MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA JEFE DE LA LEGIÓN. 1923-2018 (LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No todos los jefes de la Legión han tenido el honor de morir al frente de sus legionarios. Solo uno: Rafael Valenzuela y Urzaiz.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>. (Alfonso, Rey)

Tizzi Azza fue ocupada en octubre de 1922. Posición inútil para aumentar o reforzar una línea, pero inmejorable para avanzar, siendo peligroso mantenerla si no se avanzaba. Era la opinión militar que insistía: <<Mientras no se castigue a los moros por su salvajismo del año 21 no podrá haber paz en Marruecos, pese a todas las ilusiones que se quieran forjar los pacifistas, la realidad se impondrá>>.

Se impuso. El dinero del rescate de los prisioneros de Monte Arruit, mucho mayor que el acordado, les sirvió a los rifeños de Abd el Krim para rearmarse y seguir con mayor ferocidad su lucha contra España. Estuvo a punto de ocurrir otro desastre como el de Annual. La sangre de los Regulares y legionarios lo evitó. Un acto de heroísmo que nunca debemos olvidar. Hoy podríamos estar contando otra trágica historia que evitaron hombres como Valenzuela.

Tizi Azza

Tizzi Azza era la línea avanzada de las posiciones alcanzadas durante la reconquista del territorio perdido en 1921. La detención de las operaciones amenazaba el territorio, no había retirada, pero tampoco movimiento ni claridad en los avances a realizar. Una parálisis que animó al enemigo; era su momento. La calma predecesora de la tempestad.

Millán-Astray había dejado la Legión y solicitado el retiro, por << el divorcio existente  entre los que pelean y los que politiquean>>, como dijo refiriéndose a las Juntas de Defensa que se oponían a los ascensos por méritos de guerra, algo inasumible para una fuerza como la Legión.

Le sustituye Valenzuela, un caballero en el que la aristocracia era su comportamiento, ejemplo de vida como poco tardaría en demostrar en la Legión frente a sus legionarios en combate. No había un jefe como él para el mando de la Legión en aquellos momentos convulsos.

En mayo de 1923 las harkas rifeñas empiezan a hostigar la línea avanzada de las tropas españolas. Las posiciones se encuentran en enclaves aptos como decíamos para el avance, como bases de partida, pero eran de difícil apoyo y suministro en situación defensiva y prolongada. Cada convoy de apoyo se convertía en una auténtica batalla a vida o muerte. La sombra del Igueriben, de Annual, empezaba a recorrer el pensamiento del mando que no admite ya echar marcha atrás en un repliegue que podría traer las mismas trágicas consecuencias que Annual.

La tumba donde reposan los restos del TCOL.. Valenzuela, Jefe de la Legión

Valenzuela está en Madrid organizando la entrega de la Bandera a la Legión. Una unidad de la Legión se encuentra ya en Algeciras para asistir al acto. Todos regresan urgentemente al grito de ¡A mí la Legión! La situación lo requiere. El día 4 de junio de 1923 el teniente coronel Valenzuela está ya al frente de sus banderas, deseoso de entrar en combate. <<Mañana entrará el convoy en Tizzi Azza o moriremos todos, porque nuestra raza no ha muerto aún>>. Los legionarios no necesitan más arengas. Su Jefe en cabeza, con ellos, cuando saben que van a morir todos. Se inicia el combate. De los más duros en los que la Legión ha participado. Nadie da un paso atrás. Llueve plomo en el ataque. El coronel de la columna, Gómez Morato, ordena al cornetín toque de paso de ataque general. Cuando más rudo era el fuego y la pelea más brava, el teniente coronel Valenzuela da orden de ataque a su cornetín: ¡Paso de ataque para La Legión! Es la llamada a la muerte, suena la contraseña que invita al abrazo mortal, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Nunca ha sonado tan clara. Es el momento legionario que este Cuerpo recién fundado necesita: la confirmación. Cae el jefe de la Legión, muere todo el que se acerca a recoger su cuerpo, mueren sus escoltas, la muerte recorre el barranco de Iguermisen, con la victoria se lleva el alma de los más bravos legionarios: Valenzuela, Casaux, Sanz Perea, Sendra, Suvirán, González, setenta legionarios encabezados por su jefe. Han vencido. Una lista de revista para el cielo inmortal de los hombres que salvaron el honor de España mientras en la retaguardia discutían que si esto o lo otro. Todavía sin bandera con la que cubrirlos, hubo que esperar en la frialdad del barranco, entre los sonidos imperceptibles del dolor de la noche, a que las luces del alba reflejasen en el cielo de España la imagen de aquellos hombres que se mantuvieron, con feroz dolor y amor a España, en aquel lejano barranco donde seguramente nada hacían ni nada ganaban que no fuese mantener el honor de la Legión y el de España. Habían vencido, la victoria ha costado mucha sangre legionaria. Lo sabían. Otros dudaban. Los de siempre. Ya no hay la más mínima duda de que la Legión combate como pregona su Credo, que morir en el combate es el mayor honor. Gritan ya por su Bandera que a este ritmo se teñirá de rojo hasta el asta. Rojo de sangre derramada por sus dorados soldados, los que más brillan en las calcinadas tierras africanas.

La Bandera de la Legión

Vuela desde Tizzi Azza hasta los más lejanos rincones de España el nombre: los legionarios, Valenzuela, la Legión. Nunca ya podrán retroceder, es la inconfundible voz que marcará la forma de ser de un Cuerpo que se ha hecho entre pólvora y muerte, entre honor y valor, y que solo responde a su contraseña: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

Pero no tenían Bandera. Lejos de su Patria. Solo sabían que obedecer era morir, que estaban para cumplir, sin hacer preguntas que no tienen respuesta. Nunca la tendrán. La grandeza del deber cumplido tiene estas cosas, para el que cumple, junto a la tragedia del que debe dar respuesta que no tiene. Cada uno muere con lo que le corresponde, no hay reproches en los que se han batido con honor y valor. En la retaguardia cada cual verá y analizará su responsabilidad. La Legión solo pide responsabilidad ante el enemigo.

Han pasado 95 años. Camino del Centenario la grandeza de la Legión no sería la misma sin el mando y ejemplo de un jefe como el teniente coronel Valenzuela.

<<Colocándose a la cabeza de sus legionarios les arengó y dando vivas a España, al Rey y a la Legión y con la pistola en la mano se lanzó el primero al asalto, siguiéndole sus fuerzas, alcanzando así heroica y gloriosa muerte ante las filas enemigas de cinco balazos>>.

Legionarios: Quien esto no lo entienda y vibre como si en el barranco de Iguermisen estuviera, quien no entienda que ese lugar sagrado para la Legión es el ejemplo de lo que proclama su Credo, quien hoy no eleve su mirada al cielo legionario, lleno de héroes auténticos, de carne y hueso, almas de su Credo, quien no sueñe con ser parte de ellos, quien hoy no rece, y los recuerde, no es legionario. Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior, pero formar bandera, el más alto honor, solo se cumple teniendo el heroísmo como meta, que es el cumplimiento diario, sencillo, desinteresado y sublime. Cuesta casi más que morir, pero ahí está grabado a sangre y fuego: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Vivir y morir por España y la Legión. Como lo hizo Valenzuela y sus legionarios hace hoy 95 años.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>.

Al fin llegó la añorada Bandera que hoy cubre sus heroicos cuerpos.

La Legión ya tiene Bandera teñida con la sangre de sus legionarios. El último trazo de sus colores, el tono más vistoso, el que la distingue del resto, tiene nombre: color Valenzuela, nobleza legionaria.

Un lector de este blog, catedrático de la Universidad de Granada, me decía hace unos días: “Cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo“.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Jefe de la Legión de 2001 a 2004

4 junio 2018

Blog: generaldavila.com

 

EFEMÉRIDE SEMANA DEL 17 AL 24 DE JULIO CAMPAÑA DE MARRUECOS. ATAQUE A MELILLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

1921 Desembarco en Melilla

El 17 de julio de 1921 Abd El-Krim, con el apoyo de las kábilas de Beni Urriaguel, Tensaman, Ammart, Beni-Tuzi, Guezmaya, Tarquist y Ketama, lanza un ataque por sorpresa a lo largo de todas las líneas españolas de la zona oriental, iniciando así una ofensiva que le llevará, en pocos días, tras aniquilar las guarniciones de Igueriben y Annual y aislar a las de Zeluan y Monte Arruit, a las mismas puertas de Melilla.

La situación de Melilla se hará angustiosa y obligará al Alto Comisario a paralizar las operaciones de la zona occidental y a enviar unidades de refuerzo en su auxilio.

Esta situación traerá consigo que la I y II Banderas del Tercio, operen y se ubiquen definitivamente en la zona de Melilla.

Las primeras tropas en llegar a Melilla son las del segundo Batallón del Regimiento 71 de ‹‹La Corona›› de guarnición en Almería al mando del Teniente Coronel D. Eduardo Barrera Bau, que lo hicieron el 24 de julio a las ocho de la mañana. Ese mismo día y después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta la I y II Banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tabores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas.

Así se pronunciaba la prensa en aquellos momentos:

Hoy a primera hora de la mañana llegó el Isla de Menorca, procedente de Almería, un Batallón del Regimiento de La Corona, que fue recibido con gran entusiasmo por el público que llenaba los muelles. El Teniente Coronel que manda las tropas arengó a los soldados dando vítores, que se repitieron entusiásticamente en todo el trayecto hasta el cuartel”

“A la una de la tarde entró en el Ciudad de Cádiz, con dos Banderas de los Tercios de Extranjeros (10 compañías, 2 de ellas con ametralladoras). En tanto que el barco maniobraba para atracar, los legionarios, desde cubierta y desde las jarcias y palos, prorrumpieron en vítores a Melilla y a España, vivas que promovieron delirante entusiasmo en el gentío apiñado en el puerto y en las murallas. Desembarcada la fuerza, su jefe, el TCOL. Millán Astray pronunció una arenga diciendo, en síntesis que los legionarios vienen de la primera línea de Tetuán y sabrán demostrar aquí ser soldados valientes y arrojados. Hubo muchos vivas, y el entusiasmo se desbordó en proporciones indescriptibles cuando los legionarios desfilaron entonando a toda voz su himno y con aire verdaderamente marcial”.

Melilla estaba salvada. Hubo que derramar mucha sangre.

Pronto se cumplen los cien años de aquellos terribles sucesos.

Es el momento de comenzar los preparativos para conmemorar los actos en recuerdo de cuantos en la Campaña de Marruecos dieron su vida y murieron con el nombre de España en sus labios.

Monte Arruit

No puede quedar en el olvido.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

17 julio 2017

EN EL BARRANCO DEL LOBO… EL RIF General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Abd el-Krim El Jatabi

‹‹En el Barranco del Lobo

hay una fuente que mana

sangre de los españoles

que murieron por España››

‹‹Pero… ¿es que ha terminado la campaña? No, en manera alguna. Lo ocurrido en 1909 no es más que el primer capítulo de una larga historia…

¿Será Alhucemas? ¿Será Ceuta? ¿Será otra vez Guelaya?… No caben predicciones; pero será, será un hecho el que la campaña de 1909 tendrá una segunda, y una tercera, y una enésima parte continuadora›› (Víctor Ruíz Albéniz -Tebib Arrumi).

‹‹El Rif es una caldera y el que meta la mano en él se quemará siempre››, sentenció el Roghi.

¡Alhucemas! Una obsesión. En el camino desde Melilla se opusieron Abarrán, Sidi-Dris, Igueriben… Annual. El nombre en definitiva era Abd el-Krim el Jatabi. Julio 1921. El Desastre.

Después llegó la Legión. Recuperación no del territorio sino de la moral de un pueblo y de su Ejército.

El Peñón de Alhucemas

De nuevo Alhucemas. El Desembarco, septiembre 1925. ¿Fin de la Guerra del Rif?…, ¿es que ha terminado la campaña?

Alhucemas es la capital y el corazón del Rif. Hace meses que se revuelve entre protestas y reivindicaciones. Todo empezó en octubre de 2016 cuando un pescador al que habían requisado su mercancía murió triturado por un camión de basura donde intentó esconder su pesca. Desde entonces las protestas son continúas y preocupan al Rey Alauita. Aquella es la zona más pobre y deprimida de Marruecos. Un ejemplo de lo que es el Rif. El paro y la pobreza asolan la tierra y los rifeños viven en permanente lucha con la dureza de las condiciones de la tierra que habitan. Pero es su tierra y la aman con fervor y fuerza. Las protestas dicen que son de carácter social y económico, pero aquella seca tierra puede arder con una mínima chispa. Es una constante preocupación el carácter guerrero e independiente de los rifeños.

El Gobierno de Marruecos, su Rey, saben que aquello puede no ser un incidente pasajero,  pero no sabemos si están lo suficientemente ocupados en resolver el problema general y de fondo de aquella tierra indómita. Conocen bien a sus moradores y el carácter de un pueblo que no admite más reglas que la de su libertad e históricas costumbres.

Desembarco de Alhucemas

El equilibrio en la zona no es solo un problema marroquí. España tiene que estar vigilante. Los incendios se propagan con la rapidez del viento. Sobre todo cuando ‹‹la tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Y el viento del desierto sabe instalarse donde le facilitan la entrada. Hoy llega arrastrando las quejas de una población sin trabajo ni libertades, pero la inocencia y la buena fe de los sacrificados siempre termina siendo aprovechado para otros intereses por los sibilinos jinetes que cabalgan tras la duna.

La radicalización de las revueltas que recorren África y el Oriente Medio no son ráfagas de viento, ni brisas mediterráneas, más bien son el preludio de una tormenta que ha estallado y llega hasta el corazón de Europa.

CEUTA Y MELILLA SON CIUDADES ESPAÑOLAS

Su frontera Sur la guarnecen centinelas españoles; Ceuta y Melilla son ciudades españolas a las que los vientos del desierto llegan antes que a ningún otro lugar de España, es decir de Europa. Las bellas palabras se las lleva el viento y a los centinelas hay que cambiarles la consigna. El viento del desierto instala sus fronteras como quiere máxime si los centinelas le dicen “Pase usted la tierra le pertenece”.

En Marruecos el equilibrio es inestable. En España hay también preocupaciones que desestabilizan su unidad y los criterios para abordar temas de especial sensibilidad y riesgo.

Ceuta y Melilla

Las previsiones no son alarmismo sino prudencia y por ello debemos recordar que de España son los dos pilares del puente que une Europa con África, Ceuta y Melilla, tan españoles como los que se apoyan en la Península.

Europa se olvida y mira para otro lado. Nuestra historia con Marruecos es larga y debe seguir siéndolo en ayuda y cooperación. Ambos lo necesitamos.

Guerreros Rifeños

De entrada no dejemos de mirar en todas las direcciones. Agentes de inteligencia, diplomáticos, expertos de salón y otros más listos, despliegan sus antenas y sus artes, buenas y malas, para intentar adivinar el futuro para con el tiempo significarse… “ya lo decía yo”.

No nos limitemos a jugar con los vientos y vigilemos como nos exige la historia y la prudencia.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog. generaldavila.com

13 junio 2017

VISUS MILITIS UNA RETIRADA A TIEMPO ¿ES UNA VICTORIA? (General Emilio Pérez Alamán)

21 de agosto 2016 UNA RETIRADA A TIEMPO ¿ES UNA VICTORIA?

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La Victoria

Puede resultar pretencioso y hasta osado cuestionar la frase que dejó para la Historia un genio como Napoleón, aunque, precisamente por ello, tenga más de genial que de realidad.

Una victoria en cualquier situación, no solo en la guerra, es la consecución del objetivo  que se ha propuesto alcanzar. Si ante la imposibilidad de conseguirlo, el responsable de la empresa  decide retirarse a tiempo y ordenadamente del empeño, el resultado habrá sido un fracaso o derrota, aunque se haya podido evitar un desastre como sucedió en ANNUAL, cuyo 95 Aniversario estamos recordando en el blog estos días.

Pero cuando se decide lanzar un mensaje con sentimiento patriótico, desde luego, para reconocer el esfuerzo extraordinario de un deportista español para lograr el éxito de España en un escenario como las Olimpiadas, es muy difícil entender que se retire, pidiendo disculpas además, por la reacción visceral de los que tienen por objetivo todo lo contrario que Rafa Nadal, como es el deshonrar a España en cualquier escenario.

 Por ello esa retirada ante unos pocos vociferantes, que gritan para disimular su minoría, no solo ha quedado en fracaso por no mantener el empeño para conseguir el objetivo propuesto, sino que ha defraudado a millones de españoles que vibran viendo como se emocionan sus deportistas cuando asciende su Bandera al son del Himno Nacional con el respeto de todos, sin que nadie la ofenda como quisieran estos herederos mentales de los que gritaban viva Rusia, muera España. A esos les decimos desde aquí que no es el Ejército, es España quien les recriminan su actitud antiespañola.  Porque en esta tierra, mientras nos libremos de la imposición sectaria, cada cual puede pensar lo que quiera respetando  cualquier expresión que no ofenda.

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Rafa Nadal. Nuestro abanderado

 En esta ocasión, como en tantas otras, quien más tiene que callar por sus actitudes beligerantes, más gritan sin más razón que armarla, como manda su táctica. Espero que a quien le corresponde recupere el terreno ya que el tiempo perdido es irrecuperable desgraciadamente. 

 Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)

MONTE ARRUIT Enrique Vidal de Loño. General de División (R.)

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Monte Arruit

Escribo estas líneas a caballo de los últimos días de julio y los primeros de agosto.  Fue en esta horquilla de tiempo cuando, hace 95 años, en el antiguo Protectorado de España en Marruecos, un contingente de soldados españoles vivió la triste odisea de Monte Arruit, que se puede considerar el último capítulo de los trágicos acontecimientos conocidos como Desastre de Annual.

El 22 de julio de 1921 se había iniciado la retirada de Annual. Esa mañana, la columna abandonó el campamento, comenzando la penosa marcha por Izumar y Ben Tieb, hasta llegar a Dar Drius. El día 23 la retirada continuó, cruzando el cauce del río Igan,  siempre con el heroico apoyo de los jinetes del Alcántara, hasta alcanzar Batel y Tistutin, donde quedaron refugiados y cercados durante cinco días. En la madrugada del 29 de julio se marchó hacia Monte Arruit. Cuando la columna llegó a poca distancia de su puerta,  fue hostilizada duramente por los cabileños rebeldes, resultando enormemente dramática la entrada en la posición.

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La posición de Monte Arruit. El honor y el valor de un sacrificio

Ya dentro de Monte Arruit, algo más de 3.000 soldados -los supervivientes de la retirada, mas quienes ya guarnecían la posición- quedaron sometidos a un penoso asedio, que duró doce largos días, en los que no cesaron de recibir intenso fuego y asaltos del enemigo, que fueron  rechazados bravamente. Había que ir a traer agua fuera de la posición, pero las aguadas resultaban sangrientas, al estar completamente batidas por el enemigo. La dureza de las condiciones de aquel cerco, cada vez con más heridos, más muertos, en unas condiciones de un patetismo atroz, resulta muy difícil de imaginar en toda su extensión y en todo su horror. Sin embrago, durante esos doce días, los defensores de Monte Arruit, agotados hasta el extremo, exhaustos, casi espectros, se comportaron con un coraje, una abnegación y un heroísmo encomiables, resistiendo lo indecible, con honor y bravura, en medio de increíbles penalidades.

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El general Navarro 2º Jefe de la Comandancia de Melilla

Al final, no quedaba ni una gota de agua, ni víveres, ni medicinas, ni casi municiones.  Ni fuerzas, ni esperanzas. Estaban abandonados a su suerte. Lo único que continuaba era el intenso fuego enemigo. Y la sed espantosa. La resistencia era insostenible. El general Navarro, autorizado por sus superiores, parlamentó con los notables moros. Se pactaron unas condiciones. Se acordó que se entregaría el armamento y que los españoles saldrían libres, siendo escoltados hasta la misma Melilla. Era el 9 de agosto de 1921. Hace ahora 95 años. Se preparó todo para actuar según lo convenido. Se organizó el transporte de los heridos. El general -herido en una pierna y apoyado en un bastón- y un pequeño grupo fueron conducidos por los jefes moros a las inmediaciones de un edificio próximo. Y en ese momento se produjo la traición. Hordas de rifeños irrumpieron en la posición y comenzaron a disparar contra las tropas, agotadas, desarmadas e indefensas. Algunos que todavía no habían entregado el armamento, se defendieron con arrojo hasta morir. La matanza fue cobarde, salvaje, vil. Una verdadera carnicería. Muy pocos consiguieron escapar. Y simultáneamente, el pillaje y el saqueo. El general Navarro y unos cuantos más fueron apresados y llevados a Axdir, el feudo de Abd el Krim. Allí se les fueron uniendo prisioneros de otras posiciones, hasta sumar alrededor de 500, de los que sobrevivieron unos 300, que serían liberados 18 meses después, tras un largo y penoso cautiverio.

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Cadáveres en Monte Arruit

En el campo de Arruit quedaron esparcidos los cadáveres de más de dos mil seiscientos soldados españoles. Algunos de ellos mutilados y con muestras de haber sido cruelmente torturados. Allí permanecieron, insepultos, hasta que dos meses más tarde, las tropas españolas que a finales de octubre reconquistaron la posición, se encuentren con el dantesco y macabro cuadro. Identificaron a los que pudieron y a todos les dieron cristiana sepultura. Se hizo en una fosa común con una única cruz, la que fue conocida como la Cruz de Monte Arruit. Años más tarde los restos fueron trasladados al Panteón de los Héroes del cementerio de Melilla, donde reposan en la actualidad. Un poema de Goy de Silva resalta allí  que “…no hay en la tierra templo funerario de mayor emoción que esta tumba gloriosa…”

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Goicoechea y Abd el Krim Negociación liberación prisioneros

La Historia es una gran maestra, si se estudia desapasionadamente y se tiene el ánimo presto a aprender. La guerra en el Protectorado de España en Marruecos es rica en enseñanzas. Dentro de ella, del derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, de sus causas y de sus consecuencias, se pueden obtener muchas lecciones. En todos los niveles: táctico, operacional y estratégico. Y también en el político; muchas e importantes. Lo cierto es que los trágicos acontecimientos sucedidos durante la retirada de Annual constituyeron, sin lugar a duda, un verdadero desastre. Cuando en unos pocos días un ejército tiene cerca de ocho mil muertos, pierde el control de todo el territorio que se había ido ganando a lo largo de años y queda al borde del colapso total, los hechos no pueden calificarse de otro modo. Hubo errores; muchos y graves; de lo contrario, no hubiese ocurrido el desastre. Y hubo dejaciones; en todos los niveles, no sólo en el de las tropas que estaban sobre el terreno; desde allí hasta los altos despachos, hubo desidias imperdonables. En aquel turbión de acontecimientos, hubo, por desgracia, conductas viles y deshonrosas. Pero no olvidemos que también las hubo heroicas. Y mucho. Lo que ocurre es que las dimensiones de la tragedia y la magnitud de los errores las dejaron en un segundo plano. Pero en este escrito quiero resaltar que, en medio de aquel drama, hubo muchos que supieron cumplir con su deber de manera ejemplar. Y merecen nuestro recuerdo.

En los últimos años de mi vida militar activa he tenido el privilegio de poder hablar de algunos de estos héroes en varias ciudades españolas. Y ahora aprovecho la amable hospitalidad que me brinda el blog del General Dávila para también escribir sobre ellos. Hoy lo hago sobre los mártires de  Monte Arruit. Pero hay muchos más. Espero poder seguir ayudando a recordarlos. Es, sencillamente, una cuestión de gratitud a su generosidad.

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Toque de Oración

Solía terminar aquella charla sobre lo héroes de Annual resaltando que, en los acuartelamientos e instalaciones militares, se finaliza el día con el arriado de la Bandera  y el toque de oración en recuerdo de los soldados que dieron su vida por España. Este homenaje a los que “con su sangre la empresa rubricaron y con su esfuerzo la Patria engrandecieron” también tiene lugar en muchas ceremonias militares. Lector: cuando tenga ocasión de presenciar alguno de estos emotivos toques de oración, humildemente le sugiero que, desde el silencio de su corazón, eleve la suya, o al menos tenga un recuerdo hacia aquellos soldados que, en circunstancias difíciles, actuaron con honor y dieron su vida por la Patria. Quizás desde allá arriba, con su deber cumplido con creces, aquellos héroes agradezcan también la oración, el recuerdo y el noble reconocimiento de sus compatriotas.

Enrique Vidal de Loño

General de División (R.)