LA DESPROTECCIÓN DE ESPAÑA ¿DE QUÉ NOS EXTRAÑAMOS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se lamentaba Francisco I en el momento de ser derrotado en Pavía y hecho prisionero por el guipuzcoano Juan de Urbieta: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>.

<<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>, exclama cuando llega prisionero a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.

En el 98, en aguas de Santiago de Cuba, no se perdió el honor, única arma que, junto al valor, nos distingue. Nunca hemos tenido más allá de espadas de madera. Honor y valor sí: <<¡No hay un puñado de tierra/sin una tumba española!>>. Sin espadas combatimos; ni siquiera de madera.

Ya no queda nada.

La revolución es desde arriba, o sea desde el Gobierno. Este no es el de don Antonio Maura.

Constitución de 1978. Inventemos las autonomías y como esto está que arde inventemos España, pero con fundamento: la indisoluble unidad de la Nación española, indivisible.

Rematémosla: de nación, nacionalidades; y todos contentos.

Así quedó: Re-matada. ¿Qué es eso de nacionalidades en la Carta Magna? Se llaman padres de la Constitución y han provocado su destrucción.

¿Nadie fue consciente del enemigo al que nos enfrentábamos? ¿Nadie era consciente de que a España como Nación y Estado había que protegerla de los que se disponían a iniciar el camino de su destrucción?

Todo quedó consumado. España desprotegida. Es legal dinamitarla. Incluso le entregamos la dinamita. Constitución y leyes les amparan. Siéntense en los bancos de la soberanía nacional y destrúyanla; nosotros les amparamos. No hay Ley, ni ley, que lo prohíba.

Fue un golpe de timón que ya nadie recuerda. Tarradellas y Pujol. El mar tranquilo, agitado por el viento furibundo. La tempestad. ¡Tranquilo Jordi, tranquilo!

Todos somos culpables.

Tarradellas no era Pujol. Era el golpe de timón. No se podían ver. Honradez contra el 3%. <<Un error es peor que un delito>>, dijo el general Armada recordando a Napoleón.

Quedó España sin ley que proteja su unidad. La Ley se cambia con mayorías y a otra cosa. El poder tiene recursos para todo. Incluso para su propia destrucción.

Todos tranquilos. La Constitución da misión a las Fuerzas Armadas: defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Eso sí; cualquiera puede constituirse para lo contrario: romper su integridad territorial y no acatar el ordenamiento constitucional. ¿En qué quedamos?, ¿barcos sin honra?, ¿honra sin barcos? ¿Habrá que hacer una ley que defienda la Ley? Pues quedamos en que ni mayorías absolutas, ni diminutas, que el poder lo puede todo y todo es mentira. Aquí te dan espadas, pero de madera, siempre, para cualquier batalla, y no hay ley que defienda la convivencia y la Ley.

Podemos hacer la lista de los culpables. Desde el primero al último. Desde el primer Gobierno al último; desde las mayorías absolutas a las diminutas; desde los padres de la Constitución a sus hijos; desde el golpe de timón al 3% que inició la amenaza separatista. Por no hablar de los casi mil asesinatos ejecutados por la ETA que ha logrado sentarse en las instituciones. Los muertos están olvidados.

Una interminable lista de culpables. Uno de los peores periodos de España protagonizado por la felonía de unos y la indiferencia de otros. Todos culpables.

Se salvaron ellos, pusieron tierra por medio, entre ellos y los que representan; y dejaron a España vendida. A los traidores.

¿Quienes se han creído ser estos personajes que se atreven a acabar con la historia de España y con España? Los representantes de la soberanía nacional. Aviados estamos.

Así termina un año y llega otro. Vendidos.

¿Feliz Año con la que está cayendo? ¡Anda ya!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

2 enero  2020

Blog: generaldavila.com

ARTÍCULO 8 Y 40 AÑOS DE CONSTITUCIÓN. LA INTEGRIDAD TERRITORIAL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sin duda es el artículo 8 de la Constitución uno de los más conocidos. También ahora el 155 (pero como si no se conociese) y ¡cómo no!, el artículo 2 que introdujo sin querer queriendo aquello de la indisoluble unidad de la Nación española mientras nos colaba el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones. Menudo lio, ya digo, sin querer queriendo.

El resto de la Constitución se conoce también, pero menos.

Si un militar habla del artículo 8 de la Constitución, ya se sabe, se alude al ruido de sables, impertinente expresión cuyo contenido solo responde a la mala intención de los que abogan por el conocido <<mientras peor mejor>>.

Sin embargo, nadie habla del sablazo, alfanjonazo, de los parlamentarios que rompen la integridad territorial de España -y no pasa nada-. No es ruido sino tormenta desatada, campos yermos, cosecha devastada por el granizo como pedradas. Golpe de Estado, golpe bajo, dado en las entrañas, desde dentro, y abatida, batida España. ¿Constitución? ¿40 años de qué? Traición.

Celebramos los 40 años de nuestra Constitución, esa que no se cumple, de la que andan unos ávidos de cambiarla, de federarla, de republicanizarla, incluso de quemarla en la inquisitorial hoguera asamblearia de las hordas que traen bajo sus brazos la venganza. Yo hablo en este 40 aniversario de cumplirla; antes que cualquier otra cosa. Que se cumpla lo que dice, que se haga cumplir. Luego, harto cumplida, pongámonos a dialogar si sus señorías desean adentrarse en aguas turbulentas. Pero primero escuchen, pongan el oído, eduquen y edúquense: <<Oigo, patria, tu aflicción, y no entiendo por qué callas, viendo a traidores canallas despedazar la nación>>.

Habla el artículo 8 de la Constitución de la integridad territorial y de la defensa de la Constitución y lo repite el juramento a la Bandera: no se cumple. Lo dice la Constitución, pero el camino que existe entre el dicho y el hecho queda sin recorrer. Porque se entiende que  lo más importante de una Nación, su soberanía e independencia, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, queden como misión de las Fuerzas Armadas, pero que en el día a día se permita que haya partidos políticos creados para partir España, que se admita, que se programe, se difunda, se trabaje y se parlamente contra España y para deshacer España, eso, eso no se entiende. Se entiende que las Fuerzas Armadas tengan como misión la defensa de lo más sagrado de una nación como es su soberanía e independencia, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, pero no se entiende que un parlamento parlamente contra España, y lo haga su presidente, los partidos políticos que lo llevan en su ideario, que se legisle contra la unidad de España, contra su integridad territorial y además lo hagan con el dinero de todos los españoles. Eso no se entiende, y eso está admitido, es legal… y es incomprensible, pero está sucediendo en España, en Cataluña. El artículo 8 de la Constitución se ha quedado cojo porque mientras dice una cosa se permite hacer la contraria. Es fácil burlarlo, a lo que se ve.

El artículo 8 habla con rotundidad, pero ningún artículo de la Constitución ni del Código Penal prohíbe o pena a partidos cuyo objetivo sea romper España. Contra la unidad de España se puede ir, se puede acabar con España, a pesar de que las Fuerzas Armadas tienen como misión constitucional garantizar la integridad territorial. Nadie ni ninguna ley prohíben a los partidos políticos ir contra la unidad de España. Alguien en este 40 aniversario debería explicárnoslo o si alguno de ustedes lo entiende que nos lo explique.

En este 40 aniversario nada veo que tengamos que celebrar sino mucho que meditar. No hay razones nada más que para la preocupación.

Me alegraría decir otra cosa y unirme a esos factos tan sonrientes y bulliciosos, pero les aseguro que no me sale de dentro.

Lo siento. No veo motivo, ni tengo nada que celebrar… <<Oigo, patria, tu aflicción, y no entiendo por qué callas, viendo a traidores canallas despedazar la nación>>…, viendo a traidores canallas despedazar la nación.

La culpa no es de la Constitución, sino de los que, debiendo hacerlo, no la defienden. Porque la Constitución hay ue cumplirla y hacerla cumplir.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 diciembre 2018

EL COMENTARIO DEL DÍA: ¿QUIERE QUE CATALUÑA SEA UN ESTADO INDEPENDIENTE EN FORMA DE REPÚBLICA? FREEDOM IS ON THE WAY ¡PUIG! ¡PUIG! ¡PUIG…DEMONT!

“¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?”. EFE/Toni Albir

Me veo en la obligación de escribir, pero sinceramente no sé qué decir que no hayamos dicho antes. En este blog hemos escrito todo y de todo en defensa de la unidad de España y en contra del golpe de Estado independentista de Cataluña. Lo hemos hecho desde el respeto y la rigurosa aplicación de la ley y de forma bastante más moderada que cualquier editorial de prensa que a diario leemos.

Millones de españoles a la espera de ver una mínima reacción de don Tancredo. Desolación y desilusión.

La Constitución española parece hecha para no cumplirse y menos para hacerla cumplir.

Freedom is on the way, decía una pancarta desplegada minutos antes de que hablara el todavía presidente de la Generalidad. Hay que tener poca vergüenza.

1 de octubre. ‹‹¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república? ››.

Se lo han permitido y empezamos a pensar que aquí hay gato encerrado.

Gobierno, Constitucional. Constitucional, Gobierno, y tiro porque me toca.

Le propongo señor presidente del Gobierno dos acciones muy sencillas.

Una como presidente del Gobierno y otra como presidente de su partido, el Popular.

Empecemos por la segunda. Emplace a la secretaria general de su partido, ministra de Defensa (¡qué oportunidad!), para que, al grito de la unidad de España,  convoque una manifestación a nivel nacional, en todos los rincones de la Patria, en defensa de la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Veremos cuantos partidos se suman a ella. Españoles, todos.

La otra, como presidente del Gobierno cumpla y haga cumplir la Constitución, su deber, sin refugiarse en las togas. Intervenga de una vez por todas enviando el necesario ‹‹requerimiento›› al presidente de la Generalidad de Cataluña para que cumpla con sus obligaciones y deje de actuar en contra de la Constitución, atentando gravemente al interés general de España. En caso de no ser atendido el requerimiento, adopte usted las medidas necesarias para obligarle al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones. Para eso cuenta usted con la Constitución, artículo 155. Tiene usted mayoría absoluta en el Senado. No necesita refugiarse en el Tribunal Constitucional.

No tenga miedo. Usted tiene poco que perder. Pero no pierda el tiempo que es de los españoles. Ellos pierden algo más: España.

Merece la pena intentarlo. La Ley está de su lado. España también.

El 1 de octubre es una fecha señalada con toda intención. No vaya a ser que se encuentre usted sin quererlo con los gritos de ¡Puig! ¡Puig! ¡Puig…demont!, resonando por Las Ramblas, por la Diagonal, encendiendo España.

Entonces la solución va a ser más difícil.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

10 junio 2017