DEFENSA DE ESPAÑA E IDENTIDAD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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Muy comentados fueron los resultados de una encuesta sobre Defensa Nacional y Fuerzas Armadas realizada por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en la que, entre otras cuestiones, se preguntaba acerca de la disposición a participar voluntariamente en la defensa del país. Llamó poderosamente la atención conocer que sólo un 16% de españoles sí lo estaría con toda seguridad, frente a un 39.6% que no lo estaría con toda seguridad, (posición que ha aumentado de manera significativa en los últimos años).

Dato que se une a otros, tanto o más graves, como ver que en algunas comunidades autónomas como País Vasco y Cataluña se observa un acusado crecimiento del desafecto hacia España y como contrapartida del sentimiento nacionalista que ha tenido un incremento del 6,5 % en el caso de Cataluña y un 6,1 en el País Vasco en los últimos dos años. Preocupante.

Como comprobar, que el sentimiento colectivo hacia España o sus símbolos como representativos de la nación están en retroceso,  o que la mitad de los entrevistados consideren que al margen de su familia no existe nada por lo que sacrificarse y/o llegar a arriesgar la vida.

En estos resultados la supresión del servicio militar no me cabe duda que tiene su influencia y así se ve analizando con detalle la encuesta. Quizá también tenga su repercusión el no existir una ley de movilización con la que el ciudadano se vea protagonista en la seguridad y la defensa de su nación. O dicho de otra manera, el que no se haya articulado un mecanismo que permita cumplir con el deber y derecho de todo ciudadano de defender a España, como marca la Constitución.

Pero hay otras razones que señalar y que en mi opinión son las verdaderas  culpables de tan pesimistas resultados.

No hay interés social por los temas de Defensa porque se ha desvirtuado la razón de ser de las Fuerzas Armadas. La politización de lo militar ha causado un daño enorme y entre los culpables están también algunos uniformados. El oficio militar no tiene otra razón de ser que la existencia o la amenaza de conflictos bélicos, es decir,  eso que aquí con cinismo se ha evitado nombrar, la guerra. Se oculta y engaña a la sociedad mintiendo sobre la verdadera razón de ser de los ejércitos con falsos conceptos buenistas y utópicos que provocan una grave desorientación que cala incluso dentro de la propia institución. La figura épica del combatiente se ha transformado en la imagen de un cooperante ocultando la del guerrero. El relativismo invade la vida militar y llega a extremos tan confusos que te llevan a oír, incluso a algún alto mando militar, que estamos equivocados los que pensamos que el Ejército está para la guerra, que ahora la sociedad demanda otra cosa.

La realidad es que la guerra abre a diario las portadas de los periódicos, pero nosotros seguimos en la polémica interesada. Hemos asistido a graves enfrentamientos sobre los heridos, muertos, condecoraciones, accidentes, escenarios, enseñanza, armamento, materiales, presupuestos, todo se ha puesto bajo sospecha y enfrentamiento. Han intentado vender humo para tapar una realidad que ahora se revuelve.

Las carencias en la cultura de seguridad y defensa siguen siendo importantes en todos los estamentos de la sociedad española, a pesar del esfuerzo realizado en la última década por el Ministerio de Defensa para la divulgación y la promoción de la conciencia de cultura de seguridad y defensa.

Y así seguirá por los siglos de los siglos porque, una vez dicho todo lo anterior, conviene señalar la razón última de tan pesimista panorama: la ausencia de voluntad política. Nos empeñamos en exportar España como si esto fuese una marca empresarial, cuando tendríamos que empezar por aprender a amar a España, dentro y todos.

El distanciamiento entre Fuerzas Armadas y sociedad civil se forja día a día y cada vez será mayor por la falta de voluntad política. Es simplemente un síntoma de algo mucho más grave: la pérdida de nuestra identidad como nación. Creo que lo estamos consiguiendo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 mayo 2022

ESTIRPE (¿CASTA?) DE TRAIDORES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Traición. Alta traición. Definiciones muy sencillas de entender, de las más rotundas que tenemos en el Diccionario de la Real Academia Española y de su lectura queda muy claro cuál es el mayor peligro que amenaza a España.

Traición. Se define como «delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria» y alta traición «la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado».

Nunca estuvimos más cerca del fin de la nación y su ruptura, su final, se lleva a cabo día a día con aspecto de legalidad, con esa sibilina traición trabajada desde los oscuros fondos del poder. Elijan.

Sé algo, pero no lo sé todo, intuyo algo y se más de lo que intuyo. He visto cosas, pero no todas se dejan ver. Puedo contar, pero no profetizar; avisar. No más.

El mayor peligro de la traición y alta traición es que se incorpore a la sociedad como algo habitual, incrustado en las formas sociales, en la enseñanza iniciática, como algo que sustituya al concepto de  la ética, al honor y tradición de los pueblos por esa nueva forma que trae la modernidad política, el «todo vale» (traición), incluido como virtud principal y, por tanto, asentarse en la enseñanza oficial, en la actitud ante la vida, la negociación, la empresa, el amor, el odio, en la paz y en la guerra, en el corazón. De traidores nacen traidores y se convierten en casta de traidores. Una estirpe nueva que parece haberse instalado para quedarse y destruir España.

Tres caminos señalaba Maquiavelo para gobernar una ciudad o principado que antes de su ocupación se regía por sus propias leyes. El más rápido y directo era destruyéndolos.

España tenía sus propias leyes de convivencia pacífica y soberanas hasta que llegó la dinastía de los príncipes del engaño y concluyeron que su perpetua y hereditaria sucesión les obligaba a la reiterada propaganda para impulsar sus pactos ocultos y llegar a burlar la Ley: al Legislativo junto al Judicial e imponer la voluntad de unas minorías poderosas (amenazadoras) con las que el Ejecutivo conducía la traición apoyado por las armas de su ejército de violentos impostores.

Su abanderado iza una única bandera: la traición.

No hay otro modo mejor que asegurarse la posesión de España que destruirla. Lo hace la nueva estirpe de príncipes de la mentira.

Le preguntaron a Confucio —Si un rey fuese a confiarte un territorio que pudieras gobernar conforme a tus ideas, ¿qué es lo primero que harías?

—Mi primera tarea sería sin duda rectificar los nombres.

El poder de la palabra y su traición.

España sin significado. Honor no: traición.

La última la que impúdicamente se ha cometido con el Centro Nacional de Inteligencia. Si su Directora es responsable (?) y por ello ha sido cesada se crea una situación que deja malparadas a las personas que trabajan en el CNI y su moral muy afectada. Con la mirada internacional puesta sobre ello. Por medio el Ejecutivo, el Legislativo y ¿el Judicial¿

Aquí todo se soluciona sustituyendo un funcionario por otro, pero España no funciona.

Alguien debería explicar cómo hoy se dice una cosa y mañana otra.

España camina hacia su destrucción.  Esta ha sido una estocada en todo lo alto. La inteligencia se la quedan ellos. De lo poco que les faltaba.

No son tan tontos como nos parecía, sino peor.

La maestría más difícil de alcanzar es la de la traición; y no parecerlo a los ojos de la inteligencia mediocre o de rebaño.

Si los responsables de este lamentable espectáculo con el órgano más delicado del Gobierno para la Seguridad de todos los españoles, el CNI, no dimiten no es en beneficio de España, sino todo lo contrario: en el suyo propio y de su partido.

Para quien quiera entenderlo le recordaré unas palabras de Borges que quien manda debe tenerlas presentes.

«Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida».

Siempre y por encima de quien pretende engañarte con cantos de necesidad. Es mejor irse con dignidad y el respeto que es obligado ganarse que arrastrando los pies por el fango.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 mayo 2022

 

 

 

ANÁLISIS DE HECES: «IROS A LA MIERDA» Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Iros a la mierda»

Perdón. Son palabras que nos dirige el perseguido por la justicia que se dedica a vivir del cuento mientras insulta a los españoles desde esa frágil Europa que le ampara y por tanto desampara a España.

No sé a quién quiere mandar a ese lugar donde él se encuentra y por supuesto no cabemos todos, sino, quizá, alguno de sus correligionarios; no más.

«Tornó otra vez a probar ventura, y sucedióle también, que sin más ruido ni alboroto que el pasado, se halló libre de la carga que tanta pesadumbre le había dado. Mas, como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de los oídos y Sancho estaba tan junto y cosido con él, que casi por línea recta subían los vapores hacia arriba, no se pudo excusar de que algunos no llegasen a sus narices; y apenas hubieron llegado, cuando él fue al socorro, apretándolas entre los dos dedos, y con tono algo gangoso dijo:

—Paréceme, Sancho, que tienes mucho miedo.

—Sí tengo —respondió Sancho—, mas ¿en qué lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca?

—En que ahora más que nunca hueles, y no a ámbar —respondió don Quijote.

—Bien podrá ser —dijo Sancho—, mas yo no tengo la culpa, sino vuestra merced, que me trae a deshoras y por estos no acostumbrados pasos.

—Retírate tres o cuatro allá, amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices), y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio.

—Apostaré —replicó Sancho— que piensa vuestra merced que yo he hecho de mi persona alguna cosa que no deba.

—Peor es meneallo, amigo Sancho —respondió don Quijote.

En estos coloquios y otros semejantes pasaron la noche amo y mozo; mas viendo Sancho que a más andar se venía la mañana, con mucho tiento desligó a Rocinante y se ató los calzones». (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha).

Al margen de la lección de Cervantes de los modos y maneras, lo que ocurre en España en estos momentos es de la gravedad que tiene lo que sabes que viene indefectiblemente sin que nadie sea capaz de detener la tragedia. Delincuentes condenados y por causa muy grave: delinquir contra la unidad de España. Baste recordar la importancia del hecho cuando la Constitución encomienda a las Fuerzas Armadas la defensa de su integridad territorial. Sabemos que la justicia es lenta, pero segura y que cada actual tendrá que rendir cuentas de sus actos.

Esto del espionaje ha hecho perder la cabeza a muchos bachilleres que se sienten muy enfadados por no haber sido espiados. Son los que esperan siempre esa llamada que nunca llega y dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan. El Congreso está lleno de leones y gatos pardos.

El caso es que solo hay un caso en esto del espionaje. El CNI cumplió con su deber de manera eficaz, aunque a veces se despiste como ocurrió con las «inexistentes» urnas del supuesto fallido referéndum. Tema resuelto el del espionaje a delincuentes y presuntos en su momento que ha terminado con un escandaloso indulto y «la mierda» del fugado y perseguido por la justicia española.

El meollo de la cuestión nadie lo destapa ni habla de él: El espionaje al presidente del Gobierno. ¿Cómo es posible? No me lo creo. Es imposible que no se supiese. Lo que dice que ha ocurrido le ha venido muy bien soltarlo en provecho suyo. Se conocía y fue investigado en sus momento sin resultados.

El grave error de principiante y que nos ha dejado a los pies de los caballos ha sido publicarlo al redoble de los tambores. Bolaños, Sánchez es una pareja quijotesca. Se les volverá en contra.

¡Son tantos los interrogantes!, que en estos momentos se sabe de «fuentes fidedignas» que todas las representaciones diplomáticas en España está alertadas y prevenidas por la inseguridad que aquí se percibe y no nos extrañaría que en la OTAN estén pidiendo explicaciones y una revisión a fondo de las medidas adoptadas para que se desarrolle en España a finales de junio la Cumbre de la OTAN que busca su norte perdido. Podría ser que en España se haya perdido el norte y el sur. Ustedes me entienden.

Justo es decirlo que la única que ha mantenido el tipo (sorprendida por el escándalo iniciado en Moncloa) ha sido la ministra de Defensa, Margarita Robles, que lo ha dicho todo sin poder decir lo que sabía, porque se debe a la dignidad de su cargo. Ha quedado rotundamente claro y es de agradecer su postura firme.

El que no dará explicaciones del olor que todo esto despide es el presidente del Gobierno al que cabria decirle como el ingenioso hidalgo «Retírate tres o cuatro allá, amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices), y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía; que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio».

Ha perdido los cuatro puntos cardinales, pero España necesita que las urnas, incluso las perdidas, lo echen a él.

¿Es que nadie se da cuenta de lo que ocurre en España?

Ya huele, dicen los castizos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 mayo 2022

 

 

LA LEGIÓN: UN RECORRIDO ESPIRITUAL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

LA LEGIÓN UN CAMINO ESPIRITUAL

(General Dávila)

Quizás les extrañe el título que le he dado a las palabras que voy a pronunciar, incluso alguno podría echarse las manos a la cabeza… ¿la Legión algo espiritual?, pero espero que al finalizar entiendan la razón de este título y no les defraude.

Pienso que todos ustedes conocen el nacimiento, la historia y la épica de La Legión española y seguramente mejor que yo. Y es que muy poca gente en España no sabe lo que es La Legión. También es cierto que a La Legión en ocasiones se la conoce más por los tópicos al uso o por historias pintorescas y emocionales que por su auténtica realidad y esto no le ha beneficiado en nada. El desconocimiento y la falsedad de muchos de los datos que se han aireado a lo largo de la historia han deformado la realidad de este glorioso cuerpo que en algún momento no muy lejano y por culpa de muchas de esas falsedades ha estado al borde de su desaparición. El desconocimiento también existe en el mundo militar desde donde no siempre se han tenido las mejores intenciones y, en algún caso, simulando cambios aparentemente sin importancia, se ha intentado despersonalizar una unidad que devolvió el espíritu de lucha y de victoria al Ejército español. Mi intención con lo que voy a exponerles es dar mi particular punto de vista sobre lo que significó la fundación de La Legión y la repercusión que tuvo, tiene, y esperemos que siga teniendo en el Ejército español. Repercusión que tuvo que ver con lo operativo, con las nuevas tácticas y procedimientos, pero que no es el tema que traigo hoy a colación. Les hablaré de la repercusión que tuvo sobre el espíritu de todo el conjunto del ejército, sobre el espíritu militar. Es su dimensión espiritual, la fortaleza de espíritu  lo que me interesa resaltar ya que siendo lo más evidente es lo que menos se conoce y en ocasiones se esconde bajo las leyendas de sus supuestos vicios y graves pecados. Les confieso que en mis 47 años de servicio, de los cuales más de la mitad he estado al mando directo de tropas, estuve sólo tres en La Legión y fue de General. En ninguna otra unidad, y han sido muchas e importantes en las que he estado, he vivido tan profundamente la dimensión espiritual de la vida militar. Después de muchos años de servicio encontré en el “Legionario” el conjunto de ideas y principios que conforman la vida militar, el espíritu militar, lo que desde la joven ilusión de cadete buscaba. Y no es que sean los mejores y que otros sean peores, que no hay nada comparativo en mi exposición, sino que todo lo que rodea a La Legión, sus principios, su credo, sus espíritus…, todo transciende más allá de lo material que se convierte en algo efímero ante la trascendencia y verdad de lo que allí se vive que no es otra cosa que vivir para morir si necesario fuera…, la entrega de la vida. Y la forma en que se vive el espíritu legionario es algo que deja una huella imborrable, inolvidable. ¿Se puede entregar la vida sin tener una concepción espiritual y trascendente de la vida humana? Y esto les aseguro que en el legionario no son fanfarronadas o un reto absurdo de la desesperación, ni un desprecio a la vida. Es un espíritu tan contagioso que no existe la posibilidad de vivirlo a medias ni con mentiras. Su creación en el año 1920, su espíritu, su primera y decisiva intervención en Melilla después del desastre de Annual  la  convirtieron en un referente, en un modelo a imitar por todas las unidades.

“Ahora el Ejército es más Legión que nunca”, me decía no hace mucho un General que ocupaba uno de los más altos puestos jerárquicos en el Ejército. Me lo decía peyorativamente indicando que ya no era necesaria toda su parafernalia y poniendo en duda la necesidad de su continuidad. Es decir, me quedo con el espíritu de La Legión y que desaparezca la Legión.

Claro que también se ha dicho desde el uniforme y públicamente que estaban muy equivocados quienes pensaban que el Ejército estaba para la guerra, que ahora la sociedad demandaba otra cosa.

La Legión, como veremos, desde sus inicios es una unidad que contagia, un ejemplo, por su entrega y profesionalidad, y hoy después de más de noventa años así continúa y así evoluciona, adaptándose a las nuevas situaciones pero sin cambiar una coma de su espíritu inicial y fundacional; hacia ese sentimiento de entrega y sacrificio es lógico que tiendan todas las unidades. Efectivamente yo también creo que hoy el Ejército es más Legión que nunca por su fortaleza moral, por la fortaleza moral de sus convicciones, por su dimensión espiritual. Y es que esta es una profesión vocacional, épica y de riesgo. Sólo la dimensión espiritual puede dar sentido a la entrega y el sacrificio y de eso sabe mucho La Legión que contagió en su momento, con su espíritu al resto de las unidades. Lo sigue haciendo.

Este es el espíritu de nuestras FAS que no exclusivo de la Legión pero que en ella tiene un culto especial.

Anticuada Legión dicen algunos y con ese prejuicio estaba ya firmada no hace muchos años la orden de su desaparición. La que se creó bajo las premisas de <<rendir culto al Honor militar y al Valor militar y que, sus componentes, sugestionados con estos sentimientos, vencieran el instinto y no temiesen a la muerte… la que nació como hermandad para que fuera: militar, guerrera, heroica>>, no puede desaparecer. Este espíritu que le da su fundador tiene hoy más actualidad y necesidad que nunca.

Recorrido espiritual por La Legión lo llamo por ser el referente, guste o no guste, de un espíritu nuevo que nació en un momento crítico y decisivo. Recorrido espiritual porque desde su nacimiento hasta nuestros días esta unidad tiene en su base espiritual su razón de ser, su motivación y cohesión, la singularidad de su credo, el arraigo popular, incluso su permanente controversia; su espíritu no ha variado ni un ápice desde su fundación. Su fuerte contenido espiritual hace decir a su fundador el TCOL.Millán Astray aquello de que La Legión es también religión y sus oraciones están comprendidas en su credo.

De todo esto, de esa dimensión espiritual, es de lo que quisiera hablarles y dar pie a sus preguntas e interrogantes.

Para mi argumentación voy a partir de una fecha el 22 de Julio del año 1921, Annual. Si lo prefieren lo diremos como se ha popularizado “El Desastre de Annual”.

Es una fecha que ninguno deberíamos olvidar y menos quien viste el uniforme. Para mi tiene un fuerte componente sentimental hablar de Annual ya que el jefe de la sección de Campaña del EM. del General Silvestre hasta pocos días antes del desastre era mi abuelo, el General Dávila.

Pocos días antes, y después de controversias y enfrentamientos “militares” con Silvestre, fue evacuado de Melilla gravemente enfermo. No entraré en detalles de aquello que en su momento reflejaré en alguna publicación.

Lo que ahora viene al caso es aquella fecha, por lo que significa para el ejército español, para el espíritu militar, el de las tropas españolas, que sufre una de las mayores derrotas de su historia, y no por la derrota en sí sino por la forma en que han sido derrotadas. Más que una derrota material habría que hablar de derrota espiritual. Miles de muertos sin saber cómo y porqué. Daba la impresión de que allí en Melilla el ejército iniciaba el camino de su desaparición espiritual y sería sometido al juicio de la historia. Mucho cambiaron las cosas no sólo en lo militar, que también en lo político, a raíz de aquél desastre. No es bueno mirar el pasado para relamerse las heridas pero peor es olvidar las lecciones de la historia que repite escenarios y situaciones.

Annual y sus consecuencias, en mi criterio, es la derrota espiritual de un pueblo y de su ejército, de sus dirigentes, de su reciente historia. Es el final de un ciclo desastroso, de corrupciones y relativismos, de abusos e injusticias que traerán graves consecuencias. Annual no es una derrota aislada ni simplemente el hundimiento de la Comandancia General de Melilla, es la derrota espiritual de todo un pueblo, del ejército allí desplegado. Lo resume Berenguer en la comunicación que le hace al Ministro de la Guerra: “Me encuentro con que no hay nada aprovechable.

Todos los servicios desorganizados, el material casi en su totalidad en poder del enemigo, y las fuerzas dispersas y sin mando; y con ser desastrosa la situación que le pinto de recursos materiales, lo es mucho más la moral que se ha perdido en casi todos los restos de este Ejército. En una palabra: la Comandancia General de Melilla se ha hundido en unos días de combate, en forma que de ella poco queda aprovechable; todo hay que crearlo nuevo, y todo ha de ser con los recursos que reciba, y tan urgentemente que, de no hacerlo enseguida, no podríamos contener quizás ni a la misma cabila de Guelaya, teniendo que constituir las posiciones iniciales del año 1909”… “Moral de la tropa es tan deprimida que no me comprometo a operar”.

Es el hundimiento del ejército al completo como continúa diciendo el General Berenguer: “No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército”. No era necesario crear un ejército, añadiría yo, sino dar una nueva moral, infundir el espíritu militar de siempre a las tropas. Ejército existe pero sin espíritu no es más que una masa sin sentido camino de la tragedia. ¿Qué hacer en momentos como estos? La reacción patriótica, la ráfaga momentánea de entusiasmo de toda España, que aceptaba el sacrificio para haber resuelto militarmente el problema de Marruecos se tradujo en un aumento ostensible de voluntarios para África, pero aquello no era un problema de cantidad sino de calidad. La solución no era juntar muchos hombres sino simplemente enseñar, instruir y adiestrar a los necesarios y aquella era una labor difícil después de lo acontecido ya no sólo en Annual sino en lo que quizás tuvo más eco en Melilla, Monte Arruit, a las puertas de Melilla.

El 31 de Julio, pocos días después del desastre, las fuerzas disponibles en Melilla llegadas de la Península y de Ceuta eran quince Batallones, dos Regimientos de caballería, tres Grupos de Artillería, más los Regulares y el Tercio de Extranjeros. Entre el 13 y 25 de Agosto fueron llegando a Melilla otros diez batallones más, tres grupos de Artillería, dos Regimientos de Caballería, zapadores y servicios. Se llegaban a sumar 62000 hombres. Las fuerzas de Regulares y las de La Legión eran mínimas al lado de las de recluta forzosa. Pero la guerra no es  cuestión de cantidad, de números, de hombres, ni siquiera de material, a pesar de la importancia de este y no hace falta irse muy lejos en el tiempo para comprobarlo; es más bien un problema de mentalidad, de capacidad, de voluntad de vencer y de apoyo en la retaguardia (esa que ve las cosas desde lejos y opina en la distancia). Efectivamente como decía Berenguer, “No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército”. Y ese nuevo ejército, ese espíritu nuevo, milagrosamente ya estaba en marcha. El Tercio de Extranjeros, La Legión… que iniciaba su  recorrido histórico, espiritual le he llamado, desde la necesidad, como si de un milagro se tratase. Melilla, España, la necesitaba.

Desde el año anterior, 1920, el proyecto estaba en marcha en Ceuta. No deja de ser curioso que mientras en Melilla asistimos al hundimiento del espíritu de las tropas en un espectáculo escandaloso a la vez que trágico, en Ceuta está naciendo a la par, o mejor dicho, está renaciendo el espíritu de lucha, de dignidad, el honor de siempre. Aquel Real Decreto de Enero de 1920 por el que se crea el Tercio de Extranjeros explicaba las razones que había llevado a crear esta unidad… “La conveniencia de utilizar todos los elementos que puedan contribuir a disminuir los contingentes de reclutamiento en nuestra Zona de protectorado en Marruecos…”…hombres de todos los países…”  “como ensayo, la creación de un Tercio de Extranjeros”.

Pero a la postre ni extranjeros ni ensayos. Una auténtica avalancha de españoles se apuntaron al Tercio (Curiosamente la mayor acumulación de voluntarios se produjo en Barcelona, viéndose obligado el Ministro a autorizar su incorporación a Ceuta antes de la fecha prevista de inicio del reclutamiento). Españoles, de las más distintas clases sociales, no extranjeros, acuden en tropel. En tres meses se reclutaron 1700 legionarios teniendo que restringir la recluta. Y a raíz del desastre de Annual la recluta en La Legión fue espectacular. Durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 1921 se incorporaron cerca de 4.000 nuevos legionarios y los extranjeros que suponían hasta entonces el 15% aumentaron en tres meses al 20% (unos 700). Queríamos ahorrar vidas de españoles, habían muerto miles de españoles y los españoles se hacían novios de la muerte. Queríamos ensayar y el ensayo se convertía en acontecimiento inesperado. No hay más que una razón para este milagro, acertar a la hora de motivar y dar razón al sacrificio sin olvidar la formación técnica, la preparación adecuada. No son razones de índole material las que llevan al sacrificio. Estar convencidos de que luchaban por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir sólo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Al margen de la formación técnica, de la preparación, de la instrucción y el adiestramiento, la camaradería, la fraternidad, forja unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo. Esos detalles claves para un ejército se habían derrumbado en unos minutos en Annual socavados por la ausencia o ineficacia del mando, el olvido, la incompetencia y la irresponsabilidad de muchos, que no eran precisamente los soldados. Pero no hacía todavía un año desde que el Tercio de Extranjeros se había puesto en marcha para recuperar ese espíritu perdido. Sus acciones en Ceuta comenzaban a conocerse por todos los rincones de España, y en Melilla, ante la caótica situación en Julio del año 1921 solo se confiaba en La Legión. ¿Por qué? No eran unos mejores soldados que otros; no eran los legionarios hombres muy distintos a los soldados que integraban el resto de unidades. ¿Dónde estaba la diferencia?  ¿Qué es lo que repentinamente había cambiado e hizo recuperar el valor a las tropas?

¿Nacía un nuevo espíritu? ¿Nacía una nueva forma de entender el combate? ¿Nacía un nuevo espíritu militar, una nueva forma de entender el mando? Me lo he preguntado muchas veces…Y la respuesta la tenía la propia historia de nuestros soldados, la de aquellos que había sido la mejor Infantería del mundo, aquellos que en Rocroi supieron morir sin ser derrotados a la rendición porque eran un Tercio español.

La Legión se crea apostando por la modernidad en cuestiones orgánicas, de armamento, uniformidad, logística de campaña, así como con la introducción de una adecuada proporción entre elementos de maniobra y fuego, evolución radical que permitía organizar una base de fuegos muy potente y próxima a la maniobra de las compañías. Así mismo se introdujo un elemento muy importante y pionero en España: el fusil ametrallador.

Pero si importante es la orgánica, el material, la organización…el cambio más profundo que se produce es el de la mística. Porque es la mística la base espiritual de la legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Ahora que tanta importancia se le da a la proyección de la IMAGEN, al mensaje que hay que vender, la Legión fue en eso magistral y una adelantada. Se empieza ahora a  estudiar este fenómeno de la Legión para comprender las razones de su éxito. Creemos que su mensaje triunfó por una sola razón: No engañar a nadie y hacer poesía de la vida aunque esta sea efímera. El legionario necesita verse envuelto en una aureola romántica, en un poema de lucha entre la vida y la muerte, en la vida misma. Ser legionario es vivir la vida cada segundo dando importancia  a lo que realmente lo tiene y pertenecer al Tercio es saber que tienes una familia que cuida de lo tuyo y de los tuyos estando tu o no estando, muerto o vivo. La Legión trasciende en el tiempo y ser o haber sido legionario es pertenecer a una hermandad que te acompañará siempre, si tu quieres. No tenemos tiempo pero les contaría la ingente cantidad de personas anónimas que constantemente se ofrecen para ayudar a la Legión y a sus legionarios cuando la necesidad surge.

El Credo es la base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella.

La Legión es también religión, escribe su fundador, y sus oraciones están en él comprendidas: las del valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte y Amor a la Bandera.

Espiritualidad por todos lados, una necesidad vital para una unidad que reclama a sus componentes la disponibilidad permanente de su propia vida en el cumplimiento de su misión, que les exige entregar la vida como vocación. Misión insoportable a todas luces si se carece de una visión espiritual, moral de la existencia. No cabe duda que con el Credo legionario Millán Astray pretendió compendiar los valores militares teniendo en cuenta que se esperaba una composición heterogénea de la Legión por lo que estos valores tenían un claro componente universal, válidos para cualquiera que se alistase y convirtiendo como en la Legión extranjera “Legio Patria Nostra” la idea de patria en la de Legión. No tenemos tiempo para desgranar el credo legionario que como credo no es un articulado sino que se compone de “Espíritus” es decir de la esencia y la sustancia de la profesión, de algo que va más allá de su disciplinado cumplimiento y se enfoca más a  su profundo sentimiento. Es un sobrecogedor desafío a la guerra y a la muerte, un canto a los fundamentos castrenses de la raza española. Es como un resorte que hace revivir el espíritu de la infantería imperial, que despereza las virtudes innatas de la nación. Quizás por eso no ha dejado indiferente a nadie y ha sido objeto de alabanzas y críticas. También es un código capaz de hermanar con los mismos ideales a los hombres de todas las razas y de todas las creencias. Es un código prodigioso y extraño, que resulta humano a fuerza de ser severo y duro. No es palabrería el decir que el resultado inmediato que produjo el Credo de La Legión fue convertir a aquellos seres abatidos, desengañados y cansados, en caballeros de un ideal, redimidos y purificados. Pero como vulgarmente se dice algo tiene el agua cuando la bendicen. Hoy todos copian aquello y en el momento en que se crea una unidad se pone bajo unos principios de actuación que buscan resumir en ellos un código de conducta y virtudes, un Decálogo, un Credo, como vemos en unidades como Paracaidistas o recientemente la UME. Es lo que ahora se llama cultura corporativa que ya  inventaron los Tercios, en Flandes y en La Legión.

El Credo de la Legión después de muchos años y distintas vicisitudes sigue en vigor sin modificación alguna. Sufrió durante unos años una auténtica persecución e incluso hubo un intento ridículo de modificación de sus artículos que nadie quiso llevar a buen término. Cuando me hice cargo del mando de la Legión me encontré con que el Credo estaba de alguna manera restringido ya que sólo se autorizaba a recitar alguno de sus artículos y expresamente prohibidos algunos. Pedí la orden donde figuraba esto y nadie fue capaz de enseñármela con lo que volvimos a su lectura sin ningún problema. Alguien quizás dio en su momento una orden verbal, pero con prudencia e inteligencia todo se aclara. El caso es que lo que algunos ahora llaman espíritu de empresa, corporativo, identidad corporativa, la Legión lo pone en marcha a imitación de la Legión Extranjera a la que acaba igualando al menos porque entre hermanos todos somos iguales. El Credo legionario hoy como ayer sigue siendo la guía y la base espiritual de la Legión. Decíamos al principio que los tópicos sobre el comportamiento de los legionarios son abundantes. Muchos errores también y una falta de investigaciones serias ha creado mitos y falsas historias ya difíciles de enmendar. La guerra civil ha deformado muchos aspectos de la Legión y por otro lado se han utilizado insultos o descalificaciones atribuyendo a los legionarios actitudes y comportamientos deleznables.

Recientemente la obra del TCOL. Miguel Ballenilla y García de Gamarra ha puesto seriedad y rigurosidad en la historia de la Legión y deshace muchas de estas falsedades o exageraciones.

Como decía el General Fontela la razón del militar es la guerra, para ser más exacto el combate y la preparación para el combate, y esto es muy duro y poco agradecido, y para eso están estas unidades como la Legión. En los años fundacionales hubo sombras y dificultades y la legión se fundó con hombres, no con ángeles, y son precisamente esas sombras y las grandes dificultades que se encontraron por el camino, lo que hacen más meritoria la creación de la Legión. Son precisamente esas sombras las que hacen resaltar, por contraste, hasta lo sublime tanto heroísmo y sacrificio de los que vistieron la camisa legionaria con honor.

¿Quiénes son los legionarios? Se preguntaba su fundador…Son los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperados, contestaba. Llegan en su mayoría, seriamente, sin el aturdimiento que buscan algunos hombres cuando afrontan el peligro. Ni gritos, ni alborozo. Reflexivos, quizás muchos tristes. Desconocemos el estado en que llegarán a los conventos los que llamen para quedarse, pero si son hombres que ya anduvieron por el mundo es seguro que sus caras y sus almas son muy parecidas.

Y los hay de todos los tipos, de todas las clases humanas y algún Capitán Alatriste que todavía pulula por nuestra geografía. Mandando la Legión asistí a una boda en Madrid en la iglesia de San Fermín de los Navarros y por deseo expreso de los contrayentes asistí de uniforme. Al finalizar la ceremonia me encontré con cuatro pobres pidiendo en la puerta de la iglesia y uno de ellos al verme gritó “Un Legionario” y acto seguido y más fuerte “Coño si es General de La Legión”. Tres de ellos habían sido legionarios y conforme me mostraban sus brazos tatuados me contaban sus aventuras y desventuras. Les di algo de dinero y lo más importante una tarjeta mía para que fuesen a ver al Coronel que preside la Hermandad Nacional de la Legión y pudiese atenderles en sus problemas, como de hecho se hace con todo el que se acerca a una Hermandad. Por allí como me suponía no aparecieron y a uno de ellos que volví a ver me dijo que andaba a lo suyo y que ya iría.

Me he encontrado con almas legionarias en muchos rincones y casi todas responden a los mismos parámetros de bondad y de libertad, esa que usan los pájaros para ir y venir sin puertas ni jaulas. En todos la misma disposición y entrega de siempre y deseosos de volver si pudieran a su Legión. Cuentan que viniendo un día Franco de una cacería se detuvo en Despeñaperros donde se acercó un antiguo legionario suyo. Franco le reconoció y le recibió durante unos minutos en el mismo coche. Le preguntó si necesitaba algo a lo que el legionario contestó que para él nada ya que estaba estupendamente. Pero que ya que se interesaba por él le iba a hacer una petición para un gran amigo suyo que era Guardia Civil, allí destinado pero que al ser de Melilla estaba muy sólo y desamparado recordando a su familia. Franco Ordenó a su ayudante tomar nota del nombre y efectivamente al poco tiempo el G.Civil se presentaba en Melilla. Al ser preguntado por el Comandante de la GC. Las razones por las que le habían destinado allí y que a quién conocía este respondió que el primer sorprendido era él ya que en Melilla no se le había perdido nada. Aquél antiguo legionario era un avispado furtivo al que el GC. traía frito a denuncias y se lo quitó de encima vía legionaria… Mejor es no cruzarte con un avispado legionario.

Y no nos engañemos con esa imagen estereotipada del legionario bebedor, agresivo y pendenciero… Falso. El día a día de la Legión empezando por la hora de gimnasia es muy duro. El legionario es fiel reflejo de las virtudes y defectos del pueblo español y como en cualquier sitio hay de todo. Cuando en marzo de 1926, el caballero alumno de la Academia de Infantería don Marcial Sánchez-Barcaiztegui Gil de Sola solicitó su ingreso en La Legión, el coronel fundador le escribía en estos términos:

“Habrás de rendir culto al honor, culto que te obligará a que tu conducta en todos los órdenes, tanto militares como civiles, sea pura e inmaculada, depurada en todos sus conceptos, siempre inclinada al bien, evitando en todo momento los pasos en falso, las conductas dudosas y las compañías perniciosas. Culto al valor, que te sobreponga a las flaquezas humanas y al instinto de conservación, para ofrendar con gusto la vida y poder mirar a la muerte cara a cara; pero este valor ha de ser sereno, tranquilo, ecuánime, sin exaltaciones ni depresiones, sin despreciar al enemigo si fuere poco, sin temerle cuando sea mucho…culto a la cortesía para que tus actos se rijan siempre con la exquisitez de los caballeros españoles; dulce en el trato, afable con todos, respetuoso para con los superiores, galante con las damas, singularmente amante y entusiasta del soldado, al cual has de cuidar constantemente, encauzándole y atendiéndole con fraternal cariño…Y como final, culto a la Patria, altar en donde has de ofrendar cuanto seas, todo lo que poseas, cuanto puedas valer, y como compendio y suma de los ofrecimientos, entregar en ese santo altar tu vida, con la seguridad de que sólo así esta Patria será grande”.

No sé lo que ahora se enseña en las Academias militares pero si no es esto, todo lo demás sobra. Esta es la auténtica ingeniería que necesita un soldado, la del espíritu. Cuando un nuevo oficial llega a la Legión en un acto sencillo y lleno de solemnidad se le recibe con la lectura de esta carta que es el Código de los Caballeros.

Creo que ahora irán entendiendo el título de mis palabras… “La legión, un recorrido espiritual”.

Nos habíamos centrado en ese momento clave en Melilla y las consecuencias materiales y morales de lo ocurrido en Annual y su coincidencia con la entrada en escena de un nuevo espíritu, el de La legión.

Ante el panorama que tras el desastre de Annual se respiraba en Melilla materialmente y en el conjunto del ejército espiritualmente, La Legión transmitía una razón por la que luchar, la entrega, la entereza moral, la competencia y la ejemplaridad. Volvía aquél espíritu que nunca debió faltar para liberar a los refugiados de Monte Arruit.  En este ambiente, en esta situación, ha nacido La Legión y a los pocos meses de su creación nadie la discute; su actuación se mide por éxitos, victorias y actos heroicos.

Aquellos primeros pasos de La Legión en Melilla no sólo sirvieron para confirmar su eficacia y capacidad sino que también fueron el acicate necesario para recuperar el prestigio perdido y la esperanza en nuestros soldados que habían sufrido una de sus mayores derrotas. Ejemplo y acicate para generales y soldados, para amigos y enemigos. El Ejército volvía a sentir su honor, disciplina, acometividad, abnegación y solidaridad.  Legionarios, Regulares y tropas peninsulares combaten juntos recobrando el espíritu de victoria.

En La Legión desde sus inicios, el conocimiento y el sentimiento se aunaron en las enseñanzas y se reforzaron en el combate. Estamos acostumbrados a oír las hazañas de La Legión en sus numerosas acciones que minimizan las de otras unidades, pero en mi criterio el verdadero triunfo, la hazaña de la legión fue saber transmitir a otras unidades la acción heroica, el sentimiento de unión, de camaradería. El Credo legionario, el compañerismo, la amistad, el sufrimiento y la dureza, la disciplina, la Bandera, no eran exclusividad de los legionarios, lo que sí es de su exclusividad y mérito fue saberlo trasmitir con su ejemplo al resto de las unidades. En definitiva no eran más que soldados españoles, los de siempre, a los que se les había imbuido, a los que se les había dado no un nuevo espíritu sino simplemente habían recuperado el auténtico espíritu del soldado español.

Los soldados de recluta eran de diferente origen social, en su mayoría pertenecientes a las clases más desfavorecidas, con niveles distintos de instrucción, poco motivados, sin experiencia de combate y con un armamento y material insuficiente, anticuado, escaso. Las misiones que desempeñaban siempre las realizaban en retaguardia o en blocaos, convirtiéndolos en soldados de segunda fila sin espíritu de lucha. En Marruecos se estaba pasando sutilmente de una inicial acción de policía, de pacificación, de civilización, a la guerra con toda su crudeza y para eso no tenían la adecuada preparación ni medios suficientes. Nadie quería hablar de guerra ni de muertos, ni de heridos. Y allí en los campos rifeños, en una guerra que parece perdida ante el desastre de Annual, se encuentran combatiendo Fuerzas Regulares, La Legión y las tropas de reclutamiento forzoso.

Hace tiempo di una conferencia en la Hermandad de Antiguos Legionarios de Almería que titulaba “Reflexiones Sobre La Legión”. En ella hacía un cierto paralelismo entre La Legión y una de las más queridas unidades militares que han pasado por Almería, el Regimiento de La Corona. Es precisamente este Regimiento el primero en llegar a Melilla después del Desastre de Annual. Si leemos la mayoría de las crónicas y libros escritos nos dicen que las primeras tropas en llegar al rescate de Melilla son las de La Legión que embarcadas en el “Ciudad de Cádiz” llegaban, procedentes de Ceuta, al mediodía del 24 de Julio. No es cierto ya que las primeras tropas en llegar son las del segundo Batallón del Regimiento de La Corona de guarnición en Almería al mando del Teniente Coronel D. Eduardo Barrera Bau, que lo hicieron ese mismo día a las ocho de la mañana. El error es bastante frecuente y figura hasta en el primer tomo del libro editado por La Legión titulado “La Legión Española”. Es también un error y además una clara injusticia lo que he podido leer en un importante libro- que no voy a citar- cuando dice que “los integrantes del Batallón de La Corona vienen muy afectados por la travesía desde la península, y las noticias que corren de boca en boca originan el espanto en las filas del Batallón al recordar la sangría ocurrida en aquellas mismas tierras doce años antes, en 1909”. Los hechos demuestran lo contrario al ver la actuación heroica de este Batallón, condecorado con la Medalla Militar, y la actuación de su Jefe muerto como consecuencia de una enfermedad contraída en la guerra y declarado a pesar de ello y por ley  como muerto en combate.

Y así esos valores de siempre y que parecían perdidos, renacieron en el Regimiento de La Corona y en otras muchas heroicas unidades. Eran las enseñanzas de La Legión que en contra de lo que muchas veces se ha comentado tenían un valor inteligente y no temerario. No había alardes inútiles de valor ni actos de riesgo personal innecesarios a excepción de aquellas ocasiones en el que el decaimiento moral lo exigía. El aprovechamiento del terreno, el fuego y el movimiento, el constante adiestramiento y la disciplina, unido a los valores de su credo  fue lo que le dio sus victorias y lo que transmitieron y enseñaron a otras unidades. Las cosas cambiaban y regresaba el espíritu antiguo, el de siempre, aquél de Mayo de 1808 del pueblo de Madrid, el del capitán Ruiz y los tenientes Daoiz y Velarde.  El de los héroes de Sidi-Dris, de Abarrán, del Igueriben; el de aquellos jinetes del Alcántara con Primo de Rivera a la cabeza. Y a esos soldados, legionarios, Regulares y de reemplazo SM. El Rey les impone la Medalla Militar ganada codo con codo. Con más claridad lo dice el Rey cuando se traslada a Almería a condecorar a la Bandera del Regimiento de La Corona: “Regimiento de la Corona: Es para mí una satisfacción inmensa que la primera vez que os paso revista sea para condecoraros con la medalla militar. Sois testimonio glorioso de lo que es capaz un soldado español cuando está bien mandado…Nunca olvidaremos tu hazaña, regimiento de la Corona”. Esa era la clave… “de lo que es capaz un soldado español cuando está bien mandado”. Con  La Legión aparece de nuevo la gloriosa Infantería española, es decir la médula del  Ejército. Por todo ello al hablar de La Legión hablo de un recorrido espiritual. Un recorrido por todo lo que pertenece al espíritu, ese principio generador e íntimo que es en definitiva la esencia de la milicia. El espíritu también se define como ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo; como vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Hablar de la milicia es hablar de sensibilidades y de unas manifestaciones o tomas de decisión personales que no responden a los cánones convencionales. Son decisiones, razones que se enmarcan en el campo espiritual y que responden a un único y mismo criterio, a una misma y única razón de ser, el espíritu que surge de la práctica y la vivencia de unas virtudes. La milicia ha sido y será una profesión del espíritu. A pesar de los cambios. Vivimos momentos de cambios en todos los aspectos y no sé si por necesidad real o moda temporal de lo que se trata es de cambiar. Aquello que decía San Ignacio de que en momentos de crisis no hacer mudanza ha quedado en el olvido y ahora se trata de cambiar muchas veces sin saber para qué ni por qué. Y quizás haya que cambiar la enseñanza militar, el armamento y el equipo, los idiomas, los uniformes…pero tocar el espíritu de nuestras tropas, de nuestros soldados es innecesario. Precisamente es ese espíritu lo más envidiado por el resto de los ejércitos en el mundo entero.

Decía la Enciclopedia Espasa de 1924 al hablar del espíritu militar: “Principio esencial, naturaleza moral de los pueblos, de las instituciones armadas y de los individuos, por lo que a la guerra, y sobre todo a la guerra ordenada, se refiere. Así como la eficacia militar es debida a la suma de todos los factores morales y materiales, el espíritu militar depende nada más que de los caracteres psicológicos, de modo que es tanto mayor cuanto más desarrolladas están las virtudes militares, y desaparecen cuando estas virtudes se desconocen o se olvidan.

Como todos los principios esenciales, el espíritu militar es difícil de definir y de explicar. Existe en las sociedades y en los individuos, como existe el patriotismo en los pueblos, como el alma en los hombres. No es una pauta, es una fuerza; no es la brújula que señala el camino del deber, es el fluido magnético que impele a seguir este mismo camino.

Las manifestaciones del espíritu militar, como sucede con todas las manifestaciones del espíritu, son tan variadas como son distintas las circunstancias en que se da a conocer. Cuando el amor a la vida dice al oído del hombre que se separe del peligro, le dice el espíritu militar que se mantenga en su puesto de honor, despreciando la existencia en aras de la Patria; cuando la libertad humana le grita que se rebele contra la orden mal dictada, el espíritu militar le obliga a doblegarse y a someterse a quien la ley le señala como un superior; cuando la vanidad humana le induce a oponerse violentamente a la opinión del jefe inepto, el espíritu militar le sujeta a respetar lo que la inteligencia de ningún modo aceptaría; pues el espíritu militar es unas veces valor, otras abnegación, muchas veces entusiasmo por la profesión abrazada, no pocas anhelo de gloria para la colectividad, afán de esplendor para la patria; es, en fin, el conocimiento pleno del deber y la voluntad decidida de llegar hasta el sacrificio para cumplirlo”.

Que yo conozca no hay profesión ni vocación que exija por contrato, por juramento o promesa, entregar la vida si preciso fuera en defensa de España. Así se dice en el Juramento o promesa ante la Bandera y así lo dictan las Reales Ordenanzas…

“La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber del militar…

¿Hay algo más espiritual que entregar la vida por y para los demás? Y esto no necesita cambio alguno. El oficio militar, ese que se definía como… aquí la más principal hazaña es obedecer…Cumplirá con su deber obedecerá hasta morir…Religión de hombres honrados… no tiene otra razón de ser que la existencia real o amenaza de conflictos bélicos, es decir, algo que hoy con cinismo se rehúye nombrar, la guerra. Nunca ha habido tantas guerras ni amenazas como ahora. Nunca ha habido un negocio armamentístico como el de ahora. Y en mi particularísima opinión nunca ha habido tanta hipocresía como ahora a la hora de definir conflicto, guerra, acción de imposición de la paz…Vivimos la utopía del final de las guerras, del final de los conflictos armados y hasta conceptos tan manipulables como que el Ejército es innecesario. Una prueba de ello es comprobar cómo la épica, el riesgo es asumido por otras organizaciones como bomberos, ONG, s. deportistas, etc. que ocupan el espacio mediático y épico. Hay que tener cuidado con los cambios porque cuando este concepto del ejército entra en crisis o se sustituye por otros muy buenistas y utópicos se produce una grave desorientación que cala incluso dentro de la propia institución. La guerra desgraciadamente no está superada y el conflicto armado abre constantemente las portadas de periódicos y televisiones. El militar, el soldado debe prepararse para la guerra y alcanzar la máxima eficacia para el combate al servicio de la sociedad y de la Patria. No parece muy difícil de entender la necesidad de disponer de un instrumento para salvaguardar y proteger los bienes de la nación y la vida de sus habitantes ante una agresión armada, recurriendo al uso de la fuerza, si así fuese necesario. Y si no es así podemos caer en gravísima irresponsabilidad que en definitiva se traduce en la pérdida de la vida.

Todos hemos asistido en los últimos años a la polémica más que semántica de llamar guerra o no a las situaciones a las que se enfrentan nuestros soldados en Irak, Afganistán…Hemos asistido, alguno de nosotros perplejo, a graves enfrentamientos políticos sobre una intervención sí y otra no. Se han dicho sobre estos temas las barbaridades más fuertes oídas en política últimamente. Heridos, muertos, condecoraciones, acciones en el Índico (Alakrana), accidentes (Cougar), escenarios (Irak-Afganistán), todo se ha puesto bajo sospecha y enfrentamiento. Y todo esto mientras los soldados se jugaban la vida, atónitos ante el espectáculo. En fin situaciones alguna más que penosas y que requieren un análisis acerca del sentido de la responsabilidad de algunos pero que no es motivo de esta charla. Pero viene esto a colación porque mientras preparaba estas palabras surgió una de las muchas acciones de combate que se desarrollan actualmente en Afganistán en la que resultó herido de bala un legionario. Ha sido durante este mes de Marzo cuando el Caballero Legionario Iván Castro Canovaca era herido de bala en un enfrentamiento con los talibanes. La noticia no ha rellenado muchas líneas de periódicos y no recuerdo haberla oído en ningún telediario. Simplemente es un herido en un combate en Afganistán…Pero entre lo que ocurre informativamente hablando, lo que cuentan los políticos, el mayor o menor interés informativo, el lenguaje empleado para calificar los hechos de guerras, conflictos, misiones de paz o como se quiera llamar, y lo que viven y como lo viven nuestros soldados hay una diferencia sustancial. Este es un ejemplo de muchos de los que se podrían citar…De la noticia…  “Un soldado español herido leve en un enfrentamiento con talibanes en Afganistán” y la Orden publicada por La Legión hay diferencias sustanciales que indican el enorme abismo que separa el mundo real del combate y el de la retaguardia. Creo que no está demás pararnos unos minutos a leer algunos párrafos de esta orden. Creo que veremos en ellos esa dimensión espiritual tan necesaria para poder enfrentarse así a la muerte.

Este es el recorrido espiritual que he pretendido hacer y que como no puede ser de otra manera terminaré con la devoción de la Legión a su Cristo de la Buena Muerte.

Particularmente me gusta la denominación del Cristo de los legionarios como es conocido popularmente en Málaga. Pero tampoco quisiera detenerme excesivamente en la conocida “Congregación de Mena” precisamente por ser la más conocida y sí hablarles de las distintas devociones legionarias.

Pero en la línea de lo que les estaba diciendo quiero finalizar este recorrido espiritual por la Legión con algunas particulares apreciaciones.

Creo haber dicho que la formación moral en mi criterio es mucho más importante en un militar que la formación técnica. Hemos visto la importancia que en la Legión tuvo esa formación y que es la dimensión espiritual la única que puede dar sentido a la entrega de la vida y al sacrificio. También es algo evidente que la espiritualidad y trascendencia en el pueblo español tiene profundas raíces cristianas y que históricamente el militar español ha sido un hombre de fe, de fe cristiana. Por ahora pocos se atreven a levantar la voz a favor de mantener nuestra fe y nuestras tradiciones. Según dice la prensa, a raíz de las JMJ (Jornadas mundiales de la Juventud), en Madrid con el Papa, ha habido un sinfín de llamadas de militares extranjeros para desfilar con el Cristo de La Legión en Málaga.

Que poca seriedad, que continuos vaivenes. La fe parece depender del Gobierno de turno. Si hay quien sí, pues a procesionar y si hay quien no pues al cuartel. Se nota que nunca han sentido la muerte de cerca.

Los legionarios no participan mucho del juego mediático. Cuando acuden a una procesión mi impresión particular es que lo hacen dándolo todo. Suelen ser bastante herméticos con sus mandos y se les conoce más por sus gestos, por su actitud, que por sus palabras. En las procesiones no hay ningún problema para conseguir voluntarios, todos lo son. También es cierto que se cubren todos sus gastos y se les dan las dietas reglamentarias. Hay lugares que tienen mayor preferencia para ellos que otros y la verdad que esto depende de la forma de tratarles cosa a la que el legionario es muy sensible. Málaga es atractivo para ellos por lo mediático de la procesión, la historia que acumula y el cariño y calor humano que reciben del pueblo malagueño. Pero por encima de ello y de los directivos de la Cofradía está el Cristo de la Buena Muerte. Muchas veces no sabemos si es de los legionarios o de los cofrades y en alguna ocasión los intereses parecen prevalecer sobre la fe. El aspecto social tiene mucho que ver y en ocasiones esto debería ser mejorable. Hay muchos intereses por medio. En la Legión gusta la verdad y hay que ir con la cara descubierta. Pero el legionario suele llevar a su Cristo colgado del pecho, a Él le reza y de Él presume al lucirlo en su pecho.

Cuentan que una Semana Santa de los primeros años veinte, varios legionarios-en descanso de la guerra de África- y unos cofrades de Mena compartieron el pan y la sal, hicieron amistad y hermandad… “Morir en el combate es el mayor honor” y para esa muerte…el abrazo redentor del Cristo de la Buena Muerte.

Es a partir del año 1927 cuando se inicia la escolta de los legionarios al Santísimo Cristo y en el año 1930 empiezan a desfilar acompañando al Cristo como Protector. El pueblo de Málaga suscribió esta unión con una saeta eterna…

“Dicen que a la Legión se ha alistado

Un Cristo crucificado”

Todos los Tercios tienen una imagen del Cristo que suele entronizarse en las formaciones legionarias, es decir es trasladado por los legionarios a un lugar de honor para presidir el acto y la oración a los muertos. Digo suele porque no siempre se hace así y menos ahora con esa fiebre laicista que nos invade.

En el año 2000 el Cristo fue declarado oficialmente por Monseñor Estepa, arzobispo castrense, Protector oficial de la Legión.

Recuerdo los días anteriores a nuestra marcha hacia Irak. Preparábamos conductores de BMR, en Ronda. Un accidente se llevó a uno de los instructores. Al finalizar el funeral me acerqué al cabo de la escuadra de gastadores para darle el pésame legionario. Me contestó  “ Gracias, Mi general pero ya sabe VE que nosotros estamos para lo que El diga (El Cristo) y a este se lo ha querido llevar ahora…No quería que fuera a Irak”.

El caso es que hay muchos lugares donde el legionario asiste en Semana Santa con  entrega, fe y devoción. Lugares que luego a lo largo del año hacen una labor encomiable para el legionario, ayudas, becas, atención familiar, etc. Por cierto no les extrañará que en el tiempo que estuve en la Legión se atendía amuchas familias de legionarios con alimentos y no era la época de la crisis.

Termino. Quisiera que entendiesen más de cerca a los legionarios porque son muy parecidos a la definición de español.

No sé si este final lo van a entender. Yo me entiendo.

Yo lo que quisiera haber sido es legionario. Por encima de general de los legionarios. Pero me quedé en el camino.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Fue publicado el 15 diciembre 2019

PEGASUS O GALILEO ¿O EL CABALLO DE TROYA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si alguien fue espiado es que se lo merecía y mal debió hacerse cuando los supuestos espiados hicieron lo que que quisieron a pesar de tanto espionaje como se dice que se hizo. O no se hizo, o se hizo mal, o se hizo por ellos y para ellos, es decir para eso que ahora hacen al saber que nada se hizo y que es el momento de hacer algo porque el tema se les vuelve contra ellos.

Pegasus

En España solo un organismo está autorizado para comprar un sistema que se infiltra en el ADN del móvil, y el vendedor sabe muy bien a quién se lo vende para que sus espaldas estén cubiertas. Lo que haga o deje de hacer con el producto cuando la venta es legal es cuestión del comprador, pero se sabe y se toma nota de ello. Por su seguridad y prestigio.

Se compró; apuntan los datos. Se usó correctamente, dice lo que hasta ahora sabemos. ¿Quiénes lo tenían? No lo sabemos y no lo sabremos a no ser que al conocido personaje le interese filtrarlo (infiltrante) para salvar su reputación tan dañada y que tanto perjudica a España. Pegasus lo compró quien podía y tenía que comprar y otros «investigadores» lo pidieron (a quién tenía el poder para comprarlo), casi se lo suplicaron, pero no se atendió su petición. Aquí solo espiaba uno ya que el entorno se estaba convirtiendo en un nido de agentes secretos y era un momento muy complicado donde te espiaban de cintura para abajo (sobre todo y ante todo) y no veas para arriba, cuando la C/C subía o bajaba. Total que Pegasus para uno y ¿Galileo? Pues está muy bien, pero no es Pegasus. Bueno pues parece ser que también, ¿quienes? Se autorizó su compra y uso, sin saberse muy bien lo que hicieron y para qué lo usaron. Eso sí: autorizados por el gran espía.

La seguridad la proporciona la información, sobre todo, aunque también el secreto y el despliegue de los medios adecuados para lo uno y lo otro.

Pues ni lo uno ni lo otro. Toda la actividad de los sufridos y honorables informadores queda resquebrajada por arriba, por culpa de los de arriba, y llega a hundirse hasta las raíces y quemar el árbol.

En Europa, me cuentan, no salen de su asombro y andan preguntando, con sorpresa o retórica ¿o no? a los europarlamentarios españoles: ¿Qué es lo que ocurre en España? Está llena de sicofantes. Incluso en donde menos sospechan ustedes. No, si eso ya lo sabemos, pero no creíamos que era tanto.

Espionaje en Europa

Todos los líderes europeos, Merkel y Macron en cabeza, han sufrido intentos de espionaje a través de sus móviles, pero con una gran diferencia respecto a los españoles: no han podido sacarles nada porque nada secreto ni sensible para la Seguridad se almacenaba en su móvil (contra 2´7 gigas extraído del móvil de nuestro presidente); no se ha aireado con esa soberbia del «y tu más» que tanto daño puede hacer a la nación; no han hecho política partidista con el tema y, sobre todo y por encima de todo, han sido capaces, quienes les corresponde, de atajar a tiempo el ataque informativo, algo que por otro lado es lo más natural del mundo. Entre tanto responsable no sale a dar la cara el irresponsable. ¿Cuánta mentira se esconde detrás de este episodio oscuro y de dudosa credibilidad?

La OTAN y la Cumbre de Madrid

El rastreo de quién, cómo y cuándo se nos hace harto sencillo ya que quienes venden estos programas a nivel oficial saben muy bien lo que hacen y a quién se lo hacen. Lo único que hace falta es que, puestos a escupirnos, ya todo vale y España alcanzará un nivel de fiabilidad entre sus amigos y enemigos que le hará permanecer años en el olvido. Veremos si de aquí a junio la OTAN no decide cambiar de escenario y llevar a cabo su cumbre en un lugar menos infiltrado. Por cierto la Cumbre de la OTAN celebra en España en 1997 a punto estuvo de suspenderse por un incidente extraño que resultó falso. Pero esa es otra historia menor. La de ahora es muy grave, conocida por casi todos… y admitida por todos.

En España quien no se siente espiado es un donnadie y por eso se cuenta y se hace ver a la hora de hablar: —Bueno por teléfono no quiero, ya te contaré. Nada, mentira, a no ser que sea de cintura para abajo información de la que muchos viven y es la más rentable. La fórmula de la Coca – Cola o la de la bomba atómica no interesa.

Aquí las guerras del espionaje se desatan por motivos como los de la de Troya. No lo voy a explicar. Lean a Homero. Es portada a diario. Hoy estamos con una grave inflación de agentes secretos, flotantes.

«Son gente que pueden ir y venir y transmitir informes. Como espías flotantes debemos reclutar hombres inteligentes, pero de apariencia estúpida, y hombres intrépidos, a pesar de su aspecto inofensivo; hombres ligeros, vigorosos, audaces y valientes, acostumbrados a las tareas humildes y capaces de soportar el hambre, el frío, la suciedad y la humillación» (Sun Tzu. El Arte de la guerra).

Es la teoría de la evolución que en nada ha evolucionado, sino en hacer al ser humano cada vez más tonto. Mientras más alto puesto alcanza más se acusa este mal.

El caballo de Troya, el mayor invento militar conocido por el ser humano, es una trampa para ellos. Los tontos.

Acabose todo: La Corona o el Estado, el Gobierno, la Iglesia, el Ejército, el CNI… España.

Él sigue. El caballo sigue dentro. El trato es acabar con la amazona que venía al galope sobre la grupa de la inocente honradez.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 mayo 2022

 

 

 

LA GRAVEDAD DE LOS PACTOS Y OTROS PELIGROS EN ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Imagínense que los que idearon el ataque a las Torres Gemelas formasen actualmente parte de la dirección del país americano. Que las decisiones de Biden estuvieran mediatizadas por su voto.

El término terrorismo es el mismo para cualquier acto que pretende la dominación por el terror. En España ha dejado una huella mortal de tristeza y desamparo, pero la nación no ha sabido —no hemos sabido ni querido— reaccionar ni siquiera aplicar la Ley. Sus consecuencias son que a diario se ofende a todas las víctimas —lo somos todos— con una indecente exhibición política de su triunfo.

A nadie parece importarle, incluso se aplaude a sus hienas en homenajes consentidos que les ofrecen sus cachorros recién salidos de la guaridas y que solo necesitan una voz para seguir matando.

La situación es de extrema gravedad. España se nos va entre las manos de tres gobiernos que han acabado con el pasado, presente y futuro de una nación tan grande y rica como España. José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy Brey y el actual vividor de la Moncloa, Pedro Sánchez Castejón, alias Antonio.  La familia, la historia, la cultura, la economía, la grandeza y la humildad, la convivencia, la ciencia y la filosofía, el arte y la alegría, la personalidad, la tradición, el Ejército, la Iglesia, la ley y la justicia, la enseñanza, el turismo, las fiestas y los toros, el cine o la novela, el teatro, la educación, el campo y la ciudad, todo ha desaparecido para cambiarlo por sucedáneos, burla imitación de la España que se forjó así misma sin más apoyo que el de su fidelidad a una forma de ser y entender la vida que aún hoy siguen en el recuerdo vivo de millones de personas en todo el mundo.

Estamos bajo el yugo del socialismo de la caverna, el tibio centrismo indiferente y una derecha desorientada. Nadie ofrece otra cosa que pura ideología, impuestos y malos ejemplos. A vivir que son dos días. Cada uno se agarra a lo que puede, pero los índices de votantes disminuyen ante el desánimo que produce un panorama en el que la mentira se impone como el arma más valiosa para atraer a cándidos valedores.

En España mandan todos menos los españoles. Facciones que viven de la escaramuza que desgasta la autoridad, y el poder se tiene que doblegar ante los facciosos y partidos repletos de delincuentes que pretenden acabar con España. Los tribunales sentencian y lo que se dice por una puerta sale por la otra sin consecuencia alguna. Todo está condicionado por la expansión de los medios de comunicación y el poder de las redes sociales donde anidan la desilusión personal y colectiva manejada de manera sutil y experta por la psicología social. Hoy se piensa y se actúa al compás de los mayores youtuberos de las redes: los jefes de los partidos políticos que al llegar al poder o a sus cercanías descubren los secretos de ese poder y las oportunidades que les brinda.

La mayor red social, aunque la menos participativa y leída, la más escandalosa, es el Boletín Oficial del Estado (BOE) desde donde manejan vida y hacienda de todos y cada uno de nosotros. Menos dañina y más veraz y entretenida es Tik Tok o incluso el olvidado Teletexto.

Decía d´Ors que en el principio fue un membrete y con él se da paso a las instituciones a gente afín al terrorismo o los que defienden la fractura de España; el membrete del BOE les avala y apoya.

¿Quién manda en España? ¡pa asar una vaca!

No, lo que pregunto es que quién manda en España. Pues eso. Lo dejaba claro la ministra de Defensa al ser increpada por los independentistas-Bildu sobre el caso Pegasus: «¿Qué tiene que hacer un Estado, un Gobierno, cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia, corta las vías públicas, cuando realiza desórdenes públicos, cuando alguien está teniendo relaciones con dirigentes políticos de un país que está invadiendo Ucrania?».

Y abre un interrogante de alto riesgo y que nos debería preocupar mucho: «…quienes ahora se escandalizan se van a llevar una sorpresa cuando descubran quiénes realmente han asaltado sus teléfonos móviles».

Piden la dimisión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y creo que es la única que ha plantado cara en estos graves momentos y defendido sin miedo la legalidad. Pocos apoyos se han visto.

Quienes deberían dimitir son el presidente del Gobierno y la mayoría de su Gobierno, pero no por el caso del espionaje, sino por vivir y convivir con sus socios de Gobierno. Ese colchón está ya desgastado y conviene que el que se acueste en la Moncloa no necesite hacerlo con terroristas.

Al final queda clara la actitud del presidente del Gobierno. Busca el apoyo de los que surgieron del terrorismo etarra y alcanzaron las instituciones.

Díganme una cosa: ¿Somos fiables? ¿Cómo es que nos admiten en la OTAN?

El PP y demás partidos deberían retirarle la palabra y hablar de este personaje sólo para denunciar sus abusos.

No se pregunten a quién debería espiar el CNI. Se quedó corto.

Empezaba mi artículo con un interrogante y termino con el mismo párrafo, pero para el caso de España, donde el terrorismo se nos ha colado hasta la cocina.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

3 de mayo 2022

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL SALUDO MILITAR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bn6tvKDIQAARYGQEl saludo militar constituye expresión de respeto mutuo, disciplina y unión entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas…

Se efectuará por el de menor jerarquía y será correspondido por el superior. Entre los de igual empleo el saludo se practicará de acuerdo con las reglas dictadas por el compañerismo y la buena educación”.

Esto dicen nuestras Reales Ordenanzas. Se cumple con gusto y se imita con frecuencia. No es un gesto de subordinación que se realice para dejar claro quién manda. El saludo es mucho más. Encierra hermandad, compañerismo, disciplina y unidad.

Sus orígenes son conocidos, aunque hay distintas versiones.

Como signo de amistad y paz que se manifestaban los hombres de armas al encontrarse levantando la mano derecha indicando no portar arma en ella.

descargaComo signo de cortesía y de estima cuando los caballeros se descubrían antes del combate  llevándose la mano derecha a la altura del yelmo mostrando la cara al adversario.

Hay otro antecedente más cercano a nosotros. En el siglo XVII existía la costumbre de recordarse, entre oficial y soldado siempre que se encontraban, la obligación que habían contraído de fidelidad y lealtad al monarca y a la fe católica. Se expresaba volviendo a hacer el gesto cristiano del juramento que habían hecho sobre los colores del Regimiento: levantar la mano derecha hacia el cielo, índice, pulgar y corazón (representando las tres personas de la Santísima Trinidad) ampliamente separados.

Era una forma de recordarse mutuamente su común ideal, sin ser, en aquella época, signo de respeto o subordinación. Este es, a mi juicio, el origen del saludo actual. De ahí también la forma de ejecutarlo, “consiste en llevar la mano derecha a la prenda de cabeza” ya que al levantar la mano hacia el cielo los dedos rozaban el borde de la prenda de cabeza y no solían pasar de ahí. El ejército polaco es el único que todavía conserva este modo de saludar con los dedos.veterans_day12_2012_ap_605_605

Ese es el sentido del saludo, el recuerdo de la misión y del ideal común, del juramento que los une a la bandera a la cual sirven.

Decía nuestro reglamento: “Es la mirada lo que da al saludo su valor real; el inferior debe mirar francamente a su superior a los ojos”. Estoy aquí, fiel, dicen los ojos del soldado. Cuenta conmigo, responden los del oficial.

Unidad, hermandad, poder contar uno con el otro; ser lo mismo y estar dispuesto a morir por la misma causa. Ese es el verdadero sentir del saludo militar y por tanto grave falta no realizarlo o no responder al mismo.

Todos los ejércitos lo imponen con firmeza y entre ellos se respeta e intercambia. Es el culto a la caballerosidad y al honor militar de cualquier soldado.

En la Legión se dice con sentido del humor que “a todo lo que se mueve se le saluda y lo que está quieto se pinta de blanco”. Mejor pasarse que quedarse corto.

Y es en la Legión donde he encontrado la mejor expresión del saludo militar:

El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda

desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido

levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo.

La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de

ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: «Mándeme”.

Algo más que un gesto de cortesía. Es un austero gesto que encierra la regla fundamental de esta hermandad militar, guerrera y heroica: la unión entre todos sus miembros en la entrega al servicio de la Patria.

Con ese hondo significado les envío mi más enérgico saludo.

PD: Por cierto, abunda la mala práctica entre algunos miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado de ir sin la reglamentaria prenda de cabeza. A eso se le llama falta de uniformidad y debe ser corregido.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

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23 abril 2022

PARTE DE GUERRA. SIN NOVEDAD (General de División Rafael Dávila Álvarez)

IMG_20150508_085235El 29 de abril de 1993 regresaba de la antigua Yugoslavia la Agrupación Táctica «Málaga» después de haber finalizado la misión de interposición entre los contendientes en la guerra civil.

A su llegada revistó las tropas el Príncipe de Asturias que, con lenguaje castrense, recibía de su Coronel el resumen del duro trabajo de aquellos seis meses: ¡A la orden de Vuestra Alteza, sin novedad en la Agrupación Málaga! Era el parte de guerra.

Todo se había desarrollado de acuerdo con las reglas del espíritu y del honor militar. En la milicia solo hay novedad cuando se pierde el honor, lo único que un soldado no puede asumir. Pero aquel sin novedad que pudo ser interpretado como una frase rutinaria –nunca lo es– encerraba profundos cambios. Era algo más que una frase. Sujeto y predicado, sentido completo, ser y estar de la milicia, la de ayer, hoy y mañana. Aquella misión cambió muchas cosas en España. Nuestros soldados, embajadores del honor y de la paz en los Balcanes, queridos y respetados en una guerra de odios y permanente recelo, regresaron con la ganada admiración y cariño de todo el pueblo español. Pronto se dieron cuenta nuestros dirigentes. Soldados de España que en Bosnia-Herzegovina lograban una victoria frente a nuestra contradictoria y disparatada política, una victoria de la cordura frente al despropósito. Batalla ganada, no la guerra. Aquí los incrédulos o malintencionados tuvieron que aceptarlo. Estaban en la pugna, en esa guerra tan nuestra, la de las incoherencias.

OTAN sí, OTAN no. De entrada no, ¿o sí?, ¿abstención como respuesta más sensata? Contrasentido de unos y otros, ahora sí, ahora no, que todo depende. El poder, la conquista del poder absoluto como meta. No a la OTAN. OTAN-DE-ENTRADA-NO1Sí al cargo de Secretario General de la Organización. Nada es verdad ni es mentira, todo depende del color con que se mira. Transición: paso del poder al poder. Recelos hacia la institución militar que había dejado de serlo. No hacía mucho que la disolución de la Legión estuvo firmada por el ministro de defensa. Lo intentarán en otra ocasión, de otra manera. Su valor y su honor la salvaron, con el firme apoyo de nuestro Rey el primer soldado. La Legión como siempre…, la más principal hazaña es obedecer.

Los soldados nunca dudaron de su misión, la duda la tenían otros. Hubo que derramar sangre, con generosidad extrema. Morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde. Allí estaba la Legión, como estaban otras unidades, como estuvo siempre el ejército español. Sin dudar, sin retirarse a destiempo, sin pedir ni rehusar. Un solo discurso, sin pliegues ni bastardas intenciones.

1177538423_850215_0000000001_sumario_normalNo hubo condecoraciones, las que se dan a los héroes, porque son expresiones de un lenguaje que sonaba a combate, a guerra. Era mejor jugar con las palabras y esconder los hechos.

Sangre derramada con generosidad extrema. La de nuestros soldados de la Agrupación Táctica «Canarias», relevo de la AGT «Málaga». Se les concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Paz por estar en una guerra, por combatir la violencia y buscar la paz. Es lo que siempre busca un ejército.

De esto hace ya mucho tiempo. El premio a la memoria no debe quedar desierto.

Hoy recordamos al Teniente Muñoz Castellanos primer caído por la Patria en Bosnia-Herzegovina cunado transportaba plasma y medicinas al hospital de Mostar. Era una floreciente primavera del año 1993 regada con sangre española. Sargento Tornel, Teniente Aguilar, así hasta 23 bajas en los años de esta dura misión.Legion Mostar06_placa_bajas_espannolas_en_bosnia_herzegovina

Intervenir tiene costes muy altos, incluso te cuesta la vida. No hacerlo también los tiene, a veces más altos, más vidas.

Y el honor se abrió paso entre discusiones de retaguardia. La Nación, la Patria, el beso a la Bandera. Discutido y discutible para algunos, aunque los que por ello dan la vida nada discuten.

Van y vienen nuestros soldados. En ocasiones el regreso es definitivo, por siempre jamás. Nunca dudan de que es por España, por los españoles, por dar cumplimiento al juramento a la Bandera.

Nuestro recuerdo para aquellas Agrupaciones Tácticas «Málaga» y «Canarias» que abrieron camino…, y los ojos a muchos incrédulos. El tiempo lo borra todo, dicen. Si cuentas lo de entonces, lo que somos por lo que fuimos, y lo que podemos ser, te descalificas, te desacreditan. Hay que mirar al frente, dicen los botarates. Un soldado mira en todas las direcciones, por si acaso, para no dejarse nada en el camino y menos el honor.

Ha pasado mucho tiempo y no todos pueden decir: sin novedad.

Si algún día ven a un soldado agachar la cabeza y no ser capaz de decir sin novedad es que ha perdido el honor.

¡A la orden de Vuestra Alteza, sin novedad en la Agrupación Málaga!

Era el parte de guerra, el honor intacto, las palabras justas.

Los soldados pueden repetirlas una y otra vez.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

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PREPÁRENSE PARA LA GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Odessa preparada para la guerra

No pretendo asustarles, pero las evidencias son contundentes y nos presentan un empeoramiento de la situación en Ucrania que puede acabar con una confrontación en Europa y ¿por qué no? en el mundo. Los signos son preocupantes y entre todos ellos destacan dos: la ausencia de acercamiento para un diálogo que siente unas mínimas base de negociación pacífica y el envío masivo de armas, cada vez más potentes, a Ucrania por parte de los países de la OTAN. Lo que nadie quiere podría ser lo que ocurra.

Desde un principio dejé clara mi opinión sobre el desarrollo de la guerra, los objetivos y la posible solución. Se han ido cumpliendo estrictamente, pero no se ha hecho nada para una posible solución.

El hecho real de que Putin está deshonrado y su ejército desprestigiado ante el mundo libre es una evidencia que añade más riesgo, si cabe, a la situación.

Poner por su parte fin a la guerra en esa situación supondría que el mandatario ruso sería juzgado como genocida además de ser acusado por su propia nación y acabar sus días de manera trágica. Lo evitará a toda costa y si tiene que llevarse al mundo por delante, lo hará.

¿Qué hacer? ¿Cómo poner fin a esta guerra o al menos alcanzar un alto el fuego que permita una negociación de mínimos?

Es difícil encontrar la solución, sin que ambas partes cedan unos mínimos aceptables, pero sobre todo la clave está en que el honor y el valor del pueblo de Ucrania mostrado con su lucha ejemplar por la libertad no se vean empañados por una negociación que suene a derrota.

Para buscar esas posibles vías de negociación hay que saber, conocer y deducir lo que la historia nos enseña y disponer de asesores equilibrados y alejados de toda decisión visceral y temporal y, por supuesto, que la Inteligencia (política, militar y diplomática) trabaje sin descanso en esa zona gris donde se hablan incluso los enemigos más acérrimos.

La teoría de «escalar para desescalar» tiene sus límites y es como el aviso del lobo. Llega un momento en el que el lobo mata a las ovejas y al pastor nadie le hace caso.

Rusia, como dijimos desde el principio, quiere las orillas del mar de Azov y del Mar Negro. Las tendrá y para ello no dudará en Odessa con la ayuda desde Transnistria. Pero ahí no terminará la guerra. Ucrania será un depósito de armamento y seguirán durante mucho tiempo las escaramuzas y la guerra latente, los muertos y la tragedia ensombrecerán al mundo mientras Putin mira al Báltico donde se juega la baza de guerra definitiva y que puede conducirnos a lo fatal.

A todo esto es sospechosa la actitud de muchas naciones democráticas que silencian la situación y solo observan los acontecimientos sin denunciarlos ni apoyarlos. Una actitud tibia que solo ayuda al agresor y que en nada favorece esa necesaria negociación para el alto el fuego.

Nos faltan muchos datos para poder entender que es lo que ha ocurrido y más para adivinar lo que ocurrirá.

Un analista lo primero que debe observar son los signos de los tiempos para apoyar su análisis y ofrecer argumentada su visión.

Siento no ser analista, pero he visto la primera golondrina. Claro que eso no significa que haya llegado la primavera.  Junto a la diminuta golondrina se escuchaban rayos y truenos que presagiaban la tormenta. Claro que eso tampoco tiene que ser indefectiblemente la guerra.

La palabra y la inteligencia serán los que nos digan qué nos espera. Por encima de todo debe prevalecer el honor y la valentía: «Si los sujetos de un cuerpo político no recurren a las armas porque el terror los paraliza, debe de hablarse más de ausencia de guerra que de paz» (Spinoza). La valentía debe conjugarse con la inteligencia.

Los signos de los tiempos son malos para todo (s).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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28 abril 2022

CABALLERO LEGIONARIO JORDI OÑORO TOMÉ ¡PRESENTE! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Durante unos ejercicios de preparación para el combate el Caballero Legionario Jordi Oñoro Tomé ha muerto al volcar el vehículo que le transportaba. Descanse en la paz legionaria que les acoge alrededor del Cristo de la Buena Muerte al que hace unos días izaban como a un compañero más, acompañaban en su agonía. Hoy el duelo se transporta por un compañero que se nos va, nos deja con la tristeza de su ausencia y la tranquilidad de que la muerte no es el final. En la Legión se vive intensamente ese misterio de hoy aquí mañana allí. Pero es difícil substraerse a los espíritus de amistad, compañerismo y unión y socorro. Levantar la mirada de ese pelotón del Arma de Caballería legionaria y no ver al compañero Jordi oteando el horizonte y animando al grupo ligero, dando velocidad y contundencia al avance, escudriñando cada movimiento, animando cada reconocimiento con su carácter alegre y decidido, se nos hace duro y extraño.

Todo esto hace descubrir, aunque no se conozca, que los legionarios también lloran cuando deben hacerlo, es el llanto legionario de esos Tercios heroicos, Legión valiente, /que en la vanguardia saben morir, /
el orgullo de nuestra España, /sus hazañas al combatir. ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

Notad que os cercan siempre amorosas,
sutiles sombras que un beso os dan.
El pensamiento de España entera,
vedlo en el tenue, fugaz rumor,
que nunca cesa de acariciaros,
de vuestros pasos alrededor.

Quede su recuerdo para siempre, su actitud, su espíritu legionario en nuestras filas, su hueco será una sombra que nos acompaña junto a la de todos aquellos que murieron vestidos de legionarios, por fuera y sobre todo por dentro. Corazones con camisa verde y chapiri, pasaporte para el Cielo, ejemplo para todos.

se nos va al Cielo.

Jordi Oñoro Tomé, Caballero Legionario ¡Presente!

Acaba de filiar como Ángel legionario en la Legión del Cielo.

¡Viva España! Valientes hermanos,
¡Viva España! Legión inmortal,
que es gran gloria morir por España,
abrazado a un sublime ideal.
Con la sangre que vierten sus hijos,
más frondoso el laurel brotará,
del que haremos coronas que España,
que en sus sienes augustas pondrá.
¡Viva España! ¡Viva La Legión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 abril 2022

EL CNI DE TURISMO EN CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General De División (R.)

¡Nos están mirando!

¡Cómo se han puesto los independentistas! ¡Espiados! Ya tienen a dónde agarrarse. Y de la Moncloa les tranquilizan.

—Nosotros somos demócratas y solo espiamos a los de la ultra que claro no sois vosotros, sino los de Castilla-León. Nuestros espías tienen la garantía de los comunistas, incluso podéis preguntarle a Otegui.

—Entonces, por entonces, hubo muchos micrófonos porque nos llegó un saldo, como el de las mascarillas, y había que utilizarlos.

Alguno si mal no recuerdo se metía debajo de las mesas de los comensales que mientras más bebían caldos del Priorato y comían longaniza, más se intercambiaban información por electricidad. En Cataluña se espió tanto que se sabía que no había urnas para el referéndum y las había. ¿O era para despistar a Hacienda?

Aquí quién no es objeto de espionaje es que no es nada. ¿Espionaje o cotilleo? Sutil diferencia, línea inapreciable, formación dudosa, redacciones mediáticas.

Judicializa que algo queda. Sé quien lo admite a trámite.

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías>>.

<<Si el príncipe clarividente y el general competente logran la victoria cada vez que pasan a la acción y consiguen resultados fuera de lo común, es gracias a su capacidad de previsión. La capacidad de previsión no se obtiene ni de los dioses ni de los espíritus, ni por analogía con eventos pasados, ni por conjeturas, sino, antes bien, de las informaciones de quienes conocen el estado real del enemigo>>. Volvamos a los que saben. Sunzi es cada día más necesario y nos sirve para entender muchas cosas de la política a través del arte de la guerra.

La guerra y la política vienen a ser lo mismo. Sí, con distintas armas, pero unas y otras son letales. Quien no quiera ver que estamos en guerra es que está ciego.

<<La sociedad catalana está al borde de un enfrentamiento civil>> (Borrel, ministro de Exteriores).

Una guerra en la que las Fuerzas Armadas tienen una misión, constitucional, decisiva. Muchos miran, leen y preguntan antes de hacer todo el recorrido. Vayamos despacio. Pero que nadie dude que estamos en lo que estamos.

En la guerra no hay adversarios sino enemigos. Lo son quienes quieren romper tu nación, robar tu territorio, acabar con su soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Lo son quienes durante años, todos los días de todos los años, han asesinado y seguirían haciéndolo si no hubiesen alcanzado parte de sus intereses. Son los enemigos de la libertad los que más alzan su nombre; es frecuente entre dictadores. Ahora resulta que sin elecciones han logrado situarse en posiciones ventajosas para el ataque. Y amenazan por los flancos. Estemos preparados.

El arte de la guerra cuenta con el uso de espías. Nadie debe estar más próximo al mando que los espías y ningún asunto debe requerir mayor secreto que el de los espías.

Todos quieren saber y tener cerca al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El problema no es que esté adscrito a Defensa o a Presidencia sino lo que sabe y del uso que se dé a la información que obtiene del enemigo. Información se tiene, de todo y de casi todos.

Conviene aclarar que su dependencia (ahora sí, ahora no) del ministerio de Defensa no hace al CNI ni más militar ni menos. Durante los últimos siete años ha estado en manos de Presidencia. Ahora vuelve a Defensa. Nada tiene que ver con la milicia. Su dependencia no es casual ni responde a criterios de eficacia, sino de confianza personal: información, poder; auténtica obsesión. Pasen, analicen y vean.

La actual ministra de Defensa, también ahora jefa del  , dijo: <<La fuga de Puigdemont y el hecho de que dé instrucciones desde Berlín es una página negra. Es lamentable que se pueda pasear tranquilamente por Europa y se permita el lujo de quitar y poner consejeros. Hay que ver qué resortes democráticos han fallado. Algo no se está haciendo bien. Vamos a ver qué ocurre>>. Eso decimos todos: Vamos a ver qué ocurre y porqué se hizo mal. No sobre quién va a mandar en el CNI sino lo que se va a hacer con la información.

Entramos en una fase de la guerra en la que se va a escenificar un armisticio. Se abren las puertas del CNI. Los sótanos quedan cerrados.

Se levanta el telón. Empieza la comedia. Unos actores dicen una cosa y otros la contraria. A río revuelto… Se trata de provocar ruido mediático que distraiga la atención del espectador y no se entere de lo que hay tras las bambalinas, allí donde se juega la partida con las cartas marcadas, allí donde: <<Estábamos jugando al póquer y jugábamos de farol>>.

Allí donde unos actores proclaman el riesgo inminente de enfrentamiento civil mientras otros, los federales (?), hablan de acercar los presos, cambiar la Constitución, urgente y viable. Forma parte del guión. ¡Al lío! Y mientras va pasando el tiempo, jugando a su favor, sin prisa, o con la nueva PRISA, pero con toda la parafernalia desplegada con vistas a ganar lo que hasta ahora habían perdido.

Se oyen las normas internas:

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías. Si antes de efectuar una misión secreta ya se oyen rumores, debemos aniquilar tanto al espía como a quienes han recibido esa información>>.

Conocer para vencer. Quien conoce o debería conocer el estado real del enemigo que avise. Y si tan grande es el riesgo que haga repicar las campanas. La escenificación parece pactada. No hay engaño al enemigo, con el que se ha pactado. Se intenta engañar a las tropas propias; y eso puede ser muy grave y terminar mal.

No sé si habrá inteligencia suficiente para afrontar lo que nos espera.

Aquí la guerra sigue y nadie hace nada para detenerla.

Artículo 26 Ley Orgánica 5/2005 de 17 noviembre de la Defensa Nacional. Centro Nacional de Inteligencia. «El Centro Nacional de Inteligencia contribuirá a la obtención, evaluación e interpretación de la información necesaria para prevenir y evitar riesgos o amenazas que afecten a la independencia e integridad de España, a los intereses nacionales y a la estabilidad del Estado de Derecho y sus instituciones».

Blanco y en botella.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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NOVELA DEL GENERAL CÉSAR MURO «FRONTEROS EN AMÉRICA»

De nuevo un soldado ilustrado, el teniente general César Muro nos ofrece una novela que se adentra en un mundo desconocido para una inmensa mayoría y que nos permite conocer un capítulo más de nuestra historia militar a la vez que desmonta  mitos y exageraciones sobre nuestro comportamiento en el virreinato de Nueva España.

Lo hace con un tema atractivo: Fronteros en América.

El cine americano del western nos ha creado una imagen que a pesar de sus estereotipos no deja de denunciar cómo los anglosajones, creadores de los Estados Unidos, exterminaron a las tribus autóctonas de aquel territorio. Dichos, como “el mejor indio es el indio muerto”, fueron la guía de un gran genocidio dirigido desde la misma presidencia de esta nueva nación, que nunca se planteó reconocer la nacionalidad a los auténticos dueños del territorio.

España, cien años antes, ante el mismo problema: los crueles y salvajes indios apaches y comanches, se comportó de manera contraria. La obsesión del rey Carlos III, transmitido hasta el más lejano rincón, fue hacer nuevos españoles en aquellas lejanas tierras, prohibiendo el exterminio de los indígenas. Engrosar las Españas, educando y convirtiendo a los nativos en nuevos españoles, fue su guía.

Sin embargo, la Conquista del Oeste se conoce como una gran gesta y, por el contrario, la colonización española por un «atroz magnicidio».

Lean, juzguen y opinen sobre la Leyenda Negra, que llena de infamia nuestra historia. Esta novela es un buen ejemplo para ayudarles a abrir los ojos.

En aquel enfrentamiento, enmarcado en la narración entre 1772 y 1788, aunque ya habían tenido choques antes, los españoles, en su deseo de avanzar hacia el norte desde Nueva España, para asentarse y colonizar aquellas tierras, se encontraron con la permanente resistencia de estas tribus guerreras, que no tenían el menor deseo de convivir. Y menos aún, cambiar sus costumbres para convertirse en hispanos. Cómo se hizo, evitando el exterminio y ganándose el apego de aquellos feroces guerreros es el fondo de la novela.

La obra es fruto de una meticulosa investigación histórica y además de disfrutar de una exquisita prosa nos hará conocer la verdad sobre un capítulo tan manoseado y mal tratado por historiadores de dentro y de fuera.

Gracias mi general por mantener alta y recia la cultura militar y dar ejemplo de rigurosidad que siempre es además amena.

He disfrutado con la lectura de una obra tan seria como entretenida.

Rafael Dávila Álvarez

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19 abril 2022

 

UCRANIA. LA GUERRA EN SU LÍMITE DE ELASTICIDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La guerra en Ucrania continúa bajo la incertidumbre, y los análisis se encuentran desesperadamente confusos sin que nadie sepa, por mucho estratego que opine, las intenciones de Putin.

La guerra, como todo, llega un momento en el que pasa a la cotidianeidad o, lo que es peor, a la costumbre, y a nadie sobresaltan las noticias si no se ven respaldadas por la subida de la gasolina o del pan nuestro de cada día.

Es triste acostumbrase a la guerra, pero más lo es a la inacción. Observo, quizá con error, que de lunes a viernes hay guerra, los fines de semana fútbol o gastronomía, estado del tiempo y de las carreteras; observo que los reyes de la información se van de vacaciones. Solidaria guerra. Alto el fuego, week end, y de nuevo a retomar la información. A golpe de cañones.

Decía Stalin, en su atroz pensamiento, que un muerto es una tragedia y un millón una estadística. Primero la pandemia. Ahora el Teatro de la guerra.

La guerra empieza a ser estadística de muertos, un cúmulo de datos lo confirman, mientras algunas mentiras intencionadas se deslizan por sus derivadas establecidas sin saber cuáles son las variables independientes. La derivada es el orden convertido en desorden y lo anormal instalado en la normalidad.

Vence lo virtual en la tragedia del olvido, de querer dejar al lado los resultados devastadores del enfrentamiento, allí donde unas letras enlazadas llamadas palabras han fracasado y dan paso al duelo de las armas: el lenguaje de los cañones.

Estamos en un momento de la guerra en Ucrania donde se ven más claras las intenciones. Los jugadores descubren sus cartas, aunque podría ser una simple jugada de comprobación y calentamiento. Nadie ha puesto toda la cantidad sobre la mesa. La apuesta es muy pobre y se habla de farol. Los muertos se olvidan: pura estadística. La guerra sigue y un final temible se vislumbra cada vez más cerca. Las posturas están enconadas y nadie opta por entenderse con la palabra. Más gasolina al fuego.

El Diccionario de Autoridades define «diversión» en su acepción militar: «En términos de guerra se llama al ataque que se hace por el enemigo por diversas partes, para obligarle a separar sus fuerzas, dividirle y enflaquecerle, o entretenerle».

Queda claro en su rotundidad que la guerra ha sido así mal entendida y atendida.

No ha hecho bien Zelenski al desairar a Alemania. No habla Europa con decisión y por ello otros toman su palabra.

El momento es muy delicado y no debemos actuar con maniobras de diversión cuando la violencia puede no tener límites y llegar al uso ilimitado de la fuerza.

Este es el momento del mayor peligro y cualquier cosa puede ocurrir; entre ellas una catástrofe nuclear.

Estamos en el límite de elasticidad que permite la tensión de la guerra y de acuerdo con la Ley de Hook el puenting podría acabar en tragedia. Nada volverá a ser lo que era, deformado y sin vuelta atrás.

Mientras los políticos no decidan que la política y la guerra no son lo mismo, aunque persigan el mismo objetivo, mientras no se den cuenta de que la guerra es su fracaso oculto bajo la vida de otros que nada que ver tuvieron, mientras no encuentren una alternativa a los cañones, seguiremos estirando el tiempo hasta romperlo todo y ser irreversible.

La estrategia y la táctica quedan desbordadas cuando el espíritu de la guerra se convierte en una lucha a muerte en la que no se respetan las reglas de la guerra, cuando los generales son arrollados por la inmoralidad de sus tropas de lo que ellos son únicos responsables.

Una guerra en la que se ha roto el código del honor, donde ya no hay ética militar, puede acabar en cualquier cosa.

Una guerra que está a punto de acabar en algo peor. El terrible ejemplo de acabar con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios. Ese momento tan cercano: «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica; que puede regresar. No fue una guerra, sino todo y nada que es la definición de la muerte moral. Física también, pero eso es un mal menor.

Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada. Nadie gana cuando se manejan ejércitos que no hacen la guerra, sino imponen pura violencia.

Habrá que buscar una definición nueva a tanto terror, al que parece que también nos acostumbramos. Como a morir. Irremediable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 abril 2022

 

¿UN CRISTO LEGIONARIO? PREGUNTEN AL PUEBLO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

v026mo01Humilde el origen de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Málaga, humilde su nacimiento y larga su espera hasta hacerse legionario y acoger a la muerte buena.

Cristo de la Buena Muerte hecho vida en la madera a través de las manos de aquel artista llamado Pedro de Mena. Todo comienza con una salida en la procesión de 1883. Después nada. Quedó solo el Cristo, acuñado el término menoso, y una esperanzada espera hasta el 22 de agosto de 1915 en que se constituye en Santo Domingo de forma oficial la Real y Pontificia Congregación de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad. Años de auge, duro trabajo y esperanza, mientras seguía la espera.

En los años veinte la muerte se instala en las portadas del quehacer diario. Es la guerra en África. Se muere cada día, de cualquier manera, en el olvido. Se desvía la mirada de la tragedia, el honor en ocasiones perdido.

Como si de un milagro se tratase, nace la Legión. Novios de la muerte a la que convierten en su más leal compañera. Los acontecimientos, la necesaria y buscada protección llevan irremisiblemente al encuentro.

En 1927 los legionarios montan su primera guardia al Cristo de la Buena Muerte. Desembarcan en su búsqueda, lo convierten en compañero legionario, le dan escolta y desfilan por Málaga en 1930. Es el inicio del vínculo que, a pesar de los muchos pesares sufridos, llega con fuerza hasta nuestros días. A pesar de querer quemar con su odio la vida, aquellos que solo pueden quemar la madera. El vínculo proclama la victoria sobre la muerte. Y el Cristo de la Buena Muerte obra el milagro. Vínculo del pueblo con los legionarios, juntos siempre y más si cabe, el Jueves Santo. ¡Preguntadle a ellos! el porqué de aquella atadura alrededor de aquél madero donde está clavado El Cristo legionario.

Por ir a tu lado a verte…

No sé si lo entienden. Yo lo siento y lo entiendo pero me cuesta explicarlo; no sé hacerlo. Pregunten al pueblo, háganse pueblo o legionario, que es lo mismo, esa noche mágica del Jueves Santo.

Morir debe tener una razón, un credo común, intemporal, indestructible, vencedor; un credo sencillo hecho en la humildad de la calle. Un credo para los momentos trascendentes. Ese es el vínculo indestructible que supera las ideologías y el paso del tiempo. Es la fuerte e inexplicable atadura entre el Cristo, el pueblo y los legionarios. Es el secreto que encierra la hermandad, el compañerismo, la amistad, el espíritu de unión y socorro, la dureza y el sufrimiento. No sé si lo entienden, pero ante todo no busquen una puesta en escena ni una representación. Pregunten al pueblo cuando a su vera pase el Cristo legionario.

Este milagro que ocurre cada Jueves Santo en Málaga ni escenifica ni representa, es simplemente un clamor, un grito de esperanza que dice que la muerte no es el final.

Sobre hombros legionarios, sobre sus gargantas, su corazón y sus labios, sobre los que con su mirada siguen sus pasos, con aquel Cristo, el de la Buena Muerte, van todos nuestros muertos legionarios. Entender aquello es como intentar meter todo el agua del mar en un pequeño agujero hecho en sus orillas. El misterio se explica por sí solo cuando formas parte del mismo. Esto es lo que ocurre en Málaga el Jueves Santo. No le den más vueltas. Todos callan porque todos rezan mientras cantan. La muerte está ya muerta:

jpeg-1Por ir a tu lado a verte…”. Música de combate con la que se vence a la muerte.

Si quieren entenderlo pregunten al pueblo.

Silencio. Suele surgir después de los duros combates cuando sabes que tu vida concluye. Cuando la muerte en acecho te espera. Cuando no la llamas ni la huyes. Cuando le dices que puede venir cuando quiera. Cuando no tienes miedo a verla porque esperas en buena muerte resurgir a mejor vida. Por eso ni la llamas ni la huyes, puede venir cuando quiera.

Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera

me hice novio de la muerte.

Puedes venir cuando quieras.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

La Congregación de Mena celebrará en 2015 el pri

HONOR Y DOLOR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En estos días tan cargados de virtud para un soldado me llega la triste noticia de la muerte de dos infantes que junto a la virtud llevaban grabada en su recámara el mejor regalo del que un hombre dispone como ofrenda: la amistad.

Dos amigos se me acaban de ir sin siquiera tener el consuelo de poder estar junto a sus familias, el abrazo y el cariño mostrado, pero por causas ajenas e inevitables he tenido que rezar en solitario. En oraciones me ha parecido escuchar: «Rafa no es necesario, no vengas que aquí seguimos y sabes que el camino no se acaba; esto solo es un descanso. Levanta tu ánimo y dile a todos que ya hemos llegado, que en ese sitio tan querido ya estamos, y que nunca lo hemos recorrido solos, siempre acompañados, que entre nosotros los soldados ni en estos momentos, que lo son todo, hay tristeza ni abandono».

Teniente General Agustín Muñoz Grandes y Coronel José María Álvarez de Toledo: son dados de alta en el Cielo. ¡Presentes!

Con Cristo muerto, como su Cristo: ¡Resucitado!

Semana de dolor que acaba en Resurrección: es ese el mensaje.

Vidas ejemplares y humildes, con entrega a la virtud que fue su camino, el honor de servir sin servirse, sin pedir nada a cambio, más allá de una sonrisa, como la que ellos esparcían como sembradores de buena semilla.

Es primavera en el Cielo, también, los frutos caen de esa madura Cruz bendita regada con sangre de heridas abiertas, que solo cura la amistad, el compañerismo, la unión y el socorro que se predica entre los que solo necesitan: fe, amor y amistad.

Es el resumen de la vida de dos soldados, de dos amigos que ya han llegado, que hicieron de su caminar un homenaje al honor de ser servidor, a su fe, a España, a la amistad y, también, ¡cómo no! a la tradición española y a su historia. Sin mácula de mentira ni rastro de egoísmo.

Recibirán ciento por uno, serán nuestra referencia, seguirán siendo nuestros amigos, nos indicarán, cuando nos desviemos, el camino.

Mi General, mi Coronel, amigos, soldados, ¡Presentes!

Creo que nunca he sentido una emoción tan grande como cuando portaba al Cristo legionario por las calles de España, las de Málaga y tantos otros lugares; llevaba el Cielo sobre mis hombros y en él a mis soldados.

Esta Semana Santa a los lados de la Cruz del Cristo de la Buena Muerte, el Legionario, aunque sea en la distancia, portaré vuestras armas de virtud, el honor, aunque os lo digo con una lágrima de inmenso dolor.

Que Cristo también lloró cuando se le fue un amigo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 abril 2022