INDULTA E INSULTA MIENTRAS PUEDAS. Rafael Dávila Álvarez

El Mando y el que gobierna requieren tener el entendimiento abierto a lo que su sociedad demanda o requiere.

Alejandro Magno, en su grandeza comprendió que su ejército deseaba volver, amaba más a Grecia que a los nuevos territorios conquistados; y regresó a casa. No era él; eran ellos; ni siquiera eso. Era su Patria. Nada hay más grande y que por tanto requiera mayor cuidado. El que esto no entiende no está capacitado para el gobierno.

La justicia se representa en una balanza junto a la espada. Son la equidad y la fuerza. La equidad sin la fuerza es pura retórica. La fuerza sin equidad es tiranía. También lo es si la fuerza toma parte y deja de ser una forma de sostener la equidad. La espada mantiene el equilibrio o puede ser el desequilibrante.

No tiene la justicia un fin político ni más poder que el que la Ley le otorga. El difícil equilibrio de los poderes es lo que diferencia a una democracia de algo que solo pretende aparentarlo. Manejar poder y los poderes es una tentación de la que sabemos sus consecuencias, pero que alguno todavía usa en su abuso.

Cuando la justicia —el poder judicial— manda, requiere o aconseja, conviene obedecer, atender o escuchar con atención. Si se trata de obedecer y no se hace, hay que usar la espada de su emblema. Si requiere, no se puede mirar hacia otro lado. Si aconseja, mejor estudiar las razones. Ese es su poder: el del pueblo soberano, que descansa en su balanza y confía en su espada. Ni más ni menos.

Si la espada habla con más elocuencia que la Ley se comete una regresión que se paga con vidas y hacienda.

Si se olvida la Ley y se impone la autoridad para ponerse a la cabeza de los que van contra la Ley aludiendo venganza cuando se ha pretendido romper con la unidad de la Patria, lo más sagrado que tiene un pueblo, nos encontramos no con un indulto, sino con un gravísimo insulto a todos los gobernados por el insultador. Pasará no a condenar la destrucción de España, sino a encabezarla.

El tribunal que juzgó a los que pretende indultar el gobernante ha dicho «no» a la concesión de cualquier forma de indulto. No hay razones de justicia, de equidad y utilidad pública. Y lo más grave: No hay arrepentimiento. Lo volverán a hacer y lo predican con soberbia y chulería.

¿Será cosa de fuerza, se impondrán por la fuerza?

Las circunstancias del acceso al poder por parte del poder ejecutivo no le dan derecho a que todos paguemos un capricho político que tratan de justificar con la palabra indulto sin alegar ni una sola razón jurídica que lo avale. Se trata de la unidad de España, de indultar a los que han pretendido romper la unidad de España, de los que después de ser condenados siguen en su intento. Es el poder judicial el que dice «no». Los españoles y su justicia.

No. No sé si estos gobernantes recuerdan, que defender la unidad de España es su primer deber y que hay que hacerlo incluso con la vida si necesario fuera. Eso dice la Constitución.

¿Qué están en su derecho de dar el indulto? No de cualquier manera. Lo saben, lo harán, pero lo pagarán. En las urnas, sí.

No olvidaremos que se irán después de encender la mecha del enfrentamiento y la desunión. Hace mucho tiempo. El que ya no tienen, aunque hayan dejado la mecha encendida que se consume cada día un poco más.

Es la unidad de la patria España. ¿Aún no nos hemos enterado?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 mayo 2021

NO ME METAN MANO, CLAMAN LOS JUECES Rafael Dávila Álvarez

Los jueces se movilizan (no han podido elegir foto más fea). Los militares (retirados) se movilizan, ¿sólo en Francia?

Algo está pasando en el mundo, ¿en Europa?, ¿en el Vaticano? ¿En España? Nadie sabe nada, aunque todos saben que algo pasa. Llega el humo y el olor a podrido.

El Poder Judicial da la espalda ¿para que no le metan mano? Lo que significa que ha perdido su Poder y quiere recuperarlo.

La situación de gravedad en una nación se mide por su salud judicial. Muchas leyes, muchos juicios, colapso judicial y sobre todo judicialización de la política, son signos de una grave enfermedad.

«Tengas juicios y los ganes», dice el refrán ¡tan español! Por algo será y no precisamente por la simpatía de las puñetas. ¿Juzgará alguien al juez?

No juzgues y no serás juzgado.

Convertir el santuario de la justicia en un sujeto político al servicio del partido en el poder es la mayor infamia a la democracia, el primer paso para enmascarar la dictadura y al dictador.  Convertir el poder Judicial en Poder es otro mal paso y ahí está. No estaría de más cambiar el nombre de Montesquieu y empezar a llamarlo Servicio Judicial. Montesquieu quiso poner freno al poder ejecutivo, pero fue un error. Hay que inventar otra fórmula. La atracción del poder lo hace peligroso y los poderes tienden a ser Poder. Todos. Unos pasan de un lugar a otro como anfibios que viven en distintos medios.

Los éforos acabaron por ostentar en sus manos los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Paremia: Juez y parte.

Ahora aquí, mañana allí. ¿Hay justicia, microjusticia y macrojusticia?

Todos meten mano, por la espalda, en el bolsillo, en las conciencias, en la enseñanza sobre todo. Nunca hemos asistido en España a un estado de mala educación como el actual. Nuestros gobernantes y aspirantes dan ejemplo de ello, y son el legislativo y el ejecutivo, ¿qué espera el judicial?

Puede, y mucho, quien tiene poder y el resto busca una gorra y un pito a ver si así algo puede ordenar, aunque sea el aparcamiento o la cola del pan. Ordenar, mandar, juzgar, imponer, todo se conjuga en términos autoritarios y esto parece un estado totalitario. Desde el control de entrada al de salida. Todos mandan y nadie obedece.

Gana el peor educado, el que más levanta la voz, el que es más chulo y tiene más audiencia.

La televisión dicta sentencia. ¿A quién dicen que no metan mano? Estamos todos muy manoseados y aquí a todos nos meten mano y la mano.

Y en esto que llega Felipe González; sí, el que fue; y dice: «Cuando todo está mal, aparece ahí un tío y dice que todo está bien y que el futuro es cojonudo. Oiga, pero usted no está viviendo la realidad de sufrimiento que estoy viviendo»: ¿Pedro Sánchez? ¿Pablo Iglesias? Un tío o dos. Mejor ninguno.

Carga contra los políticos que por encima de todo quieren mantenerse en el poder.

El poder tiene muchos escenarios y uno de ellos es tener una pantalla y «poder» salir a que por tu cara bonita te escuchen. Los hay por todas las televisiones que aprovechan el grado de cultura de la audiencia para colocar su mensaje y llevarse una pasta.

No nos metan mano, clamamos todos. Déjenme solo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2021

 

 

 

EL BAILE DEL MINUÉ Juan Chicharro Ortega General de Infantería de Marina ( R.)

Cuando un proceso revolucionario/subversivo se encuentra en el tramo final de su desarrollo la internacionalización del “conflicto” se hace necesaria si se quiere una ocupación del poder efectivo.

En el “proces” catalán, alcanzado el quebranto de la estructura del cuerpo social, trastocados los principios en los que se fundamenta la convivencia cívica, y obtenido un cierto equilibrio aparente de fuerzas con el poder central, así como el dominio de las masas y control de las calles, todo apuntaba a un cercano éxito para la secesión si se hubiera logrado un cierto apoyo internacional. No ha sido así; al contrario, lo que han obtenido ha sido un fracaso monumental y seguramente sea esta la causa del presente “impasse” en el que nos encontramos después de la entrada en vigor del artículo 155 de la Constitución.

En cualquier tipo de guerra, incluida la subversiva o revolucionaria, hay un principio básico de actuación que consiste en que una vez lograda la disminución de la capacidad del enemigo es necesario consumar su destrucción. Tal parece que en el momento presente, con la entrada en vigor del ya citado artículo, y descabezada la dirección del proceso, era el momento de la aplicación de ese principio incidiendo sobre un elemento tan vital como lo son los medios, en este caso sobre la TV3 y radio Cataluña, medios básicos de la propaganda sediciosa y separatista. No ha sido así, al menos mientras escribo estas líneas, y es evidente que una decisión como esta no puede deberse a la ignorancia del Gobierno del Sr. Rajoy, sino a una especie de acuerdo con no se sabe quién. Ciertamente un misterio que unido a la convocatoria de unas elecciones que por su cercanía no van a reunir ni por asomo las condiciones mínimas de ecuanimidad y sosiego que unas elecciones libres requieren y que no parece que vayan a solucionar nada.

Por otra parte llama la atención la pasividad y tranquilidad con las que los adoctrinados seguidores del independentismo –especialmente los antisistema– han acogido las duras medidas impuestas por el Gobierno tal que si respondieran a una clara indicación de quienes los manejan para mantenerse quietas.

Cualquier avezado estudioso de las doctrinas subversivas sabe que el proceso está sujeto a variaciones en función de las circunstancias de cada momento y es completamente normal la  superposición, acortamiento, supresión o desdoblamiento de etapas incluyendo retrocesos bruscos hasta, incluso, tener que empezar de nuevo en el punto inicial. Es lo que se conoce en términos de la subversión como el baile del minué: dos pasos adelante y uno atrás.

En mi opinión la no intervención de los medios base de la propaganda subversiva, así como la convocatoria de unas elecciones tan cercanas en el tiempo, lo único que van a conseguir es dar un balón de oxigeno de suma importancia a los instigadores del reciente golpe de estado habido en Cataluña. Para mí un error garrafal de libro.

Y si a todo esto añadimos la que me temo enorme dificultad que el poder judicial va a tener para acusar a nadie de rebelión, traición o sedición a la vista de lo que se puede leer en el código penal, a propósito de estos delitos, que para serlo deben ir acompañados de tumulto o violencia – y no parece que la haya habido – mucho me temo que aquí se va a ir de rositas hasta al apuntador salvo algunos pardillos como el Sr. Trapero a quien bien han engañado.

Bien sabe Dios cuanto me gustaría equivocarme en todas estas hipótesis que no son otra cosa que el fruto de la pormenorizada lectura de la teoría subversiva y de cuanto estoy observando.

Uno tiene la impresión de que no existe una clara voluntad de vencer a la subversión sino más bien una voluntad mediatizada por los intereses partidistas del PP, PSOE y C,s  superpuesta al interés general de los españoles.

No recuerdo bien quien dijo aquello de que comprendía la cobardía, admiraba la valentía y odiaba profundamente a los oportunistas pero lamento encontrarme ahora en esa tesitura y es que no acabo de comprender bien todo cuanto está sucediendo.

Por supuesto que en estos momentos soy de la opinión de que hay que estar con el Gobierno en estos momentos difíciles más no puedo abstraerme, a la vista de lo que veo, a que aquí hay algo que no me encaja para nada.

¿Escepticismo derivado del estudio o instinto del veterano que ya ha visto muchas cosas extrañas en esta nación?

Según avancen los días y se sucedan los acontecimientos quizás se aclaren mis dudas. Veremos.

Juan Chicharro Ortega

General de Infantería de Marina (R.)

Blog: generaldavila.com