EL GOLPE DE ESTADO DEL 23 DE FEBRERO DE 1981. Libro La II Guerra Civil de Franco (General Rafael Dávila ÁLvarez)

 

«Sobre la sorpresa que fue para todos el 23F tengo un dato curioso: desde mi casa, la víspera de la investidura, llamó Pío Cabanillas a Jordi Pujol y tuvo con él este diálogo:

—Jordi ¿Por qué no votáis en primera votación a Calvo Sotelo?

—Ahora no podemos; ya se verá más tarde.

—No es prudente ir a la segunda votación.

—¿Qué temes que puede suceder entre una y otra?

—No, nada. A lo mejor un revuelo de entorchados.

—¡Qué tontería!

Era el 17 de febrero… (Nota 25 Memoria viva de la Transición. Leopoldo Calvo Sotelo)».

Siento decirles que, en mi humilde opinión militar, aquello del 23 de febrero de 1981 sucedido en el Congreso de los Diputados sobre las 1830 horas, de golpe de Estado militar no tuvo nada. Está claro que la planificación no fue manejada por manos militares y si alguno anduvo entre bambalinas sería alguien que de militar tenía su antiguo uniforme, quizá apolillado del poco uso y olvido de los más elementales principios del Arte de la guerra. Hubiese suspendido en la Escuela de Estado Mayor. Aquello ni fue ni pudo ser bajo aquellas premisas y confusión un golpe militar.

Ni antes ni después hubo una fuerza que arrastrase a una mayoría de militares que ni sabían ni se les había contado nada, porque los que aquello organizaron, como el tiempo ha demostrado, tampoco sabían muy bien sus pretensiones. Hubo unos conspiradores y ningún organizador ni inspirador que aprovechase el paso de aquel tren averiado; por si caso.

Errado golpe.

Claro que seguiremos hablando del 23F, pero de entrada sacamos una conclusión de gran valor: la normalidad institucional se apoderó de la vida cotidiana sin vivir traumatizada por aquellos hechos.

Tuve la ocasión de charlar en su domicilio con el General Armada. Le debía la visita y había ya pasado demasiado tiempo desde aquella fecha en la que quedó su apellido asociado a un golpe de Estado. En España su nombre era Armada y ha pasado a ser topónimo del 23F.

Me recibió en su casa de Madrid un día soleado del mes de febrero de 2011. Me abrió la puerta del domicilio el mismo general que terminaba de rezar su rosario diario.

Mi visita era de pura cortesía por la amistad que unía a nuestras familias. El tema doméstico abarcó la mayor parte de la conversación, pero al fin salió a relucir el 23F. Él inició el tema como si se sintiese obligado a hablar de ello. Estuve a punto de decirle que aquello no era algo que me interesase especialmente. Es indudable que el 23F había marcado su vida y se sentía atado a aquellos hechos.

Durante la conversación insistió varias veces en un mensaje que me dio la impresión que quería que lo transmitiese: «Siempre he servido al Rey con lealtad y para mí es un honor haber contribuido a afianzar su figura el 23F.  Con eso me doy por satisfecho». Se sentía contento por haber contribuido a traer la Monarquía en el año 1969 y consolidarla en 1981. Fueron palabras textuales y muy repetidas.

Contó algunas cosas más: «No guardo rencor a nadie y aquella noche fui disciplinado y me limité a cumplir las órdenes del General Gabeiras. Mi auténtica preocupación era que a nadie de los Diputados en el interior del Congreso le ocurriese nada». Le aseguró a Tejero que los GEO,s. no intentarían ninguna toma del Congreso ni se haría ninguna acción en fuerza. «Al salir del Congreso me entrevisté con Laína () que pretendía que los GEOS ocupasen el lugar, a lo que le contesté que aquello era una barbaridad y que costaría sangre. Lo convencí».

También me dijo en un tono humorístico la contestación que le dio Tejero cuando le propuso ponerle un avión para abandonar España: «Me mareo».

Casi al finalizar mi visita le pregunté si desde aquella fecha había vuelto a tener alguna relación con S.M. El Rey D. Juan Carlos a lo que me contestó rápido que ninguna; se quedó un rato dubitativo: «Me parace recordar que me envió un pésame cuando falleció mi hermana». Me despido y vuelve a recalcar lo que hoy resume su vida: Dios-España y la Monarquía. No salió a relucir aquella reunión, que era la clave, con el Rey en Zarzuela que él solicitó utilizarla para su mejor defensa en el juicio y le fue denegada. Salí convencido de que Armada aquella noche se temió lo peor, que aquello acabase a tiros si alguno se precipitaba en la toma violenta de decisiones y así se lo hizo ver a Laína nada más salir del Congreso. Tejero se les había ido de la mano y podía ocurrir cualquier cosa.

En mi opinión, a pesar de que seguramente faltan documentos por revelar, es que nada va a aclarar más de lo que se supone que sabemos. Informes, reuniones, propuestas, gobiernos de transición, y conspiraciones militares en marcha; la realidad conocida es mucho más sencilla. En España a pesar de sus muchos problemas, entre los que destacaba el terrorismo, la vida política se desarrollaba con normalidad y así continuó después del golpe de Estado sin que nada traumatizara las instituciones.

La explicación de lo que sucedió o el porqué de aquel 23F se encuentra escondido en los despachos de la política que encontró su refugio entre uniformes, guerreras militares y tricornios de los que se aprovecharon los que querían lo mismo pero sin agujerear los techos del Congreso; así suele ocurrir en momentos de incertidumbre en los que todo se mezcla y acaba dando resultados explosivos. Demasiadas reuniones, muchos salvadores de patrias inexistentes y algún visionario que se sintió redentor y heredero de reconquistas. No hubo a mi juicio nada organizado conforme un orden y disposiciones claras y concretas. Solo faltó que alguien mezclase nombres y se arrogase la representación máxima para que unido a la intranquilidad del momento político sirviese para lanzarse a la piscina sin agua o saltar del avión sin paracaídas como se dice vulgarmente.

¿Que se hablaba, que se decía, que se sabía?

He investigado alguna de las cosas que se cuentan sin base documental, deducciones más o menos creíbles, pero no dejan de ser declaraciones sin ser sólidas pruebas comprobables ni siquiera un hilo conductor.

Eran tiempos recios. Algunas declaraciones confirman que la situación estaba en un punto caliente y que algunos echaban más leña al fuego.

A finales del año 1977 es conocido como se pronunciaba Luis María Ansón entonces presidente de la Agencia EFE. Su idea era buscar una solución a partir de la legalidad pero que permitiera a España salir de la grave crisis que padecía y hablaba de una intervención militar que contase con el Rey. Solución que había que plantearle al Rey por conducto del mando o bien de «sus compañeros de promoción» (Juan María de Peñaranda. Desde el corazón del CESID. Espasa).

Van quedando pocos testigos de los que estuvieron cerca de lo que podría ser el lugar clave, pero al hablar con alguno de esos posibles protagonistas sus palabras no se ajustan a los hechos bien por razones obvias o por lógica pérdida de memoria.

Desde el año 1977 se empieza a hablar de la Operación A relatada en el libro Dese el corazón del CESID (Espasa) de Juan María de Peñaranda, un plan «imaginado y relatado por Luis María Ansón», que era el presidente de EFE. Había que «buscar una solución que permitiera a España salir de la grave crisis en la que se encontraba» y para ello «proponer a don Juan Carlos una solución razonable por conducto del mando o bien de sus compañeros de promoción». Alude Peñaranda en su libro que para justificarlo el presidente de EFE argumentaba que la situación podía llegar a un punto de convulsión y «tres factores determinaban la gravedad de la situación: el País Vasco y Cataluña, la crisis económica y la monarquía».

Al Plan A de Luis María Ansón se le puso nombre en el CESID: Operación Golpe de Timón y el primero en pronunciar su nombre fue el Presidente Tarradellas al dejar su cargo en 1980: «Si no hay unidad en España, en Cataluña, en el País Vasco, en todo el país, no nos salvamos. Soy un ciudadano catalán y español apasionadamente preocupado por el país».

Fueron años muy complejos los que se sucedieron entre 1977 y el Golpe de Estado de 1981 y los servicios de Inteligencia españoles estuvieron muy al tanto de los movimientos que se sucedían, aunque puede ser que focalizasen más su mirada en los grandes planteamientos olvidando escalones más bajos donde también cundía el malestar.

No me cabe la menor duda de que de aquella trama iniciada en 1977 surgieron muchos golpes de timón o de bisturí, pero aquellos que iniciaron la farsa se vieron sobrepasados por los que creían en la lealtad de los que les mandaban. Ellos pagaron y los iniciadores callaron. Silencio. No creo que sepamos más allá.

Puedo aportar muy poco, pero mi afición a escuchar a todos y mi aún buena memoria me hacen revisar un almuerzo con un general que fue del Grupo Operativo del Departamento de Defensa Interna del CESID.

Era el 9 de mayo de 2011. Los datos recobran frescura.

«Los hermanos Cortina (Antonio es civil y José Luis es militar de la misma promoción que el Rey D. Juan Carlos, (a la XIV de la Academia General Militar, se reunieron a finales del año 1978 o principios del 79 —no recordaba bien— con Enrique Múgica Hergoz (PSOE), Josep Tarradellas y Alfonso Armada. Lo hicieron en un hotel de algún pueblo de Cataluña que por estar en sus fiestas no provocó la más mínima sospecha. No fue la única reunión siempre aprovechando las fiestas populares para pasar inadvertidos. José Luis Cortina, destinado en el CESID, se lo cuenta al Jefe del Departamento de Defensa Interna del Centro. En la conversación le confiesa haber hablado con Alfonso Guerra que le ha dicho que están dispuestos a todo siempre que se respeta la Monarquía. Hago ademán de interrumpir la conversación para preguntar lo evidente, pero el general me mira inteligentemente y sigue con su exposición que noto pretende ser un monólogo sin preguntas. La conversación entre Alfonso Guerra y Cortina es indudablemente sobre ese Gobierno de Concentración, Golpe de Timón, o como quieran llamarlo. No hace falta preguntar ni mayores suposiciones.

Me dice que inmediatamente se lo comunica al general Ollero que en esos momentos era Subdirector del CESID y jefe de la división de Interior que le conminó a enlazar con alguien dentro del Partido Socialista del entorno en el que el Servicio se movía. El Centro utilizaba para sus contactos con el PSOE a un tal Blanco, del que no quiso precisar más detalles, pero dice que era alguien relacionado con el PSOE y el enlace utilizado entre el Servicio y el Partido socialista.

De esa manera se puso en contacto con el PSOE de forma un tanto precipitada ya que, aunque no recordaba con precisión la fecha, era un puente de esos largos en los que en Madrid no queda nadie. Su contacto recuerda que era Guillermo y no nos dice el nombre, pero insistimos en si era Galeote y solo entrecierra los ojos y dice que podría ser, pero no lo recuerda. La contestación de «Guillermo» fue difusa: —Ya sabes que Alfonso Guerra dice y habla muchas cosas…

En aquellos años en los que se habían fundido en uno los Servicios de Información de Presidencia del Gobierno y del Alto Estado Mayor las relaciones entre los miembros procedentes de uno y otro no eran muy fluidas y se mantenían como grupos distintos. «Mi general» era del grupo de Presidencia mientras que Cortina y Calderón lo eran del Alto Estado Mayor.

De la llamada Operación De Gaulle se ríe y comenta que él jamás oyó hablar de eso, pero claro en 1981 él estaba ya a otra cosa.

Hubo muchos errores. Para entender todo aquel final: 23F hay que trasladarse al menos al año 1977 y empezar a recorrer las hemerotecas y preguntar a aquellos restaurantes tan conocidos de Madrid. Hasta el año 1981. Luego nadie se atrevía a hablar.

El mayor error se lo puedo ofrecer en primicia de puño y letra del General Alfonso Armada y Comyn.

Se acusa él mismo de haber cometido un «error» en una carta que el 6 de enero de 1984 le envía a uno de sus más estrechos colaboradores y amigo durante su periodo junto al Rey. Habla de seguir escribiendo, cosa que luego no hizo y hay que destacar la frase que entrecomilla y subraya: “Un error, es más grave que un crimen»… «al sufrirlo lo comprendo».

Estamos a mi juicio ante una de las claves más importantes y hasta ahora desconocidas del 23F. ¿Qué quiere decir Alfonso Armada? No fue ni parece que fuese Napoleón el que dijo esa frase, ni la frase fue así, sino Talleyrand, su ministro de Exteriores: «Es peor que un crimen, es un imperdonable error», cuando supo la ejecución del duque de Enghien por orden del emperador. ¿O fue Fouché? No se pone de acuerdo, pero es un detalle sin importancia que en el caso de Armada recobra un enorme valor.

Frase usada por muchos políticos de maneras distintas y sin saber una palabra de Napoleón. En el caso del General Armada parece desprenderse en su queja que él ha cometido un error y que se lo han juzgado como si fuese un crimen. Cualquier inteligencia entiende la gravedad de lo ocurrido el 23F y las gravísimas consecuencias que podría aquello haber tenido tanto en lo político como en las vidas de muchas personas. Por lo tanto se acusa del error. ¿A qué error se refiere que no entra en el capitulado de crimen, sino algo peor?  ¿Podría referirse a que él solo intentó reconducir una situación iniciada hacía tiempo, pero que alguien desbordó de manera inoportuna y distinta a lo previsto? Alguien en algún lugar dijo:

—No era esto.

Juzguen ustedes.

La vinculación de las Fuerzas Armadas con S.M. el Rey era grande y estrecha. Su educación militar la llevaba muy en lo hondo y hacía gala de ello hasta en sus gestos cotidianos. Frases y actos cotidianos de los Cadetes en la General de Zaragoza se quedaron impregnados en el carácter del Rey. Su amistad con muchos militares le proporcionaba una cierta ventaja ante cualquier político que le hablase de las Fuerzas Armadas, desde el presidente del Gobierno al ministro, ya que los conocía bien y estaba al tanto de todas sus preocupaciones y vicisitudes. Después de las mensuales Audiencias militares el Rey se reunía en un amigable vino dado en Palacio con todos los asistentes prolongando su distendida conversación hasta la hora del almuerzo.

Entre los más fieles y leales militares estaba además del general Armada, el General Jaime Milans del Bosch y Ussía, Capitán General de la III Región Militar (Valencia) en el Golpe de Estado y que se sumó al mismo hasta que recibió orden de S.M. el Rey de retirar la fuerza.

El 28 de mayo de 1977 y coincidiendo con el Día de las Fuerzas Armadas, se celebró en Madrid un acto de especial significado que no puede pasar desapercibido. Un niño de nueve años, Felipe, Príncipe de Asturias, vestía por primera el uniforme de soldado español. Don Felipe se filiaba como soldado en el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1. No era un juego de soldaditos ni el capricho de un niño. Era un acto regio, profundamente arraigado en la tradición de la monarquía española, por el que el heredero de la Corona, el futuro Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, filiaba en las filas del Ejército español. Lo hacía como soldado. Un acto de cariño y reconocimiento del Rey a las Fuerzas Armadas, a la tradición, a la historia.

Una larga tradición de la Monarquía española que lleva a los Reyes de España a filiar a sus hijos, futuros reyes, como soldados. Los Ejércitos son fiel reflejo de las virtudes y defectos de un pueblo, son del pueblo y para el pueblo; por ello las monarquías españolas siempre se han identificado con pueblo y Ejército. Reyes y príncipes han servido en sus filas junto a ricos y pobres. Desde niños se han aproximado a sus filas.

Alfonso XII se filió en 1862 y Alfonso XIII juró Bandera en 1920 como soldado. Ambos en la 1ª Compañía del 1º Batallón del Regimiento Inmemorial del Rey número 1.

Fue un emocionante día para el Rey Juan Carlos. Asistió toda la familia del Rey y el presidente del Gobierno Adolfo Suarez junto al vicepresidente General Manuel Gutiérrez Mellado. Una intensa jornada que continuó con la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en la Cañada de Castilla donde se encontraba formada la División Acorazada “Brunete” al mando del general de División D. Jaime Milans del Bosch y se almorzó con el usual bocadillo militar.

Las palabras del Rey en la filiación de su hijo el Príncipe de Asturias fueron dichas con voz emocionada, pero firme.

‹‹Acaba de sentar plaza como Soldado de Honor, mi hijo el Príncipe de Asturias. Desde hoy, se vincula de por vida, a los Ejércitos de España››.

Continuaba dando las razones por las que quería que desde tan temprana edad su hijo formase en sus filas.

‹‹He querido que desde tan temprana edad forme en sus filas, porque quiero que se identifique con nuestros hombres, que sea un buen soldado, que es tanto como decir, un magnífico español››

‹‹Felipe:

Hoy es día grande para ti. No lo olvides nunca.

También lo es para mí. Mi mayor orgullo es ser el primer soldado de la Nación y darlo todo por la Patria.

Al ver a mi hijo Soldado, pienso en España y pienso en su futuro. En ese futuro en paz, en orden y en progreso.

Que las Fuerzas Armadas, modelo de lealtad y disciplina, sigan formando a nuestros jóvenes y montando la guardia permanente de España. Y que todos y cada uno de nosotros, sepamos cumplir con nuestro deber››.

Fueron dos actos llenos de significado. La filiación del futuro Rey y la visita a la División Acorazada cuyo Jefe sería protagonista más adelante del Golpe de Estado.

PD: Cada vez quedan menos actores de aquella escenificación que sepan su papel y que puedan contar el guion. Tengo en mi lista a día de hoy sólo tres nombres. Uno es militar. Los otros dos no. Que conozcan parte del libreto también los hay porque estaban engrasando la cadena que todo lo unía, pero no pueden ir más allá del eslabón superior e inferior. Suposiciones hay muchas, pero casi todas equivocadas. El 23F tiene de oficial tanto como puede tenerlo un Real Decreto o una resolución aprobada en Las Cortes.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) 

Blog: generaldavila.com 

23 de febrero de 2026

Don Felipe, entonces Príncipe de Asturias, vistiéndose de soldado el día de su filiación.

Don Felipe, Príncipe de Asturias, saluda a Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno, el día de su filiación como soldado. Al fondo el General Milans del Bosch Jefe de la División Acorazada Brunete.

Don Juan Carlos saluda al General Milans del Bosh en El Goloso el día de la filiación del Príncipe de Asturias como soldado.

Los cañones de la División Acorazada Brunete

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

Publicado en el Diario “La Región” de Orense por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/guerra-pollo_1_20260219-4169995.html

Academia General Militar. Doble aniversario. 1ª Época (1882-1893) Alcázar de Toledo 20 Febrero 1882. 2ª Época (1927-1931) Zaragoza 20 Febrero 1927. 3ª Época (1931-36 Cierre, período republicano) (1940-42 -…) Reapertura. Zaragoza. Y SU ESCULTURA ECUESTRE (1948-2006)

58 años presidiendo los desfiles de los cadetes, y dando la bienvenida a todos los visitantes.

Marco Porcio Catón Uticense, también conocido como Catón el Joven o Catón de Útica (provincia romana del actual Túnez donde murió arrancándose las entrañas por no rendirse a Julio César ), es recordado en Roma como un filósofo estoico y uno de los más activos defensores de la República.

Por negarse a vivir en el  mundo fantasioso gobernado por César, era el único de toda la familia Catón que no tenía  estatua en la capital del Lacio.

Cuando iban los extranjeros  a visitar la Ciudad Eterna y veían  las estatuas de tantos y tantos hombres famosos,  todos preguntaban por la de Catón, por eso, si  a los otros las estatuas se la puso el Senado, a Catón el Joven,  la estatua imaginaria se la puso el pueblo.

En febrero de 1925 el rey regresó  por segunda vez al Campo de Tiro y Maniobras Alfonso XIII de Zaragoza, con el tiempo llamado de San Gregorio. Ahora acompañado por el  general aragonés Antonio Mayandía Gómez  en su calidad de valedor del rey, ingeniero militar, ingeniero civil,  arquitecto y verdadero pozo sin fondo de la ciencia militar.

Al final de la visita el rey  preguntó al jefe del Gobierno Miguel Primo de Rivera y Orbaneja.  

¿Qué podríamos hacer aquí, Miguel?

―¡La Academia General Militar!, Majestad.

El entonces ministro de la Guerra Juan O´Donnell y Vargas,  duque de Tetuán, Grande de España,  y gentilhombre de Cámara, presentó al rey el decreto, y  el 28 de octubre de 1927 se aprobó el concurso para su construcción por un valor de 5,789.360  pesetas.

La Ciudad de Zaragoza y su Ayuntamiento  se apresuraron a presentar su candidatura y ser sede de la nueva Academia, para reemplazar a la del Alcázar de Toledo, totalmente en ruinas como consecuencia del tercero y último incendio sufrido  en 1887. (El primero fue en el siglo XVIII, concretamente en 1710, en plena Guerra de Sucesión;  el segundo, durante la Guerra de Independencia en 1810, y el tercero y último causado por el asedio en 1936).

Los ingenieros militares, teniente coronel Vicente Rodríguez Rodríguez y  comandante  Antonio Parellada García, diseñaron el edificio principal de estilo neomudéjar, tomando como modelo la distribución típica de las conventos cistercienses, cambiando el claustro central por el hoy Patio de Armas, llamado en su día Patio del Rey.

Y mientras vigilaba su construcción, Franco se dedicó a la selección del profesorado, escogiendo a 79 militares experimentados de todas las Armas y Cuerpos, entre ellos 34 eran de Infantería y 11 de la Legión. Como subdirector y jefe de estudios al coronel Campins veterano de Alhucemas. Entre los profesores, figuraban los tenientes coroneles: Monasterio, Suerio y Esteban Infantes; los comandantes  Camilo Alonso Vega, y Franco Salgado; y entre los capitanes: Ángel Losada,  Manuel Vicario, Ramón Gotarredona.

Mientras su familia permanecía en Zaragoza, Franco visitaba centros extranjeros como: la Ecole Militaire de Saint Cyre a la salida de Versalles, o la que sería su favorita, Escuela Militar de Infantería de Dresde, la capital de Sajonia, en Alemania.

En una entrevista que mantuvo con el barón de Mora en 1928 en Zaragoza, comentó que  junto a la AGM, sus otras tres grandes  alegrías fueron: el 8 de septiembre de 1925, el día en que desembarcó el Ejército Español en Alhucemas; el 4 de febrero de 1926 en el momento de leer que su hermano Ramón había llegado a Recife (Pernanbuco Brasil) con el hidroavión Plus Ultra, y la mañana de su boda en Oviedo el 16 de octubre de 1923.

Y así fue como la  «General», comenzó su andadura en la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal Zaragoza. Crisol de la unión y lazo del compañerismo entre  las distintas Armas y Cuerpos del Ejército, imprescindible para mantener  el conocido «Espíritu de la General», que hoy se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació.

Fue el mismo Franco quien propuso a Primo de Rivera, la candidatura de  Millán Astray el  fundador de la Legión, para dirigirla, pero  la respuesta del jefe del Gobierno fue tajante:―«Nadie admira tanto a Millán como yo, pero mi candidato para dirigir la Academia es usted, Franco, y le advierto que es también el candidato del Rey».

El trienio 1927-1931, fue uno de los más importantes en la vida del primer director:

cuando en 1927 la creó, y cuando la dirigió hasta el 30 de junio de 1931. (Cuando la Segunda República, con Manuel Azaña al frente del Ministerio de la Guerra, impulsó una reestructuración del Ejército, que incluía la disolución de la Academia).

Después de ese parón, el 27 de septiembre de 1940, se volvió a inaugurar y en 1942 ingresan en Zaragoza los primeros 170 alumnos de la primera  promoción, dando comienzo a la actual 3ª Época de la General, siempre al otro lado del Ebro bajo la atenta mirada del Pilar, unida a Zaragoza por las siete arcadas del puente Viejo o puente de piedra y la desaparecida pasarela rígida y metálica, donde,  cuando íbamos en grupo, no  podíamos marcar el paso para evitar las vibraciones, pero sí quitarnos la gorra, para que no se nos fuera al Ebro, debido a la fuerza del cierzo que por allí soplaba), situada donde hoy se encuentra  el puente de Santiago, lo que hace posible  que la Academia a partir de ese día no se separe nunca de la capital maña.

Hoy los cadetes, al bajar en sus coches o en taxi a Zaragoza, que ya no en aquellos vetustos tranvías que tanto añoro, y de paisano, pues ahora esta prohibido salir de uniforme, espero que sigan la tradición y  que no dejen de hacer una corta y ferviente visita a la Virgen Capitana, antes de perderse entre las bellas y ruidosas calles de la ciudad.

Siendo alcalde D. José María Sánchez Ventura y Gastón, la ciudad promueve y financia por suscripción popular, una estatua ecuestre de su primer director para ser instalada a la entrada de la misma.  El 24 de julio de 1943 se publica en el Boletín Provincial la convocatoria del concurso, la escultura se modela en el Palacio de Cristal de Madrid a lo largo de los años 1946 y 1947 por el artista vallisoletano Moisés de Huerta y Ayuso.

En dos partes se traslada a Zaragoza, en octubre de 1948 y una vez recompuesta, en acto presidido por el entonces  ministro del Ejército el teniente general Fidel Dávila Arrondo, primer marqués de Dávila y Grande de España, se inaugura el 15 de diciembre de ese año.

El caballo era la estampa viva de un PRE (Pura Raza Española), recio, nervioso y barroco con el maslo de la cola ligeramente  levantado en trompa, dispuesto en posición rampante, pero además el escultor inclina y rebaja la base en la zona posterior para reafirmar el apoyo de los pies y propiciar una sensación de impulso  hacia delante, el caballo levanta la mano izquierda como iniciando el passage de  Alta Escuela. (Estatua ecuestre semejante a las que se encuentran en Madrid: la de Felipe III en la Plaza Mayor, Felipe IV en la Plaza de Oriente, Carlos III en la Puerta del Sol, y en la zona Retiro las de los generales Espartero y Martínez Campos.

Nuestro caballo, recio y nervioso, se disponía en posición rampante, y apostaba  por una línea vigorosa y expresiva, con las mínimas guarniciones y las crines recogidas. La flexión de la nuca, sujeta por las riendas, crea cierta tensión, a la par que da prestancia al animal, mientras la cola en trompa ofrece un cierto impulso hacia delante.

Antes de emprender la ejecución a escala definitiva, el escultor realizó un segundo boceto en yeso, con Franco ataviado con capote militar y casco y un caballo de factura más enérgica y naturalista, que ofreció como alternativa a la comisión, pero no fue aceptado. (Me recordaba a las fotos de Patton con un  caballo de la Escuela Española de Viena, con su casco y las  tres  estrellas de cinco puntas, que entonces tenía  cuando estaba al mando del Tercer Ejército de EE.UU, que tras desembarcar en Normandía, avanzó rápidamente por Francia, liberó el asedio en la Batalla de las Ardenas y cruzó el Rin, siendo fundamental en la derrota final alemana).

Desde el punto de vista artístico era una de las estatuas ecuestres más importantes de la escultura española moderna y su retirada  supuso una pérdida relevante de patrimonio en este sentido.

Según un mito,  en toda  escultura ecuestre: si el caballo tiene las dos manos en el aire, significa que su jinete murió en combate, si solo tiene una, la persona puede haber muerto posteriormente a la batalla por las heridas recibidas, y si el caballo tiene las manos y los pies en el suelo, la persona murió por causas naturales; pero lo que está claro es que  todos esos jinetes  tuvieron mujer o mujeres que les amaron, hombres que les confiaron sus vidas, amigos que apreciaron su amistad, momentos de gloria y de fracaso, y alguno hasta convirtió su apellido en adjetivo.

Pero a lo largo de la mañana del jueves 24 de agosto de 2006, se procedió a retirar la estatua ecuestre de Franco de la entrada principal de la Academia, después de 58 años presidiendo los desfiles de los cadetes y dando la bienvenida a todos los visitantes.

Corrían los años de gobierno socialista con el Presidente Zapatero al frente y José Antonio Alonso como Ministro de Defensa. El grupo socialista encuadró la actuación del Ministerio de Defensa dentro de la “normalidad democrática” que respondía a una proposición no de Ley aprobada el 9 de febrero de 2005 en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, a la que ningún grupo parlamentario mostró su oposición, incluido el PP que se abstuvo.

Al igual que los romanos cuando visitaban el Capitolio, el Foro Imperial, o el Foro Romano al no encontrar la estatua de Catón se extrañaban, hoy dejemos que los visitantes veteranos cuando lleguen a la Academia y pregunten por la estatua ecuestre desaparecida, también se sorprendan  al no verla, pero como dijo Séneca: ―«Mal evalúan sus acciones quienes piensen que las puedan pagar los hombres».

Desde el inicio de esta 3ª Época,  han pasado 84 años de feliz convivencia entre los zaragozanos y la AGM, y un año más, este 20 de febrero se cumplen años de su fundación: en 1882 en Toledo, y de esta su tercera época en 1938 en Zaragoza.

Aunque no hago bandera de la nostalgia lo cierto es que el  imponente caballo del esplendoroso monumento ecuestre, me dio en su día, una callada  pero maravillosa bienvenida a la Academia General Militar de Zaragoza, hace ya… 68                         años.  Ahora me doy cuenta que el tiempo pasa y voy cumpliendo primaveras.

¡Que escultura!

¡Todo un caballo!

¡Toda una vida !

Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería (R.)

Zaragoza 20 de febrero 2026.

EDADISMO CONSTITUCIONAL. ¿EL ENTIERR0 DE LA SARDINA? Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Parece elegido el día. Víspera del entierro de la sardina. Da comienzo la Cuaresma.

¿Saben ustedes lo que ayer se celebró en el Parlamento español? Algo fugaz, rápido, confuso y falso. ¿Una farsa?: no. Una intención malvada o una encerrona, otra más, a quién ustedes saben. Todos sabemos. Todos miramos en otra dirección. Todos tenemos la misma idea pero luchamos en frentes distintos. Todos queremos ser protagonistas cuando los que lo han sido deberían desaparecer de lo público y los que ahora están sufrir las penas que corresponden a quienes no son debiendo ser. Traidores.

En fin. Una tomadura de pelo más en la que han participado los que ni son ni nos representan, unos por acción otros por omisión. Porque ya no hay nadie aquí. Digo bien: nadie. Se acabó.

Descubramos las cartas y que empiece el duelo. Elijan las armas antes del entierro. Sin padrinos.

Empecemos. Fiesta de la longevidad de nuestra Constitución. Conmemoran que «este 18 de febrero la Constitución de 1978 pasa a ser la más longeva de la historia de España por encima de la de 1876 en vigor hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923″. Las lecciones sobre el constitucionalismo español, dadas por quien nada sabe, están fuera de lugar.

Pues eso: el edadismo constitucional que nada bueno dice más allá de un guiño a su incumplimiento y desatención ¿Por vieja? ¿O porque la trajo el Rey Don Juan Carlos I? Que no nos la den con queso.

Este Gobierno se ha inventado un traje para tapar su desnudez constitucional. Constitución viene de constituirse bajo el fundamento único de la unidad de España y es por ello, quizá, que allí no estaban ni independentistas ni filoterroristas; sí había algún ilusionista y muchos funambulistas.

Entre muecas, y muchas náuseas, mostraban unos funcionarios una exposición de incumplimientos con la presencia como una ausencia del inconstitucional presidente que empezó a gobernar como un falso Epiménides cuando a su manera nos dijo que los españoles mienten y él es español. Así empezó todo este lío y por tanto todo acabará. Más pronto que tarde.

«Yo miento» es la palabra más constitucional que a este Gobierno se le conoce. Después de eso, ¿quién se fía? Eso es lo que  se ayer se celebró bajo el palio de lo más esperpéntico de nuestros últimos años.

Descubramos intenciones.

-Ante el incumplimiento: elevar a ley lo incumplido.

-Para romper su fundamento: alzarse en Gobierno con los independentistas.

-Para Gobernar sin Ley: una interpretación ad hoc.

-Para fomentar la desunión: elevar a la Administración a los que nacieron del terror.

-Para dividir: criminalizar el pasado y enfrentar el presente.

-Para acabar con ella y con todo: eliminar la figura de Don Juan Carlos I.

-En definitiva. Para seguir como inigualable bien gobernar: celebrar los incumplimientos y degradar la nación con un acto al que no asiste España ni los españoles en el que cuelan al Rey y del que expulsan al Rey que la trajo impulsó y firmó.

No he visto nunca nada tan inconstitucional.

Todo un despropósito que lleva un propósito clarísimo.

Esta debe considerarse una Constitución muerta cuando al que la firmó a título de Rey no se le invita y además no se le permite vivir en España. ¿Quién manda aquí?

Sí, muchos años había en el Congreso. Era todo tan viejo que olía a cieno e impedía el respirar. Muchos recelos. Muchas miradas que atravesaban como flechas. Mucha hipocresía. Muchos caraduras. Muchos ricos. Muchos condecorados sin condecoración.

¿Constitución?: ninguna.

Celebraban la edad, querían tapar al muerto: la Constitución. No de muerte natural. Un crimen. Era un entierro.

Y tuvo epitafio:

«La mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla«.

Pues eso.

Ayer fue la víspera. Hoy empieza la Cuaresma.

PD: Alguno me recrimina que firmando mis artículos como militar (General R.) no debería escribir sobre lo que no es de mi incumbencia directa; que lo haga exclusivamente sobre temas militares. No es que le de importancia a esos comentarios, pero quiero recordar que los militares algo hicieron por la Constitución ayer, hoy y mañana y que lo nuestro está en el Título Preliminar, artículo 8.1 de la Constitución. Que nos preocupa y ocupa que se desmilitarice a los militares cuando son ellos los garantes de la unidad de España y del cumplimiento constitucional.

Pue eso; se ha celebrado un funeral. El de la Constitución.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2026

 

 

GENERAL DÁVILA CON ALBERT CASTILLÓN EN SU CANAL DE YOUTUBE (CASTILLÓN CONFIDENCIAL)

Conversación con Albert Castillón en su Canal de YouTube Castillón Confidencial

105 kilómetros para recordar: una marcha que une historia, esfuerzo y comunidad. Hermandad Provincial de Legionarios “El Blocao” (Málaga)

 

Hay acontecimientos que trascienden el calendario. No son solo fechas conmemorativas, sino momentos que invitan a detenerse, recordar y, sobre todo, compartir. Así ocurrió con la marcha organizada con motivo del XL Aniversario del traslado de la Academia de Formación de Mandos Legionarios «Ronda–Málaga», una iniciativa impulsada por la Hermandad Provincial de Legionarios “El Blocao”, presidida por el Coronel (R) Enrique de Vivero Fernández.

Alhaurín de la Torre fue el destino final de un recorrido de 105 kilómetros que comenzó en Ronda y que, durante 17 horas ininterrumpidas, transformó el esfuerzo físico en símbolo de memoria y compañerismo. Pero esta marcha fue mucho más que un desafío deportivo: fue un homenaje vivo a una etapa decisiva en la historia de la Academia y una demostración de cómo el recuerdo puede convertirse en acción compartida.

El punto de partida: Ronda y el peso de la historia

A las 9.00 horas del 14 de febrero, desde el Acuartelamiento del Tercio 4 “Alejandro Farnesio” en Ronda, se dio el inicio a la marcha en un acto presidido por el Coronel Jefe del acuartelamiento, Fernando Sánchez Pérez. El lugar elegido no era casual. Ronda forma parte esencial de la memoria legionaria y representa el origen de una etapa que, hace cuarenta años, vivió un cambio decisivo con el traslado de la Academia a Campamento Benítez, en Málaga.

Recorrer hoy aquel mismo itinerario supone revivir ese momento histórico, pero también reinterpretarlo desde el presente. Cada kilómetro caminado fue una forma de conectar pasado y actualidad, tradición y continuidad.

Un trayecto compartido

La marcha atravesó los municipios de Ronda, Yunquera, Cártama y Alhaurín de la Torre, sumando apoyos en cada etapa del recorrido. El Ayuntamiento de Yunquera facilitó avituallamiento a los marchadores, contribuyendo a sostener el esfuerzo colectivo. Protección Civil de Cártama desempeñó una labor esencial de acompañamiento y seguridad, escoltando a los participantes y garantizando que todo transcurriera con normalidad.

La colaboración de policías locales y voluntarios evidenció que esta conmemoración no pertenecía únicamente a quienes caminaban, sino a todo un entorno institucional y social que entiende la importancia de preservar la historia compartida.

La llegada: emoción en la plaza de la Legión

La entrada en Alhaurín de la Torre fue uno de esos momentos que difícilmente se olvidan. Tras 17 horas de marcha, la llegada a la plaza de la Legión estuvo marcada por la emoción, el respeto y una profunda sensación de logro compartido.

El alcalde, Joaquín Villanova, recibió a los participantes acompañado por miembros de la Corporación municipal, autoridades militares y civiles, representantes de hermandades y asociaciones locales. Entre ellos se encontraba el Subdelegado del Ministerio de Defensa en Málaga, Eduardo Llorente Erroz, así como el hermano mayor de la Cofradía de los Verdes, José María García, entidad estrechamente vinculada a la Legión.

Más allá de la presencia institucional, lo que se percibía era una atmósfera de reconocimiento sincero y de orgullo colectivo.

Un homenaje que mira al pasado y al futuro

Durante el acto celebrado en la plaza se rindió tributo a los legionarios fallecidos. Fue un momento de recogimiento que recordó el sacrificio, la entrega y el compromiso al servicio de España. El silencio compartido, los gestos solemnes y la emoción contenida reflejaron que la memoria no es un ejercicio abstracto, sino una vivencia profundamente humana.

El alcalde destacó en su intervención la histórica vinculación del municipio con la Legión y puso en valor los principios que la caracterizan: disciplina, lealtad, compañerismo y espíritu de servicio. Pero, además, quiso agradecer expresamente a la Hermandad “El Blocao” su implicación en la organización de esta marcha y su constante labor de preservación histórica.

La Hermandad “El Blocao”: compromiso más allá de la conmemoración

Hablar de esta marcha es también hablar de la Hermandad Provincial de Legionarios “El Blocao”. Más que una asociación de veteranos, la Hermandad se ha consolidado como un referente en la transmisión de valores, en el cuidado de la memoria histórica y en la contribución activa a la sociedad.

Su trabajo no se limita a organizar actos conmemorativos. A través de iniciativas como esta marcha, promueve el encuentro entre generaciones, fortalece el sentido de pertenencia y mantiene viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural e histórico de la provincia.

Para mí, como presidente de la Hermandad, es un profundo honor poder servir y contribuir a mantener viva una tradición que forma parte de nuestra identidad colectiva. Asumo esta responsabilidad con la convicción de que el legado no se conserva únicamente con palabras, sino con hechos, con encuentros y con iniciativas que conectan el pasado con el presente. Desde la Hermandad trabajamos para impulsar actividades que unan a instituciones, ayuntamientos, cuerpos de seguridad y ciudadanos en un esfuerzo compartido por preservar, transmitir y proyectar nuestro legado hacia las nuevas generaciones. Este tipo de acciones demuestra que la memoria no es estática: se cultiva, se comparte y se construye colectivamente.

Más que una efeméride

El XL Aniversario del traslado de la Academia no fue solo un motivo para mirar atrás. Fue una oportunidad para reforzar vínculos, para reconocer trayectorias y para recordar que la historia también se transmite caminando juntos.

La marcha permitió que veteranos y nuevas generaciones compartieran experiencia, esfuerzo y valores. El cansancio acumulado tras 105 kilómetros se transformó en satisfacción y orgullo compartido en el momento de la llegada.

Alhaurín de la Torre, al acoger el final del recorrido, reafirmó su compromiso con la historia y con el legado de la Legión, integrando esta conmemoración en su propia identidad colectiva.

Caminar para recordar

Los 105 kilómetros recorridos no fueron solo una distancia física. Representaron cuatro décadas de historia, de transformación y de continuidad. Cada paso fue una forma de homenaje, cada tramo una reafirmación de valores que siguen vigentes.

La marcha conmemorativa del XL Aniversario ha demostrado que recordar es un acto activo. Es caminar, esforzarse, reunirse y rendir homenaje. Es también reconocer el papel de asociaciones como la Hermandad “El Blocao”, cuya labor silenciosa y constante contribuye a mantener vivo el vínculo entre pasado y presente.

En definitiva, esta marcha ha sido una lección de historia vivida, de compañerismo y de compromiso con la memoria colectiva. Y, sobre todo, ha sido una demostración de que cuando la tradición se comparte, se convierte en patrimonio común.

Enrique de Vivero Fernández. Coronel (R.)

Presidente de la Hermandad Provincial de Legionarios “El Blocao”

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2026

 

LA INVERSIÓN EN NUESTRA DEFENSA. EL FLORETE POLÍTICO Y EL MANDOBLE CASTRENSE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

En la guerra, que lo abarca todo, se impone la filosofía, que lo es  todo.

Aristóteles y Alejandro Magno estaban íntimamente ligados por la Ilíada; que lo es todo. Bajo la almohada del Magno la espada y la aristotélica Cólera de Aquiles eran inseparables.

Inicio este artículo con el pensamiento del filósofo Gabriel Albiac que nació y creció entre escuela militar y la de maestros, entre la espada y la piedra de pizarra, por lo que completa al filósofo que define Heráclito: «El combate (Pólemos) es padre y señor de todo«.

La guerra y la filosofía lo son  todo, porque sitúan al hombre frente a lo indecible: la muerte. La filosofía te enfrenta, la guerra te la descubre desnuda, incluso atractiva.

Albiac, en un artículo que navega entre lo oscuro y oculto de lo filosófico y militar, el ángulo ciego, que también se llama muerto, resume nuestra reciente historia en términos que recuerdan la definición discutida y discutible de Vom Bulow de estrategia y  táctica: las diferencia por que una se mueve en el campo de lo no visual (Estrategia) y la otra en el visual (Táctica), lo oculto y lo que despliega ante ti. No le hicieron caso por pretender abarcar la guerra bajo fórmulas geométricas, pura ciencia. Dibujaba, medía distancias, triangulaba formaciones, calculaba necesidades y reducía el combate a una ecuación. Puede que no le faltase razón. Quizá ángulo de visión. La estrategia oculta intenciones tan influyentes como el azar o el engaño, las variantes impredecibles. Es como la filosofía, que nunca sabes.

En nuestra reciente historia nos han hecho tácticos del día a día y nos movemos en el campo de la invisibilidad, solo accesible a la política que hace la guerra a punta de florete.

Nos recuerda el filósofo que «la transición política, que satura la segunda mitad de los años setenta del siglo veinte en España, es uno de esos actos de guerra ´a punta de florete´ de los que el tal sutil Clausewitz habla».

Es cierto  que sabemos que el florete es tan letal, quizá más, como el mandoble.

Ahora engañan a todos, incluidos los del mandoble, para ampararse en lo que llaman «estratégicamente», que es lo mismo que «cínicamente», Razón de Estado y se encierran en su «ángulo muerto», que no es una táctica, sino la estrategia del florete tan elegante como mortal. Lo indecible.

Todo permanece oculto.

La sepultura de los archivos del franquismo, el oscurantismo, la destrucción masiva, la férrea vigilancia (que he sufrido), la hoguera. No hay forma de investigar a fondo en ningún archivo militar. Ni un euro en digitalizar o facilitar la labor.

República, comunismo, guerra, franquismo, Transición, Democracia, permanecen en el «ángulo muerto» de la Razón de Estado. Nada sabemos. Entre lo oculto y lo destruido,

Discutimos la inversión en Defensa en el marco de la OTAN. Un 5% del PIB. El Gobierno responde a lo suyo, sin consultar, con la puesta en marcha de un inútil negocio de  armas sin importarle para qué, pero que resulta que es un buena tapadera para otros. Miles de millones que se irán por las alcantarillas de lo innecesario, porque ellos a lo que están es a dar golpes de florete, desde la estrategia de cubrirse el pecho y la cara en su esgrima indecente. Ese dinero invertido en armas de nada servirá si una auténtica guerra de guerrillas se juega en vanguardia y a retaguardia.

Mientas no queramos, o prohibamos, conocernos, mientras no haya tregua entre todos y cada uno de nosotros será absurdo invertir en armas. España necesita tener un Gobierno que no le mienta. De la inversión que suponen 77.000 millones de euros para llegar a ese 5% que nos pide la OTAN solo hay que invertir un 0´0001 por ciento y habremos ganado la guerra. La nuestra. La que se esconde en los archivos militares secretos. No es solo desclasificar, sino digitalizar. Ni un archivo militar lo está. Eso sí, muy vigilados, de lo que pides y quién lo pide (doy fe) que casi siempre es materia reservada.

Menos del 0,0001%. Sería el primer paso para construir nuestra Defensa. La de la unidad por la verdad. Saber de dónde venimos y por qué seguimos enfrentados. Luego hablaremos, si acaso, de cañones.

El florete político debe estar bien entrenado y saber donde golpear antes de lanzarse a fondo para así evitar el mandoble castrense.

«Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos«. No lleguemos tarde.

No pongan sus malditas cámaras sobre las personas, sino sobre los documentos.

«Era grato con los amigos, terrible con los enemigos, justo con los súbditos, infiel con los extraños; nunca intentó  vencer por la fuerza cuando podía hacerlo por fraude; ya decía que era la victoria la que traía la gloria y no el modo de lograrla» (Nicolás Maquiavelo. La Vida de Castruccio Castracani).

La guerra  se aprende tanto en el campo de batalla como en la piedra de pizarra.

¿Florete o mandoble? Elijan. Es el momento.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2026

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

General Dávila en #Horizonte sobre la salud del Rey Juan Carlos I

https://www.mitele.es/programas-tv/horizonte/temporada-6/top-videos/mensaje-juan-carlos-i-emerito-general-davila-desmiente-rumores-estado-salud-bulos-40_018298131/player/

EL SALUDO MILITAR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bn6tvKDIQAARYGQEl saludo militar constituye expresión de respeto mutuo, disciplina y unión entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas…

Se efectuará por el de menor jerarquía y será correspondido por el superior. Entre los de igual empleo el saludo se practicará de acuerdo con las reglas dictadas por el compañerismo y la buena educación”.

Esto dicen nuestras Reales Ordenanzas. Se cumple con gusto y se imita con frecuencia. No es un gesto de subordinación que se realice para dejar claro quién manda. El saludo es mucho más. Encierra hermandad, compañerismo, disciplina y unidad.

Sus orígenes son conocidos, aunque hay distintas versiones.

Como signo de amistad y paz que se manifestaban los hombres de armas al encontrarse levantando la mano derecha indicando no portar arma en ella.

descargaComo signo de cortesía y de estima cuando los caballeros se descubrían antes del combate  llevándose la mano derecha a la altura del yelmo mostrando la cara al adversario.

Hay otro antecedente más cercano a nosotros. En el siglo XVII existía la costumbre de recordarse, entre oficial y soldado siempre que se encontraban, la obligación que habían contraído de fidelidad y lealtad al monarca y a la fe católica. Se expresaba volviendo a hacer el gesto cristiano del juramento que habían hecho sobre los colores del Regimiento: levantar la mano derecha hacia el cielo, índice, pulgar y corazón (representando las tres personas de la Santísima Trinidad) ampliamente separados.

Era una forma de recordarse mutuamente su común ideal, sin ser, en aquella época, signo de respeto o subordinación. Este es, a mi juicio, el origen del saludo actual. De ahí también la forma de ejecutarlo, “consiste en llevar la mano derecha a la prenda de cabeza” ya que al levantar la mano hacia el cielo los dedos rozaban el borde de la prenda de cabeza y no solían pasar de ahí. El ejército polaco es el único que todavía conserva este modo de saludar con los dedos.

Ese es el sentido del saludo, el recuerdo de la misión y del ideal común, del juramento que los une a la bandera a la cual sirven.

Decía nuestro reglamento: “Es la mirada lo que da al saludo su valor real; el inferior debe mirar francamente a su superior a los ojos”. Estoy aquí, fiel, dicen los ojos del soldado. Cuenta conmigo, responden los del oficial.

Unidad, hermandad, poder contar uno con el otro; ser lo mismo y estar dispuesto a morir por la misma causa. Ese es el verdadero sentir del saludo militar y por tanto grave falta no realizarlo o no responder al mismo.

Todos los ejércitos lo imponen con firmeza y entre ellos se respeta e intercambia. Es el culto a la caballerosidad y al honor militar de cualquier soldado.

En la Legión se dice con sentido del humor que “a todo lo que se mueve se le saluda y lo que está quieto se pinta de blanco”. Mejor pasarse que quedarse corto.

Y es en la Legión donde he encontrado la mejor expresión del saludo militar:

El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda

desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido

levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo.

La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de

ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: «Mándeme”.

Algo más que un gesto de cortesía. Es un austero gesto que encierra la regla fundamental de esta hermandad militar, guerrera y heroica: la unión entre todos sus miembros en la entrega al servicio de la Patria.

Con ese hondo significado les envío mi más enérgico saludo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 febrero 2026

PATRIOTISMO EN EL ARTE. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pedro Ramón Jiménez y María Elizari ante la talla de Diego de Siloé.

En España hablar de Patriotismo es un debate más. No ocurre en otros lugares. Aquí es permanente discusión. El patriotismo no tiene exclusividad y no es más español una obra hecha por un gallego que la de un andaluz o catalán. Así hasta agotar esa riqueza que tenemos en la variedad cuando no la usamos como arma de enfrentamiento.

La batalla decisiva contra Napoleón en España se logró en una escandalosa retirada encabezada por el rey José que en su huida se quedaba atascado y abandonada la artillería y la impedimenta entre la que se encontraba todo tipo de joyas y obras de arte fruto del robo. Dice Pérez Galdós que los franceses «No pudiendo dominar España, se la llevaban en cajas, dejando el mapa vacío». No es cuestión de describir los detalles de la batalla que supuso la definitiva expulsión de los invasores franceses. Fue en Vitoria y mucho tuvo que ver con el arte. La victoria militar estuvo encabezada por Wellington. El rey José huyó precipitadamente a uña de caballo dejando el coche con los tesoros que había robado a España.

Pero por desgracia a aquellos tesoros artísticos que nos robaban no se quedaron en España. Las Cortes españolas, <<a propuesta de don Agustín de Arguelles, concedieron a lord Wellington, para sí, sus herederos y sucesores, el sitio y posesión real conocido en la vega de Granada bajo el nombre de Soto de Roma, con inclusión del terreno llamado de las Chanchinas, dádiva generosa, de rendimientos pingües>>, que Lord Wellington aceptó. Pero no quedaron ahí los generosos obsequios.

El Libertador de España, como llamaron a Lord Wellington, una nominal hipérbole sin duda, se llevó más tesoros. En el equipaje del rey José apareció un inaudito botín donde había documentos de estado, varias cartas de amor, un orinal de plata y más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados. Fueron llevadas a Londres por orden de Wellington catalogándose por la National Gallery en una lista de ciento setenta y cinco sustraídas de la colección real española por el rey José que pretendía llevarse a Francia. Wellington con caballerosidad ordenó devolver sin dilación las pinturas al repuesto rey de España Fernando VII; no recibió de este respuesta alguna. En 1816 envió una carta al conde de Fernán Núñez, representante español en Inglaterra, para ponerse de acuerdo en la devolución  de las pinturas. La contestación de la Corte al fin llegó: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El “regalito” consistió en ochenta y tres pinturas de las cuales, según el Museo del Prado, <<se pueden rastrear el origen de cincuenta y siete gracias a los inventarios reales>>.

No son obras menores, sino valiosos tesoros españoles que pueden figurar entre las más destacadas obras de todos los tiempos.

La Última Cena, de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica; una Sagrada Familia, de Giulio Romano, antaño atribuida a Rafael; Orfeo ­hechizando a los animales, de Padovanino, y Oración en el huerto, de Correggio. Otras obras maestras son la minuciosa ­Judith y Holofernes, de Elsheimer, y el imponente Aguador de Sevilla, de Velázquez.

¿No lo sabían ustedes? Pues sepan que las mejores pinturas del Apsley House de Hyde Park Corner, que fue residencia del Duque de Wellington, fueron -creo que deberían seguir siéndolo- de la colección real española.

Para mi fue un acto impropio; no se puede entregar ese patrimonio del Reino de España. Allí sigue y ya nadie se acuerda. La batalla de Vitoria no fue motivo suficiente para que una gran colección de pintura propiedad de España permanezca  en Londres como regalo a un general que ganó una batalla. Nunca se debió regalar y menos aceptar el regalo. Ahora aguantamos el sarcasmo británico cuando hablan del The Spanish Gift.

El patriotismo no es algo privativo de nadie y menos de las instituciones a las que vemos poco dadas a ello. El patriotismo tiene mucho que ver con el amor y hacer bien a lo amado. En este caso a España. Nada para confirmarlo como su Patrimonio quizá el más grande de Europa; y el más disperso.

Los que por razones familiares conocemos el mundo del arte sabemos que nuestras rosas del arte siempre crecen junto a las espinas de la Administración y que no es fácil defender nuestra obra universal.

Ahora salta la noticia de la recuperación de una escultura de San Lucas tallada en el siglo XV por el prestigioso Gil de Siloé y robada en 1979. Recuperada en Génova (Italia), ha sido devuelta a Astudillo (Palencia).

Es notable la noticia porque la recuperación de la obra ha sido gracias al patriotismo de unos anticuarios expertos en el tema y honrados a carta cabal. Resulta que descubrieron la obra que se subastaba como una baratija en Italia ante la mirada de los «expertos europeos» que en nada la valoraban. Pero dos anticuarios españoles, expertos en el gótico castellano, se dan cuenta e insisten en el valor de la pieza hasta descubrir  que pertenecía al retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Astudillo, del siglo XV, atribuidos al prestigioso escultor Gil de Siloé, padre del arquitecto y responsable de la conocida escalera dorada de la catedral de Burgos, Diego de Siloé. Unos ladrones en 1979 se llevaron diversos objetos de la Iglesia y nunca más se supo del robo. Los anticuarios habían descubierto en Génova un tesoro único al que nadie daba importancia ni valoraba. Pudo ser un gran negocio, pero el patriotismo es algo indefinible que mantiene el patrimonio español en píe por encima de intereses bastardos que tanto abundan. Ser patriota es algo muy profundo y difícil de explicar en un mundo donde más vale acumular que soñar.

No era una sucia baratija, como decían los expertos europeos. Estaban ante una joya de la escultura europea.

“Se trata de una escultura de madera policromada, de unos 70 centímetros de altura, que formaba parte del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Astudillo (Palencia), del que también fueron robados el mismo día seis apóstoles, los cuatro evangelistas, una escultura exenta y una cruz”. En 2021 cuando la obra iba a ser vendida en una subasta de arte por 5.000 euros.

Solo queda hablar de honradez y patriotismo. Una historia larga y que será olvidada, pero que merece la pena que quede grabada como un acto inusual de patriotismo cuando se ha pensado más en España que en uno mismo: eso es ser patriota algo que se aleja de las modas actuales.

No quería terminar, aunque la duda me ha surgido por romper la intimidad de los heroicos protagonistas, pero creo que es mi deber hacerlo. Los anticuarios a los que debemos la recuperación de una obra de tal envergadura son Pedro Ramón Jiménez y María Elizari. Los padres del conocido periodista y para mi amigo Iker Jiménez.

¿Cultura, patriotismo? Los ministros de Cultura y de Defensa mucho tardan en conceder a estos anticuarios la acreditación de lo que dicen representar sus ministerios: Cultura y Patriotismo. Las medallas deben ir al lugar que las merecen y no a otros.

Algún día ellos, desde su ministerio, es posible que logren que veamos La Última Cena de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica, en España. Claro que haría falta el patriotismo cosa que en las instituciones se valora a la baja.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 febrero 2026

 

 

«NUESTRAS TRADICIONES Y COSTUMBRES» ¡QUE NO NOS LAS TOQUEN!  Coronel de Caballería ®  Ángel Cerdido Peñalver.   

«Clavileño el Alígero» caballo volador de madera, regido por una clavija que tiene en la frente, volando por la bóveda celeste con don Quijote sin estribos, Sancho Panza a la grupa, y ambos con los ojos vendados»

Dice el refrán: ¡Hasta san Antón, Pascuas son!, pero ya está bien de marear la perdiz, y  me niego a celebrar las tonterías que ahora nos presentan en este primer mes del año como días internacionales, entre otros: «de la croqueta» el día 16, o el de «besar a un pelirrojo» el 12.

Las tradiciones y costumbres son cosas serias, expresiones culturales que caracterizan la vida de un pueblo o nación, algo propio y profundo que se trasmite de padres a hijos y de generación en generación.

Con tantos trienios a cuestas creo que todavía no me caí del  guindo, así que con la ligera idea del mundo en que vivo, barrunto el fin que algunos políticos buscan con cambiar, o hacer desaparecer nuestras fiestas y costumbres de siempre. Por eso hoy levanto la voz para decirles ― ¡QUE NO NOS LAS TOQUEN!.

Como decía, el 17 de enero, es día de san Antonio Abad (san Antón) patrón de los animales… y de los sepultureros. Hace unos años ya  lancé en el blog  un SOS en nombre  de todos los animales, pues desde  tiempos  remotos, casi siempre, nos comportamos con ellos como el peor de los depredadores, hasta que llegó a este mundo en Egipto, el monje cristiano Antonio Abad, centenario anacoreta popularmente conocido como san Antón, que pronto se convertiría en vuestro protector.

De los caballeros depredadores también hoy me despido como entonces, como lo hacía Groucho, uno de nuestros más ilustres humoristas, el mayor de los hermanos  Marx, si, el del puro pegado al bigote, cuando aconsejaba: ―«Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien».

Y …¿Si la Candelaria es el día dos, y san Blas el tres; adivina en qué mes se celebra la próxima?.

En febrero, el 14.- San Valentín, día de los enamorados.

Desde que el francés Marcel Duchamp (pintor, escultor, y padre del arte conceptual) le puso bigote a la Gioconda, ya no me sorprenden las  patochadas como  celebrar en este mes: el  «Día de la Marmota» el 2 de febrero o la del «Orgullo Zombie» el 4.

Dejándolas a un lado, me centro en otra de nuestras fiestas de siempre, y me olvido del fenómeno comercial de gran impacto que tiene este 14 de febrero.

En san Valentín recordamos al  sacerdote y médico católico que vivió  en Roma en  siglo III d.C. durante el gobierno del emperador Marco Aurelio Claudio, más conocido en la historiografía romana como Claudio II el Gótico, y que hoy es recordado  por prohibir el matrimonio entre los jóvenes, convencido de que los soldados solteros eran mejores guerreros al no tener ataduras familiares. Pero Valentín, en desacuerdo con esta medida, comenzó a casar en secreto a las parejas cristianas. Descubierto fue arrestado y posteriormente, el 14 de febrero del año 269, lapidado y decapitado.

En este día, me gustaría encaramarme de nuevo a un caballo, pero al no poder hacerlo ya de salto, serán la mitología romana, los carros o coches y sus arrieros o cocheros, los que me den pie a ello, pues aunque no pueda hacer las mismas cosas que de joven, con los límites de mi imaginación, sueño cada día con lo que fui.

Por las alturas discurre el mito del carro alado que nos  cuenta Platón, en los diálogos que Fedro y Sócrates sostienen sobre el auriga y la pareja de caballos. Platón decía que en el caso de los dioses, los dos caballos de su biga eran tordos, bellos, ágiles, llenos de bondad, y representaban la nobleza del alma; en nuestro caso, el de los mortales, uno de los dos caballos también es así, pero el otro es lo contrario, un penco  desorejado negro hito y poco agraciado en su belleza, que nos recuerda las bajas pasiones, los vicios y la desobediencia, buscando siempre morder la tierra y dificultando la ascensión del alma hacia la verdad.

Gracias a sus alas, el carro de los dioses se mueven por la bóveda celeste. Por la dificultad de guiar el nuestro, debido al caballo resabiado, a los hombres les es imposible seguir al de los dioses, pierden las alas y caen a la tierra entre nubarrones a la oscuridad.

La escena representa el alma humana dividida en tres partes: el cochero (la Razón), el caballo blanco (el Bien), y el negro (el Mal).

Aquí en la tierra como en la bóveda celeste, el alma es el conjunto que forman en ese carro la collera de caballos alados y su auriga. Caballos y yeguas  tiran del alma, y como seres nobles que son aceptan el yugo sin jamás ser esclavos.

Y al galope por allá arriba fue donde nos tropezamos con Clavileño el alígero, caballo de madera con una clavija en su cabeza que controlaba sus alas, y que aparece en la segunda parte del Quijote, en uno de los grandes sueños del divino lunático don Miguel.

También  soñando en este sábado 14 de febrero, día de san Valentín veo, y muy bien vestidos, a una pareja de enamorados pasear con su carruaje. Por el número de caballos, dos, de capas torda y castaña, y la forma en que estos van enganchados al  coche, uno a cada lado de la lanza en paralelo, creo que se trata, dentro de la modalidad de troncos, de un faetón sin capota. Las guarniciones son inglesas con collerón y pechopetral, todo de color negro y el hebillaje plateado.

Uno de los caballos, el macho entero y tordo, ejerce de madrina o de mano, y va a la derecha  por ser el mejor domado y experimentado, pero hoy con la libido alta debido a la proximidad de la yegua, y arrastrado por la fascinación erótica, se resiste a la acción de las riendas del cochero.

La yegua castaña de los cabos negros, la de fuera, es dócil y tiembla ante el semental. El temperamento de los dos semovientes es la razón de nuestra lucha interior entre el impulso y la timidez, entre la urgencia del deseo y la espera que inmoviliza.

El amor en los humanos se parece a  ese difícil equilibrio equino que reina en ese faetón.

Como se decía en otros tiempos, ya fuera «ora de calle o de camino», los cocheros y arrieros también fueron bien vestidos, a la usanza de la época que correspondiera, en consonancia con la guarnición del coche o carro, a base de colores sobrios y en Aragón siempre con el cachirulo rodeándolos la frente.  Hombres que sabían estar, que sabían subir la voz a su debido tiempo, y que lograron  hacer de sus vidas una forma, un estilo, una vocación y un sentido, al mismo tiempo que una profesión. Hombres que poco tenían, pero que se sentían amos del campo, de su perro, orgullosos de su casa, de su tierra, y de ese arte llamado «Jota», que a menudo cantaban combinando en sus letras, sus vidas y  los trajines de sus caballos o mulas; pero que cuando veían sus derechos amenazados, no dudaban en cantarles las cuarenta a quien fuese, como en el juego favorito de cartas de todos ellos,  el popular  «tute».

Gracias a Dios pocos de ellos, murieron con menos de 30 años, justo la edad  que no debía rebasar  todo buen húsar, al estar metidos en todos los fregados bélicos de su época, pero seguro que harían suyos el  lema con los que aquellos franceses, empezando por los dos prototipos del «beau sabreur» (hermoso espadachín), sus  mariscales Lasalle y Murat, cuando se despedían en sus cartas de sus mujeres, desde el campo de batalla en vísperas de partir con sus caballos hacia el combate:―«Mi corazón para ti, mi sangre para el Emperador, mi vida para el Honor».(Carta de Lasalle a su esposa) .

Caballo mío, llévame en un vuelo a los sotos y galachos que dan risa a nuestros ríos, donde seguro baila y resuena el amor mío, o a la bóveda celeste, que es donde hoy le hubiera gustado al Caballero de la Triste Figura, pasear con su amada Dulcinea a la grupa.

―Y es que soy español, heredero de Sancho y Quijote, y mis costumbres y tradiciones ¡que no me las toquen, que no me las toquen!, pues son cositas que llevo muy dentro de mi corazón. Soy parrilla y chuletón, soy Sabina y Camarón, soy olivo, soy viña y cielo, soy montaña, soy volcán, soy poema, soy refrán. Soy buscón, soy don Juan y soy… torero.

(De la canción «Soy español» de José Manuel Soto).

Coronel de Caballería ®  Ángel Cerdido Peñalver.   

Zaragoza 8 febrero 2026. 

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7 febrero 2026

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM