LO MILITAR Y SUS REGLAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo fue publicado no hace mucho tiempo y de vez en cuando lo actualizo ya que condensa horas de trabajo y pensamiento sobre la evolución de nuestros ejércitos en esta España desconocida que ha renunciado a su historia, tradiciones y religión. Sin vuelta atrás nos hemos convertido en una anodina nación que solo ofrece engaño mezclado con ruina al sol y dirigentes a la sombra.

¿Ejércitos? ¿Dónde? ¿Defensa? ¿Para qué si el enemigo es el que nos dirige y maneja las armas?

Somos muy buenos, los mejores, pero ¿para qué? ¿Generales, Almirantes…?

Y andas así, con la cabeza erguida,

diciendo que de nadie serás súbdito,

y que no hay generales ni almirantes

que sobre ti y los tuyos mando tengan…

(Ayante, escena XVI. Sófocles)

Sabemos lo que fuimos y de ello somos deudores, pero ya no somos y los que ahora son lo que nosotros fuimos lo son de otra manera.

No juzgo, sino que pretendo entender como la evolución nos ha llevado a no ser los mismos, distanciarnos o incluso no reconocernos. Mejor establecer la adecuada distancia cuando ya el tiempo es lejano de aquello que fuiste. Con honradez y la dignidad necesaria para asumir tu momento que ya no es aquel y aceptar que no eres ya, sino otro. Es saludable para el que mira y para lo mirado. Aunque no te reconozcas ni lo hagas a los que ahora ocupan tu lugar.

Inevitable se hace recordar que hubo un tiempo en el que se percibían las primeras señales que anunciaban lo impensable y que la destrucción de unas formas, de un fondo, era indicio de que íbamos camino de convertirnos en una simple ruina. El Partenón lo es, una ruina inestable que bien podría haberse convertido en una torre de apartamentos y aquí paz y después gloria. Nosotros, sin paz ni gloria, convertimos la nación en apartamentos baratos que han sido muy caros en gratificaciones. Debemos mucho, en ocasiones todo, a nuestro pasado, pero mientras seamos presentes es error creerte a la vez pasado. No lo es haber sido, sino pretender seguir siendo. Pido disculpas por querer ser, al menos algo, y no terminar en ruinas históricas reducidos a una encrucijada sin defensas donde se cruzan solo bandas de delincuentes sin autoridad ni honradez al mando.

Haber sido militar, como cualquier otra carrera vocacional, permanece hasta el más allá y además con epitafio: militar; incluso con epigrama. Eso es bueno y malo. Bueno si eres capaz de separarte de ello, retirarte a la distancia adecuada, aconsejar, pero no intentar seguir cincelando la obra que ya es de otros. Sería malo. Aún así, es un deber seguir sintiendo lo que fuiste porque tu juramento no caduca y como decía el lema escogido hace unos años para el Día de las Fuerzas Armadas: «Tradición e innovación». Una mentira más que se contrasta con la evangélica frase. «Por sus obras los conoceréis«.

Los viejos tenemos ese gran defecto: el de seguir encadenado a la tradición.

«Conservará y transmitirá el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes».

Es por ello que asumiendo el «ya no ser», pero consciente de «haber sido», con todo respeto y buenos deseos, sabedor de lo pesados que somos la gente de edad, dejo unas reflexiones que puedan hacernos pensar y adivinar hacia donde caminamos. Un punto de vista sin mayor importancia que la que ustedes le quieran dar.

Si hacemos un repaso de la evolución de las leyes y de la doctrina militar en nuestros ejércitos, el gran calado de los cambios estructurales e ideológicos en los que la parte de intervención militar ha sido mínima y política casi en su totalidad, veremos que estamos ante una acción programada, detallada, consensuada y engañosa. Un inefable libro del que fue pianista en el ministerio de Defensa nos desvela el truco, pero no les recomiendo su lectura porque lo escrito no supera los mínimos del rigor exigible.

Hace ya tiempo se inició un lento pero decisivo cambio en los ejércitos con la ley 17/89 que hizo que unidades como la Legión recibiesen un duro golpe en su razón de ser y personalidad. La idea era un cambio radical (reforma extrema) del paradigma. En aquel momento en el generalato primó la idea de que aquello era mejor que su desaparición, que era la velada amenaza.  La Legión y otras similares unidades pasaron a ser un sucedáneo de lo que fueron.

Así seguimos con harto dolor de nuestro corazón. Luego vino la supresión, irresponsable, del servicio militar y al fin la imagen del soldado, la del combatiente, sustituido por la  del deportista de élite o el de protección civil, cuando la razón de ser está grabada en la Academia General Militar, quizá olvidada por su nueva trayectoria: Si vis pacem, para bellum. Los ejércitos están para la guerra, no para otra cosa, lo que requiere preparación distinta a la de otros bellos oficios que nada tiene que ver con la milicia. Inventaron el soldado polivalente, es decir la pobreza, cuando siempre fue el soldado español ejemplo de polivalencia precisamente por la escasez y olvido de su dotación. Así han transformado la Academia General Militar en algo parecido a la Academia General de Emergencias.

Consentimos. Los militares. Los españoles.

Quisieron borrar, aunque fuese de forma testimonial, el espíritu de servicio, el que ante la Bandera se jura o promete, en lo que ha sido la mayor humillación a la que han sometido al ejército español, y había que hacerlo públicamente, con publicidad. Eligieron un centro emblemático, un lugar donde recogían las nueces, la Academia General Básica de Suboficiales del Talarn (Cataluña): ‹‹A España servir hasta morir››. Suprimido, borrado del mapa de España. Que quede en los cuarteles, para ellos, que jueguen allí a los soldaditos.

Hasta algo tan sagrado como la oración a nuestros muertos se permitió un ministro cambiarla, un ministro de Defensa causante de los mayores desasosiegos de nuestros ejércitos. Imperdonable. Fue el mismo que dio la orden de retirar nuestro lema de servicio a la Patria. Fue la primera concesión al independentismo: humillar al Ejército

Nadie tuvo los galones o entorchados suficientes para espetarle: Podrás borrar las letras de un monte pero jamás desaparecerá el monte, que siempre evocará lo que su ladera proclamaba. Detrás, apuntalándole, había uniformados de brillante carrera que han seguido la estela de las puertas giratorias bien remunerados. ¿Hombres de honor?

Leyes y más leyes para modificar a su antojo la que siempre fue ley y guía espiritual del soldado: las Reales Ordenanzas. Se cambian, se borra aquello que suene a tradición y espíritu, se rebaja su importancia. Dicho y hecho.

Decía San Ignacio de Loyola: ‹‹En tiempos de tribulación no hacer mudanza››. Tribulaciones no nos faltan cuando ni nombrar la misión constitucional está bien visto. Así fue y como buitres se lanzaron contra un teniente general, uniformados incluidos, por dar lectura a la misión constitucional de las Fuerzas Armadas.

La identidad se forma con pequeñas cosas. El uniforme, unas palabras en forma de decálogo o credo, unos símbolos, un gesto, algo que te diferencia y sirve para recordarte quien eres y lo que significas no solo en los momentos de lucidez sino sobre todo en los de tribulación. Y el recuerdo de los nombres de los que antes que tú forjaron su historial de honor y valor.

Hay una nueva interpretación. Ser militar no se sabe muy bien lo que es. Sabemos lo que era. Hemos engañado a los jóvenes que no saben, se les engaña, que este es el oficio de las armas y que prepararse para la guerra es evitar la guerra y que morir en el combate es el mayor honor.

De los cinco años que consta la carrera militar para un oficial cuatro de ellos están dedicados casi en exclusividad a obtener el grado de ingeniería de sistemas que no sé muy bien qué tiene eso que ver con la carrera de las armas. El último de los cinco años es exclusivo para la carrera militar en las llamadas especialidades que siempre fueron las Armas clásicas: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros que se diferenciaban por su forma peculiar de acción y misión a cumplir. Para las Armas clásicas, un año de estudio, para las Letras clásicas ni eso. Los de letras no pueden acceder a la carrera de las armas, así que las humanidades no están incluidas en la guerra. De ahí su crueldad desde que la ciencia la dominó. Razón tenia Francis Bacon al opinar que la Ciencia es poder.

Todo está tramado. No hay paso mal dado y sin intención.

Sin darnos cuenta el enemigo ha sido más rápido e inteligente y abrió amplia brecha en nuestras defensas logrando una profunda penetración y dejando al sistema indefenso.

Una habilidosa forma de desmilitarizar al militar como en algún momento dijo sin querer queriendo un dirigente socialista dejando al descubierto una de las vías de penetración: la Enseñanza.

La situación es la siguiente: cualquier guerra que emprendamos la tenemos perdida de antemano. No porque nuestros militares no sean buenos, no porque no sepan cumplir con su misión, o desconozcan los principios y los elementos de la acción. Todo eso parece que lo conocen y su postura ante los conflictos en los que han intervenido últimamente los hace ser los más y mejor preparados. No. Rotundamente. El problema es otro.

En España el concepto, consecuencias y conocimiento del arte de la guerra está desactivado. No se forman oficiales, suboficiales y tropa para la guerra, para hacer la guerra, sino para la no guerra, para formar o conformar una ONG disciplinada que se acerca más al muro de la Seguridad sin Defensa, a fuerzas policiales y de protección civil, a funcionarios de la administración, que a un verdadero Ejército. Pretender formar a un oficial moderno en la organización, tácticas y procedimientos de la guerra moderna a base de cuatro años de ingeniería y uno de milicia es un verdadero ataque a la línea de flotación de la formación, es decir al oficio de las armas. Encaja perfectamente con el desarrollo de la idea que de los ejércitos tienen para una España desnortada que no sabe, porque nadie se lo enseña, lo que es la guerra y no percibe lo más grave: lo cerca que está de nosotros.

No hemos de terminar sin reconocer que la guerra, una vez más, ha sorprendido a Europa, algo intolerable y de responsabilidad política, cuya primera consecuencia ha sido la de replantearse la Defensa Común de Europa, es decir volver a las andadas y llamar a la OTAN o lo que es lo mismo recurrir a los Estados Unidos de América. Europa no tiene Defensa ni hay en marcha un Ejército Europeo. A día de hoy eso no se contempla. Cada nación, por separado, se ha puesto a pensar en su Defensa, cada uno a su manera, no es lo mismo Polonia que Portugal por simple posición geográfica o el caso de España, que no se sabe muy bien de qué lado está. Estructuras, doctrinas, organización, movilización, servicio militar y presupuestos militares son algunas de las cuestiones que las nuevas guerras han traído con exigentes y obligados planteamientos para aplicar medidas con carácter de urgencia.

¿Qué consecuencias tendrá este desarme, esta indefensión para nuestra nación, España? No tengan duda. Nuestra debilidad está en el sur. En el cercano sur y más abajo. El peligro es muy alto. Hemos hecho nuevos enemigos que son los que dominan la zona. Entregado nuestro mayor valor estratégico en aquellos que siendo nuestros aliados ofendemos.

De esta situación solo les interesa, por qué no decirlo, un gran negocio: las armas y la tecnología; se frotan las manos. La industria de Defensa, silenciosa y conocedora de lo que se nos viene encima se pone manos a la obra. La política interviene y ve que ahí hay negocio. Nuestro Ejército se beneficia: un 26% de aumento en el presupuesto. Claro que el retraso era de tal calibre que ni por esas. Recordemos las palabras del actual Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD):«Estamos haciendo una inversión importantísima en munición… […] de las lecciones aprendidas de Ucrania se creía que no existían guerras de larga duración, sino que todas las guerras iban a durar unos días y se iba a quedar resuelta y hemos visto que no». Es evidente que hemos fracasado no solo en el stock de munición. ¿Sabremos corregir o pronto olvidaremos? Tendrán que pasar años para que estemos en condiciones de combatir un solo día. En estos momentos no lo estamos.

He hablado en ocasiones anteriores de las clamorosas renuncias a la Seguridad Colectiva de España, por políticas que avergüenzan y nos ponen en evidente riesgo. Somos la nación menos fiable que existe en cualquier coalición y ningún servcio de Inteligencia confía su información o secretos a los nuestros. Vivimos de espalda a la Defensa muy propicios a la ofensa dirigida a nuestros aliados.

La confianza que nos mantiene es que a pesar de los pesares no está todo perdido. Repito: por sus obras los conoceréis.

Confío en que la transmisión del espíritu de nuestros oficiales y suboficiales que se ha llevado a cabo sin solución de continuidad de generación en generación sirva para que nuestros ejércitos sean los mejores del mundo y sepan morir por su Patria allí donde la misión lo requiera sin dudas ni retiradas políticas.

Parece que a pesar de los silenciosos cambios, inexplicados y que a nadie parecen importarle ni preocuparle, el espíritu de nuestros oficiales, suboficiales y tropa sigue siendo: «A España servir hasta morir». Confiemos. Si no es así sería porque hay un grave error ¿intencionado? en aquello que lleva a un joven a ser militar. Distinto a lo que debería ser.

Es una simple opinión que me surge ante el panorama de guerra que tenemos y que el oráculo anuncia largo y prolongado. Podría ser que hayamos llegado a una formación errónea y que estemos a las puertas de un sucedáneo y no de un militar.

La guerra se mueve en dos voluntades: la política y la militar. Si falla una perdemos. Si fallan las dos a la pérdida de la guerra se une la del honor: rendición.

«Muchos misterios hay: de todos los misterios, el más grande es el hombre… Aunque el saber domina, aunque mil artes tiene, serpentea entre el bien y el mal; ya abraza uno, ya se entrega al otro…» (Coro en Antígona).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (Retirado)

Blog: generaldavila.com

26 enero 2026

 

 

«RECUERDOS  DEL BLOG» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

“A mis amigos que seguís siendo los de siempre y estáis donde siempre habéis estado: un poco mas viejos, un poco mas sabios, igual de imprescindibles”

Tampoco aquí seré fiel a la realidad, pues aunque tengo la intención de contar las cosas como fueron, reviviendo las andanzas de aquella época y de sus gentes sencillas, siempre acabo contándolas como las recuerdo, y no es lo mismo. Feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertimos cuando ya se nos ha escapado entre los dedos. Las cosa no son como las vemos, sino como las recordamos. La nostalgia y la memoria nos devuelven aquellos años en clave poética, y como siempre acabo envolviendo  mis palabras, ¿por que no?, en el celofán de la complacencia.

Se puede volver al lugar del crimen, pero no donde se fue feliz, nunca estará a la altura de tu nostalgia, aunque nunca debas sucumbir a la misma, pues la vida es un camino de ida, y recuerda que los fieles  siempre están en tu acera, no hay que buscarlos enfrente.

Vivir estaría bien si naciéramos ya aprendidos, pero se nos va la vida aprendiendo y cuando comenzamos a saber vivir, nos vamos. Menuda broma.

“Los caballos del Camino”

De mis cuatro mini-caminos a Santiago a pie (Sarria-Santiago, Ponferrada-Santiago, Confran-Sanguesa y Burgos-Ponferrada), de entrada descarté  la bicicleta, preferí  recorrerlos  a pie, aunque con paso tardo de jinete, eso sí, fijándome en  los caballos que por ellos encuentre, y procurando: a ellos hablarles siempre en alemán; con los hombres que me crucé, bueno fue  emplear el francés; con las mujeres que vi, lo mejor el italiano; y me reservé el español para hablar con Él en Compostela.

En Ponferrada y sobre el Sil ,  bajo las almenas del castillo de los templarios,  me pudo el cansancio y luchando contra los moros, convertido en  caballero cristiano sobre mi “cantabria”,(mi último caballo de concurso), luciendo brillante armadura, me entregué al sueño y a la fantasía.

“Herradores fraguas y herraduras”.

El herraje es una tradición de tradiciones pues  tiene mucho de mito y de leyenda, retazo de historia;  fragmento del pasado que se ha forjado al amor de la lumbre y es que  el sonido de una bigornia, tan puro como el de un esquilín, es un tintineo lleno de encanto producido por el más bello de los trabajos técnicos.

Así eran esos hombres; no sé si oficio alguno pueda ser tan hermoso, y llevar tanta retranca dentro. No creo que lo haya.

“Un conductor de montaña”

En el parque Villa Borghesse de Roma lo descubrí  bajando todo marcial la pendiente. Se trataba de una bonita escultura en bronce de un mulo, con el tubo de una pieza de artillería perteneciente a la batería del batallón de los alpines del valle de  Aosta ubicado a los pies del Montblanc.

..Por esa condición híbrida, un político británico llamaba  a sus oponentes: “las mulas de la política: sin orgullo de ascendencia o esperanza de la prosperidad”, y por tierras castellanas, mas finos ellos, siempre oí decir: “La mula feliz lo pasa; fornica y no se queda preñada” Animales poco agraciados en su belleza, pero que en su defensa  tengo dicho que difícilmente desatiende la voz familiar y raramente, por el contrario, se  someten  ante personal extraño.

“Para servir hay que saber”

En mis tiempos de Delegado de Cría Caballar siempre pensé que el hecho de medir la alzada de un caballo con el bastón era una rutina, pero también se necesitaba saber, además de la rutina, solo un buen técnico que sepa de caballos tiene el prestigio necesario para tener cierta autoridad moral sobre el ganadero.

Lo mas frustrante de ser viejo es que ya sabes la respuesta pero nadie te pregunta.

“¡Un momento, por favor, que estamos aquí, por lo menos, no nos pisen!”

 “SOS a San Antón”

Y es que ninguna bondad había, sino maldad, en aquellas costumbres populares de algunos pueblos perdidos entre los trigales  de la Castilla mas ancha, cuando cada 17 de enero  colgaban de una cuerda por las patas a unos gallos  a modo de  piñata, para mas tarde pasar los mozos por debajo a galope de sus  caballos, y descabezar de un brutal tirón al animal. O unos días mas tarde, en Manganeses de la Polvorosa (Zamora), cuando los mozos que entraban en quintas arrojaban  una cabra viva desde lo alto del campanario de la torre de la iglesia.

A estas  costumbres,   ellos las  llamaban “cultura” o “señas de identidad” de sus pueblos.

¡ Que San Antón os proteja !

“A cavallo per Roma”

Siempre oí decir que: «Chi va a Roma, ne mula zoppa ne borsa floscia» (Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja). Lo de la bolsa no tiene solución, pero  lo del caballo imaginario con el que pienso dar un paseo por la Ciudad Eterna ya esta arreglado, me lo dejará mi amigo el Coronel Jefe del «4° Reggimento Carabinieri un Cavallo» con sede en Tor di Quinto (Roma).

Como el Regimiento tiene dos Escuadrones, uno de caballos tordos y otro de castaños, me dio a elegir la capa, pero aquí como en España, «A cavallo donato non si guarda in bocca» (A caballo regalado no le mires los dientes), por lo que le agradezco la gentileza y solo le pido que el caballo sea (Lento y seguro),«Chi va piano, va sano e va lontano». Me dicen que se llama «Pancho», como  el caballo de Darío I El Grande.  A partir de ahora así le llamaré. Entre el abundante tráfico de Roma «Pancho» se maneja bien, solo se pone algo nervioso en los pasos de peatones, las motos y motorinos, cuando los semáforos se ponen en verde aquello parece la parrilla de salida de una carrera de  Motos GP.

Nos hemos cruzado con lujosos coches, algunos con  matrícula SCV , pregunto de donde son y me dicen que es la matrícula del Vaticano «Status Civitatis Vaticanae» (Servicio Ciudad Vaticano) y como nos contaba Paloma Gómez Borrero los romanos  traducen estas siglas como ¡Si Cristo lo Viera! Y Pancho relincha.

Llego a  «La Piazza del Popolo» (Plaza del Pueblo) situada a los pies del Pincio, y, junto a la parada del 30-expres, una «operatore ecologista» (barrendera en román paladino) se afana con el rimel y la barra de labios, «il trucco delle donne» (el maquillaje de las mujeres) que llaman en Italia, pero la escoba ni tocarla. Dejando atrás la Vía del Corso,  la Plaza Venecia y el teatro Marcello,  por el Lungotevere  me acercan a casa y siento que este paseo esta llegando a su fin.

“Cuando el Jefe es el que menos sabe”.

“Al modo que peca un magistrado cuando juzga mal por ignorancia, así también peca un Jefe cuando ordena mal sus tropas por la misma causa. Cada uno está obligado a saber su oficio; y el honor y la conciencia obligan en todos los estados a renunciar los encargos que no sean capaces de desempeñar”.

…En el Congreso alguien exclamó en tono patético: “¿Qué será de nuestros hijos, señores diputados?» Al escucharlo uno de ellos exclamó: “¡De  nuestros hijos no sé, pero al suyo, de momento, ya le hemos hecho subsecretario!”.

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

La ley es igual para todos, pero para unos es mas igual que para otros.

Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Si responde sí, ya sabemos que esta corrupto.

Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.

No es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja.

…Y nunca decepcionan, pues siempre encuentran la ocasión de meter aún mas la pata.

En la cena de despedida que tuvieron a bien regalarme los ganaderos catalanes,  con mi olvidado acento gallego natal, bajo el castellano de mi juventud en Toledo, y adornado por mi querido acento aragonés que me rodea desde hace mas de  cincuenta años, les dije: «ramader,s i criadors de cavalls de Catalunya, os estime».

  Caballos Anglo árabes”

Todos los jinetes: en el acoso y derribo, a la espera de que les hagan “seña”; en el toreo a caballo  cuando se colocan frente a la oscuridad del chiquero; o los de saltos,  preparados o prevenidos en la pista de ensayo con “gato de ganar”, soportarán mejor su boca reseca si saben que montan a uno con clase, buenos pies y mejor velocidad para sacarlos de cualquier  apuro. Y no como cuando se encaramaban en caballos faltos de su sangre, que a la primera dificultad provocaban un “parón o derribo”, una “pasada en falso” o un “marronazo”; y es que como decían los castizos jinetes veteranos, y me apresuro a pedirles perdón por tamaña grosería que prometo no volver a repetir, “al primer pedo, zurraspas.

Aquellos eran  tiempos distintos a los actuales; la cercanía con los jinetes era mayor, el divismo no había llegado a nuestro deporte, y todo era mas artesanal. Nos sentíamos  miembros de una misma familia: la de la Hípica con mayúscula. Entonces todo era más duro, sí, pero también más sencillo.

…Con las orejas gachas nos fuimos  a la residencia, y acto seguido a telégrafos a poner el correspondiente telegrama a nuestro Coronel, cuyo texto decía: Banqueta inaccesible, hostia casi segura, salúdale…

Hay  que torpe eres, le decía un veterano jinete a un teniente recién salido. Hoy es honor, hoy no se va a misa. (En las pruebas llamadas  Honor, no había premios en metálico, y todo lo recaudado por entrada y apuestas se destinaban a entidades benéficas)

¿Quién eran aquellos jinetes   desconocidos que en Alfambra llevaron a cabo la última carga de la Caballería Española?.

― ¡Eran la encarnación anónima y gloriosa del límite humanamente insuperable de la acción de un Arma!

Y acabo con Salomón:―«No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos» sentencia que concuerda muy bien con el «Espíritu Militar», que se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació, y es que lo militar, no es sino lo humano colectivo elevado de tono, tendido como un resorte puesto en tensión por la elevación de potencial que supone el cercano contacto con esa exaltación de toda la vida que es la muerte»,

Pero pasa el tiempo. Nos piden confianza... A veces cuesta.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza enero 2026.

 

 

 

FUNERAL POR ALFONSO USSÍA Y MUÑOZ SECA (29 de enero, 20:00 horas. Iglesia Catedral Castrense. Madrid)

Alfonso Ussía sigue cada día, cada hora, cada minuto en el recuerdo. El jueves día 29 de enero, se celebrará una misa funeral por su eterno descanso en la Iglesia Catedral Castrense (Calle del Sacramento, 11, Centro, 28005. Madrid).

Era un soldado, Cabo Primero de nuestro glorioso Ejército, era además General y Almirante de las Letras.

Un amigo que cuando venían borrascas vestía su alma de uniforme y acudía a las trincheras o alambradas de la patria, España. Allí estaba con los suyos. Hoy el Cielo de los soldados se abre para recibir la Oración de sus compañeros de Armas en su Iglesia Catedral.

¡Al Cielo con él!

General Dávila

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.) DEM

GROENLANDIA NO SE VENDE. GIBRALTAR SÍ. Publicado en el Diario La Región de Orense por General Dávila

GROENLANDIA NO SE VENDE. GIBRALTAR SÍ.

https://www.laregion.es/opinion/groenlandia-no-vende-gibraltar-si_1_20260122-4133348.html

LA IMPOSIBILIDAD DE SER MILITAR EN CATALUÑA O PAÍS VASCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Jura de Bandera en el Cuartel del Bruc

Les ofrecía este lunes día 19 la carta que me remitía un joven catalán en la que exponía sus graves dificultades para cumplir con su vocación: ser militar, siendo catalán y allí viviendo. Tengo que decirles que han sido miles los testimonios de ayuda y apoyo, entre ellos me ha dado enorme alegría recibir los de muchos jóvenes, incluso alguno de Caballeros Cadetes ahora formándose en las academias militares.

También he de decirles que la carta y lo que de ella se deriva se la he hecho llegar a la Cúpula Militar. Seguro que son conocedores del tema en profundidad pero nunca está de más recordárselo.

Siendo en general más elevado el número de respuestas positivas a lo publicado y de apoyo al joven aludido, no por ello debemos esconder la parte negativa y analizar los  comentarios recibidos en el otro sentido. Estos además llevan una connotación que de ninguna manera se ve en los de apoyo. Los que se muestran en contra de lo militar y de España van cargados de malas intenciones y de algo que si no es odio lo parece.

Como pequeña muestra les ofrezco alguno de ellos. Juzguen ustedes.

La inmensa mayoría son de catalanes y algún vasco y en ellos se ve cómo responden orgullosos de lo que ocurre y partidarios de que simples jóvenes como el que nos escribió tengan que estar en todo momento escondidos:

«Y que sigáis así por mucho tiempo, al enemigo ni agua».

«Los encargados de reprimir a un país nunca seréis bien recibidos».

«suele ocurrir con las ‘fuerzas de ocupación'»

«Tu defiende a Israel que España te la s*da».

«Nunca viviréis en paz ni en Cataluña ni en Euskadi, sois ocupadores, sois violentos, queréis imponer vuestra lengua en otro país. ¿Cómo queréis que os dejemos en paz?»

Numerosos insultos, muchas palabras no reproducibles…

En Afganistán alguna oenegé nos llamaba «Mili-KK» `para luego pedir que les acompañásemos. Claro que lo hacíamos. Seguiremos prestando apoyo y ayuda donde sea necesaria. A unos y  a los que nos señalan: «Mili-KK«.

Leo la crónica de un soldado español que me escribía desde Qala i Naw:

«Veo a un varón que circula unos pasos por delante de mujer añosa cargada con un fardo de leña de 12-15 kg? a la espalda. En un momento dado la mujer cae al suelo de rodillas, el varón retrocede, le da una patada y le increpa para que se levante y continúe. La escena se repite, el varón se adelanta de nuevo y la mujer le sigue cargada con la leña».

No imponemos nada a nadie. Solo pasamos de la violencia al orden, respeto y convivencia. Enseñamos a vivir en paz. Un matiz que algunos desconocen porque nunca lo hicieron.

Blog: generaldavila.com

21 enero 2026

 

IDENTIFICAR EL FINAL DE ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Palacio Capitanía General. Barcelona

IDENTIFICAR EL FINAL DE ESPAÑA

«El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho», leemos  en la Ilíada. No podemos echar la culpa a nadie en concreto, ¿o sí?; porque el problema reside en unos partidos políticos  que perduran por intereses propios y no de España. Es por ello que conocen hacia dónde vamos y lo admiten como irrenunciable política, aunque esto signifique ir contra la Constitución. Por ello ese afán de dominio sobre el Tribunal Constitucional junto a limitar el poder de quien simboliza la unidad y permanencia de España, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Mejor alejado de su función y mando.

El caso es que a estas alturas y después de lo vivido en octubre de 2017, con un Gobierno dependiente de la independencia de Cataluña y País Vasco, deberíamos fijarnos más en el camino recorrido y su irreversibilidad. Para diagnosticar el momento nada mejor que acudir a ver el estado de la antes denominada institución militar, los ejércitos, ahora conocidos como Fuerzas Armadas. ¿Por qué?: ellos son los designados por la Constitución para garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

España muere en Cataluña de manera fría y dulce; calculada. Estos días se acelera su final. Ya no hay obstáculo legal ni político. Me dirán que hay muchos españoles catalanes que quieren seguir siéndolo y, siendo cierto, he de responder, ¿y qué? ¿eso resuelve el problema? También volvería a recordar la Constitución, su artículo 2, o el 8, para decir lo mismo: ¿y qué? Es el independentismo el que manda. Si fuese de ahora habría solución, pero esto empezó hace años; ahora está a punto.

Llevamos tiempo denunciando la ruptura de España, la manipulación política con el objetivo de desintegrar el concepto de España y romper su unidad acabando con  sus símbolos:  la Bandera, el Himno y la Corona. Se han venido abajo. Muchos himnos, muchas banderas y muchos condes.

Los que tiene como misión garantizar la unidad, Las Fuerzas Armadas, están para protección civil o para irse a Groenlandia.

En ellas se ha trabajado desde dentro y desde fuera para lograr unos resultados sorprendentes.

Hoy les traigo una excepcional muestra de lo que les digo. Debería ser un escándalo para políticos y también para militares. Dirán que es un testimonio aislado. Saben que no. Esto que les muestro es la cruda realidad. Han hecho su guerra cognitiva para retirar las defensas.

Un joven catalán, cuyo nombre e identidad oculto por razones obvias, me escribe al correo que mantengo abierto para todo el que desea contactar conmigo. Me expone de manera impecable las dificultades que encuentra en Cataluña para ser militar. Identifica a los culpables. Lo hace señalando con acierto las profundas razones que le llevan a ver limitada su libertad, que no son otras que el radicalismo independentista que ha hecho mella en:  «La familia, el instituto (el peor), los compañeros y mi entorno en general (conocidos de familiares, contactos suyos, etc.), todo lo que me rodea juega en contra». Escalofriante.

Hoy se ven el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Por eso he elegido este momento para publicar la carta de este joven que quiere ser militar. Como en la Moncloa se va a hablar de » lo militar», bueno sería que el señor Feijóo llevase esta carta y el recuerdo no solo de octubre del 2017, sino de todo el proceso desde aquel ministro que nos arrullaba con el piano. Nos han ninguneado. «El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho»

A todos ustedes solo les pido que: Lean y divulguen.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

 

CARTA DE UN JOVEN CATALÁN QUE EXPONE SUS DIFICULTADES PARA SER MILITAR

Mi General:

Buenos días, Mi General. No sé muy bien cómo empezar este correo, ni cómo contarle todo lo que me gustaría comentarle; por ese motivo, disculpe si en algún momento escribo de forma un poco desordenada.

Dicho esto, le escribo para comentarle un poco mi situación, una vez llegado a la conclusión de que es muy inusual, por no decir única. ¿Por qué le escribo a usted? Hace un tiempo que lo tengo en mente, y creo que ahora es el momento. Pienso que usted es la única persona, de la cual tengo conocimiento de su existencia, por decirlo de alguna manera, a la que puedo comentar mi reflexión sobre mi situación actual.

Mi nombre es – – nombre –  y apellido catalán. Hoy, — de 2026, cumplo 1- años. Soy de una ciudad de la provincia de Barcelona.
Ahora mismo estoy cursando – de Bachillerato, ya que quiero ser oficial del Ejército de Tierra. Quiero entrar a la Academia General Militar y, actualmente, como usted sabe, se necesita haber realizado Bachillerato y la prueba de acceso a la universidad para poder acceder a ella.

Me gustaría comentarle algunas de las cosas que tengo que aguantar al querer ser militar en un entorno como el mío, porque creo que nadie que no resida aquí se imagina por lo que uno debe pasar y aguantar simplemente por querer servir a su país y formar parte de las Fuerzas Armadas.

La familia, el instituto (el peor), los compañeros y mi entorno en general (conocidos de familiares, contactos suyos, etc.), todo lo que me rodea juega en contra.
Aún recuerdo la primera vez que tuve que comentarle a mis padres qué es lo que yo realmente quería ser y que tenía claro que esa era mi vocación. Me trataron de loco al principio, mostraron un desprecio enorme hacia el Ejército. Recuerdo ese momento como si fuera ayer, la forma en la que me miraban y el desprecio con el que hablaban. Ahora, después de casi dos años, ya se han mentalizado y aceptado que eso es lo que quiere su hijo. Dentro de lo que hay ellos son los más aceptables, lo respetan; no se imagina cuál sería la reacción de algunos del resto de mi familia, donde hay parte de gente independentista radical.

También le quiero comentar lo que siento yo sobre eso y lo que ocurre aquí. No se puede decir bajo ningún concepto que se ama a España; todo lo que no sea lo que ellos piensan está mal. Quien lo manifiesta queda expuesto a ser señalado y a recibir todo tipo de descalificaciones. Es como si fuera una dictadura camuflada dentro de la sociedad, ya que teóricamente hay libertad de expresión, pero depende de qué cosas se digan, uno puede ser muy discriminado.

¿Qué tipo de libertad de expresión es aquella en la que, en un instituto público, no se pueden decir según qué cosas como querer ser militar, que por supuesto no tiene nada de malo, porque la discriminación que podría recibir uno por parte de los docentes sería inaguantable?

A veces me paro a reflexionar y pienso: ¿cómo es posible que esté ocurriendo esto? La gente debería estar orgullosa de que uno quiera servir a su país y aquí es justamente lo contrario; no solo no lo están, sino que debe ocultarse como si de un secreto de Estado se tratara, no vaya a ser que se enteren y hagan la vida imposible a quien lo manifiesta (aún más).

Aparte, no solo uno no puede decir nada si no piensa como ellos, sino que ellos pueden faltar el respeto constantemente a las Fuerzas Armadas y sus integrantes, a cualquiera que no se identifique con su ideología separatista y progresista y a todo lo que a España se refiera. Y no hablo de conversaciones privadas en familia, no; me refiero a un instituto PÚBLICO.
No se puede permitir que en una institución pública se llegue a ese nivel, encima discriminando a quien no es así.

Por ponerle ahora un ejemplo claro y más relacionado con política: en 3.º de la ESO nos hicieron una exposición (charla) sobre los nazis. Todo muy bien hasta cuando siempre meten un apartado de “actualidad” y ahí aprovechan. En esa charla concretamente, en la de 3.º de la ESO (ha habido otras), explicaban que los verdes, los azules y los naranjas tienen ideologías muy similares (a los nazis), dándonos a entender que jamás nos pasase por la cabeza votar a ninguno de ellos, ya que lo relacionaban con todo lo que habían explicado sobre los nazis anteriormente. El mensaje que se transmite a alumnos de 14 años haciendo esto es que solo hay tres opciones a votar; rojo, morado, o partidos separatistas, dándoles a entender que los otros tres son nazis. Así, directamente, sin disimular.

Este es un ejemplo de muchos que le podría explicar, no solo relacionados con política, sino, como le he comentado antes, cito textualmente: “faltar el respeto constantemente a las Fuerzas Armadas y sus integrantes, a cualquiera que no se identifique con su ideología separatista y progresista y a todo lo que a España se refiera”.

Creo que lo más difícil de la oposición en mi caso no es sacar la nota necesaria o tener un nivel de forma física adecuado, sino esconder todo lo que soy y el sueño que tengo por cumplir; estar obligado a callarlo todo, no poder hablar de eso con nadie y estar rodeado constantemente de ese tipo de gente cada día. Lo que comenté antes: la familiael instituto, los compañeros y mi entorno en general.

Le he escrito a usted, mi General, porque siempre que leo su blog y comenta algo sobre el 1 de octubre de 2017 y el golpe de Estado en Cataluña, me recuerda a todo lo que cuento.
También decirle que tengo su libro De soldado a general. Comentarle que me ha encantado leer la opinión de diversos militares sobre una gran variedad de temas muy interesantes; un gran libro, y considero que mucha gente debería leer, al menos, la parte del General de Ejército Fernando Alejandre Martínez.

No sé si llegará a leer esto, pero si lo hace, le agradezco el tiempo que ha dedicado a leerme, Mi General, ya que significa mucho para mí poder dirigirme a usted, a quien considero un gran referente. Podría contar mucho más pero se haría muy largo este correo.

Feliz 2026.

Atentamente

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Blog: generaldavila.com

19 enero 2026

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO Y SU REUNIÓN CON PEDRO SÁNCHEZ PARA EL ENVÍO DE TROPAS A UCRANIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Cuidado! es una encerrona. En término militar: emboscada.

Eso del envío de tropas españolas a Ucrania hay que analizarlo y no admitir lo que el señor Sánchez guste. Hay que partir de la idea política del presidente que no es otra cosa que la defensa a ultranza de su persona sin el más mínimo propósito de entrar en un debate serio sobre los intereses de España. Eso es indiscutible desde el momento en el que gobierna con socios que pretenden romper con la unidad de España y por ello condenados. El líder de la oposición puede salir de la reunión en Moncloa creyéndose haber hablado con un gran estratega.

Hay que saber con quién hablas y lo que pretenden venderte. ¿Irá el señor Feijóo bien asesorado de lo que significa enviar tropas a Ucrania? ¿Sabe el señor Feijóo qué hacemos en Líbano? ¿O en Letonia? ¿Tiene quién le asesore sobre la Defensa y las Fuerzas Armadas? ¿Piensa también desplegar tropas en Gaza?

Perdone si nos surgen dudas. Le daría un par de nombres de esos generales defenestrados por el gran estratega y su ministra por decirles la verdad, algo que ellos no admiten. Quizá le puedan asesorar. Escuche a los que saben y tampoco se deje achantar por los que deberían ayudar en lugar de empujar.

Un sí, incluso condicional, al envío de tropas es desde el punto de vista militar una temeridad. Al menos si no hay un debate social auténtico. Las Fuerzas Armadas son mudas, pero sus generales ocupan puestos en los que no deberían silenciar situaciones comprometidas. Sabemos que muchos de ellos consideran su deber, ante el actual estado de cosas (cosas de los ejércitos), mantenerse a la defensiva a ultranza (sin que se note) hasta que pase este arreón contra su misión fundamental. Mudos.

Es muy discutible lo del envío de tropas y un solo concepto sirve para empezar el razonamiento: la flexibilidad de las tropas no da para más. No hay suficientes tropas preparadas para mantener las rotaciones, el descanso, la preparación y además atender a los graves desafíos internos que se avecinan. Sería un riesgo evitable además de una medida imprudente. La política de partido no debe introducirse en las Fuerzas Armadas.

Antes de hablar del envío de tropas tendría usted, señor Feijóo, que pedirle explicaciones al presidente del Gobierno sobre Gibraltar, Ceuta, Melilla, Peñones e incluso Canarias. Sobre todo y muy detallado que le hable de Marruecos y el Sahara Occidental. También sobre el «Pacto de la Mareta«, el regreso de Puigdemont, del indulto, la amnistía y para postre de la ETA venezolana o los fondos iraníes. No se le olvide aquello del «Furor» y lo del despliegue tardío en Valencia ante la riada.

No se deje engañar. Hay más cosas.

España no ha cumplido con el aprobado 5% de gasto para la Defensa en el marco de la Alianza Atlántica. El Gobierno de España juega con la palabra y engaña con los hechos. El envío de tropas forma parte del engaño. Lo más barato y que sus socios de gobierno no le discuten es el envío de tropas, pero de subir el presupuesto al 5% nada de nada. Han subido un presupuesto para la industria de las armas, pero dejan descalzos a los soldados. Hacer uso de las tropas como si de carne de cañón se tratase no es una forma honrada de hacer uso de ellos. Es notorio que nuestro prestigio en la Alianza es escaso y nuestra relevancia nula. Lamentable, pero ganado a pulso.

Decía nuestro antiguo JEMAD, general de Ejército Fernando Alejandre, una de las mentes más claras sobre el empleo de nuestras Fuerzas Armadas: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. ¡Qué sabias palabras!

Las tropas están atentas, hartas de engaños, de ir de aquí para allá sin ningún sentido estratégico para después regresar a sus cuarteles cada vez en peores condiciones incluso con una perspectiva de futuro tan incierto como lamentable.

¿Quién va a defender de una vez por todas la postura de nuestra Defensa cuándo los que gobiernan se posicionan como independentistas y antimilitaristas?

El señor Feijóo debe ir preparado para tratar con alguien que no cree en España; tampoco en sus Fuerzas Armadas y que además se permite el lujo de ser sostenido en el Gobierno por los que perpetraron el mayor ataque en democracia contra la unidad de España. Resulta que ahora el presidente se ve sin apoyos para sacar pecho ante su socios europeos y recurre al Partido Popular al que insulta un día y otro también. No, señor Feijóo; usted no debe dejarse engañar y antes de que hable el señor presidente es usted el que debe formularle mil preguntas que seguramente no tendrán respuesta. Usted debe respetar a España y a la misión de sus Fuerzas Armadas. Eso es todo, que no es poco.

Piénsese muy bien lo que va a contestar y por favor no conceda ni un milímetro de confianza a quien tiene en su programa romper España. Por sus obras los conoceréis. Por su socios de Gobierno que ahora le abandonan también.

No mida su futuro en votos. Mida el valor de España. Las Fuerzas Armadas no deben ser objeto de venta o cambio. Son el mayor valor que tiene España para mantener su unidad y prestigio dentro y fuera.

Le preparan una emboscada. No lo dude. Ataque usted primero. Le diría la forma, pero usted tiene asesores; espero que sean buenos. Buena falta le va a hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 enero 2025

 

GENERALES Y GENERALAS. EMBAJADORES Y EMBAJADORAS. JUECES Y JUEZAS. ¿DE QUIÉN DEPENDE EL SÍMBOLO?

 

Me dice un buen amigo, embajador de España, que solo hay tres auténticas Carreras como conjunto de estudios que habilitan para el ejercicio de una profesión: la militar, la diplomática y la judicial (con la fiscal incluida). Lo demás son Cuerpos.

Carreras escalafonadas hacia una meta: tu nación, tu patria, larga y continua carrera de permanente aprendizaje y en la que nunca acabas de llegar a la meta por su infinitud. Servicio sin más premio que el deber cumplido, la justa remuneración, el tan simbólico como efímero honor y el seguro olvido tras el ni siquiera agradecimiento por los servicios prestados. Ahora, y esto es un simple paréntesis, alguno es premiado con lo que llaman puertas giratorias, pero no merece (n) nuestra atención.

Lo de las «Carreras» viene a cuento porque en un breve plazo de tiempo han coincidido dos actos relevantes para lo militar y diplomático, es decir para España como nación, que han pasado desapercibidos y con escaso eco social: la Pascua Militar y la Conferencia de Embajadores.

El Rey, Mando Supremo de las FAS, ha presidido la Pascua Militar y como máximo representante internacional en las relaciones de España, ha clausurado la Conferencia de Embajadores. Actos de celebración anual que guardan un antiguo y acertado protocolo, aunque  este año ha sido distinto.

El primero, la Pascua Militar, se resume en un triste vacío de contenido: nada. A destacar la ausencia del presidente del Gobierno, algo inusual, que ha puesto como excusa una reunión en una Europa en la que nada pinta y cuyo resultado final ha sido una promesa de envío de soldados españoles a un hipotético control del alto el fuego en Ucrania. Mientras se celebraba la Pascua Militar presidida por el Rey, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente ponía en suerte a nuestros soldados en Ucrania, un lugar donde nada se nos ha perdido. ¿A quién ha consultado esa oferta? Lo mismo le da Gaza que Ucrania, porque todo es una maniobra para justificar el no al 5% con soldados. Son más baratos que perder el Gobierno por el antimilitarismo de sus socios de Gobierno. Mandar soldados no se lo denegará el Parlamento (sus socios, incluso lo admitirá la oposición);, aumentar el presupuesto de Defensa hasta el 5% le costaría el Gobierno. Eso es todo. Resultaba inaudito que mientras se escenificaba esa ceremonia de los ejércitos con el Rey, Mando Supremo, se negociaba con ellos en París. ¡Que coincidencia! Está claro de quién dependen las Fuerzas Armadas.

La Conferencia de Embajadores reunió durante dos días en Madrid a casi la totalidad de los 130 jefes de las misiones diplomáticas españolas acreditados en todo el mundo y fue clausurada por el Rey. Tenía nuevo formato y convocatoria. El lenguaje inclusivo poco a poco va atontando al conjunto. De eso se trata. «Embajadores y Embajadoras», decía el cartel anunciador. ¿Pero lo igual no era lo distinto? ¿Son distintos? Tonterías aparte, albaradas de blanco fulgor, el Rey hablaba ante los embajadores de España y daba por clausurada la Conferencia.

Dos días de «Conferencia» que se pueden resumir en el autobombo y un furibundo ataque a la política del presidente de los Estados Unidos de América. No he visto palabras de consenso ni de gran política Exterior que es equivalente a los intereses de España. Todo lo contrario. Vamos a sufrir las consecuencias de nuestra alianza de civilizaciones de la que Trump ha retirado a EEUU por «ineficaz y dañina».

No se ha hablado de todo, solo de la parte, la suya. Interesada.

¿Gibraltar? ¿Embajadas catalanas? ¿Europa? ¿El Sáhara? ¿Quién protege con sus leyes a un huido de la justicia española? ¿Waterloo? ¿Y de Venezuela qué sabemos nosotros?

Dice el Rey que «España tiene unas sólidas credenciales basadas en una política de seguridad que nos convierte en aliados leales y fiables, como atestigua nuestra participación en las misiones de la OTAN en el Flanco Este y nuestra contribución a las misiones de paz». Siento discrepar y recordarle al Rey que henos sido el único miembro de la OTAN que aceptando el 5% del PIB para el gasto de Defensa no lo cumplimos y que lo enmendamos mandando soldados allí donde otros no quieren. Eso, que en cualquier caso hay que consensuarlo, como toda la política exterior, parece que se nos ha olvidado. Lo de fiables tiene un largo recorrido muy discutible. Pregunten a nuestros generales y generalas.

Refiriéndose a Venezuela el Rey ha dicho: «…más allá del caso concreto de Venezuela, es nuestro apoyo, firme e inequívoco, al respeto del Derecho Internacional. No podemos —ni con la palabra ni con el silencio— asumir su conculcación sistemática; y es eso lo que vemos, con demasiada frecuencia, en nuestros días. Se trata de un salto atrás de más de un siglo: a un tiempo de vacío normativo que, con el agravante de la tecnología actual, plantea inquietantes escenarios de futuro». Seguro que son palabras medidas y acertadas, pero no por todos compartidas, palabras para un  ministro o presidente, pero no más allá. El símbolo debe de hablar en abstracto, sin dar nombres respetables. Por interés de lo que el símbolo representa que no es al Gobierno de turno. Lo de Venezuela no se liquida con lo del «Derecho Internacional» cuando nadie antes ha hecho nada por luchar, por defender al verdadero presidente de Venezuela, a la diáspora venezolana o, por ejemplo, a perseguir a los etarras refugiados en Venezuela. Embajador es el equivalente a prudencia y mesura.

¿Quién manda en la política Exterior?

Las carreras, militar y diplomática, han debido detenerse para lo que ahora se llama internacionalmente cooling break. Lo necesitamos.

Ya todo depende. ¿De quién depende…?

Dejo para el final la otra carrera, la judicial. La de jueces y juezas. No necesitan conferencias, de pascua ya es su cara. Todo lo aguantan menos que te saltes la Ley. Todo un poder ejercido desde sus más estrictos límites: la justicia que es honradez y verdad, todo lo contrario a otros poderes. En nombre del Rey. No necesitan que nadie les diga cómo actuar. Tienen un código. El de la justicia. Escrito en la Ley. Ejercen su poder en nombre del Rey, el símbolo de la unidad, de la igualdad para todos, sin ser de aquí o de allí, de este Gobierno o del otro. Aquí está claro quién manda. Lo de la Fiscalía General quería abarcarlo todo.

Casi lo consigue.

Porque el problema surge cuando el poder del Símbolo, tan trascendente, se confunde con otros poderes y en una mezcla de interrogantes te contestan con lo concreto, es decir te dan gato por liebre y tu te lo tragas porque nunca has probado otra cosa y no distingues.  Entonces surge la pregunta que te lleva a infinitas preguntas.

¿De quién depende el Símbolo? Ya saben.

«El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Nunca una pregunta tiene otra contestación que no sea otra pregunta.

Todo es un interrogante.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com 

12 enero 2026

Lo contaba a comienzo del año 2025. Poco a poco se cumple… Trump y su estrategia. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tensa espera. Guerra y economía o lo que es lo mismo: futuro. ¿Lo es Trump? Cuatro años por delante. El mundo no suele ir marcha atrás. Siempre avanza, pero a costa de tropiezos como Hiroshima y Nagasaki. Ser protagonista estelar es una tentación ¿física? Nunca olvidemos.

Es como si de repente alguien hubiese dado cuerda a los acontecimientos y su tictac ya resuena: «TrumpTramp».

Ayer había guerra. Hoy pretenden callar las armas y regresa la palabra envuelta en su espesa y agria bilis de mentira. Tregua hasta fabricar más ingenios bélicos.

Se habla del fin de la guerra en Ucrania. Es muy pronto. Pero hay que contemplarlo.

«Ya lo decía yo». Es la frase de los diletantes estrategas que juntan letras. El único que sabía lo que quería era y es Trump. Lo que no sabemos es hasta donde llega ese poder para cumplir su voluntad. La guerrra de Ucrania es una buena prueba. Rusia no va a ceder más allá. Sus límites ya los hemos puesto sobre el papel muchas veces. Crimea es intocable, los mares Azov y Negro suyos y en Kursk no debe quedar ni sombra de invasión. El futuro de Zelensky lo veo un tanto como trabajador neoyorquino. El resto, como Europa, forma parte de alguna migaja del negocio. El gas y la reconstrucción.

Las dictaduras actuales son democracias con ideologías sometedoras que restringen las libertades fundamentales de los ciudadanos, entre ellas sirvan como ejemplo dos sagradas: la propiedad y la seguridad. Europa a un lado, Asia al otro. Siempre algo las divide en vaivén este-oeste-este.

Europa no es una «Unión», sino una recopilación de leyes asfixiantes e inútiles. No hay Constitución y en su Parlamento se refugian los viejos mastodontes a rumiar su fracaso político. Ni cultura, ni idioma, ni orígenes; si acaso guerras, enfrentamientos a causa del vaivén. Ni seguridad ni propiedad.

Muy mal estábamos cuando Estados Unidos tuvo que ponernos bajo el rescate de un general y señalar un lugar: Normandía. ¡Que cosas! El lobo no se comió al póney: fábula de la actual Europa. Que sigue dependiendo de un sheriff  americano.

A la «Nueva Europa» hay que explicárselo casi todo. A los vividores a sueldo que han encontrado allí un retiro dorado -¡vaya vergüenza!- y a los Cancilleres que se pasean presumiendo de idiomas de guerra y acuerdos progresistas de hambre y miseria. Balbucean un idioma que desconocen: el patriotismo.

El fenómeno «Trump» es tan complejo, y sencillo a la vez, que puede ser que solo accedan a su comprensión los iniciados. No lo soy, pero la historia es un buen lugar para ver el futuro; con  más claridad que el presente. Hemos sido advertidos del peligro de manera insistente y a los dirigentes europeos les  ha sentado mal. Ahora nos queremos encaramar a los acontecimientos cuando la carrera está casi terminada y ya no se nos espera. Estos siguieron su curso y Europa insistió en el insulto y el rechazo a su defensa.

El 7 de octubre de 2023 practicó la tibieza, incluso algo peor, cuando era la misma guerra e igual ceguera; contra Israel y contra Europa.

Todos los esfuerzos eran inútiles, no había más solución que intervenir en los acontecimientos de manera inteligente. Era el momento. Rotos los Acuerdos de Abraham, el mundo árabe se echó a temblar. Ni Arabia Saudí ni los países del Golfo levantaban la voz, suelen hablarlo en secreto, pero saltaban las alarmas de futuro: Irán, o lo que es lo mismo, Hamás y Hezbolá, Gaza, Líbano, Siria, Irak, Yemen. Corea del Norte.

Rusia abría otro escenario que creía rentable. Quiso encender el mundo y se apagó su luz.

Europa, huida de África, desunida en su interior, no contaba para el proyecto por no tener ni fuerza ni poder.

Israel y Estados Unidos, con un apoyo interno y sagaz, como suele ser el de los árabes, acabó con el terrorismo de Gaza; limpió Líbano de terroristas y armas de Hezbolá que escondía delante de las tropas de la ONU; destruyó el poder de unos y otros en Siria y los dejó como carta fuera de la baraja por ahora. Irán quedó en entredicho por los propios persas que adoran más su milenaria cultura que la religión de sus ayatolás. La carcoma ha empezado a horadar sus púlpìtos. Ese mundo ya no existe.

Estados Unidos ha barrido en una estrategia impensable y digna de estudio. Ha roto los esquemas que algunos creían indestructibles. Rusia ha perdido. Le queda Corea del Norte. Vaya usted a saber. ¿Yemen? Una hora.

Habrá que tener en cuenta a China. No es su guerra. Por ahora solo pretende que sean los vecinos los que se enreden en discusiones de guerra. No es su momento. No ha alcanzado el desarrollo y liderazgo para asumir unos BRICS que solo han asomado la cabeza incapaces, por ahora, de ir más allá.

En resumen: a Putin se lo ha comido Trump en una maniobra envolvente por el sur. Está derrotado y solo le queda aceptar las condiciones del nuevo Sheriff que como buen  estratega sabe que debe dejarle vivo, asegurarle la retirada honrosa, y no imponerle una humillación. Las ojivas nucleares no aguantan una noche de vodka.

El vicepresidente de los Estados Unidos, James David Vance se dirigía a Europa: «Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales».

Habrá que arreglar eso.

Prometeo dio a la humanidad el regalo del fuego. Pero no era para las armas.

Dijo Océano:

«No hay beneficio mayor que el de parecer loco porque se es bueno».

Respondió Prometeo:

«Ese defecto parece ser el mío».

Así que, al parecer, era un loco. ¡Estos estrategas!

Normandía esta vez pasó por Gaza y llegó hasta el Dniéper. Putin es el perdedor.

Podría contarlo de otra manera, pero los movimientos que se reflejan en los mapas son inapelables.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Publicado en febrero 2025

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

Publicado en el diario La Región de Orense por General Dávila. Venezuela…

https://www.laregion.es/opinion/2026-venezuela-futuro-guerra_1_20260109-4116984.html

CRÓNICA DE UNA PASCUA MILITAR SIN PRESIDENTE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escribir para halagar es de mala educación, sobre todo hacerlo al dirigirse a los ejércitos donde las lisonjas son insultos. Aquí la más principal hazaña es obedecer y hay ocasiones que eso se convierte en un acto heroico. La disciplina es una forma de vida. Hasta para no cumplir con el deber hay que ser disciplinado. Es por ello que hay que tener criterio propio para saber cuando hay que estar y cuando echarse a un lado. Disciplina es decir la verdad y sostenerla incluso a sabiendas de que te costará el cargo, el puesto y el sueldo. No habrá ni siquiera puertas giratorias.

Perdón, no era de eso, sino de la Pascua Militar de lo que iba a hablar. No sé porqué se me ha ido el pensamiento en ese vuelo a París que ha impedido que el presidente del Gobierno acompañe a esos «sus soldados» cuya misión alguno de sus socios de Gobierno no comparten, incluso la comprometen. Un claro desprecio a sus Fuerzas Armadas. Es al presidente según la ley al que corresponde la dirección de la política de defensa y la determinación de sus objetivos, la gestión de las situaciones de crisis que afecten a la defensa y la dirección estratégica de las operaciones militares en caso de uso de la fuerza. Es decir: todo. Es el que manda y por tanto su ausencia ha sido muy comentada con tristeza y pena al no poder gozar con su presencia. ¿Cuál ha sido el motivo de su ausencia? París. Bien vale una misa. Claro que permítanme que dé mi visión personal. En estos momentos el presidente del Gobierno, al que la unidad de España no le preocupa ni ocupa, piensa en un nuevo Irak. Sus asesores y su inteligencia ven que puede cobrar de nuevo fuerza su figura con un gran ataque a Trump como si fuese Bush entrando en Irak. Venezuela será su Irak. ¿Le saldrá bien? Porque diga lo que diga la ministra de nosotros nadie se fía. Lo de la bandera y el pregón de Túnez instando a abandonar a EEUU a su suerte está a punto de producirse. Claro que esa suerte será nuestro final.

Pero vayamos al resumen de la festividad.

Podría resumirse este 6 de enero, Pascua Militar 2026, con una sola palabra: ¡GRACIAS!

Todos daban gracias a… Muy educados, elegantes y protocolarios. Para colmo la ministra de Defensa ha terminado con esa rotunda gratitud que desconoce los tratamientos. Es cortesía y norma exigible en ciertos puestos. Al menos dar ejemplo.

«Gracias a usted Señor». ¡Bien! ¡Gracias, chaval!

Pues lo de siempre, un vacío enorme.

Nadie habla de la unidad de España misión constitucional. Nada. No había nadie. Un día, dos días, tres días: ¡nadie! Todo llegó cuando llegó: tarde.

Sería bueno abarcar a todas las Fuerzas Armadas y no señalar especialmente a quien no está bajo su mando, dentro de la cadena de mando militar. Les confieso que empiezo, no soy el único, a estar cansado de que este Gobierno nos repase hasta la saciedad como excelencia militar la obra de Zapatero: la Unidad Militar de Emergencias (UME). En nada nos beneficia. Son excelentes por ser soldados no por ser la UME. La Legión o cualquier otra unidad de las FAS españolas son tan UME como ellos, como se ha demostrado en la riada de Valencia. Servir a España y a los españoles de una u otra manera. Claro que hay una intención a la vista.

Pues poca cosa más.

¿De la unidad de España qué? No. Ni se ha hablado y eso no es lo peor, sino que entre tanto uniformado ese detalle haya pasado desapercibido (supongo que no). Puede que eso de la unidad de España, su soberanía e integridad territorial, el respeto a la Constitución ya no formen parte de misión alguna y menos de las Fuerzas Armadas. Eso queda para el presidente del Gobierno que hoy encabeza la lucha contra los Estados Unidos de América como les gusta a ellos. No levantarse ante su bandera. No hace falta ya que con las palabras de la jurista ministra de Defensa dirigidas a Washington y la proclama que lleva el presidente a Europa en su elevada estatura, España se posiciona junto al Olimpo. No sé lo que dirá Zeus.

Prefieren la independencia. Enemigos de la dependencia.

Está claro que no escribo para halagar a nadie, pero a pesar de ello felicito a nuestros soldados que sin duda son los mejores del mundo, porque «todo lo sufren a pie quedo […] menos que les hablen alto».

Me quedo con D. Pedro Calderón. Quizá muy anticuado por no ser de la generación Z.

Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren a pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto.
Solo no sufren que les hablen alto.

Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto.

No se ha visto en todo el mundo
tanta nobleza compuesta,
convocada tanta gente,
unida tanta nobleza,
pues puedo decir no hay
un soldado que no sea
por la sangre de las armas
noble. ¿Qué más excelencia?

Feliz Pascua Militar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 enero 2026

ANTE LA PASCUA MILITAR YO ME PREGUNTO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

La Pascua militar debería ser un momento de intimidad castrense entre los soldados y su Mando Supremo, el Rey. Sin temores ni rencores. Sin oscuras conspiraciones que tanto las hay ahora en sectores con más poder que el militar que hace ya muchos años dejó de serlo para convertirse en la institución más democrática de la nación española, con permiso de todos ustedes y para servir a Dios (eso era antes allá por Flandes) y a usted (no a todos por lo que comprobamos). Intimidad para hablar de lo que hablan los soldados: su misión, sus deberes, quereres y abrazarse con el debido respeto en la amistad, el compañerismo, la unión y socorro. Sin alharacas ni incumplidos deberes.

Ocurre todo lo contrario. La Pascua Militar se ha convertido en una exhibición ministerial que a nadie interesa; menos que a nadie a los militares, hartos de que nos vendan la burra.

Perdónenme el tono, pero es que me sitúo  a la altura de lo que nos enseñan y con diligencia aprendemos todos. Hay que hacer como ves hacer.

Pues como decía, lo que debería ser y lo que es son sinónimo y antónimo.

Dicen que su celebración consiste en un análisis ponderado de logros y futuribles buenas intenciones. ¿Tratará la ministra de Defensa entre sus logros la magnífica relación con nuestros socios y aliados norteamericanos? Convendría destacar una señal muy visible en las palabras de Trump tras la extracción del dictador Maduro de Venezuela. «Esto no es un juego». La Defensa no es un gimnasio ni una cabalgata de regalos ni es apta para juegos personales con la nación. Aquí se trabaja a diario con las armas, les guste o no. Alguno de los socios del Gobierno son una prueba evidente del mal uso de ellas.

La Pascua Militar debe venir precedida de una clara idea de la Defensa de España, de quiénes son nuestros aliados y de nuestra sólida postura en defensa de la unidad de España y de todos los españoles, incluso de los que no piensan en ello, pero sin engañarnos con tibieza solo para mantenerse en el poder. No puedo olvidar el recadito del presidente Trump a cierto mandatario: «Tiene que cuidar su trasero». Cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

¿Cómo será nuestra Pascua Militar del 6 de enero de 2026?

El sentido común me dice que para analizar el trabajo de las Fuerzas Armadas durante el año 2025, hacer balance de sus resultados y ver diáfano el futuro, deberíamos partir de su misión constitucional y así comprobar si estamos en el camino o desviados de él.

Sé que lo que digo es utópico, me adjetivarán, pero preferiría una respuesta que quizá esté también en la Constitución.

Le llamo ser coherente, porque en el artículo 8, Título Preliminar, está indicada de manera rotunda y a la vez irrechazable la misión de las Fuerzas Armadas.

En el año 2017 se puso en riesgo la unidad de España, ¿lo recuerdan? y precisamente garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional es la misión de las Fuerzas Armadas. Dicho sea sin molestar ni crear alarma alguna. ¡Dios nos libre!

He reparado en el mensaje del Rey en la Pascua Militar del 6 de enero del 2018. Tres meses antes, el día 1 de octubre,  se produjo el golpe de Estado en Cataluña. Ante ello el Rey pronunció un inolvidable (¿olvidado?)  discurso. Fue firme y contundente ante cualquier intento de romper la Unidad de España. Por ello y ante hechos tan cercanos y que afectaban tan de cerca a la misión constitucional de las Fuerzas Armadas esperábamos alguna palabra referente a esa unidad en la Pascua Militar de aquel año.

Nada. No se pronunció la unidad de España. Solo se escucharon palabras de ánimo: «A seguir cumpliendo con vuestra misión de servicio a España…».

La pregunta era obvia: ¿Cuál?

¿La enmarcada en la OTAN, en la Unión Europea (que no tiene Ejército), o las nuevas asignadas como «Emergencias»? ¿O la constitucional? No son preguntas hueras ni llevan intención crítica negativa, sino necesaria aclaración ante un hipotético panorama dado el visible y real intento (que persiste) de ruptura de España. Porque si reparamos, el Congreso de los Diputados español es un lugar donde la mayoría que manda se ausenta cuando el Rey acude (ha ocurrido con la celebración de los 50 años de la proclamación del Rey Juan Carlos) y no se puede oír hablar de la unidad de España sin que aflore la división.

En octubre de 2017 se cometieron delitos como la sedición, malversación de caudales públicos y desobediencia que son muy graves, pero el Ejecutivo de España, después del Golpe de Estado, reaccionó con el indulto y la amnistía (con intérpretes amañados) y para colmo se sostiene en el gobierno gracias a ellos y con ellos, dirigidos por un prófugo de la justicia que se refugia en Europa.

No fue necesario acudir a las Fuerzas Armadas (siempre en prevengan), pero pasito a pasito nunca se sabe y es conveniente tener todo explicado y subrayado.

Que la Ley diga una cosa y los hechos otra requiere un explicación: ¿cuándo, cómo, dónde? Hay que determinarlo, pero no sigamos jugando con las hipótesis.

Todo aquello del 2017 pudo ser el principio y el final para después todos seguir la senda constitucional, pero lo que vemos es todo lo contrario y el Gobierno sigue atado y bien atado al independentismo por no hablar de su proximidad a aquellos que heredaron el mensaje de la banda terrorista ETA.

No es retórica esto que planteo a no ser que la Constitución pueda entenderse como una carta a los Reyes Magos, llena de buenas intenciones, pero alejada de la realidad de sus mandatos. Puede que sea política y por eso hay que explicar cuales son los planes.

Comprendo la dificultad de hablar de ese tema, tan constitucional, tan huidizo, tan grave.

Comprendo que las Fuerzas Armadas no son un «poder» ni deben ni pueden entrar en esa polémica de vigilancia constitucional, ¡hasta ahí podíamos llegar!

Comprendo que hay un Poder Judicial y un Tribunal Constitucional, todo eso lo comprendo y es justo y equitativo, pero no acabo de comprender por qué y para qué ese artículo 8, por qué su encaje en el Título Preliminar y tampoco entiendo cómo y cuando hay que cumplirlo (¿cuando ataquen los rusos o cuando nos aprieten en Ceuta?).

Soy muy consciente de que el día de la Pascua Militar no es el más apropiado, dadas las circunstancias, para explicar el artículo 8 y su encaje en el Título Preliminar. Tampoco Su  Majestad debe dar lecciones constitucionales.

Pero dado que es el día de más arraigo militar, en el que el Rey, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, se dirige a sus soldados tampoco sonaría mal un canto a la unidad de España y al juramento a la bandera.

No quedan ahí los interrogantes sobre nuestra misión de «garantizar la soberanía, independencia e integridad territorial… «.

Territorio español es Gibraltar. ¿O no? Uno ya no sabe. Porque si Gibraltar no es español mejor hablamos de otras cosas, aunque la Asamblea General de Naciones Unidas lo dijo bien claro en su Resolución de 1967: “considerando que es una situación colonial que destruye la integridad territorial de España”. Nuestra integridad territorial no será firme hasta que Gibraltar sea español, pero los pasos que se están dando van por otro camino. El Gobierno de España ha llegado con la Unión Europea y el Reino Unido a un acuerdo para que se firme un Tratado que (en la práctica) aleja cada vez más a Gibraltar de lo que es: territorio español. Gibraltar se convertirá de nuevo en una humillación de Reino Unido y Europa a España. Todo ello a través de un engaño del Gobierno que pacta con Europa una farsa llamada «Prosperidad compartida» a  través de la cual Reino Unido seguirá manteniendo sus misiles y submarinos nucleares en territorio español. ¿Integridad territorial? Hemos denunciado en este blog numerosas veces cómo nos han retirado de la defensa y vigilancia del Estrecho, como nos han echado del lugar de mayor importancia estratégica para España y que no hemos sabido vender ni defender: el Estrecho de Gibraltar. A nadie en España le importa. ¿A las Fuerzas Armadas? ¿Por qué nunca se habla del tema o se mira para otro lado? Creo que ha llegado el momento de preocuparse seriamente por la expansión de Gibraltar más allá del istmo.

Hay más cosas que desde el punto de vista militar conviene recordar de este año 2025.

El patrullero de la Armada «Furor» se hizo a la mar en defensa de un objetivo todavía desconocido por todos, ¿en defensa de nuestros ciudadanos? Fue y sigue siendo digno de examinar ese apoyo militar a la «Flotilla» de dudosa legalidad, con la asistencia del buque «FUROR» y posteriormente de un avión del Ejército del Aire y del Espacio (A400). Apoyo a todas luces a una flotilla compuesta por personas particulares que defendían una causa que por muy justa que parezca era algo particular y de dudosa financiación y respaldo. ¿Se ha utilizado a las Fuerzas Armadas en lo que dicen ha sido un apoyo a españoles en riesgo cuando la realidad ha sido un gesto de fuerza provocadora a Israel? ¿Han convertido intencionadamente una cuestión privada en cuestión de Estado, usando la maquinaria estatal de las Fuerzas Armadas como seguridad privada, lo que es un peligroso antecedente y nos señala como nación alejada de los procedimientos democráticos en el uso del poder de la Fuerza, que debe siempre ser consultado al Parlamento, sede de la soberanía nacional?

¿Hay más?

En un ataque descontrolado e incomprensible el Gobierno de España y sus socios señalaron a Israel como genocidas y al insulto siguió el embargo de armas que nos ha dejado indefensos, pero solo un ratito, claro. En cuanto se han dado cuenta, no de la indefensión que nada les importa, sino de la situación empresarial de nuestra industria de armas como consecuencia del embargo, bajaron el tono que ha pasado a ser simple retórica.

¿De los misiles multipropósito Spike LR2? ¿De los sistemas de comunicación entre las pequeñas unidades? ¿ Del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (SILAM), que sustituye a los cohetes Teruel? ¿De las torres del vehículo de combate 8×8?¿De los morteros sobre VAMTAC? ¿De los sensibles sistemas del Ejército del Aire y del Espacio? ¿O de la Armada? ¿Helicópteros de ataque? Por no seguir enumerando sistemas de armas y equipos de inteligencia que utilizan tecnología israelí. Pelillos a la mar.

Pues poco más. Una verdadera Pascua que podría terminar así: «Si quieren ayuda que la pidan«. Las inundaciones de Valencia dejaron al descubierto a mandos utilizados y que gustosamente se prestaban a la escenificación, al margen de ser utilizados los medios militares en apoyo de la población tarde y mal.

No vamos a obviar el mal uso que se hace del personal de tropa al que, sin consideración alguna, se le da de baja y retira de los ejércitos al cumplir los 45 años.

En fin hay más, pero los ejemplos son suficientes.

Hoy es imposible eludir el panorama internacional y más que nunca necesario analizar con rigor nuestra posición ante este futuro incierto que ya está aquí. Un futuro donde la fuerza de los ejércitos está detrás de las palabras. No es nada nuevo: «¿Cuántas Divisiones tiene el Papa?», ¿lo recuerdan? España se juega mucho, casi todo, y la tibieza solo conduce al vómito. No son flores ni piropos lo que necesitan nuestros ejércitos, sino un serio compromiso con la Defensa y unidad de España expresado con rotunda claridad. Debemos saber el lugar en el que nos posicionamos en defensa de nuestros intereses tanto internos como externos ¡tan dependientes uno de otro! Ha sido un triángulo muy peligroso el que hemos constituido apoyados en la Venezuela de Maduro junto al Irán de los ayatolás, dos vértices en los que se ha sustentado demasiado nuestra política gubernamental que ha planteado dudas evidentes sobre nuestra confianza, algo que afecta directamente a nuestra Defensa. Y por tanto a nuestras Fuerzas Armadas.

España queda en una situación crítica cuando el presidente de su Gobierno después de haber flirteado, y tolerado, con el régimen criminal de Maduro, acusa a Estados Unidos de haber violado el derecho internacional y humano sin él mirar lo que tiene dentro de su Gobierno. Señala al presidente de los Estados Unidos de América como responsable de crear un clima en Venezuela de incertidumbre y belicismo. Tenemos un nuevo portavoz a lo Zapatero en Túnez. Aquello supuso una insuperable pérdida de confianza en nuestras Fuerzas Armadas difícilmente recuperada. Ahora será definitiva. No habrá servicio de Inteligencia ni Fuerzas Armadas dispuestas a confiar en nuestra palabra. Haciendo uso de la metáfora: hemos perdido la guerra al lado de Maduro. Será el hundimiento de nuestra economía en particular de la industria de guerra. Si nuestro futuro como nación unida y fuerte era incierto ahora tenemos la seguridad de que nuestra Defensa corre mayor riesgo que nunca.

¿Nos lo explicarán en el día de la Pascua Militar o seguiremos mirándonos en el espejo de Blancanieves?

Estoy deseoso de escuchar el mensaje de esta Pascua Militar donde espero palabra y no retórica. La primera construye el lenguaje militar, la segunda solo ficciones.

Tengan una Feliz Pascua Militar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 enero 2026