¿Y SI NOS ATACASEN LOS MOROS? CEUTA Y MELILLA Rafael Dávila Álvarez

Base Naval Marroquí de Ksar Seghir.

Los Reyes de España no visitarán Ceuta ni Melilla. Preocupante decisión. Españoles que no pueden ser visitados por su Rey. Nefasta diplomacia, la del silencio acusador. ¿Se nos advierte que aquellas ciudades  no son españolas y por tanto los Reyes de España no deben visitarlas? La debilidad internacional de un Gobierno de tercera, además de comunista, lleva a ello. Ni se piden ni se dan explicaciones.

Las visitas Reales a Ceuta y Melilla parece que deben ser consensuadas y el Rey de Marruecos decide unilateralmente. Marruecos, o su Rey, o quien sea, ha dicho: ¡No!

¡Oiga general!, ¿pero aquí quién manda? Me ha espetado mi vecino y he tenido que salir con el de Galapagar, que anda ahora con la muleta  espantando las moscas al toro que le embiste.

Es un problema lejano y complejo al que nunca se ha sabido dar la adecuada respuesta diplomática y política. Tampoco militar. Europa y la flamante OTAN o NATO pasan del moro. Los americanos chalanean con ellos. Nos atrevimos con Perejil, una visita sin consenso que a la larga nos ha costado el mohín contrariado del moro.

Los reyes Juan Carlos y Sofía tardaron 32 años desde el inicio de su reinado en desplazarse, en el otoño de 2007, a las ciudades autónomas y eso que entre reyes se llamaban hermanos. La guerra diaria es un juego de equilibrio entre la amenaza y la amistad.

El Mediterráneo es ruso. ¿Turquía es fiable? Aliada al menos, de la OTAN, y allí están nuestros soldados con sus misiles <<defensivos>>.

Francia y Turquía acaban de verse mezclados en un incidente menor (?) en el Mediterráneo por un barquito de nada cargado de armas para Libia.

¿Quién manda en la entrada y salida del Mediterráneo?: Marruecos, EEUU y el Reino Unido. Tres amiguetes inseparables. España no cuenta, por muchos despliegues de artillería, sistemas de detección, vigilancia aérea, control del paso, Plan MARES.

¿De qué le sirve si sus Reyes no pueden visitar la otra orilla?

¿Qué hacemos en Letonia, Turquía, Báltico, Afganistán; o en el mismísimo Mediterráneo, si los Reyes no pueden visitar Ceuta y Melilla?

¿Por qué hablamos de soberanía y de integridad territorial si los Reyes de España no pueden visitar una parte de su territorio?

Armas e intercambios comerciales, difícil equilibrio que puede romperse. La estabilidad en las puertas del Mediterráneo y en su interior pasa por un momento muy difícil. España está, pero con ella nadie cuenta.

¿Por qué los Reyes no pueden cruzar la entrada del Mediterráneo y visitar a sus compatriotas de la otra orilla?

La estrategia equivocada sería el abandono, aceptar las imposiciones y amenazas por muy respaldadas que estén.

Tres vectores son necesario coordinar: político, comercial y militar. Mayor presencia comercial y armada, con eficaces diplomáticos. Marruecos, su Rey, debería recordar, si nadie se lo ha explicado, que la sangre española derramada en el levantisco Rif, Protectorado español, fue en defensa del Sultán de Marruecos, por Marruecos y por su Rey.

No tengo la menor duda de la necesidad de una mayor presencia militar y política en Ceuta y Melilla, más fuerza armada y la visita de nuestros Reyes cuando lo crean conveniente, es decir con frecuencia. Si no es así Ceuta y Melilla caerán como fruta madura.

Ferox gens nullam esse vitam sine armis rati

<<Habiendo acordado el cónsul Catón para asegurarse de ciertas ciudades de España que sus habitantes no portaran armas, muchos de ellos se mataron. Feroz nación que no comprende la vida sin llevar armas>> (Tito Livio XXXIV,17.5-6).

Eso fue.

¿Y si nos atacasen los moros? Primero será Melilla, como en 1921, luego Ceuta y, algún tiempo después, el desembarco partirá de Alhucemas. Por devolvernos aquello de 1925. Estamos desarmados y no nos preocupa. El socorro a Melilla de nuevo.

¿Por qué los Reyes de España están sometidos a control gubernamental y supranacional para visitar a sus compatriotas?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 julio 2020

DIVIDE ET IMPERA COSAS DE LA LIBERTAD General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Un periódico de tirada nacional…

Hace unos años un periódico de tirada nacional mantuvo una permanente guerra abierta contra el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) y contra el mismísimo Ejército de Tierra. Toda la información era para desprestigiar la persona del Jefe del Ejército o dar noticias negativas sobre la Fuerza. La mayor parte de las informaciones eran falsas o, peor, medias verdades. Para orientarles y situarles en el tiempo les daré un ejemplo.

El diario en cuestión se empeñó en difundir que la Unidad de la Legión que fue a Perejil perteneciente al Tercio Duque de Alba de guarnición en Ceuta tuvo problemas con los legionarios de religión musulmana al negarse estos  a ir a cumplir esa misión. Absolutamente falso y sin base alguna. Esa noticia que el diario basaba en informaciones del ministerio de Defensa la habían sacado de un periódico marroquí muy ligado al Partido Istiqlal. Es solo un pequeño ejemplo, pero hay muchos más. Los ataques contra el JEME eran de tipo personal y con mala intención.

Ante tales hechos incomprensibles el Jefe del Gabinete de Comunicación del Ejército, con la debida autorización, invitó al periodista que habitualmente daba las noticias militares a un almuerzo.

Todo quedó meridianamente claro.

La publicidad en los medios

El ataque estaba dirigido por el director del periódico cuyo apodo no voy a dar para evitar pistas. He decidido contar los hechos sin nombrar a los protagonistas mientras no sea necesario.

Resulta que el Jefe del Ejército había tomado la decisión de retirar las esquelas de militares fallecidos de ese periódico y por lo visto aquello era un quebranto para el diario. Así que ni corto ni perezoso, sin previo aviso, declaró unilateralmente la guerra mediática al Ejército y a su Jefe.

¡Pero hombre! ¡Haberlo dicho antes! Convertir las defunciones en un combate tan sucio no merece la pena. Así que, arreglado el asunto. Se vuelven a poner las esquelas y el muerto al hoyo y el vivo (en este caso el director del periódico) al bollo.

En fin, simple anécdota ¿o no?

Era una época en la que empezaba la guerra mediática por el poder. Divide et Impera. Larga ha sido hasta conseguir el objetivo. Se concentra el poder después de derrotar por inanición (publicidad) a los pequeños y todo queda en manos de los poderosos. Pastel repartido. Si nos ponemos a analizar de qué vivimos y de qué nos informan, la cosa se ve meridianamente clara. 1 y 2 prácticamente no cuentan, aunque una de ellas nos reconforta después de comer. 3 y sexta luchan amistosamente con 5 y cuatro. Detrás se sitúa la información en  papel que queda relegado al deporte y a números repartidos por los centros oficiales.

Así se resume el nuevo poder, el de siempre, pero bajo el severo control de muy pocos que mantienen entre ellos un equilibrio vigilante. Detrás viene un interminable ejército de digitales que se pierden en la división y en cortos titulares sin el apoyo de la artillería ni aviación.

Estamos bajo la dictadura de lo que nos quieren contar y como contarlo. Pactan, aprueban, facturan, dialogan, mientras el infante, el de a pie, se somete a sus decisiones con el único valor de una esquela en blanco pendiente de rellenar. Incluso dan a conocer e impulsan a ciertos personajes. A la vista está.

Las televisiones concentradas en dos poderosos ocupan todo el espectro de gustos e ideologías mediante canales extremos.

Las televisiones concentradas y abarcando espectros extremos

La información es poder. Sin duda. Lo vemos a diario. Concentración de las televisiones en dos. Ocupan todo el espectro de gustos e ideologías mediante canales extremos. El dinero les apoya, es el suyo, el que guardan y protegen como esqueleto de su sistema. Crean y destruyen en función de sus intereses ¿solo económicos? Los intelectuales no ‹‹molan›› porque su jerga no se entiende. Un diario deportivo sigue siendo el más vendido, aunque poco, como todos, pero es el índice de nuestras preferencias.

¿Qué nos queda? Les invitaría a apagar el televisor y volver a los clásicos.

Sigo apostando por lo que siempre nos decía mi abuela: ‹‹niños leed que los libros son pan››.

Para unos el pan son los libros mientras que para el poder somos simples esquelas… de las que se alimenta. Despachos ocultos, oscuras programaciones, poderosas conversaciones. Desde sus púlpitos predican el valor moral y material. Lo mismo venden una hipoteca que te dan un mensaje sobre cómo enfocar vida y sentimientos. Buscan uniformidad, un único pensamiento.

Apaguen el televisor… y lean

Divide et Impera se resume en 3, cuatro, cinco y sexta. Mangueras de la información.

¿Qué pensarán ese 20-30% de la España silenciosa que no vota y cada día está más rebotada?

Solo sé que cada día somos más y la calidad aumenta en silencio.

Todo, dicen, está en los libros. Yo añadiría que es bueno que cada uno elija los suyos y no siempre dejarse guiar por lo que lo que desde los púlpitos del poder te recomiendan. Esto pasa con los libros y con la vida en general.

Son cosas de la libertad.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

28 junio 2017