LA TIERRA NO PERTENECE A NADIE, SALVO AL VIENTO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Me entregó un pellejo de buey de nueve años que él había desollado, y en él ató las sendas de mugidores vientos, pues el Cronida le había hecho despensero de vientos, para que amainara o impulsara al que quisiera. Sujetó el odre a la curvada nave con un brillante hilo de plata para que no escaparan ni un poco siquiera, y me envió a Céfiro para que soplara y condujera a las naves y a nosotros con ellas. Pero no iba a cumplirlo, pues nos vimos perdidos por nuestra estupidez>> (La Odisea. Canto X).

Solo los necios juegan con los vientos, que no conocen, hasta desatar los odres que, por insensatos, debería arrebatarlos y llevar llorando al ponto lejos de la patria. Se ha repetido a lo largo de la historia con consecuencias fatales.

En el Rif El Raisuni se lo anunciaba al General Fernández Silvestre. <<Tú y yo formamos la tempestad, tú eres el viento furibundo; yo, el mar tranquilo. Tú llegas y soplas irritado; yo me agito, me revuelvo y estallo en espuma. Ya tienes ahí la borrasca; pero entre tú y yo hay una diferencia; que yo, como el mar, jamás me salgo de mi sitio, y tú, como el viento, jamás estás en el tuyo>>.

José Luis Rodríguez Zapatero inició esta navegación abriendo el odre de todos los vientos, y trajo la tempestad. Alguien que jugaba a ser aprendiz de navegante, sin patria ni lugar al que conducir su nave, se dedicó a jugar con los vientos agitando los mares y a los asombrados navegantes, que iniciaron un motín y se enfrentaron entre ellos. Al que no tiene patria no se le debe poner a dirigir una nave que transporta un odre de mugidores vientos. Asustados, nos ha llevado a peregrinar larguísimo tiempo antes de alcanzar nuestra patria, mientras otros la pretenden y se alimentan de ella para luego repartírsela. Para tener patria hay que conocerla, saber dónde está y entonces amarla.

Nos creíamos que el inexperto y frívolo navegante era Nadie, y no tuvimos quien creyese nuestro encierro. No nos escuchaban.

Viendo la paja conocerás la mies. La tierra no pertenece a nadie salvo al viento, dice quien no sabe de navegación ni ha sembrado para después cosechar; sino cizaña. Cuando le pusieron al timón de la nave soplaron a la vez el Euro, el Noto, el impetuoso Céfiro y el Bóreas. Hasta que llegó una gran ola que hizo que la balsa zozobrara.

Contra la estupidez, incluso la fuerza, es la astucia la que triunfa. Es cada vez más necesario hacerse con su virtud.

Desde que entregamos la nave a los vientos, se han sucedido al mando inexpertos pilotos procedentes de la misma escuela. Mejor que taponemos nuestros oídos a sus cantos. Sería abandonar la nave para siempre y no recuperar nuestra patria.

Ellos se creen inmortales en su mensaje. Parece que escriben el futuro, las letras de los sueños, pero <<es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura>>.

Solo saben de engaños y jugar con los vientos. Contaminan el pasado y el porvenir.

<<¿Cómo es que has vuelto? […] Márchate enseguida de esta isla, tú, el más reprobable de los vivientes, que no me es lícito acoger ni despedir a un hombre que resulta odioso a los dioses felices. ¡Fuera!, ya que has llegado aquí odiado por los inmortales>>.

Desde que se hizo cargo de la nave el despensero de vientos y contador de nubes los frívolos pilotos que le han sucedido son de la misma escuela.

<<Y el sol se puso y las tinieblas ocuparon todos los caminos>> (fin del canto III de La Odisea).

¿Alcanzaremos algún día nuestra Patria ahora ocupada por pretendientes que se la quieren repartir?

<<¡Oh dioses! ¡De qué modo culpan los mortales a los númenes! Dicen que las cosas malas les viene de nosotros, y son ellos quienes se atraen con sus locuras infortunios no decretados por el Destino>> (La Odisea. Canto primero).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 junio 2019

LA GUERRA DE MARRUECOS (1907-1927) (Historia completa de una guerra olvidada) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Guerra de Marruecos (1907-1927)

En las Academias militares se enseña poca historia. Mal hecho. No se hace la guerra solo sabiendo tácticas y técnicas académicas. Sin saber historia no se pueden tomar decisiones acertadas y brillantes. Si analizamos las principales batallas militares podremos comprobar cómo las decisiones de los vencedores han salido siempre de jefes amantes y conocedores de la historia. Es la gran maestra de la estrategia, pero también de la táctica y de la política.

Nuestra enseñanza en general huye del arte cuando la vida es puro arte. La guerra y la política también. El arte es la elegancia a la hora de actuar, la sencillez y la eficacia. Cuando la historia se convierte en una asignatura que sirve para manipular las conciencias, para mentir y contar las cosas como no fueron, para adoctrinar, nos encontramos con la derrota de un pueblo manipulado y engañado. El conocimiento no consiste en acumular datos sino en saber descubrir la verdad entre tanta información basura que nos rodea.

Por eso cuando alguien narra la historia y lo hace con rigurosidad y eficacia hay que pregonarlo. Eso pretendo hoy con el libro de Salvador Fontenla Ballesta que acaba de publicar la editorial La esfera de los libros cuyo título es La guerra de Marruecos (1907-1927) Historia completa de una guerra olvidada.

Salvador Fontenla Ballesta es general de Brigada, diplomado de Estado Mayor, legionario, paracaidista, y tenemos la suerte de que además es colaborador de este blog. Es Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Si me lo permiten, entre nosotros, les diré que es un sabio, un conocedor de la milicia en su concepto de arte, que es lo que es. Pienso que la milicia no ha sabido aprovechar del todo sus conocimientos para transmitírselo a los jóvenes que se forman en las Academias Militares. Hace años que conozco a Salvador y soy un ferviente seguidor de lo que escribe, aunque sean apuntes de tertulia. Siempre hay sabiduría en él. De Marruecos pocos saben lo que él. Por afición, pasión y estudio de aquel pueblo desde sus ancestros. Conoce al detalle el alma y las tradiciones de los hombres de una tierra muchas veces impenetrable, incluso para los que allí han vivido años. 

Marruecos siempre ha estado cerca de España y España ha mirado desde hace muchos años al Sur. Hablar de la Guerra de Marruecos es algo difuso, olvidado a veces, otras controvertido.

No es fácil entender, asumir, y resumir la larga aventura de la acción española en el Norte de África. Fechas, nombres, tratados y conferencias, se mezclan dificultando el hilo conductor de una narración que se haga entendible para el profano en la materia. Si a eso añadimos la complejidad de la mezcla política y militar de la mayoría de las situaciones la historia queda casi relegada a los estudiosos y expertos. Ahora, gracias al general Fontenla, se abre al completo la puerta de aquella historia y la lectura se hace fácil y comprensible. Una narración amena y rigurosa que da paso al conocimiento.

Es de agradecer porque la historia de la Guerra de Marruecos desde 1907 a 1927, una guerra olvidada, tiene mucho que ver con la historia de España del siglo XXI llegando sus consecuencias yo diría que hasta nuestros días.

Riguroso y entretenido libro el del general Fontenla. Imprescindible.

El desembarco de Casablanca y El Raisuni, la campaña de Melilla, el Kert, el derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, el Desembarco de Alhucemas y la derrota de Abd el- Krim… van siguiendo un hilo conductor comprensible con el que al finalizar su lectura puede uno exclamar: ¡Por fin!, por fin me he enterado. El final del libro es un análisis de conclusiones verdaderamente valioso y actual donde al autor no se le escapa ni un solo detalle llegando a una comparación de enorme interés entre la intervención de España en Marruecos y la reciente de Afganistán.

El desembarco de Alhucemas

Gracias mi general y este será para mí un libro de permanente estudio y lectura.

Español lee y divulga… Es tu historia, la de España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 julio 2017