Quince años de lánguido declive. Melitón Cardona (*)

Este mes se ha cumplido el decimoquinto aniversario de uno de los episodios más dramáticos y trascendentales de nuestra historia y, como suele suceder en estos casos, pocos son los que, sine ira et studio, han dado prioridad a la razón sobre el sentimiento y no se han conformado con la discutible verdad (?) judicial de un proceso que condenó a 18 personas, de las que hoy apenas ocho permanecen en prisión.

La catástrofe se produjo en vísperas de unas elecciones generales en las que todas las encuestas vaticinaban una amplísima victoria de un Partido Popular que había conseguido llevar a España a cotas insólitas de bienestar económico y de prestigio internacional. Los resultados del voto por correo, conocido antes del escrutinio general, le daban una amplísima mayoría que todas las casas de apuestas y sondeos electorales confirmaban.

Retrospectivamente, queda claro que había gobernantes de países “amigos”, al Norte y al Sur, con motivos fundados para temer el formidable auge interior y exterior del nuestro. La tendencia atlantista de los gobiernos de Aznar inquietaba a los de Francia por cuanto podía suponer la quiebra de una situación iniciada por   los famosos pactos de familia del siglo XVIII y nunca alterada hasta aquel momento; por eso, cuando un alto responsable de la Comisión europea le pronosticó a Chirac un triunfo contundente del partido popular en las elecciones españolas, aquél le respondió con un escueto pero premonitorio: “on verra bien” (ya veremos).

Lo que acabo de escribir no es fruto de mi imaginación: es un hecho, como lo es el de que políticos socialistas conocidos me aseguraran, cuatro días antes de la cita electoral, la ineluctable victoria de su partido, algo que tanto en el sentido común como las encuestas descartaban por completo.

El resultado es hoy conocido: tras década y media de gobernantes inanes de derecha e izquierda, a cual más nocivo, España es hoy la decimoquinta economía del mundo cuando era la décima cuanto falleció Franco; su relevancia en Europa se ha diluido considerablemente y aún más a nivel mundial; se enfrenta, además, a problemas secesionistas que amenazan su integridad territorial y, por ende, su supervivencia como nación. Un ex primer ministro francés anda zascandileando en Cataluña a base de lanzar anatemas a VOX que no dirige a la extrema izquierda; un indigente intelectual okupa la Moncloa sin más rumbo fijo que su medro personal y el pueblo espeso y municipal tiene más interés en los culebrones televisivos y en los avatares irrelevantes de personajillos deleznables del todo a cien del mundo del corazón que en el futuro de su país. Así nos va.

(*) Ex Embajador de España.

Blog: generaldavila.com

13 marzo 2019

 

 

 

 

Humanismo y política en Felipe VI Pedro Motas Mosquera

El Rey Felipe VI con gorrillo legionario

Queridos amigos:

Rompo la norma que me había impuesto de no dejarme influir por los acontecimientos a la hora de seleccionar el contenido y la programación de estos artículos. Pero es que la proclamación de un Rey de España no es un acontecimiento cualquiera.

Por descontado que no voy a hacer una valoración de la abdicación del Rey anterior, ni de los actos y trámites parlamentarios que se han sucedido desde su anuncio y proclamación. Mi intención es aplicar la perspectiva del humanismo a estos sucesos,

Y de entre todas las ideas, propósitos y objetivos que se ha impuesto el nuevo Monarca quiero fijarme solamente en uno, porque resumen y sintetiza todos ellos: la ejemplaridad. La mencionó el nuevo Rey en su discurso ante las Cortes Generales. El texto literal fue así: “Hoy más que nunca los ciudadanos demandan, con toda razón, que los principios morales y éticos inspiren, y le ejemplaridad presida, nuestra vida pública”.

En anteriores artículos os he hablado de la condición del gobernante, de su pasión por el poder, de su honestidad, de su integridad y de la esclavitud de la propia imagen. Además os añadía que no hay honestidad en la política sin políticos honestos.

En este artículo os digo que la ejemplaridad es el principal principio moral y ético y la virtud más importante para salir de la crisis moral que nos azota.

La ejemplaridad no solo afecta a los políticos. Los ciudadanos en general se fijan también en nuestros grandes deportistas, artistas, cantantes, hombres y mujeres de la prensa rosa. Aquí el escándalo, es decir, la  falta de ejemplaridad, está a la orden del día: los ingresos millonarios, los desarreglos familiares, la falta de un mínimo mensaje a la juventud del esfuerzo que cuesta llegar, el lujo y despilfarro, la golfería y degeneración poltica, etc.

Pero la ejemplaridad le es exigible, especialmente, al hombre público. Por ello hemos de felicitarnos de que el nuevo Rey Felipe VI considere que los ciudadanos demandan que la ejemplaridad presida nuestra vida pública. Y desde la perspectiva humanista hay que ir más allá: la ejemplaridad debe presidir no solo la vida pública del gobernante, sino además su vida privada.

Si pudiesen sintetizarse los principios morales y éticos que deben presidir la vida pública, seleccionaría la virtud de la honestidad. El político honesto tiene una pasión sana por el poder, rechaza la corrupción, tiene conciencia de los límites de la propia imagen y es íntegro. Pero no se puede ser honesto en la vida pública si no se es también en la vida privada. Hay quien disocia y “respeta” la vida privada de los políticos, y la dejan fuera de la “plaza pública”.

El humanismo no está de acuerdo con esta disociación. Y siendo la ejemplaridad el núcleo básico de la honestidad, hay que concluir que no se puede ser ejemplar en la vida pública, sin serlo también en la privada, por lo que debe presidir una y otra.

Por otra parte, queridos amigos, vemos en el nuevo Rey ciertos rasgos que le acercan al perfil del hombre humanista. Así, es un hombre culto (carrera universitaria, carreras militares, postgrados en el extranjero, y hasta años ha tenido el privilegio de una preceptora como Carmen Iglesias, que, entre otras cosas, le ha inculcado el amor a los libros y a la historia). Está preparado profesionalmente para la tarea que realiza y que le espera. Es un hombre leal, amante de la  familia y de los amigos. Y, sobre todo, es un hombre utópico, porque ello no significa soñar con lo imposible, sino con lo difícil.

Tomás Moro enseñó que el gobierno es, antes que nada, ejercicio de virtudes, y desde este imperativo moral gestionó las controversias sociales, tuteló y defendió con gran empeño a la familia, promovió la educación integral de la juventud, y mantuvo un profundo desprendimiento de honores y riquezas, una humildad serena y jovial, un equilibrado conocimiento de la naturaleza humana, el buen humor y la ironía, y una seguridad en sus juicios y convicciones basada en la fe.

Ejemplaridad pública y privada y virtudes humanistas son dos ejes en que debiera seguir apoyándose el reinado del nuestro Rey.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas

Blog: generaldavila.com

12 merzo 2019

“…YO TE HUBIERA ABORTADO” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Voy a ser muy breve. Me tiembla la mano al escribir, al tener que hacerme eco del odio que refleja la frase. Definitivamente esto va en serio y hay que prepararse. Duele pensar, asusta, que alguien pueda soltar semejante sentencia; no es una barbaridad, ni siquiera un insulto. Es algo grave y peligroso, parecido a un cartel para la entrada a un campo de concentración, del horror; muy cruel.

Escrito en una pancarta, premeditado, pensado en laboratorio, de las factorías del mal, dirigido, seguramente pagado. Es odio, creo que no individual, colectivo, de grupo, con finalidad, inducido. Esto no surge de uno, sino de muchos, y malos. Debemos estar preparados; y sobre todo protegidos.

Hay frases que resumen todo un programa, son eslóganes que alteran la normalidad; tanto que da miedo. Podríamos traer uno cuantos a colación. Pero causa desasosiego. Los vociferan en la calle, pero surgen de los peores infiernos.

Decía Spinoza: <<La paz no es la ausencia de la guerra, sino virtud, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza y la justicia>>.

<<…yo te hubiera abortado>>. ¡Qué barbaridad! ¡Cuánto odio! No hay paz. Es un continuo desasosiego. Violencia verbal, moral, física. Sufren en silencio los pacíficos. Una sociedad que no se altera por algo así, que permanece inmóvil ante algo tan grave, es una sociedad asustada o en decadencia, sin autoridad moral.

Decía Aristóteles que el gobierno de los libres es más conforme a la virtud que el despótico.

Los despóticos y los violentos no escuchan, no quieren, su diálogo es unilateral, sonoro y violento, impuesto, de obligado cumplimiento, vociferante, no atiende ni entiende, no hablan, gritan. Leo la definición de dictadura: <<Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales>>.

Conviene repasar lo que es violencia, verbal, moral, física. No vale todo.

Espero solo que la justicia esté en su sitio. La educación moral, la urbanidad, se ha perdido. ¿La justicia?

Y hay miedo. Llevamos tiempo con imposiciones que han superado lo permisible y aguantable. Cuando se juega con la vida, se sentencia con la muerte.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 marzo 2019

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. “Único y sin igual”. Aurelio Ruiz Enebral (Periodista del Confidencial Digital)

Cada ejército, cada arma, cada unidad militar tiene a gala ser el mejor, el más valeroso, el más potente, el más arrojado, el más condecorado, el más antiguo… Si hay una actitud que destaca en cualquier colectivo militar es el orgullo, no sólo por su patria sino por su propia idiosincrasia. Ese orgullo es el que une a sus miembros y les convierte en una comunidad.

Las Fuerzas Armadas españolas acumulan algunos de esos récords que provocan orgullo: la Infantería de Marina es la más antigua del mundo; el Regimiento “Soria” 9 y el Regimiento “Inmemorial del Rey” número 1 se disputan el ser el regimiento más antiguo del mundo aún en activo…

En mi aún muy corta carrera como periodista, la casualidad y mi trabajo de redactor del Confidencial Digital me han llevado a conocer a bastantes militares que pertenecen o pertenecieron a la Legión. De observarlos y hablar con ellos he sacado principalmente una conclusión: se trata, a mi entender, de la unidad más especial de la milicia española.

Un episodio se me quedó grabado entre otros muchos, y creo que ejemplifica a la perfección qué significa la Legión para quienes pasan por sus filas.

Ocurrió hace cuatro años en Montmeló, a 20 kilómetros de Barcelona. A un antiguo caballero legionario que allí vivía le detectaron cáncer y el hombre, por miedo o por otra razón que sólo él conocía, se negaba a someterse a una operación para que le extirparan el tumor.

Su hijo, preocupado por esa negativa de su padre, decidió recurrir a la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Barceloba. Hermandades como esta existen por distintos puntos de España, y suponen una forma de mantener la camaradería y ayudar a veteranos de la Legión con problemas.

Una veintena de antiguos legionarios de la hermandad de Barcelona acudieron una mañana a Montmeló. Vestidos con sus camisas verde lejía abiertas sobre el pecho, tocados con el chapiri y con tambores y cornetas, entraron con sigilo en el jardín del veterano enfermo y rompieron a tocar una marcha que sacó a la puerta al homenajeado.

Al ver el vídeo y escuchar el testimonio de su hijo pude entender la emoción que sintió ese antiguo legionarios al ver a otros enamorados de la Legión tener ese gesto con él.

Emociona escuchar cantar “El novio de la muerte” en el traslado del Cristo de Mena en Málaga cada Jueves Santo. Pero a mi no se me olvidará la historia y las imágenes de esa mañana en que dos decenas de gargantas de antiguos legionarios (no ex legionarios, legionarios no dejan de serlo nunca…) hicieron temblar una calle de Montmeló por levantar el ánimo a un camarada enfermo.

Por eso creo que es tan acertado el inicio del primero de los doces espíritus del Credo Legionario que redactó el fundador, el general José Millán-Astray: “El Espíritu del legionario: Es único y sin igual…”. Ya lo creo que lo es: han pasado casi cien años y ese espíritu sigue siendo tan veraz como entonces.

Aurelio Ruiz Enebral (Periodista del Confidencial Digital)

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

10 MARZO 2019

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. Porque sé que allá abajo era la vida dura…

IMPRESCINDIBLE TESTIMONIO

Porque sé que allá abajo era la vida dura
y que los días eran rosarios de amargura
y las noches vía crucis de inquietud
y no olvido los blocaos ni los parapetos
en que los ojos se desorbitan, quietos
en angustiosa espera de la luz,
y porque sé lo que es marchar en la Compañía
-que la Muerte espiga un poco cada día-
por tristes campos, y al final
un tiro, un gumiazo, y una zanja en el yermo
donde yacer codo con codo, y si enfermo
o herido, el camastro de un hospital
no ignorando que en la Patria muy amada
se nos desprecia, y no interesa nada
nuestra labor a casi todos,
(pues ya ni los cielos ni la tierra
se ganan haciendo la guerra
en la frontera contra moros…)
Cuando, oscuro, voy por las calles de la ciudad
y cruzan a mi lado llenos de vanidad,
creyéndose unos superhombres
por tener las botinas muy lustradas,
y las gabardinas muy entalladas
y saber de cuatro libros los nombres.
–¡Idos al diablo, botarates! les digo
más que vosotros vale el último amigo
que vistió el traje legionario,
y en el largo y polvoriento camino
supo padecer… y morir, cuando el Destino
marcó este fin a su calvario.
(Luys de Santa Marina 1898-1980)

Blog: generaldavila.com

9 marzo 2019

EL JUICIO DE SALOMÓN. PROCESO AL GOLPE DE ESTADO EN CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El juicio de Salomón

<<Y Yahvéh concedió a Salomón sabiduría e inteligencia muy grandes y un corazón tan dilatado como la arena de la orilla del mar>> (Libro primero de los Reyes 5,9).

Asombrados estamos ante las declaraciones de juzgados y testigos en el juicio por los delitos de traición, y mucho más, ocurridos en Cataluña en el golpe de Estado. Lo que oímos es confusión. De unos y de otros. También alguna butade.

El Estado solo. Políticos contra políticos. Dinero contra dinero (aunque es lo único que siempre va junto). Policía contra policía; que los buenos se saben engañados y abandonados. En un barco que es una tomadura de pelo: Piolín da pie a todo tipo de bromas. Los policías de allí ahí siguen y Trapero a la cabeza.

Pero ¿cómo es posible que nos digan que el Gobierno propuso a los golpistas hacer el referéndum en las plazas, en las calles? Inaudito. ¿Y el resultado hubiese sido entonces respetado? Les confieso que para mí es lo más grave que he escuchado hasta ahora.

Muy confuso todo, incluso mal gusto, muy mal gusto. Nos enteramos que nadie mandaba, que los golpistas campaban a sus anchas, que hubo violencia, pero nadie sabe dónde ni cómo fue. Se ocultó; se sigue haciendo. Hubo fracturas, de huesos y chalecos rajados, hubo sangre y hospitales. Todo se ocultó. No hay imágenes. El CNI desaparecido, el presidente también, el de aquí y el de allá; la vicepresidenta (?). Nadie sabe nada. Nadie parece que allí estaba.

Me enseñaron que se puede delegar todo, pero hay algo que jamás puede delegarse: la responsabilidad. Los jueces también lo saben, también a ellos se le enseña. A los políticos no se les enseña nada. Ellos son los maestros y los que enseñan; y más que ocultan, casi todo lo ocultan.

Declaraciones que confunden ¿o se confunden para confundirnos? Mala memoria.

¿Fue real o virtual el golpe de Estado? ¿Hubo plan A o plan B? ¿Se hizo algo ante el plan A o fue contra el B? ¿O contra ninguno? ¿Hubo policías heridos, o no? ¿Violencia o solvencia? ¿Nadie hizo fotos, videos, o algo así? Pero, a ver, ¿quién llevaba la iniciativa: Trapero o el otro, Torra o el otro, la otra? Pero ¿hubo golpe de Estado?

Los violentos se ríen de su propia violencia. Cubierta con su sucio dinero.

Comprendo la dificultad de los jueces. Pero les doy la pista siguiendo las palabras con las que empiezo este artículo, del Libro primero de los Reyes, la sabiduría de Salomón.

<<Traedme una espada>>. Llevaron una espada ante el rey. Dijo el rey:

<<Partid en dos al niño vivo y dad una mitad a una y otra a la otra>>. La mujer de quien era el niño vivo, habló al rey porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo:

<<Por favor, mi señor, que le den el niño vivo y que no lo maten>>. Pero la otra dijo:

<<No será ni para mí ni para ti; que lo partan>>. Respondió el rey:

El juicio de Salomón. Luca Giordani

<<Entregad a aquella el niño vivo y no lo matéis; ella es la madre>>.

Todo Israel oyó el juicio que hizo el rey y reverenciaron al rey, pues vieron que había e él una sabiduría divina para hacer justicia (Libro primero de los Reyes 3, 24 y ss.).

¿Quién quiere hacer uso de la espada? ¿Quién quiere partir el niño en dos?

Solo necesitamos la sentencia del Tribunal que por boca de Salomón sentencie. A cada cual lo suyo, lo que su delito merezca.

A España, la madre del niño; que le devuelvan el niño vivo, no lo matéis. Denle a su madre ese hijo que quieren partir, denle a su madre España, su trozo querido y no permitan que la espada atraviese sus entrañas para dividirla y acabar con ella.

En sus manos está, señores jueces. Parece que no hay otras. Las “Otras”, las mediáticas, se ríen del dolor ajeno y del miedo que nunca ellos tuvieron. Lo tapan con dinero.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

8 marzo 2018

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TENDRÍA EL REY QUE HACERLO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Alejandro Magno

No corren buenos tiempos. Son abundantes en traición. Y me refiero no a un juego de fidelidades o lealtades. Lo que quiero decir es que abunda el delito que atenta contra la seguridad de la patria. También la alta traición que es la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado. ¿Les suena?

Claro que lo del honor que recoge la definición me suena raro. Honor en estos tiempos es extraña virtud que acaba con el que la ejerce.

Antes, los escritos oficiales, al menos los militares, se encabezaban con aquella frase: <<Tengo el honor de comunicarle…>>. Era cuando el honor priorizaba al contenido, cuando el continente era parte y arte para un buen conjunto.

Ahora no hay honor que valga. Se jura por nada o se promete, y se miente.

Por mi conciencia y honor. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es el honor? No sé si es en la guardería o en la universidad donde enseñan estas minucias. Debe ser un honor simbólico, como para quedar bien, un traje a medida, pero sin corbata y con chanclas.

Dejar todo en manos de lo tangible y material tiene sus consecuencias. El honor es algo abstracto, una filosofía muy complicada que no ha lugar. A mí me paga usted y a otra cosa. Cuánto vale, vale tanto, tanto vale; y si nada vale no vale.

Alejandro Magno convirtió en dinero todos sus bienes personales y los repartió entre sus amigos y partidarios leales. Pérdicas, uno de sus mejores generales, no aceptó nada y se atrevió a preguntarle:

-¿Qué te quedas para ti?

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

Esperamos; desesperadamente.

El cobarde y traidor huye y se refugia. Necesita micrófono y despacho. Lo tiene; se lo pagamos todos. Waterloo.

Las cárceles se llenan con los que nunca soñaron con ella. Pestilencia. Nada es verdad ni es mentira.

Fueros, desafueros, desigualdades, fraccionamiento, enfrentamiento, y España al borde del acantilado de Kuiper.

No hubo crisis; ni la hay. Ensueño. Todo fue una simulación. Disimulemos.

Algo habría que hacer. Digo yo. El honor se ejercita sin mentarlo y se reconoce por las obras y no por los enunciados ni por los alborotos de la palabra. Hay ocasiones en las que un gesto puede cambiar una situación y es en los momentos de vacilación o desmayo cuando se hace más necesario. La crisis, sea del tipo que sea, material o moral, no se soluciona a base de leyes o decretos, ni de políticas económicas más o menos acertadas, ni siquiera con una buena gestión. De nada sirve hacer correctamente las cosas si lo que se está haciendo no es lo que hay que hacer.

No hace mucho les hablaba del embajador de Florencia en la corte española Francesco Guicciardini (1512-1514). Hoy recupero su memoria; del libro Relazione di Espagna: «Estando de embajador en España, caí yo en la cuenta de que el rey católico, príncipe poderoso y discretísimo, al plantear alguna nueva hazaña o tomar acuerdos de gran trascendencia, actuaba de suerte que, antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: “Tendría el rey que hacerlo”. De modo que, al revelarse su acuerdo en el momento en que ya todo el mundo lo anhelaba y aguardaba, la mayor satisfacción y agrado se difundía entre los súbditos y en los reinos suyos».

Antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: Tendría el rey que hacerlo. Tendría el rey que hacerlo.

Todo iba a quedar en una simulación. Pero se les fue de las manos.

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 marzo 2019