CONVENCIÓN NACIONAL DEL PARTIDO POPULAR (PP) Rafael Dávila Álvarez

La felicidad reside en la independencia y no todos pueden decir lo mismo. Después de una azarosa vida uno sabe más de lo que quisiera y entra en fase de limitarse a ser sin la más mínima accesoria.

El Partido Popular

Esta convención, o lo que sea, de largo y mediterráneo fin de semana, que acaba de celebrar el Partido Popular (PP), es de enorme importancia para España. Es algo más que una convención de partido. De calado para el futuro de España y creo que digo bien. Las españas, que pretenden serlo a trozos, están demasiado presentes en esta crisis moral y pandémica donde el PSOE, o lo que esto sea, con Pedro Sánchez a la cabeza, han destrozado la vida de miles de españoles a los que han dejado en la ruina y el desamparo, no solo económico, sino moral e histórico. Los trozos cobran protagonismo y España sufre una grave crisis de identidad que puede terminar en tragedia. Surgió de la tristeza y las bombas, del engaño y la perversión de un momento de dolor. Todo empezó desde el terror y la confusión un 11M. aprovechado por unos cuantos desalmados de la política con las mediáticas armas en sus manos sucias.

Desde entonces la conmoción no ha dejado de presidir nuestra política, mezcla de corrupción, engaño y traición. España está destrozada que es algo así como hecha trozos. Aniquilada también.

El cambio en España

España necesita un cambio y eso está en la calle. Se piensa y se siente, es urgente y necesario. No es ya una cuestión política, sino que se ha convertido en necesidad vital para que sobreviva el concepto de nación por encima de la política; y para que vivamos en libertad los españoles. Fundamentalmente. Ni el Estado está donde debe estar ni la nación tiene futuro por este incierto camino. Tres conceptos por la borda: Nación, Estado y españoles.

¿Qué no le gusta quién lidera el Partido Popular? No es ese el problema. De entrada lo que necesitamos es el cambio en la gobernabilidad de España, con ayuda si es necesaria, pero que vuelva a lucir la España que deseamos; todos unidos y empujando en la misma dirección.

Hoy España no es un estrecho concepto reservado para una exclusiva ideología, no es una España de partido único donde todos piensen lo mismo, no es de unos cuantos con su lista de principios e ideas, es y debe ser por encima de todo una España completa, que dé cabida a todos.

No es posible en el momento actual manejar el concepto de una España estrecha que camina por un angosto camino reservado para unos cuantos y en el que no cabe más que su pensamiento. La cabecera de esta pancarta que lidera el cambio debe decir simple y llanamente España y los portadores, a pesar de pensar con formas y matices distintos, llevar algo común que les una por encima de cualquier tonalidad: el nombre y la bandera de España; su unidad. Todos tienen sitio en esa cabecera de la manifestación. Lo demás se puede hablar largo y tendido, pero desde la unidad y el respeto a la Ley y a la historia.

Trigo y cizaña

Hay trigo y cizaña. Es momento de que crezcan juntos hasta la siega.

Es hora de gobernar con le mente y el corazón puestos en la nación española, Nación, y no de pensar en lo que me favorecerá después, por ejemplo en Iberdrola que parece el camarote de los hermanos Marx o el arca de Noé. ¿Servicios prestados?

Es un momento de gravedad política que a todos nos afecta. Es necesario un cambio que creo se avista. La siega se acerca. Todos cabemos a la hora de poner por delante a España. Empujemos en esa dirección.

No pongamos palos en las ruedas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

4 octubre 2021

Blog: generaldavila.com