GIBRALTAR: EL MURO QUE NO CAE Y LA HERIDA QUE SIGUE ABIERTA. Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R)

Tras largas negociaciones, el Reino Unido (RU) y la Unión Europea (UE) han llegado a un acuerdo sobre la relación futura entre la UE y Gibraltar por el que, en la práctica, el RU ha conseguido meter a su base militar en Schengen y en la UE sin que la Potencia Administradora de la colonia pertenezca a uno o a otra. En consecuencia, España ha tenido que retirar los controles en la verja. Esto ha dado lugar a varios eslóganes efectistas, llamativos, fácilmente digeribles, vacíos de contenido y, en cualquier caso, engañosos.

Los más socorridos son los que se refieren al «derribo de la verja» y el relativo a la «prosperidad compartida». A estos dos, tan atractivos y con poder «narcotizante», se ha unido en los últimos días un tercero, no menos atractivo y engañoso, como es el del «cierre de una herida de 300 años».

A la denominada «prosperidad compartida» le dedicó un extenso y profundo trabajo Pilar Rangel, Profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Málaga, con un grupo de sus alumnos de dicha Universidad. A este trabajo le dedicamos un artículo en este mismo blog[i].

El eslogan del «derribo de la verja» dio a luz a otro eslogan todavía más llamativo y seductor pero también más engañoso. Es el que se refiere a la «caída del último muro en la Europa continental»[ii].

Al supuesto «derribo de la verja» que se anunciaba le dedicamos otro artículo[iii] en este blog el 17-10-2025. Conviene repasarlo para entender mejor lo que está pasando ahora.

El 15-07-2026 se celebró en La Línea de la Concepción el desmontaje de la puerta española que doblaba la puerta británica de la verja. Recordemos que esta primera verja (cronológicamente hablando), la empezaron a construir los británicos en 1908 y la terminaron en 1909; partía en dos el istmo que es español en su totalidad y continúa con su mitad sur ocupada ilegalmente por los militares del RU. En este mes de Julio resonaron una y otra vez los eslóganes sobre la «caída del muro» y el «cierre de la herida», expresiones a las que dedicamos el texto que sigue.

La «caída del muro»

Seguramente sin querer queriendo, los nuestros compararon implícitamente la verja de Gibraltar con el muro de Berlín.

El muro de Berlín tenía 155 km de longitud y rodeaba la mitad occidental de la ciudad citada; 43,1 km marcaban el límite entre la zona Oeste y la zona Este de la que había sido la capital de Alemania; 11,9 km rodeaban al resto de Berlín occidental aislándolo de la República Democrática de Alemania (RDA)[iv]. Lo levantaron los comunistas el 13-08-1961. Era de hormigón armado y 3,6 m de altura; se completaba con vallas metálicas, cables de alarma, zanjas, concertinas, minas antipersonal, barreras anti-tanque, perros, más de 300 torres de vigilancia etc. Tenía un solo paso para las personas procedentes de la Alemania comunista (el Checkpoint Charlie). Tuvo cuatro grandes ampliaciones y modernizaciones.

Murieron 192 personas por disparos y otras 200 resultaron heridas al intentar cruzar de este a oeste el que oficialmente el gobierno de la RDA denominó «muro de protección anti-fascista».

Una estructura similar recorría la frontera completa entre la República Federal de Alemania (RFA) y la RDA.

Cayó a medianoche del 09-11-1989. Alemania se reunificó el 03-10-1990. El muro fue demolido en su totalidad dejando algunos metros como recuerdo para la memoria histórica.

La verja de Gibraltar se extiende en el istmo a lo largo de 1.200 m, de levante a poniente. Marca el límite –que no frontera- de la expansión ilegal británica hacia el norte a partir del establecido en el 1713 en el tratado de Utrecht. En realidad y como explicamos en el blog citado de 17-10-2025, actualmente existen varias capas sucesivas de verja /valla hasta llegar a la pista de aterrizaje del aeródromo militar de RAF Gibraltar.

Estas verjas /vallas son de tela metálica. La situada más al norte tenía una consistencia tal que permitía hacer boquetes por su parte inferior para facilitar el paso de cajas de tabaco exportadas por Gibraltar. Su altura, de unos 3 m, estaba coronada por alambre de espino. En algunos puntos permitía el paso de bolsas con tabaco lanzadas por el aire.

En toda su historia no se han conocido víctimas mortales ni heridos al intentar cruzarla; tampoco se ha conocido una hipotética presencia de minas, ametralladoras, torres de vigilancia etc.

Existe un acceso para personas y vehículos y, otro para mercancías. Su paso lo controlaban exclusivamente los británicos; todas las noches cerraban la puerta y la abrían a primera hora de la mañana para la entrada de los trabajadores. En 1954, el general Cuesta Monereo dobló la puerta británica privándoles de  la exclusividad del control de paso.

El 1969 el gobierno español se vio forzado por el británico a cerrar la puerta (española). Fue el último recurso del que pudo disponer para frustrar el camino hacia la independencia que el RU estaba dispuesto dar a Gibraltar con el aval de la ONU. Como es notorio el gobierno español tuvo éxito. No obstante, los británicos fueron adaptando sus recursos para disponer en el futuro de palancas con las que impedir que el gobierno español volviese a tomar una decisión semejante. Entre ellas se encuentran la organización de los trabajadores españoles en Gibraltar y la de los empresarios españoles con intereses en la colonia así como el Centro Financiero; éste fue organizado a partir de la Ordenanza de Sociedades de 1967,  hecha para atraer capital y empresas extranjeras que, como se vería posteriormente, serviría a los evasores fiscales españoles. Recordemos que «el dinero es el único dios sin ateos».

En relación con lo anterior conviene tener en cuenta a dos grupos creados ex profeso:

La «Asociación Sociocultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar» (ASCTEG) fue fundada en 1987 para informar y defender los derechos de los trabajadores transfronterizos en la Comarca del Campo de Gibraltar.

El «Grupo Transfronterizo» fue fundado en 2010, uniendo a sindicatos y asociaciones empresariales de Gibraltar y del Campo de Gibraltar, para fomentar la cooperación socioeconómica y defender los intereses de los trabajadores de ambos lados de la verja. Está patrocinado por la Cámara de Comercio de Gibraltar y cuenta con el apoyo de las Cámaras afines de Cádiz y Algeciras así como de los sindicatos españoles UGT y CCOO.

En 1982, el gobierno de Felipe González se vio forzado por el británico a abrir la puerta para eludir la amenaza del veto británico a la entrada de España en la UE; la puerta estuvo cerrada más tiempo después del fallecimiento del general Franco que antes de su muerte. Desde entonces sólo se cerró durante 13 horas el 03-11-2003 debido a un brote vírico a bordo del crucero Aurora, atracado en Gibraltar con 550 afectados y sin que el gobierno británico proporcionase información alguna; volvió a abrirse cuando dieron la información requerida.

El 15-07-2026, el gobierno español desmontó la puerta que había puesto el general Cuesta Monereo en 1954, así como la infraestructura de control de paso. De esta forma suprimió lo único de que disponía España -en el paso por la verja- para frenar los abusos británicos en Gibraltar y su expansión hacia el norte.

La verja no desaparece y consolida el control británico del istmo ocupado

En realidad, lo que ha hecho la Potencia Administradora en virtud del acuerdo UE/RU es suprimir la verja más al norte (la de 1908), dejando el resto de verjas /vallas que recorren el istmo de este a oeste en capas paralelas hasta llegar a la pista de aterrizaje del aeródromo militar de RAF Gibraltar (notificado para su uso por la aviación civil). Han dejado expedito un tramo de 150 m comprendido entre la terminal del aeródromo y la vía de entrada / salida de Gibraltar. Si bien no existen obstáculos físicos en estos 150 m, este tramo se ha reforzado con equipos de última generación que incluyen, entre otros, cámaras de reconocimiento facial, sensores, iluminación y mayor presencia policial.

Como puede verse en la fotografía, en la ubicación de la verja desmontada han dejado los pilotes de hormigón que formaban su estructura de soporte. A continuación está la calzada para los vehículos de patrulla. Tiene unos 7 m de ancho en su zona más estrecha y justo a su lado, está la verja de protección perimetral de la autovía Kingsway; tiene su parte inferior reforzada para impedir los boquetes de trasiego de cajas de tabaco. Esta verja, junto con las que le siguen hacia el sur, completa el perímetro de seguridad del aeródromo de la RAF y por ello, no puede desmontarse.

Cualquiera diría que lo que han hecho los británicos es jugar al trile en el que la verja ha hecho de «bolita». Llevados por su entusiasmo, los estafados –que como corresponde lo han sido a cambio de nada- no han sido capaces de ver dónde estaba la «bolita», es decir, la verja. Eso sí, como en la vida real, el trilero ha contado con los imprescindibles «ganchos» que también se han beneficiado de la estafa. Es más, ha habido quienes llevados por sus obsesiones o ignorancia echaron la culpa de la existencia de la verja al general Franco que tenía poco más de 16 años cuando empezó a construirse.

El estafado se creía que ya no había verja pero en realidad ha reaparecido unos metros más al sur. Estaba oculta detrás de un tupido conjunto de paños metálicos y concertinas; no fue capaz de verla como tampoco fue capaz de ver que tenía enfrente a un profesional del trile rodeado por varios «ganchos».

 

La verja de Gibraltar en 2014. Al fondo se ven edificios de La Línea de la Concepción. Fotografía de ALF

La verja de Gibraltar en 2014. Concertinas y boquetes. Fotografía de ALF

La verja de Gibraltar en Julio de 2026. Tomada a unos 350 m de la costa de levante. Fotografía de ALF

La verja de Gibraltar en Julio de 2026. Tomada a unos 350 m de la costa de levante. Fotografía de ALF

Gracias a su habilidad con el trile, los británicos han conseguido el desmontaje de la puerta española de 1954 sin tocar el resto de las verjas / vallas, excepto la original de 1908/1909. Gracias a su jugada queda abierta la posibilidad de su expansión hacia el norte para ocupar lo que ya, ahora, denominan No man´s land (Tierra de nadie) como demostración de la importancia que tiene la «guerra de las palabras» en el Contencioso. Lo harán a partir de la línea de postes sin más que ir hollando el terreno adyacente con sus vehículos de patrulla, como hicieron los centinelas británicos en el istmo a lo largo del siglo XIX. Esto se verá facilitado por la inexistencia de recursos españoles que lo impidan in situ y por el afán de algunas de nuestras autoridades de dar toda clase de facilidades a empresas con capital de Gibraltar para que se instalen en esa zona; al fin y al cabo es una forma de expansión territorial repetida con éxito en otros muchos lugares a lo largo de la Historia.

Recordemos que la caída del muro de Berlín supuso su desmantelamiento desde el mar Báltico hasta el límite de la frontera entre la RFA y la RDA. Once meses después se reunificó Alemania. No parece probable que los autores del eslogan que sugiere la relación entre Berlín y Gibraltar, hayan estado pensando que, en realidad, este «muro» va a caer en su totalidad en los próximos meses, como el de Berlín. Caerían las diferentes verjas /vallas hasta llegar a la pista de aterrizaje que tendría que desaparecer. Mientras tanto seguiremos acostumbrándonos a esta nueva imagen de la verja de Gibraltar.

Se cierra una herida de 300 años

Los ingleses ocuparon Gibraltar en 1704 en nombre del Archiduque de Austria, pretendiente al trono de España con el nombre de Carlos III enfrentado a Felipe V, de la casa de Borbón. Así pues, los ingleses tomaron Gibraltar como aliados de uno de los dos bandos españoles enfrentados en la Guerra de Sucesión; bando al que traicionaron cambiando al poco tiempo la vadera del Archiduque por la inglesa. Esa herida abierta en 1704 por nuestros aliados de entonces y ahora es la que sigue sangrando hoy día.

Durante la Guerra de Independencia, el 25-02-1810 los tropas de Napoleón estaban en San Roque. Los británicos alegaron que si los franceses seguían adelante podían tomar la Línea de Contravalación –española, que cubría y bloqueaba todo el istmo- y desde ella atacar Gibraltar. Aprovecharon la ocasión y con la colaboración de sus aliados españoles, destruyeron la Línea. A partir de entonces pudieron expandirse por mar y tierra sin fuerzas españolas que se les opusiesen. Después de la derrota francesa los británicos consideraron casus belli la reconstrucción de la Línea de Contravalación española. No se retomaron sus funciones hasta 1940, 130 años después.

La verja levantada por los británicos entre 1908 y 1909 sigue en pie con sus distintas modalidades adaptadas a su recorrido y a las necesidades operativas. Tiene 118 años, y ahí continúa.

No está claro a qué herida de 300 años se referían nuestras autoridades pero sí está claro que la provocada por la ocupación británica sigue ahí.

No parece probable que los nuestros se refiriesen a una hipotética retirada británica y su devolución a España, de acuerdo con numerosas resoluciones de Naciones Unidas incumplidas sistemáticamente por Londres; retirada hipotética que por alguna razón habrían mantenido en secreto como ha sido toda la negociación entre la UE y RU.

La caída de un Imperio

El 29-05-1453, por un descuido de los bizantinos, se quedó abierta la Kerkaporta en las murallas de Constantinopla, facilitando la entrada de los soldados otomanos y acelerando la caída del imperio bizantino.

Cuando cayó el muro de Berlín en noviembre de 1989, once meses después cayó el sistema comunista en la RDA que fue quien lo levantó. Aquí, por ahora, no ha caído la verja ni ha desaparecido la presencia de una base militar colonial británica en el sur de la Península, que es la verdadera razón de la herida.

La expansión del Gibraltar británico empezó en 1704 y siguió después de la firma del tratado de Utrecht. Su único freno fue, primero la Línea de Contravalación y luego, la verja construida por ellos mismos. Justo al norte de ésta empezaba la línea de fortificaciones de la frontera sur (sistema de búnkeres de la Segunda Guerra Mundial) construida en los años 40 del siglo pasado. Toda esta zona del istmo era militar, desde la verja hasta el límite urbano de la ciudad de la Línea de la Concepción; esta zona desapareció a partir de los años 70 pero quedó la puerta de Cuesta Monereo de 1954 cumpliendo el papel fundamental que hemos señalado y que es el que ahora ha desaparecido gratis, por la habilidad de los trileros británicos y de sus «ganchos».

El futuro nos dirá qué papel atribuye la Historia a la desaparición de la puerta española de 1954 y de la infraestructura de control del paso, algo que ha sido tan celebrado en Gibraltar como por algunas autoridades españolas.

Cabe preguntarse de qué recursos prácticos –más allá de la inútil retórica política habitual– dispondrá España para frenar el próximo abuso británico desde Gibraltar. Lo habrá, pueden estar seguros. Cuentan con la valiosa colaboración de los conocidos Godoy y Conde Don Julián de nuestros días, dispuestos a hacer caja. Sabemos dónde lo harán pero no sabemos cuándo.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R)

[i] La paradoja de la «Prosperidad compartida» con «El País de las Maravillas» (Gibraltar). Ángel LIBERAL. Publicado en el Blog del general Dávila. 02-01-2026

https://generaldavila.com/2026/01/02/la-paradoja-de-la-prosperidad-compartida-con-el-el-pais-de-las-maravillas-gibraltar/

[ii] La referencia a la «Europa continental» puede deberse a la existencia del muro que parte en dos a la república de Chipre.

[iii] Gibraltar: El enigma del derribo de la verja. Ángel LIBERAL. Publicado en el Blog del general Dávila. 17-10-2025.

https://generaldavila.com/2025/10/17/gibraltar-el-enigma-del-derribo-de-la-verja-angel-liberal-fernandez-capitan-de-navio-r/

[iv] Es geschah an der Mauer. Rainer HILDEBRANDT. Verlag Haus am Checkpoint Charlie, Berlín. Agosto 2007.

Blog: generaldavila.com

29 julio 2026

Los incendios forestales: cuando el bosque nos pide cuentas. Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

Los incendios forestales: cuando el bosque nos pide cuentas

«Los incendios forestales no se apagan en verano. Se apagan en invierno.»

Hay tragedias que sorprenden y otras que, sencillamente, se anuncian.

Los incendios forestales que cada verano asolan España pertenecen, desgraciadamente, a esta segunda categoría. Cambian los nombres de las sierras, los pueblos desalojados o las provincias afectadas, pero el drama se repite con una fidelidad desesperante. Ardieron ayer Guadalajara, Sierra Bermeja o la Sierra de la Culebra; hoy son Cataluña, Galicia, Extremadura, Andalucía o cualquier otro rincón de nuestra geografía. Mañana será otro paisaje. Otro pueblo. Ojalá no otra familia.

Las llamas cambian de escenario, pero el guion permanece inalterable.

Terminada la emergencia llegan las visitas institucionales, las promesas de reconstrucción, los homenajes a quienes lo dieron todo y el inevitable compromiso de que «esto no volverá a ocurrir».

Sin embargo, vuelve a ocurrir.

Y vuelve porque seguimos afrontando el problema desde el final de la cadena y no desde su origen.

La pregunta es tan sencilla como incómoda:

¿Qué estamos haciendo mal?

Las lecciones aprendidas

En las Fuerzas Armadas existe un principio que jamás debería abandonarse. Tras cada operación, con independencia del resultado, se realiza un análisis de las lecciones aprendidas. No para buscar culpables, sino para comprender qué funcionó, qué falló y cómo mejorar. Esa cultura profesional ha permitido salvar vidas, perfeccionar procedimientos y aumentar la eficacia de nuestras unidades generación tras generación.

Cabe preguntarse si España aplica ese mismo principio tras cada gran incendio forestal.

Porque, si realmente aprendemos de ellos, resulta difícil comprender por qué verano tras verano seguimos encontrándonos con los mismos problemas: montes abandonados, acumulación de combustible vegetal, accesos deficientes, dificultades de coordinación y la necesidad de recurrir una vez más a todos los recursos extraordinarios del Estado.

No parece el resultado de unas lecciones aprendidas.

Parece, más bien, el resultado de unas lecciones olvidadas.

El incendio comienza mucho antes del humo

Existe una idea profundamente equivocada.

Pensamos que un incendio empieza cuando alguien llama al 112.

No.

El incendio comenzó meses antes.

Comenzó cuando el monte dejó de gestionarse; cuando desaparecieron los aprovechamientos forestales tradicionales; cuando el sotobosque se convirtió en un inmenso depósito de combustible; cuando los cortafuegos dejaron de mantenerse; cuando los caminos forestales se hicieron intransitables; cuando la despoblación vació el medio rural y desaparecieron miles de ojos que conocían el monte mejor que nadie.

La primera llama únicamente pone fecha a una tragedia que llevaba años preparándose.

España sabe apagar incendios

Sería profundamente injusto afirmar lo contrario.

Nuestro país dispone de algunos de los mejores profesionales del mundo en la lucha contra el fuego. Bomberos forestales, agentes medioambientales, ingenieros de montes, pilotos, brigadas helitransportadas, Guardia Civil, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, voluntarios y tantos otros servicios constituyen un ejemplo permanente de entrega y profesionalidad.

Disponemos de modernos medios aéreos, avanzados sistemas de coordinación, observación por satélite y una Unidad Militar de Emergencias (UME) cuya capacidad operativa es reconocida internacionalmente.

España ha aprendido a combatir el fuego.

Lo que todavía no ha conseguido plenamente es impedir que alcance dimensiones catastróficas.

Existe una enorme diferencia entre apagar incendios y gestionar el territorio para que esos incendios no lleguen a convertirse en monstruos incontrolables.

Ahí reside, probablemente, nuestra principal asignatura pendiente.

La medicina antes que el sepulturero

Nadie esperaría que un médico actuara únicamente cuando el paciente ya ha fallecido.

Primero llega la prevención.

Después el diagnóstico.

Más tarde el tratamiento.

Sólo cuando todo lo anterior fracasa aparece el sepulturero.

Sin embargo, con demasiada frecuencia parece que con nuestros bosques invertimos el orden lógico de las cosas.

Dedicamos enormes recursos económicos y humanos a combatir incendios gigantescos mientras seguimos prestando una atención insuficiente a impedir que esos incendios alcancen semejante magnitud.

La prevención cuesta dinero.

La extinción cuesta mucho más.

La reconstrucción cuesta infinitamente más.

Y las vidas humanas no admiten valoración económica alguna.

La prevención necesita los doce meses del año

Los incendios no entienden de campañas estivales.

La prevención tampoco debería entenderlas.

Quizá haya llegado el momento de replantear nuestro modelo de gestión forestal.

Muchos de los excelentes profesionales que cada verano arriesgan su vida combatiendo el fuego podrían desarrollar durante el resto del año labores de limpieza de montes, mantenimiento de cortafuegos, quemas prescritas, restauración forestal, vigilancia preventiva, educación ambiental y apoyo a los propietarios forestales.

Sería la mejor manera de aprovechar una experiencia profesional difícilmente sustituible.

Porque quienes mejor conocen el comportamiento del fuego son, precisamente, quienes cada verano luchan contra él.

Mirar al futuro aprendiendo de los mejores

No hace falta inventar nada.

Basta con observar.

Portugal, tras la tragedia de Pedrógão Grande; Canadá; Estados Unidos o Australia han reforzado durante las últimas décadas la gestión preventiva del combustible forestal, las quemas prescritas, la selvicultura preventiva y la planificación del territorio.

No son modelos perfectos.

Ninguno lo es.

Pero todos parten de una misma convicción: el mejor incendio es siempre el que nunca llega a producirse.

España también posee una larga tradición forestal. Generaciones de ingenieros de montes, guardas y agentes forestales dedicaron décadas a repoblar montañas, ordenar aprovechamientos y proteger un patrimonio natural que hoy disfrutamos.

No se trata de idealizar el pasado.

Se trata de recuperar aquello que el tiempo ha demostrado eficaz y adaptarlo a los conocimientos, la tecnología y las necesidades del siglo XXI.

La buena gestión nunca pasa de moda.

¿Y la UME?

Cada vez que España atraviesa una gran emergencia aparece la misma imagen.

Los hombres y mujeres de la Unidad Militar de Emergencias.

Y, una vez más, cumplen con ejemplaridad.

Pero precisamente por respeto a su extraordinario trabajo conviene recordar que la UME fue concebida como una capacidad estratégica del Estado para intervenir cuando la emergencia supera la respuesta ordinaria.

No para convertirse, verano tras verano, en el recurso habitual cuya presencia todos damos por descontada.

Los militares acudirán siempre.

Jamás preguntarán de quién es la competencia.

Cumplirán con su deber.

Pero convertir lo extraordinario en cotidiano suele ser el síntoma de una planificación insuficiente.

Y esa reflexión conduce inevitablemente a otra pregunta.

¿Qué papel corresponde desempeñar a Protección Civil y a los servicios forestales permanentes de las distintas administraciones? ¿Estamos dedicando suficientes recursos humanos, materiales y presupuestarios a la prevención, o seguimos concentrando la mayor parte del esfuerzo cuando el incendio ya resulta incontrolable?

La UME debe seguir siendo lo que siempre ha sido: una fuerza de excelencia para situaciones excepcionales, no el remedio permanente a las carencias estructurales del sistema.

Una auténtica política de Estado

Los incendios forestales ya no constituyen únicamente un problema medioambiental.

Son un desafío para la seguridad nacional, la economía, el abastecimiento de agua, la biodiversidad, el mundo rural y la cohesión territorial.

Su prevención exige una estrategia nacional en la que participen todas las administraciones. Los ministerios para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, del Interior, de Agricultura, Pesca y Alimentación, de Defensa, junto con las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos, deben actuar con un objetivo común: gestionar el monte antes de que el fuego obligue a gestionar la emergencia.

Porque el fuego no entiende de competencias administrativas.

Sólo encuentra combustible.

Y donde encuentra combustible, termina imponiendo su ley.

La última reflexión

Hace veinticinco siglos, el estratega chino Sun Tzu escribió en El arte de la guerra una máxima que conserva hoy toda su vigencia:

«La suprema excelencia consiste en vencer al enemigo sin necesidad de combatir.»

No hablaba únicamente de ejércitos.

Hablaba de inteligencia, de previsión y de estrategia.

También los incendios forestales pueden contemplarse desde esa perspectiva.

La mejor operación de extinción no es la que moviliza más hidroaviones, más helicópteros o más efectivos sobre el terreno.

La mejor operación es aquella que nunca ha sido necesaria porque el monte estaba limpio, gestionado y vigilado.

España puede sentirse orgullosa de quienes, cada verano, arriesgan su vida para defender nuestros bosques. Su entrega merece el reconocimiento permanente de todos los españoles.

Pero precisamente por respeto a ellos deberíamos aspirar a que algún día su heroísmo fuera menos necesario.

Hace décadas una campaña institucional dejó grabada en nuestra memoria una frase que aún conserva toda su fuerza:

«Cuando un bosque se quema, algo suyo se quema.»

Es verdad.

Pero hoy, después de tantos veranos de ceniza, quizá debamos completarla.

Cuando un bosque se quema, no sólo arden árboles. Arden años de abandono, decisiones aplazadas y oportunidades perdidas para haber evitado que ese incendio llegara a producirse.

Los árboles volverán a crecer.

La naturaleza, paciente y generosa, terminará regenerándose.

Lo que no debería regenerarse nunca es nuestra capacidad para olvidar las lecciones aprendidas.

Porque los bosques no nos pertenecen.

Los administramos en nombre de quienes aún no han nacido. Cada hectárea que hoy salvemos será la herencia que mañana reciban nuestros hijos.

Y un país que sólo prepara excelentes bomberos, por admirables que sean, mientras olvida preparar excelentes montes, está condenado a seguir librando cada verano la misma batalla.

Porque la mayor victoria sobre un incendio forestal no consiste en apagar la última llama.

Consiste en impedir que esa llama llegue a prender.

 Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

Blog: generaldavila.com

 

 

¡GIBRALTAR ESPAÑOL! Por General Dávila. Publicado en el Diario La Región de Orense

La Región (Diario de Orense)

 

https://www.laregion.es/opinion/gibraltar-espanol_1_20260724-4362939.html

¿Está prohibido por este grupo que ahora gobierna España gritar: ¡Gibraltar español!?

Rodri Hernández, el mejor jugador del mejor equipo, ganador del mundial, coreó junto a Álvaro Morata en la Eurocopa 2024 “Gibraltar es español”. Fueron sancionados con un partido, pero eso no fue lo malo, sino que las protestas que les llevaron a ser sancionados viniesen de una colonia militar británica en suelo español.

Ahora nos hablan de un tratado que conlleva derribar la verja, aquella que la soberbia británica puso en 1909. Ese es el talante negociador del Gobierno de España. Entregarse y entregar si es necesario Cataluña, Gibraltar o Ceuta y Melilla. Tiempo al tiempo. ¿Recuerdan octubre de 2017? Desde entonces un prófugo de la justicia, a punto del regreso para reirse un rato más de nosotros, maneja la política española con la finalidad de proclamar la independencia de Cataluña. Cada vez queda menos de España.

¿La selección de fútbol? ¡Enhorabuena!, pero a mi ese desfile de banderas autonómicas con las que se envolvían algunos jugadores no me gustó. Aquí ganó España y no una Comunidad Autónomica determinada, esto no es una nación de naciones y lo importante no es donde hayas nacido, sino ser español. Eso siginifica serlo del País Vasco de Cataluña o de Madrid. Unidos todo lo ganamos y en todo destacamos.

A lo que vamos. Es importante que no se apague el grito: ¡Gibraltar español! ¿De guerra? Para la Marina Real Británica, el Ejército o la Real Fuerza Aérea lo es porque esa colonia solo existe y se mantiene por su interés militar, por las armas que guarda, los depósitos de munición que esconde, los misiles que apuntan y los submarinos nucleares que ponen en riesgo nuestras vidas y hacienda, sin olvidar que allí se esconde una red de espionaje (Echelon) de señales e interceptación de comunicaciones para controlar todo lo que se mueve dice por arriba por abajo o por los abismos del mar.

No se dejen engañar. Este tratado que se ha firmado entre Europa y el Reino Unido, donde nadie del Gobierno ha puesto el dedo y sí la traición es una infamia y una entrega de soberanía. Además de convertir Gibraltar en la metrópoli de la Baja Andalucía. Poco a poco se extenderá su dominio por el sur de España a base de comprar terreno y trapichear con fondos opacos. Llevan años robándonos terreno y seguiran  porque el tratado, como en lo militar, mira para otro lado. Llegarán hasta Despeñaperros.

El Parlamento español no se ha enterado de nada del tratado. La oposición calla y no sabe. El pueblo habla de las facilidades para los trabajadores españoles en vez de señalar a los gobiernos que les han dejado en manos inglesas sin apoyo alguno, empobrecidos y dependientes de la colonia militar.

Para colmo nada va a cambiar. La verja seguirá existiendo y el único control que habrá lo impondrá el Reino Unido que nos ha robado el dominio del estrecho de Gibraltar y roto el Eje Canarias-Estrecho-Baleares, nuestro más preciado tesoro geopolítico. La culpa solo es nuestra.

Ya saben: campeones del mundo, pero como griten ¡Gibraltar español! se quedan sin jugar.

¡Gibraltar es español!

Rafael Dávila Álvarez

UNA PROVOCACIÓN DESDE DEFENSA CON LA DIRECTORA GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Veo con asombro que desde el Cuartel General del Ejército se ha politizado el acto de entrega de la Gran Cruz de la Orden Militar de San Hermenegildo y la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar. Una vez más quien está para servir se sirve en un acto que debería ser de exclusividad militar, aunque solo sea porque no parece justo, equitativo ni saludable que alguien que no tiene esa condecoración y que jamás podrá acceder a ella, como es la Orden de San Hermenegildo, se permita el lujo de imponerla. Pero eso sería una minucia al lado de lo que realmente nos provoca asombro y rechazo.

La Real y Militar Orden de San Hermenegildo es una distinción militar y una orden de caballería española creada por Fernando VII al terminar la guerra de la Independencia, en 1814, con el fin de recompensar y distinguir a los oficiales generales, oficiales y suboficiales del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, por su constancia e intachable conducta en el servicio a tenor de lo que establecen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas.

El Rey es el soberano de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y, como tal, cada dos años preside la reunión del Capítulo que tiene lugar en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La Asamblea vela por el cumplimineto del Reglamento y analiza la conducta intachable en el servicio. En este caso allí no estaba ninguno de su miembros.

Pero vayamos al fondo de lo escenificado en el acto. El asombro, que denunciamos, no es porque la Real Orden de San Hermenegildo haya estado ausente en el acto, sino por la presencia de la Directora General de la Guardia Civil que convierte el acto en una pura parodia de blanqueamiento a la Directora imputada por un delito continuado de prevaricación y otro de obstrucción a la Justicia.

El acto entra en la línea de la provocación cuando esta condecoración se entrega a los militares «por su constancia e intachable conducta en el servicio a tenor de lo que establecen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas». La Directora General de la Guardia Civil no es la condecorada ni creemos que haya tenido la osadía de imponer ninguna de las condecoraciones, pero su presencia crea inquietud al ser una invitada «tan especial» imputada en delitos muy graves que no tiene la humildad, ejemplaridad y vergüenza de apartarse de estos actos mientras esté bajo sospecha ¿O es precisamente por ello la exhibición «por qué aquí la que mando soy yo y vosotros a tragrar?

Inquietud y malestar ha provocado este acto que parece un show en el que la ministra de Defensa rodea -¿arropa?- de generales y almirantes a la Directora General de la Guardia Civil imputada por graves delitos. Buena protección que nunca debería escenificarse.

Nuestra pregunta es si estando imputado un general, por ejemplo, le sería concedida la Gran Cruz de San Hermenegildo, o la Gran Cruz del Mérito Militar. Porque la alarma social existiría; muy sonora. Tomen nota y ejemplaricen. Todos y todas. La ley de la Carrera Militar en su artículo 111. dice claramente que se puede acordar la suspensión de funciones por la alarma social producida.

Aquí no se suspende en funciones a nadie ni nadie se aparta, sino que a los imputados se les exhibe allí donde se premia «la constancia e intachable conducta en el servicio». No es una tomadura de pelo. Es una ofensa y  grave provocación.

Un poco de decoro es exigible en un acto como este a no ser que haya sido preparado con la astucia que Saavedra Fajardo indicaba: «Su actitud imita el curso de la culebra torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza; señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje».

Faltaba el DAO.

No se puede dirigir y menos mandar desde la sospecha. Alarma social no; algo más: presuntamente…

No solo serlo, sino también parecerlo con una conducta ejemplar digna de imitación. «Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita» (Francisco de Quevedo).

No sé por qué me viene a la cabeza cuando estaba encima de la mesa, en discusión socialista, la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara por su acción heroica en la retirada de Annual (1921). El ministerio de Defensa socialista dijo: ¡No! Siempre es igual, meterse en lo que no es suyo para mostrar que todo es suyo. Tuvo que cambiar el Gobierno para lograrlo. Siempre es igual, desmilitarizar lo militar y que todo sea socialista. Los militares no somos suyos, sino de España para servir a los españoles y no al partido del Gobierno. No nos debemos a quién nos nombra, sino al juramento que hicimos y a nuestra misión clara y rotunda en la Constitución.

Somos fáciles de engañar con estrellas, fajas, fajines y bandas cruzadas.

Nada que esperar del favor ni temer de la arbitraridad: «Propiciará, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad» (Artículo 18 de las Reales Ordenazas para las Fuerzas Armadas).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 julio 2026

 

 

Hoy en programa TV Cuatro “En boca de todos”

General Dávila

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Cuando se pretende quebrar el honor de España. Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

 

La Guardia Civil no es un problema de Estado; es uno de los pilares que sostienen el Estado.

«El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido, no se recobra jamás.»
Duque de Ahumada – Cartilla del Guardia Joven

Hay instituciones cuya grandeza no se mide por el poder que ostentan, sino por el sacrificio silencioso de quienes las sirven. Instituciones que han sobrevivido al paso del tiempo porque fueron levantadas sobre los cimientos del honor, del deber y de la lealtad a España. La Guardia Civil es, sin duda, una de ellas.

Hoy, cuando la actualidad sitúa a la Dirección del Cuerpo bajo el foco de actuaciones judiciales, corresponde exclusivamente a los tribunales esclarecer los hechos y determinar, en su caso, las responsabilidades que pudieran existir. Así funciona un verdadero Estado de Derecho y así debe seguir siendo. Nadie puede ni debe situarse por encima de la Ley, con mayúsculas.

Pero tampoco nadie debería aprovechar las circunstancias de sesgo mediático para erosionar el prestigio de una Institución que, durante más de ciento ochenta años, ha sido uno de los pilares sobre los que descansan la seguridad, la libertad y la unidad de España.

La Guardia Civil no pertenece a un Gobierno. No pertenece a una ideología. Ni siquiera pertenece a quienes, de forma transitoria, ocupan sus puestos de dirección. La Guardia Civil pertenece al pueblo español, que la ha visto acudir allí donde otros no llegaban; que la ha contemplado socorriendo al náufrago, buscando al desaparecido, consolando al anciano, persiguiendo al delincuente, protegiendo nuestras fronteras, velando por nuestros pueblos y defendiendo la ley hasta sus últimas consecuencias.

Quien haya tenido el privilegio de vestir el uniforme verde sabe de sobra que, si bien, el hábito no viste al monje, dice mucho de él. Sabe que es más que una prenda, es un compromiso de lealtad y servicio a los demás que es asumido para toda la vida.

Ya lo enseñaba el Duque de Ahumada en la inmortal Cartilla del Guardia Joven, auténtico catecismo moral de la Benemérita. No era un simple reglamento disciplinario; era una manera de entender el servicio a España.

El honor, la disciplina, la lealtad, la austeridad, la abnegación y el espíritu de sacrificio han guiado a generaciones de guardias civiles. Todos ellos han compartido una convicción que constituye la esencia misma de su vocación: no existe mayor recompensa para un guardia civil que la íntima satisfacción del deber cumplido. Esa satisfacción silenciosa, que nunca busca aplausos ni reconocimientos, ha sido siempre la verdadera condecoración de quienes sirven bajo el emblema de la Benemérita.

Durante generaciones, miles de guardias civiles hicieron suyo ese mandato. Lo cumplieron en las montañas, en los caminos, en los pueblos más aislados y en las ciudades más difíciles. Lo cumplieron sin preguntar quién gobernaba, porque su único compromiso era con España y con los españoles.

Cuando ETA declaró la guerra a nuestra Nación, fueron los guardias civiles quienes ocuparon la primera línea del combate. Durante décadas soportaron atentados, amenazas y asesinatos. Muchos salían de sus casas sabiendo que podían no regresar. Sus hijos crecieron escoltados por el miedo. Sus familias aprendieron a convivir con la incertidumbre.

Y, sin embargo, jamás cedieron.

Aquellos hombres y mujeres derrotaron al terrorismo no con discursos altisonantes, sino con perseverancia, profesionalidad y un heroísmo cotidiano que pocas veces recibió el reconocimiento que merecía. Sobre la sangre de cientos de guardias civiles asesinados se cimentó la victoria de la democracia frente a la barbarie.

La historia de España tiene con ellos una deuda de gratitud impagable.

Hoy el enemigo adopta otras formas.

El narcotráfico desafía al Estado en nuestras costas con medios cada vez más sofisticados y con una violencia que hace años parecía inimaginable. Allí vuelven a estar los guardias civiles, embarcando de noche, patrullando el Estrecho, enfrentándose a organizaciones criminales que no dudan en matar para proteger sus negocios. También allí la sangre del uniforme verde ha vuelto a teñir de rojo nuestras aguas.

Y mientras tanto, miles de actuaciones anónimas continúan produciéndose cada día sin ocupar una sola portada: un rescate en la montaña, un niño encontrado, una mujer protegida de su agresor, una red criminal desarticulada, un anciano auxiliado, una carretera segura, un pueblo tranquilo.

Ese es el verdadero rostro de la Guardia Civil. No les gusta la notoriedad, su pasión es España y su divisa el honor.

Precisamente por ello resulta tan preocupante el clima de desgaste institucional que vivimos. Porque quienes aspiran a debilitar el Estado saben perfectamente que las naciones no se destruyen únicamente atacando sus fronteras. Se debilitan desacreditando las instituciones que garantizan la libertad de sus ciudadanos.

Los enemigos de España, los que pretenden erosionar los fundamentos de nuestra convivencia y dinamitar los pilares del Estado de Derecho, saben perfectamente cuáles son los bastiones que sostienen nuestra democracia: una Justicia independiente, unas Fuerzas Armadas leales a la Constitución y unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado profesionales, imparciales y entregadas al servicio de la ley.

Si alguna vez consiguieran quebrar la confianza de los españoles en esas instituciones, habrían avanzado en su verdadero propósito: sustituir el interés general por el interés partidista, debilitar la Nación para fortalecer sus propios proyectos políticos y convertir las instituciones en instrumentos al servicio del poder y no del ciudadano.

Por eso defender a la Guardia Civil no significa cerrar los ojos ante los errores que puedan cometer determinadas personas. Significa algo mucho más importante: preservar el prestigio de una Institución que está muy por encima de quienes, de manera transitoria, ocupan puestos de responsabilidad.

Los españoles no podemos permitir que la sombra de unos hechos concretos eclipse la luz de ciento ochenta años de servicio ejemplar.

Porque la Guardia Civil no son unos despachos.

La Guardia Civil son los miles de hombres y mujeres que esta noche patrullarán nuestras carreteras, navegarán nuestras costas, custodiarán nuestras fronteras, investigarán delitos y acudirán allí donde un ciudadano necesite ayuda.

Ellos siguen siendo fieles al juramento que un día pronunciaron.

Ellos siguen llevando por bandera el honor.

Ellos siguen creyendo que servir a España constituye el mayor privilegio que puede asumir un servidor público.

Y continúan sabiendo, como tantas generaciones antes que ellos, que no existe mayor recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

A ellos debemos nuestro reconocimiento.

A ellos nuestro respeto.

Y, sobre todo, nuestro respaldo.

Porque cuando una nación deja de proteger a quienes la protegen, comienza a perder una parte de sí misma.

Hace casi nueve siglos, el poeta anónimo del Cantar de Mio Cid legó a la Historia una sentencia que ha transcendido a generaciones: «¡Dios, qué buen vasallo, si oviese buen señor!»

Hoy, al contemplar el sacrificio silencioso de miles de guardias civiles que, lejos de los focos mediáticos, continúan sirviendo a España con la misma lealtad, el mismo honor y la misma vocación de servicio que heredaron de quienes les precedieron, resulta inevitable que aquellas palabras vuelvan a resonar con fuerza.

Porque España sigue teniendo buenos vasallos.

Hombres y mujeres que no preguntan por la conveniencia del servicio, sino por el deber; que no buscan reconocimiento, sino cumplir con su juramento; que no reclaman privilegios, sino el respeto debido a una Institución que ha escrito algunas de las páginas más nobles de nuestra historia contemporánea.

Que nunca le falten a España gobernantes con la altura moral necesaria para comprender que la Guardia Civil no es patrimonio de ningún poder político, sino uno de los grandes patrimonios morales de la Nación.

Que nunca le falten dirigentes capaces de proteger su independencia, preservar su prestigio y honrar el sacrificio de quienes han dado, y siguen dando, lo mejor de sus vidas por España.

Porque mientras exista una pareja de la Guardia Civil recorriendo nuestros caminos, vigilando nuestras costas, socorriendo al necesitado o velando por la seguridad de los españoles, seguirá latiendo el espíritu que el Duque de Ahumada sembró hace más de ciento ochenta años.

Y mientras ese espíritu permanezca vivo, España conservará uno de los pilares más firmes de su libertad, de su unidad y de su esperanza.

Porque las naciones no mueren cuando pierden sus riquezas. Empiezan a desaparecer cuando dejan de honrar a quienes las defienden.

Instituto gloria a ti

Por tu honor quiero vivir

Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley

Viva honrada la Guardia Civil

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

Blog: generaldavila.com

 

18 DE JULIO DE 1936: UN TENIENTE DE LA LEGIÓN INICIA EL ALZAMIENTO (Del libro: La guerra civil en el norte.. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros)

A las 1600 horas del 17 de julio de 1936, en la Comisión de Límites de Melilla, se encontraban reunidos los máximos representantes del alzamiento en la ciudad. Ante la llegada de las Fuerzas de Asalto enviadas por el general Manuel Romerales Quintero, que sospechaba desde hacía días que se produjese un posible levantamiento, el teniente de la Legión, Julio de La Torre Galán, llama a sus legionarios:

— ¿Representación de la Legión?… ¿eres el sargento Sousa?… Soy el teniente la Torre. ¡Rápido, con todos los legionarios que tengas a la Comisión de Límites!

Los sitiadores al ver llegar a los legionarios se rinden y se unen al alzamiento que acaba de comenzar en España y cuya chispa se enciende en Melilla con un pelotón de la Legión.

Por la noche de este día ya en Madrid se comenta que algo ha pasado en Melilla; se habla, en voz baja, pero corre por toda la ciudad que la Legión y los Regulares se han alzado contra el Gobierno. Los ministros tratan de quitar importancia a la cosa. Al fin y al cabo solo saben que en Melilla hay una insurrección militar que, por el momento, no se ha extendido.

Hay gran inquietud y algo de desconcierto en todas las Guarniciones.

El día 18 el General Mola da la orden al Coronel Solchaga de que por la mañana temprano del día 19 declarase el estado de guerra. Mola aguantó las presiones que desde distintos lugares le hacían para que declarase el alzamiento. Mola observa las reacciones, sin precipitarse, tranquilidad, metódica visión del conjunto, coordinación y mando. Probablemente el general Mola está viendo como se mueven las piezas de su ajedrez. Es para él muy importante ver si al empezar la partida alguna pieza se queda en el cajón. Aquella transición entre la noche del 18 al 19 de julio de 1936 fueron una prueba. ¿O una hábil maniobra para ver la reacción del Gobierno de Madrid? Seguramente las dos cosas.

Desde el día 17 hay un pequeño compás de espera hasta el día 19 cuando ya es público el alzamiento.  Mola soporta la tensión, Franco actúa con irritante lentitud, el resto también está expectante.

¿Qué esperaba Mola? ¿Qué esperaba Franco? Las tropas africanas ya habían dado el paso al frente. ¿Ellos?

El alzamiento se inicia en Melilla y, simultáneamente, en todas las guarniciones españolas del norte de África. ¿Casualidad, oportunidad, un aviso?

Puede que el levantamiento en Melilla no fuese tan casual como a simple vista parece. Cuenta el general Kindelán (ABC, Sevilla, 18 de julio 1961) que en uno de sus viajes a Pamplona, Mola le encargó que advirtiera a Yagüe que los generales Sanjurjo, Franco, Goded, Fanjul, Queipo y otros habían delegado en él la fijación del día del Alzamiento  y por tanto él dejaba a Yagüe en libertad para elegir hora y fecha dentro de un periodo de ocho días, del día 15 al 23 de julio, y que deberían ser simultáneos los de Tetuán, Melilla, Ceuta y Larache. Según Kindelán el mismo día de la iniciación deberían comunicárselo en telegrama cifrado que enviaría a tercera persona con cualquier texto y lo único que habríamos de tener en cuenta era el número de letras del nombre y el de las del apellido. El primero sería la hora, el segundo el día. Así se hizo y el telegrama se firmaba con un ficticio nombre y apellido que sumadas las letras, eran el día y la hora del alzamiento. Llegado el momento Kindelán no pudo recibir el telegrama por estar ausente y lo hicieron Valentín Galarza, Paco Herrera y Carlos Salamanca que comunicaron con Mola. Debería ser Yagüe el que iniciase el alzamiento, pero al tener que intervenir una sección del Tercio en defensa de los impulsivos oficiales en Melilla reunidos, rodeados en la casa de la Comisión Geográfica por Guardias de Asalto, hizo inaplazable la hora. Eran las cuatro de la tarde del día 17 de julio de 1936, una hora antes de lo previsto.

No hubo vacilaciones en ninguna de las plazas de soberanía ni del Protectorado. La población indígena a la que las autoridades de la República habían ignorado se puso del lado de los alzados.

El príncipe Muley El Hassan, el gran Visir, Sidi Ahmed Ben Hach Abdelkrim, incluso el kaid beni urriaguel Solimán el Jatavi, ofrecieron su apoyo a Franco aquella noche del 17 de julio. Este último le remitió un mensaje poético:

« ¡Por la gloria de Dios! ¡Por la fuerza y el poderío que residen en Él! Al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón, al general Franco. ¡Que las bendiciones divinas sean sobre ti y los que contigo combaten en la buena senda!».

Un avión Focker enviado por el Gobierno de Madrid sobrevuela el barrio moro de Tetuán y lanza varias bombas que causan trece muertos y provoca la indignación de la población. Fueron momentos de enorme riesgo para el alzamiento en aquellas tierras. Tuvo que ser el venerable Gran Visir Sidi Hamed Ganmia el que valerosamente se dirigió a la manifestación musulmana para convencerles que aquello era obra solo de los españoles sin Dios y que para castigarles llegaría Franco.

La Junta de Defensa de Burgos le concedió la Cruz Laureada de San Fernando que el propio Franco le impondría.

Decía el Decreto de concesión:

«…En la tarde del 18 de julio de 1936, un avión pirata bombardeó el barrio moro de Tetuán, alcanzando dos mezquitas y causando quince muertos indígenas. El estupor, el pánico, la indignación se apoderó del pueblo musulmán. Las gentes, que poblaron las calles, iniciaron manifestaciones tumultuosas y la muchedumbre, aturdida y presa del terror, intentó invadir la Plaza de España, para dirigirse a la Alta Comisaría. Por razones de orden moral no era conveniente emplear la fuerza y, por otra parte, la autoridad del jefe que interinamente actuaba en Tetuán, hubiera sido precaria cuando el Alzamiento Nacional, estaba todavía en sus comienzos. En estas gravísimas circunstancias se recurrió a las autoridades marroquíes, encontrando el apoyo más decidido y activo en el Gran Visir Ahmed Ganmia, el cual, a pesar de sus setenta y seis años y deficiente salud, acudió a Tetuán desde su casa de campo, se lanzó a caballo por las calles, y con gran riesgo de su vida, de su prestigio y de su cargo, contuvo por completo la explosión popular, aquietando los ánimos, reduciendo a los exaltados y consiguiendo que todos regresasen pacíficamente a sus casas. Tal actuación representa un acto de extraordinario valor, de capital importancia para el éxito del Movimiento Nacional, al salvarle de las dificultades interiores que en la zona se crearía de haber tenido que emplear las armas para restablecer la tranquilidad en la ocasión referida…».

Es reseñable que las maniobras de Llano Amarillo pusieron en contacto a muchos mandos del Ejército y que Yagüe llevó la voz cantante. al día siguiente escribía a Mola y de su misiva es reveladora la frase: «Solo necesitamos mando y barcos».

Terminaba su carta repitiéndolo: «Mando, barcos y ¡adelante! ¡Viva España!»

Del libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

GIBRALTAR en Horizonte (Cuatro TV)

https://www.cuatro.com/television/20260716/horizonte-general-davila-contra-acuerdo-penon_18_019737510.html

Video opinion general Dávila sobre verja y demás, que es mucho más… en programa TV Cuatro Horizonte

LA GUERRA CIVIL Y EL RIGOR HISTÓRICO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El Generalísimo Franco y el general Dávila

La Historia de una nación es la base de su fuerza, de su nivel moral y convivencia. Todos somos fruto de los acontecimientos pasados, todos, de los que hay que extraer enseñanzas y asumirlas con humildad, sin juicios interesados que solo contribuyen a dar continuidad a los errores cometidos. Estos extremos han de cuidarse más aún, si cabe, cuando ha habido una terrible guerra civil por medio que, según parece, no quiere cerrarse de manera definitiva y que cada vez se trata con más errores históricos sin atender a los nuevos documentos que van aflorando. Rigor, verdad, conocimiento y una buen dosis de esa indiferencia ignaciana, son necesarios para no dejarse llevar por la pasión oculta. Hemos llegado a un momento en el que ya nadie sabe quien dice la verdad sobre la Guerra Civil hasta el punto que cuando se presenta un documento o tratas una fuente primaria la ocultan, unos y otros, y lo dan por falso o no leído.

Sobre la Historia de España se cierne una espesa nube que cubre la verdad y cada uno la cuenta según le han contado. Parece inútil descubrir, documentar y enseñar.

Lo sensato dado el panorama histórico y los «rigurosos» escritores sobre la Guerra Civil es no ahondar mucho en las publicaciones vulgares, pero cuando se trata de un periódico serio y de un tema de tanta importancia me veo obligado, por segunda vez, a corregir, según mi documentación,  lo publicado en este acreditado y muy leído medio digital: El Debate. Lo curioso es que se trata del mismo tema histórico ya corregido en su día en este mismo medio, que seguro que leyeron, pero insisten. Llego a pensar que es un pulso que no acepto porque ya lo han perdido.

El Debate publicó (29 septiembre 2024) un artículo -«El día que el general Franco fue nombrado Jefe del Estado»- firmado por César Alcalá que se aleja del  rigor de los hechos que pretende aclarar. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Siento cierta pereza intelectual tener que insistir en el tema que ya parece perseguir algún extraño fin, pero debo hacerlo para evitar que entre estas cosas y la «Ley de Memoria Democrática» pase el tiempo y quede una historia falsa de lo ocurrido. Hay veces que uno piensa que nos merecemos la dictatorial historia que impone la ley ya que en vez de ser rebatidos los falsos argumentos de sus creadores intelectuales con rigor académico, se afronta con aquellas calientes crónicas iniciales o el enfrentamiento visceral no exento de graves errores. Nada peor que la mediocridad o las verdades a medias.

El nombramiento de Franco como Jefe del Estado español es un hecho histórico de una trascendencia indiscutible ya que cambiaba por completo el antes de la guerra, la guerra y el día después de la guerra.

El tema ha sido motivo de artículos y libros, pero nunca se ha descubierto la íntima realidad de aquellos hechos, sus interioridades y sus consecuencias. En mi libro La Guerra Civil en el Norte doy amplia información inédita  sobre el tema que deja claros todos los interrogantes y los errores publicados hasta la fecha. Los datos proceden del archivo de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo que fue el actor principal de aquello hechos como lo sería más tarde en la consecución de los objetivos militares de la guerra. Lo recogido en mi libro es documentación inédita del archivo del general Dávila, pero también de declaraciones y entrevistas en los medios escritos que estaban a disposición de cualquier historiador pero que por razones que desconozco ninguno se hizo eco de ellas dando pie a un relato erróneo.

Las inexactitudes del artículo del artículo publicado en El Debate van desde lo personal a lo general. Ni Cabanellas era quien dice, ni apostaba por una junta de tres generales ni fue el que rotundamente se negó al nombramiento de Franco. Nicolás Franco no asistió a la reunión de Salamanca ni se leyó ninguna propuesta de decreto en la Junta de Defensa el 28 de septiembre de 1936. Hitler y Mussolini nunca dijeron nada al respecto ni estaban en esas interioridades. Orgaz, uno de los últimos generales incorporados a la Junta de Defensa, no fue el ideólogo de nada.

En fin ¿para qué seguir? Es de justicia además aclarar que la personalidad de aquellos generales no se vio alterada por los duros momentos que atravesaba España quedando reflejada en sus relaciones epistolares de las que alguna reproduzco en mis libros. Hay que dejar bien sentado que junto a su fuerte carácter y firmes convicciones eran ante todo unos caballeros formados intelectualmente y con exquisitas formas en su trato.

Para evitar extenderme demasiado y aburrirles con el relato les dejo el artículo que publiqué rectificando el documental de El Debate del día 3 de febrero de 2024. FRANCO JEFE DEL ESTADO. Con ello vuelvo a facilitar los datos que creo ayudarán a la labor académica investigadora.

En la rectificación dejo, creo que con suficientes documentos, todos los extremos y pormenores de tan importante hecho histórico recogido en mi libro La guerra civil en el norte en el capítulo «Salamanca: Franco no fue elegido jefe del Estado ni nombrado Generalísimo».

Así fue. Ni elegido en junta para jefe del Gobierno ni para jefe del Estado. Todo ocurrió después. Fue una sorpresiva e inopinada decisión.

Solo les pido rigor histórico.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

FRANCO JEFE DEL ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En mi libro La guerra civil en el norte editado por La Esfera de los libros abordo esta decisiva cuestión de la Jefatura del Estado de Franco y lo documento, pero hay cierto sector, académico o cercano a ello, que no admite nada sobre la reciente historia de España que no sea de acuerdo con lo que ellos dicen y dirigen, y esto ocurre entre los que se muestran partidarios de un bando y los del otro, creándose un clima en el que la densa niebla que cubre todo lo que se refiere a la Guerra Civil española y sus consecuencias, siga convirtiendo la historia en enfrentamiento ideológico alejado del exigible rigor. Unos y otros han construido un relato sustentado sobre pilares propios que consideran inamovibles y si alguien intenta sustituirlos por otros renovados y más firmes el intruso es señalado como un advenedizo en lugares privados.
El rigor histórico exige que lo que algunos creen irreversible pueda ser revisable y convertible después de nuevas investigaciones que traen la aparición de documentos y que muchos aún permanecen ocultos por temor a aquellos que han convertido la historia en ley y en delito la opinión contraria. También por las limitaciones impuestas por los que pretenden ser juez y parte en sus interpretaciones.
Todo sea por dar una opinión más con todo respeto a los autores de la publicación de El Debate, pero a la vez expresando la confusión que me produce el documental que de entrada se anuncia con una frase exenta de todo rigor por decirlo de una manera suave: «Las palabras del General Yagüe que convencieron a Franco para aceptar el mando único en la guerra». Solo esa frase debería ser suficiente para no ir más allá en los comentarios. Una película mal montada, poco creíble y sin documentar.
El entonces teniente coronel Yagüe ni estaba ni se le esperaba entre aquellos firmes generales que formaban la Junta de Defensa Nacional, con ideas muy claras y que no eran fáciles de doblegar en su criterio de cómo conducir las operaciones militares y la administración de la España nacional.
La Junta de Defensa Nacional (no Junta Nacional de Defensa como con grave error dice el documental) se formó a la muerte del general Sanjurjo y en ningún momento se pensó en Franco como sucesor y cabeza del alzamiento, sino que los nombres que se barajaron fueron los del Infante D. Carlos de Borbón y el del general Severiano Martínez Anido. Nadie habló en aquellos momentos de Franco ni de Cabanellas ni Mola quiso, que bien pudo hacerlo, alzarse con el mando único. La Junta era firme y muy conocedora de la situación tanto dentro como fuera de España y con ella colaboraron un insigne grupo de diplomáticos y personal de la Administración civil excelentes y experimentados en la política interna y exterior de España.
Una vez que se precipitaron los acontecimientos y hubo unión material entre los ejércitos del Norte (Mola) y el Expedicionario (Franco) fue cuando se vio la necesidad del mando único. Hubo efectivamente dos reuniones en Salamanca de los miembros de la Junta de Defensa de la que no formaban parte ni el general Kindelán ni el teniente coronel Yagüe.
Las dos se realizaron en el aeródromo de San Fernando, situado en la finca del ganadero Pérez Tabernero, a 32 kilómetros de Salamanca en el término municipal de Matilla de los Campos. En ella se autorizó la presencia del general Kindelán a pesar de no ser miembro de la Junta. Se trataron los siguientes temas como se demuestra en la correspondencia posterior a la reunión entre los generales Dávila y Orgaz (Documentado en La guerra civil en el Norte):
-El Movimiento y su porvenir.
-La unión de los ejércitos del Norte y Sur.
-La necesidad de establecer un Mando único.
-El problema de la toma de Madrid y desviarse o no a liberar Toledo y su Alcázar.
-Los servicios de retaguardia.
Desde luego allí no se tomó ninguna decisión firme sobre el mando único que quedó en simples palabras y propuestas. Insisto en que Yagüe ni estaba ni se le esperaba.
El día 28 de septiembre se celebró el segundo Pleno de la Junta en el mismo lugar y con los mismos protagonistas. Se volvieron a tocar los temas del futuro de la guerra, de la unión de los ejércitos y la necesidad del Mando único. Hubo discusiones y no un único criterio sobre ello por lo que se pasó a realizar una votación en la que empezó a votar Kindelán, por ser el general más moderno y no participar en ella los coroneles. Aprobada la moción relativa a nombrar Generalísimo de los ejércitos se pasó a decidir la persona que ostentase tal cargo, que recayó en el general don Francisco Franco Bahamonde, que lo aceptó, decretándose por tanto el mando único para las operaciones militares, que se ejercitaría por el general Franco, sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa Nacional. Allí no se le dio el poder, todo el poder a Franco. La historia es increíblemente distinta a la que se cuenta y se da por cierta.
La decisión del mando único a Franco fue decidida por la Junta pero exclusivamente como mando único militar, como jefe de los ejércitos en operaciones, pero concederle el mando civil, la Jefatura del Estado, fue producto de una serie de circunstancias que se originaron fuera de la reunión en asamblea de la Junta como relato de acuerdo con los documentos del protagonista de este asunto y de otros claves en el desarrollo de la Guerra Civil: el general Fidel Dávila Arrondo.
Lo que pasó ya finalizada la reunión de la Junta dista mucho de lo que repiten tantos y tantos que lo descubren una y otra vez incluso diciendo que es una novedad histórica.
Los generales salieron de la Junta sin darle a Franco el verdadero poder ya que estaba limitado por la Junta de Defensa por lo que el Mando militar de Franco no tenía libertad de actuación siempre mediatizado por ella.
Además se creaba un grave problema ya que la Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas se sabía que algunos gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Esta situación fue captada por el general Dávila que se la expuso a Mola y estos a Franco que aceptó que la Junta declinase sus poderes en él nombrándole Jefe del Gobierno.
«Lo que decidáis los miembros de la Junta yo lo acato» dijo Franco.
Todo ocurrió cuando ya los miembros de la Junta se habían ido a sus destinos o estaban a punto de hacerlo por lo que se emprendió una difícil y ardua tarea para volver a reunir a sus miembros o tener su voto positivo.
La historia final y como se nombró a Franco Jefe del Estado sustituyéndolo por el nombramiento inicial de Jefe del Gobierno del Estado español es tan increíble como cierta. Lo narré en La guerra civil en el norte, pero ¿para qué? Ya no hay marcha atrás y mejor que se cuente en tecnicolor.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 febrero 2024

REUNIÓN DE SALAMANCA: FRANCO NO FUE ELEGIDO JEFE DEL ESTADO NI NOMBRADO GENERALÍSIMO
«A renglón seguido hizo el general Franco manifestaciones propias del caso y designó personal para cargas que implicaba la nueva modalidad castrense terminando con ello la reunión y trasladándose el personal al comedor de la casa donde estaba preparado el almuerzo.
Terminado este un tanto avanzada la tarde comenzó el desfile de los vocales hacia sus respectivas residencias produciéndome ello extrañeza y contrariedad pues apreciaba no se había desarrollado en la reunión de la mañana la trascendente misión que la Junta debía afrontar en relación con la representación y facultades que el gobierno de la Nación imponía y muy singularmente cual consecuencia de la decisión recaída en la reunión de este día; pretendí por ello retrasar a los compañeros y continuar la sesión para zanjar el asunto, pero el ambiente y marcha iniciada no se prestaba a ello por lo que expuse a Mola cuan preciso e inaplazable era tratar con toda urgencia el tema ya que, aparte la imperiosa necesidad de que el Mando militar tuviera absoluta libertad de actuación sin riesgo de las trabas, impedimento o rémoras inherentes a actuación de la Junta de Defensa, era muy de tener en cuenta que nuestra Entidad Estatal no estaba reconocida por ningún Gobierno extranjero y por informaciones oficiosas que hasta nosotros habíanse deslizado, algunos de tales gobiernos deseaban desapareciese el cariz de Pronunciamiento militar que significaba el regir al País una Junta de generales. Mostrose Mola conforme asintiendo a la consecuencia de que debiera la Junta declinar sus poderes en el general Franco nombrándole Jefe del Gobierno que él constituiría con elementos y organización no afectados por la tara que al Estado del momento se achacaba y, por ende, que convenía someterlo a la consideración de Franco cual hicimos inmediatamente reuniéndonos los tres en el patinillo de la finca donde aislados se trató el asunto concretamente y con pocas palabras contestando él sin dilación alguna se hallaba dispuesto a asumir el cargo y pechar con la papeleta si se tomase tal decisión. Obtenida pues su conformidad asumí la tarea de llevar a vías de hecho lo expuesto emprendiendo inmediatamente el regreso a Burgos acompañado del coronel Montaner a quien expuse detalladamente, durante el viaje, toda la gestión anterior y tarea que me incumbía para ponerlo sin dilación en conocimiento de los demás vocales de la Junta demandándole sobre la marcha su voto. Montaner dio en el acto su plena conformidad y voto afirmativo. Llegados a Burgos, pasadas las 22 horas, encontré en nuestra Sala-Despacho de la Junta a Cabanellas y Gil Yuste por lo que pude exponerles sin pérdida de tiempo y detalladamente las consideraciones expuestas al general Franco y réplica obtenida, y terminé recabando de ambos su aquiescencia para llevar a vía de hecho la solución que se consideraba forzosa e inaplazable. Cabanellas dio rotunda negativa y Gil Yuste hizo presente no haberse considerado por la Junta el aspecto que traía a colación cosa que de haberlo estimado conveniente no hubiera dejado de tener en cuenta al deliberar aquella mañana y acordar el nombramiento de Franco cual Jefe Supremo del Mando Militar, así pues le parecía un tanto anormal el planteamiento sin que de momento formulase juicio en firme acerca del particular. Lo avanzado de la hora y vicisitudes del día no eran propicios para proseguir gestiones que dejé para el día siguiente en cuya mañana llamé por teléfono al coronel Moreno Calderón quien apenas esbozado motivo de la conferencia dijo, cual si tuviera conocimiento del hecho, que habíamos de atenernos a lo concreto y específicamente deliberado en la Junta, le repliqué en el acto haber muy contundentes razones y motivos para lo que habíale insinuado cual le expondría dentro de breves horas pues me trasladaba seguidamente a Valladolid cual hice poniéndole de relieve con todo detalle cuan ineludible era adoptar la resolución que se trataba, previamente me hizo saber Moreno Calderón le había enterado telefónicamente Queipo de Llano de que estaba tramándose la decisión de que se trata lo cual él se oponía terminantemente considerando nulo lo que se hiciere al margen de lo acordado en la reunión de la Junta de Defensa. Explicado cual antes se expresa los fundamentos originarios de la propuesta mostrose Moreno Calderón de acuerdo con la realidad de lo mismos y sus consiguientes derivaciones así pues otorgaba su voto afirmativo para la solución de nombrar a Franco Jefe del Gobierno. Contando pues con tal voto así como conocer el pensamiento de Orgaz, tiempo atrás héchome presente por él mismo, más el voto de Mola al que había de considerar unidos los de Saliquet y Ponte (que era Mola encargado de recabar y de ser disconformes me lo hubiera dado a conocer
inmediatamente) se reunía ya la mayoría absoluta de la Junta, sin embargo era de desear y más aún consideraba lo obligado de reforzar el acuerdo uniendo a tales votos los de Gil Yuste y Cabanellas, así pues regresado a Burgos acto seguido de la entrevista con Moreno Calderón, celebro una reunión con ambos insistiendo en el tema con los puntos de vista que lo imponían sin género de duda alguna mostrando Gil Yuste conforme en que se plasmase tal acuerdo de la Junta nombrar a Franco (independientemente de su cargo de Jefe Supremo de las Fuerzas) Jefe del Gobierno del Estado Español, y persistiendo Cabanellas en su manifestación de lo improcedente del acto que se propugnaba dejando él al margen los argumentos que se aducían y cuya valoración no negaba; hube de hacerle presente cuan terminante era la mayoría absoluta de votos afirmativos patentizados y cuán capital transcendencia y significación tenía el que no hubiera de llegarse a la decisión con la constancia del voto en contra de la Presidencia accediendo últimamente a que el acuerdo fuera el de nombrar a Franco Jefe del Gobierno del Estado Español. Tan luego dio Cabanellas su conformidad avisose al Sr. Yangüas Messía (que colaboraba cual Asesor en la Junta de Defensa) pasase al Salón donde teníamos el Despacho los Vocales de la Junta y en la cual se acababa de celebrar la entrevista y dándole conocimiento del acuerdo y decisión a que había llegado la Junta se le encomendó redactase la disposición legislativa procedente encareciéndole la conveniencia de hacerlo sobre la marcha por lo que permanecimos los cuatro en el despacho hasta quedar plasmada la disposición que aquella misma noche queríamos dar a conocer al País en la sesión oficial de la Radio Nacional a la que se avisó quedaba diferida la hora de tal emisión.
Redactada aprobada y difundida por Radio la disposición aludida enviose al Boletín la diligenciada copia correspondiente para su publicación en el ejemplar a publicarse en la mañana inmediata considerando por tanto finiquitado el asunto, pero en la madrugada de este día despertome llamada telefónica producida por Nicolás Franco quien desde Salamanca me hace saber no se encontraba acertada la disposición, precisábase mayor libertad de acción y por tanto de atribuciones que las compartidas a la concreción de Jefe de Gobierno replicándole yo que quedaría resuelto el punto pues se suprimirían del texto del articulado las palabras “del Gobierno” y quedaría cual nombramiento el de “Jefe del Estado Español”. Quise ponerlo en conocimiento de los compañeros de la Junta radicantes en Burgos pero el tiempo apremiaba la imprenta llevaba tirados ya unos cuantos bastantes ejemplares y habían sido remesados ya paquetes a las localidades fuera de Burgos de dificultosa interceptación así que decido motu propio ordenar la rectificación cual se llevó a efecto. Esta es la causa por la que aparte lo que la transcripción de la emisión radiada pueda exhibirse algún que otro ejemplar en el que aparezca el nombramiento de Jefe del Gobierno del Estado Español».
Los vocales de la Junta de Defensa Nacional a los que directamente el general Dávila pudo consultar la designación de Franco como presidente del Gobierno de España le mostraron su parecer de que él mismo asumiese ese cargo «porque él era el único aceptado por todos los generales y jefes del Ejército». Dávila se negó argumentando su edad de 58 años y el ser desconocido por la mayoría del pueblo, con la ineludible precisión de necesitarse una persona joven para regir los destinos de España y, al propio tiempo, de prestigio, por lo que abocó en todo momento por el general Franco a quien en definitiva en su consulta había obtenido la mayoría de votos, incluido el suyo propio. Hubo en ese nombramiento del general Franco reticencias del presidente, general Cabanellas, de algún otro vocal y rechazo absoluto del general Queipo de Llano.
La iniciativa del general Dávila constituyó realmente un cambio de escenario porque en la reunión de Salamanca, como hemos visto, la votación se limitó a decretar el Mando Único para las operaciones militares por el general Franco sin que ello afectase a las atribuciones y función de la Junta de Defensa. Posteriormente Dávila propone el hecho de la jefatura del Gobierno de la Nación obteniendo, fuera ya de la reunión en pleno de la Junta, el consenso de los vocales, pero nunca se había hablado de la Jefatura del Estado sino del Gobierno, matiz de enorme trascendencia ya que era elevar a Franco al máximo cargo de la nación. ¿Cómo es posible que se modificase el texto legal acordado sin que nadie alegase nada? Nadie replicó a la modificación del texto; ningún miembro de la Junta puso el menor reparo cuando la modificación ya estaba hecha. Solo se explica por elevado prestigio del que gozaba el general Dávila entre sus compañeros de la Junta que callaron sus posibles reticencias y acataron tan inopinada decisión. Tampoco conviene olvidar el párrafo del decreto que dice textualmente: «…se nombra Jefe del Gobierno del Estado español al Excmo. Sr. General de División D. Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos los poderes del nuevo Estado». ¿Hay alguna diferencia entre decir «asumirá todos los poderes del Estado», o «se nombra Jefe del Estado»?
¿Qué movió al general Dávila a atender la indicación de Nicolás Franco? Conozco la respuesta que dará el general Dávila: «Con Franco nos salvamos; sin Franco nos hundimos»; lo esencial era la unidad en el mando político y militar y en aquellos momentos las circunstancias lo imponían.
(Del libro La guerra civil en el norte, editado por la Esfera de los libros) de Rafael Dávila Álvarez, general de División (R.) nieto del general Fidel Dávila Arrondo.

Blog: generaldavila.com

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN PATRONA DE LA ARMADA ESPAÑOLA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sabed que los océanos eternos

están de nuestra parte, aunque esta noche

la marea y los vientos hayan dado

en jugar con nosotros.

Se oyen los últimos sones del himno de la Armada española

Soñando victorias, diciendo cantares,
marinos de España crucemos los mares,
delante, la gloria, la leyenda en pos,
debajo las voces de nuestros caídos,
y arriba el mandato de España y de Dios.

De España y de Dios, de España y de Dios.

La Armada tiene hoy 20 buques en la mar y 1779 personas navegando o desplegadas fuera de sus bases.

¡Salve!, ¡Salve!, Estrella de los mares,

Nuestra felicitación con profunda admiración y cariño a nuestros compañeros de la Armada en el día de su Patrona la Virgen del Carmen. Ellos saben como nadie lo que es navegar por aguas que a ello se resisten. Para un marino español nunca hubo mar, océano o abismo que estuviese prohibido a su navegación o a ella con su fuerza se opusiese. Porque donde España navega:

Hay que morir o triunfar,
que nos enseña la Historia
en Lepanto la Victoria
y la muerte en Trafalgar.

Una historia dura en la que nunca faltó el recuerdo a la Patrona, echarse la mano al bolsillo para agarrar ese rosario marinero que siempre acompaña en las largas travesías y que ya en la Escuela Naval de Marín nada más entrar es lo primero que aprendes:

«El que no sepa rezar que vaya por esos mares, vera que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie» (Placa. Capilla Escuela Naval de Marín)

Nuestra Señora del Carmen cuida de nuestros hombres en la mar.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares…

¡Felicidades compañeros!

«DEFENDEMOS ESPAÑA DESDE LA MAR«. No hay lugar donde esté un soldado, marinero o aviador que no defienda a España. Tierra, mar y aire. Rezan y luchan en el mismo caminar, por la unidad de España.

Una Canción en la tormenta es un bello poema de Rudyard Kipling que hoy dedico a mis compañeros de la Armada. Lo entenderán.

UNA CANCIÓN EN LA TORMENTA

Sabed que los océanos eternos

están de nuestra parte, aunque esta noche

la marea y los vientos hayan dado

en jugar con nosotros.

Pues son los elementos, no la guerra,

los que nos amenazan, bienvenida

sea la descortesía del destino;

por ella se verá que en estos tiempos

de aflicción y de lucha vale más

la partida que aquellos que la juegan;

que el barco es más valioso que la tripulación.

Entre la niebla y las tinieblas vemos

el débil resplandor de las olas que pasan;

es como si estas aguas inconscientes tuvieran

un alma; o como si se hubieran conjurado

contra nuestra bandera, buscando sepultarla.

Bienvenida , por tanto,

sea la descortesía del destino;

por ella se verá que en estos tiempos

de aflicción vale más

la partida que aquellos que la juegan,

y el barco, más que la tripulación.

R. Kipling

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 julio 2026

ESTRELLA DE LOS MARES

¡GIBRALTAR ESPAÑOL! EL GOBIERNO ESPAÑOL CONSAGRA OTRA RENUNCIA A LA SOBERANÍA SOBRE GIBRALTAR Y A NUESTRA INTEGRIDAD TERRITORIAL. ENTREGAMOS GIBRALTAR (POR AHORA. YA VEREMOS EN EL FUTURO…)

Gibraltar: una base militar del Reino Unido en territorio español.

Debemos dejar constancia de que en el día de hoy 15 de julio de 2026 el Gobierno de España con la intromisión de Europa, de espaldas al Parlamento español y al Pueblo español, con nocturnidad, secretismo y desinformación, escenifican un grave drama entregando (por ahora) un trozo de España al Reino Unido. Dice que es por una enigmática «prosperidad compartida» y para derribar  el «último muro de Europa continental» (frase efectista sobre un muro inexistente) cuando de lo que se trata es de mantener bajo el poder del Reino Unido una base militar y el control del estrecho de Gibraltar. Nadie les explicará nada. Nadie les informará, les mentirán y hablarán de 15.000 trabajadores que reciben trabajo al otro lado de la verja gracias al Reino Unido lo que, de ser cierto, debería avergonzar al Gobierno incapaz de proteger a los españoles y darles trabajo sin necesidad de irse a pedir limosna a los generosos ocupantes de Gibraltar mantenedores de una base militar.

Este blog cuenta con el mayor experto en la historia de Gibraltar y puntualmente nos da noticias de lo que allí ocurre en todos sus ámbitos, especialmente en la base militar, la entrada de los submarinos nucleares, de sus instalaciones, de los riesgos y de las mentiras. Se trata del Capitán de Navío (R.) Ángel Liberal que seguirá manteniéndonos al día de los manejos y desmanejos que encierra ese trozo de España robado por el Reino Unido y que tiene que devolver a España según las Resoluciones de la ONU.

La mentira número uno a día de hoy es que se va a derribar una verja que en realidad no se va a derribar. Mañana seguirá la verja y al día siguiente y para siempre. Pasarán a hablar de la valla, pero no habrá una sino dos. Se derriba la verja antigua pero se sustituye por una nueva, a pocos metros, igual a la que rodea las bases militares británicas pues Gibraltar lo es. De los 1.200 metros de la verja actual sólo se queda abierto el tramo de unos 150 metros por donde pasan vehículos y personas pero este tramo contará con una presencia policial permanente y reforzada. Todo el conjunto verá aumentada apreciablemente su capacidad mediante nuevos sensores, cámaras e iluminación.  Los negocios, eso sí, serán más fáciles para los negociantes ya conocidos.

La colonia ahora, diga lo que diga el Gobierno, pasa a ser definitivamente una base militar del Reino Unido y un camino abierto, sin fronteras ni controles entre Gibraltar y Rota. Además de otros lugares y para otras personas. El Reino Unido que se nos mete militarmente y algo más en nuestra cama. Quién sabe para qué y en qué condiciones.

¿Algún día dejarán de robarnos el territorio por activa y pasiva, por el sur y por otros lados?

Albares y Picardo escenificarán el show y el dudoso acuerdo entró en vigor de forma provisional esta madrugada, aunque tiene que ser ratificado por la Eurocámara y por el Parlamento británico. A España en su soberano Parlamento ni se le pregunta ni nada tiene que decir. Un trabajo sucio a espaldas del Parlamento español.

Los españoles a obedecer y de nada enterarse. Así están mejor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Blog: generaldavila.com

POR QUÉ Y CÓMO LOS BRITÁNICOS TRATAN DE ESCONDER LA BASE MILITAR DE GIBRALTAR. Capitán de Navío (R.) Ángel Liberal Fernández

15 julio 2026

 

LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Esfera de los Libros confió en este humilde escribidor para llevar a cabo una labor parecida a la de segar los campos con el tradicional método, hoz y zoqueta, y así evitar hacer destrozos entre el trigo y la paja. Me puse a la labor con las herramientas adecuadas en mi poder. Era necesario andar despacio y mirar los documentos, sin renunciar a ninguno, con lupa de antiguo detective para saber distinguir grano, paja y cizaña, que también abundaba. Este libro es el resultado de pasar mucho tiempo encorvado, siempre en proceso de aprendizaje como el niño en la escuela que empieza con sus primeras letras, a unirlas, a darles sentido y a descubrir que entre los papeles escritos están ocultas la mayor parte de las razones que han hecho que las cosas sean como han sido, incluso de cómo no han sido y debieran. Ese era el juego que me propuse a la hora de indagar y segar por los campos de la Guerra Civil con ánimo de aclarar algunas cosas turbias; utilicé el cedazo de los documentos.

Este libro LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, es fruto de muchas horas de investigación en archivos, principalmente en el de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo, y también de algunas casualidades que, sin en un principio contar con ellas, se han ido produciendo misteriosamente a través de personas que han depositado en mis manos papeles y hechos guardados desde aquellos tiempos.

De todo hay y, aunque un libro se queda corto, con todo ello he procurado formar un conjunto armónico y comprensible para los que conocen a fondo el tema y para los que lo hacen de oídas. Espero ofrecerles más adelante, si me brindan la oportunidad, lo que aún queda guardado.

Con estos ingredientes traducidos por mi ignorancia, aunque buena voluntad, no pretendo crear polémica, sino aportar datos para que la historia se acerque más a su comprensión. La guerra civil española es un asunto que está ahí y para nuestra tristeza no se asume con gran rigor, sino que sigue escribiéndose con letra de enfrentamiento, con inventadas y nuevas victorias y derrotas, hasta algunos quieren repetirlas e invertir sus resultados.

Cuando allá por los años 80 el perdón era el resultado, cuando los que por edad o vivencias estaban más cerca de aquella lucha decidieron darse el abrazo del perdón y sacar adelante nuestro querida España, a pesar de tantos pesares, un mal viento (tiene nombre y apellidos) se interpuso entre el perdón y la revisión puramente histórica, y nos llevó a sacar de nuevo los rencores y el arma de lo que llaman el relato que no deja de ser la agitación y enfrentamiento.

No. Esa no es la historia que yo cuento. Son los hechos históricos tal y como figuran en los papeles de aquel momento. Un punto de vista desde lo alto de la colina, desde donde se podía, casi, ver lo que había al otro lado. Soy de la opinión de que no hay que callar ni olvidar, sino todo lo contrario. Hay que hablar de lo sucedido, con verdad, sin inquina y sin venganza, sino con honradez y la buena disposición que admite los errores que todos cometieron.

Hablar, incluso acaloradamente, pero con limpieza y españolidad, con el carácter genuinamente español, pero nunca callar y sobre todo no invertir o mentir a sabiendas o por rencor.

Nadie ya debe pagar por aquello ni tampoco sentirse culpable de nada.

En cualquier proceso de construcción suele haber derrumbes y es frecuente que apuntalar no sea suficiente. El afán de terminar la obra, de seguir buscando la fortaleza en los materiales te lleva al mantenimiento y vigilancia constantes sobre ella.

Sigue el interés por la guerra civil española y espero que los nuevos hallazgos históricos ayuden a acrecentarlo. El cómo, el porqué y cuáles fueron las razones que hicieron posible la guerra y el desenlace de la misma, como señala el profesor Vicente Palacio Atard, siguen siendo interrogantes que despiertan el interés de unas y otras edades. Ojalá que en estas páginas que he escrito haya algo de luz que ilumine esos interrogantes.

No leerán ustedes únicamente el desarrollo de los combates y los esquemas de las batallas, sino que he pretendido hacer un recorrido interior por los temas más trascendentes y en los que nueva documentación puede aportar claridad.

Desde la llegada de la II República en 1931 los acontecimientos se precipitan. Desde esa fecha hasta prácticamente el final de la guerra he tratado de analizar el recorrido aportando documentos nuevos, inéditos, que puedan ofrecer puntos de vista desconocidos en la narración.

Este es mi recorrido:

Desde el Pacto de San Sebastián, las elecciones municipales y la inaudita expulsión del Rey Alfonso XIII que se desarrolla en una travesía de Cartagena a Marsella llena de amargura y tristeza. La calle que arde en violencia. «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora. Un documento inédito de la detención del general Sanjurjo que en una precipitada actuación pretende hacerse con el poder y es detenido por un guardia de seguridad que le apunta con su arma en medio de la carretera a Huelva.

Las reuniones y actividad previa al alzamiento con la presencia de Mola en Pamplona. La muerte de Sanjurjo y su posible sucesor en el mando antes de crear la Junta de Defensa, entre los que aparecen nombres hasta ahora no mencionados; la creación de la Junta de Defensa Nacional con el ingente trabajo que esta desarrolló. La presencia de don Juan de Borbón en España para combatir en el bando nacional. El estadillo de las tropas que cruzaron el Estrecho al mando del general Franco; la financiación de la guerra, una documentación inédita sobre el oro, joyas y piedras preciosas recaudados y donados para la contienda por particulares; el robo del oro del banco de España, el laboratorio del oro nacional, la munición, el carburante. Con los curiosos datos de la donación de monedas y alhajas hecha por doña Carmen Polo, esposa de Franco. El balance general de oro de las entregas efectuadas por la Suscripción Nacional (Comisión de Donativos) que alcanzó desorbitadas cifras que les muestro en los documentos.

Temas tan trascendentes como el nombramiento del general Franco como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos de una manera un tanto casual y hasta ahora contado de manera no muy ajustada a la verdad. ¿Quiénes se reunieron en Salamanca y qué decidieron en definitiva? ¿Fue acordado nombrar a Franco Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos? ¿Hubo opositores? ¿Dónde está aquel barracón en el que se reunieron los miembros de la Junta de Defensa Nacional?

La batalla de Madrid, la muerte del general Mola, la campaña del Norte completa con sus combates y despliegues contados de manera asequible para cualquier lector; la ayuda extranjera, Brunete, Teruel, el Ebro con detalles desconocidos como los combates en la Sierra de Caballs, el avance hacia el Mediterráneo, la campaña de Cataluña y el final de la guerra.

Un informe demoledor del general Vicente Rojo y su visión del conflicto: habla de pánico en las unidades. No ve posible repliegue estratégico y solo contempla aferrarse al terreno y defenderlo palmo a palmo, cosa que sabe que no sucederá.

Los momentos de tensión que Franco tuvo con sus más directos colaboradores que en algún momento revistieron gravedad y crearon situaciones de cierta delicadeza. La correspondencia entre los generales Dávila y Franco sobre el discurrir de la guerra. Cataluña o Valencia: una decisión trascendente.

Termino con la entrada de las tropas nacionales en Barcelona y la situación en la que la ciudad se encuentra y una detallada información de las obras de fábrica destruidas y los edificios ocupados.

Todo ello acompañado de la documentación y órdenes de operaciones inéditas procedentes de los Cuarteles Generales de los protagonistas y la cartografía original por ellos utilizada así como la del Cuerpo de Tropas Voluntarias.

También se acompaña al final del libro el Diario de Operaciones elaborado día a día por el Estado Mayor del Cuartel General del Ejército del Norte, un documento imprescindible para seguir la evolución de los acontecimientos bélicos hasta el final de la guerra.

Hoy día 5 de mayo de 2021, el libro sale al público, fecha en que se cumplen 200 años de la muerte de Napoleón. Es evidente que nada que ver. Pero me gusta la coincidencia. Empezaba un tiempo nuevo. La Revolución francesa acabó siendo la mayor mezcla de libertad y autoridad conocida hasta entonces en el mundo. Revolución y Napoleón.

Napoleón terminó su vida dando una gran lección militar: ‹‹En los hechos históricos como en los contemporáneos, solo podemos encontrar lecciones, nunca modelos››.

A pesar de seguir de alguna manera viviendo sus consecuencias tenemos que aceptar que la guerra civil y todo lo que la rodea pertenece definitivamente a la historia, al pasado, o seremos incapaces de superarla.

Quisiera romper el silencio de los discretos: Muchos saben porque han oído, otros porque tienen el documento. A todos animo a construir y revelar lo oculto que por pequeño que parezca puede encerrar la clave. Para ello les ofrezco este correo y recibiré con gusto sus opiniones o más que opiniones: lahistoriadavila@gmail.com

Fotos, documentos, conversaciones, testimonios, libros, revistas, cualquier cosa puede encerrar una clave.

Deseo que este libro sea un paso más hacia el conocimiento y un lugar para la historia.

Les doy las gracias y les pido que lo lean.

Son muchos años de escritura en este blog sin pedirles nada; ahora, como contrapartida sí les pido que se hagan con el libro y si es de su interés abriremos una sección en el blog dedicada a la guerra civil desde el punto de vista histórico. Con la opinión de todos y todas las opiniones.

De antemano les doy las gracias y ¡va por ustedes!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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IRÁN ¿QUÉ ES LO QUE OCURRE? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Comprendo que no entiendan lo que está ocurriendo en la llamada Guerra de Irán. La de Troya duró diez años, pero solo quedó el relato de sus últimos 51 días. La cólera. Fue una lección de estrategia humana a la vez que una profecía.

Dedicarse a predecir cómo va a acabar una guerra es inútil además de muy peligroso, porque lo que ayer fue una victoria hoy es una derrota. Repasen. Hacer estrategia de salón tiene valor cero.

Dicen los sesudos estrategas (los hay de derechas y de izquierdas, lo que es el colmo) que Trump nunca tuvo un plan en Irán. Me permito unirme a la pléyade de sabios conocedores del mundo militar estadounidense para decir que no saben lo que dicen. Hay un plan militar junto al diplomático (vienen a ser los mismos) que se actualiza cada día, cada hora, cada minuto. Son numerosos planes derivados del único plan. El plan nuclear iraní. Lo que trae derivadas múltiples como son el régimen, el petróleo, la economía, la política, en definitiva la democracia y el equilibrio en la zona más fragil a día de hoy en el mundo.

El control de poder nuclear en la zona es más importante que el mismísimo flujo del petróleo. Lo nuclear a día de hoy no tiene alternativa. El petróleo sí; cada vez más. Su transporte también. Cada vez más rápido.

Trump está demostrando paciencia estratégica. ¿Juega al ratón y al gato? Su juego o acaba bien, es decir para muchos años, o puede revolverse peligrosamente contra él y en ello nos veremos todos envueltos.

Irán tiene a sus guerreros luchando entre ellos. A muerte. Le quedan a sus violentos guardias revolucionarios dos bazas a jugar: el estrecho de Ormuz y las elecciones estadounidenses de noviembre. En ellas se amparan. Son sus únicos misiles de largo alcance.

Trump tiene dos alternativas:

-Continuar con el desgaste iraní aplicando en dosis su plan militar, poco a poco, golpe a golpe, lo que le obligaría a dar un paso atrás y volver a cerrar el estrecho, y a la vez seguir con conversaciones diplomáticas. No parece que mientras siga el «poder militar» de la Guardia Revolucionaria sea posible llegar a un acuerdo.

-Acabar definitivamente, de una vez por todas, aplicando el plan militar previsto desde el principio con un feroz ataque en la zona de la angostura del estrecho finalizando en su profundidad.

En el juego de la guerra el resultado nunca se sabe hasta después de la batalla decisiva. Trump corre el riesgo de ser señalado como un bocazas y por muy vencedor que quiera mostrarse será visto por muchos como un derrotado. Se juega todo en las elecciones de noviembre y con él se la juega el mandato republicano.

Si lanza una ofensiva final tendrá que ejecutar su plan militar, previsto para un par de días. Han calculado las bajas, pero no quién será el vencedor según la retórica. La victoria se puede volver en su contra. Dependerá de muchos factores y el peor es el relato.

La situación que ha llevado a Irán a cerrar el estrecho en estos momentos en los que está en marcha la negociación es comprobar que EE. UU está abriendo nuevas rutas en Ormuz incontroladas por la Guardia Revolucionaria.

Piensa Vahidi que el memorándum es una trampa estratégica y que su firma conlleva su desaparición del poder.

Al otro lado de la Guardia Revolucionaria está un Irán hambriento deseoso de paz; incluso unas Fuerzas Armadas dispuestas a liderar una transición a la democracia.

Irán aguantaría el verano. La calderilla que le ha entrado en estos últimos días no le da para más.

Pero EE.UU sabe que militarmente si has amenazado una vez la segunda es descubrir tu punto débil, y estás enseñando el camino de la derrota. Militarmente es dejar descubierta la retaguardia y si esta está amenazada no hay victoria posible.

No queda tiempo. En la guerra quien maneja los tiempos se hace con el triunfo.

Aprendería del caballo de Troya si es que queda por ahí algún Ulises. Para ganar una guerra son necesarios tres factores: 1. Aquiles. 2. Ayax. 3. Ulises.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 julio 2026

LA FÓRMULA DEL JURAMENTO A LA BANDERA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución» (Ley 38/1981 por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas).

Es una buena forma de empezar el año. Con el nombre de España en nuestros labios, con su bandera ondeando en nuestro corazón mientras recordamos el beso depositado entre sus pliegues. Es el símbolo de la patria y de su unidad.

Decían nuestras Reales Ordenanzas antes de que suprimiesen alguna de sus esencias: «La Bandera de España y el Himno Nacional merecen el máximo respeto y veneración. La Institución Militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la Bandera, como símbolo de la Patria y de su unidad». No busquen; estas palabras ya no figuran en las Reales Ordenanzas.

Algunas cosas han cambiado, con intención, sin razones que las avalen a no ser las partidistas o rencorosas fruto del desconocimiento del alma de aquellos que hacen del valor y del honor oficio y sacrificio. Con intención se ha trastocado la tradición militar olvidando que hay un mandato moral en nuestro código ético, en las Ordenanzas.

HISTORIA DE LA FÓRMULA DEL JURAMENTO ANTE LA BANDERA

Entre los cambios uno muy sensible: la fórmula del juramento ante la Bandera. Decían nuestras Reales Ordenanzas que el juramento ante la Bandera de España es un deber esencial del militar, con él se contrae el compromiso de defender a la Patria aún a costa de la propia vida; su formula será fijada por Ley.

Es el beso a la bandera la huella permanente grabada a fuego y sangre en el alma de todo aquel que besa sus pliegues.

Como una sentencia suena la voz de mando cuando en formación se pronuncia la fórmula del juramento:

«¿Soldados juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera…?». El juramento sellado con un beso será la conciencia que te conduce moralmente por los caminos del servicio y la entrega a la Patria, incluso con la ofrenda de la vida si necesario fuera.

Rotundo aquel final: «…derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre», «… entregar vuestra vida en defensa de España».

El solemne compromiso no es algo reciente. Desde los Tercios de Flandes todo español que sentaba plaza como soldado adquiría el compromiso con el propio Rey, aunque el soldado español, a diferencia con otros vasallos,  no estaba obligado a jurar fidelidad y lealtad expresa ya que el juramento se sobreentendía por ser español, algo que llevaba consigo la lealtad a su soberano.

La fórmula del juramento introducida por Carlos III en sus Reales Ordenanzas (1768) ha servido de guía para las que posteriormente se han impuesto: «¿Juráis a Dios y prometéis al Rey el seguir constantemente sus banderas y defenderlas hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os esté mandando en acción de guerra o disposición para ella? ». Los reclutas contestaban: «Sí, juramos», y el capellán rezaba por ellos: «Por obligación de mi Ministerio ruego a Dios que a cada uno le ayude si cumple lo que jura, y si no, se lo demande».

Desde aquel momento se institucionalizó el beso a la Bandera como símbolo del poder real desfilándose bajo sus pliegues como señal de acogimiento.

Es en febrero de 1927 cuando se establece una nueva fórmula: «¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros?».

Los reclutas contestaban con un rotundo sí que repetían tres veces: «Sí, sí, sí». Finalizaba con el rezo del capellán: «Si así lo hacéis, que Dios y la Patria os lo premien y si no os lo demanden».

Siempre el juramento y el beso se realizaban formando con la espada del jefe de la formación y la Bandera una cruz como señal de fe y protección.

Con la llegada de la República en 1931 los cambios que se introducen en la fórmula del juramento acaban con la esencia y profundidad del juramento convirtiéndola en pura retórica administrativa que nada tiene que ver con el sentido ni con la historia del juramento a la Bandera. Dios desaparece de la fórmula y por tanto el juramento se cambia a promesa. Se hace constar (diría que rabiosamente) que la pregunta y la réplica al juramento se harán sin cruzar el sable con la bandera. También se obligaba a todos los miembros de los Ejércitos a realizar solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República so pena de pasar automáticamente a la situación de retiro. Fueron muchos los que optaron por ello.

Estas eran los protocolos que impuso la República:

«Todos los Generales en situación de actividad o reserva y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la de retirados o separados del servicio habrán de prestar, en el plazo de cuatro días, contados desde el de la publicación de este Decreto en la Gaceta de Madrid, solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República».

El texto de la promesa se ajustaba a la siguiente fórmula: «Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas».

El acto de Jura ante la Bandera fue denominado Promesa a la Bandera Nacional y seguiría el siguiente protocolo.

«Pregunta: ¿Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden?

Respuesta: Sí, prometo.

Réplica: La Ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados.

La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera».

Legislación a todas luces rencorosa y que nada tenía que ver con las tradiciones españolas y de sus ejércitos.

Ni juramento, ni beso, ni tradición…

Por Decreto de septiembre de 1936 vuelve a modificarse y se recuperan los principales aspectos de la tradicional fórmula del juramento. Muchos hemos jurado ante la Bandera con aquellas palabras inolvidables; ya no podemos memorizar ninguna otra. No es posible cambiarlas por otras. Son la primera oración a la Patria, los cromosomas que llevan para siempre tu identidad genética. Ni una coma se puede cambiar. Así es y así debe ser: «Soldados: ¿Juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre?». Los reclutas contestarán: «Sí, lo juramos».

Luego dicho Jefe añadirá: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella. Soldados: ¡Viva España!» (Decreto de 13 de septiembre de 1936).

Y se besaba la Bandera formando la Cruz con la espada. Por Dios y por España.

La aprobación de la Constitución en 1978 trajo modificaciones en el texto del juramento a la Bandera.

Ley 79/1980: Para Jurar la Bandera de España se empleará la fórmula siguiente: «¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?»

Los soldados contestarán: «¡Sí, lo juramos!»

El que tomó el juramento replicará: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá, y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella», y añadirá: «¡Soldados!, ¡Viva España! y ¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes «¡Viva!».

Cambio a nuestro juicio sensato y que no modificaba sustancialmente el espíritu del juramento adaptándose a la recién aprobada Constitución.

Ya en el año 1999 la Ley 17/1999 de Régimen de Personal de las Fuerzas Armadas vuelve a introducir nuevos cambios:

«¡Soldados! Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A lo que los Soldados contestarán: «¡Sí, lo hacemos!». El que tomó juramento o promesa replicará: «Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella, y añadirá: «Soldados, ¡Viva España!», y «¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes ¡Viva!

A mi juicio se comete el enorme error de suprimir dos párrafos de enorme tradición e importancia:

  • …besando con unción su bandera
  • …hasta la última gota de vuestra sangre

Inolvidables palabras, profundas y llenas de épica y rotundidad. Toda una lección de amor a la Patria. Una arenga para la sacrificada vida de soldado.

Nunca debieron suprimirse de la fórmula del juramento o promesa. Pero el paso estaba dado; solo faltaba culminarlo. Y se hizo.

La Ley de Carrera Militar (39/2007) repite la fórmula de 1999 con una pequeña salvedad. Sin importancia ¿verdad? Se suprime a Dios. Y pasó desapercibido; casi sin comentarios. Las anteriores fórmulas en nada contradecían a la Ley, pero… ¿molestaba la figura de Dios?

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A continuación, los soldados besarán uno a uno la Bandera y, posteriormente, como señal de que España acepta su juramento o promesa, desfilarán bajo ella.

Por último la misma ley introdujo la fórmula para que aquellos españoles que lo soliciten puedan manifestar su compromiso con la defensa de España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente fórmula: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Así llegamos al final de este relato. Algo tan importante para un soldado como es su jura ante la bandera. El compromiso de su vida. Consagrar su vida al servicio de España hasta derramar la última gota de su sangre. Compromiso sellado con un beso. A nadie se le pide tanto. Nadie da nada hasta que no lo ha dado todo. Morir cada día o el definitivo día. Sin pedir nunca nada a cambio, nunca, nada a cambio.

…formando la Cruz con la espada

Es un buen comienzo del año recordar aquel día, el día en que besamos con unción a nuestra Bandera.

Ten por seguro que en su momento te devolverá agradecida el beso que recibió.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

 

LAS CLAVES DE LA CUMBRE DE LA OTAN. EL DAO DE LA GUARDIA CIVIL. IRÁN. General Dávila

CUMBRE OTAN

¿A qué se refiere Trump cuando después de la cumbre dice que España «se ha redimido por completo»? Nadie sabe a qué se refiere. «España se ha mostrado muy generosa hoy» al «atender una solicitud de numerosos pagos» que, ha señalado, de no haberlo hecho, «ni siquiera» hubiera «hablado con ellos». «Se portaron muy mal, en mi opinión. Pero hoy ha habido una gran unidad en esa sala, la sala de la OTAN. La verdad es que ha sido bastante impresionante. Ha habido algo muy positivo en ello».

¿Qué quiere decir Trump?

Me atrevo a apuntar el litigio que tiene España con Estados Unidos a través de su empresa de armamento más importante.  Se trata de la adjudiciaón en diciembre a la UTE Indra y Escribano un contrato por 2.686 millones de euros para el obús de ruedas y otro por 4.554 millones de euros para el obús de cadenas. La empresa de Ángel Escribano, de la que el Estado tiene la propiedad del 28% de la compañía a través de la SEPI, recibió también anteriormente una prefinanciación pública de 3.000 millones con un interés del 0% para la ejecución de estos dos contratos.

Santa Bárbara (Filial de la estadounidense General Dynamics que  ocupa el puesto número 5 a nivel mundial en la industria de defensa y armamento) ha recurrido  los dos megacontratos ante el Tribunal Supremo. Además de estos dos programas, Indra se adjudicó el 40% de los fondos del Plan Industrial del Gobierno por más de 13.000 millones de euros, mientras Santa Bárbara (GDELS) solo consiguió un contrato de 263 millones para modernizar el vehículo de combate Pizarro.

Se ha intentado llegar a un acuerdo, pero ha sido el propio presidente Trump el que lo ha rechazado para no dejar a Santa Bárbara en manos de una empresa controlada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez: «En EEUU han visto cómo el Gobierno ha tomado el control de Indra, cómo ha acosado hasta hacer dimitir a un presidente que quería ser independiente y cómo ha colocado a otro de su órbita. Y no están dispuestos a dejar a una compañía de defensa con una tecnología muy superior en manos de esta gente». «España es un mercado residual para General Dynamics, máxime cuando es elpaís de la OTAN que menos va a increnentar su gasto en defensa».

¿Habrán llegado a un arreglo?

DAO GUARDIA CIVIL

Sigue en aumento el malestar interno en la GC que se extiende en los retirados que escriben en medios muy en contra del DAO. En la Guardia Civil el caso de la Directora lo ven como algo normal en este partido plagado de corruptos, pero es un escándalo que el DAO, todo un teniente general de la GC. ejemplo y referente, se preste al juego.

Recordar la cartilla de la GCivil en estos momentos es importante. Artículo 5 de la Cartilla:

PRUDENTE sin debilidad

FIRME sin violencia

POLÍTICO sin bajeza

El coronel Balas aún no ha ascendido pero seguirá al menos un año en su puesto.

No puedo quitarme de la cabeza que el Coronel De los Cobos (no ascendido y retirado de la Comandancia de Madrid por Marlaska) fue el coordinador de todas las Fuerzay Cuerpos de Seguridad en Cataluña en el golpe de Estado de octubre de 2017. Este Gobierno no perdona.

Posibles medidas cautelares contra el DAO, Teniente General Llamas: Suspensión de funciones (ministerio de Defensa). El ministerio de Interior decide si implica cese en destino. La ministra de Defensa y el ministro de Interior difícilmente se pondrán de acuerdo ya que mantienen una enemistad de tiempo y no se hablan.

Al DAO  esto le está afectando mucho. Tiene 67 años y se ha barajado mandarle a dirigir el Museo de la Guardia Civil (uno de sus caprichos) pero si le cesan pasa autómaticamente al retiro. Hay cuestiones domésticas que cobran su importancia, (son las miserias de ser alguien y de un día para otro «nadie»):

-El sueldo

-Verse hoy mandando 90.000 hombres y tener que irte por la puerta de atrás.

En fin cosa menores que de repente cobran una gran importancia.

El día 16 se despajará la incógnita. En mi opinión habrá hechos probados y nada será como antes entre Directora General y DAO. Es insostenible su situación y comprobado que ordenaron abrir informaciones indebidas que rozan lo judicial.

IRÁN

Irán ha descubierto que tiene un arma nueva: las elecciones de noviembre en EE.UU.

Está aprovechando esa debilidad que obliga a Trump a ser muy cauto y que no se produzcan bajas. Pero por otro lado los ataques a la angostura del estrecho de Ormuz (islas Queshen- Sirik) por parte de EE.UU están haciendo mucho daño a Ias defensas navales y de misiles de Irán en el estrecho. Trump sabe que es cuestión de tiempo y que este siempre lo tiene para mandar un ataque definitivo. El plan de ataque sobre la angostura del estrecho está planeado y se actualiza constantemente.

Irán no está recibiendo apoyo de nadie y Trump así lo confirmó en la cumbre de Ankara.

De llegarse  a una situación límite por desesperacion de Irán los informes dice que habrá ataque coordinado con todos los países árabes de la zona.

En mi percepción se va a agravar la guerra en Ucrania.

General Dávila

10 julio 2026

Blog: generaldavila.com