JURA DE BANDERA EN SEVILLA. ¿QUÉ HAS SENTIDO AL BESAR LA BANDERA DE ESPAÑA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De aquí al 1 de junio, con motivo del Día de las Fuerzas Armadas que tendrá su Acto Central ese día en Sevilla, serán muchos los lugares de España donde se celebre el acto de Jura de Bandera para personal civil. Durante el mes de mayo se celebraron en Cartagena, León, Fuente del Maestre (Badajoz), Madrid, Herrera de Pisuerga (Palencia), Granada, Pontevedra, Madrid y Sevilla.

Ayer sábado más de dos mil personas lo hicieron en Sevilla, en su Plaza de España. Son muchos los lectores sevillanos que leen este blog y ellos me han mandado sus emociones en videos y fotografías. He vivido esta Jura de Bandera sevillana muy cercana y emotiva gracias a sus testimonios.

«¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?» A lo que contestarán: «¡Sí, lo hacemos!».

¡Sí, lo hacemos! y lo que se afirma en el juramento o promesa no es sencillo, sino un exigente compromiso que va más allá de una ceremonia más o menos vistosa o una foto enmarcada. <<Y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España>>. No es retórica. Es lo que es: la vida. Llegado el momento, que Dios no lo quiera, que cada cual vea lo jurado o prometido. Pero es la vida lo que se ofrece.

No nos quedemos solo en le exigencia máxima. <<Si preciso fuera>> no lo será nunca mientras se cumpla el juramento día a día. Nadie quiere héroes sino cumplidores del deber, cada uno el suyo, día a día, en su labor o misión concreta, de servicio a España, de cumplimiento de la Ley, y eso, todo eso, cada día es más difícil llegando en muchas ocasiones a ser heroico.

Ayer Sevilla era España bajo su Bandera, las de combate de sus unidades: Bandera del Tercio “Alejandro Farnesio” 4º de la Legión, Bandera del Rgto. de Guerra Electrónica nº 32, Bandera de la Agrupación Logística nº 21 de Sevilla, Bandera del Grupo de Regulares nº 54 de Ceuta, Bandera del Rgto. “La Reina” de Córdoba, Bandera del Rgto. “Saboya” de Badajoz, Bandera del Rgto. “Nápoles” y Bandera de la Brigada VI de Paracaidistas de Madrid.

La Bandera de España, el símbolo de la Patria que ha sido besada en Sevilla, en juramento, en acto de amor, con esa emoción individual imposible de narrar. El beso a la bandera no tiene explicación. Se guarda y no se cuenta. Se sabe dentro y se nota fuera, pero no se cuenta.

¿Qué has sentido al besar la Bandera de España? ¿Qué has pensado para tus adentros? ¿Qué compromiso has aceptado? No tienes que contestar a ninguna pregunta. Solo ser fiel al juramento o promesa y sí así lo haces la Patria te lo agradecerá y premiará, y si no, merecerás su desprecio y su castigo, como indigno hijo de ella.

Doña María Dolores de la Victoria nació el 30 de abril de 1939. Ha cumplido 80 años. Es una de las muchas madres de España que han vivido este juramento con los ojos cuajados de lágrimas por dentro mezclados con la sonrisa en su rostro.

Ayer se cuadró ante la Bandera de España, la besó despacio, sintiendo hondo, y la Enseña Nacional, como a una reina, agradecida se lo devolvió. Son besos de dos banderas, la madre y la patria.

Ella, María Dolores de la Victoria juró Bandera en Sevilla con la juventud a cuestas y el juramento cumplido con creces. Su beso tiene el hondo significado de madre y bandera, bandera y madre que solo ellas comparten y saben.

Y la Bandera de España se lo devolvió agradecida. Ayer en Sevilla, en la Plaza de España.


Gracias Sevilla. Gracias España… y miren ustedes por donde hoy me apetece gritar: ¡Viva España!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 mayo 2019

BESANDO CON UNCIÓN SU BANDERA

RETIRADA. LAS FUERZAS ARMADAS NO SON UNA ONG CON PISTOLAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las Fuerzas Armadas no son una ONG con pistolas.

¿Recuerdan la frase? Yo muy bien. La pronunció el coronel José María Grande Urquijo en el contexto de una magistral conferencia pronunciada en una universidad española. Su título: Cultura y conciencia de Defensa.

Antes de pronunciar su conferencia me la remitió para que le diese mi opinión. Le pedí quedarme con ella y hacer uso de sus ideas. Magnífica. Con valentía y saber abría por primera vez un debate tan necesario como oculto. Debate que sigue siendo necesario y más oculto si cabe: la guerra y los ejércitos.

La conferencia causó sorpresa, reflexión, y a mi querido coronel serios disgustos. Por primera vez un coronel ponía encima de la mesa temas candentes que nadie, incluidos militares, nos atrevíamos a comentar en público. Llevábamos ya muchos años de las llamadas misiones humanitarias de las Fuerzas Armadas. Habían muerto muchos soldados; incluso la Legión tuvo que redimir su existencia y nombre, su Credo, vertiendo la sangre de sus hombres.

Nadie quería hablar de guerra. El coronel habló alto y con rigor intelectual de Cultura de Defensa, Conciencia de Defensa, los conflictos militares, Identidad nacional, Seguridad Nacional, Defensa Nacional, Seguridad Colectiva, responsabilidad de los medios de Comunicación, Cultura y Universidades… de muchas cosas, pero habló de la guerra.

La guerra no se esconde entre conceptos abstractos ni frivolidades de incapaces gobernantes. Tampoco en cuatro párrafos mal leídos -y peor entendidos- de los genios del arte de la guerra (algún ministro de Defensa se cree el Magno). La guerra cada día más compleja y más cercana.

La conferencia se dio en un momento delicado; ya habíamos protagonizado la retirada de Irak. Momento, aquel 2004, que sigue mandando en la política española, también en la militar, mientras miramos hacia el lugar y el personaje equivocado.

La fragata Méndez-Núñez

El coronel se atrevió a decir: <<Las Fuerzas Armadas no somos una ONG con pistolas>>. Aquella frase puso en el disparadero muchos conceptos y errores cometidos. El mayor de todos: la retirada de Irak. Lo hemos explicado en mil artículos. No culpamos de la retirada en sí, discutible, pero atribución del presidente del Gobierno, allá él, sino a la frivolidad e imprudencia de hacerlo sin asesoramiento(o haciendo lo contrario a lo asesorado), sin consulta, con grave irresponsabilidad al difundirlo, con grave riesgo para las tropas que se retiraban, con aún mayor riesgo de las tropas aliadas que deberían ocupar el puesto abandonado, con vergonzoso renuncia a estar al lado de tus amigos y aliados, algo que entre soldados no se olvida.

Dejaron de fiarse de nosotros. En un momento perdimos el prestigio de muchos años. Costó recuperarlo. El peor ministro de Defensa de la Democracia se ganó una medalla que nunca se atrevió a lucir y el presidente del Gobierno sumió a España en la desconfianza más absoluta. A sus Fuerzas Armadas les ha costado sangre, sudor y lágrimas recuperarse.

Ahora asistimos a un escenario parecido y de consecuencias imprevisibles; de todo tipo: políticas, militares, económicas, sociales… Pronto lo veremos y notaremos.

El todavía no presidente del Gobierno ha ordenado que la fragata española “Méndez Núñez” se retire del Grupo de Combate del que formaba parte escoltando al portaviones norteamericano Abraham Lincoln. La escolta respondía a un acuerdo bilateral entre las dos naciones que en definitiva es un compromiso de mutua Defensa y Seguridad, también de confianza y amistad, que se traduce en la práctica en grandes ventajas de todo tipo, especialmente económicas, las que ahora vamos a perder, y será en las zonas más necesitadas de España.

¿Quién se fía de nosotros?

Seguramente estamos dentro de los márgenes de confianza de Venezuela e Irán.

Retirada. Es la primera medida, de gravedad, adoptada por el Señor Sánchez antes incluso de tomar posesión como presidente del Gobierno del Reino de España.

Retirada. Nos vienen a la memoria  sus palabras: <<Sobra el Ministerio de Defensa>>.

Como Chesperito, fue sin querer queriendo.

Retirada. Sí, señor presidente en funciones, las Fuerzas Armadas no son una ONG con pistolas ni sobra el Ministerio de Defensa, aunque ya dijo usted, sin querer queriendo, que el Ministerio de Defensa es una de sus últimas preocupaciones. Pues amárrese los machos, porque la que se nos viene encima tendrá usted que explicarla.

Entre los soldados conocemos muy bien a los de Mili KK, pero ahí seguiremos dando la vida y la hacienda por nuestra Nación, a pesar de tantos desencuentros desde el lado amigo.

Puede que orgullosos de la decisión se sientan Irán y Venezuela, y esto haya sido una cesión, no será la última, a su aliado, al amigo que creen tener dentro.

Termino con un párrafo de la conferencia aludida al inicio. Recordaba el Coronel Grande el Sitio de Castellnuovo cuando los soldados españoles conminados a rendirse por Barbarroja, permitiéndoles una retirada honrosa, con las banderas, con honor, el Maestre Sarmiento contesta:

<<Consultado el maestre de campo y consultados sus capitanes, deciden quedarse y que vengan ustedes cuando quieran y que procedan como estimen oportuno, que aquí les esperamos>>.

Porque para un soldado español no hay retirada honrosa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 mayo 2019

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (31).Teniente Arturo Muñoz Castellano. Teniente Jesús Aguilar Fernández ¡PRESENTES!

Es nuestro deber mantener el recuerdo y elevar al Cielo una oración por aquellos soldados que murieron sirviendo a España. Nadie se va definitivamente y es muy difícil, diría que imposible, ser soldado y no sentir en lo más hondo que la muerte no es el final. En el silencio de la humildad del servicio caminamos; es un camino en el que se vislumbra la muerte con demasiada frecuencia. Cuando llega la hora del máximo sacrificio y se entrega la vida en cumplimiento del sagrado deber, cuando la pena nos alcanza por el hermano perdido, es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza.

Entre soldados las efemérides están para perpetuar el ejemplo, para conservar el recuerdo de nuestros compañeros y, como no, para la oración.  Ellos siguen ocupando su puesto en formación; el soldado desconocido no existe entre nuestras filas. Todos están en nuestras listas de revista, las que guardan los secretos del alma de soldado. Muchos no las entienden pero para un soldado es suficiente que se entienda que su vida está al servicio de los demás. Ese es el ejemplo y el mensaje de dos jóvenes Tenientes de la Legión que hoy pasan lista en la formación de los héroes. Siguen entre nosotros. Teniente de la Legión Arturo Muñoz Castellano. Teniente de la Legión Francisco Jesús Aguilar Fernández.

La Agrupación Táctica “Málaga”, primera unidad española en abrir el camino de la paz en el conflicto bosnio en 1993, fue relevada por la Agrupación “Canarias”, también de la Legión. Durante el relevo estallaron las hostilidades entre croatas y musulmanes. La situación aumentó en peligrosidad siendo necesario desplegar grandes dotes negociadoras y un férreo carácter legionario para mantener el equilibrio y la serenidad. La proliferación de los ataques a convoyes y el fuego cruzado hizo que los movimientos por carreteras se convirtiesen en una aventura peligrosa. La muerte aparecía silenciosa en cada esquina y también en los ruinosos hospitales por el elevado número de heridos y la carencia de medicamentos. Nada ni nadie detuvo a los legionarios. El once de Mayo el Teniente de la Legión Arturo Muñoz Castellanos resultó herido por fuego de mortero. Evacuado a España muere el día trece, hoy hace veintiséis años.

Cumplía con su deber, transportar plasma sanguíneo y medicinas al hospital musulmán de Mostar. El once de Junio, un mes más tarde, el Teniente de la Legión Francisco Jesús Aguilar Fernández moría como consecuencia del disparo de un francotirador. Cumplía con su deber, socorrer un hospital con plasma y medicinas. Eran amigos, compañeros de promoción y legionarios, soldados del Ejército español, para los que las reglas de enfrentamiento están escritas en su Credo: “Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir”.

Hoy recordamos a aquellos tenientes de La Legión y con ellos a la legión de soldados caídos por la patria en escenarios de guerra y paz. Son nuestros soldados, esos que están allí donde se les necesita, un día transportando plasma y medicinas, otro día dando la sangre que corre por sus venas.

Mientras unos los recuerdan a otros hay que recordárselo.

 

Cuando la pena nos alcanza,
del compañero perdido.

Cuando el adiós dolorido,
busca en la fe su esperanza.

En tu palabra confiamos
con la certeza que tú,

ya le has devuelto a la vida,
ya le has llevado a la luz.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

13 mayo 2019

 

 

Quod nihil illi deerat ad regnandum praeter regnum. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A su regreso de Waterloo Lord Wellington es aclamado como héroe nacional en Bruselas. No conocen al hombre ni al militar.

La pregunta que le hacen es de tal simpleza que podría haberla contestado Copenhagen, su resistente caballo.

-¿Le ha gustado que a su regreso de Waterloo le aclamara la población en éxtasis?

-En absoluto; si hubiera fracasado, me habrían fusilado.

La guerra tiene al menos dos caras. Los vencedores y los vencidos. Nada tienen que ver victoria y derrota para la presencia mezclada de héroes y villanos en el campo de batalla. Por eso el general sabe dosificar sus triunfos y mientras saborea la victoria no olvida la derrota; tampoco pierde de vista su retaguardia.

Nos dice Maquiavelo que Alejandro Magno llegó a ser dueño de Egipto y del Asia Menor en pocos años y, muerto apenas había conquistado tales territorios, cuando parecía razonable que se alzaran en rebelión, los sucesores de Alejandro los conservaron sin hallar otra dificultad que la derivada de sus ambición personal. Nadie debe asombrarse de la facilidad con que Alejandro conservó Asia bajo su cetro ni de las dificultades con que tropezaron Pirro y tantos otros a la hora de conservar sus conquistas cosa que no ha de atribuirse al mayor o menor talento y capacidad del vencedor sino, más bien, a la diversidad de los vencidos. (El Príncipe. Cap. IV. Maquiavelo).

Ustedes lo entienden. Mejor no explicarlo. La capacidad del vencedor es conocida solo en parte (no sabemos lo que nos queda por ver). La diversidad de los vencidos a la vista está.

Ya no hay rey. Ahora entra en juego el Emperador. Que tiemble Europa. No hay caballo, ni Bucéfalo ni Copenhagen, ni siquiera la yegua Babieca, pero siempre habrá un mystére rumbo a ninguna parte.

En el Palacio de la Moncloa, camino de convertirse en Versalles, recibe a los vasallos, ahora perdedores: vamos a hablar del Estado. Desde el palacio dirige un imperio de perdedores. Todos. Hablar del Estado.

-¿Del catalán? Me ha preguntado una señora que pasaba a mi lado.

-¿De la España plurinacional o de la federal? Me decían en la cola del supermercado.

-¡Que no! ¡Que no sube los impuestos! ¡Qué vamos a vivir mejor!

En mi calle, cortita y algo de pueblo, han cerrado en estos últimos seis meses tres tiendas.

-No me da para pagar el alquiler.

-Me quedaba una empleada y he tenido que despedirla.

-Llevo tres meses que aquí no entra nadie.

Puede ser que ahora se le ponga cara de bueno y pretenda hacernos creer que él nada tuvo ni tiene con independentistas, filoterroristas, y que nunca caerá en los brazos del comunismo podemita. Pues ni ante notario. Tampoco aquello era una crisis.

Ya nadie pregunta por Puigdemont. ¿Se le mira -y juzga- de distinta manera?

Nadie pregunta por indultos.

Muchos cambian de bando. Los medios no; aferrados a lo suyo, les ha ido bien.

Acaba de terminar una dura batalla. Se retiran las tropas. Algunas retroceden. Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable.

Claro que aquí los motivos son más prosaicos que esas cosas del deber, del honor y del valor. En algún partido político tiemblan solo por una razón: <<Si el emperador me quiere que me pague, pues solo el honor de estar con él no me alcanza>> (Mozart).

En la puerta de ese Palacio, rumbo a Versalles, debería figurar este bello poema del Indio Naborí que figura en la entrada del partido comunista cubano:

Si no vienes a dar,

a dar el tiempo, el corazón, la vida

no desesperes por entrar

que en la entrada comienza tu salida.

Si vienes a buscar

el privilegio, la ocasión mullida,

no desesperes por estar

donde la flor más bella es una herida.

Este lugar es un lugar propicio

para el amor al sacrificio

aquí tienes que ser

el último en comer

el último en dormir

el último en tener

y el primero en morir.

(Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí, 1922-2005)

No estaría de más esperar a la salida.

Ver como se entra para ver como se sale.

<<Quod nihil illi deerat ad regnandum praeter regnum>> (Nada le faltaba para reinar excepto el reino).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 mayo 2019

UNA REFLEXIÓN REPUBLICANA PARA EL DÍA DE REFLEXIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

14 Abril 1931. El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había puesto en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. No había triunfado ni perdido en las urnas. No se le había preguntado nada a la República ni a la Monarquía; a nadie le habían preguntado por ellas. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales. Un 12 de abril de 1931.

Dos días después, el 14 de abril, Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles habían dicho, pero nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

¿Dónde están mis leales?

El general de Brigada Francisco Franco Bahamonde, Director de la Academia General Militar había propuesto que esta se ubicase en El Escorial: <<Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII>> (Franco. Manuel Aznar).

El 14 de abril el rey tiene que abandonar España. Se va solo, muy solo. ¿Políticos?, ninguno para dar la cara por él. ¿Monárquicos?, ¿los hubo alguna vez? ¿El pueblo?, ¡¿qué sabe el pueblo!?; lo que le digan y a donde le digan.

De repente: nada; no queda nada de la España monárquica, nadie que dé la cara por su rey. No hay monárquicos, no hay alfonsinos, no hay cadetes, no hay generales, no hay soldados. ¿Dónde está el pueblo?

Guerras, unas ganadas, alguna perdida, en España, en Europa, dictadura o dictablanda, tensiones civiles y militares; todo lo ha aguantado el rey o ha creído aguantarlo. Malos consejeros. Oídos sordos. Lo que ocurre es inesperado para la calle, pero admisible. Es inadmisible políticamente, pero todos lo admiten; esperan sacar partido de la nueva situación. Nadie discute. Los hechos se dan por buenos, aunque sean malos. La política de barrio, callejera, de tumulto,  acaba con la forma política del Estado. Todos a una Fuenteovejuna. ¡Viva la República!

Nada de monarquía, ¿o de Alfonso? Palabras. El Rey se va de España. Dice que no le quieren. La calle manda, esa calle que bien conoce el rey callejero.

Habían muerto muchos soldados. Demasiados y demasiado lejos. La lealtad perdida entre guerras de cañones o de moquetas, de presupuestos y favores, de medallas y concesiones. Demasiados sacrificios exigidos a los que a cambio no recibían más que el olvido de su patria, de los suyos, en guerras donde se hablaba de España, pero no se la sentía, donde se hablaba de patriotismo, pero no había patria, donde se sufría la lentitud de ver con qué rapidez llegaba la muerte; lejos, demasiado lejos y demasiado rápida. ¿Quiénes son los que ahora gritan en la calle? ¿Serán ellos?

Mientras se le acaba el tiempo el rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura. ¿Para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. Quién sabe lo que se avecina. El Rey se va. ¿Dónde vas Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos.

Aquella primavera del año 1931 hablaron los generales. Muchos de ellos venían de presidir con sus entorchados alguna procesión de la reciente semana de pasión, la Semana Santa, Angustias y Esperanzas, bendiciones y aleluyas. Marcha Real, ¡Viva España! ¡Viva el Rey!, golpes de pecho mientras se agitan las medallas. De repente, de la noche a la mañana, se acuestan monárquicos y amanecen republicanos. ¡Viva la República!

Primo de Rivera ya es historia, Se había ido a morir, solo, a París, sin bandera que lo envolviese. ¡Estaba todo tan reciente!

La Guardia Civil se inhibe por orden de su Director, el general Sanjurjo. Recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso. El Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real, gentilhombres  de S.M. con acceso directo al despacho real, prebenda que él recuerda no poseer. Al final lo personal cuenta y cuenta mucho.

Sanjurjo es protagonista esos días abrileños de repúblicas. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden. El ministro de Estado, Alejandro Lerroux,  le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. Sobre un general, Sanjurjo, marqués del Rif, recae el peso de dar la bienvenida a la República, con orden y concierto. Es su protector inicial, el general que la República necesitaba; a pesar de Azaña y muy a su pesar: <<…accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la guardia civil de la que era director general. Siguió al frente de ese instituto, pero muy pronto inicióse una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados>>.

El rey de España, la Casa de Borbón, con Alfonso el XIII, ¡vaya por Dios!, se va.

Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos.

Berenguer ministro de la Guerra rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12. Les da la orden definitiva: “…los destinos de la Patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional”. Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle.

El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? “Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono”.

Pero es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España».

Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena.

Dice el Rey: <<Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…>>. ¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente. Ya sabemos la respuesta.

La guerra no vino como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto traicionaron el curso de la historia y se amañaron a su gusto unas elecciones trayendo una República que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la monarquía, ni la República eran culpables. Todos culpables: la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes que con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república.

Habrá que admitir la consabida frase: <<La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos>>.

Es solo una reflexión para el día de reflexión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 abril 2019

LOS GENERALES EN LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En Adrianópolis acabó la historia del ejército romano tradicional. La Infantería, su nervio, no captó que la historia empezaba a hacerse a caballo. El error no fue de los infantes. Fue la culpa de sus generales. Solo conocían relevar con rapidez y orden una fila de hombres cuando estaban cansados por otra de refresco. Hasta entonces tener un buen jefe de instrucción en los ejercicios y con dotes de mando era suficiente. Cualquiera podía mandar aquellas legiones. Los generales romanos, en su mayoría profesionales de la política, nada sabían de la maniobra. Ninguno hubiese vencido, a pesar de su número, al Gran Alejandro que mucho antes combatió y venció con un pequeño número de soldados bien disciplinados y mejor mandados. Conocía la maniobra y sabía con pocos vencer a muchos con el arte.

En Adrianópolis, año 387, resurge el arte militar, una nueva era en la que ya no es  suficiente un jefe de instrucción competente en sus ejercicios y con dotes de mando. Resurge como consecuencia de una gran derrota. Los godos con el caballo y el estribo en el equipo ecuestre derrotaron a Flavio Julio Valente. La primera victoria de la caballería pesada sobre la infantería. La consecuencia es de gran calado. Hay que poner de nuevo en marcha el arte de la guerra en el que llevaba insistiendo Sunzi desde siglos atrás. El general formado y hecho para la guerra. Arte y oficio.

No veo a un político haciendo la guerra, pero tampoco veo a un militar haciendo política. Hasta que las cosas se complican. Esa es la razón. Hoy ya no son suficientes los relevos de las agotadas huestes por otras más frescas. Hace falta algo más: maniobra. Para sustentarse en la silla es necesario el estribo. Los políticos están perdiendo la batalla, cada día, a cada movimiento dan con su cuerpo en el suelo. Generales, pocos, como estribo, se han sumado a la lucha política. Saben cuál es su misión: vencer a muchos con el arte, mantener la autoridad del general, vigilar sobre su ejército, velar por sus hombres. Es una lucha por la unidad de España. Única razón del paso al frente.

Muy a mi pesar creo que no durarán mucho. Dice Sunzi en El Arte de la Guerra cuales son las razones por las que un general puede llevar sus huestes al desastre: <<El orgullo, el sentido del honor demasiado susceptible, la falta de previsión y la excesiva compasión son serios inconvenientes para ejercer el mando>>. Hay otra muy poderosa. El Mariscal Montgomery nos recuerda en su Historia del Arte de la Guerra que el general Robert Edward Lee fue perdedor en la guerra civil norteamericana porque <<era demasiado caballero para el áspero negocio de la guerra>>. Que hoy es la política.

Malos tiempos para los generales de la política, para los soldados que se enredan en semejante arte, mucho más peligroso que la cruel guerra.

La rendición de Breda es cosa de otros tiempos en los que <<la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son…>>.

Lucidez. La que pueden aportar los hombres que saben del arte de la guerra para vencer a esta política de demolición del edificio llamado España.

Pero esta no es una guerra de caballeros. Recuerdo a mis queridos compañeros las palabras que en la introducción al libro de Flavio Vegecio Renato hace Jaime de Viana cuando aconseja cómo estudiar el arte militar para sacar grandes ventajas: <<Si supieran ustedes distinguir la parte del casco que sirve para la defensa de la que sirve para el adorno>>. En política todo se confunde.

Ya está bien de adornos. Es necesaria una defensa férrea de España y las opciones están a la vista.

Con o sin generales la maniobra es defender la unidad de España.

Peleen por ello, unidos, sin fisuras y traiciones, sin rencillas entre las propias fuerzas, que todas son necesarias.

La otra alternativa, la de Podemos y Sánchez, ya la conocen; están bien pertrechados y sin fisuras.

Lucidez, lucidez, es la cualidad primera del general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 abril 2019

¿A QUIÉN VOTAR? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Termina la Semana Santa.

De nuevo ante la realidad: una España dividida, enfrentada y sin entusiasmo. Aburrida.

Nos espera una larga y tediosa semana de promesas -nunca se cumplirán- y de maniobras  tramposas para lograr la victoria. Lograda, el resto les da igual.

Derecha, izquierda, centro; como formaciones dispuestas para el combate. Todo politizado, todo deshumanizado, arrastrado por los caballos de tiro.

¿A quién vas a votar? ¡Han sido tantos los engaños, las frustraciones, las traiciones! Surge la duda ante un pasado para olvidar y sus consecuencias: la dispersión y la duda; en todo y en todos.

Estamos ante un momento decisivo. Nos jugamos el patrimonio de esta gran nación. No hay mayor patrimonio que la unidad en convivencia y progreso; algo que parece que nos está vetado.

Todo lo inunda la política y eso significa despedazar la pieza a dentelladas, hacerla jirones.

Se va difuminando la imagen de España. Burdos titulares la convierten en un sucedáneo, la historia reducida a historias, cada uno tirando de un lado, en contrarias direcciones; la inteligencia cedida a los ídolos de barro, que piensan por uno y  por “hunos y hotros”.

Hay mucho en juego: educación, trabajo, sanidad, creencias, convivencia, solidaridad, defensa, seguridad; hasta la forma del Estado, la monarquía. Sobre todo está en juego la unidad de España.

De derechas, de izquierdas, de centro. ¿Todo se reduce a eso? Lo único que ha logrado la política de estos momentos es enredarlo todo, enfrentarnos y vivir en la duda y el desengaño.

Menos política y más pensar. Que no piensen otros por ti. No te dejes pensar.

Tuvo que haber un gran acuerdo por España. Porque España está necesitada de ello. Para derrotar al independentismo, para expulsar cualquier vestigio de los terroristas, para respetar la historia y la grandeza de esta gran nación, para sumar esfuerzos e ilusiones. Y no hubo nada más que enfrentamientos, luchas y rencores. Se avivó la llama del odio y volvimos al dolor de antaño, a mirar hacia atrás en busca del odio que dejamos. El (los) culpable (s) tiene (n) nombre y apellidos.

¿A quién votar? Lo tengo muy claro. Sencilla adivinanza: “Blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe, con pan se come, y a la basura se tiran los cascarones”.

¿El huevo? No se fíen. Nada es lo que parece.

Lo tengo muy claro. Por sus obras los conoceréis.

En estas elecciones no hay más obra que España, su unidad, que es el bienestar de los españoles. Ese debería haber sido el pacto del que el señor Sánchez ha huido para abrazarse a independentistas y filoterroristas.

¿A quién votar? Blanco es, la gallina lo pone…

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 abril 2019