EJÉRCITOS DE PARTIDO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No creo que haya a lo largo de nuestra democracia un Gobierno que con tanta incongruencia moral, de manera indigna, diga una cosa y haga la contraria. Manipulación constante para el engaño. Actores de lujo para el lujo de sus primeras espadas. Ábalos estaba a punto de ser ministro de Defensa.

Presumen de haber sido el Gobierno que encabeza la mayor subida del presupuesto  de Defensa cuando lo que encabezan es el mayor destrozo de las Fuerzas Armadas.

Mientras presumen y gritan «No a la guerra» reparten millones que el soldado ni huele. El Parlamento no se entera en qué invierten el dinero que dan -el pueblo menos- pero la industria de las armas se forra fabricando aquellas que somos incapaces de poner en el mercado porque, sepamos y digámoslo con claridad, el mercado de las armas o es internacional o no es y nuestra inversión nos lleva al fracaso porque nadie va a compranos un producto nuestro ni siquiera a bajo precio. Además nos hemos enemistado con aquellas naciones que encabezan la industria de las armas y la tecnología más avanzada.

El ministerio de Defensa de la señora Robles está señalado y denunciado  por el reparto de unos miles de millones de forma extraña. El denunciante General Dynamics, como ya he contado en otras ocasiones, ha quedado marginado en los ocultos concursos y ahora viendo Defensa la que se le viene encima pretende llegar a un acuerdo. Veremos lo que dice Trump que en principio se niega a pacto alguno con quién no es de fiar. Claro que entre el que fabrica la guerra y el que la hace no suele haber más conexión que con la fábrica de atúdes.

Entre estas cosas importantes para la capacidad y seguridad de las tropas se encuentra el vehículo de combate 8×8 Dragón que suma vergonzosos retrasos que no dejan bien a nuestra industria de Defensa. Estamos en manos de General Dynamics European Land Systems (GDELS), a través de su filial española «Santa Bárbara Sistemas«, ya que es la empresa clave que aporta la base tecnológica y la fabricación de las barcazas del vehículo blindado 8×8 Dragón (VCR) para el Ejército de Tierra español

Estos chicos del «No a la guerra» se creen que saben de todo; entre sus habilidades está mandar en todo cuando ni siquiera dirigen. La ministra de Defensa es mandona porque le gusta lo de «A la orden ministra» más que a Bono; que ya es decir.

Han penetrado profundamente la Guardia Civil, la han dividido, puesto en entredicho y su jefe, el DAO, imputado. Un escándado haber manipulado y herido de gravedad a la Institución más valorada por los españoles junto a las Fuerzas Armadas.

Estas no se quedan atrás.  Perrsonajes como Rodríguez Zapatero han destrozado y puesto fin a la esencia de la milicia. Se asistieron de ministros demagogos y generales ansiosos de estrellas y poder.

En estos tiempos de zozobra desmilitarizar lo militar ha sido una consigna llevada hasta las últimas concesuencias. El atractivo de la moral militar y la virtud, que debería ser el imán para asumir el oficio militar,  se diluye entre la juventud que ve lo desatendido que está el soldado, el abandono de este oficio y, lo peor, cómo nos engañan con una profesión que te jubila sin explicación. Eso es un maltrato al oficio, al soldado que lo ejerce, que está por encima de los miles de millones que se reparten en Defensa, de la tecnología y de los cantos de sirena que ellos no oyen por llevar tapados sus oidos con cera de vanidad. El Ejército calla como es su deber. Otros debemos hablar; que es nuetro deber actual.

En la final del mundial de fútbol se produjo un organizado ataque de gran violencia aberzale contra unos soldados de una unidad militar de Pamplona. No es noticia para la gran mayoría mediática dependiente del dictado de la Moncloa. El gobierno es esclavo de los partidos independentistas y aberzales vascos. Cualquier cosa que les moleste se paga. Que en el País Vasco tienes que disimular tu amor a España es algo evidente. Ser español es una carga. El culto al terror sigue en pie y se ve en diferentes actos de homenaje y en declaraciones de políticos de procedencia que huele a pólvora. Convertir el final de la ETA en su victoria política es una de las grandes indecencias con las que vive el partido socialista del señor Zapatero/Sánchez ahora uno investigado, el otro en su entorno, por su forma de vivir: decir una cosa y hacer la contraria. Por sus obras los conoceréis.

Y la obra está hecha para mucho tiempo. No habrá partido que gobierne que sea capaz de romper con este pasado que ha acabado con la esencia de España. También con su presencia en la mayor parte de España. En alguna de sus automías ser español es un rechazo evidente. Si encima eres militar o guardia civil mejor vete antes de que te echen. Esto es así y es la ley que impera impuesta por el partido socialista obrero español donde los obreros coleccionan joyas y otros se sientan a negociar en Gibraltar.

Pretenden modelar unas Fuerzas Armadas y Guardia Civil pesoecialistas y para mi que lo han logrado.

Solo falta que nos pongan reglamentario en el uniforme el parche PSOE; sobre fondo rojo y en el brazo (izquierdo). La nobleza militar siempre está abierta a lo que cree ser nuevos aires de modernización e incluso los emboscados alcanzan el máximo empleo y pasan de lo militar, de las botas que siempre le apretaron, a la corbata nunca a juego, de no mandar por miedo a la tropa a ser un mal consejero o asesor de una bien remunerada empresa.

Así entró el virus en los uniformados que, desde la Cúpula, todo lo invadió.

Escribí no hace mucho  (Cerrrar la OTAN …) : Leo con estupor y enorme tristeza en un diario digital la crónica de un oficial español que relata la retirada de las tropas OTAN, y entre ellas las españolas, de Irak. Ahora le llaman exfiltración, palabra que no veo en el Diccionario de la RAE y que jamás existió en la Doctrina militar española. No se atreven a llamar a las cosas militarmente por su nombre. De la crónica del oficial español me preocupa el lenguaje utilizado (¿relato?) que hasta ahora no conocía entre los soldados. Con dolor y rabia extraigo algunos párrafos de su artículo en el que se refiere a las tropas, entre ellas las españolas: «Algunos empiezan a actuar extrañamente: dejan de dormir, empiezan a dormir en un búnker, se desplazan con el casco puesto hoy, con el fusil en la mano mañana, el brillo de sus ojos se apaga, deambulan un poco sin rumbo… Están nerviosos, asustados, ansiosos». […] «Un pequeño esfuerzo intelectual basta para caer en la cuenta de que seguimos sin ser objetivo de ningún actor, pero el cansancio y los nervios impiden a muchos hacer ese esfuerzo y crece su nerviosismo, su miedo, su ansiedad» […] «Más de una vez percibí arrobo en los ojos de los que le miraban y recibían su ayuda» […] «y las animaron, cuidaron y consolaron». La negrilla es mía: ¿Asustados, nerviosos, miedo, ansiedad… entre soldados?

No reconozco este lenguaje en un soldado. Pero sí reconozco que el error es mío, que me he quedado anclado en aquello de «Jamás abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos»; y cosas así de raras.

Ceuta. De nuevo tengo que recordar el pasado militar olvidado. No me reconozco en un  Ejército que en pleno combate airea la queja de: «el bocata de mortadela y la lata de atún», que se queja de las horas de trabajo, del cansancio… ¿Nadie da la cara y defiende el cumplimiento del deber por encima de estúpidas quejas? Una forma de desviar el fondo. Miren más arriba, más profundo.

Nunca vi nada igual. Tendré que recordar a algún estrellado que nada debemos a quien no lo ha dado todo. Todo. Tarsites y Sotéridas de Sición son ejemplos en la Ilíada y en la Anábasis; siempre hubo gente disfrazada.

«Todo os lo debemos, pero no recibiréis nada».

El espíritu de sufrimiento y dureza: «No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden».

No es hablar de otros tiempos, de creer que tiempos pasados fueron mejores.

No.

Es mucho más sencillo. La vida diaria lo explica como jamás yo sería capaza de hacer.

Ocurrió hace unos días. Reciente. Todos lo entenderán.

Regresaba el capitán de cumplir su misión para la que habían desembarcado con sus lanchas neumáticas en una playa. Era un ejercicio, pero como si fuerse un combate auténtico. Al regreso: nada: no quedaba nada.

-¡No se lo va a creer, mi Capitán! ¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!!

Ese es el resumen: No queda nada. Nos han robado.

Hobbes aplicado a esta desaparición del espíritu de combate de nuestros ejércitos: «Los pactos sin la espada son solo palabras«.

ADENDA: Parece que alguno nada entiende o desentiende. Esto tampoco lo entenderá el que lleva estrellas o fajín de «Partido»

EL CAMINO DE LOS CABALLEROS

Redactado por nuestro fundador en carta dirigida al caballero alumno del Arma de Infantería, Marcial Sánchez- Barcaiztegui Gil de Sola y recogida en el libro del general Carlos de Silva.

Fue con motivo de que este alumno solicitara su ingreso en la Legión, cuando el coronel fundador le respondió con una carta que se convirtió en jalón y jornada del Camino de los Caballeros. Al dedicar este artículo al ‹‹Camino Legionario››, no descubro nada ni esa es mi intención. Solo pretendo divulgar lo más sagrado de la Legión. En cabeza están sus muertos, sus desaparecidos y heridos, héroes, reconocidos o no, incógnitos todos en un solo nombre: La Legión. Le sigue el Credo, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Y el Camino de los Caballeros, por donde todo legionario ha andado en su vida de sacrificio rendida al honor y al heroísmo. En esa labor de divulgación hoy quiero recordar las palabras del teniente coronel Millán-Astray a los cadetes de la Infantería española el 13 de diciembre de 1937 exponiéndoles la trayectoria a seguir por los que quieren abrazar ‹‹El Camino de los Caballeros››, el de los legionarios.

‹‹El Honor es: El cumplimiento del deber, es la honra, el mantener la palabra dada, la lealtad al jefe y al amigo, es el espíritu de sacrificio o renunciamiento del propio bien a favor ajeno, es generosidad. El honor es el aroma más puro y más fragante de la vida. ¡Infeliz de aquel que perdió su honor!

El Valor es: La condición esencial del soldado. Todos sentís lo que es el valor, todos lo tenéis en alto grado, la prueba: Que estáis aquí, de donde venís y a donde vais. Valor es cumplir, cueste lo que cueste, con el deber que nos impone la conciencia, la obediencia.

Las manifestaciones del valor son: la ecuanimidad, la bravura y el heroísmo.

La Ecuanimidad es: la serenidad ante el trastorno o el peligro, no exaltarse demasiado con la suerte, ni deprimirse con la desgracia: no temer al  enemigo  porque sea mucho, ni despreciarlo porque sea poco. El valor no ha de ejercerse más que para nobles actos; nada hay más ridículo que el valiente de oficio, el jactancioso de su valor o el que lo saca a relucir apresuradamente, con sus compañeros o con las otras personas, en los naturales razonamientos de la vida social. Ecuanimidad es aguantar, y aguantar es: Aguantar lo inaguantable, lo demás no es aguantar -dice el Samuray japonés-. Tenedlo esto muy presente, no lo olvidéis nunca: Aguantar lo inaguantable.

La Bravura: Que es el valor, ha de ser consciente. El que es bravo, al darse cuenta del peligro reflexiona brevemente y toma la decisión de arrostrarlo y de vencerlo, y la lleva a cabo a pesar de todos los riesgos y si es preciso, llegando hasta a sacrificar la vida. Bravura impetuosa para atacar, bravura tenaz para resistir.

El Heroísmo: Es el valor sublime, hombres valerosos hay muchos. Todos vosotros lo sois, y lo sabéis, pero el héroe no lo es a sabiendas, son los demás los que se lo reconocen, porque el héroe cree que no hizo más que cumplir su deber con honor y con valor, sin pensar que había llegado a las alturas, casi inaccesibles, del heroísmo. La virtud inseparable del héroe es: la modestia.

Las acciones valerosas  se han de llevar a cabo con firmeza de voluntad para mantenerse sin decaer ante la dificultad, con energía que es la fuerza para dominar y vencer la resistencia y llegado el momento decisivo y si es preciso, con ímpetu que es la violencia: Firmeza de voluntad, energía e ímpetu, son condiciones necesarias al valor.

La Cortesía: Es dominar nuestros instintos, nuestras pasiones o nuestros caprichos, en aras de la comodidad y del bienestar ajenos. La cortesía va siempre acompañada de la afabilidad y la sonrisa. Una franca y sencilla sonrisa, en todos los casos y principalmente ante las contrariedades, es la más elegante manifestación  de la cortesía que huye del empaque y del amaneramiento empalagoso. Cortesía es no darse importancia, ni hablar, aún cuando sea con inferiores, en tono campanudo y sentencioso, es una palabra: sencillez; lo contrario es fatuidad.

La cortesía la ofrecemos hasta a nuestros enemigos, ya que: lo cortés no quita lo valiente, según nos dicta nuestro castizo aforismo.

La Patria: ¡Cadetes! La Patria es: ¡El amor que lleváis inundando vuestras almas! ¡A qué voy a pretender daros una definición! Es imposible definir por completo como se ama a la mujer amada. ¿Quién abarca a decir todo lo que se siente por su madre, por su mujer, o por la prometida, virginal y también enamorada? Eso y aún más es la Patria, en su amor se mezclan y confunden en un solo amor: el amor a Dios, el amor a la madre, el amor a la esposa y a los hijos. ¿Sabéis, Cadetes, por qué salisteis a luchar, por qué  habéis sufrido, por qué estáis dispuestos a sufrir, a padecer, a morir gozosos si es preciso? Por ella, por la Patria: por España; por la que querían que negase a Dios, por la que querían vender al extranjero ateo y sin honor, por la que es la dama de vuestros pensamientos, tan bella, tan pura y virginal, tan grande, que después de ella, no hay más que: el Cielo. ¡Vivir para la Patria, morir por la Patria!›› (General Millán-Astray. Fundador de la Legión).

Poco queda por decir. Una lección de vida y amor a España y a la Legión. No existiría la Legión sin un amor tan grande, sin una sensibilidad tan inteligente, sin que un hombre tan clarividente y noble la hubiese creado.

No existiría España sin hombres decididos y amantes de su idea de grandeza hasta el final, hasta dar la vida por ello. Creadores y seguidores de la obra colosal de la historia desde la sencillez y el amor. Voluntades firmes dispuestas al sacrificio con Honor, Valor, Caballerosidad y Amor. Eso es todo. Es el Camino de los Caballeros, cien años de historia legionaria. Los que todavía caminamos y somos aprendices, junto a los que están a punto de llegar, tenemos una tarea pendiente. Solo acabamos de empezar. Si no estás atento el camino no te lleva a ninguna parte. Cumple con tu deber. Ama a España hasta sus últimas consecuencias. Repasa la historia legionaria, la de sus humildes legionarios, reza y cumple su Credo. Te llevará al cielo donde te espera el Cristo Legionario, el de la Buena Muerte. Es el verdadero sentido de El Camino de los Caballeros.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

10 agosto 2026

CAÑONES O MANTEQUILLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Viñeta del gran Mingote

Hace tiempo que lo que ocurre en Ucrania es como si lo habitual fuese eso: la guerra. A todo se acostumbra el ser humano. Resiliencia. Más que nunca.

Nada parece que nos ocupa ni preocupa cuando la guerra está a las puertas de casa y puede ser preludio de  otras mayores y definitivas.

Nadie es capaz de adivinar el futuro de Europa, pero hay datos preocupantes al ver las decisones que toman líderes que se nos antojan con información privilegiada; que no nos transmiten. No solo eso, sino que es tan evidente que la táctica del avestruz no nos va a librar de los peligros que se atisban.

Hace unos días en Alemania un diario descubrió que la nueva Ley de Servicio Militar, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, obliga a los hombres a partir de los 17 años a pedir una autorización al centro de orientación profesional correspondiente de las Fuerzas Armadas si desean pasar estancias en el extranjero de más de tres meses. Esta norma se aplicaría siempre, tanto en momentos de conflicto como en situaciones de paz. Nadie se había dado cuenta de lo que  la ley decía y al descubirse el escándalo ha sido de tal calibre que el ministro de Defensa ha tenido que admitir el error (?) y declarar: «En la paz actual no habrá procedimientos de autorización. Suspenderemos la obligación mientras el servicio militar sea voluntario».

Como suelo decir: ¿Fue sin querer queriendo?

Alemania se muestra preocupada y sus dirigentes saben lo que otros sospechamos y callamos por falta de información, aunque a la vista estén las causas de nuestros temores.  La última decisión de su Gobierno nos pone en guardia.

«Alemania recorta significativamente su estado del bienestar para financiar un rearme militar histórico». El gobierno del canciller Friedrich Merz ha descrito el sistema social actual como financieramente insostenible y ha reorientado las prioridades presupuestarias hacia la defensa ante las amenazas geopolíticas actuales.

Recortes sociales en sanidad y seguridad social por valor de 30.000  millones y un aumento del gasto militar que se eleva a 108.000 millones de euros para hacer frente a la amenaza rusa y cubrir el déficit defensivo que supone descolgarse de la actual dependencia de los Estados Unidos.

¿Qué pensar? ¿Es capaz un Gobierno de adoptar medidas de tanta gravedad y calado social sin que haya una razón de peso que la respalde? ¿Qué responde la Unión Europea ante esta decisión?

Nadie va a tirar del carro. En Francia se presenta el mayor programa de recortes de los últimos años. Lo mismo sucede en Reino Unido. Y la Comisión Europea no tiene otra solución que iniciar los recortes.

Nos lo esconden, pero regresa aquello de cañones o mantequilla. Descolgarse de la defensa que finaciaba Estados Unidos nos va a costar muy caro. Nos lo decía, con rigor y crudo realismo, nuestro anterior Jefe de Estado Mayor de la Defensa, General de Ejército Fernando Alejandre: <<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no puede expresarse. La libertad no es gratis y cuando se comparte hay que hacerlo con todas sus consecuencias. La otra alternativa es que la guerra se te eche encima y enterarte a la vez que la libertad se te va de las manos.

Claro que tuvo que llegar la invasión de Ucrania para que Europa empezase a darse cuenta de que esto de la Defensa no era una broma. El Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, entonces el señor Borrell, reunió a todos los embajadores de la UE y les dijo:

«Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».

Es el coste de pertenecer a una Alianza y no darte por enterado a la hora de pagar.

Termino con Hobbes: <<Los pactos sin la espada son solo palabras>>.

Y sin pasar por caja. Ahora hay que pagar; y mucho. Le hemos visto las orejas al lobo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 abril 2026

LA GUERRA SIGUE Y SEGUIRÁ. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Áyax, confundido, acaba con su vida. Confundió a los combatientes con borregos.

Algo está pendiente. En la guerra siempre existe la incertidumbre de mañana. El ataque de Ucrania en la retaguardia rusa no es importante por sus efectos materiales. Ni mucho menos. Rusia se recuperará de los efectos materiales adversos con rapidez y disciplina. El efecto moral es lo importante, pero no se crean que es bueno para Ucrania haber logrado ese impacto porque la moral de las tropas rusas no es suya sino, como todo, de su presidente. En este caso creemos que Ucrania ha logrado lo contrario a sus intereses. No será fácil logar una pérdida de moral entre los combatientes rusos. Todo lo contrario. El Ejército ruso no es amigo de grandes reacciones ofensivas ni de exhibiciones bélicas muy articuladas alrededor de la propaganda. Más bien es silencioso, eficaz y rompe con dureza y decisión. Lo que significa que por mi parte no espero un respuesta rusa muy violenta al ataque perpetrado por Ucrania. La habrá, pero a su manera. Recuerden la reacción al Nord Stream II o a la rebeldía de Prigozhin. Todo continua con su lento avance y definitivo final. Son lentos, poco dados al asalto final, pero acaban venciendo. Hasta ahora así ha sido. Habrá que esperar con el permiso de Europa.

A todo esto los silencios extraños de Trump algo están diciendo. Oriente Próximo no se relaja, Irán espera el ataque de Israel, Gaza ¡siempre Gaza!, la silenciosa China, y no les extrañe que algo estalle antes de lo que se piensa. Allí donde nadie lo espera. África podría reventar con grave repercusión para España a la que le han robado el control en el Estrecho. Por el sur estamos indefensos. Como por el norte, aunque por allí no hay enemigo.

Introduzco este paréntesis de España porque han terminado unas importantes maniobras en el norte de África con la participación de España que ha huido de Marruecos y de Israel, pero sospechosamente nos han silenciado los ejercicios militares (African Lion). Desde el punto de vista de la democracia nuestras Fuerzas Armadas viven una dictadura absoluta. Nadie se mueve ni nadie responde a las preguntas de quién es nuestro enemigo, que armas no tenemos, como vamos a reponer las que hemos tirado por la borda por nuestra inquina hacia Israel, en definitiva nadie responde a la pregunta de riesgos, amenazas y postura a adoptar. Deberíamos hacer menos juegos florales y exhibiciones gratuitas, que de nada sirven, y pensar más en Perejil, ahora que se acerca el mes de julio. Por allí todo es casus belli y ahora allí se posiciona  nuestro amigo Trump. También Israel; no lo olviden.

Podría ser que en la Cumbre de la OTAN en La Haya alguien tenga el valor de preguntar ¿y de España qué?, incluso podría acercarse Puigdemont a desarrollar su tesis sobre la defensa de Cataluña, la Constitución española y su encaje en la Cataluña independiente. El Ejército español que se olvide del artículo 8.

Hecho el paréntesis obligado para la guerra en España, sigamos con la mundial.

O esto se acerca rápido al acuerdo, del tipo que sea, o de aquí al verano que viene (2026) Rusia ocupará Ucrania desde Kiev hasta Odessa con el Dniéper como frontera. El mapa de Europa habrá cambiado, de hecho ya lo está haciendo. ¿Cuál es el peligro? No hay que ser muy listo para entender que habrá un final inesperado como lo fue el de la II Guerra Mundial. Estamos viviendo la Tercera, con la invasión (blanda) de Europa incluida y así lo conocerán las generaciones futuras. Que nos lo reprocharán por no haber sabido defender lo que era nuestro.

Trump cada día que pasa se desentiende más de Europa. Podría anunciarlo en la Cumbre de La Haya. Adiós.

Esa es la razón y no otra por la que Europa está tan nerviosa y exigente en materia de Defensa. No le falta razón, pero lo que es dudoso es que tenga uso de razón para saber enfrentarse a los hechos. Trump lo ha intentado y se ha encontrado con la histórica soberbia europea.

Volvemos a años imborrables de la literatura bélica, pero que  parecen desaparecidos de nuestras vidas reales. El rearme que anuncia Alemania debería ser revisado, analizado y ver si es suyo o compartido. En los temas de la necesaria energía ella negociaba con Rusia y nunca contó con nadie; eso fue uno de los motivos de la guerra actual: las cañerías del gas  se convirtieron en fango.

Europa es la de siempre pero hay actores nuevos que se escoran un tanto hacia Oriente Próximo. La geografía arrastra todo:  la diplomacia, la economía y al final a los ejércitos. Saber geografía es saber de todo. ¿Cómo se sitúa Turquía? No olviden Chipre,

Ahora prima la economía de guerra y la diplomacia se somete a la industria militar, como los ejércitos. No es que nos guste la guerra, sino que la inteligencia artificial  y las redes sociales ya no son suficientes para alimentar a tantos y no hay más remedio que acudir a otras fuentes de financiación y ninguna como la guerra. Es inevitable. Es geografía. Es un tema de recursos. Cada vez es más necesaria la energía que alimente las cabezas vacías del personal aborregado. Todo es geografía, que es demografía.

Quedémonos con ello: demografía: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte» (Leviatan. Hobbes).

Está por ver esa cita decisiva de la OTAN en La Haya y la reacción de Trump. Hay una opacidad absoluta en todo. En la era de la información el mundo está a otra cosa. Todo se lo cree y se me antoja que se ha perdido el control.

¿Quién mató a plena luz del día, en la puerta del colegio de sus hijas, a Andriy Portnov? Así es todo. La lista es interminable. Unos de un lado otros del contrario. De eso se trata. Putinistas, trumpistas, zelenskinistas, izquierdistas, derechistas: borregos desinformados a sueldo. Poco sueldo. Todos opinan. En eso consiste la libertad que nos venden. Saber nada, opinar de todo y aceptar la miseria diaria o mensual. Otros se llenan de guerra y sus muertes solo sirven para mayor diversión de otros, y sobre todo para mantener  el circo entretenidos con la discusión. ¿Quiénes hacen caja?

Étienne de La Boétie escribe, mediados del siglo XVI, Discurso de la servidumbre voluntaria o el contra uno: «Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón que ésta: porque, si la deseasen, la obtendrían».

No queda duda. La estupidez humana es la guerra, que nos divierte mientras no nos llegue. Pero llega y pronto. No hay generación que de ella se libre.

Empezábamos con el intento de saber que va a pasar con este mundo en guerra. Quien les diga algo profético miente. No hay oráculo posible. Solo algo cierto, muy incierto, que la tercera guerra mundial la tenemos encima y que no hay generación que se libre de la mayor estupidez humana: la guerra. Pero parece ser necesaria. Es pura geografía que se mezcla con la demografía.

Termino con Hobbes: «el día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo».

¡Mientras quede miedo!, ya ni eso.

Sigan libres y tan siervos. Es la guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 junio 2025

 

 

 

 

 

PROGRESISMO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Si la palabra no fuese interrogación no sería necesaria. Todo estaría claro y además sería bello, a pesar de que en mi criterio lo más hermoso que tiene la vida es la permanente duda que nos acompaña. Es en definitiva el equivalente a la libertad. La palabra es su expresión. De ahí que todos quieran tener el uso de la palabra. Dominar con su posesión.

El mundo se constituye sobre lo incierto, mar de dudas donde se maneja el ser humano en constante marejada haciendo frente a las tormentas que traen los dogmatismos que cercenan directamente la posibilidad de cambiar de rumbo, es decir de palabra, cuyo uso limitado y en una única dirección la convierte en un ídolo dorado al no permitir que entre ellas se interroguen.

Por eso existen los ladrones de palabras. Es el peor de los robos y el mayor ataque a lo que mantiene vivo el mañana del hombre: la libertad.

No hay arma que llegue tan lejos, tan fuerte, tan vital y mortal. Es toda ella poder. Los hombres quieren ser dueños de la palabra justa con la que vencer al miedo, inconscientes de que no existe, aunque conocedores de que siempre hay una palabra que puede arrastrar al conjunto con el engaño. Es un arma que requiere sabiduría y maldad en su manejo si es para lograr el objetivo de la posesión. Decir malo o bueno no es decir nada. Lo que importa es quien lo dice y la bandera que porta. Eso en política da lugar a los «-ismo: forma sustantivos que suelen significar “doctrina”, “sistema”, “escuela” o “movimiento”».

El que consigue robar una palabra y con ella transmitir un código que invite a un idílico paraíso o transmita una pasión irresistible, dominará el arma.

La primera palabra escrita está en la Ilíada: «la cólera (resentimiento) -¡que mal haya!…». Ahora sin la categoría de Homero alguien intenta escribir una obra que empieza así: «el progresismo…», como fueron otras doctrinas perversas y engañosas.

El Menelao actual, al que un día le robaron la cartera (no lo olvida), pretende que todos vayamos a su lado, en su defensa, y se hace líder del progresismo, un invento que nada dice y se concreta en la teoría moderna del comunismo, «pa asá una vaca», populista, gamberro, agresivo, violento, ciudad sin ley; sobre todo engañoso y que pretende convertirse en una religión a base de robar la palabra de otros textos.

El progresismo de Menelao todo lo promete y no da nada. Es presidir una democracia controlada por demagogos e ineptos muy adecuados para plagiar sistemas y no aceptar derrotas.

¡Cuidado! Todo lo invaden. Penetran entre las rendijas. Cuando abres el salón de tu casa, cuando coges un libro de tu biblioteca, cuando haces un nombramiento en tu negocio o empresa, cuando vas a la compra, cuando en el cine…, o en el gimnasio…, allí está el progresista dando consejos, que ha entrado en tu casa como si fuese una letal dosis de inteligencia artificial. Su belleza es tan efímera como una amapola y por tanto el truco para dominar está en el elevado número que crece en las cunetas, unas rojas otras blancas, todas de mortal belleza. Están por todas partes y mutan en las estaciones de amapola a flor de invierno.

Su devocionario o doctrina está en los constantes mensajes de obligado cumplimiento: el BOE. La bondad y legalidad de su doctrina no puede ser puesta en duda ya que tienen sus propios interpretadores del mensaje y un tribunal decisorio que determina si esa doctrina se ajusta o no a la de la grandeza de su elíseo.

Conmigo o contra mi. Si es necesario hacen como que se van. Vuelven.

«Erguido sin piedad en medio del recinto, el caballo vomita guerreros y Sinón victorioso, insolente, incendios provoca […]. Te espera un largo exilio y arar la vasta llanura del mar…» (Eneida. Virgilo).

Será la penúltima de las trampas; cuando veamos que hasta allí han logrado penetrar, dominar el símbolo, ya no habrá tiempo para rectificar (Troya arderá), y la única salvación será no esperar salvación alguna.

Los ejércitos también están contaminados por el progresismo. Hace ya mucho tiempo que por ello se pierden las guerras.

«Porque desde que los romanos se aficionaron a los placeres, empezó la ruina de mi patria».

Cuidado con el «Gran progresista». Le daré un consejo que a mi me dio Hobbes: «Los pactos sin espada son solo palabras».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

22 enero 2024

Blog:generaldavila.com

MERCADERES DE LA MUERTE Y MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estatua ecuestre en Padua del condotiero Erasmo de Narni, conocido como Gattamelata (escultura de Donatello).

Tomarse estas cosas de la guerra como un negocio es una hipócrita manera de aprovechar el enfrentamiento para rentabilizar la muerte y más concretamente los artilugios que para ello se utilizan, pero sobre todo el peor de ellos: el hombre que los maneja, da lo mismo que sea soldado o no, lo que importa es que participe en la lucha, mate y requiera armas para ello. Algo que el mercantilismo vio hace unos años: ¡vaya negocio que es la guerra!

Homero fue tanto profeta como poeta, que quizá sea lo mismo, y en sus primeros versos, con tanta belleza como ironía, describía al hombre y su permanente quehacer: matarse.

Canta, diosa, de Aquiles el Pelida

ese resentimiento —¡que mal haya!—

que infringió a los aqueos mil dolores,

y muchas almas de héroes esforzados

precipitó al Hades,

y de sus cuerpos el botín hacía

de perros y de todas

las aves de rapiña…

Los miles de años han sellado el terror entre los hombres. Hasta el tiempo teme a esos que se hacen llamar humanos. No tanto a los que se hacen la guerra como a los que te llevan a la guerra y te dotan para ello. Ni al inicio de una frase puede mayuscularse su nombre: mercaderes de la muerte: dioses minúsculos.

¿Quién fue de entre los dioses el que a entrambos

los enzarzó en reyerta

para que contendieran?

En el mercado de la guerra el producto es material y humano: ahora aparece de nuevo el negocio: mercenarios. No den marcha atrás a la historia. No es necesario repasar la paz de Westfalia ni leer detenidamente (cosa que no suele hacerse) a Maquiavelo; ni siquiera es necesario explicar lo que era un condotiero (los hubo magníficos). Sin saber nada de eso hoy sabemos algo más y mayor: que en los tiempos que corren tener mercenarios es humillante: para la sociedad y para los ejércitos. Los Estados deberían avergonzarse y los Ejércitos estudiarse. Es un mercado de muerte.

Tanto que produce rubor leer hasta donde llega su presión.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de España llega a decirnos, cito textualmente, como nos afecta este mercado de muerte alrededor de la guerra.

«Nosotros estamos haciendo un esfuerzo enorme por mantener estas misiones (se refiere a nuestra misión en el Sahel) de forma que podamos intentar ayudar a estos países a salir adelante y que ellos sean capaces de gobernar en la totalidad de su país, porque ahora mismo no lo son. Pero también tenemos el problema de la penetración de Rusia y, encima, la mayor parte de esa penetración es con una compañía privada de seguridad como es Wagner cuyas reglas de juego son las que ellos deciden, sin ningún tipo de respeto a ninguna legalidad vigente ni a nada. Ahí tenemos una clara competencia con ellos, porque, claro, nosotros formamos a los soldados malienses con una serie de respetos a los derechos humanos, respeto a la dignidad de la mujer y con respeto a todas estas cosas, que luego utilizan Wagner. Entonces es ahí cuando la Unión Europea ha decidido que se corte el adiestramiento, porque no puede ser que nosotros formemos a esos soldados que luego se empleen de otra manera distinta…». La Unión Europea se ha ido; sin más. España, nuestros soldados se han quedado, con acuerdo bilateral.

Los mercaderes han descubierto que para matar solo hay que pagar y que entre fabricar un arma y pagar al que la utiliza el saldo es muy positivo. Mientras más armas sean necesarias a más hombres pagaremos y la guerra será más larga: de eso se trata.

Siempre es guerra o intervalos de preparación y repostaje: altos técnicos. Hobbes decía: «Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte».

Mercenarios que los mercaderes manejan como esclavos y venden al mejor postor. Los ejércitos regulares, por ahora, guardan las capacidades y mantienen los valores, aunque nadie sabe hasta cuándo. No saben qué valores predicar y algunos dudan de que existan valores que predicar.

Tú formas soldados, pero otro que paga más los deforma y forma en la forma de matar más económica y rentable mientras saca de las entrañas de la tierra los escondidos tesoros que guarda: para comprar más matadores.

Freud se plantea junto a Einstein: ¿Por qué la Guerra? Pulsiones es todo lo que dicen. «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

La preocupación se convierte en una necesidad imperiosa: que alguien estudie al ser humano como lo hizo Homero. Porque desde entonces nada ha cambiado.

Hay aquí un negocio muy rentable para los que trabajan desde la sucia retaguardia del poder amparados por sus colegas que escriben con los muñones y sobre piedra, pero a la hora de la cuenta de resultados las ganancias son opíparas incluso después de haber pagado a la viuda y haber corrido con los gastos de ese monumento que no va más allá de una piedra encima. Los vaqueros del Oeste americano tenían mejor final después de perder el duelo. Al menos habían muerto en la libertad de aquellas inhóspitas tierras dominadas por el vuelo del águila y el sonido del cascabel de la serpiente.

Vivimos uno de los fenómenos más antiguos del mundo: el fenómeno del fenomenal negocio de la guerra que a todos ponía de acuerdo: amigos y enemigos acordaban matarse. Todo aquello Homero nos lo presenta lleno de guerreros prototipo de la virtud unos y de los mayores vicios otros, del sacrificio y del egoísmo, del amor y la traición, guerra pura y cotidiana. El gran Homero hoy tendría que minimizar el heroísmo y casi su Ilíada sería un lamento a la degradación a la que ha llegado el hombre.

Los elementos fundamentales de la actividad militar  son los hombres y las armas. Hoy no son lo fundamental, son simplemente los que alimentan las fábricas de guerra. Más hombres, más armas, componen una industria brillante; los unos y las otras.

La guerra es un negocio, antes lo era la vida que al fin terminaba con la muerte. Muy rentable es matarse.

Leo a Simone Weil en La Guerra de Maite Larraruri:

«Ojalá los humanos hicieran las guerras por algo tan material como las riquezas; quizá entonces calcularían las ganancias y las pérdidas de un conflicto y sabrían detenerlas a tiempo. Pero desgraciadamente las guerras las hacen los que no piensan».

Ya no hay forma de detenerlas. Las riquezas no piensan, solo se alimentan alejadas de la vista y el ruido.

Deberíamos hacer un esfuerzo enorme por recuperar los valores tradicionales que adornaron a nuestros ejércitos en otros tiempos y que tanto bien hicieron a una sociedad joven y animosa. Lo estamos haciendo muy bien, pero no es necesario mendigar ni escribir sobre el fondo del mar lo que está escrito en el granítico uniforme militar cuyo precio es la vida de tantos que abonaron la historia militar de España. No requiere más cambio que saber contarla. Hecho esto no habrá miedo a contratistas ni mercenarios.

El valor y el honor componen el mejor ejército del mundo.  No es necesario pagarlo; se nace con ello.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 julio 2023

LA PEOR DEUDA DE UN GOBIERNO INFAME. QUE NOS DEVUELVA A LOS MUERTOS Rafael Dávila Álvarez.

La edad sí que importa. En la Ilíada todo empieza cuando un anciano reclama la libertad de su hija.

<<¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que la pelearan?>>.

La pandemia lo ha dejado bien claro. Somos demasiados y no hay para todos. A la hora de elegir señalan a los viejos. ¿Se equivocan? Claro. Nadie es quien para elegir. La libertad es igualdad ante la vida y la muerte que no distinguen, sino que extinguen las dos. Lo mismo se lleva a uno que a otro. Es el precio de ser libre. Si la vida estuviese hecha a base de milagros no merecería la pena. La libertad se enfrenta siempre a la muerte y nadie puede confiar en los años ni en su juventud, porque llega sin distinguir el día, ni la hora.

Difícil de entender. Cada uno tiene sus propias armas, pero a la vejez solo le queda dejarse en manos de los demás. Volvemos a ser como niños a la espera de regresar al lugar de dónde venimos.

¿Seremos muchos y por ello la guerra?

<<Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte>> (Hobbes).

En esas estamos.

Me dice un viejo guerrero político, curtido en mil batallas, que ya no le quieren en ese mundo, les parece muy antiguo. La antigüedad ya no es un grado, sin darse cuenta que el voto jubilado representa más del 30%, doble o triple que el de los menores de 30 años. Solo hace falta alguien que sepa aunarlos y aprovechar voto y experiencia. Son los grandes olvidados y el reflejo de una sociedad desagradecida. Molestan los viejos; viven ahora demasiado. Pero votan.

La guerra está definida en la Ilíada. No la de los cañonazos, sino la de la vida misma, de amores y pasiones, el corto acto entre la vida y la muerte, de intensidad y grandeza por encima del tiempo, de dioses que se creen hombres, y hombres hijos de dioses. <<Quien a los dioses obedece es por ellos atendido>>. Entre el deber y la pasión, unos súbditos, otros cobardes, unos que luchan por los suyos, otros para llegar al conocimiento de los hombres venideros, otros por la descendencia.

Muy pocos para dar ejemplo de vida y muerte. Eso ya no está valorado.

Héroes de cuentos populares que van cambiando el nombre según el momento y el aedo que lo relata. Cuando nos canta que lo peor de la batalla no es morir en ella, sino regresar a casa vivo, donde ya nada es ni será igual. Una odisea, con final fracaso cuando pensabas que ya todo había acabado y estabas en la calma.

La guerra termina con la súplica de la vejez por recuperar el cuerpo joven del guerrero, que era su hijo, su descendencia. Para recuperar la honra de su pueblo, tuvo el anciano que engrandecerse con la humillación:

<<Mas, ¡ea!, a los dioses ten respeto,

Aquiles, y piedad de mi persona,

recordando a tu padre,

si bien de compasión soy yo más digno,

porque yo soporté lo que hasta ahora

ningún otro mortal sobre la tierra:

a mis labios llevarme yo la mano

del varón asesino de mi hijo>>.

Nunca la historia de la guerra ha dado un gesto de tan sublime grandeza.

Gesto que otros han despreciado en uno de los momentos más tristes que ha vivido la humanidad. Pandemia diaria es la vida, guerra y muerte. Continuación uno de lo otro. Pero hasta en la guerra más cruel te devuelven el cadáver de lo más querido.

Los 40.000 ruegos a Aquiles, multiplicados con lamentos, para que devuelva y reconozca nuestros cadáveres, no han sido atendidos. No habrá descanso ni consuelo.

Es la peor deuda que un Gobierno infame ha contraído con esta sociedad adormecida que quizá sea esto lo que se merece. Incapaz de luchar ni por sus muertos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 JULIO 2020

HERODES, PILATOS Y BARRABÁS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Aquel día se hicieron amigos Pilatos y Herodes, que hasta entonces habían sido enemigos>> (Lucas 23, 12). Ya existía la manipulación informativa: ¡Suéltanos a Barrabás!

Hablar mal de un tercero une mucho. Unión que no tiene por qué traducirse en amistad. Responde, con mayor frecuencia, a intereses de ambas partes contra los del tercero. Siempre hay un Barrabás al que acudir y dejar libre calmando las iras de la chusma sedienta de venganza.

Así fue y así es. El pacto ha sido a lo largo de la historia un acuerdo de intereses que en cuanto ha surgido la más mínima desavenencia se ha roto. Para pacto el que se sella con el apretón de manos y la rúbrica del gesto y conocimiento uno del otro. No me fío de los abrazos y mucho menos de las lágrimas.

Los que pactan lo hacen porque son distintos, intereses y finalidades, si no serían uno y no sería necesario pacto alguno. El problema surge cuando al desear los dos lo mismo, tienen que repartírselo y no puede ser gozado por ambos, y recordando a Hobbes en el Leviatán: <<devienen enemigos y en su camino hacia el fin (que es principalmente su propia conservación, y a veces solo su delectación) se esfuerzan mutuamente en destruirse o subyugarse […]. Es por ello manifiesto que, durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder común que los obligue a todos al respeto, están en esa condición que se llama guerra, y una guerra como de todo hombre contra todo hombre>>.

Herodes y Pilatos están juntos, abrazados, de enemigos a amigos; tenemos incluso a Barrabás encarcelado. Pero hay guerra. No creo que esta amistad dure mucho. Es un pacto -roto- hecho entre la vanidad socialista y el comunismo, un falso e insolente rey Herodes presidiendo un limitado Gobierno y un conocido comunismo manipulador; muchos ladrones y una multitud que grita: ¡Crucifícales…!

No puede acabar bien y el plazo mientras más largo sea más devastación dejará entre esa muchedumbre que grita: ¡Crucifícales…! Lo malo, o no, es que también lo sufrirán los que ni gritan ni se manifiestan, callan y otorgan. A cada cual lo suyo.

Estarán pronto en guerra declarada porque entre ellos, los del pacto, no existe un poder común que obligue a todos al respeto. No se respetan ni a ellos mismos.

Aquel día se hicieron amigos… que hasta entonces habían sido enemigos.

¿Quién perderá con esta amistad? Los españoles. Mientras más tiempo dure más pérdidas.

¿Problema al que nos enfrentamos? Como entonces: los suyos estaban desunidos y acobardados; se escondían por temor y negaron hasta tres veces. Tres. Como ahora. Porque son tres (¿o dos y medio?).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

11 enero 2020

Blog: generaldavila.com

NI MANTEQUILLA NI CAÑONES MI GENERAL. TOQUE DE RETRETA 13.- General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El presidente del Gobierno con el Secretario General de la OTAN «Juegos de manos»

Empiezo con El Arte de la Guerra: <<Cuando el mundo está en paz, un hombre de bien mantiene su espada al alcance de la mano>>.

En la Cumbre de Gales la OTAN se acordó que cada nación de la Alianza alcanzase un 2% de su PIB en el presupuesto de Defensa.  Estados Unidos apretaba y no era Trump. El presidente era Obama. Conviene recordarlo. Todas las naciones OTAN caminan en esa dirección. España estaba en ello hasta que ha llegado el presidente mocionador. A la carta de Trump, en la que le pide que asuma su compromiso y responsabilidad, el mocionador contesta con el digitus infamis de San Isidoro. Una vergonzante respuesta del presidente del Gobierno señor Sánchez. Irresponsable. <<La contribución de un país a la seguridad global no puede medirse únicamente con un porcentaje de gasto>>, dice el señor presidente que continúa explicando que el compromiso de Defensa y Seguridad también se mide en la disponibilidad de capacidades militares y la voluntad de utilizarlas en favor de la paz y seguridad internacional, y que nuestro país tiene desplegados 1161 efectivos en misiones OTAN, 616 con la ONU y 757 con la Unión Europea, además de casi 600 en la coalición internacional contra Estado Islámico, que están ubicados en Irak.

Difícil ecuación: + participación= – presupuesto. Irresponsable ecuación.

Conviene recordar de nuevo las palabras del JEMAD: Situación límite.

¡Cuidado! Se trata de la vida de nuestros soldados que se encuentran en zonas de riesgo. El postureo y las palabritas melifluas no valen entre soldados. Aquí se cumple respetando que consiste en proporcionar los medios adecuados y escuchar a quien sabe, porque ustedes, a lo que se ve, de esto de Defensa no saben nada y en ello va la seguridad de todos los españoles.

El próximo 11 y 12 de julio se celebra la cumbre de la Alianza Atlántica convocada en Bruselas, a la que están convocados los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros. España es uno de los países que menos porcentaje de su PIB invierte en Defensa solo por delante de Bélgica y Luxemburgo.

El presidente Sánchez, el mocionador, mejor que asista con gafas de sol; también úselas para no mirar a los ojos de sus soldados.

Mi general, ya tienes la respuesta: Ni mantequilla ni cañones.

Termino con Hobbes: <<Los pactos sin la espada son solo palabras>>.

Retreta y mañana será otro día… a peor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 julio 2018