Ha fracasado el programa FACS. El futuro Sistema Aéreo de Combate europeo (FACS) ha estallado cuando lo manipulaban Francia y Alemania. Han cancelado el proyecto.
Miles de millones al viento. Esa es la defensa de Europa. Airbus. D&S.Thales Group. Indra Sistemas y Dassault Aviation. ¿Alguien da más? Pues sí. Pasen y vean.
«Usted no ha sido capaz de comprometer los recursos que la nación necesita». Así se expresaba el secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, en su carta de dimisión remitida al primer ministro Keir Starmer ya que según dice «el plan de inversión en defensa se queda muy corto respecto a lo que se requiere para la defensa y el país en este momento».
La industria de las armas no entiende de Europa o Europa no se entiende ella misma. En la mesa del momento de la indefensión de Europa se sienta de un lado la diplomacia del otro las armas y enfrente la historia. Debajo de la mesa solo el interés no compartido, alejados por la distancia y por las amenazas, por la incomprensión de unos riesgos que no parecen entender su lugar en la geografía, la economía; que acaban siendo pura ideología.
En una alianza que se constituya como un sistema defensivo moderno aportar dinero en conjunto, una cifra que tenga como referente el PIB, es anticuado e irreal. Es necesario cambiar de modelo y llevar a cabo un planeamiento con hipótesis creíbles, consensuadas, realizables, y que cada nación aporte el esfuerzo adecuado de acuerdo con la misión asignada, la que le corresponde dentro de la Defensa compartida, dentro de sus posibilidades, siempre apoyadas por los más fuertes. Desde la disuasión nuclear hasta el último pelotón desplegado debe todo estar estudiado y compartido en un esquema combinado de capacidades revisadas cada cierto tiempo y actualizadas de acuerdo con la situación. Lo militar no debe de esperar a las cambiantes políticas y someterse a los intereses económicos individuales de cada nación. Podemos encontrarnos con que hemos llegado tarde. Nunca sabemos cuando será el momento o la hora. Para ello hay que partir de unas bases que asume cualquier sistema defensivo: tener una idea común, hombres que la defiendan y armas que la soporten ante cualquier ataque de un enemigo o de una catástrofe natural.
Llegada la hora, la única Defensa será la unidad y si no la ha habido antes ya será tarde. ¿Lo recuerdan?
Nos vemos abocados a seguir, como entonces, asumiendo que nuestra única Defensa está en EE.UU y en su disuasión nuclear. De esto estamos, a día de hoy, todos convencidos. Por eso dormitamos bajo una sombra que cada vez es menor.
La próxima cumbre de la OTAN se realizará el 7 y 8 de julio en Ankara y ya se oyen voces de radical cambio.
Los contactos previos son poco esperanzadores. Hay como vemos desunión, criterios parciales y poco solidarios, las armas como negocio más que como Defensa compartida. Solo se alza como protagonista Turquía y desde su capital ya está posicionándose para el nuevo reparto de poder militar en Europa que tendrá que descansar en sus capacidades. Turquía es un referente en productos militares de excelente calidad en el sector terrestre, marítimo, aéreo, drones e inteligencia artificial. Además de tener un Ejército con espíritu de combate y estar preparada para la guerra.
La OTAN ya no responde a las necesidades actuales. Cumplió su misión que ya nada tiene que ver con lo que vivimos.
Los proyectos militares en Europa son irrealizables, largos, engañosos, atrasados, que dan mucho juego durante un tiempo, pero luego cuando se ponen en manos militares resulta que están anticuados.
España no está lejos de esta situación. Convertir las amenazas en un negocio. Nadie habla de las armas, solo en algunos cursos de verano con personajes bien elegidos que responden a la voz de su amo. Nunca se piden cuentas sobre nuestra industria y por qué los años de abandono para lo doméstico, el fracaso en los proyectos con la consiguiente repercusión en la seguridad de las de las tropas, la falta de mantenimiento de equipos e instalaciones. El abandono de nuestros soldados cuando se acaba su compromiso.
Turquía destaca como avanzadilla en industria para la guerra, de todo tipo, su lugar es clave en la geografía de la guerra y para la paz del futuro.
Se la escuchará a las puertas del Mediterráneo, del mar Negro, en las fronteras con Irán, Irak, Siria. Su voz retumbará por todo el Atlántico y el vínculo empezará a girar sobre parámetros muy distintos y distantes de aquellos del final de la II Guerra Mundial.
El mundo es otro y la OTAN ya no es nada.
«No podemos permitirnos perder más tiempo». Es lo único cierto que he podido escuchar.
Quizá ya lleguemos tarde.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
12 junio 2026





















