Sebastián Alarcón, presidente de Radiotelevisión Melilla, la Televisión Pública de la Ciudad se nos ha dirigido para poner a disposición de todos un documental sobre «Melilla y La Legión» que fue estrenado recientemente en aquella televisión pública.
LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo
Mi Canal de YouTube. ¿NOS ATACA PUTIN? General Dávila
EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA. La guerra por dentro. General Dávila
Desde el Canal de YouTube. Ceuta y la Legión. General Dávila
LA VISITA DEL REY A CEUTA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Desde hace algún tiempo he señalado este mes de octubre como «marco de proximidad» para que se lleve a cabo la visita anunciada del Rey de España a Ceuta y Melilla. Nada más producirse la sospechosa invasión a Ceuta apunté que era obligada la presencia de S.M. el Rey en la ocupada ciudad autónoma, una urgente necesidad, para mantener la integridad territorial violentada desde Marruecos. No son necesarias muchas explicaciones, es ya un clamor, Ceuta y España están expectantes. Hablemos de ello.
Cuando una posición es atacada no se arría bandera ni de día ni de noche. La españolidad hay que demostrarla siempre, pero hay situaciones que exigen hacerlo de manera enérgica, casi ostentosa, sin miedo, con grandeza, hasta amenazante para aquel que nos ataca o simplemente lo intenta.
El símbolo, el gesto, lo es todo, incluso tiene más valor que la defensa física ya que manifiesta la voluntad de vencer algo que si no se demuestra está ausente. Es ahora el momento de mantener izada la bandera de España o no lo haremos nunca más. Prevenir, vigilar y disuadir se lleva a cabo con el gesto de quien representa esa unidad, bien sea la Bandera de España o el Rey como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas a las que la Constitución obliga de manera incontestable y hasta exigente en su Título Preliminar artículo 8. 1.
No es una declaración de guerra -algo con lo que sí el agresor amenaza ya que sabe que es imposición de Ley defender Ceuta, Melilla o cualquier rincón de España hasta con la vida si necesario fuere-, sino una firme voluntad de mantener la unidad de España y demostrar que Ceuta forma parte del juramento que hicimos besando la Bandera, símbolo máximo de la unidad y defensa de la integridad territorial de la nación. No hay criterio militarista en estas palabras, sino constitucional con el refrendo del clamor del pueblo ceutí y el de una gran mayoría de españoles. Solo falta a lista el Gobierno.
El Rey con Su presencia en Ceuta, como Rey de todos los españoles, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, enviaría el cada vez más reclamado mensaje en el que se fundamenta la Constitución: la unidad de España.
Todo ello, sin alharacas ni pretensiones de crear enfrentamientos, como mandato y obligación constitucional, símbolo que resume todo el contenido de nuestro ordenamiento. Repito: la Constitución se fundamenta en la unidad de España, ahora atacada en su soberanía e integridad. ¿Lo ocurrido en Ceuta cómo lo definimos? Según el presidente del Gobierno: «Violación y ataque a la integridad territorial de España» además de repetir que se emplearían «todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad en Ceuta.» ¿Se ha hecho? ¿Han cumplido todos con su deber?
Sí lo hizo el Rey el 3 de octubre de 2017 cuando se pretendía dar un golpe de Estado en Cataluña. A pesar de qye luego vino el indulto y la amnistía.
¡Cuidado! ¿Estará el enemigo dentro?
Ceuta necesita apoyo, material y moral; este último sobre todos los demás.
¿A qué esperamos? Sin duda a un acuerdo entre la Moncloa y la Casa del Rey, algo que entendemos, pero no asumimos como una subordinación del Rey al Gobierno, ni como una cuestión de partido, ni siquiera como una prudencia en política exterior, sino más bien como una anormalidad constitucional de un Gobierno que pretende asumir las competencias del Rey, sus derechos, que los tiene, junto a su libertad de acción en aquello que es moderación y arbitraje.
El Rey espera, larga espera. Ceuta y toda España también. Sobran razones que justifican la impaciencia de todos los ceutíes, de sentirse abandonados y en manos de una política de concesión para evitar que se altere el Rey de Marruecos. Eso es entregar la plaza. La normalidad constitucional no puede mantenerse cuando hay lugares de España en continua amenaza y en los que su población no disfruta de los derechos y deberes del conjunto de los españoles. Ser español debe ser estar en igualdad de condiciones, de todo tipo, en el norte, sur, este, oeste o archipiélagos. No es así. Hay limitaciones, amenazas a la integridad territorial, incluso es arriesgado mostrar tu españolidad. Ceuta, Melilla, exigen un cambio profundo en la economía, diplomacia y despliegue militar. Una política de españolidad exigible a un Gobierno que parece haber entregado las llaves del sur de España a uno y otro lado del Estrecho.
Es urgente izar en Ceuta la bandera, que el Rey de España haga acto de presencia, mantener una absoluta normalidad constitucional para evitar que su frontera terrestre, aguas territoriales y espacio aéreo sean una continua amenaza a expensas del humor del majzén.
Un acto, la presencia del Rey, que va más allá de lo simbólico y que cada día que pasa y se retrasa pierde oportunidad, como una bandera descolorida.
Los actos del Rey deben estar normalmente refrendados por el Gobierno, siempre en aquellos formalizados dentro de su competencia, pero no está el Rey subordinado al Ejecutivo, sino que la moderación y arbitraje constitucional le permite aconsejar y advertir al Gobierno sin tener por qué identificarse con sus propósitos y objetivos. Es muy libre el Rey de programar su agenda, sus viajes o audiencias, así como dejarse aconsejar por quien estime oportuno. Irresponsable; dicen sin entender su significado.
¿Subordinado? ¿Secuestrado?
Además el Rey cuenta con un amplio margen de maniobra con los comunicados de la Casa del Rey y la inteligencia y moderación de sus componentes.
Un lenguaje Real de siglos ha sido el de los gestos. Ceuta lo demanda.
Ceuta es España.
Hasta ahora todo queda claro. Hay razones, quizá obligaciones, pero ¿quién limita la voluntad del Rey, sus pasos sus gestos y sus deseos? El Rey Felipe los ha tenido con Ceuta. Recibió de inmediato en audiencia a su presidente. También se ha reunido (más de lo que creemos) con el presidente del Gobierno y ha estado informado puntualmente de hasta los más mínimos detalles. Mandó avisos de apoyo y prometió (promesa Real) ir a Ceuta y Melilla. Asumió el informe d el mando Operativo en una reunión en Zarzuela con los responsables de la Defensa militar de Ceuta.
Todo esto no es suficiente.
Falta Su presencia. Parece que ya hay fecha. Nadie la conoce con precisión.
En mis deseos de que esa visita se produjese lo antes posible analicé el calendario -siempre envía señales como la sibila de Cumas- con la intención de adivinar qué día se producirá. Octubre es un mes de transición, cuando el Sol se agacha y obliga a bajar la vista a la vez que huyes de sus alargadas sombras que vaticinan la desnudez de la naturaleza.
Puse una fecha tope como referencia que me indicaba la oportunidad de hacerlo antes del 12 de octubre Día de la Fiesta Nacional. No se puede ni se debe celebrar ese día con una ciudad española ocupada y amenazada.
Además el Rey se someterá a una exposición pública en el desfile lo que hay que tener en cuenta, con frialdad, pero con visión de Estado.
Octubre de 2017 fue el mes en el que el Rey tuvo el gesto más destacado de Su reinado: el discurso que pronunció el 3 de octubre ante el golpe de Estado en Cataluña.
«Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común […] mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España». Se repite. Está en peligro la unidad y permanencia de España. Hemos asistido a un ataque a la integridad territorial y el riesgo sigue latente.
Es obvio que la fecha del 1 de octubre está borrada del calendario.
Por tanto, parece inminente la visita.
Ya no es cuestión de adivinar la fecha ni de atender a componendas en un diálogo para el acuerdo inentendible para el conjunto.
Es cuestión de fijar el día y la hora de la unidad definitiva de España.
Hay que estar en Ceuta, no se puede abandonar la plaza.
España, Ceuta, esperan desesperadamente.
«Y son, en el furor que nos agita,
trueno y rayo la voz; el arte, espada;
la ciencia, ariete; tempestad la idea»
(Núñez de Arce)
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
21 septiembre 2026
A CEUTA: CUNA DE LA LEGIÓN. EN SU 106 ANIVERSARIO FUNDACIONAL. EL CAMINO DE LOS CABALLEROS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
EL CAMINO DE LOS CABALLEROS
Redactado por nuestro fundador en carta dirigida al caballero alumno del Arma de Infantería, Marcial Sánchez- Barcaiztegui Gil de Sola y recogida en el libro del general Carlos de Silva.
Fue con motivo de que este alumno solicitara su ingreso en la Legión, cuando el coronel fundador le respondió con una carta que se convirtió en jalón y jornada del Camino de los Caballeros. Al dedicar este artículo al ‹‹Camino Legionario››, no descubro nada ni esa es mi intención. Solo pretendo divulgar lo más sagrado de la Legión. En cabeza están sus muertos, sus desaparecidos y heridos, héroes, reconocidos o no, incógnitos todos en un solo nombre: La Legión. Le sigue el Credo, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Y el Camino de los Caballeros, por donde todo legionario ha andado en su vida de sacrificio rendida al honor y al heroísmo. En esa labor de divulgación hoy quiero recordar las palabras del teniente coronel Millán-Astray a los cadetes de la Infantería española el 13 de diciembre de 1937 exponiéndoles la trayectoria a seguir por los que quieren abrazar ‹‹El Camino de los Caballeros››, el de los legionarios.
‹‹El Honor es: El cumplimiento del deber, es la honra, el mantener la palabra dada, la lealtad al jefe y al amigo, es el espíritu de sacrificio o renunciamiento del propio bien a favor ajeno, es generosidad. El honor es el aroma más puro y más fragante de la vida. ¡Infeliz de aquel que perdió su honor!
El Valor es: La condición esencial del soldado. Todos sentís lo que es el valor, todos lo tenéis en alto grado, la prueba: Que estáis aquí, de donde venís y a donde vais. Valor es cumplir, cueste lo que cueste, con el deber que nos impone la conciencia, la obediencia.
Las manifestaciones del valor son: la ecuanimidad, la bravura y el heroísmo.
La Ecuanimidad es: la serenidad ante el trastorno o el peligro, no exaltarse demasiado con la suerte, ni deprimirse con la desgracia: no temer al enemigo porque sea mucho, ni despreciarlo porque sea poco. El valor no ha de ejercerse más que para nobles actos; nada hay más ridículo que el valiente de oficio, el jactancioso de su valor o el que lo saca a relucir apresuradamente, con sus compañeros o con las otras personas, en los naturales razonamientos de la vida social. Ecuanimidad es aguantar, y aguantar es: Aguantar lo inaguantable, lo demás no es aguantar -dice el Samuray japonés-. Tenedlo esto muy presente, no lo olvidéis nunca: Aguantar lo inaguantable.
La Bravura: Que es el valor, ha de ser consciente. El que es bravo, al darse cuenta del peligro reflexiona brevemente y toma la decisión de arrostrarlo y de vencerlo, y la lleva a cabo a pesar de todos los riesgos y si es preciso, llegando hasta a sacrificar la vida. Bravura impetuosa para atacar, bravura tenaz para resistir.
El Heroísmo: Es el valor sublime, hombres valerosos hay muchos. Todos vosotros lo sois, y lo sabéis, pero el héroe no lo es a sabiendas, son los demás los que se lo reconocen, porque el héroe cree que no hizo más que cumplir su deber con honor y con valor, sin pensar que había llegado a las alturas, casi inaccesibles, del heroísmo. La virtud inseparable del héroe es: la modestia.
Las acciones valerosas se han de llevar a cabo con firmeza de voluntad para mantenerse sin decaer ante la dificultad, con energía que es la fuerza para dominar y vencer la resistencia y llegado el momento decisivo y si es preciso, con ímpetu que es la violencia: Firmeza de voluntad, energía e ímpetu, son condiciones necesarias al valor.
La Cortesía: Es dominar nuestros instintos, nuestras pasiones o nuestros caprichos, en aras de la comodidad y del bienestar ajenos. La cortesía va siempre acompañada de la afabilidad y la sonrisa. Una franca y sencilla sonrisa, en todos los casos y principalmente ante las contrariedades, es la más elegante manifestación de la cortesía que huye del empaque y del amaneramiento empalagoso. Cortesía es no darse importancia, ni hablar, aún cuando sea con inferiores, en tono campanudo y sentencioso, es una palabra: sencillez; lo contrario es fatuidad.
La cortesía la ofrecemos hasta a nuestros enemigos, ya que: lo cortés no quita lo valiente, según nos dicta nuestro castizo aforismo.
La Patria: ¡Cadetes! La Patria es: ¡El amor que lleváis inundando vuestras almas! ¡A qué voy a pretender daros una definición! Es imposible definir por completo como se ama a la mujer amada. ¿Quién abarca a decir todo lo que se siente por su madre, por su mujer, o por la prometida, virginal y también enamorada? Eso y aún más es la Patria, en su amor se mezclan y confunden en un solo amor: el amor a Dios, el amor a la madre, el amor a la esposa y a los hijos. ¿Sabéis, Cadetes, por qué salisteis a luchar, por qué habéis sufrido, por qué estáis dispuestos a sufrir, a padecer, a morir gozosos si es preciso? Por ella, por la Patria: por España; por la que querían que negase a Dios, por la que querían vender al extranjero ateo y sin honor, por la que es la dama de vuestros pensamientos, tan bella, tan pura y virginal, tan grande, que después de ella, no hay más que: el Cielo. ¡Vivir para la Patria, morir por la Patria!›› (General Millán-Astray. Fundador de la Legión).
Poco queda por decir. Una lección de vida y amor a España y a la Legión. No existiría la Legión sin un amor tan grande, sin una sensibilidad tan inteligente, sin que un hombre tan clarividente y noble la hubiese creado.
No existiría España sin hombres decididos y amantes de su idea de grandeza hasta el final, hasta dar la vida por ello. Creadores y seguidores de la obra colosal de la historia desde la sencillez y el amor. Voluntades firmes dispuestas al sacrificio con Honor, Valor, Caballerosidad y Amor. Eso es todo. Es el Camino de los Caballeros, ciento seis años de historia legionaria. Los que todavía caminamos y somos aprendices, junto a los que están a punto de llegar, tenemos una tarea pendiente. Solo acabamos de empezar. Si no estás atento el camino no te lleva a ninguna parte. Cumple con tu deber. Ama a España hasta sus últimas consecuencias. Repasa la historia legionaria, la de sus humildes legionarios, reza y cumple su Credo. Te llevará al cielo donde te espera el Cristo Legionario, el de la Buena Muerte. Es el verdadero sentido de El Camino de los Caballeros.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
(Jefe de la Legión entre 2001-2004)
LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)
HOMENAJE DE ORENSE A LA LEGIÓN. Publicado en el Diario La Región, por General Dávila
https://www.laregion.es/opinion/homenaje-orense-legion_1_20260917-4418000.html
Este próximo domingo, 20 de septiembre, se celebra el 106 Aniversario de la fundación de la Legión española. Pocos sabrán que el 18 de julio de 1976 se cumplieron 50 años, bodas de oro, del homenaje que la ciudad de Orense hizo a la Legión con la inauguración de una plaza de A Carballeira que desde aquel día lleva su nombre. La Región recogía tan importante evento en su portada con la foto de un legionario frente a la lápida que da el nombre de plaza de la Legión.
Comprenderán que este humilde escribidor que, en su día, siendo general de Brigada, mandó la Legión se haya emocionado al revivir la noticia que, sinceramente, no recordaba. Ha sido mi esposa, Pilar López Camacho, orensana de pro, reina de las fiestas de Orense (1967), hija de Eugenio López y López “Genín”, más orensano si cabe, que tenían la confitería La Coruñesa en la plaza del Padre Feijóo, quien me lo ha traído a la memoria.
Por ello quiero compartir con ustedes este recuerdo, un homenaje ejemplar, y con ello que toda España sepa que en Orense, desde hace mucho tiempo, 50 años, se siente y quiere a la Legión.
No veo mejor forma de compartir y renovar con ustedes este homenaje que volver a repetir las palabras que el periódico La Región llevaba en sus páginas:
“El capitán-capellán castrense don David Freire de Prado ofició una misa que presidió el general-gobernador militar de la plaza, don Pedro Domínguez Manjón, formando los guiones del Regimiento de Infantería Zamora 8 y COE 8, y de los tercios de la Legión ‘Gran Capitán’, ‘Duque de Alba’, ‘Don Juan de Austria’ y de la Subinspección de la Legión.
También se hallaban presentes la banda de tambores y cornetas del regimiento, una compañía del mismo y los sesenta caballeros legionarios del Tercio ‘Gran Capitán’ que, al mando del capitán don Pedro Guisado Cerezo, vienen peregrinando desde Madrid al sepulcro del Apóstol Santiago. Asistieron igualmente los ex-caballeros legionarios orensanos así como numeroso público y la Banda de Música de Orense.
“Después de sendos discursos a cargo del primer teniente de alcalde de Orense, don Celso Vázquez Gulías, y del gobernador militar, respondidos con gritos de ‘¡Viva Orense! ¡Viva la Legión! Y ¡Viva el Rey!’, el capitán Guisado descubrió la lápida que da el nombre de plaza de la Legión, entonándose el himno de la Legión”. (Crónica de Ellacuriaga, 1976).
Poco más que añadir a las exactas palabras del cronista que con brevedad y precisión nos daba cuenta del acto. Solo acompañarlas con nuestra felicitación a la Legión española en su aniversario fundacional y, ¡cómo no!, a Orense por tan generoso acto. Con ello, un especial recuerdo al Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, que cumple con su misión al lado de la ciudad que les vio nacer, Ceuta, al servicio de España y los ceutíes que han sufrido una invasión que no les permitirá celebrar como merecen este 106 aniversario de la fundación de su querida Legión aquel 20 de septiembre de 1920, día en el que se incorporó el primer legionario.
General Dávila (Jefe de la Legión entre 2001-2004)
¡OH CAPITÁN, MI CAPITÁN! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
España es un barco perdido, sin su capitán.
Walt Whitman eleva la palabra a un nivel inasequible, único, y que solo la poesía puede alcanzar.
¡Oh, Capitán, mi Capitán! resume todo aquello que solo ha empezado. Es la épica de una nación en busca de la victoria que no llegará. Esperanza sublime de lo inalcanzable en la historia del hombre: el camino a la libertad.
«Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la faz de la Tierra».
Hubo otros tiempos. «Ese ejército que ves vago al hielo y al calor…».
¡Oh, capitán, mi capitán!
Los versos de Whitman han seguido resonando, aunque en ocasiones transformados. En la milicia se fía la vida que se entrega al mando que la conduce, siempre con victoria, incluso si es derrota con honor.
Antes del poeta americano lo dijo el español Quevedo:
«Cuánto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato. Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita».
Demostrado queda que cuando los ejércitos no llegan pronto y con eficacia todo se viene abajo. Tarde. Aunque sea de minutos. ¿Dónde estaba su capitán?
Las Reales Ordenanzas recuerdan la norma que conduce al espíritu militar:
«El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden; el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, y el hablar pocas veces de la profesión militar, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas».
Llegar tarde, aunque sea de minutos, es llegar a destiempo. Peor que tarde. Mala conducción, escasa disciplina cuando el pensamiento aconsejaba lo contrario de lo que se les mandaba. Graves errores que a todas luces es solo uno y tiene componente político. Hay que esperar la orden política porque ellos, los que mandan en todo y sobre todo, ven la oportunidad para volcar sobre el adversario -político- una gestión que tenían perdida. Es la crudeza de la vil actuación de nuestra Administración. Ocurre así. No hay la menor duda de que aquello no quiere ser asumido ni aún, -¡qué vergüenza!- lo ha sido por el Gobierno de España. Hemos alcanzado la antiEspaña gobernante.
Quedaba la esperanza del que nada espera, ya todo perdido: los militares ¡que no llegan! Nadie les ordena. Llegan tarde. No es su culpa como su voluntad adelantaba y dejan allí su vida hasta donde les dejan.
Soldados, todos los soldados, por España, todo por España.
Entre ellos buscamos al General, al más común, al que debería abarcarlo todo. Buscábamos solo el silencio del General, el que lo explica todo con una frase que no ha encontrado. Silencio.
Hay un lugar militar y otro que no le corresponde. Confundirlos tiene graves consecuencias. En cuanto un político alcanza el poder sus oídos son regalados con esa música celestial desde el primer tiempo del saludo: «A sus órdenes«. Todo lo saben, todo lo mandan y todos les obedecen sin poner ante su incompetencia el hacer correcto. Un general debe mandar y los hay también para asesorar al que manda que suele hacerlo desde el más absoluto desconocimiento que puede -acostumbra- rayar en la tragedia. Para evitarlo hay generales que deberían. Alguien ha fallado y, lo peor, créese ganador.
«¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa».
No es por ti mi General.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
En mi canal de YouTube. El Estado de la Nación: Acciones y omisiones; incluso dimisiones. General Dávila
EN CEUTA SE ESTAN PONIENDO MUY PESADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
«Si necesitan ayuda que la pidan«. ¿Epitafio?
La historia se repite.
Las decisiones resuelven solo cuando son oportunas en tiempo y espacio. Cuando se decide a destiempo se asume una irresponsabilidad que trae consecuencias irreversibles, porque la vida no es recuperable. Entonces el tiempo se acaba y el espacio requiere de las armas para poder recuperarlo. Cuando precisamente ya no se tienen armas.
La integridad territorial de España ha sido violada. Ceuta invadida y acosada.
El 27 de julio, tres días antes de la invasión, durante una reunión en la Delegación del Gobierno, el presidente de la ciudad autónoma reclamó «activar la emergencia nacional y el mando único»:
-Cuando yo hablaba de emergencia nacional en esa reunión, siempre me ponían mala cara.
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisaba al jefe de gabinete del delegado del Gobierno. Todos avisaban, pero no hubo espacio de tiempo entre el rayo y el trueno. Estaba encima.
Ahora nadie sabe nada. Habrá que esperar a lo que dicen ante el juez.
Pretenden que creamos que la fractura del proceso para activar la alarma y ponerse en guardia ante la invasión estuvo en la incomunicación entre dos personajes de la misma cadena: Delegado del Gobierno y su jefe de gabinete. La seguridad del Estado no puede descansar en la relación entre unos individuos indecisos, sino que hay que asegurarla por vías distintas y rigurosas, con gente que tenga capacidad de evaluación, más allá de ideologías y de vacaciones. Estamos en el umbral más peligroso de seguridad. Ceuta es la triste prueba de un test que supone ni más ni menos que perder la integridad territorial de la nación española.
El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, con información detallada, muy preocupante, llamó el día 27 de julio a la Moncloa y el presidente del Gobierno no quiso atenderle. Las vacaciones imponen un preludio agotador. Púsose el jefe del Gabinete, que es como el chico de los recados o pimpampum que decide por intución; como un oráculo. Insiste el presidente de Ceuta.
-¡Que nos invaden! Emergencia nacional. Mando único.
La inistencia molesta a quien sabe que está con las manos desarmadas ante el invasor, que no puede hacer nada sin ser delatado ante los suyos.
-No llaméis más. Os estáis poniendo muy pesados.
Las gaviotas del estrecho presagiaban la tragedia que siempre es alimento para los depredadores oportunistas y carroñeros.
Nada. Dejó dicho el poeta.
Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.
(José Hierro)
Pasaron la comunicación del presidente de Ceuta a la secretaria de seguridad nacional que no debía saber nada porque nada le sorprendió ni nada hizo.
Era el día 28 de julio; martes. El miércoles 29 contesta (la seguridad nacional en ella encarnada) y dice que «no hay motivos para declarar emergencia nacional». Requiere un informe jurídico. No pasa nada. De mando único nada. ¿Emergencia nacional?: nada.
Burocracia. Instancia y timbre. Lo decía Eugenio d´Ors: «En el principio fue un membrete». Pero luego nadie se hace responsable de lo que firma o se niega a firmar. Acción u omisión son igual de culpables.
Ni presidente del Gobierno, ni seguridad nacional, ni jefe de gabinete, ni ministros.
La palabra es nada.
Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Conviene saber que nada es «inexistencia total o carencia absoluta de todo ser» y a la vez «sensación de vacío o inexistencia», un nada agobiante el que acechaba a los ceutíes a las puertas de su frontera.
-El pesado ese de Ceuta. ¡Que alguien le diga que nos deje en paz!
Empiezan las vacaciones.
-No olvides el esnórquel para mirar a otro lado, hacia los fondos de Poseidón.
«Comienzo a cantar por Poseidón, el gran dios que agita la tierra y el baldío mar…».
Todos avisaron de los rayos que se veían en la lejanía. La tormenta avanzaba amenazadora. El CNI alertó, el CIFAS, la Guardia Civil, la Policía Nacional, las gaviotas y la guerra electrónica. Los satélites en la vertical fotografiaban al detalle. La Delegación del Gobierno estaba a otra cosa.
El jueves día 30 invaden Ceuta.Todos lo sabían, pero nadie lo esperaba. Finales de julio es una época mala para ejercitar responsabilidades.
El Comandante General de Ceuta tenía información suficiente para estar preocupado. Era tarde. Llevamos años pidiendo en zonas como Ceuta y Melilla un sistema moderno de denegación de área, acceso o tránsito para el enemigo. Ni caso. El mismo ministerio de Defensa se ríe de las propuestas. Que sigan con los BMR y los vehículos «Anibal». Nada de sistemas que hagan desistir al enemigo de sus intenciones. Prevencion, vigilancia y disuasión. El jefe más jefe de la cadena operativa dimite. No es difícil hacerle cambiar de postura. Total, otro vendrá que bueno te hará.
Nada.
Pretenden que miremos para otro lado. Hasta el extremo de sacar a la luz pública documentos secretos que nos dejan a merced del enemigo. Quieren quitarse la mirada acusatoria de encima.
Aquí hay un único responsable y tres colaboradores necesarios: Presidente del Gobierno, ministro del Interior, el de Exteriores y la de Defensa.
No nos distraigamos.
Eso sí: Si necesitan ayuda que la pidan. Saben a quién.
«El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza…».
Hay demasiados silencios.
«Es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar».
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
13 septiembre 2026
LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)
LA BANDERA DE PERCHA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
Un amable lector me dice:
«A la orden de Vuecencia, mi General Dávila. Buenas tardes: Para mi, mi General, un himno, un lema, un emblema, de lo mejor que ha escrito en sus artículos, de obligado recuerdo y cumplimiento.
LA BANDERA DE PERCHA
Recuerdo que en su día medité la idea de dedicar un artículo a tan patriótica costumbre. Si entonces no lo hice fue al comprobar la enorme cantidad de entradas que sobre el tema pueden leerse en internet.
Ahora, recuperada la tradicional y militar norma de que los soldados lleven en su mochila la Bandera de España, acepto el reto de mis lectores. Seguro que corro bien la suerte.
Empezaré con la arenga del General Prim a los voluntarios catalanes en la batalla de Castillejos:
‹‹Soldados podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras, pero no podéis abandonar esta Bandera porque es de la Patria››.
Es el bagaje del alma de soldado. Es necesaria una percha, anaqueles que soporten tantos relatos escritos en las páginas de los humildes pergaminos de los soldados, pobres y honrados, pobres por honrados, que han dejado escrito en esa Bandera el amor que abrazado al dolor se convirtió en rojo y gualda. En aquellas guerras de África del XIX, nuestros soldados, catalanes, extremeños o castellanos, del Regimiento de Córdoba o del Saboya, infantería de León, Arapiles o Simancas, del batallón de Navarra o de Chiclana, españoles de cada rincón, empezaban a llevar una bandera que servía para tapar el equipo colocado en el vasar o percha de los dormitorios. En el combate aquella diminuta bandera de 60×80 iba guardada en la mochila, recámara del soldado, el alma y la vida a la espalda, caminando con la Patria a cuestas. Pañuelo cubre-perchas que ayer cubría sus enseres privados, luego su posición señalaba, más tarde cubrirá su cara cuando le echen una palada de tierra sobre su cuerpo que el deber se ha llevado.
Se hizo reglamentario para los de la cuarta región militar, Cataluña, en 1904. ¿Sería en recuerdo a la arenga del general Prim? ‹‹No podéis abandonar esta Bandera…››. Al poco tiempo la Real Orden se hizo extensiva a todos los cuerpos del Ejército. Pero pasó el tiempo y también los combates. Se olvidó la bandera. La mochila empezó a rellenarse con inservibles utensilios que vaciaron de contenido el alma del soldado. El pañuelo cubre-perchas fue olvidado. Algo del alma de soldado se fue con ello.
Hubo un día en que se cantaba:
‹‹El día que yo me muera
si estoy lejos de mi Patria,
solo quiero que me cubran
con la Bandera de España››.
Fue olvidado.
Era el último uso del inicialmente llamado pañuelo cubre-perchas. No era un pañuelo, era la Bandera de España. Cubrían con ella el rostro de nuestros muertos en campaña. Luego, a paladas, la tierra los tapaba.
‹‹Solo quiero que me cubran
con la Bandera de España››.
El olvido es virtud en esta tierra roja y amarilla como su Enseña. Pero no hay quien detenga cada primavera el florecer de los jaramagos y amapolas que tiñen de bandera los campos de España.
Los sentimientos de un pueblo se izan sobre el asta de la enseña como los colores que adornan su paisaje. Cuando eso no ocurre cualquier cosa puede suceder, normalmente desaparecer como nación. Nunca pueden caer los colores de tu patria. Siempre a la vista. El cornetín y la bandera ponen orden en el alma del soldado. Un soldado solo existe y se encuentra definido si detrás hay una bandera. Sin bandera no hay soldado, ni ejército, ni nación.
La historia de la diminuta bandera de percha o de mochila parece que se recupera. Aún no ha sido recogido reglamentariamente. Desde aquí pedimos que se regule y se reglamente su uso. No hay suficiente tejido para confeccionar la historia de España y de su Bandera. Esta historia no está confeccionada con tinta y papel ni con fibras de tela. Está hecha a base de vidas y sangre derramada. Quedó resumida un día en un trozo de tela de 60×80. Recuperarla no puede ser cosa de la iniciativa privada. Todos los soldados deben de tener su bandera, de percha o de mochila, llámenla como quieran, es la Bandera de España.
Puedes tener una vida de riquezas lleno. Puedes heredar tronos y privilegios. Puedes vestir distinguidas libreas. Pero llevar en tu mochila la Bandera… Explícalo tú, soldado, explica lo que sientes cuando antes de dormir, cuando estás reventado que jamás cansado, abres tu mochila y se desparrama el rojo y gualda allí guardado. Cuando abres tu mochila y antes de escribir la carta, antes del destino que la vida te ha dado, y el recuerdo a los que te esperan, antes de a ellos empezar a dedicarles ese poco tiempo que te queda, el tiempo más delicado, salta de tu mochila, entre lo más amado, tu alma de soldado, la Bandera de España, un trozo de tu vida, de los tuyos, lo más amado.
Díselo tú, soldado, a los que nunca han sentido, a los que nunca han amado.
Habla de tu Bandera, de lo que por ella siente tu alma de soldado.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
LAS CORSARIAS:https://youtu.be/CHJydNqMgPM









