MIENTRAS CREEMOS AMARLA, ESPAÑA SE NOS MUERE EN LOS BRAZOS. Rafael Dávila Álvarez

Observo algo que me llama la atención y que preocupa. Digo que preocupa. Entiéndanme, no digo que me preocupa, solo me llama la atención y lo cuento. Hablo y escucho a distintos sectores políticos, de aquí y de allá, que me da igual. Lo único que me limita y aleja es la proximidad a la delincuencia política, que la hay, y abundante. España es la única política que conozco.

En uno de esos sectores, de derechas de toda la vida, te señalan y resulta que si no eres de un cierto partido de la derecha, nuevo, reciente, incluso ganador, dicen que moderno, pletórico, de himnos y semblanzas, vamos en una palabra el futuro de España, te miran con cara rara, como si hubieses traicionado a la propia España. No es suficiente ser de derechas. O conmigo o contra mí.

Claro que preocupa, de la misma manera que a un separatista le preocuparía que la llamada derecha se dejase de desavenencias y se mantuviese unida; se les acabaría el chollo, por lo que están con la izquierda a muerte, sea la que sea y venga quien venga. Incluso Illa les vale.

La política no es un estrecho cajón de ideas, sino un amplio margen de entendimiento bajo una Ley, la Constitución, y eso implica aceptar el reto del pensamiento tangente al de uno, o paralelo, que sin penetrar roza o acaricia, depende, para mantener un espacio amplio que no permita romper con el avance histórico que a España le corresponde. Vemos con verdadera alarma —preocupación en aumento— que en dos recientes gobiernos de izquierdas, el de J. L. R. Zapatero y el de P. Sánchez, con el desastroso paréntesis del tibio M. Rajoy (caso aparte que el PP debería juzgar políticamente), todo va a peor y en trance está España de desaparecer como nación, aunque en un equilibrio hasta ahora desconocido pretenda P. Sánchez mantener el Estado, que no sabemos qué entiende él por eso.

Volviendo al principio, la misma derecha, de amplio espectro, que durante años mantuvo el tipo y logró grandes avances en la España social y económica, resulta que ahora se divide enemistados entre ellos, se lanzan a la guerra de guerrillas y nos muestran que eso es lo que queda de la unidad de los partidos que defienden la Ley como norma fundamental de hacer política. En algún momento llegamos a pensar que los nuevos pesoesocialistas estaban también  dispuestos a aceptar la Ley y no admitirían los pasos en falso camino de la ruptura de España y la introducción del comunismo chavista, pero ya hemos visto que era un espejismo y que su programa es simplemente de mantenimiento del estatus, de las prebendas, agencia de colocación, y odio pretérito, presente y futuro a la idea de España, que les suena a nación de héroes, conquistas y azote del comunismo estaliniano y demás variedades y especies. En definitiva, el pesoesocialista es uno más de los que nunca defendería a España si ello le supone perder el plato de lentejas.

En esta situación resulta que el PP, Ciudadanos y Vox se echan al monte a guerrear entre ellos, a lucirse al trote de su caballo blanco, a la dialéctica de trincheras, incluso al duelo apadrinado.

En España, que funciona muy bien lo del eslogan, hay quien se cree todo lo que le cuentan y se juzga antes de la instrucción previa, y el PP acaba de ser juzgado por él mismo, por los que eran los suyos, cuando, sin nombrar juez instructor, se sentencian sin dar la más mínima explicación. Convendría que analicen a su gabinete de comunicación y lo envíen a reciclarse para establecer, o restablecer, la frecuencia audible y entendible de sus pretensiones. Siempre fue el Partido Popular un amplio espectro de pensamiento, como lo es España, pero sin dejar de ser, sentir y darse a conocer, sin máscaras ni antifaces. ¿Qué es ahora? Convendría que lo diesen a conocer.

Puede que esté ahí la explicación. He intentado entender las razones por las que te miran raro en ese sector del que les hablo cuando no eres de esa derecha que se da ganadora (hoy por hoy), cuando defiendes la necesidad de aunar fuerzas en defensa de España en unos momentos de tanta gravedad, tanto que se nos muere España en los brazos. Nadie me da las razones. Oigo no sé qué de Rajoy, de traiciones, de cesiones, de corrupción, pero nadie ahonda en lo serio: que es la nación. Lo de Rajoy es agua pasada que no mueve molino y si el PP le quita la militancia por su actitud el día de su cobarde fracaso, el de la moción de censura, sería más valiente y resolutivo que lo de cambiar de sede; pero hasta ahí llega ese pasado. ¿Corrupción? Tendremos que denunciar a los chapuzas que no te hacen la factura y encima presumen.

Luego llegan los reproches, los asaltos cuerpo a cuerpo, incluso los insultos, y lo que realmente hace daño: reducir el grupo, no crecer, no trabajar juntos dentro de una España unida y común.

Si el resultado es una fragmentación de partidos que dicen defender la unidad de España, de su historia, de sus tradiciones y de sus peculiaridades: España se nos muere en los brazos.

Algún día llegará: España muerta. El análisis previo avisa de lo que viene, y todo indica que la muerte llega por las derechas que todas quieren ser «el héroe» de su propia derrota y morir en esas alabanzas.

Tres en uno es sobrenatural y en estos momentos inasumible.

Mientras creemos amarla, España se nos muere en los brazos.

Luego no me digas que no te aviso…

«-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par».

Yo le mandaré matar. Juntos nos han de enterrar… Del rosal blanco y del espino albar.

Dice la copla: No me quieras tanto, quiéreme mejor.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

«SI QUIEREN CHOCAR, ESTAMOS LISTOS. SI QUIEREN COOPERAR, ESTAREMOS ENCANTADOS» Rafael Dávila Álvarez

¿Dónde hay que firmar?

El noruego Jens Stoltenberg no es un general, no sé ni siquiera cómo le fue el Servicio Militar, que en Noruega es obligatorio entre los 19 y hasta los 44 años, con una duración mínima de 12 meses. Lo que sabemos es que el noruego desde hace ya unos cuantos años (2014) es Secretario General de la Alianza Atlántica (OTAN), la mayor y eficaz organización defensiva mundial hasta ahora conocida y experimentada. Su mandato ha pasado por momentos muy difíciles en los que el mismísimo presidente de los Estados Unidos de América le ha puesto alguna zancadilla. Él, impertérrito, ha seguido su camino orientado por las estrellas (militares) ya que no dispone del sol mediterráneo. Si algo le ha caracterizado, y aupado casi a ser un líder para las Fuerzas de la OTAN, ha sido su firmeza.

El pasado martes día 16 el diario El Mundo nos ofrecía una entrevista con Jens Stoltenberg en calidad de Secretario General de la OTAN que debe ser meditada y que, si fuésemos razonables, debería ocupar lugar preferente —y referente— en la actualidad. Breve, pero contundente. Clarificadora de algo tan simple como las amenazas a las que nos enfrentamos: «Ahora tenemos ciberamenazas, terrorismo, campañas híbridas, desinformación, poder chino y ruso y, además, pandemias».

Hecha la recomendación voy a prestarme a la pirueta literaria y aprovechar sus palabras frente a la amenaza, para lo que ha desplegado la OTAN sus tropas frente a Rusia. Un despliegue militar se efectúa ante una posible agresión y desde ese momento en el argot militar el amenazador es el enemigo. En ese periodo amenazante se puede hablar, dialogar y hasta llegar a acuerdos, aunque siempre sin bajar la guardia. La OTAN despliega frente a Rusia.

Eso es lo que Stoltenberg nos explica:

– El diálogo con Rusia tiene que basarse en la fuerza, en la firmeza. No podemos ser inocentes, nunca hay que ser naifs sobre las intenciones de Rusia. Pero, dicho eso, tenemos que hablar con Rusia.

Queda claro. Al menos en mi pirueta solo cambio Rusia por la amenaza a la unidad de España y le recomiendo al que es presidente del Gobierno, por imperativo legal, que tome nota y aprenda cómo hay que responder a los que intenten romper con la unidad de España, a los que amenacen a España: «Si quieren chocar, estamos listos. Si quieren cooperar, estaremos encantados».

No hay ninguna contradicción entre disuasión y diálogo. Creo en la necesidad de mandar un mensaje claro. […] Pero no debe haber el menor resquicio para el error, para los malentendidos, para las dudas, los errores de cálculo: estamos listos y con las capacidades, la voluntad, la fuerza para proteger y defender a España y su unidad. Esa es la mejor forma de mantener la paz. No podemos permitir el menor error, que se subestime. Y sobre esa base podemos hablar y con suerte mejorar nuestras relaciones. Ligeros cambios que introduzco, y ustedes entenderán, en las palabras de Stoltenberg.

Más claro no se puede ser. Es la ley y la fuerza. Debería tomar nota ese a quien le están traicionando y rompiendo la nación que preside. ¿O es que se ha dejado abierta la puerta sin querer queriendo?

No había más forma de combatir: con leyes o con la fuerza. El equilibrio entre ambas mantiene la armonía. Política y Milicia deben seguir el mismo camino, se necesitan, si se repelen se obligan a estar siempre vigilantes una de la otra.

¿Diálogo? Siempre; mucho; constructivo. Presidido por la Ley; y el centinela en la puerta.

El Secretario General de la OTAN da la clave del futuro: lo inesperado.

Cualquier cosa puede pasar, sobre todo la que menos esperas. Dentro de la OTAN, muy dentro, también.

Si quieren chocar, estamos listos. Si quieren cooperar, estaremos encantados.

Hago mías sus palabras.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2021

HABRÁ REFERÉNDUM E INDEPENDENCIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me propuse no escribir sobre las elecciones catalanas.

Razón (es): con la situación a causa de la pandemia esto es un escándalo. Que se despachen a gusto Bárcenas y Villarejo días antes de las elecciones otro. Que Illa se presente… pónganle ustedes nombre. Que se den estos resultados por decisivos y se tomen como un plebiscito para la independencia es una burla. Como en el 31. En definitiva: hablamos de una estafa del 50% (¿o del 3%).

Todo encaja en lo que me parece una ofensa a la razón y por tanto al bienestar individual.

Incumplo y me pido perdón; hablaré de ello. Lo haré con brevedad.

Que nadie dé saltos de alegría, que nadie se crea ganador a excepción de los que quieren la ruina de España. Ellos sí han ganado. Todos los demás han sufrido una derrota clamorosa digna de su expulsión inmediata de la política y ponerse a rehacer los llamados partidos que nunca han dejado de ser un lugar para la colocación y el tejemaneje. Ahora que no se llamen a engaños. Seriedad es lo que pedimos.

¿Qué oscuros intereses hay detrás de cada cual?

La situación en la que queda Cataluña es muy peligrosa. Nada nuevo ni inesperado. Como ahora se denomina, han  construido un relato perfecto, con la inestimable ayuda de Zapatero-Sánchez-Iglesias-Rajoy y, ¡cómo no!, de esa Europa meliflua y a la vez traidora a ella misma, que demoniza a la democracia española y deteriora la imagen exterior de España (con el huido Puigdemont incluido). Ningún partido del otro lado, los que defienden (?) la unidad de España (no incluyo al actual pesoe), ha sabido combatir y dar explicaciones convincentes ni a propios ni a extraños, sino que han convertido España en su campo de batalla particular para ver quien la defiende mejor, quien es el más fuerte y más valiente, es decir la han hundido para ensalzarse ellos.

Este es el resultado: la desaparición de España como Nación. El Estado ya no existe.

El siguiente paso está claro. Las elecciones son un paso más de este camino que va despacio, firme y seguro. Saben a dónde van, por dónde y cómo recorrerlo.

Al equilibrio y a la moderación le acaban de dar una patada en el culo.  Ha nacido —hace tiempo— la mediocridad dirigida por imbéciles y aplaudida por los mismos que se enzarzan en cuanto tienen las manos libres después de pelearse en las gradas. La única solución que veo es hacernos todos imbéciles y participar desde la grada: en la pelea.

«Los Estados —ya sean nuevos, ya sean viejos o mixtos—consisten en las buenas leyes y las buenas armas». Leyes, armas y religión; decía el prudente Maquiavelo. Leyes que cumplir, armas que obliguen a cumplirlas y creer en la Nación. Si no es así, pues eso: imbéciles e independencia.

De España, de lo que queda, se pueden dar datos: crispada, indignada, pero sin moverse de casa.

Os lo merecéis me dijo el británico de Benidorm. Vosotros más, le contesté. No digo lo que a continuación me soltó. No era alemán, ni francés, ni belga, ni polaco, ni… Era de Gales.

Habrá referéndum. Lo preparó Zapatero, lo secundó y firmó Sánchez. No conocemos a los cultos que les han lanzado al ruedo. ¿O sí?

Ni leyes, ni armas. Ni rezar vale. Esto se acabó.

¿La Corona? Camino del Centenario: 1931.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2021

 

 

NO ES LA CORONA, ES ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el Príncipe de Asturias, hoy Rey de España, leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y definitivamente el futuro; en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente, para buscar el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada.

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

Sabe el Rey que por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que ahoga las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.

La transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

Aquel Príncipe es ahora el Rey. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora…, aunque la incertidumbre no ha desaparecido.

No atacan a la monarquía, es a España, al corazón de España donde lanzan sus flechas envenenadas de odio y revanchismo. Lo mismo les da Monarquía que República, lo que buscan es el rugir de la calle, la provocación que acabe en destrucción. España es el objetivo a batir y los españoles el utensilio que pretenden manipular.

España hay una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia. Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

Eso pretenden. Solo hace falta que aceptemos su mentira. ¿Qué de quién hablo?

Blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe y con pan se come…

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2020

 

LA CARTA DE LOS MILITARES. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De entrada: no hay manifiesto como algunos, con mala intención y ánimo de confundir, pretenden calificar. Es una carta al Rey de España, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, la que han enviado un grupo de militares retirados. Claro que el hecho de que El País se haya hecho eco, da pie al titular: «Manifiesto de los militares…» y así, con el titular bajo el brazo, se va a la tertulia sin haber leído más.

Antes de seguir conviene que los profanos en la materia militar, tan desconocida, y silenciosos sus componentes, (aunque hay un dicho: no hay nada más reservado que un militar en activo, ni nada más activo que un militar en la reserva), sepan algo más, que sirva de antecedente al tema tratado.

Los firmantes de la carta al Rey forman parte de la XXIII promoción de la Academia General Militar. Eso significa que ingresaron al mismo tiempo en la Academia para ser oficiales y juntos pasaron dos años en la General de Zaragoza y posteriormente se separaron para acudir a las Academias Especiales (Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia y Guardia Civil) y pasar allí otros dos años de formación en su Arma específica. La Academia General Militar tiene como misión fundamental crear espíritu, ese que entre los militares se conoce como  «El espíritu de la General» que no es otro que el valor del compañerismo entre Armas y Cuerpos, la unidad y cohesión tan necesaria en el combate, y una identificación plena entre sus miembros de lo que el juramento a la Bandera significa.

«Armas y Cuerpos funden nuestro emblema…» dice el himno de la General. Mismo espíritu, misma doctrina, mismo ideal.

Conviene saber esto porque ese vínculo que se crea entre los miembros de cada promoción de la General perdura hasta el final de nuestros días. Podrás coincidir o no posteriormente en los destinos, pero la pertenencia a una promoción determinada te mantiene unido siempre, con frecuentes reuniones, seguimiento de los acontecimientos de cada uno, ayudas entre sus miembros, intercambios y relaciones no solo profesionales, sino incluso familiares. El que se lleve con mayor o menor grado esta relación depende en cada promoción de que haya alguno con especial habilidad para incentivar a sus compañeros. Suelen ser los números uno de la promoción de la General y los de las Especiales los que lleven la dirección del grupo.

Este antecedente es importante para comprender que la carta no surge de repente, sino que hay una relación e intercambio de pareceres constante, y que en ella la situación actual de España sea un motivo de gran preocupación.

No sé cómo ha sido el proceso hasta llegar al momento de dar por redactada la carta y hacérsela llegar al Rey, pero me lo figuro.

Es evidente que se escribe para que se convierta en un documento de cara al público, lo que introduce un especial matiz en la misiva. Algo que por otro lado es lógico.

No es la primera carta o manifiesto, que de todo ha habido, ni será la última. Desde que este Gobierno puso en peligro la unidad de España y se ha dispuesto a romper la nación, empezando por la Corona, se han sucedido cartas colectivas o individuales, videos corporativos, declaraciones de todo tipo de personas del arte, la ciencia, la literatura, el derecho, la política; en definitiva la sociedad civil preocupada con la situación por la que este Gobierno conduce a España.

Cualquier manifestación a favor de la unidad de la patria, España,  y de la concordia,  es buena, aunque solo sea una chinita en el camino.

Lo vivido últimamente en España es muy difícil de digerir para quienes llevan más de cincuenta años de servicio bajo el mandato de un juramento. Como le ocurre —esperemos— a la mayoría de españoles,

Camino de la desaparición de España, atados de pies y manos por un estado de alarma abusivo, que atenta contra la libertad, vigilados en nuestras expresiones y declaraciones, o cierras la boca o te la cierran, cuando el comunismo vuelve de la mano de los terroristas a recordar viejos tiempos, ¿es que nadie va a decir nada?, ¿es que con echar una papeleta en la urna cada cuatro años es suficiente?

Al menos permitan que cada uno se exprese, individual o colectivamente, como le venga en gana dentro del escrupuloso cumplimiento de la Ley; cosa que este Gobierno se salta cuando y como quiere.

Así que no le den más vueltas. Los militares retirados de la XXIII promoción de la Academia General Militar (por cierto la que cerró Azaña, por eso de la unidad y cohesión) han dicho lo que piensan, como otros muchos: ya son legión.

¿Pasa algo? Si alguno se pone nervioso, Ley y tila.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 diciembre 2020

 

ASESINA QUE ALGO QUEDA. Rafael Dávila Álvarez

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En el cumplimiento de la ley no hay perdón, ni se intercambian favores, sino ley. Una sentencia es justa o injusta, nunca perdonable ni moldeable; se cumple y tiene consecuencias.

Tampoco es conocido que lo sentenciado por el máximo Tribunal judicial sea corregido por un Tribunal Constitucional en recurso de amparo.

Todo esto ocurre aquí: 6-5 en la prórroga, arbitrando Pascual Sala y de presidente de la federación el inolvidable -por desgracia- señor Zapatero. Bildu y Sortu, modus operandi intelectual (con perdón), fueron introducidas en la destrucción de España por los señores mencionados, acabando con la ley de Partidos Políticos que impedía presentarse en citas electorales a formaciones relacionadas con bandas terroristas y estar presentes en la vida política.

Ninguna de esas herencias ha condenado los cerca de mil asesinatos de la ETA ni por asomo han pedido perdón. El señor Zapatero y el señor Sala tampoco han dicho esta boca es mía sobre su actuación, única en el mundo mundial.

Un TC. se limita a comprobar que se han respetado los principios constitucionales, no es su misión reconsiderar las pruebas, por cierto aplastantes, de la policía y guardia civil. El Tribunal Constitucional sentenció al Tribunal Supremo, lo condenó, excediéndose en su razón de ser. Lo nunca visto.

En mi opinión este hecho, que parece olvidado, fue la maniobra más hábil y peligrosa contra la unidad de España y contra la mismísima democracia.

Un barreno colocado en el corazón del sistema.

Todo lo que ahora vemos y vivimos viene de aquella sentencia que, además de colocar al modus operandi intelectual de Batasuna en la toma de decisiones sobre España, acabó con Montesquieu y dejó el camino libre para la destrucción de España vía la legalidad, su legalidad, como demuestran los votos particulares de los magistrados sobre aquella sentencia del Constitucional, dejando a las claras, por escrito, que no es el Constitucional una instancia judicial que pueda juzgar a la mayor de ellas: el Supremo. Y lo fue. Se hundió la justicia hasta convertir al TC. en un instrumento en manos del Gobierno. Pasito a pasito, nombramiento tras nombramiento, Fiscal General que juega con las togas y el polvo del camino, o con la información vaginal que te lleva al ministerio y de vuelta a mandar sobre los fiscales, hasta conseguir su objetivo.

Hablaremos de esto y de aquello, pero es lo que les cuento. Todo viene de esta iniciación de la que Sánchez es continuador junto a otros iniciáticos que construyen metódicamente el nuevo edificio. Maestros de la construcción sobre escombros.

Ley de Memoria Histórica, iniciada y a punto. La Corona, iniciada y a punto. Les queda el Partido Popular, única fuerza capaz de doblarles el pulso, que tenían ya a mano con Rajoy. Se les ha escapado la presa, por lo que unieron fuerzas con Podemos.

Abramos los ojos. Tres fuerzas a la derecha es dispersión. Es su meta, la de Sánchez. Todos contra el Partido Popular. Que por cierto no es Rajoy.

Todo empezó allá por el 31. Les está costando, pero insistirán.

La ETA, ¿se acuerdan? Era una banda de asesinos. ¿Lo recuerdan? Asesina que algo queda.

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En España, sí. Nadie ha vuelto a recordarlo. Todo está pactado.

Su oscuro origen es todavía un amenazante misterio que, en ocasiones, da señales de su existencia como hace unos días en la Plaza de Armas del Palacio Real de Madrid.

Ahora vayamos en todas las direcciones menos en la adecuada; y olvidemos.

¡Dispersión! ¡Dispersión! ¡Que nos atacan!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

20 julio 2020

Blog: generaldavila.com

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN PATRONA DE LA ARMADA ESPAÑOLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Sabed que los océanos eternos

están de nuestra parte, aunque esta noche

la marea y los vientos hayan dado

en jugar con nosotros.

Se oyen los últimos sones del himno de la Armada española

Soñando victorias, diciendo cantares,
marinos de España crucemos los mares,
delante, la gloria, la leyenda en pos,
debajo las voces de nuestros caídos,
y arriba el mandato de España y de Dios.

De España y de Dios, de España y de Dios.

Hoy hay 19 buques en la mar y 3.396 marinos de la Armada española navegando o desplegados fuera de sus bases.

¡Salve!, ¡Salve!, Estrella de los mares,

Nuestra felicitación con profunda admiración y cariño a nuestros compañeros de la Armada en el día de su Patrona la Virgen del Carmen. Ellos saben como nadie lo que es navegar por aguas que a ello se resisten. Para un marino español nunca hubo mar, océano o abismo que estuviese prohibido a su navegación o a ella con su fuerza se opusiese. Porque donde España navega:

Hay que morir o triunfar,
que nos enseña la Historia
en Lepanto la Victoria
y la muerte en Trafalgar.

Una historia dura en la que nunca faltó el recuerdo a la Patrona, echarse la mano al bolsillo para agarrar ese rosario marinero que siempre acompaña en las largas travesías y que ya en la Escuela Naval de Marín nada más entrar es lo primero que aprendes:

“El que no sepa rezar que vaya por esos mares, vera que pronto lo aprende, sin enseñárselo nadie” (Placa. Capilla Escuela Naval de Marín)

Nuestra Señora del Carmen cuida de nuestros hombres en la mar.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares…

¡Felicidades compañeros!

DEFENDEMOS ESPAÑA DESDE LA MAR“. No hay lugar donde esté un soldado, marinero o aviador que no defienda a España. Tierra, mar y aire. Rezan y luchan en el mismo caminar, por la unidad de España.

Una Canción en la tormenta es un bello poema de Rudyard Kipling que hoy dedico a mis compañeros de la Armada. Lo entenderán.

UNA CANCIÓN EN LA TORMENTA

Sabed que los océanos eternos

están de nuestra parte, aunque esta noche

la marea y los vientos hayan dado

en jugar con nosotros.

Pues son los elementos, no la guerra,

los que nos amenazan, bienvenida

sea la descortesía del destino;

por ella se verá que en estos tiempos

de aflicción y de lucha vale más

la partida que aquellos que la juegan;

que el barco es más valioso que la tripulación.

 

Entre la niebla y las tinieblas vemos

el débil resplandor de las olas que pasan;

es como si estas aguas inconscientes tuvieran

un alma; o como si se hubieran conjurado

contra nuestra bandera, buscando sepultarla.

Bienvenida , por tanto,

sea la descortesía del destino;

por ella se verá que en estos tiempos

de aflicción vale más

la partida que aquellos que la juegan,

y el barco, más que la tripulación.

R. Kipling

 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 julio 2020

ESTRELLA DE LOS MARES

EL EJEMPLO DE GALICIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A mí me puede gustar, o no, el señor Feijóo como candidato a la Junta de Galicia por el PP; es cosa mía y a nadie más interesa.

Pertenece al Partido Popular y hoy por hoy sigue su disciplina y principios elementales. Que son, a saber: la unidad de España, el respeto y cumplimiento de la Constitución. Principios en grave peligro.

Por lo que se ha demostrado, Galicia, sale adelante y camina con solvencia, sin alharacas, sin inútiles exhibiciones, dando cada día un pasito más y siempre con escasa ayuda del Gobierno central. Avanza. Es un hecho que incluso con Franco, gallego, y veraneando siempre allí, Galicia estuvo mucho más abandonada que Cataluña o Vascongadas, por poner un ejemplo. Como hoy.

Galicia, en elecciones ya, es una más de la España fraccionada en partidos, en facciones, en intereses desconocidos, ejemplo de lo que está pasando en cualquier lugar, y de cómo el absurdo lenguaje y propaganda calan hasta en los que se creen más listos y más españoles que nadie. Las encuestas apuntan a una mayoría (¿absoluta?) del Partido Popular en Galicia, de Alberto Núñez Feijóo, y descubrimos a algunos de los que defienden la unidad de España y su Constitución con el hacha de guerra contra el actual Presidente de la Junta Gallega. ¿Por qué nos tiramos piedras a nuestro propio tejado? ¿Por qué le hacemos fácil lo difícil al adversario? ¿No defendemos la misma España? Tiempo habrá para los matices, pero por encima de todo el actual problema es España, su unidad, su Constitución, y un drama económico que nubla el horizonte con una izquierda incapaz de hacerle frente. O vamos juntos o no vamos. Bien está defender sus posturas cada uno, pero, siendo en el fondo la misma, no atacando la de tu posible aliado.

Me preocupa la división y las traiciones. Las hay.

Reconozco mi escasa capacidad para la política y lo difícil que me resulta entender lo que está pasando en España. Creo que la mayoría de la gente está preocupada por su quehacer diario, su familia, su futuro, y la dignidad personal de poder trabajar con honradez recibiendo la justa y adecuada respuesta económica. No creo que haya esa crispación y enfrentamiento social, verbal, que reflejan estos representantes (?) que dicen ser nuestros. Lo que menos entiendo es que un mismo equipo se fraccione y sus derivadas ataquen con saña sus orígenes con tal de subir un peldaño.

Al señor Feijóo un retiro espiritual para rebajar su soberbia política tampoco le vendría mal. Admitir errores y aceptar consejos de los, al fin y al cabo, hermanos tuyos, es buen camino. A cada cual lo suyo, pero juntos, sin necesidad de estar revueltos.

Puede que El Arte de la Guerra sea una invención y que nunca se escribiera. Puede que Sun Tzu nunca existiese. Son trece capítulos en los que empresarios, militares y docentes intentan explicarse lo inexplicable y encontrar fórmulas mágicas para la guerra artística, tan difícil como cotidiana.

Puede.

María Pita. La heroína de La Coruña.

Respuestas hay; si se sabe leer y entender.

<<Si está unido, divídele.

Chang Yu: Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>>.

Es lo que vemos, oímos y tememos.

Las elecciones están en marcha. Es la guerra.

Cuando has conseguido la división siempre gana el peor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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12 junio 2020

DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS SIN SOLDADOS. General Dávila (R.)

Hoy es el Día de las Fuerzas Armadas, es decir de los Ejércitos de España. No lo olvidamos, aunque las circunstancias hayan hecho suspender todos los actos previstos. Ellos están ahí, y estarán siempre. Han demostrado sus capacidades y lo volverán a hacer a pesar de su errónea utilización y deriva equivocada hacia donde las llevan.

Solo una palabra entre tanta vacía declaración que hoy aprovecha la política: Presupuestos y soldados. O Presupuesto para los soldados. Lo demás son cuentos y hueras palabras. No nos pasen las manos por encima y dedíquense a cuidar de sus Ejércitos y asignarles las misiones que les corresponden.

¡Felicidades Soldados! Gracias por vuestra labor callada y eficaz. Nuestra felicitación va para los soldados, no para los que políticamente les dirigen entre los que se encuentran los que no aman a España y desean una Patria rota y desunida en contra de lo que la Constitución en su artículo artículo 8 asigna como misión a las Fuerzas Armadas.

Unidad de España. Por España. Todo por España.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva las Fuerzas Armadas!

Hoy nos sentimos más que nunca unidos a la unidad de España y su futuro en paz y convivencia desde la solidaridad y el convencimiento de que cada uno cumplirá con su deber.

¡Felicidades soldados!

Blog: generaldavila.com

30 mayo 2020

EL REGRESO DE IRAK. ¿ORDEN O DESORDEN INTERNACIONAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El ministerio de Defensa ordena a las tropas españolas el regreso de Irak. Todo un símbolo socialista: <<…un Gobierno que no nos mienta>>,<<caminito de Jerez>> y todas esas cosas… No voy a introducirme en el lodo del año 2004 provocado por aquella gente de la calaña de Zapatero/Bono que pusieron en pie la sucia maquinaria que aún hoy nos persigue. Eran ¿seguirán siéndolo?, la cabeza tan bien definida por Diego Saavedra Fajardo: <<Dudoso es el curso de la culebra, torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza. Señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje>>. Ocurrió después de aquella tragedia del 11M, aún sin explicación, que dejó a España sin autor intelectual de futuro. Hoy el poder sigue en manos de ellos, de los que han manejado confusas informaciones y revuelto lo íntimo de la esencia española esparciendo, con sus movimientos en los estercoleros, toda la inmundicia que pudiera acabar con el sentido y el futuro de nuestra nación España. La retirada de Irak fue el banderín de enganche, aún lo es, para remover el antimilitarismo y evitar la posibilidad de una legítima defensa. Fue el camino para solapadamente ir minando a las Fuerzas Armadas y dejarlas en mínimos presupuestarios y, lo que es más grave, transformar su capacidad militar, la de una fuerza militar, su razón de ser, en una ONG.

Nuestro modelo actual tiende a unas Fuerzas Armadas, pero sin armas.

Por otro lado nadie ha analizado y expuesto con verdad y crudeza lo que aquella retirada supuso para la credibilidad, no del Ejército español, que también, sino de España como nación. Lealtad y fidelidad, compromiso inquebrantable, son conceptos muy valorados en el orden internacional, y cuando se rompen tiene graves repercusiones económicas y de todo tipo. No nos hemos recuperado.

La guerra sigue. Nada la detiene. De repente una convulsión mundial ha movido el tablero y las piezas esparcidas, algunas por el suelo, esperan recomponerse e iniciar el juego; una vez más. La caída ha roto algunos reyes, reinas, peones, torres, caballos y alfiles, que aun reconocibles, fácilmente identificables, sufren deterioros evidentes. La estrategia mundial empieza de nuevo después de una guerra que, en mi opinión, va a desunir al mundo mucho más que unirlo. Las diferencias y enfrentamientos los veremos pronto en la economía. Resistiré cantaba el Dúo Dinámico y esa es virtud española. ¿Seremos capaces? Es momento de pensar seriamente en los pasos a dar cuando el tablero esté preparado para iniciar de nuevo el juego. Hay dos factores claves: la economía y la política exterior de alianzas; militares también, o sobre todo.

Unidad requiere, porque la política, como las monarquías, no son uno sino Una unidad, continuidad, pretérito y futuro, y aquí no debemos confiar en uno sino en una política común de España frente a lo que se nos viene encima, sin partidismos ni partidas internas.

La guerra de Irak es un icono socialista, un engaño nacido del trágico 11M, un montaje que se aprovechó de la tragedia de los inocentes muertos y heridos para imponer su sectario punto de vista que no es otro que el comunista. Recuerdo imborrable y a la vez advertencia. Un debe en su cuenta corriente internacional. En la nacional a la vista está.

Ahora en el desorden internacional en el que nos vemos, es conveniente estar avisados y preparados: la jugada empezará de nuevo. Las piezas se recompondrán. Alguien debería estar pensando en ello. Que no nos pille desarmados.

En lo militar nace una nueva era donde las alianzas y acuerdos deberán ser revisados y afrontar retos nuevos hasta ahora desconocidos. Hay que recomponer nuestras posturas y despliegues. ¿Hay presupuesto? Para nosotros la debilidad estriba en la imagen antisocial de esas inversiones. Es necesaria una dirección política inteligente y conocedora de lo que el mundo se trae entre manos. Y unos Estados Mayores, alguien que mande, capaces de analizar y exigir los adecuados presupuestos y saber a dónde, por dónde, cómo, y cuándo hay que hacer uso de esos recursos presupuestados. Los despliegues de las tropas influyen mucho en su economía, proyección de futuro y desarrollo en paz de los pueblos.

España no se encuentra en condiciones de afrontar el reto. El enemigo está dentro dinamitando cualquier posibilidad de recuperación. Una España enfrentada con ella misma, con su historia, su pasado y su futuro. Es urgente rehacerse ante lo que nos viene después de esta guerra de invisible enemigo que ha castigado muy duro el carácter y la unidad de España.

Nada volverá a ser como antes.

El despliegue de nuestros ejércitos por el mundo, cercano a 3.000 soldados, debe ser revisado, como lo serán las nuevas estrategias, alianzas y amenazas. Estamos ante un mundo nuevo precisamente en un momento en el que no se adivinan líderes de prestigio capaces de conducir esta nueva situación.

China se recupera y ofrece ayuda. Visto para sentencia. El comunismo la hace y la deshace. Estados Unidos se enfrenta a las próximas votaciones, lo que abre un nuevo interrogante. Rusia, curiosamente la menos afectada por el virus, continua fomentando su mentalidad de la Gran Rusia, algo que late en millones de corazones dispuestos a todo. Europa, sin el Reino Unido, desaparecida del panorama mundial, se ha convertido en simple peón en el tablero. Oriente próximo estallará en un momento en el que sin liderazgo el caos entre poblaciones es tal que ni el mismísimo Islam ya controla. Alqaeda y otros grupos son altavoces de los que todo lo han perdido y cifran en la violencia su futuro.

¿La ONU? Les recordaré quien es la ausente ONU: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Se les ha visto como Consejo de Seguridad del mundo que son, reunidos en estos días? ¿Dónde está la Resolución de la ONU? Hasta eso ha de cambiar.

Nuevo rumbo. Solo los que resistan y estén preparados saldrán adelante.

Unidad y fortaleza, creer en nosotros y quitar de en medio a comunistas que buscan nuestra destrucción internacional y nacional.

En estos momentos solo hay desorden internacional, el nacional es algo más. Estemos preparados para cuando llegue el momento. ¿Quién va a liderar este nuevo orden mundial? Los candidatos son varios. Europa ni está ni se la espera.

Supongo que estarán en el trabajo nuestros inteligentes y capacitados analistas para tomar la adecuada decisión y posicionarnos en el lugar y momento adecuado. Esto ha sido un virus. La próxima puede ser simplemente apretar un botón.

Les aseguro que el líder internacional que salga de este desorden tendrá detrás un poderoso Ejército que le dé el adecuado valor en el parqué. Sin ello sus acciones no se cotizarán al alza. El que no tenga ni recursos ni soldados que se olvide del pelotón de cabeza.

Regresamos de la guerra de Irak. Todo un mito. El asedio de Troya.

¿Dónde está Alejandro Magno? En su gravedad de muerte: <<En la situación en la que me encuentro, nada valen los remedios lentos ni los médicos indecisos. Me es preferible morir con arrojo a tardar en curarme. Así pues, si los médicos tienen algún recurso o alguna destreza, han de saber que, más que un remedio a la muerte, lo que busco es un remedio a la guerra>> […]. <<Cuando llegó a oídos de Darío la noticia de la enfermedad de Alejandro, avanzó hacia el  Éufrates con toda la rapidez que le permitía la magnitud de su ejército>>.

Será pronto: thálatta thálattta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 marzo 2020

FUERZAS ARMADAS Y EL ARTÍCULO 8 DE LA CONSTITUCIÓN. UN GRAN ERROR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Convencidos ­­de que el gran problema del futuro de España eran las autonomías, conocedores de los antecedentes históricos que arrastrábamos, nuestra transición quedó tambaleante cuando unos cuantos sabios elaboraron una Constitución a sabiendas de que tarde o temprano iba a estallar y saltar por los aires llevándose a España por delante. Lo sabían; y si no, es que no eran los más adecuados para semejante labor.

La Constitución de 1978 fue un intento de armonizar sensibilidades opuestas, que traía un mensaje de paz a los hombres de buena voluntad. Pronto se vio que eso, en España, es imposible.

El fanatismo se armó de pistolas que asesinaros a cerca de mil personas para después entrar en la fase del infame olvido una vez que los asesinos han conquistado las instituciones y son apoyados desde el poder establecido con el honroso título de hombres de paz.

Siguiente paso: romper la unidad de España a través del separatismo burgués, agresivo y amenazador, con el apoyo internacional de sectores harto conocidos.

Superada la fase de la violencia física, la de matar (suponemos y deseamos), hemos entrado en ello: consiste en poner cara de buenos y reclamar unos  derechos (¿derecho a decidir?) inexistentes cuya única finalidad es desunir España y acabar con la convivencia. Para ello se abrazan a los que apoyaron -y apoyan- la primera fase y los invitan a su casa a comer en la misma pocilga.

Todo ello, primera y segunda fase, auspiciado desde el poder, el que da manejar las instituciones y apoya el silencio de la tibieza cobarde de muchos, por no decir de casi todos. Pocos se salvan de la mediocridad, o traición, con resultados que veremos en muy poco tiempo, menos del que pensamos.

El proceso pronto entrará en su tercera fase: controlar los medios (ya están acabando el ciclo), modificar la Ley (están en ello), legalizar el delito, eliminar esta Constitución que consagra la forma política de la nación como Monarquía parlamentaria. Ni nación, ni monarquía, ni religión; que son los tres grandes retos que afrontan los nuevos estalinianos: Largo Caballero transformado en Zapatero y convertidos ambos en el transformer Sánchez, aderezado, al fin, con dosis de todo pelaje del extremismo comunista. Malas hierbas.

El gran error de la democracia fue: <<Pan para hoy, hambre para mañana>>. Echaron migas a los gorriones que ahora se han convertido en buitres leonados.

El gran error fue de inocencia estudiantil, de desconocimiento de la historia de este pueblo al que el comunismo se le coló de rondón y anda detrás de él como la hiena tras la carroña.

Aquella Constitución se elaboró con un gran error, y no fue el de las nacionalidades del artículo 2, que también, sino el no haber legislado  para evitar que el separatismo renaciese fuerte y seguro en sus aspiraciones. Sabían y sabíamos que esto ocurriría, pero se miró para otro lado para salvar aquel momento. Nadie tuvo el valor y la fuerza de decir y legislar que España es soberana, independiente, que su integridad territorial está por encima de cualquier capricho separatista; así como el ordenamiento constitucional. Decirlo no era suficiente. Había que llevarlo al Código Penal.

Para cubrirse se inventaron el artículo 8. Calmaban, en principio, el arreón que se temía. Creyeron que le daban fortaleza a la unidad de España, a su integridad territorial: <<Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. ¿Y qué?, ¿para qué? De nada sirve. Papel mojado. Una burla constituida tras un juramento: ¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor…! Cumplir y hacer cumplir la Constitución (?). ¿Un brindis al sol? No hay artículo 8 si la voluntad política negocia con la integridad territorial y la unidad de España. Porque como todos sabemos de aquellos tiempos: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>. España en manos de los separatistas. La zorra en el gallinero. El dueño de las gallinas tiene escopeta, pero sin munición.

Fue el gran error: no blindar la unidad de España, su integridad territorial, con la Ley, de manera que cualquiera que plantease su ruptura fuese reo de delito. De grave delito. No debería existir un grupo político que desde dentro, cual caballo de Troya, se convierta en destructor de España, que su planteamiento sea la independencia desde el separatismo. Legislar así, penar a todo el que se constituya contra la unidad e integridad territorial, era, es, y debe ser, constituirse en defensa de la unidad de España y su integridad territorial. Se les olvidó a los padres de la Constitución. ¿O no?

Creo que ya es tarde. Vemos que ni el artículo 116, ni el 155; mucho menos el 8, sirven para evitar que la locura separatista-independentista se produzca. De nada nos vale la Constitución si la voluntad política es contraria. Cuestión de tiempo.

Parece que el dicho popular: <<el que hace la Ley hace la trampa>>, en este caso, y en otros muchos, se cumple. De entrada ya están moldeando la ley a su antojo. Sedición, rebelión, como recuerdo de la ley de defensa de la República, al margen de los tribunales. Toda una pieza de legalidad.

De aquellos polvos estos lodos. La casa patas arriba. Menos mal que aún queda algo de casa.

Pronto habrá mudanza. Vayan embalando. Todo consentido, dialogado, aprobado y legalizado.

¡Vaya error! ¿O no? Dijeron y escribieron: España , su unidad como única Nación, independiente, soberana, íntegra territorialmente, respetuosa con el orden constitucional. Se lo dieron como  misión a las Fuerzas Armadas. ¿Para qué? Se olvidaron de la Ley y cualquiera puede predicar, legislar y, desde dentro, hacer lo contrario. Hasta conseguirlo ante la asombrada mirada de los que nos creíamos que la Ley protegía la unidad de España y su integridad territorial.

Ni la Ley, ni los cañones.

“El golpe de estado es el rayo que fulmina antes de que el trueno pueda ser escuchado” (Gabriel Naudé).

¿Oyen algo? Silencio. Sigan esperando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 febrero 2020

LOS PARTIDOS DEL PIMPAMPUM: PP-VOX-CIUDADANOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es urgente. No caben medias tintas ni salirse por los extremos, que ambos partidos los tienen y en cuanto se habla de acuerdos surgen ellos, los de los extremos, arrogándose el protagonismo. Arrogancia: ¡mira los votos que tengo! No tienen nada. Nada. Ningún protagonismo en su aislamiento y enfrentamiento del que se ríen los de la Moncloa.

Los votantes, no sé por qué me da, están empezando a hartarse de tanto papanatismo político.

El verdadero problema de España no es el pin parental sino el pimpampum, entre ellos, con el que se entretienen los partidos PP-Vox-Ciudadanos, que van cayendo, una tras otra, en las trampas que el social-comunismo emergente les va tendiendo. Estos partidos a los que la historia política actual está llamando a gritos a la defensa de España, de su Patria España, en un afán de protagonismo inexplicable y teatral, solo buscan la fachada mediática. Acaparar lugar en los medios o redes sociales, para lo que sus cabezas pensantes inventan a diario algo que sirva para que se hable de ellos y no perder protagonismo. Solo tratan de que no se olvide nadie de que están ahí. Mientras, los que gobiernan van pasito a pasito en busca de sus objetivos de manera clara y contundente, sin oposición ni nada que se le parezca.

¿Que cual es la solución? Se lo están repitiendo todos los que hablan, escriben, piensan, sienten España y pueden transmitirlo: únanse de una puñetera vez. Esta guerra o se gana juntos y en el esfuerzo común o la tienen perdida. Que ustedes como partido pierdan la guerra, la suya, creo que nos importa un bledo, lo que no nos da igual es que pierda España. Eso es lo que en estos momentos está en juego. Si repasan, o leen por primera vez, que los hay, la historia de España, conocerán a su enemigo; sí, he dicho enemigo, porque ya, entre ellos, no solo hay adversarios políticos sino un enemigo que quiere acabar con la unidad de España vía separatismo o federalismo.

¿O es que aún no se han enterado?

Señor Casado, señor Abascal, señora Arrimadas, señores del PP-Vox-Ciudadanos, los españoles necesitamos que hablen por nosotros, juntos, del mayor problema que tenemos en España: España. Háganlo juntos, tres en uno, luchen por ello, en el Congreso de los Diputados, en el Senado, en los Parlamentos autonómicos, en los ayuntamientos. Reúnan a los ciudadanos, votantes suyos o no, con asiduidad, háblenles, con palabras entendibles, déjense de monsergas, movilicen a los españoles, recorran las calles, los metros y los trenes: trabajen en política, en la política que exige el momento, que es de lucha, de combate, sin descanso.

Cuando el problema de España esté resuelto, defiendan sus siglas, o lo que les dé la gana.

Mientras la unidad de España, y lo que eso conlleva, esté en peligro no tienen ustedes el más mínimo derecho a parcelar su actividad y creerse los mejores o el único remedio para la salvación de la Patria. De eso se trata: de España.

Elijan, porque <<no hay perfección donde no hay elección>>. O el partido o España.

<<Pero al que le faltare el acierto, búsquelo en el consejo en el ejemplo; que se ha de saber o se ha de oír a los que saben para acertar>> (Gracián, El discreto).

Hay que defender los intereses generales del país y no el interés personal.

Creen los políticos ser más hábiles que sabios. Desean que todos vivan de acuerdo con sus criterios.

<<Cuando la marcha normal de los acontecimientos solo puede tener como resultado la derrota, pues esta no es más que cuestión de días, no hay ninguna razón a partir de ese momento para esperar, y lo único que cabe hacer es lanzar una operación de grandes riesgos>> (Erwin Rommel).

No le tengáis miedo a esa operación. Se trata de plantearla juntos. No por vosotros. Es España quien lo necesita.

Dejemos el pimpampum para las fiestas de verano. Estamos en un profundo invierno. La justicia también necesita salir de la oscuridad invernal y que le llegue la primavera.

Gloria ha sido y es devastadora.

Pimpampum: <<Juego en que se procura derribar a pelotazos muñecos puestos en filas>>. (Diccionario de la RAE).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

NUEVO JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tenemos nuevo Jefe de Estado Mayor de la Defensa: General del Aire Miguel Ángel Villarroya. Significa esperanza y continuidad en la labor profunda y eficaz de su antecesor el general de Ejército Fernando Alejandre.

El equipo está ahí y la preparación tanto suya como de sus colaboradores es excelente.

No existe el menor atisbo de duda en el cumplimiento de su misión en el seno de las Fuerzas Armadas. No hay palabras hueras entre los soldados sino hechos contrastados desde hace muchos años. Ninguna Institución ha sabido interpretar, asumir y cumplir la Constitución como los ejércitos de España.

Dicho esto, que es incuestionable, conviene leer con detenimiento -y conocer el paño- para interpretar las palabras del JEMAD saliente, general Alejandre y del entrante general Villarroya por las coincidencias en asuntos de gravedad y sumo interés.

El general Alejandre en sus palabras de despedida a sus compañeros envía el siguiente mensaje: <<Dejadme que con mi abrazo final os pida que apoyéis a quien tome mi relevo con la misma ilusión y lealtad y que os exhorte a seguir defendiendo a su Majestad el Rey y a nuestra Patria>>.

El general Villarroya ha recordado la misión de las Fuerzas Armadas de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, tal y como establece el artículo 8 de la Constitución, además de referirse a la <<inquebrantable lealtad al Rey y a la Institución a la que representa>>.

Coincidencia necesaria por el momento que vivimos sin duda: Rey, Monarquía, Constitución. Unidad de España. No están exentas de incierto futuro.

El JEMAD saliente y el entrante señalan la dirección correcta, la de la Seguridad necesaria para España y su integridad territorial, el cumplimiento del ordenamiento constitucional.

Llama la atención, lo que corrobora mi planteamiento, que hasta la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha seguido la misma línea: <<tenemos un futuro lleno de esperanza y de retos que tenemos que afrontar bajo el mando de nuestro jefe del Estado, el Rey, a quién admiramos profundamente y respetamos>>.

Hasta ha llegado a decir que <<la Constitución está más fuerte que nunca>>. La ministra ha apuntado que continuarán con su labor de trabajar por España y en defensa de la Constitución, aunque ha señalado que la Constitución <<no necesita ninguna defensa especial. Está más fuerte que nunca, 40 años son la edad ideal y puede cumplir otros 140 más>>.

Pues nos queda la duda señora ministra de Defensa.

Lo expresado por JEMAD entrante y saliente  es la preocupación de millones de españoles por algo tan concreto como la unidad de España, su integridad territorial y la Monarquía. Esa preocupación la genera su Gobierno, socialista-comunista, que de entrada coquetea con los separatistas y que gracias a ellos usted es ministra de Defensa. ¡¿Dice que la Constitución está más fuerte que nunca!?

Nada me ha dado a conocer estos misterios de la palabra. Solo veo y compruebo los hechos que son los que hablan.

Mi general, te deseo muchos éxitos y firmeza; como magnífico aviador que eres ya sabes: <<Vista, suerte y al toro>>.

Es necesario modernizar el IFF.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 enero 2020

 

LA MADRE EN OTRO TIEMPO FECUNDA EN CAPITANES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,

madrastra es apenas de humildes ganapanes>>

Dijo Napoleón: <<La más grande de las inmoralidades es desempeñar un oficio que no se conoce>>. Debería lucir en el frontispicio del Congreso; o que lo sostuviese en sus fauces uno de sus leones, héroes del Dos de Mayo. Benavides mejor, más audaz y sincero; que el otro, Malospelos, es el de los simulacros.

En los acuartelamientos se sabe el oficio, que era y es: <<Todo por la Patria>>.  En algunos ha desaparecido y pone Base de no sé qué…

Debería sustituirse por <<Todo por España>>. O por  la Nación española, que es la patria común e indivisible de todos los españoles ¿O por aquello de nación de naciones? Todo se andará. Quedará muy bonito: <<Todo por la nación de naciones>>. A lo mejor en el Ministerio de Defensa luce bien. Claro que aquello no es un Acuartelamiento sino algo terminado, sí, en miento, pero no sé muy bien cuáles son las otras cuatro sílabas.

Últimamente en algunos ministerios y autonomías, por lo que se ve y hasta, en ocasiones, se juzga, se intuye, leerse no se lee, pero se siente, luce otro <<Todo>> más rotundo: <<Todo por la tapia>>. Se les habrá olvidado grabarlo. Alguno debería inscribirlo, incluso, en su tarjeta de visita.

Hay olvidos perdonables. También perdonables, pero castigables. Como olvido, o intencionado olvido, es ese decir que la Constitución habla de la unidad de España. No. Se equivocan. Dice más, y más, y más. Todo. Dice la razón y ser de la Constitución, el porqué nos constituimos: <<La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española>>. Fundamentar es establecer la razón o el fundamento de una cosa. O estoy equivocado o eso quiere decir que si esto es como el azucarillo, soluble, pues ni Constitución ni nada. ¿Para qué una Constitución sin fundamento?

Resulta que el fundamento de la nuestra es la indisoluble unidad de la Nación española. Es decir, de nuevo, que ni nación de naciones, ni negociaciones, ni sentencias de ganapanes. Fundamento, se fundamenta, indisoluble unidad, Nación española. ¡Ganapanes!

Por eso, y por otras cosas más, recuerdo, A Orillas del Duero, a don Antonio Machado:

<<La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,

madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes>>.

<<El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana>>.

<<La más grande de las inmoralidades es desempeñar un oficio que no se conoce>>. ¡Ganapanes!

Cuidado con la mayor virtud o defecto de este pueblo: su espontaneidad. Surge cuando está harta.

Hasta ahora callada.

Harta, muy harta…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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17 diciembre 2019

ESPAÑA SE ASOMA AL ABISMO. ESPAÑA O SÁNCHEZ (1931-34-36). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

ESPAÑA SE ASOMA AL ABISMO. ESPAÑA O SÁNCHEZ (1931-34-36). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Reconozco mi inocencia; es decir, mi error. Ayer escribía, recordando mi artículo del 1 de agosto (Casado, Rivera, Abascal: Abstención.) que era necesario dar estabilidad a la Nación y permitir, mediante acuerdos, que la derecha dejase gobernar a Sánchez. La única razón era no permitir que España cayese en manos de comunistas, independentistas, filoterroristas y demás gentes de oscura trayectoria.

Hoy vuelvo a la realidad. Visto el acuerdo de Gobierno con los comunistas de Unidas Podemos se deshace cualquier esperanza. Nos asomamos al abismo.

¿Qué ha ocurrido?

Es fácil de explicar. El señor de la Moncloa ha adivinado esa posibilidad: que desde la derecha le ofreciesen un pacto de estabilidad, por España, por la unidad, por la convivencia, para acabar con los independentismos. Le ha entrado pavor. Se ha adelantado. Como siempre haciendo trampas, con las cartas marcadas, con la venganza preparada. Él no está a eso.

La pregunta es: ¿En qué han cambiado las cosas para que antes no y ahora sí haya acuerdo con Unidas Podemos? ¿Por qué tan rápido sin escuchar las propuestas o acuerdos de todos los partidos? Aquí hay gato encerrado. Una vez hubo un Pacto de San Sebastían; ahora no sabemos dónde, pero igual.

Otra pregunta, que no es baladí: ¿No era de cortesía democrática haber esperado a la presencia del Jefe del Estado en España?

Es una estrategia calculada, antigua, que solo traerá sufrimiento, miseria, decepción y que puede acabar con España.

¡Ahora nos vamos a enterar de lo que es memoria histórica! Lo que tiene de venganza, de odio, de revancha y de pobreza. A partir de ahora nos vamos a enterar de lo que es un “Gobierno progresista”.

El señor Sánchez, ha ofendido a millones de españoles que acaban de dar su voto, no ha oído  a sus representantes, los ha despreciado políticamente. Eso no es de demócrata sino de lo que realmente es este personaje. En democracia se gobierna para todos y hay un mínimo de cortesía que te obliga a escuchar a aquellos que piensan de manera distinta. Lo que ha hecho, el acuerdo al que ha llegado dos días después de las elecciones, abre muchos interrogantes. Repito la gravedad: el desprecio con el que ha tratado a más de 10 millones de votantes.

Al menos esto servirá para que la inocencia y el pensamiento naíf de algún partido se regenere y espabile ante lo que va a gobernar en España.

Prepárense, jóvenes y viejos, tontos y listos, pobres y ricos, socialistas, izquierdistas, derechistas, comunistas y peronistas, que para todos van a repartir a siniestra más que a diestra. Ha llegado el justo, el equilibrado Sánchez, con el padre Iglesias que parte y reparte, pero se quedan con la mejor parte. Habrá para todos. Ahora sí: “Ni la madre que la parió”. Al fin lo han conseguido. ¡Hala! Ya puede dormir tranquilo en La Moncloa. El colchón no se cambia.

El Frente Popular vuelve a las andadas. Cuidado que a alguno se lo llevan detenido.

A punto de sumir a España en la desolación se impone la lucha por las libertades. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce. Esta es la ocasión. Si a la derecha fraccionada le da la gana de dejarse de inocentes planteamientos y acepta de una vez por todas que las tibiezas se pagan caras.

Hábil, sagaz, y no olvidar que la guerra es el reino del engaño. ¿O todavía no se han dado cuenta?

Los medios de comunicación que hagan lo mismo; sus intereses económico/informativos no son los políticos o no deberían serlo. Su interés debería ser la verdad, la libertad. Exclusivamente. ¿Lo será?

Y por último, que siempre se nos olvida, los empresarios en vez de pedir y ocultar, bueno sería que empujasen un poquito y no ponerle palos a las ruedas. A ver ahora lo que dicen y hacen.

Estamos ante una emergencia nacional. Por si alguno no la identifica, se lo repetiré:

La unidad de España. Dicho de otra manera: la existencia de España.

Ustedes han decidido, aunque no sé para qué nos han preguntado. Aquí se hace lo que dice el señor Sánchez. Sin consultar, sin preguntar.

No todo está perdido, en Las Cortes hay partido, pero hay que espabilar antes de que se pierda España. Hay que lidiar con lo que tenemos.

Ahora más que nunca: Por España. Todo por España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 noviembre 2019