enseña Nacional

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

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17 junio 2018

 

 

GUERRA EN SIRIA. MISILES BONITOS, NUEVOS E INTELIGENTES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Anoche 13 abril, sobre las 2300 escribía las líneas que a continuación les ofrezco. Era el habitual punto de vista sobre la actualidad militar que con brevedad les ofrecemos cada domingo. No tenía información privilegiada. Solo era la mirada del veterano que como centinela escudriña y anota cualquier ligero movimiento o sonido no familiar en el paisaje. Vibraba el aire y los cielos se inundaban de misiles. Mientras dormían casi todos. Lo escrito, previsión, estaba ya ocurriendo. Mis palabras se estaban cumpliendo mientras escribía. No se han quedado viejas sino proféticas y preocupantes. Que nadie se extrañe. Los signos de los tiempos señalan en la dirección de los acontecimientos, pero escondemos la cabeza y preferimos mirar hacia otro lado. Tomemos nota y demos importancia a lo que la tiene. Esto va en serio. Es la guerra.

Eran palabras para el domingo, pero mañana habrá que seguir narrando la situación que será la misma pero distinta. Ahora hablarán los expertos en todo haciéndose cruces por el horror de la guerra cuando no han sido capaces ni de acercar la paz a su entorno más cercano.

Sonaban tambores de guerra. Ahora se escucha ya el fragor de la guerra… y los lamentos. Ya no hay marcha atrás.

General Dávila (R.)

 

TAMBORES DE GUERRA. Visus militis

Niños afectados por el ataque con gases en Siria

<<El Maestro Sun dijo:

La guerra es el asunto más importante para el Estado. Es el terreno de la vida y de la muerte, la vía que conduce a la supervivencia o a la aniquilación. No puede ser ignorada>>.

Detrás de cualquier guerra hay una decisión política, no militar.

<<La guerra no es simplemente un acto político sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios>> (General Carlos Von Clausewitz).

Mucho han cambiado las cosas desde Clemenceau: <<La guerra es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los militares>>.

La política ha dejado de tener la seriedad que se le supone. Asustan los discursos que definen a los misiles como bonitos, nuevos e inteligentes. Por otro lado sobrecoge ver las imágenes de los efectos del gas sarín. Es algo peor que la guerra. Es la maldad, la diabólica actitud, y el peligro de dejar la política en manos de perversos o incompetentes. Nunca se sabe quién es peor.

La voz del militar se hace escuchar. Prudencia.

Hace siglos que avisa: <<No escogería al hombre que está dispuesto a enfrentarse a un tigre o a precipitarse en un río sin preocuparse de salvar la vida o morir. Elegiría, sin duda, a un hombre que considerase el obstáculo con la prudencia requerida y que prefiriese triunfar por la estrategia>>.

Es predicar en el desierto. Nadie escucha.

Siria es la tragedia, el final de todo y el principio de lo que nadie quiere. No está en manos de los militares. No es una guerra sino una diabólica encrucijada dónde nos estamos jugando el futuro de la humanidad.

En este caso los militares miran, miramos, con preocupación a los políticos.

Una escalada fuera de control

Y han avisado: Una escalada fuera de control.

Demasiado serio como para mirar a otro lado y demasiado grave como para juegos de poder político. Los tambores llaman a la guerra y no son militares quienes los hacen redoblar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

“SIETE MENTIRAS” Juan Ignacio Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Tengo en especial aprecio al patrón de este blog, el General Dávila con quien compartí años ilusionantes de preparación para el ingreso en la Academia General Militar y de equitación en el picadero del viejo cuartel de Conde Duque; así que es mi propósito, antes de que le metan en la cárcel por publicar lo que sigue, adelantarme a la eliminación de la libertad de expresión que pretende un partido en el Congreso de los Diputados con la complicidad, por acción u omisión del resto.

Para ello voy a señalar siete MENTIRAS (entre otras muchas) que de aprobarse la Ley que pretenden, pasarán a ser verdades irrefutables bajo pena de multa o prisión.

1. La 2ª república era un régimen legalmente constituído.

La república sale de un alzamiento nacional en palabras refrendadas por el Presidente del Gobierno provisional de la República, Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres, su Ministro de Justicia Don Fernando de los Ríos Urruti, su Ministro de la Guerra Don Manuel Azaña y Díaz y el de Marina Don Santiago Casares Quiroga. (Diario Oficial del Ministerio de la Guerra nº 94 de 28 de abril de 1931).

2. Se quemaron iglesias y conventos porque en todas las guerras y en todos los bandos se cometen excesos.

La quema de iglesias y conventos se inició el 11 y 12 de mayo de 1931, menos de un mes después de la proclamación de la República y más de cinco años antes del inicio de la guerra.

Durante los sucesos de Asturias en 1934, 34 sacerdotes y religiosos fueron asesinados.

3. Los militares se sublevaron contra la República

En toda España, excepto en Navarra, por imposición de los carlistas que condicionaban a ello la participación del Requeté, el alzamiento se hizo bajo la bandera tricolor y la lectura del bando de guerra finalizaba con ¡viva España!  y ¡viva la República!

4. Alzamiento franquista.

Hasta después del 13 de julio de 1936 (asesinato de Calvo Sotelo), Franco no decide sumarse al alzamiento y hasta el 1 de octubre de ese año, sólo es uno de los Generales alzados, quizá el de más prestigio, pero solo con mando sobre el Ejército de África, cuyas columnas se dirigen sobre Madrid.

El director del alzamiento era el General Mola que, como tal firmaba las instrucciones; el designado para encabezarlo era el General Sanjurjo, exiliado en Portugal y muerto en accidente de aviación al intentar incorporarse. El gobierno, en zona nacional lo ostentaba una Junta de Defensa Nacional, presidida por el General de División Don Miguel Cabanellas Ferrer y de la que formaban parte los Generales, Mola, Dávila, Ponte, Saliquet y los Coroneles Moreno Calderón y Montaner.

5. Rebelión de los Generales

La mayor parte de los Generales en activo el 18 de julio de 1936, no secundó el alzamiento

6. El Ejército republicano

El gobierno del frente popular disolvió en agosto de 1936 el Ejército, creando posteriormente el Ejército Popular de la República. No es inexacto llamarlo Ejército Rojo, porque:

  • Adoptaron el saludo puño en alto
  • Cambiaron las divisas reglamentarias
  • Adoptaron como emblema la estrella roja de cinco puntas
  • Crearon un comisariado político

7. Ineptitud militar de Franco

Sobra todo comentario, si siendo tan inepto, después de haber fracasado el alzamiento y con todos los recursos materiales claramente en manos del gobierno del frente popular fue capaz de ganar la guerra.

Por si fuera poco, su Hoja de Servicios está llena de éxitos en guerra y en paz, destacando sus servicios en África, la derrota de los revolucionarios de Asturias en 1934 y la creación de un centro de enseñanza modelo, la Academia General Militar, disuelta por la República. Por cierto, el noventa por ciento de los Oficiales formados en ella, secundaron el alzamiento.

Juan Ignacio Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Blog generaldavila.com

20 marzo 2017

 

SIN NAVIDAD EN EL FRENTE. ¡FELIZ NAVIDAD!

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Es Navidad

Esta vez el  frente no es la primera línea de combate, allí donde vigilan nuestros soldados. Esta vez vamos a dar media vuelta para quedarnos mirando a la retaguardia. En el frente no hay duda del tipo de Navidad que se celebra. En la retaguardia las cosas no están tan claras. Se libra una incierta batalla que pone en peligro el sentido profundo de la Navidad.

En aquellos combates corres el riesgo de perder la vida.

En los que aquí se libran tienes el riesgo de perder el sentido de la vida. Todo tiene su origen en una misión cumplida y otra por cumplir. En un riesgo asumido y otro que nadie asume. Allí, aún no hemos perdido ni una batalla, siempre vencedora la dignidad, pero aquí está por ver cuando ganaremos una.

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La Navidad (Velázquez)

Allí te acogen, te esperan y sienten tu protección. Quisieran tenerte siempre con ellos. Aquí, de algún lugar nos han expulsado, con desprecio incluido.

El verdadero sentido de la Navidad significa entrega o disposición permanente, incluso a dar la vida. No caprichosamente, ni con desprecio a la existencia, sino con la trascendencia que implica ir más allá de los límites temporales. La vida por los demás; sin importar qué piensan los demás, quienes son o como viven. Eso es Navidad. Más allá de luces y quimeras. Más allá del corto horizonte que se abre entre las balas y las bombas. Abrirse paso en esos escenarios es en ocasiones más fácil que hacerlo entre la mentira y la venganza, entre el sectarismo ideológico, entre la imposición, entre las balas silenciosas y las bombas que estallan en los conductos que se dirigen al corazón del alma. Bien lo saben los soldados. Cuesta vigilar, cuesta la soledad; sufre la mirada que vigila y sufre el incierto paisaje. Pero hay calor de hogar entre compañeros de armas y sentimientos, entre los mismos pensamientos coincidentes en la profunda Navidad. Nunca hay un soldado solo; no sería un soldado; siempre al menos dos, que son binomio, pelotón, compañía en definitiva.

Irak, Afganistán, Líbano, Malí, Somalia, Senegal, el Mediterráneo, Índico, Turquía, República Centroafricana… ¡Feliz Navidad! Servicio y entrega. Sacrificio, entrega. Una vocación. El Belén les acompañará. La tradición.

Mirar a retaguardia es peligroso y descorazonador. Estos días navideños quisiéramos sustraernos a esa inquietud permanente. No es fácil. Cualquier debilidad es aprovechada. El centinela no descansa y tiene permanente relevo, veinticuatro horas, un año, toda la vida. Centinela alerta que espera la aurora. ¡Gracias soldados!

Desde este blog de veteranos -no estamos retirados del todo ni de todo-,  nos relevamos en la vigía.

A ustedes queridos lectores que en esa vigilancia nos acompañan, cortas se nos quedan las palabras para agradecerles su apoyo con el que esperamos seguir contando desde la humilde sinceridad y el arrogante amor a España.

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¡Vigilantes!

Estemos todos vigilantes desde la atalaya o la cofa.

A todos, soldados y lectores, amigos y adversarios, incluso al que se cree enemigo, desde el corazón y la razón:

¡Feliz Navidad!

Blog: generaldavila.com

(TG. Emilio Pérez Alamán/GD. Rafael Dávila Álvarez/GD.Juan Chicharro Ortega/GB.Adolfo Coloma Contreras).