Desde el Canal de YouTube. Ceuta y la Legión. General Dávila

LA VISITA DEL REY A CEUTA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde hace algún tiempo he señalado este mes de octubre como «marco de proximidad» para que se lleve a cabo la visita anunciada del Rey de España a Ceuta y Melilla. Nada más producirse la sospechosa invasión a Ceuta apunté que era obligada la presencia de S.M. el Rey en la ocupada ciudad autónoma, una urgente necesidad, para mantener la integridad territorial violentada desde Marruecos. No son necesarias muchas explicaciones, es ya un clamor, Ceuta y España están expectantes. Hablemos de ello.

Cuando una posición es atacada no se arría bandera ni de día ni de noche.  La españolidad hay que demostrarla siempre, pero hay situaciones que exigen hacerlo de manera enérgica, casi ostentosa, sin miedo, con grandeza, hasta amenazante para aquel que nos ataca o simplemente lo intenta.

El símbolo, el gesto, lo es todo, incluso tiene más valor que la defensa física ya que manifiesta la voluntad de vencer algo que si no se demuestra está ausente. Es ahora el momento de mantener izada la bandera de España o no lo haremos nunca más. Prevenir, vigilar y disuadir se lleva a cabo con el gesto de quien representa esa unidad, bien sea la Bandera de España o el Rey como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas a las que la Constitución obliga de manera incontestable y hasta exigente en su Título Preliminar artículo 8. 1.

No es una declaración de guerra -algo con lo que sí el agresor amenaza ya que sabe que es imposición de Ley defender Ceuta, Melilla o cualquier rincón de España hasta con la vida si necesario fuere-, sino una firme voluntad de mantener la unidad de España y demostrar que Ceuta forma parte del juramento que hicimos besando la Bandera, símbolo máximo de la unidad y defensa de la integridad territorial de la nación. No hay criterio militarista en estas palabras, sino constitucional con el refrendo del clamor del pueblo ceutí y el de una gran mayoría de españoles. Solo falta a lista el Gobierno.

El Rey con Su presencia en Ceuta, como Rey de todos los españoles, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, enviaría el cada vez más reclamado mensaje en el que se fundamenta la Constitución: la unidad de España.

Todo ello, sin alharacas ni pretensiones de crear enfrentamientos, como mandato y obligación constitucional, símbolo que resume todo el contenido de nuestro ordenamiento. Repito: la Constitución se fundamenta en la unidad de España, ahora atacada en su soberanía e integridad. ¿Lo ocurrido en Ceuta cómo lo definimos? Según el presidente del Gobierno: «Violación y ataque a la integridad territorial de España» además de repetir que se emplearían «todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad en Ceuta.»  ¿Se ha hecho? ¿Han cumplido todos con su deber?

Sí lo hizo el Rey el 3 de octubre de 2017 cuando se pretendía dar un golpe de Estado en Cataluña. A pesar de qye luego vino el indulto y la amnistía.

¡Cuidado! ¿Estará el enemigo dentro?

Ceuta necesita apoyo, material y moral; este último sobre todos los demás.

¿A qué esperamos? Sin duda a un acuerdo entre la Moncloa y la Casa del Rey, algo que entendemos, pero no asumimos como una subordinación del Rey al Gobierno, ni como una cuestión de partido, ni siquiera como una prudencia en política exterior, sino más bien como una anormalidad constitucional de un Gobierno que pretende asumir las competencias del Rey, sus derechos, que los tiene, junto a su libertad de acción en aquello que es moderación y arbitraje.

El Rey espera, larga espera. Ceuta y toda España también. Sobran razones que justifican la impaciencia de todos los ceutíes, de sentirse abandonados y en manos de una política de concesión para evitar que se altere el Rey de Marruecos. Eso es entregar la plaza. La normalidad constitucional no puede mantenerse cuando hay lugares de España en continua amenaza y en los que su población no disfruta de los derechos y deberes del conjunto de los españoles. Ser español debe ser estar en igualdad de condiciones, de todo tipo, en el norte, sur, este, oeste o archipiélagos. No es así. Hay limitaciones, amenazas a la integridad territorial, incluso es arriesgado mostrar tu españolidad. Ceuta, Melilla, exigen un cambio profundo en la economía, diplomacia y despliegue militar. Una política de españolidad exigible a un Gobierno que parece haber entregado las llaves del sur de España a uno y otro lado del Estrecho.

Es urgente izar en Ceuta la bandera, que el Rey de España haga acto de presencia, mantener una absoluta normalidad constitucional para evitar que su frontera terrestre, aguas territoriales y espacio aéreo sean una continua amenaza a expensas del humor del majzén.

Un acto, la presencia del Rey, que va más allá de lo simbólico y que cada día que pasa y se retrasa pierde oportunidad, como una bandera descolorida.

Los actos del Rey deben estar normalmente refrendados por el Gobierno, siempre en aquellos formalizados dentro de su competencia, pero no está el Rey subordinado al Ejecutivo, sino que la moderación y arbitraje constitucional le permite aconsejar y advertir al Gobierno sin tener por qué identificarse  con sus propósitos y objetivos. Es muy libre el Rey de programar su agenda, sus viajes o audiencias, así como dejarse aconsejar por quien estime oportuno. Irresponsable; dicen sin entender su significado.

¿Subordinado? ¿Secuestrado?

Además el Rey cuenta con un amplio margen de maniobra con los comunicados de la Casa del Rey y la inteligencia y moderación de sus componentes.

Un lenguaje Real de siglos ha sido el de los gestos. Ceuta lo demanda.

Ceuta es España.

Hasta ahora todo queda claro. Hay razones, quizá obligaciones, pero ¿quién limita la voluntad del Rey, sus pasos sus gestos y sus deseos? El Rey Felipe los ha tenido con Ceuta. Recibió de inmediato en audiencia a su presidente. También se ha reunido (más de lo que creemos) con el presidente del Gobierno y ha estado informado puntualmente de hasta los más mínimos detalles. Mandó avisos de apoyo y prometió (promesa Real) ir a Ceuta y Melilla. Asumió el informe d el mando Operativo en una reunión en Zarzuela con los responsables de la Defensa militar de Ceuta.

Todo esto no es suficiente.

Falta Su presencia.  Parece que ya hay fecha. Nadie la conoce con precisión.

En mis deseos de que esa visita se produjese lo antes posible analicé el calendario -siempre envía señales como la sibila de Cumas- con la intención de adivinar qué día se producirá. Octubre es un mes de transición, cuando el Sol se agacha y obliga a bajar la vista a la vez que huyes de sus alargadas sombras que vaticinan la desnudez de la naturaleza.

Puse una fecha tope como referencia que me indicaba la oportunidad de hacerlo antes del 12 de octubre Día de la Fiesta Nacional. No se puede ni se debe celebrar ese día con una ciudad española ocupada y amenazada.

Además el Rey se someterá a una exposición pública en el desfile lo que hay que tener en cuenta, con frialdad, pero con visión de Estado.

Octubre de 2017 fue el mes en el que el Rey tuvo el gesto más destacado de Su reinado: el discurso que pronunció el 3 de octubre ante el golpe de Estado en Cataluña.

«Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común […] mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España». Se repite. Está en peligro la unidad y permanencia de España. Hemos asistido a un ataque a la integridad territorial y el riesgo sigue latente.

Es obvio que la fecha del 1 de octubre está borrada del calendario.

Por tanto, parece inminente la visita.

Ya no es cuestión de adivinar la fecha ni de atender a componendas en un diálogo para el acuerdo inentendible para el conjunto.

Es cuestión de fijar el día y la hora de la unidad definitiva de España.

Hay que estar en Ceuta, no se puede abandonar la plaza.

España, Ceuta, esperan desesperadamente.

«Y son, en el furor que nos agita,

trueno y rayo la voz; el arte, espada;

la ciencia, ariete; tempestad la idea»

(Núñez de Arce)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 septiembre 2026

 

A CEUTA: CUNA DE LA LEGIÓN. EN SU 106 ANIVERSARIO FUNDACIONAL. EL CAMINO DE LOS CABALLEROS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

EL CAMINO DE LOS CABALLEROS

Redactado por nuestro fundador en carta dirigida al caballero alumno del Arma de Infantería, Marcial Sánchez- Barcaiztegui Gil de Sola y recogida en el libro del general Carlos de Silva.

Fue con motivo de que este alumno solicitara su ingreso en la Legión, cuando el coronel fundador le respondió con una carta que se convirtió en jalón y jornada del Camino de los Caballeros. Al dedicar este artículo al ‹‹Camino Legionario››, no descubro nada ni esa es mi intención. Solo pretendo divulgar lo más sagrado de la Legión. En cabeza están sus muertos, sus desaparecidos y heridos, héroes, reconocidos o no, incógnitos todos en un solo nombre: La Legión. Le sigue el Credo, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Y el Camino de los Caballeros, por donde todo legionario ha andado en su vida de sacrificio rendida al honor y al heroísmo. En esa labor de divulgación hoy quiero recordar las palabras del teniente coronel Millán-Astray a los cadetes de la Infantería española el 13 de diciembre de 1937 exponiéndoles la trayectoria a seguir por los que quieren abrazar ‹‹El Camino de los Caballeros››, el de los legionarios.

‹‹El Honor es: El cumplimiento del deber, es la honra, el mantener la palabra dada, la lealtad al jefe y al amigo, es el espíritu de sacrificio o renunciamiento del propio bien a favor ajeno, es generosidad. El honor es el aroma más puro y más fragante de la vida. ¡Infeliz de aquel que perdió su honor!

El Valor es: La condición esencial del soldado. Todos sentís lo que es el valor, todos lo tenéis en alto grado, la prueba: Que estáis aquí, de donde venís y a donde vais. Valor es cumplir, cueste lo que cueste, con el deber que nos impone la conciencia, la obediencia.

Las manifestaciones del valor son: la ecuanimidad, la bravura y el heroísmo.

La Ecuanimidad es: la serenidad ante el trastorno o el peligro, no exaltarse demasiado con la suerte, ni deprimirse con la desgracia: no temer al  enemigo  porque sea mucho, ni despreciarlo porque sea poco. El valor no ha de ejercerse más que para nobles actos; nada hay más ridículo que el valiente de oficio, el jactancioso de su valor o el que lo saca a relucir apresuradamente, con sus compañeros o con las otras personas, en los naturales razonamientos de la vida social. Ecuanimidad es aguantar, y aguantar es: Aguantar lo inaguantable, lo demás no es aguantar -dice el Samuray japonés-. Tenedlo esto muy presente, no lo olvidéis nunca: Aguantar lo inaguantable.

La Bravura: Que es el valor, ha de ser consciente. El que es bravo, al darse cuenta del peligro reflexiona brevemente y toma la decisión de arrostrarlo y de vencerlo, y la lleva a cabo a pesar de todos los riesgos y si es preciso, llegando hasta a sacrificar la vida. Bravura impetuosa para atacar, bravura tenaz para resistir.

El Heroísmo: Es el valor sublime, hombres valerosos hay muchos. Todos vosotros lo sois, y lo sabéis, pero el héroe no lo es a sabiendas, son los demás los que se lo reconocen, porque el héroe cree que no hizo más que cumplir su deber con honor y con valor, sin pensar que había llegado a las alturas, casi inaccesibles, del heroísmo. La virtud inseparable del héroe es: la modestia.

Las acciones valerosas  se han de llevar a cabo con firmeza de voluntad para mantenerse sin decaer ante la dificultad, con energía que es la fuerza para dominar y vencer la resistencia y llegado el momento decisivo y si es preciso, con ímpetu que es la violencia: Firmeza de voluntad, energía e ímpetu, son condiciones necesarias al valor.

La Cortesía: Es dominar nuestros instintos, nuestras pasiones o nuestros caprichos, en aras de la comodidad y del bienestar ajenos. La cortesía va siempre acompañada de la afabilidad y la sonrisa. Una franca y sencilla sonrisa, en todos los casos y principalmente ante las contrariedades, es la más elegante manifestación  de la cortesía que huye del empaque y del amaneramiento empalagoso. Cortesía es no darse importancia, ni hablar, aún cuando sea con inferiores, en tono campanudo y sentencioso, es una palabra: sencillez; lo contrario es fatuidad.

La cortesía la ofrecemos hasta a nuestros enemigos, ya que: lo cortés no quita lo valiente, según nos dicta nuestro castizo aforismo.

La Patria: ¡Cadetes! La Patria es: ¡El amor que lleváis inundando vuestras almas! ¡A qué voy a pretender daros una definición! Es imposible definir por completo como se ama a la mujer amada. ¿Quién abarca a decir todo lo que se siente por su madre, por su mujer, o por la prometida, virginal y también enamorada? Eso y aún más es la Patria, en su amor se mezclan y confunden en un solo amor: el amor a Dios, el amor a la madre, el amor a la esposa y a los hijos. ¿Sabéis, Cadetes, por qué salisteis a luchar, por qué  habéis sufrido, por qué estáis dispuestos a sufrir, a padecer, a morir gozosos si es preciso? Por ella, por la Patria: por España; por la que querían que negase a Dios, por la que querían vender al extranjero ateo y sin honor, por la que es la dama de vuestros pensamientos, tan bella, tan pura y virginal, tan grande, que después de ella, no hay más que: el Cielo. ¡Vivir para la Patria, morir por la Patria!›› (General Millán-Astray. Fundador de la Legión).

Poco queda por decir. Una lección de vida y amor a España y a la Legión. No existiría la Legión sin un amor tan grande, sin una sensibilidad tan inteligente, sin que un hombre tan clarividente y noble la hubiese creado.

No existiría España sin hombres decididos y amantes de su idea de grandeza hasta el final, hasta dar la vida por ello. Creadores y seguidores de la obra colosal de la historia desde la sencillez y el amor. Voluntades firmes dispuestas al sacrificio con Honor, Valor, Caballerosidad y Amor. Eso es todo. Es el Camino de los Caballeros, ciento seis años de historia legionaria. Los que todavía caminamos y somos aprendices, junto a los que están a punto de llegar, tenemos una tarea pendiente. Solo acabamos de empezar. Si no estás atento el camino no te lleva a ninguna parte. Cumple con tu deber. Ama a España hasta sus últimas consecuencias. Repasa la historia legionaria, la de sus humildes legionarios, reza y cumple su Credo. Te llevará al cielo donde te espera el Cristo Legionario, el de la Buena Muerte. Es el verdadero sentido de El Camino de los Caballeros.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

HOMENAJE DE ORENSE A LA LEGIÓN. Publicado en el Diario La Región, por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/homenaje-orense-legion_1_20260917-4418000.html

Este próximo domingo, 20 de septiembre, se celebra el 106 Aniversario de la fundación de la Legión española. Pocos sabrán que el 18 de julio de 1976 se cumplieron 50 años, bodas de oro, del homenaje que la ciudad de Orense hizo a la Legión con la inauguración de una plaza de A Carballeira que desde aquel día lleva su nombre. La Región recogía tan importante evento en su portada con la foto de un legionario frente a la lápida que da el nombre de plaza de la Legión.

Comprenderán que este humilde escribidor que, en su día, siendo general de Brigada, mandó la Legión se haya emocionado al revivir la noticia que, sinceramente, no recordaba. Ha sido mi esposa, Pilar López Camacho, orensana de pro, reina de las fiestas de Orense (1967), hija de Eugenio López y López “Genín”, más orensano si cabe, que tenían la confitería La Coruñesa en la plaza del Padre Feijóo, quien me lo ha traído a la memoria.

Por ello quiero compartir con ustedes este recuerdo, un homenaje ejemplar, y con ello que toda España sepa que en Orense, desde hace mucho tiempo, 50 años, se siente y quiere a la Legión.

No veo mejor forma de compartir y renovar con ustedes este homenaje que volver a repetir las palabras que el periódico La Región llevaba en sus páginas:

“El capitán-capellán castrense don David Freire de Prado ofició una misa que presidió el general-gobernador militar de la plaza, don Pedro Domínguez Manjón, formando los guiones del Regimiento de Infantería Zamora 8 y COE 8, y de los tercios de la Legión ‘Gran Capitán’, ‘Duque de Alba’, ‘Don Juan de Austria’ y de la Subinspección de la Legión.

También se hallaban presentes la banda de tambores y cornetas del regimiento, una compañía del mismo y los sesenta caballeros legionarios del Tercio ‘Gran Capitán’ que, al mando del capitán don Pedro Guisado Cerezo, vienen peregrinando desde Madrid al sepulcro del Apóstol Santiago. Asistieron igualmente los ex-caballeros legionarios orensanos así como numeroso público y la Banda de Música de Orense.

“Después de sendos discursos a cargo del primer teniente de alcalde de Orense, don Celso Vázquez Gulías, y del gobernador militar, respondidos con gritos de ‘¡Viva Orense! ¡Viva la Legión! Y ¡Viva el Rey!’, el capitán Guisado descubrió la lápida que da el nombre de plaza de la Legión, entonándose el himno de la Legión”. (Crónica de Ellacuriaga, 1976).

Poco más que añadir a las exactas palabras del cronista que con brevedad y precisión nos daba cuenta del acto. Solo acompañarlas con nuestra felicitación a la Legión española en su aniversario fundacional y, ¡cómo no!, a Orense por tan generoso acto. Con ello, un especial recuerdo al Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, que cumple con su misión al lado de la ciudad que les vio nacer, Ceuta, al servicio de España y los ceutíes que han sufrido una invasión que no les permitirá celebrar como merecen este 106 aniversario de la fundación de su querida Legión aquel 20 de septiembre de 1920, día en el que se incorporó el primer legionario.

General Dávila (Jefe de la Legión entre 2001-2004)

¡OH CAPITÁN, MI CAPITÁN! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

España es un barco perdido, sin su capitán.

Walt Whitman eleva la palabra a un nivel inasequible, único, y que  solo la poesía puede alcanzar.

¡Oh, Capitán, mi Capitán! resume todo aquello que solo ha empezado. Es la épica de una nación en busca de la victoria que no llegará. Esperanza sublime de lo inalcanzable en la historia del hombre: el camino a la libertad.

«Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la faz de la Tierra».

Hubo otros tiempos. «Ese ejército que ves vago al hielo y al calor…».

¡Oh, capitán, mi capitán!

Los versos de Whitman han seguido resonando, aunque en ocasiones transformados. En la milicia se fía la vida que se entrega al mando que la conduce, siempre con victoria, incluso si es derrota con honor.

Antes del poeta americano lo dijo el español Quevedo:

«Cuánto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato. Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita».

Demostrado queda que cuando los ejércitos no llegan pronto y con eficacia todo se viene abajo. Tarde. Aunque sea de minutos. ¿Dónde estaba su capitán?

Las Reales Ordenanzas recuerdan la norma que conduce al espíritu militar:

«El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden; el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, y el hablar pocas veces de la profesión militar, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas».

Llegar tarde, aunque sea de minutos, es llegar a destiempo. Peor que tarde. Mala conducción, escasa disciplina cuando el pensamiento aconsejaba lo contrario de lo que se les mandaba. Graves errores que a todas luces es solo uno y tiene componente político. Hay  que esperar la orden política porque ellos, los que mandan en todo y sobre todo, ven la oportunidad para volcar sobre el  adversario -político- una gestión que tenían perdida. Es la crudeza de la vil actuación de nuestra Administración. Ocurre así. No hay la menor duda de que aquello no quiere ser asumido ni aún, -¡qué vergüenza!- lo ha sido por el Gobierno de España. Hemos alcanzado la antiEspaña gobernante.

Quedaba la esperanza del que nada espera, ya todo perdido: los militares ¡que no llegan! Nadie les ordena. Llegan tarde. No es su culpa como su voluntad adelantaba y dejan allí su vida hasta donde les dejan.

Soldados, todos los soldados, por España, todo por España.

Entre ellos buscamos al General, al más común, al que debería abarcarlo todo. Buscábamos solo el silencio del General, el que lo explica todo con  una frase que no ha encontrado. Silencio.

Hay un lugar militar y otro que no le corresponde. Confundirlos tiene graves consecuencias. En cuanto un político alcanza el poder sus oídos son regalados con esa música celestial desde el primer tiempo del saludo: «A sus órdenes«. Todo lo saben, todo lo mandan y todos les obedecen sin poner ante su incompetencia el hacer correcto. Un general debe mandar y los hay también para asesorar al que manda que suele hacerlo desde el más absoluto desconocimiento que puede -acostumbra- rayar en la tragedia. Para evitarlo hay generales que deberían. Alguien ha fallado y, lo peor, créese ganador.

«¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa».

No es por ti mi General.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

En mi canal de YouTube. El Estado de la Nación: Acciones y omisiones; incluso dimisiones. General Dávila

 

EN CEUTA SE ESTAN PONIENDO MUY PESADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Si necesitan ayuda que la pidan«. ¿Epitafio?

La historia se repite.

Las decisiones resuelven solo cuando son oportunas en tiempo y espacio. Cuando se decide a destiempo se asume una irresponsabilidad que trae consecuencias irreversibles, porque la vida no es recuperable.  Entonces el tiempo se acaba y el espacio requiere de las armas para poder recuperarlo. Cuando precisamente ya no se tienen armas.

La integridad territorial de España ha sido violada. Ceuta invadida y acosada.

El 27 de julio, tres días antes de la invasión, durante una reunión en la Delegación del Gobierno, el presidente de la ciudad autónoma  reclamó «activar la emergencia nacional y el mando único»:

-Cuando yo hablaba de emergencia nacional en esa reunión, siempre me ponían mala cara.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisaba al jefe de gabinete del delegado del Gobierno. Todos avisaban, pero no hubo espacio de tiempo entre el rayo y el trueno. Estaba encima.

Ahora nadie sabe nada. Habrá que esperar a lo que dicen ante el juez.

Pretenden que creamos que la fractura del proceso para activar la alarma y ponerse en guardia ante la invasión estuvo en la incomunicación entre dos personajes de la misma cadena: Delegado del Gobierno y su jefe de gabinete. La seguridad del Estado no puede descansar en la relación entre unos individuos indecisos, sino que hay que asegurarla por vías distintas y rigurosas, con gente que tenga capacidad de evaluación, más allá de ideologías y de vacaciones. Estamos en el umbral más peligroso de seguridad. Ceuta es la triste prueba de un test que supone ni más ni menos que perder la integridad territorial de la nación española.

El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, con información detallada, muy preocupante, llamó el día 27 de julio a la Moncloa y el presidente del Gobierno no quiso atenderle. Las vacaciones imponen un preludio agotador. Púsose el jefe del Gabinete, que es como el chico de los recados o pimpampum que decide por intución; como un oráculo. Insiste el presidente de Ceuta.

-¡Que nos invaden! Emergencia nacional. Mando único.

La inistencia molesta a quien sabe que está con las manos desarmadas ante el invasor, que no puede hacer nada sin ser delatado ante los suyos.

-No llaméis más. Os estáis poniendo muy pesados.

Las gaviotas del estrecho presagiaban la tragedia que siempre es alimento para los depredadores oportunistas y carroñeros.

Nada. Dejó dicho el poeta.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

(José Hierro)

Pasaron la comunicación del presidente de Ceuta a la secretaria de seguridad nacional que no debía saber nada porque nada le sorprendió ni nada hizo.

Era el día 28 de julio; martes. El miércoles 29 contesta (la seguridad nacional en ella encarnada) y dice que «no hay motivos para declarar emergencia nacional». Requiere un informe jurídico. No pasa nada. De mando único nada. ¿Emergencia nacional?: nada.

Burocracia. Instancia y timbre. Lo decía Eugenio d´Ors: «En el principio fue un membrete». Pero luego nadie se hace responsable de lo que firma o se niega a firmar. Acción u omisión son igual de culpables.

Ni presidente del Gobierno, ni seguridad nacional, ni jefe de gabinete, ni ministros.

La palabra es nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!

Conviene saber que nada es «inexistencia total o carencia absoluta de todo ser» y a la vez «sensación de vacío o inexistencia», un nada agobiante el que acechaba a los ceutíes a las puertas de su frontera.

-El pesado ese de Ceuta. ¡Que alguien le diga que nos deje en paz!

Empiezan  las vacaciones.

-No olvides el esnórquel para mirar a otro lado, hacia los fondos de Poseidón.

«Comienzo a cantar por Poseidón, el gran dios que agita la tierra y el baldío mar…».

Todos avisaron de los rayos que se veían en la lejanía. La tormenta avanzaba amenazadora. El CNI alertó, el CIFAS, la Guardia Civil, la Policía Nacional, las gaviotas y la guerra electrónica. Los satélites en la vertical fotografiaban al detalle. La Delegación del Gobierno estaba a otra cosa.

El jueves día 30 invaden Ceuta.Todos lo sabían, pero nadie lo esperaba. Finales de julio es una época mala para ejercitar responsabilidades.

El Comandante General de Ceuta tenía información suficiente para estar preocupado. Era tarde. Llevamos años pidiendo en zonas como Ceuta y Melilla un sistema moderno de denegación de área, acceso o tránsito para el enemigo. Ni caso. El mismo ministerio de Defensa se ríe de las propuestas. Que sigan con los BMR y los vehículos «Anibal». Nada de sistemas que hagan desistir al enemigo de sus intenciones. Prevencion, vigilancia y disuasión. El jefe más jefe de la cadena operativa dimite. No es difícil hacerle cambiar de postura. Total, otro vendrá que bueno te hará.

Nada.

Pretenden que miremos para  otro lado. Hasta el extremo de sacar a la luz pública documentos secretos que nos dejan a merced del enemigo. Quieren quitarse la mirada acusatoria de encima.

Aquí hay un único responsable y tres colaboradores necesarios: Presidente del Gobierno, ministro del Interior, el de Exteriores y la de Defensa.

No nos distraigamos.

Eso sí: Si necesitan ayuda que la pidan. Saben a quién.

«El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza…».

Hay demasiados silencios.

«Es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 septiembre 2026

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

LA BANDERA DE PERCHA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un amable lector me dice:

«A la orden de Vuecencia, mi General Dávila. Buenas tardes: Para mi, mi General, un himno, un lema, un emblema, de lo mejor que ha escrito en sus artículos, de obligado recuerdo y cumplimiento.

Un saludo».

LA BANDERA DE PERCHA

Respeto el anonimato, pero vuelvo a publicar el artículo en su honor.

Recuerdo que en su día medité la idea de dedicar un artículo a tan patriótica costumbre. Si entonces no lo hice fue al comprobar la enorme cantidad de entradas que sobre el tema pueden leerse en internet.

Ahora, recuperada la tradicional y militar norma de que los soldados lleven en su mochila la Bandera de España, acepto el reto de mis lectores. Seguro que corro bien la suerte.

Empezaré con la arenga del General Prim a los voluntarios catalanes en la batalla de Castillejos:

‹‹Soldados podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras, pero no podéis abandonar esta Bandera porque es de la Patria››.

Es el bagaje del alma de soldado. Es necesaria una percha, anaqueles que soporten tantos relatos escritos en las páginas de los humildes pergaminos de los soldados, pobres y honrados, pobres por honrados, que han dejado escrito en esa Bandera el amor que abrazado al dolor se convirtió en rojo y gualda. En aquellas guerras de África del XIX, nuestros soldados, catalanes, extremeños o castellanos, del Regimiento de Córdoba o del Saboya, infantería de León,  Arapiles o Simancas, del batallón de Navarra o de Chiclana, españoles de cada rincón, empezaban a llevar una bandera que servía para tapar el equipo colocado en el vasar o percha de los dormitorios. En el combate aquella diminuta bandera de 60×80 iba guardada en la mochila, recámara del soldado, el alma y la vida a la espalda, caminando con la Patria a cuestas. Pañuelo cubre-perchas que ayer cubría sus enseres privados, luego su posición señalaba, más tarde cubrirá su cara cuando le echen una palada de tierra sobre su cuerpo que el deber se ha llevado.

Se hizo reglamentario para los de la cuarta región militar, Cataluña,  en 1904. ¿Sería en recuerdo a la arenga del general Prim? ‹‹No podéis abandonar esta Bandera…››. Al poco tiempo la Real Orden se hizo extensiva a todos los cuerpos del Ejército. Pero pasó el tiempo y también los combates. Se olvidó la bandera. La mochila empezó a rellenarse con inservibles utensilios que vaciaron de contenido el alma del soldado. El pañuelo cubre-perchas fue olvidado. Algo del alma de soldado se fue con ello.

Hubo un día en que se cantaba:

‹‹El día que yo me muera

si estoy lejos de mi Patria,

solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

Fue olvidado.

Era el último uso del inicialmente llamado pañuelo cubre-perchas. No era un pañuelo, era la Bandera de España. Cubrían con ella el rostro de nuestros muertos en campaña. Luego, a paladas, la tierra los tapaba.

‹‹Solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

El olvido es virtud en esta tierra roja y amarilla como su Enseña. Pero no hay quien detenga cada primavera el florecer de los jaramagos y amapolas que tiñen de bandera los campos de España.

Los sentimientos de un pueblo se izan sobre el asta de la enseña como los colores que adornan su paisaje. Cuando eso no ocurre cualquier cosa puede suceder, normalmente desaparecer como nación. Nunca pueden caer los colores de tu patria. Siempre a la vista. El cornetín y la bandera ponen orden en el alma del soldado. Un soldado solo existe y se encuentra definido si detrás hay una bandera. Sin bandera no hay soldado, ni ejército, ni nación.

La historia de la diminuta bandera de percha o de mochila parece que se recupera. Aún no ha sido recogido reglamentariamente. Desde aquí pedimos que se regule y se reglamente su uso. No hay suficiente tejido para confeccionar la historia de España y de su Bandera. Esta historia no está confeccionada con tinta y papel ni con fibras de tela. Está hecha a base de vidas y sangre derramada. Quedó resumida un día en un trozo de tela de 60×80. Recuperarla no puede ser cosa de la iniciativa privada. Todos los soldados deben de tener su bandera, de percha o de mochila, llámenla como quieran, es la Bandera de España.

Puedes tener una vida de riquezas lleno. Puedes heredar tronos y privilegios. Puedes vestir distinguidas libreas. Pero llevar en tu mochila la Bandera… Explícalo tú, soldado, explica lo que sientes cuando antes de dormir, cuando estás reventado que jamás cansado, abres tu mochila y se desparrama el rojo y gualda allí guardado. Cuando abres tu mochila y antes de escribir la carta, antes del destino que la vida te ha dado, y el recuerdo a los que te esperan, antes de a ellos empezar a dedicarles ese poco tiempo que te queda, el tiempo más delicado, salta de tu mochila, entre lo más amado, tu alma de soldado, la Bandera de España, un trozo de tu vida, de los tuyos, lo más amado.

Díselo tú, soldado, a los que nunca han sentido, a los que nunca han amado.1362849818_0

Habla de tu Bandera, de lo que por ella siente tu alma de soldado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

LAS CORSARIAS:https://youtu.be/CHJydNqMgPM

Canal Youtube. No olvidemos a Ceuta por General Dávila

 

CEUTA Y LA LEGIÓN EN SU 106 ANIVERSARIO FUNDACIONAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Ceuta a la Legión

«Los primeros pasos -En la posición A, cuartel fortificado al noroeste de Ceuta, en lo alto de un picacho, batido a los vientos, que la convierten en sanatorio, frecuentemente envuelto en nubes, se albergaron los primeros legionarios y dio comienzo la Legión». «A unos cuantos kilómetros de Ceuta, en el camino a Tetuán, se asienta el campamento de Riffien, cuna de la Legión: Lugar apacible y tranquilo en estos tiempos; no lejos del célebre histórico llano de los Castillejos…».

Así nos cuenta el teniente coronel  Millán-Astray, fundador de la Legión, donde dio sus primeros pasos esta insustituible y heroica unidad del Ejército español.

Ceuta. La Legión. No se entiende la una sin la otra. Ceuta y la Legión son irremediablemente, felizmente, esa España unida en hermandad eterna, la auténtica defensa de la integridad territorial y la soberanía nacional.

Ahora, con Ceuta invadida, a la vez que asediada, no encuentro a nadie que recuerde esta señal de identidad que jamás debe pasar por alto. ¿Olvido intencionado? El protagonismo y valor histórico que la Legión tiene en Ceuta en estos momentos recobra su máximo valor y visión de futuro.

No hay mayor elemento de disuasión para Ceuta y Melilla que la presencia de la Legión.

El 20 de septiembre se celebra el 106 aniversario fundacional de la Legión que tuvo como lugar protagonista Ceuta. Se incorporaba el primer legionario. No hubo entonces juramento a la bandera ni visita de los reyes de España.

La llamada al deber fue retrasando aquella fecha, hasta que la bandera pudo pintar con sangre el rojo de sus franjas.

El socorro a Melilla es inolvidable.

22 de julio. ¿Qué sucede? Melilla. Le toca a la I Bandera, la de Franco. ¡En socorro de Melilla! El Fondak, a Tetuán. ¿Será posible? ¡Hay que seguir! ¡Hay que seguir! Sordos a la corneta hay que despertar  a los legionarios. Dos noches sin dormir, más de cien kilómetros en día y medio. La más dura marcha de una unidad de infantería, sin apenas descanso, algún sueño breve en la cuneta. La legión empieza a vivir y a sentir su Credo.

¡Melilla! Se entra cantando, La Madelón… No queda nada de la Comandancia General. Gritos de ¡Viva España! ¡Estos son soldados, que negros y qué peludos vienen!, mil comentarios, las emociones más grandes de la vida militar. Para esto se fundó la Legión.

Ahora, antes de la invasión nos tranquilizaban nuestros mandos más destacados que en Ceuta y Melilla cumplimos con Vigilancia, Presencia y Disuasión. No lo hemos podido comprobar. Ha fracasado y es necesario el socorro a Ceuta. Quizá sea la más eficaz disuasión el pecho de nuestros legionarios. Como en Melilla aquel duro verano de 1921.

«Nador, Monte Arruit… en la guerra hay que sacrificar el corazón ¡esperan tantas posiciones!»

Es el más fuerte de los parapetos, el que está defendido por hombres que dicen:  “El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde”.

Un honor.

En una unidad de la Legión nunca faltará de nada, Son capaces de hacer brillar el sol en la tormenta y convertir un desierto en vergel. Como por arte de magia todo lo transforman en algo provechoso porque son expertos en hacer de la necesidad virtud. Las rudas caras y los gestos provocadores son sólo para el combate.

20 septiembre 2026: Aniversario Fundacional de la Legión. Pasó el Centenario sin pena ni gloria. Alguno, incluido uniformados, se alió con la COVID para que aquello pasase desapercibido. Hasta hoy

– ¡Uf! ¡Que mal trago!

No es cuestión de ponerse bélico, sino cumplidor de la Ley. De defender la integridad territorial rota, de prevenir antes que curar, de presencia y vigilancia de verdad, de Defensa sin pudor ni miedos que nadie entiende: disuasión. Es política de alto nivel la que se hace con la diplomacia y los ejércitos, se combate igual en las trincheras que en los despachos, pero un grave error en la moqueta te lleva irremediablemente a las alambradas. La ineficacia política, junto a la traición.

Algo sucedió que parece que se olvida o se prefiere mirar para otro lado. Olvidar a la Legión, ¿no sea que se enfade el invasor?

Este Aniversario Fundacional tiene un peso moral de gran significado para la Legión. No debemos dejarlo pasar y mirar para otro lado. ¿Queremos presencia, vigilancia y disuasión?

Hecho. ¿Cómo?

Celebremos este Aniversario fundacional en Ceuta con el máximo esplendor, como si fuese su Centenario que nos une al momento de su fundación. Así remendaremos los errores de aquella celebración y volverá con fuerza el mensaje fundacional, el que se constituye como «LEMA» , que es a la vez letra de la contraseña que acompaña a los toques de la corneta  que dice: ¡Legionario a luchar; Legionarios, a morir».

Así se defiende Ceuta, Melilla, lo que haga falta. Hay momentos en los que el gesto vale más que un ataque con drones e infantería.

Vuelvo a repetir. No es tono bélico, sino de cumplimiento del deber ante un ataque híbrido, por la espalda, es decir: traidor. Si muestras lo que fue y es la Legión estará cumplido con creces eso que ahora tanto parece costar y que le llaman presencia, vigilancia y disuasión. Un gorrillo legionario y la camisa verde disuaden más que cien baterías Patriot.

Celebremos el 106 aniversario fundacional en Ceuta, con todos los guiones y banderines de los Tercios, con el Cristo de la Buena Muerte, presidido por el Rey y acompañado de la Princesa de Asturias, con el Senado y el Parlamento, con Europa y América; sobre todo con Ceuta.

¡Oiga general! ¿Usted se ha vuelto loco?

El 24 de julio de 1921 después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta, la I y II banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tábores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas. Antes había llegado  un Batallón del Regimiento 71 de “La Corona” procedente de Almería.  Un ayudante del Alto Comisario asciende al barco y da las tristes noticias: el desastre de Annual y la desaparición del general Fernández Silvestre.

Los guiones y banderines de la Legión se agitan en lo alto mientras la banda de música entona “La Madelón” que cantan los legionarios.

El teniente coronel Millán-Astray pronuncia una vibrante arenga, prólogo a una de las más heroicas gestas del Ejército español.

El día, 26 el recién llegado general Sanjurjo toma el mando conjunto de las unidades encargadas de la defensa de Melilla y de la reconquista del territorio de su comandancia.

Español lee y divulga:

9.722 muertos

35.000 heridos

1.000 desaparecidos

46.000 bajas en total.

7 Laureadas de San Fernando y 12 Medallas Militares, colectivas.

23 Laureadas de San Fernando y 211 Medallas Militares individuales.

Es su Credo. Héroes incógnitos todos. Nadie aspire a saber quienes son.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Ya se oye ¡La Legión! ¡La Legión!

Respondo. Sí. Tan loco como ellos.

«¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; Pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

Pasan los legionarios por la plaza y se escucha a un grupo de soldados la inspirada canción del Legionario, de la que es autor el comandante Cabrerizo. Es uno de los cantos más bonitos hechos a la Legión:

¿Quiénes son esos bravos soldados

Con bustos de bronce, curtidos al sol?

Legionarios del Tercio Extranjero

Que llevan la savia del suelo español.

Un laurel brota siempre en las huellas

Que los legionarios dejan al pasar

Y germina regado con sangre

Formando una hermosa corona triunfal

Acogido a la Bandera

Que tremola mi Legión

Se ha dormido la quimera

Que guardé en mi corazón.

Soy legionario de España,

Que una hazaña sin rival

dará al libro de su historia

Para ofrendarle la gloria

De otra página inmortal.

Legionario, legionario,

Canta alegre tu canción,

Que el cantar es legendario

En nuestra heroica Legión

Soy legionario de España

Que una hazaña sin rival

Daré al libro de su historia

Para ofrendarle la gloria

De otra página inmortal.

Melilla a la Legión

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General jefe de la Brigada de la Legión «Rey Alfonso XIII» entre 2001-2004).

CEUTA…y DEMASIADAS INCÓGNITAS. Juan Chicharro Ortega General de División de Infantería de Marina ( R )

El 30 y el 31 de julio de 2026, Ceuta dejó de ser solo una crisis migratoria. En pocas horas cruzaron la frontera, a pie o a nado, entre 72.000 y 80.000 personas, una cifra equivalente a la población de la propia ciudad. Algunos regresaron. Quedaron miles.  Se calcula que 20000. Quedaron más de ciento cincuenta muertos en aguas españolas. Y quedó una pregunta que ya no puede despacharse como alarmismo: si aquello fue un aluvión espontáneo o una operación de zona gris contra la soberanía española.

La Unión Europea reconoce la instrumentalización de flujos humanos como modalidad de guerra híbrida. En Ceuta encajan varios de sus rasgos. No hubo declaración de hostilidades. No hubo uniformes enemigos en formación de combate. Hubo, en cambio, un volumen de gente suficiente para saturar la respuesta del Estado, redes sociales que anticiparon la avalancha y una frontera que, durante horas, dejó de funcionar del lado marroquí. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras remitido a la Audiencia Nacional no describe un fenómeno casual: habla de planificación previa, de dirección sobre el terreno y de un «guiado activo» por gendarmes uniformados y por individuos de paisano que monitorizaban el flujo y daban indicaciones. La finalidad migratoria, sostiene el documento, operaría como cobertura formal. El dato encaja con otro: cerca del 25 por ciento de quienes entraron  permaneció. Era una masa para desbordar.

Esa masa no salió de la nada. Marruecos arrastra un paro juvenil altísimo y una juventud ociosa, conectada y descreída. El Rif, además, conserva una desconfianza histórica hacia el Majzén. Convertir a miles de jóvenes desesperados en instrumento de presión tiene una lógica cruel: se exporta el malestar, se prueba la frontera europea y se evacúa, de paso, una energía social incómoda. Que Rabat lo haya concebido como plan maestro o que lo haya dejado ocurrir y luego aprovechado es, todavía, objeto de disputa política. Lo que ya no es disputa es la asimetría: cuando Marruecos quiere cerrar, cierra. El 15 de agosto lo demostró al abortar un nuevo llamamiento. Quien controla el grifo no puede pretender que el diluvio fue un accidente meteorológico.

Tampoco es ocioso preguntarse quién más cruzó con la masa. Un dispositivo de esa escala ofrece cobertura natural a equipos de inteligencia. El informe policial identifica precisamente a esos «dinamizadores» que no se comportaban como el resto: observaban, se apartaban de las vías de paso, usaban el teléfono y trasladaban órdenes. No hace falta imaginar una novela de espías. Basta con leer lo que ya está sobre la mesa judicial.

La ciudad no fue conquistada a cañonazos. Quien diga que Ceuta está «ocupada» salvo el centro comete una hipérbole. Quien diga que solo hubo un susto pasajero comete otra. La vida urbana se ha quebrado : comercios cerrados, playas convertidas en campamento, servicios al límite, miles de personas todavía en calles y lomas semanas después. Una ciudad de 83.000 habitantes no absorbe un golpe de esa magnitud sin que la percepción de control se resquebraje. Eso es, en términos políticos, una violación de la integridad territorial aunque no se dispare un solo tiro.

Rabat ha olido debilidad. El Gobierno de Pedro Sánchez insistió en las mafias, elogió la cooperación marroquí y ni siquiera admite la hipótesis de responsabilidad estatal. El contraste con el informe policial alimenta la sospecha pública: no de un pacto secreto demostrado —eso no está acreditado—, sino de una diplomacia tan temerosa de enfadar a Rabat que prefiere diluir los hechos. En política exterior, la timidez y la cobardía se leen como invitación.

Sobre Estados Unidos pesa otra sombra. Washington afirma hoy que reconoce la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Al mismo tiempo, un informe no vinculante de la Cámara de Representantes habló de ciudades «administradas por España» y «situadas en territorio marroquí». Trump ha usado Ceuta para vapulear a Sánchez por la inmigración y por el gasto en la OTAN, no para cerrar filas con un aliado herido. El Estrecho es un activo estratégico. Resulta difícil creer que servicios con satélites, escuchas y estaciones en la zona ignoraran lo que el CIFAS español ya valoraba, tres días antes, como «muy probable». Si avisaron y Madrid no actuó, la responsabilidad es española. Si no avisaron, la deslealtad no sería contra un gobierno concreto: sería contra un aliado de la Alianza. Sería no contra un Gobierno. Sería contra España. Hoy no hay prueba pública de esa omisión. Hay, sí, un silencio demasiado elocuente y una relación bilateral envenenada por el Sáhara, las bases y el rearme.

Los servicios de inteligencia españoles advierten de que pueden venir más acciones encubiertas sobre Ceuta y Melilla. Quien ha comprobado que una avalancha humana pone de rodillas a una ciudad europea no suele conformarse con un solo ensayo.

El pueblo, mientras tanto, ha dejado de estar solo confuso. El 2 de septiembre, coincidiendo con el Día de Ceuta, cientos de miles de personas salieron a las calles de más de 260 municipios. En Madrid las cifras oscilaron entre 150.000 y 500000. En Ceuta, decenas de miles gritaron que la ciudad no se vende. No es 1808. No hay un Dos de Mayo a la vista. Pero el paralelismo que recorre las plazas no es literario: es el recuerdo de que la soberanía, cuando el poder titubea, acaba siendo un asunto de la calle. “Ceuta aguanta, España se levanta”.

Las Fuerzas Armadas ya se desplegaron en apoyo de la seguridad interior. Su mandato constitucional es nítido: defender España, su Constitución y su integridad territorial. Lo hacen bajo dirección del Gobierno. La pregunta no es si «saldrán» por su cuenta. La pregunta es si el poder civil les dará, por fin, la orden política que corresponde a la gravedad de lo ocurrido: proteger la frontera como frontera de Estado, no como gestoría de un socio incómodo. Se trata de defender la soberanía nacional y su integridad nacional o ¿acaso la Constitución Española es papel mojado ?

Quedan demasiadas incógnitas. No es una de ellas que Ceuta es España. Tampoco lo es que lo ocurrido el 30 de julio no cabe ya en el eufemismo de una crisis humanitaria. Quien no sea consciente de la coacción híbrida se condena a padecer la siguiente. Y desde luego la sombra de la sospecha de la actuación de los Estados Unidos. ¿ Seguro que la CIA no sabía nada ? ¿ porqué nadie habla de esto ?

Juan Chicharro Ortega. General de División de Infantería de Marina ( R )

06 septiembre 2026

Iker Jiménez #Horizonte aclamado en Ceuta. Por General Dávila

En un programa televisivo que no recuerdo, alguien dejó un mensaje sobre la crisis migratoria que vive este verano Ceuta: “Piden más medios, se refieren a soluciones, no a que vaya Ana Rosa e Iker Jiménez, acudiendo al olor a sangre y a todo lo que sea amarillo”.
Pues vean el video que me llega gracias a un amigo y que demuestra que el cariño y la verdad es la mejor de las soluciones. Resulta que sí le quieren. Mucho. Por algo será.

5 septiembre 2026

Blog:generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)