EL RECUERDO A LOS MUERTOS POR LA PATRIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy en las Fuerzas Armadas es el Día de los Caídos por la Patria.

Un momento para detenerse en el camino y elevar nuestra oración de soldados por todos aquellos que sirvieron a España y por la Patria entregaron su vida.

En la Legión, como nos contaba el legionario Braulio, no se habla de caídos sino de muertos, con rotundidad y verdad; que decía Braulio que en la Legión el que se cae se levanta y solo no pueden hacerlo los muertos. Y que para eso estaban sus compañeros, para tirar de él, porque nunca abandonarán a un hombre en el campo hasta caer todos.

No abandonemos a nuestros muertos, ellos están ahí velando como antorchas el camino, que no nos desviemos, que no nos perdamos, y, aunque pocos, los menos, que sigamos, siendo fieles a eso por lo que ellos murieron: España, su patria.

No gusta hablar de la muerte. Es lo único indiscutible, la verdad más real y en la que pocos piensan. Pensar me hizo Braulio el legionario en el artículo aquí publicado. Lo repito para aquellos que no quieran leerlo.

La muerte (por el legionario Braulio)

«El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde».

Siempre la muerte. Habéis venido a morir. Un cosa es no tenerle miedo a la muerte y otra quererla. Yo sé que nuestro jefe quería que nos hablasen de la muerte para que le quitásemos esa imagen de horror, de temor, de negra guadaña que atemoriza. Por eso hablaba de una novia joven y bella besando nuestra frente. También decía que fuese nuestro Ángel de la Guarda que nos llevase al Cielo.

Aquí, entre nosotros, no hablamos de esas cosas de la muerte. Si acaso entre cada dos, como juramento entre ellos, y lo que has de hacer si acaso, pero nada más.

La muerte no forma parte de nuestras tertulias, ni está ni se la espera, pero si viene a ninguno nos va a asustar. Sí, sabemos que vamos a morir, como todos, y que en el lugar en el que combate la Legión la muerte está más cerca; eso no significa nada. Sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Aquí nadie va a lo loco, nadie se la juega sin motivo o razón. La muerte hay que saber esquivarla, con valor, pero tonterías con esa cercana posibilidad ninguna, porque yo creo que si tú te la juegas alegremente, insensatamente, estás jugando no con tu vida sino con la de los compañeros. Pero recular, de eso nada.

Nadie quede en el campo, aunque muramos todos. ¿Quién dijo miedo? ¿Quién es inmortal? Menos el hombre todos lo son, porque ellos, los animales y las plantas ignoran la muerte.

Se lo he oído a alguien decir de otro que había escrito algo así como que lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. Como que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes. Por eso será que a mí esto de la muerte no me da mucho que pensar. Porque llegará. Y después de que llegue, pues Dios sabrá.

Yo recuerdo al de la Buena Muerte, al legionario clavado en la Cruz, sus últimos momentos de agonía, abandonado por todos, cobardes, ellos sus compañeros sin cumplir el espíritu de compañerismo. No quería morir; nadie quiere. Aparta de mí este cáliz, pero sea tu voluntad. Así es y así sea. Que sea lo que Dios quiera. Hoy o mañana. Abierto el pecho de la camisa legionaria.

Es una batalla contra el tiempo. Contra la muerte el tiempo no cuenta, cuenta el olvido, lo que viene después y aquí en la Legión hay una lista siempre presente en la que estamos todos y alguna vez alguien la lee y sus labios pronuncian tu nombre. Estás muerto, pero estás como vivo, en los labios de otro como tú, hoy que es como mañana y como fue, siempre será igual hasta el final de los tiempos, que es una frase que se dice, pero que es como decir hasta la muerte, pero no porque sea el final, sino que es distinto, debe ser para mejor.

Veo que la muerte no significa nada. Porque mientras vives no existe, y cuando está presente no existimos nosotros, así que la muerte no es real para los vivos; y para los muertos yo que sé. Por eso digo que sea lo que Dios quiera, y que  puede venir cuando quiera.

Nunca se puede ni debe saber hasta cuando es bueno que el hombre viva. Se lo he preguntado al sargento Estétor que es de los más viejos y me ha contestado que un hombre debe vivir hasta que crea que morir es mejor que vivir. Me he quedao de piedra y no hago más que darle vueltas. ¿Qué habrá querido decir?

Otro compañero me dijo que la vida es una cuestión de costumbres, y que cuando dejas de acostumbrarte a vivir, pues te mueres. No lo he entendido, pero es igual, seguro que tiene razón.

Otro me dice que él vio morir a un legionario que le dijo: «…no agonizo, no entristezcas, esto es para mí como si alguien estuviese esperando, en una estación, un tren, y echara una cabezada. Eso dijo». Debió de pasar el tren ese que tanto esperaba. ¿A dónde querría ir?».

 

Elevemos nuestra oración por ellos.

 El toque de oración inicia el vuelo

Y hay en las últimas luces del cielo

Algo invisible que nos acompaña,

Como si en la quietud de los soldados

Estuvieran aquí formados

Todos los que murieron por España”

(Coronel Luis López Anglada)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 noviembre 2020

 

MARGARITA ROBLES DESCABEZA EL MINISTERIO DE DEFENSA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El ministerio de Defensa es una escuela permanente de propaganda gubernamental.

¡Quietos! Dejad tranquilos a los soldados y no me los soliviantéis. Medalla por aquí, medalla por allá. La sociedad se tranquiliza viendo que sus Fuerzas Armadas desfilan democráticamente. Antes se decía por la senda constitucional, cuando era, que ahora ya no se sabe cuál es, tupida de zarzas y malas hierbas. En el fondo nadie se entera de lo que pasa por dentro de la formación. Por arriba, por abajo y por el centro.

¡Esas diagonales! ¡Puños a la misma altura! ¡La alineación! Marchan a su aire.

Lo que ocurre en el ministerio de Defensa pasa desapercibido. Vemos solo una imagen externa y no siempre realista. En estos últimos tiempos han pasado muchas cosas en Castellana 109; y en la Cúpula Militar, más allá de la Operación Balmis. En la Guardia Civil ni les cuento, pero esa es otra historia que son ellos los que deben contarla. No me corresponde a mí.

Cualquier ministro de este ministerio lo primero que aprende es aquello de: ¡Capitán mande firmes!

<<¡Cuádrese! Soy el ministro de la Guerra>>. Era de noche y en la oscuridad de las bujías, aprovechando las sombras, Azaña pone firmes al oficial de guardia del palacio de Buenavista, sede del ministerio de la Guerra. El general Ruiz Fornell le da posesión del cargo. Azaña acababa de cumplir un sueño infantil. A esas horas Azaña sueña con su juguete: ¡Soldados! Pronto abrirá la cajita y sacará a sus soldaditos de plomo para organizar su peculiar ejército.

Si quito a uno y lo mando a la caja de cartón hay mil esperando a ocupar su sitio.

Empezó la ministra Robles apartando al Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Fernando Alejandre Martínez. Un soldado de los pies a la cabeza que conoce a fondo su oficio. Que sabía las escaseces y penurias de sus soldados. Y lo dijo con voz firme, alta, clara y respetuosa. Insoportable para tanta soberbia ministerial. Se fue el general Alejandre, por propia voluntad, y se le echa de menos. Espero que algún día sepamos más cosas.

Después escuché como una detonación a alguien de ese ministerio: <<Aquí mentimos todos>> (inaudito, pero era alguien que lleva más de cuarenta años de uniforme). La estructura se hundió bajo mis pies. Empecé a preocuparme.

De golpe y porrazo se van el JEMAD, el Secretario de Estado y el Subsecretario.

Vamos con el nuevo equipo.

El militar, general del Aire Miguel Ángel Villarroya Vilalta, comienza un vuelo largo y complicado. Mínimos presupuestos, que rozan la irresponsabilidad, por lo que su deber es exigir y luchar por unas adecuadas condiciones de vida, cumplimiento de misiones y seguridad de sus hombres. Presupuesto y claridad en los cometidos propios y no ajenos. La amenaza de perder el horizonte de las verdaderas y propias misiones de las Fuerzas Armadas, que podría desfigurarlas, planea sobre las unidades de Tierra, Mar y Aire. Enorme reto ante un incierto futuro y unas FAS en declive, al menos material; moral no lo sabemos, pero se intuye cuando España se fracciona.

Adiós al Secretario de Estado y bienvenida a la nueva Secretaria. El SEDEF pronto encontrará la salida de la puerta giratoria. Es un viejo conocido del cargo oficial. No sé si sabe donde ha estado, pero el currículo es suficiente. No hablo de él porque hace muchos años, sin razón alguna, quitó la calle general Dávila en Burgos, lo que le agradezco, pero no olvido. Un artista en eso de estar sin ser. Como en el ministerio, a la defensiva.

Entra Esperanza Casteleiro, del CNI, Directora del Gabinete de la ministra, que ya tiene a un general jefe de su Gabinete (es lo que se estila para escalar posiciones: jefe de Gabinete; algo duro para un soldado). La Secretaria de Estado de Defensa tiene una ardua tarea en la que no puede perder ni las gafas. Siempre atenta a la inversión, a las necesidades, a la guerra, al armamento, al presupuesto, a los cañones, y a las condiciones de vida de sus soldados que son la clave del todo. Mucho orden y atención. Ardua tarea. Veremos.

Se va el Subsecretario. El del CNI, que será donde quiera volver. Él sabe mejor que nadie por qué se va. Preferible no decir nada. En los ejércitos no ha dejado ningún buen recuerdo  y vino a lo que vino; y se fue. Nada. Muchos comentarios, que no los hago yo, sino los medios. Adiós. No queda ni en el recuerdo.

Su puesto lo ocupa la que hasta ahora era Directora General de Reclutamiento y Enseñanza, Amparo Valcarce. Malos recuerdos, desde pretender poner en la calle a un Almirante y tener que mediar la justicia, hasta dar órdenes en el Ejército de Tierra saltándose la cadena de mando. Coordinar era su misión, ¿ahora lo hará? Delicada misión la de atender con eficacia la vida y hacienda de los soldados, de sus familias, y de atender a sus destinos, a la justicia, sin nada que esperar del favor, ni temer de la arbitrariedad. Dudas.

En definitiva muchos cambios para tiempos recios, los que se avecinan, en los que los ejércitos, por mucho que lance botes de humos la ministra, se van a quedar en eso: humo.

De aquí al otoño veremos nuevos cambios. Pronto. Más de lo mismo.

El camino proyectado se lo contaré en la que considero la idea de maniobra que en Castellana manejan. Les resumo: Los Ejércitos de España UMEdecidos o UMEnizados.

Les hablaré de ello.

Por lo pronto, de la noche a la mañana, el ministerio de Defensa ha quedado indefenso; al menos ha adoptado la defensiva ¿premeditada o impuesta? Inferioridad de medios ante el enemigo y falta de iniciativa. Jamás puede conducir a resultados decisivos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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6 julio 2020

CONSUMADA LA TRAICIÓN ‹‹Al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros››. Empiecen a contar… Esto, hoy, es España General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estamos rodeados. El fuego es tenaz, preciso y mortal. Alguno pierde la moral. Pero los del Igueriben mueren pero no se rinden.

Son muchas las gestas protagonizadas por nuestros soldados a lo largo de la historia, pero si hay alguna que me estremece es la protagonizada por unos humildes y bravos soldados en las entrañas del Rif en 1921. Para mí ha sido el comportamiento a seguir, la guía del espíritu militar que dictó aquel viejo soldado de Flandes: Aquí la más principal hazaña es obedecer…, y que quedó refrendada en el Credo legionario: Cumplirá su deber obedecerá hasta morir. Los tiempos cambian, pero no el espíritu y la actitud. ¡Tantos soldados españoles muertos!, en misiones que llaman de paz para acallar las conciencias de tanta retaguardia cobardona y falsa. Luchando hasta el último suspiro, defendiéndose como pueden, sin abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos. Es el Igueriben de cada día. Es la exigencia máxima, entregarlo todo: cuando la enseñanza culmina con el ejemplo. Una dureza insoportable que incluso muerto sabes que será así: Os merecéis todo, pero no se os dará nada. A pesar de todo, y a pesar de todos los que no entienden tanto valor y honor, seguirá habiendo soldados como los que murieron en el Igueriben. Los sigue habiendo; los tenemos a nuestro lado, cada día.

Cada vez que llega este mes de julio no puedo olvidar lo que dejamos en el Rif hace ya casi cien años. Y con ello me viene el recuerdo de la distancia que separa al heroísmo obediente, de los salones indecentes de donde surgen las negociaciones y traiciones a la Patria, la que con su vida defienden sus soldados como han jurado besando su Bandera. Lo malo es que estas cosas que les cuento suenan a decimonónicas prédicas, discursos vehementes y anticuados. ¿Es que está de moda la traición?

La traición se gesta en los diálogos ocultos de espaldas a los que ocupan las posiciones más avanzadas. La traición se gesta con vergonzosas arengas que se preparan con la sibilina idea de contentar al que aún cree en la honorabilidad; que ya no existe. La traición se gesta en la intimidad del soberbio que meticulosamente prepara su plan para contentar a todos mientras el único que queda contento es él con su mentira.

La traición se gesta jurando o prometiendo y a la vez no sintiendo, no comprometiendo ni lo uno ni lo otro. La traición se gesta cuando no te has ganado el mando, sino que te lo ha cedido el mismísimo enemigo. La traición se gesta cuando abandonas a los que te defienden contra todo, sin medios ni moral, a pesar de no creerte, de saberse engañados, de saber que están mandados por quien les lleva a la entrega y a la traición.

Porque es traición que los tuyos griten: ‹‹Solo quedan doce cargas de cañón que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros; el enemigo está dentro de la posición››. Y hacer caso omiso a la ley del honor.

Hoy asistimos a la escenificación de la traición. Desde el Igueriben claman. No hay recuerdo para los que defienden España, no hay un hueco para ellos, no hay razón para su defensa. Morirán todos. Esto, hoy, es España.

Consumada la traición.

‹‹Al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros››. Empiecen a contar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

11 julio 2018

Annual 1921

Los oficiales del Igueriben mueren, pero no se rinden

 Una fuerza que se rinde está deshonrada…

 

AHORA MÁS QUE NUNCA Visusmilitis 3 de junio de 2018 Adolfo Coloma GB (R.) del ET

El soldado veterano

En la adversidad se forjan los espíritus. Es una de las primeras cosas que se le enseña a un soldado. Tal vez la segunda sea aquello otro de “en peores garitas hemos hecho guardias”. Entre una y otra, toda una generación de soldados hemos crecido y hemos servido dando lo mejor de nosotros mismos y supliendo con “el celo” lo que no se nos ha otorgado para el desempeño de nuestro oficio.

Esto es más que cierto. En lo que va de siglo XXI, ya hemos experimentado dos veces esos intempestivos soplos del céfiro que han hecho rolar de forma inesperada las veletas hacia el este. El Idus de marzo del año 2004, España se despertó con un gobierno socialista cuando nadie se lo esperaba, gracias a un botín de 164 asientos en el Parlamento. La participación militar en el posconflicto de Irak unidos a 193 muertos y cerca de dos millares de heridos en Madrid tres días antes de los comicios, propiciaron aquel cambio. Casi cinco lustros después, en medio de una más que revuelta primavera, con serias amenazas de romper la unidad de España, la corrupción por ariete, y rebañando los recovecos de la constitución, una hábil maniobra por el ala izquierda deshace la ligazón de fuerzas parlamentarias que habían conseguido negociar los presupuestos y otorgarle la llave a un PSOE que, con la mitad de los votos que en 2014, ha atraído a partidos tan dispares como Podemos, PNV o BILDU.

Con asombro lo contempla el soldado desde su barbeta. Nada le hará variar su compromiso ni su lealtad, porque el primero es la patria y la otra la neutralidad. Lo que no quita para que contemple el futuro más inmediato con más que inquietud. Hace unos días, el primer soldado de España advertía con firmeza la precariedad de las FAS, al límite de su propia eficacia. “Diez años sin invertir dejan a las Fuerzas Armadas en una situación crítica” dijo sin ningún empacho en el Congreso de los Diputados. Ahora se nos anuncia un “tiempo nuevo”, que se inicia en el ámbito castrense con un trágico accidente en el que han perdido la vida en Fuerteventura el cabo José Luis León Socorro y el soldado Eynar Esau Mina Lozano, del Batallón de Zapadores XVI con base en las Palmas, a cuyos familiares y compañeros enviamos desde este modesto blog, nuestras condolencias, nuestro apoyo, nuestras oraciones y el deseo de que se recuperen pronto los dos heridos en el mismo accidente. Un vuelco de un vehículo es siempre accidental. Las investigaciones en curso determinarán las causas, pero nada hace olvidar que, con un presupuesto adecuado, el blindado que los transportaba ya se habría renovado.

Pero no solo de pan vive el hombre ni los ejércitos de presupuesto. Darles la importancia que merecen y no solo jugar con ellos – a la baja – en época electoral, o como moneda de cambio; robustece la moral de los milites. En el año 2004 un gobierno comprometió su aportación al esfuerzo internacional de lucha contraterrorista en Irak. Cambió el viento y a los aliados con los que nos habíamos comprometido les dimos la espalda. Sin un reproche. Ni por parte de nuestros soldados ni por la de los aliados. A primeros de este año, la ministra del ramo se comprometió a incrementar el presupuesto para acercarnos a los de aquellos mismos aliados. Pero nuevamente ha rolado el viento. ¿Y ahora qué?

Pues ahora más que nunca hay que mantener prietas las filas. Ahora más que nunca es menester no desanimarse, desfallecer, ni dejarse vencer por el pesimismo, por más que nos azote. Ahora más que nunca es preciso denunciar los despropósitos y desenmascarar a los serviles. Ahora más que nunca creemos que es necesario que se oiga nuestra voz y con ella, la de todos los que creen en la unidad de España y en los valores de sus Fuerzas Armadas.

Adolfo Coloma

GB (R)del ET

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3 junio 2018

SER ANTIMILITARISTA ES SER CONSTITUCIONALISTA. PERDIMOS EL BATALLÓN Y EL BARCO… Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Soldados españoles en Irak

‹‹Dirigir una fuerza armada requiere enseñanzas previas. Cuando faltan cuadros de mando será ineludible improvisarlos. Pero no debe adoptarse la improvisación como método permanente y, sobre todo, no debe creerse que se ha logrado improvisar nada útil cubriendo los mandos con personas señaladas en la acción política, ignorantes de los rudimentos del oficio. Ellos mismos, cegados por su improvisación personal se niegan a aprender. Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar››. (Azaña. La Velada en Benicarló)

Dejándose la vida…

Nos estamos volviendo locos o hay muy mala intención en las palabras de este militante de Podemos que un día varios irresponsables lo elevaron a la categoría de Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Responsabilidad también tuvieron los que no corrigieron su falta cuando siendo nada más y nada menos que miembro de la Reales y Militares Órdenes de San Fernando y San Hermenegildo hizo unas declaraciones políticas antes de haber pasado al retiro. Una falta que cometida por cualquier otro le hubiese costado su cese inmediato y la propuesta para ser dado de baja de la R. y M. Orden de San Hermenegildo y retirada la Gran Cruz de la Orden. En cualquier caso si esa fue su opción allá él y sus consecuencias. Pero lo que no es admisible es que venga a dar lecciones de milicia y comportamiento, aunque solo sea por respeto a los que de uniforme se juegan día a día la vida en delicadas misiones solo por cumplir con la misión que la Patria les otorga. Y lo hacen como militares. Dice que ‹‹ser antimilitarista es ser constitucionalista››. Es un insulto. No creo que haya mucho interés en escuchar a este militante de Podemos  hablar sobre milicia cuando ya hemos visto cual era su meta y vocación. Militarista, antimilitarista, constitucionalista… trasnochado, decimonónico, un discurso que pretende llamar la atención una vez más. Esta es la política al uso de ciertos personajes que no dan para más. Su opción política le trae al pairo a la mayoría, pero la imagen y declaraciones que hace le desvinculan moralmente de toda relación con los ejércitos. Ser militar es un honor, ser soldado es un oficio que ennoblece y eleva a la persona a la categoría mayor que se puede alcanzar, el servicio a los demás, sean quienes sean. No es lo más apropiado alzarse como un intelectual de la milicia para decir sandeces con intención de ocupar unos minutos en los medios. Tuvo su tiempo, su momento y lo desperdició. Cuando pudo hacer y conseguir para sus soldados. Cuando tenía responsabilidad, un duro y sacrificado trabajo por hacer. Cuando tuvo que ser un militar de los pies a la cabeza y ponerse con gallardía al frente de su misión. Cuando la Patria le dio su confianza. Cuando sus hombres esperaban de su determinación. Aquel era su momento y no el de ahora. Ya ha pasado el tiempo para lo militar. Lo dejó mal y desarreglado.

La Velada en Benicarló

Es mejor volver al principio. Con Azaña, que lo explica muy bien en boca de Blanchart, comandante de Infantería, en su novela La velada en Benicarló.

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco››.

Creo que está claro y no necesito seguir desarrollando este desagradable artículo. Ignorantes de los rudimentos del oficio… militar. A pesar de él y a pesar de otros no hemos perdido ni el batallón ni el barco. Ha sido gracias a los militares, a los soldados a los que ofende.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

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12 julio 2017

KABUL 90 MUERTOS JUNTO A LAS EMBAJADAS LONDRES TRES ATENTADOS EN TRES MESES General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

afganistan 21-04-2012 R recorrido por la ciudad de kabul en un acompañamiento por militares españoles FOTO JAIME GARCIA ARCHDC EN LA IMAGEN

Kabul es la capital de Afganistán. Allí la muerte espera sin darte tiempo a pensar en ello. Se vive en la calle, siempre, y siempre se muere de la misma manera. Es la ‹‹Tierra de la Muerte repentina››. Allí la mansedumbre no es ninguna virtud sino un defecto. Son ya demasiados muertos. Ha sido en Kabul. Casi siempre era en Kabul o en sitios que sonaban parecido, a lejanos y desconocidos. Ahora también son en Londres, París, Alemania… Ningún rincón del mundo se libra.

El 44 th Regimiento inglés en la batalla de Gandamak 1842

Kabul está muy lejos y nada sabemos de aquella tierra. Allí parece que contamos los muertos de otra manera. Han sido 90, pero las cifras solo dicen que ha sido un terrible atentado, nada más, no sabemos lo que allí ocurre. ¿Distinto que en Europa? En el Reino Unido tres terribles atentados en tres meses. Echarle la culpa a internet es una tontería. Pretender derrotar la ideología que lo sustenta es una quimera. La Quimera y Belerofonte pertenecen a la mitología y esto requiere realidades. La primera ministra británica ha dicho que hay que reducir la tolerancia de la sociedad con el extremismo y endurecer las leyes y dar más poder a la policía. Ya va siendo hora. El enemigo, el terrorismo, suele acogerse a la bondad del otro y a las leyes que a todos ampara. Al final muere el bueno y la ley se encoge. La libertad es un bien preciado que hay que cuidar. La vida aún más.

Al dar las doce en Cabul

Hace más de cincuenta años Walter Krause escribió al dar las doce en Cabul, un viaje por las encrucijadas del Asia Central. Detenerse un momento para entender más allá es buena virtud. Dice que Kabul es, antes que nada, tiempo. ‹‹la prisa –dice un proverbio asiático- fue inventada por el diablo››. En Afganistán se les paró el tiempo a los ingleses. Por tres veces. No solo a ellos, pero ellos dejaron un cañón, botín de guerra que marca la hora de aquel mundo. Al mediodía, cada día, asciende desde la Puerta del León una humareda a la que le sigue un fuerte trueno que despierta de su letargo a la ciudad. Se conoce como el top-i-shast o disparo del mediodía. Es el nombre del tiempo cabulí. Distinto al del resto del mundo. Nos lo cuenta Walter Krause. No ha variado un ápice la moraleja de la historia. A diario el gran mullah se sienta delante de un reloj de arena esperando que la sombra se acerque a las doce. Es el momento en el que levanta la mano y la deja caer rápidamente. Un mullah subalterno empieza a dar vueltas a la manivela de un viejo teléfono de hilos por donde emite su señal hasta la montaña Puerta del León. Allí un funcionario descuelga el teléfono y transmite el aviso a dos soldados que con la mecha encendida en la mano dan fuego al fogón de uno de los dos obuses. Si hay suerte el disparo se produce, aunque es frecuente tener que recurrir al segundo de los obuses. Cuando el cañón dispara ‹‹son las doce en punto››. Y ese es el que vale y no otro.

Si el cañón no funciona o llueve y el reloj de sol no funciona, la torre del reloj es una buena referencia. Y en último caso el mullah contaba con relojes magníficos de la época victoriana con la hora correspondiente de Greenwich. Es otro tiempo el que allí cuenta.

Los cañones son fruto de la captura a los ingleses en la batalla de Maiwand (1880). En Afganistán los relojes dan las horas de otra manera. A veces incluso se paran y empiezan a correr hacia atrás.

Es necesario que empecemos a entender estas cosas y otras muchas para que comprendamos por qué la muerte se extiende por todos los rincones y en tiempos distintos.

90 muertos en Kabul

No sé si convendría retirarse a los cuarteles de invierno y meditar. La cruda realidad se impone y lo importante es acabar con el terror que nos acompaña. En Kabul o en Londres.

Nos mata una organización (?) sin redes, sin organización. No se conocen entre ellos, no asisten a reuniones, no forman grupos. ¿Sabe, quién debe saberlo, a qué y a quienes nos enfrentamos? Empezamos a tener la sensación de que nos han robado el cañón y la hora; el tiempo lo marcan ellos. Desde un viejo reloj de arena o si llueve y les ocultamos el sol tiran de un buen rolex, pero la hora la marcan ellos. Nos han robado algo más que el tiempo.

Sin duda hay que reducir la tolerancia de la sociedad con el extremismo, endurecer las leyes y dar más poder a la policía. En Kabul o en Londres.

‹‹Extiende el cojín de la paciencia sobre la alfombra de la esperanza››, dicen los afganos. Pero esa tranquilidad se gana cuando no cierras los ojos a lo que te rodea y eres valiente.

También dicen que la mansedumbre hay veces que no es una virtud sino un defecto.

Estamos cometiendo un gran error que nos lleva a ser esclavos del miedo. Empezando por los gobiernos tibios y cobardones.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

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9 junio 2017

LA MINISTRA DE DEFENSA MARÍA DOLORES DE COSPEDAL General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

La ministra de Defensa en el Alcázar de Toledo

En los tiempos que corren y después de lo visto por el ministerio de Defensa estos últimos años, demasiados años, es motivo de esperanza ver los gestos de la actual ministra de Defensa. Nos llega el rumor de la colmena militar con un zumbido de ilusión y optimismo.

No hay que ser ningún experto en temas de Defensa para darse cuenta de que la situación moral y material de los Ejércitos no pasa por sus mejores momentos. Tenemos los mejores soldados del mundo, en un momento de preparación inmejorable, con experiencia y formación alabada por el resto de los ejércitos aliados. Son queridos y reclamados. No abandonemos esta labor y su futuro por fallos de gestión e indiferencia. Jamás les fallará la moral y siempre mirarán y actuarán por su bandera. La ministra parece haber captado le sensibilidad del alma de soldado y por ahora sus visitas, palabras, incluso sus emociones, y sus esperanzas, en tan corto tiempo de mando, son motivo para soñar. En poco tiempo se ha empapado de los verdaderos problemas que tienen los Ejércitos. Tiene un Jefe de Estado Mayor de la Defensa que cuenta con todas las virtudes necesarias para ser su mejor apoyo y quizá sea el momento de empezar la tarea sin esperar un minuto más. Sus palabras también dan lugar al optimismo.

Hablar de España y sus Ejércitos

No solemos en este blog dejarnos engañar por las apariencias y analizamos muy en detalle cualquier gesto que vemos  o información que recibimos. En estos últimos años, demasiados años, las cosas no han sido fáciles y tampoco en el ministerio de Defensa. La culpa no ha sido de los soldados, sino que ellos han sido los que solitos, muy solos, han tirado del carro. Ha llegado la hora de echar una mano y empujar todos. Para nosotros tampoco ha sido fácil poder verter toda la información y sentimientos en este humilde, pero cada vez más leído blog. Solo queremos hablar de España y de sus Ejércitos, de su moral y de sus necesidades. No ha sido fácil.

Hasta en nuestra propia casa en ocasiones hemos oído el portazo o nos han hecho entrar por la puerta de atrás. Por ello no tomen esto como un halago a nadie. No es nuestro estilo. Es una simple esperanza, que no es poco.

Que la ministra y el JEMAD digan lo que estamos oyendo es optimista. Es necesario empezar a hacer. La acción y sus consecuentes resultados no son necesarios sino urgentes. Todo esto es noticia.

Relevo de guardia en el Alcázar de Toledo

El domingo, después de celebrase el Día de las Fuerzas Armadas, la ministra presidió el relevo de guardia del Alcázar de Toledo llevado a cabo por el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1.

Es un gesto más a agradecer porque ese lugar, guste o no, además de ser el Museo de Historia Militar, es cuna de héroes, lleno de historia sin resentimientos y que para el espíritu de soldado, de cualquiera, es una constante lección de honor y valor.

Ese es el camino. Los soldados guardan silencio, pero no se pierden un gesto ni una palabra.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

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2 junio 2017

CARTA ABIERTA DE UN VIEJO SOLDADO A SUS HIJOS CON OCASIÓN DEL DIA LAS FUERZAS ARMADAS General de Brigada Adolfo Coloma Contreras (R.)

Día de las Fuerzas Armadas DIFAS

Mis queridos hijos:

Perdonarme la osadía de escribiros en público sin antes haberos advertido. La ocasión lo merece y confío en que, tras la lectura de esta carta, entendáis mejor mis razones para hacerlo.

Sí, porque me gustaría reflexionar con vosotros en voz alta sobre las razones y el significado que tiene para nosotros, los que hemos vestido el honroso uniforme militar, este Día de las Fuerzas Armadas (DIFAS) y la semana que le precede. No es que tenga una historia muy larga, apenas se remonta a 1978, pero ya va haciendo mella no solo en nuestro calendario, sino en los medios de comunicación y en la conciencia nacional

Bandera de España portada por un paracaidista

Me gustaría deciros, en primer lugar, que los soldados no lo vivimos exactamente como “un homenaje a los Ejércitos y a la Armada, como figura en los carteles que distribuye el ministerio que nos administra. No, lo vivimos como una oportunidad de darnos mejor a conocer a nuestros compatriotas. Explicarles quiénes somos, qué hacemos – o mejor dicho, cómo nos preparamos – y cómo utilizamos los recursos que el Estado pone en nuestras manos. Este año hay cientos de actividades programadas en todas las provincias. Demostraciones, conciertos, conferencias, izados y arriados de bandera, y un largo etc.

Nuestra vida – bien lo sabéis vosotros – transcurre en bases y acuartelamientos y nuestra actividad se desarrolla dentro de ellos, en los campos de instrucción y maniobras, en arsenales y buques, en la mar abierta, por debajo de ella o en todo el espacio aéreo. Pocas posibilidades hay en tales parajes para darnos a conocer. Por eso nos tomamos muy en serio esta semana de actividades. Es nuestra oportunidad de abrir las puertas de nuestras bases y cuarteles, salir a la calle, a los colegios.  Organizar exposiciones de material o demostraciones, cuando se puede. Pero, sobre todo, mezclarnos con la población.

Concierto militar

Así es hijos. A lo largo de nuestra vida cualquier viejo soldado le ha tocado en suerte preparar estas demostraciones. Apenas nos preguntéis, surgirán a borbotones una y mil anécdotas al respecto. Horas de preparación, ensayos, planes alternativos: ¿Y si llueve?, ¿Y si no nos ceden éste o aquel espacio? La preparación de estas cosas es siempre tediosa, pero sabemos que el final merece la pena porque en definitiva no nos lo planteamos como un show. Os insisto, no es el homenaje o el aplauso lo que buscamos los soldados. Es algo mucho más sutil: la proximidad, el contacto, el calor de nuestra gente, el padre que sube a su hijo en los hombros, el chico que saluda llevándose la mano a la frente o la chica que quiere hacerse un selfie contigo. Y mostraros nuestros cachivaches. Duros y rudimentarios algunos, altamente sofisticados otros, pero estoy convencido de que os cautivará el dominio que tienen los soldados sobre el equipo que utilizan.

Los niños y las FAS

Son ocasiones pensada por y para vosotros. Y vosotros hijos podéis y debéis participar de ellas en la medida que os sea posible. Unos, porque habéis decidido seguir este duro pero gratificante oficio de soldado y seguro que, de una u otra manera, os veréis implicados en las actividades que organice vuestra unidad. Vivirlo con alegría, no penséis únicamente que ¡se os ha fastidiado los planes para el fin de semana! Vivirlo como vivís vuestra propia vida, como un servicio a los demás, sin esperar otra recompensa que la mirada asombrada de algún niño, o la nostálgica de un abuelo, que probablemente esté recordando momentos irrepetibles de su propia vida.

Homenaje a los caídos

Y los que no sois militares, una vez más os digo que desterréis el “eso no me afecta”, o el ¡pero si ya lo he visto! Sería como dar la espalda a los que hacen vuestros otros hermanos. Podéis hacer, y mucho. Podéis compartir vuestras experiencias en estos eventos con vuestros amigos, en vuestras redes sociales y también, desde luego, podéis asistir a alguna de estas oportunidades en la seguridad de que ni os aburriréis ni habréis dado el tiempo por mal empleado. Por el contrario, encontrareis siempre gente haciendo cosas, satisfechos de hacerlas, de enseñároslas al módico precio de una sonrisa, una palabra de agradecimiento. Y ¡vamos! Si ya le decís a los soldados que os atiendan – “gracias por defendernos”– o algo similar ¡ni os cuento!

La Infantería de Marina desfilando

Y si os pilla cerca de Guadalajara, el sábado tendréis una oportunidad única. Bendita sea la decisión del MINISDEF de hacer estas celebraciones itinerantes. Allí, tendrá lugar el momento culminante de esa con la presencia del Rey, primer soldado de nuestra España Comandante Supremo de sus Ejércitos. Con un pronóstico de tiempo primaveral, se darán cita una representación de las unidades de los ejércitos y de la Armada, para ofrecer a los alcarreños y a todos los que ese día quieran acercarse a esa bella ciudad una parada en la que comenzará el descenso desde las alturas, de una enorme bandera española, portada por un paracaidista. Tras ser izada, con los honores que le corresponden, ante ella, ante todos los soldados formados y ante el público que se congregue, tendrá lugar ¡cómo no! un recuerdo emocionado, una oración por los caídos. Después el desfile aéreo y el desfile a pie, en los tendrá ocasión de ver a nuestras aeronaves más modernas y una representación de todas las unidades de los ejércitos y de la Armada. Podréis verlos con sus uniformes, a lo regulares y a los legionarios desfilar con su aire tradicional, a la guardia civil con sus tricornios; todo con una puntualidad “militar”.

La Legión desfilando

Y si os podéis acercar, hacerlo con una bandera de España. Nada os agradecerán tanto los soldados que las portéis, que las exhibáis, porque en ese símbolo, por pequeño que sea, es donde más cerca estaréis unos de otros. En palabras de José Luis Santiago de Merás:

La Bandera es el orgullo

que simboliza la Patria. 

Es un reto permanente

al viento de las montañas 

y dos voces de colores 

que gritan ¡Arriba España!

 

Allí os espero, hijos. Seguro que allí nos vemos.

¡Ah, Y no dejéis ese día de colgar una bandera de España en el balcón de vuestras casas!

Adolfo Coloma

GB (R.) del ET

Blog: generaldavila.com

25 mayo 2017

SIN NAVIDAD EN EL FRENTE. ¡FELIZ NAVIDAD!

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Es Navidad

Esta vez el  frente no es la primera línea de combate, allí donde vigilan nuestros soldados. Esta vez vamos a dar media vuelta para quedarnos mirando a la retaguardia. En el frente no hay duda del tipo de Navidad que se celebra. En la retaguardia las cosas no están tan claras. Se libra una incierta batalla que pone en peligro el sentido profundo de la Navidad.

En aquellos combates corres el riesgo de perder la vida.

En los que aquí se libran tienes el riesgo de perder el sentido de la vida. Todo tiene su origen en una misión cumplida y otra por cumplir. En un riesgo asumido y otro que nadie asume. Allí, aún no hemos perdido ni una batalla, siempre vencedora la dignidad, pero aquí está por ver cuando ganaremos una.

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La Navidad (Velázquez)

Allí te acogen, te esperan y sienten tu protección. Quisieran tenerte siempre con ellos. Aquí, de algún lugar nos han expulsado, con desprecio incluido.

El verdadero sentido de la Navidad significa entrega o disposición permanente, incluso a dar la vida. No caprichosamente, ni con desprecio a la existencia, sino con la trascendencia que implica ir más allá de los límites temporales. La vida por los demás; sin importar qué piensan los demás, quienes son o como viven. Eso es Navidad. Más allá de luces y quimeras. Más allá del corto horizonte que se abre entre las balas y las bombas. Abrirse paso en esos escenarios es en ocasiones más fácil que hacerlo entre la mentira y la venganza, entre el sectarismo ideológico, entre la imposición, entre las balas silenciosas y las bombas que estallan en los conductos que se dirigen al corazón del alma. Bien lo saben los soldados. Cuesta vigilar, cuesta la soledad; sufre la mirada que vigila y sufre el incierto paisaje. Pero hay calor de hogar entre compañeros de armas y sentimientos, entre los mismos pensamientos coincidentes en la profunda Navidad. Nunca hay un soldado solo; no sería un soldado; siempre al menos dos, que son binomio, pelotón, compañía en definitiva.

Irak, Afganistán, Líbano, Malí, Somalia, Senegal, el Mediterráneo, Índico, Turquía, República Centroafricana… ¡Feliz Navidad! Servicio y entrega. Sacrificio, entrega. Una vocación. El Belén les acompañará. La tradición.

Mirar a retaguardia es peligroso y descorazonador. Estos días navideños quisiéramos sustraernos a esa inquietud permanente. No es fácil. Cualquier debilidad es aprovechada. El centinela no descansa y tiene permanente relevo, veinticuatro horas, un año, toda la vida. Centinela alerta que espera la aurora. ¡Gracias soldados!

Desde este blog de veteranos -no estamos retirados del todo ni de todo-,  nos relevamos en la vigía.

A ustedes queridos lectores que en esa vigilancia nos acompañan, cortas se nos quedan las palabras para agradecerles su apoyo con el que esperamos seguir contando desde la humilde sinceridad y el arrogante amor a España.

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¡Vigilantes!

Estemos todos vigilantes desde la atalaya o la cofa.

A todos, soldados y lectores, amigos y adversarios, incluso al que se cree enemigo, desde el corazón y la razón:

¡Feliz Navidad!

Blog: generaldavila.com

(TG. Emilio Pérez Alamán/GD. Rafael Dávila Álvarez/GD.Juan Chicharro Ortega/GB.Adolfo Coloma Contreras).

DESORIENTACIÓN GENERAL General de División (R.) Juan Chicharro Ortega

pacto-pnv-pse3DESORIENTACIÓN GENERAL

En la que nos encontramos los españoles en general, y muy en particular los militares, ante cuanto vemos de la situación en la que se encuentra nuestra Patria en estos momentos. Así, observamos con desasosiego un parlamento en el que una gran parte de él no se encuentra reflejado para nada en el devenir de nuestra nación y me refiero a aquellos que han sabido recoger la ira y el desencanto de gran parte de la población para transformarlos en una opción seudo comunista trasnochada y condenada de antemano al fracaso y en la que reina sobre todo el odio y el rencor. Y de otro lado una amenaza secesionista ajena al sentir de  la mayoría de la población española pero que con una acertada utilización de viejas y conocidas técnicas subversivas se encuentra cada vez más cerca de alcanzar su objetivos sobre todo por no encontrar en casi ningún caso reacción alguna que pueda calificarse de decidida.

No soy persona dada a huir de los problemas en general. Menos aún cuando tratan de amenazar la unidad de nuestra patria o los valores humanos e idiosincrásicos inherentes a esta nación, conformada tras siglos de guerras, conquistas y reconquistas, tratados, traiciones, alianzas, constituciones y multitud de vicisitudes y desafíos. Estos valores, pese a todo, han desembocado en lo que, hasta ahora, se perfilaba como un país con un asentado presente, aunque mejorable, y un esperanzador futuro pero hoy nos encontramos en una sociedad en la que parecen haberse invertido los valores y donde la mediocridad, por un lado, y la vulgaridad y chabacanería, por otro, se han adueñado de muchos centros de poder, en el primer caso, y de la calle y algunos medios audiovisuales, en el segundo. Mientras tanto, la mayoría de la gente -que sigue siendo pacífica, paciente y “normal”- aguanta, estos carros y carretas, en silencio y con cierto temor, sin atreverse a expresar públicamente lo que piensa de la situación, porque esos “colectivos”, ahora en la cresta de la ola, la tacharían ipso facto de “facha”, eufemismo que se vende muy bien. La degradación o el cinismo es tal en algunos sectores de la población, que hay que explicar y razonar lo que resulta meridiano y evidente, como, por ejemplo, que la libertad y el derecho individual tienen un límite que coincide con los de los demás; asimismo, respeto, esfuerzo-recompensa (en ese orden), estudio, principios, etc. son términos que casi causan risa en esos ambientes. Algunos se asombran de lo que ha sucedido en los EEUU con la victoria electoral de Donald Trump sin pararse a pensar en que quizás lo que ha sucedido es que este estrafalario personaje ha sabido conectar con ese sector de la población que está  harta ya de tanta parafernalia y mentiras consecuentes.

Desde este BLOG nunca dejaremos de luchar abiertamente por defender lo que hace algún tiempo entendía casi todo el mundo como “valores”, con los medios que nuestra pluma nos permite, pero comprendo que los tiempos no son muy propicios para ello y tal vez al menos seamos capaces de aguantar, retirarnos en secreto del decadente ambiente actual, conservar los mejores rasgos del acervo moral e influir discretamente en personas o hechos clave y esperar…, esperar a que la tierra sea otra vez fértil y, sólo entonces, sacar las valiosas semillas preservadas en ocultos graneros y volver a sembrar: únicamente después volveremos a cultivar un trigo prístino, un nuevo Kamut, de honradez, decencia, honor, valor de la palabra, esfuerzo, fidelidad, agradecimiento, buen gusto…, en definitiva, lo que ha hecho mejor al ser humano, simplemente por saber distinguir, sin ambages, lo que está bien de lo que está mal. En la edad media fueron los monjes quienes guardaron secreta y celosamente el saber del mundo clásico en tiempos de barbarie, hasta que el Renacimiento les abrió sus puertas de par en par. Este es quizás nuestro reto y nuestra misión en  estos momentos.

¿Por qué os dedicáis a escribir y a haceros significar sin necesidad?

Esto es lo que nos preguntan muchos amigos y nos preguntamos también nosotros. La respuesta es la ya expresada.

pablo-iglesiasY en cuanto a los ejércitos como institución, me atrevería a decir que viven la situación actual ciertamente preocupados por el devenir general de los acontecimientos y ello sencillamente por la primordial razón de ser depositarios de la misión que le marca la Constitución española, y que hoy muchos pretenden romper, si bien en diversos aspectos ya ni se cumple, incluso de forma insultante. Les pondré un ejemplo: el artículo 4.2 del Título Preliminar de la Constitución establece muy claro que las banderas autonómicas podrán usarse siempre junto a la de España en edificios públicos y actos oficiales. Pues bien, ya me dirán dónde se encuentran el Fiscal General del Estado o el Tribunal Constitucional, valedores del cumplimiento de las leyes y del orden constitucional, cuando en todos los actos oficiales en Cataluña o en el País Vasco se obvia la bandera que nos representa a todos los españoles, de forma ostentosa e insultante. Hay más ejemplos claros de la inoperancia y dejadez de funciones de los poderes públicos, empezando por el propio Partido Popular, hoy en el Gobierno. Los ejércitos, acostumbrados a que las órdenes, disposiciones y leyes se cumplen -y punto- se quedan atónitos ante los desprecios continuos de estas, empezando por lo que dicta la propia Constitución.

Otro aspecto de preocupación permanente en los ejércitos, conocedores de las amenazas reales y riesgos que acechan a nuestra nación en un mundo muy inestable, es la continua merma de los presupuestos dedicados a la Defensa y seguridad de España, de hecho, hoy en 2016, disminuidos en un tercio de lo que fueron hace diez años. Ello obliga a efectuar una continua readaptación de medios y unidades, es decir, a permanentes reorganizaciones orgánicas que afectan al final, no sólo a la eficacia y eficiencia en general de las Fuerzas armadas, sino también, y esto es en gran parte desconocido para la sociedad, a las personas y sus familias, pues obliga a someterse a frecuentes traslados familiares y, desde luego, a la conciliación familiar, ya que hoy en los ejércitos, como en cualquier otro ambiente, la mujer se ha incorporado al mercado de trabajo y ya no es como antes cuando, trasladado el marido a otra localidad, la mujer y la familia le acompañaban. Hoy esto ya no es tan fácil.

Actualmente tenemos un ejército profesional y creo que muy poca gente es consciente de lo caro que esto resulta, lo que ha obligado a una reducción drástica de la entidad de la Fuerza militar. Los Ejércitos, con los presupuestos actuales, se encuentran bajo mínimos y en rozando con la línea roja de la seguridad. No lo digo yo, en alguna ocasión se lo he oído decir al anterior Ministro de Defensa o al Jefe del Estado Mayor de la Defensa, si bien no de forma clara y rotunda, pues al final observo un conformismo peligroso con la situación. Y aquí no nos olvidamos tampoco de tantos soldados profesionales que finalizando su contrato con los ejércitos después de haber dado toda su vida a ellos se encuentran ahora en situaciones harto complicadas. Muchas son las explicaciones las que desde el Ministerio de Defensa se les dan, y alguna con razón, pero caramba, ¿habrá alguien que reconozca que cuando se suspendió el servicio militar y se organizó la recluta profesional se cometieron errores a sabiendas de que lo eran pero a los que no se les dio importancia ante la lejanía del momento que ya ha llegado?presupuesto-defnsa

Los Ejércitos han sido siempre los primeros en comprender que si había que apretarse el cinturón en beneficio de la sociedad se hacía sin cuestionarlo; sucede, no obstante, que viendo el continuo derroche y despilfarro de un Estado manirroto en beneficio de unos reinos de taifas innecesarios, sujeto además a una corrupción desmedida por doquier, la preocupación por la precariedad en la que se ven envueltos es, si cabe, aún más grande.

Por supuesto que también existe inquietud con la posibilidad de la irrupción en el poder de partidos antisistema y claramente rupturistas con el sistema político actual; y ello claramente debido a los postulados que proclaman a voces llenas y sin tapujos. Partidos con los que algunos líderes de otros grupos no dudarían en pactar con tal de asumir el poder, incluso hasta por afanes personalistas. Pero el desconcierto no viene sólo desde la perspectiva general, sino también por la lectura de sus intenciones respecto a las Fuerzas armadas, pues tal parece que les resultan molestas y buscan su neutralización o anulación de su papel como tales, a toda costa.

Largo sería extenderme en muchas más disquisiciones, pero espero que el avezado lector se haya hecho una somera idea del porqué de la desorientación general que al menos el que aquí escribe siente.

General de División de Infantería de Marina  (R.) Juan Chicharro Ortega

VISUS MILITIS 6 NOVIEMBRE 2016 LA MIRADA EN EL CAPITÁN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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La nueva ministra de defensa saluda a la Bandera

LA MIRADA DEL CAPITÁN

Nos hacemos eco del nuevo Gobierno y damos la bienvenida a la ministra de defensa. Sabemos que por aquellos despachos del Paseo de la Castellana se nos lee, por lo que aprovechamos esa oportunidad para enviarla nuestro militar y expectante saludo.

Los ojos del soldado siempre están puestos en su capitán. La ministra con autoridad omnímoda se hace cargo de una gran compañía que no es baladí cuando son hombres de valor y honor los que la componen. A ella va dirigida nuestra mirada. Con la esperanza de que su prioridad en este ministerio sea la derivada de la misión trascendental de las Fuerzas Armadas y que la Constitución asigna a los ejércitos: la unidad de España.

Para ello, y siempre pensando en ello, la otra línea de acción donde debe ejercerse el esfuerzo principal es el material. Pero ¡ojo!, aquí el único material válido es el humano. Los que trajeron ahora hace 15 años la profesionalización de los ejércitos deben preocuparse y ocuparse de los profesionales, empezando por el soldado. TODO POR LA PATRIA es una entrega permanente que no puede finalizar con el paro en una edad plena de juventud y capacidad.

Hay que darse prisa. El tiempo corre. Con rapidez y eficacia hay que ponerse al mando de la compañía. No se puede estar siempre esperando desesperadamente.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

VISUS MILITIS 28 de Agosto 2016 “DÉJÀ VU” (General Coloma)

Si, “déjà vu. Parece que ya lo hemos vivido. Fue hace ya unas décadas, en la charnela entre los 70 y los 80. Pero fue en unas circunstancias muy diferentes. Toda una nación despertaba al grito de “libertad sin ira” en torno a unos próceres que antepusieron la convivencia y el espíritu de superación de los traumas del pasado, en definitiva, que supieron mirar al futuro.

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EL SOLDADO VETERANO

Nosotros éramos unos jóvenes soldados acostumbrados a obedecer, pero también vivimos aquel revisionismo. Entonces nos preguntaron  qué alusiones, inscripciones y cosas similares había en nuestros cuarteles. El Teniente Coronel Jefe de mi batallón, hombre de pasos cortos y mirada larga, nos dijo – “Responder que sí, que en la entrada del cuartel hay un cartel que pone “Todo por la Patria”– Allí se acabó para nosotros aquella historia

Han pasado muchos años de aquello, toda una generación.  Una nueva generación que ha entrado con fuerza, a la que hemos preparado, o al menos deberíamos haberlo hecho. Una generación que “sorpassando” el espíritu conciliador que a nosotros nos animó – Dale Perico al torno – regresa con el más puro espíritu revisionista al pasado, de manos de la desmemoriada y manipulada historia.

Aquellos soldados de entonces, disciplinados por naturaleza y callados por obligación, somos hoy viejos veteranos con muchos servicios a nuestras espaldas. Aquí y allá, donde se nos ha requerido, donde se nos ha mandado. Somos los mismos soldados de entonces, la misma vocación de servicio a España, tal vez con la única diferencia de que algunos han recuperado su total libertad de expresión que emplearán, no lo duden, en su mejor servicio según se lo demande su espíritu y honor.

Soldados que contemplan atónitos cómo se vitupera, se menosprecia  o se pretende ignorar a los que nos antecedieron en paz y en guerra, en cuyo espejo nos hemos mirado y a los que hemos puesto ante nuestros subordinados como ejemplos a seguir.

Somos soldados viejos, algunos rotos, pero que ante  este nuevo envite, ante este “dejá vu” respondemos al unísono:

¡TODO POR LA PATRIA!

Adolfo Coloma

General de Brigada (R.) del Ejército

“WHEN WE WERE SOLDIERS” (CUANDO FUIMOS SOLDADOS) (General de División Juan Chicharro)

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Soldados

Este es el título de una magnífica película norteamericana donde se narran las vicisitudes de un Batallón de Infantería en la guerra de Vietnam y cuya visión aconsejo a todo aquél interesado en temas militares.

Reconozco haberla visto ya unas cuantas veces y ello seguramente porque es una muestra continua de los valores en los que hemos crecido los que en este BLOG escribimos. El culto al honor, a la lealtad a la Patria y a los subordinados: oficiales, suboficiales y tropa que componen nuestros ejércitos, al valor, al espíritu de sacrificio y a la abnegación, entre otras muchas virtudes, constituyen la esencia de cuanto se ve en las para mí dos horas cortas que dura la película.

WE WERE SOLDIERS

We were soldiers

Mel Gibson interpreta al jefe de Batallón con gran maestría. Yo he sido jefe de Batallón, también jefe de Compañía, y debo manifestar cuan identificado me siento con el personaje en cuestión así como reconozco en los oficiales, suboficiales y soldados que figuran en la película a los que otrora tuve a mis órdenes. Gracias a Dios nunca me he tenido que ver en acciones tan desgarradoras y sangrientas como las que se exponen en los combates de aquella guerra de Vietnam pero estoy seguro que hubiéramos sido los mismos soldados; de eso no tengo ninguna duda.

Somos veteranos de nuestros ejércitos los que aquí escribimos, mejor o peor, pero lo que intentamos es transmitir lo que sentíamos “when we were soldiers” (cuando fuimos soldados) y que son sentimientos vigentes en los hombres y mujeres que componen nuestras unidades como bien han demostrado y demuestran todos los días allá donde estén. Y entre todos los sentimientos, el del amor a nuestra Patria por la que juramos si era preciso dar hasta la última gota de nuestra sangre. Una Patria a la que nos enseñaron a amar los que nos antecedieron a quienes les debemos infinita lealtad. Es por eso que hoy se nos desgarra el alma cuando vemos con cuanta impunidad se les ofende y menosprecia. Se borran de nuestras calles sus nombres y recuerdos ante el silencio de muchos que no deberían estar callados… pero que lo están. No es justo. No es esto lo que nos enseñaron. Esto no es lealtad sino todo lo contrario. Acogerse a que los ejércitos deben mantener una neutralidad política, y nada se puede hacer al efecto, es equivocar los términos. No se rompe la neutralidad política a la que se debe el militar cuando a la defensa de la Patria se refiere y no hay neutralidad que valga cuando se ofende o menosprecia a quienes forjaron esa Patria. Todo lo contrario.

Las Fuerzas Armadas Españolas se deben a la Patria y se rigen por lo que marca la Constitución y por eso son una Institución Nacional obligada a preservar los valores por los que tantos lucharon y murieron. Es indigno de todo punto permanecer pasivos y relativistas cuando se ofende al fundador de la Legión, es vergonzoso no decir nada cuando se ofende a los caídos de la División Azul, es penoso mirar para otro lado cuando se quiere menospreciar a los que se hundieron con el “Baleares”, es deslealtad cuando se esconde la cara ante las acciones que se están llevando a cabo contra los que fueron los Generales y Almirantes que nos precedieron en el mando de nuestros  ejércitos. No, no y no. Esto no es neutralidad política.WE WERE SOLDIERS 3

Hubo un tiempo en el que en el ejercicio activo de nuestra vocación de soldados vivíamos conforme a los ideales que defendíamos y el orden imperaba en nuestras conciencias. Hoy sólo pretendemos con humildad mantener enhiesto el mismo espíritu y nos sentimos orgullosos al ver en nuestros jóvenes la misma actitud recia que la nostalgia me lleva a recordar de otros tiempos. Les hemos visto operar y combatir en infinidad de escenarios desde entonces en Bosnia, Líbano, Irak, Afganistán, el Océano Indico, en los cielos del Báltico, en el África subsahariana, etc., con gran valor y eficacia.

WE WERE SOLDIERS 4Sí, la semilla sembrada ha brotado pero vientos borrascosos arrecian por estos lares y amenazan quebrar la integridad moral de nuestros ejércitos si no se mantienen y honran los valores que aprendimos nosotros de nuestros mayores a los que hoy muchos no defienden. Por muy moderno que sea el  material y buena la preparación de nuestros hombres y mujeres la línea moral que cohesiona al ejército corre el riesgo de quebrarse.

MEL GIBSON

Mel Gibson

Una vez fuimos soldados si bien parafraseando al Gral. Mac Arthur seguimos siéndolo ya que “los viejos soldados nunca mueren, simplemente se van desvaneciendo” y por eso seguimos aquí al pie del cañón defendiendo los valores en los que nos educamos “when we were soldiers”.

General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)