EL DIFÍCIL ARTE DE LOS MOTES: EL COJONARIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se va perdiendo el sentido del humor y eso es grave. Es uno de los síntomas que una sociedad en decadencia debe tener en cuenta y someter a revisión, no el sentido del humor, sino el camino emprendido, por donde se va perdiendo, para rectificar a tiempo. Hay personajes que más que provocar humor provocan indignación, repulsa y rechazo. Si le encajamos un buen mote, que resuma su personalidad y actuación, la cosa, mientras dure, será más llevadera. Se hace necesario, casi obligado, para vivir entre tanto ramplón y tramposo.

Para conocer a los causantes de nuestra tristeza no es suficiente el nombre o apellido. Su auténtica personalidad y proceder se revela utilizando el transparente e irónico mote. Es un ejercicio de humor y rentabilidad comunicativa, síntesis de sabiduría popular, que deberíamos recuperar para desenmascarar  a muchos de los que pretenden ejemplarizar desde la vida pública. Las academias militares, centros de supervivencia, donde un profesor sin mote es un don nadie, siempre fueron escuelas en este difícil arte. Allí estaba “el Culo con Botas”, mote que no requiere explicación, junto a una pareja inseparable, “el Masca” y “el Tanca”; ya saben, intercambiables, tanca como “el Masca”, o masca que “el Tanca”. Grandiosos eran “el Veraneante”, que nada hacía ni sabía y “el Bikini” que enseñaba todo menos lo fundamental. Alguno se jactaba de su mote, lo que no es muy recomendable. <<Me llaman “el Remacho” por mi porte y valentía>>; un compañero le hizo ver la cruda realidad, <<te llaman “el Remache” porque eres bajito y cabezón>>. Aquel día arrestó a más de media Compañía. Era muy amigo del “Mafeito”, que solía decir, <<Caballeros, mafeito (arresto) a seis a la vez>>.57

Como les decía, deberíamos recuperar el ingenioso arte del mote. “El Sacabuches”, “el Arrugas”, “el Combustible” (de apellido Resino Grasa)… los_militares_estacan_el_dibujo_animado_del_camion_tarjeta_postal-red44fb0f993849209c4bc8bdced38243_vgbaq_8byvr_512Pero nada como aquél mote, “el Engañabaldosas”, que identificaba a un curtido profesor del que se decía que “va como va, más no como debe”. ¡Sublime!

Sobrenombres, apodos, motes, constituyen una precisión identificativa y una caricatura lingüística que estamos perdiendo y que sería muy útil, con el debido respeto, utilizar en las redes sociales. Es un discurso sintético muy rentable para la economía del lenguaje y que genera lazos convivenciales además de representar una de las producciones lingüísticas de más creatividad.

Me falta recordar algún mote… Repasen la vida política y ejerzan el sano oficio de moteador o apodador y verán como todo se hace más llevadero. ¿Como llamábamos a aquel que decía una cosa y hacía la contraria? , ¿o el okupante de la Moncloa? Uf! me falla la memoria. Seguro que a ustedes se les ocurre enseguida porque lo sufren a diario. Les invito a, con respeto y sentido del humor, empezar a bautizar a estos insufribles que sufrimos a diario.

Mandando la Legión, una de mis ingeniosas nietas dijo en el colegio que su abuelo era “cojonario”. Acertó aunque tuvimos que dar explicaciones escolares. A la hora de ponerte mote mejor es que te lo ponga alguien que te quiere.legiondibujo--644x724

Rafael Dávila Álvarez . General de División(R.)

14 noviembre 2018

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EL MAGNICIDO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Raro es el día que no se produce una agresión en Cataluña por portar un símbolo de España. Este sábado ha sido en la estación del metro de Urquinaona (Barcelona). Después de ser empujado por la espalda un hombre recibió un fuerte golpe en la cabeza mientras los agresores gritaban: <<mori España>>. Resultado: una brecha en la cabeza de 8 centímetros. Su delito: llevar una gorra de España. Un agente de policía que presenció los hechos logró detener al agresor, pero ante las amenazas que recibía decidió soltarle. Miedo, hay mucho miedo. Riesgo, mucho riesgo. Indefensión, mucha indefensión. Hay ley, no quien obligue a cumplirla. Que cada uno se las arregle, lo que es sumamente peligroso porque da lugar a la ley de la selva y que el más fuerte o sagaz imponga bajo amenaza el control; de la selva. Hay miedo. Mucho miedo. Nadie habla claro, ni piensa en alto, ni siquiera para él; hasta las conciencias están controladas.

Entre todo este desorden, inquietud, salta la noticia de un intento de magnicidio planeado contra el presidente del Gobierno de España, doctor Sánchez. Nos enteramos al mes y pico de la detención del presunto magnicida. Ante el extraño suceso los fiscales de la Audiencia Nacional dicen que nada sabían y los jueces del alto organismo que no vieron motivos para hacerse cargo del asunto. ¿Por qué? ¿Por qué nos lo cuentan ahora? Al presidente del Gobierno tiempo le ha faltado para hacerse eco de la noticia y salir a hacerse la foto mientras pedía una defensa sosegada de las ideas. Las ideas deben ser las que le quitaron de la cabeza al que en Barcelona portaba una gorra de España. Las sosegadas ideas le han costado una brecha de 8 centímetros, señor presidente. Sosegado y real ha sido el golpe sufrido; una constante diaria. Por supuesto no un magnicidio, cuyo alcance debe investigar la policía para tranquilidad de todos.

Más de 300.000. Me explico:

Guardia Civil y Policía Nacional: 150.000

Vigilantes de Seguridad: 80.000

Policías Autonómicas: 24.000

Policías locales: 60.000 (?)

Más de 300.000 personas dedicadas a la seguridad. De todos. Cerca del triple que las Fuerzas Armadas. Estamos en teoría bien asegurados, pero la práctica no coincide.

¿Por qué? Porque el problema no es policial sino político. Extenderme más ofende a la inteligencia. ¡Es tan evidente!

El supuesto intento de magnicidio no debe quedar en el olvido. Cualquier cosa puede ocurrir y debe investigarse a fondo para que no queden dudas. Por ahora solo tenemos confusos datos. La seguridad del presidente debe analizarse al milímetro. Dicen que <<era un lobo solitario>> y podría alguien decir la gracia de que <<Menos lobos Caperucita>>, pero no es para tomárselo a broma. Tampoco la seguridad de todos y cada uno de los españoles que en vez de escolta llevan un símbolo de España.

El ciudadano español de la brecha de 8 centímetros en la cabeza no anda con supuestos, ni intentos: le han abierto la cabeza por llevar una gorra de España. Mañana será otro y otro y así….

Con una brecha en la cabeza este español sí que no está para bromas. Le ha visto las orejas al lobo; y muy cerca. Ha recibido su dentellada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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12 noviembre 2018

 

 

 

 

LA DICTADURA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Autodefensa contra la constante influencia de lo(s) político(s) hasta en la intimidad de la recámara. No hay restaurante, despacho, o callejuela, en la que no se conspire. Las consecuencias, los resultados siempre contra nosotros todos.

Autodefensa ciudadana contra el todopoderoso mundo de lo(s) político(s).

Viven otro mundo, en otro mundo, y escenifican a diario el drama.

Ilusiones perdidas, esperanzas rotas, y lo que creíamos superado nos arrastra irremisiblemente al punto de partida, al enfrentamiento. No puede recaer la decisión de lo que es y debe ser España en un ejecutivo que se ampara en la división, se apoya en los que apuestan por la ruptura del Estado y la Nación.

Cuando creíamos haber superado diferencias, estas vuelven y se multiplican.

Cuando nos creíamos en el camino, nos descubrimos en la senda de la transitoriedad.

Cada día peor. De los tres poderes nada, queda nada: legislativo, ejecutivo, judicial. Nada, Un solo poder: omnímodo.

Autonomías legislativas, ejecutivas, hasta judiciales. Hasta policías variopintas y parciales. Fracciones, un puzle cuyas piezas erosionadas ya no encajan.

Estamos peor que antes.

Como parapeto para llenar la boca de ejemplaridad, entremés envenenado, hablan de la libertad. Esa que se vende por raciones mínimas y está restringida, limitada, y a un alto precio. En el parqué de los partidos políticos se mercadea a diario. También son unos cuantos los que manejan el IBEX de la libertad.

La transitoriedad define el momento. No está muy claro hacia dónde conduce. Hay signos que revelan la gravedad de la situación, sin guía aparente. El más peligroso de los signos es que el ejecutivo A se convierta en legislativo a base de unos cuantos Reales-decretos de Consejillo de ministros y el ejecutivo B en legislativo autonómico parcial e insolidario. El judicial empieza a dar miedo. Todo ello se resume en un intercambio de intereses de poder y partido, general y autonómico. Un evidente taifas cuyas consecuencias ya padecemos. Nadie se oculta. Está a la vista. Una representación escénica de la que se escapa algún grito tras las bambalinas que hiela el corazón del espectador.

El día que quede al desnudo lo que hay detrás del escenario veremos que lo que se representa es la tragedia. Temor y esperanza es una peligrosa mezcla ya conocida. Cuyo resultado es tan evidente que pasa desapercibido hasta que se instala entre nosotros sin que te hayas enterado cómo ha sido y de dónde ha venido: la dictadura. Tampoco quién la ha traído. A pesar de su evidencia.

Yo no pienso seguir de espectador en esta función. Ademas de aburrirme el poco talento de los actores, me repugna el sainete tanto como la tragedia.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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10 noviembre 2018

LA MINISTRA DE DEFENSA Y SUS DECLARACIONES SOBRE ALSASUA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Casa Cuartel de la Guardia Civil en Alsasua

La ministra de Defensa no conoce a los soldados. Quizá no haya tenido tiempo; tan atareada en sus cosas políticas. Un ejemplo son sus declaraciones sobre lo ocurrido este fin de semana en Alsasua. Tampoco se centra en la Constitución, en lo que dice sobre las Fuerzas Armadas. Esas cosas que parecen haber perdido importancia: la soberanía e independencia de España, su integridad territorial y la defensa del ordenamiento constitucional. ¿Qué significará todo eso?

Lo de Alsasua ha sido un toque de atención allí dónde se atacó a la Guardia Civil, también son soldados, donde la convivencia es difícil y quedó rota por los que pretenden, ya sabemos quienes, imponer su ley, imposible, peligrosa, temerosa. Allí la Constitución ni por el forro. Por eso, por si acaso, por esas cosas de la chulería, ¿o de la memoria?, para meter miedo, un cobarde sabe de eso, estaba en Alsasua el Carnicero de Mondragón. Allí donde hay que esconderse a diario y esconder que eres guardia civil o soldado, español, de España, y esconder la bandera, roja y amarilla, la de España. Allí donde hay que buscar a España entre susurros, entre confidencias, esconderla entre las nieblas que tanto duran, que casi son permanentes, como las miradas atravesadas, entre riesgos y silencios, silencios, silencios… Entre permanentes vigilias de sospecha y miedo, donde el ruido de los disparos que asesinaron al guardia civil retirado Sebastián Arroyo González, trabajador de la empresa Igastex de Alsasua, resuenan cada mañana, cada tarde, cada noche. Donde sigue el miedo barriendo cualquier sonrisa, esperanza, que solo se recuperan huyendo, escapando de todo aquello; para poder oír la voz de España. Allí estaba el Carnicero de Mondragón, más chulo que un ocho, cobarde, <<no me arrepiento>>, el asesino de los 17 españoles solo por él asesinados, <<ejecuciones>> le llama el cobarde carnicero, ejecuciones…, amenazante, aquí estoy, ¿qué nos quiere recordar con su presencia?

Saben leer los artesanos del valor heroico; saben leer cualquier signo los que calientan el aire con la mirada… Y saben, nuestros guardias civiles y nuestros soldados,  izar nuestra bandera donde les da la gana y donde les mandaron, porque la victoria es algo que no se compra, sino que se conquista…

Y allí se fueron a la conquista. Unos valientes. Alsasua, territorio de España, la España robada con el tiro en la nuca, la bomba, la persecución, la trampa, el odio, el odio, el odio, nada más que odio.

Allí se fueron unos cuantos españoles, valientes, a decir ¡basta!, que a la guardia civil ni se la toca, que no os tenemos miedo, que aquí está España, y este es mi pueblo, tan español como mi bandera. Y si no os gusta carretera y manta, que se acabó. Que no fue un partido, ni partidista los que fueron. Que la única finalidad partidista es España. Que estamos hasta el gorro, hartos, engañados y muy, pero que muy, hasta…

<<Cada uno sabe a lo que va y lo que busca>>. No le quede duda señora ministra que sabíamos a lo que íbamos y lo que buscábamos: España. ¿Dónde está en Alsasua España?  Perdida, amenazada, escondida, temerosa, huída, acorralada, casi vencida. Lleno de Alsasuas está España. Todavía. Algunos no se han enterado. Algo habrá que hacer.

No se ha ido a crispar, ni a amenazar. ¿Chulear?: ellos. ¿Amenazar?: ellos

Le recordaré, señora ministra, que son cientos los soldados y guardias civiles asesinados por ETA simplemente por ser soldado, guardia civil de España.

También niños, policías, jueces y magistrados, políticos, y muchos ciudadanos. Si ahora no matan amenazan. A mil han asesinado.

Le recordaré que el último Caballero Legionario al que se le concedió la Cruz Laureada de San Fernando fue Juan Maderal Oleaga, un hombre sencillo, de una familia humilde de Bilbao; tenía 21 años cuando murió. Fue en Edchera el 13 de enero de 1958. En su barrio, Erandio, recibió el homenaje debido dando su nombre a una plaza y erigiendo en ella una estatua. Pero apareció la repugnante alimaña vomitando sus entrañas de odio, la ETA, amenazando por el homenaje a Juan Maderal acusándole de haber participado en la Guerra Civil cuando por entonces ni había nacido. Aprovechando una manifestación  arrancaron  de cuajo el monumento erigido en su nombre arrojándolo al Nervión. No contentos con la amenaza e impotentes ante el héroe, el 17 de Marzo de 1979 tres cobardes encapuchados acribillaron a balazos, cuando se dirigía a su trabajo, a su hermano José María Maderal Oleaga Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros legionarios de Vizcaya. Era el hermano de Juan quien había despertado la vocación legionaria del héroe de Edchera. Siete impactos de tres alimañas etarras acabaron con su vida.

La estatua de Juan se encuentra en la Brigada de La Legión en Almería, junto a sus compañeros legionarios, en formación apretada y distinguida donde sólo caben los héroes que dan la cara. Está mutilada porque así salió del fondo de las aguas del Nervión donde ha quedado su desnudo brazo para vergüenza de los asesinos.

Este recuerdo como el de los cientos de asesinatos cometidos por la ETA es lo que sabemos y nunca olvidamos. Por eso sabemos muy bien a lo que vamos y lo que buscamos. Se llama: España. Se llama la unidad de España, su integridad territorial y el orden constitucional. Eso buscamos y deseamos. En Alsasua o en las Ramblas, el orden y la Ley. Ni GAL ni diálogo, ni trato o negociación, nunca olvido; solo la Ley, estrictamente la ley.

Siento decirlo, pero la ministra de Defensa, como el de Interior, han estado desafortunados. Mejor callados y en defensa de España. ¿O resulta que ahora y siempre se ha acabado poder pronunciar el nombre de España en cualquier lugar de España?¿Eso significa crispación? ¿A quién he de temer? La democracia significa perder el miedo. España ya no lo tiene.

La ministra de Defensa con el líder de Podemos

Más Alsasuas se hacen necesarias, más veces, allí hay que estar, donde el miedo barría las calles; y algo más insoportable: segaba y barría la vida de los españoles.

Iré donde con mi bandera donde me dé la gana porque la victoria es algo que no se compra, sino que se conquista…

Y allí se fueron a la conquista. Unos valientes. Alsasua, territorio de España, la España robada con el tiro en la nuca. Le guste o no a la señora ministra de Defensa y al señor ministro del Interior. La próxima vez quedan ustedes invitados. Por España.

Recuerde: <<Solo digo mi canción a quien conmigo va>>.

Oiga el murmullo de sus soldados. Escuche su canción.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 noviembre 2018

GUERRA EN ALSASUA. LA RECONQUISTA DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

España. Alsasua. España

Se han encendido muchas alarmas.

En Alsasua. El odio allí visto es el mismo que provocó cerca de mil asesinatos: ETA. Allí estaba oteando a su enemigo el carnicero de Mondragón, como si nada, como si él tuviese algo que decir. Salen de sus madrigueras.

No hay paz en España. Lo que vemos es una modalidad de la guerra, un preludio, un estado de ánimo, un comienzo, pero guerra. No se pusieron los medios en su momento para acabar con el odio. Nunca. Se admitió la derrota y se dio libertad al enemigo: suya fue la victoria. Preséntense y gobiernen. Manejen todo: la educación, la economía, la administración, la seguridad suya garantizada, la Guardia Civil poco a poco la retiraremos; todo, todo, t-o-d-o, para ustedes. Lo permitió el alto, el máximo, tribunal.

Apoyan al actual presidente del Gobierno de España para que lo sea y el presidente… se deja apoyar. Todo, T-o-d-o, todo, está arreglado.

Ayer, en Alsasua: ¿En que lado estaba el presidente del Gobierno y el Gobierno/PSOE? ¿Esto es el PSOE o simplemente el doctor Sánchez? ¿Con los proetarras y los independentistas? ¿Qué significa eso? ¿En manos de quienes estamos?

La respuesta a cada una de las preguntas es una muestra de la villanía con la que nos gobiernan.

Pero…

De Alsasua hay que sacar dos importantes conclusiones:

1.- Hasta ahora el enemigo ocupaba el terreno, físico e ideológico, sin que nadie se atreviera a plantar cara. Avanzaban sin resistencia. Se ha terminado. A partir de ahora que sepan que puede empezar la <<reconquista>>. ¡Basta! Ni el tañer de las campanas nos va a detener. No perdamos el tiempo y recobremos la España perdida. Esconderse de nada sirve.

2.- La calle se mueve. La España unida se mueve y hace ver que está harta de engaños y traiciones. Porque ayer en Alsasua los cobardes hacían plañir las campanas sin que nadie les oyese ni apoyase. Han sido derrotados. Se acabó el miedo a los cobardes. España ayer en Alsasua decía ¡basta!

Conviene que tome nota este Gobierno de España y recuerde que está donde está gracias a los que hacían tañer las campanas, los que apoyan este engaño con el que se busca partir España.

España empieza a decir: ¡Basta!

<<La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia>>. Y eso, hoy por hoy, no existe en España, pero los que se creían vencedores e impositores de su dictatorial ideología empiezan a replegarse ante la verdad; que recupera la calle y recuperará la España perdida.

Se impone recuperar la España perdida. La reconquista ha empezado.

Debe ser un comienzo. Hay que tomar la calle, cada semana, en cada sitio, en Cataluña y el País Vasco, por la unidad de España, por España.

Hay que perder el miedo desde dentro y desde fuera. Perder el miedo a la violencia y también a la venganza de las administraciones. Manifestemos nuestra españolidad, sin miedo; y nuestra unidad.

De una vez por todas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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5 noviembre 2018

VIVA ESPAÑA, VIVA EL REY, VIVA EL ORDEN Y LA LEY… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Estas estrofas del Himno de la Guardia Civil resumen a mí entender el sentimiento de millones de españoles. España, la monarquía, el cumplimiento de la Ley y la exigencia de su cumplimiento, es decir: el orden. Todas en peligro: España, el Rey, el orden y la Ley.

Si se prolonga mucho la agonía presidencial que vivimos, este presidente postizo, sobrepuesto, inmaduro, errante y babieca, va a tener que enfrentarse a situaciones muy tensas. Tanto que puede verse obligado a usar la escalera legal que se eleva por el 116 de la Constitución; sin que le dé tiempo a mostrar, mucho más allá, las carencias de su magistratura.

La situación, cada vez más grave, le arrastrará. Se aferrará a cualquier cosa antes de perder el poder que sabe que está a punto de perder.

Si es por defender el poder, su poder, los pilares que lo sustentan, no dudará(n), no tiene(n) límites y a todos se llevará(n) por delante. La lucha va a ser violenta y puede que desgarradora. Hará(n) uso de lo que crea(n) conveniente, para su beneficio, lo que sea con tal de mantenerse en el poder. Pactará(n) con el diablo. Si en un momento debe(n) utilizar el 116 lo hará(n); para su beneficio siempre. Sin dudar, sin preguntar. No me fío del tufo que sale de las alcantarillas.

Sabe(n) que ir más lejos de lo que puede(n), y mucho puede(n), no puede(n) y puede que el poder le(s) pueda; porque no siempre todo se puede. El pesoe de ahora tiene un presidente rencoroso y mal encarado, radical, siempre sonriente, no sé de qué se ríe, autocalificado según su terminología, cuando estaba en estado puro, ante las cámaras, cara a cara con su oponente, descarado, mal educado: ruin, mezquino, deleznable; palabras dirigidas a Rajoy en un debate que ahora tapan, olvidan y evitan.

“El presidente nunca ha dicho…”, dice la vicepresidenta.

Las palabras se fueron, con ellas quedó el retrato harto certero de quien las pronunciaba; desconocía todo, ni sabía ni aprendió, más allá de repetir lo que le dijeron, sin caer en la cuenta de que se estaba definiendo. Ahora, las palabras, viajeras, van y vienen, cuando menos te las esperas aparecen y se quedan, se revuelven como si en el espejo, que no perdona, se mirase: <<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente debe ser una persona decente y usted no lo es>>. Nunca se pudo decir más claro, cristalino, queriendo ser hiriente se hirió hondo, definió su quehacer futuro. Decente es honesto, justo, debido, adornado, sin lujo, con limpieza, digno, bien portado, de buena calidad, recatado, pudoroso, razonable y justo.

Ahora resuena el eco de sus palabras ante el obstáculo: eco, eco, eco… ruin, mezquino, deleznable; ruin, mezquino, deleznable…, deleznable…, deleznable… Llega hasta nosotros: <<persona decente, persona decente… y usted no lo es>>. 2015. Cara a cara. Logró echar al que, él, descaradamente, llamaba: ruin, mezquino, deleznable.

No hay eco para España, España, España ¡Viva España!, no hay eco a pesar de tanto obstáculo. Débil y confuso, el sonido se apaga: ¡¡España!!, ¡España!, España…

Llegado el caso, que llegará, cada vez más próximo, tendrá que recurrir a la Ley. Cumplirla y hacerla cumplir. O cambiarla. Cambiarla, cambiarla, cambiarla… Miedo da. Por ahí va la decencia, la mezquindad, la ruindad: cambiar la Ley.

Miedo me da: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>.

Dice la copla:

Me han dicho que no me quieres

no me da pena maldita,

que la mancha de la mora

con otra verde se quita.

Una Ley con otra Ley. La ley con otra Ley, el poder, el secreto, que los recursos legales son infinitos, como estamos viendo y viviendo con impotencia y nada que hacer; se quita, se cambia, adormecidos, cuando ya están casi dormidos una nueva aventura borra todo lo anterior. Se legitima con el tiempo, con la memoria convertida en ley. Tiempo al tiempo, que pasa y todo lo cambia, anestesiados, tiempo indecente, tiempo ruin, tiempo mezquino, deleznable, visible mancha de la mora, de la dilación en cumplir, con otra verde, inexperta, se quita; el presidente debe ser una persona decente, el presidente debe ser una persona decente, el presidente debe ser una persona decente…

<<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente…>>.

Viva España, Viva el Rey, Viva el orden y la ley… Pues algo tendrán que hacer todos ustedes.

Porque del orden al desorden, la Ley se cambia con otra Ley, que no la va a conocer ni la madre que la parió, España desaparece fraccionada en naciones, y el Rey sin reino. República de repúblicas, ley del desorden, todo llama a nuestras puertas y si no contestan, ustedes, con firmeza, con decencia, abrirán la puerta, la suya, entrarán en sus casas, los indecentes ocuparán sus habitaciones y les pondrán de patitas en la calle. Sin más explicaciones.

<<Si usted gana el coste de la democracia es enorme porque el presidente debe ser una persona decente y usted no lo es>>.

¿Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley…? No hacer nada. Nada. Esperar a que otros lo hagan. Nada pasa. Nada.

No pasa nada. No hagan nada. No habrá España, no habrá Rey, no habrá orden, no habrá ley.

que la mancha de la mora con otra verde se quita.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 noviembre 2018

 

LA IGLESIA, EL PROTOCOLO Y LA VICEPRESIDENTA CALVO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Vestir el cargo, señora vicepresidenta del Gobierno, señora Calvo, es someterse a las normas que exige el respeto al cargo que ocupas, a lo que y a quienes representas; el desempeño de las labores de Estado no solo es cuestión de fondo sino también de formas. Cuando se empieza rompiendo, con provocación manifiesta, las formas, no hay fondo que soporte esos comienzos; significa, para entendernos, que entramos en materia mal, con una manifiesta mala educación, es decir: de entrada ponemos en guardia a nuestro interlocutor que traduce el mensaje de las formas sabiendo que hay poco de que hablar; todo está decidido. No hay diálogo sino imposición; que es más que oposición.

La vicepresidenta del Gobierno de España, de repente, sin que hubiese causa mayor, o menor, sin necesidad, aparente de urgente confesión, ni tampoco un fervor repentino, mística española que allí la llevase, impulso por una revelación, nada, aparentemente nada, se presentó de manera precipitada en la Santa Sede para entrevistarse con el primer ministro, Secretario de Estado Cardenal Pietro Parolin. Su Eminencia Reverendísima Pietro S.R.E. Cardenalis Parolin, vestido y revestido del cargo, preparado para la ocasión, conocedor del mundo, del demonio y la carne, de los pecados capitales, de las virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y templanza, armado de paciencia, aprehendida en su juventud en el Tratado sobre la Paciencia de San Agustín, esperaba precavido la entrevista con la vicepresidenta.

El cardenal estaba enterado y extrañado de que el embajador de España ante el Vaticano hubiese sido despedido justo a la vez que entraba en la Santa Sede la petición de audiencia cursada por el Gobierno español. ¿La vicepresidenta va a venir sin el embajador de España?

Paciencia. Veremos. Esperemos. Escuchemos. Prudencia. Templanza.

El viaje de la vicepresidenta fue alterado por perturbaciones, inquietud desde la Moncloa. Se preparaba y se volvía a preparar y cuando estaba doblemente preparado se volvía a preparar.

No, primero lo de Franco, luego el concordato, o mejor lo de las propiedades de la Iglesia en España, o mejor una cosa con la otra, con diplomacia; pero lo uno por lo otro o no hay nada que hacer. Hay que presionar con Franco: o lo de Franco o nada más qué hablar. El resto de cosillas que tenemos con la Iglesia las despacharemos a gusto propio. Así hay que plantear la cuestión.

Reuniones, los de Moncloa con la legislación eclesiástica de mano en mano,  el Concordato, abogados del Estado, catedráticos, algún teólogo ateo, muchos ateos, incluso la opinión de un monaguillo, de Moncloa claro, y algún obispo de la cuerda, infiltrado, improvisado. ¿Quién es el embajador? No ese no, que nombren a otro, si no da tiempo es igual. No necesito embajador. ¿Conductor va a necesitar señora vice o va a ir andando? ¿Se aloja en la embajada o en un hotel?

¡Ah! Por cierto. ¿Cuál es el protocolo? Que si la vestimenta, el tratamiento, el saludo, los planteamientos iniciales; señora el embajador le hará saber.  Nada, nada, nada… De embajador nada, luego van y lo cuentan todo, iré vestida como a mí me parezca, tratamiento de usted a usted, saludo con un buenos días, buenos días, ¿El Papa bien? Me alegro. Mejor imponer nuestras normas, entramos pisando fuerte. Iré vestida a la última; el cardenal irá de cardenal y yo de vice del Gobierno de Pedro Sánchez. Purpurado, púrpura escarlata, yo iré más sencilla, descocada y a mi aire.

Alguien por un pasillo comenta que hay que cuidar las formas con la Iglesia, que son muy carcas, que exigen mucha normativa, que se ponen muy pesados, que sonríen, pero toman nota, que todo les parece bien y aceptan, pero luego dan tiempo al tiempo y alargan, alargan, dominan los tiempos, un protocolo que nadie rompe ni discute, que saben y quieren, que respetan y aman, dulces y fuertes, que nunca se sabe si sí o si no, que puede o quizá, nunca jamás, nunca no, tampoco sí, pero nunca si su sonrisa es; o no es. Que si sí, que si no. Que qué sé yo; pero ellos saben y manejan los espacios y los tiempos con lo que al final marcan la velocidad. Mejor ir despacio señora vicepresidenta.

Bueno, bueno, veremos, hacedme una nota, dadme los datos de ese Parolin y ya veréis como se traga lo de Franco.

Vestir el cargo siempre se llamó a la correcta ostentación en la vestimenta, civil o militar, signo de respeto y educación debida a lo que representa el cargo que ostentas y la dignidad que le debes a los que representas. Ser general o soldado, diputado, presidente de una nación o de la comunidad de vecinos, ser simplemente vecino o peatón, vicepresidenta, exige cumplir unas normas, unos protocolos: educación, urbanidad, elegancia, respeto, civismo, cortesía… hasta diplomacia.

La vicepresidenta del Gobierno del Reino de España se fue al Vaticano, a la Santa Sede, sin respetar el protocolo debido. Ni embajador, ni vestimenta, ni tratamiento, ni diálogo ni nada de nada. Imposición. Ella, solo ella, en nombre de él, el presidente. La parafernalia por ella impuesta nada que ver con los tiempos que corren ni con el lugar al que acudía. La historia tiene largo recorrido, y siglos cuesta escribirla, más asumirla y mucho más asimilarla. La Iglesia sabe de eso mucho y más. España lo fue todo en protocolo y dignidades. En la Santa Sede se quiere y respeta a España. Sus Reyes son Los Reyes Católicos; ahora también.

Paciencia, prudencia, templanza.

Llegó el final. El no esperado. La vicepresidenta se ha vuelto de la Santa Sede con las piernas cortas, con la mentira en la maleta. En cuanto la ha abierto se le ha caído toda la parafernalia que pretendía imponer a Su Eminencia Reverendísima. Nadie gana. Perdemos todos.

Ya no se dirá aquello de <<Como Cagancho en Almagro>>. Es más actual y moderno decir: <<Como la vice en el Vaticano>>. Una fea actuación que ha tenido pronta respuesta de la Santa Sede. No han dicho la simpleza de que no es no. Simplemente han aclarado que no, que ellos no se han pronunciado sobre el lugar donde debe ser enterrado Franco:

«El cardenal Pietro Parolin no se opone a la exhumación de Francisco Franco, si así lo han decidido las autoridades competentes; pero en ningún momento se pronunció sobre el lugar de la inhumación. Es cierto que la señora Carmen Calvo expresó su preocupación por la posible sepultura de los restos en la catedral de La Almudena, así como su deseo de explorar otras alternativas, también a través del diálogo con la familia. Al Cardenal Secretario de Estado le pareció oportuna esta solución». Todo un tratado de diplomacia para decir lo que dice que no deja de ser lo contrario de lo que la vice dice.

Al llegar la señora Calvo a la Moncloa de la maleta, además de la prepotencia, se le ha caído un libro: Tratado sobre la Paciencia; de San Agustín. Regalo de Su Eminencia.

Con la Iglesia hemos topado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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