LA JUSTICIA PONE ORDEN EN DEFENSA. LA MINISTRA PIERDE (El caso del Almirante Alfonso C. Gómez Fernández de Córdoba) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si yo fuese la ministra dimitiría. Sería una forma de salvar eso tan conocido e importante para los soldados y marineros. Algo que se reconoce por las obras y no por los enunciados. Porque cuando uno se empeña, sin antes oír y analizar, empaña su quehacer, se despeña y pierde; mal perder cuando es obstinación, reto, asunto personal, que aquí se van a enterar quién manda.

Siento cierto desasosiego porque podía habérsele evitado tanto malestar, sufrimiento, a un buen oficial de la Armada y a su familia, a todos los soldados que, con inquietud, hemos seguido este inconcebible navegar por oscuros y agitados canales. No merecía la pena tanto sufrimiento personal, no el de la ministra por supuesto, ni de nadie del ministerio, que ven pasar las agigantadas olas como el que cuenta las nubes, sino de la familia militar.

El almirante Fernández de Córdoba en su época al mando del buque Escuela Juan Sebastían Elcano

Hablo del proceso que ha tenido que vivir el almirante de la Armada española don Alfonso Carlos Gómez Fernández de Córdoba hasta que la justicia le ha dado la razón en su batallar contra la injusta decisión que el Consejo de Ministros tomó por indicación de la ministra de Defensa, señora Robles, que en términos entendibles y prácticos significaban apartarle de su brillante carrera militar, por capricho, ordeno y mando, desde luego sin explicación dada ni audiencia concedida. Todavía hoy, después de la sentencia del Tribunal Supremo, que le da la razón, el almirante se pregunta el porqué de aquella decisión de todo un Consejo de Ministros contra un humilde servidor de la Patria. Le gustaría saber que derrota equivocada dio a su nave como para que detuvieran su navegación. ¿Por qué?, sigue preguntándose el almirante. A eso no hay juez en la tierra que responda.

No quiero alargarme demasiado. Solo quería dar cuenta del final, por ahora, y mostrar la sentencia que da la razón al marino de nuestra Armada, que vuelve definitivamente a la actividad a la espera del merecido destino que le corresponde entre sus compañeros. Quería solo hacerme eco porque es una gran noticia para el almirante y para el resto de soldados y marineros, para el conjunto de las Fuerzas Armadas. Desde este blog hemos ido dando cuenta de todo el proceso y hoy más que nunca lo hacemos con la alegría de este final. Esperemos que sea así, el final, cosa que entraña serias dudas conociendo contra quien se juega la partida.

Salvo error u omisión, pidiendo disculpas por mi desconocimiento e interpretación de una sentencia, y salvo que los abogados me digan lo contrario, la resumo extrayendo los que a mi juicio son sus párrafos claves:

Sala del Tribunal Supremo

<<Declarada la nulidad del Real Decreto 1095/2018 y entrando en las pretensiones de plena jurisdicción anudadas a la anterior, se pretende al amparo del artículo 31.2 de la LJCA el “pleno restablecimiento” de la situación jurídica lesionada por el acto anulado. Tales pretensiones son las reseñadas en el Antecedente de Hecho Cuarto de esta sentencia y se escalonan en una principal, una segunda subsidiaria de la anterior y una tercera más subsidiaria a las dos anteriores, todo lo cual se ordena en estos términos:

<<1º La pretensión principal es que se le «reconozca el derecho a reincorporarse en servicio activo» y que tal reincorporación lo sea «en un puesto de los previstos para el empleo de Vicealmirante en el que exista disponibilidad»

2º Subsidiariamente, que si al día de dictarse esta sentencia no hubiere tal puesto, que se le reconozca el derecho a que se le destine «en el próximo que quedara vacante».

3º Subsidiariamente a dicha pretensión subsidiaria, que de no haber vacantes de Vicealmirante al dictarse sentencia, que «en el ínterin se le nombre asesor del AJEMA».

4º Y en todo caso que se adopten las medidas necesarias para el pleno restablecimiento de esa situación jurídica individualizada, incluyendo las retribuciones dejadas de percibir como ADIPER, puesto al que debería haberse incorporado el 24 de septiembre de 2018>>.

Más claro agua.

Uno de los Siete Sabios de Grecia, Solón de Atenas, dejó escrita una máxima: ‹‹Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las Leyes». Está claro que la ley debe primar sobre la autoridad ya que esta precisamente se fundamenta en el propio ordenamiento jurídico.

Calderón de la Barca explicó un sentimiento muy nuestro:

<<Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto.
Sólo no sufren que les hablen alto>>.

Remata Quevedo: <<quien ordena lo que no hace, deshace lo que ordena>>.

BIENVENIDO A BORDO ALMIRANTE

La justicia ha tenido que entrar en el ministerio de Defensa a poner orden. Habían levantado la voz.

¡Enhorabuena Almirante! Bienvenido de nuevo a bordo.

ANTECEDENTES

1 UN ALMIRANTE CESADO…

2 EL ALMIRANTE VUELVE A LA ACTIVIDAD 

3 ¿QUÉ OCURRE CON EL VICEALMIRANTE?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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23 marzo 2019

FRANCO Y DON JUAN. DOS PERSONAS DE TODA CONFIANZA… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Franco y Don Juan en el yate Azor.

Extraigo con verdadero placer algunos retazos del libro de don José María Pemán Mis encuentro con Franco, una delicia y un imperdonable olvido de muchos en muchos casos. Nos perdemos historia, esa que hoy se falsea contándola como no fue, sin documentos, ni siquiera un testimonio de los que algo saben de aquello.

Cuenta Pemán que Franco envió a Don Juan una propuesta del plan de estudios del Príncipe de Asturias, que ya había cursado el bachillerato en España, para que se quedara aquí formándose en las Academias Militares, en la Universidad, la Administración y en el conocimiento de los Ministerios, incluso asistiendo a algún Consejo de Ministros.

Don Juan pidió opinión entre sus consejeros y amigos.

El comentario del conde de los Andes era jocoso:

-Salvo el Seminario, el Príncipe va a recorrer todas las oficinas y establecimientos del país.

Sigue diciendo don José María que las entrevistas Franco-Don Juan, dieron comienzo con la conocida como “Azor” por tenerse en el mar en el yate del Jefe del Estado. La última se iba a celebrar en el Parador de Ciudad Rodrigo. Se canceló o retrasó porque se había corrido la noticia y aquello se inundó de periodistas de todo el mundo.

La reunión se convocó un día más tarde, pero en la finca de “Las Cabezas” del marqués de Comillas.

En la conversación Don Juan propuso al Caudillo que cada uno de ellos nombrara  un par de personas de entera lealtad y confianza que estuvieran en permanente contacto para concertar y coordinar la correspondencia y conversaciones a desarrollar entre ambos.

Franco dubitativo contestó a Don Juan:

-Dos personas de toda confianza… ¿Vuestra Alteza las tiene?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos.

Franco volvió al silencio y mirando al infinito, como pensando, pasado un rato, contestó:

-Pues yo no podría.

Parece increíble. ¡Solo dos personas de confianza!, y ¡no las tenía!

No es malo el acto de desconfianza que suele estar más próxima a la prudencia que al temor. Aunque algo tienen en común.

Hoy no recomendaría depositar nuestra confianza en nadie, ni siquiera en el notario; como repito muchas veces, ni en el compañero de pareja.

Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo”.

Dos personas de confianza…  ¡Hum! ¿Dónde están?

Desde luego yo tampoco podría.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

16 marzo 2018

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SI YO TE CONTARA… SUPERRATÓN SE ENFADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

A mí lo de Villarejo me parece mal, pero no tan mal.

Procuraré explicarme.

Silencios policiales, redes ocultas, investigaciones que rozan la legalidad, ver sin ser visto, oír sin que te oigan, tirar la piedra y esconder la mano, dinero por aquí, que no es de nadie, dinero por allá, que queremos saber de quién es, infiltrados, confidentes, ratas de cloaca, tragar y hacer tragar, prostíbulos y ruletas de la muerte, lobos y corderos, tontos y demasiados listos, mirar para otro lado, y si te he visto no me acuerdo, todo gratis.

Son cosas que sabemos, intuimos, pasa aquí y acullá, que la policía no es tonta, que hay que estar en todas partes, que hay muchos lobos con piel de cordero y que no te puedes fiar ni del compañero de pareja; con perdón.

Todas estas cosas me parecen mal, pero no tan mal. Porque si repentinamente, como si nada hubiese pasado, que sin saber por qué, pero sabiéndolo, que aquí estamos pringados muchos, que un día me cogen, a mí, que soy el rey de las alcantarillas, y me meten en el trullo, pues digo que no, que por ahí no trago, y que o me sueltan o aquí me hacen compañía unos cuantos más. El ratón es ratón hasta que llega el gato; el gato es gato hasta que llega el perro, y este se calla y obedece cuando llega el amo. Es una cadena lógica que respeta la naturaleza. Pero como todo es posible, resulta que un día llega superratón y la cadena se invierte.

Hay que andarse con cuidado porque, aunque el dinero y la corrupción crea vínculos más fuertes que los de la sangre, un día llega el ratón harto de ser siempre ratón y empieza a comerse los cimientos del tinglado donde duerme el gato, este los del perro y el perro coge la rabia y muerde al amo. Y el amo se queda desamparado viendo al ratón que muerde al gato, este al perro y él, que es el amo, entre la espada y la pared.

Y puede que lo que nos parece mal, porque está mal, no esté tan mal y nos parezca bien. Al menos hay que pararse a pensar en los porqués del ratón, el gato y el perro. Algo nos querrán decir con sus gestos.

Puede ser una fábula pintoresca, pero deberíamos ser más prudentes, investigar, no fiarnos de nada ni de nadie, reaccionar, exigir y guardarnos de las malas compañías, cuando vemos que todo un presidente del Gobierno, que cuando lo fue se cometió el mayor atentado de la historia de España, en el Parlamento de su Nación, en  Comisión Parlamentaria de investigación de los atentados del 11M, dice, repito, el que fue presidente del Gobierno cuando el atentado dice, <<que los que idearon el atentado no están ni en montañas lejanas ni en desiertos remotos y que consiguieron su objetivo: cambiar el curso político de España>>. Y ahora resulta que cuando meten al ratón en la trampa, se la dan con queso, este saque a relucir sus superpoderes y quiera llegar hasta el amo, Es para hacerle caso; abrir la trampa donde está el ratón y hablar con él; ver hasta dónde llegan sus superpoderes y quiénes eran los poderosos y cuales sus poderosas razones para hacer tanto mal como hicieron.

Y tantas cosas que dice el ratón saber.¿Cuales son verdad y cuales no? Porque a estas alturas yo no me fío ni del compañero de pareja. Mucho menos cuando no sabes quién es ratón, quién gato y quién perro.

Hay gente que va por la vida cantando: <<Con dinero y sin dinero, yo hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey. Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar>>.

A ver señor Villarejo; pare de cantar y vamos a hablar en serio. Porque lo suyo es muy serio, pero ¿es más serio aún todo lo que usted sabe?

Acabemos con tanta película de buenos y malos, porque aquí todos dudan de todos y eso no está nada bien.

Dicen, casi todos: si yo te contara. Pues a contar, y que no sean mentiras (que no lo parecen).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 marzo 2019

 

“…YO TE HUBIERA ABORTADO” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Voy a ser muy breve. Me tiembla la mano al escribir, al tener que hacerme eco del odio que refleja la frase. Definitivamente esto va en serio y hay que prepararse. Duele pensar, asusta, que alguien pueda soltar semejante sentencia; no es una barbaridad, ni siquiera un insulto. Es algo grave y peligroso, parecido a un cartel para la entrada a un campo de concentración, del horror; muy cruel.

Escrito en una pancarta, premeditado, pensado en laboratorio, de las factorías del mal, dirigido, seguramente pagado. Es odio, creo que no individual, colectivo, de grupo, con finalidad, inducido. Esto no surge de uno, sino de muchos, y malos. Debemos estar preparados; y sobre todo protegidos.

Hay frases que resumen todo un programa, son eslóganes que alteran la normalidad; tanto que da miedo. Podríamos traer uno cuantos a colación. Pero causa desasosiego. Los vociferan en la calle, pero surgen de los peores infiernos.

Decía Spinoza: <<La paz no es la ausencia de la guerra, sino virtud, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza y la justicia>>.

<<…yo te hubiera abortado>>. ¡Qué barbaridad! ¡Cuánto odio! No hay paz. Es un continuo desasosiego. Violencia verbal, moral, física. Sufren en silencio los pacíficos. Una sociedad que no se altera por algo así, que permanece inmóvil ante algo tan grave, es una sociedad asustada o en decadencia, sin autoridad moral.

Decía Aristóteles que el gobierno de los libres es más conforme a la virtud que el despótico.

Los despóticos y los violentos no escuchan, no quieren, su diálogo es unilateral, sonoro y violento, impuesto, de obligado cumplimiento, vociferante, no atiende ni entiende, no hablan, gritan. Leo la definición de dictadura: <<Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales>>.

Conviene repasar lo que es violencia, verbal, moral, física. No vale todo.

Espero solo que la justicia esté en su sitio. La educación moral, la urbanidad, se ha perdido. ¿La justicia?

Y hay miedo. Llevamos tiempo con imposiciones que han superado lo permisible y aguantable. Cuando se juega con la vida, se sentencia con la muerte.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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11 marzo 2019

 

EL JUICIO DE SALOMÓN. PROCESO AL GOLPE DE ESTADO EN CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El juicio de Salomón

<<Y Yahvéh concedió a Salomón sabiduría e inteligencia muy grandes y un corazón tan dilatado como la arena de la orilla del mar>> (Libro primero de los Reyes 5,9).

Asombrados estamos ante las declaraciones de juzgados y testigos en el juicio por los delitos de traición, y mucho más, ocurridos en Cataluña en el golpe de Estado. Lo que oímos es confusión. De unos y de otros. También alguna butade.

El Estado solo. Políticos contra políticos. Dinero contra dinero (aunque es lo único que siempre va junto). Policía contra policía; que los buenos se saben engañados y abandonados. En un barco que es una tomadura de pelo: Piolín da pie a todo tipo de bromas. Los policías de allí ahí siguen y Trapero a la cabeza.

Pero ¿cómo es posible que nos digan que el Gobierno propuso a los golpistas hacer el referéndum en las plazas, en las calles? Inaudito. ¿Y el resultado hubiese sido entonces respetado? Les confieso que para mí es lo más grave que he escuchado hasta ahora.

Muy confuso todo, incluso mal gusto, muy mal gusto. Nos enteramos que nadie mandaba, que los golpistas campaban a sus anchas, que hubo violencia, pero nadie sabe dónde ni cómo fue. Se ocultó; se sigue haciendo. Hubo fracturas, de huesos y chalecos rajados, hubo sangre y hospitales. Todo se ocultó. No hay imágenes. El CNI desaparecido, el presidente también, el de aquí y el de allá; la vicepresidenta (?). Nadie sabe nada. Nadie parece que allí estaba.

Me enseñaron que se puede delegar todo, pero hay algo que jamás puede delegarse: la responsabilidad. Los jueces también lo saben, también a ellos se le enseña. A los políticos no se les enseña nada. Ellos son los maestros y los que enseñan; y más que ocultan, casi todo lo ocultan.

Declaraciones que confunden ¿o se confunden para confundirnos? Mala memoria.

¿Fue real o virtual el golpe de Estado? ¿Hubo plan A o plan B? ¿Se hizo algo ante el plan A o fue contra el B? ¿O contra ninguno? ¿Hubo policías heridos, o no? ¿Violencia o solvencia? ¿Nadie hizo fotos, videos, o algo así? Pero, a ver, ¿quién llevaba la iniciativa: Trapero o el otro, Torra o el otro, la otra? Pero ¿hubo golpe de Estado?

Los violentos se ríen de su propia violencia. Cubierta con su sucio dinero.

Comprendo la dificultad de los jueces. Pero les doy la pista siguiendo las palabras con las que empiezo este artículo, del Libro primero de los Reyes, la sabiduría de Salomón.

<<Traedme una espada>>. Llevaron una espada ante el rey. Dijo el rey:

<<Partid en dos al niño vivo y dad una mitad a una y otra a la otra>>. La mujer de quien era el niño vivo, habló al rey porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo:

<<Por favor, mi señor, que le den el niño vivo y que no lo maten>>. Pero la otra dijo:

<<No será ni para mí ni para ti; que lo partan>>. Respondió el rey:

El juicio de Salomón. Luca Giordani

<<Entregad a aquella el niño vivo y no lo matéis; ella es la madre>>.

Todo Israel oyó el juicio que hizo el rey y reverenciaron al rey, pues vieron que había e él una sabiduría divina para hacer justicia (Libro primero de los Reyes 3, 24 y ss.).

¿Quién quiere hacer uso de la espada? ¿Quién quiere partir el niño en dos?

Solo necesitamos la sentencia del Tribunal que por boca de Salomón sentencie. A cada cual lo suyo, lo que su delito merezca.

A España, la madre del niño; que le devuelvan el niño vivo, no lo matéis. Denle a su madre ese hijo que quieren partir, denle a su madre España, su trozo querido y no permitan que la espada atraviese sus entrañas para dividirla y acabar con ella.

En sus manos está, señores jueces. Parece que no hay otras. Las “Otras”, las mediáticas, se ríen del dolor ajeno y del miedo que nunca ellos tuvieron. Lo tapan con dinero.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

8 marzo 2018

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TENDRÍA EL REY QUE HACERLO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Alejandro Magno

No corren buenos tiempos. Son abundantes en traición. Y me refiero no a un juego de fidelidades o lealtades. Lo que quiero decir es que abunda el delito que atenta contra la seguridad de la patria. También la alta traición que es la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado. ¿Les suena?

Claro que lo del honor que recoge la definición me suena raro. Honor en estos tiempos es extraña virtud que acaba con el que la ejerce.

Antes, los escritos oficiales, al menos los militares, se encabezaban con aquella frase: <<Tengo el honor de comunicarle…>>. Era cuando el honor priorizaba al contenido, cuando el continente era parte y arte para un buen conjunto.

Ahora no hay honor que valga. Se jura por nada o se promete, y se miente.

Por mi conciencia y honor. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es el honor? No sé si es en la guardería o en la universidad donde enseñan estas minucias. Debe ser un honor simbólico, como para quedar bien, un traje a medida, pero sin corbata y con chanclas.

Dejar todo en manos de lo tangible y material tiene sus consecuencias. El honor es algo abstracto, una filosofía muy complicada que no ha lugar. A mí me paga usted y a otra cosa. Cuánto vale, vale tanto, tanto vale; y si nada vale no vale.

Alejandro Magno convirtió en dinero todos sus bienes personales y los repartió entre sus amigos y partidarios leales. Pérdicas, uno de sus mejores generales, no aceptó nada y se atrevió a preguntarle:

-¿Qué te quedas para ti?

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

Esperamos; desesperadamente.

El cobarde y traidor huye y se refugia. Necesita micrófono y despacho. Lo tiene; se lo pagamos todos. Waterloo.

Las cárceles se llenan con los que nunca soñaron con ella. Pestilencia. Nada es verdad ni es mentira.

Fueros, desafueros, desigualdades, fraccionamiento, enfrentamiento, y España al borde del acantilado de Kuiper.

No hubo crisis; ni la hay. Ensueño. Todo fue una simulación. Disimulemos.

Algo habría que hacer. Digo yo. El honor se ejercita sin mentarlo y se reconoce por las obras y no por los enunciados ni por los alborotos de la palabra. Hay ocasiones en las que un gesto puede cambiar una situación y es en los momentos de vacilación o desmayo cuando se hace más necesario. La crisis, sea del tipo que sea, material o moral, no se soluciona a base de leyes o decretos, ni de políticas económicas más o menos acertadas, ni siquiera con una buena gestión. De nada sirve hacer correctamente las cosas si lo que se está haciendo no es lo que hay que hacer.

No hace mucho les hablaba del embajador de Florencia en la corte española Francesco Guicciardini (1512-1514). Hoy recupero su memoria; del libro Relazione di Espagna: «Estando de embajador en España, caí yo en la cuenta de que el rey católico, príncipe poderoso y discretísimo, al plantear alguna nueva hazaña o tomar acuerdos de gran trascendencia, actuaba de suerte que, antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: “Tendría el rey que hacerlo”. De modo que, al revelarse su acuerdo en el momento en que ya todo el mundo lo anhelaba y aguardaba, la mayor satisfacción y agrado se difundía entre los súbditos y en los reinos suyos».

Antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: Tendría el rey que hacerlo. Tendría el rey que hacerlo.

Todo iba a quedar en una simulación. Pero se les fue de las manos.

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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5 marzo 2019

 

“ONDE SE ENCIENDE” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

 

Al salir de la Academia Militar con el grado de Teniente, allá por los años setenta, éramos destinados a un Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) donde completábamos nuestra formación y conocíamos en directo a los jóvenes españoles que, después de la fase de instrucción como reclutas, juraban bandera y pasaban a ser aquellos inolvidables soldados de reemplazo.
Entre el diverso material que les enseñábamos había mucho de ayuda americana, por ejemplo la radio. Uno de los grandes problemas con el que nos encontrábamos era conseguir meterles en la cabeza el significado de los términos grabados en los aparatos, on y off, ya que un mal entendido daba al traste con la batería lo que creaba un serio problema por no disponer del número suficiente de recambios.

Andaba yo luchando con mis reclutas, explicándoles el ON y el OFF , el dichoso encendido y apagado, cuando un avispado recluta, de un cercano pueblo madrileño, interrumpió la teórica:
– Mi Teniente si eso que usted dice es muy fácil.
– ¿Como que fácil? A ver, explícanos lo que quieres decir.
– Mi Teniente es que la misma palabra lo dice: On quiere decir onde se enciende.
La sonora carcajada dio paso a un momento de reflexión. Aquel recluta sin saberlo acababa de resolver un problema que ahora les parecerá nimio, pero no lo era entonces.
La anécdota se hizo famosa en nuestro querido ejército, especialmente en las unidades de transmisiones.
Ya saben, cuando les vengan con anglicismos online, offline, utilicen el ingenio sin comprometer el idioma.
ON, no es un anglicismo, es simplemente la forma abreviada de decir: onde se enciende. Con inteligencia y humor, es decir, doblemente inteligente.

Seguro que no lo olvidan.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

 

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2 marzo 2019