CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL DIEGO PÉREZ DE LOS COBOS. ¿ESCÁNDALO JUDICIAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Honor es su divisa. Una vida entera viviendo por y para  ello, para una historia y unos hombres que dan ejemplo lleno de atractivo. Al final lo bueno atrae y repugna la traición y los cobardes. Aunque lo escondan. <<¡Sima profunda a la que cae mi honor!>> (Le Cid.  Pierre Corneille).

De tal fosa nadie se levanta ni nadie quien te saque.

Lo ocurrido con la destitución del Coronel de la Guardia Civil don Diego Pérez de los Cobos hace tambalear el sistema democrático. Algo en lo que los socialistas son especialmente hábiles. Nunca pasa nada y se salen con la suya. Por citar solo poco y de pasada: GAL, Luis Roldán. Creían que lo del honor era algo del pasado y los enterró en una sima de la que jamás deberían haber salido. ¡Lo que no sabremos!

El resumen es elemental. Un juez se vale de la policía judicial para sus investigaciones: Guardia Civil o Policía Nacional. Dependencia única y exclusiva del juez. Es decir, en el caso que nos ocupa la guardia civil en su actividad de policía judicial no depende  del coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Pérez de los Cobos. Para nada y de nada deben informarle. Su dependencia es administrativa y para asuntos meramente burocráticos, pero para nada en su labor judicial. Es más, darle cuenta de ellos, o él pedirlo, sería sancionable e incluso delictivo. Es decir que cuando al coronel Pérez de los Cobos le han pedido el informe que la policía judicial ha realizado se ha limitado a cumplir con su deber: No.

El código de honor es para un guardia civil como el aire que respira y ninguno deja de respirar ni un segundo sin caer en el deshonor que se nota tanto que te delata.

Los hechos son: un alto cargo del Ministerio del Interior llama al coronel pidiéndole una copia del informe que la policía judicial iba a entregar a la Juez que investiga las presuntas irregularidades  y responsabilidades por la manifestación del 8M en la que se ven claros -presuntos- indicios de responsabilidad de Simón y del Delegado del Gobierno de Madrid. El coronel cumple con su deber, se niega y es cesado. Eso es todo.

El problema que hoy ocupa las primeras páginas de los periódicos no debemos enfocarlo en la Guardia Civil. Olvídense del tema. Incluso del gesto gallardo de la dimisión del general Ceña. Para mí todo esto es normal y entra dentro de los códigos de conducta de los hombres de honor, aunque no todos los secunden. ¡Solo faltaría que no fuese así! Podemos estar tranquilos.

El problema es mucho más grave. Estriba en quién ha ordenado su destitución: el ministro del Interior. ¿Dónde está la gravedad? En que hasta hace muy poco este personaje era juez de la Audiencia Nacional. ¿Eso qué significa? Que nadie como él conoce la ley, o debería. Que nadie como él sabe cómo trabaja la policía judicial y cuáles son sus dependencias y jerarquías. Que nadie como él debe tener el compromiso moral y material de cumplir la ley y hacerla cumplir.

El escándalo alcanza niveles muy elevados y peligrosos porque es inevitable mirar hacia atrás y preguntarse el concepto de justicia que tiene un señor que siendo ahora ministro del Interior ha estado impartiendo justicia ni más ni menos que desde la Audiencia Nacional; hasta hace muy pocos días. ¿Quedan invalidados sus juicios? Desde luego la duda abre sus puertas ante un abismo.

Menos mal que una golondrina no hace primavera.

La Guardia Civil cumple con su deber. El Gobierno no. El ministro del Interior no. La Directora General de la Guardia Civil ni está ni se la espera.

Juez y parte no. O se es juez o se es ministro. En cualquier caso la ley sigue siendo la misma y más para quien ha juzgado y sentenciado. Flaco favor le ha hecho a la justicia y que peligrosa duda acaba de abrir.

Puede repetir: ante la <<¡Sima profunda a la que cae mi honor!>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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26 mayo 2020

NACERÁN MÁS UME,s. PERO ESO NO ES DEFENSA. EJÉRCITOS A RAÍZ DEL COVID-19 UNA MASA DISCIPLINADA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ruina. Es decir: Sin Novedad. Misión cumplida, honor bien alto y miseria que es algo distinto de la pobreza. Pobres siempre hemos sido, además de dignos. Digno en su acepción de <<merecedor de algo>>: habrá que verlo cuando hagamos cuentas y el que parte y reparte se lleve la mejor parte. A los Ejércitos y Armada ni un euro. Para adivinar el futuro solo hay que estudiar el pasado. Por sus obras los conoceréis.

El ministerio de Defensa, a lo suyo, dando las gracias asunto terminado. Como siempre: ¡Son envidiables!, ¡es un honor estar al frente de los ejércitos! La Madelon. Se repiten y ya molesta tanto pringoso halago. Si desaparecen los ejércitos el ministerio de Defensa (?), Castellana 109, será el último en enterarse.

Los tontos de la estrategia están de moda. Desaparecieron después de las grandes guerras y se avergonzaron con su “anunciada” caída del Muro de Berlín, pero últimamente vuelven a las andadas, más que nunca. Alcanzan altos grados civiles y militares e incluso asesoran mientras atesoran. Juegan con las Coreas, con la China y los chinos, con EEUU, Rusia, India… el mar de la Paz,  y hablan de imposibles hipótesis cuando alguno ni siquiera  ha  aprobado la clase de Geografía e Historia, si es que se sigue estudiando. Los verdaderos estrategas de hoy en día son Bill Gates, Amancio Ortega, Ana Botín o Florentino Pérez…, no estos tertulianos que disparan en todas las direcciones sin saber lo que es el alza y el punto de mira. .

Les hablaré de las BRIDOT. Se lo explico. A mediados de los sesenta se crearon unas unidades llamadas Brigadas de Defensa Operativa del Territorio. Tenían poca cosa, lo imprescindible, de efectivos siempre escasas, pero funcionaban. Uniforme, fusil al hombro, mochila, tienda Aneto, manta cruzada y al tren o andando por las carreteras. Aquello era eficaz y no podía ser más barato. Ni dietas se les daba, una bolsa con medio pollo frío, alguna lata, en el campo un lujo de cocinas, rancheros estrella Michelín, y alegría nunca faltaba. Luego estaban las unidades de la Fuerza de Intervención Inmediata que era la élite, con las plantillas al completo y material moderno.

Después de la Operación Balmis todo se olvidará y volveremos a la penuria. Dice la ministra de Defensa: «Cuando se escriba la historia del coronavirus un lugar muy importante lo van a ocupar los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas».

Espero que sepa de lo que habla y que sus asesores le hayan explicado que aquí no se habla, todo lo más se arenga. Debe saber que en los ejércitos no se usan palabras sino que hay palabra: lo que se dice se cumple.

Todo son alabanzas. Ya sabemos lo que han hecho: cumplir con su deber. No insistan. Ahora les toca hacer a otros: al ministerio de Defensa. Si enumeramos los problemas de los ejércitos no cabrían en este artículo. Hemos dedicado muchos a plantearlos y a proponer soluciones.

Hoy solo pretendo exponer mis dudas y los peligros que en el horizonte veo.

Una vez exhibidas las Fuerzas Armadas en Defensa olvidarán sus necesidades como tales, porque han descubierto que pueden cumplir esas misiones, que no son las fundamentales, a pie y sin dinero y que además rentabiliza. Se dará la vuelta a la situación y lo principal pasará a ser lo secundario tomando como misión principal la masa, el conjunto disciplinado, cómodo y obediente que suple las carencias de una inexistente, o invisible, protección civil. Se ha hecho, en muchos casos, un uso indebido de los medios, humanos y materiales, que están para lo que están y que son recursos críticos y necesarios. Han descubierto una faceta nueva para los ejércitos, barata y popular. Este Gobierno no quiere al soldado, le sobran las Fuerzas Armadas de uniformes y cañones. Quieren una masa simplemente disciplinada que va y viene, hace y deshace a la voz de “mar”. Lo que sea y como sea. Preparados o no, sin  rechistar; a pie y sin dinero.

Nadie se da por aludido con el desmantelamiento de Unidades, de la Sanidad Militar, de la escasez de recursos humanos, materiales, sanitarios y del permanente y duro trabajo que durante años han llevado a cabo en las misiones en el exterior, mientras en el interior estaban abandonados.

Sacarán desde el ministerio de Defensa la rotunda conclusión: Con lo bien que lo hemos hecho ¿para qué tanto 8×8, para qué aeronaves y fragatas?, ¿para qué tanto entrenamiento de tripulaciones, de armas y municiones?  Con lo que tenemos hemos triunfado.

Olvidarán la palabra: presupuestos. No quiere el soldado alabanzas sino seguridad en dos direcciones. En su futuro y en su misión. Lo que significa tener la tranquilidad de que no le van a poner en la calle a cierta edad y que para cumplir su misión tiene lo mejor que su nación le puede dar. Años, siglos, llevan los ejércitos oyendo la palabra sacrificios, nunca ha habido presupuesto para los ejércitos.

Lo que viene detrás de esta pandemia no es nada halagüeño para los ejércitos. Se potenciará a las unidades que más se lucen ante el marketing dirigido. Para ellos sí habrá presupuesto. Para la Defensa y la Seguridad NO.

Pero la Defensa no es eso.

Los ejércitos de España están urgentemente necesitados si queremos seguir llamándolos ejércitos.

En el Ejército de Tierra veremos si el dinero llega para el mantenimiento de Bases y Acuartelamientos, Seguridad (privada claro), dietas, ejercicios y gasolina. El 8×8 Dragón, la gran promesa, todos se preguntan si era una broma o ahora será de cartón piedra. Seguimos con los BMR y VEC. ¿Helicópteros? Que vuelen las mariposas. Seguiremos llenando folios con los planes del Ejército de cara a su futuro concepto de unidades de combate en 2035… que me quede como estaba. Cada uno trae su incumplido plan.

En la Armada siguen, misión va y viene, las F-100 y F-80, con serios problemas de ancianidad y con prolongadas estancias en la mar. ¿Las F-110? Sí, en marcha, pero nadie sabe mucho más después del fiasco de los submarinos S80. Sistemas de misiles, defensa ante el ataque de misiles, pérdida de la capacidad de lucha antisubmarina… Si se quedan como están mejor desembarcar.

En el Ejército del Aire siguen los viejos y anticuados segunda mano F-18 (se compraron en los 90 de segunda mano)  que seguirán volando y esperemos que sin dar disgustos. ¿Eurofighter? Pregunten al maestro armero. ¿Aviones de adiestramiento?: dudas, muchas dudas. Aviones de Patrulla marítima P-3 Orión escasos y viejos, por no hablar del transporte y el reabastecimiento en vuelo estratégicos y la reducción sostenida de personal. ¿Horizonte 2030?… Mejor quedarse en tierra.

<<Y desde el profeta al sacerdote, todos son engañados. Diciendo: Paz, paz; y no hay paz>> (Jeremías).

Es justo, equitativo y saludable, repetir hasta la saciedad que aquí las palabras no valen. Es la palabra: presupuesto. No quiere el soldado alabanzas sino seguridad en dos direcciones. En su futuro y en su misión. Lo que significa tener la tranquilidad de que no le van a poner en la calle a cierta edad y que para cumplir su misión tiene lo mejor que su nación le puede dar.

No queremos alabanzas ni flores ministeriales.

Este Gobierno ha descubierto unos nuevos Ejércitos. Los suyos, claro. Se pondrá manos a la obra.

Masa disciplinada. <<La Infantería no es la masa, es la compañía>>. Alguno no lo recuerda. Claro. Eso requiere un Capitán.

Se acabaron definitivamente los cañones. Veremos lo que dura la mantequilla.

Creo que lo mejor va a ser como al principio del artículo decía: carretera y manta, chopo a la espalda y fogueo, mucho fogueo.

Lo de las BRIDOT, Defensa Operativa del Territorio, no es mala idea, buena falta hará. Ustedes me entienden. ¿No?

Por eso de la defensa de la integridad territorial.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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7 mayo 2020

RECONOZCO MI ERROR, FIARME DE LA IZQUIERDA… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Breve frase que es un compendio de ciencia política que la derecha española no ha aprendido.

Ha tenido que ser una voz callada, humilde, que se dedica a trabajar sin descanso y solucionar la vida de los madrileños. Entre tanta mentira, insulto, y agitación política, mientras los españoles se mueren a miles, salta la verdad. Una sentencia que resume estos terribles meses y una denuncia del hacer político de la izquierda que va para cien años. Por fin: <<Reconozco mi error, fiarme de la izquierda…>>. Lo resume todo.

Ahora hay que fiarse de la desescalada y nos hemos fiado del estado de alarma. Son las dos últimas trampas en las que la oposición ha vuelto a caer. Llevan así desde 1931.

Desescalada, anglicismo o más bien tontería: <<dicho o hecho tonto>>. Las dos.

Voy al Diccionario de la Real Academia y no aparece ni desescalar ni desescalada. Desde luego no es un término científico, aunque pueda serlo para el Comité Científico, que es más bien Comisión. En la vida militar siempre se ha dicho que si algo quieres que no tenga solución crea una Comisión. Es como los Reglamentos Provisionales que duran una eternidad. El Gobierno Provisional, este de ahora, para el que lo recuerde, ha vuelto, es como el de entonces: 1931, cien años. Todo es provisional y nada funciona. La desescalada es el camino del infierno.

Cayetana Álvarez de Toledo finalizaba ayer su intervención en el Congreso con la siguiente pregunta al ministro de Justicia: «En el gobierno hay tres jueces, usted es uno de ellos, dígame: ¿por qué amparan las mentiras de Iglesias y sus ataques a la Justicia?» Cayetana que es apellidada de Toledo sabe lo que costó a Alfonso VI de León, el Bravo, reconquistarla, y Macarena Olona, que sabe de lo que habla, le espeta a Illa: «Los corruptos, como las ratas, buscan la oscuridad».

Hay alternativas al Gobierno Provisional, pero ellos llevan cien años, para el 2031 puede acabar la provisionalidad, será en su Centenario. No dejen la fecha en el olvido. Fue cuando empezó la mentira y la provisionalidad de la izquierda, esa que llega hasta nuestros días.

Sigo quedándome con la presidenta de la Comunidad de Madrid, por ahora, si no se contagia ni por su derecha ni por su izquierda. Está muy bien donde está. Dice Isabel Díaz Ayuso, Isabel de Madrid, que podría ser de Castilla y de España: <<Reconozco mi error, fiarme de la izquierda pero no volverá a ocurrir>>. Eso sí que es decir. Todo dicho. Una frase que es una lección de política que desde la transición la derecha aun no ha  aprendido. Se han reído de las lágrimas de la Presidenta porque ellos no tienen lágrimas. Ni nombres ni números, que para ellos son datos elaborados en macabro laboratorio de estadísticas. CIS.

Suman a su proceder mentira tras mentira: <<Desescalada sin calendario y en continuo estado de alarma>>. No significa nada, sino lo que significa: un ministro del Interior juez, uno de Sanidad filósofo en sus ratos libres, una ministra de Defensa juez y un vicepresidente comunista. A ello súmenle lo de la fiscalía general del Estado y el estado de alarma tiene el mismo significado que la desescalada: ninguno. Alarma, la de los ciudadanos. Si a todo esto le añadimos las declaraciones del general Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil y las posteriores reacciones -ninguna- el estado de España no es de Alarma sino de gravísima preocupación democrática. Nadie hace nada. Una voz en este desierto mediático ha hablado, la Presidenta de la Comunidad de Madrid: <<Reconozco mi error, fiarme de la izquierda pero no volverá a ocurrir>>. Llevan haciéndolo hace más de 50 años y en abril de 2031 se cumplirá el Centenario del mayor engaño de todos: la II República. No cabe la menor duda. Ayer lo recordaba el comunista, que pronunciaba desde sus adentros más sucios, con tono amenazador, el de siempre, lo único que conoce: <<Porque ustedes representan el odio, la hipocresía y la miseria moral. Y les aseguro que España y nuestro pueblo, una vez más, como en el siglo XX, se quitarán de encima la inmundicia que ustedes representan>> (Pablo Iglesias. Vicepresidente del Gobierno del Reino de España). ¿Que quiere decir? Gravísima amenaza. Rescoldos que trae de odio y que recuerdan los discursos y amenazas en el Congreso de 1936. ¿A cual de ellos se refiere el comunista? ¿A los de la comunista, a los del socialista? Sinceramente esto empieza a dar miedo. Esto sí que es un Estado de Alarma.

Desengáñese España. El problema no es el PSOE, el problema se llama Pedro Sánchez y el odio que arrastra su amigo comunista. Así no se puede gobernar, ni siquiera hablar.

Isabel Díaz Ayuso ha entreabierto los ojos. Ábranlos del todo y todos. Ya era hora de que alguien se diese cuenta. Espabilen o ellos celebrarán el Centenario, desde el siglo XX, esa fecha que le gusta recordar al comunista. ¿Será la de 1936?

La señora Ayuso dice que no volverá a ocurrir. Una lección pendiente que deben aprender de una vez por todas.

Ellos la heredan, no se arrepienten de nada, volverán a lo de siempre, lo único que saben hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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30 abril 2020

RESPUESTA A LA CARTA DE LA MINISTRA DE DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Después de leer la carta de la ministra de Defensa la preocupación aumenta. Aquí no es un miembro del Gobierno el problema sino el todo, formado por las partes que lo conforman.

Es humano elogiar cuando juzgas bajo la esperanza puesta en lo personal, pero la experiencia me dice que no hay que fiarse del que mucho te halaga. No debe preocuparnos a donde <<voy>> a llegar, sino a donde <<vamos>>. Que esto no es uno, ni masa, sino compañía.

El caso es que la carta de la ministra la agradecen, algunos, pero es inoportuna e inadecuada. Tenga paciencia y espere, señora ministra, a que esto acabe, si ustedes son capaces de ponerle fin. Ahora queremos datos. Esos que no nos aportan. Ayudan más los datos que las lisonjas.

Hasta hace bien poco, el Mando militar, entiéndase la cadena de mando militar, uniformados, para entendernos, no paraba de exponer con rotundidad la situación real de nuestros ejércitos. Mala, muy mala: <<sacrificamos soldados y desmantelamos unidades>>. Cuando ahora llega el momento de la verdad y un ejército vago al hielo y al calor asombra a propios y extraños por su rapidez y destreza en la ayuda y apoyo, todos se sorprenden y aplauden. Empezando por la ministra. ¿Pero que creía? Pues a pesar de todo y de todos…

No, no es solo la UME, son los ejércitos de España, como siempre, todos, que sin pedir ni rehusar, con lo poco que tienen parece que son lo más, y desinfectan, entierran, levantan hospitales, curan hacen lo que otros no hacen, o no quieren hacer, o lo que no se quiere pagar, mano de obra barata; lo que sea, cumplen con su deber y obedecen hasta morir.

Han utilizado al ejército cuando la situación les superó y no sabían a quién recurrir. Desde el Gobierno (especialmente la Ministra de Defensa) ha querido mostrar, desde el primer momento de la declaración del estado de alarma, la participación del Ejército en la emergencia (quizá porque sabe que el pueblo español lo recibe bien y se tranquiliza cuando percibe la presencia de los militares junto a ellos en las emergencias. Esto, por otra parte, al gobierno le sirve de “balón de oxígeno”). ¿En qué condiciones?

Pero, las FFAA no son solo la UME. Las capacidades de transporte, alojamiento, abastecimiento, alimentación, entre los pobres presupuestos y las externalizaciones (por no llamarlas por su verdadero nombre: privatizaciones), se han reducido enormemente (y si no que se lo pregunten al anterior JEMAD). La Sanidad militar que incluiría los Hospitales fijos y todo el elenco de médicos, enfermeros, auxiliares etc., fue reducida drásticamente.

Hasta la seguridad militar se ha externalizado (¿privatizado?), -¿quién lo diría?- y ya para colmo se remató la jugada con la externalización de la enseñanza militar, a pesar, se habrá dado cuenta la ministra, que en este ejército que ve sobran ingenieros de moqueta y faltan soldados. A este paso hasta el mando de compañía se privatizará.

La  reducción de efectivos que se dio, ya que el servicio militar se había <<suspendido>>, fue la excusa perfecta para vender inmuebles (establecimientos, hospitales)  y desprenderse de personal (y  de una organización que funcionaba) ya que a los <<ya en menor número>> de militares que iban a quedar en plantilla (aunque, entonces, se incorporase la tropa profesional) se les encauzaba  a las compañías sanitarias o a la Seguridad Social (¿Externalización? Eso sí, se mantuvo – menos mal – una mínima Sanidad militar para campaña y operaciones).

Por eso, porque tampoco hay tantos sitios de donde sacar, la UME puede ser considerada como una solución para mostrar presencia inmediata.

El problema es, y eso no lo conoce el pueblo español, que las capacidades que tenían los Ejércitos hace unos años y que -por otra parte son las que la sociedad española sigue creyendo que mantienen-, es algo que ha pasado a la historia debido, a muchos años, y a muchos gobiernos de ambos colores, que han desmantelado sus capacidades y no han hecho nada por atender la necesaria inversión. Si no fuese por la exigencia de Defensa y Seguridad internacionales dudo de que existiesen Cuarteles o que tuviésemos armas; todo lo más mangueras.

No es necesaria la lisonja a unos hombres, soldados, curtidos en el cumplimiento del deber.

Lo que más valoran es la verdad y el ejemplo de su capitán. No puede cualquiera mandar firmes a su tropa cuando no ha defendido su presencia en el lugar que les corresponde. Cuando no son bien recibidos en lugares de de España, por la que han jurado entregar hasta la última gota de su sangre, por los demás. Su ministra dice textualmente: <<Me gustaría resaltar también la excelente acogida que nuestras unidades han recibido allí donde han intervenido. Lo que refuerza la integración de las Fuerzas Armadas con la sociedad española, de la que forman parte y a la que sirven>>. Mal está la verdad a medias, señora ministra. ¿Dónde han intervenido? ¿Dónde no han intervenido? Usted no dice toda la verdad. No han sido queridas ni recibidas como se merecen ni en Cataluña, ni en el País Vasco, y mucha de la culpa de ello la tiene el Gobierno al que usted pertenece y que se mantiene gracias a esos que no ponen buena cara a sus ejércitos porque no los sienten como suyos. Porque sus gobiernos predican no ser españoles y difunden ideas contra España: separatistas. Sus socios de Gobierno.

De forma que obras son amores y aquí todo se aguanta menos que a uno le hablen alto, es decir que nos mientan.

Pasado esto, se olvidarán de los soldados y volveremos al material caducado, avejentado, y a la diaria lucha por la supervivencia, a <<sacrificar soldados y a desmantelar unidades>>. Presupuesto cero para tiempos recios. Tiempos para admitir que invadan nuestra aguas territoriales, o que nuestros soldados desplieguen sus misiles para defender a quien nos roba el material sanitario, a ser lo menos y aparentar lo más.

Siga aplaudiendo y enviando cartas, señora ministra, sin enterarse de lo que son unos ejércitos y para lo que sirven.

Ser soldado es ser de España, de toda, aquí en Madrid, en Sabadell o en Irura. Solo faltaría. También para defender nuestras aguas territoriales y nuestras fronteras.

Decía la antigua Doctrina del Ejército de Tierra que <<la Infantería reúne un conjunto equilibrado de capacidades medias que le permiten combatir, en casos excepcionales, con sus solos elementos y recursos>>. Eran otros tiempos. No somos masa, sino compañía.

Puede ser que la solución, como pretendía este presidente del Gobierno, sea suprimir el ministerio de Defensa. Crear otro, otra cosa. Otro día les explico como podría quedar la cuestión de ese ministerio suprimiéndolo o más acorde con lo que estos gobernantes piensan.

No puedo terminar sin recordarla con preocupación, y debería ser su ocupación, que usted es ministra de este Gobierno que a su vez lo es gracias a los que, aprovechando el momento de máximo dolor de España, pretenden aprobar, con ustedes, poder lanzarse a injuriar al Rey y ultrajar a España.

Para la próxima ocasión, si la hay, dígale a su asesor militar, que le recuerde terminar las cartas dirigidas a sus soldados con un ¡Viva España! un ¡Viva el Rey! o un ¡Viva las Fuerzas Armadas!, esas cosillas que hacemos los soldados. Se le ha debido pasar incluso poner en la carta una bandera de España.

Ya sé que soy un soldado retirado y que para mí no iba la carta. En cualquier caso la hubiese dado por no recibida.

La carta de la ministra de Defensa

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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6 abril 2020

EL COMITÉ CIENTÍFICO QUE ASESORA AL PRESIDENTE EN ESTA CRISIS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tenemos derecho a saber. Secretos los mínimos cuando estamos en situación de extrema gravedad, con la muerte acechándonos por la enfermedad, o por un horizonte tan negro como la misma muerte.

No sé cuantas veces ha salido a comparecer el señor Sánchez para no decir nada, sino anunciar decretos y decretos, confinación, y que seamos nosotros, pueblo silencioso y apagado, o Europa, quienes resuelvan ya que él es incapaz.

Con esta última comparecencia la preocupación se dispara. Su manifiesta capacidad para quitarse la responsabilidad de encima le lleva a volcarla en los demás, él no es culpable de nada, y empieza a disparar sobre amigos y enemigos. Le da igual con tal de que el colchón de la Moncloa no se cambie.

Tiene una habilidad que alguno no capta: la de mentir o no recordar lo que dijo (¡si las hemerotecas desapareciesen!), porque su insolencia y ofensas al resto de partidos, con los que para nada cuenta -pensamiento único- no la recuerda. ¿Será igual a la hora de enfrentarse a esta crisis?

A lo que vamos. Su última comparecencia abre una mayor preocupación, porque al hablar del Comité Científico que le asesora para tomar las (in) decisiones me ha surgido la duda. Todos los que hemos tenido responsabilidad de mando sabemos la gravedad que supone tomar decisiones que afectan a los hombres bajo tu mando y la importancia, decisiva, de un buen asesoramiento. En España tenemos los mejores investigadores, científicos, expertos en temas como el que nos asola. Demostrado está. Un Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que para ellos lo quisieran otras naciones. Máximo conocimiento, en todo, rigor, sabiduría y alejados del poder político. Investigación y resultados por encima de todo. Es su diaria batalla y se estimulan ante los difíciles retos.

Mi preocupación me lleva a indagar sobre quienes asesoran desde el punto de vista científico -llave de la solución al problema- al señor presidente del Gobierno.

Me entero de que el señor Sánchez el pasado día 21 decidió cambiar de asesores científicos, algo que de entrada me preocupa. No sé quiénes eran. Eso sí; continúa el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón dirigiendo el Comité. El señor Simón sacrificó su criterio técnico-científico a las consignas que recibió: mantener la manifestación de 8M, algo que no debemos olvidar. De la misma manera justificó cínicamente que Pablo Iglesias se saltara la cuarentena que estaba obligado a observar. Salvador Illa, ministro de Sanidad, del PSC (licenciado en filosofía), miembro de Comité, ha mostrado su incapacidad de manera manifiesta, en muy grave asunto. También forma parte del Comité.

El resto no son tan conocidos y les manifiesto todo mi respeto, sobre todo a Antoni Trilla, del Clinic de Barcelona, al que le gusta esto de salir en los medios: «Mira que si se descubre que el percebe es el huésped del coronavirus, la que se iba a liar en Galicia». Fue su diagnóstico en una entrevista en La Voz de Galicia el pasado día 16 de febrero. No contento con su broma, siguió analizando y acertando: << Sí, se está generando una histeria sin fundamento>>. <<Desde un punto de vista científico estricto, se están tomando decisiones que no tienen ningún sentido>>.  <<Yo creo que si tenemos suerte y acabamos sin bicho, mejor; y si nos cae alguno ya trataremos de controlarlo. Y ya está. Sin más>>. ¿No son declaraciones para estar preocupado? Les enlazo a la entrevista porque no tiene desperdicio. Entrevista en la Voz de Galicia a Antoni Trilla 

Sin olvidar a la subdirectora de epidemiología y vigilancia de salud de la Generalitat Valenciana, Hermelinda Vanaclocha, cuyo cargo implica la vigilancia de la salud de los valencianos, y que declaró ante el desplazamiento de miles de valencianos a Milán al partido de fútbol en plena crisis del coronavirus: <<nosotros nos enteramos ayer que el Valencia había jugado en Milán. Somos sanitarios, no tenemos por qué saberlo>>. A eso se le llama: vigilancia de salud. También es miembro del Comité de expertos que asesoran al presidente.

Un Comité formado por siete médicos epidemiólogos, virólogos y expertos en salud pública, con un filósofo comprador de test y hábil negociador. Compruebo que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ni está ni se le espera.

Quedan graves interrogantes:  ¿Existe realmente el Comité Científico? ¿Dónde están sus informes, si es que los emite? ¿Las medidas que toma el señor Sánchez, -ahora una, luego la contraria- son recomendaciones del Comité o simples y apresuradas medidas políticas para mitigar la que se le viene encima?

¿Habrá nuevo cambio de Comité Científico? ¿Irán las investigaciones por la vía de que el percebe es el huésped del coronavirus?

¿En manos de quién estamos? La situación es como para andar con bromas o en manos de este presidente. Eso sí que es una broma pesada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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29 marzo 2020

QUEREMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA. DESALOJEN LA MONCLOA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todo esto les produce mucha risa

¿Tiene mascarillas ILLA? No esas las venden en la Moncloa. ¿Y test del coronavirus ILLA? No son fiables, pero si compra un gel desinfectante viene un “TEST ILLA” de regalo. Me dicen en la farmacia.

¡ILLA! ¡ILLA! ¡ILLA!; ¡ILLA maravilla! ¡Queremos “TEST ILLA”! Cantaba el PSC o el moncloita, o los chinos. Más bien algunos de los chinos. Que se la han clavado. Si no fuese por la gravedad del asunto las chirigotas durarían la eternidad del virus. Malo es un tonto, peor dos, tres, cuatro y así… En la tele a diario. La Moncloa se los compra a los chinos, sin homologar. Dos tontos por el precio de uno. No caben más en el recinto de la Moncloa. Pero mandan, nos mandan a… o al cementerio, que ni eso, mientras dice el Gobernador del Reino <<ahora va a llegar la ola>>. Sin dignidad, solo con un mínimo debería dar paso a la solución que lleva días esperando en la puerta de la Moncloa para entrar cuando ellos salgan. Habrá que cambiar el colchón. Va siendo hora.

Dicen que España se ha convertido en una inmensa corrala que habla desde los balcones, que son tiempos de unidad y de no crear polémicas políticas. Creo que es un grave error. Es tiempo de salvar vidas y de gobernar con eficacia y sobre todo con verdad; caso de no hacerlo se debe remediar la situación con un relevo inmediato.

El Gabinete de Crisis no debería ser el que es. Esta es una situación sin precedentes que requiere tomar decisiones sin precedentes. España no es de Sánchez ni de Iglesias.

Tenemos científicos en el Centro Superior de Investigaciones Científicas verdaderamente alarmados por la ineficacia del Gobierno y por no haber reunido un Comité de expertos para la lucha. La política debe ponerse a retaguardia de la ciencia, para apoyar, no para decidir como <<Illa maravilla>> que de esto sabe nada; dudo si de política sabe algo. Un verdadero peligro.

¿Que necesitamos? Un Gobierno que no nos mienta. Nada hay tan grave y perjudicial que el irresponsable desconocimiento. Peor que la mala intención. No todos valemos para todo. Este presidente es… ¿para qué repetirlo?, y su vicepresidente más, pero más listo. Agazapado en su zorrera espera que la gallina quede suelta y sin vigilancia.

La solución urgente es que alguien se haga cargo de la crisis. Sé que los científicos están alarmados, las industrias sanitarias sobrepasadas y asustadas, los médicos aterrados, la población desinformada. Empieza el pánico. El pánico son ellos, no la enfermedad; la incapacidad, inútiles que nos conducen al precipicio.

ILLA vete. Sánchez vete. Iglesias sal de tu zorrera y vete.

Era <<muy bajo el riesgo de coronavirus de China en España>>, decía el insensato maravilla.

ILLA vete a la… Sí, no te equivocas, ahí. Llévate contigo al conjunto que te apoya y dedícate a jugar a los chinos.  Todos mienten, y cuando digo todos, sé lo que digo. Órdenes. En boca de uno de ellos: <<Aquí todos mentimos>>.  Al fin Defensa se digna decirnos el número de soldados contagiados. ¿Secreto de Estado? Apañados vamos. Y lo que te rondaré…

Si nos queréis, irsus. Desalojen la Moncloa, dejen hueco.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 marzo 2020

 

FUERZAS ARMADAS. QUE CADA UNO CUMPLA CON SU DEBER General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es el lema que propongo para esta crisis impredecible y que cambiará el mundo. Nada será igual que antes.

Unos cumplen y otros menos. Unos son ejemplares, otros se ponen las medallas. Los humildes y sencillos, profesionales amantes de lo que hacen y ejemplares en su esfuerzo cumplen ese espíritu del Credo de la Legión que más que una norma militar es una definición del ser humano cuando en crisis como esta, hacen lo que ni ellos mismos suponían capaces de hacer. Sin darle importancia. Es su deber. Lo primero: no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. ¡Que fácil es decirlo! Pues estamos viendo con qué facilidad y normalidad se hace: Médicos, enfermeros, policías, bomberos, limpiadores, vendedores, comerciantes, empresarios, autónomos, soldados…

Es la España de Infantería, la que “curra”, sufre, vive, disfruta, y trabaja; trabaja como siempre se ha hecho en España, a destajo, y ahora más, amenazados con los despidos, pero sigue haciéndolo por los demás, arruinándose y perdiéndolo todo. No abandonarán a nadie hasta morir todos. ¿Eso lo hacen todos?

Hay enemigos que sólo aparecen y responden con su violento sentimiento de odio cuando surge el honor y la honra. No comprenden que hay héroes que asumen el riego de la muerte por otros, para dar vida a otros; incluso solo para dar compañía a otros.

Todo esto lo digo con indignación, que no es buena consejera a la hora de escribir, pero me arriesgo y asumo mi mala sintaxis y mis errores. Voy al fondo, estocada entera.

Obedecer es la primera misión. A pesar de que los que mandan dejan mucho que desear y ordenan para ellos primero; luego los demás. Además mienten.

Las Fuerzas Armadas han cumplido y cumplen con su deber. Que esto sea lo que deben hacer es un tema distinto y que trataremos en momento más oportuno. Porque todavía resuenan en mis oídos las palabras del General Fernando Alejandre, cuando era JEMAD, ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados: <<A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite>>.

Ahora hay que estar unidos para superar este momento. Sin duda. Pero ni callados, ni sometidos. Que cada uno cumpla con su deber significa exigir al que no cumple.

Solo voy a poner el punto de mira en un escándalo mayúsculo del que hay que hacerse eco con urgencia. Las Fuerzas Armadas están haciendo lo que se la has ordenado y ponen su esfuerzo y mejor cara sin rechistar, todo lo contrario, con ganas e ilusión por ayudar a sus compatriotas cuando llevan años ayudando en el exterior. Lo mismo desinfectan, transportan material, atienden en sus hospitales, regulan el tráfico, llevan la compra de una anciana o vigilan un aeropuerto. Lo que sea. Lo que se nos mande.

En Cataluña, España, en las queridas tierras vascas, el País Vasco que le llaman, nos han prohibido la entrada, o ha sido toda una proeza poder entrar. Todo por esos gobernantes, o lo que sean, monopolistas del pensamiento, el único para ellos, el odio a España y por tanto a lo militar. Es muy grave, pero además de por ser conocido, por ser admitido y hasta diría que fomentado por estos gestores del odio a España, de su destrucción, que ni en momentos de crisis de muerte tienen el más mínimo respeto. ¡Cobardes!

Las Fuerzas Armadas no abandonan a nadie en el campo hasta morir todos.

Otros nos abandonan a nosotros a sus ciudadanos no admitiendo nuestra presencia. Quien lo consiente es reo de delito, moral, pero de grave delito a España. Por admitirlo.

Apoyo en lo que sea y cumplo con mi deber, pero no me callo señor presidente y señora ministra de Defensa. No necesitamos palabras hueras y menos manoseos inútiles. Cumplan con su obligación, constitucional. ¿Que las puertas de Cataluña y el País vasco se cierren para nuestros soldados? ¿Pero esto qué es? ¿Aquí quién manda?

Y a ti, mi general, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, te pido que lo cuentes todo, no a medias. Aquí parece que mienten todos. ¿Te suena? Los militares no.

Sabes, porque eres el responsable, que las Fuerzas Armadas han desplegado en toda la geografía española. Pero en Vascongadas y en Cataluña a regañadientes y ya conoces en qué condiciones y con qué condiciones. Sin querer hacer caso de la rumorología podría ser que la UME fuese al aeropuerto de Sondica y que el gobierno vasco la enviase con cajas destempladas a la base militar de Araca sin admitirnos en ese trozo de España. ¿Eso es cierto? Queremos saber la verdad. ¿Por qué se volvieron a Zaragoza? O como dice El Correo y recoge VozPopuliel Ejército, que se dirigía al municipio de Loiu (junto a Bilbao) para desinfectar el aeropuerto, cambió su rumbo para cumplir con la misma función en Valdecilla (Cantabria). Según el periódico vasco, una llamada de queja del Gobierno vasco propició el cambio de planes”. Estas “cositas” hay que saberlas. También conviene explicar como es que el agua del Hospital de la Defensa “Gomez Ulla” no es potable, ¿abandono?

No mi general, los soldados no están en toda España, o lo están a regañadientes,  y tu deber es al menos decirlo. La órdenes desde arriba son breves y concisas, pero trascendentes.

Por cierto, para el general de la Guardia Civil y solo como ejemplo: En Llodio, el Ayuntamiento,  ha solicitado refuerzos a la academia de la Ertzaintza y a agentes de la policía municipal jubilados por la escasez de plantilla. Mientras, la Compañía de la Guardia Civil de Llodio acuartelada y de brazos cruzados sin nada que hacer.

Si solo fuese eso…

Que cada uno cumpla con su deber. ¿A demanda? No sabemos que es eso. El deber necesita una explicación. Cuando hay que cumplirlo se cumple, por encima de todo y de todos.

Hay mucha gente no dispuesta a abandonar jamás a un solo hombre en el campo (aún siendo viejos) hasta perecer todos.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

FAS en Cataluña y P.Vasco. ¿Lo entienden?…        Como ha dicho la ministra…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 marzo 2020