FELICIDADES EN EL XCVIII ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN. CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Empecemos felicitando y felicitándonos por pertenecer o haber pertenecido al glorioso Cuerpo de la Legión española.

Eso significa:

9.722 muertos, 35.200 heridos, más de 1.000 desaparecidos… 46.000 bajas.

7 Laureadas de San Fernando Colectivas y 22 Medallas Militares.

23 Laureadas de San Fernando individuales y 211 Medallas Militares.

Es principio y fin. Por España. Todo, la vida, por España.

Es un día alegre y esperanzador, pero no por ello, quizá más bien por ello, es el mejor día para aclarar algunas cosas que permanecen turbias y envueltas en una provocadora niebla.

La Legión la fundó el teniente coronel don José Millán-Astray con el incondicional apoyo de SM. El Rey Don Alfonso XIII. Ocultar, esconder, o prescindir de su figura es un desprecio a toda la Legión. Inadmisible olvidarlo y que no sea guía y luz en este Camino del Centenario.

La Legión fue fiel a su juramento y a su Credo fundacional en todas y cada una de las circunstancias históricas de España que requirieron su presencia. En todas dejó su sangre y sacrificio sin pedir nada a cambio.

La Legión primera, la de entonces, es la Legión de ahora. En nada se ha modificado su Credo, tradiciones o historial, ni en una coma; aunque se ha intentado, se sigue intentando y se intentará. También uniformados han participado en el intento. La Legión no ha cambiado; otros son los que cambian y manipulan. Si algo cambiase dejaría de ser lo que es.

La Legión del siglo XXI se mueve de acuerdo con los mismos parámetros que la de primeros del siglo XX. Es la misma. Legión inmortal, valiente y comprometida; solo con España. Su espíritu no envejece, ni rejuvenece, se mantiene en unos preceptos inamovibles: su Credo. El único pasado que existe es el de sus hazañas y sus muertos, que están presentes y reviven en cada acto legionario.

No hay más que una Legión. Tan dura como popular, tan viva como su pueblo; la que quiso ser extranjera fue la más española de las unidades militares. Nada se parece a la Legión y los sucedáneos suelen fracasar.

Esa es tu Legión, nuestra Legión, única y sin igual, ayer, hoy, mañana.

A los legionarios todo se les debe, aunque como bien saben nada se les dio ni se les dará. Porque no hay palabras cuando aún hoy se trata de explicar que siempre: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

Obras son amores. La palabra que manda es el ejemplo. Cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo.

Al menos hoy en nuestro XCVIII Aniversario, abracémonos en el deseo de ser Legión hasta la muerte: por la grandeza y la unidad de España.

Esa es tu Legión. La de tu camisa verde y gorrillo legionario que levantamos con el brazo izquierdo mientras gritamos:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. General jefe de la Legión entre 2001-2004

Twitter: @generaldavila

20 septiembre 2108. XCVIII Aniversario Fundación de la Legión

CONTRA LA INDEPENDENCIA FIRMEZA. NO BAJARSE LOS PANTALONES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pedro Sánchez-Torra el dúo dinámico

A los ataques de Torra, a los insultos al pueblo español, el Gobierno de España reacciona: más diálogo, hablar más ¿Hablar de qué? ¿Dialogar sobre qué?

El enfrentamiento de quien apoya al Gobierno, Torra,  llama a la violencia. El concepto de violencia es muy delicado. Llama a la fuerza. Termina con el diálogo y da paso al enfrentamiento. Hay que cortarlo de raíz. Por lo sano, si es que algo sano queda. Porque el provocador apoya al que se sostiene el Gobierno y en sus enredos resulta ser el provocado. ¿Serán lo mismo provocador y provocado? Entonces sí que estamos perdidos.

Pedro Sánchez juega con la Nación, que no es suya. La responsabilidad está en la Ley. Las Instituciones son responsables de su cumplimiento y unas deben ser exigentes con las otras.

Del poder simbólico hay que pasar al material. Basta de declaraciones. Hay prisa. Es urgente.

Celaa… ¿Seguir dialogando?

Desaparece el Estado si transitan por caminos divergentes, pasos perdidos. Muchas horas de inútiles resultados discutiendo lo imposible y engañando al soberano pueblo español. Intelectualmente es muy pesado volver a exponer las mismas ideas una y otra vez y cerrarse en ese círculo sin salida recorriendo ahora el diámetro, ahora la circunferencia. Si queremos podemos seguir así hasta lo inevitable. Eso que nadie quiere pronunciar, pero que se acerca entre tanto diálogo y charlatanería de poco interés y bajo nivel intelectual y práctico. Esto es un engaño que terminará con el patio de butacas en pie de guerra contra el escenario y lo que esconden tras las bambalinas.

Hablando se entiende la gente. Los charlatanes engañan a la gente.

Se acabó el tiempo. Es la hora. Solo hay una solución, que el soberano pueblo está pidiendo a voces. Es la liberación. Intervengan la autonomía catalana, de una vez por todas, apliquen el 155 o la Constitución entera, pero hagan algo, unos y otros, tirios y troyanos, dejen de engañar al soberano pueblo, retírese el que no sabe o no se atreve, dé paso a la cordura antes de que esto acabe mal, con una solución que nadie quiere.

Sé que hay temor, que el ministerio del Interior está en alerta máxima y que se avecina un mes de incertidumbre con tendencia a máximos niveles de alerta. ¿Qué puede pasar? Todo. El Centro Nacional de Inteligencia se mueve, avisa, predice… no sabemos si acierta.

La solución parece que nadie la sabe.  Pero existe. En estos casos hay que elegir la más sencilla, sin temor a las reacciones. Se toma la decisión de acuerdo con lo más probable y se atiende con firmeza a la seguridad previendo lo más peligroso. Todos sabemos cuál es la única solución que queda: Intervenir la autonomía, aplicar la ley. ¿Y después? No hay más solución que el tiempo. Tiempo para educar, para enseñar convivencia y solidaridad. Desde la escuela, sin adoctrinamiento como el que los españoles sufren en Cataluña y el País Vasco y que son los causantes de todo lo que nos está ocurriendo que, de seguir así, probablemente nos lleve al fin de España. Llegados a estos límites, sobrepasado lo admisible, con la situación tan enconada, el Estado, aún en el más extremo de los casos, también tiene soluciones. La Ley es como una guía de actuación. Solo hay que seguirla, cumplirla y hacerla cumplir.

Para evitar llegar a extremos que hacen temblar, mejor tomar medidas a tiempo. Señor presidente del Gobierno del Reino de España coja el toro por los cuernos, olvídese de diálogos inútiles y suspenda la autonomía y pasemos a la segunda fase: educar. Desde la infancia, conocer, dar alternativas, enseñar la verdad, sin adoctrinar. El odio es una labor hecha contra España que hay que deshacer. Llevará tiempo, pero es la única solución.

Tendrá usted a todo el soberano pueblo detrás. Si no sabe cómo hacerlo, o no se atreve, dé paso a las urnas con talante democrático. España está en peligro y requiere un verdadero gobernante y no un aficionado a los bajos vuelos que tanto nos cuestan. Nosotros ya no tenemos ni tiempo ni ganas de seguir hablando o dialogando con unos golpistas que encima se ríen de nosotros; y se gastan nuestro pan y el de nuestros hijos. Ruina moral y material.

<<La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia>>, y aquí no se da ninguna de esas condiciones de paz.

Es obligación del Estado: si no hay consenso debe haber coerción.

Contra la independencia solo queda la ley aplicada con toda firmeza.

No bajarse los pantalones: claudicar en condiciones humillantes.

¿O es que nadie va a tener el valor y la resposabilidad de detener este golpe de Estado?

Antes de que sea tarde.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

“MIS QUERIDOS PROFESORES” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Caballeros Cadetes en clase

En mis tiempos de cadete en la Academia Militar el deporte que practicábamos era muy específico y dirigido a nuestra peculiar formación. Equitación, esgrima, esquí, pentatlón militar, judo. Las academias militares contaban con el material y las instalaciones más modernas para su práctica. La natación además de deporte era un entretenimiento durante los largos fines de semana en los que el dinerito se había acabado. Como pronto descubrirán, hay deportes y deporte militar; parecidos, pero no exactamente iguales.

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El Trampolín era una prueba de decisión

Uno de los primeros días de curso nos llevaron a aquella inolvidable piscina académica. Tenía dos trampolines a distintas alturas. A la mayoría subir simplemente al más bajo de ellos y mirar hacia el agua nos provocaba vértigos y mareos. El capitán profesor ordenó que uno tras otro subiésemos a aquella plataforma (de las dos posibilidades a la de mayor altura) y, sin la más mínima duda, nos lanzásemos al agua. Mostrar indecisión antes de lanzarte al abismo que te separaba del agua significaba no superar la prueba y las consecuencias imagínenselas. La flexibilidad del método de enseñanza, sumado a la bondad del profesor, permitía lanzarte del modo que dios te diese a entender. Pocos dudaban. Sobran razones. Pero uno de mis compañeros al ser ordenada la prueba se acercó cariacontecido al capitán.

-Mi capitán es que yo no sé nadar.

El profesor mirando al infinito militar, sin ni siquiera mirar al apesadumbrado cadete, le dio una lección que desde entonces ninguno de los que la presenciamos hemos podido olvidar.

-Caballero: Nadie le ha preguntado a usted si sabe nadar. Únicamente se le ha ordenado que se lance al agua desde el trampolín.

Aquella piscina me trae un mar de recuerdos. Uno de mis más queridos profesores tenía una pierna de madera que había perdido por la explosión de una mina en Ifni. Siempre que llegaba a la piscina llevaba a cabo la misma maniobra. Créanselo por extraño que parezca. En bañador se acercaba al borde de la piscina y al primero que veía nadando le preguntaba por la temperatura del agua. A continuación y cuando había conseguido la atención de casi todos los que tomaban el sol, se quitaba despacio su pierna de madera y, como el que brinda la faena, la lanzaba al agua para a continuación exclamar.

-¡Coño, qué fría está hoy! Ya no me baño. ¡Oye tú!, acércame la pierna.

El bañista al que más cerca le había caído le llevaba sonriente la pierna de madera.

Así un día y otro. Jamás le vi bañarse. Al poco rato de estar en la piscina se ponía su uniforme y desaparecía.

Un día, pasado el tiempo llegué  a tener una cierta relación con él; aproveché para preguntarle por qué siempre hacía la misma broma.

-Mira Davilita, lo importante en esta vida no es bañarse, ni mi pierna de madera, sino saber lo que haces. En este caso hay que saber nadar, con una o con dos piernas, y yo ni sé hacerlo ni tengo ganas de aprender. Pero no dudes que si el capitán (dio el nombre del capitán que nos lanzaba desde el trampolín) me ordena tirarme del trampolín lo hago de cabeza para ir por delante de la pierna. Una palmada en mi espalda acompañada de una sonora carcajada dio por terminada la conversación.

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Distintivo de profesorado

La enseñanza es quizá el más delicado oficio de esta vida. Hay que ser maestro, atrayente, ejemplo de virtudes. La humildad es quizá la más difícil de todas. La tarima son unos centímetros de más que en algunos casos eleva al que a ella se sube hasta la altura del trampolín.

Otro de mis recordados profesores, teniente coronel de Infantería, nos contaba como había sido fusilado por un pelotón de ejecución durante la Guerra Civil. Tuvo enorme suerte y solo un disparo le rozó la cabeza. Haciéndose el muerto logró salvar su vida.

Nos decía:

-Pues bien, señores. No fue aquel día en el que me fusilaron cuando realmente he pasado miedo. Miedo, lo que se dice miedo, lo he pasado en estas aulas cuando el profesor desde esa tarima me hacía salir a la pizarra. Y más miedo pasé en el curso preparatorio para ascenso a general. Les aseguro que prefiero un pelotón de fusilamiento. Huyan de la tarima, de lo que significa, y bájense a tierra. ¡Caballeros!, enseñen y manden, pero no pontifiquen.

He aprovechado estas anécdotas para que en la lectura no se quedasen a medio camino y llegasen a este momento final que es de agradecimiento. Agradecimiento a mis profesores de la Academia General Militar de Zaragoza y de la Academia de Infantería de Toledo. Nunca podré olvidarlos, ni a los buenos, la mayoría, ni a los malos.

Tenían una difícil misión y viendo el paso del tiempo y sus resultados, bien se les puede dar las gracias por la semilla sembrada que sigue, a pesar de todos los pesares, dando sus frutos en nuestras filas de soldados.

Gracias a todos ellos y, por ellos y con ellos, sigo con la esperanza de que ningún plan de enseñanza saque de sus textos y formación, como asignatura obligatoria y principal, el trampolín a la vez que disminuya, pero solo lo suficiente, la tarima.

¡Gracias!, mis queridos profesores.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 agosto 2018

PODRÍA SIGNIFICAR LA GUERRA… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Podría ser la guerra

El condicional es del presidente Macron con motivo de la salida de los Estados Unidos de América del pacto nuclear con Irán.

La guerra es la comarca de la incertidumbre, la comarca del azar, pero si analizamos las circunstancias el condicional del presidente francés se hace certeza. De una u otra manera: podría ser, es la guerra.

Llevamos tiempo avisando; sin alarmismos, sino con la evidencia. Estamos ante la más peligrosa guerra que nadie pueda imaginarse. Puede durar horas o ser definitiva y eterna. Lo que vemos no nos gusta porque se dan todas las circunstancias de las que hablan desde los inicios de los tiempos todos aquellos que se detuvieron a analizar esta actividad humana: la guerra.

No lo tomemos a broma. Esto, ahora, va en serio.

Repitamos: Todo el arte de la guerra está basado en el engaño.

¿Ven algo que no sea engaño?

<<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o si no, enemistadle con sus aliados…>> ¿No es una constante entre los más poderosos?

Trump rompe el pacto nuclear con Irán

Trump no escucha, se escucha y no sabemos lo que se dice. Pero le han llegado rumores de guerra. No quiere que le pillen desprevenido. Hay razones para ello.

La política es caprichosa y sobre todo de desconocidas decisiones. Se toman después de análisis e intereses ocultos para nosotros. Si falla, incluso caprichosamente, llega la guerra. Muchas veces parece que la provoca un quítame allá esas pajas, aunque detrás hay todo un espacio de rencores, intereses y preparación.

La decisión de Trump, a pesar del personaje, no es caprichosa, ni tampoco errática y sin razones. No todo Obama era Nobel de la paz; tenía mucho superfluo. También el buenismo “todo el mundo es bueno” pueden acarrear muchas tristezas. Nunca existirá ya una rendición de Breda. Tras las grupas de los caballos enhiestas lanzas.

Trump echa un órdago. Aunque todos le señalan a él. Cada uno a su interés. No es solo él quien juega en esta partida de ajedrez. Hay reyes, reinas, caballos, torres y alfiles; también peones: ¿qué hacen nuestras tropas en Turquía?, ¿lo saben ustedes?, ¿qué hacen nuestras tropas desplegadas en la frontera con Rusia?, ¿lo saben ustedes?

Dice El arte de la guerra que si tu enemigo está unido, divídele. <<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>>.

La guerra surge por caprichosas decisiones políticas, tomadas por políticos que saben poco de la guerra. No son soldados. No son nada.

Trump rompe con la UE y se alinea con Israel y Arabia Saudí contra Irán. No podía ser de otra manera. Los misiles ya sabemos hacia donde apuntan. ¿O somos tontos?

Lo que de todo esto saldrá puede tener contestación en días, meses o años.

No será nada bueno. Los que inician la guerra jamás la saborearán porque es amarga y corrosiva. No son soldados. No son nada. Pero podrían significar la guerra que no conocen. Ellos son la guerra. Se les pide lucidez.

Hay momentos en los que el valor debe ser una cualidad entre otras, pero jamás ha de obstaculizar lo que debe ser la cualidad primera de cualquier dirigente: la lucidez. Sin ello el valor de nada sirve.

Este es el momento: de la lucidez, sin olvidar que los misiles no varían de objetivo simplemente por tratados escénicos.

Las guerras no las provocan las crisis económicas sino las morales. En esas estamos. En la mayor de las crisis morales y de pensamiento que se recuerdan.

Esa es la guerra que hace tiempo empezó. La que le sigue está en proceso de maduración. Cualquier día, cualquier mes, cualquier año.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

15 mayo 2018