LOS REYES VISITARÁN CEUTA Y MELILLA. POR ESPAÑA, TODO POR ESPAÑA. General Dávila Canal YouTube

GUERRA CIVIL: 90 AÑOS DE LA JEFATURA DEL ESTADO 1 DE OCTUBRE 1936. COMIENZA LA GUERRA. Del libro «La guerra civil en el norte» del General Dávila

 

FRANCO  JEFE DEL ESTADO

General Franco con el General Dávila

Burgos 1 de octubre de 1936. Era sábado; lucía el sol y la temperatura era agradable. La ciudad estaba engalanada esperando la llegada del general Franco al Palacio de la Capitanía General sede de la Junta de Defensa y lugar donde se iba a entregar el mando de la nación al Generalísimo. Eran las diez y media y todos los miembros de la Junta, con el general Cabanellas al frente, y el jefe de la División, general Benito, esperaban en la escalinata del palacio. Un poco antes de las once en automóvil llegaba el general Franco acompañado del general Mola mientras la Banda de música entonaba Glorias de España. En otro coche venía el general Saliquet.
Franco se funde en un abrazo con Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional mientras se oyen los vivas a España. Franco y Mola saludan al resto de los generales. Revista a las tropas, acompañado por los miembros de la Junta de Defensa Nacional y, a continuación, pasa a ocupar su puesto en la escalinata de Palacio. Desfilan las fuerzas y el público aclama. Terminado el desfile entran todos en palacio y los gritos de la gente hacen que tenga que salir al balcón principal.
Franco habla:
«…Los militares tenemos una palabra. Los militares cumplimos nuestra palabra y lo mismo que a cuatrocientos y pico de kilómetros de distancia les dijimos a los defensores del Alcázar “iremos por vosotros y os salvaremos” y así cumplimos la palabra, lo mismo os decimos a vosotros: en ningún hogar español dejará de encenderse la lumbre, ningún obrero carecerá de pan porque los que tienen más deberán desprenderse de algo a favor de los que tienen menos y esa justicia social que solo se hace con cariño, con amor y con la colaboración más estrecha, nosotros la haremos porque tendremos mano suficientemente dura para imponerlo».
En el Salón del Trono, ante las autoridades, en el lugar de honor Franco, frente a él el Presidente y los vocales de la Junta de Defensa Nacional de España, en pleno. A los laterales, Jefes, Autoridades, Diplomáticos y personalidades.
Audiencia al Ayuntamiento en pleno presidido por su Alcalde, don Luis García Lozano. Palabras de felicitación en nombre de la ciudad.
A continuación pasa Franco y la Junta de Defensa al Salón del Trono donde se lleva a cabo la ceremonia de transmisión de poderes.
El presidente, general Cabanellas, pronuncia un breve discurso dirigido al Generalísimo: «Con profunda emoción, por la solemnidad de este momento, en nombre de esta Junta que represento, os entrego los poderes de que ella estaba investida. Pasados los días críticos, los días difíciles, ya la victoria está asentada entre nosotros. Estos altos poderes encarnan en V.E., soldado de nacimiento, soldado de cepa, que ha llegado a este empleo paso a paso, vinculándose en vos todas las virtudes de la raza. Os felicito y os doy la enhorabuena, y este Movimiento que empezó al grito de ¡Viva España!, continuará en la misma forma.
¡Viva España! ¡Viva el jefe del Gobierno español!».
«Podéis estar orgullosos de vuestra obra…», dice Franco a los generales.
Se acabaron las contemplaciones. Las tropas están desplegadas a las puertas de Madrid. El Gobierno de la República no se atiene a razones y España ya cuenta con Jefe de Estado, Gobierno, un Ejército unido y un Jefe único para el mismo. Es lo necesario para firmar un acuerdo o empezar una guerra. No hay acuerdo. Habrá guerra.
Artículo 1º.- En cumplimiento del acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excelentísimo Señor General de División Don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado.
Artículo 2º.- Se le nombra, asimismo, Generalísimo de las Fuerzas Nacionales de Tierra, Mar y Aire, y se le confiere el cargo de General jefe de los Ejércitos de operaciones.
Todo el poder para el general Franco. Jefe del Gobierno, Generalísimo, Jefe de los Ejércitos de operaciones. ¿Qué significa todo eso? Queda expresado en el Decreto de la Junta, con rotundidad: Todos los poderes del nuevo Estado.
No hay discusión, Franco es el Jefe del Estado, lo es todo. Se dirige a los miembros de la Junta y a la nueva España:
«Mi general, señores generales y jefes que componéis la Junta:
Podéis estar orgullosos de vuestra obra. Me entregáis en estos momentos una España. Recibisteis nada más que pedazos de España. […] Me tengo que encargar de todos los poderes. […] Yo, en estos momentos y para esta obra, os tengo a todos, y tengo a esta Junta que seguirá a mi lado para llegar a una España noble, unida, con idéntica bandera, con iguales sentimientos, con nobleza, que es tanto como decir una España española.
¡Arriba España!».
Abraza a los generales que le han entregado el poder.
Recepción a las autoridades y representaciones burgalesas y miembros destacados de las milicias
Posterior reunión en el salón de Consejos con los miembros de la Junta de Defensa Nacional. Allí mismo almorzó.
«Pedazos de España». «Tengo a esta Junta…», había dicho Franco. Pronto desaparecerá la Junta. Franco manda, él no quiere injerencias. Asumirá él solo todo el mando y la responsabilidad del mismo. La Junta de Defensa ha desaparecido.
El domingo día 2 de Octubre oye misa en la Catedral acompañado por el general Dávila.
Hace radicar su Estado Mayor en Salamanca para dirigir las operaciones que sobre Madrid se estaban desarrollando.
En Burgos ocupará el primer piso del Palacio de la Diputación Provincial. Las oficinas, despachos, los salones de sesiones y de actos convertidos en habitaciones que serán utilizadas por Franco y sus ayudantes. En las particulares del general están colgados los valiosos tapices de la Iglesia de San Esteban.
El despacho del presidente de la Diputación pasa a ser el de Franco. Llama la atención de alguno que los Consejos de la Junta se desarrollan en el denominado Salón Rojo. A nadie se le ocurre cambiarle el nombre, pero la broma no pasa desapercibida. Las oficinas de la que será la Junta Técnica funcionarán en la histórica Casa del Cordón cedida por la Caja Municipal de Ahorros que era su propietaria.
Aquella noche el Jefe del Estado pronunciaba un discurso por los micrófonos de Radio Castilla en el que hacía un esbozo de la organización del nuevo Estado. Son importantes sus palabras porque describen la idea que en su cabeza tiene para la nueva España:
«España se organiza dentro de un amplio concepto totalitario, a través de aquellas instituciones naturales que aseguren su nacionalidad, unidad y continuidad. La implantación del más severo principio de autoridad que implica este Movimiento, no tiene exclusivo carácter militar, sino que es instauración de un régimen jerárquico en cuyo armonioso funcionamiento han de desenvolverse todas las capacidades y energías de la Patria.
La personalidad de las regiones españolas será respetada en sus peculiaridades respondiendo a la vieja tradición nacional en sus momentos de máximo esplendor, pero sin que ello suponga, merma o menoscabo de la más absoluta unidad nacional. El Municipio español, de abolengo histórico, se revestirá de todo el vigor que precisa para el cumplimiento de su misión celular como entidad pública. Fracasado el sufragio inorgánico que se malversó primero, por acción de los caciques nacionales y locales, y más tarde por la opresión tiránica del sindicato puesto al servicio de intereses políticos, la voluntad nacional se manifestará oportunamente a través de aquello órganos técnicos y corporaciones que enraizadas en la entraña misma del país representen de manera auténtica sus ideales y necesidades. Cuanto mayor sea la fuerza del nuevo Estado español y más normal su desenvolvimiento, más se avanzará en la descentralización de aquellas funciones que no lo sean específicas, y las regiones, municipios, asociaciones e individuos gozarán de más amplias libertades dentro del supremo interés del Estado.
En su aspecto social, el trabajo tendrá unas garantías absolutas evitando su servidumbre al capitalismo o que, organizado como clase apartada, adopte los tintes combativos y amargos que implicando una rebeldía ineficaz le inhabiliten para colaboraciones conscientes. Se implantará la seguridad del jornal y en tanto no se dicte la fórmula que junto al salario vital o remunerador haga partícipe al obrero de los provechos o utilidades y beneficiario de los aumentos de producción, serán respetadas todas las conquistas que impliquen un mejoramiento adecuado a las necesidades de la economía española. Al lado de estos derechos, que se reconocen al obrero, estarán sus deberes y obligaciones, especialmente, en cuanto afectan al rendimiento de su trabajo y a su leal colaboración con los demás elementos creadores de riqueza. Todos los españoles estarán obligados a trabajar, según sus capacidades. El Nuevo Estado no puede admitir ciudadanos parásitos.
El Estado, sin ser confesional, concordará con la Iglesia Católica sus respectivas facultades respetando así nuestra tradición y el sentimiento religioso de la inmensa mayoría del pueblo español, sin que ello suponga la intromisión de ninguna otra potestad en las funciones específicas del Estado.
En su aspecto tributario. El Estado organizará la justa y progresiva distribución de las contribuciones e impuestos, evitando el aniquilamiento de la riqueza creada, y logrará el reparto de las cargas sobre quienes deban soportarlas.
En el aspecto agrario, la creación del patrimonio familiar serán realizadas por la educación del cultivador de la tierra, sin incorporaciones de siervos, ni por medio de ficticias manifestaciones que solo viven en el plano de la hipótesis, sino merced a la ayuda directa y constante que a la par que independiza al campesino, produce un bienestar general. Tal solución será una preocupación permanente de nuestra labor. Se devolverá al agro, para mejorar la vida campesina, parte de lo que hoy absorbe la ciudad en pago a sus servicios burocráticos y comerciales.
En el orden internacional viviremos en armonía con todos los demás pueblos constituyendo nuestra preferencia la comunidad de raza, lengua e ideario, pero sin que por eso se desdeñe o releguen aquellas relaciones tradicionales dentro de una leal correspondencia, que ni son incompatibles ni pueden ser antitéticas con nuestro amplio horizonte siempre abierto a todos los mundos. Exceptuamos de manera rotunda los contactos soviéticos de tan perjudiciales efectos para la causa de la humanidad y de la civilización».
Todo un programa de intenciones que fue muy meditado antes de exponerlo. Estuvo aquella noche Franco con el general Dávila en el despacho del Presidente de la Diputación Provincial de Burgos hasta muy tarde. Nombramientos, mandos, organización del nuevo Estado, todo lo que por ley se iba a publicar en el Boletín Oficial del Estado del día 2.
Franco había proyectado un Gobierno de Consejeros, pero el general Dávila lo convenció en el sentido de que fuese de técnicos, con predominio del personal civil, y de la deliberación surgió el Gobierno de la Nación, titulándolo Junta Técnica del Estado, presidido por el General Dávila con Comisiones, como pequeños ministerios, buscando que el personal burocrático quedase reducido al mínimo, compuestas por un presidente y de vocales técnicos administrativos. Un Gobernador General para facetas integradoras y un ministerio de Interior o de la Gobernación; una Secretaría de Relaciones Exteriores de directa dependencia del Jefe del Estado y para asuntos diplomáticos; y la Secretaría del Jefe del Estado. Dos días más tarde se creó la Secretaría de Guerra para asuntos burocráticos concernientes al personal militar.
La Junta Técnica del Estado quedó instalada en Burgos, en el Palacio de los Condestables de Castilla, conocido como Casa del Cordón.
Se da nueva organización a las fuerzas del Ejército Nacional:
– Norte: Al mando del General de Brigada, en plaza de superior categoría, don Emilio Mola Vidal y constituido por las Divisiones quinta (sede en Zaragoza)), sexta (Burgos), séptima (Valladolid) y octava (La Coruña), más la División de Soria y las fuerzas de Marruecos que se encontraban en ese momento en el territorio asignado a ese Ejército.
-Sur, al mando del Divisionario don Gonzalo Queipo de Llano, constituido por las fuerzas que hasta entonces constituían ese Ejército, más las fuerzas expedicionarias de Marruecos y las tropas de la provincia de Badajoz.
La nueva División con cabecera en Soria quedaba al mando del general de Brigada D. José Moscardó e Ituarte, constituida por las fuerzas que en ese momento guarnecían los frentes de Somosierra y Almazán.
Al general Dávila además de presidir la Junta Técnica se le nombraba Jefe de Estado Mayor General.
Al general Orgaz Alto Comisario de España en Marruecos y Jefe Superior de las Fuerzas de África.
La Flota Nacional quedaba al mando del Capitán de navío D. Francisco Moreno Fernández y el Ejército del Aire al mando del general de Brigada D. Alfredo Kindelán Duani.
Comenzaba la guerra. Las bases administrativas, el primer paso estaba dado.

Del libro: «La guerra civil en el norte» por general Dávila.

Blog: generaldavila.com

1 octubre 2026

SE CUMPLEN 90 AÑOS: FRANCO NO FUE ELEGIDO JEFE DEL ESTADO NI NOMBRADO GENERALÍSIMO. Del libro «La Guerra Civil en el Norte» del General Dávila

COMO ALCANZÓ FRANCO LA JEFATURA DEL ESTADO


Primera reunión de la Junta de Defensa Nacional (JDN) en Salamanca
Desde que comenzó el alzamiento y como consecuencia de la muerte en accidente del general Sanjurjo circulaba de boca en boca por la España nacional el interrogante sobre quien era la figura de referencia, el mando de la zona nacional. ¿Aquí quién manda? Todos y nadie. ¿La Junta de Defensa Nacional, Franco, Queipo de Llano, Mola…? El mando de la Junta era conocido solo parcialmente y en cada zona de influencia de los ejércitos, Norte, Sur y Expedicionario, la confusión era grande. Eran muchos los que no sabían qué era eso de la Junta de Defensa. Se necesitaba un nombre, una cabeza visible que simbolizase el alzamiento.
La Junta realizó extensa labor en lo administrativo y militar, pero la prolongación de la guerra y el hecho de producirse el contacto entre los ejércitos del Norte y Expedicionario hizo plantearse la necesidad de un mando único.
El proceso que llevó al nombramiento de Franco como Mando Único para las operaciones militares y Jefe del Estado Español ha sido a lo largo de la historia fruto de varias versiones. Las reuniones de la Junta de Defensa en Salamanca han sido contadas de maneras muy distintas —incluso con baile de fechas— dando lugar a confusiones sobre las decisiones que allí se tomaron. El excesivo protagonismo de unos y el silencio de otros ha hecho que algunas sombras, y muchas dudas, rodeen estos acontecimientos sin conocer en detalle el proceso que llevó a Franco a la Jefatura del Estado.
Las reuniones de la Junta de Defensa se hicieron en Salamanca porque allí en sus proximidades se había habilitado un pequeño aeródromo camuflado en un encinar que facilitaba los traslados de los generales que se encontraban en los frentes.
Hasta el 27 de Septiembre en que se libera el Alcázar de Toledo, no se toma la definitiva decisión de dar el mando único a Franco. En esa fecha se había logrado consolidar el enlace y el contacto material de los tres ejércitos operantes, Norte, Sur y Expedicionario de África. La falta de coordinación entre sus mandos (Franco, Mola, Queipo de Llano) y sus diferencias de criterio, en algún caso enfrentado, no era lo más apropiado para la coordinación de una guerra que ya se vislumbraba larga.
Se hacía necesario un mando único. La conquista de Talavera de la Reina por el Ejército del general Franco produjo en Madrid gran desconcierto y trajo el cambio de Gobierno republicano que entró a presidirlo Francisco Largo Caballero.
El 8 de septiembre las tropas de Franco, al mando de coronel Yagüe, enlazan con las fuerzas del Ejército del Norte en Arenas de San Pedro. Eso impuso una reorganización del Ejército para continuar su avance ya conformando un único Ejército, lo que dio lugar a que se convocase un pleno de la Junta de Defensa Nacional para coordinar los nuevos movimientos y maniobras. Se presentaba la duda del avance desde Maqueda (conquistada el día 21) directamente a Madrid o desviarlo para liberar a las fuerzas cercadas por el adversario en el Alcázar de Toledo, decisión que tomó el general Franco dictando su orden de Operaciones el día 24 para ocupar Toledo.
Esos días dan comienzo en Salamanca dos reuniones que serán claves en el futuro del bando nacional sin que hasta ahora se haya explicado con claridad lo tratado en cada una de ellas, ni hay documentos que lo certifiquen.
A través de la prensa de la época y de los manuscritos que dejó el general Dávila en aquellos decisivos días, hoy podemos saber cómo se desarrollaron todos estos cruciales acontecimientos.
La primera reunión de la Junta de Defensa Nacional se llevó a cabo el 21 de septiembre en el aeródromo de San Fernando en las cercanías de la ciudad de Salamanca. Se abordaron trascendentales problemas, pero no se tomó decisión sobre el Mando único ni sobre presidencia del Gobierno o Estado. Pocos detalles han trascendido de aquella primera reunión que iba a ser clave en el devenir de la contienda. Lo que allí ocurrió, continente y contenido, ha quedado en la niebla de la historia y lo poco que se sabe surge de fuentes erróneas a la vista de los documentos que ahora sacamos a la luz. Muchos de los datos están en hemerotecas poco o nada visitadas. Un ejemplo es la revista El Español número 252 (Madrid 27 septiembre- 3 octubre de 1953) en la que el periodista José M. Sánchez-Silva nos aporta datos de enorme interés y aclaran mucho sobre los asistentes, fechas y lugar de la reunión de Salamanca, ofreciendo todo el paisaje del continente de los hechos.
Estamos ante uno de los momentos claves no solo de la guerra, sino de la historia reciente de España: el nombramiento de Franco como Jefe del Estado español. Sus consecuencias fueron de tal importancia, lo siguen siendo, que merece la pena detenerse en su explicación.
Sánchez-Silva empieza su crónica «Entre los hechos más importantes de nuestra actual historia ocupa lugar propio y esencial el de la elección del joven general Franco para la Jefatura del naciente Estado y el mando supremo de los Ejércitos nacionales, acaecido en Salamanca en septiembre de 1936».
Recorramos con él continente donde se desarrollaron los hechos, claves del paisaje de aquellas horas de reuniones. Con el general Fidel Dávila completaremos la historia al conocer el contenido de lo que allí se pactó.
La primera reunión del día 21 de septiembre mantenida en secreto hasta el día 30 de ese mes.
El martes día 22 La Gaceta Regional de Salamanca ya daba noticias de la presencia de los generales en Salamanca:
«Próximamente a las nueve de la mañana de ayer llegaron a la Plaza Mayor varios automóviles, de los que descendieron altos jefes militares. Uno de los primeros en bajar del coche fue el general Mola, a quien las personas que a aquella ahora se encontraban en la Plaza mayor reconocieron inmediatamente y le tributaron una gran ovación.
Poco a poco fue congregándose frente al cafe Novelty, donde se encontraban los ilustres militares, numeroso público, que no cesaba de aclamar y vitorear a los generales salvadores de España. Fue tal la cantidad de gente que en pocos momentos se reunió allí, que guardias civiles y de asalto y seguridad tuvieron que despejar los alrededores.
Con el general Mola venían el general Saliquet, el coronel Jefe de Estado Mayor señor Moreno Calderón, el comandante ayudante señor Fernández Cordón y el teniente coronel de Estado Mayor señor Urquiona».
El alcalde, señor Del Valle, con algunos concejales, saludaron a los generales que desayunaron en el café Novelty y se dirigieron al Cuartel de Caballería donde acudió a cumplimentarles el comandante militar de la plaza, general Valdés Cabanilles. Allí llegaron los generales Cabanellas, presidente de la Junta, Dávila y Gil Yuste, sus ayudantes y el coronel Montaner, Secretario. En el cuartel de Caballería permanecieron como una media hora o tres cuartos de hora, y seguidamente ocuparon otra vez los automóviles, siendo las once y cuarto de la mañana.
El resto de generales, Franco, Queipo de Llano, Orgaz, Ponte, Kindelán, llegaron directamente al aeródromo de San Fernando, en avión.
Por la natural discreción, los miembros de la Junta de Defensa Nacional nada manifestaron a los periodistas una vez terminado el cambio de impresiones, pero no es difícil suponer la gran importancia de la reunión, en la que seguramente se estudió con todo detalle la favorabilísima situación del Movimiento salvador de España y el avance de las operaciones a seguir hasta completar la total reconquista de la Patria.
También El Adelanto dio noticia de estos hechos con pocas variaciones a lo ya expuesto, aclarando que el hecho de detenerse en el cuartel de Caballería de Calatrava fue debido a que la mayoría de los generales llegados a Salamanca procedentes de otras regiones y frentes no conocían el camino para llegar al aeródromo desde la ciudad y quedaron en el Cuartel donde solicitaron un guía que les llevase al aeródromo.
La única noticia que trascendió de aquella reunión fue que se había discutido si el avance de las tropas nacionales debía dejar a un lado Toledo y seguir hacia Madrid o si era preciso liberar antes la vieja ciudad y su noble Alcázar, llegándose a la conclusión de hacer esto último. También se había hablado largamente acerca del mando supremo.
Hasta aquí el continente, pero lo que interesa realmente es el contenido de aquella reunión.
Lo conocemos por la carta que el general Luis Orgaz Yoldi, miembro de la Junta desde el día 17 de septiembre, y al que esta había nombrado para el mando de Marruecos, remitió desde Tetuán al general Dávila el día 22 de septiembre, es decir, al día siguiente de la reunión.
Habla de los temas tratados y de su punto de vista sobre los mismos. Sin extendernos en la carta, a pesar de los muchos datos de interés general que de aquellos momentos aporta, nos ceñiremos a sus palabras sobre lo tratado en la reunión del día 21 en Salamanca:
«Mi querido amigo: Como consecuencia de nuestro consejo de ayer quiero darle rápida e inmediatamente mis impresiones sobre el mismo. Insisto en lo del mando único. Insisto en ello ya que advierto que en estos momentos más que en una acción regular, estamos reproduciendo nuestra guerra, de guerrillas, y todo se desenvuelve respondiendo a iniciativas de tipo local y, lo que es más triste, a iniciativas que aún no son nuestras. Reconozco que ciertamente todos los problemas locales tienen importancia principal, del de Asturias, el de Bilbao, el de Huesca, el de Málaga, todos, por no citar ni enumerar más de los que ya llevo expuestos. Pero soldado tú como yo, y soldados todos los del Consejo, entendemos todos que no hay más que un problema principal, que es el de Madrid. Los demás deben sobrellevarse, entretenerse, mantenerse, no perder un palmo de terreno ciertamente, pero el esfuerzo personal debe ir hacia donde nos conduzca a la clave de la solución. Y esto, piénsese lo que se piense, solo puede articularlo, moverlo y dirigirlo una sola voluntad. Por ello, hoy más que nunca y así he de expresarme en adelante, es indispensable el General en jefe. Es aún más necesario porque en movilización, personal, en lo industrial, en lo de la previsión natural de preparar ropa, efectos de equipo, correaje, vestuario, subsistencias, alimentación, etc., todo eso se está desenvolviendo de modo local, sin que exista una Intendencia general, que es indispensable crear para que atienda todas esas necesidades. Yo, desde luego, mañana me lanzo a la obra aquí de preparar equipos para 100.000 soldados. Entre la industria local, lo que de ahí os pida o lo que nos manden nuestros amigos de la HISMA, yo he de tener dispuesto eso lo más rápidamente posible. Entretengo con ello el paro de la mujer y, además, satisfago una necesidad apremiante. Entiendo que no debe aplazarse la promulgación de los decretos llamando a filas los contingentes aún por incorporar de los años 33, 34 y 35, así como el adelantar la nueva quinta. Con independencia de los que a mí me corresponden de esta última, yo he pedido al general Queipo me envíe 2.000 hombres de los que a él le han de sobrar seguramente al llamar el completo de esas tres quintas atrasadas, con lo cual yo pondría en pié de guerra nuestras unidades europeas y reforzaré las indígenas con cuadros europeos. De este modo, puede continuarse la sangría que de aquí se hace y podré yo seguir enviando gente…
Otro asunto: Béjar. ¿Se ha puesto en producción? ¿Tienen materias primas? ¿No podría, facilitándosele estas, proporcionase toda la tela necesaria para la confección de nuestros uniformes, resolviendo con ello, a la vez que el hacer frente a una necesidad, un problema de paro social? Antequera. Me dicen que por su parte produce 500 mantas diarias. ¿Cuántas produciría Palencia?…
Termino enviándote con un cariñoso abrazo el saludo de tu viejo amigo que te quiere. Luis Orgaz».
Contesta, a vuelta de correo, el general Dávila. Aparecen plasmados los proyectos inminentes de la Junta.
«Son indudables las consecuencias ventajosas del Mando único cuando siendo varios los Ejércitos por ser diversos los sectores que constituyen la zona en que ha de actuarse es esta una; es decir, pluralidad de actuantes con misión idénticamente coordinada. Pero en nuestro caso y situación actual la realidad es que tenemos diversidad de objetivos que requieren esfuerzos independientes y por ende aconsejan adecuadas autonomías. Los problemas Asturiano-Vasco-Montañés y Andalucía no podemos incorporarlos al que ha de resolverse para la ocupación inmediata de Madrid, el 1º por ser de hecho independiente y requerir actuación ininterrumpida para lograrlo. El 2º, por el aspecto singularísimo que presenta el problema de aquella región y que impide a las tropas que hoy día constituyen el núcleo del denominado Ejército del Sur, puedan desarrollar su actuación en forma de cooperación íntima a los que han de marchar sobre Madrid. Quedan los núcleos Ejército Expedicionario y el del Norte, los cuales si enlazados ya y en situación de conjugar sus esfuerzos para el logro del objetivo Madrid, cabría ponerlos bajo un mando único, si bien es de apreciar en cuanto al Ejército del N. procedería segregarle núcleo preciso especial que precisa tal sector, por lo tanto otro núcleo autonómico, con su cabecera en Zaragoza. Resumiendo lo anterior, llego a la conclusión de que de acordarse el mando único, se ejercería este de hecho sobre los que actúan hoy día en las Castillas y Extremadura. En cuanto al resto habría de otorgar autonomía adecuada al Ejército del Sur y a los núcleos que precisa la acción a desarrollar en las zonas del Cantábrico y Aragón.
Segundo punto: Relativo a la unificación de los servicios de retaguardia, muy de acuerdo y creo caso ir al nombramiento de un Director General de los servicios de retaguardia y abastecimientos, aún sin haberse nombrado Generalísimo hubiera sido conveniente tenerlo establecido a la inmediación de la Junta para con ello haber llegado a atender ponderadamente a todos los ejércitos. Está funcionando la Intendencia General a cargo del Intendente señor Gallego, muy probo, inteligente, trabajador activísimo que ha puesto ya en marcha lo que a él concierne, procurando salvar las dificultades que trae consigo la improvisación que realmente ha de hacerse con falta de materias primas, que han de buscarse por diversos conductos. Su ayuda es eficacísima; aquí han sido incautadas las fábricas de Béjar que están trabajando a un promedio diario de dos mil metros de paño pardo, para capotes y tabardos. En Munilla y Enciso se reúnen cinco fábricas con otro promedio de 2.000 metros. En Pradoluengo, alrededor de 200 metros/mantas y en Alar del Rey otros 200. Todo este paño se distribuye entre los cinco grupos divisionarios. A lo anterior ha de sumarse Hervás (Cáceres) con unos 200m/mantas. Todas las que puede fabricar Antequera (unas 500), reservado para Andalucía. Las de Palencia (unas 600) para el Norte. De Astorga no han podido facilitarme datos. Borceguíes, Vitoria 200 (aún no recibidos). Monforte 200 que se queda Galicia con ellos. Arnedo dos fábricas, 400 debe llevárselos Valladolid. Valverde del Camino 500 debe quedarse con ellos la 2ª División. Zaragoza 1.000 a partir de 1º de octubre. Pamplona 400, debe quedarse con ellos Navarra».
Los acontecimientos se precipitaban. Unión de los ejércitos del Norte y del Sur, el cambio de dirección hacia Toledo para liberar el Alcázar, diferencias de criterio entre miembros de la Junta, hacía necesario volver a plantear el mando único, aunque nadie quería hacerlo de una manera clara y rotunda.
Las declaraciones del general Dávila nos hacen ver que desde un principio se manifestaba la necesidad de un jefe único de los ejércitos nacionales, pero no había la misma disposición para ceder la jefatura política, la dirección de la Nación, que, por ahora, seguiría en manos de la JDN.

A la entrada del barracón donde se reunió la Junta de Defensa para elegir a Franco Generalísimo de los Ejércitos; actualmente se encuentra en el Museo del Ejército del Aire y del Espacio

Segunda reunión de la Junta de Defensa Nacional (JDN)
«Lo que decidáis los miembros de la Junta yo lo acato» (General Franco).
El día 28 de septiembre se celebró el segundo Pleno de la Junta de Defensa Nacional en el mismo lugar que la vez anterior, la finca del ganadero Pérez Tabernero a 32 kilómetros de Salamanca en el término municipal de Matilla de los Caños. El pleno comenzó entre las diez y las once de la mañana. Participaron todos los miembros natos de la Junta además del general Kindelán que llegó acompañando a Franco y, aunque no pertenecía a la Junta, se le admitió en las deliberaciones pues podía representar a la Aviación Militar española.
Se deliberó sobre todos los puntos concernientes al Movimiento y al porvenir. A pesar de que aquello se alargaba demasiado se pasó al último punto: la unión de los ejércitos del Norte y del Sur y la necesidad de establecer un mando único. Hubo algunas discusiones. Al no existir un único criterio se decidió someterlo a votación. Comenzó, como siempre se realiza en estos casos, por el general más moderno, que era Kindelán. Aprobada la moción relativa a nombrar Generalísimo de los Ejércitos se pasó a decidir la persona que ostentase tal cargo, que recayó en el general don Francisco Franco Bahamonde, que lo aceptó, decretándose por tanto el mando único para las operaciones militares que se ejercitaría por el general Franco, sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa.
El general Franco hizo manifestaciones relativas a su designación y volviéndose hacia el general Dávila, en presencia de todo el pleno, dijo: «Dávila, tú serás mi Jefe de Estado Mayor». Así terminó la reunión sin que sobre mandos y atribuciones del general Franco hubiese ningún otro acuerdo. Se levantó la sesión y se dirigieron a almorzar en la misma finca.
Eran las tres de la tarde del día en que se liberó el Alcázar.
La Junta no habló del mando político. No se plantearon cuales eran las atribuciones de la Junta y donde empezaba el mando de Franco. Se entendía que el general Franco debería ser el único jefe de los Ejércitos en guerra, pero la Junta seguía siendo el máximo órgano de Gobierno. ¿Cómo es posible entonces que el general Franco fuese nombrado Jefe del Gobierno del Estado español y automáticamente Jefe del Estado español? Hasta ahora es un tema confuso, insuficiente o mal explicado.
En cuartillas manuscritas lo dejó expuesto el general Dávila.
Estas son sus palabras que aclaran hasta el más mínimo detalle:
«Logrado el levantamiento del asedio y consiguiente liberación del Alcázar de Toledo; realizado de hecho el enlace de los tres Ejércitos operantes —Norte, Sur y Expedicionario de África—, reunióse la Junta de Defensa Nacional en la Dehesa que Tabernero posee a una veintena de kilómetros de Salamanca, para deliberar y adoptar acuerdos que en consonancia con la situación alcanzada se juzgase procedieran.
Concurren personalmente a la reunión que preside el general Cabanellas, Presidente de la Junta de Defensa, los vocales de la misma, generales: Gil Yuste-Queipo de Llano-Saliquet-Franco-Orgaz-Ponte-Mola-y Dávila- y coroneles –Montaner– y Moreno Calderón- dejando de participar en la reunión únicamente el vocal de Marina contraalmirante Moreno.
Acompañando al general Franco llegó al lugar de la reunión el general Kindelán, jefe de las fuerzas de Aviación, cuya presencia en el acto no obstante no pertenecer a la Junta, no fue recusada cual reflejo indudable de la categoría y cargo que desempeñaba el interesado.
Hubo amplia y serena deliberación sobre el fruto logrado en las operaciones hasta la fecha realizadas, necesidades y provisiones que la situación y prosecución de la lucha imponían resaltando como de primordial e imparable decisión el tema atinente a la dirección de la campaña con la ineludible apreciación de Mando Único siendo el general Kindelán quien de modo más extenso y reiterativo razonó sobre ello, más no lográndose la apetecida unanimidad propugnada, acordose proceder a votación abierta de la que fueron excluidos los dos coroneles vocales los cuales permanecieron así mismo sin intervenir en la deliberación; realizose pues la votación entre los generales por orden de antigüedad de moderno a antiguo siendo por ende Kindelán el primer votante.
Resultado de la votación fue acordar por mayoría de votos lindante con la unanimidad, decretar el Mando Único para las operaciones militares que se ejercitara por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa.
A renglón seguido hizo el general Franco manifestaciones propias del caso y designó personal para cargas que implicaba la nueva modalidad castrense terminando con ello la reunión y trasladándose el personal al comedor de la casa donde estaba preparado el almuerzo.
Terminado este un tanto avanzada la tarde comenzó el desfile de los vocales hacia sus respectivas residencias produciéndome ello extrañeza y contrariedad pues apreciaba no se había desarrollado en la reunión de la mañana la trascendente misión que la Junta debía afrontar en relación con la representación y facultades que el gobierno de la Nación imponía y muy singularmente cual consecuencia de la decisión recaída en la reunión de este día; pretendí por ello retrasar a los compañeros y continuar la sesión para zanjar el asunto, pero el ambiente y marcha iniciada no se prestaba a ello por lo que expuse a Mola cuan preciso e inaplazable era tratar con toda urgencia el tema ya que, aparte la imperiosa necesidad de que el Mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin riesgo de las trabas, impedimento o rémoras inherentes a actuación de la Junta de Defensa, era muy de tener en cuenta que nuestra Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas que hasta nosotros habíanse deslizado, algunos de tales gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Mostrose Mola conforme asintiendo a la consecuencia de que debiera la Junta declinar sus poderes en el general Franco nombrándole Jefe del Gobierno que él constituiría con elementos y organización no afectados por la tara que al Estado del momento se achacaba y, por ende, que convenía someterlo a la consideración de Franco cual hicimos inmediatamente reuniéndonos los tres en el patinillo de la finca donde aislados se trató el asunto concretamente y con pocas palabras contestando él sin dilación alguna se hallaba dispuesto a asumir el cargo y pechar con la papeleta si se tomase tal decisión. Obtenida pues su conformidad asumí la tarea de llevar a vías de hecho lo expuesto emprendiendo inmediatamente el regreso a Burgos acompañado del coronel Montaner a quien expuse detalladamente, durante el viaje, todas la gestión anterior y tarea que me incumbía para ponerlo sin dilación en conocimiento de los demás vocales de la Junta demandándole sobre la marcha su voto. Montaner dio en el acto su plena conformidad y voto afirmativo. Llegados a Burgos, pasadas las 22 horas, encontré en nuestra Sala-Despacho de la Junta a Cabanellas y Gil Yuste por lo que pude exponerles sin pérdida de tiempo y detalladamente las consideraciones expuestas al general Franco y réplica obtenida, y terminé recabando de ambos su aquiescencia para llevar a vía de hecho la solución que se consideraba forzosa e inaplazable. Cabanellas dio rotunda negativa y Gil Yuste hizo presente no haberse considerado por la Junta el aspecto que traía a colación cosa que de haberlo estimado conveniente no hubiera dejado de tener en cuenta al deliberar aquella mañana y acordar el nombramiento de Franco cual Jefe Supremo del Mando Militar, así pues le parecía un tanto anormal el planteamiento sin que de momento formulase juicio en firme acerca del particular. Lo avanzado de la hora y vicisitudes del día no eran propicios para proseguir gestiones que dejé para el día siguiente en cuya mañana llamé por teléfono al coronel Moreno Calderón quien apenas esbozado motivo de la conferencia dijo, cual si tuviera conocimiento del hecho, que habíamos de atenernos a lo concreto y específicamente deliberado en la Junta, le repliqué en el acto haber muy contundentes razones y motivos para lo que habíale insinuado cual le expondría dentro de breves horas pues me trasladaba seguidamente a Valladolid cual hice poniéndole de relieve con todo detalle cuan ineludible era adoptar la resolución que se trataba, previamente me hizo saber Moreno Calderón le había enterado telefónicamente Queipo de Llano de que estaba tramándose la decisión de que se trata lo cual él se oponía terminantemente considerando nulo lo que se hiciere al margen de lo acordado en la reunión de la Junta de Defensa. Explicado cual antes se expresa los fundamentos originarios de la propuesta mostrose Moreno Calderón de acuerdo con la realidad de lo mismos y sus consiguientes derivaciones así pues otorgaba su voto afirmativo para la solución de nombrar a Franco Jefe del Gobierno. Contando pues con tal voto así como conocer el pensamiento de Orgaz, tiempo atrás héchome presente por él mismo, más el voto de Mola al que había de considerar unidos los de Saliquet y Ponte (que era Mola encargado de recabar y de ser disconformes me lo hubiera dado a conocer inmediatamente) se reunía ya la mayoría absoluta de la Junta, sin embargo era de desear y más aún consideraba lo obligado de reforzar el acuerdo uniendo a tales votos los de Gil Yuste y Cabanellas, así pues regresado a Burgos acto seguido de la entrevista con Moreno Calderón, celebro una reunión con ambos insistiendo en el tema con los puntos de vista que lo imponían sin género de duda alguna mostrando Gil Yuste conforme en que se plasmase tal acuerdo de la Junta nombrar a Franco (independientemente de su cargo de Jefe Supremo de las Fuerzas) Jefe del Gobierno del Estado Español, y persistiendo Cabanellas en su manifestación de lo improcedente del acto que se propugnaba dejando él al margen los argumentos que se aducían y cuya valoración no negaba; hube de hacerle presente cuan terminante era la mayoría absoluta de votos afirmativos patentizados y cuán capital transcendencia y significación tenía el que no hubiera de llegarse a la decisión con la constancia del voto en contra de la Presidencia accediendo últimamente a que el acuerdo fuera el de nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado Español. Tan luego dio Cabanellas su conformidad avisose al Sr. Yangüas Messía (que colaboraba cual Asesor en la Junta de Defensa) pasase al Salón donde teníamos el Despacho los Vocales de la Junta y en la cual se acababa de celebrar la entrevista y dándole conocimiento del acuerdo y decisión a que había llegado la Junta se le encomendó redactase la disposición legislativa procedente encareciéndole la conveniencia de hacerlo sobre la marcha por lo que permanecimos los cuatro en el despacho hasta quedar plasmada la disposición que aquella misma noche queríamos dar a conocer al País en la sesión oficial de la Radio Nacional a la que se avisó quedaba diferida la hora de tal emisión.
Redactada aprobada y difundida por Radio la disposición aludida enviose al Boletín la diligenciada copia correspondiente para su publicación en el ejemplar a publicarse en la mañana inmediata considerando por tanto finiquitado el asunto, pero en la madrugada de este día despertome llamada telefónica producida por Nicolás Franco quien desde Salamanca me hace saber no se encontraba acertada la disposición, precisábase mayor libertad de acción y por tanto de atribuciones que las compartidas a la concreción de Jefe de Gobierno replicándole yo que quedaría resuelto el punto pues se suprimirían del texto del articulado las palabras “del Gobierno” y quedaría cual nombramiento el de “Jefe del Estado Español”. Quise ponerlo en conocimiento de los compañeros de la Junta radicantes en Burgos pero el tiempo apremiaba la imprenta llevaba tirados ya unos cuantos bastantes ejemplares y habían sido remesados ya paquetes a las localidades fuera de Burgos de dificultosa interceptación así que decido motu propio ordenar la rectificación cual se llevó a efecto. Esta es la causa por la que aparte lo que la transcripción de la emisión radiada pueda exhibirse algún que otro ejemplar en el que aparezca el nombramiento de Jefe del Gobierno del Estado Español».
Los vocales de la Junta de Defensa Nacional a los que directamente el general Dávila pudo consultar la designación de Franco como presidente del Gobierno de España le mostraron su parecer de que él mismo asumiese ese cargo «porque él era el único aceptado por todos los generales y jefes del Ejército». Dávila se negó argumentando su edad de 58 años y el ser desconocido por la mayoría del pueblo, con la ineludible precisión de necesitarse una persona joven para regir los destinos de España y, al propio tiempo, de prestigio, por lo que abocó en todo momento por el general Franco a quien en definitiva en su consulta había obtenido la mayoría de votos, incluido el suyo propio. Hubo en ese nombramiento del general Franco reticencias del presidente, general Cabanellas, de algún otro vocal y rechazo absoluto del general Queipo de Llano.
La iniciativa del general Dávila constituyó realmente un cambio de escenario porque en la reunión de Salamanca, como hemos visto, la votación se limitó a decretar el Mando Único para las operaciones militares por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa. Posteriormente Dávila propone el hecho de la jefatura del Gobierno de la Nación obteniendo, fuera ya de la reunión en pleno de la Junta, el consenso de los vocales, pero nunca se había hablado de la Jefatura del Estado sino del Gobierno, matiz de enorme trascendencia ya que era elevar a Franco al máximo cargo de la nación. ¿Cómo es posible que se modificase el texto legal acordado sin que nadie alegase nada? Nadie replicó a la modificación del texto; ningún miembro de la Junta puso el menor reparo cuando la modificación ya estaba hecha. Solo se explica por elevado prestigio del que gozaba el general Dávila entre sus compañeros de la Junta que callaron sus posibles reticencias y acataron tan inopinada decisión. Tampoco conviene olvidar el párrafo del decreto que dice textualmente: «…se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado». ¿Hay alguna diferencia entre decir «asumirá todos los poderes del Estado», o «se nombra Jefe del Estado»?
¿Qué movió al general Dávila a atender la indicación de Nicolás Franco? Conozco la respuesta que dará el general Dávila: «Con Franco nos salvamos; sin Franco nos hundimos»; lo esencial era la unidad en el mando político y militar y en aquellos momentos las circunstancias lo imponían.
Las dificultades eran muchas; la personalidad, el carácter de aquellos generales era fuerte y tenían diferencias de criterio notables. El prestigio de Mola y Franco era indudable, pero nadie podía olvidar a Queipo de Llano. Franco disponía del Ejército más numeroso y organizado, el Expedicionario, y había dado su golpe decisivo al lograr liberar el Alcázar de Toledo, a pesar de que no todos compartían ese cambio de dirección que retrasó definitivamente la toma de Madrid. Alguna de las opiniones planteaba que El Alcázar caería solo y sin esfuerzo en cuanto se tomase Madrid, por tanto ere absurdo detenerse sobre algo que iba a ser liberado en unos días. Pero el eco nacional e internacional alcanzado con la toma de Toledo y su Alcázar fue decisivo para Franco. Al final fue designado, en una compleja y algo casual maniobra, Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos.
Franco quiso acudir personalmente poco después de su liberación a las ruinas del Alcázar de Toledo cuya liberación él había planeado desde su Cuartel General en el Palacio de los Golfines de Arriba, en Cáceres, donde se instaló el día 26 de agosto
El 29 de septiembre visita El Alcázar. El mismo día por Decreto núm. 138 de la Junta de Defensa Nacional era nombrado Franco Jefe del Gobierno del Estado español. La redacción del Decreto de nombramiento de Franco como Jefe del Gobierno del Estado o Jefe del Estado ocasionó en los primeros momentos una cierta confusión que quedó zanjada desde el momento en que el Boletín Oficial del Estado núm. 1, del 2 de octubre de 1936, figura como Jefe del Estado, denominación que a partir de ahora llevará la publicación oficial de leyes, decretos y demás disposiciones; no volverá a aparecer ya la denominación de Jefe del Gobierno sino la de Jefe del Estado. En el primer ejemplar del Boletín Oficial del Estado (BOE), antes Boletín de la Junta de Defensa Nacional, se publica la Ley con la estructuración del nuevo Estado español y que firma Francisco Franco como Jefe del Estado para el que se crea una “Secretaría General del Jefe del Estado”.
En el texto que se remitió impreso para su lectura por radio figuraba la denominación de Jefe del Estado español, como figura por ejemplo El Adelanto Diario de Salamanca, del miércoles 30 de septiembre de 1936 en el que figura el Decreto con sustanciales diferencias del que salió publicado en el Boletín de la Junta de Defensa del 30 de septiembre.
Dice El Adelanto: Burgos, 29 (18.30)
«La Junta de Defensa Nacional nos acaba de facilitar para su difusión un decreto de transcendental importancia…».
No hay diferencias en el preámbulo del decreto publicado en el Boletín de la Junta de Defensa Nacional y en la nota que esta pasó a los medios (radio y prensa); solo se aprecian algunas notables en los artículos 1 y 2.
Estas son las diferencias:
-Publicado en BOE:
«Artículo Primero.- En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa Nacional, se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado».
«Artículo segundo.- Se le nombra asimismo Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire, y se le confiere el cargo de General jefe de los Ejércitos de operaciones».
-En la nota que la Junta pasó a la prensa y radio:
«Art.- 1º.- En cumplimiento de acuerdo adoptado por la Junta de Defensa nacional, se nombra Jefe del Estado español al excelentísimo señor general de División, don Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado».
«Art.- 2º.- Se confiere asimismo a dicho general el cargo de general en jefe de los Ejércitos de operaciones».
Como se ve las diferencias son notables:
En una se le nombra Jefe del Gobierno del Estado, en la otra Jefe del Estado.
En la nota difundida por la Junta desaparece el nombramiento de Generalísimo de las fuerzas de tierra, mar y aire, figurando únicamente como jefe de los Ejércitos de operaciones.
Al confirmarse la liberación del Alcázar, una gran manifestación popular se concentra en el Cuartel General de Franco en Cáceres. Yagüe no se reprime y da a conocer públicamente la proclamación de Franco como Generalísimo de los Ejércitos. Fue la primera noticia que se tuvo en España de la proclamación de Franco. El periodista cacereño Juan Milán Cebrián desde la redacción del diario Extremadura llamó al diario portugués D´Manha que la difundió por el extranjero. Todas las emisoras extranjeras repetían el nombre de Franco y a la mañana siguiente en Cáceres surgían espontáneamente los primeros gritos de Franco, Franco, Franco.

20 AÑOS DESPUÉS
Franco no volvería al lugar de les reuniones, Matilla de los Campos (Salamanca), hasta el 1 de octubre de 1956, veinte años después. Allí se reunió con los generales que sobrevivían de aquel memorable día. El barracón a donde regresaba no era el auténtico, que había sido víctima del paso del tiempo. Fue sustituido por otro expresamente construido para conmemorar el acontecimiento. Hoy aquel lugar en nada recuerda los hechos y solo se conservan los restos de la capilla.
Después de veinte años nada era igual. Aquel barracón de Salamanca se lo había llevado el tiempo y el olvido.
Veinte años no es nada, pero ya no eran los que estaban y no estaban todos los protagonistas, cuando Franco acompañado de esos pocos compañeros de armas de los días de incertidumbre, de aquella guerra que ninguno quería, volvió a Salamanca, al barracón de madera de un humilde aeródromo escondido entre encinas. Las tablas de sus paredes y el suelo no habían resistido la humedad del tiempo crudo de la dehesa, y hubo que reinventarlo, dejarlo como si el invierno no hubiese pasado por él.
Había que celebrar el veinte aniversario como si fuese ayer, inaugurar una ermita al Apóstol Santiago.
Pilar Alguacil Ratón, licenciada en Geografía e Historia, en una minuciosa investigación publicada en el Boletín del Museo de Aeronáutica y Astronáutica del Ejército del Aire (Julio-Diciembre 2013, nº 74. La caseta de San Fernando. Historia de una investigación) descubre que aquel barracón fue sustituido por otro, una imitación, otros le llamaron réplica, lo más parecido, para que simulase que el protagonista estaba en aquel lugar de la decisión.
Su ardua labor, con fotografías aéreas incluidas, le lleva a la definitiva conclusión: «La investigación parece llegar a un punto muerto y es entonces cuando entendemos que barraca y monolito forman parte de un conjunto conmemorativo más amplio en el que se unen, una vez más, el poder terrenal y el religioso. En 1946 la Diputación de Salamanca decide construir una ermita “como homenaje al Caudillo dedicada a Santiago Peregrino por expreso deseo de Franco. Para ello contará con la ayuda de los municipios de la provincia y seguirá los modelos arquitectónicos de la zona. La aparición en escena de esta pequeña construcción, actualmente en ruinas, fue la señal de que a partir de ahora había que continuar buscando “desde el aire” y la consulta de las fotografías aéreas tomadas por el Ejército entre los años 1945 y 1968 nos dio la clave definitiva para resolver nuestras dudas, recuperándose imágenes que nos permitirían hacer reconstruir lo que sucedió realmente con el barracón histórico. El análisis cuidadoso de todas ellas nos demostró la inexistencia de cualquier tipo de edificación en aquel punto entre los años 1945 y 1946, lo que no ocurría en las tomas aéreas de los años 1952 y 1954 donde ya aparecían el monolito y la ermita. Eso significaría que la caseta original desapareció en algún momento entre 1936 y 1946, y que aquella que veíamos en el NODO del año 1956 y que encontramos en todas las publicaciones a partir de esa fecha, porque no hay ninguna referencia ni instantánea de ella anterior a esos días, fue construida expresamente para la ceremonia que tuvo lugar en la finca de San Fernando con motivo del XX Aniversario de la exaltación del General Franco; argumento que se demuestra al examinar otras dos fotografías más: una perteneciente a la serie de los años 1956-1957 en la que sigue sin aparecer esta construcción, y la correspondiente a la serie de los años 1967-1968 en la que ya se observa con toda nitidez sobre el terreno».
Era el año 1956, habían pasado veinte años. Solo quedaba él: Franco, el Jefe del Estado, y de sus compañeros de aquellos momentos, los que le dieron el mando, los generales Saliquet, Dávila y Moreno Calderón. Kindelán no quiso asistir. No sé si se le cursó invitación.
En el lugar, al lado del renovado barracón, se inauguraba una ermita dedicada al Apóstol Santiago, así lo quiso Franco, y una piedra de granito esculpida con la efeméride que recordaba el hecho. Se volvieron a sentar en las sillas aquellas, del barracón escondido entre encinas. No estaban todos, pero había demasiada gente alrededor del Jefe del Estado. Franco tenía que atender muchas miradas y sonrisas complacientes a su alrededor. Que nada sabían de lo que allí se había hablado.
Dávila reconoció su silla y fue el único que permaneció en silencio. El mismo silencio que guardó desde Annual.
Aquel lugar ya no es ni siquiera un recuerdo. Tuvieron que pasar veinte años para que Francisco Franco volviese al lugar donde se le otorgaron todos los poderes. Y luego se olvidó todo. Algo pasó allí dentro que hizo ennegrecer la memoria. Puede que haya alguna explicación. Yo no la tengo. Solo lo que el general Dávila dejó escrito, no pasado el tiempo, sino en aquellos días. Es muy distinto a lo que hasta ahora nos han contado.
En el mes de enero del año pasado acudí al barracón. No se encuentra en su lugar original. El abandono y otras razones, que se entienden, aconsejaron retirarlo de la circulación como vulgarmente se dice. La ermita convertida en ruina allí queda para refugio de los pájaros. La réplica construida en 1956 se trasladó al Museo de Aeronáutica y Astronáutica del Ejército del Aire en Madrid. La amabilidad de su coronel, oficiales y conservadora del Museo me ha permitido visitarlo y sentir el momento de la historia que protagonizaron aquellos hombres entre los que se encontraba mi abuelo, el general Fidel Dávila.
Al iniciar las páginas de este libro avisé de que no era mi intención escribir un libro de historia sino aportar datos para la historia; y así se lo hice saber al editor. Es por lo que me permito algunas licencias personales con las que escribir se convierte en disfrutar que debe ser condición sine quam.
Era una mañana apenas sin luz en Madrid, ventosa y fría. Nada más entrar mi vista se dirigió a un antiguo Junker en el que hice el curso de paracaidismo. Primer escalofrío.
— ¿Dónde está el barracón? Es aquel mi general.
La copia del barracón estaba allí, ante mis ojos, en el Museo del Aire de Madrid.
Gris, pequeño entre tantos aviones, protegido por una cubierta; nadie podría pensar que allí se labró una parte de la historia de España. En la entrada una piedra, sin más, una piedra de granito en el suelo, sin elevación, sin pedestal. Trasladada al Museo junto al barracón, recordaba el hecho histórico. Entré y quise estar en silencio. Una rara impresión me recorrió por dentro. Oscuro todo, la luz entraba por las ventanas, pero no iluminaba. En las paredes, las fotos de los protagonistas de aquel lejano momento, 28 de septiembre de 1936, sillas en las esquinas, una pequeña mesita con el busto de Franco, un cuadro de… Madera para el suelo y paredes. Hablaba y me hablaban, silencio. Sentí las voces, las escuché, ninguna más alta que otra, los generales se hablaban de usted, sin confianzas, era una reunión de generales, no de amigos, aunque algunos lo fuesen.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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30 septiembre 2026

GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. DON JUAN DE BORBÓN QUIERE COMBATIR EN EL BANDO NACIONAL (Del libro del General Dávila LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE)

Demasiadas historias y con diferentes ingredientes se han narrado sobre la presencia de Don Juan en los comienzos de la Guerra Civil en España. Una mezcla de aquí y otra de allá, sin desmentir alguna mentirijilla, aceptando historias de cierta ternura, se ha compuesto un relato histórico novelesco. Los hechos por mi conocidos y relatados en el seno familiar, en cierta intimidad, los doy a conocer por si sirven para completar la historia de la presencia del Infante Don Juan en España. El 1 de Agosto de 1936  D. Juan de Borbón cruzaba la frontera por Dancharinea para incorporarse como voluntario a las filas nacionales. Le acompañaba su hermano Jaime. Don Juan dejaba en Cannes a su joven esposa Dª. María de las Mercedes que acababa de dar a luz a su primera hija, la Infanta Pilar.
Contaba con la aprobación y el apoyo de su padre el Rey Alfonso XIII, con el que previamente había hablado por teléfono, y el ejemplo de otros miembros de su familia incorporados a las filas de Mola.
Pero sus deseos se vieron rápidamente frustrados. Al margen de las anécdotas sobre su viaje y vestimenta (en algún momento con mono azul y boina roja) el hecho concreto es que D. Juan se entrevistó en Burgos con un miembro de la Junta de Defensa Nacional, (y no precisamente con el General Mola), que le disuadió de sus propósitos por el interés de España y su futuro.
Los hechos ocurrieron exactamente así. Una mañana del mes de agosto llamaron al domicilio del General Dávila en Burgos (calle Almirante Bonifaz). Las hijas del general, Carmen y María Luisa, abrieron la puerta y asombradas exclamaron: ‹‹¡Es el Rey!››.
Don Juan quería ver al general Dávila que en aquellos momentos no se encontraba en casa sino atendiendo a sus tareas como director de la Junta Permanente de la Junta de Defensa Nacional. Después de su inicial asombro las hijas del general remitieron a Don Juan a Capitanía General donde se encontraba el lugar de trabajo del general. El encuentro fue exclusivamente con Dávila no estando presentes ni Cabanellas ni Mola. El agradecimiento y la amabilidad fue la nota dominante de aquella entrevista. Lo definitivo de la reunión fue la frase del general Dávila dirigida a Don Juan: ‹‹Su lugar no está en el frente sino en el futuro de España››. Nadie más intervino en aquél primer intento de alistamiento de Don Juan. Se comunicó a todos los miembros de la Junta de Defensa la decisión adoptada y nadie puso la más mínima objeción ni añadió comentario alguno. Don Juan tuvo que desistir, pero antes de partir tuvo tiempo para reunirse con jóvenes familiares suyos. Con alguno sería la última vez ya que a los pocos meses morirían en combate.
Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, se había incorporado el 30 de julio al Grupo Mixto de Zapadores de Pamplona. Estuvo instruyendo voluntarios hasta que solicitó servir en primera línea, participando en toda la campaña de Guipuzcoa hasta caer muerto heroicamente al frente de sus hombres en el frente de Éibar (Vizcaya) el día 27 de Septiembre de 1936. Era el hermano mayor de Dª. María, esposa de D.Juan e hijo del Infante D. Carlos de Borbón al que buscaron Dávila y Mola para sustituir a Sanjurjo y encabezar el alzamiento.
Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto heroicamente el 21 de Diciembre de 1938 en Lérida.
José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940).
Pasado algún tiempo, Don Juan insistió  en sus deseos de alistamiento en las tropas nacionales cuando Franco ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. El 7 de Diciembre de 1936 escribe a Franco solicitando su incorporación al crucero Baleares. Le contesta con una negativa en la que le dice: «…el lugar que ocupáis en el orden dinástico y las obligaciones que de él se derivan imponen a todos y exigen de vuestra parte sacrificar anhelos tan patrióticos como nobles y sentidos al supremo interés de la Patria».
La respuesta de Franco es idéntica a la que en nombre de la Junta de Defensa le había transmitido el general Dávila.
Milagrosamente Don Juan había salvado su vida ya que el Crucero Baleares fue torpedeado y hundido, muriendo la mayoría de su tripulación la noche del 5 al 6 de Marzo de 1938.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Mi Canal de YouTube. De Ceuta a Finlandia, ¿o será al revés?. General Dávila

DE FINLANDIA A CEUTA, ¿O SERÁ AL REVÉS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

SS.MM. los Reyes se van al norte, Finlandia, cuando todos los esperan en el sur. Aquí hay gato encerrado. Algo trama la Moncloa fecunda en ardides. El sol se la juega allí tan arriba mientras en su Puerta abierta de Madrid (Sol) puede crearse la necesaria tensión para el combate electoral que se avecina. El agitprop está en marcha disfrazado de acampada. Lo del ático no dio resultado y es necesario desviar la mirada. Alejarla de Ceuta y dirigirla hacia los Reyes viajeros a los confines helados de la Tierra.
Es un viaje extraño en un momento inoportuno e inquietante.
No me fío. En Laponia hace frío pero yo (no) me río.
Nos anuncian la visita de SS.MM. a Finlandia con un comunicado de Exteriores que no tiene precio, una pieza literaria digna de su ministro.
«Sus Majestades los Reyes acompañados del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, realizarán su primer viaje de Estado a Finlandia los días 5 a 7 de octubre, con visitas a Helsinki y Rovaniemi. El viaje de Estado se enmarca en el compromiso de España con la autonomía estratégica y la seguridad y defensa de Europa en todas sus fronteras con un enfoque 360 (el subrayado es mio), incluidos el Ártico y el Báltico, así como la estrecha colaboración existente entre los dos países en los ámbitos políticos, económicos, de defensa, culturales y científicos. Constituye, además, una oportunidad para seguir reforzando las excelentes relaciones bilaterales que unen a ambos países, socios en la Unión Europea y aliados en la OTAN».
No se pierdan la frase: «El viaje se enmarca en el compromiso de España con la autonomía estratégica y la seguridad y defensa de Europa en todas sus fronteras con un enfoque 360...».
Gato encerrado. Al margen de la cursilería gótica-estratégica de «el enfoque 360«, ¡ojo!; aquí se encierra el ardid, no precisamente de Odiseo. Juguemos a probabilidades.
De Helsinki a Málaga se vuela en cuatro horas y media aproximadamente. Ceuta más cerca.
Los viajes pueden ser retratos de la Odisea. Encierran incertidumbre. Hacer uno cuando te esperan en otro lugar tiene un evidente riesgo. En Laponia hace frío… No me fío.
Hay dos posibilidades que pueden jugar entre lo probable y lo peligroso. Empecemos por el peligro, aunque lo probable sea propio de una tragedia de Eurípides. La pasión suele reflejarse escondida en personajes oscuros en apariencia y brillantes en ardides para ocultar debilidades y conflictos internos. Eurípides escribía para la gente común y conocía bien las debilidades humanas.
La hipótesis más peligrosa es que los Reyes no vayan a Ceuta ni a Melilla. Por ahora. Tanto peligro encierra esa ausencia que ojalá llueva en Madrid el 12-O. Celebrar la Fiesta Nacional de España bajo una ocupación del territorio nacional sería izar la bandera a media asta.
Y así surge la hipótesis más probable. Suena, además de cursi, raro lo de las fronteras y el enfoque 360. ¿Encierra un mensaje? Si así es será porque la Moncloa sabe como apuntarse el tanto.
Es una jugada que el ministro de la cosa exterior puede haber valorado durante su paseo por las calles de Nueva York. Brillante. El compromiso de España en todas sus fronteras con visión parecida a la de las moscas: enfoque 360. ¡Bravo! Los Reyes de España cierran el círculo, su cuadratura, y Moncloa se apunta un tanto mundial. Europa aclama al líder: de Helsinki, mejor de Rovaniemi, a Ceuta, o a Melilla, incluso, ya puestos, a Rabat.
No se lo tomen a broma y analicen el comunicado, cursi, pero efectivo. Sánchez no es Odiseo, pero es fecundo en ardides.
De Helsinki a Málaga es un vuelo de unas cuatro horas y media. O de Málaga a Helsinki. ¿¡Quién sabe!? De paisano, claro.

Ceuta espera.

Luego el Día de la Fiesta Nacional. ¿En paz?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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28 septiembre 2026

HOMENAJE DE TOLEDO AL COMANDANTE DE INFANTERÍA «FEDERICO ACEVEDO LABORDA» 25 DE SEPTIEMBRE 2O26 Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

Han pasado 83 años, pues fue en octubre de 1943 con solo 5 años, cuando llegué por primera vez a la ESCUELA CENTRAL DE EDUCACIÓN FÍSICA, vamos, la Escuela de Gimnasia de Toledo de toda la vida. Era el comienzo de su segunda época (1939-1960) y estaba mandada por el coronel de Infantería D. Ricardo Villalba Rubio.

Fueron los mejores años de mi vida, hasta que en 1957 por razones de estudio, tuve que marcharme a Zaragoza.

Antes de nada, quiero felicitar al Excelentísimo Ayuntamiento de Toledo  a través de su Concejalía de Deportes por la brillante iniciativa tomada al querer mantener en pie, después de más de 106 años, este gimnasio San Lázaro, y dedicárselo al comandante Acevedo profesor de la Escuela y pionero en popularizar el atletismo en la Ciudad Imperial.

También agradezco a la Federación y al Club Toledano de Atletismo, el haberme invitado como antiguo atleta  a ese acto. Sintiendo no haber podido asistir al mismo, hoy mando estas palabras, al cielo recordando a Federico y a Mari Carmen su mujer, a sus familiares y a todos los atletas toledanos que pasamos por sus manos. Aunque solo sea en mi pensamiento,  vuelvo a Toledo, la verdad es que estaba esperando volver, de haberlo logrado, otra vez el deporte nos hubiera juntado de nuevo.

Vivía en el pabellón N.º4 de la Escuela, frente al Nº10, el que años más tarde ocuparía la familia Acevedo, Jugaba, corría…todos los deportes me gustaban y por eso muy pronto me hice amigo de todos los profesores, de los alumnos de los diferentes cursos, de los soldados…

En 1966 obtuve el título de profesor de Educación Física, donde tuve la suerte de tener al comandante como profesor de atletismo, y para no aburriros más, contaros que en septiembre de 1988, como entrenador y jefe del equipo español de Pentatlón Moderno, participé en los Juegos Olímpicos de Seúl.

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En todos esos años siempre me parecieron que los dos buques insignias de la Escuela Central de Educación Física de Toledo  eran: el Gimnasio y la Pista de Atletismo.

La pista  en sus inicios  de ceniza con cuatro calles y 333 metros de cuerda,  se amplió más tarde  a seis, y desde junio de 2010 a ocho, ya con una cuerda de 400m, medidos como manda el reglamento a 30cm. del bordillo interior.

En  1974 se instaló el tartán azul, y hoy esta pista lleva el nombre de mi admirado Fernando Fernández Gaitán, con la calle n.º2  dedicada a otro gran atleta toledano, el que fuera doce veces internacional y campeón de España absoluto en 3.000 metros obstáculos, al maratoniano Ricardo Ortega Sánchez-Pinilla.

Paseando una tarde con Acevedo por los campos de deportes, ya estaba la pista con tartán,  por las escaleras de la tribuna bajamos a verlo de cerca, mi sorpresa fue cuando el comandante se quitó los zapatos y se puso a correr por la calle 8, me dijo que así  protegía las calles interiores que eran las más usadas.

El otro buque insignia era este  gimnasio de la costanilla de San Lázaro, la primera instalación deportiva que se creó en la Escuela en 1920, y que a partir de hoy llevará el nombre de “Federico Acevedo Laborda”,

El toledano comandante Acevedo fue el precursor del atletismo en la Ciudad Imperial,  entre otros de ahí salieron: Fernando Fernández Gaitán, Ricardo Ortega Sánchez-Pinilla, Jose María Isabel Gómez, Carlos Martín-Fuentes García, Martín Velasco Martín…, solo por citar a los atletas con mejores currículos atléticos. Soy consciente que faltan muchos, me falla la memoria, en mi descarga ¡que tengo ya mis años!. Todos ellos formaron parte de la primera hornada de grandes atletas toledanos que alcanzaría su punto álgido con el inigualable José Luis González.

Pero antes de todo esto, de lo que si me acuerdo, mi comandante, era cuando los domingos por la mañana, quedábamos una serie de chavales en una de las tres puertas de la Escuela, la de los campos de deportes, (las otras dos eran: la principal y la de los carros), y por ella pasábamos contigo a la pista de atletismo. Cada mañana la dedicábamos solo  a una disciplina, al final salía un ganador y el premio era el bote de ECO que siempre traías, un compuesto de cacao para tomarlo con leche en el desayuno. Para nosotros las siglas del bote las traducíamos como: “Esfuerzo y Coraje Organizado”.

Una de esas mañanas de domingo el comandante Acevedo la dedicó al salto de longitud, nos contó los diferentes estilos y nos confesó que su técnica preferida era la del tres y medio en el aire, mostrando su admiración por el “Príncipe Igor”. Como no acabábamos de ver a ningún príncipe volando por encima del foso de saltos de la pista, nos aclaró que se trataba de Igor Ter-Ovanesyan  atleta ucraniano, especializado en la prueba de salto de longitud, bronce en los Juegos de Roma y Tokio, con una marca de 8´05m.

Otro día lo empleamos en el lanzamiento de peso, la técnica única entonces era la lineal, y algo sobre ella nos dijo que todavía lo tengo presente. Se refería a la posición de partida agachado de espalda al lanzamiento, como la que adoptó tantos años nuestro capitán de la selección Manolo Martínez, que con un lanzamiento de 21´47m, quedó campeón mundial en pista cubierta y bronce olímpico en Atenas 2004,

—“El que se humilla será ensalzado”, nos decías.

Cuando hablamos de atletas famosos, siempre me acuerdo de la forma de correr de Fernando Fernández Gaitán y recuerdo la de un teniente del ejercito checoslovaco, la “locomotora humana” le llamaban, que la tenía parecida, y que en Helsinky, fue campeón olímpico  en 5.000, 10.000 y maratón. El comandante Acevedo acertó al escribir sobre él, que corría como un hombre que hubiera sido acuchillado en el corazón. Y es que contemplar una carrera de Zátopek o de Gaitán era vivir una angustia permanente, eso sí con un final feliz.

Después de su exitosa carrera deportiva, Fernández Gaitán dio un paso al frente en el ámbito político, siendo el primer concejal de Deportes de Toledo en la democracia.

En uno de los descansos, me contó Acevedo, que durante unos campeonatos, el ayudante le comentó al coronel de la Escuela  lo conveniente que era contar con su presencia en la inauguración, a lo que el coronel se negó por por las muchas obligaciones que ese día tenía. El ayudante volvió a insistir, esta vez solicitando su asistencia al día siguiente, el día de la clausura, y para ponérselo más fácil comentó que al menos presenciara la última prueba del campeonato, los 100m. lisos, a lo que el coronel contestó.

—“Bueno, ya que te empeñas, iré a la salida de esa prueba; pero no se si tendré tiempo para quedarme y ver el final de la misma”.

Al final el coronel aguantó los once o doce segundos de aquellos cien metros, pronunció unas palabras en la clausura de los campeonatos, estuvo en el arriado de las banderas, saludó a todos los jefes de delegación, felicitó a todos los vencedores y fue uno de los últimos en ausentarse de la pista de ceniza.

Por todo esto, cuando vuelvo a Toledo, la nostalgia y la memoria me devuelven aquellos años y aquellos amigos, en clave poética, y disfruto recorriendo los lugares en los que pasé la niñez, y donde más tarde, descubrí los colores y las emociones de la adolescencia. Siempre que vuelvo, y después de visitar las tumbas de mi familia, me acerco a esta puerta principal del gimnasio, y a partir de hoy al contemplar la placa con tu nombre mi comandante, me acordaré cuando nos acercábamos por acá, sobre todo las noches de verano, para oír los toques de silencio, primero el de nuestro vecino del Regimiento Ciclista Cantabria Nº39, acabado con su contraseña: “Ya tenemos bicicletas” y que rápidamente era contestado a este lado de la Costanilla de San Lázaro con el toque de  la Escuela acabado con la suya: “Fuerza y agilidad”.

No, las cosas no son como hoy las veo, sino como las recuerdo, y  aunque tenga que envolver estas palabras, ¿por que no?, en el celofán de la complacencia, se que no seré fiel a la realidad pues, aún queriendo contar las cosas como fueron, siempre acabo contándolas como las recuerdo, y no es lo mismo, pues el pasado nunca se cura.

Feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertí cuando ya se me habían escapado entre los dedos. Pero mis amigos seguís siendo los de siempre y estáis donde siempre habéis estado, un poco más viejos, un poco más sabios pero igual de imprescindibles.

En palabras de uno de esos atletas, con este acto se reparará parte del olvido al que ha estado sometido estos años: Acevedo y la Escuela de Gimnasia,  recobrando la verdadera memoria histórica, no la que algunos nos intentan colar a costa de los pelos y barbas  sin cuidar.

 

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Mi comandante  dicen que cuando uno se muere, se muere solo, pero tus amigos estamos tocados, y te resucitamos a menudo en nuestra memoria, cosa que nos resulta fácil, porque tu vida fue una parte muy importante de la nuestra.

Querido entrenador, querido profesor, mi querido comandante, mi respetado Coronel…. te recuerdo que no es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja, y te aseguro que:

—“La ceniza y el tartán que pisamos vivió un día!”

¡Oh comandante, mi comandante!

Gracias por todo.

¡Nunca te olvidaré!.

Ángel Cerdido Peñalver Coronel de Caballería ®

Zaragoza  20 de septiembre 2026.

Blog: generaldavila.com

«MELILLA Y SU LEGIÓN. 105 AÑOS FORMANDO BANDERA». Ceuta, Melilla, España… Documental de Radiotelevisión Melilla

Sebastián Alarcón, presidente de Radiotelevisión Melilla, la Televisión Pública de la Ciudad se nos ha dirigido para poner a disposición de todos un documental sobre «Melilla y La Legión» que fue estrenado recientemente en aquella televisión pública.

Un documental basado en el vínculo generado entre esta admirada y querida unidad del Ejército Español y el pueblo, no solo el de Melilla, también el de Ceuta y el del resto de España.
Un documento sin sesgo alguno, que en las circunstancias actuales sólo pretende ensalzar los valores que vinculan a España con su pueblo y las Fuerzas Armadas.
Ahí lo tienen ustedes para mayor gloria de España y sus bellas ciudades: Melilla y Ceuta.

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

Mi Canal de YouTube. ¿NOS ATACA PUTIN? General Dávila

EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA. La guerra por dentro. General Dávila

Desde el Canal de YouTube. Ceuta y la Legión. General Dávila

LA VISITA DEL REY A CEUTA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde hace algún tiempo he señalado este mes de octubre como «marco de proximidad» para que se lleve a cabo la visita anunciada del Rey de España a Ceuta y Melilla. Nada más producirse la sospechosa invasión a Ceuta apunté que era obligada la presencia de S.M. el Rey en la ocupada ciudad autónoma, una urgente necesidad, para mantener la integridad territorial violentada desde Marruecos. No son necesarias muchas explicaciones, es ya un clamor, Ceuta y España están expectantes. Hablemos de ello.

Cuando una posición es atacada no se arría bandera ni de día ni de noche.  La españolidad hay que demostrarla siempre, pero hay situaciones que exigen hacerlo de manera enérgica, casi ostentosa, sin miedo, con grandeza, hasta amenazante para aquel que nos ataca o simplemente lo intenta.

El símbolo, el gesto, lo es todo, incluso tiene más valor que la defensa física ya que manifiesta la voluntad de vencer algo que si no se demuestra está ausente. Es ahora el momento de mantener izada la bandera de España o no lo haremos nunca más. Prevenir, vigilar y disuadir se lleva a cabo con el gesto de quien representa esa unidad, bien sea la Bandera de España o el Rey como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas a las que la Constitución obliga de manera incontestable y hasta exigente en su Título Preliminar artículo 8. 1.

No es una declaración de guerra -algo con lo que sí el agresor amenaza ya que sabe que es imposición de Ley defender Ceuta, Melilla o cualquier rincón de España hasta con la vida si necesario fuere-, sino una firme voluntad de mantener la unidad de España y demostrar que Ceuta forma parte del juramento que hicimos besando la Bandera, símbolo máximo de la unidad y defensa de la integridad territorial de la nación. No hay criterio militarista en estas palabras, sino constitucional con el refrendo del clamor del pueblo ceutí y el de una gran mayoría de españoles. Solo falta a lista el Gobierno.

El Rey con Su presencia en Ceuta, como Rey de todos los españoles, como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, enviaría el cada vez más reclamado mensaje en el que se fundamenta la Constitución: la unidad de España.

Todo ello, sin alharacas ni pretensiones de crear enfrentamientos, como mandato y obligación constitucional, símbolo que resume todo el contenido de nuestro ordenamiento. Repito: la Constitución se fundamenta en la unidad de España, ahora atacada en su soberanía e integridad. ¿Lo ocurrido en Ceuta cómo lo definimos? Según el presidente del Gobierno: «Violación y ataque a la integridad territorial de España» además de repetir que se emplearían «todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad en Ceuta.»  ¿Se ha hecho? ¿Han cumplido todos con su deber?

Sí lo hizo el Rey el 3 de octubre de 2017 cuando se pretendía dar un golpe de Estado en Cataluña. A pesar de qye luego vino el indulto y la amnistía.

¡Cuidado! ¿Estará el enemigo dentro?

Ceuta necesita apoyo, material y moral; este último sobre todos los demás.

¿A qué esperamos? Sin duda a un acuerdo entre la Moncloa y la Casa del Rey, algo que entendemos, pero no asumimos como una subordinación del Rey al Gobierno, ni como una cuestión de partido, ni siquiera como una prudencia en política exterior, sino más bien como una anormalidad constitucional de un Gobierno que pretende asumir las competencias del Rey, sus derechos, que los tiene, junto a su libertad de acción en aquello que es moderación y arbitraje.

El Rey espera, larga espera. Ceuta y toda España también. Sobran razones que justifican la impaciencia de todos los ceutíes, de sentirse abandonados y en manos de una política de concesión para evitar que se altere el Rey de Marruecos. Eso es entregar la plaza. La normalidad constitucional no puede mantenerse cuando hay lugares de España en continua amenaza y en los que su población no disfruta de los derechos y deberes del conjunto de los españoles. Ser español debe ser estar en igualdad de condiciones, de todo tipo, en el norte, sur, este, oeste o archipiélagos. No es así. Hay limitaciones, amenazas a la integridad territorial, incluso es arriesgado mostrar tu españolidad. Ceuta, Melilla, exigen un cambio profundo en la economía, diplomacia y despliegue militar. Una política de españolidad exigible a un Gobierno que parece haber entregado las llaves del sur de España a uno y otro lado del Estrecho.

Es urgente izar en Ceuta la bandera, que el Rey de España haga acto de presencia, mantener una absoluta normalidad constitucional para evitar que su frontera terrestre, aguas territoriales y espacio aéreo sean una continua amenaza a expensas del humor del majzén.

Un acto, la presencia del Rey, que va más allá de lo simbólico y que cada día que pasa y se retrasa pierde oportunidad, como una bandera descolorida.

Los actos del Rey deben estar normalmente refrendados por el Gobierno, siempre en aquellos formalizados dentro de su competencia, pero no está el Rey subordinado al Ejecutivo, sino que la moderación y arbitraje constitucional le permite aconsejar y advertir al Gobierno sin tener por qué identificarse  con sus propósitos y objetivos. Es muy libre el Rey de programar su agenda, sus viajes o audiencias, así como dejarse aconsejar por quien estime oportuno. Irresponsable; dicen sin entender su significado.

¿Subordinado? ¿Secuestrado?

Además el Rey cuenta con un amplio margen de maniobra con los comunicados de la Casa del Rey y la inteligencia y moderación de sus componentes.

Un lenguaje Real de siglos ha sido el de los gestos. Ceuta lo demanda.

Ceuta es España.

Hasta ahora todo queda claro. Hay razones, quizá obligaciones, pero ¿quién limita la voluntad del Rey, sus pasos sus gestos y sus deseos? El Rey Felipe los ha tenido con Ceuta. Recibió de inmediato en audiencia a su presidente. También se ha reunido (más de lo que creemos) con el presidente del Gobierno y ha estado informado puntualmente de hasta los más mínimos detalles. Mandó avisos de apoyo y prometió (promesa Real) ir a Ceuta y Melilla. Asumió el informe d el mando Operativo en una reunión en Zarzuela con los responsables de la Defensa militar de Ceuta.

Todo esto no es suficiente.

Falta Su presencia.  Parece que ya hay fecha. Nadie la conoce con precisión.

En mis deseos de que esa visita se produjese lo antes posible analicé el calendario -siempre envía señales como la sibila de Cumas- con la intención de adivinar qué día se producirá. Octubre es un mes de transición, cuando el Sol se agacha y obliga a bajar la vista a la vez que huyes de sus alargadas sombras que vaticinan la desnudez de la naturaleza.

Puse una fecha tope como referencia que me indicaba la oportunidad de hacerlo antes del 12 de octubre Día de la Fiesta Nacional. No se puede ni se debe celebrar ese día con una ciudad española ocupada y amenazada.

Además el Rey se someterá a una exposición pública en el desfile lo que hay que tener en cuenta, con frialdad, pero con visión de Estado.

Octubre de 2017 fue el mes en el que el Rey tuvo el gesto más destacado de Su reinado: el discurso que pronunció el 3 de octubre ante el golpe de Estado en Cataluña.

«Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común […] mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España». Se repite. Está en peligro la unidad y permanencia de España. Hemos asistido a un ataque a la integridad territorial y el riesgo sigue latente.

Es obvio que la fecha del 1 de octubre está borrada del calendario.

Por tanto, parece inminente la visita.

Ya no es cuestión de adivinar la fecha ni de atender a componendas en un diálogo para el acuerdo inentendible para el conjunto.

Es cuestión de fijar el día y la hora de la unidad definitiva de España.

Hay que estar en Ceuta, no se puede abandonar la plaza.

España, Ceuta, esperan desesperadamente.

«Y son, en el furor que nos agita,

trueno y rayo la voz; el arte, espada;

la ciencia, ariete; tempestad la idea»

(Núñez de Arce)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 septiembre 2026

 

A CEUTA: CUNA DE LA LEGIÓN. EN SU 106 ANIVERSARIO FUNDACIONAL. EL CAMINO DE LOS CABALLEROS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

EL CAMINO DE LOS CABALLEROS

Redactado por nuestro fundador en carta dirigida al caballero alumno del Arma de Infantería, Marcial Sánchez- Barcaiztegui Gil de Sola y recogida en el libro del general Carlos de Silva.

Fue con motivo de que este alumno solicitara su ingreso en la Legión, cuando el coronel fundador le respondió con una carta que se convirtió en jalón y jornada del Camino de los Caballeros. Al dedicar este artículo al ‹‹Camino Legionario››, no descubro nada ni esa es mi intención. Solo pretendo divulgar lo más sagrado de la Legión. En cabeza están sus muertos, sus desaparecidos y heridos, héroes, reconocidos o no, incógnitos todos en un solo nombre: La Legión. Le sigue el Credo, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Y el Camino de los Caballeros, por donde todo legionario ha andado en su vida de sacrificio rendida al honor y al heroísmo. En esa labor de divulgación hoy quiero recordar las palabras del teniente coronel Millán-Astray a los cadetes de la Infantería española el 13 de diciembre de 1937 exponiéndoles la trayectoria a seguir por los que quieren abrazar ‹‹El Camino de los Caballeros››, el de los legionarios.

‹‹El Honor es: El cumplimiento del deber, es la honra, el mantener la palabra dada, la lealtad al jefe y al amigo, es el espíritu de sacrificio o renunciamiento del propio bien a favor ajeno, es generosidad. El honor es el aroma más puro y más fragante de la vida. ¡Infeliz de aquel que perdió su honor!

El Valor es: La condición esencial del soldado. Todos sentís lo que es el valor, todos lo tenéis en alto grado, la prueba: Que estáis aquí, de donde venís y a donde vais. Valor es cumplir, cueste lo que cueste, con el deber que nos impone la conciencia, la obediencia.

Las manifestaciones del valor son: la ecuanimidad, la bravura y el heroísmo.

La Ecuanimidad es: la serenidad ante el trastorno o el peligro, no exaltarse demasiado con la suerte, ni deprimirse con la desgracia: no temer al  enemigo  porque sea mucho, ni despreciarlo porque sea poco. El valor no ha de ejercerse más que para nobles actos; nada hay más ridículo que el valiente de oficio, el jactancioso de su valor o el que lo saca a relucir apresuradamente, con sus compañeros o con las otras personas, en los naturales razonamientos de la vida social. Ecuanimidad es aguantar, y aguantar es: Aguantar lo inaguantable, lo demás no es aguantar -dice el Samuray japonés-. Tenedlo esto muy presente, no lo olvidéis nunca: Aguantar lo inaguantable.

La Bravura: Que es el valor, ha de ser consciente. El que es bravo, al darse cuenta del peligro reflexiona brevemente y toma la decisión de arrostrarlo y de vencerlo, y la lleva a cabo a pesar de todos los riesgos y si es preciso, llegando hasta a sacrificar la vida. Bravura impetuosa para atacar, bravura tenaz para resistir.

El Heroísmo: Es el valor sublime, hombres valerosos hay muchos. Todos vosotros lo sois, y lo sabéis, pero el héroe no lo es a sabiendas, son los demás los que se lo reconocen, porque el héroe cree que no hizo más que cumplir su deber con honor y con valor, sin pensar que había llegado a las alturas, casi inaccesibles, del heroísmo. La virtud inseparable del héroe es: la modestia.

Las acciones valerosas  se han de llevar a cabo con firmeza de voluntad para mantenerse sin decaer ante la dificultad, con energía que es la fuerza para dominar y vencer la resistencia y llegado el momento decisivo y si es preciso, con ímpetu que es la violencia: Firmeza de voluntad, energía e ímpetu, son condiciones necesarias al valor.

La Cortesía: Es dominar nuestros instintos, nuestras pasiones o nuestros caprichos, en aras de la comodidad y del bienestar ajenos. La cortesía va siempre acompañada de la afabilidad y la sonrisa. Una franca y sencilla sonrisa, en todos los casos y principalmente ante las contrariedades, es la más elegante manifestación  de la cortesía que huye del empaque y del amaneramiento empalagoso. Cortesía es no darse importancia, ni hablar, aún cuando sea con inferiores, en tono campanudo y sentencioso, es una palabra: sencillez; lo contrario es fatuidad.

La cortesía la ofrecemos hasta a nuestros enemigos, ya que: lo cortés no quita lo valiente, según nos dicta nuestro castizo aforismo.

La Patria: ¡Cadetes! La Patria es: ¡El amor que lleváis inundando vuestras almas! ¡A qué voy a pretender daros una definición! Es imposible definir por completo como se ama a la mujer amada. ¿Quién abarca a decir todo lo que se siente por su madre, por su mujer, o por la prometida, virginal y también enamorada? Eso y aún más es la Patria, en su amor se mezclan y confunden en un solo amor: el amor a Dios, el amor a la madre, el amor a la esposa y a los hijos. ¿Sabéis, Cadetes, por qué salisteis a luchar, por qué  habéis sufrido, por qué estáis dispuestos a sufrir, a padecer, a morir gozosos si es preciso? Por ella, por la Patria: por España; por la que querían que negase a Dios, por la que querían vender al extranjero ateo y sin honor, por la que es la dama de vuestros pensamientos, tan bella, tan pura y virginal, tan grande, que después de ella, no hay más que: el Cielo. ¡Vivir para la Patria, morir por la Patria!›› (General Millán-Astray. Fundador de la Legión).

Poco queda por decir. Una lección de vida y amor a España y a la Legión. No existiría la Legión sin un amor tan grande, sin una sensibilidad tan inteligente, sin que un hombre tan clarividente y noble la hubiese creado.

No existiría España sin hombres decididos y amantes de su idea de grandeza hasta el final, hasta dar la vida por ello. Creadores y seguidores de la obra colosal de la historia desde la sencillez y el amor. Voluntades firmes dispuestas al sacrificio con Honor, Valor, Caballerosidad y Amor. Eso es todo. Es el Camino de los Caballeros, ciento seis años de historia legionaria. Los que todavía caminamos y somos aprendices, junto a los que están a punto de llegar, tenemos una tarea pendiente. Solo acabamos de empezar. Si no estás atento el camino no te lleva a ninguna parte. Cumple con tu deber. Ama a España hasta sus últimas consecuencias. Repasa la historia legionaria, la de sus humildes legionarios, reza y cumple su Credo. Te llevará al cielo donde te espera el Cristo Legionario, el de la Buena Muerte. Es el verdadero sentido de El Camino de los Caballeros.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)