EL ÁGUILA PASMADA. QUIETUD. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Quietud. Es la hora. Dicen que las vacaciones sirven para eso. No sé muy bien a qué está referida esa desconexión. Suprimir la comunicación me parece lo más apropiado.

He pasado unos días lejos de casa. El lugar es indistinto; no las sensaciones. Las capitales de provincia aún mantienen ese sabor de mundos pretéritos en los que parecía que allí nunca iba a pasar nada. Quizá aburridos lugares, pero eso es en definitiva desconectar: aburrirse. El término adecuado lo deja relegado el Diccionario de la RAE al sexto lugar: <<Sufrir un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, diversiones o distracciones>>. Lo digo en positivo. La mística es algo así. Nada a los estímulos externos, nada de diversión, innecesaria, sin distracción. Nada. La heráldica habla del águila pasmada: águila que tiene plegadas o cerradas las alas. De repente me sentí así. Sentado en la terraza de una cafetería de la calle principal -la calle Real- de una capital de provincia, me encontré, las alas cerradas, absorto (pasmado), viendo, sin ver, como paseaba la gente.

El tiempo se iba, nada qué hacer, ni pensar en nada; porque lo que escribo no me fue dado a conocer entonces, que era un momento de nada. Ya esa noche estaba leyendo El Aleph; todos deberían leerlo. Desde El Inmortal al Epílogo. Entenderlo es otra cosa. Entonces fue cuando entró el pensamiento.

<<…determinaron vivir en el pensamiento, en la pura especulación. Erigieron la fábrica, la olvidaron y fueron a morar en cuevas. Absortos, casi no percibían el mundo físico>>. Y sigue con algo incomprensible que ocurre muy pocas veces: <<No hay placer más complejo que el pensamiento y a él nos entregábamos>>. Borges sabía que la quietud es algo imposible, pensar también, para la mayoría de los hombres y por eso es imposible que un pájaro anide en tu pecho. Ser inmortal es poca cosa, lo terrible es saberlo. <<Existe un río cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro rio cuyas aguas la borren>>. Es absolutamente necesario.

El gorrión andaba a lo suyo, entre mis zapatos, comiéndose unas migajas de patatas fritas que habían caído al suelo. Él fue la distracción que me hizo volver a la complejidad del pensamiento, al que de nuevo he de entregarme ya convertido en recuerdo del que solo quedan palabras.

Les doy un buen consejo: dediquen tiempo al aburrimiento. La quietud es más compleja que el pensamiento, en contra de lo que antes apuntaba. Dediquen tiempo a ella. No lo piensen.

<<Sentí un confuso malestar, que traté de atribuir a la rigidez, y no a la operación de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph>>. Todos podemos llegar a ver <<el inconcebible universo>>. Solo, como el águila pasmada, hay que cerrar o plegar las alas.

El gorrión seguía a lo suyo, como la gente, a sus migajas. Calle arriba, calle abajo. Hasta recogerse.

No entendí lo que me dijeron; tuve que levantarme y formar parte de la procesión de los que iban y venían.

Buscando el Aleph, <<en el decimonono escalón de la pertinente escalera>>.

<<Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde… >>. Todo. Sin subir ni bajar, sin ir ni venir, sin ascensor, en el decimonono escalón.

Es la hora de dedicar tiempo a nada. Háganse águila pasmada. Por un tiempo, este tiempo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

EL MULO COJEA Rafael Dávila Álvarezh

Hace ya muchos años quise comprar un mulo en una feria de ganado. Me acompañaba un amigo que de eso sabe mucho. Cuando creí estar frente al mulo perfecto mi amigo me susurró:

-Ese mulo es cojo.

Pedí al mulero que menease un poquito al animal y noté que andaba algo raro, pero sin cojera por lo que estaba dispuesto a comprarlo; era un mulo un tanto chuleta y me gustaba aquel aire en los andares.

Entonces me lo explicó todo:

-Mira: ese mulo cojea de la mano derecha.

Recorrió varias veces la mano derecha del mulo y me dijo que no lo comprase.

No entendía donde estaba la cojera.

-Mira, el mulo tiene un tendón mal de la pata delantera derecha. Para disimular su cojera le han dado un golpe en la izquierda y el animal se ha enderezado. Al cojear de las dos ya no cojea de ninguna, pero en cuanto te lo lleves a casa ese mulo se tumba y ya no hay quien lo mueva.

El mulero no hacía otra cosa que rebajarme el precio, pero al final opté por una mula murciana, como esas que tiene la OTAN.

Eran otros tiempos. El caso es que ahora el mercado en Europa se ha puesto muy caro y para algunos incluso rancio. Vender allí un mulo cojo es muy difícil. Se las saben todas.

¿¡En qué estaría yo pensando!? ¡Ah! Era eso de Europa, donde acaba de haber un mercado de cargos. Dice la socialista (de Sánchez) Iratxe García, jefa de la delegación de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo: « Esta propuesta es profundamente decepcionante para nosotros>>. No está contenta del resultado. No han colocado a su mulo cojo (es un decir). Para experimentos socialistas mejor quedarse en casa. Por ejemplo les ha salido muy bien la compraventa  en Murcia donde nadie sabe cómo ha sido, pero están a punto de vender el mulo cojo. Que no se quejen los compradores porque ya se lo había avisado el amigo: cojea de la pata delantera izquierda y le han dado un garrotazo en la derecha. Se ha enderezado el mulo. No lo compres.

Pues vendido.

Aquí, en nuestro mercado, estamos encantados con comprar mulos cojos. De la izquierda y con golpe en la derecha.

Europa se ha dado cuenta. París-Alemania tienen el dinero. Ellos pagan el viaje.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 julio 2019

ESTOS SON NUESTROS GENERALES: Zapatero, sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?”

Creí que sería cosa olvidada.

Creí que semejante personaje, de sectaria y ruinosa gestión, desaparecería del tiempo, pasado y presente, un fugaz recuerdo de fechas. Alguna de esas fechas es tan vergonzante para el protagonista que hace imposible el olvido.

Perdió la batalla principal y vamos camino, como consecuencia, de perder la guerra.

Leemos en el capítulo XIII (Retirada después de una batalla perdida) del libro De la guerra de Clausewitz: <<Toda batalla perdida forma un principio de debilitamiento y de desorganización, y la primera de las necesidades es la de reunirse, con el fin de volver a encontrar en la concentración el orden, el valor, la confianza>>.

Es la situación. Descrita con exactitud: la dispersión. Nos retiramos; quebradas las fuerzas, más la fuerza moral, sin general que nos guíe, sin misión que cumplir, sin Patria que defender.

A todos nos enfrentó. Nacido de una incógnita explosión, día a día fue sorprendiendo más y más hasta provocar el enfrentamiento, la confrontación y la entrega del territorio.

El profesor Gustavo Bueno publicó ZAPATERO Y EL PENSAMIENTO ALICIA. Un presidente en el País de las Maravillas. Demoledor por certero. Miedo da el personaje y su herencia. Además no se calla. Su angelical sonrisa esconde a un simple; el pensamiento Alicia es eso; el país de las maravillas, una utopía tan simple que puede hacer mucho daño cuando te colocan en el lugar que no te corresponde. Como le sigue ocurriendo. No es quien cree ser. Ni dice lo que la sensatez impone.

Zapatero sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?

¿Qué quiere decir este señor? ¿Que no hay que cumplir la ley? ¿Que ellos están por encima de la ley? ¿Que ellos son la ley? ¿Que él no es español?

¿Que hay que negociar como con la ETA?

Perdimos la batalla y estamos a punto de perder la guerra.

Vuelvo a Clausewitz: <<En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy yo, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo>>.

Todo entra dentro del desarrollo normal de la batalla cuando tienes al enemigo dentro y lo sientas a tu mesa y le entregas el mapa de las operaciones. Acabas perdiendo la guerra y solo te queda contemplar tu territorio ocupado.

Estos son nuestros generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

3 julio 2019

Blog: generaldavila.com

MADRID CENTRAL, PIQUETES EXTREMOS Rafael Dávila Álvarez

No sé si será bueno o malo. Soy usuario del transporte público, muy de recorrer el Centro de Madrid, y lo único que noto en los tiempos de ahora es que una zona de la Capital tan bonita y agradable se ha convertido en una selva amazónica por donde hay que ir abriéndose paso a machetazos con los hombros. Como decía el torero hay gente pa tó, pero se han juntado los pa tó en el centro de Madrid. De eso nadie tiene la culpa; de que muchos utilicen las esquinas para aseos públicos y la limpieza brille por su ausencia: sí hay culpables. De que se ocupen las aceras por la diversidad o uno se vea arrollado por miles de manteros vendiendo productos falsos, que corren como una estampida, también.

Madrid Central será o no será una buena medida. Carmena era, pero ya no es. Lo que ha hecho en su mandato municipal ha sido muy poca cosa. No quedará su huella en la historia del Municipio, no ha sido Carlos III, ni Gallardón, aunque alguno la recordará: ¡ya no está, ya no está, Carmena ya no está! Madrid Central, es una obra efímera que volverá o no, pero es efímera como ella.

Es a lo que iba. ¡Que Carmena no sale alcaldesa!, pues la “extrema” izquierda monta un pollo. ¡Que se suprime Madrid Central!, la “extrema” izquierda monta otro pollo. Deben tener los piquetes en permanente alerta, porque en horas te montan el pollo. Ahora toca tocar las narices con unos piquetes informativos sobre Madrid Central, como si no supiéramos lo que ha sido. Lo sabemos muy bien. Sabemos que el problema en el que hay que centrarse es otro. El problema es el de los millones de trabajadores que se ven atrapados en la 1, 2, 3, 4, 5, 6, y varias, carreteras nacionales, o no, de entrada a Madrid. Un transporte público infame, autobuses atrapados en los atascos, trenes de cercanías con permanentes retrasos, escasos, sucios, que parecen transporte de ganado más que de personas. Madrid no es el Norte, no es el Centro. Hay un Sur y una periferia humilde, más humilde, más extrema, que se desplaza con un carísimo bono-transporte y en ese transporte se dejan media vida. Es ahí donde tendrían que estar esos piquetes de “extrema” izquierda e informativos, si es que están informados de lo que de verdad ocurre.

Desde la crisis no ha vuelto a hacerse ni una sola infraestructura, se ha abandonado el mantenimiento de las carreteras y medios de transporte público, encarecido y olvidado.

Los piquetes informativos, de “extrema” izquierda, no se han informado bien. Como siempre no se trata de informar sino de tocar las narices.

Se han equivocado de lugar. Además de desinformados, están manipulados. Y es que siempre hubo y habrá gente pa tó

Rafael Dávila Álvarez

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2 julio 2019

ELLOS SON LA LEY. ¿Y DESPUÉS QUÉ? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Lo son todo. Ellos que saben mejor que nadie lo que no son; y que nosotros somos menos. El nosotros bien manejado (por ellos) es nada. A eso hemos llegado: ellos y nosotros. Un gran abismo nos separa.

No hay mejor forma de perder el tiempo que el empleado en hablar con un político. Es un yo continuo, un lugar común de ignorancia salpicado de imposición. Todos llevan razón y dedican su vida al servicio público. Tan es así que en estos años gracias a su servicio, público, hemos llevado a España a la mayor crisis vivida a lo largo de su historia. Al borde del abismo de la disolución.

Nos han convencido de que son capaces de <<Elevar a la categoría política de normal, lo que a nivel de calle es plenamente normal>>, y nos han vencido porque hemos creído. Evidente.

Dicen que en Aragón antes hubo leyes que reyes. Una sabia elección. Olvidada. No hay perfección donde no hay elección; antes que Baltasar Gracián lo dejó escrito Aristóteles en la Ética a Nicómaco. El hombre es lo que elige. Ser capaz de deliberar rectamente sobre lo que es bueno.

Ellos son la Ley. Política y ley. Un oxímoron. Sin sentido metafórico. Real como la política misma.

Esta es la historia: Negociaciones con sangre. Criminales que han llevado a los suyos a ocupar las instituciones, cientos de asesinatos sin resolver y vaya usted a saber quiénes andan sueltos; GAL,  11 de marzo de 2014. Sangre vertida con la que se firman pactos. Escalofríos. No queda ni un grito angustioso de rebeldía. No queda ni quien arroje sobre ellos el vómito de la náusea.

Mejor no seguir; habría que abrir la cueva de Alí Babá y en ella no se cabría.

Por fin (o el fin): Golpe de Estado. Nunca en la historia de España se había logrado alcanzar la meta de la disolución de España. Sangre, temor y lágrimas. Este es el servicio público que han prestado nuestros políticos. ¡No todos!, exclamarán los más. Hagan ustedes mismos la selección. Los hechos son los que son.

No hay más elección sino la de ellos. Ellos nos eligen. Una manipulación cada día más temprana. Consiste en dominar los medios y ser la ley. Harás y elegirás lo que te digamos. El dominante se impone hasta la siguiente pelea.

La ETA se impuso. Ganó. Otros esperaban esta victoria para inaugurar la suya. La disolución de España.

La Ley: terroristas e independentistas, con la suma de los que de ellos se sirven para gobernar. La siguiente victoria será la que ya han obtenido, pero refrendada por la Ley. Porque ellos son la Ley. Elevarán a la categoría política de normal la disolución de España. ¿Se aceptará a nivel de calle? Para ello nos preparan.

Todas las preguntas tienen respuesta. Nos han robado el poder elegir y elegir bien. Son la Ley.

Solo me queda una por resolver: ¿Y después qué?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 julio 2019

LA UNIDAD DE ESPAÑA Y LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este fue uno de los primeros artículos publicados en el blog. Creo que no está de más recordarlo. Pasa el tiempo y el tiempo pasa.

<<A mi entender, la conclusión es inadmisible. Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; solo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos>> (El Inmortal de Borges. Final).

Decir que la unidad de España actualmente está amenazada es tan evidente como leer las portadas de cualquier medio de información. Lo es decir que ir contra esa unidad es ir contra la Constitución, o sea que es ilegal. Respecto a la defensa de la unidad de España también está claro, para el que quiera hacerse eco de ello, que es una obligación asignada a las Fuerzas Armadas, también por la Constitución, por mucho que eso irrite, a unos pocos, a los que atentan contra esa unidad. Son los que consideran una constante amenaza a las libertades la existencia del artículo 8 en la Constitución, cuando la única y preocupante amenaza contra la unidad de España son ellos. Quieren hacernos ver que España es una democracia vigilada en una interpretación mezquina y ofensiva para las Fuerzas Armadas. No, el artículo 8 no se hizo para espadones y su redacción nunca fue circunstancial ni motivada por amenazas del momento. Las Fuerzas Armadas cumplen las misiones que le encomienda el artículo 8, bajo la dirección del Gobierno. Su actuación el 23F del año 1981, bajo el mando supremo del Rey, y con un Gobierno secuestrado, además de ser decisiva, fue un ejemplo de ello y de su necesidad para restablecer de forma inequívoca, el orden constitucional.

Mira por donde los espadones del siglo XXI visten de paisano y se refugian en Waterloo, cobardemente, sus armas son el 3% y un sinfín de mentiras adobadas con insultos inadmisibles. Hueca palabrería que lanzan como misiles.

Cuando se pierden las formas y el fondo, los resultados son muy peligrosos. Las palabras lanzadas como un misil pueden doler y ser tan dañinas como las balas y los cañones.

Muy bien está el artículo 8 de la Constitución y, repito, cada día comprobamos que no fue algo circunstancial. El orden jurídico-político que es el Estado, institucionaliza la fuerza para defenderse y asegurar su soberanía, independencia y su integridad territorial. Es sin duda la última ratio del Estado.

Nadie con sentido común, y de Estado, duda que corresponda al Gobierno, previa autorización del Congreso de los Diputados, dirigir la política militar y la defensa según el art. 97 de la Constitución. Esto es, las Fuerzas Armadas cumplen las misiones que le encomienda el art. 8, incluida la de garantes de la Constitución, bajo la dirección del Gobierno.

No caben opiniones ni interpretaciones, ni tampoco alarmismos fuera de lugar. En las Fuerzas Armadas no se actúa con un individual criterio sino con el estricto cumplimiento de su misión. Su actuación es ejemplar y digna de ser copiada por otros, aquellos que ponen sus propios intereses o los de su partido por delante de España y de los españoles, por ejemplo. Algo de disciplina, honradez, sacrificio y amor a la Patria, España, son ingredientes muy necesarios cuando se asume una función pública. No todos lo hacen sino que amenazan con uno de los más graves incumplimientos constitucionales, la unidad de España y su integridad territorial.

Parecían tiempos lejanos, aquellos en los que aradas las tierras, mochas las torres de soberbia, aquellos dos Reyes, los Católicos, El Rey y la Reina, vieron el horizonte de oportunidades de unas tierras tan duras como bellas. Y lo adivinaron en la unidad de reinos diferentes curtidos en las vertientes de distintos mares, en la unidad de España.

Aunque para ello tuvieran que mochar aquellas torres que se alzaban de soberbia y subyugaban al pueblo con sus engaños. Aunque tuvieran que crear y organizar un ejército con todas las fuerzas reales, señoriales o municipales y así acabar con las mesnadas señoriales y convertirlo en la República mejor y más política del mundo, el Ejército español.

Ahora nos enteramos que un lobby a sueldo de la Generalidad se reunió con altos cargos de la OTAN para buscar su respaldo al primer referéndum independentista de 2014. Nadie ha dicho que no fuese cierto. Y nos enteramos ahora. Querían tanques y cañones.

Lo volverán a hacer. <<A mi entender, la conclusión es inadmisible. Cuando se acerca el fin…>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 junio 2019

LA TIERRA NO PERTENECE A NADIE, SALVO AL VIENTO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Me entregó un pellejo de buey de nueve años que él había desollado, y en él ató las sendas de mugidores vientos, pues el Cronida le había hecho despensero de vientos, para que amainara o impulsara al que quisiera. Sujetó el odre a la curvada nave con un brillante hilo de plata para que no escaparan ni un poco siquiera, y me envió a Céfiro para que soplara y condujera a las naves y a nosotros con ellas. Pero no iba a cumplirlo, pues nos vimos perdidos por nuestra estupidez>> (La Odisea. Canto X).

Solo los necios juegan con los vientos, que no conocen, hasta desatar los odres que, por insensatos, debería arrebatarlos y llevar llorando al ponto lejos de la patria. Se ha repetido a lo largo de la historia con consecuencias fatales.

En el Rif El Raisuni se lo anunciaba al General Fernández Silvestre. <<Tú y yo formamos la tempestad, tú eres el viento furibundo; yo, el mar tranquilo. Tú llegas y soplas irritado; yo me agito, me revuelvo y estallo en espuma. Ya tienes ahí la borrasca; pero entre tú y yo hay una diferencia; que yo, como el mar, jamás me salgo de mi sitio, y tú, como el viento, jamás estás en el tuyo>>.

José Luis Rodríguez Zapatero inició esta navegación abriendo el odre de todos los vientos, y trajo la tempestad. Alguien que jugaba a ser aprendiz de navegante, sin patria ni lugar al que conducir su nave, se dedicó a jugar con los vientos agitando los mares y a los asombrados navegantes, que iniciaron un motín y se enfrentaron entre ellos. Al que no tiene patria no se le debe poner a dirigir una nave que transporta un odre de mugidores vientos. Asustados, nos ha llevado a peregrinar larguísimo tiempo antes de alcanzar nuestra patria, mientras otros la pretenden y se alimentan de ella para luego repartírsela. Para tener patria hay que conocerla, saber dónde está y entonces amarla.

Nos creíamos que el inexperto y frívolo navegante era Nadie, y no tuvimos quien creyese nuestro encierro. No nos escuchaban.

Viendo la paja conocerás la mies. La tierra no pertenece a nadie salvo al viento, dice quien no sabe de navegación ni ha sembrado para después cosechar; sino cizaña. Cuando le pusieron al timón de la nave soplaron a la vez el Euro, el Noto, el impetuoso Céfiro y el Bóreas. Hasta que llegó una gran ola que hizo que la balsa zozobrara.

Contra la estupidez, incluso la fuerza, es la astucia la que triunfa. Es cada vez más necesario hacerse con su virtud.

Desde que entregamos la nave a los vientos, se han sucedido al mando inexpertos pilotos procedentes de la misma escuela. Mejor que taponemos nuestros oídos a sus cantos. Sería abandonar la nave para siempre y no recuperar nuestra patria.

Ellos se creen inmortales en su mensaje. Parece que escriben el futuro, las letras de los sueños, pero <<es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura>>.

Solo saben de engaños y jugar con los vientos. Contaminan el pasado y el porvenir.

<<¿Cómo es que has vuelto? […] Márchate enseguida de esta isla, tú, el más reprobable de los vivientes, que no me es lícito acoger ni despedir a un hombre que resulta odioso a los dioses felices. ¡Fuera!, ya que has llegado aquí odiado por los inmortales>>.

Desde que se hizo cargo de la nave el despensero de vientos y contador de nubes los frívolos pilotos que le han sucedido son de la misma escuela.

<<Y el sol se puso y las tinieblas ocuparon todos los caminos>> (fin del canto III de La Odisea).

¿Alcanzaremos algún día nuestra Patria ahora ocupada por pretendientes que se la quieren repartir?

<<¡Oh dioses! ¡De qué modo culpan los mortales a los númenes! Dicen que las cosas malas les viene de nosotros, y son ellos quienes se atraen con sus locuras infortunios no decretados por el Destino>> (La Odisea. Canto primero).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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24 junio 2019