EL 716, EL CRISTO DE LOS PÍNFANOS Casi un cuento de Navidad General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Cristo de los Pínfanos El 716

Ahora las cosas son diferentes. Para ayudar a los huérfanos de militares, que de por sí ya sufren un gran trauma en su vida con la pérdida de su progenitor, el Patronato de Huérfanos ya no les ofrece un colegio donde seguir sus estudios, muchas veces lejos del hogar familiar. En la actualidad, les ayuda mediante unas prestaciones económicas según los estudios que cursan y sus vicisitudes personales. Pero durante muchos, muchísimos años, se les ofrecía ingresar como alumnos, normalmente internos, en colegios de huérfanos adquiridos y mantenidos con las aportaciones de todos los militares y alguna que otra donación o subvención de egregios benefactores.

En aquellos colegios los huérfanos aprendían a convivir fuera de sus hogares y establecían unos especiales vínculos de amistad, muchos delos cuales perduran años y años tras su permanencia en los colegios. A los huérfanos se les conocía cariñosamente con el apelativo de “pínfanos”, nombre de larga tradición en el Ejército, que probablemente tenga su origen en aquellos “educandos de banda” que por ser tan jóvenes, se les asignaba el más ligero de los instrumentos que acompañaban a las unidades militares. Sea como fuere, el número de “pínfanos” afortunadamente fue disminuyendo después de nuestra guerra, por lo que los colegios de huérfanos admitieron también a hijos de militares cuyos padres no habían fallecido. A estos últimos se les conocía como “aspirinos” porque de alguna forma aspiraban a ser pínfanos”. A los pínfanos el patronato les sufragaba los gastos escolares, los de manutención y alojamiento, mientras que a los aspirinos lo hacían sus padres. Esa era la única diferencia por lo que a la convivencia y el trato se refiere.

Ya imaginarán que estos colegios eran más bien parcos en medios, pero flotaba en ellos una suerte de solidaridad nacida de la propia necesidad y de esos vínculos de amistad que se crean cuando uno es joven y del denominador común de haber perdido a tu progenitor. Una prueba buena prueba de ello es esta entrañable historia que le voy a relatar brevemente.

Sitúense en los años sesenta del siglo pasado,en el colegio de huérfanos de Carabanchel Alto, entonces un barrio en la más absoluta periferia de Madrid. Allí se preparaba a alumnos para ingresar en la Academia General Militar (yo mismo me preparé en aquel colegio),  pero también funcionaba como colegio mayor para chicos que cursaban en Madrid estudios universitarios. A la madre de uno de los pínfanos le detectaron una grave enfermedad. Bueno, entonces las cosas no eran  como ahora que todo el mundo tiene seguridad social, ISFAS u otros sistemas de asistencia sanitaria. Entonces había sanidad privada o beneficencia. Los militares nos beneficiábamos de la sanidad militar, pero tenía unos recursos muy limitados.

El caso es que a la madre de este chico, la sanidad le cubría la operación que requería, pero no el tratamiento posterior, y este era costosísimo. Unas 30.000 pesetas de la época, cantidad muy respetable, que podría equivaler al sueldo de tres meses de un oficial. Una barbaridad para una viuda que vivía modestamente de su pensión de viudedad y de las ayudas que le proporcionaba el Patronato de Huérfanos del Ejército.

El huérfano en cuestión, abrumado por la triste noticia la comentó con sus más allegados y éstos lo hicieron con el resto. La noticia corrió como la pólvora. Los “choetanos” (alumnos del colegio de huérfanos de oficiales del ejército, pero que acogía igualmente alumnos hijos de suboficiales o de tropa) se movilizaron.  Se hicieron colectas, rifas. Se lo comunicaron al resto de colegios de huérfanos de la Armada, de la Guardia Civil y de la Policía. Se las ingeniaron para vender como chatarra viejas literas, armarios, mobiliario inservible y qué se yo cuantas más cosas hicieron para socorrer a la madre enferma del compañero.

Y al cabo reunieron unas 28. 000 pesetas que con modestia pero con orgullo ofrecieron a su compañero. Pero para entonces, su madre había conseguido la suma necesitada de otras instituciones, por lo que eldinero recaudado ya no era necesario y el chico con toda honestidad y agradecimiento así se lo hizo saber a sus compañeros.

Se plantearon entonces qué hacer con la suma recogida, y aquí surgieron todo tipo de iniciativas:– “Lo devolvemos a los que lo han aportado”– , dijeron unos.– Pero claro, no era fácil identificar a todos los donantes ni las cantidades que cada uno había entregado. – “Pues montamos un guateque”-, dijeron otros, para celebrar el éxito de la intervención y recuperación de la señora. Y alguna otra ocurrencia surgiría.

Medió entonces el capellán del colegio, el Padre Cuevas.Un antiguo militar que tras haber combatido en la guerra y haber sido condecorado con la Medalla Militar Individual (la cruz más importante de las Fuerzas Armadas Españolas, tras la Cruz Laureada de San Fernando) había colgado el uniforme y abrazado los hábitos. El Padre Cuevas les invitó a que con el dinero recaudado y como agradecimiento al Supremo Hacedor por lo que todos consideraban casi un milagro, compraran un Cristo para la capilla, pues la del modesto colegio carecía de uno. Y así lo hicieron. Adquirieron una talla de Cristo, de notable tamaño y muy lograda expresión. Cuando lo estaban colocando en la pared de la iglesia, a uno de ellos se le ocurrió  preguntar:

  • ¿Vosotros qué creéis.”Éste” será pínfano o aspirino?
  • -“Está muy claro.Si su padre está ya en la gloria, debe de ser un pínfano – respondió otro.
  • “Pues si es un pínfano debe tener un número”- medió un tercero.

En efecto, todos los alumnos del colegio teníamos asignado un número que nos identificaba para muchas cosas, entre otras, para identificar las prendas de ropa que entregábamos los viernes para la lavandería.

Dicho y hecho, fueron a administración y vieron el último número asignado a un alumno: el 715.Así es que al Cristo le correspondía el número siguiente: el 716. De esta manera, aquel cristo además de ser bautizado como “el Cristo de los Pínfanos” en adelante se le ha conocido también como el “716”

Desde entonces año tras año y mientras el colegio estuvo abierto, los alumnos que pasábamos por la aulas del CHOE de cuando en cuando acudíamos a la capilla para pedir la intercesión del “Cristo de los Pínfanos, el 716”, prometiéndole que si ingresábamos le ofreceríamos nuestros cordones de cadete.

 

Emblema de la Asociación de Huérfanos del Ejército

Algunos años después, el colegio se cerró. Ya no era necesario porque como digo, había disminuido sustancialmente el número de huérfanos. Fue transferido al Instituto Politécnico del Ejército, luego a otra unidad militar y la pista del cristo se perdió. En medio de tantos cambios, nadie reparó en la titularidad del “Cristo de los Pínfanos”, hasta que, la Asociación de Huérfanos del Ejército, una hermandad que aglutina a muchos de los huérfanos y huérfanas del Ejército que han pasado por sus diferentes colegios de  dio con él. Hoy en día, tras no pocas vicisitudes, esta entrañable talla está debidamente colocada en la entrada de la capilla de la Residencia Logística San Fernando, el antiguo Colegio de Huérfanos de Carabanchel Bajo.Junto a ella, un cuadro con los cordones de cadete que algunos viejos “choetanos” hemos ido ofreciéndole como agradecimiento y recuerdode nuestro paso por aquellos colegios, cuyo recuerdo está entrañablemente unido a los sones del “Viejo Trapillo” el himno del colegio, que rememoraba el uniforme de faena con que nos vestíamos, todos por igual, pínfanos y aspirinos, en el colegio y que rezaba más o menos así:

 

Viejo trapillo, mi mejor compañero

pronto presiento que te voy a dejar

un uniforme más fardón y elegante

Me espera en el Pilar.

……………………………………………..

Siento en mi pecho ostentar los cordones

de la Academia General Militar

cuando con ellos me presente a mi madre

¡Cómo voy a fardar!

 

El 716 con los cordones de sus Cadetes

Una bonita historia que creo merece la pena ser recordada y que he querido compartir con vds, amables lectores, ahora que se acercan esas fechas tan entrañables: La Navidad.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Número1327del CHOE ALTO

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13 diciembre 2017

IRAK: FIN DE LA GUERRA. SANGRE ESPAÑOLA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Irak. Fin de la Guerra

Nadie se acuerda ni dará las gracias. Tampoco pedirán disculpas. Ni aquel presidente ni el que, sin saber sabiendo, ministraba la Defensa. Los errores quedan sellados en los historiales… y en las conciencias.

«Nuestras fuerzas se han hecho con el control total de las fronteras con Siria». Con estas palabras, el primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, anunciaba el fin de la guerra internacional contra el Estado Islámico en Irak, la más costosa y mortífera en el país desde la caída de Sadam Husein. No es lo de ahora algo distinto. Es lo mismo, su continuación.

Ahora llega la paz de aquella guerra: la que inició Sadam y no otros… Pero la verdad es para los hombres un motivo sumamente débil, de aquí que exista siempre una gran diferencia  entre conocerla y estar dispuesto a aplicarla, saberla y ser capaz de ponerla en práctica.

Después de tantos años no hay documento que certifique la paz. Nunca firma el traidor que esconde su rostro en la batalla y asesina en su propia retaguardia. Pero la declaración formal es necesaria para la moral de victoria de un pueblo en el que la guerra lleva ocultando sus amaneceres hace ya demasiado tiempo. Sus soldados necesitan sentirse victoriosos: «Los últimos terroristas en Irak han sido eliminados hoy». Declaraba el ministro de Defensa iraquí, sabiendo que aún queda una larga lucha militar y policial. También cultural y de reconstrucción del territorio; aunque más largo y duro será enfrentarse a recomponer los odios y lamentos del alma.

Una paz que nos trae muchos recuerdos. ¿Quién debe querer más la paz sino el que de la guerra puede recibir más daño?

Soldados españoles adiestran al Ejército Iraquí

Irak es un mal recuerdo, aunque queramos olvidar aquello. Sí, la precipitada e irresponsable retirada del 2004. Allí seguimos, pero eso se incluye en el olvido. Mejor no recordar. Irak sigue siendo el sello del sacrificio, del riesgo y cumplimiento del deber, guste o no guste, un nombre maldito que dejó al descubierto lo peor del ser humano dedicado a los menesteres de una indecente política.

No hubo agradecimiento, entonces, para aquellos soldados sometidos a un innecesario riesgo por la precipitada y oportunista orden de retirada.

Pero volvieron a Irak. Era necesario combatir por la paz.  Siguen nuestros soldados, en Besmayah, entrenando y formando a las Fuerzas Armadas iraquíes en el combate, en la guerra.

Hoy se anuncia la victoria y la paz. Allí ha quedado derramada sangre española. También ha quedado nuestro carácter, nuestra forma de ser, el espíritu del soldado español.

De aquella sangre nació esta paz. Rosas rojas que se mezclarán ya para siempre entre sollozos y recuerdos imborrables. Es nuestro deber, y el de todos los españoles de bien, recordar a aquellos que dieron su vida por esta paz que hoy se logra.

Capitán de Navío Manuel Martín-Oar.

Sargento primero del EA. José Antonio Bernal Gómez.

Sargento del ET. Luis Puga Gándara

Alberto Martínez González, comandante de Caballería del Ejército de Tierra; Carlos Baró Ollero, comandante de Infantería del Ejército de Tierra; José Merino Olivera, comandante de Infantería del Ejército de Tierra; José Carlos Rodríguez Pérez, comandante de Infantería del Ejército de Tierra; José Lucas Egea, brigada de Caballería del Ejército de Tierra; Alfonso Vega Calvo, brigada de Infantería Ligera del Ejército de Tierra; Luis Ignacio Zanón Tarazona, sargento primero radiotelegrafista del Ejército del Aire.

Comandante de la GC. Gonzalo Pérez García.

¡Presentes!

Legionarios españoles marchan a Irak

Ahora, cuando se firma la paz, llegan a Irak los legionarios, los mismos soldados que precipitadamente, con irresponsabilidad, fueron retirados.

Volvieron y vuelven. 350 soldados procedentes en su mayoría de la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de la Legión y de distintas unidades de Tierra y Aire, además de una unidad de la Guardia Civil.

Sin los soldados, una coalición de 74 países, también españoles, nunca hubiese sido posible la paz.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 diciembre 2017

 

 

 

 

¿POR LLEVAR TIRANTES CON LA BANDERA DE ESPAÑA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

“Atacan a un hombre por llevar tirantes con la bandera española y lo dejan en muerte cerebral”. Esa es la fría noticia. Con escaso eco mediático. Vayan ustedes a saber por qué. El caso es que es un hecho grave y con derivadas de alto riesgo.

Los cobardes abundan cada vez más y pretenden elevar su cobardía a virtud. Para ello se juntan, atacan en grupo, siempre por la espalda que es donde se reconocen. Solo dan la cara ante las indefensas retaguardias. Este ataque es una prueba de su valor. Dos contra uno y por la espalda. Son el reverso de la cara, la retaguardia; que descansa en el lecho de la alcantarilla. Luego la hazaña la pregonan desde su infectado cubil. El miedo les hermana y son muchos los cobardes que se unen ya bajo el terror de su formación. Empieza a preocupar la situación cuando se confunden el odio y la agresión con una pelea callejera o un asunto de ajuste de cuentas. Empieza a preocupar cuando detrás hay algo más que una riña o pelea. Si hay algo de lo que hay que protegerse es del odio, y más del cobarde.

Esto de las banderas no es ninguna broma. Los gongs de los tambores, las banderas y los estandartes tiene una poderosa razón de ser. Mientras la bandera está enhiesta en medio de la niebla y el humo de la batalla es señal que seguimos luchando y no va a ser fácil vencernos. ¡Ay!, de quien osa mancillar la bandera. Se defiende con la vida. Hasta sin brazos, con los dientes la sostendremos.

La espesa niebla no permite distinguir bien entre amigos y enemigos. Las formaciones de cobardes lo saben. Van a por lo que nos une e identifica: la bandera. El enemigo avanza a tu lado y aprovecha cualquier descuido para asestarte su traición. Por sus frutos los conoceréis.

Conoce al enemigo y conócete a ti mismo. No abandones nunca la guardia.

<<Cuando el mundo está en paz, un hombre de bien mantiene su espada al alcance de la mano>> (Sunzi- El Arte de la Guerra).

Elevamos hoy nuestra plegaria por el alma de Víctor Láinez asesinado en Zaragoza por llevar tirantes con la bandera de España. Cuesta trabajo creerlo. No confundamos una pelea callejera que termina en tragedia con la tragedia del odio de los cobardes.

Sin dejarse llevar por la ira hay que defender lo que nos une y estar vigilantes. Sin miedo, con prudencia, sin odio.

<<La técnica de la dominación consiste en actuar de suerte que nadie pueda perturbar a la nación y no en esperar que ningún enemigo venga a causar problemas. El país que erige sus instituciones civiles en la esperanza de que nadie les cause perjuicio alguno perecerá, mientras que aquel que establezca las leyes de modo que nadie ose ponerlas en peligro emergerá floreciente>> (Han Feizi xin jiao zhu).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 diciembre 2017

 

 

Antiguo Caballero Legionario apaleado por la espalda. LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

 

 

 

Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r)

La triste noticia, propiciada por un tuit de “Joven europeo”  sale hoy, 12 de diciembre,  a un medio digital a los cuatro días de haberse producido. De la víctima sólo sabemos que se llama Víctor L. y que es de Tarrasa. Los dos valientes agresores, supuestos, por supuesto… Y el silencio.

De la prensa 12 diciembre 2017.

EN ZARAGOZA

Antiguo caballero legionario apaleado por la espalda hasta la muerte cerebral por llevar la bandera de España

Dos jóvenes le golpearon con una barra de hierro en la cabeza a la salida de un bar.

Víctor L. está en muerte cerebral desde el pasado 8 de diciembre a causa de una brutal agresión sufrida por parte de dos supuestos agresores que le atacaron por portar la bandera de España. Su estado es irreversible debido a las graves lesiones y la muerte puede ser inminente.

SILENCIO

(Soneto)

 Descompuesto, crispado, enfurecido,

iracundo, colérico, indignado,

desquiciado, vejado y agraviado,

irritado, furioso, enardecido.

 

Dañado, atropellado y ofendido

provocado, molesto, exasperado,

humillado, pisado y fustigado,

insultado, dañado, leso, herido…

 

mi ánimo se encuentra, lo confieso;

que ante tal gravedad, tales los hechos,

un sonoro silencio, es la noticia.

 

Un silencio servil, cobarde, espeso;

¿Pues a cuento de qué, cuáles provechos

sea tanta iniquidad, tanta inmundicia?

Félix Torres Murillo. Coronel Infantería (R.)

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12 diciembre 2017

“DIARIO DE UN VETERANO” (Pedro Motas Mosquera)

El pasado miércoles 22 de noviembre a las 10,30 horas, como un miércoles por mes,

nos reunimos los Veteranos Legionarios Paracaidistas para almorzar en el Club de Tenis de Murcia.

Esta vez se trataba de un acontecimiento importante para todos nosotros: hacerle un homenaje a nuestro querido compañero Ángel Canales López.

El almuerzo, que duró hasta las 12,30, fue todo un repertorio de suculentos platos, alegría, camaradería, recuerdos,… y cariño, amistad, admiración y respeto a nuestro compañero homenajeado.

Y para recordar los datos históricos del homenaje, hago alusión a un pasaje de “Aquellos tres años”, diario de mi querido amigo Alfredo Prieto Villota Q. E. D. Compañero de Ángel.

Las Banderas Paracaidistas en Ifni, los primeros incidentes. El origen legionario de la Agrupación de Banderas Paracaidistas las predestinaba, tarde o temprano a guarnecer nuestras posesiones en el África Occidental.

El envío de esta Unidad a las provincias africanas no obedecía tanto al temor por parte de las autoridades españolas a posibles incidentes, en unos momentos en que todo el norte de África bullía de fervor nacionalista, como a una tendencia natural a mantener a las unidades legionarias fuera del territorio metropolitano.

“8 de mayo de 1057: Había lanzamiento en Tiliuin de varias patrullas. Me lo había perdido por mi baja por lesión en la rodilla izquierda en el noveno salto con T6R a 400 m. Me hacía ilusión saltar, a pesar del miedo, pero tenía que conformarme. Estaba de baja y los servicios del cuartel lo cubríamos los rebajados. Yo estaba de cuartelero.

A las nueve y media de la mañana se oyó un gran ruido al extremo sur del campo de aviación de Sidi-Ifni, de donde salían los Junquer para su lanzamiento en Tiliuin. Desde la puerta del cuartel, vimos una gran columna de humo elevarse. ¡Algo había pasado! Empezaron a llegar noticias. Al despegar uno de los Junquer, algo había fallado, y se vino a tierra explotando. Todo el mundo corría hacia el lugar del accidente. Yo estaba de servicio. El avión siniestrado era el Junquer 36-15. ¡Era el que a mi me hubiera tocado para saltar! No podía tratarse de un milagro, pues, aunque yo me había salvado, habían llegado noticias de que aquel accidente había costado la vida a doce personas, contando entre ellas a los operadores del avión y un comandante del Grupo de Tiradores que había solicitado ese viaje para presenciar un salto paracaidista. ¡Tantos compañeros y, entre ellos, quizás, el que me suplió dada mi baja!

Los nombres de esos compañeros caídos, que en paz descansen, son: teniente D. José Cañada Armengod, cabo primero Juan Vargas Hidalgo, C. L. P. de primera José Cuesta Manzano, C. L. P. Luis Cobo Hidalgo, C. L. P. José Benítez García, C. L. P. Ramón Tabarés Vargas, C. L. P. José Gómez Pazos (ferrolano), y C. L. P. Carlos Ramos Suárez de Urbina, que murió en el hospital.

Varios heridos con quemaduras, entre ellos, nuestros antiguos instructores, cabo José María Álvarez Cortón y Santiago Santos del Bosque, que salvaron sus vidas al ser lanzados fuera del avión al encontronazo con el suelo, por una de las grandes grietas producidas en el puro del aparato.

Es digno de mención el cabo primero Ángel Canales López, que perteneciendo a la siniestra patrulla, está herido en el interior del incendiado aparato con terribles quemaduras en la cara y manos, y que, a pesar del equipo de salto y armamento, sale al exterior, y una vez desprovisto de la impedimenta, vuelve a entrar en el avión, éste un completo brasero, donde se oye el estallido de la munición que en cartucheras iban atadas al cinto de los paracaidistas, ello debido a la alta temperatura que había en el

interior del avión, y logra sacar fuera a su compañero Juan Vargas, que expiraría minutos después. El avión está a punto de estallar, pero Ángel Canales vuelve a su interior y sacó al C. L. P. Luis Cobo Hidalgo. Exhausto, Canales cae al suelo y casi carbonizado es llevado urgentemente al hospital. Nadie creía que sobreviviría, pero a pesar de sus quemaduras, horribles quemaduras que vi cuando fui a visitarle, ya fuera de peligro, dos días después, durante el reconocimiento de mi pierna, este héroe sobrevivió. Se había ganado una medalla y, tarde o temprano, se la concederían.”

Fue entonces cuando lo vio el teniente Sáenz de Sagaseta y al comprobar su estado solicitó una camilla para que fuese retirado de inmediato. Pese a su insistencia en seguir ayudando, el cabo 1º. Canales tuvo que obedecer la orden de su superior. Por su valor y desprecio del peligro fue condecorado con la Medalla Militar Individual.

Aunque la Guerra de Ifni ha sido la Guerra olvidada; nosotros, como Veteranos Caballeros Legionarios Paracaidistas, no olvidamos a nuestros muertos ni a nuestros héroes, porque es nuestra Gloriosa Historia, que se distingue por seguir un Credo Legionario y un Ideario Paracaidista.

Un fuerte abrazo a todos.

Pedro Motas Mosquera

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12 diciembre 2017

“LA LEY DE MEMORIA HISTÓRICA Y VILLAR PALASI” General de División IM. (R.) Juan Chicharro Ortega

Ley Villar Palasí

Es mucho cuanto se ha escrito aquí sobre la Ley de Memoria Histórica y sus efectos en la convivencia entre españoles. El intento de borrar parte de nuestra historia de forma torticera se ha convertido en un objetivo principal para muchos políticos que al parecer no tienen otra cosa mejor que hacer, tal que si no tuviéramos en España problemas más importantes que solucionar. Afortunadamente la torpeza y las prisas con las que muchos ayuntamientos de izquierda emprendieron la tarea de desmontar el recuerdo de muchas personas de bien han posibilitado que las acciones que, por vía jurídica muchas asociaciones y fundaciones han ejercido, están teniendo éxito y en muchas localidades el proceso de cambio del callejero se encuentra paralizado siquiera momentáneamente. Más la ignorancia y el resentimiento no tienen descanso y buena prueba de ello es que el pasado día 7 de diciembre la portavoz socialista de Educación en las Cortes Valencianas  presentó una  propuesta no de ley para eliminar “cualquier referencia que ensalce el franquismo” en el nombre de los colegios valencianos. Y una de estas “referencias” a las que se refiere la ignorante socialista es la del nombre de quien fuera Ministro de Educación entre 1968 y 1973: Don José Luis Villar Palasí, cuyo recuerdo perdura en colegios en Valencia, Sagunto, Quart de Poblet Paterna, Xirivella, Burjasot y Orihuela.

No acaba uno de entender realmente esta obsesión del PSPV siquiera sea porque si uno observa el estado comparativo del sistema educativo en España – del que es responsable la política educativa del PSOE (el PP sólo ha seguido aguas) – conforme a lo que el Informe PISA (Programa para la evaluación de estudiantes) establece, España se encuentra en el furgón de cola lejos de la media de la OCDE y de la UE. Y lo que es preocupante el  incremento de la brecha existente entre las comunidades ricas y las pobres.

Resulta paradójico que desde esta lamentable situación aparezcan iluminados que incapaces de revertir el desaguisado actual se empeñen en borrar la figura de quien fuera ejemplo de eficacia cuando fue el propiciador de la moderna educación en España.

Sí, fue Franco en 1968 quien llamó a Villar Palasí para reformar  la ley universitaria, más este pronto comprendió que lo que urgía era una Ley General de la Educación y de Financiación de la Reforma Educativa, una ley que transmitiese a la sociedad española que la educación era una inversión que costaba dinero; de hecho, involucró al director general de Hacienda. La necesidad de cambio en los años 70 era patente en España en el nivel social, en el político y en el educativo. Era necesaria una ley que abarcase la totalidad del sistema educativo nacional. Se  pretendía dotar al país de un sistema educativo más justo, más eficaz y más en consonancia con las necesidades de los españoles. Los criterios básicos para esta ley fueron la unidad, abarcando los distintos niveles educativos, la interrelación entre ellos, y la flexibilidad. Y fue José Luis Villar Palasí el verdadero artífice de la misma.

Villar Palasí estableció la Educación Maternal, la Educación Preescolar, la Educación General Básica, el Bachillerato Unificado Polivalente, la Formación Profesional, la Educación Especial y la Educación Superior.

La Ley General de Educación supuso un fuerte impulso a la educación española al reforzar y unificar el sistema educativo, e introducir innovaciones curriculares, organizativas y tecnológicas y todo con arreglo a las directrices de la UNESCO.

Villar Palasí, valenciano nacido en Ruzafa, era licenciado en Derecho y en Filosofía y letras, Catedrático de Derecho  Administrativo y hablaba con fluidez nada menos que 15 idiomas siendo el padre de la EGB actual.

Creo honradamente que Villar Palasí ha sido un prohombre excepcional en la historia de la Educación en España; pues bien ahora aparece una señora que se llama Ana Besalduch, de cuyos méritos no tengo constancia, que se permite el lujo de intentar mancillar el honor de un hombre bueno y sabio.

Sepa esta señora que para su desgracia – salga o no su propuesta – la historia es la que es y por mucha inquina que quiera manifestar la verdad siempre resplandece y por mucho que le duela ahí está la obra que quedará para siempre.

Sí, la malévola LMH en manos de unos personajes plenos de ignorancia y de resentimiento no nos lleva a nada bueno.

Pero, señora Benalduch, ¿Vd. quién es? Lea e infórmese, tarea seguramente difícil para políticos mediocres de la que evidentemente Vd. es paradigma.

General de División IM. (R.) Juan Chicharro Ortega

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11 diciembre 2017

 

 

 

 

 

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EFEMÉRIDES: SEMANA DEL 10 AL 17 DE DICIEMBRE

El 7 de diciembre de 1920 Su Majestad el Rey Alfonso XIII, previa información y petición del provicario general Castrense, pone bajo el patrocinio de Nuestra Señora de Loreto, el Servicio de Aeronáutica Militar; desde entonces el personal del Ejército del Aire español ha encontrado en Ella el apoyo espiritual y la confianza en su trabajo.

La fiesta anual de Nuestra Señora de Loreto se celebra el día 10 de diciembre.

Salve Aviadora

Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo,
de la hermosura una estrella,
de la pureza el fulgor;
fuente del más puro amor,
nuestra esperanza está en ella,
Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo.

 

Si nuestras alas se quiebran,
al final de nuestro vuelo,
antes de llegar al suelo,
tus brazos con amor se abran,
Salve, Madre, Salve, Reina del Cielo
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General de División IM. (R.) Juan Chicharro Ortega

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11 diciembre 2017