CARTA ABIERTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA (CAÑONES O MANTEQUILLA) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Jefe de Estado Mayor de la Defensa

Mi general: Mis palabras son de felicitación y por qué no decirlo de asombro y admiración por tu intervención en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados el pasado día 16 de abril. También son de preocupación.

Hago pública esta carta por varias razones, aunque solo voy a mencionar dos de ellas, suficientes, para mí al menos: una es la gravedad de tus palabras al hablar de la Defensa de España, un tema del que sabes más que nadie y ser además el responsable máximo al frente de los Ejércitos de España. Sin duda el valor de tu discurso aumenta por el lugar donde las has pronunciado: la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Nos dejas preocupados ante los hechos que expones y que demuestran las carencias que padecemos en lo que es la base de nuestro futuro en paz y desarrollo: Defensa y Seguridad.

La otra razón por la que hago pública esta carta es la escasa repercusión mediática que ha tenido tu intervención. Los españoles tienen el derecho y el deber de conocer la situación real de nuestras Fuerzas Armadas y tengo la impresión de que a tus palabras no se les ha dado la difusión que merecen. Han quedado en la nube. Eso es grave. Tu exposición alcanza tal importancia que ya deberían estar los partidos políticos desmenuzándola, convocando de nuevo a la Comisión de Defensa del Congreso para preguntarse cómo resolver lo que has planteado y tomando decisiones urgentes ante los hechos más que probados que con honradez y lealtad has expuesto. Marcas el camino de manera inapelable. Quizá no haya gustado a sus señorías, pero un soldado marcha con la verdad en vanguardia por la responsabilidad que contrae con España y también con los hombres que detrás lleva y a los que se debe. Esa es tu labor que has expuesto con firmeza y responsabilidad.

Como consecuencia de la escasa repercusión mediática de tus palabras han sido muy pocos los españoles que han escuchado, o leído, tu intervención. Solo en escasos medios profesionales de la milicia saben algo de ella, pero por frases sueltas y titulares de prensa. He consultado y son muy pocos los que han tenido en su poder la intervención completa. En mi opinión eso no es bueno y, de entrada, mal camino para dar solución a los problemas que planteas. Un ejemplo: ¿Cómo es posible que ni la página web del Estado Mayor de la Defensa ni la del Ministerio de Defensa recojan tu discurso?

Estas razones expuestas, mi general, son las que me llevan a hacer pública la carta que con todo afecto y respeto te envío. En mi criterio no está de más que corran tus palabras por las redes en un intento de darle mayor conocimiento a lo que ocurre en el seno de las Fuerzas Armadas que son de todos y para todos los españoles.

En el tiempo que llevo de servicio, activo, reserva y retirado (ni de todo ni del todo), nunca antes había oído hablar con tanta firmeza y claridad, en un escenario como el de tu intervención, sobre la situación de las Fuerzas Armadas, con tanta rigurosidad y acierto. Por ello te felicito mi general y creo que como la mía te habrán inundado las felicitaciones de aquellos que han tenido la fortuna de poder leerlas. Incluso los políticos honrados, te habrán manifestado su apoyo y satisfacción por ir con la verdad por delante. Otros no tanto, pero eso no es importante.

Felicidades porque has dado el primer paso; imprescindible para la solución. Ahora les corresponde a otros analizar, hacer examen de conciencia y cumplir con su deber. Los soldados seguirán su camino de rectitud trazado hace ya muchos años. A pie y sin dinero.

Tus palabras, como te decía mi general, también me han causado asombro. Es extraordinario, inesperado, que un Jefe, el de mayor graduación y mando dentro de las Fuerzas Armadas hable con tanta claridad exponiendo no solo lo bueno de sus hombres, de sus ejércitos, sino también las graves dificultades con las que no encontramos, lo alarmante de la situación y hacerlo dirigiéndose a los responsables de la misma. A eso se le llama sentido del deber, responsabilidad y también valentía. Tus palabras sin duda son la mejor defensa y valoración que se puede hacer de España y en honor de los hombres bajo tu mando. Admiración me ha producido tu intervención por extraordinaria, por contemplarla con estima y agrado, por ser una exposición limpia y veraz de los problemas de la Defensa. Algo no habitual, y menos dicho con tanta rotundidad.

El JEMAD en la comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso

Como no podía ser de otra manera también me ha producido preocupación.

Me llevaría mucho tiempo desmenuzar aquí tu intervención, tampoco pretendo un análisis de tu discurso, que por otro lado no necesita ya que es claro y contundente, sin retórica ni necesidad de muchas aclaraciones, ni siquiera en sus aspectos más técnicos, algo también que hay que agradecerte, la sencillez en conceptos y terminología, que esto es muy fácil cuando se tiene voluntad de entender y ser entendido e incomprensible cuando la voluntad del que escucha se cierra por prejuicios ya por todos conocidos.

Con claridad meridiana has expuesto la situación de las Fuerzas Armadas, qué impacto tienen en su comportamiento las partidas presupuestarias, cómo y en qué las utilizan. Creo que en el ánimo hasta del más profano en la materia está claro que las Fuerzas Armadas cumplen sobradamente a pesar de lo poco que parece preocupar su transcendental misión a la vista de la indiferencia con la que se las trata en materia presupuestaria. Después de oírte, mi general, no sé si además de indiferencia hay algo más.

Cuando se firmó el compromiso de Gales en el 2014 España invertía en Defensa un 0´92% del PIB. A día de hoy no hemos cumplido el compromiso de ir creciendo progresivamente hasta alcanzar el 2% sino que estamos aún por debajo, con un presupuesto para el 2018 del 0´91% del PIB. Y como dices, el futuro ofrece menos optimismo que hace simplemente un año. ¡Qué preocupación!

Todo esto es más o menos conocido, al menos la prensa a menudo habla de ello. Pero han sido estas palabras tuyas en concreto las que me han dejado preocupado: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Es decir, sacrificamos a los soldados y desmantelamos unidades. Compensamos el dinero que no invertimos con la participación en distintos escenarios, en todos los que nos pidan, es decir, con más soldados. En resumen, no hay dinero, pero vamos allí donde sea necesario a base de sacrificar a nuestros soldados y disminuir nuestra operatividad global (?). Grave, muy grave. ¿Lo habrán entendido y asimilado los miembros de la Mesa del Congreso? Dinero no hay para aumentar el presupuesto de Defensa y atender a lo de fuera y a lo de dentro, así que… ¿Tenemos unos ejércitos exclusivamente dedicados a atender los compromisos internacionales dejando al pairo nuestra propia y no compartida seguridad? No sé, es una ecuación que no me encaja. Un debate largo y comprometido.

Llevamos diez años sin invertir lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas.

A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite.

¿Te escuchan mi general? ¿Te entienden?

Todos los países de la Alianza han hecho un esfuerzo para irse ajustando a los compromisos de Gales (solo hace dos años) asumiendo el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en materia de Defensa. Entonces, solo 3 de los 28 lo cumplían y en estos momentos son 13 los que ya lo cumplen. España no. España ha empeorado y es el penúltimo de los países en dotación presupuestaria en materia de Seguridad y Defensa de los países de la OTAN. Eso sí, participamos en casi todas las misiones.

Quizá, en una errónea interpretación mía, en tus palabras he creído ver la ironía precisa, de sabio soldado veterano (¿lo habrán cogido?),  cuando te has referido al optimismo que tenías hace un año en tu anterior comparecencia en ese mismo lugar y el pesimismo o ese <<algo más preocupado>> actual.  Decías que eras optimista por la mejoría evidente de la situación económica y porque en el contexto internacional se veía un deseo de mayor inversión en asuntos de Seguridad y Defensa. Y porque percibías que los que te escuchaban (miembros de la Comisión de Defensa del Congreso)  parecía que tenían un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos…

Estas eran, y quiero recordarlo, tus preocupantes y veraces palabras que yo interpreto como sagaz ironía:

<<En mi anterior comparecencia ante ustedes creí percibir en los miembros de la Comisión de Defensa un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos, una idea bastante precisa de la situación  en la que estaban y están las Fuerzas Armadas y en línea con ello una clara convicción de la necesidad de dotar a las Fuerzas Armadas de medios y darles recursos para renovarlas, revitalizarlas y mantenerlas en el nivel propio de un país como España que aspira a desempeñar en el ámbito de la Seguridad el papel que le corresponde por su historia, su situación geoestratégica, por su potencial económico y por su relevancia mundial>>. Subrayo en negrita el <<creí percibir>>… Pensaba, suponía…

Aquello se ha quedado en nada y la confianza que entonces tenías en que la situación iba a mejorar en este momento no la tienes, al menos tan firme como entonces. Es decir, en román paladino, que en este tiempo no has visto apoyo ni firmeza para resolver los graves problemas presupuestarios que tienen las Fuerzas Armadas que equivale a decir que tu <<menor optimismo>> está causado por la falta de voluntad, y esto lo digo yo, de los que tiene que resolver el problema a los que en definitiva iban dirigidas tus palabras. Perdona mi general si lo interpreto erróneamente, pero fíjate si yo a sí lo interpreto como lo harán otros, y otros que se llamarán andana.

Como te decía al comienzo el único interés de mi carta es que tu intervención llegue a todos los españoles, que sepan y conozcan, como tu bien decías, que su felicidad y bienestar se sustentan en el pilar de la seguridad y que esta necesita recursos urgentes. Dicho de otra manera, es el seguro de la libertad el que necesita recursos urgentes.

Al final de tu intervención has compartido con todos tu inquietud y lo has hecho con un preámbulo que conviene repetir:

<<Como corresponde a unas Fuerzas Armadas profesionales orgullosas de servir a su Patria, los militares profesionales somos conscientes de que no debemos expresar directamente queja alguna sobre nuestras condiciones laborales, salarios, incluso sobre el apoyo social que recibimos. Déjenme que haga una excepción ante sus señorías y rompa por un momento ese silencio recordándoles que el hecho de que no reclamemos no significa que no aspiremos a disfrutar de las mismas condiciones que otros grupos profesionales que pueden y suelen manifestarse públicamente>>.

Has roto ese silencio y por tanto tus palabras deben ser conocidas por todos. A partir de ese momento ha resonado entre los miembros de la Comisión de Defensa lo que seguro ya conocían, pero nunca, en voz alta y firme, les había dicho nadie vestido de uniforme, en público. Con respeto, sin romper las elementales normas de cortesía militar ni desvelar ningún secreto.

Has pedido, alto y fuerte, que se atiendan las lógicas y necesarias demandas de los ejércitos. Sin duda que son muchas las demandas sociales, pero sobre ello has recalcado una gran verdad que es en definitiva una losa sobre las Fuerzas Armadas. Recordando la conocida pregunta de Paul Anthony Samuelson en su Curso de Economía Moderna «¿dónde debemos invertir los recursos, en cañones o mantequilla?» has definido como temerario que una y otra vez, cada vez que hay una demanda social se reclame que se repare esa brecha a costa del presupuesto de Defensa.

<<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no se puede expresar. El que tenga oídos…

Y dirigiéndote a los representantes de todos los españoles, de todos los partidos políticos, en la Comisión de Defensa, les has señalado su enorme responsabilidad, porque aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, también sabemos asignar misiones y pedir responsabilidades sobre todo cuando la gravedad de la situación lo exige.

<<Son ustedes, señorías, los representantes del pueblo español quienes deben liderar esa compaña de comunicación, deben informar a la sociedad de las necesidades que tiene su defensa; quienes deben hablarles sobre cultura de Defensa y por ello les ruego usen su ascendiente para explicarles porqué hay que invertir en defensa. Su felicidad y bienestar se cimentan en el pilar de de la seguridad que necesita recursos>>.

¿Habrán tomado nota? ¿Estarán dispuestos a ayudar, a hacer pedagogía y convencer a nuestra sociedad que invertir en Defensa es invertir en educación, invertir en formación, en investigación y desarrollo, en mejora del tejido industrial, en cultura, en empleo, en suma invertir en España?

Todo esto has dicho y mucho más. Era muy necesario. No sé si habrá servido para algo, pero por primera vez hemos oído en público lo que necesitábamos oír para seguir, aunque sea a pie y sin dinero.

Como acostumbramos.

Gracias mi general, y con todo afecto y respeto quedo a tus órdenes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

25 abril 2018

‹‹Disculparás los defectos de mi estilo, si consideras a mi pluma no afilada por sutil cuchillo de tranquilo estudio, sino rasgada por el deseado corte de militar espada››. (Marqués de Santa Cruz de Marcenado).

Seguir la intervención del JEMAD. Página del Congreso

¡QUE VIENEN LOS RUSOS! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Que vienen los rusos!

No conocía la existencia de una web llamada katehon.com hasta la publicación por el diario El País de un artículo en el que se refería a la misma.

El periodista que la redactó tuvo la amabilidad de llamarme para preguntar sobre la implicación de nuestro blog generaldavila.com en dicha web ya que reproducía varios artículos firmados por colaboradores del mismo. Se pueden imaginar nuestra sorpresa cuando jamás hemos dado autorización para publicar nuestros trabajos en ella ni nada sabíamos acerca de este llamado think tank: katehon.com La sorpresa aumentó cuando al entrar en la web vimos nuestros artículos, incluso en primera página, y sin mencionar para nada el origen de los mismos, ni hacer referencia al blog. Gracias al artículo del periódico pudimos ver como se nutre esta web de artículos que no son suyos y que haciendo uso sin autorización del trabajo intelectual de otros rellenan sus páginas. Es una invasión en toda regla a la propiedad intelectual al romper con una elemental norma de formación y educación periodística como es citar las fuentes o pedir autorización. Pretenden, al parecer, dar la impresión de que somos colaboradores suyos, que trabajamos para ellos y participamos de sus ideas. Nada más lejos de la realidad.

Poco nos importa esta web, sus contenidos o ideología. Cada uno a lo suyo, pero sin inmiscuirse en lo de los demás.

No sabíamos que existía y ninguna gracia nos hace darle publicidad por este motivo.

Queremos dejar claro que nada tenemos que ver con esta web ni deseamos tenerlo. Nunca nos hemos negado a que se difundan los contenidos de nuestro blog y así, muy a menudo, lo hacen varios digitales. Solo pedimos que se cite la procedencia junto al autor, como es de elemental corrección.

Somos un humilde medio de difusión, un blog que de manera artesanal salimos a diario con esfuerzo y trabajo para dar a conocer el pensamiento de unos soldados y de todos los que colaboran con nosotros en defensa de España y sus Fuerzas Armadas. No tenemos ningún otro interés. Sabemos que tenemos millones de lectores y ese es el premio a nuestro trabajo. Nada más.

La página en cuestión (katehon) se define como <<una escuela de pensamiento de ideal cristiano que se inspira en el derecho fundamental a la libertad de expresión, que reconocido por la Constitución española y la declaración universal de los Derechos Humanos, nos capacita para realizar los informes y los artículos que creamos pertinentes sin tener que pedir permiso a nadie>>. Ni nos importa ni nos preocupa lo que defiendan o lo que sean. Sí es preocupante los derechos y la libertad de expresión. Quiero decir que es importante respetarlo. Y pedir permiso antes de apropiarse del trabajo de otros.

Nos hemos dirigido a ellos en dos ocasiones con la finalidad de que soliciten autorización para publicar nuestros artículos y citen las fuentes: ni caso, la callada por respuesta y ni una rectificación.

Aquí queda la denuncia y la aclaración: nada tenemos que ver con esa página web, katehon.com.

En el siguiente enlace pueden leer el artículo de El País y queremos dejar constancia del agradecimiento a los periodistas que nos pusieron en alerta de algo que desconocíamos. Después de leer la información solo nos queda decir: ¡Que vienen los rusos! (con ironía, sabiendo que ese concepto es difícil asimilar para algunos).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 abril 2018

 

 

LOS VERSOS DEL CORONEL (IV, 0-1) Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (r) DECÁLOGO DEL CADETE

 

 

 

Félix Torres Murillo.

DECÁLOGO DEL CADETE

Fue en esos momentos previos, ante las consabidas cañas de cerveza, y mientras en el madrileño Mesón del Legionario en uno de los almuerzos íbamos esperando la incorporación de los congregados por el General coordinador de este blog: fundadores, colaboradores, amigos y simpatizantes; en esos momentos de saludos, efusiones y de amigable cháchara en la que la nostalgia toma tantas veces el protagonismo fue cuando salió la conversación sobre el título que da entrada a estas letras, y a otras que vendrán: EL DECÁLOGO DE CADETE, compuesto por diez artículos, siendo su finalidad que los nuevos cadetes se graben desde el primer momento, las virtudes militares fundamentales sobre las que siempre se ha asentado el espíritu profesional del alumno que empieza la vida militar, y que a modo de juramento hipocrático deben marcar su forma de proceder a lo largo de su vida militar. Su origen data de 1927 para compendiar, en unas breves e impactantes frases, lo que debía constituir la expresión “el espíritu de la General”. según recoge la página web de la Academia General Militar.

Y alguien, entre las mil anécdotas y recuerdos que evocación tan preciada nos traía: su aprendizaje, interiorización, primeros apuros del p… “nuevo” (novato) que ante la apabullante “autoridad” del cadete de 2º curso había de recitarlos sin pestañear, so pena de “quedarse a desierto” (no probar gota de agua durante la comida), deglutir, eso, a desierto, una cantidad respetable de indigestos “volovanes” (plural de vol au vent) de seco y saladísimo hojaldre, o ceder gentilmente el postre a la citada autoridad…Pues alguien comentó que era raro que no se hubiese aún escrito en el blog sobre este código moral del cadete, que luego tendría que acompañarlo a lo largo de toda su vida profesional.

Y este Pepito Grillo que se mete en todos los jardines, catador de todas las salsas, recogió el guante: lo hará un servidor, apunté; y el General me dijo: adjudicado. Y esa tarde según llegué a casa empecé a escribir sobre el decálogo; así, que a mi manera hablaré de Patria, fidelidad, vocación, disciplina, honor, caballerosidad, Servicio, reputación, voluntariedad, sacrificio, deber, riesgo, fatiga…Y lo haré como un pequeño homenaje y en desagravio a estas palabras, que dichas ahora parecen venidas de otra galaxia, palabras “nunca bien definidas y comprendidas”; palabras y conceptos que ahora, v. redes sociales, muchos hay que ayunos de conocimiento las  denostan y toman a chirigota, o que incluso, ¡ay, la cuña de la misma madera!, “desde dentro” (scriptum est) se tergiversan y menosprecian…

Y hoy, queridos lectores, 20 de febrero en que se cumple el 91º aniversario de la fundación de la Academia General Militar en su 2ª época, ya en Zaragoza, en la surge el Decálogo del Cadete, tratado de ética militar que regía y rige la formación militar de los alumnos, en palabras, asimismo, de la citada web; hoy  hemos creído  oportuno el inicio, no de diez, sino que con la presentación y el inevitable epílogo serán doce los sonetos en los que trataré de ir glosando cada uno de los artículos  de nuestro querido decálogo; aquellos que en el pasillo de clases de la primera planta de la General leíamos plasmados en bellísima cerámica sevillana; y que ahí siguen como faro que ilumina las conductas de los jóvenes cadetes, y que los recordarán, y tratarán e cumplirlos, a lo largo de toda su vida; por mucho que otros ladren…

Vayan pues, la presentación y el primero de ellos.

 LEGADO

(Soneto)

 Siendo así, pues que soy disciplinado

e impuesta, que me fuera, la tarea,

acometo, no fácil, la odisea;

y heme, consecuente, ante el teclado.

 

Por glosar, admirable, este legado

que otros nos dejaron; que moldea

y templa las conductas, una idea

forjada en el espíritu acendrado,

 

que late en los leales corazones

de tantos por su hálito movidos

que comulgan un código moral.

 

Un -diez lo son, diez lemas, diez razones-

decálogo que impregna los sentidos

con el alma de nuestra General.

 

 

ARTÍCULO I

 Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.

 UN FRISO

Soneto

 Las Armas, a la Patria dentro y fuera,

defienden cual honrado su instrumento;

y una prueba de hacer y pensamiento,

de amor y devoción, pasión sincera,

 

de aquel, pues lo jurara o prometiera

le ofrece en sublimado sentimiento

-el Servicio y lealtad, por argumento-

¡a su Patria, su Rey y su Bandera!

 

Y el pacto y el solemne compromiso

 que fue porque lo quiso un día sellado,

ese dulce deber, la voluntad,

 

la de a España servir, será ése un friso, 

que ornará por siempre al bienhadado

de honra, pundonor, y dignidad.

 

 (Continuará)

Blog: generaldavila.com

20 febrero 2018

MEDALLA MILITAR AL ALFÉREZ CAPELLÁN DE LA LEGIÓN. D. JOSÉ CABALLERO GARCÍA. EFEMÉRIDE: 20 FEBRERO

Misa de campaña. Frente de Madrid

Durante los combates librados en el frente del Jarama el día 20 de febrero de 1937, se destaca la actuación del alférez capellán José Caballero García de la I Bandera de la Legión. Uno de sus legionarios cae gravemente herido fuera de las trincheras propias y tras varios intentos por retirarlo, dos legionarios que habían acudido a su auxilio caen también heridos.

El capellán acude a ejercer su sagrada misión despreciando todo el peligro, atravesando una zona muy batida por el fuego; tras asistir a uno de los legionarios en sus últimos momentos, es herido en un brazo y en el pecho.

A pesar de ello logra evacuar a otro de sus legionarios hasta la trinchera, mientras el tercero llega a la misma por sus propios medios, dejándose arrastrar por una cuerda que le lanzaron sus compañeros.

El capellán se negó a ser evacuado, alegando que más importante que sus heridas eran los auxilios espirituales que podría seguir prestando.

Por su actuación heroica se le concede la Medalla Militar Individual.

19 febrero 2018

Blog: generaldavila.com

 

¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (1) LA CUESTION DE LA EDAD Adolfo Coloma GB (R) del ET

Pretendo con esta entrada dar comienzo a una serie de reflexiones en voz alta sobre el modelo de nuestras Fuerzas Armadas (FAS) y las cuestiones que le afectan. No se trata de definir en absoluto un modelo teórico, ilusorio e ideal de la FAS españolas del futuro, que órganos pensantes ya están establecidos a tal efecto, sino de reflexionar sobre unos ejércitos, posibles y sostenibles para una España de los próximos 15 o 20 años, analizando de forma individual algunas de las cuestiones que le afectan. Quiero de hablar de unas FAS futuras, pero sin desdeñar la experiencia.Y comienzo por tema muy candente: La edad, especialmente la de las clases de tropa. Lo hago a raíz de un comentario de un lector de este blog que hace unos días decía “Hasta que el soldado cumple 45 años que ahí ya es abandonado a su suerte en la cola del paro”.

No es un tema nuevo ni mucho menos. Por el contrario es un tema recurrente, controvertido y de solución nada fácil. El análisis que sigue a continuación se fija fundamentalmente a las unidades de la fuerza,  “de combate”, para entendernos mejor y singularmente del Ejército de Tierra, que se provee dela escala Cuerpo General de las Armas y por extensión de la Infantería de Marina.

La clave del éxito de una organización que tiene su principal activo en las personas (no me gusta denominarlos “personal”,  ni referirme a ellos como “recursos humanos”) está en concitar sus propias necesidades con las expectativas de sus miembros. En este sentido, las necesidades de las Unidades de la fuerza, las más numerosas en el ET, apuntan a unos individuos de tropa lo suficientemente jóvenes y robustos como para soportar con ánimo y disposición la dura vida en estas unidades y su exigencia física.Las expectativas de sus miembros están en tener un futuro garantizado hasta la edad de retiro cosa que  sucede en las escalas de oficiales y suboficiales, pero no en la de tropa. A la organización le repugna la idea de tener unos batallones nutridos por soldados, pongamos  con 50 años de edad. Excepciones las puede haber, pero el legislador, tiene que pensar en la mayoría. He aquí el conflicto.

De algún punto hay que partir, así que les propongo analizar la situación desde el punto de vista delas edades de ingreso en el servicio activo, de la permanencia y finalmente, de la desvinculación de los Ejércitos.En la actualidad, las edades máximas para el ingreso como alumno de  estas escalas son de 21 años para los oficiales,  26 para suboficiales y de 29 para tropa. La edad mínima en todos los casos es de 18 años.  Evidentemente, el plan de estudios para oficiales es de 6 años mientras que el de tropa solo 4 meses. Los aspirantes a suboficial acceden a las academias correspondientes en la mayor parte de los casos procedentes de tropa, tras algunos años de servicio.Así es que suelen ingresar en el tramo superior de las edades máximas permitidas. La consecuencia más inmediata es el envejecimiento de los suboficiales, pero veamos continuación lo que más nos preocupa: la tropa.

MODELO DE CARRERA MILITAR DE TROPA

Como muchos lectores sabrán,el modelo de carrera de un militar de tropa comprende tres modalidades diferentes y sucesivas: Un compromiso inicial, que se puede ir renovando hasta un máximo de 6 años,un compromiso de larga duración, que permite extender el tiempo en filas hasta los 45 años de edad; Y finalmente la tropa permanente  que puede permanecer hasta los 58, edad en la que se pasa a la reserva.  En la sociedad actual, los jóvenes (hombres y mujeres) suelen estabilizar su vida, entre los 25 y los 30 años. Es cuando suelen encontrar  pareja  estable y forman familia. Cada vez es más frecuente que ambos miembros de la pareja tengan trabajos remunerados, lo que supone un ancla frente a la tradicional movilidad horizontal de los militares. A esto hay que añadir que, la mayor parte de las unidades de la fuerza, se encuentran en guarniciones asiladas de entidad entre brigada y batallón. Es decir, hay pocas oportunidades de poder cambiar de plaza de destino sin afectar a la estabilidad familiar.

Así, en muchos casos los individuos de tropa se ven abocados a permanecer largos períodos en las unidades de origen  para conseguir esa deseable estabilidad familiar, lo que repercute inmediatamente en el envejecimiento de la unidad. Así lo recoge el “informe de situación” recientemente emitido por el Ejercito de Tierra que reconoce que la edad media de la tropa del ET es de 33, lo que es ya una edad considerable (la mitad de los individuos superan esa edad) pero tolerable si respondiese a una distribución racional en la que los jóvenes estuvieran mayoritariamente encuadrados en unidades de la fuerza y los más mayores en destinos menos exigentes en el plano físico, como los logísticos, administrativos.Pero esto no sucede así.

Este problema viene de lejos y alguna experiencia hemos ido acumulándolo que ha permitido introducir algunas medidas correctoras, como por ejemplo el Plan de Acción de Personal (PAP), del ET. Fue diseñado en los años 2006/8 y revisado en el 2012/15 con la finalidad de definir claramente las expectativas y las carreras de los militares estableciendo unas trayectorias definidas que, aprovechando la experiencia acumulada por cada uno tienda hacia la especialización, teniendo en cuenta las preferencias de cada profesional. Al mismo tiempo marca claramente tramos en las propias trayectorias de tal forma que, inicialmente, los primeros empleos de cada escala sean desempeñados preferentemente en las unidades de la fuerza. Contempla además medidas como el cambio de especialidad (y por tanto de escala) para los componentes del cuerpo general, que es el que más evidencia la necesidad de un continuo rejuvenecimiento, pero al hacerlo entra en colisión con los intereses de las escalas en las que se pretende acomodarlos.

En todo caso,parece que la política de personal se inclina decididamente por la incentivación para el ingreso en la escala de suboficiales, lo que va parejo a la correspondiente preparación y adquisición de la titulación académica de los aspirantes.  Sin embargo esta medida, aunque cubre ampliamente las plazas de las convocatorias que se publican, no puede competir con las aspiraciones de la tropa en general a la adquisición de la consideración de tropa permanente. Les “condena” definitivamente a los empleos más bajos del escalafón, pero por el contrario, les asegura un puesto de trabajo en su localidad sin someterlos a los continuos vaivenes y cambios de destino a los que oficiales y suboficiales están abocados.

Este plan por tanto, está pensado para actuar como filtro o decantador  de forma que actúe como freno para los que, alcanzada una cierta edad, no han conseguido la requerida especialización o no han ingresado en la escala de oficiales o suboficiales.  Pero de momento no ha conseguido el objetivo. Claro que ya se sabe, las políticas de personal son instrumentos a largo plazo. Sus efectos tardan un tiempo considerable en sustanciarse.

Vistas las limitaciones de la organización para absorber hasta la edad máxima a toda la tropa satisfaciendo sus expectativas de permanencia en las FAS, no le cabe más opción que facilitar la desvinculación del servicio de una parte considerable de sus efectivos. Lo hace  mediante tres mecanismos: La preparación para otras actividades,  la intermediación con otras instituciones o empresas (públicas y privadas) y la compensación económica.

Las dos primeras opciones: la preparación y la intermediación con otras empresas e instituciones, van muy parejas.Se facilita la preparación para otros trabajos acordes con la formación, experiencia y vocación de cada individuo. Con esta intención el Ministerio de Defensa creó  SAPROMIL (sistema de aprovechamiento de las capacidades del personal militar). Un sistema que nació en cuanto se detectó la necesidad de ofrecer salidas profesionales al personal excedente, singularmente la tropa; pero lo hizo en el año 2012en el punto álgido  de crisis la del mercado laboral. SAPROMIL prepara a los individuos que así lo desean para el ingreso en empresas e instituciones de la administración al tiempo que abre con tales organizaciones acuerdos por los que se reservan plazas para aspirantes procedentes de las FAS.Hasta la fecha ha tenido más resultados en la oferta para ingreso en la Guardia Civil (50% de las plazas convocadas) en la Policía Nacional(20%) y en algunas policías locales, pero con carácter muy minoritario. 

En cuanto a la tercera vía, hay que señalar ante todo que los soldados y marineros que tienen que dejar forzosamente el servicio, están acogidos, como cualquier trabajador a las prestaciones  económicas y asistenciales propias del paro. Sin embargo, la medida más atractiva se les ofrece al alcanzar los 45 años de edad. Consiste en una compensación económica establecida en la actualidad en 620 € mensuales como reservistas de especial disponibilidad, compatibles con el ejercicio de cualquier otro trabajo que no sea en las administraciones públicas, hasta la edad de retiro. Se trata pues de una solución parecida a la que se arbitró con la reserva transitoria para los cuadros de mando. Sin embargo, esta medida, favoreciendo decididamente a los soldados que alcanzan esa fatídica fecha de los 45 años, no ha contribuido a frenar el problema del envejecimiento ya que muchos aguantan hasta que alcanzan esta edad, con lo que no resuelven la desvinculación en la franja de los 35 -40 años que es en la que sería deseable que se produjeran la mayor parte de las desvinculaciones.

Esfuerzos se han hecho pues para atajar el problema del envejecimiento, pero con unos resultados – hay que decirlo – más bien modestos. “La Defensa es cosa de todos” rezaba el eslogan de la pasada semana de las Fuerzas Armadas. Pues eso, es de todos. Si queremos unas FAS bien preparadas, en todos los sentidos y con unas edades acordes a la dura vida que se les exige a sus miembros, aparte de unas condiciones retributivas acordes con las posibilidades del Estado y, en sintonía con otros cuerpos de la administración, hay que facilitar una desvinculación eficaz, poner en valor la titulación, capacitación y experiencia de nuestros soldados en las convocatorias a todas las administraciones, y ofrecer incentivos reales a las empresas civiles que los contraten. Naturalmente, esto exige un compromiso firme de todas (o al menos las principales) fuerzas políticas y organizaciones sindicales mediante acuerdo de Estado. O bien cambiar la ley, pero eso es ya otra historia.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2018

 

Preocupación. Andrés Manrique Gutiérrez.- Teniente (R.)

En algún momento de la historia de las legiones romanas los veteranos que pasaban a la licencia o jubilación, después de 20 años de servicio, eran recompensados con tierras de su propio general. En otras épocas recibían una cantidad en denarios o incluso la ciudadanía romana. En cualquier caso eran recompensados por Roma por los servicios prestados.

Juan Soldado está preocupado. Él no ha servido 20 años sino 40 a disposición de la patria aquí y allende las fronteras (no decimos arriesgando su propia vida puesto que eso se lleva bajo juramento gravado a fuego, por lo que no es mérito reseñable sino condición). Pues bien, no hay día que no reciba malas nuevas. Gurús, chamanes y augures le empañan los años de supuesto “descanso del guerrero”. En esto no está solo, sus conciudadanos se intranquilizan también.

Y es que la actualidad no juega a favor de Juan Soldado. Tales gurús no se ponen de acuerdo en las recetas a aplicar para que el bueno de Juan reciba en un futuro al menos unos denarios mensuales que dignifiquen el último tramo de su existencia, algo nada difícil pues siempre se fue en la milicia de condición austera.

Juan Soldado es consciente de que nunca se le reconocerá su doble contribución de servicio a la patria y de la aportación que hizo en sus días activos para que otros disfrutasen de su ansiado retiro. Es consciente de que obtendrá menor retiro mensual de la administración que sus predecesores y que otros habrán de aportar más; todo eso lo sabe, pero de ahí no parten sus temores sino de los sumos sacerdotes de los templos administrativos. Juan teme que no acierten con la fórmula justa por determinados intereses ajenos al beneficio merecido de sus administrados.

Juan Soldado, conocedor de los problemas por los que atraviesa la nación, intuye las dificultades para cuadrar las cuentas públicas, pero él, y al igual que la mayoría de sus conciudadanos, apostaría por la supresión de determinados gastos innecesarios que sirven para mantener una gigantesca maquinaria administrativa, perfectamente prescindible, sin menoscabo de los servicios a prestar a los ciudadanos.

Juan Soldadose indigna cuando a estas alturas de su vida le insinúan que contrate algún producto financiero (así lo llaman ahora) para compensar la más que probable merma en su próximo retiro.

Juan Soldado es disciplinado, pero es humano y su corazón sufre cuando diariamente aprecia irregularidades que incidirán directamente en su oscuro futuro, que como siempre afectará a los que por edad son más indefensos, entre los que espera formar parte.

Juan Soldado ve muchas “irregularidades”…muchas, pero acata y cumple.

 

Andrés Manrique. Teniente ®

Blog: generaldavila.com

 

OFENSA A ESPAÑA, A LA RELIGIÓN CATÓLICA Y A LOS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un aquelarre ofensivo y provocador en Montblanc (Tarragona)

Corre por internet el video de un aquelarre en la localidad de Montblanc (Tarragona) aprovechando el carnaval. Una burla a la Legión y a sus más profundas tradiciones. Me duele profundamente, me provoca náuseas de indignación, me entristece ver como no se ataja la desvergüenza de los que pretenden convertir España en una porquera. Dicen, y dicen mal, que ofende quien puede y no quien quiere; no es verdad. Corre la ofensa como norma, el insulto como saludo y la sonrisa cómplice como traición. Son muchos los que ofenden pudiendo y queriendo, todo a la vez. La impunidad es la ley para los que atacan todo aquello que constituye el alma y las raíces del pueblo español.

Tomémoslo a broma carnavalesca y en breve comprobaremos la que se nos viene encima. Estamos yendo demasiado lejos. Nadie dice nada y hay un silencio cómplice para los actos y actores que atacan a España, a la Religión Católica y a los Ejércitos. Se dice: <<Hay barra libre>>. Nadie sale en su defensa. Todos se callan, dicen que,  para no engordar al cerdo de la porquera. Se están cruzando barreras peligrosas. Sabemos lo que hacen y sabemos lo que buscan. Sería lamentable que sucediese lo que puede suceder y ellos pretenden que suceda. Pero sucederá si no lo evitamos a tiempo;  y hay que evitarlo; queda poco tiempo. La razón es fácil de contener, pero un sentimiento roto, herido, humillado y pisoteado, puede dar rienda suelta al dolor y a su reacción. Entonces ya será tarde para lamentaciones.

Montblanc (Tarragona)

Hay un silencio cobarde que calla; parece que otorga. Las provocaciones no deben ser contestadas con violentas reacciones. Pero jamás soportadas y recibidas como si aquí no hubiese pasado nada. Asistimos a una escalada de enfrentamiento donde ellos buscan alcanzar la máxima violencia. Y pueden llegar a todo si antes no defendemos la entrada. Ellos ya están dentro. No es solo una mascarada.

Hoy no es un día para la alegría en España. Como tantos otros. Silencio. Mientras se mofaban de España, de la Legión, de su tradición, de sus muertos… de Dios.

Tengo que pensar mucho y aguantar antes de escribir más palabras. Pero no por eso me voy a callar. Dicen que mejor es pasar página y mirar hacia otro lado. ¡Cobardes!

Sí, todo eso que ustedes piensan lo pienso yo también. No lo voy a escribir, pero lean en estos espacios blancos que separan las palabras todo eso que hoy, ustedes y yo,  escribiríamos y gritaríamos muy alto. Lo podría escribir, pero no lo voy a hacer por falta de espacio y porque seguramente me quedaría corto en los calificativos. Además, podría ser que yendo más allá, donde no quisiera llegar, dedicaría los más graves de los calificativos a aquellos que ven esto como una carnavalada sin importancia y no dan la cara para defender a la Legión, a su Cristo de la Buena Muerte y en definitiva a España. A esos que son responsables y se les ha dado la autoridad legal, se les supone la moral, para asumir su responsabilidad y no consentir estas ofensas que tanto duelen. Pero no lo voy a hacer. Me limitaré a esperar, centinela que da el alto, que avisa que se cuelan… No nos oirán. Nada pasará y todo se olvidará… hasta la próxima.

Estamos acostumbrándonos a ello y eso no es bueno. Puede acabar mal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2018