Hace tiempo que lo que ocurre en Ucrania es como si lo habitual fuese eso: la guerra. A todo se acostumbra el ser humano. Resiliencia. Más que nunca.
Nada parece que nos ocupa ni preocupa cuando la guerra está a las puertas de casa y puede ser preludio de otras mayores y definitivas.
Nadie es capaz de adivinar el futuro de Europa, pero hay datos preocupantes al ver las decisones que toman líderes que se nos antojan con información privilegiada; que no nos transmiten. No solo eso, sino que es tan evidente que la táctica del avestruz no nos va a librar de los peligros que se atisban.
Hace unos días en Alemania un diario descubrió que la nueva Ley de Servicio Militar, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, obliga a los hombres a partir de los 17 años a pedir una autorización al centro de orientación profesional correspondiente de las Fuerzas Armadas si desean pasar estancias en el extranjero de más de tres meses. Esta norma se aplicaría siempre, tanto en momentos de conflicto como en situaciones de paz. Nadie se había dado cuenta de lo que la ley decía y al descubirse el escándalo ha sido de tal calibre que el ministro de Defensa ha tenido que admitir el error (?) y declarar: «En la paz actual no habrá procedimientos de autorización. Suspenderemos la obligación mientras el servicio militar sea voluntario».
Como suelo decir: ¿Fue sin querer queriendo?
Alemania se muestra preocupada y sus dirigentes saben lo que otros sospechamos y callamos por falta de información, aunque a la vista estén las causas de nuestros temores. La última decisión de su Gobierno nos pone en guardia.
«Alemania recorta significativamente su estado del bienestar para financiar un rearme militar histórico». El gobierno del canciller Friedrich Merz ha descrito el sistema social actual como financieramente insostenible y ha reorientado las prioridades presupuestarias hacia la defensa ante las amenazas geopolíticas actuales.
Recortes sociales en sanidad y seguridad social por valor de 30.000 millones y un aumento del gasto militar que se eleva a 108.000 millones de euros para hacer frente a la amenaza rusa y cubrir el déficit defensivo que supone descolgarse de la actual dependencia de los Estados Unidos.
¿Qué pensar? ¿Es capaz un Gobierno de adoptar medidas de tanta gravedad y calado social sin que haya una razón de peso que la respalde? ¿Qué responde la Unión Europea ante esta decisión?
Nadie va a tirar del carro. En Francia se presenta el mayor programa de recortes de los últimos años. Lo mismo sucede en Reino Unido. Y la Comisión Europea no tiene otra solución que inicar los recortes.
Nos lo esconden, pero regresa aquello de cañones o mantequilla. Descolgarse de la defensa que finaciaba Estados Unidos nos va a costar muy caro. Nos lo decía, con rigor y crudo realismo, nuestro anterior Jefe de Estado Mayor de la Defensa, General de Ejército Fernando Alejandre: <<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no puede expresarse. La libertad no es gratis y cuando se comparte hay que hacerlo con todas sus consecuencias. La otra alternativa es que la guerra se te eche encima y enterarte a la vez que la libertad se te va de las manos.
Claro que tuvo que llegar la invasión de Ucrania para que Europa empezase a darse cuenta de que esto de la Defensa no era una broma. El Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, entonces el señor Borrell, reunió a todos los embajadores de la UE y les dijo:
«Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».
Es el coste de pertenecer a una Alianza y no darte por enterado a la hora de pagar.
Termino con Hobbes: <<Los pactos sin la espada son solo palabras>>.
Y sin pasar por caja. Ahora hay que pagar; y mucho. Le hemos visto las orejas al lobo.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
29 abril 2026
