CONVENCIÓN NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR (PP) Rafael Dávila Álvarez

La felicidad reside en la independencia y no todos pueden decir lo mismo. Después de una azarosa vida uno sabe más de lo que quisiera y entra en fase de limitarse a ser sin la más mínima accesoria.

El Partido Popular

Esta convención, o lo que sea, de largo y mediterráneo fin de semana, que acaba de celebrar el Partido Popular (PP), es de enorme importancia para España. Es algo más que una convención de partido. De calado para el futuro de España y creo que digo bien. Las españas, que pretenden serlo a trozos, están demasiado presentes en esta crisis moral y pandémica donde el PSOE, o lo que esto sea, con Pedro Sánchez a la cabeza, han destrozado la vida de miles de españoles a los que han dejado en la ruina y el desamparo, no solo económico, sino moral e histórico. Los trozos cobran protagonismo y España sufre una grave crisis de identidad que puede terminar en tragedia. Surgió de la tristeza y las bombas, del engaño y la perversión de un momento de dolor. Todo empezó desde el terror y la confusión un 11M. aprovechado por unos cuantos desalmados de la política con las mediáticas armas en sus manos sucias.

Desde entonces la conmoción no ha dejado de presidir nuestra política, mezcla de corrupción, engaño y traición. España está destrozada que es algo así como hecha trozos. Aniquilada también.

El cambio en España

España necesita un cambio y eso está en la calle. Se piensa y se siente, es urgente y necesario. No es ya una cuestión política, sino que se ha convertido en necesidad vital para que sobreviva el concepto de nación por encima de la política; y para que vivamos en libertad los españoles. Fundamentalmente. Ni el Estado está donde debe estar ni la nación tiene futuro por este incierto camino. Tres conceptos por la borda: Nación, Estado y españoles.

¿Qué no le gusta quién lidera el Partido Popular? No es ese el problema. De entrada lo que necesitamos es el cambio en la gobernabilidad de España, con ayuda si es necesaria, pero que vuelva a lucir la España que deseamos; todos unidos y empujando en la misma dirección.

Hoy España no es un estrecho concepto reservado para una exclusiva ideología, no es una España de partido único donde todos piensen lo mismo, no es de unos cuantos con su lista de principios e ideas, es y debe ser por encima de todo una España completa, que dé cabida a todos.

No es posible en el momento actual manejar el concepto de una España estrecha que camina por un angosto camino reservado para unos cuantos y en el que no cabe más que su pensamiento. La cabecera de esta pancarta que lidera el cambio debe decir simple y llanamente España y los portadores, a pesar de pensar con formas y matices distintos, llevar algo común que les una por encima de cualquier tonalidad: el nombre y la bandera de España; su unidad. Todos tienen sitio en esa cabecera de la manifestación. Lo demás se puede hablar largo y tendido, pero desde la unidad y el respeto a la Ley y a la historia.

Trigo y cizaña

Hay trigo y cizaña. Es momento de que crezcan juntos hasta la siega.

Es hora de gobernar con le mente y el corazón puestos en la nación española, Nación, y no de pensar en lo que me favorecerá después, por ejemplo en Iberdrola que parece el camarote de los hermanos Marx o el arca de Noé. ¿Servicios prestados?

Es un momento de gravedad política que a todos nos afecta. Es necesario un cambio que creo se avista. La siega se acerca. Todos cabemos a la hora de poner por delante a España. Empujemos en esa dirección.

No pongamos palos en las ruedas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

4 octubre 2021

Blog: generaldavila.com

 

UN RECORRIDO POR LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El capitán Juan Rodríguez Lozano (izquierda), junto a su nieto, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero – ABC / IGNACIO GIL

Se cumplen 85 años del 18 de julio de 1936, una fecha que debería servir para llevar a cabo un análisis serio y desapasionado de nuestra reciente historia, un paso más como el ya dado por los españoles en la Transición. No es momento para enfrentamientos, ni con la violencia dialéctica siquiera, sino para estudiar y analizar lo que ocurrió y quizá, dada la actualidad política, analizar lo que ocurre en los momentos actuales.

El estudio científico de aquellos hechos se ve mediatizado por la gran pasión que todavía conlleva y le cuesta a la ciencia entrar de lleno para dar paso a la historia.

A partir de determinado momento se instauró en España la política de la venganza para lograr la victoria, incluso más allá de la política, incluso en lo militar, para invertir los resultados de las páginas escritas en los campos de batalla.

¿Por qué? No es difícil la contestación: el Poder. Lo es todo. Sobre la mente de los otros.

Digo todo, pero sobre todo se trata del dominio de la voluntad de cada uno puesta a disposición del poderoso totalitarismo. Creíamos que eso solo era posible hacerlo al dictado, en las dictaduras, y resulta que ahora estamos sometidos a una muy sutil: la imposición de las ideas, las suyas, las de los que quieren volver a la lucha en nombre del progresismo y ello para implantar sus ideas difusas que esconden doctrinas totalitarias. Para ello previamente han de renovar el enfrentamiento. Se ha dado un giro histórico sorprendente y la convivencia en paz y armonía se cambia por la idea más progresista que España ha conocido desde los Reyes Católicos: la destrucción de la unidad de España a base de reinterpretar la historia y hacer un manual de campaña contrario a la verdad.

Se preguntarán: ¿Qué tiene que ver esto con los 85 años del comienzo de la guerra civil? Trataré de explicarlo.

El enorme paso dado en España en el periodo conocido como Transición pudo hacerse gracias a una generosa contribución de muchos de los protagonistas de aquel conflicto; gente enfrentada, incluso violentamente, que recapacitaron alrededor de una idea de unidad, convivencia y futuro en paz, con las lógicas diferencias de pensamiento y proyecto para su patria España. Pero eso unía a todos: España. La Corona en necesaria y generosa actitud asumió ese concepto intangible y superior del símbolo de la unidad que proyectaba un futuro en común junto a las naciones del mundo en una lucha casi única y en cierto sentido épico por la igualdad y la unión de los pueblos. La soberanía popular simbolizada en la Corona, escrita en la Constitución.

Esa era la voluntad de España, ese era el futuro para los españoles, esa era el proyecto de los que años atrás habían estado enfrentados y peleados hasta el extremo. Se acabaron las trincheras y las pugnas violentas por las ideas. Que cada cual defienda la suya sin volver la vista atrás nada más que para recoger a los rezagados y animarles a sumarse al proyecto.

Todo iba viento en popa, España crecía, era respetada en el ámbito internacional, casi envidiada, no había nación donde no se hablase de España. Se vivía en continuo progreso camino de la igualdad completa. Solo la sombra mortal del terrorismo de la ETA perturbaba el paso firme de España. Los asesinos rondaban las madrugadas junto a las ratas de las alcantarillas esperando el amanecer para matar y embriagarse de sangre inocente. Otro peligro latente se cernía sobre España y que no todos percibían en aquellos momentos. Mientras allí se recogían las nueces, los separatistas catalanes, agazapados, esperaban su tiempo y manera para recoger las suyas. ¡Que pocos se dieron cuenta!

Caminaba España, despacio, segura, con héroes anónimos y muchos sacrificios, pero firmes y conocedores de por dónde y a dónde debíamos llegar.

Un fatal día, 11 de marzo de 2004, una tragedia asoló la capital de España, enmudeció a España, nubló el futuro de España. ¿Qué pasó en aquellos trenes? ¿Por y para qué? ¿Quién? No lo sabemos ni lo sabremos nunca.

Sí sabemos que aquel día era el último de la Transición. Fin de la paz. De nuevo volvía el enfrentamiento.

La conversación lo dice todo. Recuerden.

Febrero del 2006. Zapatero, presidente del Gobierno de España después de aquel trágico e inexplicable 11M, no asiste al III Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo celebrado en Valencia. No es baladí.

Al poco tiempo se reúne con algunas de las víctimas. El detalle de la conversación con María Jesús González, la madre de Irene Villa, descubre el proyecto de Zapatero.

—Mi hija me sigue haciendo la misma pregunta que cuando era una niña: «Mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?». Póngase en mi lugar.

—Estoy ya en tu lugar porque a mí me mataron a mi abuelo —respondió el presidente.

Zapatero abría la caja de los horrores. Adiós a la Transición. Empezaba de nuevo la guerra civil. La de los abuelos, que tenía continuación en sus nietos.

Después empezaron a formarse los bandos, y las bandas. Después siguió la cuenta de los muertos, a la cara, a recordar las cunetas. Después los terroristas de la ETA pasaron a ser hombres de paz, respetados senadores y congresistas, a cobrar sus crímenes en subvenciones, coche y sueldo oficial: el triunfo de las pistolas. Amparados bajo la ley.

Se hizo ley, una nueva ley para el enfrentamiento. Adiós a la Transición.

La ley de la vuelta atrás, la mirada atrás, la ley de las trincheras, de nuevo Madrid, el Norte, el cinturón de Hierro, Belchite, Brunete, Teruel, el Ebro. Ochenta años de retroceso, disparos cargados de emociones para volver al enfrentamiento.

Tenían que volver a la guerra.

La del terrorismo también: sus franquicias al poder.

La del separatismo: sus burgueses dirigentes al poder.

La del socialismo caballerista: sus alumnos desventajados al poder.

España se detuvo. Arruinada económicamente, llegó un registrador de la propiedad a firmar su defunción y vender en saldos la herencia. Nos quitó lo poco que teníamos, la calderilla de la esperanza.

La Transición fue juzgada y condenada para siempre. Los culpables señalados por el dedo inquisidor; entre ellos el símbolo: la Corona.

Temblaron las estructuras de la forma de Estado.

Ni el paro, ni la desestructuración de España, ni vaciarnos los bolsillos, ni el autoritarismo de los dirigentes, ni el sectarismo, ni la corrupción, nada pudo con ellos.

Vacunados por el registrador y su equipo, llegó de nuevo el despliegue de las fuerzas de aquel recuerdo: «Estoy ya en tu lugar porque a mí me han matado a mi abuelo».

Mejor desplegadas, más fuertes y seguras.

Un equipo engrasado, con una organización que despliega en segundo escalón una estructura muy bien configurada, apoyos internacionales de dudoso origen, elabora una orden de operaciones a la que nadie es capaz de plantarle cara. Enfrente no queda nada ni nadie. Divididas las fuerzas, la derecha no llega a un acuerdo, mientras la izquierda cada vez se reafirma más en sus postulados. Las Instituciones desaparecen en una espesa niebla de leyes, decretos y dictámenes. El Poder lo puede todo.

Trabajan en una nueva cultura después de haber renunciado a España. Tardará. Será un proceso lento y costoso, habrá retrocesos y baldías esperanzas nuestras, pero está sentenciado.

Ese es el resumen y el futuro que nos traen después de 85 años y una Transición. Una España rota, resquebrajada por el separatismo que no ha perdido el tiempo. En la española Cataluña se recoge cosecha de muchos años de

Para echarse a temblar.

Un recorrido de 85 años demasiado costoso y que en ningún caso nos merecemos cuando hicimos una limpia y esperanzadora Transición.

¿Por qué nos ha pasado esto? Nos lo preguntamos todos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 julio 2021

 

 

 

 

 

 

ADIÓS MI QUERIDA ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ministerio de la Verdad: creado por Zapatero. El gran mentiroso. Continuado por Pedro Sánchez, ya se sabe lo que dijo Marx de su utilidad. Como tonto en vísperas sigue el camino marcado.

Detrás de todo y todos hay alguien más cuyo conocido representante se limita a vivir bien y encauzar las ayudas exteriores. Esto ha pasado siempre, desde los remotos tiempos, con la única intención de subvertir. La inocencia también. Vivir bien y predicar el amor universal, completo, y en todos los aspectos. Al conjunto lo alimentan de la palabra, mientras piensan: ¡Que los zurzan!

Entre intereses se ha creado una gran mentira que nos acosa sin saber muy bien a donde nos lleva. Podemos adivinarlo si seguimos los pasos que da su iniciado creador en España: José Luis Rodríguez Zapatero. No le den más vueltas al cervatillo. El Pensamiento Alicia, se ha hecho mayor y perdido la inocencia.

Hasta Zapatero, hubo Secretaría de Estado para la mentira ahora convertida en ministerio con el que imponer el relato dogmático de una nueva e inventada historia monárquica y franquista. La Iglesia ya ha quedado olvidada, que significa marginada. Esperemos que rece.

-Todo empezó con una Transición fallida.

En política los resultados tardan en verse a la luz pública. Ahora es el momento de aquello.

Éramos muy felices mientras unos inocentes -tan sosos como inteligentes del papel- y otros malvados, nos constituían en articulado, 163 artículos, y encerraban su saber en 9 títulos.

-Parieron las nacionalidades y acabaron con el futuro. Ellos felices de no ser futuro.

-Siguió el exhibicionismo y subida a los altares de impúdicos personajes que se apropiaron de nuestra identidad. Los rastreadores de la historia descubrieron hasta 17 identidades. España un milagro.

Aquellos que mandaban en nuestras vidas y nos marcaron el futuro eran muy inteligentes de cara al conjunto, pero manipuladores de intereses. No eran tan listos y brillantes. Sus nombres ahora se pasean por los juzgados y les espera la cárcel sin barrotes. A los frívolos se les dio unos euros, incluso un título que acompañaba al más brillante: el de ex. Con el ex siguen viviendo muchos transicionadores, cazadores de fortuna, ahora demócratas del IBEX 35. Lo mismo les da un sistema que otro con tal de pertenecer a él. Título, ya saben, hereditario en bancos, medios de comunicación, eléctricas, constructoras, gasísticas, o en eso de tan alto rendimiento como es el armamento. Monopolios privatizados en manos públicas.

-Empezó una operación a largo plazo: 23F. Llegó la vacuna al militarismo. Había que acabar con reyes y soldados. Entre información y desinformación, ce-ene-íes, y militares manipulados para el cabreo (exacta definición), se aclaró el artículo 8 de la Constitución. Sonó por última vez el cornetín. Nunca sabremos quién fue el corneta. Yo, con perdón, si lo sé.

-Se abrió la barra libre. Este negocio para ti, este para mí. Ropa cara, marcas prohibidas hasta entonces, que si loeve, los galgos, descubrimiento del caldo de la ribera del Duero y lo público con lo privado. Marbella y las islas, cada cual en su sitio. Era la beatiful people que retrató Sylvia Polakov, los que mezclaban los artículos de la Constitución con los estatutos de los Consejos de Administración, frente a la estupidez de unos cuantos mandados, entre los que me encuentro. También sus nombres han pasado de las portadas de revista a sumarios inacabables que nunca se cierran.

-La ETA mataba. Siempre lo hizo. Era otra forma de hacer política, decían sin rubor, en una España de fallido tránsito, en la que todo se permitía. Hasta ocultar a los asesinados. La España que empezó a ocultar a sus muertos y tapar la boca a las víctimas. Si hay que hacer saltar la ley por los aires lo hacemos, como ellos, con las bombas. GAL y más cosas. Todo tipo de trampas, unos para mantenerse, otros para  encumbrarse. Con los muertos hay una manía en España: echárselos en cara, olvidarlos y enterrarlos a escondidas. No están en las cunetas sino en el imaginario colectivo.

-Había que dirigir a los súbditos por el camino de la enseñanza. Como esta era libre y nefasta había que manipularla en cuanto se alcanzaba el poder: LGE (1970)-LOECE (1980)-LODE (1985)-LOGSE (1990)-LOPEG (1995)-LOCE (1992)-LOE (2006)-LOMCE (2013) y por último LOMLOE. Uno de los mayores escándalos de la llamada democracia española. Acabaron con la Libertad de Enseñanza. Una más.

El resumen es una nación de analfabetos con unas universidades de primaria que ahora pasa su factura. Por lo que la beatiful people actual lleva a sus cachorros a la privada, conexión vía extranjero. ¿Libertad de enseñanza? Pida usted un crédito o hágase un máster político.

Los mandamases inventaron su doctrina intelectual: FAES y Fundación Alternativas. Un fracaso que tuvo su momento hasta que se levantó el telón; y las alfombras.

-Todas estas salsas eran condimentadas en los medios. El genuino de TVE junto a las autonómicas, más las prebendas de los que tuvieron que refugiarse en el capital. Aquí informa el dinero, que nunca es libre. Acabaron con la libertad de expresión y con la prensa libre, ahogada por las deudas y los juzgados de lo mercantil y lo penal.

Poder, dinero, medios de comunicación y libertad: una bomba que aún no ha explotado del todo.

-Europa nos tiene miedo; nos vigila Alemania; Francia nos rechaza; para el Reino Unido no existimos; Italia compite; Marruecos no nos quita el ojo, a pesar de lo de Annual, que fue para ellos y por ellos. Luego están nuestros hijos hispanoamericanos que vaya usted a saber. Y Venezuela, Irán, y Putin (que es el amigo de Benidorm).

-Ahora tú, luego yo. Una especie de Pacto de El Pardo funcionó sin grandes sobresaltos. Todo iba muy bien, escándalo de vez en cuando para alimento del pueblo, horca en la Plaza Mayor, dinero a los separatistas, España en Europa, y esto parecía la época del 600, pero con mejor coche.

-Así íbamos, PSOE-PP y tiro porque me toca. El vasco y el catalán, contentos con dinero, su policía y sus incompetencias. Andalucía de los ERE,s. El resto iba tirando con repartos y amistades peligrosas.

-Hasta que todo saltó por los aires con el inexplicable -todavía- asesinato del 11M que dio entrada a la infamia, o peor, a rematar la situación. Las bombas que mataron a 200 personas trajeron la semilla de la discordia y de nuevo el enfrentamiento: José Luis Rodríguez Zapatero. Era el iniciado, el profeta, el ministro de la Verdad. Desde su llegada, España no ha tenido un momento de reposo. Se ciscó en la Transición. Acabó con la nación. Bien lo saben y han sufrido todos ustedes. Constitución, Corona, poder Judicial, autonomías, Fuerzas Armadas, ley de confrontación histórica, pensamiento único… todo por los aires.

Van quedando las huellas. Tribunal Constitucional y ETA; Supremo y Cataluña; Fiscal General del Estado de puertas giratorias; economía camino de la pobreza; Fuerzas Armadas cada vez más desarmadas; fracaso escolar y universitario; pérdida del lugar internacional que nos corresponde; socio poco fiable, medios controlados.

Su obsesión: ganar la Guerra Civil. Su relato se impone. Dentro de poco ya no podré expresarme en estos términos. La Inquisición quemará la libertad de pensamiento y la verdad palidecerá. Me esperaría la cárcel o la persecución implacable.

-Por sus obras los conoceréis:

La Guardia Civil ni del compañero de pareja, y habla y se habla de la cloaca policial, que nadie sabe muy bien si es algo transversal (?), o una operación montada desde otro lugar parecido, mezcla de una cosa y otra. Némesis de los dos. ¿Qué no me entienden? Ya les digo: algo transversal. El IBEX 35 dicta sentencia. Mejor estar atento a las operaciones no bursátiles y a los beneficios.

Cui prodest scelus, is fecit“, (Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido).

-Lo más grave: los españoles enfrentados, llevados a ello, arrastrados por ellos. Una España camino de no ser España, sino un Estado Federal con la secesión de parte de su territorio. Dirección comunista y economía de pobreza.

Esto ahora se pone republicano, ya sabemos lo que significa y lo que nos espera.

Es una historia muy larga y compleja de la que, como he dicho, nos quedan huellas fosilizadas y una realidad diaria a la que nadie pone cerco. Dos de esos fósiles son Presidente y Vicepresidente. Pertenecen a otra época geológica, pero España cada vez se parece más a Parque Jurásico.

Tápense la cara con la mascarilla y no olviden la nariz. El olor es nauseabundo.

Del dinero que todo esto nos ha costado -de nuestros bolsillos- hablarán las generaciones venideras como del robo del oro del Banco de España.

Adiós mi querida España.

Por cierto: Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 julio 2020

 

A POR UVAS. FIN DE AÑO EN PLENA GUERRA SUCIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La guerra sucia tiene su definición en el Diccionario de la RAE: << Conjunto de acciones que se sitúan al margen de la legalidad y combaten a un determinado grupo social o político>>.

Se entiende con claridad.

La guerra también tiene sus leyes y limpieza en la ejecución. Los tratadistas del Arte Militar no hablan de la guerra sucia, porque aquello que es sucio no es arte tratable. Sucio es lo contrario a la legalidad o a la ética. A alguno (s) le podrá gustar, pero ni es legal ni ético.

Claro que hablamos de la olvidada ética en la que el hombre de acción debe seguir como clase de vida la del honor (Ética a Nicómaco).

Ahora está de moda el anglicismo fair play, innecesario en una lengua tan expresiva y rica como la española: juego limpio que, como dice el Diccionario panhispánico de dudas, es conducta honrada en una competición o juego. Y es que se dan muchas patadas -sobre todo en la guerra política- que se han convertido en misiles. Guerra sucia, conducta alejada de la honradez.

La actual empezó en España un ya olvidado 11M. Tuvo sus consecuencias inmediatas el día 14. Aún las vivimos. Desde entonces la guerra sucia, de acuerdo con la definición, es lo oficial en determinados partidos.

Termina el año y el presidente en funciones la lidera. Una de las características es el hermetismo, la oscuridad y los enredos. Negociaciones en la oscuridad con los que se han puesto al margen de la legalidad para combatir a determinados grupos sociales y políticos.

Aún más grave, sin saber sabiendo, negociaciones que van camino de cargarse España con todas sus consecuencias. El presidente del Gobierno en funciones se sitúa al margen de la moralidad (política y de la otra) y nos mantiene a todos como peleles, mientras él añade ínfulas a su mitra presidencial.

No es bueno ni decente que terminemos el año en un horizonte de penuria política a la que el socialismo extravagante de Zapatero y Sánchez, junto al separatismo y terrorismo, nos están llevando.

No se trata del bienestar individual, ni de la derecha o la izquierda, ni de ideologías o formas de entender la vida. Se trata de nuestra casa, de nuestro futuro, de nuestra vida en común; en definitiva se trata de España. De salvar a España de su destrucción. Negocian todo lo contrario.

Despedir así el año es muy triste.

Por tanto al Año Nuevo le pido que se rompan las negociaciones que con separatistas lleva a cabo el señor presidente en funciones y que la cordura hágase en forma de pacto de Estado para salvar a la Nación: España.

Y si no, le pido nuevas elecciones con la lección aprendida. La de la ética.

Por si no lo recuerdan dijo el historiador Chang Yu: <<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>>.

En argot taurino: Hasta la bola.

¿Es que no hay una mayoría de españoles que quieran una España unida? Parece que no. Si así fuese tomaríamos las uvas frente al Palacio donde se aloja el señor presidente; en funciones. Para que se explicase. Hasta que se explicase.

¡Nadie habla? ¿Nadie moviliza a nadie en defensa de la Nación, que está en grave peligro?

El presidente ha entrado a por uvas.

¡Feliz Año! Es un decir. Un imposible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

31 diciembre 2019

Blog: generaldavila.com

LO QUE BUSCA EL TERROR Juan Miguel Mateo Castañeyra General de División (R.)

En cualquier guerra resulta fundamental tener claro cuál es el objetivo que busca el enemigo y, por el contrario, resulta fatal errar en la definición del mismo; y ahora, lo queramos o no, estamos involucrados en una guerra.

Durante los años duros del terrorismo de ETA nos cansamos de oír, por parte del Gobierno y de los medios de prensa, que lo que buscaba el terrorismo era provocar una intervención militar, a pesar de que los propios terroristas afirmaban que lo que buscaban era lograr la independencia de una parte de España, e instalar allí una república socialista.

El error en la identificación del objetivo llevó al Gobierno, entre otras cosas, a preocuparse bastante más de que no hubiera incidentes en los entierros de las víctimas que de atender a los familiares de esas víctimas, con el desarme moral de la sociedad que eso suponía. Además de lanzar el mensaje subliminal de que los verdaderos malos eran los militares y no los terroristas, lo cual también contribuyó no poco a ese desarme. Los efectos de ese error todavía colean, pues la superioridad moral de la que hacen gala los que apoyan al terrorismo, queda de manifiesta en los homenajes que siguen rindiendo a los etarras.

En el terrorismo islámico, por razones diversas, ninguna de ellas nobles, también se yerra en el objetivo buscado por el yihadismo. Recordemos aquel terrible día del 11-m, cuando se llamaba asesino al Gobierno y se decía que el objetivo del atentado era vengar nuestra intervención en la guerra de Irak, donde, por otra parte, no habíamos estado.

Hoy, a los pocos días de la masacre de Barcelona, ya se alzan voces que desfiguran ese objetivo. Y así vemos como unos dicen que el atentado no va interrumpir el “proceso” ni a cambiar la hoja de ruta y que Cataluña es una tierra de paz y lo seguirá siendo; otros dicen que van a la reunión del Pacto Antiterrorista, como observadores, porque las medidas que hay que tomar pasan por el diálogo; algunos van aún más allá y hablan de atentado fascista y capitalista; y todos a una proclaman que es imprescindible no caer en la islamofobia.

Es evidente que, si al terrorismo yihadista le importara algo el “proceso”, lo que quiere no es que se interrumpa sino, por el contrario, que continúe por la tal hoja de ruta hasta su éxito final, pues con ello se debilita más la nación que quieren atacar. Por otra parte, lo de que Cataluña es una tierra de paz y seguirá siéndolo, me trae a la memoria aquella despreciable acción, de aquel despreciable individuo, que se fue a Perpignan a negociar con ETA, para que no asesinara en Cataluña.

Es aún más evidente que, con una gente que quiere matar de forma indiscriminada y que quieren morir en el intento para alcanzar el paraíso, solo se puede hablar de cuál es la forma más rápida de llevarlos al citado paraíso.

Por su parte no solo es evidente, sino axiomático, que buscar relación entre el capitalismo y el fascismo con este atentado, solo puede ser producto de una mente perturbada por el sectarismo o, en su caso, por las substancias tóxicas. O por la acción combinada de ambas simultáneamente.

Por último, la islamofobia puede ser, y de hecho es, una injusticia. Y, además, como todas las fobias, un comportamiento patológico. Pero desde luego, no creo que tenga ninguna importancia en la lucha contra el terrorismo; y por añadidura, el pedir a la comunidad musulmana algo más que palabras de condena, no es islamofobia; el pedir que se manifiesten pública y masivamente, que colaboren activamente con la policía y que aíslen a sus extremistas, no es islamofobia, sino simple correspondencia hacia una sociedad que les ha acogido.

El objetivo del terrorismo islámico, declarado por ellos mismos, es, en una primera fase, el establecimiento de un califato donde rija la Sharia y que abarque todos los países musulmanes del Medio Oriente y Norte de África y todos los países que en su día fueron musulmanes.

Sin embargo y a pesar de esta declaración de intenciones, aquí nos empeñamos en buscar razones sociales y pecados propios, pasados o presentes, para explicar el terror. Y, en consecuencia, algunos pretenden combatirlo con concesiones y golpes de pecho.

EL OBJETIVO DEL TERRORISMO

Pero el objetivo del terrorismo es claro y su determinación por alcanzarlo, también. Y con ellos no caben negociaciones ni concesiones, porque no dan ni piden cuartel. Solo cabe por nuestra parte, la misma determinación para impedirlo.

Pero para lograrlo se necesita al menos, un rearme moral de la sociedad; se necesita, en primer lugar, tener claro cuáles son nuestros valores; después, no tener complejos en manifestarlos y, por último, ser conscientes de la superioridad moral de nuestra civilización.

Las ayudas y subvenciones sin control, la ocultación de hechos, las buenas palabras, la comprensión de costumbres que chocan directamente con las nuestras, las alianzas de civilizaciones y un largo etcétera que se engloba en eso que se ha dado en llamar buenísimo, no sirven, a mi modo de ver, más que para dar facilidades al enemigo. La multiculturalidad está muy bien… mientras no atente contra nuestros valores.

Juan Miguel Mateo Castañeyra

General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 agosto 2017