¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

Fue hace 210 años cuando pudimos dejar de ser y ahora de nuevo estamos a las puertas de ello.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 de mayo 2018

 

 

UNA NACIÓN, UN HIMNO, UNA BANDERA. FINAL DE LA COPA DEL REY DE FÚTBOL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Lo más urgente es España. No es el Estado. No es la economía. No, no y no. No es…

No son los partidos políticos, ni el Gobierno, ni la judicialización de la política, ni los másteres en desvergüenzas que adornan la vida diaria de esta vieja Nación. Nada de eso es importante por ser derivadas de la gravedad del momento: España.

España, camino de desaparecer como Nación, es lo único importante en este momento. Fruto del abandono en la Educación, en el respeto, rectitud, urbanidad; abandonada la historia y la cultura. Sin olvidar un movimiento desestabilizador que siempre mueve ficha desde fuera de nuestro entendimiento y frontera.

No es este momento para flaquezas, cobardías y cesiones. Ahora o nunca. No habrá otra oportunidad. El veneno de la fragmentación ha hecho mella y desde hace unos años, de quebrantos y traiciones -o bobadas (Dios me libre de los bobos que de los listos ya me libro yo)- se empezó a hablar de nación de naciones, de pluralidad de naciones, de federalismos, de repúblicas ingobernables; ahora se dice que hay tantas naciones como comunidades autónomas y un candidato, a Dios sabe qué, pretende que, como el Estado es plurinacional, Madrid sea una nación. Se ha dejado de gobernar, de mandar, de cumplir y de enseñar, porque al sabio ya nadie le escucha.

Final de la copa del Rey de fútbol: Sevilla-Barcelona.

Se anuncia y se fomenta con impertinentes declaraciones la violencia para este sábado día del partido. Sí, violencia. Van a violentar a millones de españoles ofendidos por una ya insostenible actitud de provocación. Cada uno es muy libre de pensar, hablar y predicar lo que le venga en gana, pero pretender educar y adoctrinar tiene sus límites, que están precisamente en la libertad. Pasar de las palabras a los hechos es una delicada barrera que hay que analizar. Romper España ¡no!; hasta ahí hemos llegado. Es ir muy lejos, mucho más de lo permisible.

Este sábado el independentismo pretenderá de nuevo alzarse con la violencia de la provocación, insultando, riendo, faltando… si no algo más. Atacan con humo y ciegos nos quedamos sin ver que esto echa humo tóxico.

No tenemos por qué aguantar que se silbe a los símbolos de nuestra Nación que se llama España. Ni tenemos porqué aguantarlo ni debemos hacerlo.

Una nación, un himno, una bandera, son lo suficientemente importantes para que podamos y debamos exigir, todos sabemos a quién, que se respeten, y con ello se nos respete a todos los que nos sentimos representados por esos símbolos, que somos la mayoría de los españoles. Si son incapaces de hacerlo que dejen paso a otros. Mil veces he repetido que cumplir y hacer cumplir la ley no se limita a denunciar. Muchos son los que han contraído la obligación no solo de cumplir la ley sino también de hacerla cumplir. Y no se cumple ni se hace cumplir refugiándose exclusivamente en las togas. Les pondré un ejemplo. Este sábado si se empieza a pitar al Rey, a silbar al Himno Nacional y a pedir lo inaceptable, violentando, a la más mínima, con respeto y cumpliendo con su deber, su obligación, con sensatez, firmeza y autoridad, se suspende el partido y cada uno a su casa, cantando vinieron, que se vayan cantando. Por supuesto campeón de la Copa del Rey de España, el Sevilla. Al Barcelona C.F. que se le imponga la más dura de las sanciones.

SE SUSPENDE EL PARTIDO 

Porque aquí, lo importante, lo verdaderamente serio, lo que se juega esta tarde de sábado en Madrid, no es la Copa del Rey de fútbol, lo que aquí nos jugamos es el respeto a una Nación, a su Bandera, a su Himno. Eso no es un juego, ni un título, y no vamos a tener muchas más oportunidades. La brecha es cada vez mayor, ellos son dinamiteros silenciosos que trabajan con el humo; que no nos ciegue.

Si no respetamos el himno, la bandera, si no respetamos y amamos a España, si no la defendemos con fervor, incluso con pasión, nada hay que hacer.

Hemos consentido mucho; hemos luchado y hecho muy poco, casi nada. Se va oscureciendo todo, la tarde declina y se hace tarde. Todavía estamos a tiempo de al menos hacer un gesto claro y rotundo. Firme. Silbidos, pitos, insultos: se acabó el partido. España romperá en un aplauso que puede ser el principio del fin de lo que nunca debió ir tan lejos. Estamos ante una emergencia nacional.

No, no es el fútbol. Los Comités de Defensa de la República ya están aquí.

Sabemos muy bien cuál es el problema. Necesitamos quien ponga la solución. Empecemos ya. O perderemos el partido.

Esperemos no estar ya contaminados por la costumbre y el cansancio.

HIMNO DE ESPAÑA https://youtu.be/0S19dt7JWQs

Si vas al partido no te lo dejes en casa. Ponlo alto y fuerte

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez  

Blog: generaldavila.com

21 ABRIL 2018

FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN. LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Llevo tiempo escribiendo con la mente puesta en una fecha histórica que hay que alcanzar con los deberes bien hechos. Supongo que a quien le corresponda estará en ello y que todos podamos colaborar, unidas nuestras fuerzas, a difundir y apoyar tal celebración: El Centenario de la Fundación de la Legión.

En la Legión, los que aún vivimos estamos recorriendo el camino, estamos en el proceso, pendientes del esfuerzo definitivo para alcanzar el mandato: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

La Legión

Los que ya murieron con la camisa legionaria, en paz o en guerra, son los únicos que definitivamente han cumplido el Credo de la Legión, su deber, y ellos deben guiar estos pasos legionarios, en marcha legionaria, hasta alcanzar el Centenario.

Se escribirán historias, se editarán libros, se recordarán las viejas canciones mientras surgen las nuevas. La poesía volverá a narrar las épicas y nobles acciones. La historia continuará hasta el fin de los tiempos. A pesar de que siempre volverá el primer legionario a decirle al segundo en alistarse: Esto ya no es lo que era… Pero la Legión seguirá…

“En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.
flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

Habrá novedades y propuestas, pero hay cosas inamovibles que deben tener prioridad en un Centenario, porque son algo más que historia, son su fundamento y espíritu:

España. Única razón de su existencia.

Entrega de la Bandera al Tercio de Extranjeros. SM la Reina Victoria Eugenia

La Bandera. Siempre la Bandera de la Legión entregada por la Reina Victoria Eugenia. La sangre derramada por la grandeza de la patria acredita el honor para ser guardadores de la Enseña Nacional.

Sus ritos y tradiciones.

Los muertos, heridos y desaparecidos.

Su fundador: El teniente coronel José Millán- Astray.

Los héroes: condecorados o no. Conocidos o no.

Los veteranos.

Eso es el Centenario. El resto es seguir andando a paso legionario.

La fecha de inicio del Centenario debe ser el 28 de enero de 2020, recordando así la del Real Decreto de su Fundación: 28 de enero de 1920. Cien años.

Desde ese día debe ser anunciado por todos los medios que la Legión celebra su Centenario. Ese día deberían abrirse las puertas de todas las Unidades de la Legión en un acto singular y único que fuese el toque de llamada a los legionarios de ayer, hoy, y siempre. No sé cómo hay que hacerlo, pero si sé que hay que hacer algo singular y legionario. Será el inicio de los actos centenarios que deben culminar en la gran celebración del 20 de septiembre.

Estamos ya en marcha. Llegan los cien años. Hay que encender la llama de la ideas para que todos puedan exponer las que crean necesarias y realizables, valiosas para el homenaje.

Hay un indudable orden de valores en la Legión. Ese es el inolvidable sentido de la celebración. Recordar, revivir, homenajear y reafirmarse en esos valores que dan sentido a lo hecho y a lo que queda por hacer.

La >Legión, libro escrito por Millán-Astray

Lo primero es España y sus símbolos que son el sello legionario como lo demuestran sus vivas: A España, al Rey, la Legión.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

<<Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo legionario, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas  grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados. Y ellos también dan los suyos. Ellos también os entregan su espíritu, y cuando los oís resonar el alma vibra feliz. ¡Aquellos hombres son vuestros!… Conservadlos para la Patria, para cuando llegue el momento>>. Así decía su fundador el Teniente Coronel Millán-Astray al que nadie debe olvidar ni retirar de su puesto de honor en este Centenario. Peligro latente por culpa de los arribistas al poder sin escrúpulo, pero con mucho odio y desconocimiento.

La Bandera, la más gloriosa, aquella que bordó la Reina Victoria Eugenia debe presidir el 20S del Centenario. En la plaza de Armas de Viator en Almería, sede del Mando Institucional de la Legión. No estaría de más, al menos analizarlo, que la Brigada de la Legión, Mando institucional y unidad armada, dispusiera de su bandera sin que eso prive a los Tercios de las suyas laureadas, sus Banderas de combate. La Brigada, unidad superior e institucional,  al margen de la actual normativa siempre fácil de modificar, debería tener su propia Bandera que acoja a todas aquellas unidades dependientes del CG directamente y que no la tienen.

No me cabe la menor duda que los actos del Centenario del 20S serán presididos por SSMM. los Reyes con sus hijas y la compañía de Don Juan Carlos y Doña Sofía y el Gobierno en pleno.

El Cristo de Mena, Cristo de los Legionarios, el de la Buena Muerte

Ese día deben juntarse todas las Unidades legionarias en Almería y allí trasladarse el Cristo de Mena, el Cristo de la Buena Muerte, El Legionario, acompañando a sus fieles Caballeros Soldados y con Él, a su lado, todos los muertos legionarios, ya resucitados en el Cielo de los Caballeros.

Representantes de todos los Ejércitos, de la Guardia Civil, y de todas las Instituciones del Estado deben arropar este Centenario. Allí estarán Ceuta y Melilla. Estarán todos aquellos lugares que han pisado los legionarios desde su fundación hasta el día de hoy. Todos los Ejércitos del mundo con especial relevancia de la Legión Extranjera Francesa, nuestra hermana, que debe ocupar un puesto en formación.

Y ¡cómo no!, que no falte la formación de veteranos en ese lugar preferente que la historia les otorga. A su lado los Legionarios de Honor que con su ejemplo de vida se han ganado tan honroso título. Y las fieles Cofradías que amparan, rezan y protegen con oraciones de amor a la Legión.

Muchas cosas quedan por meditar y ejecutar. Estas son solo algunas que a vuela pluma se nos ocurren. Queda mucho trabajo por hacer.

Es el día de la Legión, es el día de España.

Caballeros Legionarios Veteranos

Y queda la gran noticia esperada… ya está en camino: La Laureada. La ganada por los hechos en combate del Tercio de Extranjeros en la Campaña de Marruecos. Nuestras noticias es que solo es cuestión de trámites. Que ya está ultimado y pronto se dará a conocer. Debería imponerse a la Bandera de la Legión, la que se debería otorgar y entregar a la Brigada “Rey Alfonso XIII”, por ser una condecoración de toda la Legión.

Mientras tanto sigamos, Camino del Centenario, del acontecimiento más importante del Ejército español en sus últimos cien años: La Fundación de la Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Fue Jefe de la Legión.

Blog generaldavila.com

1 marzo 2018

 

 

¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (1) LA CUESTION DE LA EDAD Adolfo Coloma GB (R) del ET

Pretendo con esta entrada dar comienzo a una serie de reflexiones en voz alta sobre el modelo de nuestras Fuerzas Armadas (FAS) y las cuestiones que le afectan. No se trata de definir en absoluto un modelo teórico, ilusorio e ideal de la FAS españolas del futuro, que órganos pensantes ya están establecidos a tal efecto, sino de reflexionar sobre unos ejércitos, posibles y sostenibles para una España de los próximos 15 o 20 años, analizando de forma individual algunas de las cuestiones que le afectan. Quiero de hablar de unas FAS futuras, pero sin desdeñar la experiencia.Y comienzo por tema muy candente: La edad, especialmente la de las clases de tropa. Lo hago a raíz de un comentario de un lector de este blog que hace unos días decía “Hasta que el soldado cumple 45 años que ahí ya es abandonado a su suerte en la cola del paro”.

No es un tema nuevo ni mucho menos. Por el contrario es un tema recurrente, controvertido y de solución nada fácil. El análisis que sigue a continuación se fija fundamentalmente a las unidades de la fuerza,  “de combate”, para entendernos mejor y singularmente del Ejército de Tierra, que se provee dela escala Cuerpo General de las Armas y por extensión de la Infantería de Marina.

La clave del éxito de una organización que tiene su principal activo en las personas (no me gusta denominarlos “personal”,  ni referirme a ellos como “recursos humanos”) está en concitar sus propias necesidades con las expectativas de sus miembros. En este sentido, las necesidades de las Unidades de la fuerza, las más numerosas en el ET, apuntan a unos individuos de tropa lo suficientemente jóvenes y robustos como para soportar con ánimo y disposición la dura vida en estas unidades y su exigencia física.Las expectativas de sus miembros están en tener un futuro garantizado hasta la edad de retiro cosa que  sucede en las escalas de oficiales y suboficiales, pero no en la de tropa. A la organización le repugna la idea de tener unos batallones nutridos por soldados, pongamos  con 50 años de edad. Excepciones las puede haber, pero el legislador, tiene que pensar en la mayoría. He aquí el conflicto.

De algún punto hay que partir, así que les propongo analizar la situación desde el punto de vista delas edades de ingreso en el servicio activo, de la permanencia y finalmente, de la desvinculación de los Ejércitos.En la actualidad, las edades máximas para el ingreso como alumno de  estas escalas son de 21 años para los oficiales,  26 para suboficiales y de 29 para tropa. La edad mínima en todos los casos es de 18 años.  Evidentemente, el plan de estudios para oficiales es de 6 años mientras que el de tropa solo 4 meses. Los aspirantes a suboficial acceden a las academias correspondientes en la mayor parte de los casos procedentes de tropa, tras algunos años de servicio.Así es que suelen ingresar en el tramo superior de las edades máximas permitidas. La consecuencia más inmediata es el envejecimiento de los suboficiales, pero veamos continuación lo que más nos preocupa: la tropa.

MODELO DE CARRERA MILITAR DE TROPA

Como muchos lectores sabrán,el modelo de carrera de un militar de tropa comprende tres modalidades diferentes y sucesivas: Un compromiso inicial, que se puede ir renovando hasta un máximo de 6 años,un compromiso de larga duración, que permite extender el tiempo en filas hasta los 45 años de edad; Y finalmente la tropa permanente  que puede permanecer hasta los 58, edad en la que se pasa a la reserva.  En la sociedad actual, los jóvenes (hombres y mujeres) suelen estabilizar su vida, entre los 25 y los 30 años. Es cuando suelen encontrar  pareja  estable y forman familia. Cada vez es más frecuente que ambos miembros de la pareja tengan trabajos remunerados, lo que supone un ancla frente a la tradicional movilidad horizontal de los militares. A esto hay que añadir que, la mayor parte de las unidades de la fuerza, se encuentran en guarniciones asiladas de entidad entre brigada y batallón. Es decir, hay pocas oportunidades de poder cambiar de plaza de destino sin afectar a la estabilidad familiar.

Así, en muchos casos los individuos de tropa se ven abocados a permanecer largos períodos en las unidades de origen  para conseguir esa deseable estabilidad familiar, lo que repercute inmediatamente en el envejecimiento de la unidad. Así lo recoge el “informe de situación” recientemente emitido por el Ejercito de Tierra que reconoce que la edad media de la tropa del ET es de 33, lo que es ya una edad considerable (la mitad de los individuos superan esa edad) pero tolerable si respondiese a una distribución racional en la que los jóvenes estuvieran mayoritariamente encuadrados en unidades de la fuerza y los más mayores en destinos menos exigentes en el plano físico, como los logísticos, administrativos.Pero esto no sucede así.

Este problema viene de lejos y alguna experiencia hemos ido acumulándolo que ha permitido introducir algunas medidas correctoras, como por ejemplo el Plan de Acción de Personal (PAP), del ET. Fue diseñado en los años 2006/8 y revisado en el 2012/15 con la finalidad de definir claramente las expectativas y las carreras de los militares estableciendo unas trayectorias definidas que, aprovechando la experiencia acumulada por cada uno tienda hacia la especialización, teniendo en cuenta las preferencias de cada profesional. Al mismo tiempo marca claramente tramos en las propias trayectorias de tal forma que, inicialmente, los primeros empleos de cada escala sean desempeñados preferentemente en las unidades de la fuerza. Contempla además medidas como el cambio de especialidad (y por tanto de escala) para los componentes del cuerpo general, que es el que más evidencia la necesidad de un continuo rejuvenecimiento, pero al hacerlo entra en colisión con los intereses de las escalas en las que se pretende acomodarlos.

En todo caso,parece que la política de personal se inclina decididamente por la incentivación para el ingreso en la escala de suboficiales, lo que va parejo a la correspondiente preparación y adquisición de la titulación académica de los aspirantes.  Sin embargo esta medida, aunque cubre ampliamente las plazas de las convocatorias que se publican, no puede competir con las aspiraciones de la tropa en general a la adquisición de la consideración de tropa permanente. Les “condena” definitivamente a los empleos más bajos del escalafón, pero por el contrario, les asegura un puesto de trabajo en su localidad sin someterlos a los continuos vaivenes y cambios de destino a los que oficiales y suboficiales están abocados.

Este plan por tanto, está pensado para actuar como filtro o decantador  de forma que actúe como freno para los que, alcanzada una cierta edad, no han conseguido la requerida especialización o no han ingresado en la escala de oficiales o suboficiales.  Pero de momento no ha conseguido el objetivo. Claro que ya se sabe, las políticas de personal son instrumentos a largo plazo. Sus efectos tardan un tiempo considerable en sustanciarse.

Vistas las limitaciones de la organización para absorber hasta la edad máxima a toda la tropa satisfaciendo sus expectativas de permanencia en las FAS, no le cabe más opción que facilitar la desvinculación del servicio de una parte considerable de sus efectivos. Lo hace  mediante tres mecanismos: La preparación para otras actividades,  la intermediación con otras instituciones o empresas (públicas y privadas) y la compensación económica.

Las dos primeras opciones: la preparación y la intermediación con otras empresas e instituciones, van muy parejas.Se facilita la preparación para otros trabajos acordes con la formación, experiencia y vocación de cada individuo. Con esta intención el Ministerio de Defensa creó  SAPROMIL (sistema de aprovechamiento de las capacidades del personal militar). Un sistema que nació en cuanto se detectó la necesidad de ofrecer salidas profesionales al personal excedente, singularmente la tropa; pero lo hizo en el año 2012en el punto álgido  de crisis la del mercado laboral. SAPROMIL prepara a los individuos que así lo desean para el ingreso en empresas e instituciones de la administración al tiempo que abre con tales organizaciones acuerdos por los que se reservan plazas para aspirantes procedentes de las FAS.Hasta la fecha ha tenido más resultados en la oferta para ingreso en la Guardia Civil (50% de las plazas convocadas) en la Policía Nacional(20%) y en algunas policías locales, pero con carácter muy minoritario. 

En cuanto a la tercera vía, hay que señalar ante todo que los soldados y marineros que tienen que dejar forzosamente el servicio, están acogidos, como cualquier trabajador a las prestaciones  económicas y asistenciales propias del paro. Sin embargo, la medida más atractiva se les ofrece al alcanzar los 45 años de edad. Consiste en una compensación económica establecida en la actualidad en 620 € mensuales como reservistas de especial disponibilidad, compatibles con el ejercicio de cualquier otro trabajo que no sea en las administraciones públicas, hasta la edad de retiro. Se trata pues de una solución parecida a la que se arbitró con la reserva transitoria para los cuadros de mando. Sin embargo, esta medida, favoreciendo decididamente a los soldados que alcanzan esa fatídica fecha de los 45 años, no ha contribuido a frenar el problema del envejecimiento ya que muchos aguantan hasta que alcanzan esta edad, con lo que no resuelven la desvinculación en la franja de los 35 -40 años que es en la que sería deseable que se produjeran la mayor parte de las desvinculaciones.

Esfuerzos se han hecho pues para atajar el problema del envejecimiento, pero con unos resultados – hay que decirlo – más bien modestos. “La Defensa es cosa de todos” rezaba el eslogan de la pasada semana de las Fuerzas Armadas. Pues eso, es de todos. Si queremos unas FAS bien preparadas, en todos los sentidos y con unas edades acordes a la dura vida que se les exige a sus miembros, aparte de unas condiciones retributivas acordes con las posibilidades del Estado y, en sintonía con otros cuerpos de la administración, hay que facilitar una desvinculación eficaz, poner en valor la titulación, capacitación y experiencia de nuestros soldados en las convocatorias a todas las administraciones, y ofrecer incentivos reales a las empresas civiles que los contraten. Naturalmente, esto exige un compromiso firme de todas (o al menos las principales) fuerzas políticas y organizaciones sindicales mediante acuerdo de Estado. O bien cambiar la ley, pero eso es ya otra historia.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2018

 

OFENSA A ESPAÑA, A LA RELIGIÓN CATÓLICA Y A LOS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un aquelarre ofensivo y provocador en Montblanc (Tarragona)

Corre por internet el video de un aquelarre en la localidad de Montblanc (Tarragona) aprovechando el carnaval. Una burla a la Legión y a sus más profundas tradiciones. Me duele profundamente, me provoca náuseas de indignación, me entristece ver como no se ataja la desvergüenza de los que pretenden convertir España en una porquera. Dicen, y dicen mal, que ofende quien puede y no quien quiere; no es verdad. Corre la ofensa como norma, el insulto como saludo y la sonrisa cómplice como traición. Son muchos los que ofenden pudiendo y queriendo, todo a la vez. La impunidad es la ley para los que atacan todo aquello que constituye el alma y las raíces del pueblo español.

Tomémoslo a broma carnavalesca y en breve comprobaremos la que se nos viene encima. Estamos yendo demasiado lejos. Nadie dice nada y hay un silencio cómplice para los actos y actores que atacan a España, a la Religión Católica y a los Ejércitos. Se dice: <<Hay barra libre>>. Nadie sale en su defensa. Todos se callan, dicen que,  para no engordar al cerdo de la porquera. Se están cruzando barreras peligrosas. Sabemos lo que hacen y sabemos lo que buscan. Sería lamentable que sucediese lo que puede suceder y ellos pretenden que suceda. Pero sucederá si no lo evitamos a tiempo;  y hay que evitarlo; queda poco tiempo. La razón es fácil de contener, pero un sentimiento roto, herido, humillado y pisoteado, puede dar rienda suelta al dolor y a su reacción. Entonces ya será tarde para lamentaciones.

Montblanc (Tarragona)

Hay un silencio cobarde que calla; parece que otorga. Las provocaciones no deben ser contestadas con violentas reacciones. Pero jamás soportadas y recibidas como si aquí no hubiese pasado nada. Asistimos a una escalada de enfrentamiento donde ellos buscan alcanzar la máxima violencia. Y pueden llegar a todo si antes no defendemos la entrada. Ellos ya están dentro. No es solo una mascarada.

Hoy no es un día para la alegría en España. Como tantos otros. Silencio. Mientras se mofaban de España, de la Legión, de su tradición, de sus muertos… de Dios.

Tengo que pensar mucho y aguantar antes de escribir más palabras. Pero no por eso me voy a callar. Dicen que mejor es pasar página y mirar hacia otro lado. ¡Cobardes!

Sí, todo eso que ustedes piensan lo pienso yo también. No lo voy a escribir, pero lean en estos espacios blancos que separan las palabras todo eso que hoy, ustedes y yo,  escribiríamos y gritaríamos muy alto. Lo podría escribir, pero no lo voy a hacer por falta de espacio y porque seguramente me quedaría corto en los calificativos. Además, podría ser que yendo más allá, donde no quisiera llegar, dedicaría los más graves de los calificativos a aquellos que ven esto como una carnavalada sin importancia y no dan la cara para defender a la Legión, a su Cristo de la Buena Muerte y en definitiva a España. A esos que son responsables y se les ha dado la autoridad legal, se les supone la moral, para asumir su responsabilidad y no consentir estas ofensas que tanto duelen. Pero no lo voy a hacer. Me limitaré a esperar, centinela que da el alto, que avisa que se cuelan… No nos oirán. Nada pasará y todo se olvidará… hasta la próxima.

Estamos acostumbrándonos a ello y eso no es bueno. Puede acabar mal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2018

 

 

ZAPATERO, A TUS ZAPATOS (Adolfo Coloma GB (R) del ET)

La historia no puede tener otro objetivo que la búsqueda retrospectiva de la verdad y la única vía para lograrlo es el rigor y la objetividad. Se trata pues, de huir de la conclusión superficial, buscando las causas profundas de los hechos, analizando todos los elementos que intervinieron y tratando de establecer sus consecuencias. Pero en la actualidad el estudio de la historia  está presidido por el presentismo, por la inmediatez y la falta profundidad.

¿Por qué sucede esto? Simplemente porque se ha arrinconado el rigor en su estudio, por razones ideológicas o de afirmación nacionalista. En otras palabras, se ha polarizado la enseñanza en las aulas y se ha dejado que sean los medios de comunicación (presentismo, falta de profundidad) los que se han adueñado del discurso histórico y de su difusión.

Hace ya tiempo, desde que arraigó la transición, que las derechas han hecho una dejación en este empeño, permitiendo que sean las izquierdas quienes se adueñen del estudio de la historia. Y las izquierdas, amparándose en un marco democrático pero manipulándolo desde dentro y explotando el victimismo han construido y expandido su relato. En la más pura dialéctica marxista, la historia de la humanidad se nos viene presentando como la historia de la opresión y de la desigualdad mediante la Imposición de tres vectores: raza, clase y género.

Se nos propone como antídoto el multiculturalismo, como un paradigma de este mundo globalizado.Pero no es más que una contradicción en si misma (un oxímoron,  en términos académicos: la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, un absurdo)porque evidentemente, cada sociedad tiene su propia cultura. El multiculturalismo es pues un camino hacia la ambigüedad, pero encierra un fin perverso cual es el intento de deconstrucción de la cultura occidental. Se basa para ello en la ideología inane del buenismo.

En una España cada vez más fragmentada y carente de una sólida cultura cívicabasada en la reflexión y en el análisis,  se trata de imponer mi verdad al contrario. En este marco, se nos propone, por segunda vez una La Ley de la memoria histórica no persigue otra cosa que reescribir y vengar, lo que nos traslada peligrosamente al escenario de 1936.

Se trata de encajar la idea de que el régimen nacido de la constitución Española de 1978, no es fruto de la legalidad y legitimidad del régimen anterior, el del General Franco, que a su vez tiene su origen en una victoria militar tras una fratricida guerra civil. Se trata de soslayar la realidad de esta victoria (para unos, derrota para los contrarios) sustituyéndola por un auténtico mito, el de que la legitimidad arranca de una República, con todos los marchamos y parabienes democráticos.Es patente, cuando menos en su última época, que esa idílica República hoy añorada por algunos, no era para nada democrática, sino muy al contrario, violenta y revolucionaria.

En esta dialéctica que tiene su mayor exponente en la legislación del Presidente Rodríguez  Zapatero  relativa a la memoria histórica, un nuevo oxímoron  porque la memoria es intrínseca, individual y subjetiva, pero su estudio ha de ser empírico y objetivo. La historia no es un hecho individual  ni la pretendida memoria histórica es tampoco es la suma lineal de las memorias individuales. A pesar de que la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura,conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica; sufrió importantes modificaciones a lo largo de su trámite orgánico, esta ley no es más que un arma táctica contra el Partido Popular, que representa al conservadurismo,  tratando de presentar como vencedor moral al bando que fue derrotado.

STANLEY G. PAYNE

Si han llegado hasta aquí, amables lectores, convendrán conmigo que no hay ideas nuevas en el texto anterior que no hayamos expuesto en este blog, y en términos generales, debo decir que así es. Pero lo que le da un valor muy singular es que no es mío, ni del propio blog. Son las palabras – mejor, las ideas – expuestas por un prestigioso historiador e hispanista, el profesor Stanley G. Payne, hoy día 1 de Febrero en la Universidad San Pablo CEU de Madrid ¿Qué les parece?

Ciertamente cabría decir aquello de “nada nuevo bajo el sol, pero en cualquier caso, son expresiones  que vienen avaladas por un estudioso de la historia, no como tantos oportunistas que han cazado un par de hechos que convienen a su discurso, para elaborar entorno a él una teoría que lo justifique. El profesor Payne, una autoridad en la materia, es Doctor en Historia por la Universidad de Columbia, y académico correspondiente de la Real Academia Española de la Historia, con 28 títulos publicados en español, la mayor parte de ellos dedicados al estudio de nuestra Guerra el régimen que le sucedió y la Transición. Tampoco se le puede tachar de partidista, pues sufrió la censura de sus primeras publicaciones en tiempos de Franco. Como Pío Moa – con quien tiene muchos puntos y visiones en común – el rigor del estudio, el dato históricole han llevado a establecer sus posiciones intelectuales, que ambos defienden con vehemencia.

El Proyecto para la reforma de la cainita e iconoclasta Ley de la memoria histórica (esto lo digo yo) no deja de presagiar negros nubarrones sobre la reconciliación nacional. Lejos de buscar la auténtica reconciliación, solo plantea una batalla secundaria con el objetivo de arañar votos y contribuir al desarme moral del adversario. El Valle de los Caídos no debería en ningún caso desaparecer, porque como bien dijo el profesor Payne, “Olvido no es lo mismo que reconciliación, ni memoria tiene que significar venganza”. Pero de ahí a adueñarse de la interpretación de la historia “manu iuris”, amenazando con penas de reclusión de hasta 4 años y multas de hasta 150.000 €, no es la mejor forma de propiciar tal reconciliación. Lo que no quita para hacer un esfuerzo de arqueología forense, que permita dar satisfacción a los deudos de los muertos y victimas de ambos bandos sin exclusión. Un camposanto militar al estilo del Cementerio Nacional de Arlington (Virginia, Estados Unidos), establecido tras la Guerra de Secesión Estadounidense y que acoge a combatientes y veteranos de todas las campañas  podría ser una solución.

En definitiva, el mensaje es claro y diáfano: No se debe estudiar la historia con fines partidistas. Esta ha sido la idea medular de la interesantísima conferencia del profesor Payne. No es tarea de un dirigente político ni del legislador establecer la memoria histórica, como ya se puso de manifiesto en el congreso Internacional sobre la Guerra Civil Española, celebrado en Madrid en el año 2006. Que sean los profesionales estudiosos de la historia quienes se dediquen a ello.  Al César, lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. O lo que es lo mismo: Zapatero, a tus zapatos.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

El profesor Stanley Payne presentado por el profesor Alfonso Bullón Mendoza en el CEU el 1-II.2018

 

Blog: generaldavila.com

6 febrero 2018

EL DÍA DESPUÉS. DESDE LA DECEPCIÓN General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

No hay un día después. Empieza un largo camino de incierto recorrido hacia la nada. Nos han destrozado la normalidad y ahora viene lo peor. Pase lo que pase el odio se ha instalado entre los partidos políticos. Sí, digo bien: entre los partidos políticos que desean arrastrar a los ciudadanos al enfrentamiento. Ya están los buitres sobrevolando la carroña. Huele a podredumbre; moral. ¡Cuidado! El Estado está herido. Por omisión y por cesión. La debilidad moral de nuestros representantes nos puede llevar a cualquier incierto lugar. El problema es que no representan a casi nadie, pero no hay otros; por ahora. Es un momento difícil para elegir. Quienes nos han llevado hasta esta situación límite, bochornosa, no merecen representar a nadie. No lo hacen, pero ahí están. Hay un desprecio absoluto hacia la ciudadanía que ha tenido que manifestarse en solitario y colgar en los balcones su voluntad y voto cuando nadie, ningún partido con representación parlamentaria lo hacía. El día después, el largo día después, está lleno de dudas. Las amenazas están encima de la mesa. Y en esa mesa es donde se va a negociar. Las cartas están echadas y marcadas. A las cesiones le llamarán negociación. ¿Van a firmar la reforma que impida volver a las andadas?, ¿que castigue ejemplarmente el delito? No.

Hay tantas dudas y tantas cosas ocultas que dan ganas de tirar la toalla sin solución. Pero ese no es el camino. No podemos permitir que una minoría imponga su voluntad y sean permanente noticia. Luchemos por lo nuestro sin caer en la debilidad o el engaño. Vienen tiempos difíciles. Desde la aparente legalidad, la vulnerarán. Esto no ha terminado. Miedo da la famosa negociación cuando los negociadores ofrecen cualquier cosa con tal de tener su minuto de gloria. La pieza a cobrar sigue llamándose España. En tiempo de crisis no hacer mudanza. Pero esto no es una crisis; es una situación de emergencia.

Ayer los que verdaderamente dieron la cara fueron las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. De un Estado que lleva tiempo desaparecido y superado por los acontecimientos. Si alguien merece reconocimiento y agradecimiento son los guardias civiles y policía nacionales. Es de las pocas cosas que quedan claras después del 1 de octubre. El resto sigue siendo incertidumbre. Y una inmensa, profunda, decepción.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

02 octubre 2017