LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA. A PABLO CASADO: ¿PERDEREMOS LA GUERRA? Rafael Dávila Álvarez

Pablo Casado en una visita a la ermita de la Virgen de la Soledad

¿Puedo saludar?

A Pablo Casado que me estará escuchando.

¡Mira!: vienen cantando Montañas Nevadas, con nueva letra de la maestra Calvo y música de un tonadillero de nombre Félix Bolaños.

Ambos leguleyos muy, pero que muy, socialistas de nuevo cuño. Traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática. Quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Será para este mes de septiembre en el que esperan mucho ruido que deben acallar.

Se les va de las manos Podemos y difícil va a ser mantener Unidas, incluso no está claro que arrimarse a Arrimadas (camino de la desaparición política) sea suficiente para sacar adelante las cuentas del Gran Pretendiente Sánchez.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo mismo digo yo. El Pretendiente siempre predica; trigo jamás.

Trigo contra la COVID-19, contra el paro, contra el comunismo, contra el socialismo caballerista y zapaterista, una alternativa ante tanta mugre, y echar para siempre, sin trigo, a apoyadores del terrorismo, a separatistas, a cuentistas y a golfos de la política, y nada ni nadie nos lo ofrece, que cada vez esto se pone más feo y ya nos vemos plantando tomates en el alféizar de la ventana a falta de trigo.

Hubo un tiempo en que en España la cosa iba entre bien y mal, pero iba, a trancas y barrancas, con la pesoe o con el pépé, mal que bien con los vascos del pe-ene-uve y, peor que mal, siempre, con los separatistas catalanes, con el grupo Pujol-Conde de G-, pero podíamos aguantar, y de hecho nos aguantábamos, hasta que la pesoe se tiró al monte y el pépé se quedó en la nómina y en el suicidio colectivo, con  los cuatro de siempre, uno a Europa, otro a escribir gacetillas de todo a cien, otro a echarse novia, el más largo a la privada, y el más corto a los juzgados, que no daba abasto.

Ley de Memoria Democrática.

¡Mira Pablo!: ya vienen cantando Montañas Nevadas. ¡Mira Pablo Casado!: traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática; quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Hay que estar ahí Pablo.

En la milicia, en la guerra, batalla perdida general fulminado, y si se descuida, peor. Claro que es una batalla, pero si se trata de la guerra, ninguna solución, y si ha habido cobardía, traición o cosas así, que ya se sabe y uno lo reconoce después de tantas guerras, pues el final es peor, tan malo que da comienzo una nueva cosa desconocida o demasiado conocida y eso tiene culpables con nombre y apellidos.

Han pasado muchas cosas, tantas que algunos olvidan; otros no. Me refiero en política que, aunque lo es todo, conviene diferenciar entre el rábano y las hojas.

Creías que esto pasaría, y que España no le daba importancia, que pronto se olvidaría y que tu postura centrada —que en política ya se sabe— te daría la pose de un hombre dialogante y capaz de lo más grande, incluso de lo más difícil. Pues no.

Las tres cosas que te han llevado, y te llevarán al ostracismo político, si nadie lo remedia, son, a saber:

1.- Ley de Memoria Histórica.

2.- La exhumación de los restos de Franco, pasando por encima de la Iglesia de Roma (y de España).

3.- La salida de España del Rey Don Juan Carlos I.

De aquí nace la República, los separatismos, el enfrentamiento, la crispación y el despiste del personal. La muerte anunciada de la Transición. Vuelta a empezar. Ponle fecha al punto de retorno. La chispa será el desempleo y el hambre. ¡Bum!

Tres en uno. Trinidad que te lleva a la fosa de la política de la que esperamos que algún día seas exhumado todavía con vida.

Seguro que tu Estado Mayor no ha caído en que en esta trinidad se encierra el problema, el único de momento: España.

Esta es la Guerra. Lo demás son, han sido, batallas, por cierto todas perdidas. La COVID-19 ha sido el último lance al que has entrado como un mini-miura. Nada. Definitivamente Waterloo.

Es tarde y el día declina.

Ya no vale mirar para otro lado. O sí, o no. O das la batalla o pierdes la guerra. Díselo a los mediocres y tibios de tu partido —quizá necesarios, pero prescindibles en estas ocasiones— hasta hace poco de tantos millones de españoles, hoy desengañados. Esos que piensan que defender ciertas posturas —constitucionales que no se cumplen— es ser facha, franquista, ultra, y que hay que mantener una postura moderada.

El final de la contienda se acerca. Es la hora del mando único. Lo pondré más claro: Mando Único. Para mandar hay que haber nacido y es necesario que se vea que eres el jefe y por tanto obedecido.

Una sola derrota basta para que todo se derrumbe. Ni una victoria, ni cinco, ni mil, pueden asegurarte el éxito. Sobre todo cuando la derrota se lleva el sueño de España y de los españoles.

Nos cuenta Andrés Révesz, Wellington. El Duque de Hierro, que poco importa que la batalla de Waterloo fuera ganada o perdida por Napoleón. En Waterloo, no solo Napoleón fue derrotado, sino el sueño grandioso de los franceses. Los dioses ciegan a quienes quieren perder.

Pablo Casado, es tu momento. Tu segundo, tu minuto, tu hora de luchar para evitar que el sueño de España se deshaga en manos de unos aventureros, pero que vienen decididos a ello.

¿O es que detrás de tanta cosa rara se esconde un pacto de la pesoe con el pépé ante la descalabrada situación? Difícil es que un personaje como Sánchez lo quiera, pero París bien vale una misa.

¿Has pactado la Ley de Memoria Democrática? Has perdido la guerra. Lo que te espera es lo que te has ganado. Yo espero equivocarme.

Lo anunció Unamuno y en ello estamos: ¡Viva la introyección!

Sigo confiando en ti, Pablo, pero recuerda que aquí se conduce por la derecha. Compórtate como un auténtico General en esta guerra, dónde llevas perdidas demasiadas batallas.

A Pablo Casado que me estará escuchando: te adelantan por la derecha y por la izquierda; y por el centro te atropellan.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 septiembre 2020

LOS PRESIDENTES AUTONÓMICOS AHORA CAPITANES GENERALES. SOLDADOS A LA CARTA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones.

Desconozco la legalidad de la medida adoptada por el persistente pretendiente Sánchez, sólo presidente del Gobierno, por ahora. No sé si sus atribuciones llegan para tanto: Estado de Alarma a la carta, como todo, soldados a la carta y vacaciones a la carta (dos residencias veraniegas, que una no le llega). Supongo que la Ley no significa que algunos puedan hacer lo que les dé la gana con nosotros y partir España más de lo que está. Que los que aplican y los que interpretan la Ley hablen, si es que nada ni nadie se lo impide.

En el ejercicio del Mando es admisible la delegación de funciones, dentro de los límites adecuados, ya que tan malo es ser muy absorbente como ceder todas las atribuciones. Debe quedar claro, por encima de todo, que cualquier delegación de funciones no exime de la responsabilidad al que delega y sobre lo que delega. En la guerra tender a dejar en manos de los subordinados las atribuciones que te corresponden puede llevar a la derrota y a tener que dar explicaciones ante un Consejo de Guerra, que no es eso lo malo, sino los cadáveres que ha dejado tu irresponsable actitud. El jefe ejerce el mando con plena responsabilidad, que no puede compartir con nadie.

Delegar en situaciones de grave crisis exige diferenciar muy bien lo importante de lo accesorio. La aplicación del Estado de Alarma, sin duda, forma parte de lo principal ya que conlleva una limitación de los derechos fundamentales de las personas. Debe ser aprobado por el Congreso de los Diputados con carácter general y sin dejar de asumir el Mando (la responsabilidad) por parte de quien tiene la potestad de ordenarlo, el presidente del Gobierno. Otra cosa sería una dejación de funciones que, repito, no sé si la Ley lo permite.

Lo que sí sé, sin que nadie me lo explique, es que asistimos a nuevas fórmulas de uso y abuso de los ejércitos. La última es una ocurrencia de las muchas que se fabrican en las salas de máquinas de unos Estados Mayores que han perdido el horizonte de su misión y poco les importa sus capacidades si contento está quien las debe atender, lo haga o no.

Todo es interpretable, y ese es el problema, que todo depende, mientras nadie se oponga con argumentos y la Ley. Hoy por ti, mañana por mí.

Ofrecer 2.000 soldados a las comunidades autónomas como rastreadores es una misión fuera de lugar y, con claridad, sin nada que ver con las misiones de los ejércitos expuestas en la Constitución, en la Ley Orgánica de Defensa Nacional, ni en ninguna otra ley o reglamento.

Parecen más bien paquetes de soldados, cuadrillas, para salvar la ineficacia e imprevisión, de una inexistente Protección Civil o el empleo de mano de obra barata, disciplinada y cumplidora. Nadie piensa que es un recurso muy caro, delicado y de difícil empleo, que no está para echar mano de él para tareas que pueden y deben ser asumidas por otros colectivos. Todos sabemos lo que significa la disciplina, y el encuadramiento en unidades de eficacia con orden y control, lo que hace, sin duda, que acudamos a los Ejércitos cuando miramos alrededor y nos vemos solos. Claro está que la UME funciona, y muy bien, ¡solo faltaría!; y si en vez de Unidad Militar de Emergencias fuese Unidad Militar contra la Corrupción aquí no se movía un euro de su adecuado lugar. Pero no se trata de eso. A cada cual lo suyo. Y los soldados no están “a disposición de un presidente autonómico” (que por cierto, ¡hay cada uno!) sino de España. Va hasta en contra de su misión Constitucional de Unidad e integridad territorial e incluso me parece que lleva doble intención.

El fraccionamiento y las autonomías han llegado a los ejércitos. Los presidentes autonómicos ahora capitanes generales, con bandera, música, y Compañía de honores. Por eso decía el señor presidente, de manera persistente, que cada vez somos más un Estado federal. Ni eso.

Está cada vez más claro que este presidente ha venido para dividir España.

Por último y no menos importante, convendría saber, en todos los ambientes, incluso militares, que a los soldados se les manda, nunca se les manda. ¿Es necesario que explique la diferencia verbal? Pues sí: mandar de mando o mandar a paseo.

Lo segundo, ya que lo primero se desconoce.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

27 agosto 2020

LA PEOR DEUDA DE UN GOBIERNO INFAME. QUE NOS DEVUELVA A LOS MUERTOS Rafael Dávila Álvarez.

La edad sí que importa. En la Ilíada todo empieza cuando un anciano reclama la libertad de su hija.

<<¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que la pelearan?>>.

La pandemia lo ha dejado bien claro. Somos demasiados y no hay para todos. A la hora de elegir señalan a los viejos. ¿Se equivocan? Claro. Nadie es quien para elegir. La libertad es igualdad ante la vida y la muerte que no distinguen, sino que extinguen las dos. Lo mismo se lleva a uno que a otro. Es el precio de ser libre. Si la vida estuviese hecha a base de milagros no merecería la pena. La libertad se enfrenta siempre a la muerte y nadie puede confiar en los años ni en su juventud, porque llega sin distinguir el día, ni la hora.

Difícil de entender. Cada uno tiene sus propias armas, pero a la vejez solo le queda dejarse en manos de los demás. Volvemos a ser como niños a la espera de regresar al lugar de dónde venimos.

¿Seremos muchos y por ello la guerra?

<<Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte>> (Hobbes).

En esas estamos.

Me dice un viejo guerrero político, curtido en mil batallas, que ya no le quieren en ese mundo, les parece muy antiguo. La antigüedad ya no es un grado, sin darse cuenta que el voto jubilado representa más del 30%, doble o triple que el de los menores de 30 años. Solo hace falta alguien que sepa aunarlos y aprovechar voto y experiencia. Son los grandes olvidados y el reflejo de una sociedad desagradecida. Molestan los viejos; viven ahora demasiado. Pero votan.

La guerra está definida en la Ilíada. No la de los cañonazos, sino la de la vida misma, de amores y pasiones, el corto acto entre la vida y la muerte, de intensidad y grandeza por encima del tiempo, de dioses que se creen hombres, y hombres hijos de dioses. <<Quien a los dioses obedece es por ellos atendido>>. Entre el deber y la pasión, unos súbditos, otros cobardes, unos que luchan por los suyos, otros para llegar al conocimiento de los hombres venideros, otros por la descendencia.

Muy pocos para dar ejemplo de vida y muerte. Eso ya no está valorado.

Héroes de cuentos populares que van cambiando el nombre según el momento y el aedo que lo relata. Cuando nos canta que lo peor de la batalla no es morir en ella, sino regresar a casa vivo, donde ya nada es ni será igual. Una odisea, con final fracaso cuando pensabas que ya todo había acabado y estabas en la calma.

La guerra termina con la súplica de la vejez por recuperar el cuerpo joven del guerrero, que era su hijo, su descendencia. Para recuperar la honra de su pueblo, tuvo el anciano que engrandecerse con la humillación:

<<Mas, ¡ea!, a los dioses ten respeto,

Aquiles, y piedad de mi persona,

recordando a tu padre,

si bien de compasión soy yo más digno,

porque yo soporté lo que hasta ahora

ningún otro mortal sobre la tierra:

a mis labios llevarme yo la mano

del varón asesino de mi hijo>>.

Nunca la historia de la guerra ha dado un gesto de tan sublime grandeza.

Gesto que otros han despreciado en uno de los momentos más tristes que ha vivido la humanidad. Pandemia diaria es la vida, guerra y muerte. Continuación uno de lo otro. Pero hasta en la guerra más cruel te devuelven el cadáver de lo más querido.

Los 40.000 ruegos a Aquiles, multiplicados con lamentos, para que devuelva y reconozca nuestros cadáveres, no han sido atendidos. No habrá descanso ni consuelo.

Es la peor deuda que un Gobierno infame ha contraído con esta sociedad adormecida que quizá sea esto lo que se merece. Incapaz de luchar ni por sus muertos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 JULIO 2020

LA GUERRA (III) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Pues si el príncipe esclarecido y el general competente derrotan al enemigo cada vez que pasan a la acción, si sus hazañas se salen fuera de lo común, es gracias a la información previa>>, dice Sun Tzu cuando habla de los agentes secretos.

<<Voy a esconderme detrás de los tapices para enterarme de lo que ocurra>>, le dice Polonio al rey que para calzarse la corona ha matado al rey anterior, su hermano, y casarse con la viuda.

La guerra actual tiene mucho que ver con los tapices. En los mejores edificios se sientan los negociadores de nuestras vidas mientras los ce-ene-íes intentan aconsejar y a la vez oír los de los otros. Es la guerra que prepara la guerra, y con ello puede ganarse o perderse. A veces por  comenzar antes de tiempo, sin las condiciones de información previa que exige cualquier guerra; otras por engaños. Entre nosotros hay una guerra subterránea hace ya algún tiempo. Por la información. Nadie se ha atrevido a atravesar las cortinas con la espada a pesar de que hasta en los despachos del Palacio de la Zarzuela llegaron a esconderse tras los tapices y bajo las alfombras, Polonio o Pausanias, que nadie aún lo sabe.

Si en estos días el Gobierno ha salido detrás de su cortina y ha revelado la identidad, el nombre como los apellidos, del director de Inteligencia de los servicios secretos españoles, no es casualidad sino causal. ¿Cuál es la causa?

Sin darnos cuenta la guerra ha estallado hace tiempo y lleva varios capítulos; este es el tercero. Los espías suelen pasarse la vida, según leo, entre restaurantes de muchos tenedores y despachos plagados de micrófonos que no funcionan.

Suelen atacar por la misma vía y caer en las mismas trampas. Han olvidado la norma fundamental de un espía para la guerra: <<inteligentes, pero de apariencia estúpida, y hombres intrépidos, a pesar de su aspecto inofensivo; hombres ligeros, humildes y capaces de soportar el hambre, el frío, la suciedad y la humillación>>. Conozco a algunos y son todo lo contrario. <<Hay sicofantes y validos que ambiciona la riqueza […] y aquellos cuyo único deseo es aprovecharse de los periodos turbulentos para ampliar su poder personal>>. Estos, como dice Sun Tzu:<<pueden provocar disensiones entre el soberano y sus ministros, de forma que no reine entre ellos un acuerdo perfecto>>.

En la guerra está casi todo inventado, pero solo nos acordamos de atacar y defender; cuando eso es lo de menos. Hoy la guerra se juega entre cortinas y haría falta un Hamlet que acabase con tanto Polonio y vigilar a los Pausanias que merodean por los palacios.

<<Por este motivo solamente el soberano esclarecido y el general de valía que sepan utilizar como agentes a las personas más inteligentes tendrán la certeza de realizar grandes cosas. Las operaciones secretas son esenciales en la guerra […]. Un Ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos y sin oídos>>.

Claro que cuando uno de estos inteligentes provoca disensiones hay que dudar para quien trabaja.

Así es la guerra de los espías. Es decir: la guerra que hoy libramos.

Miren debajo de la cama antes de acostarse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 junio 2020

DUDAS DE UN ATAQUE BACTERIOLÓGICO. CERTEZA DE UN ATAQUE A LA LIBERTAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

1.-Dudas de un ataque bacteriológico

Hace unos días les mostraba un esclarecedor documento de los años 50 en el que se describía la preocupación del ejército estadounidense por la guerra bacteriológica y en el que se hablaba de la posibilidad de que Rusia manipulase los virus utilizándolos como arma invasora letal.

Eran años de preocupación por el arma atómica como elemento disuasorio; real después de Hiroshima y Nagasaki.

La guerra bacteriológica se mostraba como la alternativa barata e insidiosa a la atómica. Rusia no tenía la capacidad suficiente, todavía, pero manejar los virus es algo más sencillo y barato.

España, aunque no lo creamos, ha sido puntera siempre; en todo. En un artículo les hable de la fabricación de la bomba atómica: El Proyecto Islero. El Ejército español también se preocupó de la novedad y en todas las Escuelas Superiores, de Estado Mayor, y Academias Militares se le dedicaba tiempo y estudio.

La defensa contra la acción biológica, como la definía nuestra Doctrina Militar de entonces, era otro motivo de preocupación.

<<La finalidad que se propone la acción biológica es anular o reducir la capacidad de combate de las tropas provocando infecciones que den lugar a enfermedades en los hombres, animales o plantas, transmitidas por el agua, el aire u otros medios>>. <<La información es clave y precisa que todos los escalones orgánicos, los Servicios de Sanidad, Farmacia y Veterinaria, en colaboración con los centros científicos civiles, estén en condiciones de conocer:

-Los agentes patógenos que se estime pueden ser utilizados por el enemigo.

-Los medios biológicos, físicos y químicos que existan para contener la reproducción de dichos agentes.

-Las posibilidades de aumentar las defensas del organismo humano>>.

Lo creo de total actualidad. Aunque hemos dejado en su mínima expresión servicios tan importantes como la Sanidad Militar, Farmacia y Veterinaria.

Siguiendo con el argot militar convendría saber si esto que ahora sufrimos es una amenaza, una crisis, un riesgo o una agresión. Podría ser cualquier cosa y por tanto derivar en lo peor. Podría ser.

Desde Clausewitz la derivada de todo ello significa utilizar medios de combate con la finalidad de imponer una voluntad sobre la otra. Podría ser.

La guerra es un conflicto de voluntades que puede derivar en un conflicto armado.

La comunidad científica está, aparentemente, desorientada. O los que saben se callan. ¿Por qué? En uno u otro caso estamos ante una situación indefinida, grave y que puede degenerar en cualquier cosa. Médicos, especialistas, científicos, técnicos, listos y menos listos, todos hablamos, pero nadie dice nada, porque nadie parece saber nada.

Eso es lo que me preocupa. He hablado con verdaderos sabios del tema y su sabiduría es incógnita; lo era hace unos meses y sigue siéndolo. Lo que me preocupa.

Laboratorio Chino de Wuhan. El centro de las sospechas

Empiezo a tener algo más que dudas de una epidemia surgida de la nada, del pangolín o del hasta ahora beneficioso murciélago. No me creo nada ni a nadie. Los hechos son que hay antecedentes. Los profetas lo han anunciado desde que se escribió la primera frase con significado. Hay dos mundos enfrentados; o varios. No dudarán en emplear cualquier cosa para acabar con su adversario. Es la ley más cruda y bestial (brutal o irracional), pero es la que rige, todavía, en el mundo.

Empiezo a creer que el covid-19 es la partícula del diablo. Inventada y liberada en dosis perfectamente calculadas. Buscaban la de Higgs, le llamaron la partícula de Dios y mira por donde, sin tener el gran colisionador de Hadrones, sino simplemente unos cuantos murciélagos, aparece coronavid-19. La partícula del diablo.

¿Tendrán ellos la vacuna para usarla cuando sea el momento? Sin duda.

He ahí el secreto: el momento.  Puede que no haya otra vacuna. Todo depende de cómo fue la creación del virus. Y de lo que pretendan.

Hay dudas de un ataque bacteriológico.

2.- Certeza de una ataque a la libertad.

Que lo hay contra la libertad no hay duda. Creíamos que todo era posible menos anular los derechos constitucionales de un pueblo. Está pasando en España, hoy, ahora. Todo es posible cuando un pueblo está doblegado y ni siquiera se lamenta por sus muertos. Acepta todo, se somete dócil al castigo envuelto en una sociedad que ha hecho necesaria la presencia policial hasta en tu dormitorio. Un símbolo típico del totalitarismo.

Los ataques a la libertad proceden de unos partidos políticos, viejos conocidos, que no quieren la guerra sino la victoria, para lo que cuentan con una poderosa máquina de propaganda y agitación, en la que colaboran hasta los servidores de hacer cumplir la ley.

Creo que nunca ha estado España tan cerca del totalitarismo y tan amenazada como lo está hoy. Se ha impuesto una religión sin Dios, es decir el comunismo: el culto al líder, ese que predica lo contrario a lo que hace y por ello es adorado. El comunismo es emocional y virulento por lo que acude más a las emociones que a la razón. Tiempos de grande emociones, como estos, son los suyos. Aquí caen todos, todos participan y cuando quieres evitarlo ya estás dentro del útero del odio.

El mayor enemigo del comunismo es la libertad. Lo vemos día a día. Este es su momento.

Más que nunca es necesaria la inteligencia y estar preparados sin dejar llevarse por las emociones que ellos regulan y manipulan.

No nos salvarán las viscerales reacciones, ni los jinetes a caballo liderando grandes ejércitos de reconquista. Se necesitan hombres de talento que sepan estar en todos los campos; se necesita unidad sin egoísmos, sin protagonismos, sin esperar nada a cambio. Es el tiempo de los mejores y no de los que más chillan. O lo que es lo mismo: el de los valientes. Siguiendo nuestra vieja escuela:   <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>. Para ello la unidad, sin personalismos ni prepotentes posturas. Humildad y sabiduría ante un enemigo muy hábil y sutil.

La batalla es contra un virus desconocido y otro muy conocido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 mayo 2020

CASADO, RIVERA, ABASCAL: ABSTENCIÓN. DEBERÍAN SABER DEL ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Saber de la guerra es conocer el alma. Solo se alcanza desde la libertad intelectual y la honradez. Permítanme que hoy dedique este artículo al maestro, al guía intelectual, que nos enseña ese camino: a mi amigo Gabriel Albiac. Saber del arte de la guerra te lleva a amar intensamente la paz.

<<No olvidéis jamás que vuestro propósito, al hacer la guerra, debe ser el de llevar la paz al Estado y no el de sumirlo en la desolación>> (Sun Tzu).


EL ARTE DE LA GUERRA 

Sí, estamos en guerra. Contra los terroristas y contra los que quieren romper España e independizarse. Se dan a diario batallas y se pierden. Acabará España perdiendo la guerra.

Han pasado los años del duque de Sung: <<El virtuoso no aplasta al débil y no da orden de atacar antes de que el enemigo haya formado sus filas>>. Llegamos tarde. Había un código caballeresco. Hasta el periodo de los Reinos Combatientes.

Ahora es distinto. Todo vale. Sin armas y con astucia se manipulan los combates y se logran resultados; ellos tienen las filas prietas. Manipulan más que convencen, no vencen. Vencer contiene un aspecto moral que implica ley y virtud.

La guerra ha cambiado profundamente porque ha cambiado el hombre, su protagonista. Se ha instalado en el quehacer diario. O aprendemos esto o estamos derrotados. En el siglo XVI España fue la nación más destacada en el arte de la guerra. Seguramente ahora lo seremos. Pero no lo demostramos.

El Emperador Maximiliano se dio cuenta que solo podría batir a los poderosos suizos jugando su mismo juego. Introdujo para ello los cambios obligados. Hagámoslo nosotros; la nueva guerra lo impone. Robert de Balzac era partidario de cumplir los tratados, pero aleccionaba a no confiar jamás en el honor de los otros. Rigor implacable en el mantenimiento de la disciplina y la política de tierra quemada. Las armas de fuego fueron denunciadas en un principio por anticaballerosas y ser cobarde su uso. La maniobra también. No se concebía otra lucha que no fuese cara a cara, cuerpo a cuerpo. Ya no hay batallas a gran escala en campos abiertos. Ahora es insidiosa, oculta, de asedios constantes. La evolución de la guerra exige combates sin armas, con ideas, sutilezas, infiltraciones y relatos.

La evolución se impone. En la guerra actual la astucia debe guiar cada movimiento. No el deshonor que solo se encuentra en la derrota por cobardía, aunque sería irresponsable ser derrotado por desconocimiento.

Maquiavelo observó que las cosas nuevas y repentinas aterrorizan a los ejércitos, pero eso no debe ser excusa para cambiar de plan cuando compruebas que el enemigo lo ha previsto.

Casado, Rivera, Abascal, ellos saben que es un momento muy grave para España. Les aconsejo que evolucionen, que se adapten a la nueva guerra y aprendan este difícil arte.

Sorprendan y no se aferren a las desusadas tácticas. Modernicen sus ejércitos y los procedimientos.

Para empezar dejen que el señor Sánchez gobierne. La abstención es suficiente. Después prepárense para los combates, duros y broncos; llegará la victoria. No es momento de usar el tirachinas. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce.

<<No ataques si no vas a ganar.  Es mejor vencer al enemigo con el hambre que con el hierro>>.

Lo de hoy está escrito hace muchos años.

Tu Wu: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Wang Hsi: <<…Examina la cuestión de sus alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición, débil>>.

Absténganse. Cedan terreno. <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.

No hace falta tanta palabrería y sí trabajo eficaz y silencioso de los Estados Mayores. El jefe necesita decidir y para eso hay que presentarle un estudiado abanico de posibilidades.

Una es la abstención. Piénsenlo. Quedarán desarticulados y sin relato. Luego llegará el momento.

Están en una situación desesperada. Si se les empuja con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acosas, se volverán contra vosotros y lucharán hasta la muerte. Así dice lo más antiguo del Arte de la Guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 agosto 2019

EL ESTRECHO DE ORMUZ. LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Como siempre ocurre hay opiniones para todos los gustos. Especialistas o no, militares o no, estrategos o no, y esos think tank que no suelen dar una, pero hacen de la retórica su mejor arma, en fin, todos opinan y nadie sabe ni quien ha sido ni quién será. Forma parte del juego. Estrategos y expertos hablan y escriben; cuando uno lo ha leído y oído casi todo, piensa en si mañana caerá el Muro de Berlín. Cuando menos se lo esperaban.

Lo que no me cabe duda es que EUA, Irán, Arabia Saudí, Rusia, Israel, y las petroleras, saben muy bien quien ha sido, su porqué y hasta donde piensan llegar. Quien sigue en la inopia es Europa. Como ustedes y yo, como los que nos informan.

A pesar de ello el análisis para los que de esto entendemos más bien poco se hace difícil.

Ya saben el aforismo jurídico latino empleado en cualquier investigación policial: quid prodest, ¿a quién beneficia? En este caso a muchos y de distinto signo. De ahí la complicación de señalar con el dedo. La lista de beneficiarios del ataque a los petroleros en el Estrecho de Ormuz es larga y peligrosa, tanto como la de los afectados por ello. En la primera no estamos ni usted ni yo; en la segunda sí. En breve notaremos que la explosión ha afectado al depósito de gasolina de su vehículo, a la factura del gas, de la luz, hasta la barra de pan subirá culpándoselo al ataque en Ormuz.

Del Estrecho dependen las estrecheces o no de millones de ciudadanos del mundo. Nadie desea inseguridad en esa zona. Nadie es nadie, aunque a algunos les beneficie. Hay muchas cosas que no encajan en este complicado ajedrez.

El vídeo mostrado por EUA señalando a Irán, por ahora no aclara mucho por no decir que todo sigue igual. Lo único que queda claro es que el ataque a los petroleros no lo han hecho aficionados.Ataque en el Estrecho de Ormuz

Otra más: Situaciones como esta en la que se pone en riesgo la paz mundial no es la primera que vivimos en estos últimos tiempos. El riesgo es evidente. Ahora lo que nos queda por ver es si es una más o esto va en serio. Si ha sido Irán, o parecido, átense los machos. Esta es la clave que hay que analizar en serio. Porque de ello puede salir algo cuyo nombre no queremos ni mencionar: la guerra.

Trump no es el loco que muchos piensan. Sabe lo que gana y lo que puede perder en una abierta confrontación, en una guerra abierta. Tomará una decisión únicamente cuando tenga todos los datos y sobre todo pensando primero en su nación, en los Estados Unidos de América. Algo que le distingue de otros políticos de por aquí. <<America First>>.

Esperemos que sea así y no pase a ser la última.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 junio 2019

PODEMOS IMPARTE ENSEÑANZAS A LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA DE ESTADO MAYOR DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

<<Si conoces a tu enemigo y a ti mismo, en cien batallas no correrás peligro. Si desconoces al enemigo pero te conoces a ti mismo, las posibilidades de ganar o perder se nivelan. Si desconoces a tu enemigo y a ti mismo, estarás en peligro en cada batalla>> (El Arte de la guerra-Sunzi).

También se suele decir que el enemigo al ombligo.

A comienzos de los años noventa con el conflicto Bosnio en su punto álgido las tropas españolas allí destacadas se encontraron con una situación inesperada. Un miembro de la banda ETA, un etarra de unos 19 años, combatía en las filas del ejército Bosnio. Las tropas españolas a través de la embajada recibieron la orden de ir a un punto concreto a recogerlo para su expatriación a España. Para evitar cualquier tipo de altercado fue a recogerlo un oficial español al mando de un grupo armado de soldados. El etarra en cuestión estuvo retenido en el campamento español durante unos días. He tenido la oportunidad de hablar del tema con soldados que estuvieron muy cerca del etarra aquellos días. Era otro; arrepentido y engañado de lo que le habían contado. Le cambió la mentalidad al contacto con nuestros soldados.

Claro que tampoco debemos ser tan cándidos como para bajar la guardia. Clausewitz también sabía De la guerra: <<Almas humanitarias podrán concebir fácilmente que exista una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra […] los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales>>. Vamos que, en román paladino, en esto de la relación con tu oponente en la guerra tonterías ninguna, y que no te fíes ni del compañero de pareja.

El curso de Estado Mayor en las Fuerzas Armadas es el doctorado de la milicia. Se convierten los oficiales diplomados en los principales asesores del mando y le proporcionan los elementos de juicio y datos necesarios para fundamentar sus decisiones.

La guerra hoy es un complejo arte que abarca disciplinas antes insospechadas. Todo tiene que ver con la guerra, con una guerra que convive con nosotros, con nuestra cotidianidad. Ello exige del oficial de Estado Mayor una inteligencia y especial perspicacia. No es fácil conocer al enemigo y menos conocerse a sí mismo.

Hay que aprovechar cualquier oportunidad.

En España el curso de Estado Mayor está considerado de altos estudios de la Defensa Nacional y se desarrolla en la Escuela Superior de la Defensa (ESFAS) dependiente del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). El perfil de ingreso es muy exigente y mayor aún el de egreso. Es uno de los cursos de mayor prestigio en España y en el ámbito de otros ejércitos del mundo. Su duración es de nueve meses y  tiene por finalidad complementar la capacitación del militar de carrera para el desempeño de los cometidos de asesoramiento y apoyo a la alta dirección en los órganos superiores y directivos del Ministerio de Defensa y de los organismos internacionales de los que España forma parte, así como de los estados mayores específicos, conjuntos y combinados. En el año 2015, siendo Pedro Morenés ministro de Defensa (Partido Popular)  se aprobó el Real Decreto 339, de acuerdo con la Ley de la Carrera Militar,  que regulaba la normativa y su integración en el sistema educativo general. En su desarrollo se aprobó la colaboración con la Universidad Complutense de Madrid para que esta impartiese un ciclo de conferencias durante el desarrollo del curso y la Universidad lo asignó al departamento de Ciencias Políticas y Política Pública.

Como consecuencia es la Universidad Complutense la que designa los conferenciantes que acuden a esta Escuela sin intervención alguna de la ESFAS.

Ha llegado el escándalo cuando un miembro del partido político Podemos, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas en dicha facultad, aparece en la Escuela de Estado Mayor a dar la conferencia a los alumnos. Todos nos echamos las manos a la cabeza. ¡¿Cómo es posible?! Su charla llevaba por título Gobernanza. Ahí es nada. ¡Uf! Si lo oye Hacienda…

Las explicaciones son las que les he apuntado: es la Universidad Complutense la responsable de designar a los ponentes sin que el CESEDEN tenga nada que objetar. Bien…, o mal. Así son los hechos. ¿Intención? La hay y mucha. Mala claro. Me cuentan que el señor Monedero estuvo correcto y solvente. Nada que ver con el fundador de Podemos y aquella página web del malintencionado <<no a la guerra>>. Nada que ver con el asesor de Chávez y Maduro, y nada que ver con el de las cuentas con Hacienda. Sabe donde se juega el partido. Dicen y dicen, pero hay que decir que la risa va por barrios y tanto monta como monta tanto. Que sí, que unos y otros, que unos por acción y otros por omisión, que aquí nadie se salva de la quema y que lo mejor es hacerse el tonto, pero no serlo. Los partidos políticos van a su partido y nada saben ni quieren saber de aquello que se aleje de sus intereses de partido. Y todos están en la jugada.

No nos escandalicemos por cualquier cosa.

<<Un general debe conocer la mentalidad de su oponente, o al menos debe procurarlo. Por esta razón, siempre llevé conmigo durante la guerra de Hitler alguna fotografía de mi oponente. En el desierto, y nuevamente en Normandía, mi oponente fue Rommel; solía yo estudiar su rostro para ver si podía sondear su probable reacción ante cualquier acción que yo pudiera desencadenar; en cierto y curioso modo esto me ayudó […] El estudio de los jefes adversarios ha sido siempre una necesidad perentoria>> (Historia del Arte de la Guerra. Mariscal Montgomery. Vizconde del Alamein).

No seamos impulsivos ni inocentes. Sepamos donde se juega la final y estemos preparados. Ese es el momento que nos interesa. Estemos vigilantes.

Mientras tanto no debemos desperdiciar ninguna oportunidad. Para conocer a nuestro oponente; que no ponente. 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 enero 2019

LOS SICOFANTES. LO QUE SABEMOS ¿Y LO QUE NO SABEMOS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Solo si el soberano inteligente y el general competente reclutan sus espías entre los hombres de mayor talento, podrán culminar con éxito las misiones más decisivas>> (Sunzi. El arte de la Guerra. Trotta editorial).

Sunzi señala cinco clases de agentes secretos. Entre ellos los sicofantes que son aquellos que ambicionan las riquezas, denunciantes profesionales, acusadores, soplones, que ya en la antigua Grecia se consideraban mercenarios con sinónimos como: impostor, zaheridor, vituperador, calumniador. Crecieron siempre al amparo del poder. Sicofantes denunciaron a Sócrates.

No han desaparecido. Los hay buenos, malos y regulares. Hoy ocupan sus cargos en las cloacas del Estado. A las cloacas se le da carácter oficial y asunto arreglado. Si las cosas se pone feas, como es el caso, se recurre al chiste, no lo voy a repetir, que ustedes conocen; el del dentista: ¿verdad que no vamos a hacernos daño?

Nos escandaliza oír lo que estamos oyendo. ¿Cómo es posible? Grabaciones al más alto nivel. No es la primera vez. Recuerden que el Rey fue grabado, espiado. Más de lo que sabemos. Ya nadie se acuerda: cómo, por qué y por quién. La respuesta es lo que nos debe preocupar. ¿Quién es el que maneja la información? Fraccionada nada vale. El que sabe de aquí y de allá, de este y del otro, lo que le dice uno y otro, todos, todo lo sabe y guarda, ese es el que manda.

Para grabar conversaciones se necesita un material muy caro y no fácil de conseguir. En España se compraron unas maquinitas, no muchas, hace tiempo y no se sabe muy bien a dónde fueron a parar; ¿quién las tiene? Graban todo. A distancia. Móviles y conversaciones. Sin saber tu teléfono. ¿Quién las compró y para qué?; debe ser fácil saberlo. ¿Será alguna de estas maquinitas la utilizada por el sicofante de turno? Desde luego con el móvil no se han hecho las grabaciones. ¿Material oficial para grabar indiscriminadamente?

Quien ha manejado mucha información tiene contrato hasta el final. No han sido ni uno ni dos. Material sensible del que conocemos una muestra.

A una sociedad madura no le debe preocupar en exceso que estas cosas ocurran y que salgan a la luz. Sicofantes hubo, hay y habrá. Pero hay algo que preocupa y asusta: lo que no sabemos. Lo realmente preocupante de lo que estamos viendo y sobre todo oyendo es lo que habrá oculto, lo que no sabemos y nunca sabremos. Y lo hay.

No estaremos tranquilos. Los procedimientos no valen para cualquier situación. Atender a la Seguridad del Estado, de la Nación, es tan necesario que sería una temeridad no tener quienes a ello se dedican, incluso con alto riesgo de su vida. Como en combate.

Hacer uso de la información para beneficio propio o partidista es una de las mayores bellaquerías que se pueden cometer. Hay que castigarlo con el mayor desprecio de la sociedad. Para ello lo elemental es estar enterado. Porque no todos y de todo estamos enterados. Digo yo.

<<Si tus planes son oídos por el adversario, podrá elaborar estrategias de contraataque; si eres percibido por él, maquinará contra ti; si eres conocido para él, te pondrá en aprietos; si te ha desentrañado, te perjudicará>> (Tai gong Liu Tao jin-zhu jinyi, capítulo XXVI, p. 124).

Esto es para la guerra, pero esto otro, lo que vemos y oímos, es peor que la guerra.

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías. Si antes de efectuar una misión secreta ya se oyen rumores, debemos aniquilar tanto al espía como a quienes han recibido esa información>> (El arte de la Guerra. Sunzi).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2018

1936-2018:LA GUERRA CIVIL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Nunca acabará el enfrentamiento?

Son días de repugnantes recuerdos de guerra junto a la profanación de algo más que la historia. Una deshonra y desprecio hacia todos los que lucharon por sus ideales, enjuiciados todavía con la violencia de la palabra, vacía, sin nada detrás, exclusivamente política. ¿A quién le interesa esa opinión? Los que andan en eso de la política deberían dedicar sus esfuerzos  a gestionar los recursos y no a ideologizar, imponer, y mucho menos a falsificar. Estamos en guardia frente a ellos que no dejan de meter sus narices incluso en lo más íntimo del sentir y pensar. Permanente autodefensa; y lo que es peor: se han convertido en jueces de los hombres, de la historia, de los sentimientos; ellos que ni sienten ni conocen, ni se juzgan.

Una tristeza, ¿impotencia?, invade nuestros corazones, algunos, al menos el mío.

La tristeza viene de la incapacidad para comprender: ¿por qué se empeñan en que la guerra continúe? Sí: la guerra, me refiero a la Guerra Civil. ¿Por qué quieren engañarnos con discursos pacifistas mientras su estado de ánimo no es pacífico sino vengativo, violento?

Paz: no saben lo que eso significa, desde luego no es la ausencia de guerra, más bien: <<Virtud, estado de ánimo, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza, la justicia>> (Baruch Spinoza). No me cansaré de repetir sus palabras. Habrá que hacerlo hasta que llegue a encharcar los corazones. De benevolencia.

Pertenezco a la generación nacida de los jóvenes que estuvieron en el frente de batalla en la Guerra Civil. Que empezó hace más de ochenta años. No ha terminado. Hay quien no quiere acabar con las trincheras. Quedan francotiradores que componen ya batallones. Al mando de insensatos jefes.

Mi abuelo estuvo en la guerra; mi padre también. Nunca me contaron nada, jamás me hablaron de ella, ni les oí hablar entre ellos o entre amigos. Les parecía una tragedia para olvidar. Nunca conseguí que me contasen ni vi más allá de gestos de contrariedad. Una pelea trágica entre hermanos, decían. Tuve que leer, buscar, indagar, y así, alejado de contaminaciones de cualquier lado, hacerme una idea del conjunto. He terminado rechazando los juicios de unos y otros, me atengo a los datos rigurosos, sin orientación y sin intenciones, que no abundan. He leído mucho de lo que de ella se ha escrito y la he estudiado militarmente. No merece la pena entrar en calificaciones y, como cada vez se califica más y peor, he preferido guardar para más adelante mis conclusiones, puramente históricas. Hay que dejar distancia. Mucha distancia. Lo que si adelanto es que no debe estudiarse ni hablar de ella para seguir en la lucha ni para echarse en cara nada. Aquello pasó, ya es inevitable y evitable es enfrentarse por ello. Como si nada nuevo nos hiciese olvidar. Hay que buscar la paz en la benevolencia, la confianza, la justicia. Mientras haya corazones en guerra es que la guerra sigue.

Los que remueven la ira cuando ya no hay razones, buscan otra razón: mantener vivo el enfrentamiento del que obtienen rentabilidad. Son unos irresponsables de una gravedad difícil de imaginar, aunque tendrá sus consecuencias. Cuando haya perspectiva histórica serán juzgados y condenados.

En el mes de julio de 2016  la periodista Emilia Landaluce reunió a un grupo muy representativo de herederos de los que combatieron en la Guerra Civil en bandos enfrentados: Los Hijos de la Reconciliación tituló el trabajo. Con inteligencia y gran sensibilidad Emilia nos reunió  a todos sacando de cada uno de nosotros el resumen de años de silencio: la sinceridad.

Algo flotaba en el ambiente. Estábamos a gusto, pero no del todo. Ninguno quería revolver el pasado, solo olvidarlo -o recordarlo-, cada cual es muy libre, pero queríamos abrazarnos públicamente, ante todos y para todos. Aquello estaba colectivamente olvidado. Forma parte de cada uno; del que quiera que eso forme parta de él. Si aquel día, a la llamada de Emilia Landaluce, nos juntamos y hablamos, fue para exponer al público, para decir y gritar: aquello se acabó, os lo dice Franco, Rojo, Dávila, Moscardó, Líster, Yagüe, Varela,Vega, Gámir, Escobar…: Los hijos de la reconcialiación. Se acabó, olvidadlo y daros la mano: que cada cual olvide o conserve el recuerdo, pero no arenguéis a más y mayores enfrentamientos.

Creo que sobra hacer leyes, museos, mausoleos; queda la historia, para unos y otros, para bien y para mal, para que cada uno piense y medite, olvide o haga lo que le venga en gana, sin altavoces… Aquello en lo colectivo terminó.

Para el recuerdo y la memoria de los combatientes de uno y otro lado es una ofensa recordar el enfrentamiento desde ese puro enfrentamiento. Fue peor la retaguardia donde se escondían… Dejémoslo por ellos, por tantos héroes que en uno y otro bando regaron estos campos de España con su sangre. No lo hicieron, ni unos ni otros, para este violento recuerdo que se administra en dosis de interés partidista.

No sabemos aún de lo que hablamos. No son las armas sino el corazón del hombre el que engendra la guerra.

Tolerancia y bondad. Estética del alma. ¡Qué lejos estamos de ello!

Deseos que no provienen de la razón sino de las pasiones y ninguna de ella es el conocimiento. Estamos en guerra de nuevo y conviene recordar y enmarcar las palabras que antes les decía: <<La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia>> (Baruch  Spinoza).

¿Llegará el día en que entendamos?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 septiembre 2018

Humanismo, política y paz social. Pedro Motas Mosquera

Queridos amigos:

En nuestros tiempos se habla mucho de la paz porque también se habla mucho de la guerra. Pero no voy a referirme en este artículo a los conflictos armados o guerras cuyo fin implica la paz. La paz de que quiero hablaros no es lo contrapuesto a la guerra, sino que es de la paz social, contrapuesta a los conflictos sociales.

La paz social es esencial y es de esencia para que exista una comunidad verdadera basada en la solidaridad, la cohesión y la organización. Lo contrario no es comunidad sino muchedumbre.

Con demasiada frecuencia vemos en nuestras calles a la muchedumbre, sin que exista causa verdadera que lo justifique. Se utilizan los gritos, los tumultos, los enfrentamientos físicos, la violencia y las manifestaciones con fines ajenos a lo que proclaman. Cuantas veces estas alteraciones de la paz social solo buscan dañar políticamente a determinadas personas o a determinadas medidas. Es cierto que esa muchedumbre no suele ser muy numerosa, pero de manera sorprendente goza siempre de una amplia cobertura de los medios afines que la amplifican y multiplican, transmitiendo una imagen que no se corresponde con la realidad.

La comunidad debe dar respuesta a las posiciones encontradas en los conflictos por vías pacíficas. Antes de llegar a la algarada existen otras vías que deben respetarse por las partes en tensión. Se trata de los arbitrajes independientes, imparciales y objetivos, que no tienen por qué ser exclusivamente jurídicos, porque los conflictos sociales surgen de situaciones de confrontación que, en muchas ocasiones, no están previstas legalmente.

Los conflictos laborales manifestados en huelgas, incluso las salvajes, podrían evitarse si las partes tuviesen conciencia de comunidad y aceptasen esas mediaciones basadas en el conocimiento real de la realidad  (y no de su manipulación), tales como los niveles salariales, las jornadas laborales, la importancia del correcto funcionamiento de los servicios públicos, los niveles de precios, etc.

No se trata, en muchos casos, de aplicar técnicas jurídicas ni esquemas rígidos de derechos y obligaciones. Se trata más bien, de aplicar la equidad ponderando los elementos en presencia y las consecuencias sociales de los desencuentros. Se trata de evitar a toda costa que el conflicto degenere en desorden, porque en éste es donde acampan y salen ganando los manipuladores, los pescadores en río revuelto y los arbitristas, y sale perdiendo la paz social.

Cuando un gobernante no hace concesiones a la demagogia, ni tiene miedo a manifestarse con transparencia sobre la realidad de los hechos, debe reconocerse que el mantenimiento del orden es su obligación. No es cuestión de la preferencia del orden sobre la justicia o al contrario, porque ambos son imprescindibles en la comunidad. Se trata de que si un gobernante se avergüenza de imponer el orden y no lo utiliza como instrumento de bien común, será incapaz de implantar la justicia. En tal caso, siempre prevalecerán quienes más gritan, pero no quienes tienen más razón.

Para ello es necesario que a los políticos y a los gobiernos se les exija “liderazgo”.

En la imagen ideal de líder se suman valores y virtudes de naturaleza variada, pero también un largo conjunto de habilidades, de destrezas y de competencias; por eso los ciudadanos reclamamos líderes políticos moralmente ejemplares y estrechamente vinculados a la ética; y todo ello porque el gran número de palabras que se asocia un liderazgo así es muy disperso pero ejemplar y práctico: transparencia, ejemplaridad, servidumbre, prudencia, justicia, audacia, humildad, sencillez… ¿es mucho pedir esto en nuestros políticos?.

En toda organización, un buen gobierno puede ser un gobierno eficiente, diligente, competitivo y beneficioso para sus accionistas, pero no por ello tiene que ser necesariamente un gobierno ético, especialmente cuando para alcanzar los objetivos de los accionistas se prevarica, se explota laboralmente, se esconde información, se comete espionaje o simplemente se practica el agravio comparativo y el nepotismo.

Cada vez que un gobernante sustituye el orden debido por concesiones indebidas, el desorden es “compensado” con la injusticia, complementándose ambos.

Para el humanismo la búsqueda de la justicia implica el valor moral de afirmar el orden con la energía que exijan las circunstancias, especialmente en estos tiempos en que el conflicto se utiliza a escala global con los fines más variados. Ni la reivindicación puede servir de pretexto al desorden, ni el orden puede servir de pretexto para mantener las injusticias. Toda reivindicación debe tener su cauce y debe ser satisfecha teniendo en cuenta las demás reivindicaciones, esto es, el conjunto de necesidades y de posibilidades de interés general de la comunidad.

Nunca nos dejemos engañar, queridos amigos, por los profesionales de la algarada y del grito.

Recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog generaldavila.com

19 mayo 2018

PODRÍA SIGNIFICAR LA GUERRA… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Podría ser la guerra

El condicional es del presidente Macron con motivo de la salida de los Estados Unidos de América del pacto nuclear con Irán.

La guerra es la comarca de la incertidumbre, la comarca del azar, pero si analizamos las circunstancias el condicional del presidente francés se hace certeza. De una u otra manera: podría ser, es la guerra.

Llevamos tiempo avisando; sin alarmismos, sino con la evidencia. Estamos ante la más peligrosa guerra que nadie pueda imaginarse. Puede durar horas o ser definitiva y eterna. Lo que vemos no nos gusta porque se dan todas las circunstancias de las que hablan desde los inicios de los tiempos todos aquellos que se detuvieron a analizar esta actividad humana: la guerra.

No lo tomemos a broma. Esto, ahora, va en serio.

Repitamos: Todo el arte de la guerra está basado en el engaño.

¿Ven algo que no sea engaño?

<<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o si no, enemistadle con sus aliados…>> ¿No es una constante entre los más poderosos?

Trump rompe el pacto nuclear con Irán

Trump no escucha, se escucha y no sabemos lo que se dice. Pero le han llegado rumores de guerra. No quiere que le pillen desprevenido. Hay razones para ello.

La política es caprichosa y sobre todo de desconocidas decisiones. Se toman después de análisis e intereses ocultos para nosotros. Si falla, incluso caprichosamente, llega la guerra. Muchas veces parece que la provoca un quítame allá esas pajas, aunque detrás hay todo un espacio de rencores, intereses y preparación.

La decisión de Trump, a pesar del personaje, no es caprichosa, ni tampoco errática y sin razones. No todo Obama era Nobel de la paz; tenía mucho superfluo. También el buenismo “todo el mundo es bueno” pueden acarrear muchas tristezas. Nunca existirá ya una rendición de Breda. Tras las grupas de los caballos enhiestas lanzas.

Trump echa un órdago. Aunque todos le señalan a él. Cada uno a su interés. No es solo él quien juega en esta partida de ajedrez. Hay reyes, reinas, caballos, torres y alfiles; también peones: ¿qué hacen nuestras tropas en Turquía?, ¿lo saben ustedes?, ¿qué hacen nuestras tropas desplegadas en la frontera con Rusia?, ¿lo saben ustedes?

Dice El arte de la guerra que si tu enemigo está unido, divídele. <<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>>.

La guerra surge por caprichosas decisiones políticas, tomadas por políticos que saben poco de la guerra. No son soldados. No son nada.

Trump rompe con la UE y se alinea con Israel y Arabia Saudí contra Irán. No podía ser de otra manera. Los misiles ya sabemos hacia donde apuntan. ¿O somos tontos?

Lo que de todo esto saldrá puede tener contestación en días, meses o años.

No será nada bueno. Los que inician la guerra jamás la saborearán porque es amarga y corrosiva. No son soldados. No son nada. Pero podrían significar la guerra que no conocen. Ellos son la guerra. Se les pide lucidez.

Hay momentos en los que el valor debe ser una cualidad entre otras, pero jamás ha de obstaculizar lo que debe ser la cualidad primera de cualquier dirigente: la lucidez. Sin ello el valor de nada sirve.

Este es el momento: de la lucidez, sin olvidar que los misiles no varían de objetivo simplemente por tratados escénicos.

Las guerras no las provocan las crisis económicas sino las morales. En esas estamos. En la mayor de las crisis morales y de pensamiento que se recuerdan.

Esa es la guerra que hace tiempo empezó. La que le sigue está en proceso de maduración. Cualquier día, cualquier mes, cualquier año.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

15 mayo 2018

 

 

¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (2) La enseñanza de el valor Adolfo Coloma GB (R) del ET

En un interesante artículo publicado en el N.º 922 (enero – Febrero 2018) de la Revista Ejército,  el Tte. General de la Corte hace un profundo análisis del “El valor”, al que considera como «una cualidad dela persona o de un colectivo, consecuencia de virtudes o valores adquiridos, que impulsa a obrar racionalmente ante una situación de riesgo para enfrentarse a él contemple y firmeza» y sentencia que no es el valor una virtud en si mismo, sino una consecuencia de virtudes (se refiere a las virtudes humanas y profesionales), para terminar considerando la escala de valores en nuestras fuerzas Armadas, que van desde el valor se le supone al heroico y analiza la forma de reconocer y premiar tan necesario valor (valga la redundancia) en nuestros ejércitos.

Estas interesantes reflexiones, que prácticamente hago mías, me llevan a analizar la cuestión del valor desde otro ángulo: es valiente quien tiene valor, pero ¿el valiente nace o se hace? No dudo de que Vds. mayoritariamente optarán por la segunda propuesta. Yo también. Pero esta misma certeza me lleva nuevamente a preguntarme. ¿Y cómo se hace a uno valiente? ¿Cómo se entrena uno para ser valiente? Esta es la pregunta que va a centrar mi reflexión y sobre la que intentaré aportar mi personal punto de vista. Tiene mucho que ver con la formación en las academias y centros de formación, con la práctica constante y con la selección.

A poco que eche uno la vista atrás advierte fácilmente los profundos cambios que la historia ha introducido en la forma de concebir y de hacer la guerra. Desde los tiempos remotos en los que las armas eran manejadas prácticamente a brazo y la lucha se llevaba a cabo casi sin espacio físico entre los contendientes, pasando por la invención de la pólvora cuyo uso intensivo y extensivo trataba de doblegar al contrario sin necesidad de llegar al contacto físico, pero manteniendo los conceptos de frente, flancos y retaguardia; hasta la actualidad, en el que estos conceptos se difuminan al máximo y en la que una radiación tal vez pueda ser letal. Pero, al mismo tiempo, se observa que, en todo el espectro del conflicto, en cualquier época, a los soldados se nos exige esa presencia de animo que el diccionario de la RAE define como “Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros.”

¿Es el valor un atributo exclusivo del soldado? Absolutamente no, y ejemplos hay a diario que lo ponen en evidencia. Lo que nos diferencia a los militares es que el valor se nos exige.Nos lo reconocerán y premiarán o no, pero a todos se nos supone y no podemos renunciar a él. La falta de valor supone cobardía, actitud tipificada y castigada en el Código Penal Militar (Ley Orgánica 14/2015, de 14 de octubre), que la define como: “el temor al riesgo personal que viole un deber castrense exigible a quien posea la condición militar”.

Por tanto, si el valor se nos exige, como la resistencia a la fatiga, el amor a la responsabilidad o la exactitud en el servicio, desde que uno sienta plaza ha de ser entrenado en ello. El plan de formación militar ha de incluir una serie de principios, de conocimientos, y finalmente de ejercicios que aseguren a los formadores que el individuo en cuestión va superando los estándares previstos y al mismo tiempo, que el sujeto vaya cogiendo la confianza en sí mismo, que le haga consciente de esa superación. Hoy los planes de estudio y formación son muy amplios y variados, desde los de oficiales hasta los de tropa. Me pregunto si tal formación, específicamente orientada hacia ese objetivo, el valor, está hoy en día reglada.

Un veterano y prestigioso oficial, en la cúspide de su carrera, me decía –“menos informática y más equitación”- A primera vista tal invocación puede parecer trasnochada, por cuanto la equitación, que ha sido durante siglos asignatura práctica necesaria en cualquier ejercito y base de una de las genuinas formas de combatir, está ya más que superada; mientras que los conocimientos informáticos son necesarios desde los escalones más bajos. Pero algo de verdad subyace en la frase de aquel veterano militar. La equitación ofrecía al cadete la oportunidad de subirse al nobel bruto y con la técnica necesaria, inteligencia y coraje, conducir al animal hacia el objetivo que se ha propuesto, incluso por encima de la voluntad esquiva del animal, corriendo el riesgo – riesgo calculado – de dar con sus huesos en el suelo. Este podría ser un buen ejemplo de una enseñanza específicamente dirigida hacia el entrenamiento del valor.

Lo que trato es de poner de manifiesto la importancia de la practica reglada de una enseñanza orientada, mensurable y progresiva para asentar el valor. No tendría necesariamente qué ser una asignatura específica, más bien – como se dice ahora – una práctica transversal a todas ellas, pero con un denominador común: la superación de un riesgo medido y controlado que obligue a la superación de los temores propios y que induzca al autocontrol y al espíritu de equipo.

Y cuando hablo de valor y de riesgos, no me refiero exclusivamente a los aspectos físicos. Como muy bien argumenta el General de la Corte, se trata de un compendio de virtudes morales, intelectuales y físicas, o lo que es lo mismo, la armonía entre el querer, el saber y el poder. El querer que se manifiesta mediante la voluntad, el saber que se adquiere mediante el conocimiento y la técnica y finalmente el poder, las destrezas y capacidades físicas para llevar a cabo el fin propuesto a pesar de la voluntad del contrario o de las condiciones adversas.

Tan necesario es el valor del ultimo de los soldados como el del mando a cualquier nivel. Su naturaleza es la misma en uno y en otro, claro que sus componentes y manifestaciones son diferentes. Priman los aspectos físicos en el soldado, mientras que el componente moral tiene una especial dimensión en el jefe. Tanto valor hace falta para firmar un plan de operaciones en el que uno es consciente de los riesgos que asume tal plan, como para mantener cabalmente una decisión durante la ejecución del mismo, cuando noticias adversas comienzan a llegar – en esa “niebla de la guerra” de la que hablaba Clausewitz -atormentando la mente del comandante. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la defensa del Alcázar de Toledo, que precisa poca explicación.

Por tanto, valor, audacia (no la temeridad) y asunción de riesgos, han de estar igualmente contemplados en los planes de capacitación de los oficiales en los empleos superiores. El estudio del problema táctico (o el estratégico) no tiene por que conducir, como sucede habitualmente, a la solución más evidente, la más previsible por el adversario y por lo tanto la que tiene más probabilidades de ser contrarrestada. La audacia, la sorpresa, el desconcierto del enemigo han de jugar su papel y los profesores, el propio sistema de enseñanza deben reconocerlo y promocionarlo. Hablamos siempre dentro de la más pura racionalidad y con la vista en “el cumplimiento de la misión con el menor número de bajas” que decía la doctrina de 1956. Es decir, con el menor quebranto propio, pero asumiendo que lo habrá. En caso contrario, no se trataría de esa “dialéctica de las voluntades que emplea la fuerza para resolver el conflicto”.

Para terminar esta esta reflexión solo me queda volver al inicio, a la selección de los militares.  Hasta hace no muchos años, posiblemente hasta la incorporación masiva de la mujer a las FAS, en las pruebas de selección para el ingreso en la Academia General Militar, junto a los test físicos y sicológicos y académicos del nivel del curso Universitario Selectivo de Ciencias, había una prueba muy singular: el salto del caballo. Un interminable aparato gimnástico forrado de un cuero cosido a base de tachuelas a un cuerpo de madera y sujetado por cuatro leñosas extremidades que daban al conjunto un aspecto insuperable. Pues bien, No dejaba de ser una prueba física más, pero con un matiz importante. Aquella “bestia” había que dominarla a base de técnica, coordinación y condición física, pero, sobre todo, con el convencimiento de que, al otro lado de aquel particular equino, estaba el ingreso en la academia. Hoy en día hay otras posibilidades otras técnicas, pero sigue siendo imperativo poder discriminar, siquiera de una forma elemental, quién es capaz de prepararse, dominarse, concentrarse y superar el obstáculo del que tiene un miedo insuperable.

Pues estas reflexiones me sugieren el interesante artículo del TGEN de la Corte en torno al valor. Como se dice en Operaciones Especiales (perdonen Vds. lo gráfico y expresivo de la cita): “a capar se aprende cortando güevos” a dominar al miedo, a ser valiente, también se aprende practicando. La enseñanza militar ha de combinar de forma progresiva y evaluable el riesgo medido con la voluntad de superarlo.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

9 abril 2018

LA VENGANZA. AQUÍ NO HA PASADO NADA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es una extraña máxima que pretende restarle importancia a aquello que la tiene, y mucha. ¡Olvidadlo, que nadie se dé por enterado!  ¡<<Si me queréis irse>>!, que yo me quedo.

La experiencia nos dice que cuando esta frase flota en el ambiente es que algo grave está pasando. Y eso parece que está ocurriendo ahora en España. Huele raro, como a tierra húmeda que presagia la tormenta. Huele a venganza. Venganza catalana, la de unos cuantos que a la desesperada intentan defenderse utilizando amores pasados. El patriarca de la independencia y el 3% no puede perdonar verse señalado por los jueces y recuerda la maldición: juicios tengas y los ganes. Piden un acuerdo, político (?), que signifique empezar de cero y que de nuevo el vuelo de las togas no eluda el contacto con el polvo del camino. Aquí no ha pasado nada. Borrón y cuenta nueva.

Por si acaso, las amenazas empiezan a florecer en declaraciones y libros de extraña aparición y contenido. Hay que parar la andanada. Por ahora son únicamente presupuestos, pero pueden ser aprobados y demostrados. A pesar de su lejanía en el tiempo son historias que todavía pueden causar estragos. La venganza no prescribe. El periodismo de investigación ha dejado de intimidar desde que la independencia es lo contrario de la libertad. Al fin de cuentas se lee muy poco, titulares, y todo pasa y nada queda. Ahora todo queda entre los poderosos que manejan las finanzas, el repugnante poder del dinero. Venganzas señoriales.

Cuenta el escultor Sebastián Miranda en un delicioso libro Recuerdos y añoranzas como viajando en tren a Sevilla este se averió a medianoche y tuvieron que abandonar el tren e ir andando por un oscuro y fragoso camino formando fila india con otros muchos viajeros hasta el autobús que les recogería.

Al mozo que le acompañaba con el equipaje le preguntó.

-Oiga usted, amigo: ¿en qué lugar nos hallamos? ¿Pasamos ya Despeñaperros?

-Sí señor; este es el corazón de Sierra Morena.

-Y diga usted, buen hombre ¿sigue habiendo bandoleros por estas tierras?

-No señor; eso ya se ha acabao. Por aquí no hay ninguno. Y después de una profunda pausa añadió.

-Los que quean, vais ustedes muy arropaditos en vuestras camas del tren.

Claro de esto hace ya muchos años, pero no ha perdido ironía y verdad la sabrosa anécdota.

Me llagan rumores de reuniones, muchas reuniones de alto valor político y sobre todo económico. Unos con otros. La venganza, como la guerra, es una cuestión de dinero. ¿Quién va a pagar si no es así esos libros, comparecencias, declaraciones y chismorreos? La economía reunida con la política -de colores varios- es un preaviso; un peligro inminente. Reunión de pastores, oveja muerta. Los que pertenecemos al rebaño estamos en peligro. Ellos se las apañarán para que la guerra no afecte al pastoreo.

Se trata de firmar el aquí no ha pasado nada y empezar de nuevo.

El tren expreso se ha detenido en la vía. Los viajeros caminan en fila india sin saber muy bien por donde van. ¿Habrá bandoleros por aquellos lares?

Los que quean, vais ustedes muy arropaditos…, aunque ahora hay muchos que pretenden tirar de la manta. Es la venganza.

No se puede estar permanentemente entre el Estado policial y el Estado judicial. No hay nación que lo aguante.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no me digas que no te aviso…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

“La Constitución no es ornamental. Las leyes se tienen que cumplir” (Felipe VI)

Blog: generaldavila.com

 

 

 

LA GUERRA. ¿QUIÉN RESULTARÁ VICTORIOSO Y QUIÉN DERROTADO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ruego que me disculpen. Los años pasan y la historia se repite. No dejamos de hablar un día y otro de lo mismo: la guerra.

<<La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el camino que lleva a la supervivencia o a la aniquilación… Es un asunto serio; da miedo pensar que los hombres pueden emprenderla sin dedicar la reflexión que requiere>>.

He repetido estas palabras en innumerables ocasiones. Comprendo que les aburran y que no las tengan en cuenta. Pero a mí me preocupa que sigan tan vigentes hoy como cuando se escribieron. Sunzi: El arte de la guerra.

Nada es lo mismo… Menos…

<<Nada es lo mismo, nada ­permanece. / Menos La Historia y la morcilla de mi tierra: / se hacen las dos con sangre, se repiten>> (Ángel González). Solo la poesía en su crudeza, en su definitiva síntesis permite que entendamos.

Ciberdefensa

En guerra estamos. Como siempre, sin descanso, solo alguna tregua para rearmarse.

Se acaba de llamar a la movilización. Se requieren 2.000 voluntarios para defenderse de los ataques más peligrosos: la ciberguerra.

La ministra de Defensa en la fiesta más importante de la vida militar avisa: <<La proliferación de desinformación y noticias falsas distribuidas de forma masiva buscan manipular la percepción del ciudadano para orientarla en favor de intereses de terceros divergentes de los nuestros>>.

Me dice alguien, cuyo cargo/nombre mejor no decir para no provocar alarma o escándalo, que de aquí a pocos años será mejor vivir protegido ante el exponencial aumento de la criminalidad. Se refería a España y sabía muy bien lo que decía.

Nadie sabe por dónde nos atacan. Pero lo hacen. Ciberataques. Alguien debería ser claro y explicarnos de que hablan. ¿Dónde está el peligro, cómo se llama, cómo nos van a defender?

Expertos en crear un ambiente propicio, una tendencia, el enemigo ataca con información breve, creíble, atractiva, se propaga como un virus, pero es falsa. Le han puesto nombre: fake news. Usted y yo somos manipulados para pensar, hacer… votar. Se engaña al enemigo mediante la creación de apariencias o de ilusiones.

<<¡Sutil! Sutil, hasta el punto de no tener forma. ¡Inescrutable! Inescrutable, hasta el punto de no producir sonidos. De este modo logra erigirse en amo del destino del enemigo>> (Sunzi).

Movilización: 2000 hackers para un nuevo ejército. ¡Cuidado! No hay nada nuevo en la guerra. Todo está escrito. Todo reside en la voluntad, en el espíritu de victoria. El espíritu que vence a un solo enemigo es el mismo que vence a mil o diez mil. Todo reside en el espíritu. En el camino de las batallas, tanto la lucha de un individuo contra otro como la lucha de miles contra miles son el mismo camino.

Hablemos claro, sin engañarnos a nosotros mismos. Hay muchas cosas sin entender por no explicar lo que ocurre o puede ocurrir. Peor es que los responsables de nuestra seguridad no lo sepan. Que estamos en guerra es seguro. Que están iniciando una movilización también. Lo que no sabemos es si saben cómo ganar esta guerra y en qué bando luchar.

<<¿Quién cuenta con el soberano que posee la virtud? ¿Quién con el general más capaz? ¿Quién con las condiciones climáticas y topográficas más favorables? ¿Quién con la mayor disciplina y obediencia? ¿Quién con el ejército más poderoso? ¿Quién con los soldados mejor preparados? ¿Quién con el mejor sistema de castigos y recompensas?

Las respuestas a estos interrogantes permiten conocer quién resultará victorioso y quién derrotado (Sunzi-El arte de la guerra)>>.

Siguen tan vigentes como hace más de dos mil años; cuando se escribieron.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

19 enero 2018