¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (1) LA CUESTION DE LA EDAD Adolfo Coloma GB (R) del ET

Pretendo con esta entrada dar comienzo a una serie de reflexiones en voz alta sobre el modelo de nuestras Fuerzas Armadas (FAS) y las cuestiones que le afectan. No se trata de definir en absoluto un modelo teórico, ilusorio e ideal de la FAS españolas del futuro, que órganos pensantes ya están establecidos a tal efecto, sino de reflexionar sobre unos ejércitos, posibles y sostenibles para una España de los próximos 15 o 20 años, analizando de forma individual algunas de las cuestiones que le afectan. Quiero de hablar de unas FAS futuras, pero sin desdeñar la experiencia.Y comienzo por tema muy candente: La edad, especialmente la de las clases de tropa. Lo hago a raíz de un comentario de un lector de este blog que hace unos días decía “Hasta que el soldado cumple 45 años que ahí ya es abandonado a su suerte en la cola del paro”.

No es un tema nuevo ni mucho menos. Por el contrario es un tema recurrente, controvertido y de solución nada fácil. El análisis que sigue a continuación se fija fundamentalmente a las unidades de la fuerza,  “de combate”, para entendernos mejor y singularmente del Ejército de Tierra, que se provee dela escala Cuerpo General de las Armas y por extensión de la Infantería de Marina.

La clave del éxito de una organización que tiene su principal activo en las personas (no me gusta denominarlos “personal”,  ni referirme a ellos como “recursos humanos”) está en concitar sus propias necesidades con las expectativas de sus miembros. En este sentido, las necesidades de las Unidades de la fuerza, las más numerosas en el ET, apuntan a unos individuos de tropa lo suficientemente jóvenes y robustos como para soportar con ánimo y disposición la dura vida en estas unidades y su exigencia física.Las expectativas de sus miembros están en tener un futuro garantizado hasta la edad de retiro cosa que  sucede en las escalas de oficiales y suboficiales, pero no en la de tropa. A la organización le repugna la idea de tener unos batallones nutridos por soldados, pongamos  con 50 años de edad. Excepciones las puede haber, pero el legislador, tiene que pensar en la mayoría. He aquí el conflicto.

De algún punto hay que partir, así que les propongo analizar la situación desde el punto de vista delas edades de ingreso en el servicio activo, de la permanencia y finalmente, de la desvinculación de los Ejércitos.En la actualidad, las edades máximas para el ingreso como alumno de  estas escalas son de 21 años para los oficiales,  26 para suboficiales y de 29 para tropa. La edad mínima en todos los casos es de 18 años.  Evidentemente, el plan de estudios para oficiales es de 6 años mientras que el de tropa solo 4 meses. Los aspirantes a suboficial acceden a las academias correspondientes en la mayor parte de los casos procedentes de tropa, tras algunos años de servicio.Así es que suelen ingresar en el tramo superior de las edades máximas permitidas. La consecuencia más inmediata es el envejecimiento de los suboficiales, pero veamos continuación lo que más nos preocupa: la tropa.

MODELO DE CARRERA MILITAR DE TROPA

Como muchos lectores sabrán,el modelo de carrera de un militar de tropa comprende tres modalidades diferentes y sucesivas: Un compromiso inicial, que se puede ir renovando hasta un máximo de 6 años,un compromiso de larga duración, que permite extender el tiempo en filas hasta los 45 años de edad; Y finalmente la tropa permanente  que puede permanecer hasta los 58, edad en la que se pasa a la reserva.  En la sociedad actual, los jóvenes (hombres y mujeres) suelen estabilizar su vida, entre los 25 y los 30 años. Es cuando suelen encontrar  pareja  estable y forman familia. Cada vez es más frecuente que ambos miembros de la pareja tengan trabajos remunerados, lo que supone un ancla frente a la tradicional movilidad horizontal de los militares. A esto hay que añadir que, la mayor parte de las unidades de la fuerza, se encuentran en guarniciones asiladas de entidad entre brigada y batallón. Es decir, hay pocas oportunidades de poder cambiar de plaza de destino sin afectar a la estabilidad familiar.

Así, en muchos casos los individuos de tropa se ven abocados a permanecer largos períodos en las unidades de origen  para conseguir esa deseable estabilidad familiar, lo que repercute inmediatamente en el envejecimiento de la unidad. Así lo recoge el “informe de situación” recientemente emitido por el Ejercito de Tierra que reconoce que la edad media de la tropa del ET es de 33, lo que es ya una edad considerable (la mitad de los individuos superan esa edad) pero tolerable si respondiese a una distribución racional en la que los jóvenes estuvieran mayoritariamente encuadrados en unidades de la fuerza y los más mayores en destinos menos exigentes en el plano físico, como los logísticos, administrativos.Pero esto no sucede así.

Este problema viene de lejos y alguna experiencia hemos ido acumulándolo que ha permitido introducir algunas medidas correctoras, como por ejemplo el Plan de Acción de Personal (PAP), del ET. Fue diseñado en los años 2006/8 y revisado en el 2012/15 con la finalidad de definir claramente las expectativas y las carreras de los militares estableciendo unas trayectorias definidas que, aprovechando la experiencia acumulada por cada uno tienda hacia la especialización, teniendo en cuenta las preferencias de cada profesional. Al mismo tiempo marca claramente tramos en las propias trayectorias de tal forma que, inicialmente, los primeros empleos de cada escala sean desempeñados preferentemente en las unidades de la fuerza. Contempla además medidas como el cambio de especialidad (y por tanto de escala) para los componentes del cuerpo general, que es el que más evidencia la necesidad de un continuo rejuvenecimiento, pero al hacerlo entra en colisión con los intereses de las escalas en las que se pretende acomodarlos.

En todo caso,parece que la política de personal se inclina decididamente por la incentivación para el ingreso en la escala de suboficiales, lo que va parejo a la correspondiente preparación y adquisición de la titulación académica de los aspirantes.  Sin embargo esta medida, aunque cubre ampliamente las plazas de las convocatorias que se publican, no puede competir con las aspiraciones de la tropa en general a la adquisición de la consideración de tropa permanente. Les “condena” definitivamente a los empleos más bajos del escalafón, pero por el contrario, les asegura un puesto de trabajo en su localidad sin someterlos a los continuos vaivenes y cambios de destino a los que oficiales y suboficiales están abocados.

Este plan por tanto, está pensado para actuar como filtro o decantador  de forma que actúe como freno para los que, alcanzada una cierta edad, no han conseguido la requerida especialización o no han ingresado en la escala de oficiales o suboficiales.  Pero de momento no ha conseguido el objetivo. Claro que ya se sabe, las políticas de personal son instrumentos a largo plazo. Sus efectos tardan un tiempo considerable en sustanciarse.

Vistas las limitaciones de la organización para absorber hasta la edad máxima a toda la tropa satisfaciendo sus expectativas de permanencia en las FAS, no le cabe más opción que facilitar la desvinculación del servicio de una parte considerable de sus efectivos. Lo hace  mediante tres mecanismos: La preparación para otras actividades,  la intermediación con otras instituciones o empresas (públicas y privadas) y la compensación económica.

Las dos primeras opciones: la preparación y la intermediación con otras empresas e instituciones, van muy parejas.Se facilita la preparación para otros trabajos acordes con la formación, experiencia y vocación de cada individuo. Con esta intención el Ministerio de Defensa creó  SAPROMIL (sistema de aprovechamiento de las capacidades del personal militar). Un sistema que nació en cuanto se detectó la necesidad de ofrecer salidas profesionales al personal excedente, singularmente la tropa; pero lo hizo en el año 2012en el punto álgido  de crisis la del mercado laboral. SAPROMIL prepara a los individuos que así lo desean para el ingreso en empresas e instituciones de la administración al tiempo que abre con tales organizaciones acuerdos por los que se reservan plazas para aspirantes procedentes de las FAS.Hasta la fecha ha tenido más resultados en la oferta para ingreso en la Guardia Civil (50% de las plazas convocadas) en la Policía Nacional(20%) y en algunas policías locales, pero con carácter muy minoritario. 

En cuanto a la tercera vía, hay que señalar ante todo que los soldados y marineros que tienen que dejar forzosamente el servicio, están acogidos, como cualquier trabajador a las prestaciones  económicas y asistenciales propias del paro. Sin embargo, la medida más atractiva se les ofrece al alcanzar los 45 años de edad. Consiste en una compensación económica establecida en la actualidad en 620 € mensuales como reservistas de especial disponibilidad, compatibles con el ejercicio de cualquier otro trabajo que no sea en las administraciones públicas, hasta la edad de retiro. Se trata pues de una solución parecida a la que se arbitró con la reserva transitoria para los cuadros de mando. Sin embargo, esta medida, favoreciendo decididamente a los soldados que alcanzan esa fatídica fecha de los 45 años, no ha contribuido a frenar el problema del envejecimiento ya que muchos aguantan hasta que alcanzan esta edad, con lo que no resuelven la desvinculación en la franja de los 35 -40 años que es en la que sería deseable que se produjeran la mayor parte de las desvinculaciones.

Esfuerzos se han hecho pues para atajar el problema del envejecimiento, pero con unos resultados – hay que decirlo – más bien modestos. “La Defensa es cosa de todos” rezaba el eslogan de la pasada semana de las Fuerzas Armadas. Pues eso, es de todos. Si queremos unas FAS bien preparadas, en todos los sentidos y con unas edades acordes a la dura vida que se les exige a sus miembros, aparte de unas condiciones retributivas acordes con las posibilidades del Estado y, en sintonía con otros cuerpos de la administración, hay que facilitar una desvinculación eficaz, poner en valor la titulación, capacitación y experiencia de nuestros soldados en las convocatorias a todas las administraciones, y ofrecer incentivos reales a las empresas civiles que los contraten. Naturalmente, esto exige un compromiso firme de todas (o al menos las principales) fuerzas políticas y organizaciones sindicales mediante acuerdo de Estado. O bien cambiar la ley, pero eso es ya otra historia.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2018

 

TROPA PROFESIONAL MÁS ALLÁ DE LOS 45 AÑOS General de División (R.) Juan Chicharro Ortega

Tropa profesional

Viene siendo noticia el desamparo en el que se encuentran algunos soldados profesionales al terminar su compromiso con las FAS al cumplir 45 años de edad. Viene siendo noticia que instituciones como Caritas Castrense o movimientos sociales como “Hogar Social” están haciéndose cargo de su manutención e incluso alojamiento. Desconozco el número de los afectados si bien con que sólo fuera uno sería algo ciertamente lamentable. Nos encontramos ante una situación que no es de recibo en una sociedad, como la española del siglo XXI, donde se ha alcanzado un “estado de bienestar” en teoría de los mejores del mundo y urgen por lo tanto medidas correctoras de esta situación.

El soldado debe saber que su Patria cuidará de él al igual que él ha cuidado de su Patria durante tantos años.

El soldado profesional se adhiere a las FAS mediante un compromiso inicial luego ampliado en su caso a otro de larga duración hasta que cumple 45 años de edad, momento en que se produce su desvinculación de los ejércitos tal y como prescribe la ley de tropa y marinería profesional

Después de servir a la Patria

Son muchas las propuestas que diferentes grupos, asociaciones y partidos políticos hacen para corregir y paliar lo que está sucediendo respecto al asunto sobre el que escribo hoy aquí.

Analizando el por qué se ha llegado hasta esta situación, y tomando como referencia la citada Ley, acude a mi memoria una anécdota real de hace más de 100 años después la guerra perdida en Cuba y Filipinas y es que cualquier estudioso de aquellos hechos sabe que la mayoría de las bajas de nuestro ejército se produjeron por enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria y no por las balas del enemigo; cuando años más tarde una comisión española acudió a Cuba observó que las tropas norteamericanas habían superado dicho problema y asombrados se quedaron los comisionados al oír de los  mandos americanos que la solución había venido simplemente de la rigurosa aplicación de los propios reglamentos españoles.

Mucho me temo que la solución a los problemas hoy planteados por nuestros licenciados soldados tiene la misma solución.

Suspensión del Servicio Militar Obligatorio

Antes de seguir con la exposición de mi opinión es necesario tener presente algo obvio y es que aquellos que alegremente suspendieron el servicio militar obligatorio por motivos fundamentalmente electorales del momento no tuvieron en cuenta que el ejército profesional es muy caro, carísimo.   Sabemos de la precariedad del presupuesto que nuestra nación dedica a su defensa pero siendo esto grave lo es aún más el hecho de que hasta un 70% de este presupuesto se emplea en gastos de personal. Tenemos unas FAS con una entidad no acorde con los riesgos que acechan a nuestra Patria ni con los compromisos con la OTAN. Tenemos las FAS que sencillamente podemos tener con los medios económicos que se le asignan lo que obliga a hacer “encaje de bolillos” para mantener la operatividad requerida y a establecer todo tipo de prioridades respecto a los gastos dedicados al personal y entre estos a la entidad de la tropa profesional, unos 80000 hombres, y a los gastos que estos generan.

Soldado profesional

Dinero, dinero y dinero reclamaba Napoléon para la eficacia de su ejército. Y dinero es en parte lo que aquí se necesita para afrontar el problema objeto de estas breves líneas, pero no sólo dinero. También la voluntad de aplicar lo que se deriva de la citada Ley.

A ver, las principales reclamaciones, o propuestas si Vd. quiere, que los soldados afectados y los diferentes grupos que les apoyan hacen, son fundamentalmente las de buscar formas que posibiliten su permanencia en los ejércitos, las de poder tener acceso durante su permanencia en el servicio activo a una formación que posibilite su incorporación a la vida civil y otras de corte similar.

Y aquí retomo lo que apunté antes cuando hablaba de la aplicación de los reglamentos a propósito de lo sucedido en Cuba y Filipinas.

Ley de Tropa y Marinería Profesional

Por supuesto que son muchos los puestos en la Defensa de tipo administrativo o logístico que no requieren la forma física de un hombre de 30 años y así lo prevé la propia Ley de Tropa y Marinería Profesional.

Lean con atención lo que el artículo 12 de la citada Ley dice : .

1. Los militares profesionales de tropa y marinería que tengan suscrito un compromiso de larga duración podrán acceder a la condición de permanente en las plazas que se determinen en la provisión anual, conservando el empleo que tuvieran. Para participar en los correspondientes procesos de selección, se requerirá estar en posesión, como mínimo, de la titulación de técnico del sistema educativo general o equivalente, tener cumplidos catorce años de servicio activo desde su ingreso en las Fuerzas Armadas y las demás condiciones que se determinen reglamentariamente, y se valorará especialmente el empleo, los méritos profesionales y los años de servicios.

  1. Los militares profesionales de tropa y marinería, que tengan la condición de permanente, a partir de los 45 años de edad desempeñarán, preferentemente y de acuerdo con las necesidades de los Ejércitos, funciones logísticas y de apoyo a la Fuerza. Para ello, accederán a la enseñanza de perfeccionamiento que se requiera.”

Lo que ha sucedido y sucede es que sabemos que el número de plazas convocadas anualmente para ocupar estos puestos de permanencia son efímeros y seguramente no hay otra razón que la que se deriva de la precariedad antes citada de los presupuestos dedicados a este capítulo. Incidir sobre el número de soldados profesionales con carácter permanente afectaría sobre el total de la entidad de tropa profesional algo que con el presupuesto actual no es una solución apropiada seguramente.

Pero ya dije antes que la solución al problema objeto de estas líneas también debe venir de la decidida aplicación de lo que estipula la Ley como, por ejemplo, la colaboración de las administraciones públicas y así nos dice la Ley  en su artículo 20 que:

  1. El tiempo de servicios prestados en las Fuerzas Armadas como militar profesional de tropa y marinería se considerará como mérito en los sistemas de selección para el acceso a los cuerpos, escalas, plazas de funcionario y puestos de carácter laboral de las Administraciones públicas, en los términos que reglamentariamente se determinen, sin perjuicio de las competencias que ostenten las Comunidades Autónomas y Entes locales en materia del régimen estatutario de los funcionarios. Cuando las convocatorias de la Administración General del Estado reconozcan como mérito servicios previos incluirán, en todo caso, el tiempo de servicios prestados en las Fuerzas Armadas en las mismas condiciones y baremación que para dichos servicios previos se establece en la normativa vigente.
  2. El Ministerio de Defensa promoverá acuerdos de colaboración con las Administraciones autonómicas y locales para que en las convocatorias de acceso a las Policías Autonómicas y Locales se reserven plazas para los militares profesionales de tropa y marinería con más de 5 años de servicios, así como para incentivar la puesta en práctica de lo previsto en el apartado anterior.
  3. En las convocatorias para el acceso a cuerpos o escalas adscritos al Ministerio de Defensa e ingreso como personal laboral de dicho departamento y de sus organismos autónomos que se publiquen de acuerdo con la oferta de empleo público, se reservará, al menos, un 50 por ciento de las plazas para los militares profesionales de tropa y marinería que hayan cumplido, como mínimo, 5 años de tiempo de servicios.
  4. Para el acceso a la Escala Básica de Cabos y Guardias del Cuerpo de la Guardia Civil se reservará un 50 por ciento de las plazas para los militares profesionales de tropa y marinería que lleven 5 años de servicios como tales.
  5. Para el ingreso en la Escala Básica del Cuerpo Nacional de Policía se reservará, al menos, el 10 por ciento de las plazas para los militares profesionales de tropa y marinería que lleven 5 años de servicios como tales

Buscar soluciones para la tropa profesional

Somos soldados profesionales

¿Se cumplen acaso todas las buenas intenciones que el legislador expone en la Ley? Ya sabemos que sólo en una muy pequeña medida y es lamentable que esto sea así pues nos encontramos ante un inmenso campo de salida para nuestros soldados, en ningún caso ni explotado ni exigido con toda la fuerza del Estado. No parece que haya habido ni que haya voluntad por parte del Gobierno al efecto. Ya sabemos que en este desastroso y dilapidador sistema autonómico en el que nos encontramos no es fácil muchas veces el conseguir acuerdos ni colaboraciones fuera de las del propio interés de las comunidades y de los partidos políticos que las gobiernan; pues bien, en el caso concreto del que aquí hablamos sobran las prevenciones y es obligación del Estado el imponerse sí o sí.

Es necesario, no obstante, reconocer que la actual Ministra de Defensa ha dado unos pasos iniciales que invitan al optimismo y prueba de ello es la reciente disposición del pasado día 9 de febrero que establece  bases reguladoras para la concesión de becas y ayudas para la formación, durante la vida activa de militar, como medida de apoyo a la desvinculación voluntaria de los miembros de las Fuerzas Armadas, así como  el impulso al proyecto de “Aprovechamiento de capacidades profesionales del personal militar de las FF.AA.” conocido por sus siglas como SAPROMIL.

Bienvenidas sean estas medidas y nuestros mejores deseos a la Ministra que parece haber entendido el problema.

Todo cuanto se haga por aquellos que han servido con lealtad a su Patria es poco siempre. Adelante y recordemos que no hacen falta grandes medidas. Tan solo voluntad de servir a los que nos han servido y una buena manera es leerse simplemente la Ley y cumplirla.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE IM ( R .)

Blog: generaldavila.com

4 abril 2017