ANECDOTARIO MILITAR: HUMOR E INGENIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

MILICIA Y HUMOREn la milicia el humor ha sido en numerosas ocasiones una forma de expresar con aguda crítica situaciones que no podían tener otra forma de expresión que la fina burla de la ironía. Lo dejó plasmado el General Bermúdez de Castro en su antológico libro «MILICIA Y HUMOR». El humor, la anécdota como arte, historias convertidas en historia.

La vida militar está llena de anécdotas, unas veces divertidas y amables, otras duras, desgarradas, pero todas, al haber sido compartidas, el tiempo las ha transformado en entrañables recuerdos.

He contado en la prensa y en el blog varias de ellas y para facilitar su lectura he creído conveniente agruparlas en un único artículo.

legion-marruecos--644x362No tengo la menor duda en empezar con la del legionario que fue capaz de conversar con Franco con mayor habilidad que este en Hendaya. Venía el Caudillo de una cacería en Jaén cuando, en un alto técnico en Despeñaperros, le avisaron de la presencia de un individuo que insistía en saludarle porque había sido legionario suyo en Ceuta y aseguraba conocer mucho a SE. Franco no tuvo inconveniente, es más, le reconoció al instante, haciéndole pasar un momento al interior del coche. El Caudillo se interesó por su vida y al final de la conversación se ofreció a prestarle ayuda si algo necesitaba. El astuto legionario nada pidió para él, pero sí para un íntimo amigo de la zona que era guardia civil y que al ser de Melilla, donde tenía a su familia, se encontraba muy decaído. Tomó nota el Ayudante y al poco tiempo el guardia salió destinado a Melilla para su sorpresa y estupor ya que nada tenía que ver con aquella ciudad . El legionario, consumado cazador furtivo, se quitó de encima al guardia civil antes de que acabase detenido ante la persecución a la que le tenía sometido.

Doy fe de la anécdota contada por vía directa del que la presenció.

Ser piloto requiere unas condiciones que deben ser revisadas periódicamente para obtener el correspondiente certificado de vuelo. Un General del Ejército del Aire acudió a su reconocimiento habitual y se encontró con el diagnóstico del oftamólogo:

– Mi General, lo siento pero vuecencia no ve muy bien. No voy a poder firmarle el certificado.

El General sin inmutarse le contestó:

– Mire usted Capitán si veo bien, que le veo a usted destinado en Villa Cisneros.

Asunto resuelto.

Quizás esta anécdota tenga que ver con aquél piloto que en un Junkers regresaba a Tánger después de haber dejado en Sevilla a un grupo de legionarios durante los comienzos de la Guerra Civil.140322-15

La tripulación se reducía al Capitán piloto y mecánico. Al empezar a notar fallos en el avión el Capitán le ordenó al mecánico que fuese a por los paracaídas. La situación cada vez se agravaba más; pasaba el tiempo sin que el mecánico apareciese por la cabina. Los gritos del Capitán debieron oírse en tierra y al fin acudió el mecánico, eso sí, con su paracaídas ya puesto.

– ¡¿Qué pasa con los paracaídas?!

Rotunda respuesta:

– Mi Capitán es que el suyo no aparece por ninguna parte.

Al final no fueron necesarios. Sin comentarios.

Las Academias militares son el lugar donde más anécdotas se concentran. A modo de muestra contaré la del Comandante profesor, gran persona, que por un accidente en unas maniobras había perdido la audición. Los cadetes, ante la sordera del profesor, solían solicitar permiso para entrar en clase con cierta maldad cambiando la reglamentaria frase: «¡¿Mi Comandante, da usted su permiso»?!, por:

07 AGM Uniforme Gris 1943 Postal Salas– ¡¿Mi Comandante me compra usted un piso?!

– Pase, pase… Caballero.

Respondía siempre amablemente el profesor.

Pero en cierta ocasión la contestación del Comandante fue una desagradable sorpresa para el Cadete de turno.

– ¡¿Mi Comandante, me compra usted un piso?!

– Sí Caballero, como no, pero se lo empezaré a pagar cuando salga usted de corrección (especie de calabozo donde se cumplían los arrestos más graves).

Se había comprado un sonotone.

No quiero alargarme porque hay para un libro.

Tuve un soldado de Monforte de Lemos que siempre estaba pidiendo permisos para irse a su pueblo. Debía de tener un buen patrimonio en tierras y andaba metido en juicios con su vecino por problemas de lindes. Un día regresó muy contento diciéndome que ya lo había arreglado todo y que no volvería a pedir más permisos.

ordenanzas_1Después de contarme la historia del pleito le nombré Cabo.

Mi querido soldadito durante el desarrollo de la causa consultó con su abogado la posibilidad de enviarle un jamón y buen vino al Señor Juez para conseguir una resolución satisfactoria. El abogado le dijo que ni se le ocurriese ya que el magistrado era muy recto y que iba a ser contraproducente. El juicio se enredó y todos lo daban por perdido, incluso el abogado se retiró del caso.

Pasado el tiempo se encontraron soldado y abogado que le preguntó por el resultado del juicio. Su sorpresa fue grande al enterase que lo había ganado.

– Pero hombre, ¿como conseguiste ganarlo?

– Pues muy fácil, hice caso de su consejo y le envié el jamón y el vino al Juez, pero a nombre de la parte contraria.

¡Qué bien hice en nombrarle Cabo! Fue uno de los mejores que he tenido a lo largo de mi vida militar. Listo, leal y cumplidor al máximo.ordenanzas_2

En fin, la milicia escuela de la vida, donde alguno se declaraba joyero de profesión y lo que hacía eran joyos hasta el legionario que en su red social se anuncia diciendo: «director, escritor, cantante, poeta, pintor, actor, compositor, escultor… y ni aún así triunfo, así que ¡LEGIONARIO!». Es textual.

Anécdotas, humor, ingenio. Humor e ingenio requieren la facultad de discurrir; en la milicia suelen ir unidos. La vida sonríe cuando con ingenio se comparte lo bueno y lo malo.

Es parte fundamental de la milicia: compartir.

Espero haber compartido con ustedes una sonrisa. Buena falta nos hace.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Publicado en Blog: generaldavila en junio 2015

26 junio 2020

DESMILITARIZAR LA GUARDIA CIVIL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tengo delante el Manual del Guardia Civil que comprende <<La Cartilla del Guardia Civil>> y el <<Reglamento civil y militar>>. Imprescindible y diría que inmejorable.

Las teóricas barbaridades que últimamente escuchamos se quedan en nada con las que se ejecutan y aprueban por Real Decreto. Aquí no manda la soberanía nacional sino el Real Decreto. Aquí mandan huevos. Si algo o alguien se cruza en su camino tienen, que yo recuerde, a nombres gloriosos en el Tribunal Constitucional, en el Consejo de Estado, en la Audiencia Nacional, en el Supremo, en la Guardia Civil, en la cúpula de las Fuerzas Armadas, y de ministro pasas a Fiscal General del Estado. ¿Alguien da más? ¿Les doy nombres? Las empresas las dejamos para otro día, restaurantes, reservados, salas VIP,s. Si hace falta destino a fulano a la Acorazada, que ya no sé cómo se llama, si Brunete, si San Marcial o el Campesino. Poco a poco, paso a paso.

Le ha tocado a la Guardia Civil. Veremos lo que pasa. Se habla de desmilitarizarla. Esto no ha hecho más que empezar.

Jugar con el honor es peligroso. A más de uno de estos jugones que pretenden acabar con la Guardia Civil les molesta, les es incómoda, ¡qué pesados!, se empeñan en que cumplamos la ley, el orden, y encima son hombres cuya divisa es el honor. Para colmo saludan y son un Instituto Armado. Demasiado para el cuerpo socialista, que ellos son la ley y no lo que la ley dice.

El escándalo llega de la mano de un exjuez. Tenía que llegar, tarde o temprano.¿Cómo se dice? ¿Miente, o no dice la verdad? Antes se pilla a un  mentiroso que a un cojo; para entendernos.

Se ha encendido la luz roja. Hasta aquí podíamos llegar. Ocupadas entonces las Fuerzas Armadas en su máxima jerarquía les faltaba la jerarquía del tricornio, y parece que con ella no pueden. Amigo, con la ley no se juega. Ya han jugado demasiado con ella y lo hicieron en Cataluña, como si los guardianes del orden y la Ley fuesen vulgares intrusos en la propia España.

Tengo entre mis manos el Manual de la Guardia Civil de 1910. Nada más abrirlo leo la Cartilla del Guardia Civil que, como todos sabemos, empieza con el artículo:

<<El honor ha de ser la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás>>.

Son 34 artículos del capítulo primero (Prevenciones generales). Ninguno tiene desperdicio. Es la ley moral de la Guardia Civil. Contra ella irán los que buscan su desaparición.

Mis palabras quedan huecas al lado de cualquiera de sus artículos. Les copiaría todos. Es una Ley moral para la vida en el orden y la convivencia.

Art. 6º <<El guardia civil debe ser prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza. No debe ser temido sino de los malhechores, ni temible sino a los enemigos del orden>>.

Art. 8.º <<Será siempre un pronóstico feliz para el afligido, infundiendo la confianza de que a su presentación, el que se crea cercado de asesinos, se vea libre de ellos; el que tenga su casa presa de las llamas, considere el incendio apagado; el que vea a su hijo arrastrado por la corriente de las aguas, lo crea salvado; y por último, siempre debe velar por la propiedad y seguridad de todos>>.

Así todos los artículos. Emociona leerlos.

Ni temido, ni temible… sino de los malhechores y los enemigos del orden.

Hablan de desmilitarizar la Guardia Civil. No. No se engañen. Lo que pretenden es que desaparezca. Ni Guardia Civil, ni Instituto Armado. Desmilitarizar a la Guardia Civil es desnaturalizarla, es decir, que desaparezca.

La Guardia Civil es para ellos un obstáculo; por mantener limpio ese camino que recorre el guardia civil, <<cuando se halla destinado al servicio de carretera o cualquier otro camino, los recorrerá frecuentemente y con mucha detención, reconociendo a derecha e izquierda los parajes que ofrezcan facilidad de ocultar alguna gente sospechosa>> (art. 35).

La Guardia Civil no es <<un Cuerpo muy complicado>>, ni <<un gasto superfluo>>, como dice el presidente del Gobierno, sino la garantía de un Estado de Derecho.

Hay mucha gente sospechosa. ¡Todo tan sospechoso! ¡Tantos sospechosos!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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3 mayo 2020

 

CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL DIEGO PÉREZ DE LOS COBOS. ¿ESCÁNDALO JUDICIAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Honor es su divisa. Una vida entera viviendo por y para  ello, para una historia y unos hombres que dan ejemplo lleno de atractivo. Al final lo bueno atrae y repugna la traición y los cobardes. Aunque lo escondan. <<¡Sima profunda a la que cae mi honor!>> (Le Cid.  Pierre Corneille).

De tal fosa nadie se levanta ni nadie quien te saque.

Lo ocurrido con la destitución del Coronel de la Guardia Civil don Diego Pérez de los Cobos hace tambalear el sistema democrático. Algo en lo que los socialistas son especialmente hábiles. Nunca pasa nada y se salen con la suya. Por citar solo poco y de pasada: GAL, Luis Roldán. Creían que lo del honor era algo del pasado y los enterró en una sima de la que jamás deberían haber salido. ¡Lo que no sabremos!

El resumen es elemental. Un juez se vale de la policía judicial para sus investigaciones: Guardia Civil o Policía Nacional. Dependencia única y exclusiva del juez. Es decir, en el caso que nos ocupa la guardia civil en su actividad de policía judicial no depende  del coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, Pérez de los Cobos. Para nada y de nada deben informarle. Su dependencia es administrativa y para asuntos meramente burocráticos, pero para nada en su labor judicial. Es más, darle cuenta de ellos, o él pedirlo, sería sancionable e incluso delictivo. Es decir que cuando al coronel Pérez de los Cobos le han pedido el informe que la policía judicial ha realizado se ha limitado a cumplir con su deber: No.

El código de honor es para un guardia civil como el aire que respira y ninguno deja de respirar ni un segundo sin caer en el deshonor que se nota tanto que te delata.

Los hechos son: un alto cargo del Ministerio del Interior llama al coronel pidiéndole una copia del informe que la policía judicial iba a entregar a la Juez que investiga las presuntas irregularidades  y responsabilidades por la manifestación del 8M en la que se ven claros -presuntos- indicios de responsabilidad de Simón y del Delegado del Gobierno de Madrid. El coronel cumple con su deber, se niega y es cesado. Eso es todo.

El problema que hoy ocupa las primeras páginas de los periódicos no debemos enfocarlo en la Guardia Civil. Olvídense del tema. Incluso del gesto gallardo de la dimisión del general Ceña. Para mí todo esto es normal y entra dentro de los códigos de conducta de los hombres de honor, aunque no todos los secunden. ¡Solo faltaría que no fuese así! Podemos estar tranquilos.

El problema es mucho más grave. Estriba en quién ha ordenado su destitución: el ministro del Interior. ¿Dónde está la gravedad? En que hasta hace muy poco este personaje era juez de la Audiencia Nacional. ¿Eso qué significa? Que nadie como él conoce la ley, o debería. Que nadie como él sabe cómo trabaja la policía judicial y cuáles son sus dependencias y jerarquías. Que nadie como él debe tener el compromiso moral y material de cumplir la ley y hacerla cumplir.

El escándalo alcanza niveles muy elevados y peligrosos porque es inevitable mirar hacia atrás y preguntarse el concepto de justicia que tiene un señor que siendo ahora ministro del Interior ha estado impartiendo justicia ni más ni menos que desde la Audiencia Nacional; hasta hace muy pocos días. ¿Quedan invalidados sus juicios? Desde luego la duda abre sus puertas ante un abismo.

Menos mal que una golondrina no hace primavera.

La Guardia Civil cumple con su deber. El Gobierno no. El ministro del Interior no. La Directora General de la Guardia Civil ni está ni se la espera.

Juez y parte no. O se es juez o se es ministro. En cualquier caso la ley sigue siendo la misma y más para quien ha juzgado y sentenciado. Flaco favor le ha hecho a la justicia y que peligrosa duda acaba de abrir.

Puede repetir: ante la <<¡Sima profunda a la que cae mi honor!>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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26 mayo 2020

TÉCNICAS DE SUPERVIVENCIA DURANTE EL CONFINAMIENTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Por ahora no es necesario aprender a hacer fuego o sembrar tomates en la ventana de su casa. En un futuro quien sabe.

Les contaré una anécdota. En el Paleolítico, cuando yo era un joven teniente de Operaciones  Especiales, hacíamos prácticas de supervivencia invernal en un pueblecito de la provincia de Burgos. Dormíamos en iglús construidos por nosotros mismos, estancias confortables cuando no hay otra cosa a mano. El caso es que un día recibimos el aviso a través de la Guardia Civil de que el alcalde de un pueblo cercano quería hablar con el máximo responsable de la unidad. Bajamos a verle y mayúscula fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que habían desaparecido todos los perros de pueblo y que si nosotros sabíamos algo de aquello. Era evidente. Las noches en los iglús no dejan de ser bajo hielo y el calorcito de un perro junto a tu saco de dormir es una estufa natural inigualable. Los perros por algo de comida habían seguido a los soldados hasta sus elegantes, pero frías estancias y el que no les había seguido fue convencido. De estos últimos, pocos, porque desde tiempos históricos los perros han seguido a las tropas fielmente.

Supervivencia es sin duda buscarse la vida. Unos son más aptos que otros, pero tiene sus reglas que todos deben compartir.

Todas, reglas, normas, y procedimientos se resumen en uno: disciplina.

La disciplina es doctrina, instrucción de una persona y de un grupo, especialmente en lo moral. Y sin duda la observancia de unas normas de comportamiento tanto interno, individual, como en nuestra relación con los demás. Instruir, aprender, entrenar, ejercitar y asumir. No es fácil cuando todo está a tu alcance, pero sin práctica habitual, cuando vienen mal dadas, es difícil asumir los comportamientos.

Comer sapos o culebras, hacer fuego en la nieve, pescar con las manos, hacerse una choza, comer hierbas del monte o ratas de cloaca es una simple anécdota. La vida te pone en peores trances y La vida del Buscón llamado don Pablos es un retrato diario que cada vez más se repite. Lo importante para supervivir es vivir en continuidad de comportamiento, en saber sufrir y aprovechar cada ocasión, mala o buena, que todas traen algo para alimentarse. El que se queja o lloriquea se queda en el camino.

Disciplina. Conocí en aquella época del Paleolítico al máximo exponente de la supervivencia: el Capitán don Teodoro Palacios Cueto, héroe de la División Azul y Laureado de San Fernando. Once años, tras la durísima batalla de Krasny Bor (10 febrero 1943), estuvo prisionero en distintos gulags, al cual más cruel, pasando por celdas de castigo y siempre al mando de sus hombres con una  dignidad ejemplar y que asombró al mundo. Su historia fue relatada por Torcuato Luca de Tena en Embajador en el infierno. Regresó a España en 1954 y allá por los años setenta tuve la oportunidad de establecer amistad con él mientras practicábamos escalada en los alrededores de Potes, lugar donde vivía.  Un día me atreví a entrar en su intimidad.

-¿Mi general como pudieron aguantar tanto tiempo en aquellas condiciones?

No lo dudó un instante: disciplina, mi teniente. Desde que amanecía hasta que llegaba el sueño se mantuvo una férrea disciplina individual y de grupo. Nos apoyamos y vigilamos los unos a los otros. En cuanto veíamos que uno decaía no le dejamos ni un minuto. Pensábamos con él, vivíamos con él y por él. Cuando empezaba a llamarnos pesados es que ya estaba salvado.

Me enseñó algo más importante: adivinar el primer síntoma de derrota. Cuando veíamos que uno de nuestros hombres dejaba el aseo personal cada mañana, no se lavaba ni afeitaba, no se cambiaba, daba el aspecto de dejadez, ese era el síntoma más claro de que empezaba a venirse abajo. La férrea disciplina se llevaba en todas las actividades, aseo personal, trabajos, reuniones (cuando nos dejaban), triquiñuelas e invenciones, juegos, hasta creamos una revista; el ingenio personal de cada uno era aprovechado por el conjunto. Nunca permitimos a nadie estar solo. En definitiva una vida nueva, dura y repugnante, dolorosa, pero era una vida, no podíamos elegir otra y lo que hicimos fue rellenarla de disciplina, entre todos, como una compañía que éramos.

Todos aguantamos, todos resistimos con la esperanza del día a día, sin planteamientos a largos plazos, sin permitir que nadie contagiase la enfermedad que provoca la soledad y el abandono. La vida se ralentizaba, teníamos tiempo para vivir, mal, pero despacio y entonces salió de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos.

Mi teniente, acabó diciéndome, tú sabes que esas cosas del honor y del valor, del amor a tu patria, del ejemplo y la virtud, no son palabras hueras sino una realidad que se muestra en toda su crudeza y realismo en situaciones extremas. Así somos los españoles.

Estábamos sentados en una pequeña taberna de Potes. Nevaba y por la ventana se veían solo gruesos copos de nieve.

-Podría odiar esta nieve y el frío, pero me reconforta y recuerda, lo sé, que cuando el hombre saca las ganas de vivir no hay fuerza de la naturaleza que pueda con él.

-Sí; mi general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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CATALUÑA: CUANDO LA POLÍTICA NO ENCUENTRA UNA SOLUCIÓN PACÍFICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cataluña: situación prebélica.

Moltke, jefe del Estado Mayor prusiano durante 30 años (desde 1857), enseñaba a sus oficiales que cuando el enemigo tiene abiertos ante sí tres caminos, de ellos elegirá el cuarto.

Alguno se empeña en presentar la independencia de Cataluña como un problema político. Lo es si nos atenemos a la usada, reiterado mal uso, de la definición de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Queda así dudoso el concepto si no se añade que eso ocurre porque la política no logra encontrar solución pacífica. La guerra es el último recurso de la política. Para llegar a esa situación antes se recorren otros caminos que lo anuncian. Cerrar los ojos ante las evidentes señales es una temeridad.

Hablar de guerra en Cataluña se me antoja prematuro. Todo se andará. Pero las señales nada bueno anuncian.

<<El mejor agüero es este: combatir por la Patria. ¿Por qué te dan miedo el combate y la pelea?>> (La Ilíada, canto XII).

No encuentra la política solución al golpe de Estado en Cataluña. No porque no la haya, sino por cobardía. Lisa y llanamente por cobardía.

<<Sé que los cobardes huyen del combate, y quien descuella en la batalla debe mantenerse firme, ya sea herido ya a otro hiera>> (La Ilíada. Canto XI).

Mejor podríamos hablar de desbordamiento de la delincuencia en el que están implicadas las más altas instituciones de Cataluña. Delincuentes: unos juzgados, otros en delincuencia manifiesta. Abarca a la palabra y a los hechos. Hechos muy graves que la Guardia Civil ha desarticulado a tiempo, antes de una tragedia. En Cataluña no se combate, por ahora, se delinque. Diferencia fundamental. Nada tiene que ver un soldado con un delincuente. Ellos quisieran tener un ejército, ya tienen un proyecto, pero nunca sería tal, sino una banda de delincuentes, o más claro, de forajidos. Uno de sus jefes es ya un forajido; acompañado de otros cuantos. Puigdemont es la definición. (Forajido: Delincuente que anda fuera del poblado, huyendo de la justicia).

No. Esto no es una guerra. Es pura cobardía e incumplimiento de la ley. Lo de Cataluña es la prueba evidente de la cobardía de España. Digo bien, porque nuestros representantes son los responsables. Los que tenían que tomar medidas, los que asumen la soberanía, hablan y actúan por nosotros. Pues habrá que pensárselo: <<Por sus obras los conoceréis>>.

Todos tenemos culpa.

Esto no es una guerra, pero podría serlo. Es, por ahora, una feroz lucha contra la delincuencia. Los delincuentes están organizados; dirigidos desde las más altas instituciones catalanas, ejecución a todos los niveles, servicio de información que abarca toda la península y se infiltra en los del Estado, agencias en el extranjero, logística pagada con los presupuestos del Estado español, grupos violentos que atacan con objetivos tácticos  que responden a la gran estrategia del terror para la independencia; pero ellos no han sido. Esto no es una guerra, es peor. Es luchar contra delincuentes con riesgo de la vida. Un lucha donde no hay honor ni valor. Solo traición. Ningún apoyo. Ningún capitán que te dirija y guíe. Como caigas en la lucha contra ellos serás humillado, rechazado y declarado culpable. No hay confianza en la batalla. Los que combaten y luchan por la Ley se encuentran desamparados, sin capitán. Sin ejemplo a seguir. El soldado siente una inmensa soledad en estos momentos de la batalla.

La política no encuentra solución

La escalada de la delincuencia puede dar lugar a que la política continúe por otros medios y será por la incompetencia de quien debería haber utilizado los que la política pone a su alcance. No lo hizo, no lo hace y cuando quiera será tarde. <<El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho>>.

En definitiva: estamos ante una situación prebélica. La pérdida de la iniciativa es evidente. La lucha partidista no permite hacer un frente común. La unidad de España está en juego, no hay unidad en el planteamiento para su defensa.

Ante ese panorama el enemigo, ha elegido el cuarto camino: el de los forajidos.

De seguir ofreciendo una pírrica defensa habrá que continuar la política con otros medios.

Cuando no hay ley y se desata la violencia dirigida desde un Parlamento, y la respuesta es ninguna,  es señal de que la política no encuentra solución pacífica. Ya se sabe lo que eso significa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 octubre 2019

¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (1) LA CUESTION DE LA EDAD Adolfo Coloma GB (R) del ET

Pretendo con esta entrada dar comienzo a una serie de reflexiones en voz alta sobre el modelo de nuestras Fuerzas Armadas (FAS) y las cuestiones que le afectan. No se trata de definir en absoluto un modelo teórico, ilusorio e ideal de la FAS españolas del futuro, que órganos pensantes ya están establecidos a tal efecto, sino de reflexionar sobre unos ejércitos, posibles y sostenibles para una España de los próximos 15 o 20 años, analizando de forma individual algunas de las cuestiones que le afectan. Quiero de hablar de unas FAS futuras, pero sin desdeñar la experiencia.Y comienzo por tema muy candente: La edad, especialmente la de las clases de tropa. Lo hago a raíz de un comentario de un lector de este blog que hace unos días decía “Hasta que el soldado cumple 45 años que ahí ya es abandonado a su suerte en la cola del paro”.

No es un tema nuevo ni mucho menos. Por el contrario es un tema recurrente, controvertido y de solución nada fácil. El análisis que sigue a continuación se fija fundamentalmente a las unidades de la fuerza,  “de combate”, para entendernos mejor y singularmente del Ejército de Tierra, que se provee dela escala Cuerpo General de las Armas y por extensión de la Infantería de Marina.

La clave del éxito de una organización que tiene su principal activo en las personas (no me gusta denominarlos “personal”,  ni referirme a ellos como “recursos humanos”) está en concitar sus propias necesidades con las expectativas de sus miembros. En este sentido, las necesidades de las Unidades de la fuerza, las más numerosas en el ET, apuntan a unos individuos de tropa lo suficientemente jóvenes y robustos como para soportar con ánimo y disposición la dura vida en estas unidades y su exigencia física.Las expectativas de sus miembros están en tener un futuro garantizado hasta la edad de retiro cosa que  sucede en las escalas de oficiales y suboficiales, pero no en la de tropa. A la organización le repugna la idea de tener unos batallones nutridos por soldados, pongamos  con 50 años de edad. Excepciones las puede haber, pero el legislador, tiene que pensar en la mayoría. He aquí el conflicto.

De algún punto hay que partir, así que les propongo analizar la situación desde el punto de vista delas edades de ingreso en el servicio activo, de la permanencia y finalmente, de la desvinculación de los Ejércitos.En la actualidad, las edades máximas para el ingreso como alumno de  estas escalas son de 21 años para los oficiales,  26 para suboficiales y de 29 para tropa. La edad mínima en todos los casos es de 18 años.  Evidentemente, el plan de estudios para oficiales es de 6 años mientras que el de tropa solo 4 meses. Los aspirantes a suboficial acceden a las academias correspondientes en la mayor parte de los casos procedentes de tropa, tras algunos años de servicio.Así es que suelen ingresar en el tramo superior de las edades máximas permitidas. La consecuencia más inmediata es el envejecimiento de los suboficiales, pero veamos continuación lo que más nos preocupa: la tropa.

MODELO DE CARRERA MILITAR DE TROPA

Como muchos lectores sabrán,el modelo de carrera de un militar de tropa comprende tres modalidades diferentes y sucesivas: Un compromiso inicial, que se puede ir renovando hasta un máximo de 6 años,un compromiso de larga duración, que permite extender el tiempo en filas hasta los 45 años de edad; Y finalmente la tropa permanente  que puede permanecer hasta los 58, edad en la que se pasa a la reserva.  En la sociedad actual, los jóvenes (hombres y mujeres) suelen estabilizar su vida, entre los 25 y los 30 años. Es cuando suelen encontrar  pareja  estable y forman familia. Cada vez es más frecuente que ambos miembros de la pareja tengan trabajos remunerados, lo que supone un ancla frente a la tradicional movilidad horizontal de los militares. A esto hay que añadir que, la mayor parte de las unidades de la fuerza, se encuentran en guarniciones asiladas de entidad entre brigada y batallón. Es decir, hay pocas oportunidades de poder cambiar de plaza de destino sin afectar a la estabilidad familiar.

Así, en muchos casos los individuos de tropa se ven abocados a permanecer largos períodos en las unidades de origen  para conseguir esa deseable estabilidad familiar, lo que repercute inmediatamente en el envejecimiento de la unidad. Así lo recoge el “informe de situación” recientemente emitido por el Ejercito de Tierra que reconoce que la edad media de la tropa del ET es de 33, lo que es ya una edad considerable (la mitad de los individuos superan esa edad) pero tolerable si respondiese a una distribución racional en la que los jóvenes estuvieran mayoritariamente encuadrados en unidades de la fuerza y los más mayores en destinos menos exigentes en el plano físico, como los logísticos, administrativos.Pero esto no sucede así.

Este problema viene de lejos y alguna experiencia hemos ido acumulándolo que ha permitido introducir algunas medidas correctoras, como por ejemplo el Plan de Acción de Personal (PAP), del ET. Fue diseñado en los años 2006/8 y revisado en el 2012/15 con la finalidad de definir claramente las expectativas y las carreras de los militares estableciendo unas trayectorias definidas que, aprovechando la experiencia acumulada por cada uno tienda hacia la especialización, teniendo en cuenta las preferencias de cada profesional. Al mismo tiempo marca claramente tramos en las propias trayectorias de tal forma que, inicialmente, los primeros empleos de cada escala sean desempeñados preferentemente en las unidades de la fuerza. Contempla además medidas como el cambio de especialidad (y por tanto de escala) para los componentes del cuerpo general, que es el que más evidencia la necesidad de un continuo rejuvenecimiento, pero al hacerlo entra en colisión con los intereses de las escalas en las que se pretende acomodarlos.

En todo caso,parece que la política de personal se inclina decididamente por la incentivación para el ingreso en la escala de suboficiales, lo que va parejo a la correspondiente preparación y adquisición de la titulación académica de los aspirantes.  Sin embargo esta medida, aunque cubre ampliamente las plazas de las convocatorias que se publican, no puede competir con las aspiraciones de la tropa en general a la adquisición de la consideración de tropa permanente. Les “condena” definitivamente a los empleos más bajos del escalafón, pero por el contrario, les asegura un puesto de trabajo en su localidad sin someterlos a los continuos vaivenes y cambios de destino a los que oficiales y suboficiales están abocados.

Este plan por tanto, está pensado para actuar como filtro o decantador  de forma que actúe como freno para los que, alcanzada una cierta edad, no han conseguido la requerida especialización o no han ingresado en la escala de oficiales o suboficiales.  Pero de momento no ha conseguido el objetivo. Claro que ya se sabe, las políticas de personal son instrumentos a largo plazo. Sus efectos tardan un tiempo considerable en sustanciarse.

Vistas las limitaciones de la organización para absorber hasta la edad máxima a toda la tropa satisfaciendo sus expectativas de permanencia en las FAS, no le cabe más opción que facilitar la desvinculación del servicio de una parte considerable de sus efectivos. Lo hace  mediante tres mecanismos: La preparación para otras actividades,  la intermediación con otras instituciones o empresas (públicas y privadas) y la compensación económica.

Las dos primeras opciones: la preparación y la intermediación con otras empresas e instituciones, van muy parejas.Se facilita la preparación para otros trabajos acordes con la formación, experiencia y vocación de cada individuo. Con esta intención el Ministerio de Defensa creó  SAPROMIL (sistema de aprovechamiento de las capacidades del personal militar). Un sistema que nació en cuanto se detectó la necesidad de ofrecer salidas profesionales al personal excedente, singularmente la tropa; pero lo hizo en el año 2012en el punto álgido  de crisis la del mercado laboral. SAPROMIL prepara a los individuos que así lo desean para el ingreso en empresas e instituciones de la administración al tiempo que abre con tales organizaciones acuerdos por los que se reservan plazas para aspirantes procedentes de las FAS.Hasta la fecha ha tenido más resultados en la oferta para ingreso en la Guardia Civil (50% de las plazas convocadas) en la Policía Nacional(20%) y en algunas policías locales, pero con carácter muy minoritario. 

En cuanto a la tercera vía, hay que señalar ante todo que los soldados y marineros que tienen que dejar forzosamente el servicio, están acogidos, como cualquier trabajador a las prestaciones  económicas y asistenciales propias del paro. Sin embargo, la medida más atractiva se les ofrece al alcanzar los 45 años de edad. Consiste en una compensación económica establecida en la actualidad en 620 € mensuales como reservistas de especial disponibilidad, compatibles con el ejercicio de cualquier otro trabajo que no sea en las administraciones públicas, hasta la edad de retiro. Se trata pues de una solución parecida a la que se arbitró con la reserva transitoria para los cuadros de mando. Sin embargo, esta medida, favoreciendo decididamente a los soldados que alcanzan esa fatídica fecha de los 45 años, no ha contribuido a frenar el problema del envejecimiento ya que muchos aguantan hasta que alcanzan esta edad, con lo que no resuelven la desvinculación en la franja de los 35 -40 años que es en la que sería deseable que se produjeran la mayor parte de las desvinculaciones.

Esfuerzos se han hecho pues para atajar el problema del envejecimiento, pero con unos resultados – hay que decirlo – más bien modestos. “La Defensa es cosa de todos” rezaba el eslogan de la pasada semana de las Fuerzas Armadas. Pues eso, es de todos. Si queremos unas FAS bien preparadas, en todos los sentidos y con unas edades acordes a la dura vida que se les exige a sus miembros, aparte de unas condiciones retributivas acordes con las posibilidades del Estado y, en sintonía con otros cuerpos de la administración, hay que facilitar una desvinculación eficaz, poner en valor la titulación, capacitación y experiencia de nuestros soldados en las convocatorias a todas las administraciones, y ofrecer incentivos reales a las empresas civiles que los contraten. Naturalmente, esto exige un compromiso firme de todas (o al menos las principales) fuerzas políticas y organizaciones sindicales mediante acuerdo de Estado. O bien cambiar la ley, pero eso es ya otra historia.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

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15 febrero 2018

 

¡FELIZ CUMPLEAÑOS CAUDILLLO!… MI COMANDANTE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Franco en África

Franco  cumpliría mañana 125 años. ¿A qué no lo parece?

Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde nació el 4 de diciembre de 1892.

Franquito. “Allí está Franquito”, solía oírse por los campos de batalla africanos. En Asturias ya siendo comandante le aplican otro diminutivo el Comandantín. Pero Franquito, el Comandantín, tenía poco de diminutivo. El ascenso a teniente fue el único que alcanzó por antigüedad. A partir de ahí las acciones en combate, la guerra, le llevarían hasta el generalato. Ascensos por méritos de guerra.

Decían que casarse con uno del Tercio era como casarse con un torero. A Franco fue precisamente la Legión lo que le obligó a retrasar su boda un par de veces.

Y fue la Legión la que le imprimió carácter; él a su vez dejó el suyo en la historia eterna de la Unidad. Hoy lleva su nombre la I Bandera “Comandante Franco” encuadrada en el Tercio “Gran Capitán” 1º de la Legión.

Ya es historia. Para repasar y seguir analizando con la tranquilidad y el sosiego que dan tantos años de lejanía.

Como la Legión forma una parte muy importante de la vida de Franco les contaré una anécdota que en alguna ocasión anterior ya hice, pero que por sus circunstancias y el inesperado desenlace de la misma a nadie le cansa oírla por segunda vez. Añadiré el final de la historia cosa que anteriormente no hice.

Francisco Franco

Doy fe de los hechos por el testimonio directo del que la vivió.

Creo que pocas personas habrán tenido la osadía, el valor… y el ingenio, de utilizar descaradamente a Franco para su beneficio propio. Y hacerlo con salero y gracia. Algo muy típico del carácter legionario. ¡Ojo!, de un legionario… cualquier cosa.

Había pasado el Caudillo un largo fin de semana cazando en una de una finca de Jaén (Mancha Real) a la que iba habitualmente. De regreso a Madrid se dispuso que el alto técnico se hiciese en un restaurante de Despeñaperros. Todo estaba dispuesto y controlado, incluso se limitaron las paradas al público en ese lugar horas antes de la presencia de Franco.

Al poco tiempo de la llegada se acercó el ayudante de Campo al Caudillo: un hombre insistía en verle. Decía que había sido legionario con Su Excelencia en África y que seguro que en cuanto le viese le reconocería. Quería saludarle. Sus legionarios era un tema importante para el antiguo Jefe de la Legión y no se atrevió el ayudante a dejar pasar aquello por alto sin avisar al Caudillo. Franco no tuvo inconveniente, es más, le reconoció al instante, desde lejos. Me cuentan que fue en el momento en el que abandonaban ya el lugar cuando Franco le hizo un gesto con la mano para que el legionario se sentase con él en el interior del coche. Solos, aunque con las puertas del vehículo abiertas, se quedaron Franco y su antiguo legionario. Fue todo muy breve; no llegó a cinco minutos la charla. El Caudillo se interesó por su vida y se ofreció a echarle una mano si algo necesitaba.

-Nada mi general. Estoy muy bien y yo con poco me conformo. Nada necesito, pero ya que me lo dice excelencia, quisiera pedirle algo para un gran amigo que tengo; como un hermano. Es guardia civil aquí destinado y el hombre está muy decaído porqué es de Melilla y allí tiene a sus padres muy mayores y le gustaría poder echarles una mano. Jamás sabrá que le he dicho esto a SE. porque es muy reglamentario y capaz es de dejar de hablarme.

Franco hizo un gesto con la mano y el ayudante inmediatamente se acercó.

-Pacón toma nota del nombre que te va a dar el legionario y me lo recuerdas mañana.

Al poco tiempo el guardia civil era destinado a Melilla. Extrañado el jefe de la Comandancia del repentino destino, casi impuesto, del guardia le interrogó con extrañeza el día de su presentación.

-¿Pero quién es usted y por qué viene aquí destinado “o enchufado” desde las alturas? Me he enterado que desde la mismísima Casa del Generalísimo se han interesado por su destino.

El pobre Guardia Civil no daba crédito a lo que oía.

-Perdone mi teniente coronel, respondió, nada tengo que ver con Melilla ni yo he pedido este destino. Es más quería presentar un escrito de reclamación porque creo que ha habido un error, pero en Jaén me han dicho que primero me presente aquí y luego ya veríamos.

Mayúscula sorpresa por parte de todos.

Con el tiempo todo se aclaró. El legionario de Franco era un experto cazador furtivo y perseguido de manera permanente por el guardia civil. Se mantenían en la distancia, pero ambos se la tenían guardada. El legionario no se amedrantó y ante la posibilidad de hablar con Franco no dudó en pedir destino para su amigo el guardia civil. Mientras más lejos mejor. A Melilla.

La historia terminó bien ya que el guardia civil encontró al poco tiempo de estar en Melilla, y mientras esperaba la resolución de su caso, a una joven de la que se enamoró por lo que rompió su reclamación quedándose definitivamente en Melilla.

La osadía del legionario llegó más lejos porque el día que vio a su perseguidor hacer las maletas camino de Melilla le escribió una carta a Franco dándole las gracias por haber echado una mano a su amigo que se lo agradecía enormemente. Nada hay mejor para uno mismo que nunca pedir para ti sino para los demás. Esa es la razón por la que esta historia tiene un final feliz. Todos fueron felices y comieron perdices, cazadas por supuesto por el furtivo legionario al que no se escaba ni una.

Legionarios

“Gracias Excelencia. Feliz cumpleaños Caudillo y siempre a sus órdenes mi comandante”, terminaba la carta que se recibió en el Palacio del Pardo un 4 de diciembre de hace ya muchos años. La firmaba un legionario.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com3 diciembre 2017

COMENTARIO DEL DÍA: “OTRO 23F” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Otro 23F…

Desengáñense. El 23F no hubo un golpe de Estado. Hubo dos. El conocido y otro tan desconocido como para no saber nada, pero sufrirlo todo. Uno real, poco serio, y otro virtual. Del primero está casi todo dicho, aunque no todo, y el segundo intuimos que  algún día reventará. Todavía está en marcha. Aparente, pero no real. Eso nos creemos. ¡No pasa nada!

Uno.- Pujol se quedó muy tranquilo. Algo le había transmitido Tarradellas. La información fluía desde lo más alto de la defensa, pero solo llegaba después de traspasar la cortina de humo. El primer golpe de Estado fue una chapuza extraña. ¿Alguien piensa que un teniente general de nombre Jaime Milans del Bosh y Ussía iba a cumplir o avalar las órdenes de un teniente coronel de la Guardia Civil?

Suele ocurrir cuando te enteras solo de la mitad del enunciado. No es eso, no era eso. Precipitación y desencanto para unos, despiste para otros, provecho hubo sin duda para alguno. La mayoría no entendió nada y sigue sin entender.

Dos.- El golpe político, que muchos conocen, ahora tiene sus derivadas. Buenas armas para empezar era tener un seguro de vida. Como mínimo el 3%. Luego ya contaremos con el extremismo radical, pero ¡ojo!, que quede claro que el que manda es el 3%.

Escribió Gabriel Albiac: ‹‹La corrupción sabiamente  administrada suelda fidelidades más firmes que cualquier sentimiento noble››. No he encontrado mejor definición para los silencios y las lealtades interesadas. Sólidas cadenas de eslabones bancarios y pufos millonarios. Todo empezó hace tiempo, antes del 23F de 1981, y ahora aflora cuestionando el Estado de Derecho. Puede ser que se hayan mezclado las cosas… y los casos. Golpe a golpe. Como antaño.

Sonó como una fría descarga: ‹‹Me llamaron fascista y mierda, vete de Cataluña››. Una fiscal asustada e indignada tiene que buscar protección en los mozos de escuadra. ¡Libertad! ¡Derecho a decidir! La libertad enfangada y el derecho convertido en dictadura. Pero lo definen como un ‹‹marco mental›› que justifique la intervención del Estado. Contra el golpe de Estado intervención del Estado. ¿O no?

Un parlamento en clara rebeldía. Ya no es virtual. ¿Habrá quién lo pare?

Si robas, depende de la cantidad, vas más o menos años a la cárcel (?). Si robas un trozo de España mediante un auténtico golpe de Estado, desde las instituciones, no pasa mucho. Queda en una broma: ‹‹Queda usted inhabilitado››.

A lo que el inhabilitado contesta: ¿Y a mi qué? Otros vendrán que bueno me harán.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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23 febrero 2017

EL COMENTARIO DEL DÍA: DOSIERES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

‹‹Presiones a ABC e intolerable coacción de Bono a la libertad de prensa››. Son palabras extraídas del ABC de ayer. Según cuenta el diario dos agentes de la Guardia Civil se personaron en el domicilio de un fotógrafo que tomó las imágenes que ilustraban la información que sobre los escoltas del exministro llevaba el periódico. Nada que fuese contrario a ley.

Y mi palabra es la ley…

Preocupante el poder que uno o sus amigos pueden tener y ejercer.

Un mosso d’Escuadra fue descubierto en Madrid en ‹‹labores de inteligencia debidamente autorizado por sus superiores››. Se investiga el caso, al mozo en cuestión. Suponemos que con sus superiores simplemente se  negocia y llegaremos a un acuerdo como con el dentista. Vamos a llevarnos bien…

Lo de Cataluña y los datos fiscales -¿solo fiscales?- de los contribuyentes parece que se confirma y se vanaglorian de ello. También aquí la negociación está en marcha y se tienen bien agarrados. Por los atributos.

En su día hubo inteligencia en La Camarga. Un restaurante con entrantes, plato al centro y de postre micrófonos. Empezaba eso que nadie sabe a ciencia cierta ‹‹qué es lo que es››. El ‹‹caso Pujol››. Fue el Inicio de una investigación con pruebas que ahora se convierten en broncas que reparten el juez y el fiscal. Ha sonado la palabra hacker. Esto, si va, va para largo.

Las aguas bajan turbias en la policía y el ministro de ello ha tenido que mirar muy profundo antes de medio decidirse.

Hace unos días escribía que el mayor enemigo de una democracia es sentirse vigilado. ¡Caray! Para qué habré dicho nada. Tras la vigilancia vienen otras cosas. Siempre veladas. Nunca sabes lo que es verdad o mentira. Todos nos creemos importantes. ‹‹Ten cuidado que nos pueden estar escuchando››,  ‹‹debo tener el teléfono pinchado››… Quien no siente el ruido del agente que le espía es un donnadie. Si no lo cuentas no tiene gracia. Nos gusta caminar con la muerte en los talones y contárselo al vecino.

Lo de los dosieres fue, en su momento, un negocio muy rentable. Tanto que se creó un imperio a su alrededor y por tanto mucho poder. Creíamos que era una burbuja que había estallado. Pues no. Me dicen que cada vez se vigila más. No saben muy bien que vigilan, como el mosso d’Escuadre, pero aquí hay tomate. ¡Vaya por Dios! Cualquier día me vigilan. Lo siento. Incluso hasta me leen. ¿Seré alguien importante? Ya ni siquiera te dejan ser un donnadie.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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1 febrero 2017

¡CHAPÓ, MAJESTAD! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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El Rey con viejos compañeros de Armas

Acababa de presidir la jura o promesa de los nuevos ministros. El Rey tenía prisa. Se le notaba que algo importante le rondaba en su interior. Tenía un compromiso con su espíritu, con su íntimo sentimiento. Debía y quería cumplirlo. La cita era considerada como menor para esos que no quieren ver en el Rey su condición militar. Su deber como soldado, el primero de España, es algo que pocas veces se recuerda. La asistencia me atrevo a aventurar que fue elegida por él, sin imposiciones (el Rey también las tiene). La cita era con los viejos soldados. La Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil celebraba en El Ferrol su día. Su Majestad quiso presidirlo. En el ‹‹Día del Veterano›› arropar y acompañar a los viejos soldados que aún mantienen vivo el espíritu de generaciones que, bien o mal, solo han servido para servir a España. Lejos del mando, alejados de la actividad, estos veteranos del sacrificado oficio de alcanzar y mantener la paz, siguen calados de España hasta los tuétanos.

Pocos se han percatado del hecho, pero la simbología y los gestos tienen gran importancia en un Rey. Un nuevo Gobierno y a continuación el encuentro con los viejos soldados. No hay grandes diferencias de fondo. El espíritu de aquellos que sirvieron y el que se les impone a los que ahora sirven: el servicio a España.

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El Rey pasa revista a los Veteranos

No sé si los nuevos miembros del Gobierno se fijaron en el camino que tomó el Rey después de recibir su juramento o promesa. Les señalaba una dirección de esfuerzo que bien podía ser un ejemplo. El esfuerzo principal, concepto militar en el combate que define donde se deben orientar las reservas y el fuego ya que en esa dirección está la clave de la victoria. Fácil de entender para los profanos, aunque difícil elegir y acertar con esa dirección. En política, ahora, en momentos comprometidos, solo hay un camino, una dirección: España. Ese esfuerzo y sacrificio de muchos años en la dirección del esfuerzo principal estaba en Ferrol, entre los soldados de una formación que, aunque ya mayor, sigue sin perder el paso ni el peso de su ejemplo.

Ha sido un gesto de nuestro Rey, de nuestro primer soldado. También un símbolo el que haya querido estar allí justo después de la constitución del nuevo Gobierno. Por lo menos a mí y a alguno más así nos lo ha parecido.

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SM. el Rey Don Juan Carlos I

También en unanimidad hemos notado una ausencia. Las ausencias son sentidas cuando el recuerdo es imborrable. Nuestro primer soldado durante muchos años, Don Juan Carlos I,  ahora pertenece a este grupo de veteranos. Los veteranos entendemos el significado de emérito, como en la vieja Roma, al soldado que ha cumplido su tiempo de servicio y disfruta de la recompensa debida a sus méritos. Ese soldado, Don Juan Carlos I, el veterano Rey, está curtido en mil batallas a las que se enfrentó con audacia, energía, valor y amor a España. Nos hubiese gustado verle de nuevo formado entre los veteranos soldados y acompañando a su hijo el Rey de España. La vieja España y la nueva España, una única España. Majestad siempre a Vuestras órdenes y sepa que se le ha echado de menos.

Los veteranos saben sintetizar su pensamiento. Suelen ser breves y sabias sus palabras. Así fueron las del Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, general del Aire don Eduardo González-Gallarza Morales. No se puede dar una bienvenida con tanta gracia, sabiduría y seriedad. Sus palabras ante el Rey fueron tan sencillas que son ejemplo, genio y figura. Para enmarcarlas y no olvidarlas. Solo fueron dos palabras y tengo para mí que pocos discursos le han llegado tan hondo a SM el Rey:

¡Chapó, Majestad!

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El General del Aire Eduardo González-Galarza Presidente de la Real Hermandad de Veteranos de las FAS y GC

No hacía falta discurso. Como una arenga. Todo queda explicado y dicho.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

CONTRA LA GUARDIA CIVIL. CONTRA ESPAÑA ¿DÓNDE ESTÁS ESPAÑA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Valientes en Alsasua

Les da lo mismo soldados o guardias civiles. Su enfermizo problema es España donde han nacido y viven arrastrando cadenas de odio enfermizo.

Ahora el ataque a la Guardia Civil, a España, ha sido en Alsasua. Pero no solo es allí. Se ocultan los hechos. Hechos que son corrientes, incluso institucionalmente corrientes. A diario se repiten situaciones que no permiten que un español, repito, un español, pueda vivir con españolidad y tranquilidad en el País Vasco o Navarra. Tampoco en Cataluña, pero hoy vamos a centrarnos en la comunidad vasca y Navarra.

Hace unos días durante un funeral en Salvatierra de Álava el párroco ordenó retirar el lazo de una corona de flores que unos amigos del fallecido habían enviado. La excusa del cura fue alegar que el lazo era la Bandera de España y que la Iglesia no admitía banderas en los templos. Con rotundidad afirmamos que hace unos años en la misma iglesia se celebró una ceremonia por un etarra sin que nadie dijera una palabra sobre las banderas y símbolos exhibidos en el interior del templo. Al cura habría que recordarle que no se trata de banderas sino de la Bandera de España.

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Parlamento Vasco

Recientemente en el Parlamento Vasco se constituyó la Cámara sin acatar la Constitución. Ocurre siempre. Una y otra vez los candidatos electos que de acuerdo con la Ley de Régimen Electoral General deben jurar o prometer acatamiento a la Constitución no lo hacen. ¿Culpables de tal decisión? PNV, Podemos y Elkarrekin. Ellos son la ley. Eres de su cuerda o no puedes ni acercarte a una ventanilla de la administración a obtener una licencia. Es solo un ejemplo. Por eso en España todos, en clamorosa unanimidad decimos: la ley es igual para todos. Nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

Claro que en Alsasua lo que ha ocurrido es algo más que una arbitrariedad.

Ha sido un ataque terrorista, de odio y sinrazón, que ha podido costar la vida a dos guardias civiles, un teniente y un sargento, así como la de sus novias. ¿Qué nombre tiene dominar la calle y la no calle a base del terror? ¿Cómo se llama la sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror? ¿Cómo se llama la actuación reiterada pretendiendo crear alarma social con fines políticos? ¿Tendremos que cambiar el Diccionario de la lengua española y de paso el penal?

En Alsasua para colmo de la indecencia y sonrojo de todos los españoles, desde el gobierno de España, Instituciones del Estado y españolitos de a pie, a los pocos días del atentado, los vecinos -¿Cuántos? ¿Quiénes?- se han manifestado en contra de la Guardia Civil (de España) con insultos y amenazas. ¿Quiénes y cuántos han dado la cara?

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Consuelo Ordóñez

Solo Consuelo Ordóñez, Íñigo Pascual, Fernando Altuna, Conchi Rodríguez, todos ellos víctimas de ETA., han tenido el valor de estar en Alsasua defendiendo la ley, su dolor, el recuerdo de sus familiares asesinados y con ello defendiendo a la Guardia Civil y a España. Han estado solos con su dolor y su valor. Mucho valor para enfrentarse a las horrendas caras del odio, del vómito, del hedor de los que no respetan ni se arrepienten mientras siguen azuzando el odio y el enfrentamiento.

La ofensa en Alsasua ha sido a todos los españoles. La vergüenza de consentirlo ha sido culpa de todos los españoles. La vergüenza de dejar solas a las víctimas del terrorismo, a la Guardia Civil y a España, ha sido culpa de todos nosotros. Debe ser que al fin han calado las palabras de aquel alto miembro de la justicia española que recomendó que olvidásemos todo lo de ETA, que el recuerdo se vaya disolviendo en el tiempo.

Los acuerdos o pactos tras las tapias no son tales. Son traiciones.

¿Delito de odio? ¡Que pronto se nos olvidan las víctimas y quienes se esconden detrás de estos ataques!

Mientras, para fomentar el olvido:

– Que ocupen un lugar en las instituciones.

-La Guardia Civil fuera, los soldados también.

-Ni en las iglesias, ni en las calles… ni un lazo español.

-Las amenazas ¿simples recomendaciones?, pero ¡ojo!

-Seguimos aquí…

-O te conviertes y eres de mi partido o…

-Yo soy la Ley y el odio. ¡Hipócritas!

¿Víctimas?

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Guardia Civil en Alsasua

Gracias Consuelo, Íñigo, Fernando y Conchi por defendernos a todos, por defender en soledad a la Guardia Civil y a España.

Me he sentido avergonzado de veros solos ante ese inmenso peligro que todos sabemos sale en cuanto puede de las guaridas en las que todavía permanece. Me he preguntado con tristeza:

¿Dónde estás España?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez