La segunda quincena de abril la podemos considerar como la apoteosis del nacionalismo visceral llanito, bien arropado en Barcelona y Madrid por sus amigos y colaboradores españoles. Los eventos relacionados con dicha apoteosis tuvieron su reafirmación con una intervención simultánea en el Campo de Gibraltar si bien, en este caso, sólo actuaron autoridades españolas.
La secuencia de unos días dignos de pasar a la Historia empezó el 17 de abril cuando el denominado «Ministro Principal» de la colonia militar británica de Gibraltar (Fabián Picardo), viajó a Barcelona para «participar en la cumbre progresista contra el ‘trumpismo’ y la ultraderecha invitado por Pedro Sánchez»[i]. Allí, pretendidamente de igual a igual, se reunió con líderes progresistas, presidentes de varias repúblicas, jefes de gobierno, activistas y pensadores de varios países. Intervino en una ponencia sobre «Enfrentar el coste de la vida» aportando la perspectiva de Gibraltar sobre esta cuestión. En la cumbre (días 17 y 18) no faltaron las referencias a la guerra de Irán y, en este sentido, llama la atención que, en las fotografías publicadas por varios medios (incluso de Gibraltar) en las que aparece Picardo exponiendo su ponencia, está desplegada al mismo tiempo y en su misma mesa una «kufiya», el pañuelo convertido en un potente símbolo de la identidad nacional, soberanía y resistencia palestina. Esta coincidencia llama la atención dada la importancia e influencia que la comunidad hebrea tiene en Gibraltar.
El día 21 ya estaba en Londres para desarrollar los siguientes dos actos de la apoteosis.
El segundo fue la defensa que hizo –en el Parlamento británico- del proyecto de tratado Reino Unido –Unión Europea (RU-UE) sobre la futura relación de Gibraltar con la UE.
El tercer acto fue su intervención, el mismo día, en el Royal College for Defense Studies[ii] en donde explicó a los concurrentes por qué importa Gibraltar. Sus palabras, no muchas pero muy relevantes y de una claridad excepcional, pueden considerarse como algo inédito por lo que dijo y ante quienes las dijo. No será de su competencia; sin embargo, el orador no se arrugó y entró de lleno en la cuestión militar. Sus expresiones resultarán familiares a los lectores de este Blog pero, hoy por hoy, parecen imposibles de pronunciar por nuestras autoridades políticas, civiles y militares. Incluyo la traducción literal del texto completo cuyo original en inglés puede leerse en la cuenta X de Fabián Picardo[iii]:
««« Gibraltar importa porque quince mil personas vienen de Europa [obsérvese que dice Europa, no España] cada día a Gibraltar a trabajar.
Y eso son quince mil familias que dependen de la economía de Gibraltar.
Un momento, la economía de Gibraltar también depende de ellas.
Así que existe una simbiosis entre ambas.
Gibraltar importa porque es una base militar británica.
Y si Estados Unidos le dice a Europa que debe defenderse y que el Reino Unido es una parte importante de cómo la Unión Europea-el continente europeo desarrolla su propia defensa, entonces Gibraltar también importa en ese contexto.
Y Gibraltar importa al Reino Unido porque este tiene obligaciones legales internacionales, en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, con el pueblo de Gibraltar, que son ciudadanos británicos de pleno derecho, como cualquier persona que uno se encuentre por la calle en Londres o Edimburgo.
Y Gibraltar importa al Reino Unido porque Gibraltar es una parte importante, por decirlo suavemente, de lo que le queda al Reino Unido en términos de activos militares en todo el mundo.
Pero es un activo militar de enorme importancia.
Estoy seguro de que cualquiera de las superpotencias emergentes, si se les ofreciera una posición estratégica en la entrada de uno de los cinco estrechos clave del mundo, aprovecharía la oportunidad sin dudarlo.
Y por lo tanto,
Gibraltar importa. »»»
[Obsérvese como Picardo considera que Gibraltar es importante para la defensa del mundo occidental pero obvia que está en la península Ibérica y que España está en la OTAN; por estas dos causas, la importancia de Gibraltar queda muy reducida.
Picardo dice con claridad que al Reino Unido le importa Gibraltar porque es una base militar pero conviene valorar debidamente esta referencia porque, de hecho, Gibraltar es una ciudad dentro de una base militar.]
El cuarto acto de la apoteosis llanita se desarrolló en Madrid el 22-04-2026. Estuvo cargado de simbolismo pues, por primera vez en la Historia, el ministro español de Asuntos Exteriores recibió en la sede del ministerio al denominado Ministro Principal de Gibraltar. La visita fue de media hora por los salones, sesión de fotografías y conversaciones en el despacho del ministro en las que, según informaron, hablaron de aspectos políticos y técnicos relacionados con la puesta en práctica provisional del tratado que negocian Reino Unido y la Unión Europea sobre la colonia británica cuya realidad sufre España. Aunque nos pareció más bien una «perfomance» con fines políticos, en Gibraltar se interpretó este recibimiento oficial a Picardo como un «reconocimiento por parte de España del cargo de ministro principal, de Gibraltar y de una realidad política».
El quinto acto también se desarrolló en Madrid. Fue al día siguiente por la mañana en el Hotel Palace al que fue invitado por el Forum Europa (de Nueva Economía Forum) para participar en un desayuno-coloquio. Su intervención ante un público muy selecto está disponible en Youtube, en el enlace indicado[iv].
La presentación la hizo Javier Fortes, periodista español con un conocimiento de la Historia del Contencioso que, como se vio, es bastante mejorable. Cualquier oyente diría que tanto el presentador como el ponente, debían tener la certeza de que no encontrarían réplicas por parte de los asistentes, unos quizá por educación y otros por compartir su desconocimiento de la materia. En efecto, Fortes consideró el cierre de la verja por parte del gobierno [español] un «error [del general Franco] que pagamos incluso más los españoles que los gibraltareños. Bueno, lo pagamos todos. Fue un inmenso error, como bien se puso de manifiesto y que por encima [de todo] supuso el garrafal error colateral de que se ampliase el perímetro de Gibraltar en tierra», párrafo que demuestra una subordinación absoluta a la narrativa llanita.
Suponemos que lo de la ampliación por tierra se refería a los rellenos ilegales, cosa que no tiene nada que ver con la verja, a menos que ya, en 1969, estuviesen pensando en retomar el expansionismo del siglo XIX, llevándolo al norte de la verja. Esto parece repetirse ahora con el tratado «histórico» y con las iniciativas llanitas publicadas estos días.
Esas palabras debieron sonar a música celestial en los oídos de Picardo. No puede desconocer que la verja la levantaron ilegalmente los británicos en 1908/1909 partiendo en dos el istmo, que es en su totalidad de soberanía española. Los británicos establecieron un horario de apertura y cierre controlando el tránsito en exclusividad desde 1909 hasta el año 1954 en que el general Cuesta Monereo colocó una puerta paralela, doblando la británica y privándoles del control exclusivo del paso. En 1969, el gobierno español se vio obligado a cerrar esta segunda puerta como último recurso para impedir la independencia de Gibraltar planeada por los británicos; estuvo cerrada más tiempo en democracia que durante el gobierno del general Franco y cuando el gobierno de Felipe González – chantajeado por Margaret Thatcher- decidió abrirla, las autoridades locales de Gibraltar rechazaron la idea de la Potencia Administradora de tener la puerta abierta las 24 horas del día, mostrando con ello cierta querencia al cierre; los británicos no hicieron ningún caso a la propuesta de cierre.
El ponente se centró en las posibilidades económicas que ofrece el nuevo tratado (para unos «histórico», para otros el «tratado de la fluidez», una «chapuza» e incluso una «estafa», algo que «parece una burra cojitranca») por la mayor facilidad que tendrán los asistentes para hacer negocios con Gibraltar, la experiencia del Centro Financiero, la posibilidad de entrar en el mercado británico a través de Gibraltar etc. Podemos decir que éste fue el motivo de fondo de su intervención animando a ello a los presentes, tanto en su disertación como en las respuestas que ofreció a una serie de preguntas que se le plantearon.
En varias ocasiones se refirió a la «prosperidad compartida»; un eslogan que ha tenido un gran éxito publicitario por lo atractivo del término, sobre todo si se deja en una nebulosa sin llegar a concretar en qué consiste, cómo se va a lograr y además se deja para el futuro. Tan es así que en una ocasión mencionó la «mítica prosperidad compartida» cuando sabemos que mítico puede referirse a algo fantástico y alejado de la realidad histórica.
Sus referencias a las ventajas económicas del tratado (consecuencia aparente de lo que confusamente llaman «desaparición de la verja») las complementó con una muestra extraordinaria de su desconocimiento de la Historia de España y de la psicología de los españoles hasta el punto de que nuestro afán por restaurar la integridad territorial de España –que está avalado por resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas- lo sintetizó en el grito de «Gibraltar Español» y se lo atribuyó al supuesto lavado de cerebro que, según dijo, el general Franco hizo a 40 millones de españoles.
No podía faltar su recuerdo obsesivo a la memoria del general así que, de un plumazo, el ponente borró de la Historia las tres guerras que hubo en el siglo XVIII entre España y el Reino Unido por recuperar Gibraltar, la promesa de devolver Gibraltar a España que hizo el rey británico Jorge I a Felipe V (que naturalmente incumplió), los esfuerzos españoles por resistir a la expansión británica a lo largo de los siglos XIX y XX y, el amago de devolución que se planteó durante la Segunda Guerra Mundial. Tampoco debemos olvidar las negociaciones sobre la cosoberanía (años 2001 y 2002) frustradas por otras razones muy lamentables.
Significativamente no recordó que, si alguien sufrió un lavado de cerebro fue precisamente la población de Gibraltar a manos de la Potencia Administradora. En efecto, desde la Guerra Civil española, los británicos pusieron en marcha un fuerte y meticuloso trabajo de ingeniería social destinado a arrancar a esa población la mitad española de su alma. Habían comprobado que los llanitos eran un fiel reflejo de los españoles, incluso con parte de ellos que sólo hablaba el idioma español; con dos bandos enfrentados dentro de Gibraltar como en España durante nuestra Guerra Civil, lo cual podría ser un problema en el futuro. De hecho, al estallar la Segunda Guerra Mundial los británicos evacuaron a gran parte de sus habitantes por considerarlos «bocas inútiles» y se los llevaron al Marruecos francés, al Reino Unido y a Jamaica; volvieron muchos años después del fin de la SGM. Partiendo de la nada crearon el nacionalismo local; entre otras cosas, convirtieron la evacuación en una especie de «éxodo bíblico» para alimentar a la mitología local. A España la convirtieron en el enemigo necesario para todo nacionalismo. El 23-04-2026, en Madrid, pudo apreciarse el éxito de los «ingenieros sociales» británicos.
Entre otras muchas afirmaciones, Picardo insistió en que con el tratado se trata de beneficiar a las personas de toda la Comarca, sin mencionar que sus habitantes son los que sufren las consecuencias de la existencia de una base militar extranjera y tienen que asumir sus riesgos sin que les correspondan. No recordó a las víctimas mortales linenses de los bombardeos italianos contra la base de Gibraltar durante la SGM, ni a las cerca de 70.000 personas que el 20-01-2001 se manifestaron en Algeciras -con el Presidente de la Junta de Andalucía (PSOE) a la cabeza- contra la presencia en Gibraltar del averiado submarino de propulsión nuclear (SSN) HMS Tireless. Tampoco recordó la colisión del SSN HMS Ambush a unas tres millas de la costa de La Línea que se libró por muy poco de irse al fondo del mar (unos 800mts de sonda) el 20-07-2016 por una torpeza de su dotación.
Se refirió a un informe, del año 2015, de la Cámara de Comercio de Gibraltar sobre la repercusión del Peñón en la economía de la Comarca. Los oyentes no pudieron dar su justo valor al informe porque no les dijo que, en realidad, lo hizo una universidad británica y que Gibraltar pagó por él a razón de unas mil libras por página. Parece lógico que las conclusiones fuesen las que fueron.
Aseguró que Gibraltar cumplía y cumple los estándares europeos en materia de medio ambiente aunque no parece probable que en esos estándares se incluyan los vertidos de aguas fecales sin depurar como están haciendo desde hace decenas de años en punta Europa. En cuanto a los rellenos ilegales, según afirmó: «El Departamento de Medio Ambiente de la Unión Europea dijo que Gibraltar había hecho un relleno completamente acorde a las obligaciones que tenía como miembro entonces de la Unión Europea». Para dar más fuerza a sus palabras podía haber informado en dónde está y a quién obedece el organismo que hizo el informe sobre Gibraltar que la UE dio por válido. Por desgracia, no dijo ni una palabra.
Destacó que con el tratado se intentó profundizar en lo que nos une y dejar de lado lo que nos separa, como el conflicto por la soberanía, algo que salió varias veces en el turno de preguntas y respuestas. Seguramente por esto y para no ahuyentar a los potenciales inversores, en ningún momento hizo la menor referencia a la razón por la que «Gibraltar importa» que el día 21 explicó en Londres con una claridad meridiana. De esta forma, buena parte del público debió salir con la impresión de que Gibraltar es un Centro Financiero con unas peculiaridades muy atractivas pero, nada de que en realidad todo Gibraltar es una base militar que se sustenta en la economía local, gracias al Centro Financiero, las apuestas online, el turismo, el tabaco y el bunkering, con el creciente y desahogado negocio de la importación/exportación de queroseno. Las palabras de Picardo en Londres dejaron claro que esta economía depende de la mano de obra transfronteriza y de la fluidez del tránsito por la verja.
El texto completo de lo dicho por Fabián Picardo ofrece un ejemplo magnífico de victimismo, de la tergiversación de la Historia y de la usurpación de papeles olvidándose también de que quienes ocuparon Gibraltar en 1704, en nombre del Pretendiente al Trono de España, no fueron los llanitos sino los ingleses, y son los mismos que hoy día mandan en Gibraltar, con el denominado Ministro Principal obedeciendo y al que permiten las iniciativas que se le ocurran mientras no perjudiquen los intereses del Reino Unido.
Lo expresado por el político llanito puede resumirse en una frase: «Vamos a llevarnos bien y hagamos negocios juntos» pero eso sí, «en beneficio esencialmente nuestro, de la base militar y del Reino Unido», aunque esto no lo dijo en Madrid.
El sexto acto de la apoteosis de Gibraltar se desarrolló también en Madrid el mismo día 23. Una entrevista de media hora en el programa La Noche de Javier Fortes, de RTVE. Picardo repitió varias de las consignas pronunciadas por la mañana, volvió a dedicar sus recuerdos a la memoria del general Franco y puso varios ejemplos de cómo se pondrá en práctica el tratado. Dentro de las funciones que se atribuyó falsamente, destacó la referencia a «Gibraltar, [como] una garantía para la ciudadanía contra todo lo que hay que afecta a la seguridad del flanco suroeste de la península Ibérica y del Mediterráneo».
Sin ser original, pues fue nuestro ministro Albares el que recientemente lo puso como ejemplo, volvió a comparar la verja del istmo con el Muro de Berlín al referirse a la verja como el «último muro en la Europa continental». Ya puestos podía haber recordado que el Muro de Berlín lo pusieron los comunistas. Además de tener alambres de púas, el de Berlín estaba electrificado y reforzado con ametralladoras de disparo automático, perros de ataque y minas antipersonal. Una comparación un poco absurda, desde luego bastante exagerada y quizá de mal gusto ya que, además de que las posibilidades de paso no son comparables, la verja la pusieron los británicos y está coronada sólo por una concertina que no debe molestar a nuestros políticos; también tiene un buen puñado de boquetes calculados para permitir el paso de las cajas que forman parte de la exportación de tabaco de Gibraltar; añádase que esta verja cumple su función como parte del perímetro de seguridad del aeródromo de la RAF por lo que no podrán desmontarla y, en los tramos en que por una cuestión de imagen (o teatral) lleguen a hacerlo, tendrán que cambiarla por una valla con su misma función eso sí, dejando expedito el paso por la avenida que une a La Línea con Gibraltar, que es lo que al fin y al cabo les interesa.
El colofón de esta apoteosis tuvo lugar también el día 23 pero el protagonista fue el ministro Albares que intervino en Algeciras y en La Línea. Allí se repitieron los «mantras» habituales como «prosperidad compartida», «derribo de la verja» etc. pero lo que resultó fue que el ministro al marcharse dejó más dudas de las que existían cuando llegó, dejó más preguntas que respuestas. El único punto llamativo de lo que dijeron los políticos fue el referente a las pensiones de los trabajadores españoles en Gibraltar.
Según se informó en la prensa, será España –es decir, nosotros mismos- los que paguemos –con nuestros impuestos- a los trabajadores españoles en Gibraltar la cantidad necesaria para cubrir la diferencia entre la mísera pensión que reciben en Gibraltar y el mínimo de las pensiones españolas. Esta decisión debe haber sido considerada muy positiva por parte del gobierno local de Gibraltar, por sus colaboradores españoles y sobre todo por las fuerzas armadas británicas. Unos y otros podrán apreciar nuestra aportación al sostenimiento de la base militar y la manera en que aseguramos las pensiones de jubilación de la mano de obra barata española que permite la supervivencia de la economía de Gibraltar y, de esta forma, aseguramos también la presencia militar británica en su colonia de Gibraltar.
Lo que no se le ocurre a nadie es invertir ese dinero al norte de la verja para crear puestos de trabajo y liberar a los trabajadores españoles, convertidos –junto con empresarios- en rehenes de Gibraltar.
Llegados a este punto conviene releer lo que dijo Picardo en Londres el día 21 sobre los trabajadores trasfronterizos, la dependencia de ellos que tiene la economía de Gibraltar y por qué Gibraltar importa al Reino Unido.
Podemos afirmar que somos los españoles, con la complacencia y en algunos casos incluso entusiasmo de nuestros políticos, los que hacemos posible la existencia de la colonia militar británica que tendrá un futuro todavía más brillante si se atiende al llamamiento de «vamos a llevarnos bien y hagamos negocios juntos».
Así estamos, honrando la memoria de Godoy y del conde Don Julián.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)
[i] Europa Sur, 17-04-2026
[ii] El Royal College for Defense Studies instruye a los altos mandos de las Fuerzas Armadas y la Administración Pública del Reino Unido en materias de defensa y seguridad internacionales al más alto nivel, para prepararlos para los puestos más importantes. También incluye asistentes que proceden de muy diversos países.
[iii] https://x.com/FabianPicardo/status/2046592247366291945
[iv] https://www.youtube.com/live/pakKJRiLXj4
Blog: generaldavila.com
12 mayo 2026


















