EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA: ARTÍCULO DEL FILÓSOFO AGAPITO MAESTRE EN LIBERTAD DIGITAL

Agapito Maestre. El nuevo arte de la guerra.

Nadie se engañe. España vive una guerra política de dudosa resolución. Las guerras no terminan. Continúan de otras maneras. Se hicieron dos guerras mundiales, para acabar con todas las guerras. El fracaso estaba cantado. El pacifismo quedó derrotado para siempre. Las buenas intenciones de los pacifistas son hoy sólo escudos de los malos guerreros. Cinismo ridículo. La ideología pacifista es un placebo para morir sin protestar. Un engaño. El intento de acabar con la guerra es tan ilusorio  como pretender la inmortalidad. Cayó en el siglo pasado la ilusión de una utopía contemporánea. Fue la gran enseñanza del siglo XX para el siglo XXI: la guerra es constitutiva de la humanidad. 

Pero nadie se desanime por la inevitabilidad de una guerra y combatamos para evitar la próxima. Sigamos al conde de Floridablanca: hemos de estar preparados para la guerra como si ésta fuera inevitable, pero al mismo tiempo tenemos que hacer todo lo posible por evitarla. En esa línea el General Rafael Dávila ha escrito un libro (El nuevo arte de la guerra), una magnífica síntesis para nuestra época de eso que los renacentistas llamaron: el arte de la guerra. Un libro para despertar de su sueño dogmático, o sea terrorista, a los ilusos  del pacifismo, y una llamada de atención para que los auténticos soldados no se dejen embaucar por los embelecos de unos políticos decadentes, ramplones y corruptos que sólo de boquilla defienden los valores democráticos. Este libro es un bellísimo canto a las virtudes militares.

Mientras leía el libro de Dávila, me asaltó un interrogante: ¿Vive España en guerra? Es obvio que sufrimos las consecuencias de la guerra Ucrania y Rusia. Y es evidente que Sánchez y sus socios golpistas nos imponen una agenda de guerra para acabar con lo poco que queda de democracia. Pero, por encima de esas preguntas, hay una más general y abstracta: ¿quién podría detener a Sánchez de su asalto al Estado, a las instituciones y al sentidos común? Sí, los socialistas de Sánchez, los exterroristas y los golpistas están acabando con lo poco que queda de España, la nación no existe y el Estado se derrumba por todas partes, pero el personal pasa como si la cosa no fuera con ellos. Sí, Sánchez está al frente del mayor golpe de Estado que se ha dado en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, pero la Opinión Pública pasa de este asalto “políticamente correcto”. Sí, ahora Sánchez, los exterroristas y los golpistas catalanes van a cambiar el Código Penal sin despeinarse, mientras la cosa de la Oposición, o sea el PP y la gente de Vox, traga con todo. Cobardes. 

¿Quién podría liberarnos de la agenda bélica de Sánchez? ¡Quién lo sabe! Mientras pensamos la respuesta, reconozcamos que esta guerra política empieza a ser muy desigual: por un lado, están los guerreros, fuertes y bien pertrechados en el poder,  y por otro millones de esclavos que se autoengañan llamándose “ciudadanos” e imaginando elecciones liberadoras. Tengo la sensación de que la política española ha desaparecido. Todo es una guerra de la casta política contra los españoles. Millones de ciudadanos hemos sido reducidos a sobrevivir en una guerra que no creemos nuestra. Pobres. Los más ilusos siguen diciendo que esto se resolverá en los próximos comicios. Mentira. Ni las elecciones locales y  autonómicas de mayo ni las elecciones generales, que nadie sabe cuando se convocarán, resolverán lo irresoluble. Sánchez ni ahora ni nunca se  auto-limitará  en el ejercicio del poder. Ni es demócrata ni cree en el Estado-Nación, España.

Blog: generaldavila.com

14 noviembre 2022

«CUANDO ENTERRÉ LAS ESPUELAS» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Mi último concurso hípico: de coronel en Logroño.- 1994, Fiestas de la Vendimia. Con mi yegua“CANTABRIA”: Por (Aligoté Aa ─ Vandee Crz. Por Bouton D´or), nacida en Ibio (Cantabria)

Perdonarme que no sea fiel a la realidad, pues aunque tengo  la intención de contar las cosas como sucedieron, en cuanto me descuido…

El contraste real de mi persona nunca me lo dio el espejo, sino una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico, aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana. Ya se  que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. Como se sabe, el espejo no tiene memoria, es totalmente amnésico. De él se cuenta que:

-Un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, admirado se  quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo: “Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando”

Donde no hubo trampa fue en una foto reciente, ese algodón no engaña, en ella fácilmente comprobé lo que había sido y lo que en ese momento veía, aunque nunca sucumbiré a la nostalgia porque la vida es un camino de ida. De cualquier forma, en esto de la hípica, el primer aviso me  llegó cuando los jinetes más jóvenes, en la pista de ensayo, me trataban de usted para preguntarme el orden de salida.

Pero fue después de más de treinta años como jinete en activo, en uno de mis últimos  concursos, cuando tuve la suerte de saber con exactitud, que ese, era el momento justo de dejarlo. Ese día me importó más, llegar pronto al hotel para disfrutar de la piscina y una buena cena, que acercarme a las cuadras para comprobar que mis caballos descansaban en buena cama y daban cuenta de su merecido pienso.

A partir de entonces me sentí mayor y es que la juventud no es un periodo de la vida, la juventud es un estado de espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor al confort.

Vivir está bien si naciéramos ya aprendidos, pero parte de mi vida se me fue aprendiendo y cuando empezaba a saber vivir, me hice mayor. Menuda broma.

Como regla dictada por la experiencia, en atletismo me decían que a partir  de los veinticinco años disminuía  la velocidad; cerca de los treinta se reducía la coordinación en los saltos; a los cuarenta cedía el rendimiento en los lanzamientos…, pero no sigo para no caer en el pesimismo.  Para animarme, recuerdo que la capacidad de resistencia disminuye lentamente en el curso de la tercera edad, lo que creo me lleva a seguir dando un rendimiento aceptable en algunos pequeños trabajos.

Siguiendo con mi físico, más o menos deteriorado, y en honor a la verdad, quien me tuvo un tiempo preocupado fue mi admirado Botín, más bien su libro «El noble bruto y sus amigos», libro de consulta de toda mi vida hípica. No concebía al jinete con poco pelo en la cabeza. A los jinetes calvos vamos. Mis dudas se despejaron en la Olimpiada de Seúl, cuando tuve el placer de conocer personalmente a Michael Whitaker. En este caso  era yo quien tenía razón. Paciencia y barajar.

En estos momentos, también me acuerdo de la Cría Caballar y de la Equitación Militar, y de algunos de sus últimos jefes supremos de los que no quiero  hablar, pues creo que es batalla perdida; como dijo Groucho Marx: lástima que toda la gente que sabía cómo arreglar eso, ya estaba empleada como taxista o peluquero, con todos mis respetos para esos profesionales.

Como habréis comprobado, no he hablado de números ni edades, y es que el jinete es un atleta muy especial, en este deporte el verdadero atleta es el caballo, y en el conjunto jinete-caballo creo que es él quien lleva la parte más importante. Me resisto a llamarle «binomio» como algunos engolados y cursis locutores de televisión repiten hasta la saciedad, y que a mí me produce urticaria. Qué  pensaría Newton al comprobar que su fórmula la estamos mezclando con semovientes.

Dentro del campo matemático, me gusta  más el ejemplo  que compara  la equitación con un vector de una sola dirección pero con dos sentidos: ascendente y descendente, veamos: Cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite- rama ascendente- son bien interpretados por el jinete, y cuando las ayudas que el jinete manda  -rama descendente- ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención, son bien  admitidas por el caballo, se produce algo maravilloso y es que la equitación se trasforma en arte, y  aquel vector  en «lealtad». Pero para cursi mi amigo el marino, que siempre bebe el mejor güisqui de malta y cuando viene el camarero con la cubitera  y pregunta: -¿Cuántos cubitos quiere el señor? mi amigo  le responde sin inmutarse:

―Me pone un hexaedro regular y me lo retira cuando se le derritan las aristas.

¿Pies para que os quiero? Andar es el único ejercicio natural que ahora practico, pero observo que la gente de mi entorno omite su práctica con toda naturalidad. Cada vez se anda menos y así no vamos a ninguna parte, y eso que siempre tuvo buena prensa, como nos recuerda uno de los sórdidos refranes españoles: «La salud no está en el plato, sino en el zapato», recomendando supongo, privarse de los placeres de la comida y pegarse en su lugar buenas caminatas.

«Ese que me está mirando…», no hacer caso del espejo pues no tiene memoria…, y a partir de hoy, fotos, las justas.

…No siempre acabo contando las cosas como las recuerdo,… y no es lo mismo

Zaragoza a las 11 horas del día 11 del mes 11 del  2022.                              

El «Poppy Day»de los ingleses, también conocido como «Día del Armisticio», porque fue exactamente el momento oficial según el Tratado de Versalles, en que se firmó después de finalizar la Primera Guerra

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

13 noviembre 2022

 

 

 

Publicado en el Debate por Gabriel Albiac

 

PUBLICADO EN EL DEBATE

EL QUE CUENTA LAS SÍLABAS GABRIEL ALBIAC

¿Soldados, hordas…?

11/11/2022

De sorpresa en sorpresa, el que fuera considerado segundo ejército del mundo (o, en la más pesimista de las valoraciones, el tercero) ha exhibido la bravura de un soldadito de plomo. Desbaratado, en la primera semana de invasión, el plan relámpago de tomar Kiev, asesinar a Zelenski y a sus ministros, fusilar para ejemplo a unos aleatorios miles de ucranianos, violar y devastar cuanto se les pusiera en el camino, los soldados de Vladímir Putin han caído de bruces en un abismo para el cual no se atisba fondo. Y que es ya la mayor derrota –por encima de la de Afganistán– sufrida por Rusia desde la Segunda Guerra Mundial.

El plan de guerra ruso era, sin embargo, brillante. Lo parecía. Descabezado Kiev en cuarenta y ocho horas, rotos todos los canales de comunicación y aprovisionamiento de las fuerzas armadas ucranianas y desmoralizada la población, Moscú contaba con imponer sus condiciones óptimas de paz: Gobierno títere en Kiev, bajo el protectorado de Putin; raya fronteriza, trazada a tiralíneas, desde la frontera rusa, Lugansk y Donetsk, hasta la frontera moldava. El mar de Azov sería un lago privado del Kremlin y el control de la costa norte del mar Negro permitiría a Rusia ejercer, con pivote en Sebastopol y Odesa, hegemonía absoluta sobre el paso al Mediterráneo. Y el sueño de retorno al imperio, perdido cuando se licuó la URSS, estaría al alcance de ese Putin que lleva años empeñado en ser un Stalin con retórica zarista.

Era sencillo sobre el mapa. Sólo se precisaba aquello que todos dábamos por sentado: la existencia de un ejército ruso, tan eficaz como despiadado. La segunda habilidad se ha cumplido: como asesinos de civiles, como violadores, como torturadores, los soldados rusos no tienen rival. No lo han tenido nunca. Quienes recuerden las prácticas de violación y matanza masivas ejercidas por los rusos en mayo del 45 sobre una población berlinesa ya derrotada y rendida, saben que nada nuevo hay en las atrocidades que se están cometiendo ahora en Ucrania.

Pero no basta ser cruel para ganar una guerra. Se requiere eficacia. El espectáculo de los tanques abandonados sin gasolina, la ausencia de previsión logística, la incapacidad para romper las líneas de un ejército muy inferior, y, sobre todo, la impotencia para mantener las propias líneas de defensa cuando ese enemigo inferior ha contraatacado, hundirían en el fango a cualquier mando militar con un resto de vergüenza. En su Nuevo arte de la guerra, el general Rafael Dávila insistía brillantemente sobre esa primacía de ética e inteligencia, sin las cuales el militar no existe: «De soldado a general, todo debe estar basado en el conocimiento y dotado de los conocimientos necesarios para que cada cual cumpla con su deber». Y ningún deber puede llevar jamás a un soldado a masacrar a los civiles. Pero el ruso no es un ejército. No lo ha sido nunca. Es una horda.

Queda la amenaza última. Siempre. Putin dispone de una fuerza nuclear aterradora. ¿Va a usarla? Abandonado Jersón por sus soldados y previamente desplazada la parte de la población que simpatiza con Rusia, la tentación de recurrir a alguna variedad táctica de armamento nuclear es muy alta. Queda por saber si ese arsenal atómico se encuentra hoy en un estado tan defectuoso como el resto de la máquina militar rusa. Recemos por que así sea.

Gabriel Albiac en El Debate

UN PADRE ANTE LA MUERTE DE UN LEGIONARIO: SU HIJO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La muerte de un legionario siempre conmociona a la Legión; los legionarios son almas tan duras como sensibles y aceptar la muerte en combate como tributo a la defensa y engrandecimiento de la Patria no significa desprecio a la vida y renuncia a los valores más queridos en la individualidad legionaria que se corresponde con ese espíritu conjunto de compañerismo, amistad y unión y socorro.

Hace unos días, una vez más, un Sargento Caballero Legionario entregó su vida en el cumplimiento del deber cuando se ejercitaba para el mejor desarrollo de su misión en Irak: Sargento Julio Luque Virues.

En el blog dediqué un recuerdo salido desde el alma de cualquier legionario, de los muertos y de los vivos, del alma que sobrevuela cualquier acto de esos hombres curtidos a la misión, sea esta cualquier misión, de paz o de guerra, de vida o de muerte: Caballeros legionarios.

Formación apretada de chapiris de borla roja y camisas desabrochadas en receptiva posición de obediencia y disciplina más allá de lo que cualquier normalidad puede soportar. Porque los legionarios todo lo aguantan, hasta lo imposible, todo, menos que les hablen alto, que para eso ya están ellos, para hablar del único lenguaje que conocen: el combate.

Ayer recibí un mensaje escrito al recuerdo de nuestro Sargento muerto en el cumplimiento del deber: eran las palabras de su padre: Comandante Julio Luque.

Se estremeció mi alma y rendí honores a la grandeza de una familia que lo da todo a cambio de no recibir nada. Las palabras del padre del Sargento muerto en acto de servicio son la recompensa a sentir tan hondo el servicio del ser más sencillo, humilde, duro y valiente que pisa la tierra: el legionario español.

Mi querido y respetado Comandante Julio Luque, padre del Sargento muerto en servicio a la patria, al honor, a la Legión: quiero que sepa que bañan mi rostro lágrimas de dolor y agradecimiento al saber que no es gratuita la lucha de unos hombres por su Patria, que el deber, el honor, la valentía, la caballerosidad, que el espíritu del legionario no son palabras huecas cargadas de simples motivaciones viscerales, sino que son un hacer diario, una forma de vivir y entregarse al servicio a los demás, y que esa es la Legión, solo esa; servir a España.

Sus palabras no me calan hondo por emotivas, y lo son mucho, sino porque responden a un sentir colectivo de muchas familias españolas a las que su hijo representa, humildes, sencillas, trabajadoras, ejemplares, que andan entre fatigas y diarios quehaceres sacando a esta noble y sufrida Patria de las garras de los malhechores.

No se preocupe mi querido Comandante. Cuando este martes a las 1700 horas se inaugure el monumento a la Legión en Madrid allí quedarán las almas de todos los que cumplieron el Credo de servicio que conforma la Legión. Allí no se levanta un bronce muerto; allí se levanta un humilde cielo legionario para acoger a todos los que con el alma uniformada de pura Legión cumplieron el mandato final de la vida legionaria: morir por la Patria.

No todos alcanzamos ese honor, pero nos miramos en el ejemplo de los que nos indican el camino.

Gracias mi Comandante y con su permiso dejo el testimonio de sus palabras que valen más que cualquiera de las que otros podamos pronunciar.

Julio está ya en el Cielo legionario junto a sus dos grandes amores: La Legión y su madre Oliva, muy juntos en San Fernando, en la mano del Ángel de la Anunciación. Una familia española, sufridora, cabal, valiente y legionaria trajo al mundo a un Caballero Legionario: su hijo Julio Julio Luque Virues. Descanse en paz en el regazo de su madre y de su Legión.

Mi Comandante: con su autorización dejo aquí sus palabras:

«A la orden de VE. Mi general, soy el Comandante Julio Luque, padre del Sargento Legionario fallecido el 30SEP22, en Viator, cuando volcó su BMR, salvando a sus legionarios, hoy con lágrimas en los ojos y en mi rostro leyendo sus palabras de apoyo a la mejor unidad, punta de lanza de España y del mundo, no tengo nada más palabras de agradecimiento. Mi hijo Julio AMABA LA LEGION, durante sus años en ella cumplió fielmente su Credo, y el último día de su vida cumplió varios espíritus del Credo, entre ellos «el de la muerte», hoy desde el cielo y ya formando en el Quinto Tercio, estará en inauguración de ese monumento dedicado a la legión por la que dio su vida. Arriba España! Viva el Rey! Viva la Legión! Mi general este es mi nún. de móvil — me encantaría que me llamase. Un fuerte abrazo legionario».

No hay escultor ni artista en el mundo que refleje el arte del amor legionario. En este día las palabras de un padre que aún siente el calor de su amado hijo tan cerca, tan penetrante, solo estas palabras suyas pueden reflejar lo que son estos hombres únicos y sin igual: los Caballeros legionarios.

¡Gracias Dios mío! ¡Gracias Cristo Legionario, Caballero de la Buena Muerte! ¡Gracias familia legionaria!

Sobrecogedor silencio. Que no lo rompa nadie.

Por ir a tu lado a verte…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 noviembre 2022

 

EL NUEVO ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No les quede la menor duda. La estadística no suele fallar cuando se trata con datos contrastados empíricamente y se elabora con rigurosa ciencia.

En mi libro El Nuevo arte de la guerra ofrezco el sobrecogedor registro que podemos leer en la introducción de Jacobo Muñoz a su edición de Hacia la paz perpetua de Kant.

«Desde 3.600 a. C. hasta mediados de nuestro siglo el número de guerras documentadas asciende a 14.351, no habiendo disfrutado la humanidad durante este vasto periodo de más allá de 292 años de paz. En el transcurso de 3.357 años se firmaron unos 800 tratados de paz, sin que ninguno de ellos durara, contra lo estipulado, más de 10 años. Se diría que desde la última Gran Guerra, que costó 17 millones de vidas militares y 34 millones de vidas civiles, las cosas han cambiado y que la única guerra digna de ese nombre ha sido “fría”. Nada más lejos, sin embargo, de la realidad. Solo en 1989, por ejemplo, tuvieron lugar 92 conflictos bélicos, unos interestatales, otros debidos al desgajamiento de nuevos estados a partir de estados preexistentes de envergadura mayor y no pocos causados por tensiones motivadas por diferencias de religión y etnia».

Reflexionar sobre el hecho de la guerra es una asignatura pendiente que nunca tiene fin porque es la propia guerra la que sin fin ¿finalidad? va construyendo día a día la historia de la humanidad. No nos gusta, pero así es. Suele ocurrir que lo que con más ahínco construimos es nuestra propia destrucción, que no es destruir la comodidad ni siquiera el progreso, sino la destrucción del propio ser humano, su libre albedrío.

Un repaso por los acontecimientos de mayor relieve de nuestra historia, aquellos que han dejado huella eterna, nos lleva a presentar al actor omnipresente, protagonista de honor: la guerra.

Claro que las guerras nunca parecen tener responsables.

Final conocido

Después de haber comido entrambos doce nécoras,
alguien dijo a Pilatos

-¿Y qué hacemos ahora?
Él vaciló un instante y respondía
(educado, distante, indiferente):
-Chico, tú haz lo que quieras.

Yo me lavo las manos.

Claro y contundente Ángel González; porque solo el poeta está capacitado, junto al filósofo, para dar cuenta de lo que hay en las entrañas del hombre; que probablemente sea la guerra. Al final los responsables tienen las manos limpias y yacen bajo tierra el resto.

Fruto bélico bajo los escombros. Misterio, misterios, este ser humano que nace y hace entre cenizas y ruinas. Se repite sin solución de continuidad.

Mañana estará en las librerías mi libro El Nuevo arte de la guerra editado por La esfera de los libros y con prólogo de Gabriel Albiac.

La generosidad del filósofo se muestra en su introducción que condensa en primorosa síntesis lo que se esconde tras la máscara que incluso al mismo libro podría ocultar: la guerra.

«Romper la perspectiva engañosa, desvelar sus distorsiones ilusorias, salir del laberinto de apariencias contradictorias al cual nos han condenado los lugares comunes del lenguaje: los que nos impiden aún sospechar el envite conceptual que en el discurso de la guerra se juega. Y poner luz a una verdad sin la cual toda tarea del hombre es vana: que entre paz y guerra solo median convenciones arbitrarias de la lengua. Y que las reconfortantes barreras protectoras que esas convenciones alzan nos hacen siervos y, en el fondo, se empeñan en tratarnos como a niños. Y de asentarnos proclamas de buena voluntad, allá donde solo la matemática más acerada debería servirnos, porque lo que está en juego es lo más grave que pueda caber en la vida —en la muerte—de un hombre».

Suena tambores apocalípticos. Los siete sellos. Debemos conocer y para ello volver la mirada serena hacia nuestro interior e iluminar el entorno, descubrir lo que por tantas veces inquieta y sobrecoge con escalofríos de muerte. El nuevo arte de la guerra. Ante lo que dudo. Después de 12 capítulos he pretendido llegar a unas conclusiones. No las hay.

He tratado el conjunto de disciplinas que engloba el actual fenómeno de la guerra: lo militar, junto a lo artístico que fue, cuando la guerra era un arte. Lo académico junto al valor que recobra el armamento, para con ello concluir que la guerra táctica, pasó a ser estratégica para llegar hoy a su más intensa pronoética, guerra de intendencia; pura economía. Ese matiz de Clausewitz, la guerra es la continuación de la política por otros medios, bien podría anotarse al margen: …continuación de la economía por otros medios. Soberano señor es don dinero.

Los aspectos sociales, alianzas, lo informativo, junto a lo desinformativo, lo cibernético y las extrañas modalidades de las actuales guerras me han hecho meditar durante algún tiempo para ofrecerles un aspecto más de esta compañera de viaje tan molesta pero tan insistente en meterse en la maleta.

Después de recorrer el espacio y el tiempo, asistir con los grandes maestros del arte de la guerra a sus campañas y sobre todo intentar adentrarme en su pensamiento he llegado a la peor de las conclusiones: saber que no las hay. Siguen anotándose muertos en la terrible estadística.

Es necesario conocer: ¿Por qué la guerra? No se responde de manera sencilla, no con la mirada puesta en lo militar, sino en el corazón del hombre. Freud y Einstein mantienen el diálogo: ¿Por qué la guerra?

«Por consiguiente, parece que el intento de sustituir el poder real por el poder de las ideas está condenado por el momento al fracaso» y sentencian: «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

Freud deja a Einstein en silencio. No volverán a hablar del tema. Queda abierta una esperanza que se frustra cada día: «La esperanza de que estos dos factores —la actitud cultural y el fundado temor a las consecuencias de la guerra futura— pongan fin a los conflictos bélicos en un plazo limitado no sea utópica».

Einstein y Freud no llegan a soluciones. Se les había adelantado Pascal:

«Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones.

Si no hubiera más que la razón sin pasiones.

Si no hubiera más que las pasiones sin razón.

Pero, al haber lo uno y lo otro, no puede estar sin guerra,

no pudiendo tener paz con lo uno más que teniendo guerra con lo otro.

Así, está siempre dividido y en contradicción consigo mismo».

Intentaré en sucesivos días seguir con este relato que les ofrezco en El nuevo arte de la guerra, un intento vano de llevarles a mejor comprender lo que es la guerra, su teoría, orígenes y futuro de los conflictos bélicos.

Esa era mi intención.

Ahora y a partir de este momento serán ustedes los que escriban los siguientes capítulos. Les agradecería me ayudasen en la labor de comprender este implacable fenómeno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 noviembre 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

«ENVEJECER VIVIENDO» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Un soldado siempre será un soldado

Jugando a la petanca con mis «viejos» amigos de Alacón (Teruel)

No se como empezar, ni cuando terminar, pues la vida es como un baile, siempre llegas cuando está empezado y te vas antes de que acabe. Hoy no se a donde me llevarán mis pasos, quizá solo a recordar y buscar sentido a la situación donde todos anhelamos llegar, a viejos… y donde todos negamos que hayamos llegado.
La muerte de Isabel II de Inglaterra fue el acontecimiento más reseñado últimamente. Como a cualquier ser humano le llegó su fin. Vivió como una reina, durante más de 70 años no le faltó de nada pero, desde fuera, no me atrae vivir en su cárcel de oro. Fue como debe ser, mortal como vosotros queridos amigos invisibles y como el que esto escribe. Como dicen en Inglaterra, la muerte es junto a los impuestos, lo que nunca falla, digan lo que digan ciertas teorías de la inmortalidad regidas por modernos algoritmos.
No se si he contado estas cosas otras veces, porque mi memoria anda fatal. En todo caso ya me perdonareis. Para desmemoria la de Marcelino Menéndez Pelayo, que lo nombraron miembro de la RAE y estuvo una buena temporada sin visitarla. Se le olvidó. Cuando se lo reprocharon se sorprendió mucho, y solo pudo decir: «¡Pero si estoy allí siempre!»
Conozco personas que son capaces de recordar el contenido de todos los libros que han leído. Los que tenemos una cierta edad, es muy probable que eso no sea posible. Yo no los recuerdo, aún así, se que me han ido formando, y a los adolescentes que aseguran que las personas que leen viven menos…les diría que desde luego: menos engañadas, menos reprimidas y menos inseguras.
Hoy a los pensionistas nos prometen y prometen, y hasta colocan la primera piedra en sus futuras promesas, seguramente para decirnos que una piedra en el camino nos enseñará que nuestro destino es rodar, rodar y rodar… para no llegar a ninguna parte, o simplemente para que después de colocar la piedra, veamos como esconden la mano. Esas promesas son como el horizonte, siempre están ahí, pero nosotros nunca llegaremos a tocarlas.
Nos hemos hecho mayores, mayores e incrédulos, pero debemos buscar siempre la alegría de la vida. La experiencia es algo maravilloso, nos permite reconocer un error cada vez que lo volvemos a cometer. Necesitamos envejecer para conseguir la sabiduría que dan los años.
Tú me subes los precios del vino, yo bebo agua (un decir). Tú me subes el precio de la gasolina, yo me voy de paseo por el campo a pie… Y si te ponen la televisión desde muy temprano para que estés entretenido, aunque te parezca que no te enteras de nada, en realidad, te estas enterando de todo, porque estás escuchando la soledad de tu corazón, su latido incesante, que es lo única que de verdad a nuestra edad importa.
Hoy los mayores hemos dejado de ser una amenaza y la palabrita ya no se considera un desabrido verbo, pues enriquecidos espiritualmente por los años (del hombre mayor el consejo), vencido el lumbago debido al avance de la geriatría, y remozado el vestuario por el «Prêt-à-porter», los de la tercera edad, pisamos el pescuezo del agobiante pasado, aunque a veces nos «meemos» en las espuelas y perdón por la ordinariez. Sin embargo hasta hace pocos años, esta fase de la vida era sinónimo de nostalgia y tristeza, como si solo tuviéramos por horizonte la sopita caliente, el camposanto y un cumplido funeral.
A esta edad en que muchos acomodan su vida al sillón o a la mesa de camilla, hay otros que leen los últimos libros, se alistan a cualquier «tour», y se atreven con un «short» de colorines. Llevan en la mochila el móvil, el iPad, el portátil.., eso sí, de última generación, pues todos preferimos lo nuevo, lo recién fabricado, la última versión del sistema operativo o del dispositivo electrónico. En otros tiempos, hubiesen preferido consumir su tiempo asistiendo furtivamente a los 13 martes de San Antonio, cosa que por otra parte tampoco veo mal.
El problema es que no todos sabemos llegar a esta situación. Terrible día en que a una actriz se le ofrece el rol de «mayor». Pero bueno señor director usted ha perdido la cabeza ¡Yo en un papel de madre o abuela! Un personaje llamado Jacinto Benavente, con perdón, ¿pero existió algún día un autor llamado Benavente?, alude a nuestro otoño como la edad de oro, y Agustín de Foxá nos lo presenta como un faisán de lujo.
Saber «llegar» y saber «llevar» esta tercera edad, hay que decirlo ya, «saber envejecer», es la obra maestra de la sabiduría y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir.
Arturo Pérez-Reverte en su «Patente de corso» (XL semanal del 23 de octubre de 2022) nos cuenta que «En estos tiempos si deseas moverte por la vida, debes abrirte paso en una maraña de aplicaciones; un mundo virtual de mensajes, claves y dependencias, pero ¿Qué pasa con la gente mayor? sin sobrinos, hijos o nietos que puedan ayudarlos. ¿Qué hay de quienes no pueden o no les apetece adaptarse a esa forma de vida? Nos tenéis acorralados, cabrones» (sic).
Lo que está claro es, que si eres viejo eres un estorbo. Nunca nos dijeron que el envejecer, muchas veces lleva consigo la soledad. Por eso existen las residencias de la tercera edad, que son como guarderías de niños envejecidos, y aunque dicen que en las miserias suele ser alivio la compañía, en ellas el silencio y la austeridad es lo que predomina. Si hubiera que buscar una sola palabra para definir el estado de ánimo de los que allí se encuentran, la llamaría: «aburrimiento». En algunas, sus miradas parece que se pierden en el vacío, un vacío que ensombrece todo a su alrededor, y es que nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Y tienen suerte, de no tener en sus puertas el letrero que el papa Francisco tiene en la suya, «Vietato lamentarsi», (habitación 201 de la residencia de Santa Marta, adyacente a la basílica de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, donde vive en soledad lejos de los lujosos aposentos pontificios).
Yo paso la vida como si fuera a vivir para siempre, pero mientras ando distraído, la vida me apresura. No me doy cuenta pero, creo que día a día me acerqué a la vejez, cuando llegó me encontré tan ocupado que no lo noté, y ahora empiezo a reflexionar sin comprender como se me fue el tiempo. Aunque hay muchos que dicen les ha faltado para hacer muchas cosas, yo pienso que lo más probable es que lo hayan desperdiciado.
Por eso es necesario que de nuevo aprendamos a vivir para llegar a estos últimos años con la lección bien aprendida. El pasado pasado está. El futuro no se como lo viviré. Me centro en el presente y vivo día a día de la manera más digna posible: alejándome de la soledad todo lo que puedo, y de la fobia o temor irracional a envejecer, la «Gerascofobia» que dicen los entendidos (menuda palabreja más fea).
Vivo la vejez como un triunfo porque tengo la suerte de ser viejo al que se le arrugue la piel, pero no el corazón y la mente, aunque a veces, como se que mis proyectos se tambalean, tenga que hacer uso de mi humildad para pedir auxilio y no confiar en unas fuerzas que ya me flaquean.
Vivir es envejecer. Tiene la parte positiva de permanecer en el tiempo y la menos valorada en nuestra época, la de hacernos viejos. Pero de hecho, la vejez es el resultado de haber vivido.
Situados en esta dinámica, al igual que las plantas o los animales, hay un tiempo para cada etapa. Se siembra y se nace. Se crece y se madura. Se florece y se marchita. Se vive y se muere.
La esperanza es vivir sin decaer, sin perder condiciones, un sueño imposible de alcanzar como mortales que somos. Como cuando corría largas distancias, que me hacía feliz llegar hasta el final, sin preocuparme por lo que tardaba ni el puesto en que llegaba.
Aunque sea sentado, seguiré: pensando, soñando, leyendo, escribiendo, y no tendré prisa alguna en marcharme, sin pensar en la muerte, pues cuando ella llegue yo ya no estaré y, mientras esté, es ella la que no estará..
Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, y la vista cada vez más amplia y serena.‬
Empecé llegando tarde al baile, pero como la vida es sobre todo lucha, no me iré hasta que se acabe.
Borrar todo lo triste, oscuro, silencioso y aburrido que se me haya podido escapar, y tener presente que:
«Envejecer es un verbo que se conjuga viviendo»

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza noviembre 2022.

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

INAUGURACIÓN MONUMENTO A LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión «Rey Alfonso XIII» entre 2001 y 2004.

Han aparecido varias informaciones confusas e inexactas sobre la inauguración el próximo día 8 de noviembre del monumento a la Legión española instalado en la calle Vitruvio de Madrid.

Como es un tema tratado en varias ocasiones en este blog conviene dar la información exacta sin errores ni intenciones que no sean el bien de la Legión y las Fuerzas Armadas.

El que es asiduo lector del blog sabe de lo que hablamos y aquí puede encontrar información precisa y rigurosa del acontecer legionario de ahora y de otros tiempos.

Se ha dado a entender que el ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra se habían desvinculado de tal inauguración convirtiéndose en un acto exclusivamente civil. No es así por lo que conviene dejar las cosas claras.

Como todos saben el monumento ha sido obra llevada a buen término entre la Fundación Museo del Ejército y el Ayuntamiento de Madrid gracias a una campaña popular de donaciones.

El Ejército de Tierra, como no podía ser de otra manera, estará representado y presidirá su participación el general Jefe de Acuartelamientos del Ejército junto al el general Jefe de la Brigada de La Legión “Rey Alfonso XIII” y los coroneles de los cuatro Tercios de la Legión.

El Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Museo del Ejército dirán, con el asesoramiento consiguiente, el protocolo a seguir, pero en ningún caso el Ejército dejará de estar presente en un acto de la importancia que este tiene y que plasma el sentido más legionario de proximidad y cariño del pueblo. La unidad más popular del Ejército español: la Legión. Ahí estará el general Jefe y sus coroneles que no serán ellos sino sus legionarios, único valor que tiene la Legión. Un caballero legionario lo es todo y a nadie más que a su compañero necesita, junto al amor de su pueblo.

Querer politizar un acto de este calibre no es bueno ni se ha pretendido en ningún momento, sino todo lo contrario y soy consciente y sabedor de lo que digo.

Dicho queda.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIIII” entre 2001 y 2004.

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4 noviembre 2022

 

 

¿OS ACORDÁIS DEL ASESINATO EN LA FRONTERA DE MELILLA? Pedro Motas

Un reportaje-documental de la BBC: https://youtu.be/pOjYnSAAcnQ, ha ofrecido recientemente una reconstrucción de lo que ocurrió el pasado 24 de junio para que al menos 23 migrantes y refugiados muriesen intentando cruzar el puesto fronterizo de Barrio Chino, entre Nador y Melilla; y señala la responsabilidad española en la tragedia de Melilla.

El Ministerio del Interior lo niega y ha calificado de “decepcionante” que la cadena británica haga acusaciones “tan graves” sin aportar “prueba alguna”. “Nadie ha puesto en duda que las muertes tuvieron lugar en el lado marroquí de la valla”, han añadido fuentes del ministerio.

En este caso, continúa habiendo preguntas sin respuesta. La BBC cuestiona el destino de las 70 personas que, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, desaparecieron aquel día y se pregunta qué ocurrió con los muertos, cuyo número es probablemente mayor a los 23 que Marruecos reconoció oficialmente y que, aún hoy, se desconoce de qué murieron y si fueron enterrados.

Tras la publicación del reportaje, el presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, ha pedido en un tuit una investigación y que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, rectifique. “La masacre de Melilla fue una vergüenza e Interior incumplió la ley. Lo dijo hasta la ONU o el Defensor del Pueblo. Recientemente, también la BBC. Marlaska debe rectificar y el PSOE dejar de bloquear la investigación del Congreso. Exigimos verdad, justicia y reparación”, decía su publicación.

Si haberse cansado del desprecio de Joe Biden a sus ofrecimientos como fregona oficial de la OTAN, el Presidente español, Pedro Sánchez, nuevamente a mostrado su inexistente talla moral, esta vez frente a la muerte de cerca de cuarenta personas perpetradas por los sicarios marroquíes, a los pies de la valla en Melilla, donde una vez más, desangelados del mundo fueron inmolados en defensa de la democracia, la libertad y el libre mercado.

En la madrugada de ese día, unas quinientas personas de las dos mil que irrumpieron a las áreas de los controles fronterizos entre Marruecos y España, intentando atravesar las defensas que separan a los dos países, trepándolas o abriéndolas con alicates, para atravesarlas a como dé lugar para dejar atrás la realidad que viven la mayoría de los pueblos africanos, generada por los personajillos como Sánchez.

Algunos de los que intentaran pasar la valla encontraron su muerte al caer desde sus diez metros de altura. La represión de la guardia fronteriza marroquí se dividió en lanzamiento de gases lacrimógenos y balas de goma.

El sistema de vallas, protegidos por cercas reforzadas con alambre de púas, cámaras de video y torres de vigilancia, que se extiende a lo largo de doce kilómetros entre Melilla y ocho en Ceuta, han sido violados infinidad de veces. Estos treinta y siete muertos, solo han sido una muestra gratuita de lo que les espera a los miles que lo intentarán una vez más.

Según las autoridades del régimen alauita las personas murieron a consecuencia de una estampida, aunque para algunas de las ONGs, las muertes las habrían provocado el accionar represivo de los policías del rey Mohamed VI en el intento de evitar la entrada a Melilla.

Según se vio en diferentes imágenes cientos de migrantes ya detenidos y tirados en el suelo fueron brutalmente golpeados con cachiporras por agentes marroquíes. Mientras en otras pueden observarse lo que parecen cadáveres diseminados en las áreas de represión, y personas heridas sin recibir atención médica. Un día después la Asociación Marroquí para los Derechos Humanos (AMDH) publicó imágenes donde se muestran alrededor de veinte tumbas destinadas a los migrantes asesinados el viernes. Sin que seles haya identificado, ni realizado autopsias para la verificación de la causa de muerte, con el evidente fin de ocultar el crimen, y saltar la obligación por parte de Marruecos de la entrega de los cuerpos a sus familias para el entierro.

La gran mayoría de los refugiados que llegan a Marruecos, lo hacen particularmente desde la región de Darfur en Sudán, donde desde hace meses ha repuntado la violencia habiendo provocado más de 130 muertos y unos cincuenta mil desplazados. También llegan ciudadanos provenientes de zonas de guerra en el África Subsahariana, tras periplos de meses.

Para el Ministerio del Interior del reino se produjeron 216 heridos de los cuales 140 fueron policías y el resto civiles, mientras que cincuenta policías españoles también habrían sido heridos en las trifulcas con quienes habrían podido ingresar al enclave español, en territorio africano.

Sánchez, por su parte, tan acostumbrado a señalar culpables, describió la incursión de los refugiados, como “ataque violento, a la integridad territorial española”. Y responsabilizó a las mafias que trafican con seres humanos. Al tiempo que aplaudió la colaboración marroquí en la frontera que ha “resuelto bien” el intento de migración masivo.

Poca información ha transitado sobre los habituales programas que la policía marroquí perpetra contra los campamentos improvisados por los refugiados, que se han establecido en el bosque de Gourougou, próximo a la frontera esperando el momento para saltar las grandes vallas. Esas esperas a veces llevan años de vivir en condiciones precarias soportando palizas y arrestos constantes.

Días antes de los hechos del viernes, las hordas de Mohamed VI atacaron a los migrantes mientras dormían prácticamente a la intemperie, a los que les fueron arrebatados alimentos, documentación y dinero. Se cree que dichas requisas, que sin duda agudizaron sus niveles de precariedad, agotamiento y ansiedad, han sido uno de los detonantes que podrían haber alentado el intento del viernes.

La policía marroquí, con intención de excusar sus crímenes y agigantar las acciones de los refugiados, informó el pasado domingo 26 que habían frustrado un “complot de inmigrantes” para cruzar la frontera hacia Ceuta, deteniendo a unas sesenta personas.

Olvido del Sahara Occidental

El frustrado intento fue el primero que se produce tras la mejora sustancial de las relaciones entre Rabat y Madrid en marzo pasado, tras una controversia de casi un año, centrada en la cuestión de los territorios de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD); la ex colonia española a la que Francisco Franco, poco antes de su muerte en noviembre de 1975, le había dado su independencia. La que fue cuestionada tras su muerte, dado que los territorios saharauis, son extremadamente ricos en yacimientos de fosfatos y frente a sus costas existe uno de los más importantes caladeros de pesca del mundo. El que desde entonces es explotado por empresas marroquíes.

La controversia entre Marruecos y España se habían iniciado en abril del 2021, cuando Madrid admitió el ingreso a su territorio de Brahim Ghali, presidente de la RASD y el líder del Frente Polisario, brazo armado de la república Saharaui, para tratarse del cuadro de Covid-19, que atravesaba.

Ese hecho más allá de las disputas diplomáticas, derivó en que un mes después, de conocerse la internación de Ghali, en un hospital de La Rioja, con la anuencia del déspota marroquí, unas diez mil personas invadieron Ceuta, mientras sus guardias fronterizos hacían la vista gorda.

La mejora de las relaciones entre España y Marruecos, ha logrado que desde el mes de abril, se haya producido una importante caída en las llegadas de refugiados, particularmente a las Islas Canarias, con un significativo setenta por ciento en relación a febrero, según cifras del gobierno español. Ya que Mohamed VI ha dejado de utilizar a los refugiados como arma para presionar a Madrid, particularmente con todo lo que tenga que ver con la RASD.

Sánchez, ha informado que en los campamentos de refugiados en torno a las vallas de Melilla se estaba gestando un nuevo intento de cruce, había advertido a principios de junio: “que no toleraría el uso de la tragedia de la inmigración ilegal como medio de presión”.

La visita de Sánchez a Marruecos, dio un giro esencial a la situación de la RASD, ya que en sus declaraciones, mostró claramente como España, una vez más ha traicionado al pueblo saharaui, asociándose y apoyando a sus verdugos marroquíes, ya que Madrid pasaría a considerar “la iniciativa de autonomía marroquí como la base más seria, realista y creíble para resolver el diferendo”.

Rabat pretende desde el alto el fuego de 1991, a la guerra con el Polisario iniciada en 1975, que el Sáhara Occidental con un estatus autónomo se aliste bajó la soberanía marroquí, por su parte el la RASD exige tal con acordado con el alto el fuego, un referéndum supervisado por la ONU sobre la autodeterminación a lo que la tiranía alauita se ha niega desde entonces.

La nueva actitud de España refuerza, si fuera necesario la decisión de Donald Trump, quien poco antes de abandonar la presidencia, reconoció los territorios usurpados en la invasión de 1975, conocida mediáticamente como “la Marcha Verde”, organizada por el Rey Hassan II, a cambio de que Rabat, traicionando a Palestina, reconozca la existencia del enclave sionista que usurpa los territorios y bienes del pueblo palestino.

Tras los recientes acuerdos entre Madrid y Rabat, Marruecos adquiere el discutible privilegio de convertirse en el gendarme de la Unión Europea (UE), lo que va en detrimento de la relación de Europa, con Argelia, país que ha cortado sus relaciones con Marruecos. Lo que generó más problemas a Sánchez, ya que importa desde Argelia gas natural, un detalle nada menor en estos tiempos de alza de precios y escasez. Por su parte Argel ya ha retirado a su embajador en Madrid, en señal de su molestia por el cambio de rumbo español en el norte africano.

Pedro Motas

LOS SILENCIOS DE LA GUERRA Y LOS EXPERTOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Un reducido número de viejos soldados aparecemos con demasiada frecuencia en las pantallas de televisión y en las emisoras de radio con el calificativo de expertos para hablar de la guerra de Ucrania. No hay tales expertos (experiencia), aunque podríamos hablar de la guerra en su contexto histórico o filosófico no de la guerra de Ucrania.

Lo más que nuestra capacidad permite es analizar el a dónde, por dónde, cómo y cuándo de la estrategia operacional o de la táctica que el desarrollo de las operaciones nos ofrece.

Esta no es una guerra cualquiera, sino que asistimos a un conflicto total que lleva años gestándose y cuyas consecuencias —hay estudios al respecto— se han asumido de manera consciente mientras los Estados Mayores de algunas naciones poderosas trazaban su diseño junto a las industrias de las armas del futuro. Pura economía, ciencia y técnica en la mayor de las carreras armamentística diseñada en los últimos tiempos. La preparación se inició hace años y se acaba de dar la señal de salida. Veremos quien llega a la meta y en qué condiciones. De esta guerra se van a sacar conclusiones de alta importancia para el futuro de la paz y de la guerra. Si queda alguien para contarlo.

Podría ser la primera de una serie de conflictos de nueva generación o la última y definitiva de todas las guerras. La Ilíada final, el cero absoluto de los tiempos sin retorno odiseico.

Tres potencias han participado en el juego de la guerra a lo largo de estos últimos años, desarrollo, evolución y preparación, mientras el resto permanecía en en el absurdo desarme ideológico y material, engordando sin sembrar.

Es por lo que el conflicto se ha iniciado en una frontera muelle, sin reacción, ante un continente incapacitado para asumir las consecuencias de la guerra: «Europa confió su seguridad a Estados Unidos y su comodidad y prosperidad a China y Rusia y ese mundo ya no existe»(Josep Borrell. Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad).

Rusia, China y los Estados Unidos estaban, y están, preparados.

Rusia dispersa, desinformada, perdida en la inmensidad de su despoblada geografía; China ajena y cosechadora mira de reojo para sus propios beneficios; Estados Unidos muy lejos, no siente la guerra, la hace, y es dominadora, por ahora: obtiene un alto rendimiento en aspectos claves para su desarrollo como potencia mundial. Europa dormida en sus pesadillas; África sigue siendo el león hambriento. Los ataques por el sur proliferan en los continentes europeo y americano. El sur global puede calentarse y fundir el ecuador de los pueblos y de los tiempos.

Somos muchos y los muchos quieren ser iguales a los otros, han conocido lo desconocido justo cuando no hay para todos o al menos no hay forma de repartirlo. Ni siquiera llueve ni sale el sol para todos.

Es, por tanto, una guerra inevitable que tiene un poco de todo y mucho que ver con un nuevo orden o desorden que se nos viene encima sin saber si estamos preparados para asumirlo y aceptarlo. De ahí, mientras los sesudos ordenancistas del mundo piensan y deciden: llega la guerra.

La única incógnita para que estallase lo que se esperaba era saber donde y cuando. Los Estados Unidos estaban preparados, llevaban tiempo en ello. Por eso la retirada de Afganistán, «sálvese quien pueda», mientras el resto hablaba de incomprensible retirada sin darse cuenta que había que posicionarse y cerrar frentes antes de que llegase el gran frente.

¿Y ahora qué? Nadie lo sabe.

Desde el punto de vista militar la idea estratégica rusa era clara: presión y negociación, artillería junto a la palabra. Llegar a un armisticio inicial después de los primeros avances en el terreno para alargar de manera interminable los diálogos de paz mientras los mares le unían al Mediterráneo y Europa caía ante sus pies.

Estados Unidos ha visto la manera definitiva de acabar con Rusia como potencia, destruirla, y no cederá un paso hasta lograrlo. Debe posicionarse sin presiones ante el nuevo mercado: el Indo-Pacífico. Podría ser una estrategia equivocada y el crecimiento  de China hasta límites indeseados, como potencia y como enemiga. China cree todavía en un mundo bipolar por un tiempo. El suficiente para culminar su desarrollo y engullirlo todo. Su expansión y dominio es incontestable. Cuestión de cantidad le ampara y la calidad ya está a punto.

Europa despierta del sueño americano y se ve sola y sin ejército que llevarse a la boca. Solos y desamparados.

Otros continentes despiertan dispuestos a entrar en la carroña y participan en la guerra desde el crimen organizado, drogas, contrabando de armas, asesinatos, atentados, secuestros… terrorismo.

Cuando la guerra está en marcha nada se ajusta a las reglas ni responde a los planeamientos. Siempre interviene el azar, la fricción: una cosa es la guerra en el papel y otra en el campo de batalla.

La segunda guerra mundial estaba ganada por los aliados y decidieron poner fin a la misma para evitar más bajas: sembró muerte e incertidumbre; hasta hoy.

¿Qué pasará si alguien decide acabar con todo?

No es fácil predecir cuando la información es nula o engañosa, cuando «en el crepúsculo que envuelve a todos los hechos es tan difícil adquirir ideas calaras y definidas».

Esta guerra ha dejado al margen a los políticos y por ahora la deciden milicia, ciencia y técnica. La política por ahora calla y deja hacer.

Su momento será cuando alguno de los contendientes oiga de su Estado Mayor y de sus fábricas: «Estamos al límite. Perdemos la guerra».

¿Qué ocurrirá? ¿Decidirán hablar o matarse?

Nadie parece con voluntad de detener esta tragedia a la que asistimos como si no fuese con nosotros.

Nadie sabe nada. Ni siquiera el que podría apretar el botón del fin definitivo sabe si lo hará mañana.

Nuestras palabras no las recogen los manuales de guerra.

Esto tiene un comienzo pero nadie sabe si tiene final y si quedaremos para contarlo.

Sigue la guerra de armamentos inteligentes manejados por las peores inteligencias.

Eso es lo único que sabemos y podemos transmitir.

Los Estados Mayores guardan un sospechoso silencio y en cualquier momento puede ocurrir la hipótesis más peligrosa que sus planeamientos recogen.

Pero no habrá aviso previo. La cuenta atrás ha comenzado.

A la guerra le sucederá el silencio.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 noviembre 2022