¡PREPÁRENSE PARA CARGAR! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A los que han hecho el Servicio Militar les sonará la orden de mando. Y lo que viene después: ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!

<<La táctica es el empleo de las fuerzas armadas en el combate y, la estrategia es el empleo del combate con vistas al fin último de la guerra>>. Clausewitz debería ser de preceptivo estudio entre los líderes civiles (o aspirantes) y entre los mandos militares. Hago la distinción intencionada. En lo militar mandar no tiene nada que ver con ser líder. Se ha introducido el término en la milicia con grave error para el concepto de mando, que es concebir, decidir, preparar y dirigir. Necesitamos jefes que manden, que la tropa nada tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

Mandar es exigir, a la par que una constante preocupación por tus hombres y el ejemplo de tus virtudes. Conocer a tus subordinados, su vida, inquietudes y necesidades, hacerlas tuyas, y velar por sus intereses.

La cuenta de resultados se mide en el combate, sobre el campo de batalla, no sobre una pantalla. Nada virtual. Dando la cara. ¿Una empresa valorando la capacidad para ser general? (Sí).

Para líderes tenemos a los políticos confundidos y que además pretenden mandar. Entre ellos hay mucho combate y poca estrategia. No saben distinguir cual es el problema ni les interesa más allá de su propio ego. Hacen entrar a sus huestes en combate para ganar en alguna escaramuza sin darse cuenta que están perdiendo el objetivo estratégico. Mucha táctica de guerrillas y poca estrategia de conducción.

Llegado a este punto; les pregunto: ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir?

<<La guerra como elemento y herramienta política>>. Nadie ha podido rebatir la obra de Clausewitz. En estos términos, cuando se trata del aniquilamiento total del adversario, los peores errores son los causados por la bondad. Puede que sea peor no darse cuenta de ello. De ahí que me haya permitido preguntarles de manera tan directa.

Mientras los combates se desarrollan, a la vista de todos, el objetivo estratégico se esconde, impronunciable, nadie lo cree, pero ahí está. En lenguaje de Clausewitz, no pretenden que retrocedamos, sino aniquilarnos. Golpear el centro neurálgico, ocupando una zona vital de su territorio y destruyendo total o parcialmente a su ejército. Ellos saben hacer la  guerra.

Maquiavelo daba algunas reglas en su Arte de la Guerra que nunca deben olvidarse.

<<Las mejores resoluciones son las que permanecen ocultas al enemigo hasta el momento de ejecutarlas>>, lo que es aquí, ahora, tan evidente, que ya no las ocultan. Las han ejecutado. El objetivo estratégico es suyo.

De nada sirve, ya, prevenir ni hacer fuego. Es una refriega más. La guerra se ha perdido por ausencia de Mando y demasiados líderes de guerrillas que nunca han ido más allá del ¡prepárense para cargar!

Habrá que esperar para recuperar el terreno perdido. Con sus mismas armas o no habrá nada que hacer. Ellos trabajan en la estrategia, despistan con el bandolerismo, mientras su ejército destruye nuestro centro neurálgico y nos lleva a perder la voluntad de vencer.

La tropa debe ganara batallas; el Mando está para ganar la guerra.

España son dos bandos enfrentados. Uno de ellos sin voluntad ni Mando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 septiembre 2020

LA GUERRA (I) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

China está dispuesta a lanzar un ataque sin precedentes contra todo aquello que interfiera su dominio o suponga un mínimo obstáculo en su lento y pesado caminar.

Las guerras señoriales constan en sus antecedentes y entrañas, pero para la educación en la virtud cada civilización tiene sus métodos y sus parámetros que la definen. Tan válidos como virtuosos son unos como otros, para el león comerse su presa, otros siempre víctimas huyendo. Siempre fue, es y será.

“Dejad que huya gimiendo el ciervo herido

y el corzo siga retozando.

Cuando uno vela, el otro está dormido,

y de este modo el mundo va marchando”. (Hamlet)

Lo importante en cualquier guerra es la victoria; que supone imponer algo más que tu voluntad. No se trata de una victoria temporal, ni generacional sino que va más allá. Las guerras se juegan para asegurarse el futuro, no para una temporal victoria y volver al punto inicial.

Hoy el equilibrio se ha roto y la guerra no se juega en campos abiertos y al descubierto. Los contendientes combaten en la oscuridad y el resultado será la victoria de una nueva civilización. China juega con ventaja. Le sobra cantidad y está cerca de la calidad. Oscuridad la tiene toda.

Un detalle nuevo y de enorme importancia: las religiones han pasado a un segundo plano; o inexistente. No se combate por creencias más allá del presente, de la vida y la muerte hoy, ahora, sin trascender a planos donde en otras épocas esperaban los dioses. Ahora es la economía el dios de la guerra, un dios que domina e ilumina a una raza, una cultura, un régimen, una disciplina aceptada, aun no aceptable. La libertad entendida como el sometimiento asumido, riguroso a unas severas normas. Es cuestión de tiempo. De victoria e imposición. El tiempo se encarga del resto.

La libertad en su amplio concepto es inexistente cuando somos demasiados y todos relacionados.

En la guerra actual, ya en juego, no va a vencer la moral, ni la libertad, sino la rígida disciplina, obedecer a rajatabla; someterse para someter al enemigo.

Un ejército, dominada su voluntad libre, su sentido de libertad, está armado de una potencia incalculable. Vivirá y morirá disciplinado, y dispuesto a todo por un sistema que no le ha permitido -ni quiere ya su conciencia- conocer otra forma de vida en la que él tenga que pensar, decidir, y libremente organizar su vida. Todo eso le resultará inconcebible, duro, incapaz de llevarlo a cabo. Se lo darán hecho mediante órdenes y él se limitará a la cómoda obediencia al Estado que le dirige. Flavio Vegecio se sorprendería de lo fácil que hoy resulta la elección y entrenamiento de los reclutas.

Este experimento del nuevo reclutamiento e instrucción está hace tiempo en marcha. Pudo en algún momento fracasar. Ahora insisten, pero con una diferencia: son miles de millones. Oleadas que dominan la tecnología y en sus manos tienen casi todo lo que los otros, sus enemigos, necesitan.

No es tiempo de hablar de moral, sino de analizar cuál es la nueva moral. ¿La de siempre? Fácil es comprobar que nada tiene que ver ayer y hoy. Nada.

<<La confrontación estratégica entre China y Estados Unidos ha entrado en un periodo de alto riesgo>>, dice el ministro de Defensa Chino.

<<China debe fortalecer su espíritu de lucha, atreverse a luchar y ser bueno luchando>>.

Todo es <<made in China>>, pero lo suyo <<es la esfera cibernética, la espacial, la de aguas profundas y la biológica>>.

Dicen en el Ejército Chino que han aprendido a superar las dificultades y a convertir el peligro en una oportunidad.

Nada temen, nada les asusta, nada piden, nada necesitan, a nadie rezan, nada esperan, saben que vencerán.

Miren en un mapa donde está Taiwan. Le llamaba McArthur un insumergible portaviones.

Independencia significa guerra. Ellos no hablan el idioma del diálogo.

Todos los tratadistas militares del Arte de la Guerra van perdiendo vigencia en tanto que están atados a una época. Sun Tsé ha quedado para siempre porque la consideró un fenómeno inevitable.

Destructor americano en el Estrecho de Taiwan

Y dijo: <<Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Solo la necesidad debe obligar a emprenderla. Una vez que un soberano justo ha decidido emprenderla, su obligación es ganarla>>.

De ello y de ellos, hoy, pendemos y dependemos. Si la emprenden ganarán. Solo esperan la orden. Su religión les impone obediencia total al grupo, su dios. En oleadas.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog:generaldavila.com

12 junio 2020

2020: UN MONSTRUO VIENE A VERNOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. No estoy jugando con las palabras, aunque también. Pasará en España y más allá de su horizonte, norte y sur, este y oeste.

Es alarmante.

27 de diciembre de 2019: <<TEHERÁN (Sputnik) — Irán, China y Rusia iniciaron un ejercicio naval conjunto en el océano Índico y el golfo de Omán.

“El mensaje de este entrenamiento es la paz, la amistad y la seguridad”, afirmó el contralmirante Gholamreza Tahani durante la ceremonia inaugural celebrada cerca del puerto de Chabahar, en el sureste de Irán>>.

La noticia la dan algunos medios españoles, no todos.

Sputnik y RT (Russia Today)  lo destacan. Forman parte del ejercicio: <<Antes se lanzaba un ataque masivo de artillería previo al combate. Ahora, un ataque mediático>> (Dimitri Kiseylov, director del conglomerado Sputnik y RT financiados por el Kremlin).

El arma informativa, todavía desconocida por algunos, es la nueva infantería de los ejércitos. La primera en desplegar, tomar contacto y valorarlo. Informa, desinforma, conforta, se adapta a los gustos, previamente analizados, invisible y eficaz. Conquista, ocupa y penetra la mente del enemigo haciéndole pensar como quiere e interesa.

Todo esto no es nuevo, aunque sea nueva la tecnología.

Sunzi, tan desconocido, es de los pocos tratadistas militares del Arte de la Guerra que el tiempo ha confirmado su pensamiento. <<Se engaña al enemigo mediante la creación de apariencias>>. Se adelantó a la estrategia actual: <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.  O con Sun Sheng señaló: <<La guerra es un asunto de astucia>>. Claro que podemos concluir: <<En el arte de la guerra no existen reglas fijas. Las reglas se establecen de acuerdo con las circunstancias>>.

Ahora si quieren hablamos de bots, fakenews, deepfakes o RMA.

Podríamos seguir, aunque los únicos que saben de lo que hablo son esos que se unen a final del año 2019 preparándose para ocupar el 2020. Un entrenamiento <<para la paz, la amistad y la seguridad>>: Irán, China y Rusia.

El recuerdo también es válido: <<León Trotsky regresa a Rusia: hombre de acción cien por cien, busca una tribuna>>. <<Lenin vuelve a Rusia, burócrata, busca un despacho, observa, escribe, escucha>>.

Despacho y tribuna. Despliegue militar junto a despliegue informativo-formativo.

Destruir los pilares de nuestra civilización lo tienen fácil. ¿Los valores de occidente? ¿Cuáles son? De eso se trata. La desinformación consiste en informar con la opinión que tú quieres escuchar; confirmarla. Europa escucha su debilidad. Se confirma en su confortable estado. Si acaso despacho; ¿para qué el altavoz si no le queda voz?

Europa se deshace en melancólicas y melifluas propuestas de un mundo nuevo de paz y justicia donde su peor enemigo es él mismo: la desinformación que conforta, se adapta a nuestros gustos, nos susurra lo que nos gustaría que fuese aún sabiendo que no es posible. Nos venden los hilos para que nosotros mismos nos colguemos de las manos de la manipulación.

El ataque comienza con una preparación por el fuego: ahora mediático. Previstos y realizados bajo el mando aliado: Rusia, China, Irán.

La guerra ha comenzado. Para recordar viejos tiempos el despliegue militar naval avisa de su presencia. Lo hacen sin grandes acuerdos ni Tratados tan del gusto de la OTAN. ¿Existe aún la OTAN? Estará buscando acuerdos y Tratados.

De todo sacamos la consecuencia de que un monstruo viene a vernos. Trump lo sabe, pero quizá no sabe cómo hacerle frente.

Nosotros tampoco, pero ha venido a visitarnos.  El ataque se ha desencadenado de manera patente en Cataluña, cuando el enemigo está a punto de infiltrarse en el propio Gobierno de la nación. Dejemos de mirar hacia los despliegues de las armas convencionales y estemos atentos a los ataques informativos y de infiltración de la desinformación.

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. Ahora en Cataluña que es España. Hasta aquí llega el despliegue en el océano Índico y el golfo de Omán. Nosotros, mientras, dialogando, pactando. Con el monstruo.

Que se nos ha colado hasta las conciencias.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 diciembre 2019

ESPAÑA SE ASOMA AL ABISMO. ESPAÑA O SÁNCHEZ (1931-34-36). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

ESPAÑA SE ASOMA AL ABISMO. ESPAÑA O SÁNCHEZ (1931-34-36). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Reconozco mi inocencia; es decir, mi error. Ayer escribía, recordando mi artículo del 1 de agosto (Casado, Rivera, Abascal: Abstención.) que era necesario dar estabilidad a la Nación y permitir, mediante acuerdos, que la derecha dejase gobernar a Sánchez. La única razón era no permitir que España cayese en manos de comunistas, independentistas, filoterroristas y demás gentes de oscura trayectoria.

Hoy vuelvo a la realidad. Visto el acuerdo de Gobierno con los comunistas de Unidas Podemos se deshace cualquier esperanza. Nos asomamos al abismo.

¿Qué ha ocurrido?

Es fácil de explicar. El señor de la Moncloa ha adivinado esa posibilidad: que desde la derecha le ofreciesen un pacto de estabilidad, por España, por la unidad, por la convivencia, para acabar con los independentismos. Le ha entrado pavor. Se ha adelantado. Como siempre haciendo trampas, con las cartas marcadas, con la venganza preparada. Él no está a eso.

La pregunta es: ¿En qué han cambiado las cosas para que antes no y ahora sí haya acuerdo con Unidas Podemos? ¿Por qué tan rápido sin escuchar las propuestas o acuerdos de todos los partidos? Aquí hay gato encerrado. Una vez hubo un Pacto de San Sebastían; ahora no sabemos dónde, pero igual.

Otra pregunta, que no es baladí: ¿No era de cortesía democrática haber esperado a la presencia del Jefe del Estado en España?

Es una estrategia calculada, antigua, que solo traerá sufrimiento, miseria, decepción y que puede acabar con España.

¡Ahora nos vamos a enterar de lo que es memoria histórica! Lo que tiene de venganza, de odio, de revancha y de pobreza. A partir de ahora nos vamos a enterar de lo que es un “Gobierno progresista”.

El señor Sánchez, ha ofendido a millones de españoles que acaban de dar su voto, no ha oído  a sus representantes, los ha despreciado políticamente. Eso no es de demócrata sino de lo que realmente es este personaje. En democracia se gobierna para todos y hay un mínimo de cortesía que te obliga a escuchar a aquellos que piensan de manera distinta. Lo que ha hecho, el acuerdo al que ha llegado dos días después de las elecciones, abre muchos interrogantes. Repito la gravedad: el desprecio con el que ha tratado a más de 10 millones de votantes.

Al menos esto servirá para que la inocencia y el pensamiento naíf de algún partido se regenere y espabile ante lo que va a gobernar en España.

Prepárense, jóvenes y viejos, tontos y listos, pobres y ricos, socialistas, izquierdistas, derechistas, comunistas y peronistas, que para todos van a repartir a siniestra más que a diestra. Ha llegado el justo, el equilibrado Sánchez, con el padre Iglesias que parte y reparte, pero se quedan con la mejor parte. Habrá para todos. Ahora sí: “Ni la madre que la parió”. Al fin lo han conseguido. ¡Hala! Ya puede dormir tranquilo en La Moncloa. El colchón no se cambia.

El Frente Popular vuelve a las andadas. Cuidado que a alguno se lo llevan detenido.

A punto de sumir a España en la desolación se impone la lucha por las libertades. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce. Esta es la ocasión. Si a la derecha fraccionada le da la gana de dejarse de inocentes planteamientos y acepta de una vez por todas que las tibiezas se pagan caras.

Hábil, sagaz, y no olvidar que la guerra es el reino del engaño. ¿O todavía no se han dado cuenta?

Los medios de comunicación que hagan lo mismo; sus intereses económico/informativos no son los políticos o no deberían serlo. Su interés debería ser la verdad, la libertad. Exclusivamente. ¿Lo será?

Y por último, que siempre se nos olvida, los empresarios en vez de pedir y ocultar, bueno sería que empujasen un poquito y no ponerle palos a las ruedas. A ver ahora lo que dicen y hacen.

Estamos ante una emergencia nacional. Por si alguno no la identifica, se lo repetiré:

La unidad de España. Dicho de otra manera: la existencia de España.

Ustedes han decidido, aunque no sé para qué nos han preguntado. Aquí se hace lo que dice el señor Sánchez. Sin consultar, sin preguntar.

No todo está perdido, en Las Cortes hay partido, pero hay que espabilar antes de que se pierda España. Hay que lidiar con lo que tenemos.

Ahora más que nunca: Por España. Todo por España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 noviembre 2019

 

GENERALES AFICIONADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La clave de un buen Ejército no está en el número sino más bien en su virtud. En la milicia virtud equivale a destreza en el manejo de las armas, la observancia de la disciplina militar y sobre todo y por encima de todo a estar bien mandados.

Decía Vegeccio que en los lances más sirve el valor que la muchedumbre, para concluir que el valor solo nunca es suficiente si no está sustentado en el arte de la guerra, en saber con pocos vencer a muchos con el arte, el mantener la autoridad del general, vigilar sobre su ejército y estar atento a todos los movimientos del enemigo para no ser sorprendido. Nunca hubo maestros como los españoles en este difícil campo de la milicia. Eran nuestros generales los más destacados, las mejores escuelas de soldados fueron las suyas, españolas, las tropas más aguerridas, la mejor infantería del mundo. Algo aún queda; sin duda. Los principios del arte de la guerra permanecen en el tiempo. Arte y disciplina.

<<El conocimiento del arte militar aumenta el valor, porque generalmente los hombres ejecutan con bizarría lo que tienen seguridad que han aprendido bien>>.

Conviene recordar la estrategia ofensiva de Sunzi: <<El que sobresale en la resolución de las dificultades las soluciona antes de que se presenten. El que sobresale en las victorias sobre sus enemigos triunfa antes de que las amenazas de estos se concreten>>. Por ahora nos ejercitamos en crear problemas, en fomentarlos, acumularlos batalla tras batalla.

Habiendo sido, como hemos sido, lo que hemos sido, se entiende mal que seamos lo que somos. Ni estamos bien mandados, ni hay disciplina, ni se conoce el arte militar. Bien estaría meditar y corregir la dirección. Nos ejercitamos en ser perdedores.

¡Si estuviésemos bien mandados! Pero con jefes tan cambiantes y dispares es difícil por imposible.

Habrán entendido que no hablo del arte de la guerra, no de nuestros ejércitos que gozan de grandes maestros, grandes generales; aún.

La política es tan exigente como la guerra, o más, y es un arte. Es el difícil arte de dirigir una nación. Ese es el tema que hay que tratar. Si caes en manos de aficionados la derrota está asegurada.

Dios me libre de los aficionados que de los malvados ya me libro yo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

CASADO, RIVERA, ABASCAL: ABSTENCIÓN. DEBERÍAN SABER DEL ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Saber de la guerra es conocer el alma. Solo se alcanza desde la libertad intelectual y la honradez. Permítanme que hoy dedique este artículo al maestro, al guía intelectual, que nos enseña ese camino: a mi amigo Gabriel Albiac. Saber del arte de la guerra te lleva a amar intensamente la paz.

<<No olvidéis jamás que vuestro propósito, al hacer la guerra, debe ser el de llevar la paz al Estado y no el de sumirlo en la desolación>> (Sun Tzu).


EL ARTE DE LA GUERRA 

Sí, estamos en guerra. Contra los terroristas y contra los que quieren romper España e independizarse. Se dan a diario batallas y se pierden. Acabará España perdiendo la guerra.

Han pasado los años del duque de Sung: <<El virtuoso no aplasta al débil y no da orden de atacar antes de que el enemigo haya formado sus filas>>. Llegamos tarde. Había un código caballeresco. Hasta el periodo de los Reinos Combatientes.

Ahora es distinto. Todo vale. Sin armas y con astucia se manipulan los combates y se logran resultados; ellos tienen las filas prietas. Manipulan más que convencen, no vencen. Vencer contiene un aspecto moral que implica ley y virtud.

La guerra ha cambiado profundamente porque ha cambiado el hombre, su protagonista. Se ha instalado en el quehacer diario. O aprendemos esto o estamos derrotados. En el siglo XVI España fue la nación más destacada en el arte de la guerra. Seguramente ahora lo seremos. Pero no lo demostramos.

El Emperador Maximiliano se dio cuenta que solo podría batir a los poderosos suizos jugando su mismo juego. Introdujo para ello los cambios obligados. Hagámoslo nosotros; la nueva guerra lo impone. Robert de Balzac era partidario de cumplir los tratados, pero aleccionaba a no confiar jamás en el honor de los otros. Rigor implacable en el mantenimiento de la disciplina y la política de tierra quemada. Las armas de fuego fueron denunciadas en un principio por anticaballerosas y ser cobarde su uso. La maniobra también. No se concebía otra lucha que no fuese cara a cara, cuerpo a cuerpo. Ya no hay batallas a gran escala en campos abiertos. Ahora es insidiosa, oculta, de asedios constantes. La evolución de la guerra exige combates sin armas, con ideas, sutilezas, infiltraciones y relatos.

La evolución se impone. En la guerra actual la astucia debe guiar cada movimiento. No el deshonor que solo se encuentra en la derrota por cobardía, aunque sería irresponsable ser derrotado por desconocimiento.

Maquiavelo observó que las cosas nuevas y repentinas aterrorizan a los ejércitos, pero eso no debe ser excusa para cambiar de plan cuando compruebas que el enemigo lo ha previsto.

Casado, Rivera, Abascal, ellos saben que es un momento muy grave para España. Les aconsejo que evolucionen, que se adapten a la nueva guerra y aprendan este difícil arte.

Sorprendan y no se aferren a las desusadas tácticas. Modernicen sus ejércitos y los procedimientos.

Para empezar dejen que el señor Sánchez gobierne. La abstención es suficiente. Después prepárense para los combates, duros y broncos; llegará la victoria. No es momento de usar el tirachinas. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce.

<<No ataques si no vas a ganar.  Es mejor vencer al enemigo con el hambre que con el hierro>>.

Lo de hoy está escrito hace muchos años.

Tu Wu: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Wang Hsi: <<…Examina la cuestión de sus alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición, débil>>.

Absténganse. Cedan terreno. <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.

No hace falta tanta palabrería y sí trabajo eficaz y silencioso de los Estados Mayores. El jefe necesita decidir y para eso hay que presentarle un estudiado abanico de posibilidades.

Una es la abstención. Piénsenlo. Quedarán desarticulados y sin relato. Luego llegará el momento.

Están en una situación desesperada. Si se les empuja con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acosas, se volverán contra vosotros y lucharán hasta la muerte. Así dice lo más antiguo del Arte de la Guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 agosto 2019

EL CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA (CNI) Y LA GUERRA EN CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías>>.

<<Si el príncipe clarividente y el general competente logran la victoria cada vez que pasan a la acción y consiguen resultados fuera de lo común, es gracias  a su capacidad de previsión. La capacidad de previsión no se obtiene ni de los dioses ni de los espíritus, ni por analogía con eventos pasados, ni por conjeturas, sino, antes bien, de las informaciones de quienes conocen el estado real del enemigo>>. Volvamos a los que saben. Sunzi es cada día más necesario y nos sirve para entender muchas cosas de la política a través del arte de la guerra.

Borrel: La sociedad catalana está al borde de un enfrentamiento civil

La guerra y la política vienen a ser lo mismo. Sí, con distintas armas, pero unas y otras son letales. Quien no quiera ver que estamos en guerra es que está ciego.

<<La sociedad catalana está al borde de un enfrentamiento civil>> (Borrel, ministro de Exteriores).

Una guerra en la que las Fuerzas Armadas tienen una misión, constitucional, decisiva. Muchos miran, leen y preguntan antes de hacer todo el recorrido. Vayamos despacio. Pero que nadie dude que estamos en lo que estamos.

En la guerra no hay adversarios sino enemigos. Lo son quienes quieren romper tu nación, robar tu territorio, acabar con su soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Lo son quienes durante años, todos los días de todos los años, han asesinado y seguirían haciéndolo si no hubiesen alcanzado parte de sus intereses. Son los enemigos de la libertad los que más alzan su nombre; es frecuente entre dictadores. Ahora resulta que sin elecciones han logrado situarse en posiciones ventajosas para el ataque. Y amenazan por los flancos. Estemos preparados.

El arte de la guerra cuenta con el uso de espías. Nadie debe estar más próximo al mando que los espías y ningún asunto debe requerir mayor secreto que el de los espías.

Todos quieren saber y tener cerca al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El problema no es que esté adscrito a Defensa o a Presidencia sino lo que sabe y del uso que se dé a la información que obtiene del enemigo. Información se tiene, de todo y de casi todos.

Conviene aclarar que su dependencia (ahora sí, ahora no) del ministerio de Defensa no hace al CNI ni más militar ni menos. Durante los últimos siete años ha estado en manos de Presidencia. Ahora vuelve a Defensa. Nada tiene que ver con la milicia. Su dependencia no es casual ni responde a criterios de eficacia, sino de confianza personal: información, poder; auténtica obsesión. Pasen, analicen y vean.

Margarita Robles ministra de Defensa

La actual ministra de Defensa, también ahora jefa del CNI, acaba de declarar: <<La fuga de Puigdemont y el hecho de que dé instrucciones desde Berlín es una página negra. Es lamentable que se pueda pasear tranquilamente por Europa y se permita el lujo de quitar y poner consejeros. Hay que ver qué resortes democráticos han fallado. Algo no se está haciendo bien. Vamos a ver qué ocurre>>. Eso decimos todos: Vamos a ver qué ocurre y qué-porqué se hizo mal. No sobre quién va a mandar en el CNI sino lo que se va a hacer con la información.

Entramos en una fase de la guerra en la que se va a escenificar un armisticio. Los actores elegidos son de muy baja calidad y cometerán errores a pesar del apuntador.

Se levanta el telón. Empieza la comedia. Unos actores dicen una cosa y otros la contraria. A río revuelto… Se trata de provocar ruido mediático que distraiga la atención del espectador y no se entere de lo que hay tras las bambalinas, allí donde se juega la partida con las cartas marcadas, allí donde: <<Estábamos jugando al póquer y jugábamos de farol>>.

Allí donde unos actores proclaman el riesgo inminente de enfrentamiento civil mientras otros, los federales (?), hablan de acercar los presos, cambiar la Constitución, urgente y viable. Forma parte del guión. ¡Al lío! Y mientras va pasando el tiempo, jugando a su favor, sin prisa, o con la nueva PRISA, pero con toda la parafernalia desplegada con vistas a ganar lo que hasta ahora habían perdido.

Se oyen las normas internas:

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías. Si antes de efectuar una misión secreta ya se oyen rumores, debemos aniquilar tanto al espía como a quienes han recibido esa información>>.

Conocer para vencer. Quien conoce o debería conocer el estado real del enemigo que avise. Y si tan grande es el riesgo que haga repicar las campanas. La escenificación parece pactada. No hay engaño al enemigo, con el que se ha pactado. Se intenta engañar a las tropas propias; y eso puede ser muy grave y terminar mal.

No sé si habrá inteligencia suficiente para afrontar lo que nos espera.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 junio 2018

 

 

ÓPERA CARMEN EN PARÍS. DEL ARTE Y OTRAS MANIFESTACIONES General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Un esperpento en París

Cualquier tiempo pasado no necesariamente fue mejor. Esto lo venimos sosteniendo los componentes de este blog por más que alguno nos tache de retrógrados o anticuados. La defensa de la unidad de España y la salvaguarda de los valores inherentes a sus fuerzas armadas, es lo que nos ocupa y nos preocupa. No por un absurdo afán de militarizar la sociedad ¡en pleno siglo XXI! sino por fomentar y difundir esos valores en el seno de una sociedad en un tiempo en el que la suspensión del servicio militar priva a muchos jóvenes de entrar en contacto con ellos. Los defendemos y los divulgamos porque queremos que la sociedad los haga suyos y al hacerlos, exija a sus Fuerzas Armadas su cumplimiento.

Los militares nos hemos adaptado a los cambios que nos ha exigido la sociedad sin ninguna demora, otra cosa es que nos gusten más o menos, pero para eso hemos sido educados en la disciplina y en la lealtad. Hemos acogido a la mujer en nuestras filas, hemos visto reducir drásticamente nuestros efectivos, hemos transitado de un ejército de soldados conscriptos a un ejército profesional y hemos mirado siempre hacia adelante con la confianza puesta en el mando y tratando de convencer a los subordinados.

Una ofensa a España y a la Legión

Claro, que los militares no vivimos aislados ni somos ajenos a lo que nos rodea. Valoramos las tradiciones por lo que tienen de raíz, de sentimiento, de motor de energía; y allá donde vamos destinados, nos adaptamos y las compartimos. Nos gusta la cultura como el compendio que es de vida, costumbres y expresiones artísticas, y en esto, créanme no nos anclamos para nada en las glorias del pasado. Está en la naturaleza del soldado, en su mentalidad de enfrentar un posible enemigo que tratará en todo momento de sorprenderlo, el innovar las tácticas, los sistemas de armas, los procedimientos para combatir. Queremos ser vanguardia en el arte de la guerra como en todas sus manifestaciones en el más amplio sentido de la palabra arte.

Puede ser el arte clásico, tradicional, o transgresor y modernista. Pero amigo, también el arte tiene sus reglas, sus valores y hasta sus límites. No todo vale en el arte ni es arte todo lo que uno discurre. Como tantas veces hemos sostenido desde este blog, la clave está en el respeto. Respeto a unos elementales principios éticos y estéticos y desde luego al público al que va destinada una obra y a las personas de las que trata la misma.

La ópera Carmen en París. No se atrevería a hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia

Ninguno de estos requisitos los cumple la adaptación de la – por otro lado inmortal – ópera “Carmen”, obra cumbre del francés George Bizet, que se está representando en París desde hace más de un mes, bajo la dirección de Calixto Bieito un castellano burgalés, que reside en Basilea, dirige el teatro Arriaga de Bilbao y ahora representa en la capital de Francia. Un autor que ha construido su fama sobre la interpretación radical de óperas clásicas y que, en el caso actual, aunque ya se había estrenado hace años ahora vuelve a poner en escena, los más rancios clichés sobre todo lo español, destrozando la historia creada por Merimée, a la vez que exhibe sobre el escenario un puñado de soldados vestidos de legionarios (¡cómo no!) trasladando al espectador una imagen de orgía desenfrenada, mientras pasean la bandera de España por el suelo del escenario o azotan con ella a un soldado. Y cosas más reprobables.

Hiere con todo ello a una gran parte del público mayoritariamente francés. Prueba de ello es que la aparición de Bieito en el escenario al finalizar el estreno fue acogida con más silbidos y abucheos que con muestras de agrado. Y hiere sobre todo a una inmensa parte de la sociedad española que en su conjunto ha hecho del respeto entre todos y fundamentalmente de los signos que nos representan una de sus normas de convivencia en paz.

“No se atrevería hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia”- argumentaba anoche en televisión José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, al tiempo que anunciaba que, en su calidad de parlamentario del Partido Popular por Alicante, había hecho una pregunta parlamentaria al gobierno preguntándole si estaba informado y las medidas que iba a tomar al respecto. Nos conforta la actitud decidida del Sr. García Margallo, que confiamos ver secundada por el partido que apoya mayoritariamente al gobierno, tanto como echamos en falta actitudes similares en otros partidos porque una vez más insistimos, los símbolos de la nación y sus Fuerzas Armadas no son patrimonio de ningún partido, sino de la nación entera.

Carmen en París ¿De qué cultura?

Ya podría ser retirada de cartel tan esperpéntica y ofensiva distorsión de un clásico universal que, a juzgar por las críticas, no gusta ni a los verdaderos aficionados al bel canto, ni a los que anteponen la innovación. Solo puede ser del agrado de aquellos que disfrutan creando el pánico en una ciudad devota de sus tradiciones, como Sevilla en su “madrugá”.  Hierra pues gravemente el ínclito director teatral, por más que le adornen algunos premios y reconocimientos del mundo de la cultura, pero ¿De qué cultura?

Comenzaba esta reflexión aseverando que no todo el tiempo pasado fue mejor, no señor. Si recuerdan hace un tiempo los aseos públicos o privados de cualquier establecimiento, solían estar ilustrados con pintadas y expresiones de todo tipo, la mayor parte de las veces, bastante soeces, costumbre si no del todo erradicada, si a punto de serlo. Pero había quien argumentaba que “aquello era cultura”, que venía a ser un genuino canal de la libertad de expresión. Tié q’haber gente pa’tó”, que diría un taurino. Y con razón, porque hubo quien dejó en la puerta del cubículo su impronta con unas palabras que hoy se me antojan certeramente dedicadas al director artístico de esta representación de Carmen:

“si la basura es pintura

y tus manos son pinceles

píntate los….

y no pintes en las paredes”

Aplíquese el cuento, Sr Bieito.

 

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

19 abril 2017