Gibraltar y el Brexit: La Royal Navy envía dos Avisos para Navegantes. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

El HMS Talent, averiado, atracado en el muelle Z de Gibraltar

En estos tiempos de tribulación que padecemos, con tantos mensajes confusos como recibimos, parece que los únicos que envían señales claras son los militares británicos en lo relativo a Gibraltar y el Brexit.

Mientras nosotros no conseguimos ponernos de acuerdo con el objetivo de reintegrar Gibraltar a España, la Royal Navy nos ofrece dos muestras claras de las razones por las que no está dispuesta a moverse de Gibraltar.

La vieja torre de control de Windy en primer plano con la nueva en construcción justo detrás de ella.

El primer ejemplo palpable de su interés lo ofrece la nueva torre de control que están construyendo en la meseta de punta Europa, al sur del Peñón, en el lugar conocido como Windy. Es una gran estructura en la que están invirtiendo más de dos millones de libras, tanto en el edificio como en sus equipos. Como puede verse en la fotografía parece que está destinada a sustituir a la otra torre (anexa por su fachada sur), que tiene más de 25 años de antigüedad. Su misión será la de conocer en todo momento el tráfico de superficie por el Estrecho de Gibraltar y, muy importante, obtener Inteligencia visual, optrónica, radar y electrónica de toda cuanta plataforma, civil o militar, entre en su radio de acción, sin olvidar las comunicaciones a cuya interceptación dedican muchos de sus afanes. Los trabajos en la nueva torre están muy avanzados y puede suponerse que su aspecto será espectacular mostrando un decidido afán de permanencia.

El siguiente ejemplo, también visible este mes de septiembre, lo constituye la presencia del submarino nuclear HMS Talent (con un amplio historial de averías) de la misma clase que el infortunado HMS Tireless y bastante más antiguo que el HMS Ambush, también de triste recuerdo en el Estrecho.

El HMS Talent, averiado, atracado en el muelle Z de Gibraltar

El caso es que las autoridades de la Royal Navy, en lo que pareció todo un detalle de aprecio hacia la población de Gibraltar, decidieron que el HMS Talent entrase en ese puerto el día 8 de septiembre para –según dijeron- estar presente en los actos conmemorativos del denominado día nacional de Gibraltar que se celebra el día 10. Así fue, y muy celebrado y agradecido en la localidad. Lo malo es que once días después, el submarino seguía en puerto, junto con un movimiento inusual de grandes aviones de la RAF que han transportado personal y material. En realidad, el «detalle» de la Royal Navy fue colarle a la población local el enésimo submarino nuclear averiado. Por lo que se ve, los británicos necesitan esta base –lejos de la metrópoli- para poder hacer reparaciones de emergencia a sus submarinos nucleares porque se averían más de lo que sería prudente.

Y a todo esto tenemos a los políticos españoles de la Comarca – a diestra y siniestra- compitiendo a ver quién es el que consigue – a cuenta del Brexit- mayores favores para Gibraltar y para esa cifra incógnita tan importante como es la de los que se dicen trabajadores españoles en Gibraltar. Su cifra real probablemente nuestras autoridades la desconocen pues no se ha publicado ni se sabe que exista un censo oficial español que ofrezca un mínimo de garantía, sólo se manejan las cifras que proporciona Gibraltar.

Así tenemos a nuestras autoridades otorgando la máxima prioridad al bienestar de una cifra desconocida de trabajadores españoles que, casualmente, son los que hacen posible la supervivencia de la economía de Gibraltar y por ende, la de la base militar con sus submarinos nucleares y demás recursos como los de Inteligencia.

El bienestar de los nuestros es tan importante que incluso las autoridades de Gibraltar y las británicas (algo asombroso) no dejan de repetir su interés por ellos, naturalmente junto con el bienestar  -suponemos que bastante más alto- de los habitantes del Peñón.

Habilidad que tienen para manejar  a los españoles como rehenes con los que conseguir garantías sobre la fluidez del tránsito por la verja, absolutamente vital para la supervivencia de la colonia e incluso, de la industria turística local. En su trabajo cuentan con la valiosa colaboración de unos periodistas y significados políticos de la izquierda parlamentaria española reconvertidos, algunos de ellos, en algo así como asesores del denominado ministro principal.

Si la situación está evolucionando como se ha publicado, no nos extraña lo exultante que están las autoridades llanitas pues, según parece, los cuidados con que –durante años- han tratado a sus asesores finalmente dan sus frutos.

Los españoles que trabajan en Gibraltar los cifran en unas 8.000 personas. Todas ellas serán muy importantes –sobre todo los asesores- pero no creo que sean menos importantes que las más de 200.000 personas que viven en el arco de la bahía de Algeciras y que, debido a la colonia británica, se ven obligadas a asumir unos riesgos que no les corresponden. Dicho sea esto sin entrar en el resto de las importantes consecuencias negativas que tiene para España la presencia de este como de cualquier parásito, como apuntó una de nuestras autoridades.

Paradojas de una política –principalmente de izquierdas pero también de derechas- interesada en mantener la presencia de una base militar colonial extranjera en nuestro territorio y que –aparentemente- se queda tan tranquila como si no hubiese alternativas que ofrecer a quienes atraviesan la verja a diario. Mucho «bienestar» deben recibir unos y otros. Hasta es posible que alguno de estos políticos españoles no sepa que Gibraltar es una base militar desde la verja hasta punta Europa, de la costa de levante a la de poniente, en la superficie y en el interior del Peñón así como en las aguas españolas que lo rodean.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

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22 septiembre 2018

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

No es que sean un arco de iglesia, ni para escribirlos haya de pasar un servidor “las noches […]de claro en claro y los días de turbio en turbio”, pero sí puedo decirle amable lector que esos catorce endecasílabos y su pequeño comentario que a bien tener leer y que le llegan cada martes y cada jueves (y cada sábado), algo de tiempo me ocupan y dentro de mis limitaciones, algo me obligan a pensar.

Pero hoy leo, ¡Dios sea loado!, que en adelante las cosa irán mucho mejor en cuanto al fondo se refiere y, desde luego, que la tarea que me autoimpongo me será mucho más fácil; y así usted y yo saldremos ganando.

Empiezo hoy pues esta nueva andadura en la que “me inspiraré” en los clásicos: porque si no es plagio “fusilar” 500 palabras que otro ya ha escrito, mucho menos lo será hacer propias las 78 mal contadas que completan este soneto de un tal Félix Lope de Vega y Carpio; el más bello, a mi entender, que sobre el amor se haya compuesto. Así va, sin comillas, como debe ser; pero yo no tendré la desvergüenza de firmarlo…

Y el martes próximo, el de Violante, por ejemplo.

 De la prensa, septiembre 2018

Adriana Lastra, número dos del PSOE, sobre el plagio de Sánchez: “¿300 o 500 palabras sin entrecomillar es un plagio? Por favor…”

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

(Continuará, Dm.)

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22 septiembre 2018

LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Desde su atalaya cordobesa: LAS COSAS DE DON EUFEMIO

 Pensando que ya en la larga final (un piloto dixit) está nuestra capacidad de asombro – al menos la mía, lo confieso- nos enfrentamos cada día al nuevo reto detener que asimilar otra nueva “carallada” que diría el gallego;

Y hoy, no a uno sino a dos: Resulta que Dª Carmen, con perdón, es también experta en inmatriculaciones y al frente de su equipo ya ha dictaminado; claro que así se las ponían a Fernando VII.

 Sobre la segunda, poco más que hablar: no sé si es más grande, y peor, su sectarismo que la profunda ignorancia de la que hace gala sobre su propia lengua.

 Y otro asuntillo: Se ha venido observando que “en ocasiones” dos palabras, normalmente monosilábicas, aparecen juntas en algunos de los versos que me honro en remitir; posiblemente sea por el cambio de “fuentes”, tipo de letra, que conlleva la trascripción del original a la página del blog. Desde luego que tal hecho es ajeno a nuestra voluntad, y el amable lector así, seguro, lo entenderá.

 

De la prensa septiembre 2018

 Carmen Calvo es uno de los ‘expertos’ que ha dictaminado sobre la Mezquita de Córdoba.

Tres de los cinco miembros de la Comisión que ha negado que la Iglesia sea dueña del templo son militantes o simpatizantes del PSOE.

La Sra. Carcedo, nueva ministra de Sanidad, en 2014: “Si el Estado Islámico “degolla” niños en Irak es por culpa de José María Aznar, no del Islam”

MINISTRAS

(Soneto con estrambote)

 Conjugando los verbos, ¡qué soltura!,

¡una experta enlatín!, ya lo sabemos,

y al serlo en algo más, serán, veremos,

muy pocos, los que queden a su altura.

 

Ya lo dijo, tan firme, tan segura

queen finanzas rompiera los baremos:

“pues de nadie lo es”, será de memos

el importe mirar, de la factura.

 

La vemos discurrir, formal, discreta,

ahora experta entre trolas y chanchullos,

preciada de sus grandes facultades;

 

que otra es ésta, flamante su faceta,

con, sutil, el apoyo de los suyos,

repartiendo a su antojo propiedades.

 

¿La nueva que llegó?, ¡jo, qué lumbrera!

¿De do nutren, Señor,esa cantera?

 

(Continuará, Dm.)

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20 septiembre 2018

 

 

 

LA EXTERNALIZACIÓN EN LAS FUERZAS ARMADAS: ¡QUÉ GRAN INVENTO! Salvador Fontenla Ballesta. General de Brigada (R).

Leyendo la excelente obra de Roca BareaImperofobia y Leyenda Negra (2017, 362) he tropezado con el siguiente texto: La venta de cargos y oficios en Francia había comenzado a finales de la Edad Media y se convirtió en un mal endémico que terminó pudriendo el Estado. No es un procedimiento inventado en Francia ni muchísimo menos. En cuanto existe algo parecido a un Estado, aparece este sistema que consiste en entregar a particulares gestiones necesarias de la cosa pública. Ahora lo llaman privatización y parece que lo acaban de inventar. No es difícil asociarlo inmediatamente con los problemas que las externalizaciones han producido en las Fuerzas Armadas.

La principal diferencia, con el caso que relata Roca Barea, es que la descomposición del Estado es una consecuencia de privatizaciones indiscriminadas; y en el caso de las Fuerzas Armadas españolas estas privatizaciones han sido una de las herramientas empleadas para socavar estas esenciales instituciones estatales.

Narciso Serra, el que fuera ministro de Defensa, ha dejado claro la finalidad última de las reformas militares (“La transición militar”, 2008). Sus antecedente inmediatos son las reformas de Azaña, y cuya línea de política militar han seguido fielmente los gobiernos posteriores, incluidos los del Partido Popular. Intenciones y procedimientos que han sido analizados en profundidad por Blas Piñar y José María Manrique, en su libro; “Ejércitos Anulados” (2016).

Como las privatizaciones están muy mal vistas en el ideario socialista, se las denominado, más eufemísticamente, como externalizaciones. Independientemente de su finalidad de socavar las competencias de los ejércitos, también han contribuido a la corrupción generalizada que sufre España, innegable a estas alturas con solo ver los telediarios, porque han dado pie a centralizar, en el nivel político, suculentos contratos.

La concienciación previa.

Todas estas acciones de privatización fueron precedidas de las correspondientes campañas de concienciación, entre los estados mayores y altos mandos. Se empezaba con el adanismo: todo lo anterior estaba mal, pero, a partir de ahora, todo iba a empezar a solucionarse. Si se encontraba reticencias, estaba el recurso convincente de una velada amenaza: si no eres parte de la solución (la suya, por supuesto), eres parte del problema.

De todas las privatizaciones (perdón externalizaciones) llaman poderosamente la atención las producidas en las áreas de seguridad, formación y logística.

 Las privatizaciones en la seguridad.

Es sorprendente, cuanto menos, que una institución que tiene por esencia la seguridad haya privatizado la seguridad exterior de muchas de sus instalaciones, lo que no deja de ser extrañamente paradójico. La visibilidad externa de esta medida es bien evidente, y daña la imagen de los ejércitos, ya tan pocos visibles ante los ciudadanos. Es también extraño que para estas funciones no se hubieran potenciado, en su día, la policía militar, que además tiene la ventaja, como todo lo militar, de una polivalencia y disponibilidad (incluido el horario) que no tienen los elementos civiles. Sería interesante conocer quiénes están detrás de las empresas de seguridad que prestan estos servicios.

Tampoco debe extrañar que también se haya privatizado parcialmente la seguridad interior, porque es lo que se ha hecho con la descentralización de las fuerzas de seguridad en Cataluña y Vascongadas. No es un secreto que ahora dependen de poderes feudales, que no acatan la autoridad del estado ni coordinan con él.

La privatización de la formación y de la enseñanza militar.

Si sorprendente es lo anterior, más lo es la privatización, más que parcial, de la formación de nuestros oficiales.

La preparación del ejército español, y por ende la formación de sus cuadros de mando, ha quedado contrastada y reconocida, desde el inicio en sus participaciones en operaciones internacionales. Así lo acaba de reconocer públicamente la actual ministra de defensa.

Es indudable que la enseñanza, como todo, es siempre susceptible de mejoras y de perfeccionamiento. Pero, previamente para ello hay que hacer un análisis, para localizar las deficiencias y corregirlas, o potenciar sus capacidades. No fue así. No se hizo un ningún análisis y ningún estudio. Se ha privatizado por la cuestión ideológica de desmilitarizar al ejército.

Es desconcertante que unas fuerzas armadas que habían demostrado su eficiencia internacionalmente, que demostraba el alto rendimiento en la formación de sus cuadros de mando, haya descargado su formación en el sistema universitario español, uno de los peores del mundo occidental.

Si aplicáramos esta misma regla de tres, podríamos privatizar los cursos para los ascensos a jefe, general, etc.; o de formación para el estado mayor, etc., que seguro que muchas universidades se prestarían gustosas a impartir sus célebres, costosos y prestigiosos másteres.

Las privatizaciones logísticas.

Las primeras acciones consistieron en la enajenación de terrenos e inmuebles. Desamortización que ha dejado pequeña a la célebre de Mendizábal, aunque esta haya sido más discreta. Sería también interesante conocer los precios reales de venta y los beneficiarios últimos.

La reducción de unidades ha sido tan drástica, que tenemos unas fuerzas armadas macrocefálicas. Donde la dirección de los asuntos militares está,  en la mayoría de las veces, en manos de civiles, con mucha menos preparación y experiencia en asuntos de defensa (si es que tienen alguna) que muchos militares, forzados a estar sin destino a pesar de su formación.

Sería más rentable privatizar a las grandes unidades tácticas, que seguro que sería más barato para las arcas públicas. Alquilarlas, como antes de la Guerra de la Independencia. El nuevo jefe empresario dotaría, formaría a sus cuadros de mando y adiestraría a su unidad, mejor y a menos coste, que mantener la actual y monstruosa infraestructura administrativa.

Salvador Fontenla Ballesta. General de Brigada (R.)

19 septiembre 2018

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LAS COSAS DE DON EUFEMIO

Desde su atalaya cordobesa. Las cosas de don Eufemio

Viendo que la querella les podía llevar a “escenarios” no deseados donde si toda la verdad saliera la luz el presidente podría verse, (¿más?) seriamente comprometido han optado por bajera el tono; y en éstas estamos.

¿Lo de la ministra bombero?: “Pa m… y no echar gota”, dicen en mi pueblo. 

De la prensa. Septiembre 2018

Los medios amenazados por Pedro Sánchez se ratifican

El Gobierno da marcha atrás: no se querellará contra ABC y se limita a exigir la rectificación. Fuentes de Moncloa explican que “nunca hemos hablado de querellas” y que “el derecho de rectificación entra dentro de las acciones legales”.

El Gobierno: las bombas vendidas a Arabia Saudí “son de alta precisión y no se van a equivocar matando a yemeníes”

LA ENÉSIMA

(Soneto con estrambote)

 Digamos que matar al mensajero

es práctica en política arraigada,

do, falto de argumentos, la alcaldada

recurso es de un gobierno chapucero.

 

La firmeza del bravo reportero,

-su medio no lo deja en la estacada-

y tenemos la enésima envainada

del que bueno está haciendo a Zapatero.

 

Dos más de la ministra apaga fuegos

que a base dea diario tragar sapos

pretende así blindar al señorito.

 

Que hay que tener muy altos los sus egos

y vender,durísimos sus papos:

¡Bombas que matan sí, pero poquito!

 

Y no sé si es que al menos lo barruntan;

que allí las bombas van, do las apuntan.

 

Don Eufemio 18 sep. 18

 (Continuará, Dm.)

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1936-2018:LA GUERRA CIVIL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Nunca acabará el enfrentamiento?

Son días de repugnantes recuerdos de guerra junto a la profanación de algo más que la historia. Una deshonra y desprecio hacia todos los que lucharon por sus ideales, enjuiciados todavía con la violencia de la palabra, vacía, sin nada detrás, exclusivamente política. ¿A quién le interesa esa opinión? Los que andan en eso de la política deberían dedicar sus esfuerzos  a gestionar los recursos y no a ideologizar, imponer, y mucho menos a falsificar. Estamos en guardia frente a ellos que no dejan de meter sus narices incluso en lo más íntimo del sentir y pensar. Permanente autodefensa; y lo que es peor: se han convertido en jueces de los hombres, de la historia, de los sentimientos; ellos que ni sienten ni conocen, ni se juzgan.

Una tristeza, ¿impotencia?, invade nuestros corazones, algunos, al menos el mío.

La tristeza viene de la incapacidad para comprender: ¿por qué se empeñan en que la guerra continúe? Sí: la guerra, me refiero a la Guerra Civil. ¿Por qué quieren engañarnos con discursos pacifistas mientras su estado de ánimo no es pacífico sino vengativo, violento?

Paz: no saben lo que eso significa, desde luego no es la ausencia de guerra, más bien: <<Virtud, estado de ánimo, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza, la justicia>> (Baruch Spinoza). No me cansaré de repetir sus palabras. Habrá que hacerlo hasta que llegue a encharcar los corazones. De benevolencia.

Pertenezco a la generación nacida de los jóvenes que estuvieron en el frente de batalla en la Guerra Civil. Que empezó hace más de ochenta años. No ha terminado. Hay quien no quiere acabar con las trincheras. Quedan francotiradores que componen ya batallones. Al mando de insensatos jefes.

Mi abuelo estuvo en la guerra; mi padre también. Nunca me contaron nada, jamás me hablaron de ella, ni les oí hablar entre ellos o entre amigos. Les parecía una tragedia para olvidar. Nunca conseguí que me contasen ni vi más allá de gestos de contrariedad. Una pelea trágica entre hermanos, decían. Tuve que leer, buscar, indagar, y así, alejado de contaminaciones de cualquier lado, hacerme una idea del conjunto. He terminado rechazando los juicios de unos y otros, me atengo a los datos rigurosos, sin orientación y sin intenciones, que no abundan. He leído mucho de lo que de ella se ha escrito y la he estudiado militarmente. No merece la pena entrar en calificaciones y, como cada vez se califica más y peor, he preferido guardar para más adelante mis conclusiones, puramente históricas. Hay que dejar distancia. Mucha distancia. Lo que si adelanto es que no debe estudiarse ni hablar de ella para seguir en la lucha ni para echarse en cara nada. Aquello pasó, ya es inevitable y evitable es enfrentarse por ello. Como si nada nuevo nos hiciese olvidar. Hay que buscar la paz en la benevolencia, la confianza, la justicia. Mientras haya corazones en guerra es que la guerra sigue.

Los que remueven la ira cuando ya no hay razones, buscan otra razón: mantener vivo el enfrentamiento del que obtienen rentabilidad. Son unos irresponsables de una gravedad difícil de imaginar, aunque tendrá sus consecuencias. Cuando haya perspectiva histórica serán juzgados y condenados.

En el mes de julio de 2016  la periodista Emilia Landaluce reunió a un grupo muy representativo de herederos de los que combatieron en la Guerra Civil en bandos enfrentados: Los Hijos de la Reconciliación tituló el trabajo. Con inteligencia y gran sensibilidad Emilia nos reunió  a todos sacando de cada uno de nosotros el resumen de años de silencio: la sinceridad.

Algo flotaba en el ambiente. Estábamos a gusto, pero no del todo. Ninguno quería revolver el pasado, solo olvidarlo -o recordarlo-, cada cual es muy libre, pero queríamos abrazarnos públicamente, ante todos y para todos. Aquello estaba colectivamente olvidado. Forma parte de cada uno; del que quiera que eso forme parta de él. Si aquel día, a la llamada de Emilia Landaluce, nos juntamos y hablamos, fue para exponer al público, para decir y gritar: aquello se acabó, os lo dice Franco, Rojo, Dávila, Moscardó, Líster, Yagüe, Varela,Vega, Gámir, Escobar…: Los hijos de la reconcialiación. Se acabó, olvidadlo y daros la mano: que cada cual olvide o conserve el recuerdo, pero no arenguéis a más y mayores enfrentamientos.

Creo que sobra hacer leyes, museos, mausoleos; queda la historia, para unos y otros, para bien y para mal, para que cada uno piense y medite, olvide o haga lo que le venga en gana, sin altavoces… Aquello en lo colectivo terminó.

Para el recuerdo y la memoria de los combatientes de uno y otro lado es una ofensa recordar el enfrentamiento desde ese puro enfrentamiento. Fue peor la retaguardia donde se escondían… Dejémoslo por ellos, por tantos héroes que en uno y otro bando regaron estos campos de España con su sangre. No lo hicieron, ni unos ni otros, para este violento recuerdo que se administra en dosis de interés partidista.

No sabemos aún de lo que hablamos. No son las armas sino el corazón del hombre el que engendra la guerra.

Tolerancia y bondad. Estética del alma. ¡Qué lejos estamos de ello!

Deseos que no provienen de la razón sino de las pasiones y ninguna de ella es el conocimiento. Estamos en guerra de nuevo y conviene recordar y enmarcar las palabras que antes les decía: <<La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia>> (Baruch  Spinoza).

¿Llegará el día en que entendamos?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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17 septiembre 2018

EL SENTIMIENTO DE SER LEGIONARIO (CAMISA VERDE Y CHAPIRI) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las ideas son fáciles de expresar; incluso de entender. Los sentimientos encuentran grandes dificultades para ser escritos y descritos, pero tienen la ventaja de poder leerse en los gestos y transmitirse en forma de tradiciones. Hay sentimientos que  llegan a formar parte del acervo cultural de toda una nación manteniéndola unida a través de los tiempos haciendo frente a las mayores dificultades.

También forjan sólidas relaciones de unión y hermandad entre grupos de hombres que llegan a sacrificar su individualidad en defensa del conjunto, que vive y se nutre de esos sentimientos que cada uno abraza para siempre.

Ya eres legionario…

Unen y transcienden. Difícil de explicar, pero es fácil comprobar cómo se entrega incluso la vida por razones que nada tienen que ver con el éxito material, el poder o las riquezas. Algo inmaterial que llena plenamente el alma dejándose llevar por esa atracción espiritual  que se fortalece para llevar a cabo hasta el mayor de los sacrificios. Impensable desde la vulgaridad de las ordinarias miradas.

Sentimientos a los que no les faltan razones. Conocimiento intuitivo, perfeccionamiento de uno mismo, honores, gestas: moral. Domina el honor y el prestigio por encima de las armas. Esa es la Legión.

Esa es la Legión que transciende, inexplicable, misteriosa y atractiva hasta el límite de amarla a través de la muerte. Un encuentro con la verdad que puede provocar dolor, puede llevarnos a la desesperación, pero puede también satisfacernos profundamente.

Camisa verde y chapiri

El sentimiento de ser legionario solo es posible transmitirlo mediante el acto de ser legionario. La atracción y el deseo es un primer paso. Se completa siendo legionario, camisa verde y chapiri. Se consagra entrando en fuego y se sublima muriendo, abrazando la gloria de haber sido legionario. Mientras no se cumplen todas estas fases estamos simplemente en el proceso, ir hacia delante. Este solo culmina con el espíritu de la muerte, un canto espiritual incomprensible e inasumible: <<El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde>>. Incomprensible e inasumible. De ahí su grandeza, la única razón de ser legionario. De ahí su atractivo y a la vez rechazo. No todos son legionarios ni todos los legionarios mueren en combate. El legionario vive para ese momento: morir en el combate. No es posible que todos lo consigan. Es una constante de su vida, todo comprometido, entregado a la fuerza que le ha hecho ser legionario. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí, y después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario. Es la virtud del ensoñamiento. Un proceso lento y doloroso que culmina con el tránsito.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario, el chapiri. Ahí se produce el milagro, la transformación; empieza el proceso. Quedas definido como Dama o Caballero Legionario. No hay más título ni más honor. Pasas a ser el presente; y el futuro también de ti depende…

Ser legionario. Un pro

Camisa verde y gorrillo. Ya eres Dama o Caballero legionario. Eso es lo que querías. El sentimiento de ser legionario. Quedas de por vida obligado. Estás sentenciado porque a partir de ese momento formas parte  de la épica del glorioso cuerpo de la Legión que se ha creado con la sangre de los legionarios. De todo ello eres tú ya parte y no serás nada ni nadie hasta que honres su nombre. Por eso y para eso viniste. Atraído por su historia. Nombres como Baltasar Queija de la Vega, Fernando Lizcano, Bartolomé MunarJuan Maderal Oleaga, tienen su continuidad en todo el que viste la camisa verde legionaria. Los hechos heroicos de la Legión, su diaria lucha y sacrificio, continúan encarnados en cualquier humilde legionario que espera cada día demostrar que el sentimiento legionario que hasta aquí le ha llevado camina junto a su glorioso nombre.

El sentimiento de ser legionario…

La Legión: ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

El sentimiento de ser legionario se explica solo en la mística, en razones ocultas, en el misterio que alcanza a unos hombres que se sienten atraídos por la honestidad y rectitud de una épica inalcanzable sin sacrificio y entrega total.

La Legión atrae y acoge. Prepara para el combate y para la muerte.

La Legión es un Credo previo al combate, un Credo para la vida y la muerte. Inexplicable. Como el sentimiento de ser legionario.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario. No termina jamás, jamás. Es el proceso. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí, y después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario.

Ritos y tradiciones. Gestos y valores. El ritual del honor. El choque es un torneo de valores. Se mide el valor y el honor. Comienza el combate. En la Legión la virtud y el rito tienen una fuerza superior a las armas.

Por eso es Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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16 septiembre 2018